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PAPA FRANCISCO PEREGRINO MARIANO, EN IQUIQUE

PEREGRINO MARIANO, EN IQUIQUE 18 ENERO 2018

SEPA R ATA R E V ISTA H UM A NITA S 82

PAPA FRANCISCO

PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE


HUMANITAS

Consejo de Consultores y Colaboradores

Revista de Antropología y Cultura Cristianas Publicación trimestral de la Pontificia Universidad Católica de Chile La revista HUMANITAS nace de la conveniencia de que la Universidad disponga para el servicio de la comunidad universitaria y de la opinión pública en general, de un órgano de pensamiento y estudio que busque reflejar las preocupaciones y enseñanzas del Magisterio Pontificio (Decreto Rectoría Nº 147/95, visto 2º). DIRECTOR Jaime Antúnez Aldunate COMITE EDITORIAL Francisco Claro Huneeus Hernán Corral Talciani Carmen Domínguez Hidalgo Gabriel Guarda, O.S.B. Pedro Morandé Court Rodrigo Polanco Fermandois Ricardo Riesco Jaramillo Eduardo Valenzuela Carvallo Juan de Dios Vial Correa Juan de Dios Vial Larraín Arturo Yrarrázaval Covarrubias SECRETARIA DE REDACCIÓN Marta Irarrázaval Zegers

CONSEJO DE CONSULTORES Y COLABORADORES Presidente: S.E.R. Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, Arzobispo Emérito de Santiago. Héctor Aguer, Anselmo Álvarez, OSB., Carl Anderson, Andrés Arteaga, Francisca Alessandri, Antonio Amado, Felipe Bacarreza, Enrique Barros, Rafael Benguria, Rémi Brague, Jean-Louis Bruguès, O.P., Rocco Buttiglione, Massimo Borghesi, Sofía Brahm, Carlos Francisco Cáceres, Inés de Cassagne, José Manuel Castro, Cardenal Antonio Cañizares, Guzmán Carriquiry, William E. Carroll, Fernando María Cavaller, José Luis Cea, Fernando Chomali, Francesco D’Agostino, Adriano Dall’Asta, José Granados, Vittorio di Girolamo, José Manuel Eguiguren, Carlos José Errázuriz, José María Eyzaguirre, Samuel Fernández, Alvaro Ferrer, María Esther Gómez de Pedro, Juan Ignacio González, Stanislaw Grygiel, Gonzalo Ibáñez Santa-María, Henri Hude, Reinhard Hütter, Raúl Irarrázabal, Lydia Jiménez, Paul Johnson, Jean Laffitte, Nicolás León, Alfonso López Quintás, Alejandro Llano, Raúl Madrid, Guillermo Marini, Javier Martínez Fernández, Patricia Matte Larraín, Carlos Ignacio Massini Correas, Livio Melina, René Millar, Fr. Ricardo Morales, O. de M, Rodrigo Moreno Jeria, Andrés Ollero, José Miguel Oriol, Bernardino Piñera, Aquilino Polaino-Lorente, Cardenal Paul Poupard, Javier Prades, Dominique Rey, Florián Rodero L.C., Cristián Roncagoglio, Gustavo Sánchez Rojas, Alejandro San Francisco, Cardenal Angelo Scola, Cardenal Fernando Sebastián, David L. Schindler, William Thayer Arteaga, Juan Velarde Fuertes, Alberto Vial, Aníbal Vial, Pilar Vigil, Richard Yeo, O.S.B.

NACIONALES

EXTRANJEROS

Andrés Arteaga: Obispo Auxiliar de Santiago. Francisca Alessandri: Profesora de la Facultad de Periodismo, UC. Antonio Amado: Profesor de Metafísica de la Universidad de los Andes. Felipe Bacarreza: Obispo de Los Ángeles, Chile. Enrique Barros Bourie: De la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales, del Instituto de Chile. Profesor Facultad Derecho UCH. Rafael Benguria: Premio Nacional de Ciencias Exactas 2005. Profesor Titular del Instituto de Física, UC. Sofía Brahm: Licenciada en Sociología. Carlos Francisco Cáceres: De la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. José Manuel Castro: Magister en Historia, UC. José Luis Cea Egaña: Presidente de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. Fernando Chomali: Arzobispo de Concepción. Miembro de la Pontificia Academia Pro Vita. Vittorio di Girolamo: Historiador del arte. María Esther Gómez de Pedro: Miembro del nuevo círculo de discípulos de Joseph Ratzinger / Papa Benedicto XVI. José Manuel Eguiguren Guzmán: Fundador del Movimiento Apostólico Manquehue. Carlos José Errázuriz: Consultor Congregación para la Doctrina de la Fe. Profesor de la Pontificia Università della Santa Croce. José María Eyzaguirre: Profesor de la Facultad de Derecho, UC. Samuel Fernández: Doctor en Teología y Ciencias patrísticas. Director de Investigación y Postgrado y profesor Titular de la Facultad de Teología UC. Álvaro Ferrer: Profesor de la Facultad de Derecho, UC. Juan Ignacio González: Obispo de San Bernardo, Chile. Gonzalo Ibáñez Santa-María: Profesor y ex rector de la Universidad Adolfo Ibáñez. Raúl Irarrázabal Covarrubias: Arquitecto. Nicolás León Ross: Ex Director Ejecutivo de IdeaPaís. Raúl Madrid: Profesor de la Facultad de Derecho, UC. Guillermo Marini: Profesor de la Facultad de Educación UC. Patricia Matte Larraín: De la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. René Millar: De la Academia de Historia del Instituto de Chile. Fr. Ricardo Morales, O. de M.: Provincial de la Orden de la Merced en Chile. Rodrigo Moreno Jeria: De la Academia de la Historia del Instituto de Chile. Bernardino Piñera: Arzobispo Emérito de La Serena. Cristián Roncagliolo: Obispo auxiliar de Santiago. Alejandro San Francisco: Profesor del Instituto de Historia, UC. William Thayer Arteaga: De la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. Alberto Vial: Doctor en Filosofía por la Universidad de La Sorbona. Aníbal Vial: Ex rector Universidad Santo Tomás. Pilar Vigil: Médico. Miembro de la Pontificia Academia Pro Vita.

Héctor Aguer: Arzobispo de la Plata, Argentina. Anselmo Álvarez, OSB: Abad de Santa Cruz del Valle de los Caídos. Carl Anderson: Caballero Supremo de los Caballeros de Colón. Rémi Brague: Filosófo francés. Premio Ratzinger 2012. Jean-Louis Bruguès, OP: Archivista y Bibliotecario de la Santa Iglesia. Obispo emérito de Angers, Francia. Massimo Borghesi: Filósofo italiano. Catedrático de la Universidad de Perugia. Rocco Buttiglione: Filósofo y político italiano. Cardenal Antonio Cañizares: Arzobispo de Valencia, España. Guzmán Carriquiry: Secretario de la Comisión Pontificia para América Latina. William E. Carroll: Cátedra de Tomás de Aquino, Blackfriars, Oxford. Fernando María Cavaller: Presidente de la Asociación de Amigos de Newman, Argentina. Francesco D’Agostino: Filósofo del Derecho. Ex presidente del Comité Nacional de Bioética en Italia. Inés de Cassagne: Escritora argentina. Adriano Dell’Asta: Vicepresidente de la Fundación Rusia Cristiana. José Granados: Vicepresidente del Instituto Juan Pablo II para estudios sobre Matrimonio y Familia en Roma. Stanislaw Grygiel: Filósofo polaco. Titular de la Cátedra Juan Pablo II en la Universidad Lateranense, Roma. Reinhard Hütter: Teólogo. Profesor en The Catholic University of America . Henri Hude: Filósofo francés. Ex rector del Colegio Stanislas, París. Lydia Jiménez: Directora General del Instituto Secular Cruzadas de Santa María. Paul Johnson: Historiador inglés. Jean Laffitte: Obispo de Entrevaux. Prelado de la Orden de Malta. Alfonso López Quintás: Filósofo español. De la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Alejandro Llano: Filósofo español. Javier Martínez Fernández: Arzobispo de Granada, España. Carlos Ignacio Massini Correas: Catedrático de la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina. Livio Melina: Presidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia. Andrés Ollero: Catedrático de Filosofía del Derecho. Magistrado del Tribunal Constitucional español. José Miguel Oriol: Presidente de Editorial Encuentro, Madrid. Aquilino Polaino-Lorente: Psiquiatra español. Cardenal Paul Poupard: Presidente emérito del Pontificio Consejo de Cultura. Javier Prades: Rector de la Universidad Eclesiástica San Dámaso, Madrid. Miembro de la Comisión Teológica Internacional. Dominique Rey: Obispo de Frejus-Toulon, Francia. Florián Rodero L.C.: Profesor de Teología del Ateneo Regina Apostolorum en Roma. Gustavo Sánchez Rojas: Director de la «Revista Teológica Limense». Miembro de la Comisión Teológica Internacional. Cardenal Angelo Scola: Arzobispo de Milán. Cardenal Fernando Sebastián: Arzobispo emérito de Pamplona. David L. Schindler: Director del Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre Matrimonio y Familia, Washington D.C. Juan Velarde Fuertes: Presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales (1992). Richard Yeo, OSB: Abad Presidente de la Congregación Benedictina de Inglaterra.

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ada año en el mes de julio, el Santuario de la Virgen

del Carmen en el poblado de La Tirana, se convierte como en un imán que atrae a miles de peregrinos. Son ya varias centurias que la aridez de la pampa se llena de música, color, oración, canto y baile, todo lo cual expresa aquella profunda espiritualidad arraigada en los creyentes de este norte chileno. Desde ciudades y pueblos, pampas y quebradas salen hombres, mujeres, adultos, niños, jóvenes, familias enteras, comunidades de Bailes Religiosos, en un gran éxodo de fe, es como dice Aparecida: “un pueblo de Dios en camino. Donde el creyente celebra el gozo de sentirse inmerso en medio de tantos hermanos, caminando juntos hacia Dios que los espera... la decisión de partir, hacia el santuario ya es una confesión de fe, el caminar es un verdadero canto de esperanza, y la llegada es un encuentro de amor”. El creyente del norte espera estos días, con antelación se prepara, tiene una necesidad imperiosa de subir con una acción de gracias, con la súplica confiada, sus proyectos, alegrías y penas, para depositar su mirada sobre aquella imagen bendita que simboliza la ternura y cercanía de Dios. En este encuentro de amor, la fe del creyente se ve fortalecida en este diálogo de amor donde el alma respira y se llena de la certeza de saberse querido por Dios y por la Virgen, todo lo cual le anima a continuar con una renovada esperanza. En el Santuario de la Virgen de La Tirana, “muchos peregrinos toman decisiones que marcan sus vidas. Esas paredes contienen muchas historias de

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EDITORIAL conversión, de perdón, de dones recibidos”, ahí entonces, en medio de la arena y a la sombra de algunos tamarugos que todavía sobreviven, se continúa realizando lo que narra el “relato fundante” de toda esta tradición: todo aquel que ha oído hablar del Señor, de su misericordia, del amor infinito de María, es cautivado de tal manera que es imposible no querer seguir su evangelio con la esperanza de la vida eterna que se nos ofrece. El 18 de enero del 2018, el Papa Francisco, visitará Iquique, deseoso de encontrarse con todos los creyentes que en el Santuario de La Tirana, viven y expresan su fe de tan singular manera. La visita del sucesor de Pedro a estas tierras es una gran bendición y una oportunidad más para poner de manifiesto que la espiritualidad popular como dijo el Papa Benedicto es: “el preciosos tesoro de la Iglesia católica en América Latina” la cual refleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer. Esperamos que el Santo Padre, con su enseñanza y bendición confirme la fe de todo este pueblo que cada año junto a la Virgen, la querida Chinita del Carmen, renueva su adhesión al Señor y a su Iglesia. Agradezco a REVISTA HUMANITAS, la posibilidad de hacer llegar a Ud. algo de la historia de la devoción a la Virgen en La Tirana y su influencia en toda la religiosidad de este norte de Chile, en este trabajo realizado por el Equipo de Gestión Museo de la vivencia religiosa del Norte Grande. +GUILLERMO P. VERA SOTO

Obispo de Iquique

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La conversión al cristianismo de la Ñusta Huillac

Experiencia de Fe de un pueblo peregrino en La Tirana y en el Continente Latinoamericano

Las fotografías de este artículo son gentileza de © Novum Editorial.


Este trabajo fue elaborado por el equipo de gestión Museo de la vivencia religiosa del Norte Grande Santuario del Carmen de La Tirana, Chile

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a fiesta de la Tirana hunde sus raíces en la tradición oral cuya versión más importante se recogió por escrito a fines del siglo XIX por el etnohistoriador peruano Rómulo Cúneo Vidal.1 Este relato fundante, con algunas variaciones en otros relatos que se han recogido, da cuenta del proceso de conversión al cristianismo de la princesa inca Ñusta Huillac, quien escapó de la expedición de Almagro cuando retornaba de Chile. La Ñusta, a las alturas de Pica, huye para refugiarse en los bosques de tamarugos, donde comienza a ejercer un control manteniendo la zona libre de presencia hispana. Por su gran odiosidad hacia los españoles, recibe por parte de ellos el sobrenombre de “La Tirana”. Esto ocurre en un período donde están en curso diversas formas de rebelión por parte de los cusqueños o incas contra el dominio conquistador. El relato cuenta que toman prisionero a un minero llamado Vasco de Almeida, quien adentrado en los bosques de tamarugos, buscaba la abundante agua de las norias del sector, pero no lo matan como era costumbre. Una variante del relato de Cúneo Vidal dice que la flecha chocó en su pecho con una medalla de plata con la imagen de la Virgen. Ante este hecho misterioso lo llevan ante la Ñusta. Al consultar a las “wakas” la princesa inca decide atrasar su ejecución para la cuarta luna. 1 Rómulo Cúneo Vidal, Obras completas volumen X tomo 5. Leyendas de Arica, Tarapacá y Atacama. Editor Ignacio Prado Pastor, Gráfica Morsom S.A. Lima 1977. Páginas 344-352

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En este intertanto se produce el conocimiento de ambos, llenándose el relato de motivos afectivos: surge la atracción y el amor entre ellos, y esto da pie a diálogos donde será posible la evangelización de la Ñusta por parte del español. Esto traerá consigo el enojo de los indígenas con la Ñusta al ver que estaba traicionando su fe ancestral. El relato cuenta que fue en el momento del bautismo de la Ñusta que ambos encontraron la muerte por mano de los indígenas o wilkas. La Ñusta en su agonía pide una sepultura con una cruz cristiana. Esta es la cruz que encuentra fray Antonio de Rondón Este relato fundante da hacia 1541 cuando va tras la expedición de cuenta del proceso de Pedro de Valdivia a Chile. Coloca una imagen conversión al cristianismo de la Virgen en el lugar y con ello comenzará de la princesa inca Ñusta una devoción a la “Chinita” que se mantendrá Huillac, quien escapó de entre los lugareños, para desarrollarse por toda la expedición de Almagro cuando retornaba de la zona desde la segunda mitad del siglo XVIII, Chile. La Ñusta, a las llegando posteriormente a constituir la gran alturas de Pica, huye para manifestación de Piedad Popular en el Norte refugiarse en los bosques de Grande de Chile que hoy conocemos. Lo anterior constituye lo esencial del relato. tamarugos, donde comienza a ejercer un control La discusión sobre su veracidad histórica es manteniendo la zona libre compleja. Muy posiblemente el relato recogido de presencia hispana. por Cúneo Vidal de la memoria comunitaria Por su gran odiosidad y contenido en la tradición oral está estructuhacia los españoles, recibe rado en razón de elementos históricos que se el sobrenombre encuentran en su base, pero que son difíciles de “La Tirana”. de comprobar de acuerdo a los cánones de la historiografía moderna.2 Sin embargo, con todo, este relato constituye la base que explica el origen de la tradición religiosa de la Tirana, y su valor fundamental radica en la importancia que posee en la memoria de la identidad colectiva del pueblo nortino. Este relato arquetípico contiene elementos que pueden ser comprendidos de una pedagogía popular que busca transmitir cuestiones esenciales para la misma identidad, donde el bautismo, es decir la conversión de la Ñusta, juega un rol central. Los procesos de conversión del primer período de la evangelización fueron extremadamente complejos. No fue fácil la sustitución de los dioses del panteón andino por el Dios 2 Núñez, Lautaro. La Tirana desde sus orígenes a la actualidad. 3ra. Edición. Editorial del desierto Ltda. Antofagasta 2015

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cristiano y las devociones del culto católico. Si bien las formas del culto católico y su canto provocaron fascinación entre los indígenas, tal como narran los primeros cronistas, no resultó fácil, pues no era solo el cambiar el nombre de un dios, sino que implicó el cambio de una cosmovisión ancestral a la que el nativo del continente no renunció y no ha renunciado nunca en su totalidad. Esto generó la consolidación hacia el siglo XVIII de lo que conocemos con el nombre de catolicismo mestizo o popular, tan arraigado en el alma latinoamericana. La Ñusta es expresión de este proceso.

La conversión como fruto del diálogo

Este relato constituye la base que explica el origen de la tradición religiosa de la Tirana, y su valor fundamental radica en la importancia que posee en la memoria de la identidad colectiva del pueblo nortino. Busca transmitir cuestiones esenciales para la misma identidad, donde el bautismo, es decir la conversión de la Ñusta, juega un rol central.

En el relato fundante se puede leer: “Y alguna vez abordaron el tema de sus creencias” y luego agrega: “Huillac Ñusta, con el instinto de proselitismo, innato en la mujer desde los días de Eva, trató de atraer al sendero de su propia religión a su amante con la esperanza de salvarle, en esta forma, la vida”. Pero en este diálogo, “el cautivo le habló de su propia religión”. El relato entonces entra a describir: “Le habló de Jesucristo, Dios hecho hombre, que consistió en abdicar de su divina condición para experimentar en su propia carne y en su propio espíritu las tribulaciones de la mía… era humanidad y ser, por tal arbitrio, de una manera más entrañable del Padre de los que sufren... Y le habló de María”. Y agrega: “Le habló, por último, y fue entonces cuando la princesa indiana bebió con mayor avidez sus palabras, de la noción consoladora de la inmortalidad, y por virtud de la misma, de la supervivencia del alma sobre el cuerpo en un más allá de eterna venturanza, reservado a los que en esta triste vida tuvieron hambre y sed de justicia, de amor y de felicidad...”Ante lo anterior el texto del relato muestra un diálogo decidor para la Ñusta. Ella preguntó al español: “Y, de ser cristiana y morir en el seno de tu fe, ¿renaceré en la vida futura, y mi alma vivirá unida a la tuya, por un siempre jamás?”. Vasco respondió: “Sí tal, amada mía”. Agregó la Ñusta: “¿Estás seguro de ello, chuncu (adorado)?”. Respondió el español: “Me lo enseña mi religión, que es fuente de toda verdad”. Entonces ella dijo: “Pues bien: bautízame, castellano... ¡Quiero ser cristiana!... ¡Quiero ser tuya en cuerpo y alma, en esta vida terrenal y en la eterna!...”.

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La Ñusta se constituye en un prototipo de la síntesis de los dos sistemas religiosos, los cuales, al encontrarse, entraron en conflicto, para producirse posteriormente un proceso de adaptación que conservó la matriz identitaria ancestral. En otras palabras, la Ñusta aprende a ser cristiana sin renunciar a su condición cultural que la hace hija de su tierra y heredera de su historia.

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Afirmó Almeida: “Dios ha alumbrado tu entendimiento... Dios ha llamado a las puertas de tu corazón... Si hoy pagana, te idolatro, no habrá cariño en el mundo igual al que te profese mañana, cristiana... Mañana al despuntar el día, serás mi hermana y esposa en Jesucristo”.3 Es evidente que el relato contiene un afán evangelizador que busca mostrar el valor del bautismo como “puerta de integración al cristianismo”. Este tipo de relato en la tradición de la Tirana se ve reforzado con la costumbre que tenían los Bailes Religiosos de los Chunchos al representar anualmente la obra del autosacramental denominada “El Cautivo”, donde el tema central es la conversión del rey moro infiel con particular intervención de la Virgen. Esta es una costumbre proveniente de la colonia donde se representaban estas teatralizaciones con un parlamento definido con fines catequéticos y morales, de tal modo que contribuyeran a la conversión de los indígenas. Fueron muy comunes en la España de la reconquista las leyendas de este tipo de conversiones, que buscaban mostrar la supremacía de la fe cristiana en la conversión del moro. Pero «La conversión ocurre por un ¿qué elementos podemos encontrar en el relato diálogo evangelizador, que busca de la Ñusta del Tamarugal que nos hablen de la la adhesión libre a la fe cristiana. experiencia de la conversión de los indios al cris- Esta estructura de “diálogos” entre la Ñusta y Vasco que plantea el relato tianismo en la zona de los Andes tarapaqueños? se coloca en la línea que defendió En el relato fundante de la tradición de la Bartolomé de las Casas ante los Tirana el bautismo de la Ñusta está planteado procesos de evangelización forzada como el momento concluyente de un proceso de que se vivieron en el continente». catequesis basado en el desarrollo de las ideas fundamentales de la doctrina cristiana: la salvación en Jesucristo como hombre y Dios verdadero y la vida eterna. Se muestra a la Ñusta seducida por la idea de una vida sin fin junto a la persona que ama. El relato coloca en boca de la Ñusta agonizante: “Muero dichosa, segura cual estoy, a fuerza de creyente en Jesucristo, de que mi alma inmortal se remontará a los altos cielos, y contemplará el rostro de su Creador, al pie de cuyo trono me espera ya, por obra vuestra, mi esposo adorado...” Se muestra a la ilustre inca convencida de la fe cristiana que, en la situación 3 El relato conservado entre los antiguos tiraneños contiene el elemento esencial: una india que vivía en el lugar y que fue muy dura con los españoles, se enamoró y se hizo cristiana, en su tumba se colocó una cruz y una imagen de la Virgen uniéndose su nombre al culto de la Madre de Dios.

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«Prontamente en el continente la Virgen se volvió refugio, consuelo y mediadora de un proceso de inculturación del Evangelio en una nueva población que surgía marcada por un mestizaje que logró una consolidación después de dos siglos. La Virgen asomada en el Tepeyac en 1531 ya anunciaba esta realidad que aún no se vislumbraba».

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extrema de perder la vida, hace el acto de la confianza radical en la promesa de la vida eterna: cree y espera en razón de un amor humano pero que tiene su correlato en el amor divino, causante de la experiencia de la fe. Por otra parte, el relato contiene en un trasfondo el modelo de una metodología evangelizadora. En muchos lugares de devoción se encuentran relatos que hablan de situaciones milagrosas que producen una conversión. En el relato de la Tirana no hay un hecho milagroso portentoso. Si bien las formas del La conversión ocurre por un diálogo evanculto católico y su canto gelizador, que busca la adhesión libre a la fe provocaron fascinación cristiana. Esta estructura de “diálogos” entre la entre los indígenas, tal Ñusta y Vasco que plantea el relato, se coloca como narran los primeros en la línea que defendió Bartolomé de las Casas cronistas, no resultó fácil ante los procesos de evangelización forzada su asentamiento, pues que se vivieron en el continente. Él planteó la no era solo cambiar el evangelización de los indios como un proceso nombre de un dios, sino pacífico y de tolerancia a la espera de la converque implicó el cambio sión a través de una paulatina comprensión de de una cosmovisión la doctrina cristiana; postura diversa a la que ancestral a la que el nativo planteara el franciscano Toribio de Motolinía, del continente no ha que consideraba como justo el uso de la fuerza renunciado nunca en su para los que “no quisieren oír de grado el Evangetotalidad (…) lio”.4 Es en el diálogo de la Ñusta con el español donde se produce la apertura del corazón de la indígena a la noticia del Evangelio de Jesucristo.

Conversión e identidad En el relato existe un tenor permanente a valorar la condición indígena con el orgullo de ser descendientes del incanato y todo lo que ello significó. Esto nos permite ver en la Ñusta una imagen, no solo de ella, sino la de un pueblo que hace el proceso de la conversión a la fe cristiana, pero con un matiz claro y definido: quien se convierte es hija de una identidad ancestral a la cual no renunciará, sino que en esa identidad acogerá la fe cristiana en su dimensión más esencial. Desde esta mirada, la Ñusta se constituye en un prototipo de la síntesis de los dos sistemas religiosos, los cuales al encontrarse entraron en conflic4 Cfr. Rubiel García, A. “La violencia de los santos en Nueva España” En: Bulletin du centre d’ etudes medievales d’ Auxerre BUCEMA [En ligne], Hors-serie N° 2, 2008.

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to, para producirse, posteriormente, un proceso de adaptación que conservó la matriz identitaria ancestral. En otras palabras, la Ñusta, aprende a ser cristiana sin renunciar a su condición cultural que la hace hija de su tierra y heredera de su historia. El convencimiento de la nueva Fe no la lleva a la renuncia de su identidad: la conversión a la fe cristiana se hace de una autoconciencia de la que el cristianismo no la ha de privar. Ella es parte de una identidad, es decir, de un modo de ser y comprender la vida que lleva siempre consigo. En su situación de muerte afirma: “si con mi amor y mi conversión a una fe enemiga de la de nuestros padres lastimé vuestras creencias y causó daño a la causa de nuestra nación, séanme concedidos vuestra (…) Este asentamiento indulgencia y vuestro perdón… me resigno a pagar generó la consolidación con mi vida el que consideráis mi yerro”. hacia el siglo XVIII de El nativo, a pesar de las muchas situaciones de lo que conocemos con injusticia e imposiciones cometidas en nombre del el nombre de catolicismo Evangelio, logró comprender que la Fe cristiana mestizo o popular, tan constituía una realidad en la cual encontraba esarraigado en el alma peranza, más que en la otra vida, para la realidad latinoamericana. que vivía en esta. Logró intuir que podía vivir esta La Ñusta es expresión fe sin tener que renunciar a su identidad, a pesar de este proceso. de los procesos que existieron en contra como las campañas de extirpación de idolatrías. La experiencia de la primera evangelización unida a la experiencia religiosa y popular española, a la cual pertenecía el conquistador, el encomendero y el doctrinero, logró generar un espacio donde se fue desarrollando una devoción real en el Dios cristiano, pero que de manera propia y admirable la fue combinando y expresando en sus propias categorías de una cosmovisión ancestral. Entonces la Ñusta, finalmente, ¿es o no cristiana? Una importante visión teológica recuperada a partir del Concilio Vaticano II es considerar que el Evangelio no tiene cultura, sino que las asume todas y está llamado a expresarse en cada cultura en particular, donde una evangelización “explícita” contribuye a la germinación o maduración de las semillas del Verbo que en dicha cultura se encuentran contenidas. Esta maduración es una plenificación de la autoconciencia de una identidad filial sostenida en la acción salvífica de Cristo, quien asume la identidad del mismo pueblo. La Ñusta Huillac forma parte de esta experiencia, de una evangelización inculturada que entra en la raíz de su cultura, descifrando el nombre de

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Jesucristo en lo que está sembrado en su cultura y en su corazón, y descubriendo que en esta identidad no solo se identifica la comunidad, sino que también lo hace Dios, pues Cristo al hacerse carne se hizo historia y cultura.5 La conversión implica un proceso de transformación en Jesucristo, y que es siempre una tarea inacabada: nadie termina de convertirse totalmente a Jesucristo y mucho menos un sistema y una cultura. En el proceso de conversión del nativo andino esta supuso el cambio progresivo de algunas costumbres de forma radical y otras de manera La Virgen y la Ñusta paulatina; y que tuvo que enfrentar el desarme constituyen una simbiosis de formas propias de organización que eran más de una identidad que es cercanas a los valores del Evangelio por la in- cristiana y andina, como coherencia cristiana y codicia del conquistador. un trenzado inseparable No cabe duda que la conversión al cristianismo de cielo y tierra, cuyo de la mayor parte de los católicos en Latinoaméri- entendimiento, por ca engendró una fe que es mestiza, es decir, una cierto, resulta finalmente síntesis de dos sistemas religiosos: el ancestral incomprensible para y el catolicismo español, acción producto de la cualquiera que desee Gracia y la voluntad humana, donde la expresión hacerlo solo con elementos no se ajusta al canon de la catolicidad occidental, de la racionalidad o pero que por ser de “otra manera”,6 no es menos la exclusiva teología importante o una experiencia de segunda o tercera especulativa. categoría, como nos recordó Aparecida, y que fue la forma como se intentó comprender en algunos momentos. Esta fe de catolicismo mestizo, de la cual la Ñusta es un prototipo, constituye una forma de expresión religiosa donde la separación sagrado-profano es prácticamente impensable; donde no existe una confesión de fe sin expresión ritual unida a las expresiones de los afectos; y menos donde el intercambio de la reciprocidad es una necesidad permanente de equilibrio entre lo divino y lo humano como entre los integrantes de la comunidad.

Conversión con identidad mariana Esta expresión religiosa de características propias expresadas en diversas formas rituales y de arte encontró en la Virgen María una particular mediación. Prontamente en el continente la 5 Benedicto XVI. Discurso inaugural de la Conferencia del episcopado latinoamericano en Aparecida, Brasil. 2007 6 Documento de Aparecida, 263

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Virgen se volvió refugio, consuelo y mediadora de un proceso de inculturación del Evangelio en una nueva población que surgía marcada por un mestizaje que logró una consolidación después de dos siglos. La Virgen asomada en el Tepeyac en 1531 ya anunciaba esta realidad que aún no se vislumbraba. En las tierras andinas la Virgen encontró una importante simbología de asociatividad con la Madre tierra, “Pachamama”. La tierra en la cosmovisión andina es generosa, fecunda, entregando lo necesario para la vida, que custodiada por el sol, da los frutos a su tiempo. La Virgen contiene esas categorías, ciertamente que en otras dimensiones, pero El nativo, a pesar de las que no excluye la presencia y el cuidado de lo muchas situaciones de humano y cotidiano. Fray Antonio de Rondón, injusticia e imposiciones como narra el relato, al construir una ermita en cometidas en nombre el lugar de la muerte de la Ñusta, y colocar la del Evangelio, logró imagen de la Virgen, puso el cimiento humano comprender que la Fe para un proceso divino: “Muy pronto aquella iglesia cristiana constituía cristiana se convirtió en objeto de veneración y en una realidad en la cual meta de asiduas romerías por parte de los naturales de encontraba esperanza. los valles y de collados vecinos, por cuyas venas corre Logró intuir que podía sangre hermana de la que corrió antaño en las venas de vivir esta fe sin tener que la bella, sensible y sin ventura princesa indiana que le renunciar a su identidad, transfirió su nombre”. En torno a este lugar llegan a pesar de los procesos que “… año tras año, por la fiesta el Carmen de la iglesia existieron en contra. y de la Ñusta de la leyenda… turbas de novenantes, a quienes atrae un desconocido imán, cuya naturaleza no acertarían, de seguro, a definir si lo intentasen”. La Virgen y la Ñusta constituyen una simbiosis de una identidad que es cristiana y andina, como un trenzado inseparable de cielo y tierra, cuyo entendimiento por cierto resulta finalmente incomprensible para cualquiera que desee hacerlo solo con elementos de la racionalidad o la exclusiva teología especulativa. La Ñusta se entregó al cristianismo aceptando para sí el bautismo; y el cristianismo naciente de las zonas tarapaqueñas se inclinó ante las formas de ritualidad e identidad cultural, donde sin duda se encarnó en la centralidad del corazón cultural nortino. El relato da cuenta de esta unión afirmando: “Y llegan, y ejecutan en torno aquella ara cristiana, a que prestan sombra árboles vetustos … sus danzas de trazas moriscas e indianas... Y adviértase en su alborozo vehemente e ingenuo una excitación extraña ... Y adviértase en

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La Virgen MarĂ­a concede al indio Juan Diego, en Tepeyac, el milagro de la tilma.

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El Evangelio con el rostro sufriente de Cristo, la imagen materna de María y la presencia de los santos, se volvió un espejo para el propio reflejo del andino, y fue esa nueva fe el refugio que permitió formas de un diálogo personal, que como recuerda el documento de Aparecida constituyen una verdadera “espiritualidad popular”. su emoción el recuerdo imprecisado de la raza y de la nacionalidad... Y adviértase por fin, en ello, un dejo de un algo así como un inmenso desconsuelo, como si por ventura volviese a vibrar en la sensibilidad de aquellos sus lejanos compatriotas, el alma de la princesa vestal que, en días aciagos para su linaje y para su pueblo, y guiada por la mano del destino, colocó al pie de aquellos muros su propio corazón enamorado traspasado por una flecha”. La Tirana constituye esa expresión de síntesis donde con admirable convivencia se expresan la identidad cristiana y ancestral. Las formas rituales tan propias y características del santuario son una profunda expresión de la síntesis de un Evangelio que logró llegar al alma identitaria de un pueblo, a pesar de la dura adversidad de la historia vivida. Y esto es así, porque la experiencia de la fe popular no es solo reflejo

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del sentido religioso natural, sino que también del acontecimiento cristiano. El Verbo encarnado encuentra cuna y sustento en el vientre de la identidad cultural, y es el modo como Dios dialoga con la totalidad de la existencia humana: diálogo que es una experiencia de encuentro y conversión y no de imposición. El Evangelio con el rostro sufriente de Cristo, la imagen materna de María y la presencia de los santos se volvió un espejo para el propio reflejo del andino, y fue esa nueva fe el refugio que permitió formas de un La hija de Inti, sol, abrazó diálogo personal, que como recuerda el docu- la cruz como lo harían mento de Aparecida constituyen una verdadera todos los nativos de “espiritualidad popular”. El peregrino de la Tirana y estas tierras, y esa es la el de tantos santuarios latinoamericanos confiesa cruz que pidió para su tumba: “mas, si queréis su fe desde la misma decisión de partir en peregrique muera tranquila la nación; y la vive en esta experiencia de encuentro última princesa del linaje personal con el Señor, pero siempre integrando de vuestros Incas y última por su identidad lo corpóreo, lo sensible, lo simsacerdotisa de vuestra bólico y sus necesidades más concretas.7 Esto es religión, prometedme que muestra de que el Evangelio para ser buena noenterraréis mi cadáver ticia debe tocar todas las dimensiones humanas. al lado de mi esposo, y La Ñusta convertida al Evangelio es la misma levantaréis sobre nuestra Ñusta ataviada con sus vestidos de noble cusqueña. sepultura una cruz…la Ella es muestra de que a pesar de los guerreros in- cruz de los cristianos...”. cas y de los mismos occidentales, es posible una fe cristiana inculturada, donde la cruz se ilumina con el sol, y el sol se ilumina con la cruz. De esta forma el Evangelio habla de mejor manera a los códigos internos escondidos en la genética ancestral incluso de los creyentes de hoy. La hija de Inti, sol, abrazó la cruz como lo harían todos los nativos de estas tierras, y esa es la cruz que pidió para su tumba: “mas, si queréis que muera tranquila la última princesa del linaje de vuestros Incas y última sacerdotisa de vuestra religión, prometedme que enterraréis mi cadáver al lado de mi esposo, y levantaréis sobre nuestra sepultura una cruz … la cruz de los cristianos...”. Esta es la cruz que brilla en la Tirana y se combina con un sol donde habla la fe y la identidad de un pueblo creyente, ancestral y peregrino, a la par nacida por la conversión de la noble inca del Tamarugal. 7 Cfr. Documento de Aparecida, 263

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Sirviendo al encuentro de la Fe y la Cultura

HUM A NITA S


HUMANITAS

Consejo de Consultores y Colaboradores

Revista de Antropología y Cultura Cristianas Publicación trimestral de la Pontificia Universidad Católica de Chile La revista HUMANITAS nace de la conveniencia de que la Universidad disponga para el servicio de la comunidad universitaria y de la opinión pública en general, de un órgano de pensamiento y estudio que busque reflejar las preocupaciones y enseñanzas del Magisterio Pontificio (Decreto Rectoría Nº 147/95, visto 2º). DIRECTOR Jaime Antúnez Aldunate COMITE EDITORIAL Francisco Claro Huneeus Hernán Corral Talciani Carmen Domínguez Hidalgo Gabriel Guarda, O.S.B. Pedro Morandé Court Rodrigo Polanco Fermandois Ricardo Riesco Jaramillo Eduardo Valenzuela Carvallo Juan de Dios Vial Correa Juan de Dios Vial Larraín Arturo Yrarrázaval Covarrubias SECRETARIA DE REDACCIÓN Marta Irarrázaval Zegers

CONSEJO DE CONSULTORES Y COLABORADORES Presidente: S.E.R. Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, Arzobispo Emérito de Santiago. Héctor Aguer, Anselmo Álvarez, OSB., Carl Anderson, Andrés Arteaga, Francisca Alessandri, Antonio Amado, Felipe Bacarreza, Enrique Barros, Rafael Benguria, Rémi Brague, Jean-Louis Bruguès, O.P., Rocco Buttiglione, Massimo Borghesi, Sofía Brahm, Carlos Francisco Cáceres, Inés de Cassagne, José Manuel Castro, Cardenal Antonio Cañizares, Guzmán Carriquiry, William E. Carroll, Fernando María Cavaller, José Luis Cea, Fernando Chomali, Francesco D’Agostino, Adriano Dall’Asta, José Granados, Vittorio di Girolamo, José Manuel Eguiguren, Carlos José Errázuriz, José María Eyzaguirre, Samuel Fernández, Alvaro Ferrer, María Esther Gómez de Pedro, Juan Ignacio González, Stanislaw Grygiel, Gonzalo Ibáñez Santa-María, Henri Hude, Reinhard Hütter, Raúl Irarrázabal, Lydia Jiménez, Paul Johnson, Jean Laffitte, Nicolás León, Alfonso López Quintás, Alejandro Llano, Raúl Madrid, Guillermo Marini, Javier Martínez Fernández, Patricia Matte Larraín, Carlos Ignacio Massini Correas, Livio Melina, René Millar, Fr. Ricardo Morales, O. de M, Rodrigo Moreno Jeria, Andrés Ollero, José Miguel Oriol, Bernardino Piñera, Aquilino Polaino-Lorente, Cardenal Paul Poupard, Javier Prades, Dominique Rey, Florián Rodero L.C., Cristián Roncagoglio, Gustavo Sánchez Rojas, Alejandro San Francisco, Cardenal Angelo Scola, Cardenal Fernando Sebastián, David L. Schindler, William Thayer Arteaga, Juan Velarde Fuertes, Alberto Vial, Aníbal Vial, Pilar Vigil, Richard Yeo, O.S.B.

NACIONALES

EXTRANJEROS

Andrés Arteaga: Obispo Auxiliar de Santiago. Francisca Alessandri: Profesora de la Facultad de Periodismo, UC. Antonio Amado: Profesor de Metafísica de la Universidad de los Andes. Felipe Bacarreza: Obispo de Los Ángeles, Chile. Enrique Barros Bourie: De la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales, del Instituto de Chile. Profesor Facultad Derecho UCH. Rafael Benguria: Premio Nacional de Ciencias Exactas 2005. Profesor Titular del Instituto de Física, UC. Sofía Brahm: Licenciada en Sociología. Carlos Francisco Cáceres: De la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. José Manuel Castro: Magister en Historia, UC. José Luis Cea Egaña: Presidente de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. Fernando Chomali: Arzobispo de Concepción. Miembro de la Pontificia Academia Pro Vita. Vittorio di Girolamo: Historiador del arte. María Esther Gómez de Pedro: Miembro del nuevo círculo de discípulos de Joseph Ratzinger / Papa Benedicto XVI. José Manuel Eguiguren Guzmán: Fundador del Movimiento Apostólico Manquehue. Carlos José Errázuriz: Consultor Congregación para la Doctrina de la Fe. Profesor de la Pontificia Università della Santa Croce. José María Eyzaguirre: Profesor de la Facultad de Derecho, UC. Samuel Fernández: Doctor en Teología y Ciencias patrísticas. Director de Investigación y Postgrado y profesor Titular de la Facultad de Teología UC. Álvaro Ferrer: Profesor de la Facultad de Derecho, UC. Juan Ignacio González: Obispo de San Bernardo, Chile. Gonzalo Ibáñez Santa-María: Profesor y ex rector de la Universidad Adolfo Ibáñez. Raúl Irarrázabal Covarrubias: Arquitecto. Nicolás León Ross: Ex Director Ejecutivo de IdeaPaís. Raúl Madrid: Profesor de la Facultad de Derecho, UC. Guillermo Marini: Profesor de la Facultad de Educación UC. Patricia Matte Larraín: De la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. René Millar: De la Academia de Historia del Instituto de Chile. Fr. Ricardo Morales, O. de M.: Provincial de la Orden de la Merced en Chile. Rodrigo Moreno Jeria: De la Academia de la Historia del Instituto de Chile. Bernardino Piñera: Arzobispo Emérito de La Serena. Cristián Roncagliolo: Obispo auxiliar de Santiago. Alejandro San Francisco: Profesor del Instituto de Historia, UC. William Thayer Arteaga: De la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. Alberto Vial: Doctor en Filosofía por la Universidad de La Sorbona. Aníbal Vial: Ex rector Universidad Santo Tomás. Pilar Vigil: Médico. Miembro de la Pontificia Academia Pro Vita.

Héctor Aguer: Arzobispo de la Plata, Argentina. Anselmo Álvarez, OSB: Abad de Santa Cruz del Valle de los Caídos. Carl Anderson: Caballero Supremo de los Caballeros de Colón. Rémi Brague: Filosófo francés. Premio Ratzinger 2012. Jean-Louis Bruguès, OP: Archivista y Bibliotecario de la Santa Iglesia. Obispo emérito de Angers, Francia. Massimo Borghesi: Filósofo italiano. Catedrático de la Universidad de Perugia. Rocco Buttiglione: Filósofo y político italiano. Cardenal Antonio Cañizares: Arzobispo de Valencia, España. Guzmán Carriquiry: Secretario de la Comisión Pontificia para América Latina. William E. Carroll: Cátedra de Tomás de Aquino, Blackfriars, Oxford. Fernando María Cavaller: Presidente de la Asociación de Amigos de Newman, Argentina. Francesco D’Agostino: Filósofo del Derecho. Ex presidente del Comité Nacional de Bioética en Italia. Inés de Cassagne: Escritora argentina. Adriano Dell’Asta: Vicepresidente de la Fundación Rusia Cristiana. José Granados: Vicepresidente del Instituto Juan Pablo II para estudios sobre Matrimonio y Familia en Roma. Stanislaw Grygiel: Filósofo polaco. Titular de la Cátedra Juan Pablo II en la Universidad Lateranense, Roma. Reinhard Hütter: Teólogo. Profesor en The Catholic University of America . Henri Hude: Filósofo francés. Ex rector del Colegio Stanislas, París. Lydia Jiménez: Directora General del Instituto Secular Cruzadas de Santa María. Paul Johnson: Historiador inglés. Jean Laffitte: Obispo de Entrevaux. Prelado de la Orden de Malta. Alfonso López Quintás: Filósofo español. De la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Alejandro Llano: Filósofo español. Javier Martínez Fernández: Arzobispo de Granada, España. Carlos Ignacio Massini Correas: Catedrático de la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina. Livio Melina: Presidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia. Andrés Ollero: Catedrático de Filosofía del Derecho. Magistrado del Tribunal Constitucional español. José Miguel Oriol: Presidente de Editorial Encuentro, Madrid. Aquilino Polaino-Lorente: Psiquiatra español. Cardenal Paul Poupard: Presidente emérito del Pontificio Consejo de Cultura. Javier Prades: Rector de la Universidad Eclesiástica San Dámaso, Madrid. Miembro de la Comisión Teológica Internacional. Dominique Rey: Obispo de Frejus-Toulon, Francia. Florián Rodero L.C.: Profesor de Teología del Ateneo Regina Apostolorum en Roma. Gustavo Sánchez Rojas: Director de la «Revista Teológica Limense». Miembro de la Comisión Teológica Internacional. Cardenal Angelo Scola: Arzobispo de Milán. Cardenal Fernando Sebastián: Arzobispo emérito de Pamplona. David L. Schindler: Director del Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre Matrimonio y Familia, Washington D.C. Juan Velarde Fuertes: Presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales (1992). Richard Yeo, OSB: Abad Presidente de la Congregación Benedictina de Inglaterra.

DESCARGUE PARA UD. Y REENVÍE GRATUITAMENTE A TERCEROS ESTA SEPARATA DE HUMANITAS 82 DESDE: www.humanitas.cl Centro de Extensión de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Av. Libertador Bernardo O’Higgins 390, 3er piso, Santiago, Chile. Teléfono (56) 22354 6519, Fax (56) 22354 3755, E-mail: humanitas@uc.cl


PAPA FRANCISCO PEREGRINO MARIANO, EN IQUIQUE

PEREGRINO MARIANO, EN IQUIQUE 18 ENERO 2018

SEPA R ATA R E V ISTA H UM A NITA S 82

PAPA FRANCISCO

PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE

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Experiencia de Fe de un pueblo peregrino en La Tirana y en el Continente Latinoamericano  

Separata con motivo de la visita del Papa Francisco a Chile y, en especial, a la ciudad de Iquique el 18 de enero de 2018.

Experiencia de Fe de un pueblo peregrino en La Tirana y en el Continente Latinoamericano  

Separata con motivo de la visita del Papa Francisco a Chile y, en especial, a la ciudad de Iquique el 18 de enero de 2018.

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