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DESEAR FALSAMENTE A LA MUJER, AL MARIDO, A LOS HIJOS, MANIFIESTA UN FALSO DESEO DE DIOS MISMO. LO QUE SE DESEA FALSAMENTE NO EXISTE PARA QUIEN ASÍ LO DESEA. EL HOMBRE QUE DESEA A DIOS PARA SERVIRSE DE ÉL COMO SI FUERA UN OBJETO, LO CONSTRUYE Y ESTÁ DISPUESTO TAMBIÉN A ASESINARLO POR SU PROPIA COMODIDAD.

“El hombre deseado falsamente está expuesto al peligro de ser tratado técnicamente desde la concepción hasta la muerte, sea cuando se le da el permiso de vivir, porque ya o todavía funciona, sea cuando se le quita, porque ya o todavía no funciona. El homunculus, aquel hombre producido en probeta según las prescripciones alquimistas del cientíico Wagner, en el Fausto de Goethe, es decir, tratado técnicamente ya desde el inicio de su existencia, corre el riesgo de ser deinitivamente llamado con un «eso» en lugar de con un «tú»”. (“Fausto”, grabado de Rembrandt).

otra función social», o lo que es lo mismo, «no quiero perder lo que tengo». Se aleja cada vez más de sí mismo, vive en «un país lejano», donde intenta «llenar su vientre con las algarrobas que comen los puercos» (cfr. Lc 15, 13-16). Simone de Beauvoir coniesa que al encontrarse con ocho años de edad fuera de casa no podía justiicar su propia existencia porque, habiendo perdido todos los puntos de referencia, no lograba autodeinirse. No sabía quién era en cuanto que no se sentía amada. Cayó

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Humanitas 58  
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