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–¿Cómo se maniiesta en este contexto el secularismo en la educación católica? En primer lugar, la educación católica ha perdido en conjunto (aunque siempre hay excepciones) la atención que brindaba a la dimensión sacramental, litúrgica y espiritual. Las órdenes religiosas traían consigo una tradición y un carisma que dio vida a las instituciones y que generó laicos muy comprometidos con la Iglesia y de intensa vida sacramental y de oración. Hoy son pocas las escuelas católicas que desarrollan esta fuerza por la reducción de la presencia de los religiosos en las escuelas y por la falta de formación de los laicos en los carismas religiosos. La celebración de la Eucaristía es, en muchas ocasiones, una asamblea o un ritual que aunque se cumple no es momento de plenitud religiosa. La liturgia y la espiritualidad se han perdido como parte del currículum escolar católico. En segundo lugar, se observa un proceso de secularización del Las divisiones internas se currículum de la escuela católica. No sólo lo religioso pierde lugar multiplicaron y los estudiantes en la formación integral, sino también en la formación intelectual. fueron campo de batalla de Pero este fenómeno está cruzado, lamentablemente, por el diálogo las ideologías más que de con distintas ideologías. Una versión de esta situación resulta muy la fe. Cuando el capitalismo visible y es hija de una pedagogía de la liberación mal entendida neoliberal, el estatismo/ y doblemente secularizada. En este caso, el currículum escolar populismo social y el nihilismo trasunta una visión socialista y crítica que coincide también con posmoderno se hicieron la secularización de la vida sacramental. El cristianismo pasa a ser presentes, luego de estas luchas, así un humanismo comunitario y bastante proclive al estatismo. reduccionismos y divisiones, Otra versión, más difícil de distinguir pero también presente, es encontraron el campo ideal para la de instituciones educativas que maniiestan públicamente su promover el relativismo y el adhesión al Magisterio de la Iglesia, tratan de desarrollar una vida falso pluralismo. sacramental y espiritual consistente en sus alumnos y una moral familiar y de cultura de la vida. Sin embargo, se observa que el Evangelio no logra penetrar una visión burguesa y neoliberal del mundo económico y social. Estas instituciones tienen el gran mérito de mantener con vida la dimensión religiosa de la escuela católica, pero no pueden impregnar con ella la formación social de sus alumnos, con lo cual, más allá de sus convicciones personales, no pueden hacer presente el Evangelio en la vida pública, excepto, lo que no es poco, en los temas referentes a la cultura de la vida. En una región desigual como América Latina este déicit, que implica una ideologización y secularización parcial de la doctrina de la Iglesia, es grave pues acentúa un cierto individualismo utilitarista y un reduccionismo religioso que diiculta ser levadura en el mundo. Finalmente, muchas escuelas en manos de laicos, tal vez más cerca de un pluralismo, adolecen de combinaciones diversas de estos modelos en el marco también de una cultura posmoderna. Por otro lado, la educación católica pierde su dinamismo creador de décadas anteriores. Hoy se multiplican las escuelas no católicas, laicas o religiosas, y no sucede lo mismo con las escuelas de la Iglesia. Luego de las órdenes religiosas no hemos sabido encontrar nuevas corrientes fundadoras, con dos excepciones: por una parte, las diócesis, las parroquias y el clero secular se han visto obligados a hacerse cargo de las escuelas que les traspasan las órdenes y a crear nuevas en barrios populares; por otra, algunos movimientos escolares, como Fe y Alegría, desarrollan presencias innovadoras que hay que estudiar mejor.

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Humanitas 58  
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