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HYBRIDO ARTE Y LITERATURA

AÑO XI, NÚMERO 10 2008 EDICIÓN ESPECIAL DÉCIMO ANIVERSARIO: JORNALEROS: ARTE Y REINVINDICACIÓN SOCIAL POETAS EN NUEVA YORK ENSAYOS Y RESEÑAS FICCIÓN Y FOTOGRAFÍA

THE GRADUATE SCHOOL AND UNIVERSITY CENTER OF THE CITY UNIVERSITY OF NEW YORK


HYBRIDO DÉCIMO ANIVERSARIO www.hybridomagazine.net

hybridomagazine@hotmail.com

1997

1998

1999

2000

2001

2002-3

2004-5

2007

2008


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EDITORES NIEVES ALONSO ALMAGRO JESÚS BOTTARO ALEX LIMA JOSÉ JESÚS OSORIO MARIO A. POZADA-BURGA LIZA ROSAS–BUSTOS

COLABORADORES ESPECIALES JAVIER MUÑOZ-BASOLS NELSON FLORES WALTER RADA HERRERA GINA LÓPEZ

LISA MELÉNDEZ ROMÁN A. SANTILLÁN ALFREDO VILLANUEVA-COLLADO

COMITÉ ASESOR INTERNACIONAL Carlos Aguasaco City College –CUNY. New York Ángel Estévez City College –CUNY. New York Darío Henao Universidad del Valle–Cali, Colombia Orlando J. Hernández Hostos Community College–CUNY. New York José Alejandro López Universidad del Valle–Cali, Colombia

Juan Carlos Mercado City College–CUNY. New York Oscar W. Osorio Universidad del Valle–Cali, Colombia Susana Reisz Lehman College –CUNY. New York Luis Rivas Rivas U. Católica “Sto Toribio de Mogrovejo”.Chiclayo, Perú

Hybrido es una revista cultural dedicada a fomentar el arte, la cultura y la creación crítico-literaria. Invitamos a quienes deseen participar en nuestra revista a que envíen sus trabajos, para consideración del comité editorial de la revista, a nuestra dirección electrónica o a la siguiente dirección: MARIO A. POZADA-BURGA 156-20 Riverside Drive West Apt. 12-A New York, NY 10032 USA Deben incluir un sobre con sellos postales para su devolución. Los manuscritos deben ser enviados en un disco de computadora compatible con el programa de Microsoft Word, con una pequeña reseña biográfica. Los ensayos deben seguir el formato MLA. La extensión de los trabajos no deberá sobrepasar las doce páginas, tipo de letra Times New Roman, 12 puntos. (Use “Footnotes” solamente, no “Endnotes”, por favor). Foto de nuestra portada por Gerardo C. Alcázar, “Sin título”

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LAS OPINIONES EXPRESADAS EN ESTA REVISTA SON RESPONSABILIDAD DE SUS AUTORES Y NO DE LOS EDITORES

Derechos Reservados/Copyright © 2008

ISSN: 1930-2711


2 CONTENIDO Presentación…………………………… 3 ENSAYOS Y RESEÑAS Cual es la risa Chrystian zegarra……………………… 6 NN o la palabra orgánica Alejandra Aventín Fontana……………. 10 Más que un poeta en nueva york. Regina Galasso........................................ 11 Para que no se me olvide Paquita Suárez Coalla.……………..… 15 Historias de mujeres Grandes y chiquitas Sonia Rivera Valdés…………………… 15 La construcción del personaje Mery Cruz Calvo………………………… 16 Fragmentos de la memoria de Margarita Drago Alicia Perdomo.......................................... 22 Escenas para turistas Jacqueline Herranz-Brooks……………… 22 Vida y obra de José Lora y Lora de Luis Rivera Rivas Mario A. Pozada………………………… 23 Hechicerías de Oscar Osorio Gustavo A. Aragón……………………… 24 First stop in the new world: México de David Lida Román Santillán….……………………… 26 La música de labranda de Róger Santiváñez Julio León………….................................. 27 La novela de la violencia de Oscar Osorio Kevin A. García………………………… 18 Alejandra Pizarnik Ramón F. Ferrera………………………. 29 Elegía para un insomne de María Mercedes Andrade Silvio Martínez Palau…………………… 31 Algo de lo sagrado de Omar Pérez Reina María Rodríguez………………… 31 La detención del tiempo de reina María Rodríguez. 32 Desórdenes de José Acosta José A. Contreras……………………… 32 Diarios del limbo de Luis Henao Ricardo León Piña-Villa ..……………. 32 Cantares de un alma gitana de María Mendoza. 33 Canto de Andrea Tierra…….…..……. 33 El reino de la imagen de Lidia Marte Eugenio García Cuevas……………… 34 Retrato de una nube de Luis Molina y Julio Torres Hugh Hazlton………………………. 34 El inverano de Alex Lima..………… 35 Y empezó a no hablar de Dionisio Cañas. 35 A ti: sueños y poemas de Libia Amparo. 36 Poemas vivos de Linda Morales…… 36 SECCIÓN ESPECIAL: JORNALEROS Desde el anonimato Nieves Alonso-Almagro……………. Carlos Tenorio….………………….. Gerardo C. Alcázar……………….…

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Beto…………………………………… Lisa Meléndez……………..………… Margarita Espada……………………… POESÍA Carlos Aguasaco…………………….… Dharma Agustina……………………… Julio Alvarado………………………… Sheila Candelario………….…………. Dinorah Coronado …………………… David Cortés…………………………. Marithelma Costa……………………. Eugenio Cossío Ureta………………. Mairym Cruz-Bernall……………….. Isaac Goldemberg ………………….. Consuelo Hernández………………… Ricardo Hutchinson………………… Nicolás Linares S…………………… Felipe Martínez Pinzón……………… Madeline Millán……………………… Carmen Morales……………………… Linda Morales……………….………. Myrna Nieves………………………… Prisionera…………………………….. Ricardo León Peña Villa……………… Walter Rada…………………………… Claudio Iván Remeseira………………. María Riquelme………………………. Etnairis Rivera………………………. Oswaldo Roses ……………………… Iván Silén…………………………….. Andrea Tierra………………………… Elizabeth Torres …………………….. Carmen Valle ……………………….. Diego Vargas………………………… Paola Paula Vano …………………… Alfredo Villanueva Collado…………. Luz Velázquez………………………. FICCIÓN El ascensor Marina Jérez…………………..……. No sé cómo será si regreso Julio león…………………………… Mini-cuentos Alejandro J. López Cáceres……….. Partir a los 35 Pablo Malaver……………….…….. Caminemos juntas Miryam Agudelo………………….. SECCIÓN GRÁFICA Gerardo G. Alcazar Beto Lisa Meléndez Fabiola Rodríguez José Sandoval Carlos Tenorio

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3 PRESENTACIÓN Parafraseando el título de los poemarios de Pablo Neruda, queremos dedicar nuestra décima edición de la revista Hybrido a la residencia en Nueva York. Ofrecemos en estas páginas una muestra selecta de la creatividad de los hispanoparlantes en esta ciudad. La primera parte de Hybrido está dedicada a un grupo que a menudo aparece en los medios de comunicación locales, generando controversia: los jornaleros. Ellos, –que usualmente ocupan un espacio político— hoy ocupan un espacio artístico en nuestra revista. La segunda parte es un llamado a la neoyorquinidad de nuestro mundo hispanoparlante. Publicamos poemas inéditos de artistas que viven, o que han ejercido “residencia” en Nueva York en algún momento de sus vidas, y que honran nuestras páginas en este número. Las caras de Carlos Tenorio, Angel y Beto nos hablan de su legado azteca. Sus tatuajes describen en gran parte su nacionalidad, sus vidas y su origen, sus piercings y corte de pelo dan cuenta de la letra de su generación. Tanto su trabajo artístico como la anonimia de su denuncia nos dan cuenta de la profundidad de una experiencia vital y compartida: la inmigración. A través de imágenes y poemas Tenorio nos transmite la profunda y compleja experiencia del descubrimiento y del desarraigo. De esta forma su trabajo se convierte en un manifiesto de su consciencia y los mecanismos de descarga e incorporación de material cultural que implica el crossover. Mientras los dibujos de Beto —símbolo innegable de su legado mexicano— transmiten la violencia de las fuerzas dominantes y la desilusión del sueño americano; el ensayo fotográfico de Gerardo es prueba concreta de su experiencia inmediata de protestas y desalojos en Levytown, Long Island. El ensayo fotográfico de Carlos Tenorio amplía su perspectiva poética a través de imágenes que reflejan la nostalgia por la niñez perdida y lo foráneo del entorno. Asimismo, sus poemas dan cuenta de temas universales como el abandono, el sufrimiento, el cambio y el amor. El mensaje de su trabajo, tan aleatorio como poderoso, habla por sí mismo. No necesita de un periodista que lo traduzca, ni de un artista consagrado que lo traiga a la luz. En un afán de cortar lazos con la “otredad”, con formas colonizadas de expresión, Hybrido prefirió dejar que los jornaleros hablaran por sí mismos como portadores de un legado acallado pero innegable. Los ensayos representan en nuestra revista otra sección importante. Desempolvan trabajos de poetas que constituyen innovadores descubrimientos. Regina Galasso examina la ruptura rítmica y la trascendencia de la textura metonímica neoyorquina en el poemario Jacinta la pelirroja, escrito en Nueva York por José Moreno Villa. Este poeta, quien amó y vivió el desamor en esta ciudad antes de volver a España, llevó consigo una técnica lírica que rompería tendencias en España, convirtiéndose en la voz de los jóvenes de la época. Chrystian Zegarra analiza el tratamiento del tiempo y el amor en el poemario Cuál es la risa del poeta peruano Emilio Westphalen. Zegarra deduce los “patrones de freno” a partir del erotismo de los poemas inéditos por más de cincuenta años. Para acceder a ello recurre a la técnica cinematográfica de retardamiento en cámara lenta planteado por el escritor futurista Filipo Tomasso Marinetti. Finalmente, Mery Cruz Calvo nos transporta a nuestro tiempo al dar cuenta de la polifonía en la novela Dulce Compañía de Laura Restrepo. Esta vez, la voz de la mujer y la voz del ángel se identifican a través del planteamiento teórico de Mijael Bajtin. Cruz desentraña teóricamente la “carnavalización literaria” planteada por Bajtin; donde “una actitud demente” “rompe con la tradición religiosa y la tradición patriarcal”, proponiendo así una ruptura del discurso donde la periodista utiliza su propia voz para alabar su unión sexual con un ángel. Saludamos, llenos de orgullo, la publicación del libro Inverano, de Alex Lima, co-editor de Hybrido. Nos alegra que nuestros desocupados lectores nos acompañen en la celebración de este décimo aniversario de la existencia de Hybrido y esperamos seguir contando con su apoyo y solidaridad.


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AGRADECIMIENTOS NUESTRO SINCERO AGRADECIMIENTO A LAS PERSONAS E INSTITUCIONES POR SU APOYO QUE HA FACILITADO LA PUBLICACIÓN DE HYBRIDO 2008. EN ESPECIAL A: DOCTORAL STUDENT COUNCIL (DSC-GSUC-CUNY) FOREIGN LANGUAGE DEPARMENT CITY COLLEGE (CUNY) THE STUDENT GOVERNMENT ASSOCIATION OF HOSTOS COMMUNITY COLLEGE (CUNY)

The National Association to Promote Library and Information Services to Latinos and the Spanish Speaking Connecticut - Massachusetts - New Jersey - New York-Pennsylvania - Rhode Island

ANGEL L. ESTÉVEZ FOREIGN LANGUAGE DEPARMENT CITY COLLEGE LISA MELÉNDEZ SUFFOLK COUNTY COMMUNITY COLLEGE LATINOS DEL MUNDO SUFFOLK COUNTY COMMUNITY COLLEGE HONORABLE VIVIAN VILORIA-FISHER DEP. PRESIDING OFFICER SUFFOLK COUNTY LEGISLATOR, 5TH DISTRICT ALAN VARELA GREATER PORT JEFFERSON-NORTHERN BROOKHAVEN ARTS COUNCIL MARGARITA ESPADA TEATRO EXPERIMENTAL YERBABRUJA


5 CUÁL ES LA RISA: UNA “REPRODUCCIÓN CINEMATOGRÁFICA” DEL TIEMPO Y EL AMOR Por Chrystian Zegarra

En 1933 el poeta peruano Emilio Adolfo Westphalen (1911-2001) publicó el poemario Las ínsulas extrañas, el cual fue recibido favorablemente tanto en el ámbito peruano como en el internacional; dos años después el poeta sacó a la luz su segundo cuaderno titulado Abolición de la muerte. Estas dos breves colecciones le valieron un lugar dentro del canon literario hispanoamericano. En este ensayo me enfocaré en Cuál es la risa (c. 1934-35), libro que ilustra cómo la lírica de Westphalen contrarresta los patrones de velocidad impuestos por la modernidad, valiéndose de recursos provenientes del campo cinematográfico (especialmente la técnica del slow-motion que escenifica encuentros amorosos lentos) para desacelerar la velocidad moderna que, según su parecer, trae como consecuencia la devastación de la vida humana. Una modernidad acelerada En Speed and Politics, Paul Virilio reflexiona sobre el impacto de la rapidez en el ámbito humano. Para él, el motor de la sociedad tecnocrática es la velocidad, por eso acuñó el término dromology para significar que la lógica de la rapidez — aunada con programas militares y tecnológicos— mueve el curso de la historia (68). Esta radicalización de la rapidez conlleva una suerte de “dictadura del movimiento” que implica que la fuerza de un estado se traduce en la eficacia de sus componentes para desplazarse lo más rápidamente posible. En estas circunstancias, “All that counts is the speed of the moving body and the undetectability of its path” (135); constatándose que, “The loss of material space leads to the government of nothing but time. In this precarious fiction speed would suddenly become a destiny, a form of progress, in other words a ‘civilization’ in which each speed would be something of a ‘region’ of time” (141; sus subrayados). El ritmo veloz crea la ilusión de estar en carrera en contra del tiempo, desgarrando porciones temporales a su marcha: “Speed is Time saved in the most absolute sense of the word, since it becomes human Time directly torn from Death” (22). El progreso ilimitado (la alianza entre rapidez, guerra y mecanización del cuerpo humano) conduce hacia un punto insostenible, surcado por la velocidad moderna, que tiende hacia el avasallamiento de recintos sólidos que podrían frenar el descontrol de la rapidez. Además, Virilio advierte sobre la existencia de una lógica de la velocidad, que entabla una alianza destructiva con la tecnología y la maquinaria bélica, poniendo en riesgo a la humanidad. En la poesía de Westphalen, si ésta considera la aceleración de los procesos humanos por la modernidad, también propone que a partir del contexto moderno es posible utilizar mecanismos de freno que retardan el curso rápido del tiempo. La cinematografía vanguardista ejemplifica esta idea, de aquí que los paralelismos entre el cinematógrafo y los poemas de Westphalen sean relevantes para entender aspectos determinantes de su poética. Dentro del escenario moderno dominado por la rapidez móvil-temporal, el hablante poético irrumpe con herramientas de freno —como el retardamiento en cámara lenta del encuentro erótico— que desaceleran el tránsito hacia la muerte del individuo. En esta línea, Westphalen comparte con Virilio una afinidad importante: la suspicacia ante la velocidad incontrolada como arma del progreso ilusorio edificado sobre una base optimista que puede conducir al desmantelamiento de las relaciones interpersonales y a las del hombre con su entorno. El culto a la velocidad en el cinema futurista El 20 de febrero de 1909, Marinetti publicó su “Manifiesto futurista” en el diario Le Fígaro de París, en el cual, aparte de la apología a la guerra, la violencia y la tecnología, exalta la velocidad como categoría que resume los ideales del arte nuevo. El poeta italiano es enfático al oponer la inmovilidad del pasado frente a la agresividad y rapidez de los tiempos modernos. La consigna es sepultar, de una vez por todas, cualquier vestigio que remita a un tiempo anterior signado por la lentitud (Writings 41). Y en el clímax de adoración a la velocidad, escuchamos su ya famosa proclama: “We say that the world’s magnificence has been enriched by a new beauty; the beauty of speed. A racing car . . . is more beautiful that the Victory of Samothrace” (Writings 41; subrayado nuestro). Más aún, en su artículo “The new religion-morality of speed” (1916), Marinetti no concibe ninguna tregua para aquellos que aún se aferran a la lentitud: “One must persecute, lash, torture all those who sin against speed” (Writings 95). Dentro del mundo secular vanguardista, sepultadas las categorías teológicomorales del bien y el mal, la nueva mentalidad futurista busca reinstaurar esos dos conceptos, pero redefiniéndolos dentro de su propio programa. Se proponen en la primera década del siglo XX dos nuevas categorías que reemplazan a las anteriores: velocidad (ligada a lo positivo) frente a lentitud (ligada a lo negativo). Todo lo que no esté incluido dentro del esquema de la rapidez es satanizado, como se ejemplifica en esta ecuación de conceptos: “Speed = synthesis of every courage in action. Aggressive and warlike. Slowness = analysis of every stagnant prudence. Passive and pacifistic” (Writings 95). La ideología futurista hizo del cinema el vehículo privilegiado del discurso artístico. Esto resulta perfectamente lógico desde la óptica prospectiva del futurismo ya que, al contar con una tradición de sólo unas pocas décadas, el cine


6 significaba el terreno propicio desde el cual empezar la revolución moderna. Esta idea sobre el cine se refleja en esta frase entusiasta de Luis Buñuel, proclamada en 1928: “Expresión purísima de nuestra época, arte nuestro, el auténtico arte nuestro de todos los días” (449). En este sentido, Nicolas Tredell enfatiza el rol inaugural del cinema en las primeras décadas del siglo XX: “The first quarter of the twentieth century saw revolutionary changes in the traditional arts . . . and it also witnessed the emergence and rapid development of a possible new art [el cinema] that proved both fascinating and controversial” (13). En esta vena, en su paradigmático artículo, “The Futurist Cinema” (1916), Marinetti declara: The Futurist cinema . . . a joyful deformation of the universe, an alogical, fleeting synthesis of life in the world, will become the best school for boys: a school of joy,of speed , of force, of courage, and heroism. The Futurist cinema will sharpen, develop the sensibility, will quicken the creative imagination, will give the intelligence a prodigious sense of simultaneity and omnipresence. (Writings 131) En suma, uno de los múltiples aspectos del cinema propuesto por Marinetti, que se relaciona con la poesía de vanguardia, es que por medio de la técnica cinemática se transmitirá al arte la simultaneidad y paralelismo de eventos y situaciones surcados por la velocidad. Marinetti aboga por una, “cinematic simultaneity and interpenetration of different times and places. We shall project two or three different visual episodes at the same time, one next to the other” (Writings 133). Remarcando la premisa de que todo debe ser rápido, sintético, para no dejar ninguna posibilidad a que la lentitud (marca del pasado) entre en escena. Marinetti cierra su texto con una ecuación de términos estéticos que resume lo postulado: “Painting + sculpture + plastic dynamism + words-in-freedom + composed noises + architecture + synthetic theater = Futurist cinema” (Writings 134). En 1919, Marinetti publica su manifiesto “Futurist Words in Freedom”. Este texto programático se centra exclusivamente en el plano literario pero, si se hace la conexión con la última cita referida al cinema futurista, se observa que las “palabras en libertad” constituían un término de la ecuación usada para definir al cinema propuesto. La idea de fondo consiste en demoler las reglas prosódicas, sintácticas y tipográficas heredadas de la tradición literaria occidental para implantar una nueva visión del fenómeno poético más acorde con los tiempos modernos. Este programa se enfoca en: 1) utilizar recursos onomatopéyicos que reproduzcan los ruidos maquinísticos de la modernidad, 2) usar una tipografía que destruya el espacio armónico de la página en blanco, 3) emplear una ortografía libre de todo signo de puntuación, 4) introducir símbolos matemáticos para una expresión concisa, entre otros postulados. En síntesis, se busca reproducir el “geometric and mechanical splendor” de la vida futurista (Poems 87-92). Lo más rescatable de la preceptiva de Marinetti es liberar a las palabras de la fijación e inmovilidad, retratando el movimiento constante de los objetos poetizados. Entonces, tomando en cuenta las ideas de Marinetti sobre el cinema futurista, y disponiéndolas como telón de fondo al momento de leer su programa literario de “palabras en libertad”, es evidente el nexo entre la poesía y el cinematógrafo, especialmente en la línea que concierne al tema del movimiento. “Filmed words-in-freedom in movement” —escribe Marinetti en su manifiesto del cinema futurista—“(synoptic tables of lyric values—dramas of humanized or animated letters—ortographic dramas—typographical dramas—geometric dramas—numeric sensibility, etc.)” (Writings 134). Con esto, se refuerza la tesis que evidencia el juego de perspectivas entrecruzadas entre cinema y poesía de vanguardia. El esquema cinemático en Cuál es la risa Para Westphalen, y esto se comprueba en la alternancia de ritmos lentos y veloces en su poesía, el cinema significaba una herramienta válida para enfrentarse críticamente, y no en actitud pasiva, a los cuestionamientos que el estilo de la vida moderna produjo en el hombre contemporáneo. Su postura descarta la exclusiva preponderancia de la rapidez, añadiendo mecanismos de desaceleración al esquema global del movimiento, que le permiten contemplar por igual la rápida sucesión de los fenómenos, así como también el lento discurrir de los mismos; práctica, esta última, desdeñada por la mayor parte de discursos modernos. Y el resultado producto de esta perspectiva más amplia —de oscilación pendular entre rapidez y lentitud—, es una obra que no pone ningún reparo en rebatir, siempre desde el terreno del arte, determinados patrones ideológicos que se consideraban inmunes a la crítica en ciertos círculos estéticos. Hacia 1935, Westphalen había escrito “un grupo de cortos poemas eróticos” (“Poetas” 44), los cuales permanecieron inéditos durante más de cincuenta años, hasta que en 1989, André Coyné publica esta “serie perdida de Westphalen” (Coyné; su énfasis). Esta colección recuperada de nueve poemas —cinco en verso y cuatro en prosa— fue publicada bajo el título Cuál es la risa. Este conjunto es sumamente valioso, ya que sintetiza varios de los ejes poéticos westphaleanos, sobre todo ciertos aspectos relacionados con el tratamiento del tiempo y el movimiento en su poesía, a partir del paralelismo con técnicas cinematográficas. Si en las colecciones anteriores de los años treinta la alusión al motivo cinematográfico se encontraba implícito, mostrándose en el nivel profundo del factor operativo de los textos, en este volumen la mención al cinema, así como el empleo de técnicas cinemáticas para ejercer dominio sobre los esquemas móviles-temporales, se hacen explícitas. Con el estudio de la temática general de Risa, y de un poema específico, busco


7 demostrar que la lírica de Westphalen se informa de referentes cinematográficos para llevar a cabo su empresa poética de escenificar la dinámica veloz moderna, a su vez que los patrones de freno —expuestos temáticamente en el dominio erótico— para detenerla. Así, el erotismo se haya vinculado al plano de la lentitud: las escenas eróticas se presentan en una atmósfera desacelerada, en cámara lenta. En este contexto, el primer poema —sin título— de la colección visualiza al objeto de deseo surgiendo del mar en un clima propicio a la lentitud: Cuál es la risa leve cubierta de espuma Que anuncia el amor

Cuál la túnica desvanecida que oculta Los lentos puñales ciegos del amor (1-4; nuestro énfasis)

La risa de la amada es sinónimo de erotismo, ya que el objeto de deseo ríe en las circunstancias en que ocurre un encuentro erótico. Como acontece en un fragmento del poema —en prosa— número seis de Risa llamado “Amor eterno”. Acá se dice que el “rostro de la mujer amada . . . aparece sonriente tras las trayectorias vertiginosas de los granos rojos” (nuestro énfasis). La manifestación erótica en los poemas de Risa incide en un erotismo violento, sugiriendo una unión sexual entre los amantes que tiene como consecuencia el desmembramiento corporal, a la manera de un sangriento sacrificio. Así, al final del primer poema la consecuencia del contacto erótico es la mutilación del cuerpo: “Y los trozos de un cuerpo en estado de putrefacción / Aún se hacen visibles sobre la muralla de mármol” (7-8). Igualmente en el segundo poema, que tampoco está titulado, se reproduce una escena de cópula con visos descarnados. El registro de lo lento envuelve la escena amatoria: “Un hombre se inclina sobre el cuerpo desnudo de una mujer / Y lentamente extiende con la lengua sobre él / Un líquido rosado” (1-3; mis cursivas). Posteriormente el personaje masculino hinca los dientes en el cuerpo de la mujer para hacer con este gesto “El signo del amor” (6), que consumará el acto sexual. Una frase del último poema, “Detrás del telón”, se construye a semejanza de esta escena al afirmar que el amante “llora mientras acaricia suavemente con la lengua el rostro del objeto amado y al mismo tiempo hunde bárbaramente las uñas en las carnes delicadas”. Se podría conjeturar que esta imaginería erótica que limita con la tortura y la flagelación viene de Les Chants de Maldoror, libro al que Westphalen profesaba una devota admiración (“Lautréamont” 70). Esta forma transgresora del erotismo tendría como finalidad alcanzar el tope de la actividad sexual, con el fin de acercarla a la destrucción del objeto de deseo, con lo cual el ciclo humano dialéctico recomenzaría en una secuencia cíclica de amor y muerte. La temática de la fragmentación del cuerpo y de la lentitud que signa el encuentro amoroso se repite en los poemas cuatro y cinco. En el cuarto texto se lee: “Se mece suavemente al viento / La mujer que ha brotado blanca y desnuda / En la copa del ciprés” (1-3). Mientras que en el quinto texto —titulado simplemente “Poema”—, el hablante irónicamente dice que hacer el amor “en un lecho / de salsa de tomate” (4-5), sólo es comparable a hacerlo en uno “de trozos menudos / de carne de res / recién sacrificada” (7-9). De esta forma, el fragmentarismo adquiere una dimensión erótica que revela en el fondo la necesidad de entregarse sin reservas al poder destructivo del erotismo. Los motivos cinematográficos permean las distintas instancias poéticas de Risa, manifestándose en las alusiones a la rapidez y la lentitud. Por ejemplo, en el penúltimo poema en prosa, “Balanza exacta”, se encuentra este segmento donde se ejercita un retardamiento en cámara lenta para enfatizar el curso demorado de la acción: “Al otro extremo de la luna, una barca atraviesa lentamente el horizonte a la velocidad reducida de la hormiga proyectada a la distancia” (nuestras cursivas). Y también: “. . . un río enroscándose alrededor de un pino gigante y estrangulándolo lenta y gozosamente”. La imagen acuática (“río”) se somete entonces a un proceso de lentitud por el cual deja de fluir velozmente hasta disolverse en un clímax que es celebrado con algarabía por el enunciador. El último poema en prosa, “Detrás del telón”, se abre con una frase que recuerda la famosa escena de Un chien andalou en que de la mano del personaje masculino —mostrada en close-up extremo— brotan hormigas al quedar atrapada por una puerta en su intento de acosar a la protagonista. A este respecto, Camilo Fernández Cozman señala que, “Es pertinente observar cómo la escritura de Westphalen puede entrar en correlación con la pintura y el cine surrealista, y ello es indicio de cómo el poeta peruano supo insertar . . . su obra en la impronta del arte contemporáneo” (58). El hablante del poema de Westphalen reitera la relación entre erotismo y cuerpo en un nivel límite: “Una pared formada exclusivamente de hormigas en continuo movimiento, es el más hermoso telón para levantar delante de una escena de canibalismo o de otra perversión sexual”. Además, el uso de una técnica paralela al slow-motion para subrayar eventos que merecen destacarse se trasluce en este párrafo: “¿y quién puede impedir que alguien, en el restaurante o en la sala de espera, descubra la mirada de esa muchacha que voluptuosamente se pasa la lengua por los labios y repite una y otra vez, a una velocidad imperceptiblemente retardada el movimiento circular?” (nuestro énfasis). El factor diferencial de la lírica de Westphalen radica en el énfasis puesto en la imagen poética, en el llamado “mundo de la imagen”, sobre todos los demás componentes del discurso (Westphalen, “Abril” 17). Vale decir que la imaginería westphaleana se radicaliza para mostrar un sujeto y un universo escindidos. La adaptación de técnicas paralelas a lo cinematográfico ayuda a que el discurso del hablante lírico yuxtaponga fragmentos visuales poemáticos y construya tramados rítmicos que oscilan entre los polos antitéticos del espectro móvil-temporal. Una categórica sentencia de Westphalen al respecto: “A la poesía de ideas, falsa poesía, absurda, de metafísicos, teólogos y escolásticos . . . ha sucedido una vital y dinámica, del movimiento del ser, cinemática” (“Abril” 17; mis cursivas). En la lírica de Westphalen importa el discurrir temporal y, sobre todo, de


8 movilidad, los tránsitos y desplazamientos extremos agudizados por la era moderna. El siglo XX presenció el advenimiento del cinema, arte que por primera vez mostraba estéticamente ante el espectador las consecuencias de la manipulación técnica del movimiento al hacerlo más lento —o más rápido— de lo normal, facilitando que aquél vea más allá de sus umbrales perceptivos. Diversos poetas vanguardistas se vieron seducidos por la práctica del cinema y la incorporaron en sus poéticas. Pienso que la repercusión del cinema en la poesía de Westphalen se traduce en el hecho de que al incorporar técnicas cinematográficas en su universo poético, éstas grafican de manera más efectiva las distintas instancias móviles y temporales. El empleo de la cámara lenta sirve para acentuar los momentos de erotismo descarnado de Risa, que desaceleran el transcurrir destructivo del tiempo veloz de la era moderna. He dejado para el final de este ensayo el poema tres —sin título— de Risa, que sintetiza mi exposición sobre el vínculo entre poesía y cinema, en términos de manipulación estética del tiempo y el movimiento. Reproduzco un extenso fragmento de este emblemático texto: Una representación hermosa del amor Debería volver siempre sobre sí misma ................................. De modo que la reproducción cinematográfica Sumamente acelerada De todos estos coitos sucesivos

En pequeños rectángulos situados Encima de las mesas y sobre las paredes Pudiera servir de instrumento regulador De la marcha del tiempo Y ser denominado Reloj de amor (1-2, 10-18; nuestro énfasis)

El poema plantea el mecanismo de proyección de una escena amorosa a partir de su reproducción cinematográfica captada en los fragmentos de una tira de celuloide (“pequeños rectángulos”). El movimiento de la cópula se acelera y cada instancia es factible de ser repetida a voluntad del hablante al punto de “volver sobre sí misma”. Ahora bien, la búsqueda del enunciador implica la “regulación” del tiempo sobre la base de la instauración de una herramienta denominada “reloj de amor”, la cual debe reproducir la dimensión temporal requerida del espectro amatorio, moldeado por la voluntad del sujeto. El tiempo rápido debe someterse de esta forma a un experimento de control y manipulación —el “reloj” que ya no mide el tiempo externo sino el discurrir de la temporalidad alterada por el amor— que debe resultar en un producto acorde con la necesidad vivencial de los individuos. La constante repetición de los segmentos capturados por la cámara cinematográfica revela una dimensión móvil-temporal que regula, desde el ámbito de la prédica lírica, la progresión en línea recta del andar —“la marcha”— del tiempo sin freno. El ejercicio poético se acerca a la factura técnica del cinema, logrando que por medio de la repetición de sucesos se edifique un tiempo y un movimiento alternos: Los mismos gestos Los mismos movimientos

El mismo ruido de besos Las mismas ondulaciones (6-9)

Estos versos redondean un periplo poético iniciado con la colección de 1933, a lo largo del cual el hablante westphaleano se sumerge en la corriente acuosa de la modernidad para contrarrestar —utilizando herramientas cinemáticas de desaceleración, pero también escenificando la rapidez del discurrir móvil-temporal moderno— los efectos demoledores del culto irracional a la velocidad, el maquinismo y el progreso. Obras citadas Buñuel, Luis. “‘Découpage’ o segmentación cinegráfica”. Documents of the Spanish Vanguard. Ed. Paul Ilie. Chapel Hill: The U of North Carolina P, 1969. 447-451. Coyné, André. Prólogo. Cuál es la risa. De Emilio Adolfo Westphalen. Ed. André Coyné. Barcelona: Auqui, 1989. N. pag. Fernández Cozman, Camilo. “Belleza de una espada clavada en la lengua de Emilio Adolfo Westphalen”. Martín 16 (Jun. 2007): 53-58. Marinetti, Filippo Tommaso. Selected Writings. Trads. R.W. Flint y Arthur Coppotelli. New York: Farrar, 1971. ---. Selected Poems and Related Prose. Trads. Elizabeth Napier y Barbara Studholme. New Haven: Yale UP, 2002. Tredell, Nicolas. Cinemas of the Mind: A Critical History of Film Theory. UK: Icon Books, 2002. Virilio, Paul. Speed and Politics. Trad. Mark Polizzotti. New York: Semiotext(e), 1986. Westphalen, Emilio Adolfo. “El centenario de Lautréamont”. Escritos varios sobre arte y poesía. Lima: FCE, 1996. 69-86. ---. Cuál es la risa. Ed. André Coyné. Barcelona: Auqui, 1989. ---. “Poetas en la Lima de los años treinta”. Dos soledades. Lima: INC, 1974. 13-48. ---.“La poesía de Xavier Abril”. Estudio. Difícil trabajo (Antología 1926-1930). De Xavier Abril. Madrid: Plutarco, 1935. 11-24.


9 Julio Espinoza Guerra, 2007, NN, Madrid, Gens. (Premio Hispanoamericano de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz)

NN O LA PALABRA ORGÁNICA Por Alejandra Aventín Fontana

En una de sus célebres conferencias Jorge Luis Borges afirmaba: “¿Qué es el tiempo? Si no me preguntan lo qué es, lo sé. Si no me preguntan qué es, no lo sé. Pienso lo mismo de la poesía”. Tiempo y poesía se enfrentan en una necesaria dinamización en NN, como si de un performance poético se tratara con un invitado de excepción: el propio lector. Espinoza da así el salto vertiginoso entre el ser y el ser-para la muerte, ubicado en el deseo por deshabitar lo orgánico. Para ello desbarata sutilmente el sentido convencional de la historicidad sin resistencia o resignación, con una entrega magistral. Al hacerlo, el poeta chileno se ve obligado a mostrar el lado más descarnado de lo cotidiano como envés obligatorio con una lucidez sin precedentes. Nace así de su mano, la maquinaria sutil y vertiginosa de la estructura de este poemario que no duda en regodearse en el “óxido” de la materia inscrita en el devenir en la primera parte titulada “NN”: El clavo raja la superficie tal como la palabra oxidada de una arquitectura en ruinas traspasa la zapatilla y entra en la piel infectando la mirada del ahorcado. Todo cae lentamente de forma aparentemente arbitraria. Una caída proveniente de la valiente coherencia de la necesidad de rehuir los mitos para lavar la palabra y sus recovecos asumidos como profanos al amparo del silencio cifrado en un laberinto suspendido posiblemente en cualquier o acaso en ninguna función matemática. Así es la segunda parte de la obra “Agua”: dolor líquido al que estamos invitados a beber; purga entrevista y compartida signada por el riesgo y un equilibrio extrañamente rotundo en la elección de sus coordenadas. “Muestrario”, tercera y penúltima parte, nos trae una versión vital del cubismo y creacionismo como dos estéticas derrotadas por el dolor de quien vive la imposibilidad de la palabra como identigrafía discursiva y decide deshabitarla más allá de la poesía impura y de la pregunta como forma retórica imprescindible al uso. Para ello, el registro sutil de lo cotidiano en “Currículum vitae” -parte última- se erige como boca de un embudo orgánico. Éste nos presenta la memoria revisitada y fraccionada, a bocados, a trompicones de forma voluntariamente discontinua. Un sacrificio sincero y valiente que nos devuelve a la quietud necesaria de lo contemplativo, un credo escaso y necesario en los tiempos que corren: Ante el espejo me saco la cáscara de la realidad que me aísla Afeito la pelusa de los años Y tan blanco como el margen de esta hoja introduzco mi cuerpo en la quietud del agua. *Alejandra Aventín Fontana es becaria de investigación del Departamento de Filología Hispánica de la Universidad Autónoma de Madrid donde está terminando su doctorado en Literatura Española e Hispanoamericana.


10 MÁS QUE UN POETA EN NUEVA YORK: LA CIUDAD Y JOSÉ MORENO VILLA Por Regina Galasso BMCC- The City University of New York

La poesía neoyorquina en lengua española se ha venido escribiendo a lo largo de los

años por autores que han llegado a la ciudad desde numerosos países del mundo hispano-hablante, y el resto de los Estados Unidos. Sin embargo, hay dos nombres que suelen acaparar la mayor parte de las menciones a la literatura hispana sobre la ciudad de Nueva York, sea poesía o no, y son los de Federico García Lorca (1898-1936) y su obra Poeta en Nueva York, escrita a final de los años veinte del siglo pasado y publicada en 1940.1 Toda la atención que se ha concedido a Lorca y a su visita a la ciudad, aunque merecida, ha ensombrecido el trabajo de otros autores hispanos, sobre todo de los españoles, que han pasado por Nueva York o han escrito sobre ella en algún momento. En cierto modo se ha llegado a esconder la constante relación que ha existido desde siempre entre la literatura hispana y Nueva York. Uno de los ejemplos más claros de esta situación lo representa la obra literaria de otro escritor español, escrita poco antes de que el joven Lorca pisara las aceras de Manhattan. Apenas dos años separan la estancia de Lorca en la ciudad y la del malagueño José Moreno Villa (1887-1955). Precisamente, el libro de poesía de Moreno Villa Jacinta la pelirroja, fruto de su estancia neoyorquina, sale publicado en España en 1929, el año en el que Lorca llega a Nueva York. De un libro como Jacinta la pelirroja se ha llegado a decir que es el “mejor de sus libros de poesía [de José Moreno Villa]” (Carnero) e incluso “uno de los mejores libros de poemas de la poesía española contemporánea” (Carmona Mato 19). Sin embargo, la obra ha sido mucho menos leída que la de Lorca, y la atención prestada tanto a la poesía de Moreno Villa como a otros escritos del mismo autor inspirados en el ambiente urbano de Manhattan ha resultado ser mucho menor. Moreno Villa es un ejemplo de escritor de lengua española perteneciente a los primeros años del siglo pasado que espera ser recuperado y estudiado como parte importante de la historia literaria de la Nueva York hispana. Las páginas siguientes no son una comparación entre la poesía neoyorquina de los dos españoles, sino que se dedican exclusivamente a la obra de Moreno Villa, a modo de introducción a sus versos, y a la relación del autor con Nueva York. Pretendo ilustrar cómo Jacinta la pelirroja se aparta de otras obras sobre Nueva York desde el momento en el que no pretende ser una especie de guía de la ciudad, lo que sucede con frecuencia en otros textos, se hayan escrito en verso o en prosa. Entre los títulos de este tipo de literatura de la ciudad cabrían, como ejemplos más obvios, los esbozos de Julio Camba (1882-1962) en La ciudad automática (1944) o los poemas que llevan los nombres de las calles en Ciudad del hombre: New York (1961) de J.M. Fonollosa (1922-91). El mismo Lorca construye un tour por la ciudad en sus poemas inspirados en oficinas, rascacielos, Harlem, Coney Island y Wall Street. En cambio, en la obra de Moreno Villa no aparecen todas estas imágenes icónicas de la ciudad, típicas y corrientes en aquella época. Jacinta la pelirroja es el trayecto emocional del amor del poeta con una joven neoyorquina, en el cual el espíritu de la ciudad conduce el tono de los poemas. La música jazz y otras perspectivas propias de Nueva York dan a los poemas un sabor de la ciudad sin hablar del espacio en sí. Sus poemas se distancian del entorno inmediato, y la mayoría remiten a momentos y espacios que resultan significativos sólo si se entienden dentro de la relación del poeta con su amada. Moreno Villa se aleja de la temática de la mecanización de la urbe, recurrente durante la primera mitad del siglo XX, pero mantiene ciertos elementos intrínsecamente neoyorquinos, con los que expresa su conexión emocional con el entorno. Aunque sus poemas no traten de Nueva York propiamente, la ciudad aparece en la obra estilística y rítmicamente. Antes que nada, parece necesario presentar brevemente la figura de Moreno Villa. Poeta, pintor, crítico literario, historiador y ensayista, Moreno Villa formó parte del entorno privilegiado que vio florecer el talento extraordinario de Lorca, Salvador Dalí (1904-1989) o Luis Buñuel (1900-1983): la Residencia de Estudiantes en Madrid. Autores notables de la literatura española como Azorín (1873-1967), Juan Ramón Jiménez (1881-1958), José Ortega y Gasset (1883-1955), Pedro Salinas (1892-1951) y Luís Cernuda (1902-63) comentaron y elogiaron la calidad de su obra. Se ha especulado que la menor atención que ha atraído la figura de Moreno Villa como poeta ha sido producto de su situación temporal entre las dos grandes generaciones literarias del 98 y 27, sin estar afiliado a ninguna. Por otro lado, al ser reconocido como poeta, se ha tendido a dejar de lado una parte significativa de su obra en prosa y de su obra pictórica. En cualquier caso, parece apropiado no categorizarlo de acuerdo con ninguna generación o género, sino como figura dinámica y singular. Es durante el periodo de veinte años que estuvo yendo y viniendo de la Residencia de Estudiantes cuando conoce a Florence, neoyorquina, estudiante en Madrid, “una joven norteamericana, judía, pelirroja, rica, [y] ‘moderna’” (Pérez de 1

La editorial W.W. Norton de Nueva York publicó la primera edición de Poeta en Nueva York el día 1 de mayo de 1940; se trata de una edición bilingüe, español-inglés, con la traducción de Rolfe Humphries. Un mes después, la Editorial Séneca de México, con la ayuda del amigo de Lorca, José Bergamín, publicó una edición sólo con el texto original. Más detalles sobre la complicada historía textual del libro en las notas de Christopher Maurer a su edición de los poemas, con detalles que dan cuenta de la importancia de Nueva York como centro de producción cultural en el mundo hispano-hablante.


11 Ayala iii).2 Se enamoran al poco tiempo y en noviembre de 1926, cuando Moreno Villa tiene 40 años, viajan juntos a Nueva York para conocer a los padres de Florence, antes de seguir adelante con sus planes de boda. Sin embargo, el poco comprensivo padre de Florence hace imposible la continuidad de la relación y la pareja debe separarse. Al margen de las dificultades emocionales que le resultan a Moreno Villa de su breve estancia en Nueva York,3 hay que tener en cuenta que sale de allí no sólo con el corazón roto, sino también con suficientes palabras e inspiración para dos proyectos de libro, las prosas de Pruebas de Nueva York y los poemas de Jacinta la pelirroja.4 El viaje fue un momento clave en su vida y en su carrera artística. Cuando Moreno Villa regresa a Madrid “[y se asienta de nuevo en la Residencia,] su actividad como escritor, pintor y también como conferenciante, articulista e investigador, se acentúa extraordinariamente” (Ballesteros y Neira 13).5 Con su vuelta a España inaugura un periodo artístico muy productivo, que finalizará con los primeros días de la Guerra Civil en 1936.6 En Nueva York, durante el viaje de regreso transoceánico y también una vez que se encuentra de nuevo en Madrid, Moreno Villa escribe los once artículos que forman las Pruebas de Nueva York (Pérez de Ayala v), todos sobre detalles de la vida cotidiana en la ciudad; desde la disposición interior de los hogares urbanos y la manera de usar un automat, hasta los sombreros y las caras de los neoyorquinos. Escritos para unos lectores españoles curiosos, El Sol de Madrid publica seis de los artículos en 1927, mientras que la colección completa se edita al final del mismo año por Imprenta Sur de Málaga y Espasa Calpe la distribuye al año siguiente.7 Los críticos que han estudiado la poesía de Moreno Villa, como José Francisco Cirre o Biruté Ciplijauskaité, observan que Jacinta la pelirroja es importante porque rompe con aspectos de la tradición poética española. En palabras de Cirre, los poemas evitan la “sensiblería idealizante y los tortuosos vericuetos de la cursilería. La niebla retórica ha sido barrida del horizonte y las cosas surgen con la hermosura de su luz original sin tópicos enfermizos ni acrobacias virtuosistas” (66). No obstante, todo esto podemos apreciarlo tanto en sus versos como en su prosa. Una y otra obra ofrecen en conjunto una alternativa a la verticalidad y mecanización de las imágenes de la ciudad, centrándose en detalles concretos en la prosa, en emociones y sensaciones. Considerar conjuntamente los dos libros de Moreno Villa permite comprender globalmente lo que su experiencia neoyorquina supuso para su innovadora obra literaria. Jacinta la pelirroja consta de cuarenta poemas, veinte en cada una de las dos partes que la componen, y unos dibujos en blanco y negro del autor que decoran algunas de las páginas.8 Hay siete dibujos en la primera parte y nueve en la segunda.9 Cada parte tiene un tono propio. El libro empieza con un lenguaje rápido, vivo, apasionado, lleno de movimiento, dirigiéndose directamente a Jacinta en muchos de los poemas. Por el contrario, la segunda parte titulada “Jacinta es iniciada en la poesía”, es meditativa y seria, con un ritmo muchísimo más lento. Jacinta ya no está presente en estos poemas, hasta que el último confirma finalmente el colapso de su relación amorosa. El poeta está solo con sus palabras, que luchan para dar sentido a la pérdida de su amor. Jacinta se fue y la única cosa que le queda es la poesía. El primer poema “I. Bailaré con Jacinta la pelirroja” establece el tono de la primera parte. Vale la pena leer todo el poema para apreciar este comienzo tan entusiástico:

2

En el ensayo introductorio a su edición de Jacinta la pelirroja, Rafael Ballesteros y Julio Neira dan detalles sobre la visita de Florence a Madrid en 1926, cuando Florence estuvo asistiendo a unas clases para estudiantes internacionales organizadas por el Centro de Estudios Históricos bajo la dirección de Ramón Menéndez Pidal (1869-1968) (Ballesteros y Neira 18). 3 Según Gabriel Garrido Moraga, Moreno Villa pasó seis semanas en Nueva York. Sin embargo, Fajardo estima que pasó tres meses en la ciudad. 4 Carmona Mato anota también que mientras Moreno Villa estuvo en Nueva York: “escribió dos largos artículos sobre pintura moderna, publicados en revistas americanas, y otro sobre Unamuno a petición de un profesor de Columbia University, donde además, pronunció dos conferencias sobre la nueva pintura española, presentando por primera vez a Dalí a los Estados Unidos” (Carmona Mato 18). La relación del autor con Florence reaparece en distintos momentos de su autobiografía Vida en claro (1944), muchos años después de la ruptura. 5 Ballesteros y Neira mencionan los proyectos de Moreno Villa posteriores a su viaje a Nueva York en su ensayo introductorio a Jacinta la pelirroja. 6 Como resultado del comienzo de la Guerra Civil en España, Moreno Villa se traslada de Madrid a Valencia en 1936. Una vez instalado en Valencia, escribe mucho y participa en varios proyectos. También trabaja con otros artistas y escritores como Josep Renau (1907-82), León Felipe (1884-1968) y José Bergamín (1895-1983) entre otros. Ver el ensayo introductorio de Ballesteros y Neira para más detalles sobre la actividad de Moreno Villa en Valencia. 7 Artes Gráficas Soler, en Valencia, publicó una edición facsímil en 1989. 8 Ver Ballesteros y Neira para información sobre las diferencias entre las ediciones de Jacinta la pelirroja (71-72). 9 La posición de los dibujos difiere en las dos ediciones que he visto de Jacinta la pelirroja (Madrid: Castalia, 2000 y Madrid: Turner, 1977).


12 Eso es, bailaré con ella El ritmo roto y negro del jazz. Europa por América. Pero hemos de bailar si se mueve la noria, y cuando los mirlos se suban al chopo de la vecina. Porque, --esto es verdad-cada rito exige su capilla. ¿No, Jacinta?

Oh, Jacinta, pelirroja, peli-peli-roja pel-pel-peli-pelirrojiza. Qué bonitos, qué bonitos, oh, qué bonitos son, sí, son, tus dos, dos, dos, bajo las tiras de dulce encaje hueso de Malinas. Oh, Jacinta, bien, bien mayor, bien supremo. Ya tenemos el mirlo arriba, y la noria del borriquillo, gira. (77-78)

En el poema se puede apreciar el espíritu conductor del libro. Ese cambio ─“Europa por América”─ o lo viejo por lo nuevo, supone la ruptura con el pasado, que es la que establece un ritmo diferente; potenciado por el uso del tiempo futuro ─“bailaré”─, que expresa la energía, emoción y determinación del poeta para pasarlo bien con Jacinta. El “ritmo roto y negro del jazz” es la música que domina la ciudad durante los finales de los 20, y sitúa al poeta y su amante en Nueva York. La combinación de estos elementos son los que refieren metonímicamente a Nueva York y dan al poema un sabor estadounidense. Por otro lado, el poema da expresión a un tipo de amor físico y juguetón. El poeta seduce a Jacinta en un momento de emoción intensa. La repetición ─“bonitos”, “dos”, “bien”─ y la aliteración ─“pelirroja”, “peli”, “pel”─ contribuyen a la musicalidad del poema inspirado no sólo en el sonido “roto y negro” del jazz, sino también con su alusión a una fuerte y rítmica pasión erótica. El poeta hace referencia a sus “dos, dos, dos”, de los que no revela nunca la identidad, dejando a la imaginación del lector la determinación del objeto deseado, y llenando el poema de cierta energía del instante. La culminación satisfactoria de dicha energía llega con el mirlo en el árbol, pues como se anticipa al principio del poema, es en el momento en el que los pájaros vuelan a lo alto del árbol cuando la pasión entre los dos amantes llega al clímax. En el primer poema, la voz poética tiene el control de las acciones. En el segundo “II. Cuando revienten las brevas”, Jacinta empieza despertarse y a hacerse con el centro de la acción: “Estarás leyendo un libro que no te gusta, / ─porque te gustan más las ramas y accidentes del aire y del jardín─” (79). Jacinta quiere estar al aire libre y activa, en vez de detenida por una labor intelectual. Es Jacinta, con su actividad y deseo de tener experiencias nuevas, la que mueve al poeta a escribir. Más tarde, en otro poema “XIV. Jacinta quiere estudiar el teatro ruso”, la repetición de la palabra “Vámonos” (93) expresa las ganas de Jacinta de hacer cosas, de ir a lugares. Jacinta inspira al poeta a experimentar y es la fuerza motriz de la pareja de amantes. La energía, el movimiento rápido y la participación de Jacinta desaparecen en la segunda mitad del libro. Ahora los poemas exploran el sufrimiento del poeta por el fracaso de su relación. Por ejemplo en “III. Causa de mi soledad”, donde el poeta busca algo para compensar su amor perdido. No es afán de apartamiento sino atención al secreto. Soy yo mi miedo. No es orgullo ni desdén, sino hambre de conocer. Soy pico y pared. La solución de los otros no me basta; siendo asombro.

Soy mi piloto. Quisiera morir habiendo sido poeta, carpintero, pintor, filósofo, amante y torero. ¡Ay! y cantor negro de un jazz que siento a través de diez capas del suelo. (112)

El poema empieza a considerar qué hacer con los restos del acabado encuentro romántico. El poeta controla sus sentimientos--“Soy mi piloto”--en vez de dejar que la excitación del momento le arrastre. Al poeta le gustaría terminar sus días habiendo sido poeta, carpintero, pintor, filósofo, amante y torero, pero la ocupación que más le interesa es ser “cantor negro de jazz”. Mientras las otras ocupaciones tienen algún tipo de importancia para el poeta, es la de “cantor negro de un jazz” la que hace que la tierra se mueva, expresando así la verdadera emoción que el poeta pretende comunicar para dejar una impresión inmortal.1 1

Del Villar ofrece una lectura interesante de este poema en su artículo “De cómo el poeta malagueño José Moreno Villa conoció y se enamoró de una joven neoyorquina, pelirroja por más señas”. Del Villar justifica la razón de ser de cada ocupación enumerada en el poema. Llama la atención la conexión que el crítico establece entre el torero y el cantor negro de un jazz. Escribe: “[ . . . ] contemplaba el retrato del hombre vanguardista: un torero para asombrar a los norteamericanos, y un cantor de jazz para dejar boquiabiertos a los españoles” (6). Esta sugestiva interpretación, que pone de manifiesto dos públicos distintos en los que podía


13 Con el avance de los poemas, el poeta toma conciencia de que no queda más prueba del romance que sus poemas. En el corto poema “VI.”, por ejemplo: Ya no vuela, ya no canta, ya no es pájaro siquiera. No es negro, pardo ni blanco, no es sombra ni es entelequia. Si es pájaro, es mi pájaro insensible a la escopeta, inmortal, porque su cuerpo es espíritu, mi letra. (116) El pájaro es una metáfora del amor que se escapa. Aunque el romance se ha ido, lo que queda es la memoria de aquella experiencia única a la que no se puede matar. Los poemas de Jacinta la pelirroja son una prueba o una crónica poética del romance de Moreno Villa. A través de ellos, la poesía se convierte en memoria. Nueva York es algo distinto a una imagen icónica e identificable; resulta ser sólo un recuerdo, y la poesía que la retrata alusivamente está basada en el recuerdo de una experiencia y unos sentimientos que tuvieron lugar en la ciudad. Nueva York es pura emoción. Lo que queda de esta relación romántica son los poemas que forman “una innovación significativa” en la poesía española (Ciplijauskaité 53). Ballesteros y Neira recuerdan que: Sin duda, la aparición de Jacinta la pelirroja en 1929 [fue] la que elevó a Moreno Villa al liderazgo de los jóvenes que sentían la urgencia de encontrar nuevas formas de expresión del espíritu de la Residencia de Estudiantes en lo que tuvo de mezcla de rigor intelectual y seriedad de propósitos con energía creativa y transgresión iconoclasta--supuso un ejemplo con el que identificarse estéticamente. (43-44) Habría que añadir que es esencial recordar que la salida de Moreno Villa de España y su viaje a Nueva York fueron los que hicieron posible esta innovación. Moreno Villa emplea la experiencia neoyorquina como base emotiva para crear otros estilos de escritura. Nueva York le da la oportunidad de romper con las tendencias gastadas de Europa y España y marcar el comienzo de un periodo productivo de creación artística. OBRAS CITADAS Ballesteros, Rafael y Julio Neira. “Introducción biográfica y crítica”. Jacinta la pelirroja. De José Moreno Villa. Madrid: Castalia, 2000. Carmona Mato, Eugenio. José Moreno Villa y los orígenes de las vanguardias artísticas en España (1909-1936). Málaga: U de Málaga y Colegio de Arquitectos en Málaga, 1985. Carnero, Guillermo. “Recuperación de Moreno Villa”. Ínsula (1977): 368-69. Ciplijauskaité, Biruté. “Los ‘cuadros cubistas’ de José Moreno Villa”. Studies in Honor of Gustavo Correa. Potomac, MD: Scropta Humanística, 1986. 47-57. Cirre, José Francisco. “La poesía de José Moreno Villa”. Ínsula (1962). Del Villar, Arturo. “De como el poeta malagueño José Moreno Villa conoció y se enamoró de una joven neoyorquina, pelirroja por más señas”. La estafeta literaria 617 agosto (1977): 4-7. Fajardo, Salvador J. “The ‘Residencia,’ and Jacinta la pelirroja”. Anales de la literatura española contemporánea. 19:1-2 (1994). 67-83. Garrido Moraga, Gabriel. “Pruebas de Nueva York”. Contemporáneos 7 diciembre (1928): 397-402. Maurer, Christopher. “Notes on the Poems”. Poet in New York. De Federico García Lorca. New York: The Noonday P, 1998. 289-303. Moreno Villa, José. Jacinta la pelirroja. Madrid: Castalia, 2000. Pérez de Ayala, Juan. “Las otras pruebas neoyorkinas de José Moreno Villa”. Pruebas de Nueva York. De José Moreno Villa. Valencia: Pre-textos, 1989. iii-v.

pensar Moreno Villa, pone de relieve la condición multinacional o multicultural de Jacinta la pelirroja, como libro de poesía neoyorquino.


14 PARA QUE NO SE ME OLVIDE de Paquita Suárez Coalla

Este libro está formado por 18 cuentos, intercalados por una serie de viñetas, detrás de cuyas anécdotas se puede reconocer todo un siglo de historia española redefinido por el prisma emocional de tres generaciones de mujeres: las que nacidas a principios del siglo XX les tocó enfrentar la realidad de la guerra, del hambre y de la miseria material; las que tuvieron que acomodarse a la represión de la dictadura franquista, a costa siempre de ver menoscabado su espacio afectivo; y las que nacidas en los últimos años del franquismo, o en los albores de la democracia, aprovecharon las ventajas que sus madres y abuelas les ofrecieron y se atrevieron a cuestionar, por primera vez, parte de los mismos valores que éstas les habían legado. Salvo las viñetas que se intercalan entre los cuentos –y en las que la misma voz de una mujer nacida a principios del siglo XX nos cuenta con bastante serenidad lo que fue su vida marcada por el hambre y las carencias– las demás narraciones están ordenadas según el ritmo de la memoria y el recuerdo, y sin tener demasiado en cuenta el momento histórico en el que cada una de ellas se desarrolla. Los cuentos están todos escritos en primera persona, conservando a propósito el tono oral de las historias y dando prioridad a la voz y al punto de vista de estas mujeres que han carecido siempre de un espacio público de expresión.

HISTORIAS DE MUJERES GRANDES Y CHIQUITAS de Sonia Rivera Valdés de mujeres grandes y chiquitas es un libro sabio cuyas protagonistas, aún en las circunstancias más adversas, de manera gentil o yendo contra las convenciones sociales, participan activamente en la creación de una cultura alternativa, mestiza, feminista y cosmopolita, comprometida con la transformación de la sociedad patriarcal y de sus mitos acerca de las mujeres. El lenguaje ágil y preciso, tierno en ocasiones, descarnado cuando lo requiere el pasaje, el erotismo, el humor, a veces irónico y extremadamente amargo en algunos relatos, nos llevan a través de tramas bien elaboradas, de finales impredecibles, imposibles de dejar a un lado una vez que se comienzan a leer. El libro está compuesto por diez relatos cuyas protagonistas difieren en edad, nacionalidad, los problemas que confrontan y personalidad, pero que comparten varias características fundamentales: son sujetos de sus destinos, no objetos, aun cuando a veces esta decisión sea subconsciente y se exprese en la honestidad y valentía con que enfrentan la vida. La segunda característica que las une es la manera en que reflexionan sobre sí mismas y sus circunstancias, a veces desgarradoras, el no tenerse lástima a sí mismas y estar desprovistas de un sentimiento de culpa por sus errores y desventuras que podría impedirles actuar y tomar las decisiones que cambiarán la situación que las agobia. Hacen lo que tienen que hacer sin sentimentalismos, sin regodeos en su dolor, y se manifiestan con una franqueza que hace a la lectora o lector sentir una profunda empatía por estos personajes. En "La semilla más honda del limón", en una discusión, que concluye con una línea cuyo humor negro deja a la lectora o lector perplejos por su sagacidad y amarga ironía, Martirio, la mujer de Nueva York, y Rocío, la de La Habana, exponen sus razones, legítimas en ambos casos, para defender sus decisiones, una, de vivir en Cuba, y la otra en los Estados Unidos. Historias de mujeres grandes y chiquitas se lee de un tirón, afirman invariablemente sus lectoras o lectores. Sin embargo, esa aparente claridad es sólo la puerta de entrada a subtextos cargados de significado sicológico, sociológico, político, simbólico, de desestructuración de patrones patriarcales y donde se exploran los motivos profundos de la conducta humana.

Historias

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15 LA CONSTRUCCIÓN DEL PERSONAJE FEMENINO EN “DULCE COMPAÑÍA” Por Mery Cruz Calvo 1. INTRODUCCIÓN

La novela “Dulce Compañía” 1995, escrita por Laura Restrepo tiene una estructura “aparentemente” desequilibrada. En el ámbito de la historia, encontramos una periodista que cuenta en primera persona1 sus peripecias en un barrio marginal de Bogotá, Galilea; al cual ha llegado para hacer un reportaje de un supuesto ángel que ha aparecido. La comunidad de Galilea está dividida ante este extraordinario y milagroso fenómeno. De un lado, un grupo liderado por mujeres que consideran al ángel una manifestación del amor y la salvación que Dios ha traído hasta sus vidas; por esto su deber es alabarlo, protegerlo y rendirle culto. Por otro lado, se encuentran el padre Benito y sus seguidores que acusan al ángel de “querer suplantar a Jesús”. Estos dos bandos estarán en pugna, llegando a momentos de confrontación directa. En medio de estos acontecimientos sobrenaturales y conflictos internos, nuestra protagonista lucha entre la realidad y la fantasía, entre su formación racional y la irrupción del misterio, ante el cual finalmente sucumbe en los brazos del ángel y cae perdidamente enamorada, pero se ve imposibilitada de retener a su lado al amado, ya que este debe cumplir una misión; lo único que le queda de su pasión desbordada es una hija. Pero existen al nivel del relato2 diecisiete discursos de un ángel, quien se desdobla en siete nombres, los textos llegan hasta nosotros con ecos apocalípticos. ..Según sople su veleidad de gran creador de mundo e inventor de nombres, hoy me llama Orifiel, mañana Merkabah, ayer Metatrón, o cualquier otro de mis setenta y seis apodos.3 p.52 Esta predicación cargada de símbolos y con un lenguaje que tenemos que descifrar, nos ayuda a leer e interpretar los signos de los tiempos; el ángel de Galilea es el encargado de pronunciarlos. Los discursos del ángel nos llegan en forma de monólogos, pero no son monológicos porque buscan establecer un puente de comunicación con un destinatario-a, a veces se dirigen directamente a esa mujer que podemos identificar con la periodista. Otras veces, leemos un discurso que quiere llegar a una comunidad la cual se supone tiene una referencia sobre Dios. ...soy el ángel Orifiel, Trono de Dios... p.51 En estos discursos encontramos una clave de interpretación de la novela, que espero analizar y desarrollar en este ensayo; para esto escogí el camino de la construcción de la protagonista femenina. 2. LA PROTAGONISTA FEMENINA 2.1. Cómo se construye esta protagonista femenina en la historia de “Dulce compañía” La realidad que se le presenta a la periodista en el barrio Galilea, va abriendo caminos para que su formar de pensar y actuar, regidos supuestamente por la razón, sufran quiebres definitivos que la llevarán a decir: “Hacía más de 72 horas que yo habitaba de planta en el reino de la insensatez” p.145 El espacio del barrio sufre una transformación con la presencia del ángel, por esos sus habitantes viven la experiencia de lo que Mircea Eliade ha denominado hierofonía: “algo sagrado se muestra”. Nuestra protagonista desde su llegada al barrio se deja habitar por esta presencia sagrada y se introduce en un mundo que tiene otras lógicas y que la llevarán a transformar su vida. Aquí vuelvo a Eliade, que nos ayuda a aclarar lo que puede significar el encuentro con lo sagrado. ..Los hombres, según eso, no tienen libertad para elegir el emplazamiento sagrado. No hacen sino buscarlo y descubrirlo mediante la ayuda de signos misteriosos... p. 31 1

Desde el punto de vista del análisis narratológico, podemos precisar la participación de la protagonista en la historia. Desde este plano encontramos una narradora que está dentro de la historia y además asume el papel de protagonista principal; técnicamente la denominamos intradiegética-homodiegética. Ver Serrano Orejuela, Eduardo. “Narración, discurso y tiempo en Desobremesa.” En: Desobremesa lecturas críticas. Universidad del Valle, Santiago de Cali, 1996. Páginas: 11- 59 2 En el plano de la historia el ángel llega hasta nosotros como un ser que es contemplado, etéreo y resbaladizo, su totalidad de sentido queda incompleta. Es a través de su discursividad verbal –plano del relato – que su madre Ara recoge en los cuadernos, donde podemos completar su sentido. 3 Todas las citas están tomadas de Restrepo, Laura. Dulce compañía. Norma colección El Dorado. Santafé de Bogotá, 1999


16 Y es precisamente la primera visión del ángel la que de una vez y para siempre, la pone en presencia del misterio que la atrapará y ante el cual ella no opondrá mayor resistencia. ... Sin producir ruido que lo anunciara, había salido de no sé dónde y se acercaba a nosotros un muchacho. Muy alto. Estaba casi desnudo, y era moreno. Y aterradoramente hermoso. Eso era todo. Y era demasiado. El corazón me pegó un golpe en el pecho y después se paralizó, sobrecogido ante la visión. No era sino un muchacho, y sin embargo tuve la certeza de que era además otra cosa, una criatura de otra esfera de la realidad... p.43 Pareciera que estuviera predestinada a una misión. Su encuentro con el ser alado es un camino que recorre junto a las mujeres del barrio Galilea; Ara, Marujita, Crucifija, Sweet Baby Killer. Quienes son las guardianas del ángel, todas juntas pertenecen a la junta que administra la devoción. Mujeres que están marginadas. Ara, violada, madre soltera y prometida a un hombre rico que no amaba. Crucifija, ser ambiguo, asexuado, religiosa pero sin comunidad. Sweet Baby Killer, no se puede ubicar como hombre o mujer, pero parece que se encuentra más cerca del primer calificativo. Ellas son las líderes de un fenómeno de religiosidad popular. Se encargan de tomar las decisiones, haciendo una lectura “irracional” anárquica, acomodaticia sobre los acontecimientos. Ellas definen y deciden sobre el destino de una mujer culta, educada, que llega del centro del poder de la ciudad a la marginalidad de Galilea. ...Desde que me vieron llegar al barrio, las de la junta me habían elegido. Encontraron que yo era la apropiada, la muy esperada novia blanca y radiante; la que por alta, o por rubia, o tal vez por venir de fuera, presentaba características ideales para sacarle cría al ángel... p.95 Y en medio de esta nueva realidad qué sucede con nuestra protagonista. Desde el inicio de la novela nos anuncia que nos va a contar algo extraordinario que aconteció y que estuvo precedido por señales que en su momento no alcanzó a interpretar. Pero también nos deja ver que los acontecimientos fueron vividos por ella misma, mujer perteneciente a la clase media y reportera de una revista de actualidad. Lo que apreciamos en la novela es un desplazamiento espacial y axiológico. Tal vez lo más significativo sea que se unen en este personaje principal su oficio de periodista con la historia que nos va a contar; por eso esta narradora despierta en mí como lectora, confianza y credibilidad porque su discurso está basado en algo visto y vivido, características propias del relato testimonial y de la crónica. Pero este personaje-protagonista tiene un origen que se nos va revelando y en el cual podemos apreciar un puente de unión con este pasado que es la historia sucedida y con este presente que yo, lectora, actualizo. Su pasado tiene reminiscencias donde encontramos las lecturas que le hacía su abuelo. Nos muestra sus precarios conocimientos de los ángeles, como por ejemplo la oración que da título a la novela. También está en su pasado la herencia, por línea materna, de la locura que la acecha permanentemente. ...Tal vez ese miedo irracional que siempre le he tenido a la locura me viene de la certeza de que tarde o temprano me espera a la vuelta de la esquina... p. 127 Su llegada al barrio Galilea en busca de un reportaje escrito y gráfico sobre el ángel aparecido, tiene premoniciones de un acontecimiento extraordinario que contribuye a crear el clima para la entrada a un mundo que se rige por otras lógicas más cercanas a una especie de carnaval en los términos en que Bajtin lo analiza. Más adelante desarrollemos este tema en nuestro análisis de la novela. Una lluvia torrencial la acompaña en su entrada a Galilea y al referirse a ese lugar, desde el principio sus palabras crean metáforas que la localizan en un espacio distinto al normal. ...Pero cómo devolverme, en qué taxi o bus inimaginables, si había traspasado las fronteras del mundo y me encontraba encaramada en un peladero del más allá.. p.22 Ambiente misterioso que va ganando en intensidad y cuyos puntos más álgidos podemos apreciar en la primera visión del ángel y en el encuentro sexual – erótico, de la periodista y el ser alado. Debemos buscar más allá de las impresiones que nos transmite la novela a través de la protagonista, y detenernos en cómo la expresión de éstas van variando y señalando un desplazamiento de un discurso racional, regido por explicaciones plausibles y coherentes, a una expresión que se acerca mucho al agotamiento del lenguaje, en el cual lo único que queda es el silencio. Si observamos detenidamente, nuestra periodista, entra en un diálogo con los habitantes del mundo de Galilea, pero quiero hacer una precisión y llamar a los diálogos, con un término más preciso, el de discursos. En un primer momento estos no se tocan, pero poco a poco se van uniendo, interactuando y encontrando su máxima expresión en las palabras de la periodista cuando describe su unión amorosa con el ángel, este discurso tendrá mucha proximidad con la voz del ángel desdoblado. “Ya iba al trote bajo el aguacero con mi procesión de niños ensopados, cuando quise averiguarle a Orlando a dónde me llevaban. Él me contestó alzándose de cejas y hombros, como si fuera muy obvio: - Pues a ver al ángel, ¿no?


17 -¿Se aparece a estas horas? - Siempre está ahí. -¡Ah! ¿Debe ser entonces una estatua, o una pintura?. Me miró con sus ojos redondos que no podían creer tanta estupidez. - No es ninguna pintura es un a-n-g-e-l –dijo pronunciando letra por letra, como si yo tuviera dificultades con el español -. Un ángel de carne y hueso. No me lo esperaba. Imaginaba que si corría con suerte podría entrevistar a un testigo de sus milagros, o a un fanático de su culto, o en el mejor de los casos hasta a un enfermo curado por él, y que podría fotografiar la piedra donde se paró, el nicho donde le prenden velas, el momento donde lo vieron por primera vez, y toda esa basura de rutina que satisfacía las exigencias del jefe de redacción porque permitía montar, en un par de horas, una historia traída de los pelos, pero que justificaba un titular de este estilo en la carátula: “¡En Colombia también hay ángeles!”, y el subtítulo: “Casos verídicos de apariciones.” Pero no. Lo que Orlando me prometía era la visión del ángel, de cuerpo presente” p.31 La periodista quiere conocer y este conocimiento parte de una serie de preguntas y explicaciones lógicas; las respuestas y réplicas del niño no se ajustan a lo que se espera. En este caso es una observadora, que espera recibir una información, que de alguna manera anticipa. No faltan en estos acercamientos discursivos la ironización, el humor que tratan de destruir la posibilidad de un lenguaje diferente, porque explica una realidad que no se encasilla en realidades conocidas para la periodista, pero que sí experimenta esa otra parte de la ciudad que está marginada y por eso su lenguaje es marginal. “Frenando la fila, sor Crucifija me aplicó otra vez la garra al brazo, me llevó a parte y me soltó la siguiente pregunta: -¿Me puede decir si está con la visita? -¿Con la visita? ¿Con qué visita? _Quiero decir si está con la menstruación... Imaginé que se trataría de alguna creencia atávica, como que en presencia de la sangre menstrual se pone amargo el vino y se corroe el hierro, y quién sabe qué le sucede a los ángeles, así que temí que me fuera a impedir la entrada a la gruta. - No, señora, estoy limpia –le contesté la verdad, en un lenguaje que me pareció a tono con su pregunta. -¿Me puede decir hace cuánto le vino la última menstruación? Era el colmo. La tal Crucifija ya no sólo hablaba como misógino bíblico sino además como ginecólogo en chequeo semestral...”p.39-40 Para nuestra protagonista el otro-a marginal no debe entrar en su intimidad. Pero al lado de estas réplicas que son una manera de detener el avance de los acontecimientos predestinados, ella empieza a dar cabida a reflexiones que le abrirán el camino para entrar en una verdadera comunicación con la comunidad de Galilea y con su ángel, estas reflexiones pasan necesariamente por sus sentimientos. “Me sentí bendita como Jacob ascendiendo al cielo por la escala de ángeles. Esas criaturas sonrientes que se afanaban bajo el aguacero para que yo pasara con comodidad despertaron en mí un pálpito que habría de sobrevenirme, muy nítido a veces, durante los días que permanecí en Galilea: la intuición de que había entrada a un reino que no era de este mundo...” p...33 Por eso en el momento en el cual conoce al ángel (cfr.p.2) Queda atrapada en una realidad de la cual ya no podrá prescindir. Se deja interpelar por una belleza nunca vista. El misterio, el éxtasis, lo sagrado confluyen en l visión del ser adorado por todos-as; ella entra al terreno de lo sagrado, comparte con los pobres de Galilea su exaltación. Pero esta respuesta dentro de la construcción del personaje-protagonista no es gratuita, existe en su historia personal, señales que de alguna manera nos indican que en ella hay terreno fértil para florezcan su aceptación y amor por el ángel. “Los colegas siempre me han achacado falta de profesionalismo por mi incapacidad de mantener la objetividad y la distancia frente a mis temas. Una vez fui por ocho días, como reportera, a cubrir el conflicto entre los sandinistas y los contras, y terminé quedándome en Nicaragua y metiéndome de cabeza en su guerra, del lado de los sandinistas. A la tragedia del volcán de Armero fui con un noticiero de televisión, y cuando me vine a dar cuenta había adoptado a uno de los damnificados, una anciana que lo había perdido todo, incluyendo la memoria, y que desde entonces vive en mi casa, convencida de que es mi tía. Ahora quedaba nuevamente comprobado que los colegas tenían razón, y esta vez de manera patética: me habían mandado a buscar un ángel, yo había cumplido con encontrarlo, y además me había enamorado de él...” p.79 Nuestra reportera toma partido, se pone del lado de los más débiles, rompe la premisa de que la objetividad – neutralidad existe. ¿Romántica? ¿Soñadora? ¿Sentimental? Considero que este rasgo lo comparten otros personajes


18 femeninos de la novela. Ara, la incansable buscadora de su hijo regalado y vendido contra su voluntad. Que presta oídos a las palabras del ángel y se convierte en su transcriptora. Su amiga Ofelia a quien recurre para que la ayude profesionalmente con su amado. Para esta psicóloga, profesional y universitaria, no eran suficientes las explicaciones del racionalismo científico y necesita de otros campos del saber humano y milenario donde lo inexplicable y lo sobrenatural juegan un papel decisivo. Cada una de ellas comparte una sensibilidad que el establecimiento tilda de locura, superstición, sentimentalismo; y tiene su máxima expresión en el asilo de locas, mujeres pobres y marginadas de la sociedad, que se convierten en un espectáculo para parte de la ciudad. En las Muñis está la representación de la adivinación. Todas estas mujeres pertenecen a un mundo que está más cercano del misterio, de lo otro desconocido, pertenecen a un orden distinto del normal... distinto del patriarcal. Llama la atención que las únicas figuras masculinas cercanas a todo este mundo femenino sea un niño, Orlando, y su hermano el ángel. 2.2. El carnaval del barrio Galilea Quiero presentar en este apartado de mi trabajo una hipótesis de análisis que espero desarrollar. En el barrio Galilea la aparición del ángel precipita una serie de acontecimientos que califico como un carnaval religioso y popular. Quien mejor que Mijail Bajtin para iniciar esta reflexión. “A diferencia de la fiesta oficial, el carnaval era el triunfo de una especie de liberación transitoria, más allá de la órbita de la concepción dominante, la abolición provisional de las relaciones jerárquicas, privilegios, reglas y tabúes. Se oponía a toda perpetuación, a todo perfeccionamiento y reglamentación, apuntaba a un porvenir aún incompleto” 4 Teniendo como telón de fondo la reflexión anterior, me voy a detener en dos momentos representativos del carnaval o como más exactamente podemos denominar una carnavalización literaria, que se presentan en la novela. El primer momento es el del encuentro de la periodista con el ángel, en un ritual organizado por las mujeres del barrio, está cargado de símbolos que dan continuidad a la historia y a su clave interpretativa; por ejemplo, lo que se dice sobre “la batola azul, de virgen o loca” que engalana a la periodista y que estaría rompiendo aquella tradición patriarcal en la cual los personajes literarios femeninos o eran ángel o eran monstruo (loca, bruja, hechicera). “Dulce Compañía” nos abre el camino para volver ambigua esta imagen, para romper esa supuesta exclusión masculina en la cual la mujer es santa o demonio. Quienes acuden mayoritariamente a este acontecimiento ceremonial son “mujeres y niños de brazos”. Sus rituales, oraciones y comportamiento están más cerca de una actitud demente, que rompe la lógica con la tradición religiosa. No es sólo un acto espiritual que rompe con un orden dogmático, en el cual escuchamos cánticos y se lleva a cabo una procesión que nos recuerda las de Semana Santa, si no que, además, el orden jerárquico eclesial machista desaparece para dar cabida al protagonismo femenino y al símbolo de la maternidad. Son las mujeres las líderes y propiciadoras de este ritual que busca sembrar la semilla del ángel y perpetuarlo a través de una descendencia, escogiendo a la periodista como la “novia blanca”, frase que nos recuerda, por contraste, la posterior novela de Laura Restrepo “La novia oscura”. Pero también hay una ruptura discursiva, en la voz de la protagonista femenina, al ironizar discursos sagrados, introduciendo en una palabra ajena como son las oraciones de la iglesia (prístinas, espirituales, alejadas de la carne) una palabra propia donde nuestra periodista canta y alaba su unión sexual – erótica con el ángel. “Santa mi alma y santo mi cuerpo, bienamados y gozosamente aceptados los dos. Santa la maternidad y también santa la sexualidad, santo pene y santa vagina, santo placer, bendito orgasmo, porque ellos son limpios, y puros, y santos, y de ellos serán el cielo y la tierra, porque han sufrido persecución y calumnia. Que ellos sean alabados, porque fueron declarados innombrables. Benditos sea por siempre el pecado de la carne, si se comete con tantas ganas y con tanto amor” (p.96) Pero hago una salvedad, esta declaración espiritual y carnal sigue estando dentro del territorio sagrado cuando nos dice: “Nuestra unión fue sacramento” (p.96). Este primer momento podría ubicarlo en u rito de iniciación, similar al nacimiento y la muerte. Mircea Eliade nos dice: “podría decirse que en cada uno de estos casos se trata siempre de una iniciación, pues interviene un cambio radical de régimen ontológico y de estatus social”5 El segundo momento tiene que ver con la manifestación de la religiosidad popular de parte de los habitantes del barrio Galilea, la cual se enfrenta al orden jerárquico eclesial establecido, y cuyo representante es el padre Benito. Esta religiosidad popular surge en la marginalidad de una gran ciudad, convoca a una comunidad creyente alrededor de la aparición del ángel de Galilea, pero al margen del discurso oficial de la iglesia, que por esto ve una amenaza para el 4

Bajtin, Mijail. La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento. Alianza: Madrid, 1989, p.15 5 Eliade, Mircea. Lo sagrado y lo profano. Labor. Punto Omega: Barcelona, 1988 p.155


19 poder que tiene sobre sus feligreses. Nuestra protagonista no es ajena a este fervor popular y poco a poco, pasa de ser una observadora a ser una participante activa de los sentimientos de la comunidad de Galilea. “La romería estaba ya congregada en el lugar santo, y esperaba la aparición del ángel. Le habían traído sus enfermos para que los curara y sus recién nacidos para que los bautizara. Sus ancianos venían por consuelo, sus niños por noveleros, sus tristes por esperanza, sus sin techo por amparo, sus mujeres por amor, sus desventurados venían por la bendición... Era tal su fervor y tan contagiosa su fe, que por un instante yo, que no creo, a través de ellos creí... (p. 62 – 63) En todo caso la periodista se mantendrá en una situación ambigua, respecto a los acontecimientos de Galilea, no olvidemos que su formación, al menos académica, es producto de la razón lógica. Cuando afirmo que se deja permear por esta situación ilógica que le toca vivir, me refiero a la entrada en su vida del ángel, ser también ambiguo, que se construye con trozos de recuerdos de algunos de los personajes secundarios que aparecen en la novela, pero que nunca se deja construir totalmente y que termina siendo un personaje pre-figurativo de Jesús de Nazaret. La confrontación directa que tienen los seguidores del ángel con el padre Benito y los integrantes del M.A.F.A (Muerte a Falso Ángel) es una excelente ilustración de ese carnaval que se presenta en la novela. La descripción de la situación en la cual se llevan al ángel hacía la ciudad, para que sea atendido en un centro de enfermedades mentales y la oposición del otro bando, encabezado por el padre Benito, es de un alto grado de humor porque se convierte en un juego de poder en el cual a veces gana Ara, la madre del ángel, o a veces el padre Benito. Estos dos personajes se enfrentan en una discusión cuya razón está en la disputa por el ángel, pero la manera de discutir, nos dice la narradora protagonista, está más cerca de una discusión de una pareja que de un sacerdote con su feligrés. 2.3. Los discursos del ángel Llego al análisis de un aspecto muy interesante de la novela, los discursos del ángel que se intercalan en el texto literario; estos son diecisiete, desdoblados en siete voces monológicas diferentes. Estos discursos están cargados de símbolos que no dudo en identificar con un lenguaje apocalíptico. Por ejemplo, los siete ángeles nos recuerdan a aquellos que predican sobre los últimos tiempos en el libro del Apocalipsis, son siete ángeles que tocan siete trompetas; las cuatro primeras anuncian los estragos en la tierra, sangre y fuego. La quinta representa las langostas que dañara a los hombres que no tienen el sello de Dios sobre sus frentes. La sexta anuncia la caballería infernal. Y cuando el séptimo ángel profiera su voz, cuando vaya a tocar su trompeta se habrá consumado el misterio de Dios, como anuncio de Él a sus siervos, los profetas. El ángel habla, pero no se comunica con los otros-as. Los discursos son dictados a su madre Ara, ella los recoge, a través de la escritura6, en cincuenta y tres cuadernos Norma cuadriculados. Nuestras llaves interpretativas quieren abrir esos cuadernos que recoge la novela y que nuestra protagonista lee y a los cuales le hace preguntas: “¿Quién habría escrito de verdad aquello?...Fueran lo que fueran, de procedencia humana o divina, originales o apócrifo, estos cuadernos significaban una revelación y un auténtico misterio...” (p. 57) Lo que observo alrededor de la escritura de los cuadernos es la transmisión de un saber o discurso, que es confiado a las mujeres. Veamos. El ángel dicta a su madre Ara, ella escribe en momentos de posesión y frenesí. Estos cuadernos son facilitados a la periodista, quien nos los da a conocer, es la encargada de hacerlos visibles para nosotros-as. Entonces puedo decir que los cuadernos son dictados por el ángel, transcritos por Ara, leídos por la periodista; ella escritora también y conservadora, compiladora y editora de los cuadernos del ángel. ¿Qué leemos en estos cuadernos? La novela desconcierta porque pasa de un discurso racional pequeño burgués que es enunciado por la periodista, a un discurso críptico. Sobre esto puedo establecer una comparación. Los discursos del ángel y sus sucesivas voces son complejos y contradictorios; por ejemplo, Orifiel ironiza a Dios, Elohim agónicamente expresa el amor y su caída por la tentación de la mujer. Izrael y Mermeoth expresan la ira de Dios, a través del símbolo de la tempestad. Estos discursos del ángel con diversos mensajes, a veces tan misterioso que nos cuesta entenderlos y encontrarles su lugar en la novela, tienen su correlato en el frenesí que se vive en Galilea por la aparición del ángel. El libro del Apocalipsis fue considerado en la tradición de la iglesia tabú, se suponía que podía atentar contra un sano equilibrio mental; un desequilibrio mental es el que encontramos en esta novela: el la historia de los habitantes del barrio Galilea y en los discursos del ángel. A través de la literatura, contenida en los cuadernos, el ángel se comunica con nuestra protagonista, por eso cuando él desaparece, ella busca con afán estos escritos, porque es la única materialidad que la une con su amor. “Caminé a tientas hasta el baúl de los cuadernos, resuelta a apropiármelos, a llevármelos conmigo, porque eran mi patrimonio, habían sido escritos para mí, constituían mi legado de amor” (p.185)

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El subrayado es mío.


20 Pero hemos asistido a otra forma de comunicación entre los dos actores principales de la novela, es aquella que se estableció a través del erotismo; aquí me quiero detener porque esta unión tiene una singularidad que no puedo dejar pasar. Nuestra narradora protagonista se une en amor a un ser que podemos denominar indefinido, etéreo, que parece pertenecer a un mundo sobrenatural. Parece que la literatura deja rastros de formas eróticas fantásticas, que en su libro de ensayos La elipse de la codorniz. Ensayos disidentes, el escritor Germán Espinosa se encarga de presentar y desarrollar. Para este autor son cuatro las formas en las cuales se perfila el erotismo que denomina fantástico. La primera estaría caracterizada por la unión de los enamorados a través de la muerte. La segunda, considerada por el novelista la más loable es la unión sexual entre un ser vivo y otro fantasmal o inexistente. La tercera se refiere al amor con seres sobrenaturales que ni son, ni fueron, ni serán humanos. Y finalmente la cuarta, a los métodos mágicos para obtener el amor de otro, o bien a la intervención de potencias sobrenaturales en el surgimiento de ese amor7. A la luz de las reflexiones desarrolladas por Germán Espinosa, considero que en la novela “Dulce compañía” hay una cercanía, aunque no total coincidencia, entre la segunda forma de erotismo fantástico: la unión de un ser vivo, la periodista, con un ser fantasmal, huidizo: Como lo hemos visto en este análisis el ángel de Galilea es lo que la comunidad ha construido a través de un discurso religioso y popular, es el discurso(s) de los cuadernos; es lo que la periodista ve pero ante el cual le faltan las palabras para poder pronunciarlo. Dice el ángel sin nombre: “Mujer que te acercas a mí, no quieras saber cómo me llamo. Para ti soy el Ángel sin Nombre: ni puedo decírtelo, ni podrás pronunciarlo” (p. 75) En las novelas escritas por Laura Restrepo, he podido determinar un eje común o mejor llamarlo un sentimiento que comparten sus protagonistas femeninas, el camino del amor no es posible, no se puede encontrar, sus sendas son tortuosas, dolorosas; pensemos en las mujeres de “Leopardo al sol” o “La novia oscura”. En “Dulce compañía” vuelve a recrearse esta constante pero a diferencia de presentar decepciones personales, humanas, el amor se escapa a través de un ángel, en la “esencia” de este personaje está la imposibilidad de un amor real. Este sentimiento es reemplazado por los discursos del ángel, que Ara recoge en los cuadernos y que nuestro personaje femenino hereda para que en un futuro, cuando Ara muera, sean publicados. Es la tradición femenina que se quiere perpetuar a través de los cuadernos, a través de la palabra literaria y a través de la mujer representada en la hija de la periodista. Es tan radical la novela en abrir un espacio para la mujer que el ángel esperado por todos, es para decepción de la tradición, una niña. 3. CONCLUSIÓN En este recorrido por la novela “Dulce compañía” me queda una reflexión final que sirva como cierre al acercamiento presentado. El último capítulo de “Dulce compañía” se titula Manuel, hijo de mujer. Encuentro de nuevo, en esta frase un símbolo que la misma historia explica, a través de la voz de la periodista. “¿Cómo sé yo que se llamó Manuel? Me lo revelaron la Muñís. Me dijeron que el abuelo del ángel, además de ser ruin, profesaba fanáticamente la religión, y que antes de vender el niño a los forasteros, calmó su conciencia mandándolo a bautizar. Le hizo poner el nombre de Manuel. Eso me revelaron las Muñís – mejor dicho Chofa, porque Rufa sigue sin abrir la boca- y yo resolví creerles. Les creí, primero porque Manuel significa El que está con Nosotros. Y segundo, porque al fin y al cabo no tenía presentación decirle a la niña que, por cosas de la vida, su padre no tenía nombre alguno” (p. 211). Así Manuel es un nombre dado por mujeres, no existen ninguna garantía de que el ángel haya sido bautizado con este nombre propio. Vemos entonces como Manuel se convierte en una tradición que va por línea femenina: de las Muñís a la periodista y de esta a su hija. Además es hijo de mujer o sea sin padre, aquí veo una ruptura con el sistema patriarcal donde somos hijos-as de... el padre en primer lugar, y luego de la madre. Pero además su nombre tiene un significado que se recoge de la tradición bíblica “Él está con nosotros”. Así las cosas lo único que me queda por decir es que el recuerdo del ángel no va a perpetuarse “en el nombre del padre” sino “a la sombra de la madre”, tomo prestadas estas expresiones de el libro Los hijos de Yocasta. La huella de la madre, de la feminista y psicoanalista Christiane Olivier. BIBLIOGRAFÍA A.V. Diccionario Bíblico. Manual. Claret: Barcelona, 1975. Bajtin, Mijail. La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento. Alianza: Madrid, 1989. Desobremesa. Lecturas críticas. Universidad del Valle: Cali, 1999. Eliade, Mircea. Lo sagrado y lo profano. Labor. Punto Omega: Barcelona, 1988. Espinosa, Germán. La elipse de la codorniz. Ensayos disidentes. Panamérica: Bogotá, 2001. Olivier, Christiane. Los hijos de Yocasta. La huella de la madre. Fondo de Cultura Económica: México, 1994. Restrepo, Laura. Dulce compañía. Norma. Colección El Dorado: Santafé de Bogotá, 1999. 7

Espinosa, Germán. La elipse de la codorniz. Ensayos disidentes. Panamericana. Bogotá. 2001:(52-58).


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FRAGMENTOS DE LA MEMORIA. RECUERDOS DE UNA EXPERIENCIA CARCELARIA (1975-1980) de Margarita Drago Por Alicia Perdomo H. Fragmentos de la memoria: Recuerdos de una experiencia carcelaria (1975-1980) recoge los recuerdos de una prisionera política argentina desde 1975 hasta 1980. Una maestra, detenida en su casa y acusada de crímenes políticos, es trasladada a la Alcaidía de Mujeres de Rosario. Aterrorizada, será testigo y víctima de múltiples interrogatorios, torturas y violaciones. Pero allí, en el sótano, donde vive junto a otras compañeras, armará una imprenta utilizando paquetes de cigarrillo y ni la fuerza ni la esperanza la abandonarán. Sus lugares más íntimos serán refugios seguros y espacios secretos para guardar los materiales de estudio y los informes carcelarios. Desdicha tras desdicha sentirá el terror y el frío de las ametralladoras. Escuchará el ruido de las botas de los militares y el ladrido de los perros policías a pocos centímetros de ella. Las visitas de sus familiares, cada vez más escasas, serán casi un recuerdo cuando la trasladen a la cárcel de Villa Devoto. Durante casi cinco años, vio, tras rejas y puertas, los traslados de compañeras a cárceles clandestinas, supo de las manipulaciones del sacerdote quien, amparado en el sacramento de la confesión, delató a muchas mujeres que terminaron asesinadas y vivió los roces de convivencia y diferencias políticas incapaces de resolver. Finalmente, un día, la tapiaron. "Homenaje", "Cosas de la memoria", "La luz del sol", "La Alcaidía de Mujeres de Rosario" y unas estremecedoras primeras páginas firmadas por la autora, completan este libro de tensiones y encuentros desgarradores. Fragmentos de la memoria es, además, una escritura autobiográfica que va más allá de un acto restaurador del pasado. Aquí, la protagonista proclama la identidad como un gesto que repite la dimensión ética: el sujeto se origina como respuesta y responsabilidad hacia el otro. Imprescindible.

ESCENAS PARA TURISTAS de Jacqueline Herranz-Brooks Escenas para turistas ofrece una visión de la sociedad cubana, a fines del siglo XX, descarnada, desprejuiciada y honesta, desde la óptica de una protagonista que considera que "a causa de la marginalidad, la ilegalidad, y las etcéteras, vivo esquivando". Es una realidad social descrita sin tapujos, exenta de la idealización del paraíso prometido por la revolución en sus primeros años y de la satanización proclamada por los opositores acérrimos del proceso revolucionario. La protagonista, utilizando la bicicleta vieja que se rompe con frecuencia, la guagua que se demora eternamente en llegar, el tren que siempre está a deshora, el avión que casi pierde, para viajar hasta Baracoa, en el extremo oriental de la isla, o a algún chofer caritativo que se detiene para acercarla a su destino, se mueve y describe: La madre, "en medio de una sala rota, ella deshuesada y seca", la panadería, en la que debe esperar el pan que le toca, "bolita semi-cruda de harina", entre los viejos del barrio, la visita al hospital, la terminal de trenes, donde "…hasta las doce del mediodía no pasa nada que nos lleve. Esta mujer, cuyo cuerpo viaja de un punto a otro en el espacio y el tiempo, sicológicamente es un ser estático que se analiza obsesivamente a sí misma y su entorno con un pensamiento incesante y circular, donde se repite como una antífona que tiene hambre, un hambre que trasciende la necesidad física de alimento, analiza el efecto que le producen las drogas, cualquier droga, incluyendo el alcohol, y se repite que no sabe qué hacer con su vida. Sus reflexiones sobre las razones para actuar como lo hace poseen una lejanía de la acción, como si las emociones de la narradora estuvieran embotadas y su reflexión lógica fuera hipersensible. Sus sofisticadas reflexiones intelectuales corresponden a las de una mujer educada, pero está incapacitada para expresar su dolor, y menos su amor. Capacitada para hablar de su sexualidad, pero no de su sensualidad. En muy breves ocasiones habla de amor y cuando lo hace nunca es directamente a la persona amada, sino en una situación en la que la amante no está presente y ella la extraña. Este viaje interno, de igual o mayor intensidad que el externo, hace de Escenas para turistas un libro doblemente memorable y de imprescindible lectura.

Consulte la página de Editorial Campana para más información: www.editorialcampana.com


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VIDA Y OBRA DE JOSÉ LORA Y LORA Por Mario A. Pozada Burga En el número 6 de “Hybrido” (año 2004) publicamos El canario muerto antes del trino, estudio estilístico en el que Luis Rivas Rivas analiza, con imparcial criterio, la poesía de José E. Lora y Lora (Jelil). Éste fue un destacado poeta y periodista peruano que hace un siglo murió atropellado por el metro de París, cuando, no obstante su edad temprana –22 años–, había alcanzado ya notable prestigio en Francia e Hispanoamérica. De aquel ensayo inicial, deriva el libro José Lora y Lora: Vida y obra, en el que Luis Rivas relata la breve pero rutilante trayectoria vital del poeta, y cala con hondura en su poemario póstumo, Anunciación, del que reproduce la edición príncipe, publicada en París en 1908. En primer término, el libro nos ofrece un encuadre histórico del Chiclayo del siglo XIX, con una pintura muy animada de esa ciudad del Perú norteño – conocida como la Capital de la Amistad– en la que José Lora nació y vivió hasta los catorce años. Y luego vamos conociendo las diversas vicisitudes de la vida aventurera e intensa del poeta –Panamá, Santiago, Buenos Aires, Montevideo, Río, París–, mediante un relato ameno que alcanza los perfiles de una biografía novelada y captura el interés del lector. Se analizan no sólo los hechos externos del itinerario vital del poeta, sino también los sueños y conflictos de su vida interior, para así llegar a una comprensión más profunda de las motivaciones que inspiran sus versos. La segunda parte del libro reproduce la Edición Príncipe del poemario Anunciación, seguida de un análisis que explica la evolución estética de Lora quien, habiendo partido de los predios modernistas, va forjando una estética personal, precursora de la poesía de José María Eguren. El anhelo de fraternidad cósmica que palpita en sus versos preludia la poesía de Vallejo. El libro ha sido editado por la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo, en la que Luis Rivas Rivas es profesor principal de literatura peruana y universal. Aquí, una muestra poética de Lora y Lora: ELLAS I

II

Sol. Fronda. Primavera. Entre los mimbres De la pendiente cárcel, claros timbres Rodaban de una plácida canción. Sobre el jardín flotaba un incensario; Y era, bajo su faz, un relicario La gracia parisina del salón.

Otoño. Gris. En la fangosa alfombra Un enjambre de trasgos en la sombra Tejían un monstruoso rigodón. En las almas un soplo de neurosis Y, de niñas y flores, las clorosis Albeaban bajo el rosa del salón.

En aquel día se murió mi madre. ¿Recuerdas, corazón?

En aquel día me besó mi novia. ¿Recuerdas, corazón?


23 CONVITE PARA LEER, RECORDAR Y ENSOÑAR: HECHICERÍAS Por Gustavo Adolfo Aragón Holguín Oscar Osorio ha tenido, tiene y tendrá, una potencia tersa y telúrica en su pluma, de la que brotan juicios lapidarios sobre la literatura, historias inquietantes y convulsas –como nuestro país y su historia– o líneas con música y color, es decir, poesía. Yo, a lo Silvio Rodríguez, es decir, entre el espanto y la ternura, Espada de Caramelo en mano y Escudo de las bondades embrazado, acometo el horizonte y paso de inmediato a presentar Hechicerías. Lo haré desde el único ángulo posible para estos menesteres: el mío. Es decir, renuncio al ejercicio de la crítica canónica y, en cambio, me asumo como lector ludens, lector que ha gozado, se ha divertido, se ha disgustado y, sobre todo, lector que ha recordado su propia infancia después de pasar algunas veces por las líneas de este libro. 1. SOBRE LA OBRA Hechicerías es un libro que aparece categorizado por la biblioteca Luis Angel Arango como “literatura infantil” (volveremos sobre este asunto en un par de páginas). Está compuesto por cinco cuentos en los cuales hay un elemento en común a destacar: en todos ellos los protagonistas son niños (o se comportan como tales), en todos los cuentos esos niños enfrentan una bruja, es decir, la maldad; en todos los casos, negocian con la maldad y hay consecuencias. En el primero, titulado La espada de caramelo, el rey Alexei busca a la narcoléptica –dormilona- bruja Meiga para pedir su ayuda y poder salvar su reino de los monstruos de la Caverna del Olvido que Cagtoon, el odioso, ha enviado con perversas intenciones. Miguel, el protagonista de Los zapatos rotos, pasa de ser un pilluelo a estudiante modelo porque sus padres le han prometido unos zapatos de charol como premio a su buena conducta; pero, atención, esos zapatos serán, en adelante, su obsesión y razón de existir; es en ese momento cuando se hace necesaria otra bruja, Felona, para resolver su fijación y otros problemas que no voy a mencionar aquí y ahora. En El escudo de las bondades, Alejandro confronta a una hechicera que lo atrapa en ese espacio indefinible que se encuentra entre la escritura y el sueño. El cuarto cuento, La princesa que perdió una mano, se refiere a la princesa Luzlinda, la hermosa y vivaz, y a sus relaciones con su hermana Allado, no tan hermosa pero, aún así, bella y tierna. El último cuento, Historia del Demogato, cuenta la terrible historia de Guato, el minino más popular de la región, de quien se decía que había superado incluso al gran Gato Pardo. El cuento refiere, una vez más, el trato de este personaje con la hechicera de turno, que aquí y en atención a la onomástica de los mundos gatunos, se llama Gatina. 2. CUATRO PROVOCACIONES Hasta aquí lo argumental. Paso ahora a enunciar cuatro asuntos que, tras la lectura del libro, quedaron rondando por mi cabeza y que ofrezco aquí a manera de provocación o convite o para antojarlos. Son en su orden los siguientes. El primero: Hechicerías no es un libro con finales felices… tiene finales de otro tipo. Segundo, como hecho literario, se resiste a ser categorizado rápida y definitivamente en alguna de esas casillas o calcomanías que, en el mundo de la academia, solemos utilizar para situar y casi que fijar el arte. Tercero: en lo fundamental, y creo que más adelante veremos en detalle cómo es esto a propósito de la imagen, Hechicerías es el resultado de un acto cooperativo de creación que, a su vez, proviene de un diálogo amoroso. Finalmente, tal como le ocurre al personaje Alejandro, cuando se encuentra en el reino del Señor de los Espejos, este libro está habitado por el eco de algunas de las más brillantes páginas de literatura dirigida a mentes jóvenes o a niños. Veamos el asunto por partes.


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PRIMERA PROVOCACIÓN: HE AQUÍ CINCO CUENTOS SIN FINAL FELIZ Durante el siglo XVI y XVII asistimos al nacimiento, en Europa, de lo que hoy por hoy se suele denominar literatura infantil. Vienen a la mente nombres como Charles Perrault, Hans Christian Andersen, Carlo Lorenzini Collodi y los hermanos Grimm, amén de la entrañable Madame Le Beouf, la de La bella y la bestia. Una buena parte de esos relatos provienen de tradiciones orales centro europeas que fueron sometidas a una especie de “domesticación” que las llevó de ser narraciones crudas, que incluían episodios en que los personajes enfrentaban tanto la dicha como la desventura de una forma contundente y cruenta, para pasar a convertirse en cuentos de salón, apropiados para la moral rígida de una época cortesana. Estos cuentos morales, tan pronto como son fijados por la escritura y se apartan del folclore (utilizo aquí algunas afirmaciones de Teresa Colomer, un auténtica autoridad en estos temas), adquieren unos formatos definidos, entre los cuales destacan las fórmulas predecibles (por ejemplo la presencia de estructuras ternarias o las inevitables oposiciones radicales entre lo bello-bueno y lo malo-feo); otra fórmula es la del denominado final feliz, que consiste básicamente en que los héroes o protagonistas, tras una serie de vicisitudes, alcanzan inexorablemente la gloria en la promoción social o en el matrimonio. En este libro, Hechicerías, el lector encontrará unas soluciones finales asaz diferentes a las de la literatura infantil tradicional. No se trata, exactamente, de finales infelices, pero sí de unos finales otros, finales que resultan consecuentes con el repertorio de opciones de un niño contemporáneo. Finales de cuento para niños que no empalidecen en una torre de marfil y que, por el contrario, están atentos a su tiempo, a este momento de nuestra historia. SEGUNDA PROVOCACIÓN: MÁS ALLÁ (O MÁS ACÁ) DE LAS CALCO-MANÍAS CLASIFICATORIAS Efectivamente: imposible reducir esta serie narrativa a un esquema o a una fórmula fija. Cada relato propone una forma particular y se revela con tonos e intenciones diferenciadas. Es cierto que es frecuente que el narrador cuente su historia a partir de la consideración de un personaje en particular (el príncipe Alexei, Alejandro, Luzlinda, Miguel o el Demogato); pero a partir de ahí las formas de contar se ajustan al plan que la ficción particular configura. Encontramos un cuento de fantasía épica, otro de misterio y ensoñación, otro de hadas, otro con tintes de leyenda regional. En otras palabras, las maneras de contar corresponden a la explosión de color que la ilustradora ha elegido para la portada. Y aquí se hace necesario decir que las ilustraciones del libro las hace Juliana María, su hija, y son maravillosas piezas pictóricas que imaginan la desordenada imaginación del padre. TERCERA PROVOCACIÓN: ESCRIBIENDO, SÍ, PERO A HOMBROS DE GIGANTES Osorio dijo en un programa de televisión que, claro, el libro tenía un mucho que ver con sus hijos pero también, era importante declararlo, constituía un diálogo con los cuentos de hadas, con los hermanos Grimm, dijo. Ahh, hombre de memoria frágil, porque no se trata de recato o humildad, nada de eso. Como sabemos, como él sabe, ya las metáforas están inventadas. El asunto es, en estos días, qué aromas aspiramos del pasado, en los hombros de qué gigantes atisbamos nuestra tierra de Jauja. Quiero señalar algunos de esos gigantes en esta obra de Osorio. No sólo los hermanos Grimm habitan estas ficciones: formas narrativas y tramas que podemos remontar hasta el Calila e Dimna, vertidas en ese libro portentoso titulado Alf Laila Uaf Laila, Las mil noches y una noche, llegan hasta estas playas verbales. Casi puedo ver a Osorio hecho una Sheherezada y a Alejandro todo un Shariar. Eso hace tiempo; más próximo encuentro la pluma de Onelio Jorge Cardoso, particularmente en dos cuentos con los que conecté al Demogato: El cangrejo volador y Pájaro, murciélago y ratón: los tres cuentos, a su vez, son tributarios de El patito feo. Hay otra presencia fuerte: se trata de un alemán encantador que imaginó un país llamado Fantasía y un dragón de la suerte y un guerrero de los Pieles Verde. Ese autor se llama Michael Ende y esa obra es La historia interminable. De esa obra percibo la idea según la cual la palabra es mágica y es capaz, como ocurre en Hechicerías, de socavar y domeñar el mal. Una última marca: el inmarcesible J.R.R. Tolkien, que supo beber en la mitología y el folclore europeo hasta encontrar una voz con la cual contar a sus hijos, particularmente a Christopher, lo que debía ser contado y preservado. Menos próximo a El señor de los anillos y más cerca de los Cuentos Inconclusos siento esta última conexión.


25 CUARTA PROVOCACIÓN: LA ESCRITURA COMO ACTO SOCIAL, COMO ACTO DE AMOR, COMO ENSEÑA Cuentan las fuentes (y las fuentes siempre contarán) que Hechicerías surge de un manantial que es el hogar de Oscar y Julieta. Según lo informa la dedicatoria, el libro surge a partir de los años 90 cuando Alejandro –el primogénito-, luego Juliana María –la encantadora con pinceles- y Susana “Espada de Caramelo” Isabel entablan un diálogo creativo con Oscar. Yo imagino una escena en que este papá, con su singular memoria (suele entreverar los recuerdos, me consta) y con su vocación de escrutador del presente, hilvana trechos de historias en la tibieza del hogar, en la penumbra del cuarto, en la seguridad de la familia. Entonces este libro surge de esa necesidad que tenemos los padres de habitar la mente de nuestros hijos, de colmarla de futuro, de enseñar (y digo esto sin intentar nexos con palabras altisonantes como pedagogía o didáctica, nada de eso), digo enseñar en el sentido de mostrar el camino. Digamos, con Oscar, que el alto don de la paternidad demanda, en tiempos aciagos, formas creativas de permanecer en los nuestros. ¿Y de qué otra manera, de qué mejor manera nos podemos valer quienes elegimos el mundo de las letras? Contando, entreverando, cosiendo cantos como los antiguos rapsodas. Si a ellos les ha funcionado tan bien a lo largo de estos últimos 25 siglos ¿por qué a nosotros no?

FIRST STOP IN THE NEW WORLD: MEXICO CITY, THE CAPITAL OF THE 21ST CENTURY David Lida:

New York: Riverh–ead Books, 2008. Por Román A.Santillán

Lida nos describe en su libro las vicisitudes y los contrastes entre los 20 millones residentes en la megalópolis de ciudad de México en las postrimeras del siglo veinte y los inicios del veintiuno. Uno de los signos del caos en la ciudad es la repetición de los nombres de sus ochenta y cinco mil calles. Por ejemplo, 850 llevan el nombre del primer presidente indígena de México, Benito Juárez; 750 el nombre del iniciador de la guerra de independencia, Miguel Hidalgo; y setecientas con el nombre de otro héroe de la independencia, José María Morelos. A este caos hay que agregar los contrastes se reflejan en los ingresos de la población cuyo ingreso per cápita es diecisiete mil dólares, pero la mitad de sus habitantes viven en la pobreza, y un 15 por ciento por debajo del nivel de subsistencia. Esto contrasta de manera surrealista con el acceso casi universal a los servicios públicos de agua, electricidad, el acceso a la televisión, y más de la mitad de los habitantes tiene acceso a un teléfono celular. Lida va más allá de la mera acumulación de datos y estadísticas económicas sobre la ciudad de México. El autor nos narra como visitante y como residente sus aventuras y desventuras con sus descripciones de la colonia Condesa, Santa Fe, la central de abastos, los mercados sobre ruedas y los puestos de comida ambulantes que pululan las calles de la ciudad, las cantinas y las ya casi desparecidas pulquerías. Lida observa y escucha a los chilangos, el apodo peyorativo de los residentes de la ciudad, que orgullosamente es ostentado por las nuevas generaciones de capitalinos como una nueva y respetable identidad. Entre las voces que captura en su libro se encuentran la de los borrachos en las cantinas; la de una fichera madura que trabaja como terapista con sus clientes; la de un estudiante de contaduría de 22 años quien hizo el papel de Jesús de la representación de la pasión en semana santa; la de un vendedor de periódicos que tiene propiedades en su tierra natal y toma vacaciones cada año, voces que representan los diferentes estratos de los habitantes de la ciudad. Lida examina unas algunas de las manías de chilangos como el machismo recalcitrante, su afición a la lucha libre, las corridas de toros, el nuevo culto a la Santa Muerte, puesto de modo por los narcotraficantes. Lida afirma varias veces en su libro que no hay una cocina originaria del Distrito Federal, es aquí un punto donde erra. Ya que es sabido que en el famoso valle descrito por los conquistadores a su llegada había un gran lago que fue secado hace aproximadamente cincuenta años. En este lago se encontraba tanto un flora como una fauna que eran la fuente de alimentación de sus habitantes que crearon platillos como los romeritos (las hojas de una planta que crece en la milpa, chichicuilote (aves charadiformes de varias clases). Entre los aztecas, en México, los mensajeros se alimentaban durante días de las tortas de alga espirulina, pescados locales como los juiles o charales asados, entre otros platillos. En suma el libro es una excelente guía que dibuja el alma de los espacios urbanos de la ciudad de México.


26 LA MÚSICA DE LABRANDA, DE RÓGER SANTIVÁÑEZ Por Julio León

En un artículo que escribí en otro momento señalé que la poesía de Róger Santiváñez desarrollaba su articulación esencial en “peruano”, pues quería significar, de esta manera, la pertenencia vital del poeta y su obra, a un espacio cultural específico, el del Perú. En efecto, la obra de Santiváñez, al estar inscrita en un universo cultural diverso y contradictorio expresa, vitalmente, la sedimentación de las múltiples voces que, en Latinoamérica, y en este caso en el Perú, pugnan por quebrar la armonía de una homogeneidad imposible; por acabar, como decía otro peruano de lucidez implacable, Antonio Cornejo Polar, “con la ilustrada superstición de un sujeto homogéneo”. Esta referencia de Cornejo nos remite al origen mismo de la condición letrada de esta parte de América que, desde entonces, vive en conflicto con el pasado oral del que proviene. Oralidad y escritura son los ejes de estas literaturas heterogéneas que dibujan obras como las que Santiváñez elabora y ahora presenta con su último libro Labranda. Para ser justos debemos decir que él mismo se encargó de proponer esta definición de su poesía, cuando algunos años atrás, en el colofón de su libro Symbol, escribió: “Este libro está escrito en peruano; es decir en el castellano hablado en esta parte de América Latina que se llama el Perú.”. La obra de Roger Santiváñez es abundante y regular en su producción; esa vigorosa tensión oral que la sostiene y que ya aflora desde sus primeros libros se inicia con: Antes de la muerte (1979), Homenaje para iniciados (1984), El chico que se declaraba con la mirada (1988), el ya aludido Symbol (1991), Cor Cordium (1995), Eucaristía (2004), la selección Dolores Morales de Santiváñez (2006) y ahora este sorprendente Labranda (2008), con el que continúa en una línea poética de profunda musicalidad que iniciara en libros anteriores. Labranda está construido sobre la base estructural de las estaciones del año. Tiene, de este modo, en “Winter” (Santiváñez incorpora el inglés o el latín en un juego y reto permanente con el lector) cuatro poemas, cinco poemas en “Spring”, cinco poemas en “Summer Time”, y seis poemas en “Autumn”; y terminan las estaciones con “Once Again”, un canto de reincidencia que titula “Causas amorosas”. El libro se abre con la parte introductoria “Hall” y se cierra con un arte poética “Homenaje a Ezra Pound”. Veintitrés poemas enhebrados por una poética que obedece a una música exquisita. Un sonido que nace afuera, en la memoria persistente y recurrente de ese pasado que lo posee. Pero, a su vez, es una melodía que se macera adentro, en el interior íntimo del cantor. El amor y la memoria se convierten así en los motivos de su canto, un canto que atraviesa la escritura del poema como la insistente

nostalgia de una oralidad y de unos sonidos sutilmente agitados por el poeta. De entrada, el recuerdo de su amada Piura y la niñez perdida erige su voz en el poema con que inicia “Winter” y dice: “El corazón de plástico en la Junín/ ¿Dónde está? Desapareció en el desván”, se pregunta en el poema que titula, Sandie & Lucy. Al recordar, el poeta da validez a la infinita verdad del retorno imposible y se arma de la única manera con que (re)construye su pasado: sonoras palabras engarzadas con maestría de orfebre que pretenden alcanzar un “rumor perfecto”. Y así, se reafirma en la humana y casi ineludible condición del vivir doblemente lo vivido: “Oh Chucuito salvó a mi hermano/ En los tiempos de la polio incurable/ Pero a mi quién me salva/ Del recuerdo de este Camotal.” El amor se carga de erotismo, esa condición primera y más humana del amante que desea. Para Santiváñez, el amor carnal se dirige a la Amada, esa etérea figura que es la residente oficial de su poesía y a la que imagina y ve que “Sus pantorrillas divinas alzan amaneceres/ En la penumbra dorada de su perfecta pose”. La Amada deseada persiste habitando en la memoria del poeta, ¿desde cuándo? Desde siempre, y por ello la busca en el poema desde toda la vida; en la poesía que es ajena a la injusticia de la temporalidad humana: “Ropa enamorada de tus formas/ Fanales afanadas durante décadas/ Por mi poema abstraído sin ti” Hemos dicho que la poesía de Santiváñez, al estar escrita en “peruano”, manifiesta una multiplicidad de voces que se aglomeran desde la particularidad cultural del Perú. Lo dice el poeta al esbozar su poesía tan llena de referentes y códigos de su lugar de origen. De este modo, alcanzan un grado de singular belleza los tres versos finales de este libro, de este nuevo “cuaderno músico” que Santiváñez nos entrega. Aquí, la mención del instrumento que identifica a la cultura andina y de la que es parte el poeta, surge para estampar una hermosa melodía final: “Escribo el dulce canto de los pájaros/ Del jardín su lindo azul sonido/ Música quena alma lágrima viva”. Roger Santiváñez es un poeta que podríamos decir ha alcanzado la madurez literaria. Lo dicen sus libros publicados, sus lectores, los críticos y ahora este nuevo poemario que confirma su probada trayectoria poética. En su comunicación con el cosmos ha creado su escritura musical cuyos sonidos se bastan a sí mismos. Aun así, continúan expresando esa inmensa realidad que le habita. Leer a Santiváñez es un doble ejercicio en el que se dan la mano el placer esteticista y la reflexión sobre nuestro fugaz tránsito material. Labranda es un libro de lectura para los oídos y el alma que no debemos dejar para más tarde.


27 LA NOVELA DE LA VIOLENCIA POR UN TESTIGO DE PRIMERA MANO Por Kevin Alexis García

En medio de la proliferación de obras apresuradas y efectistas, que hoy se venden en Colombia en los semáforos junto con los mangos y chontaduros, y que algunos defienden porque aumentan los públicos lectores, asistimos al nacimiento de “El cronista y el espejo”, obra que deja de ser una más sobre la temática de la violencia, cuando indagamos en la trayectoria de su autor, que, para iniciar, nos merece una mirada atenta. Estamos ante el producto creativo de un especialista en la materia que ha investigado en las jácaras de Quevedo para comprender las formas poéticas en las cuales se construyó la imagen del hampa en la literatura del siglo de oro; nuestro autor ha indagado en las obras del peruano Scorza y el boliviano Arguedas, en la novela de la Violencia de los años cincuenta en Colombia, en las expresiones juveniles de la violencia caleña, de autores como Andrés Caicedo y Umberto Valverde. Osorio, atento a la narrativa de su época, ha escrito sobre la Medellín sicarial de Fernando Vallejo, la Bogotá delirante de Sergio Álvarez y también esa ciudad llamada Angosta, soberbia metáfora de Abad Facciolince. Sin duda, las obras de violencia trascienden a su contemplación estética. Esta novela nace en medio de las tensiones propias de la creación artística y los conflictos del país, entre las diversas maneras de asumir nuestros conflictos y relacionarnos con ellos. Entre quienes propugnan por hacer de la temática un objeto de olvido literario y entre quienes consideramos que el problema no radica en el qué sino en el cómo, en como dar cuenta de la suma complejidad de nuestros fenómenos sociales. Entre quienes consideramos que, si bien, el arte no se debe exclusivamente a ningún fin, por más nobles que algunos sean, la literatura sí tiene una estrecha relación con la historia y con las memorias de nuestros pueblos, pues como bien ha señalado Chartier, algunas obras de ficción, mucho más que la historiografía, logran penetrar profundamente las representaciones colectivas sobre nuestros acontecimientos. En Osorio la violencia no se agota en las recurrentes fórmulas de la espectacularidad, el sensacionalismo o el tremendismo, tan propios de aquellas obras que desperdigan sangre en cada página y que parecieran apenas variaciones de nuestros diarios populares. Con esos antecedentes, no precisamente judiciales, nuestro autor, en “El cronista y el espejo” apuesta por una historia narrativa que se desarrolla durante las últimas cuatro décadas en Colombia. Apuesta por una historia enfocada en un exitoso profesor de la Universidad del Valle, sometido ante su propia vanidad, que, por su deseo de reconocimiento, iniciará la escritura de una crónica sobre el mundo narco. Óskar Alexis emprenderá un viaje insospechado de la mano de Nebrio, su nuevo acompañante. Osorio construye una narrativa altamente concisa y codificada donde nada parece arbitrario, ni siquiera el nombre de los personajes, pues sabemos de Nebrio, figura fundamental de la novela, que su nombre viene de la palabra Nebrios y que en demoniología significa el mariscal del infierno, un ser con una gran capacidad de lastimar, un mordaz destructor, un guía hacia el hades. Por su parte Óscar Alexis, nombre compuesto, donde Óscar es de origen germano, significa la lanza de dios, mientras Alexis, de raíz griega, representa el defensor. En ese sentido, intuimos el rol de Marcela, otro personaje de nuestra historia, cuyo nombre, derivado del latín, es una variante femenina de Marcelo, unión de las palabras “mar” y “cielo”. Ya será tarea del lector indagar en los sentidos cifrados en nombres como Aminta y Clodomiro, personajes que vemos deambular en la obra entre la desazón y el desconcierto, entre la perplejidad y la indignación, entre la vida y sobre todo la muerte. Nebrio es una especie de complemento oscuro de nuestro personaje, de figura y contrafigura. Frecuentemente las vidas de ambos se entretejen por caminos semejantes. Son congéneres y compartieron los mismos orígenes, ambos padecieron la orfandad en la infancia, los padres de ambos fueron asesinados a machete, ambos abandonaron el pueblo, terminaron en la misma capital como destino, iniciaron la misma carrera en la misma universidad; en ambos germinó la pasión por la poesía (en Óskar influida por Nebrio), ambos viven un profundo deseo de poder y reconocimiento en sus respectivos campos y son capaces de realizar los medios más cuestionables para alcanzar sus fines. Óskar Alexis y Nebrio construyen identidades socialmente opuestas en mundos simultáneos con historias de vida semejantes. Para Óskar Alexis, Nebrio, ese que lo atormenta y lo seduce, que lo interpela y lo domina, es la otredad que es la extrema diferencia y la


28 complementariedad, en una figura narrativa de repetición-variación que construye una permanente tensión en la trama y que invita al lector a indagar en su significado. En sus momentos de angustia existencial diría Sartre “mi ser está dividido en dos mitades radicalmente opuestas, cada mitad se estremece de horror ante la otra”. Nuestro autor ahonda en la dimensión psicológica de los personajes, en sus conflictos emocionales, en sus incertidumbres. Ellos son atormentados por los recuerdos de la infancia, van rompiendo sus relaciones afectivas más íntimas, sus círculos más cerrados. A través de ellos, el autor aborda sin recatos morales las experiencias del mundo suburbano, la atmósfera del hedonismo entre la rumba, las drogas y el sexo caleño. Para Carl Jung todo individuo es seguido de una sombra, pero cuanto menos es ésta incorporada a la vida consciente de aquél, tanto más negra y espesa es. (Jung, 1961). En ese sentido la novela recrea la violencia más fuerte, la violencia interior, aquella que puede atormentarnos, someternos a la inanición, al desvelo, las pesadillas y el tormento. Para Óskar Alexis, el cronista, el espejo será una ventana, una cárcel de sombras. Todo transcurre entre Cali y La Tulia, una Cali tamizada por la migración campo-ciudad, una de esas ciudades pretensiosamente modernas, como lo quisieron nuestros traficantes con sus narco-arquitecturas y sus narcoextravagancias. Por su parte La Tulia, que apenas sí figura en algún mapa olvidado, es uno entre tantos pueblos recónditos del Valle del Cauca donde los partidos políticos tradicionales, no satisfechos con la cooptación ideológica que hacían de sus habitantes, propiciarían la conformación de grupos armados como los “pájaros” para la reproducción de sus propios poderes. En “El cronista y el espejo” se representa una atmósfera de seducción de diversos sectores de la sociedad frente a las riquezas desmesuradas del narcotráfico; en ella aparecerán ciudadanos gobernados en un Estado corrupto e ilegítimo con un pasado olvidado, en un presente de inconformidad y con un porvenir de miseria. En Colombia nada nos confronta más que la violencia, sus memorias y desmemorias. Osorio ha cifrado en una obra concisa y demoledora su continuidad histórica, su impacto brutal, su decadencia atroz. Una violencia que ha trascendido las clasificaciones de los teóricos, siempre sometidos por segmentos, marcos y delimitaciones conceptuales. Aquí está la venganza como reproductora histórica. Aquí está la desacralización de la academia, la prostitución y la marginalidad. La novela figura, con una sorprendente economía narrativa, las formas como la expansión de la economía de la droga y sus brazos criminales, por intención o de forma indirecta, fueron permeando, poco a poco, todos los campos de nuestra vida, deteriorando el tejido de las comunidades y transformando los valores que regulan los comportamientos en una sociedad. Hay en “El cronista y el espejo” imágenes impactantes, controversiales y provocadoras. Aquí comprendemos que la decadencia también puede andar “en vías de desarrollo”. Como señalara la prensa en España, estamos ante “una obra escrita por un testigo de primera mano”. Novela que provoca por lo que muestra como por lo que oculta. Un autor atento de “El cronista y el espejo” hallará diálogos, huellas e indicios de toda una tradición literaria que acaso le recuerde a Manuel Mejía Vallejo, Gustavo Álvarez Gardeazábal o Darío Jaramillo. Más allá de ese diálogo Osorio propone una perspectiva inédita en las relaciones entre la academia y los submundos urbanos, perspectiva tejida en una estructura mediante reflejos generacionales, como espirales certeras. Si compartimos con Monsivais que las buenas obras son retratos de nación y de familia, estamos ante un retrato turbio de nuestra sociedad y tal vez sea este un objetivo de Osorio, invitarnos a mirarnos en su nuevo espejo.


29 ALEJANDRA PIZARNIK: ENTRE EL ESPANTO Y LA TERNURA Por Ramón F. Ferrera La rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos. Rimbaud

La poesía es un juego peligroso, porque poesía y vida se identifican, se diluyen, y la línea divisoria puede perderse. Alejandra Pizarnik sabía del riesgo que entraña ser el propio conejillo de indias y experimentar consigo mismo en la búsqueda de la palabra única, total que nos defina. Alejandra jugó hasta sus últimas consecuencias este juego de la poesía al cual Kafka llamaba el salario del diablo. Jugó como se juega con una dolorosa pelota de cristal, hasta que al fin, vida y poesía se le quebraron en el juego. Alejandra Pizarnik nació en Buenos Aires el 29 de Abril de 1936, en una familia de emigrantes judíos del este de Europa. Esta falta especial de raíces nacionales y locales, sumadas a su personalidad introvertida y sensible la abocaron a un desarraigo que corre a lo largo de todos sus poemas, especialmente los referentes a su infancia. Este desarraigo no es sólo de país o de tierra, es también un desarraigo casi de la vida misma, como un exiliado que permanece en las fronteras de la vida y la muerte. Dirá: Yo no sé de mi infancia más que un perfume a pájaro acariciado, y una mano que me arrastra a mi otra orilla. Sus primeros años transcurrieron en un barrio del sur de la capital argentina. Después estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires. Más tarde se interesó por la pintura, intentando hallar la forma más exacta de describirse a sí misma, y de expresarse. El mundo de su adultez fue en la mayoría de las ocasiones amargo. Definía la vida como un dolor vehemente, una absoluta desesperación. Entre 1960 y 1964 viaja a París al igual que lo hicieron otros artistas y escritores de su época, como Cortázar y Huidobro. A pesar de estar dentro de la generación del 60 de la literatura argentina y latinoamericana no comparte, sin embargo, la pasión por el compromiso social o la política. Tampoco su poesía hace referencia a la realidad material que la rodea: Buenos Aires, las calles, los cafés, los parques. Pizarnik se vuelca a su mundo interior en búsqueda de la profundidad de ser. G. Bachelard dice que la inmensidad, llevada a la vivencia interior se expresa en una intensidad de ser. Ella decide, como la mariposa nocturna, quemarse las alas por conocer el secreto del fuego. Rompe con la tradición femenina de facilidad y sentimentalismo, donde los atributos de la mujer y de su poesía deberían sólo participar de la ternura, la abnegación, la castidad o la dulzura. Se une a la tradición de Storni o Mistral al identificarse más bien como un ser no convencional, tumultuoso y desasosegado. Su capacidad para expresar la oscuridad interior la lleva a aventurase en un terreno prohibido hasta entonces al cual no habían accedido mujeres antes que ella. Pizarnik explora temas antes vedados a la poesía femenina: la crueldad, la violencia, la obscenidad. Se abandona en las sensaciones y en ellas se pierde. En 1965 regresa a Buenos Aires, y a partir de entonces ya se notarán en sus poemas los indicios de la locura que acabaría con ella. Porque la locura es el opuesto de todo; la locura es lo que duerme al otro lado de todo, es el desplazamiento de un grado de la realidad. Y tal vez no haya locura tan atrayente como esa que es consciente de sí misma. Es de esta profundidad, enfermamente creativa de donde surgen a la luz, como de una extraña caverna oscura, las magníficas metáforas de Alejandra: Cómo explicar con palabras de este mundo, que partió un barco de mi, llevándome? o comparto su miedo de animal muy joven en la primera noche de la cacería. Al final parece que venció la enfermedad. Alejandra se suicidó el 25 de Septiembre de 1972 con una sobredosis de barbitúricos. O quizá no, quizá venció la búsqueda del poema exacto como única realidad, existencia real hecha solo a través de la poesía. Julio Cortázar resumió bien el precio de esa búsqueda en el poema que dedicara a la muerte de Alejandra: Puesto que el Hades no existe, seguramente estás allí, Ultimo hotel, último sueño, Pasajera obstinada de la ausencia. Sin equipaje ni papeles, Dando por óbolo un cuaderno O un lápiz de color. -Acéptalos barquero: nadie pagó más caro el ingreso a los Grandes Transparentes al jardín donde Alicia la esperaba


30 Elegía para un insomne de María Mercedes Andrade Por Silvio Martínez-Palau

Al final de la lectura del libro Elegía para un insomne de María Mercedes Andrade, habría que afirmar como en el cuento El inmortal de Jorge Luis Borges: “sólo quedan palabras, la pobre limosna que dejaron los años y los siglos”. Pero habría también que decir que no se trata de pobreza, por lo menos en esta obra que se acaba de publicar en Chile. No son imágenes lo que queda en la memoria del lector, son palabras arrojadas sobre páginas en blanco que nos llenan de asombro al ver su poder de dar vida. La autora dedica la obra a sus muertos, pero sus palabras van dedicadas a la vida que continúa, a pesar de la hecatombe donde las pronuncian sus personajes, que son (aunque elocuentes) simplemente voces multiplicables. Desde el fondo claustrofóbico que recrea la autora para dejar que éstas (sus palabras) fluyan y se encarguen de llevarnos adelante, nos encontramos con una lectura convulsionada (aunque nada hermética) como son las sábanas febriles de un lecho en claroscuro, en algún lugar de una ciudad muerta. Si los muertos de Pedro Páramo han muerto para dar cabida a un mundo nuevo, en este escrito de tres

monólogos (Noche-Amanecer-Noche) guiados a una segunda persona que escucha en silencio, vemos que los muertos a los que está dedicada la obra son aquellos de César Vallejo cuando exclama en uno de sus poemas: “Qué extraña manera de estar muertos sin haber vivido nunca”. Son, pues, muertos en vida. Si menciono tantos autores en esta corta apreciación al libro de Andrade es porque no solamente la autora los insinúa sesgadamente a través de las páginas, sino porque los autores y sus obras son la base del escrito mismo. En sus ricas oraciones vemos que la autora no quiere hacer otra cosa más que elaborar un trabajo literario, desde de la literatura misma. Contrario a muchos escritos que pasan por literatura, el objetivo de haber escrito Elegía para un insomne es eso mismo: hacer literatura, llevar el lenguaje adelante. No hay aquí un tratado de sociología ni deseos de escudriñar en la psique del hombre moderno. Hay voluntad de dar vida a través del uso del vocablo. Para mencionar a otro autor: “En el principio fue la palabra”. Si vivimos en una época en que el uso del idioma se ha convertido en un abuso (pienso en el lenguaje de la publicidad, de la política,…), tal vez María Mercedes Andrade sabe que lo único que nos queda, que nos salva de caer en la existencia del animal radica en hacer que las palabras nos llenen de lo humano. Estas pueden o no hacerlo, de acuerdo a cómo se utilicen en la comunicación. Los personajes que se hablan en este escrito (“sobre un cuerpo”, Sarduy también se vislumbra), representan el desarraigo actual. Sin embargo, la autora espera que haciéndolos hablar con tanta elocuencia, con tanto ahínco, de alguna manera le devuelvan un poco de luz a la tenebrosa realidad del ambiente moderno.

ALGO DE LO SAGRADO/ SOMETHING OF THE SACRED Omar Pérez. 2007, Factory School.

Por Reina María Rodríguez Omar Pérez escribió en los 80 un libro capital para la poesía civil de influencia anglosajona, impuso un cambio en el ambiente lírico, íntimo y sentimental de sus contemporáneos inmersos en el “yo” contra lo épico. Esta ruptura se trastocó después en mística y desviándose de la trayectoria del sujeto político que fuera en otra época, se volvió oración, rezo, canción en libros posteriores, bajo la influencia del budismo y de otras lenguas que aprendió junto al sonido permanente de sus tambores. Fiesta y dolor; locura y lucidez, creencia y duda intelectual a la vez. Este recorrido trata de fundir espacios lejanos y arcaicos, sensaciones que traen lenguajes múltiples con osadía y mimetismo.


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LA DETENCIÓN DEL TIEMPO/ TIME’S ARREST Reina María Rodríguez. 2005, Factory School.

parte de su mundo y que son reflejo de lo que es Nueva York. El humor, la compasión, la ironía, la crítica mordaz, son elementos que se destacan en los relatos de Desórdenes y que en muchas ocasiones provocarán que el lector ría a carcajadas o se conmueva hasta las lágrimas.

DIARIOS DEL LIMBO Luis Henao Uribe. 2007, Sotto Voce. Reina María Rodríguez es la autora de numerosos libros de poesía y prosa, y una leyenda viva en los ambientes literarios de la Habana. Los poemas de La detención del Tiempo/ Time’s Arrest son una selección del poemario En la Arena de Padua (1992), el libro que estableció el lenguaje de crisis por el que se reconoce a Reina María hoy en día. Estos poemas hechizados exploran los fantasmas de gente, lugares, la economía y hasta del mismísimo tiempo. DESÓRDENES José Acosta. 2005, Icimabal.

Por José Antonio Contreras El proceso escritural de Desórdenes parece sugerido a raíz de imágenes, anécdotas, situaciones chocantes y frases sueltas que el autor recoge en cualquier

Por Ricardo León Peña-Villa Diarios del Limbo tiene la letra precisa para que el lector sienta la máxima ansiedad que pueda tener y se niegue a sentir. Las historias van llevando al lector de escena en escena por pasiones y frialdades amatorias suavizadas por las magníficas metáforas y símiles que ilustran fantásticamente la narración. Una vez instalados en el libro y siendo confiados en navegaciones, expediciones o aventuras, se deja llevar expectante de cada paso y aunque la historia pueda ser previsible o común, se está atento a la variación, a cierta sorpresa escondida y siempre la hay, por ende una risa aflora cínica en el silencioso gesto de quien lee estos diarios.


32 CANTARES DE UN ALMA GITANA DE MARÍA NÉLIDA MENDOZA Cuando te dejé Cuando te dejé, pueblo mío, puse en mi mochila la música de mi vida, unos pocos libros, unas fotos y un cepillo, un vestido de color granate, y unos maníes y unos chocolates para endulzar el llanto de mi madre y de mis hermanos que viajaban conmigo. Y en un pequeño bolsillo celosamente guardé los recuerdos hermosos de aquellos días, recuerdos de mi niñez, recuerdos de mi juventud, recuerdos del ayer.

ANDREA TIERRA UNÍSONO Te propongo una tarde sin besos una canción a dos voces que apacigüe el quebranto una cama-jardín donde hace menos frío Te propongo este rayo de sol derretido en mis ojos. ADVERTENCIA Me voy a comer tu corazón cuando nadie me vea. Me tragaré sus miedos y sus deseos que desatan mis dudas. Me voy a comer tu corazón para hacer una canción con tus latidos y los míos, entonces, ya no seremos imposibles.

El primer aleteo de alguna mariposa la esperanza escondida bajo el sauce que llora el último peldaño de mi escalera al cielo. Te propongo, ser un segundo eterno. http://andreatierra.com http://myspace.com/andreatierra


33 EL REINO DE LA IMAGEN: MEMORIA, COMIDA Y REPRESENTACIÓN. Lidia Marte. 2008, Isla Negra.

RETRATO DE UNA NUBE: PRIMERA ANTOLOGÍA DEL CUENTO HISPANO CANADIENSE. Luis Molina Lora & Julio Torres-Recinos 2008, Lugar Común.

Por Eugenio García Cuevas Imagen y verbo se cocinan en este libro (…). El ojo y el lente se amasan y escriben con la memoria-evocación como puntual. Si hasta hace pocas décadas atrás hubo vacilaciones en ponderar que el trabajo del etnógrafo y el antropólogo también podían ser literatura aquí quedan superados esos titubeos: el antropólogo cultural y crítico es también un sujeto que se zambulle en su campo de investigación, y en las formas y contenidos que sustentan su escritura. El Reino de la Imagen trasciende fronteras de géneros literarios para recobrar praxis propiamente dominicanas que se han forjado y sostenido en sus espacios terrestres y marinos, propios y ajenos, ya sea en los centros o en las periferias urbanas o rurales. Marte recupera retazos y fulguraciones de una comunidad que a través de su memoria culinaria, sonora, corporal y vegetal, ya sea en su desplazamiento por Puerto Rico o los Estados Unidos, continúa bordando los rituales que le dan sentido en el marco del discurrir de los pueblos caribeños.

Por Hugh Hazelton Este libro marca un hito mayor en el avance de la literatura hispana de Canadá. Comprende la obra de veintidós autores que han llegado de ocho países de América Latina así como de España para radicarse y seguir creando en un nuevo ambiente cultural. Aquí unos de los más destacados escritores de la literatura hispano-canadiense se juntan para ofrecer un abanico multifacético de su obra cuentística, afirmando así sus raíces hispanohablantes y tomando su lugar bajo el sol norteño.


34 EL INVERANO Alex Lima 2008, Casa de la Cultura Ecuatoriana.

Y EMPEZÓ A NO HABLAR

Inverano es un espacio indefinido entre el norte y el sur, el inglés y el español, el invierno y el verano. Es un espacio desterritorializado en el sentido que el poemario se escribe en una lengua no oficial que cada vez compite más con la lengua del poder.

NO TIME No time, no time, no time. No time for roses, no time for kisses, no time for lovers.

Cada enunciado del poeta es una manifestación colectiva. Sin embargo, se trata también de un acto de reterritorialización si advertimos que desde siempre ha existido una tradición de poetas hispanohablantes neoyorquinos, toda una genealogía iniciada por José Martí, en el ápice de la encrucijada.

Dioniso Cañas 2008, Almud.

No time, no time, no time. No time for coffee, no time for donuts, no time for the New York Times. No time, no time, no time. No time for mother, no time for father, no time for brothers. No time, no time, no time. No time for roses, no time for kisses, no time for time. No time, no time, no time, no.


35 A TI: SUEÑOS Y POEMAS

POEMAS VIVOS

Libia Amparo Quintero 2008, Omar Ortiz (LiAm).

Linda Morales. Editorial Dunken

BÉSAME MUCHO

Bésame, bésame mucho, pero sin rozarme, mejor básame, básame entre tus brazos, como a esa arquitectura, parte de tu forma, que juega a la inmortalidad…

ENEMIGOS Si la distancia es olvido qué tristeza por cada kilómetro recorrido. Si el tiempo es olvido qué angustia, que dolor por cada minuto vivido y no vivido. Si la distancia y el tiempo son sombras a las cuales nuestra luz no puede derrotar. Qué poca cosa hemos sido qué efímero, fugaz y cobarde lo que hemos construido.

O búsame, búsame mucho, macho… buceando en las aguas desconocidas de mis oleajes, en los calmados lagos de mis lágrimas, con tu candor de mucho, que no sé si es macho, pero que juega a tal… Y bájame, bájame de los acantilados vértigos de tus besos susurrados, desmesurados, fálicos, envenenadores; de los latigazos que me flagelan la memoria en tu honor. Ten la osadía de bucearme, basarme, bajándome como antes la tuviste para besarme a tu altura de duende cargado de todos los atavismos de mis pesadillas; por eso ha de ser que te dejé abusar de mis crepúsculos, rayarme la piel con tus abrasivas manos, y amanecer conmigo, en medio de tu catalogado caos…


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(Carlos Tenorio, 2006)

JORNALEROS SECCIÓN ESPECIAL Selección a cargo de Alex Lima y Nieves Alonso


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DESDE EL ANONIMATO: EXPRESIONES ARTÍSTICAS DE JORNALEROS DE LONG ISLAND Por M. Nieves Alonso-Almagro Cuando se gestó la idea de incluir una sección en este número de Hybrido dedicada a expresiones artísticas de inmigrantes latinos de nuestra zona, se intentó llamar la atención sobre una curiosa situación. Los políticos locales o nacionales hablan de ellos, aunque más frecuentemente contra ellos. Distintos grupos de la comunidad hablan a su favor o en su defensa; otros, justo y visceralmente lo contrario. Representantes de organizaciones que los agrupan, sindicales mayoritariamente, hablan por y para ellos, intentando rescatar para el público el papel fundamental que tienen en esta sociedad, apoyándoles en la reivindicación de sus derechos de trabajador@s, derechos universales que transcienden fronteras y nacionalidades. Escuchamos hablar o leemos sobre “los ilegales” como grupo, casi mítico, porque sus voces individuales, su persona pública raramente abandona la sombra del anonimato. Preposiciones por fin aparte, Hybrido se ofrece en éste número como plataforma para facilitar esta tarea. Esta vez son ellos, personalmente, los que tienen el protagonismo, trascendiendo el que normalmente se les da basado únicamente en su situación en este país. Se expresan, como artistas que son, a través de sus poemas, cuentos, fotografías, grabados y testimonios. Su doble condición, como artista y como individuo que vive en una situación liminal, entre dos mundos —aunque trasplantados en uno de ellos que les muestra su cara más hostil a diario— y entre dos lenguas, se refleja en su poesía y narrativa “de la experiencia”, muchas veces intimista, nostálgica; otras, irreverente y lingüísticamente subversiva, radical. También sus fotografías, dibujos y pinturas muestran el medio en que se desenvuelve su día a día, las relaciones que establecen y la humanidad de éstas, y sacan del anonimato al rostro más humano de la inmigración. Los testimonios —cuya cualidad oral ha sido respetada al máximo— si bien no tienen intencionalidad artística per se, son esenciales como género para que estas historias personales, representantes de otras tantas que quedan para siempre silenciadas, transciendan lo clandestino y se inserten en la Historia con mayúsculas. La publicación en color de los trabajos de arte visual no hubiera sido posible sin Lisa Meléndez, profesora de biblioteconomía de Suffolk County Community College, quien solicitó y recibió una mini beca para este proyecto otorgada por REFORMA - The National Association to Promote Library and Information Services to Latinos and the Spanish Speaking- North East chapter. Tenemos que agradecer también a la Honorable Legisladora Vivian Viloria-Fisher y a su equipo por su inmediato apoyo a esta inciativa y por su amor a las artes y las letras. Finalmente, nos gustaría agradecer a todos ellos; a los jornaleros de Suffolk County que han colaborado en esta edición: Gerardo, Beto, Tenorio, la güera, Carlos, Ana, Maruja, el Panamá, la polla vieja, Jacinto, el Chapulín, Honduritas y el Bocho, por habernos mostrado sus caras y sus voces, rescatándolas —rescatándose— para siempre de la invisibilidad.

(José Sandoval, 2008)


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CARLOS TENORIO. Remedo de escritor y fotógrafo, pintor de brocha gorda, aprendiz de todo y maestro de nada. Hijo de la mala vida, come cuando hay, pata de perro, mil usos, trotamundos, soñador como los poetas, happy go lucky, garufón y un poco patán. No sabe de etiqueta, buenos modales y rezongón. Sinvergüenza, borracho y parrandero,

graduado de la escuela de la vida, aplana calles, trovador y bohemio. Náufrago de la globalización. Spic, sweat back, prangana y un chingo de sobrenombres más. Nacido y crecido en chilangolandia (México D.F.) Terminó por designios de la mala fortuna en las calles de gringolandia.

ESPACIOS VACÍOS Espacios vacíos. Llenos de droga de soledad de muerte lenta de carencias de paredes y techos. Soledad de grandes ciudades “sobrepobladas” “deshumanizadas” de bolsillos sin dinero de almas sin amor de sueños rotos de vidas perdidas de resistol, música, caguamas y alucines de hogares vacíos y niños sin hogar llenos de espacios vacíos. De niños que tienen que meterse químicos en su estómago para no tener que comer. “Para sacarse el hambre”. Y yo……. solía soñar Cuando era un niño. Dead Little Boy (Carlos Tenorio, 2004) UN ESQUINERO NEOYORKINO EN INVIERNO La mañana se sentía pálida y fría. El viento podía cortar la desnuda piel en mi rostro Las miradas perdidas en los rostros morenos pero sin color. Una sonrisa burlona y un gesto de arrogancia, sabiendo que no puede encontrar eso que tanto busca. Por un momento todos se ausentan y vuelven a su hogar: Abrazan a su mujer y besan a su hijo en la frente. Otros abrazan a su madre y le ayudan con las bolsas del mandado, algunos están bebiendo cerveza con los amigos, algunos de ellos apenas llegaron y ya están siendo arrestados. De repente, todos vuelven y se frotan las manos pa’ calentarse, empiezan a bromear sobre su pobreza, de sus deudas, de su hambre


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y hasta por ahí, hay algún enfermo de cáncer riéndose de la muerte. Y sus rostros perdidos en cárceles, puteros o en sus adicciones tratando de hacer menos difícil el viaje. Buscando algo para llenar “ese vacío emocional que destroza,” “carentes de amor.” Y por ahí, algunos rostros nuevos que llegan sin idea alguna de lo que está pasando. Y después de ocho horas esperando sin recibir nada más que un insulto o una mirada de desprecio, bueno eso si hay suerte…. De otro modo tal vez golpeados o arrestados por alguno de esos que se creen especiales y miran a todos hacia abajo. Así gastan sus días esperando, sonriendo, bromeando y a veces sintiendo el odio y el miedo con que la gente los mira. Al final si no consiguieron nada, vuelven a casa con un costal de preocupaciones pero sonriendo. Llenos de energía, o tal vez no… Pero si sé que son valientes y que no tienen miedo y que mientras más difícil es, más lo intentan. No importa que tan duro es, siempre están ahí en esa esquina. Lo que nadie sabe es que en esa esquina está escondido un jornalero neoyorquino de 60 años.

LEVYville (Carlos Tenorio, 2005)


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(Carlos Tenorio, 2004)

Me da miedo el espejo porque no miente, porque me deja ver quiĂŠn realmente soy.


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(Carlos Tenorio, 2004) A veces quisiera recargar mi cabeza en el hombro de Dios darle gracias por las cosas buenas y culparlo de las malas creer que es arquitecto y construye destinos. Cuando estoy triste o me siento solo, me gustaría creer en él para platicarle mis problemas y no sentirme solo, ¡pero no puedo! No puedo culparlo, darle gracias, ni siquiera contarle un mal chiste cuando estoy de buen humor. Es difícil cargar conmigo mismo. Con mi culpa, mi responsabilidad, mi dolor, miedo y felicidad. Es difícil ser dueño de tus actos y pensar Sé muy bien… Es difícil pero creo que puedo con ello.

(José Sandoval, 2008)


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Viajero (Carlos Tenorio, 2004)

SENSIBILIDAD PERDIDA Y traté de encontrar en las drogas la sensibilidad perdida, la capacidad de reír o sentir felicidad. Suculentas drogas, pero incapaces de darme lo que yo buscaba. Decidí probar la religión, pero Dios no me escuchó. Intenté con mujeres hermosas pero aún su tierno reír y el encanto de su hermosa mirada fue incapaz. Busqué en el calor de mi hogar pero fue inútil. Ni el sexo o el alcohol me hacían sentir la ansiada sensación de placer. Pensé en viajar pero la carretera tampoco ayudó. Así cada cosa inconclusa, cada carta sin terminar y cada beso no dado. Todo fue un gran fracaso……. Sólo espero poderlo cambiar algún día.


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EL PINCHE SEIS DE ENERO Caminando por el centro comercial, miré los discos, las películas y pasé por el pasillo de los juguetes que cada día son más sofisticados. Recordé mi niñez, recordé mis juguetes y recordé el pinche seis de enero. Cada año era lo mismo, nervios por esperar qué traían los pinches reyes magos. Casi nunca me traían lo que yo pedía, pero siempre me dejaban algo que me gustaba. Recuerdo que cada año a la hora de escribir la carta yo pedía cosas casi imposibles pero qué imposible pa’ los reyes magos, si son magos. Así que pedía un chingo de cosas y casi todo bien caro. La noche antes casi no podía dormir de la ansiedad y por la mañana era el primero en bajar, echaba un vistazo a los juguetes de mis hermanos y los míos. Me robaba lo que más me gustaba, lo ponía en mi montón de juguetes y subía a despertar a mis hermanos. Yo no sabía cómo pero mi mamá siempre sabía que yo cambiaba los pinches juguetes, (si nadie sabía que yo era el primero en despertar). Sencillo, los pinches reyes nunca existieron o si existieron pero no eran esos que todos creíamos. Un mito. No sé por qué me deslumbraban tanto los juguetes, ¿qué son los juguetes para un niño? Pero además, quería juguetes que costaban un ojo de la cara. Esos que veía en la tele, esos juguetes ostentosos que se burlaban de mis pobres juguetes de mercado.

Para un niño pobre como yo que no sabía de pobreza en mi mundo color rosa. No podía entender por qué yo no podía tener y los demás si. Y me enojaba con mis papás por no darme todo lo que quería. No supe hasta años después que los reyes magos eran pobres. Incluso en ocasiones, salían una noche antes a conseguir dinero prestado para los juguetes de sus niños y cuando no había, compraban a crédito, lo que les hacía más caro y difícil para pagar cada juguete. Todo ese esfuerzo por hacer felices a sus niños que en lugar de agradecer renegaban porque no había llegado el juguete espectacular que pidieron en su carta. Sólo era un niño confundido, todo lo que sabía venía del exterior, (de los amigos que por lo general eran el doble de idiotas que yo y mis hermanos) del televisor que te vende se mundo mágico de colores y una forma de vida que está muy lejos de los pobres. Y de una sociedad enferma y carente de identidad. No sabía No sabía mucho sobre muchas cosas, no era tonto, sólo inocente pero la inocencia y la malicia siempre van de la mano. ¿Qué significaban los juguetes? ¿Qué era tan seductor? ¿Qué?

(Hablar de esto me llena de emociones que pensé había olvidado).

También recuerdo no necesitar nada para ser feliz. Me recuerdo corriendo en el pasto, escalando árboles o dibujando, recuerdo la verdadera felicidad.

Pero en ese momento nació en lo puro de mi alma de niño la codicia. Y lo material penetró mi pequeño ser sin darme cuenta.

¿Cómo ser un niño feliz? ¿Quién sabe?

La ilusión de creer en lo mágico de un mundo inexistente.

Conocí niños sin juguetes, viviendo en las calles, conocí niños limpiando parabrisas para comer,


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conocí niños cambiando sus canicas por droga.

que hicieron todo lo posible por darme felicidad.

Supongo que malentendí todo crecí torcido como mi mente.

Gracias por los STAR WARS y los G.I. JOE, un veinte de fantasía e ilusiones de niño.

Pero si sé que fui feliz de tener unos padres hermosos

Pero no era necesario.

(Carlos Tenorio, 2004) ASCO A LA GULA Siento asco de la gula. En especial cuando veo a un niño desnutrido. Y pienso en lo injusta que es la vida, en especial cuando veo a esos que visten de traje y corbata y niños muriendo de frío. Y ese portafolio de piel y todas esas tarjetas de crédito y autos lujosos, vestidos con lo mejor, con las marcas más caras y un niño en Bangladesh ganando 9 centavos


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por esos tenis por los cuales pagaste 120 dólares. Y la gente comiendo comida rápida, sin importar la tala desmedida de árboles para hacer toda esa propaganda espectacular. Y todos esos animales nacidos para ser carne de hamburguesa. Y esos animales llorando por la piel que les arrancaron para hacer abrigos. Y siento tristeza por los niños desperdiciando su infancia sentados frente al televisor. Y las ofertas de los grandes centros comerciales que venden bien barato. Y qué importa que empobrezcan más a los países pobres y exploten recursos naturales y esclavicen a los trabajadores por un salario de burla, “aprovechándose de su precariedad”. Devastando sus tierras. Envenenando la madre tierra. Es por eso que siento tanto asco del lujo, de la riqueza, de la moda, de lo sofisticado, de la comodidad a costa de otros. De la ignorancia y del egoísmo. De la glotonería, de la gusguera, de la indiferencia, de la codicia. De lo socialmente aceptado de lo bien visto. De lo educado de la etiqueta y la doble moral. De confesarme en la iglesia, de pedir perdón a Dios por no ser bueno. Y entiendo el por qué de mi “no respetar”. Y disfruto lo sencillo de todo esto tan difícil, de mi pobreza y de lo rico de ser pobre, de comer de la tierra, de poder apreciar lo hermoso en medio de tanta porquería y de mi libertad que no tiene precio. De lo flaco de mis piernas y de lo vacío de mi estómago pero lo satisfecho del alma, veo la sonrisa del niño más desprotegido y me recuerdo de mí. No queriendo juzgar, no queriendo odiar. Y no puedo, no puedo evitar sentir rabia y de repente solamente odiar todo.

(José Sandoval, 2008)


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(Carlos Tenorio, 2006)

ENAJENACIÓN MENTAL Me pregunto yo, perdido en todo este caos en el cual por accidente de la mala fortuna nací. Mal tiempo, mal lugar… Educado por la televisión y alimentado por comida chatarra, creciendo de manera torcida, sobreviviendo no viviendo y después de toda una vida me doy cuenta … Todo fue una ilusión, todo era falso, todo eso en mi cabeza. Me educaron, mejor dicho me domesticaron, metieron su mundo de violenta manera dentro de mi pequeño e inocente ser de niño. Me enseñaron por medio de la religión a creer en Dios, por medio de la escuela a creer en su realidad y en su historia. Por medio del sistema de seguridad público me inculcaron sus leyes y me obligaron a obedecerlas sin cuestionar. Los medios me volvieron consumidor y me enseñaron a medir la felicidad en productos, los medios de información me vendieron su mundo, su historia y me enseñaron a distinguir el bien del mal. La moda me mostró lo atractivo o popular que podía ser y lo bien aceptado que podía ser en sociedad. La sociedad, los medios y el entorno me robaron la capacidad de pensar, de cuestionar y me volvieron sólo una pequeña pieza de la gran máquina. Las leyes me enseñaron qué es legal y qué es ilegal.


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Pero sobre todo la televisión me enseñó a pensar, a sentir y me dio la capacidad de tener criterio propio y poder decidir lo que ellos querían que yo decidiera. Bombardearon mi cabeza con patrañas, me enseñaron a odiar, a burlarme de los diferentes, a pensar que soy mejor o mejor dicho que todos valen menos, ¡patrañas! Llenó mi cabeza de mentiras… ¡me enajenó! El bendito regalo de la modernidad, “la televisión”, me mecanizó e intentó asesinar la imaginación, la creatividad, trató de desaparecer la magia… Pero no pudo, nunca pudo, nunca podrá. Afortunadamente, la rebeldía siempre estuvo ahí empujándome, obligándome a cuestionar, a buscar y a tener el coraje para abrir los ojos y aceptar que este mundo no es un lugar justo pero sobre todo para luchar, destruir, crear y reinventarlo, reinventando Mi mundo.

Autorretrato (Carlos Tenorio, 2004)


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GERARDO C. ALCÁZAR

Emigrante por necesidad, jornalero por accidente, fotógrafo por placer, y activista por odio a la injusticia.

EL BAILARÍN

El Bailarín (G. C. A, 2005)

La historia del Bailarín es como la vida de muchos de nosotros, llena de soledad, de depresión y con esporádicos momentos de felicidad pero a la misma vez con una tremenda sed de ser valorado y respetado. Su pintoresco rostro, lleno de profundas arrugas, puede decirte mucho si prestas atención, y sus manos pueden hablar de un hombre trabajador.

Mi primer encuentro con el Bailarín fue en un deli hispano. Recuerdo aquella escena como algo surrealista, como sacado de una película. En el momento en que entré, lo encontré bailando a ritmo de merengue, haciendo gala de sus mejores pasos con una botella de cerveza en su mano derecha y lleno de alegría, su rostro lleno de orgullo, en medio de un círculo de amigos de borrachera que aplaudían su baile y a la misma vez lo hacían sentir especial. Tomé asiento para no perderme ningún detalle. Cuando finalmente la música terminó, paró, miró a su alrededor, y gritó, “¡Primaaaaa! Tóquenme la que sigue, que ya estoy en mi punto. “¡Chinga!”, Creando así que todos le aplaudieran y a la misma vez asegurándose de hacerle honor a su apodo, en ese momento pensé que era una buena oportunidad para tomar una foto. Así que decidí sacar mi cámara cuando él me vio. Se acercó a mí y me dijo en forma sarcástica, “¿Qué? ¿Quieres mi autógrafo o qué? ¡Mira chivo! Apenas llevo la primera canción y ya tengo a los paparazzi encima de mí,” soltando una gran carcajada. Cuando terminó de reír, pude ver como sus facciones cambiaron y de un momento a otro la risa pasó a llanto, preguntándome, “¿Sabes por qué tomo hijo? Porque estoy harto de este pinche país de mierda. Llevo una semana sin trabajar, y dos años buscando el pinche sueño americano que hasta el momento sólo me ha dado puras pinches pesadillas, y al Tío Sam, pues, a ese güey, aún no he tenido el placer de conocerlo. Jajajajajajaja. Bueno, ¡me retiro! pinche bola de ilegales”. Esas fueron sus últimas palabras pero no sin antes posar para mi cámara y así caminando balanceándose de un lado a otro a causa del efecto de las Coronas que se había tomado, desapareció entre la obscuridad de aquella fría noche de invierno.


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¡OIGA, CHAMPION! El cielo estaba nublado. Era uno de esos días a los cuales les podríamos llamar deprimentes. Las nubes tenían un color así, como gris obscuro, como dejándome saber que en cualquier momento podían dejar caer una gran tormenta. Yo sentado, mirando por la ventanilla de un Boeing 747, con sentimientos y emociones mezcladas, a la misma vez con un poco de ansia y temor. Y de repente sucedió lo esperado, una de las azafatas anunciando que en cuestión de minutos estaríamos aterrizando en el aeropuerto internacional de Nueva York. Fue cuando mi curiosidad creció aún más por ver la Estatua de la Libertad, como una forma de reafirmación de que definitivamente estaba en Nueva York. Quién diría que un par de años después, estaría en la misma situación volando por la ciudad de Nueva York pero con una perspectiva y actitud totalmente diferente. Pero en este momento, la estatua me llenó de esperanzas, llevándome más cerca de mi objetivo. Sabía por experiencias de otras personas que salir del aeropuerto era una de las cosas más difíciles de la travesía, pues había mucha migra esperando a víctimas como yo. El avión finalmente aterrizó, abrió sus puertas, y yo miré hacia atrás para asegurarme que los chicos con los que viajaba estaban allí. Miré a uno de ellos, a los ojos, y él me hizo una señal como dejándome saber que lo siguiera. Entonces salimos rápido y comenzamos a caminar entre turistas y personas siendo recibidos por sus seres queridos. Yo siguiéndolos cuando, de un momento a otro, perdí de vista al guía. En ese momento no puedo negar que me entró un poco de pánico. Pero como siempre hago cuando se presentan situaciones como ésta, traté de relajarme y actuar tranquilo. Miré de forma muy sutil a mi alrededor, y vi el letrero de EXIT. No sabía inglés pero sabía qué quería decir EXIT. Es una de esas palabras de las cuales no necesitas saber el idioma para entender su significado -pues debido a toda esa influencia norteamericana en mi país. Seguí el letrero y me encontré con una escena como de película enfrente de mí, varios taxis amarillos estacionados con muchas personas hablando en voz fuerte. Fue algo que me detuvo por un momento, pues no sabía qué hacer. Me quedé parado y en eso de la nada vi un carro, algo viejo y pintado de dos diferentes colores, acercándose hacia mí. Obviamente me hizo sentir muy nervioso, y cuando

finalmente se paró enfrente de mí y la puerta se abrió, apareció un tipo con un gran bigote, un par de lentes obscuros, y una gorra puesta hacia atrás. Acompañado de unas palabras que decían así, “¡Oiga, Champion! ¡No se quede allí parado. Súbase! Lo miré por un segundo, y el repitió la misma frase, esta vez añadiendo, “Soy colombiano paisa. Es seguro no tenga miedo.” Mire rápidamente a mi alrededor para ver si de casualidad encontraba a mis compañeros. Al ver que no, decidí subirme y salimos del aeropuerto rápidamente. Una vez fuera, me dijo su nombre y me explicó que su trabajo era manejar alrededor del aeropuerto, y buscar personas que parecieran que iban llegando por primera vez y darles rides. O como él lo puso, “servicio de taxi para los recién llegados,” soltando una gran carcajada llena de sarcasmo. Después dijo, “Ok, bueno. Ahora hablemos business.” Me preguntó hacia donde me dirigía, y le di el papelito en el que tenía apuntado la dirección que me habían dado antes de salir de México. Lo miró y me dijo, “Uuuy, por esto le va una buena plata.” “¿Como cuánto más ó menos?” le pregunté y me dijo, “Sólo porque eres recién llegado, te lo dejaré en $100.” Acepté y el comenzó a manejar. Durante el camino hablamos de muchas cosas. Me contó su propia travesía desde Colombia, y me aconsejó aprender inglés rápidamente. Paramos en un 7-Eleven a comprar algo de comer. Irónicamente nunca me imaginé que ese sería un sitio que frecuentaría todos los días en busca de trabajo. Así, al lapso de una hora y media finalmente llegué a mi destino. El primer recuerdo que viene a mi cabeza es otro letrero muy grande que decía “Welcome to Farmingville.” (Si sabes algo de Farmingville entiendes la ironía en esto). Buscamos la casa a la que iba y me preguntó que si estaba seguro que esa era la dirección. Le dije que sí, finalmente llegamos. Tocamos la puerta y vi salir a unos tipos mexicanos. Les expliqué quién era y respondieron “ah, si pensamos que te había agarrado la migra”, riéndose como si hubiese sido algo chistoso. Una vez que el colombiano se aseguró que ese era mi destino me dijo, “Bueno paisa. Aquí lo dejo. Le deseo suerte y trabaje duro.” Se subió a su carro, prendió el radio, y así al ritmo de vallenato se marchó. Los paisanos me recibieron en la casa con una sensación de alivio de que finalmente había llegado. Me ofrecieron de comer y un sitio para descansar “más tarde iremos a Kmart a comprar lo que necesitas”. Me dijeron. “ahora descansa”, y me tiré en el sofá a soñar.


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POR SER MEXICANO “Because He Was Mexican,” the newspaper said con enormes y escandalosas letras en la portada del periódico saturnino. “Por ser Mexicano”. He came in search of the American Dream, in search of work and success. Y con sus sueños. Eso es lo único que traía de su homeland - una bolsa enorme, cargada de sueños. Because in “America” you can be anything you want. Pero aquí, in the land of el Pato Donald y Mickey Mouse, where you can feel safe and secure, y en donde puedes soñar, se les olvidó decirle que no era bienvenido “Por ser Mexicano.” Aquí, where everyone talks about democracy and freedom, the land of the free and the brave, “Por ser Mexicano,”

he was killed. !Haaa! But there is nothing to worry about… tomorrow there will be 10 more, waiting in line ready to work, and to be hated. Just like him and all the others that, as you’re reading this, are crossing the border. Walking across an enormous desert that seems endless, o a punto de usar su mejor stroke para cruzar el Rio Bravo whether or not they can swim. Así. Como él con su bolsa llena de sueños y esperanzas. Huyendo de su país porque le temieron más al hambre que a la travesía de un desierto o un río. Otro inmigrante más. Añadido a las estadísticas de un periódico saturnino. Una gota de sangre más derramada en nombre de la ignorancia.

(G.C.A., 2005)

En el año 2005, la comunidad mexicana en Farmingville recibió la visita de los Minutemen con pancartas y cantos como el de “Deport illegal aliens.” Protestaron justo frente al sitio en donde trabajadores latinos buscan trabajo, creando así más tensión entre la comunidad y demostrando, una vez más, que Farmingville se han convertido en un sitio que atrae grupos con ideales racistas que se sienten con el derecho de protestar y tratan de intimidar a la comunidad latina.


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(G.C.A., 2005)

Los siguientes son sólo algunos de los rostros de las personas que día con día hacen que las vidas de cientos de personas a nivel nacional sean más fáciles, ya sea como niñeras, jardineros o carpinteros. Pero de igual forma son ignorados,

(G.C.A., 2005)

tratados como si fueran invisibles, no valorando la dura labor que tienen que hacer todos los días y muchas veces bajo circunstancias extremas. Se olvidan así la importante función que tienen en este país y en nuestra sociedad.


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La Polla Vieja (G.C.A., 2006)

Jacinto (G.C.A., 2006)

La G端era (G.C.A., 2006)

El Bocho (G.C.A., 2006)


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El Panamá (G.C.A , 2006)

El Chapulín (G.C.A., 2006)

El primero de mayo de los años pasados y los del futuro si es necesario. Para todos aquellos que luchan día tras día, y nos inspiran para seguir adelante. BETO. Ilustrador de la Tierra que fecunda pero que también devora. Poeta del amor en el momento ínfimo del clímax y del abandono. Activista desterrado que comparte tarima con Hillary Clinton y Al Sharpton. He aquí un ejemplo de su obra artística. BESARTE DE LEJOS To kiss you from afar is the blade of a knife, it’s a broken winged angel drinking cups of the devil. Scars in the sky spew forth our heads the snow soaks your hair while I bite my lip to keep from kissing your moistened lips. Today I will not undress my heart because maybe in an instant your smile will be for someone else. My eyelashes have become thick bars preventing me from looking in your direction. Loving panics me, but your voice calls to my soul with fine doses of tenderness. I am filled with sadness but upon feeling you close to me I am filled with happiness. Hug me please with the illusion of detaining time so that I don’t walk any further.

Los amantes (Beto, 2006)


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Sólo ella un lugar en este mundo !no! sólo un momento akí un instante en mi sueño el cerrar de ojos clandestino un lugar en mi fantasía un permiso de la muerte de desperdiciar mi vida cerca de ti pensando entre suspiros sólo tú me has quedado sólo tú me acompañas cuando al final de mi memoria no he comenzado a vivir y ya ha terminado mi historia ¡solo tú! ¡sólo tú! soledad GRACIAS POR NO HABERME ABANDONADO ¡sólo tú! soledad espero me hayas amado

Por Beto

Por Beto

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Por Beto

Por Beto

MI AMOR NO SÉ SI LAS COSAS PUEDEN COMENZAR CUANDO YA ESTÉN HECHAS PORKE YO NACÍ CON MI SANGRE BROTANDO HACIA TU CAMINO Y BUSQUÉ EN EL VENENO DE TUS OJOS LAS TELARAÑAS KE ME ATAN A TU DESTINO CREÍ KE LA VIDA ME EXPLICARÍA POR KÉ EXISTEN LOS SUEÑOS POR KÉ SI ESTANDO TAN LEJOS DE LAS NUBES AÚN PUEDO VOLAR HACIA EL INFINITO CON TAN SÓLO IMAGINAR TU ROSTRO SI PUDIERA METERME EN LA CABEZA DE UN PÁJARO PARA PERSEGUIR LA DISTANCIA KE ME SEPARA DE TI CAERÍA ENTRE LOS LAGOS DEL DESIERTO BEBIENDO TU SALIVA PARA PODER VIVIR.

Por Beto


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SEXO EN MI KON SABOR A TI

NECESITO KE ME ODIES

SIEMPRE ENCIERRO EN LOS MISTERIOS LA TERNURA DE TUS LABIOS PERDONA SI EL TIEMPO SE ADELANTA Y NO ME DEJA TOCARTE ENCIERRA EN UN SUSPIRO LA NOSTALGIA KE ME APRIETA.

NESESITO KE ME ODIES PORKE ERES LA DULCE MIEL KE DESTROZA CADA TEJIDO DE MI ORGULLO ME HACES CAER ENTRE EL FANGO DONDE LAS PATAS DE LOS ANIMALES ME APLASTAN Y ME IMPIDEN VOLAR HACIA MI LIBERTAD MI PECHO REVIENTA EN PEDAZOS Y SE DESTROZA ENTRE COÁGULOS DE SANGRE CADA VEZ KE ESCUCHA DE TI LA PALABRA “TE” AMO COMO SI TUS CUERDAS BUCALES SUPIERAN CADA DIMINUTA LETRA CADA PEQUEÑA PARTÍCULA CONVIRTIÉNDOLA EN SUSURROS DE VIENTO KE SE DESPRENDEN DE TUS LABIOS COMO UNA POTENCIAL PÓLVORA KE BROTA DE TU DELICADA VOZ AÚN SIENTO ESAS CARICIAS KE RECORREN MI CUERPO, MI PIEL SE DESTILABA AL PASAR DE TUS MANOS COMO HIELO EN EL PISO EN UNA TARDE DE VERANO. TUS OJOS ME HIPNOTIZARON LLEVÁNDOME A LA DEMENCIA VOLVIÉNDOME LOKO POR TI POR ESO TE PIDO AHORA KE ME ODIES CORAZON ¡ÓDIAME O TU AMOR ME MATARÁ!

DESATA MIS MANOS ENTRE TU CUERPO KE QUIERO BUSCAR CON MIS DEDOS EL DESEO ARDIENTE DE TU PASIÓN. DESNÚDATE ENTRE LAS SÁBANAS Y DALE UN MORDISCO A MI PECHO IMPREGNA ENTRE MI PIEL UN TATUAJE DE TUS LABIOS PARA KE TUS DIENTES MARQUEN LO KE TU BOCA NO HA DICHO AÚN. ASÍ MI AMOR KE ESTOY SOÑANDO Y YA NO QUIERO DESPERTAR ¡NI SIQUIERA HE PENSADO SI ME VAS ABANDONAR ! YA NO DEJARÉ BROTAR MÁS SANGRE DE MI CORAZÓN QUIERO MORIR ESTA NOCHE QUIERO FROTAR TUS SENOS HASTA CALMAR LOS GEMIDOS Y MOJARME DE SUDOR. DÉJAME AKÍ NAUFRAGANDO ENTRE TUS PIERNAS Y CUANDO MIRES LAS ESTRELLAS ME HECHIZARÉ ENTRE TU PELO. LA LUNA SERÁ TESTIGO MIENTRAS TÚ RAYAS MI ESPALDA CON TUS UÑAS. ESCUCHO EL SUSURRO DE TU BOCA TU ALIENTO CALIENTE QUEMA MI OREJA... LOS GEMIDOS ESTÁN SUBIENDO MIENTRAS TUS BRAZOS ME APRIETAN TUS MANOS ENTRE MIS GLUTEOS ESTÁN MARCANDO EL RITMO DE TU PLACER EL CLÍMAX ESTÁ LLEGANDO MIENTRAS TU ALMA VOY PENETRANDO LA RAÍZ SE QUEMA EN EL FUEGO PRONTO SERÁ UNA CENIZA CUANDO LA MOJE TU CUERPO Y DENTRO DE TI TERMINE ESTA PASIÓN ENFERMIZA.

(José Sandoval, 2008)


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TESTIMONIO Por Lisa Meléndez La misión de la biblioteca es coleccionar, conservar, y compartir información con la comunidad a la que sirve y de la que también es parte. En los últimos años, la comunidad alrededor del campus de Suffolk County Community College (Selden, New York) ha cambiando mucho por la presencia de los inmigrantes. Con el propósito de dar voz a los inmigrantes en nuestra comunidad, empecé a entrevistarles en la primavera de 2007 para crear un archivo de recursos primarios que consiste en sus propias historias, en sus propias palabras. El archivo va a ser parte de la colección de “historia local” de la biblioteca y estará disponible en internet. Los siguientes fragmentos provienen de esas entrevistas con una mínima edición, respetando su naturaleza oral, para facilitar su lectura. Lisa Meléndez. Professor, Library Services. melendl@sunysuffolk.edu

Por Beto PRIMERA ENTREVISTA (FRAGMENTO) Carlos (28 años, México D.F.) En este momento, está trabajando en una granja mientras toma cursos de ESL. Aquí él habla de la ironía que es parte de la experiencia del inmigrante. Carlos: Mi papá vivía aquí en Nueva Jersey y yo tenía años sin no verlo, ¿no? Entonces el habló por teléfono un día y dijo, “¿Quieres venir?” Y solamente no lo pensé, yo dije, “está bien.” Él dijo, “compro un boleto el viernes para Hermosillo,” y el viernes estuve en Hermosillo. Lo mismo estaba caminando en la frontera y tres días después, el miércoles, yo estaba con mi papá. Entonces fue, yo creo, solamente [por] un poco de, más bien, como nostalgia por estar lejos de mi papá. Y en el momento en lo que pasó todo esto, se me juntaron como emociones, y estaba un poco confuso. Cuando yo llegué aquí estuve aproximadamente un año viviendo aquí, y después volví a México. Bueno, cuando yo llegué aquí, llegué a un pueblo

en Nueva Jersey… obviamente llegamos sin dinero y con muchas deudas, ¿no? Con la deudas del coyote, dinero que conseguimos en México para el boleto del avión, y para los gastos, y todo este tipo de cosas. Pues, obviamente era un poco complicado porque todo en la situación cambia totalmente para mí. Llegar aquí con muchas deudas, sin saber el idioma, a un país con una cultura distinta, con costumbres diferentes, y no sabía yo absolutamente nada. No sabía cuáles eran los salarios, el tipo de trabajo. Realmente pues uno se imagina más o menos, pero no tiene la idea realmente de lo que es. Y en ese pueblo hay contratistas, ¿no? El trabajo…la mayoría es de campo o en fábricas. Entonces, un contratista que conocía a mi papa, me ofreció trabajo pizcando espárrago. Yo creo que más o menos un mes pizcamos espárrago, yo y dos amigos con los que vine de México, pero el dinero era muy poco. Pagaron cinco dólares por hora y


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tuvimos que pagar nosotros renta; tuvimos que pagar comidas; tuvimos que juntar dinero para pagar el coyote. Eh, a nosotros nos costo $1,800 pero realmente, con el boleto de avión y los gastos de las comidas y el hotel y todo eso, yo creo que en total son como $25,000 pesos mexicanos. Es como $2,500 dólares aquí. Entonces era un poco frustrante, el saber que íbamos a ganar $5 dólares por hora.

Por Beto LM: Y cómo, perdón, ¿cómo es el trabajo? Carlos: Pues, los llaman surcos [y] realmente para mi era nuevo porque yo crecí en una ciudad [y] es un poco difícil sembrar algo sobre el concreto, ¿no? [risa] Y realmente nunca, nunca supe de este trabajo hasta que llegue aquí. Te dan una cubeta y una navaja [y] tú cortas los espárragos. Con una mano tiene la navaja, con otra la cubeta. Lo cortas y lo metes a la cubeta. Vas andando con tu cubeta, y son líneas larguísimas. Es de cuenta que tú casi no puedes ver el final cuando empiezas. Y es bastante duro ese trabajo, pero para mí fue más duro todavía porque nunca no lo había hecho. LM: ¿Comiste alguna vez espárragos en México? Carlos: [risa] Nunca comí espárragos en México. No sabía lo que eran espárragos.

Pues bueno, era bastante duro para mí. Empezarme a acostumbrar al trabajo, en tener que pararme muy demasiado temprano. Eh, cuando yo llegué aquí todavía había frío. Entonces en la madrugada había mucho frío a la hora que nosotros salíamos, y a veces llovía por las mañanas y teníamos que trabajar con toda lluvia, y mojados, y con el frío que había. Era bastante duro. Bueno, te estaba hablando un poco de todo lo complicado… que no solamente ganábamos muy poco dinero, sino que lo que teníamos que pagar. Allí el pueblo es tan pequeño y realmente casi no existe servicio de transporte público, solamente en las avenidas grandes… y si tú no tienes un carro no te puedes mover a ningún lado. Es difícil. Entonces los contratistas tienen gentes a los que llaman “rideteros,” que realmente lo que son es chóferes que manejan para el contratista y pasan a recoger a cada una de las personas que trabaja de sus casas. Entonces si son veinte personas, y tú eres el primero en quien levantan, vas a viajar, no sé, tal vez una hora, en lo que el tarda a levantar a todos y volver al trabajo, ¿no? Una hora, o una hora y veinte, depende cuánta gente y el trayecto que sea, ¿no? Y pues, eso es en la mañana, una hora, una hora y veinte minutos más o menos de trayecto, y una hora, una hora y veinte de regreso. Es demasiada la pérdida del tiempo, el cansancio y el agotamiento. Y el dinero que te cobran aparte por esto, ¿no? Porque te cobran por llevarte y te cobran por traerte. Pues, tomando en cuenta esto y la gran necesidad que teníamos yo y mis amigos de hacer más dinero para pagar, eh, escuchamos algún día por casualidad que el “ridetero” dijo a alguien que terminando el turno del espárrago que iba a pasar por él. Entonces preguntamos y lo que hace es tener dos trabajos. Van por las mañanas a los espárragos y a la tarde a una fábrica en donde hacían productos de pechuga de pollo, pavo, todo ese tipo de cosas, ¿no? Y nosotros dijimos al contratista que si nos podía ayudar a conseguir otro trabajo y empezamos a trabajar los dos turnos. Entonces, era realmente difícil porque teníamos que estar a las seis de la mañana al campo de espárrago. Entonces pasaban por nosotros a las cinco de la mañana. Era una hora que perdimos solamente en llegar allí cuando realmente de camino son como diez o quince minutos si nosotros hubiéramos tenido un carro. Pero pues, obviamente no teníamos la oportunidad de hacer. De regreso, llevamos una hora a la casa y solamente teníamos tiempo a veces para bañarnos


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y comer algo y había alguien afuera tocando por nosotros para ir al trabajo en la fábrica. Teníamos la suerte de ser los primeros en que levantaban y los últimos en dejar. LM: ¿A qué hora llegaban a la casa en la noche? Carlos: Pues, nosotros terminábamos el turno a las doce de la noche pero a veces cuando había horas extras la gente se quería quedar porque necesita del dinero. Entonces si éramos diez personas, y dos o tres estaban haciendo horas extras, teníamos que esperar hasta que salieran todos. Entonces a veces salimos a las once o doce y hacemos una hora más de camino. Llegábamos hasta la una de la mañana, a veces a las doce, depende en las horas extras.

hacer normales - el nos dijo que es muy duro. Imaginamos algo mucho más duro de lo que nosotros estábamos viviendo allá. Pero teníamos que tomar la opción, ¿no? , de darnos el chance de probar y ver qué tal nos iba. Me viene a la mente la imagen de yo y mi amigo cuando el camión nos dejó en Atlantic City y teníamos que ir a Penn Station para tomar el tren. No teníamos realmente idea que tan lejos o cerca era, o cómo podíamos llegar a Long Island, a Farmingville. LM: Y tu papá, ¿quedó allí en New Jersey? Carlos: Mi papá, aja. Mi papá sigue viviendo en Nueva Jersey, eh, no sé, tal vez seis o ocho meses más, y el regresó a México.

Entonces, yo padezco de asma y empecé a ponerme mal por las condiciones, porque no comía bien, porque no dormía, porque hacía mucho frío. Y yo empecé a ponerme muy mal… mal, mal, mal hasta que yo me sentí tan mal que pregunté por un doctor. Yo hablé con mi papá. Era extraño porque yo venía aquí a ver a mi papá, pero yo no lo podía ver a veces porque yo trabajaba del lunes a sábado en dos turnos para ganar $400 dólares. Y el domingo, que era el día en lo que podía estar con mi papá, a veces todo el día lo pasaba durmiendo. A veces no veía a mi papá en una semana o dos semanas y ese día libre realmente no era libre porque había que ir a lavar, hacerla de la compra de las comidas, cosas así. Pero bueno, eh, me estoy desviando un poco… Entonces yo fui al doctor. Mi papá me hizo el favor de acompañarme y pues me dijeron que si estaba complicando mi asma. Obviamente, yo sé que mi salud es lo primero, ¿no? Pero realmente, uno no tiene la opción. Sabiendo que uno debe tanto dinero y cosas de ese tipo, ¿no? Entonces uno tiene que, de alguna manera, sacar fuerzas de algún lugar. No sé en donde radique pero de algún lugar sale el coraje para seguir. Y estuve así yo, viviendo allí en ese pueblo como tres meses o cuatro hasta que, bueno, hablé con un amigo de la escuela que vivía aquí en Nueva York, en Long Island. Platicamos la situación y él nos dijo vengan para acá. Aquí es mejor pagado. Aquí son cien dólares por el día, por un día de ocho horas. Pero nos dijo algo que nos espantó porque tomando en cuenta las condiciones en que nosotros trabajábamos - que para nosotros se comenzaban a

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SEGUNDA ENTREVISTA (FRAGMENTO) María (Hidalgo, México). Decidió emigrar con sus niñas después de separarse de su esposo. En este fragmento ella habla de la frustración de aprender un nuevo idioma como adulto. María: Bueno, uno como madre, a veces tiene los niños en escuela pero no tiene ni la idea a veces de


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qué ellos hablan, de qué ellos piden, y más que nada para eso. Y para algún día encontrar un trabajo. Siento peso para uno, como una obligación aprender el idioma porque muchas veces pasa uno experiencias que, a veces no tiene uno ni idea de lo que va a pasar. Cuando uno tiene los niños en escuela, a veces mandan los recados que van a salir a una hora y no sabe uno ni qué hacer a veces. Una vez yo no sabía a qué hora iban a llegar ellas y tuve que preguntarle a una señora que estaba cerca de mí. Yo le dije a ella, y no sé, ella me entendió. Ella me entendió y entonces se puso a contar, y lo entendí. Pues, uno a veces se siente…cuando pasan esas cosas a veces se siente uno bien porque uno se entiende y es lo principal. Que ellas entienden y uno le entienda. Casualmente sabía dos o tres palabras entonces, eh, tuve que decir, “What time they, they what time back?” Entonces [risa] ella empezó a contar, “uno, dos, tres, cuatro.” Contó hasta diez. También ella dice, “Oh, no speak Spanish.” Yo creo que no entendía mucho pero me entendí al menos lo que ella me dijo - a qué hora se iban a regresar mis niñas en el bus de la escuela.

TERCERA ENTREVISTA (FRAGMENTO) Ana (Colombia). Vino a New York con sus papás cuando tenía 16 años. Obtuvo su licenciatura en ciencias políticas, está casada y trabaja con una agencia que promueve los derechos de la gente. En este fragmento habla de sus primeras experiencias trabajando en este país. Sus papás, que eran profesores en su país, trabajan en una fábrica aquí. Ana: Entonces quedamos en septiembre once. En esa época, mi papá estaba trabajando haciendo partes para aviones. Entonces se salió y empezó a trabajar con mi mamá de assemblers, líneas de trabajo que les pasan a ellos piezas y ellos forman las…dónde los ponen los billetes para las máquinas de soda. Esas cositas lo hacen mis papás. Mi papá tenía libre por las tardes y le dijo una señora si quería trabajar en un “fast food restaurant, de comida rápida. Entonces, me llevó a mí y pues me dijo, “Mira si se la reciben.” Bueno nosotros fuimos, aplicamos, y sin ningún problema, me recibieron. Pues, yo sabía más o menos inglés entonces me colocaron al frente. Era muy duro porque trabajábamos, mi papá y yo, y a veces regresábamos a las doce y media o a la una de la mañana. Tuvimos que lavar de todo, fritar cosas, y bueno, allí en ese restaurante yo duré más o menos 2 años. Estaba en High School; tenía diecisiete. Una de estas que yo me recuerdo, que a mí me pareció horrible, fue cuando yo trabajé en ese restaurante de comida rápida. Que todos los cocineros son de El Salvador o de México. Apenas son llegados y no hablan inglés. Hablan sus cosas necesarias pero pues… Entonces nosotros trabajamos allí en el restaurante y, de un momento al otro, la manager nos dijo, “Oh. We have complaints from the customers and they would like not for you guys to speak Spanish.” - So they’re not going to get chicken? I’m sorry. They’re not going to get chicken, or they are not going to get anything? You know nothing.

Por Beto

Because how am I supposed to tell the people that cook that I need tacos con queso con tomate con


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lechuga con…? If they want to have their food on time, how am I supposed to tell the person that cooks, you know, they need chicken, they need this, they need that. How?

- “Oh, are you being rude?”

- “Oh, well then they should speak English.”

- “Oh, you people come here, and you think you own everything and you don’t even speak English.” - And then I’m like, “Do you really want somebody that works here to speak English? How many kids do you have? You have kids? Tell them to come and apply and see if they can do the job that they are doing. Believe me. Believe me. If you have people in the United States, Americans, that want to go and work and do the job that the immigrants do, believe me, nobody will come here. For what? They will go to another place. For what?” And I told the guy, “Tell everybody we’re hiring. You want applications? I’ll give you applications. Tell everybody that we are hiring. You get me 5 cooks and we leave.”

- All right then. Then we leave and then bring the people that speak English. This was their customer. He came in. He orders. So I’m like Juan, José, whoever. I need this and I started asking them in Spanish. The guy said, “What are you saying? Are you talking about me?” “I’m telling them to cook your meal, is that a problem?” Eso es el típico Americano que piensa que siempre está hablando mal de él o that everybody is looking at him. Deliria de persecución. And he’s like, “Are you talking about me?”

- I’m like, “I’m not being rude. You are being rude to me.”

And unfortunately I got very upset and I threw the chicken at him. But, whatever…

- “I’m not talking about you. You’re not that important for me to talk about you. I just met you.”

Recordando México en inglés. (Lisa Meléndez, 2007)


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Teatro Experimental Yerbabruja Broken Identities: Performance sobre fronteras e identidades. Por Margarita Espada. Broken Identities es un performance que recoge las experiencias personales, artísticas y de comunidad a través del proceso creativo de Margarita Espada, performera y directora artística del Teatro Yerbabruja. Desde el uso del idioma, la clasificación de hispana versus latina hasta la realidad comunitaria que vive un grupo marginado por su estátus de inmigrantes indocumentados. Broken Identities ofrece una mirada aguda sobre los temas de identidad y fronteras a través del trabajo de esta artista puertorriqueña residente en Long Island. El performance es un trabajo de investigación artística que experimenta con estructuras y lenguajes escénicos. El trabajo incluye poesía, video, danza, actuación, música y sombras. La pieza fue creada en colaboración partiendo de entrevistas a mujeres inmigrantes de la comunidad de Long Island, las experiencias del proceso de adaptación de su hija Mariana, sus propias experiencias como artista y como puertorriqueña criada en la isla, experiencias del cantautor salvadoreño Jorge Renderos y colaboraciones poéticas del escritor puertorriqueño Rafael Acevedo. Al comienzo del performance, en el escenario cuelgan galones de agua vacíos, hay una verja portátil con alambres de púas que se mueve por distintas áreas del escenario. Un músico toca la guitarra, una pequeña luz refleja los galones

de agua vacíos que flotan sobre arena en el escenario y se escucha una voz que dice: “la frontera… la frontera… la frente… la frontera… la espalda, la espalda, la espera, la esperanza , wet.. wet.. back.. mojado.. mojada la espalda, la espera …la esperanza … la frontera …la casa… la caza … los cazadores ..la caza del inmigrante por vigilantes…. vigilantes.. civiles…civiles… civilización occidental …occiso… occiso… la frontera… la frontera …la frente …el frente… la espera… el brazo… los brazos… el trabajo… el trabajo que da el trabajo… la mano… la mano de obra… la mano de obra barata… el precio… la depreciación… la frontera… la espera … la esperanza…” Este juego de palabras introduce el monólogo de Mariana, joven actriz de 16 años. El monólogo fue creado a través de improvisaciones basadas en sus vivencias como inmigrante puertorriqueña:


63 Mariana: Yo me acuerdo la noche que me trajeron a Nueva York. Tenía 8 años. El apartamento estaba vacío y mi cuarto tenía un colchón en el piso y un radio nuevo. Pero se veía bonito. La primera noche me sentía como de vacaciones. Pero al otro día, cuando salí a jugar nadie me entendió. Entonces busqué a alguien que hablara como yo. Mi amiga me enseñó inglés, me enseñó la diferencia entre “chocolate” y “shocolate” y “Chicken” y “shicken”. Mi primer día en la escuela fue un stress. Cuando llegue al salón me sentí segura porque todos éramos iguales. O sea, hablábamos español. Pero fuera del salón… “los otros”… se burlaban de nosotros. Ese año tomé el examen de ESL y en quinto me cambiaron al salón de los “regulares”. Durante todo eso año me sentí intimidada porque se burlaban de mi acento o de lo que decía. (Más relajada) Pero el tiempo pasa… ahora yo soy parte de los “otros” y mis amigos hispanos que eran los normales para mí, se convirtieron en los “otros”.

(Mariana acting like María) : Omagod!... Omagoodness…. You don’t even know. I had the worst day today. Nena! I went to the nail salon right? And did I ask for a Christmas tree? I didn’t ask for a Christmas tree… I asked for a palm tree. A palm tree on my nail! The Chinese lady put a Christmas tree.!!!! I was like, “Honey it’s not even Christmas, alright?” And then I was like I don’t have time for this…. I don’t have time for it… So I went to the mall and found the cutest, cutest jeans that says baby right here on the butt. And it was so cute and it came with a matching top. Omagod nena!!! tú no sabe! It was the cutest thing in the world. And then I found these hoop earrings that said María González-Pérez. I don’t know how they fit it. It looks so gorgeous, I’m telling you, it was the cutest thing in the world. Omagod! and then I was eating, right? Tell me why Papo calls me and he’s like María…. María….. I can’t go to the movies with you. ¿Qué le pasa? ¿Qué le pasa a este? So then I was like “Why can’t you go?” and he was like oh how Tito called him and ta-ra-la la la la… and he told him to say me that, and I was like Omagod!!! Nena tú no sabe….Hoy fue el día, the day… I had today, the worst day in the world.

So… now I am normal!

(Transition Mariana in neutral position)

My new goal was to try to understand what these people were trying to say. So I just learned to speak English but now I need to learn how to speak it. I had various choices. I could speak white English, black English or Nuyorican English. But since I live in a racially divided country I need to learn every type of English. This would be a conversation with my friend Shanequa:

and this is a conversation with my best friend Vickie….

(Mariana acting like Shanequa): Yo… I am not even playing with this chick. She’s really trying to take my man like its not really happening. Its not happening. I’m about to deck her in the face. Who do she think she is?... Trying to take my man like that.!!!! Tell me why she comes up to me and she’s like “oh I wasn’t trying to take your man, he was flirting with me.” No! No!!!!! Whoa!!!!!You really need to slow your roll… Slow it…. Like 1, 2, 3 ….because I’m gonna pop you in your face! I’m really gonna snuff you! Like seriously….. lets just jump half the school…. Because tell me why she comes yesterday getting her braids did by my momma and now she’s trying to stab me in the back? You can’t stab a sister in the back like that. You just can’t do that, feel me? I ain't playing games, so she betta recognize! (Mariana in neutral position): This is a conversation with my NYRican friend María:

(Mariana becomes Vickie): Oh my god! Vickie guess what? Oh my god what? Oh my god! oh my god! oh my god!…. Yesterday I went to the mall and she was like *gasp* Oh my god! And I was like Oh my god really? And she was like shut up! And I was like whateverrrr! And then he was looking at me right? *Gasp* Oh my god! he’s looking now! Oh my god! Did you eat a cracker today? Oh my god I totally ate a cracker today…. I’m so fat... (Cry) I’m so fat… I’m so fat I’m so fat. Look at me… (screaming) I’m huge! Oh my God! And I’m wearing a skirt! This is like social suicide! I don’t know what do with myself anymore… (cry) (Transition and more relaxed) You wanna know what would make me feel a lot betteeerrrr? Do you wanna go to the mall with me? Or we can go to Starbucks…and get a latte… Oh my god! (very happy) thank you so much! You’re like the best friend ever… I like love you! Mariana (out of character): So this is how I went from being a full-time immigrant, to a part- time American. Aunque el monólogo causa risa entre la audiencia, la confesión honesta de Mariana invita al público a una reflexión más seria sobre el proceso de negociación de identidad con el que día a día se confronta y que la obligan a construirse una identidad híbrida para la sobrevivencia.


64 CARLOS AGUASACO NOCTURNO EN NUEVA YORK Es la noche un pez, que soy yo, en las aguas de la noche nada en dirección a la luz en busca de calor y de letras la respiración es un grupo de burbujas que entorpece la vista e incomoda la lectura Borges, un ojo que se oscurece como el corredor de mi edificio Cervantes, la luz del elevador que se abre Es la noche un pez, que soy yo, en las mareas de la noche desvelado junto a la pantalla con los dedos como escamas sobre las teclas el hambre es un trago salobre que revienta las tripas y distrae la lectura Borges, un endecasílabo indescifrable a la luz del día Cervantes, todo el mar que me rodea en silencio

Right on target. Fabiola Rodríguez

YO Este soy yo, Un fragmento de mi rostro entre los escombros del World Trade Center mi cara entre la multitud Un punto negro en las graderías del estadio un detalle de mi dedo pulgar señalando hacia el atlántico mi nombre en la guía telefónica mi nombre en un cheque sin fondos La voz de un enano en un coro de gigantes Un pasaje de avión que no cubre el regreso el rastro de mi pie en una silla del metro la última letra de mi nombre impresa en una revista mi nombre en una lista de la escuela Todas las cosas que señalan hacia mí La silueta blanca que rodea mi foto en el pasaporte Mi huella digital en un vaso con whiskey El susurro de mi nombre en un cuarto cerrado Y dos ojos que lloran mi ausencia Este soy yo, Todo lo que no me abarca Todo lo que no me cubre El aire que desplaza mi cuerpo al caminar El humo con forma de pulmones y traquea En que se convierte mi cigarrillo La forma de mi torso entre las sábanas de un hotel Las personas que pasan junto a mí sin tocarme

Chair II. Fabiola Rodríguez

Un ejemplo de sustitución culteranista Una cita en un ensayo de Sarduy Una montón de oraciones sin sujeto Una licencia de conducir en blanco Todas las piedras lanzadas hacia mí Y desde mí Las gotas de agua que chorrean del paraguas Todo lo que no me abarca Todo lo que no me cubre Y dos ojos que lloran mi ausencia.


65 DHARMA AGUSTINA El espejo que soy me deshabita- Octavio Paz

SOY COMO SOY moviéndome, recorriendo ciudades y escombros con voz arena, halando sogas gruesas de la tierra profunda, estómagos de universos insondables soy como no soy asomada a la agonía naranja del día caen estrellas originales, lengua acariciando ternura bajo las botas del llanto, ininteligible intangible como cielo de costillita como marfil salvado y sin fauces sin comprender totales, sin alcanzarles por siempre, sintiendo la arrugada hoja en su desvelo de espejo, cuerpo rugiente, madera acostada en el fuego, fuego hereje volátil temerario. Cruzan balaceras, mortales preguntas de un ombligo sin dioses tragando su cordón sin masticarlo, serpiente cósmica en mi centro físico, vida esta de estruendos muertos, desamparado continuo dejar ir, la ansiedad nueva, cola de toda respuesta, cometa en mi pequeña pesadilla de ser sueño cambiante con nuevas sonrisas y la vieja pesadumbre : la certeza de un mero estar…

JULIO ALVARADO PENSÁNDOLO BIEN, LOISADA Una botella vacía es como si fuera una botella vacía por sus cuatros esquinas, y en su sordo caracol y en la magia abandonada de gotas nocturnas. Y una botella vacía vista desde una órbita cualquiera es también como si fuera una botella vacía, acaso en una mueca de sombras acaso en una ausencia de sed acaso una botella que puede ser jardín o raíz de asfalto, mano solitaria en el callejón desesperado; una botella vacía, sólo que bajo sí misma, sólo que sin rostro, sólo que no usa espejuelos, sólo que engaña al que brinca, y pasa, sólo que está vacía: en una calle vacía de metros llena como sus ansias, de manantial paralizado. A las 9:15 de la noche en Baní o Tokio a 30 metros de unos ojos tristes que miran un cuerpo de mujer, vacía llena de botella a 2 centímetros de la luna en una esquina de Suramérica o en Bruselas caminando sin chaqueta amando su meteoro de garganta vacía; su enroscada tristeza destapada, exactamente como una botella vacía.

Y la duda tras la certeza. Pottery. Fabiola Rodriguez


66 SHEILA CANDELARIO

REFLEJOS OBLICUOS DE UN DESEO

AUTOFICCIÓN

Me lavé la cara con tu espejo, brotaron toros de mi boca a embestir de abrazos sombras que protegen tu desvelo ebrio, lejano, más allá de las grietas de mi rostro y el cauce de mis senos donde fluyen ríos casi desbocados de ansias que llegan a tu reflejo de mar a las seis en punto sin entender si el punto detiene tiempo o desata fiebres milenarias en pupilas púrpuras de espera. Me lavé hoy la cara con tu espejo, salió una anciana a caminar su perropez de escamas doradas como líquidas medallas de victoriosas guerras cruentas libradas a soledades destellantes de ilusiones muertas donde nacen esos cometas que visitan cada cien años y nos dejan pensando qué cuerpo ocuparemos cuando vuelva.

Para Adal Maldonado

Soy mi propio personaje la idea inexacta de quien me creo. Me escribo siendo papel no palabra. Soy silueta dibujada por lengua de amante oculto. Soy quien se miente en el abandono de su partida antes que amanezca. Soy ficción en sofá rojo, voz en teléfono de niña perdida en años pidiendo suavecita que venga aunque llueva. Me imagino sin piel, hecha de aire para no ver mi cara en el espejo ése que se ríe de todos los engaños que siempre le he creído cuando me veo desmedrar sin remedio cuando celebro el reflejo de la belleza accidental o me cambian de color los ojos sin que sean míos. Inventé una historia que quiere escribirse sola, me pide que la deje, mi historia no me necesita. No necesita de telas púrpuras en el cuello, del silencio de mi casa, ni la silla en la ventana. Mi historia sabe que existo si me nombro por eso pide que me vaya, que la siga de largo por El Barrio donde pretendo vivir, que pase de largo por Loisaida sin parar en Umbrella, hablar con Adal, bajar la calle de Pedro, visitar a Adela aunque el saludo sea, ¿dónde has estado metida? y conteste, pues por ahí, y siga de largo. Mi historia no necesita de mis pasos. A personajes, no se les pueden rastrear las pisadas, por eso apareces y desapareces, imperceptible. Soy el truco preferido de mi inconciencia.

Me lavé la cara con tu espejo, se asomó Plutón planeta regente de tu pene, pena, péndulo perpetuo de olvido y lujuria repetidos incesantes de un lado a otro por vías de espalda de mujer que naufraga en sudor de muslos hasta llegar al mismo fin del mundo donde la piel ya no cubre por ser nave de luz que ciega y alumbra noche entre piernas. Sí, hoy, me lavé la cara con tu espejo, sonrió mi inmortal niña al verse reflejada en tu voz de mañana amarrada a mi cintura y sentirte como nido de paloma enredado en mis pecas de otoño .

Landscape Wapiti Fabiola Rodriguez


67 DINORAH CORONADO

DAVID CORTES

SECRETOS A VOCES

I. Toma mi boca Del libro inédito Islas.

Mi camino es hábito de años en dialéctica de palmadas, tropiezos mi sonrojo se guarda en versos presumidos sonrío con apertura, a veces por buenos modales espanto el humo de otras bocas con desaire cuento las gotas que me ofrece el vino leo por placer, o por mandato de la razón releo por distracción, sonámbula de infancia. Renuevo el aire, espanto los fantasmas en mi cama que exige aliños en ella se conjugan abrazos filiales caricias transitorias, los triunfos de líneas esporádicas, obsesivas. Juego a globos mágicos, tiento la suerte los mensajes me acercan a personajes atrevidos, torpes, malabaristas del mundo. Lleno calendarios a toda prisa salpicados de escenas errantes, donde se cuelan recuerdos, apatía, risa, la melancolía me muevo entre la insensatez, la cautela olvido las fechas, el paraguas, el abrigo reinvento nuevas líneas en el trayecto entre desaciertos y ajustes por asombro. Saboreo el bagel, los plátanos maduros danzo con Chopin, Juan Luis Guerra regalo historias propias a vidas ajenas soy curiosidad, paz en el caos sigo instrucciones de muchos manuales. Convoco a las mujeres que me habitan para contarles secretos cósmicos la curandera que ensalma angustias tejidas en mis días la maga con pluma de viento retrato de asombro aquella de palabras entrecortadas que me toca con su llanto la mujer que se torna en verso para desvestir el poema. Sobre todo convoco a la presumida piernas de valle, cabeza de cordillera con luz íntima, firmamento propio cuyos dedos derriten la ternura.

oye crecer la primavera mira el paisaje que inventaste que sea tu nombre como la golondrina que me une a tu piel oye cantar mi corazón tiéndete sobre su sangre oye su latido es para ti y estos ojos son tu horizonte ven y nombra el presagio de un nuevo amor este cielo tiene su propio esplendor ven ahora amada mía sobre la rosa encendida mira cómo se desprende la última estrella esta embarcación me trae a tu puerto en el silbido del otoño no tendrás que decir mi nombre para encontrarte oigo cantar los árboles oh hermosa dicha ¿has oído el sol crujiendo como un lirio? soy el olvidado y mi corazón retorna de mirar el paisaje toma otra vez mi piel y entra lentamente cubre ahora mis huesos deja que nuestros cuerpos se echen a volar. II. Yo quisiera que el amor fuera como un arco dorado como un gran cielo por donde recoges esos girasoles que hemos visto a la orilla del camino pero el amor no es un girasol ni un río ni una paloma que anida en los tejados y hubieras querido que el amor cantara como un río y sumergirte y dejarte arrastrar por sus corrientes hasta llegar a un inmenso mar así debe ser el amor no será como este sentimiento o más profundo que este sentimiento y buscas una palabra que precise lo que es el amor la palabra amor tiene un matiz rosado y en la palabra surco vuela tu corazón coge los colores del amor y adorna tu cielo y la gran ilusión se desprende sólo para ti como la estrella en la hoja que susurra mi nombre ahora deposito esta flor en tu pelo negro líbrate amiga mía del amor no te impresione si enciende tu boca y vaya cubriéndote hasta sumergirte en el lago rosado.


68

CINCO LECCIONES ANDINAS

Recuerda, Inti, el Renacimiento no es sólo una nómina de artistas italianos

Lección primera Plaza de Armas

Lección cuarta En el norte del Cusco

Cuando vayas por Suramérica verás que en las ciudades el centro siempre coincide con la antigua Plaza de las Armas

Inti tienes que recordar que allá por mil quinientos comenzó para nosotros la Edad Moderna

Todo poblado que se precia tiene una aunque se dice que terminó ya la Conquista todavía se llaman Plaza Mayor

Entró radiante por Sacsayhuamán y desde la Cuesta de la Amargura arrasó feliz con la capital

MARITHELMA COSTA

Lección segunda De excursión por Cajamarca A la derecha admiren el cuarto repleto de oro y plata con el que el jefe del Incario esperaba despedir a aquellos recién llegados Imagínense el momento Atahualpa cumple el trato y con la boca abierta observa cómo el gran Inquisidor lo parte en dos sin pestañear

Ultima lección Cusco 1986 El sismo de marzo fue especialmente virulento en treinta segundos se llevó la bóveda central de los Jesuitas las naves laterales de Santo Domingo el púlpito de San Blas y uno de los traverseros de Santa Clara Al menos, Inti, a veces se establece la justicia poética.

Lección tercera Del Renacimiento En la península aprendieron la lección de Maquiavelo En América la de Suero de Quiñones Cautivo, dice al paje: -Vuesa merced, ajustadme las calzas que se tuercen. El joven presto se agacha. Según se cuenta, bastó un golpe de tizona para arrancarle al incauto la cabeza.

Brick 2 Fabiola Rodríguez


69 EUGENIO COSSIO URETA

MAIRYM CRUZ-BERNALL

DESAPARECIDOS

EL PERDON

Tus pasos no se marcaron en la arena el agua del mar se quedo sin tu roce el sol contó menos sombra en la pena. La luna sintió el silencio en la noche.

Cae un cabello y nace un árbol y ante esta mancha la mujer rota qué hago dónde almaceno todo el bagaje los hombres de bastón las plumas de punta fina los cuarenta años que no acabo de asumir este sudor de mi frente ante el invierno exactamente en la esquina donde murió Julia qué hago con mis muertos tanto camino de norte a sur y repetido tanto cabello caído como lluvia que arde en el vacío dos hijos del cuido en el espacio de la melancolía nuevos hombres ambientales como el frío otro que hurta las fundas de almohadas blanquísimas que no tiene sueños y piensa en la canción que le enseña a masturbarse y ser feliz hoy jueves en la noche decidí cenar sola risotto di mare y vino chianti mirar por la puerta de cristal una ciudad lluviosa pensar en ti ahora que te has ido y has venido a habitar aquí dentro de mí pasé por el Waldorf para que a través de mis ojos lo vieras yo sé que estás más cerca que antes que ahora me piensas con ternura porque habitas el lugar en que te amé ya no me importa permanecer sola ahora que pudiera tomar cualquier amante hay una sensación de vicio de ala caída cosa que ya no espera nada salgo de la cena a caminar la calle Bleecker después de buscar aquel restaurant no puedo concluir la ceremonia el vino me atormenta lo suficiente.

Las flores escaparon a tu olfato, la luz de la vida perdió lo amado; las palomas perdieron tu pan picado. Tu hija se quedo sin tu juego y canto. Las madres lograron la indiferencia, las abuelas construyeron Plaza Mayo. Buscaron los nietos donde había sombra. Joven fue tu paso, mostraste la patria rompieron tu lecho y rota tu sombra. Carroña de siglos borró toda huella, busca....

Sunset. Fabiola Rodriguez


70 ISAAC GOLDEMBERG

CONSUELO HERNÁNDEZ

APARICIONES

EFECTOS DE LA DISTANCIA

Allá desaparecía el desierto dibujado una y otra vez en el sueño del humano. Borrados en la arena se hundían los fantasmas de lo blanco, cadenas arrastrando sin fuerza a los astros, un cielo muerto.

La distancia tiene sus efectos las palabras se me apocan se van huyendo de mí misma...

Pirámides en construcción, edificios de tierra, ciudades ocultas en el espacio. Días líquidos, la muerte vacía acechaba. Ramas de carne, músculos de flexibilidad paciente, sobrevivientes pies encima de las rocas. El humano agachaba la cabeza, presenciaba la pequeñez del todo y saltaban los astros en el firmamento negro. El aire disparaba sombras, cerrado por el silencio. Excavaba con ahínco la muerte la oscuridad de la tierra esclava, el largo sonido de las piedras, la sombra, el pensar de las viejas esferas. La tierra lo era nada, sólo el desierto daba acceso. En el cielo turbio el humano buscaba su mirada.

TRÁNSITO Se doblegaban en la realidad ajena. Carecían de la ingravidez de las aves para su finita limitación. La paranoia era una andanada de picaduras. Ignoraban de dónde venían. Carecían de la máquina procreadora guardada y negada. Habían desaparecido las constantes de la procreación. En campo abierto las sombras no trepaban.

Ventrílocua me escucho hablar en otras lenguas protegiéndome de no sé de qué extraño enemigo camino por calles ignoradas siento los reclamos, y las quejas lejanas son eco real en mis paisajes. Me duelen la soledad el frío comulgo con mis culpas y liviana me desplazo entre autopistas bajo un cielo anónimo que pasa sobre el mundo borrando fronteras y devorando sueños. Ciudadana del universo me uno a la misión rotatoria de la tierra muestro al sol todas mis caras para que la luz me bañe cada resquicio de mi cuerpo. LEJOS Nos marchamos haciendo y deshaciendo los caminos diciendo adioses que se vuelven rutina... Ya casi no sentimos los rostros que dejamos truncados en la puerta o en tantos pasillos de lejanos aeropuertos. Ya casi se nos borran los recuerdos ya no los llama la piel con sus urgencias pocos gestos sobreviven la pátina del tiempo se derrumba la catedral de arena inútilmente nos hundimos en una lenta carcasa de tortuga y una niña se arrodilla ante la llama a derretir todos los rostros de la nieve.

Ignoraban de dónde venían. Se habían despojado de la vestimenta de los vivos, y pájaros habían brotado de las fosas. No les bastaba los signos que pensaron eran el azar de los muertos. Habían escrito sobre letras ya escritas, sobre la certidumbre que arroja el asombro de la vida. Necesitaban más luces y más sombras, las que obedecían al ojo de la desconfianza.

Sept white rose. Fabiola Rodriguez


71 RICARDO HUTCHINSON M. INDIOS Cuando llegaron los extranjeros los ilegales bendijeron nuestras tierras nos llamaron indios, simplemente indios sin Dios. Ahora Indio; no ve al Cóndor volar por tus tierras. creen que la soledad de las frías punas ha congelado tu memoria Te han arrinconado al costado de cualquier valle por los que usurpan tus tierras Con el mismo cuento de siempre se crean comisiones y se escribe la historia, para disimular la verdad enterrar los hechos cubrir todo y no señalar responsables Indio: no existe el holocausto de tu gente como antes nadie reclama tus muertos que suman miles, también ahora los matan con promesas sin reivindicaciones todos callan en un silencio vendido, cómplice. No hay problemas solo están matando indios. El estamento oficial los entierra la iglesia los bendijo, como manda la ley divina por el descanso de su alma. Ruegan a Dios que calme para siempre su espíritu rebelde Amén.

Berlin Stadium. Fabiola Rodriguez

NICOLAS LINARES SANCHEZ MAMÍFEROS ASFÁLTICOS 2 Somos parte de un todo, hormigas dinámicas, enjambre en caos, pedazos, retazos de escrito que nunca se terminó, paso discordante de un ejército que marcha arítmico, enfermo. Somos la consecuencia de una mala acción, cajón de Madera corroída varios pies bajo tierra, baile de gusanos, inercia y estática, las leyes rotas de la termodinámica, búsqueda incesante de autodestrucción Somos parte de esperanza que germina lenta entre cadáveres, extinto bosque, aquellos que aprendieron a renunciar, aquellos que resisten, los que no diferenciaron género, reproducción asexual de ideas y emociones que por escasos segundos permiten respirar el orgasmo, libertad.

Artisian’s place Fabiola Rodriguez


72 FELIPE MARTÍNEZ PINZÓN

MADELÍN MILLÁN

¿QUÉ PASARÍA SI DESOCUPÁRAMOS ESTA CIUDAD?

JOHNNY GUITAR SE LLAMA DE OTRO MODO Del libro Largo metraje y cortos

¿Qué pasaría si desocupáramos esta ciudad? ¿Si sacáramos a la gente de sus camas, a los vagabundos de sus barbas? ¿Si empujáramos a la gente de los bares, de sus voces, de sus limpios cuellos cortados en blanco, sus abanicos de brazos, la estirada arquitectura de sus piernas? ¿Si liberáramos a los mexicanos de sus pizzas? Olvidarse de la sombra en los parques, todo su baile estático de colores contra el cielo. Acabar con la enumeración del suelo. Nunca más la cabalgata lenta que desatan los semáforos. ¿Qué le pasaría a esta ciudad sola? ¿Se irían con nosotros sus edificios tallados como espadas, su esquina de Mulberry hacia el Hudson como un río? ¿Sus líneas de metro ahora minas de nuevos exploradores, los ratones sentados entre tanto olor a gas? ¿Porcelana de espejo este bronce de los saxos? ¿Museo para las piedras, espectáculo mudo para el Parkinson de las ardillas todo esto que nos hemos levantado para no olvidarnos de nosotros mismos? ¿Se caería esta ciudad que la levantan las voces como a la carpa de un circo?

Johnny: ¿A cuántos hombres has amado? Vienna: A tantos como mujeres tú has olvidado. Johnny: ¡No te vayas! Vienna: No me he movido. Johnny: Dime algo agradable. Vienna: Claro. ¿Qué quieres que te diga? Johnny: Miénteme. Dime que me has esperado todos estos años. Dímelo. Vienna: Te he esperado todos estos años. Johnny: Dime que habrías muerto si yo no hubiese vuelto. Vienna: Habría muerto si tú no hubieses vuelto. Johnny: Dime que aún me quieres como yo te quiero. enna: Aún te quiero como tú me quieres. Johnny: Gracias (bebe). Muchas gracias. Nicolas Ray

HEY, JOHNNY Dime que todavía me amas ¿A cuántas mujeres has amado? No te vayas Dime algo agradable, o eterno Miénteme mucho, no inventes un nombre inexistente sino para huir Oye, Johnny, bésame más Te he esperado todos estos años Ahora eres tú mi vaquero empujando mi puerta Todos miran de reojo, yo pretendo, no has llegado La muerte es demasiado melodrama, yo estoy viva Pero, dime Johnny, tell me baby, que yo, la que vive, te da vida en celuloide blanco y negro Dime si no has muerto del todo, morir, sí, de forma natural como mueren los humanos al salir del cine ¿Aún me quieres como yo te quiero? Gracias. Muchas gracias, mi amor Te ofrendo un guión de película: A tu regreso seré yo quien te mienta BUSCAR EL REMEDIO EN LA OTRA VIDA no podría ofrecerles otra cosa, encuentro el hilo de las historias ajenas, disfrazar o confesar la identidad de ellos en mí. no soy sino otras formas. aun así entiendo el porqué los cuerpos flotan al cabo de las horas. el peso y la identidad de sus penas. si han sido torturados o si lo nuestro fue el remedar un suicidio a lo romeo y julieta. pero no somos jóvenes, ni en los pastos de apellidos ancestrales se pinta una guerra. la ignorancia es profunda. no sabemos si bebemos el veneno, por equivocación y a destiempo, en sorbos lentos o de un solo golpe

Berlin Jewish monument. Fabiola Rodríguez


73 CARMEN MORALES

LINDA MORALES

AÑORANZA (VERANO DE 1985)

BOHEMIA

Ayer vi una muchachita. Parecía una jibarita De la tierra en que nací.

¿Serás tú o seré yo La dueña de estos desmanes, La que se desdobla En perspectivas Y siente multiplicadamente Cada instante, cada poro, Cada latido de esta vida?

Llevaba olor a guajana En su piel. Y al tongonearse su pelo Con el bamboleo del cuerpo Sentí cafetos en flor Meciéndose en las alturas De la tierra en que nací. “¿De dónde vienes?” Le dije. Y en silencio anticipaba La alegría que a mi llegaba Si me decía que era De la tierra en que nací. “Yo vengo de una jaldita En donde hablan los coqui, Y es tan bendita mi tierra Que entre cafetos y cañas Nació la virgen Maria.” “Calla, no digas el nombre! Ese nombre es mi sudario. Cada vez que lo presiento Monto en barca de recuerdos Y partí hace tanto tiempo Que temo que ya no hay un puerto Que me quiera recibir. Traigo los brazos dolidos, Han crecido mis sobrinos Y nunca los he mecido. Y me acusa el corazón, A una madre enterraré Y allí no me encontraré Para cerrarle los ojos. Cuando paso por las calles Yo busco en caras extrañas Gestos de seres lejanos Y gente que conocí. De noche, cuando me acuesto, Me acosan las pesadillas. Yo veo mi cuerpo en un huerto Bajo una estera de nieve. Es tan grande mi dolor Y añoro tanto el amor De la tierra en que nací Que yo he llegado a pensar Que si fuera necesario Yo traicionaría a Dios Por volver a ver su sol.

¿Serás tú mi eco o yo tu resonancia? ¿Serás tú o yo el dueño de estas ganas, de estas noches, de estas novedades resucitadas en cada mirada, en cada aliento, en la propia aliteración de estas palabras? ¿Serás tú o seré yo la penetrada por este torbellino de grillos y gritos, esta embriaguez de copas nocturnas, este hechizo de telarañas, este agridulce sabor de las cosas? ¿Serán tuyas o mías estas deshoras agitadas, estos desdormidos hechos que al deshacernos van haciendo nuestra historia? ÁRBOLES DE OTOÑO Los árboles se van de otoño, me voy yo con sus dedos desmembrados de hojas amarillas, me voy yo por las orillas de las escaleras de escape de la esquina, oculta en los membrillos agrios de la noche en que te amo. Me encubro en alguna semilla olvidada y cotidiana, y resbalaré por ese libro de poemas que guarda mis notas aquejadas para ser, en fin, palabras, sólo ecos en la noche que se marcha.


74 MYRNA NIEVES GRITO El grito duele en medio del pecho El grito ahoga Corres. Al borde del precipicio está el grito. Si revienta en silencio se rompe En mil pedazos la aurora. Pero que no suene. Pero que suene. Grita. No grites. ¿Qué vas a hacer con su eco? Si no lo puedes recoger, no grites. Ah, pero el pecho. El pecho El pecho Plancha de hierro, plomo Pesado Pesado El grito está en la cavidad central.¿Quién lo ha formado? Nadie quiere tener un grito atrapado. Pero está ahí. Ahí ahí y en las sienes Quizás si duermes se mueva al sueño como una nube se deshaga. Ah, el grito. Duérmete. ¿Es mejor que gritar? No hay final para el grito Larga cuerda que no culmina Cohete al espacio que no deja la tierra o arrastra un pedazo con él. El grito espera ovillado. Angel exterminador. TALLAS DE SIGLOS para el Viequethon en el recorrido del Museo Guggenheim un documental mostraba colores, cuerpos, rostros como los nuestros sepia, negro, blanco palmas y montes antiguas ciudades blancas edificios blandos como bizcochos balcones colgantes brotando flores

desde Nueva York hasta una hoja, una foto, una canción de cuna el pan de la mañana nos recuerda de ti, Puerto Rico no los autos ni los bancos sí las tardes de tus plazas el amanecer de tus campos isla llovida de úcares y helechos de salitre y caracoles dotada. Vieques revolotea en el cielo citadino de la memoria callado clamor a voces espejo constante sutil golpeteo en las sienes mientras se trabaja se sueña o desde algún puente en silencio se mira al río en el museo dos tallas en madera la barroca Pietá del maestro brasileño -los pliegues del manto salpicados de sangrey la Dolorosa con las siete espadas -duras, como las de los conquistadoresenterradas en un mismo corazón la Pietá contempla cabizbaja su hijo amado el rostro de la Dolorosa en infinito dolor las manos unidas el torso hundido pensé en Vieques en nuestras rodillas sangrantes con tus nietos y padres destrozados sobre la tierra tus niñas sin manos, los vientres deshechos Vieques cada proyectil que llega a tus playas hiere el espíritu cada bomba es una espada me determiné entonces, a verte y desde Nueva York venimos los poetas del exilio imagineros del mundo poetas huérfanos o hijas pródigas sin tierra o con ella paridores de estrellas poetas de las nieves con el sol en la pupila


75 y la luna bajo los pies venimos a levantar esta ola de cariño sargazo nuevo para tus verdes venas desde Nueva York a que nos nutras tu brebaje de raíces tu infusión de yerbabuena venimos con el mismo amor antiguo atemporal de centenarias tallas de madera para que abras, Isis caribeña, tus alas para que te levantes Biequé limpia, sana victoriosa contra el viento y regresemos a las calles de la Ciudad con tu resplandor a iluminar las generaciones

POETA: PRISIONERA DIVINA CONGA AFRICANA Son ritmos que no se escriben, descargas de las entrañas, derrame de antecedentes se manifiestan se sienten. El Congo se inspira, El África llama Cocolos de nuestra raza, porque el Boricua es negro, aunque tenga la tez blanca. ¡Divina Conga Africana! Y si en la noche te encuentras, con un prieto en la cama... (si no lo quieres me llamas) Oye el sonar de la conga… bendice tu suerte caramba, esa pasión que te suda, esas caderas no paran, y ese ritmo constante, divina conga africana, culmina en la madrugada, en una entrega agotada. Es que el Boricua es negro, aunque tenga la tez blanca. ¡Divina Conga Africana! Es que nos entra el espíritu, se agita el cuerpo, se excita el alma, y va sintiendo el ardor de esa sangre Ñañiga. Vuela el pensamiento a las calles de Quimbamba, y nuestras mentes se encuentran, en un trance, intoxicada… Es que el Boricua es negro, aunque tenga la tez blanca. ¡Divina Conga Africana!

Jewelry tools 3. Fabiola Rodríguez


76 RICARDO LEÓN PEÑA VILLA SOLITUD

IMPRESIONISTA EN TINTA

Los días de lluvia sale mi siquiatra a campear por campos propios a sabiendas de las filigranas, nudos y atares en propiedad de hilador. La dificultosa madeja tiene caminos como la piedra de alma oculta y hallada por el escultor que labra.

Ha llegado el día y es domingo ha llegado la angustia y es domingo el vértigo de vida es hoy y es domingo hoy que debería ser fiesta pues el sol calma el fresco sereno de otoño.

Los días de lluvia las puntas de mis dedos golpean mil veces mi pecho y al final, dolido de mí en mí y hurgadas todas mis culpas, me abrazo condolido herido, confeso y limpio. Mahler me lleva a Billie Holiday, ésta a Piazzolla y de éste, al tango del arrabal. Ahí, terrenal y ebrio en el 2x4 canto mi pena al espejo que antes confesé al altar. El tango saca todo de mí Lo oculto por los años Y la flor en piel sensible, El bandido y su memoria Y el poeta acompasado en bandoneón. Llueve y tengo soledad Mas no canto el tango Tormenta Pues aun tengo temores de Dios, Sólo espero que amaine la tempestad de mi alma Aunque soy también, feliz en la tristeza. Y entonces, festivo y vital Tendré una sinfónica en mí Alegre, llena de sol.

Este día trae la comprensión de tantas historias donde la creación se hace con la úlcera del pan ausente, del humo compañero ausente, de la moneda ausente del mecenas ausente del amor y los amigos ausentes del artista que se bate arraigado en sí, atado en sí, entregado a sí, creyendo en sí, enraizado. Ha llegado el día y es domingo cuando la ciudad calma sus furias cuando la centrífuga citadina es monstruo que descansa. Día de un tic tac camino a la hora aciaga de las cinco en la tarde, oh cadalso no confesado, solo en sí. Es el negro río el que hace el mar azul es este verso triste el que hace la vida no es este sol de otoño el calor esperado mas es el instante del alma en sí lo que salva la herida y este domingo. No hay silencio en esta soledad, no hay tanta esperanza debatida en cada letra en cada acto y en cada cavilar que lo justo y la justicia tienen sus asuntos en mí. Una flor herida aun es bella en sí el ocaso de hoy es hoy y es domingo como un grito silente en si como un sol que es quimera como esta soledad y el mundo lleno de gente. Domingo de tantos días final y principio de semana en medida hoy es el día y ensordece el tic tac del camino al cadalso, pero aún soy esperanza aunque la vela del altar no tenga fuego yo sigo en oración haciendo el poema.

Blue grass. Fabiola Rodríguez


77 WALTER RADA

Hazme sentir como un niño, con el amor de tu gente y su cariño.

TIERRA MÍA Soledad, hermosa tierra mía, dime cuándo, cómo o dónde me quedaré contigo. Dime, Soledad, cuándo, cuándo, cuándo, encontraré en ti, fertilidad sobre tu suelo, líderes de tierra, no de aire ni vuelo. ¡Oh! Soledad, cuándo te veo, me das vida. A pesar de encontrarme lejos, me siento parte de ti.. Yo estoy hecho de tu tierra, tu agua, tu fuego: cuándo llueve en ti, yo pienso en tu lluvia, cuándo tropiezas, yo me resbalo, cuándo te abusan, yo siento el abuso, cuándo te atropellan, yo sufro el castigo. Yo llevo una soledad muy dentro de mí, aunque vivo en la Soledad de Nueva York: consigo tus butifarras, en Jamaica Avenue; tu arroz con lisa, en Northern Boulvard; tus pasteles, en Flushing Meadow Park; y, tu vallenato y cumbia, en Junior Caribe. ¡Oh! Soledad, tierra mía, siempre te mantengo presente: aún conservo tu sol templado que quema mi frente, tu viento que sopla en los atardeceres, tus aguas que inundan el mercado público, y las canoas que abastecen tu puerto.

Soledad, no puedo olvidarte: no puedo vivir sin tus fiestas patronales, las de mi San Antonio; no puedo vivir sin tus carnavales, La Gran Parada y Las Noches de Guacherna. ¿Qué haré sin ti, Soledad? Lejos de ti Soledad, te he seguido siendo fiel: he conocido hermosas ciudades, pero ninguna me ha cautivado; he disfrutado los mejores manjares, pero ninguno me ha gustado; he conocido muchos jardines, pero ninguno me ha impresionado. ¡Oh! Soledad, dónde quiera que estoy, me siento orgulloso de ti. Siempre voy con la frente en alto. Nunca olvido mencionar tu nombre. Siempre mantengo tus valores vigentes. Nunca niego mis raíces ni mi gente. Soledad, dime cuándo, cuándo, cuándo, me acogerás en tus entrañas. Dime cuándo podré vivir dentro de ti. Dime cuándo podré despertar entre tus brazos. Dime, patria mía, ¿cuándo podremos estar juntos?

Soledad, aquí en octubre es otoño y los árboles empiezan a deshojar. Día tras día todo es oscuro, y con el paso del tiempo los días se hacen más fríos y duros. El frío nos golpea con su crudeza, mas la nieve y el sol nos dan fortaleza. En ti Soledad, no hay frío ni nieve ni siquiera otoño. Hay más bien primavera. Una primavera que alegra a la gente, e invita a las noches candentes. ¡Oh! Soledad, dame tu primavera. Envuélveme en tu manto de armiño.

Baxter House. Fabiola Rodríguez


78 CLAUDIO IVÁN REMESEIRA ARJENTINO IN ÑUIÓRK (selección) En esta isla de millones de islas bajo el cielo invertido de las pirámides, desterrado de mí mismo mortal – inacabado – solo perdido en mi infinitud camino, huelo, oigo, atento a cada interjección de la luz, a cada roce de voz entre las multitudes transoceánicas. Horno, fetal gerundio superlativamente asciendo hasta mis raíces me escucho en el eco de las cacofonías hundido, fundido en la masa sin nombre, en el río de rostros del subterráneo. En tu flujo me hundo y me completo me crecen ramas de todas las latitudes de tu cuerpo, selva de pronunciamientos bifurcados. En espejos de carne toco mi propia carne aspiro el mismo oxígeno, me envuelve el mismo aire la misma animal singladura de todas las generaciones de todos los desterrenamientos sin piso ni subsuelo ni horizonte. Y saltando con mi única pierna entre los muertos memoro ayeres improbables aprendo de nuevo a hablar, barrunto zetayedarios columna de humo expirando entre dos silencios. Fuego que me arde y me perfecta entre la música y la imagen la historia y la metáfora el hecho y las palabras el aire masticado y el sentido el orden y la disolución.

Baskets. Fabiola Rodríguez

Baskets. Fabiola Rodríguez

MARIA RIQUELME ESTAMOS AUTORIZADOS Estamos autorizados: a cargar un fusil a matar nuestro hermano latinoamericano Estamos autorizados: por una bandera extranjera a hablar la lengua ingles a hipotecar nuestro nombre a sembrar concreto a despreciar las panas a comer hamburguesa a olvidar la traición de España. Estamos autorizados: !ah!, por la ley federal, a renegar nuestro origen borincano a ser ciudadanos norteamericanos. PALABRAS Viviendo con palabras Dando a beber palabras Queriendo convencer con palabras Firmar un pacto de palabras La burguesía se halaga con palabras Seguimos engañando con palabras El vulgo comulga palabras El día nace sin palabras Los niños mueren sin palabras El pueblo revienta sin palabras...


79 ETNAIRIS RIVERA

OSWALDO ROSES

LA CINTA BLANCA

SIN TÍTULO A Eugenia Keyser

Llevé una cinta blanca al talle para invocar tu amor. Unté mi cuerpo con aceites procedentes de las raíces del secreto de la tierra. Escogí mis cantos y aromas cuando terminaba el año para pedir mi deseo. Encendí velas rojas. Regué sobre mi pecho leche de cabra blanca con hojas de láudano molido, muérdago y mandrágora para curar la soledad. Y llegaste y festejamos día y noche y amaneceres hasta perder el aire y perdernos. Sólo el cielo estrelladísimo reinó sobre mi danzante desnudez entigrecida… Pensé que sumergida en el mar, el espíritu de las aguas me escucharía. Escuché tambores que se alejaban de mi cama cada vez más hasta ya no oírlos, hasta ya no esperarte. Vi gavilanes dentro del pozo del augurio. Vi tres cuervos sobre mi balcón como mensaje de la diosa. Supe que el carnaval cambió de disfraz y que un toque de amor fue el tiempo otorgado. La rueda de la fortuna invertida indicó claramente un proyecto interrumpido. Me apresuré a desatar los hechizos antes de hornear mi propio pan de lágrimas. Guardé la cinta blanca para un encanto venidero.

Tener una casa para llorar, tener un rincón cómplice, un ocaso, un cielo. Tener una noche para perderse, una... cansada luz y un olvido para enamorarse. Tener una verdad callada – alejada – o una soledad ciega, un tiempo ignorado, una prisión de amor y un mal de ángeles. Tener un sueño desnudo del valor, una raíz que no podrá comenzar, una enfermedad de siempre. Tener una esperanza muerta, muertísima, sin llave, sí, del más basta, vana, terrible y sólo por uno. Tener un puño de piedra, tener que ya no tener, tener una sombra de llorar, un espejo imperfecto. Tener el abandono, el crimen saciadamente acumulado de todo, el cansancio astuto y el abismo. Tener la vergüenza con su derrota en un poema ya - loco vaciado. Tener la levedad tan vivaracha andante, ¡oh la quimera!

White land Scape. Fabiola Rodríguez


80 YVÁN SILÉN (metapuertorriqueño): YO SOY EL INCONSCIEN†E II... Climatis de amor para mí mismo. Darío de Dies Io sono el Inconscien†e, el Al†erego, el suicida que bebe su café en las mañanas dobladas con esa dona oscura que se llamada "old fashion doughnut" entre el murmullo de las moscas (del verano) y la risa indecente de las rusas que trafican las tangas debajo de las faldas... Yo soy el ex-Maes†ro, el que se jode un poco brevemente en el ex-poeta del mago que transgrede y va y regresa a los Anónimos que ríen y que escriben cartas de amor desde el orgasmo de Beatriz o desde la sonrisa "demokrática" de Dante. Yo soy el Inconsciente, el que supura, el que brinca la cuica y se sube a la chorrera y contempla (¿y regresa?) llover en las vitrinas de hermosas funerarias en do los barcos de papel exhiben los suicidas... Yo me coso el prepucio, yo me como, yo me parezco a mí mismo, y me llamo, fugazmente, con una aguja mohosa, mientras cuento (que caen) las hojas de la tarde, y envío hermosos poemas "pornográficos" a las poetas para que se masturben pensando en dios delante del noticiero de la tarde. Para que beban abúlicas, nocturnas y dopaminamente las cervezas, el vino o el ajenjo de la santateresa histérica en la multitud de la gente

que se manosean promiscuas y se acarician los insomnios, las vulvas y los falus en los subterráneos de las rosas que caen sobre las tardes... Yo me llamo "collect" al celular de Dios que he arrojado a la basura. Yo me llamo Collect y observo la maldad de los niños que regresan de la escuela. Yo nunca he sido padre, yo nunca he sido nada. Yo sólo (una sombra) que me alquilo a mí mismo a ver si regreso o habito (de Haber) contra mi propio nombre. Yo soy breve como si me faltaran los cojones (yo fiesto, yo realido y escupo la intertextualidad de los que plagian) que he olvidado oscuramente en el cajón de alguna amante, como si fueran las tres de la tarde donde sudo. Yo soy adrede, en la mala intención do orino en los retretes de metal, do camino d'espalda, retrasado, morón, avergonzado de soñar de pie d'esta manera contra la soledad fugaz del Coney Island... Yo soy el Inconsciente que eleva su chiringa contra la risa de los niños degollados. Yo soy, he dicho, el criminal que trafica las mañanas... DE: L'alucinación (inédito). ©yvansilen


81 ANDREA TIERRA

ELIZABETH TORRES

ADVERTENCIA

II. EL PUENTE AZUL

Me voy a comer tu corazón cuando nadie me vea. Me tragaré sus miedos y sus deseos que desatan mis dudas. Me voy a comer tu corazón para hacer una canción con tus latidos y los míos, entonces, ya no seremos imposibles.

Levantamos con curiosidad todos los nombres de Dios analizándolos interrogándolos tocándoles sagradamente las esquinas deletreándolos en nuestras bocas y uno por uno mordiéndolos saboreándolos para ver cuál nos quita el hambre.

UNÍSONO

Miramos desde la distancia todas las edades de Dios lo criticamos lo rechazamos simulamos sentir lástima y contamos una por una todas sus letras. ¿Cómo no nos damos cuenta que lo necesitamos para negar que creemos en el? ¿En caso de emergencia, hacerle promesas falsas?

Te propongo una tarde sin besos una canción a dos voces que apacigüe el quebranto una cama-jardín donde hace menos frío Te propongo este rayo de sol derretido en mis ojos. El primer aleteo de alguna mariposa la esperanza escondida bajo el sauce que llora el último peldaño de mi escalera al cielo. Te propongo, ser un segundo eterno.

En una esquina del puente azul hombre anónimo chaqueta impermeable sombrero viejo migajas en las manos para alimentar nuestras plegarias ojos sabios que lo habitan todo nos escucha y sonríe porque no somos perfectos. Porque nos falta mucho para llegar a serlo.

White land Scape. Fabiola Rodríguez


82 CARMEN VALLE

DIEGO VARGAS

CONSIGNA

ANTES QUE SONARA EL REDOBLE BÉLICO DEL AMOR

Haz lo que quieras. Es viernes pero parece cualquier otro día de la semana. Se ha atragantado la tarde al oscurecer; no se detiene un solo pájaro a saludar y se han quebrado las nubes botando agua. Estoy caminando por el pueblo desde el balcón y veo que la plaza está cerrada, que lanzar una piedra cambia el mundo y sentarse a soñar también lo cambia. No hay nada especial que hacer; hay que seguirlo haciendo todo; descubrir lo que nunca estuvo oculto y dejar de ocultar lo que no cambia.

El corazón silbaba sin ningún nombre en la boca pero llegó con la estética feroz de una batalla con el espantoso llanto de un depredador Antes que la belleza desolara todo era suyo el alimento; ahora, de unas manos come un pájaro. SEQUÍA 6 Tiene un espejo roto en la carne Que le obliga a verse desnudo e inmolar las ganas

CAMINO Camino, como quien dice volar, como quien mira al azul y está en medio de él, como quien sale de una jaula que siempre estuvo abierta. Atrás queda prendido en velas blancas y adelante contesta todas las preguntas. Una flecha multiplicada es la marcha con la senda, una rosa de los vientos en plural decidida. A dónde voy conmigo y qué busco: lo que se encuentre andando y lo que a mí me encuentre. Cómo decidir con qué quedarme lo que no se me pierda es lo que es mío.

CIRCUNNAVEGACIÓN Bajo seis pisos de escaleras. Doy doscientos treinta y seis pasos. Tomo el subterráneo cuatro días a la semana; llego al mismo lugar. Veo mucha gente y casi nunca encuentro a nadie. Voy y vuelvo acumulando millas sin mucha recompensa. Cuando decido quedarme hago otras vueltas que se terminan o no, viajes de exploración o falsos viajes, otra forma de anular la encallada. Repetir concibe novedades: un cometa inesperado, nieve en verano, el reencuentro con las ilusiones, descubrir en la ventana el cacto en flor, algo.

5 Juega a los dados con las estrellas y el agua Que por instinto son cosas suyas 4 Los días son aves locas Que volaron hace meses al destierro de su cuerpo 3 Se enciende la habitación de la luz roja Se rebela un deseo ciego 2 El depredador del fuego líquido acecha Sueña con el sutil desgarramiento de su presa 1 Suena el teléfono, es ella.

Landscape 1. Fabiola Rodríguez


83 PAOLA PAULA VANO 4 Me dejé caer en los metálicos laberintos de un puente como una botella de agua sin gas me deje atropellar por la prisa creí ver tu rostro recién afeitado tu sobretodo plomo el sonido del reloj me hizo envejecer me saltaron cabellos marfil al pronunciar tu nombre era una muchacha con la falda estampada Y labios delineados en forma de olas El corazón agazapado en mi pecho era una oruga de hojalata subiendo hasta mi boca era un pedazo de pastel mi gemido el gemido callado del molusco displasia tres en el útero luego te crecen las uñas impotentes en el nicho Me liberé de los espacios De la espera de la acidez en la resaca del viaje no tengo más posesión que mi cartera china y el recuerdo de paredes sin tarrajear de los barrios Hablo de la falta de dinero de mi yo poeta cada madrugada de la muerte que alquila habitaciones a los que no somos inquilinos en ningún lugar hablo de ella que mira detrás de cada curva con la cara de alguien que se llama Carmen y lleva el rimel corrido las cejas azules y unas copas de manzanilla de más hablo de ella que anda borracha que te pide que la lleves a un hotel por nada cuando algo frena y no se abren las puertas para descender entre las galerías de níquel y las cúpulas Ríen niñas que explosionan Como misíles en otras niñas En las ciudades sin mayólicas Ríen bien adentro como en mi sueño negro de averno Y me duelen estas alas Que pesan tanto aún sin caer Y tú cruzas la calle sin voltear saco de mi bolso una aguja plateada para clavártela en el vientre muy despacio sentir tu sangre caliente que eyaculas también en labios carmesí turgentes

al hundir mi mano me pareces una fruta un pez fresco y perfumado brotó de tu costado un enjambre de ciegos caracoles y fetos abortados de antiguas novias me acuerdo de esas niñas degolladas en el barro sus ataúdes no tenían cruz pero más allá en el cementerio había estatuas de cristos con excremento de pájaros había señoras con flores baratas lamentos y palomas de escarcha para un joven que nunca volvió a casa . Y se quedó con una espiga color salmón en la mano.

Door 2. Fabiola Rodríguez


84 ALFREDO VILLANUEVA COLLADO LA DECADENCIA DEL IMPERIO AMERICANO Para Denys Arcand (y el B. C.)

La verdad sea dicha: tal y como metimos, follamos, cogimos con nuestros maestros, compañeros de clases, follamos, cogimos, metimos con nuestros estudiantes. Cogimos metimos, follamos con nuestros colegas, nuestros superiores e inferiores.

MALLAR(MEA)NA Que sea la escritura lo más pornográficamente invisible. El efímero trazo de una lámpara sobre el roto negativo de una cámara. Coito interruptus entre tinta y nalga. Cuerpo desnudo que no se alcanza. Esa lengua que se desliza sobre una superficie inexistente. La flor ausente de todo sobaco. La polla en blanco sobre la hoja blanca. De Poemas escuetos (inédito de Alfredo Villanueva)

Para poder soportar el aburrimiento de las mismas clases, la misma oficina, las interminables matrículas y reuniones, los planes que terminaron archivados, las propuestas que se desperdiciaron, la encubierta voluntad fascista de síndicos y administradores, y la desesperanza de todos aquellos a los que no pudimos ni siquiera rozar con apéndices esperanzados de postulados y palabras.

ARQUETIPOS

Nos revolcamos en suelos y escritorios. Nos limpiamos el trasero con las reglas. Reventamos los diques del deseo dentro y fuera del Gulag académico.

Pero el falo, criatura alada, busca al amante alfrodito velado. Colmillos del misterio, flor dorada abriendo mucho más abajo del empíreo.

Gracias por los cuerpos que se dieron. Gracias por salones y orificios donde la erudita soledad halló refugio contra los morbos de la burocracia.

Más allá de las reglas morales de la gramática Más allá de los mandamientos de la sintaxis. Más allá de los decálogos fundamentalistas. Transformación rabiosa del que no se somete.

Por un instante se iluminó el mundo que el filósofo describiera en parábolas: el más profundo Mester, atesorado en pergaminos de piel marchita.

Ay, amor pestañeado un segundo, amor de salobre marejada, frágil sabor de minutos robados, ángel rebelde apegado a la arteria.

De Bienvenidos a Amérika (inédito)

Y ahora qué se hace, niño atrapado en facciones de anciano. Cronos se da banquete. Sangra Dionisios des/membrado. Llega la hora de los desenfrenos El cuerpo, desecado, se alista para las des/apariciones. Los des/encuentros. Des/ligamientos.

Criaturas de los callejones, cargamos las cadenas sin peso del Otro inmovible, siempre casi a un paso de lo inasequible. Buscando. Añorando. Doliendo. Iracundos. De Bienvenido a Amérika (inédito)


85

EL POETA HACE MERCADO El carrito vacío, va contento hacia el mercado junto al río donde hará la compra para el mes en que el invierno hunde sus talones. La cabeza llena de recetas, sonríe recordando los poemas malhadados que leyó esta madrugada cibernética. Cuántos fatuos cocineros de palabras. Más no palabras lleva en su lista: precisos cortes de buena carne, aceite de oliva, ajo, condimentos, con los que forjar un poema distinto.

LUZ VELÁSQUEZ NO HUBO TIEMPO Tan fugaz fue nuestro encuentro, como fugaz fue nuestro adiós. Nos vimos en un día, cuando el sol jugaba a escondidas con la luna y las estrellas prendían sus faroles.

En el hacer con amor cuidadoso, en la osadía fuera de medidas, recetas toman forma, poemas. La artesanía es el alma del arte.

Fugaz fue nuestro amor. No hubo tiempo de contar las historias que ablandarían el alma. No hubo tiempo de descifrar las formas de las nubes, ni de contar estrellas.

Y regresa a casa, lleno el carrito, los ingredientes, voces cabales. Conjura hirvientes platos magistrales, loco de contento, con su cargamento. De El jubilado (inédito)

Falto tiempo para mirar las danzas otoñales de las hojas y admirar el rocío del alba remojando las flores. No hubo tiempo para sentarse a platicar sobre las rocas y a escuchar el susurro alegre de las aguas cantándole a su río. No hubo tiempo para dormir la noche al compás de la música de grillos y al suave titilar de los cocullos. No hubo tiempo para abrazar las horas, tampoco hubo tiempo para el amor a solas. que se escapo en suspiros ... que se escapo en gemidos ... no hubo tiempo de soñar, no hubo tiempo.

Berlin inside Jewish museum Fabiola Rodriguez


86 POETAS Carlos Eduardo Aguasaco. Bogotá, 1975. Profesional en Estudios Literarios de la Universidad Nacional de Colombia. Radicado desde 1999 en la ciudad de Nueva York donde dirigió el programa radial “Poeta en Nueva York (Homenaje a Federico García Lorca)”. Recibió una maestría en literatura Latinoamericana en el City College de CUNY, en la actualidad adelanta estudios de doctorado en la universidad de Stony Brook SUNY. Varios de sus poemas han sido traducidos al Inglés e incluidos en antologías. En enero de 2003 fue publicado su libro Conversando con el Ángel (poemas). Aguasaco@hotmail.com Julio Alvarado. Santo Domingo, República Dominicana, 1958. Estudió en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y en la Universidad Pedro Henríquez Ureña. En 1986 publicó Tres Poemas con ilustraciones de Bárbara Bosch. En 1987 emigró a New York, donde actualmente reside y donde continuó sus estudios en Hostos Community College y en el Empire State College de la Universidad Estatal de Nueva York. Ha publicado también en revistas y periódicos de R.D., Estados Unidos y Puerto Rico. En 1995 publicó el poema Divagaciones e Imágenes Alrededor de un Plátano. Sheila Candelario. Ensayista, poeta, cuentista y catedrática de literatura latinoamericana. Reside en Nueva York desde el año 1990. Se ha destacado como ensayista y crítica literaria en estudios culturales centroamericanos, especializándose en literatura salvadoreña. Ha publicado numerosos artículos en revistas como Decenio, Nicaragua, Ístmica, Universidad Nacional de Costa Rica, Cultura, El Salvador, Istmo, Estados Unidos, Antípodas, Australia, Diálogo, Universidad de Puerto Rico, entre otras. Estudió periodismo en la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, y ejerció la profesión en la Isla y en los Estados Unidos. Dinora Coronado. Poeta, narradora y dramaturga dominicana. Autora del poemario Interioridades. Premio de novela Letras de Ultramar, 2007 con el libro A la sombra del flamboyán. Coordina el Teatro Coronado, fundado en honor a su padre, el primer maratonista de su país.

Marithelma Costa. Escritora puertorriqueña. Ha publicado tres libros de poesía: Diario OiraiD (1997), De tierra y de agua (1988) and De Al'vión (1987), y la novela Era el fin del mundo (1999). También ha publicado tres libros de entrevistas: Enrique Laguerre. Una conversación (2000), Kaligrafiando: Conversaciones con Clemente Soto Vélez (1990) y Las dos caras de la escritura. Conversaciones con M. Benedetti, M. Corti, U. Eco (1988). Es profesora de Hunter College y el Graduate Center de CUNY. Mairym Cruz-Bernall. Poeta, ensayista puertorriqueña (1963). Dirigió desde el 1993 al 1999 el Grupo Puertas: Movimiento artístico-literario de fin de siglo. Tiene a su haber 11 publicaciones. Presidió el V Encuentro Internacional de Escritoras en Puerto Rico, 2003. Estudió un B.A. en Psicología en Loyola University, New Orleáns (1983), y una Maestría en Escritura Creativa, Vermont College, Norwich University (1994). Sus poemas han sido traducidos al macedonio, árabe, croata, eslovenio, italiano, portugués, inglés, alemán y polaco. Isaac Goldemberg. Escritor peruano radicado en Nueva York desde 1964. Es profesor de Hostos Community College (CUNY) y director del Instituto de Escritores Latinoamericanos, es además editor de la revista de critica Hostos Review. Ha escrito tres novelas: La vida a plazos de don Jacobo Lerner (1978, 1980, 1983, 2005), Tiempo al tiempo (1984, 1986) y El nombre del padre (2002). Ha publicado los siguientes poemarios: Tiempo de silencio (1970), De Chepén a La Habana (1973), Hombre de paso (1981, 2004), La vida al contado (1991), Cuerpo del amor (2000), Las cuentas y los inventarios (2000), Peruvian blues (2001, 2004), Los autorretratos y las máscaras (2002, 2004), El amor y los sueños (2003, 2004), Crónicas del exilio (2003, 2004) y Los Cementerios Reales (2004). Ha publicado dos obras de teatro: Hotel AmériKKa (2000, 2004) y Golpe de gracia: farsa en un acto (2003).

David Cortés Cabán. (Puerto Rico, 1952). Tiene publicado: Poemas y otros silencios (1981); Al final de las palabras (1985); Una hora antes (1991); El libro de los regresos (1999), y la antología, Ritual de pájaros (2004). Sus poemas y reseñas han aparecido en revistas literarias de Estados Unidos, España, Puerto Rico, Brasil, México, Chile y Venezuela. Es profesor adjunto del Departamento de Lenguas Modernas del Colegio Eugenio María de Hostos of The City University of New York.

Consuelo Hernández. Nació en Colombia y es la autora de cuatro libros de poesía: Voces de la soledad (1982), Solo de violín. Poemario para músicos y pintores (1997), Manual de peregrina (2003) y Poemas de escombros y cenizas (2006). También es autora del libro Álvaro Mutis: una estética del deterioro. Sus poemas han sido incluidos en numerosas antologías, y ha sido invitada al Festival Internacional de Poesía de Medellín, la Biblioteca del Congreso, The New York Public Library, y la Fundación Pablo Neruda en Chile. Actualmente es profesora de American University en Washington DC.

Eugenio Cossio Ureta. Nació en Antofagasta Chile, estudió en la Universidad Técnica del Estado. Fue miembro electo de la Comisión Central de Reforma de la Universidad de Chile. Estudió Literatura en Hunter College, obtuvo una Maestría en Arte en St. John`s University. Ha públicado varios artículos y poemas en diversos medios. Actualmente es profesor adjunto de St John University y Director del Taller literario "Esquina de las Letras" en New York.

Ricardo Hutchinson M. Nació en Lima, Perú. Es egresado de la Universidad del Atlántico en Colombia. Ha publicando en diarios y revista de Estados Unidos y del extranjero, también colabora con los Diarios "La Verdad Latina" y "Tora Tropical" en la ciudad de New York. Actualmente hace parte del Grupo "Poetas de la Calle". Es miembro de la Directiva del Taller Literario "Esquina de las Letras", profesor y autor de proyectos sociales sobre temas de Educación para Personas Adultas.


87 Nicolás Linares Sánchez. Poeta, filósofo independiente que reside en la ciudad de Nueva York desde el año 2004. Desde finales del 2007 dirige la organización “Poetas en Nueva York”. Comenzó un curso de chaman urbano, se define como un amoroso. Pasa los días buscando la libertad en las palabras. Ha publicado “Los Hijos de Tisquesusa” 2004, dirigió la revista La Orgullosa Calaquita, colaboro en el taller de poesía El Barco Ebrio 1 y 2, además de colaboraren diferentes medios. Su más reciente creación SINASCO “Sindicato de Astronautas Colombianos” 2007. Felipe Martínez Pinzón. Nació en Bogotá, en 1980. Estudia de literatura iberoamericana en la Universidad de Nueva York (NYU) y trabaja como editor de la sección de poesía en la revista de literatura hispana Letra en ruta con sede en EEUU. Sus poemas han aparecido en las revistas Vuelta de Tuerca, Noventa y nueve y en la antología El amplio jardín: poesía joven de Colombia y Uruguay (2005). Ha publicado un primer libro de poemas que se titula Sólo queda gritar (2006) y un ensayo crítico La mejor bomba es el libro (2005)- sobre la novela El maestro y Margarita de Mijaíl Bulgákov. Madeline Millán. Escritora y traductora; ha publicado tres libros de poesía: Para no morir por segunda vez, (2002); De toros y estrellas, 2004 y Leche/Milk (Buenos Aires, Godot). Fue la creadora de la revista Entreextremos. Sus poemas han aparecido en Nueva poesía hispanoamericana, 2004, El estruendo de las rosas (2006), La trilogía Poética de la mujeres de Hispanoamérica: pícaras, místicas y rebeldes, 2004 y (Per)versiones desde el paraíso: poesía puertorriqueña de entresiglos,2005. Se publicó en España Poetas sin tregua, Compilación de poetas puertorriqueñas de la generación del 80. Carmen Morales. Puerto Rico. Ha publicado Cundeamores (Ed. Flamboyán), ¡Ay bendito! (estampas del Viejo San Juan, Ed. de la Universidad de Puerto Rico). Ha escrito, producido y actuado los unipersonales Turulete (1990) e Isabel, reina de España (1992). Su tesis doctoral Isabel de Castilla: una biografía, será defendida este año la Universidad de Valladolid, España. Reside en el Viejo San Juan, ciudad donde escribe y recita. Linda Morales. Linda Morales, poeta, periodista, compositora y profesora universitaria de La Guardia Community College nació en Perú y creció entre Lima, Buenos Aires, Brasil y Nueva York. Organiza actividades comunitarias alrededor de la cultura y la literatura en Nueva York. Publicó en el 2008 el libro de poesía Poemas Vivos en la editorial Dunken. Myrna Nieves es poeta, cuentista, ensayista y educadora. Es catedrática en Boricua College, donde dirige la Serie Invernal de Poesía de Boricua College. Contribuyó por varios años artículos al periódico-revista Nosotros los latinos. Ha publicado las obras Libreta de sueños (narraciones) (EDUPR 1997; Premio de Cuento del PEN Club de Puerto Rico 1998) y Viaje a la lluvia poemas (Ediciones Mairena, 2002). Fue coeditora/co-autora de las colecciones literarias Tripartita: Earth, Dreams, Powers, Moradalsur y Mujeres como islas: narrativa.

Ricardo León Peña-Villa. Medellín, Colombia 1962. Poeta, escritor, compositor y periodista. Productor y presentador de ‘Zona Cultural’ La Nueva Radio Internacional. N.Y. Codirector de la revista digital www.redyaccion.com. Director de la revista Casa Tomada. Dirigió la revista de poesía y otras artes La ñ. Ha publicado libros de cuentos y poesías como Loisaida: Historias del Frío, Decir New York: Testigo Propio y Tigre de Aries. Entre otros reconocimientos recibió The National Hispanic Media Awards por su trabajo como periodista en el diario/La Prensa y el “Edge of Twilight Award” por el poema ‘Brown and Blue, 1992. Prisionera. Nació y se crió en Fajardo, Puerto Rico. Residió en la ciudad de Nueva York por 28 años. Ha presentado en varios escenarios entre ellos “El Nuyorican Poets Café”, “BAAD!”, “El Centro Cultural y Educativo” “El Maestro, el Centro de Estudios Puertorriqueños”, entre otros. Auto publicó su primer libro artesanal Mi Corazón bajo ediciones Mixta en el Barrio el día 7 de Septiembre del año 2001. Publicó su segundo libro Puro Ritmo y Patriotismo con Lola Press también en el Barrio, el día 5 de Septiembre del 2007. Actualmente reside en el estado de Nueva Jersey con su compañera Carmen. Walter Rada Herrera. Soledad, Atlántico, Colombia. Obtiene una licenciatura, una maestría y un doctorado en literatura hispanoamericana, en la Universidad de la Ciudad de Nueva York. En el Colegio Comunal Eugenio María de Hostos se desempeña como catedrático. Es colaborador frecuente como columnista del Diario La prensa de NY. Ha sido co-editor de la revista literaria Hybrido. Entre sus publicaciones se encuentran: Balún Canán como documento histórico y novela testimonial, “Balún Canán: relación intertextual con las obras indígenas de José María Arguedas”, “Balún Canán: relación intertextual con Agua de José María Arguedas”, “Paradiso: la configuración del hombre y el poeta” y un libro de poemas. Claudio Iván Remeseira. (Buenos Aires, Argentina, 1960.) Escritor y periodista. Es director del Hispanic New York Project of The American Studies Program de Columbia University. Se desempeña también como crítico literario. Ha publicado en el diario La Nación de Buenos Aires, Diario Rumbo de Texas, el daily News y El Nuevo Día de Puerto Rico. Etnairis Rivera ha publicado diez libros, entre ellos, Canto de la Pachamama, Entre ciudades y casi paraísos, Intervenidos, (I.C.P.), El viaje de los besos (Ed. U.P.R.), Memorias de un poema y su manzana (Terranova Editores), Return to the sea (Arrowsmith Press, Boston, edicion bilinguë). Vivió en la ciudad de Nueva York durante la década de los setenta. Los poemas de entonces aparecen en sus libros WYdondequiera (Ed. Puerto) y María Mar Moriviví (El Libro Viaje Editores). Poemas suyos han sido traducidos al inglés, francés, portugués, sueco y árabe. Los poemas incluidos pertenecen al libro inédito Los pájaros de la diosa. Recibió el Gran Premio Alejandro Tapia y Rivera de las Letras, P.E.N. Club de Puerto Rico 2006. Es Catedrática de Literatura en la Universidad de Puerto Rico.


88 Oswaldo Roses. Es el nombre literario o artístico de José Repiso Moyano. Cuevas de San Marcos, Málaga. Ha publicado: Cantos de sangre, 1984; Poemas profundos, 1992; Sentimiento, 1992; Amada, dulce amada, 2006; Una tierna maldición, 2006 y Extensión, 2007. Ha publicado en diversas revistas internacionales: Barcarola, Casa de las Américas (Cuba), Hispanic Culture Review (USA.), El Muro (Argentina), Arenas Blancas (U S A), El Caimán Barbudo (Cuba), Repertorio Americano (Costa Rica) y Signo (Bolivia). Yván Silén. Puerto Rico, 1944. Tiene una obra creativa que abarca una vasta cantidad de géneros y disciplinas: Los poemas de Filí-Melé (El libro viaje, 1976), La poesía como libertá (Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1992), Nietzsche o la dama de las ratas (1984, ensayo), La biografía (edición de autor, 1984, novela), Los narcisos negros (Universidad de Puerto Rico, 1977 cuentos), y otros. Andrea Tierra, cantante, compositora y poeta nacida en Medellin, Colombia, es el resultado de una combinación innovadora de ritmos latinoamericanos populares con el jazz, el flamenco y la esencia de sus propios poemas. Sus canciones son progresivas y en contra de la injusticia del mundo. Su voz contralto toca los corazones de la audiencia con sus interpretaciones de canciones de amor contemporáneas así como canciones de la nueva generación. Andrea trasciende las edades con la intensidad que sólo un líder musical puede hacer. Su Primer libro "Canto", publicado en el 2005 es un recorrido por la tierra que la vio nacer y sus experiencias como inmigrante. Elizabeth Torres. Bogotá, Colombia. Su carrera profesional se lanzó a los 10 años, cuando el Instituto de Cultura de Cundinamarca publicó su libro "Preguntas sin Respuesta", colección de sus poemas y dibujos considerado el "Mejor libro del año en Poesía" en 1999 por la Cámara Colombiana del Libro. Sus palabras han sido difundidas en más de 40 países en programas de radio y televisión en inglés y español, entre ellos Young People who Rock, con Nicole Lapin en el blog de CNN, CNN Headline News, The Cultural Connect, Primer Impacto, Despierta América, Ocurrió Así, El Show de Martha Susana, Cara a Cara, Bien Positivo, y muchas otras revistas y blogs en la Internet en varios países de América y Europa. Carmen Valle. Es una de las voces mas destacas de la literatura del Catibe en Nueva York. Ha publicado diversos libros de poesia: Un poco de lo no dicho (1980, N.Y.); Glenn Miller y varias vidas después (1983, Premiá Eds.,México); De todo da la noche al que la tienta (1987, Puerto Rico); Preguntas (1989, Colombia); Desde marruecos te escribo (1996 Bilingual Edition, ICPR). Esta incluida en las siguientes antologias: Inventing a Word (1980, Columbia University Press); Herejes y mitificadores (1980, Puerto Rico, Huracán); Anthology of Contemporary Latin American Literature (1986, Farleigh Dickinson University Press); Reclaiming Medusa (1988, San Francisco, Spinster Aunt Lute); Papiros de Babel (1991, UPR); Poetas en Nueva York (1998, Granada); Al fin del siglo (1999, New York, Ollantay Press); Miradas de Nueva York (2000, Ed. El Vigia, Granada). Es profesora de lenguas de City University of New York.

Paola Paula Vano. Poeta peruano-española. Radicó en Nueva York participando y organizando diversas actividades culturales. Tiene publicados dos libros de poesía y dos CD´s de poesía y arte sonoro. Uno de los cuales mereció una selección en un concurso organizado por el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Desde hace cuatro meses radica en Cusco, después de un autoexilio de tres años en España donde estudió un doctorado en Comunicación Cultural. Fue galardonada por el Instituto Nacional de Cultura de Perú con el segundo lugar en poesía en la convocatoria del Premio Regional de Cultura. Afredo Villanueva Collado. A, MA. Universidad de Puerto Rico. Ph.D. Literatura Comparada, SUNY Binghamton, 1974. Profesor jubilado y Emérito de Hostos Community College, City University of NY. Poemarios: Las transformaciones del vidrio (1985), Grimorio (1988), Guerrilla fantasma (1989), En el Imperio de la papa frita (1989), La voz de la mujer que llevo dentro (1990) Pato salvaje (1991) Entre la inocencia y la manzana: Antología (1996); La voz de su dueño, (1999), De antiguo amor (2003); Pan errante (2005); y Mala leche (2006). Antologizado en Where Angels Tread at Dawn (Lippincott 1990); Papiros de Babel (UPR 1991); Cuentos Hispánicos de Estados Unidos (Arte Publico Press 1993); Low Rent (Grove Press, 1994); Hecho(s) en Nueva York: Cuentos (Latino Press, 1994), PoeSIDA (Ollantay: 1996), Noche Buena: Hispanic American Christmas Stories (Oxford, 2000), Literatura Puertorriqueña del Siglo XX: Antologia (UPR 2004), El verbo descerrajado (ASOLAPO, 2005), Los otros cuerpos ( Editorial Tiempo 2008). Ha publicado en revistas tales como: La nuez, Poesía de Venezuela, Revista actual, Hybrido, Exégesis, Cuadernos de poesía, Brújula/Compass, Taller al aire libre, Sinalefa, Correo latino, INTI, SIDAhora, Transimagen, Tercer milenio, Pliego de murmurios. También ha publicado en revistas cibernéticas como Isla negra, Palavreiros, Desde el límite, Enkidu, Misioletras, Bestiario, Portal Agonía, Letras libres, ABRACE, LART, Contratiempo, BulErías, y Letras salvajes. Se le puede escribir a alfavil@aol.com

Lectura de Hybrido realizada en 2008 en la librería McNally Robinson en el espacio literario organizado por Javier Molea.


89 EL ASCENSOR Por Marima Jeréz Se metió en el ascensor como todas las noches. Dio al botón de su piso, un tercero, casi sin mirar, entrenado por la costumbre de la rutina más memorizada. Se miró en el espejo para verse las ojeras y el mal olor de una de sus muelas, los cabellos alborotados—apenas ninguno de ellos se mantenía ya en el sitio original en el que habían sido cuidadosamente dispuestos temprano por la mañana. El cansancio dormitaba a sus anchas en su rostro. Se dio la vuelta para salir, sabiendo que en décimas de segundo el ascensor pararía para darle paso a su salida: un mecánico movimiento que lo llevaba metido dentro, milimétricamente grabado, incrustado de manera extraña en sus cromosomas. Pero algo inesperado tomó las riendas de su ritual danza inconsciente. La cabina siguió ascendiendo. Pasó el cuarto piso, el quinto, el sexto, el séptimo…, y, lo más insólito, el octavo. El edificio no tenía más que ocho pisos y, sin embargo, el ascensor continuó su camino vertical como si fuera lo más normal y esperado de la existencia. Un piso más, otro, otro… El pánico lo invadió mudamente, le paralizó el rostro, le empalideció la piel. Las palabras quedaron enganchadas en algún desconocido lugar entre los pensamientos y la garganta, sin emitir sonido alguno, sin mojar los labios. La boca cual barro agrietado. De repente, una parada súbita, seca, inesperada, que debía haberse ejecutado largos segundos antes. El temor de empujar la puerta. La decisión inevitable del proceder. Demasiado tarde. Alguien había llamado ya al ascensor desde un piso inferior. Alivio temporal. Pero una inmensa perplejidad ante los acontecimientos que se deslizaban ante él sin el menor control comenzó a anegarlo, impávidamente. Justo en ese instante, la cabina paró con una lentitud viscosa en el segundo piso. No se atrevía a abrir, pero decidió empujar el frío metálico de la puerta roja. Las palabras “quién o lo que llamara al ascensor no está” saltaron a su mente, como en una especie de ascenso físico, palpable, que le dejó la piel rojiza y caliente, temblona… Salió sigilosamente, con la respiración ásperamente acelerada. Alguien hablaba unos pisos más arriba. Conversación intrascendental de vecinos que se cruzan, a pesar de sus deseos, al ir a bajar la basura: “Qué frío más condenado” “Sí, pues parece que esto no es nada, que nos viene un temporal de muy Señor Mío en un par de días, con nevada y todo”; “Hala, a casita, que este frío se nos va a agarrar a la garganta y verás mañana. A cuidarse”. La conversación le calmó temporalmente por lo cotidiana, o lo que es lo mismo—reflexionó, en una especie de arrebato filosófico inoportuno—por su cercanía a lo absurdo de la normalidad. Pero ese pequeño instante circense—o así lo calificó él en sus pensamientos—se quebrantó por el ruido seco y amenazador de lo que se sentía como unas enormes piernas bajando la escalera a una velocidad amedrentadora. El miedo lo invadió nuevamente. No sabía si bajar, subir o esperar… Quizás los pasos se detuvieran, quizás fueran a

uno de los apartamentos situados antes de llegar al piso donde él se encontraba, el piso que se había convertido en su único confidente temporal. Los pasos estaban ya a la vuelta del rellano. Una especie de adolescente, embutido en una enorme sudadera con capucha de igual tamaño y que cubría su rostro, pasó como una exhalación, saltando los escalones de tres en tres, levantando aire al paso de su velocidad pavorosa, emitiendo un sonido brutal de deportivas inmensas machacando el suelo. Igual que apareció, desapareció súbitamente de su campo de visión, y con él, gradualmente, los sonidos de sus zancadas sobrecogedoras. La luz se apagó y el sonido martilleante del contador se fue con ella. Pese a la cerrada oscuridad, decidió subir al tercer piso, su piso, tanteando el pasamanos, guiado por la familiaridad de una escalera que, pese a la penumbra, había subido y bajado tantas veces. Una ascensión lenta, medida, eterna. Llegó a su rellano y reconoció su puerta, a la que llamó tímidamente. La eternidad de la espera más breve. De pronto, se dio cuenta de que la puerta estaba ligeramente abierta. La empujó gradualmente, con una impresión híbrida de miedo y lentitud. Nadie. La oscuridad que lo enfrentó hizo que su corazón latiera a una velocidad que se hacía nueva entre sus sensaciones hasta el momento experimentadas. Sus piernas se atrevieron a emprender el primer paso, largo, lento y tembloroso. Desde su posición nueva vislumbró, sobresaltado, que los muebles no estaban. Igualmente, su preciado parqué era ahora una vieja y polvorienta moqueta gris que, además, estaba agujereada por lo que parecían colillas de cigarros que había tirados por todas partes. Un deseo inmenso de salir corriendo de aquel horrendo lugar que no podía reconocer lo llevó al portal y a salir a la calle. El aire frío y puro de la noche le despejó la cabeza. Fue entonces cuando advirtió que las tiendas de alrededor no eran las que él acostumbraba a ver todos los días. Pero reconocía los edificios de alrededor… Por fin, alcanzó a leer el nombre de la calle, “Avenida de los Recuerdos”… “Espera”, acertó a decir en su mente todavía aturdida por el alcohol de la noche, “Esta calle es justo la anterior a la mía… Menudo susto…”. Por fin, logró encaminar el paso hacia su calle. Llegó al portal, entró, no sin antes ver salir de él a un adolescente encapuchado en una sudadera inmensa, lo que le cautivó la atención por unos momentos sin poder saber o recordar exactamente por qué. Llamó al ascensor, pero esta vez optó por subir como pudo las escaleras que lo separaban del tercer piso. Al llegar, jadeante, abrió la puerta; esta vez usó las llaves. Los muebles donde tenían que estar, el parqué donde tenía que estar… Encontró una nota en la mesa del comedor: “Alberto, al final he decidido salir con mi compañera de trabajo. Hablamos mañana. Por cierto, cuidado con el ascensor, alguien se quedó encerrado esta tarde durante un buen rato... ¡Haz ejercicio, que no te vendrá mal…! :0). Besos” Un impulso inconsciente lo condujo a salir del apartamento y llamar al ascensor. En la neblina de su aturdimiento, pudo comprobar que la cabina del ascensor tenía trece botones. El edificio también tenía trece pisos.


90 ¿Cómo podía ser? ¿Adónde se había ido el edificio de ocho plantas en el que había vivido todos estos años? ¿Qué pieza del “rompecabezas” había trastocado supuestamente el alcohol aquella noche? Juró y perjuró no volver a beber nunca más. Decidió darse una ducha fría y meterse en la cama. Se quedó dormido, la habitación girando a una velocidad insoportable… Al día siguiente, su novia le dijo que el vecino del octavo había fallecido durante la noche. Aparentemente, un muchacho forzó la entrada, robó el piso y el anciano murió de un ataque al corazón durante el proceso. Aún trastornado por la ingesta de alcohol de la noche anterior y por la noticia que le acababa de dar su novia, se asomó a la ventana. Vio su imagen reflejada en los cristales de las ventanas del edificio de enfrente, aturdida, incrédula. Sobre ella, en las ventanas superiores, podía distinguir el reflejo amenazante y, en cierto modo, asfixiante de diez pisos que se hallaban por encima de él. Tras una precipitada y embriagante sensación de vértigo, le asaltó la necesidad de mirar atropelladamente hacia abajo, como arrastrado por una extraña fuerza gravitatoria, certero de que algo lo reclamaba. Entre el bullicio de la gente de la mañana, su mirada quedó suspendida y petrificada en un corpulento adolescente cuyos ojos, ensombrecidos tétricamente por una enorme capucha gris, lo observaban fijamente mientras que su famélico torso, al que envolvía una gruesa sudadera, dejaba entrever un desmedido y como quimérico número ocho.

Le invita a la presentación de la revista HYBRIDO ARTE Y LITERATURA Se leerá poesía, cuento y se informará el veredicto del III Concurso Internacional de Poesía. El número IX de la revista estará a la venta al igual que números anteriores. Librería Barco de Papel 40-03 80th Street Elmhurst, NY 11373 718- 565-8283. libreriabarcodepapel@yahoo.es El viernes 23 de mayo de 2008 la revista Hybrido IX fue presentada en la Librería Barco de Papel.

NO SÉ CÓMO SERÁ SI REGRESO Por Julio León Ayer, por primera vez, pensé en el suicidio. Fue algo muy rápido y breve, pero fue la primera vez. Ahora que estoy en este lugar, esperando sin esperar, me viene la pensadora y la depre, porque no sé cuándo terminará todo esto. Está bien, mire, le voy a contar. Usted sabe, mi nombre es Sócrates Huancayo, soy indocumentado y un jornalero de las esquinas, es decir, un sin papeles, como casi todos los que estamos aquí buscando algún trabajo y que vivimos en las sombras de este gigante país. Sí, en las sombras, porque ahora, con las redadas de la migra, no podemos mostrarnos mucho, aunque siempre hemos sido medio invisibles: trabajamos duro y hacemos los trabajos que otros no quieren hacer y, a pesar de todo, nos pagan mal, muchas veces nunca y no tenemos lo que en este país llaman los beneficios; ni uno solo, por la simple razón de que los indocumentados no existimos. Llegué a esta ciudad hace veinte años, tenía veinticuatro y mi sueño americano era huir de la guerra de mi país y nada más. Ya habían matado a dos de mis hermanos y yo iba a ser el próximo. No me quedó otra salida que correr, hasta ahora, que sigo huyendo sin haber hecho nada. Luego me fui quedando, y cuando la guerra terminó, vino lo de ganar un poco de dinero para regresarme a mi país y vivir tranquilo, como muchos paisanos que hasta ahora vivimos atados a las raíces y soñando con el retorno; pero ya ve, pasan los años, uno se acostumbra y cada vez se aleja más el retorno. No sé cómo será si regreso, ya casi no conozco ni recuerdo a nadie. Seguro que si voy soy un extraño igual que acá, que vivo con la sensación de pedir permiso en casa ajena. Creo que al final terminamos siendo extranjeros en todo lugar. Así que usted es un periodista que quiere escribir sobre los jornaleros, me parece muy bien que se interese por nosotros, ya era tiempo. Sudamos y dejamos nuestra vida en este país y nos siguen ignorando. Hace unos años, en esa misma esquina, había un muchacho de Ecuador que según él mismo decía había sido periodista en Guayaquil. Era un gordito gracioso, con sus lentes redondos de esos que usan los profesores y la gente inteligente. Llegó un día con el semblante de un alma en pena y en actitud de quien no sabe dónde está ni qué le está ocurriendo: nos confesó que estaba viviendo el gran amor de su vida que era también su dolor. Yo lo vi y me cayó simpático, pues siempre he tenido debilidad por los inútiles felices. Lo acomodamos para que se embarque en su primer trabajo y se lo llevaron unos griegos a trabajar en construcción; lo subieron a un rufo y allí casi se cae el pobre, sufría mucho. Le salieron ampollas en las manos y era muy torpe para los trabajos manuales, pero aguantaba. Se había enamorado de una bandida o jugadora, así las llamaban en mi país, cuando yo vivía allá, a las mujeres que abusan de la candidez de un tontolín. La había venido siguiendo desde su Guayaquil, y esto lo hacía sufrir más todavía; decía que ya no podía regresar a su tierra


91 porque se vino con el cuento que era un perseguido político, ¡qué perseguido ni que nada!, si lo único que lo perseguía era su locura de amor por la mujer de su vida. Dónde estará ese gordito, seguro que ya es periodista, porque era bien hábil para hablar cuando no se encontraba con su demencia temporal y, según decía, también lo era para escribir. Pero a esa esquina va todo tipo de gente y de todo lugar, y aunque la mayoría de ellos viene huyendo de la pobreza de nuestros países, porque allí hay mexicanos, peruanos, salvadoreños, colombianos, de todo el mundo, hasta rusos han ido, algunos como yo huimos de la guerra y otros persiguen el amor. De todo hay. Todos tenemos que vivir, pues no sólo debemos enviar dinero a nuestras familias, sino pagar aquí nuestros biles, usted sabe, si no se paga la renta se duerme en la calle; y para eso hay que trabajar en lo que sea. No crea que los trabajos abundan, al contrario, cada vez hay menos chamba y más gente que llega corriéndose de la miseria, con la idea de encontrar el paraíso del dinero. No hay paraíso, pero sí el dinero, que no es mucho y que, al final, es nuestro contacto con el mundo americano; porque nosotros no nos integramos, ¿por qué?, quizás sea el idioma y la cultura que es muy diferente; somos un mundo dentro de otro más grande al que, poco a poco, vamos acosando. Por eso es que no nos quieren; y no es por el inglés que no sabemos ni por la falta de documentos, pues ni los padres ni los abuelos de los que nos persiguen ahora fueron “legales”; simplemente no nos quieren porque temen, quizás, ser engullidos por nuestra forma de ser, por nuestra cultura. Nuestros hábitos y costumbres, nuestras comidas, nuestra música y forma de bailar, la forma de mirar la vida y el mundo nos hacen diferentes; si hasta nosotros mismos somos tan diferentes. Pero seguimos, con alegría, penetrando la médula de este país. Una dulce penetración que va despacio y que, sin que se den cuenta, va a desembocar en algo nuevo, porque, si de algo tengo seguridad, es que todo esto va a cambiar. En esa esquina, allí donde llevo más de veinte años, en ese lugar, está la historia de mi vida. ¿Qué le parece? Esa avenida, Northtern Boulevard, recorre casi todo Queens y llega hasta Long Island y allí, en esas esquinas de las calles 147 y en la 149, he visto a mucha gente llegar a trabajar; algunos se han ido, otros todavía continúan; he visto llorar y sufrir, también gozar y reírse. No todos aguantan lo duro de la vida y los ramalazos de la nostalgia por la tierra nos caen muchas veces sin aviso y lloramos enviando nuestras lágrimas por internet, por correo, por teléfono, con la añoranza de todo lo que se nos quedó allá en la tierra. Yo también, cuando recién llegué quería regresarme, pero me hacía el macho o me acordaba de que mi vida en mi país no valía nada y me aguantaba. Más de veinte años en esa esquina viviendo todos los días lo mismo, en el calor del verano y en la nieve del invierno, congelándonos o sofocándonos, allí estamos: esperando que alguien nos recoja y poder trabajar. Nada es seguro, puedes trabajar un día sí y otro no, o, a veces, también coges algún trabajito de una o dos semanas. Por lo general laboramos en construcción pero no somos melindrosos, agarramos lo que

haya: hacemos mudanzas, limpiezas, jardinería; pero yo sólo hago construcción, digamos que ya me especialicé. Los que nos recogen son pequeños contratistas, algunos americanos, otros coreanos, griegos, indios, rusos, de todo hay. Pero los que más joden, aunque usted no lo crea, son los hispanos y siempre pagan poco. Una vez fue un argentino que ya se le conoce por chipi; venía preguntando a los jornaleros, pero como ya sabían de quién se trataba se daban media vuelta y se iban, sólo faltábamos nosotros y se fue acercando a esa esquina con su camioneta. --¡¿Quién de ustedes sabe pintar?!—gritó el argentino, sin bajarse de su carro. --¡Aquí los únicos que no pintan son los mancos!-respondió una voz desde el tumulto. En realidad, en este país uno aprende a hacer de todo. Cuando llegué mis manos jamás habían agarrado un martillo o una brocha de pintura, pero, poco a poco, me adapté y me fui quedando, porque necesitaba el money para la renta. Además, huyendo, había dejado a mi mamacita y a mis hermanos menores, y allá, usted sabe, es muy difícil vivir si no hay lana. Después, mi mamita murió y mis hermanos crecieron, pero me seguí quedando y ahí fue que me tiré al trago y el perico. Ahora ya estoy fuera de esa mierda, recuperado y sobrio; pero sigo solo, sin mujer y sin familia, aunque tengo amigos y relaciones creo que sigo siendo un extraño en este país. Pero en mi tierra es igual, salí muy joven y ya no regresé, creo que allá también soy un extraño. Hay días en que me siento como de ninguna parte. Así que no me queda más remedio que quedarme, al menos aquí ya tengo mi esquina, pero allá qué. Nada. Nada me espera. Por eso pensé en el suicidio cuando me dijeron que me iban a deportar y no iba a poder regresar. Para mí la deportación sin regreso es el fin, mejor sería morir; no puedo irme a mi país, para qué, no tengo nada allá, ni trabajo, ni familia, ni perro que me ladre. Ahora sólo quiero salir pronto para ponerme a arreglar mis papeles porque esto de las redadas se está poniendo feo, mi abogao me ha dicho que hay una posibilidad… Pero lo que ahora quiero primero es salir y ponerme a trabajar. Me dijo que con usted me iba a enviar un encargo sobre mi fecha de salida. --Bueno… en realidad…--el periodista no se decidía a hablar. --Es una joda que ese abogao pare solamente ocupado y no pueda venir, pero no importa ahora que salga creo que voy a cambiarlo por otro. --La verdad es que no va a salir pues tiene una orden de deportación para esta misma tarde—dijo el periodista, mientras se alejaba apresurado para evitar escuchar las maldiciones y los gritos desesperados que empezaron a estremecer el recinto.


92 MINI CUENTOS Por Alejandro José López Cáceres www.alejandrojoselopez.com Tribulación —¡Y era tan sólo esto! —vociferó el moribundo al cabo de una prolongada agonía, cuando vio a la dama que venía por él. —No —respondió ella con su luto riguroso y aquella inevitable sonrisa—, dentro de poco todos te habrán olvidado. Pesadilla Natalia se revolvía entre las sábanas con su frente sudorosa y los labios trémulos. Allí estaba de nuevo todo aquello: el movimiento, el dolor, el miedo. Odiaba la noche porque siempre llegaba con esa eterna pesadilla del terremoto, de los gritos imposibles, de la huida impracticable. Sus pequeñas manos infantiles se aferraron a la almohada cuando el enorme edificio se le vino encima. Trató de buscar ayuda pero a su alrededor no halló más que oscuridad y silencio. En un instante de lucidez, comprendió que estaba dentro de un mal sueño. Con la ilusión de sustraerse a tanto horror, se empeñó en abrir los ojos y, tras un esfuerzo descomunal, lo consiguió por fin. Allí seguían estando la oscuridad y el silencio. También seguía allí la enorme mole, oprimiéndola, moviéndose sobre ella. Natalia no tuvo más remedio que cerrar los ojos una vez más. Sublevación —¿Y si nos rehusamos a hacer lo que dice? —Es inútil: Él manda. —De todos modos, dejemos constancia. —Listo, pero ¿qué decimos? —Pues eso, que esta condición nos parece un abuso. —Bueno, adelante. —¡Denunciamos el autoritarismo de nuestro autor! —Vas a ver que ahora deja de escribir y nos liquida. —No importa, el silencio también cuenta. —(…) Desafío — ¡A que no! —susurró la sombra desde la pared. — ¡A que sí! —contestó el chico y apagó la luz.

Leyenda del custodio Eran de factura maravillosa y de belleza infinita los tesoros que estaban dentro del cofre. El custodio sí que lo sabía, pues, en otros tiempos, mientras fue su dueño absoluto, disfrutó de ellos a capricho. Pero un mal día, un aciago día, hubo en la isla un terrible maremoto y él, como tantos otros habitantes del lugar, fue devorado por la furia del agua. Quiso el destino dejarlo sobrevivir. Tras su insólito regreso a la playa devastada, se halló a salvo tendido sobre la arena; al incorporarse, descubrió que el cofre seguía a su lado. Llevó instintivamente las manos hasta su cuello, pues era allí, pendiendo de una cadena finísima, donde guardaba las llaves del pequeño baúl. Para su desgracia, el custodio se dio cuenta de que el mar había cobrado su cuota y se había hecho con las llaves para siempre. Aunque tardaron bastante, los hombres y mujeres sobrevivientes desplegaron su esfuerzo para construir de nuevo las casas que el maremoto se llevó. Las averías causadas en otras edificaciones fueron reparadas con admirable esmero. Cuando vieron su obra concluida, los lugareños celebraron semejante hazaña. Había sobradas razones para hacerlo. El poeta compuso odas de alegría para la ocasión; por su parte, y aunque se involucró en los festejos, el custodio jamás conoció de nuevo la felicidad completa. Tenía ante sí el cofre. Podía admirarlo, tocarlo, acariciarlo incluso; abrirlo, no. Para encontrar las llaves, muchas veces retornó al agua con decisión y arrojo. Siempre salió derrotado por la inmensidad del océano. Cuentan que durante el resto de sus días, al final de la jornada, él siguió yendo a contemplar el mar. Los isleños empezaron a llamarlo Tántalo porque el poeta dijo que se parecía a un hombre de la antigüedad que tenía ese nombre. Su última tarde, cansado y envejecido, el custodio cayó de bruces sobre el agua y fue arrastrado por el oleaje. Al percatarse de su ausencia, la gente del lugar emprendió su búsqueda. Jamás lo hallaron. La comunidad determinó que el cofre debía ser echado al mar, y así se hizo. Las mujeres de la isla afirman que cada noche, en sus profundidades, el océano recompensa el sufrimiento de Tántalo y le pone ante sí las llaves y el cofre. Aseguran que entonces juega a su gusto con los maravillosos tesoros allí guardados. Los hombres dicen que no, que esas son historias de mujeres, que el custodio murió y punto. Monólogo del otro Ernesto Es muy extraño llegar a un sitio como éste, Sarah. Los objetos pueden ser viejos, pero todo es nuevo para uno. Y es peor cuando ni sabés cómo viniste. Desde que abrí los ojos, me aferré a unos pocos recuerdos. Sonidos. Detonaciones y disparos. Gritos: hacele Ernesto, que yo te


93 cubro. Maldita voz martillándome en la cabeza porque siempre le creí. Tuvo que pasar lo más oprobioso, el instante de sentir la sangre tibia deslizándose por mi rostro, para comprender que no era uno de los nuestros. Ese descubrimiento dolió más que el balazo. Luego todo fue blanco en mi mente. Sí, ya sé lo que me dirás: nunca debemos olvidarnos de tu presencia; sin embargo, Sarah, te confieso que me sobrecogí del terror. La espesura verde y segura del monte se transfiguró en estas paredes altas, frías. Y ya no pude creer en nadie. La gente es demasiado extraña aquí. Unos transitan presurosos, vestidos de blanco, circunspectos; otros deambulan con movimientos mecánicos y miran sin ver porque sus ojos vidriosos olvidaron la gracia del encuentro. A pesar de todo, el tedio no ha logrado alanzarme porque tengo la certeza de que estás conmigo, Sarah. Claro, hay cosas que no controlo. No logro saber si lo que veo en estos pasillos son bancas o trincheras, ni puedo evitar que este olor penetrante se me parezca al pavor. Hace poco soñé que estaba en un jardín. Un niño de ojos garzos se acercó para entregarme una flor amarilla. Me estremecí de felicidad. Pero la voz tenebrosa apareció de nuevo para martirizarme: hacele Ernesto, que yo te cubro. Cuando quise gritar, un derrumbe de manos desconocidas se me echó encima. A lo lejos hablaban de la venda en mi cabeza, de una herida que debía permanecer cubierta, de los efectos que había dejado la bala. Un bosque de rostros ajenos me circundaba al despertar. Ninguno de los extraños advirtió la flor que traía entre mis manos. Ahora lo entiendo, Sarah, estabas anunciándome que vendrías. Hoy los jardines del lugar amanecieron amarillos, por eso tengo la certeza de que estás aquí. No te afanés por las cavernas en tu mirada: mis ojos garzos alcanzarán para los dos. Traje la flor. Aunque esté marchita, entre tus manos lucirá apropiadamente. Tomala. Ha llegado el momento de entregártela. Sólo te pido que me ayudés a olvidar para siempre la voz odiosa. Por mi parte, sé que te empecé a pertenecer aquel día en el monte. Me he estado preparando para este momento y ya ves, Sarah, soy todo tuyo. El veterano La ceremonia para condecorar al veterano era fastuosa, y con razón. El Señor Presidente dijo en su alocución que aquel hombre representaba no sólo el honor del país, sino también el orgullo de la República. La segunda intervención corrió por cuenta del Brigadier General a cuyas órdenes sirvió el veterano. En sus palabras, se trataba de un caso nunca antes visto, pues este soldado había sobrevivido en condiciones extremas y había aniquilado a tantos enemigos como ninguna otra máquina de guerra. Los jóvenes de la patria lo observaban con esperanza de imitar cada uno de sus gestos. Y cuando la medalla al mérito le fue impuesta, varias mujeres de la concurrencia dejaron oír un gran suspiro. El veterano empezó a abrumarse ante su propia celebridad. Ni siquiera durante las horas más feroces del

combate había sido consciente de su importancia. Un sentimiento de gratitud y deuda fue creciendo en su corazón, hasta que lo ganó la necesidad de corresponder a los homenajes. Quiso mostrarle a los presentes que ninguno era tan aguerrido como él, ninguno tan intrépido. Se abalanzó entonces sobre el Brigadier General y lo despojó de su arma en una impecable maniobra militar. Después exhibió, en medio de los gritos, su sangre fría, su rapidez para descargar un proveedor tras otro, su puntería, sus dotes de artillero imbatible. Un detalle de amor Mónica se levantó un poco antes y se dirigió a la cocina para colar el café. Diez minutos después Andrés hizo lo propio, pero él se encaminó hacia el acuario para alimentar los peces (así habían hecho las cosas todas las mañanas durante los últimos siete años). En cuanto a ropa, ella estaba con el baby-doll negro que en otros tiempos había enloquecido a su esposo, él en calzoncillos y con la camisa del día anterior (como dormía desnudo, acostumbraba vestirse de esta manera mientras llegaba el momento de la ducha). Y todo habría continuado según indicaba la rutina, de no ser porque Andrés echó de ver un papel doblado en el bolsillo de su camisa. Extrañado, lo abrió furtivamente (aprovechando que su mujer aún no salía de la cocina con el tinto recién hecho). Leyó con rapidez lo que allí asomaba en letras de computador: “Gracias por hacer de mi cama un sitio maravilloso”. Un escalofrío de pánico recorrió el cuerpo de Andrés. Regresó la nota a su escondite. Se apresuró entonces para meterse al baño y deshacerse del indiscreto papel, pero Mónica apareció con las dos tazas humeantes y le entregó la suya. Tuvo que regresar a la mesa para compartir el primer café del día, como siempre (aunque se esforzó en simular tranquilidad, la mirada insistente de su mujer lo derrotó una y otra vez). Hasta que ocurrió lo peor. Ella enfocó sus ojos en el bolsillo prohibido (Andrés supuso que el papel había quedado visible, que, en su prisa, había dejado algún borde por fuera; sin embargo, intentar ahora una rectificación sería fatal, pues con eso no haría más que incrementar el interés de la esposa). El sudor bajaba a chorros por la espalda de su marido cuando Mónica se puso de pie y se le acercó; seguidamente, abrió sus piernas y se le acaballó en los muslos: —¿Te gustó? —preguntó ella después de recorrer con su lengua la oreja de Andrés. —¡Qué! —profirió él asustado. —La cartica, mi amor —le susurró Mónica al oído—: feliz aniversario.


94 PARTIR A LOS TREINTA Y CINCO Por Pablo Malaver Yamit mantiene fijos los ojos más allá del horizonte urbano que se dibuja en la calle 26. Parece que su mirada estuviera destinada exclusivamente para un futuro que ahora le parece menos extraño, en realidad debería decir menos extranjero. Apenas pasando la Avenida Boyacá, una buseta nos cierra el paso al intentar orillarse para recoger un pasajero. Yamit alcanza a frenar en seco, justo para dejar unos 20 centímetros de distancia entre el bomper de mi modesto Mazda y los latones traseros y descascarados de la buseta. - Puta madre- dice Yamit –estos buseteros no cambian. - Bueno –le digo- tómelo como el último recuerdo de esta tierra. Me ha pedido dejarlo conducir hasta el aeropuerto. Yo me había ofrecido llevarlo y él había aceptado. Aunque era conciente que había perdido el ritmo de la vida en Colombia, me había dicho que quería conducir. Sabiendo a lo que me arriesgaba, acepté, en honor a los 25 años de amistad que nos unían. La noche anterior habíamos estado de parranda en solicitud suya, tratando de recrear un referente que pudiera oponerle a los partys con bocadillos ligeros, música a medio volumen y peleas de boxeo en el televisor. Me había contado que así eran las parrandas en aquel pueblo del estado de Washington, donde vivía desde hacía ya cinco años. “-La vida allá es putamente aburridora”- me había dicho, regalándole a mi vocabulario un adverbio que afortunadamente no provenía del spanglish. En el reencuentro con sus raíces, Yamit había dejado de lado palabras como lonchar, mapear o resetear –que aparecían con frecuencia en sus cada vez más esporádicas llamadas telefónicas- para deleitar su lengua con términos como maricamente, putamente, güevonear, chimbiar… Sin embargo, los recuerdos y el contacto con su origen no le habían dado el valor suficiente para regresar del todo y arriesgarse a reiniciar una vida en Colombia, sino que habían sido un motivo más para asesinar a sangre fría sus fantasmas. En realidad los asesinó a cerveza fría y yo le había acompañado en su tarea. Antes de llegar a la Avenida Ciudad de Cali, tomamos el carril de alta velocidad que nos protege de busetas y buses furibundos. Guardamos un silencio de resaca. Aunque la verdad es que es un silencio de despedida. - Colombia es invivible- dice por fin. - No exagere- replico- lo que pasa es que usted ya se acostumbró a la tranquilidad. - La vida debería ser tranquila en todas partes- me dice – pero esto es un mierdero, una selva en que todos quieren tragárselo a uno. - Pero al menos aquí usted los ve venir de frente y sabe a qué se atiene. Allá es el sistema el que se lo traga y usted no se da ni cuenta. - Pero esa ignorancia es mi tranquilidad.

- Prefiero una libertad peligrosa que una esclavitud tranquila- le digo, citando una frase que he leído en alguna parte. Esta vez Yamit disminuye la velocidad para voltear a mirarme. - Usted y sus idealismos- me dice. Quiero seguir replicando y defender el estilo de vida de mi patria que me gusta. Pero no quiero llenar de discusiones este momento de despedida de mi güey como le digo desde que se fue a vivir al Imperio. Al comienzo le decía güey para satirizar su ambiente que creía rodeado de mexicanos. Él me había dicho que en su pueblo predominaban árabes y brasileños y no mexicanos. Pero seguí diciéndole así porque en alguna otra parte leí que güey para los mayas quería decir “hermano del alma”. - Bueno- le digo por retomar una conversación decente- al menos ahora se va con la certeza de estar mejor allá. - Tampoco siento eso- me dice- ni allá ni acá. - No le entiendo- Ahora empiezo a comprender que una vez perdidas las raíces uno es un despatriado en este mundo. No digo nada pero creo que tiene razón. Yo mismo había regresado a Colombia nueve años a atrás, después de vivir en el Imperio. Y me había costado mucho más que un par de años para volver a sentirme parte de la patria. Nunca lo había conseguido del todo, pero al menos había podido montar un restaurante en sociedad con otro amigo y comprar un apartamento a crédito, cosas que consideraba no tan inestables, teniendo en cuenta que la incertidumbre es lo único estable mi nación. Cruzamos junto a la cúpula donde una estatua de Cristóbal Colón parece suplicar a la reina Isabel. Es la única vez que veo a Yamit mirar hacia un costado. - Nada de esto ya es mío, y yo tampoco soy de acá- dice como pensando en voz alta. Al intentar meter la cuarta velocidad para acelerar al ritmo de los otros autos, Yamit hace chirrear la caja de cambios. - Ya hasta se me olvidó manejar un carro mecánico- me dice. - Eso, entre otras cosas- le digo. Yamit me mira de nuevo, y sé que en su mente se apilan los recuerdos de su estancia de dos meses en este lugar que alguna vez también fuera su patria. Había llegado con la cautela propia de quien ya se siente protegido por un sistema organizado. - Cuidado con las maletas que acá hay mucho ladrón- me había dicho la tarde en que lo fui a recoger al aeropuerto. - Yo soy el que vive acá, y no hay tantos ladrones- le dije. - Pero en las noticias muestran…. - Yo sé que muestran en las noticias pero el mundo real es otra cosa.


95 Me había mirado de una forma en que me interrogaba sin palabras. Y el tema había quedado allí pasando a cosas más personales y menos confrontantes con los sistemas de vida. Ese día más tarde, almorzando en las pescaderías de la calle 24 con quinta, Yamit me había puesto al tanto de sus sentimientos y sus expectativas. Cuando se fue para el Imperio, lo hizo con la intención de ahorrar algo de dinero y regresar al país para tratar de vivir de una forma relativamente cómoda. Luego, el cheque semanal que se traducía en billetes verdes que alcanzaban para muchas cosas más que en Colombia, le habían ido prolongando la estadía. Sin embargo, la vida en el Imperio lo abrumaba, sentía que sólo vivía para remodelar su casa y pagar recibos, y casi no tenía las pequeñas alegrías que se había acostumbrado a disfrutar en Colombia. - Sé cómo es eso- le había dicho yo- Los proyectos de vida se reducen a comprar un auto más nuevo, un televisor más grande y tratar de no engordar tanto sin ir al gimnasio pero comiendo hamburguesas llenas de grasa y bebiendo Coca Cola dietética. - Algo así- me dijo- No con esas palabras pero algo así. Yamit quería encontrar la forma de montar un negocio de ropa en el que su pudiera aprovechar las promociones de cambio de estación en el Imperio. Su estrategia consistía en poner dos locales, uno en Bogotá para vender la ropa que pasaba de moda una vez finalizado el invierno en el Imperio, y otro local en Cali donde vender las prendas del verano. A mí me parecía buena idea y se lo había hecho saber. Sin embargo, lo inquietaba la inseguridad. - Dicen que en Cali roban mucho, incluso más que en Bogotá. - ¿Dicen quiénes?- le pregunté. - Bueno, eso es lo que uno deduce de los noticieros. - Pues no sé, ni siquiera yo que vivo aquí no me atrevo a hacer semejante afirmación. Yamit me había mirado extrañado. Era obvio que algo en él había cambiado. En realidad, mucho de él había cambiado. Tal vez esperaba que yo le diera la razón en la mayoría de cosas que decía, como suelen hacerlo algunos paisanos con cuanta persona llega del extranjero; el síndrome de la Malinche y la alfombra roja, suelo llamarlo. Además, era evidente que Yamit empezaba a dejar de ser aquel hombre que construía un futuro por su propio pulso y una especie de cómoda derrota lo empujaba a esperar la vida que el papá-sistema le ofrecía. - No sé- me dijo- Pero es muy aburridor pensar que lo van a robar a uno en cada esquina. - ¿Hace cuánto que usted no piensa en la muerte?- le pregunté. Me miró sorprendido. - No le entiendo. - La muerte es lo más seguro que tenemos y en ésa si se piensa poco. - Pues…

- Las posibilidades de que lo roben en una esquina de Bogotá son las mismas de que usted se muera por un infarto, un derrame cerebral o un ataque de depresión en su paraíso imperial- había dicho yo, sintiéndome ya un poco fastidiado. Esas habían sido nuestras palabras el día de su llegada. Pero unos cuantos paisanos en Bogotá y otros tantos en Cali lo habían estafado a las pocas semanas, llevándose más del 60% de la mercancía y desapareciendo como un pañuelo entre las mangas de un mago. Yamit no tenía espíritu de policía y yo no confío en la justicia de mi país. Por eso los paisanos se salieron con la suya de un modo más fácil. - Si me quedo a demandarlos le harán un juicio post mortem- había dicho Yamit. Gracias a la jugada que mis paisanos le habían hecho, yo me sentí sin autoridad moral para opinar. Tres días después de confirmar la estafa Yamit hizo maletas y llamó a la aerolínea para solicitar un cupo en el avión más próximo. Me dijo que ya no quería irse del país sino huir Colombia, y me lo expresó en un tono de decepción. Y literalmente quiso salir corriendo pero logré arrancarle un día más para despedirlo como bien merecía la ocasión. - No se sabe si sea la última vez que nos veamos- le había dicho, poniendo una mano sobre su hombro. - Bah, no exagere ni se ponga con sentimentalismos- me había respondido él. Sin embargo, el espíritu práctico aprendido durante cinco años en el Imperio, sucumbió por esta vez a un haz de turbulencia vital que Yamit aún conservaba y a la posibilidad de homenajear nuestros 25 años de amistad. Entonces le dije que nos fuéramos de bares, acuñando una expresión española, que definía muy bien un hábito que habíamos ejercido hasta la saciedad en nuestra temprana juventud. Había aceptado la oferta y en una sola noche de cerveza, errando por los bares de Marsella y Castilla, Tamit había podido liberar toda su vitalidad, acorralada en el Imperio por horarios estrictos y promesas de una felicidad comprada en caja registradora. - Aquello tan sólo fue anoche y ya forma parte del pasado.pienso mientras adelantamos un taxi que estaciona al borde del andén para recoger un pasajero. Me parece increíble que la infancia de hace 25 años y las cervezas de anoche ya sean parte de una misma condición de tiempo. De alguna forma, ahora sólo queda la resaca y la mirada fija en un futuro práctico. Cruzamos frente al Puente Aéreo y la imagen de un avión que acaba de despegar me devuelve de los pensamientos. Como en todas las despedidas, al aproximarse el momento del último abrazo y las últimas palabras, el silencio es el mejor recurso. - Partir a los 35 no es lo mismo que partir a los 30- me dice Yamit, y comprendo que también él venía haciendo conjeturas por su cuenta. - Me imagino- le digo- Después de los 30 cada año es una década.


96 - Pero eso es acá- dice él con amargura- En Estados Unidos todavía soy joven a los 35. Esta vez no tengo cómo replicar. Y yo mismo siento el peso de esa verdad. - Bueno acá uno es viejo desde los 30- digo, inclinando mi cabeza. - Las decisiones que se toman a los 35 ya no tiene reversadice Yamit. De nuevo me quedo sin algo para responder. Siento que Yamit me está golpeando con sentencias que sólo se configuran desde una distancia él tiene y yo no. Vivir en la inmediatez puede distorsionarnos el sentido del progreso. En eso Yamit me lleva la ventaja. - Colombia ya no es lo que solía ser o yo no soy el mismodice. - O ambas cosas al tiempo. Guardamos unos segundos de silencio. Antes de llegar al Parking Internacional bajamos el equipaje. Un maletero se aproxima con su carrito y nos recibe. Yamit me espera en una de las puertas de entrada mientras yo voy a guardar el auto. Cuando regreso, mi amigo se ha puesto una gruesa gabardina. - Allá el invierno ya ha empezado. Y este año pronostican nevadas prematuras.- Después de los 30 el invierno está por todas partes- le digo, contendiendo el nudo que empieza a hacérseme en la garganta. Entramos al aeropuerto y Yamit pregunta dónde puede fichar su tiquete. Me quedo observándolo en medio de la multitud de viajeros. Definitivamente mi amigo adopta un aire de extranjero. Aunque debo decir en su favor que todos los pasajeros lo tienen. Siento un poco de vergüenza por esa extraña costumbre de la gente de mi país de abandonar su esencia no bien vislumbran la posibilidad de salir. Caminamos por el pasillo de la planta baja del aeropuerto y miro la multitud confusa. Mientras Yamit registra su equipaje y sella su tiquete, recuerdo sus palabras y trato de descifrar en el gentío el rostro de los que los que parten y el rostro de los que huyen. Las despedidas suelen ser tristes, no ocurre así con las fugas. Entre la muchedumbre que arrastra maletines veo muchas caras alegres, la tristeza casi es propia de aquellos que los están despidiendo. La posibilidad de una vida en la lejanía comienza a llamarme pero afortunadamente Yamit regresa en ese instante y su voz me evita pensar y sacar conclusiones ya formuladas. - Bueno man, tengo 15 minutos para pasar por Emigración y subirme al avión. - Pero si su vuelo sale en 45 minutos- le digo. - Quiero reponer el sueño de la noche de farra– me responde sin mucha convicción. - Bueno- le digo –el espíritu del norte no es muy dado a las nostalgias-. - Afortunadamente, de lo contrario el mundo nunca avanzaría.

- Yo sé. A los andinos siempre nos ha jodido la melancolía. Intentamos arraigarnos a espacios y costumbres aunque mal nos duelan. - Pero siempre se puede cambiar- me dice Yamit. Hago un silencio antes de responder, y caigo en cuenta de la sequedad de nuestras frases. Parecemos dos contendores en debate, defendiendo ideologías con sentencias calculadas. - Eso sería como blanquearse la piel, a lo Michael Jacksonle digo, intentando hacer un chiste que no me sale. Yamit ni siquiera se sonríe. Unos segundos de silencio y un abrazo de amistad son el mejor recurso cuando las palabras no sirven para decir lo que deberían. No sólo es el norte y su practicidad ni los Andes con su espíritu de nostalgia, son los 35 y su carga de prejuicios lo que más nos diferencia. Aunque Yamit siempre fue para mí un hermano, después de los 30 años seguimos creciendo con experiencias obtenidas en contextos diferentes. - Se cuida, mi hermano- me dice secamente. - Nos veremos, mi güey- le respondo sin poder evitar verlo en el recuerdo lanzando un trompo de las calles grises en el barrio de nuestra infancia. Lo veo dar media vuelta y su prisa por partir me ofrece la imagen de un hermano que, envuelto en una gabardina negra, intenta desde el trópico protegerse prematuramente del invierno que lo espera en su metrópoli. - Parece protegerse de todo.- pienso en voz alta, al tiempo que Yamit llega hasta la entrada del pasillo lo conduce hacia las cabinas de Emigración. Espero que tal vez se detenga a dar un último adiós con la mano, pero ni siquiera titubea cuando se lo traga la puerta que lo conduce a su ilusión de un futuro más seguro. A mí me queda aún toda la tarde para disfrutar la sensación de despedida. Uno corre y otro observa. Entiendo que no podía ser de otra manera: Yamit viaja a su clima norte y yo me quedo en una meseta de los Andes.

Mario Pozada-Burga, nuestro presentador oficial en las lecturas de Hybrido; aquí en la Librería Mac Nally Robinson.


97 CAMINEMOS JUNTAS Por Miryam Agudelo Los marchantes desembocaron en la calle principal que conducía al parque. Miles de campesinos, estudiantes, amas de casa, comerciantes, y en general todos los habitantes del pueblo habían atendido al llamado. La idea era unificar voces para enviar un mensaje en contra de la violencia. Por primera vez todos los habitantes de un pueblo que otrora fuera testigo de grandes contiendas políticas entonaban la misma canción. Por años se habían dividido en dos grandes bandos; al campesino se le había enseñado a odiar, los políticos se habían encargado de eso. Hombres de cuello blanco y con un vocabulario que muchas veces los campesinos no entendían, aparecían en época de elecciones, prometiendo solucionar todos los problemas; construyendo puentes donde no había ríos y escuelas donde la violencia había acabado con la inocencia de los niños. En el primer grupo de marchantes venía Manuela, llevaba una camiseta blanca como símbolo de paz y en su mano derecha, fuertemente apretada contra su pecho, la bandera nacional; la misma bandera que siempre portó en su uniforme de guerrillera por más de dieciocho años. Mientras marchaba, por su mente pasaban cantidades de imágenes difusas. Había desertado de las filas guerrilleras hacía poco más de un año cuando su corazón se lo ordenó. Pensaba ahora que por amor a la paz un día empuñó las armas. Por encontrar una solución a la injusticia social que tanto le afectaba dijo adiós a quienes más amaba y emprendió el camino de la selva con otro grupo de jóvenes. Ahora reinsertada en la sociedad, con una mentalidad diferente que no la alejaba de sus principios de justicia social, había decidido luchar de otra manera. Se había prometido a ella misma que nunca más, bajo ningún concepto, sus manos tomarían un arma para herir a alguien, y menos aún para secuestrar. Los remordimientos asaltaban su corazón con más frecuencia de lo que ella podía soportar. ¿En cuántos secuestros había participado?; gracias a Dios no fueron muchos en forma directa. De todos hubo uno que aún le pesaba en su conciencia. ¿Qué sería de aquella mujer?, probablemente estaría muerta; pocos secuestrados sobreviven a las inclemencias de la selva, especialmente cuando el secuestrado no es joven y tiene alguna enfermedad crónica. Nunca más la volvió a ver, la trasladaban constantemente y un día terminó por no verla más; después le dio temor preguntar por ella, por temor a que su comandante pensara que se había involucrado emocionalmente con un secuestrado. Todas estas ideas pasaban por la mente de Manuela cuando por fin alcanzaron el parque principal del pueblo. Allí debían unirse con otros marchantes que venían de otros lugares y esperar al grupo de campesinos que habían dejado sus parcelas y su ganado para bajar al pueblo. Un grupo de niños, cogidos de la mano y acompañados por sus maestros seguían la pancarta que días antes ellos mismos habían

diseñado. No iban de paseo, en su rostro se apreciaba que entendían perfectamente la importancia de dejar oír sus voces. Había más personas de lo que ella se imaginaba. Un río blanco invadía las pequeñas calles del pueblo, todos repetían las mismas consignas, entonaban las mismas canciones y tenían un mismo propósito. De repente por una de las calles, se asomó otro grupo, era un grupo relativamente pequeño en comparación con los otros, pero se distinguían porque entonaban una canción muy popular que tenía como estribillo “¡Ay que bonita que es la vida!”. Delante del grupo venía una mujer que sujetaba el extremo de una pancarta; el otro extremo lo sujetaba otra mujer mucho más joven. En la parte central de la pancarta, caminado delante de ella venía una niña con una canasta de flores; a primera vista se apreciaban que eran miembros de una misma familia y que marchaban unidas. La pancarta decía: “Es tiempo de perdonar y vivir en paz”. Todas las personas que estaban en el parque, comenzaron a aplaudir y a celebrar la llegada de este pequeño pero fuerte grupo de personas. Manuela también aplaudía. El nuevo grupo, cada vez se acercaban más al resto de personas. Fue en ese momento cuando Manuela, reconoció a una de las mujeres que portaba la pancarta. No lo podia creer. Era la misma mujer que ella había ayudado a secuestrar y que pensó que estaba muerta. Una gran confusión se apoderó de su cuerpo y su mente, pensó salir corriendo, pero la multitud se lo impedía. Una cantidad de sentimientos encontrados impidieron que reaccionara de inmediato. La mujer estaba viva, eso le gustaba, pero además sintió temor de que la reconociera y denunciara delante de la multitud. De nuevo intentó correr, pero la mujer ya estaba frente a ella; un pánico peor al que sentía cuando estaba en el frente de batalla en su época de guerrillera la hizo temblar de pies a cabeza. De pronto sintió que no tenía otra opción, debía continuar allí y esperar que la suerte diera su veredicto final. Fue entonces cuando levantó la cabeza y sus ojos se encontraron con los de ella, quien la miraba fijamente. Esa mirada decía que la había reconocido y que por cosas del destino estaban allí, precisamente el día en que todos pedían un cese de hostilidades en el parque principal de un pueblo. De repente Manuela reaccionó y trató de salir de entre la multitud, pero una mano firme la tomó del brazo al mismo tiempo en que le decía “Marchemos juntas”.

Esta fue la invitación a la lectura y presentacion de Hybrido en la Librería Caliope el tres de Julio de 2008.


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