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Manifestar el sentido de vida ha llevado a reconocerse y a reconocer a los demás, pero ese principio se ha nublado por los temores que produce el mostrar la propia esencia y creatividad; el ser humano busca su felicidad en cosas superfluas, en lo estético, lo material, en la opinión del otro, no se lucha por la búsqueda de sentido porque requiere tiempo, profundidad, conocimiento propio y la cortina del poseer se ha vuelto el paisaje de la sociedad.


La persona es una obra que necesita ser esculpida y descubierta a diario, requiere ser moldeada en la cotidianidad para no sólo identificarse a sí misma sino aceptarse y reinventarse como creación divina, dotada de cualidades que la hacen ser única, lo mejor es que la obra nunca estará terminada, cada día tendrá colores y formas diferentes, incertidumbre, certezas y espacios en blanco por matizar ¿pero con qué? …


• Con el reconocimiento de las luces y sombras propias y de los otros para entrar en un diálogo de aceptación y de construcción que lleve a la transformación de la sociedad.

• Creando ambientes de empatía donde haya respeto por la diversidad en las diferentes dimensiones del ser. • Generando espacios pedagógicos que respondan a la realidad familiar, social, política, económica y religiosa actual. • Por último, repensando la simbiosis natural del ser humano con su entorno para crear conciencia de cooperación y equilibrio.



MANIFIESTO CREANDOME