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poeta?” Me imaginaba a un hombre viejo, barbado, un poco estrafalario (…) Llegamos y conocimos a dos jóvenes diplomáticos, muy guapos y muy agradables, aun así yo no entendía qué era ser poeta”. Ese día Carmen conoció a quien

Foto: TWITTER, CARMEN VILLORO

distintos estados del alma. Un túnel nos sumerge al interior de las pesadillas, vagos temores circulan en las sombras y al salir a la luz nos colma el alivio”. (El habitante, 1997) Para Carmen es importante tratar de recuperar los momentos efímeros, la sensación de algo que se va y ya no regresa: la infancia, el dolor de las separaciones, el amor. Poder retener algo que está a punto de irse y no volver para poder disfrutarlo y que se consuma en ese mismo instante que se está viviendo, volverlo poesía. “Las golosinas llevan en su nombre el pecado y en su sabor la redención. En el escaparate o en la máquina de monedas, sus formas traviesas, colores, brillos y texturas prometen un viaje inmediato al paraíso casi siempre ubicado en las coordenadas de la infancia. Enchiladas, saladas o muy dulces, sus pequeñas-dosis alivian el desamor, el aburrimiento,

la desdicha de una tarde hueca como el hoyo profundo que las engulle”. (Jugo de naranja, 2000) La importancia del tiempo que hay es sus textos, tiene que ver con una perspectiva de materia, de herramienta que conforma su poesía. En cada poema, hay un tiempo porque va apareciendo cada palabra a su ritmo, hasta que se devela a sí misma, para Villoro “en el poeta joven está presente el viejo porque sabe que el tiempo está pasando y cuando el poeta habla del amor, así sea joven o viejo, está el joven que se apasiona; y cuando el poeta habla de los objetos como estos libros, esta sillita, los globos… está el niño”. Y entonces Carmen revela el secreto de su más vívida inspiración como poetisa (sin serlo aún): “Cuando tenía 13 años y estábamos en Londres, mi papá me dijo “te voy a llevar a conocer un poeta” y yo me preguntaba “¿Cómo será un

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sería su mentor durante gran parte de su vida, el también poeta Hugo Gutiérrez Vega y a su esposa, Lucinda Ruíz. Esa mañana, inadvertidamente se tejieron los hilos de la inspiración y las letras; las palabras hicieron su aparición y empezaron a formar enseñanzas a través de textos que durarían toda la vida. … Entonces empezó a nevar y él nos dijo: “vamos a salir a recibir la nieve”, y yo nunca había visto nevar… entonces salimos y él brincaba como un niño y jugaba con la nieve… en ese momento llegué a la conclusión de “que un poeta era un hombre que jugaba con la nieve, como si fuera un niño” recordó con emotivo sentimiento. Los años pasaron y Carmen se consolidó como poetisa bajo el expertis de Gutiérrez Vega con observaciones sólidas. El reflejo de ello fue que años después, la Universidad Autónoma de Querétaro le otorgara a ella, el premio con el que se honra a la memoria de este gran escritor mexicano. “Querétaro tiene eso afectivo, me siento en casa (…) siento que visito a Hugo”, expresa con emotivo recuerdo que aflora en bellos cristales sobre los lagrimales de Carmen. Y para nuestros jóvenes en busca de la conexión con la poesía “la poesía es algo ordinaria, es algo de todas las personas, de todos los días, todos la practicamos sin darnos cuenta; cuando soñamos estamos haciendo poemas,

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Humanitas adicción a las letras Edición 15  

La Secretaría de Educación del Estado de Querétaro nombró oficialmente la integración del Consejo Editorial de la Revista Virtual Humanitas...

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