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por los seres humanos. Es evidente la incoherencia de quien lucha contra el tráico de animales en riesgo de extinción, pero permanece completamente indiferente ante la trata de personas, se desentiende de los pobres o se empeña en destruir a otro ser humano que le desagrada. Esto pone en riesgo el sentido de la lucha por el ambiente. No es casual que, en el himno donde san Francisco alaba a Dios por las criaturas, añada lo siguiente: “Alabado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor”. Todo está conectado. Por eso se requiere una preocupación por el ambiente unida al amor sincero hacia los seres humanos y a un constante compromiso ante los temas de la sociedad».

HUMANITAS Pontiicia Universidad Católica de Chile, Av. Libertador Bernardo O’Higgins 390, 3er piso, Santiago, Chile. | Teléfono (562) 2354 6519, Fax (562) 2354 3755, E-mail: humanitas@uc.cl | Suscripción anual, $28.000; estudiantes, $18.000. Valor por ejemplar, $7.000.

Puede descargar en PDF este cuaderno Humanitas n° 34 desde el sitio web

CR ISTI A NAS R EVISTA

DE

Encíclica Laudato si’, sobre el cuidado de la casa común, n° 91.

C U LT U R A

el corazón no hay ternura, compasión y preocupación

Y

los demás seres de la naturaleza si al mismo tiempo en

A NTROPOLOGí A

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o puede ser real un sentimiento de íntima unión con

C U A D E R N O H U M A N I T A S NO 3 4

COLOQUIO SOBRE LA ENCÍCLICA LAUDATO SI’ DEL PAPA FRANCISCO DIÁLOGO Y REFLEXIONES ACERCA DEL CUIDADO DE LA CASA COMÚN Ricardo Lagos Escobar · Ignacio Sánchez Díaz Eduardo Valenzuela Carvallo · Jaime Antúnez Aldunate NOVIEMBRE 2015


CUADERNOS HUMANITAS

HUMANITAS Revista de Antropología y Cultura Cristianas

Cuaderno N° 1

Publicación trimestral de la Pontificia Universidad Católica de Chile

DISPUTATIO FAMILIA Y DIVORCIO: EL DERECHO POSITIVO INTERROGA A LA LEY NATURAL

Cuaderno N° 2

FECUNDACIÓN ASISTIDA. EL HIJO: ¿UN PROYECTO A CONSTRUIR O UN DON PARA ACOGER?

La revista HUMANITAS nace de la conveniencia de que la Universidad disponga para el servicio de la comunidad universitaria y de la opinión pública en general de un órgano de pensamiento y estudio que busque reflejar las preocupaciones y enseñanzas del Magisterio Pontificio (Decreto Rectoría Nº 147/95, visto 2º). DIRECTOR Jaime Antúnez Aldunate COMITÉ EDITORIAL Hernán Corral Talciani Samuel Fernández Eyzaguirre Gabriel Guarda, O.S.B. René Millar Carvacho Pedro Morandé Court Ricardo Riesco Jaramillo Francisco Rosende Ramírez Juan de Dios Vial Correa Juan de Dios Vial Larraín Arturo Yrarrázaval Covarrubias

Cuaderno N° 3

HACIA UNA AUTÉNTICA EDUCACIÓN SEXUAL Cardenal Alfonso López Trujillo

Cuaderno N° 4

EL FEMINISMO, ¿DESTRUYE LA FAMILIA? Jutta Burggraf

Cuaderno N° 5

Cuaderno N° 6

¿LIBERALIZACIÓN DE LA DROGA? Documento del Consejo Pontiicio para la Familia. Separata Humanitas 8

Cuaderno N° 7

CONSIDERACIONES HISTÓRICAS Y JURÍDICAS EN TORNO A LA LEY DE CULTO Luis Eugenio Silva Cuevas / Jorge Precht Pizarro / José Luis Cea Egaña

Cuaderno N° 8

SECRETARIA DE REDACCIÓN Marta Irarrázaval Zegers CONSEJO DE CONSULTORES Y COLABORADORES

Cuaderno N° 9

Presidente Honorario: S.E.R. Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, Arzobispo Emérito de Santiago. Héctor Aguer, Anselmo Álvarez, O.S.B., Carl Anderson, Andrés Arteaga, Francisca Alessandri, Antonio Amado, Felipe Bacarreza, Rémi Brague, Jean-Louis Bruguès, O.P., Rocco Buttiglione, Massimo Borghesi, Carlos Francisco Cáceres, Cardenal Carlo Caffarra, Cardenal Antonio Cañizares, Jorge Cauas Lama, Guzmán Carriquiry, William E. Carroll, Alberto Caturelli, Cesare Cavalleri, Fernando Chomali, Francisco Claro, Ricardo Couyoumdjian, Mario Correa Bascuñán, Francesco D’Agostino, Adriano Dall’Asta, Vittorio di Girolamo, Carmen Domínguez, José Manuel Eguiguren, Carlos José Errázuriz, José María Eyzaguirre, Jesús Colina, Alvaro Ferrer, Luis Fernando Figari, Aldo Giacchetti, María Esther Gómez de Pedro, Juan Ignacio González, Stanislaw Grygiel, Gonzalo Ibáñez Santa-María, Raúl Hasbun, Henri Hude, Reinhard Hütter, José Miguel Ibáñez, Raúl Irarrázabal, Lydia Jiménez, Paul Johnson, Jean Laffitte, Nikolaus Lobkowicz, Alfonso López Quintás, Alejandro Llano, Raúl Madrid, Javier Martínez Fernández, Patricia Matte Larraín, Carlos Ignacio Massini Correas, Mauro Matthei, O.S.B., Cardenal Jorge Medina, Livio Melina, Augusto Merino, Dominic Milroy, O.S.B., Fernando Moreno Valencia, Rodrigo Moreno Jeria, José Miguel Oriol, Francisco Petrillo, O.M.D., Bernardino Piñera, Aquilino Polaino-Lorente, Rodrigo Polanco, Cardenal Paul Poupard, Javier Prades, Dominique Rey, Florián Rodero L.C., Alejandro San Francisco, Romano Scalfi, Cardenal Angelo Scola, Cardenal Fernando Sebastián, David L. Schindler, Josef Seifert, Robert Spaemann, Paulina Taboada, William Thayer Arteaga, Olga Ulianova, Luis Vargas Saavedra, Juan Velarde Fuertes, Aníbal Vial, Pilar Vigil, Richard Yeo, O.S.B.

ESPIRITUALIDAD CONYUGAL EN EL CONTEXTO CULTURAL CONTEMPORÁNEO Angelo Scola

EL ESPÍRITU SANTO SEGÚN EL SCHEMA, PRESENTADO POR LOS OBISPOS CHILENOS AL CONCILIO VATICANO II Anneliese Meis IMPACTO SOCIAL DE LA MANIPULACIÓN GENÉTICA Ponencias del Seminario realizado el 6 de agosto de 1997

Cuaderno N° 10

LA VERDAD SOBRE EL HOMBRE Monseñor Antonio Moreno Casamitjana

Cuaderno N° 11

FECUNDACIÓN ASISTIDA, JORNADA DE ESTUDIO Y REFLEXIÓN Jornada convocada por el Arzobispo de Santiago, Mons. Francisco Javier Errázuriz

Cuaderno N° 12

NATURAL - NO NATURAL ¿SON NOCIONES SIGNIFICATIVAS PARA LA MORAL? Prof. Dr. Robert Spaemann

Cuaderno N° 13

VERDAD Y LIBERTAD Joseph Cardenal Ratzinger

Cuaderno N° 14

COMENTARIOS A FIDES ET RATIO Cinco estudios sobre la encíclica de S.S. Juan Pablo II acerca de las relaciones entre fe y razón

Cuaderno N° 15

PROYECTO GENOMA HUMANO Presente y perspectivas futuras

Cuaderno N°16

EN EL JUBILEO DE LOS DOCENTES UNIVERSITARIOS

Cuaderno N° 17

DISCURSO CON OCASIÓN DEL OTORGAMIENTO DEL GRADO DE DOCTOR SCIENTIAE ET HONORIS CAUSA AL DR. JUAN DE DIOS VIAL CORREA

Cuaderno N° 18

FE, RAZÓN, Y UNIVERSIDAD EN EL PENSAMIENTO DE BENEDICTO XVI Juan de Dios Vial Larraín/Enrique Barros B./ Pedro Morandé C.

Cuaderno Nº 19

A CUARENTA AÑOS DE LA ENCÍCLICA HUMANAE VITAE

Cuaderno Nº 20

A 20 AÑOS DE LA VISITA DEL CARDENAL RATZINGER A CHILE

Cuaderno N° 21

XXV ANIVERSARIO TRATADO DE PAZ Y AMISTAD ENTRE CHILE Y ARGENTINA

Cuaderno N° 22

SATANÁS Y SU OBRA Cardenal Jorge Medina Estévez

Cuaderno N ° 23

UNA TEORÍA DE LA VERDAD (Discurso con ocasión del otorgamiento del grado de Doctor Scientiae et Honoris Causa) Juan de Dios Vial Larraín

Cuaderno N° 24

LA ENCÍCLICA EVANGELIUM VITAE A 15 años de su publicación Scola/Chomali/Melina/Bruguès/Vial Correa D’Agostino/Serra/Seifert

Cuaderno N° 25

REFLEXIONES SOBRE LA ENCÍCLICA CARITAS IN VERITATE Cardenal Angelo Scola/Pedro Morandé/ Samuel Fernández Eyzaguirre, Pbro./ Stefano Zamagni/Cardenal Angelo Bagnasco

Cuaderno N° 26

FAMILIA Y SOCIEDAD Cardenal Angelo Scola

Cuaderno N° 27

LAS UNIVERSIDADES CATÓLICAS: ALGUNAS TAREAS INELUDIBLES Cardenal Antonio Cañizares Llovera

Cuaderno N° 28

SOBRE LA ATENCIÓN PASTORAL A LAS PERSONAS HOMOSEXUALES Congregación para la Doctrina de la Fe

Cuaderno N° 29

IX Siglos de la Soberana Orden de Malta 900 AÑOS EN LA MIRADA DE HOY

Cuaderno N° 30

Teresa de Ávila EDUCAR PARA LA GRACIA DESBORDANTE A. Meis/A. Serrano/S. Cortés/S. D’Ottone

Cuaderno N° 31

LAS FORMAS DE LA SEXUALIDAD Y EL PENSAMIENTO CATÓLICO. AMAR EN LA DIFERENCIA Melina/Belardinelli/Anatrella/Edart/Rodríguez

Cuaderno N° 32

¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DEL ALMA? Juan de Dios Vial Larraín

Cuaderno N° 33

EL BIEN COMÚN GLOBAL A seis años de la encíclica Caritas in veritate. Stefano Zamagni


COLOQUIO SOBRE LA ENCÍCLICA LAUDATO SI’ DEL PAPA FRANCISCO DIÁLOGO Y REFLEXIONES ACERCA DEL CUIDADO DE LA CASA COMÚN

CUADERNO HUMANITAS 34


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En orden a facilitar el contacto con nuestros lectores y eventuales suscriptores, se pueden descargar desde internet los contenidos de e s t e y d e l o s a n t e r i o r e s c u a d e r n o s d e H u m a n i t a s e n f o r m a t o P D F.

www.humanitas.cl

Índice

CUADERNO HUMANITAS Nº 34

Presentación

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saludo introductorio

Desde la identidad UC por Jaime Antúnez

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laudato si ’

Una Rerum novarum para el siglo XXI por Ricardo Lagos a la luz de la laudato si ’ El rol de la Universidad en el cuidado de la casa común por Ignacio Sánchez

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diálogo entre religión y naturaleza

HUMANITAS (ISSN 07172168) recoge los trabajos de sus colaboradores regulares, nacionales y extranjeros. Asimismo, de otros autores cuya temática resulta afín con los objetivos de esta publicación. Toda reproducción total o parcial de los artículos publicados por HUMANITAS requiere de la correspondiente autorización, a excepción de comentarios o citas que se hagan de los mismos. Diseño y producción: María Pía Toro | Abril Diseño Impresión: Quad Graphics

Hacia una verdadera conversión ecológica por Eduardo Valenzuela

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Presentación

l 31 de agosto de 2015, el rector de la Pontiicia Universidad Católica de Chile, Dr. Ignacio Sánchez, y el director de revista Humanitas, Jaime Antúnez, convocaron a un Coloquio en torno a la encíclica Laudato si’, del Papa Francisco. El acto contó con la participación, como invitado especial, de Ricardo Lagos, ex Presidente de la República y Miembro de la Comisión Mundial sobre la Economía y el Clima. Introdujo el acto el director de revista Humanitas y comentaron el Rector de la UC y el Decano de Ciencias Sociales de la misma Casa de Estudios, profesor Eduardo Valenzuela.

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A través de este Coloquio, se buscó crear un clima de relexión y diálogo en torno a los puntos más importantes y debatidos de la encíclica del Papa Francisco, sobre el cuidado de la casa común. El documento magisterial del Sumo Pontíice ha demostrado ejercer una notable inluencia en todos los sectores sociales, ocupándose del medioambiente con una mirada integral. Aúna lo antropológico– cultural, lo ecológico y lo social, llamando a subsanar la crisis ecológica actual por medio de una nueva forma de vivir. Su base ha de encontrarse en una visión del hombre y del sentido de su existencia capaz de movilizar los espíritus y las voluntades. Las intervenciones de los distintos ponentes y sus perspectivas variadas sirvieron para ahondar en los seis capítulos que conforman la Laudato si’ y enlazarlos con los problemas que con más fuerza acechan hoy a nuestra casa común.

REVISTA HUMANITAS Pontiicia Universidad Católica de Chile

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SALUDO INTRODUCTORIO

Desde la identidad UC POR JAIME ANTÚNEZ ALDUNATE

Jaime Antúnez. Director de Revista Humanitas. Miembro de número de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile.

¿HASTA QUÉ PUNTO LA SUMISIÓN DE LA POLÍTICA A LA ECONOMÍA Y DE ÉSTA AL PARADIGMA EFICIENTISTA DE LA TECNOCRACIA NO ESTÁ EN LA RAÍZ DE UN IRRACIONALISMO –DE UNA DECODIFICACIÓN DEL LENGUAJE MORAL QUE HACE SORDO EL DIÁLOGO SOBRE LAS CUESTIONES FUNDAMENTALES DEL HOMBRE– SITUACIÓN QUE TAMBIÉN INHIBE O ENERVA EL EJERCICIO INTELIGENTE DE LO POLÍTICO?

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aludo especialmente al Sr. Rector, Dr. Ignacio Sánchez, que preside este acto. Saludo a nuestro invitado especial, el ex presidente de Chile, Don Ricardo Lagos, que nos honra con su participación en este Coloquio. Asimismo, al Sr. Decano de Ciencias Sociales, Profesor Eduardo Valenzuela, quien nos ilustrará con su comentario. Autoridades, querida comunidad universitaria, amigos y lectores de Humanitas, invitados todos: Muchos años atrás, en esta misma hermosa aula, repleta también de público, en un mediodía como hoy, ante un auditorio de edades diversas y deseoso de oírlo, el gran escritor y miembro de la Academia Francesa –intelectual que iguró ya joven en la Resistencia, con quien Juan Pablo II trabó tan íntima y célebre amistad– me reiero a André Frossard (el hijo de Oscar Frossard, antiguo secretario general del Partido Comunista francés), respondía aquí, en el intenso diálogo que se produjo, a una pregunta sobre la Revolución Francesa, cuyas resonancias hace sentido traer al inicio de este Coloquio. Libertad, Igualdad, Fraternidad, explicaba Frossard, no son al in y al cabo sino tres nociones fundamentalmente cristianas, que en ese momento histórico –y por un fenómeno de evolución interna de la sociedad civil– “enloquecieron”, llegándose así a que, en nombre de ellas, se pudieran acometer toda serie de extravíos dominados por pasiones irracionales. En una suerte de paralelo histórico, el Papa Francisco –que muchas veces (aunque no se quiera oír demasiado bien…)

insiste en que “no vivimos hoy una época de cambios, sino un cambio de época”– ha subrayado a este propósito que, lo más frecuente en tales circunstancias históricas es que se acompañen movimientos en la corteza terrestre de la sociedad civil, por así decirlo, que provocan desestabilizaciones profundas y extensas, muchas veces inesperadas. Ha ejempliicado en tal sentido con el fenómeno de la corrupción, movimiento telúrico que, de no tomarse especial cuidado, puede arrastrar, dice, incluso a quien está muy advertido frente a ella. ¿Qué nociones éticas o religiosas “enloquecidas”, como las llamó Frossard reiriéndose a la clásica trilogía de la Revolución Francesa, descubrimos hoy mirando el evidente movimiento de cortezas terrestres que agita a la sociedad civil, con similitudes bien asombrosas de una latitud a otra del planeta? ¿En qué pueden parar las tantas y tan maravillosas posibilidades abiertas al hombre por la razón moderna, fruto de tanta sabiduría y virtud acumulada por siglos, a causa del desquicio de una racionalidad que se pierde –suerte también de “enloquecimiento”– encapsulándose reductivamente en el espacio puramente empírico-tecnológico? Algo de ello atisbamos en lo que nos dice el n° 189 de la Laudato si’ acerca de los cambios de paradigma, párrafo transcrito en la invitación a este Coloquio. ¿Hasta qué punto la sumisión de la política a la economía y de ésta al paradigma eicientista de la tecnocracia no está en la raíz de un irracionalismo –de una decodiicación del lenguaje moral que hace sordo el diálogo sobre las cuestiones fundamentales del hombre– situación que también inhibe o enerva el ejercicio inteligente de lo político?1. Evidentemente, no es de menor importancia, en el conjunto de este documento papal y de cara a nuestro contexto histórico actual, el reclamo que estampa la Laudato si’ de una imperiosa necesidad de que la política y la economía entren en diálogo, para colocarse decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana.

ESTA UNIVERSIDAD LA CONSTITUYE UNA COMUNIDAD QUE, A TRAVÉS DE 125 AÑOS DE INTENSA EXISTENCIA HA CONFORMADO UN REFERENTE EDUCACIONAL DE PRIMER ORDEN, DONDE LA RELACIÓN ENTRE LA FE Y LA BÚSQUEDA DE LA RAZÓN HUMANA, FORMAN PARTE DE LA MISMA FE (…)

1 Léase, por ejemplo, el discurso de Benedicto XVI en Ratisbona, año 2006; léase la introducción de MacIntyre en “Tras la virtud”.

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(…) HA SIDO, MUY PRINCIPALMENTE, LA HONDA CONSECUENCIA DE VARIAS GENERACIONES CON ESTE ETHOS –QUE DA SU IDENTIDAD ESPECÍFICA A LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE– LO QUE VERDADERAMENTE GENERÓ EL IMPULSO QUE LA HA LLEVADO A OCUPAR EL PRIMER ESCALAFÓN DE UNIVERSIDADES EN NUESTRO CONTINENTE, Y A SER HOY UNA UNIVERSIDAD CATEGORIZADA EN EL MUNDO ENTERO. UN AUTÉNTICO ORGULLO PARA CHILE.

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Además del conocimiento y experiencia recogidos como enviado especial de Naciones Unidas en el tema de la crisis ecológica –Lo que está pasando en nuestra casa, según lo describe el capítulo primero de la encíclica del Papa Francisco– nos alegra tenerlo aquí, Presidente, precisamente como un hombre político que conoce también la economía moderna y a quien es difícil negarle –por mucho que podamos racionalmente discrepar en diversas materias– un fuerte compromiso con el bien común. Entramos con ese primordial tema en el ámbito de la antropología, es decir, de La raíz humana de la crisis, capítulo segundo de la encíclica. Esta Universidad, como Usted sabe, la constituye una comunidad que, a través de 125 años de intensa existencia –pisando por los empedrados naturales de cada tiempo, siempre “alta la frente”, como canta su himno– ha conformado un referente educacional de primer orden, donde la relación entre la fe y la búsqueda de la razón humana, forman parte de la misma fe. No podemos cerrarnos a la evidencia de que ha sido, muy principalmente, la honda consecuencia de varias generaciones con este ethos –lo que da su identidad especíica a la Pontiicia Universidad Católica de Chile– el que verdaderamente generó el impulso que la ha llevado a ocupar el primer escalafón de universidades en nuestro continente, y a ser hoy una universidad categorizada en el mundo entero. Un auténtico orgullo para Chile. Este camino, al contrario de lo que suelen dictar los estereotipos ideológicos sobre la fe, no constituye –precisamente porque sería contrario al propio espíritu de la fe– un ideario ijo, un refugio “quietista” de la inteligencia para no pensar, una verdad adquirida y poseída en lugar de una verdad que nos posee y que vivimos para conocerla. Es un camino, como decía John Henry Newman –cuya obra, como la del Aquinate en las escribanías de Trento, estaba virtualmente presente en las escribanías de los

padres del Vaticano II– es un camino, decía Newman, “ex umbris et imaginibus in veritatem” (“de las sombras y de las imágenes hacia la verdad”). El encuentro entre la fe y la razón no se debilita sino que se enriquece con las preguntas de la razón. En un tiempo en que no sólo se invoca el “pensamiento débil” como ilosofía –lo que puede constituir un problema acotado a discutir– sino que, mucho más grave –y en gran parte por las razones paradigmáticas sumariamente mencionadas– la razón se debilita; el emotivismo y el pragmatismo puro y duro toman su lugar –arrastrando a un relativismo práctico, todavía más grave que el doctrinal, dice Francisco en su encíclica–. En esas circunstancias, el ejercicio consistente de la razón se agradece en orden a ese diálogo fe y razón. Por lo demás, todos lo sabemos y Usted también, Presidente, la consistencia de ese ejercicio de la razón, cuando se reiere al esencial y hoy debilitado ámbito de lo político, es premiado por el reconocimiento público. *** Sobre qué y cuánto tenemos nosotros, chilenos y latinoamericanos, para aportar a la solución de la crisis ecológica –“una eclosión o manifestación externa de la crisis ética, cultural y espiritual de la modernidad”, apunta el n°119 de Laudato si’– podrá decirnos mejor que nadie don Ricardo Lagos en su exposición o en la ronda de preguntas. Dos palabras, antes de terminar, sobre algo que me sugiere el capítulo sexto de esta hermosa encíclica, titulado Educación y Espiritualidad ecológica. Apela aquí el Papa a “la gran riqueza de la espiritualidad cristiana, generada por veinte siglos de experiencias personales y comunitarias, que ofrece un bello aporte –dice– al intento de renovar la humanidad” (LS 216). Para superar la crisis, se necesitan nuevos hábitos, difíciles de asumir en la cultura dominante, reconoce. No siendo suicientes las leyes y

ESTE CAMINO, AL CONTRARIO DE LO QUE SUELEN DICTAR LOS ESTEREOTIPOS IDEOLÓGICOS SOBRE LA FE, NO CONSTITUYE –PRECISAMENTE PORQUE SERÍA CONTRARIO AL PROPIO ESPÍRITU DE LA FE– UN IDEARIO FIJO, UN REFUGIO “QUIETISTA” DE LA INTELIGENCIA PARA NO PENSAR, UNA VERDAD ADQUIRIDA Y POSEÍDA EN LUGAR DE UNA VERDAD QUE NOS POSEE Y QUE VIVIMOS PARA CONOCERLA. ES UN CAMINO, COMO DECÍA JOHN HENRY NEWMAN “EX UMBRIS ET IMAGINIBUS IN VERITATEM” (“DE LAS SOMBRAS Y DE LAS IMÁGENES HACIA LA VERDAD”).

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LAS RELIGIONES TIENEN UN INCOMPARABLE PODER DE CONVOCATORIA DE LA GENTE, COMO LO MUESTRA, POR EJEMPLO, EL CULTO SEMANAL Y SOBRE TODO LAS GRANDES FESTIVIDADES PÚBLICAS. A ELLAS CABRÍA, PUES, EN ESTE PARTICULAR CASO, UNA CONTRIBUCIÓN INSUSTITUIBLE EN ORDEN A EDUCAR LA CONCIENCIA DE MODO INTEGRAL Y HOLÍSTICO, ASÍ COMO ECOLÓGICO.

normas, se requieren motivaciones más hondas, capaces de generar un cambio personal. “La educación ambiental debería disponernos a dar ese salto hacia el Misterio, desde donde una ética ecológica adquiere su sentido más hondo” (LS 210). Es bien evidente suponer –y también don Ricardo nos podrá ilustrar de ello– que la cúpula de las Naciones Unidas, compuesta de diplomáticos, cientíicos, agentes en terreno y mucho más, espera de las religiones una relexión y una acción coherente respecto de los deberes morales de defender la naturaleza, como también de proteger a las personas más pobres, marginadas e indefensas y de defender la paz. Las religiones tienen, en efecto, un incomparable poder de convocatoria de la gente, como lo muestra, por ejemplo, el culto semanal y sobre todo las grandes festividades públicas. A ellas cabría, pues, en este particular caso, una contribución insustituible en orden a educar la conciencia de modo integral y holístico, así como ecológico. ¿Qué ventaja comparativa se me ocurre tiene en esto la América morena, el mayor conglomerado humano católico en el mundo? Apelando a mi experiencia personal, quiero recordar lo que me dijo una gran personalidad de nuestra cultura latinoamericana con la que, por mi condición de editor, llegué a tener cercanía. Octavio Paz, más tarde premio Nobel de Literatura, era agnóstico, pero su inteligencia, su extraordinaria cultura y gran sensibilidad en cuanto al conocimiento de su pueblo, le hacían vibrar hondamente con los temas religiosos y antropológicos. Hablando así para una entrevista con El Mercurio, de algo muy parecido a lo que dice en la Laudato si’ el Papa Francisco, sobre el peligro –tanto o más dañino que la alteración de los ecosistemas– que signiica la desaparición de una cultura por un estilo hegemónico de vida ligado a un modo de producción.

Expresó Paz, de improviso, sin que nadie se lo preguntara: “Muchos se admiran de que México, a pesar de tener al frente al país más poderoso de la tierra, haya resistido con cierta fuerza la invasión de su cultura (…) Hemos resistido por la fuerza que tiene la organización comunitaria, sobre todo la familia, la religión tradicional, las imágenes religiosas. Creo que la Virgen de Guadalupe ha sido mucho más fuerte que todos los discursos de los políticos del país. Estas formas han preservado [también] el ser de América latina”. (Esto lo decía a ines de los ochenta. Veinte años después teníamos la notable conirmación de lo observado por Octavio Paz en el libro “La Reconquista”, de Samuel Hunttington, sobre lo que no me puedo extender). En síntesis, estos Juanes Diegos que somos todos nosotros, los latinoamericanos, tenemos una marca en el alma, personal y de la cultura de nuestros pueblos, que nos favorece potentemente frente a la crisis. Ella dice relación a una sintonía mayor con la conmiseración y con nuestra condición creatural2, óptica fundamental del Concilio Vaticano II, y en cierto modo clave de la cuestión religiosa moderna. No en vano, se ha comparado esa intuición religiosa que se formula interiormente el joven Newman anglicano, lo que cambió su vida y su entender y dará pie, más tarde, a su profunda Gramática del asentimiento, con lo que fue el Cogito cartesiano para la ilosofía y el pensamiento moderno: su percepción central del “me and my Creator” (“yo y mi Creador”). En la zaga de esta cosmovisión guadalupana de América que expresó el gran ensayista y poeta mexicano, pedimos a la Patrona de América que nos ayude a hacer cierta nuestra esperanza.

ESTOS JUANES DIEGOS QUE SOMOS TODOS NOSOTROS, LOS LATINOAMERICANOS, TENEMOS UNA MARCA EN EL ALMA, PERSONAL Y DE LA CULTURA DE NUESTROS PUEBLOS, QUE NOS FAVORECE POTENTEMENTE FRENTE A LA CRISIS.

Muchas gracias. 2 Ver capítulo 2° de la encíclica Laudato si’, del Papa Francisco.

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LAUDATO SI’

Una Rerum novarum para el siglo XXI POR RICARDO LAGOS ESCOBAR

La “Rerum novarum” marcó una forma de aproximación al tema social que supo explicar e interpretar el surgimiento de los movimientos sociales, así como el hecho de que era necesario escuchar estos movimientos. En caso contrario, la humanidad enfrentaría días muy difíciles. Y caramba si los enfrentó, en un siglo XX en el que, bajo la sombra de determinadas ideologías, dos guerras mundiales y millones de muertos fueron el resultado.

ace unos días recibí una invitación del rector de la Universidad Católica de Chile para comentar, con sus principales autoridades, la encíclica del Papa Francisco. En mis funciones, después de dejar la Presidencia de la República, he desempeñado distintas tareas, pero nunca pensé que iba a tener el honor de ser invitado a la Universidad Católica para comentar tan importante documento. En este establecimiento, me permití resaltar lo que a mi juicio era el carácter público de esta Universidad privada, por los servicios que hace a la República. Fue en 2001, cuando el entonces señor rector, el doctor Rosso, aquí presente en mi alocución, me invitó a inaugurar ese año académico. Menciono esto porque compruebo que no tengo títulos ni académicos ni mucho menos religiosos para ameritar la invitación que me hace hoy la Universidad. Sin embargo, me permitió leer y releer la encíclica y otros textos del Papa Francisco y otros del Obispo Jorge Mario Bergoglio, parte de los cuales me fueron facilitados por Jaime Antúnez.

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La encíclica como una invitación a todos Deseo comenzar con dos observaciones generales. La primera es que los temas que se abordan en la encíclica Laudato si’, con una mirada tan amplia, cubren prácticamente todos los campos y todas las disciplinas a las que el ser humano se está enfrentando hoy.

Ricardo Lagos Escobar. Fue Presidente de Chile entre los años 2000 y 2006. Miembro de la Comisión Mundial sobre la Economía y el Cambio Climático. Enviado especial del Secretario General de Naciones Unidas para el Cambio Climático (2007-2010).

Política, economía, ciencias sociales, cultura, ecología, ciencia y tecnología son algunas de las temáticas que aborda. Dentro del contexto de un cambio de época –que no me cabe ninguna duda será así– es la primera vez que el ser humano toma conciencia de que no es la vida del planeta Tierra lo que está en peligro; lo que está en peligro es la vida del ser humano en el planeta Tierra, que es distinto. En consecuencia, hay en la encíclica una deslumbrante descripción de nuestro mundo, un mundo que sigue siendo –por cierto y por desgracia– ancho y ajeno para muchos. No conozco otro texto de carácter similar que en 190 páginas logre articular una invitación tan amplia, tan comprensiva, tan didáctica; que va hilvanando hechos para terminar con un todo que, cuando concluye, nos parece natural y obvio, pero que al comenzar no lográbamos vislumbrar de esa forma.

La admiración que el Papa maniiesta por San Francisco queda en evidencia desde el nombre de “Francisco”, que él mismo escogió como pontíice. Todo esto me hizo preguntarme en qué momento surge la idea de escoger el nombre con el que ahora lo conocemos como Papa, ¿en el instante en el que se le indica que será Papa? ¿O quizás lo pensó antes?

*[NdE]: El presente texto corresponde a la transcripción editada de la exposición del autor en el presente Coloquio.

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Considero que la encíclica no oculta su intención de inluir sobre hechos próximos, como la Conferencia de París. Pero es indudable que el texto va mucho más allá, y por lo mismo, ojalá que sea leído y escuchado con la atención que amerita por aquellos que tienen tareas que resolver en cualquier ámbito. La segunda observación, igualmente general, es que creo que la encíclica Laudato si’ será para el siglo XXI lo que fue la Rerum novarum de León XIII para el siglo XX. La Rerum novarum, allá por mitad del siglo XX, marcó una forma de aproximación al tema social –como resultado de la Revolución Industrial– que supo explicar e interpretar el surgimiento de los movimientos El Papa señala con mucha sociales, así como el hecho de que era necesario escuchar fuerza lo que, para mí, es estos movimientos. En caso contrario, la humanidad enel meollo de la encíclica y frentaría días muy difíciles. Y caramba si los enfrentó en la gran novedad que ella un siglo XX en el que, bajo la sombra de determinadas contiene: “El ambiente ideologías, dos guerras mundiales y millones de muertos humano y el ambiente natural se degradan fueron el resultado. El Papa Francisco se reiere en su encíclica, de manera juntos y no podemos afrontar adecuadamente muy acertada a mí parecer, al “cuidado de la casa común” la degradación ambiental y nos explica por qué esta encíclica está dirigida no solo si no prestamos atención a a los creyentes sino a todos quienes habitan esta casa las causas que tienen que común. Aquí también se puede establecer un vínculo con ver con la degradación la encíclica Pacem in terris de Juan XXIII, la cual está dirihumana y social”. gida a los creyentes y a los hombres de buena voluntad. El canto de alabanza de San Francisco es el punto de inicio para el Papa en su encíclica, en la que habla de la hermana Tierra que gime y sufre por la forma en que ha sido tratada. La admiración que el Papa maniiesta por San Francisco queda en evidencia desde el nombre de “Francisco”, que él mismo escogió como pontíice. Estos son dos realidades que se vinculan y que resuenan en la encíclica. Todo esto me hizo preguntarme en qué momento surge la idea de escoger el nombre con el que ahora lo conocemos como Papa, ¿en el instante en el que se le indica que será Papa? ¿O quizás lo pensó antes? Porque ciertamente es muy impactante leer cuando dice: “Decidí el nombre de Francisco inspirado en San Francisco de Asís (…), en él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia por los pobres y el compromiso por la sociedad y la paz interior”.

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En esta relexión está el germen de la ecología integral que después se articula como eje de su doctrina. A partir de este cántico del Santo de Asís, el Papa Francisco establece el tema fundamental sobre el que descansarán los seis capítulos que dividen esta encíclica, cuyos títulos están dirigidos a todos, incluso a los más profanos, entre los cuales me incluyo. Porque aquí, en este elogio, se recoge lo que le está sucediendo a nuestra casa común.

El evangelio de la creación El Papa trata el tema del En el capítulo primero de la encíclica, el Papa Francisco creacionismo. Se trata habla de lo que le está pasando a nuestra casa y, con meri- de un tema que me ha diana claridad, establece la íntima relación entre los pobres llamado profundamente y la fragilidad del planeta, todo lo cual obliga a “buscar la atención. Hay un otros modos de entender la economía y el progreso”, tal pasaje que me tocó mucho, en el que el como dice la encíclica. Papa señala que “la fe Esto conirma lo que ya ha dicho antes la ciencia – nos permite interpretar tema central en esta parte de la Laudato si’–: la toma de el sentido y la belleza conciencia de que el ser humano es el responsable del misteriosa de lo que calentamiento global, a partir de la Revolución Industrial acontece”; y la fe, habrán y de los consiguientes daños provocados por los gases de escuchado decir más de efecto invernadero. Estos luidos son los responsables de una vez, es un don que algunos tienen y otros este calentamiento y tienen que ver fundamentalmente no tenemos. con la utilización de los combustibles fósiles que están enterrados en la tierra: primero se extrajo el carbón, luego el petróleo y ahora el gas. El Papa se reiere a esta forma de explotar la tierra mediante una descripción a ratos dura, lacerante, con adjetivos muy fuertes que graican el modo en que estamos degradando el planeta, sus pulmones y su biodiversidad: la Amazonia, la cuenca luvial del Congo en África, los grandes acuíferos, los glaciares y el mundo de los océanos. Es en este punto en el que se reiere también al crecimiento desordenado de nuestras ciudades, lo que provoca que la vida en común en muchas de ellas llegue a ser insalubre. El Papa señala con mucha fuerza lo que, para mí, es el meollo de la encíclica y la gran novedad que ella contiene: “El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos y no podemos

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afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación humana y social”. Luego continúa: “Nunca hemos maltratado y lacerado tanto nuestra casa común como en los últimos dos siglos”. Frente a esto se pregunta: “¿Cuál es la reacción de la política internacional?”. Ante esta pregunta, yo me permito mencionar una anécdota que me parece atingente. Me tocó ser testigo de una reunión insólita. No más de 20 o 25 jefes de Estado. Las principales potencias del mundo en torno a una mesa –una mesa donde difícilmente cabían estas 20 o 25 personalidades–. Era la cumbre de CopenhaTraté de obtener la gue del 2009. El asiento de Estados Unidos lo ocupaba la revista TIME, que leí el señora Clinton, como Secretaria de Estado. El presidente año ´98 o ´99, en donde Obama venía en camino. Llegó el presidente Obama y hacían una encuesta a leyó la declaración que había sido preparada el día ante31 astrónomos de primer rior por los jefes de Estado y, con una franqueza inusual, nivel mundial respecto dijo: “Con este texto preparado, yo no puedo volver a de la Teoría del Bing Bang. A ninguno de ellos Washington. Este texto no será jamás aprobado por el le cabía la menor duda Congreso de Estados Unidos”. Los primeros ministros de China e India no acudiede que íbamos a conocer este fenómeno. Bien pues, ron a la Cumbre, sino tan solo sus representantes, que a estos 31 astrónomos, explicaban sus intereses de acuerdo a las instrucciones les preguntaban en la que recogían en un texto elaborado por sus superiores. encuesta: “¿Es usted Eso, hasta que el presidente de Francia, Sarkozy, dijo: creyente?”, y la mayoría dijo “Sí” (…) “Secretario general, yo pido que en la sesión de la tarde estén presentes en esta sala solo quienes tengan que dar las órdenes. No acepto que ninguno de los que están aquí digan o hagan lo que le hayan instruido sus superiores”. La conferencia terminó en un caos y la declaración que resultó de aquel encuentro fue un “sálvese un poquito”. En ella se introdujo por primera vez la deforestación como un factor importante en el origen del cambio climático. Menciono esta anécdota porque considero que releja cómo se lleva adelante una negociación de este nivel, en un recinto reducido, en el que casi no se podía estar. Volviendo a la encíclica, en el capítulo segundo, El evangelio de la creación –y lo planteo desde mi ignorancia, dado que no conozco en profundidad estas materias– el Papa trata el tema del creacionismo, uno de los conceptos más debatidos en algunos centros del mundo. Se trata de un tema que me ha llamado profundamente

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la atención y en el que cabe apreciar un esfuerzo notable del Papa Francisco por conciliar la idea de la creación con los avances del conocimiento relativo al origen del universo. Hay aquí un pasaje que me tocó mucho, en el que el Papa señala que “la fe nos permite interpretar el sentido y la belleza misteriosa de lo que acontece”; y la fe, habrán escuchado decir más de una vez, es un don que algunos tienen y otros no tenemos. Sin embargo, en lo que respecta al tema de la creación, el saber que el ser humano se aproxima a descifrar la Teoría del Bing Bang, saber que este fenómeno tuvo lugar 13.600 millones de años atrás y confrontar que nuestro planeta tiene tan sólo cinco mil millones y que, gracias a los modernos telescopios, vamos a poder (…) Argumentaron contemplar el momento del Bing Bang… Todo esto ha que la combinación generado un debate muy complejo acerca de qué pasará de elementos físicos, cuando seamos capaces de conocer en profundidad el químicos y de otra Bing Bang. naturaleza que tuvo Traté de obtener la revista TIME, que leí el año ´98 o que haberse producido ´99, en donde hacían una encuesta a 31 astrónomos de en el momento del Big primer nivel mundial respecto de la Teoría del Bing Bang. Bang es tan compleja, y las probabilidades A ninguno de ellos le cabía la menor duda de que íbamos de su realización, tan a conocer este fenómeno. Bien pues, a estos 31 astrónomos, ininitesimales, que solo les preguntaban en la encuesta: “¿Es usted creyente?”, y la algo superior pudo haber mayoría dijo “Sí”. Argumentaron que la combinación de sido capaz de generarlo. elementos físicos, químicos y de otra naturaleza que tuvo que haberse producido en el momento del Big Bang es tan compleja, y las probabilidades de su realización, tan ininitesimales, que solo algo superior pudo haber sido capaz de generarlo. Me produjo gran impacto leer la explicación de la mayoría de los astrónomos. En último término, pienso, en eso consiste el don de la fe.

La raíz humana de la crisis ecológica Los humanos somos los responsables de la crisis que estamos viviendo. La intervención humana de la naturaleza ha ocurrido siempre. La diferencia es que hoy se usa de una manera que no tiene parangón en la historia. Muchos piensan que la tecnología

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resolverá la limitación de los recursos. En el capítulo tercero de la encíclica, Raíz humana de la crisis ecológica, el Papa plantea: Si la tecnología resolviera el problema, ello supondría la mentira de la disponibilidad ininita de los bienes del planeta, que llega a estragarlo todo hasta el límite y hasta más allá del in. Nos encontramos aquí uno de los problemas más complejos con el que, tarde o temprano, se habrá de enfrentar la humanidad: el gran aumento que ha experimentado la población en los últimos tiempos. De los mil millones de personas que habitaban la Tierra a comienzos del siglo XX, llegaremos a nueve Los gases que acumulamos durante el mil millones de seres humanos en el 2050 (acabamos de 2014 vienen a reemplazar llegar a los siete mil millones). En paralelo, nos vemos a los gases que nuestros enfrentados a reconocer que fue el ser humano, a partir antepasados emitieron de la Revolución Industrial –durante la cual, como señalé, en 1904. Y es evidente se inició la extracción de combustibles fósiles– el que ha que los gases emitidos generado el aumento de las emisiones de los gases de por los seres humanos en 1904 –cuando éramos mil efecto invernadero (GEI). Aquí está la esencia técnica del problema: estos GEI millones de habitantes– eran muchos menos que permanecen en la atmosfera entre 110 y 120 años. Por los gases emitidos en lo tanto, los gases que acumulamos durante el 2014 vie2014 –cuando somos nen a reemplazar a los gases que nuestros antepasados siete mil millones–. La emitieron en 1904. Y es evidente que los gases emitidos disminución de los GEI por los seres humanos en 1904 –cuando éramos mil mise convierte en una necesidad urgente. llones de habitantes– eran muchos menos que los gases emitidos en 2014 –cuando somos siete mil millones– los cuales tienen además en promedio un ingreso por habitante más grande, lo que signiica que la emisión de GEI por persona sea mayor a la de nuestros antepasados. Por tanto, la disminución de los GEI se convierte en una necesidad urgente, ya que a pesar de los esfuerzos que hagamos por disminuir la emisión de esos gases, igual estaremos emitiendo mucho más que lo que emitimos hace 110 años. Este es el problema técnico y político en discusión, este es el drama que tenemos por delante. Porque es cierto que, desde la Revolución Industrial hasta hoy, la temperatura media ha aumentado 1.3 grados Celsius; los cientíicos airman que cuando lleguemos a los dos grados Celsius, de ahí en adelante no es posible determinar cuándo se producirá el punto de no retorno, cuando no haya vuelta atrás.

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Digo el punto de no retorno, porque la temperatura media es muy distinta en los polos, donde la temperatura ha aumentado seis grados. La reducción del Polo Ártico y del Antártico es un proceso en constante aceleración. Y la explicación es sencilla: cuando los rayos del sol llegan al blanco Polo, lleno de hielo y nieve, se relejan, se “devuelven” de inmediato. En cambio, cuando ese hielo se derrite y se transforma en agua, la energía solar penetra en el mar y aumenta su temperatura provocando los efectos de los que somos testigos hoy. Es la reducción de la capa blanca en el Polo Norte y del Polo Sur la que acelera este fenómeno. Pareciera que el Y es difícil saber en qué momento exacto –a los dos gra- Papa habla de dos dos o a los tres o cuatro grados– se producirá el proceso realidades diferentes: irreversible, ese punto de no retorno en el que ya no hay una relacionada con vuelta atrás. Este es un tema medular, el tema de cómo la naturaleza y otra relacionada con los mitigar la emisión de los GEI. seres humanos; y Para referirme al tema de la justicia climática de una consecuentemente se sola vez, considero necesario hablar de la responsabilidad reiere a dos crisis: una de los distintos países en lo que se reiere a la acumulación ambiental y otra social. de gases en la atmósfera. Estados Unidos, por ejemplo, Sin embargo, relaciona responde aproximadamente por el 28% de los gases que ambas diciendo: “Porque están acumulados; los países industriales como Rusia, esa crisis ambiental que Inglaterra, Francia o Alemania responden por el 6-8% tiene que ver con la naturaleza y esa crisis cada uno; los chinos se aproximan rápidamente al 6% y se social que tiene que ver han convertido hoy en los mayores emisores del planeta. con el ser humano, son Surge aquí un dilema tan complejo como interesante una sola crisis” (…) entre los países más avanzados y los menos avanzados. Y es que, cuando los países que hoy en día se consideran desarrollados comenzaron a crecer, aún no existía la toma de conciencia del problema del calentamiento global. Por tanto, nadie tuvo que frenar su avance ni exigirle que dejaran de emitir GEI. Ahora, son otros los países que quieren crecer –China, India, algunas zonas de África, América Latina, entre otros–, sin embargo, su desarrollo se ve truncado por un problema ambiental que no existió para otros, y se les imponen unos límites a los que otros no tuvieron que someterse. Hoy debemos además tener en cuenta que la tecnología nos permite formas distintas de crecer sin contaminar tanto como antes. La ampolleta que conocimos años atrás emitía un 95%

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de calor y un 5% de luz. Las nuevas tecnologías, como las LED y otras, permiten invertir estas cifras, lo que ha disminuido de manera considerable la energía que desperdicia una ampolleta. En consecuencia, estos avances en la tecnología nos permiten tener un patrón de desarrollo distinto al que tuvieron ayer los países más avanzados. Este es un asunto que será central en las negociaciones internacionales. Porque los países en desarrollo podrían decir: “Si usted quiere que yo mitigue y disminuya mis emisiones, por favor deme acceso a sus tecnologías y recursos inancieros que son mayores (…) Este es desde mi que los míos”, dando comienzo así a una gran discusión punto de vista el centro en materia de recursos inancieros y tecnológicos. Como es posible observar, todos estos problemas de toda la argumentación de esta encíclica. El tienen su raíz en la acción del hombre, pieza clave para Papa ha sido capaz de entender el modo de abordar el tema. Respecto a este entreverar las diicultades punto, en su encíclica, el Papa señala la necesidad de de los seres humanos que habitan el planeta, entender que la ecología a la que se reiere tiene una con las diicultades de raíz humana, relacionada a su vez con el valor trabajo y la naturaleza donde se con cómo debemos dar una prioridad al trabajo en esta desarrolla la vida de estos parte, estableciendo una distinción entre el trabajo físico seres humanos. y el intelectual. Ambas esferas conluyen Creo que aquí se encuentra otro de los temas esenciaen una gran crisis en les de la discusión que ha de venir: la parte en la que el donde una refuerza e interpela a la otra. Papa Francisco declara que precisamente por esta raíz humana es indispensable generar los espacios para seguir creando con absoluta libertad. En la encíclica se le da gran importancia a la ciencia y al desarrollo de la ciencia y a cómo proporcionar la autonomía indispensable que esta disciplina requiere para su desarrollo.

Ecología integral Entramos así de lleno en el capítulo cuatro de la encíclica, donde el Papa se reiere al concepto de ecología integral, el cual considero el núcleo de Laudato si’. Este capítulo es una clase magistral. Comienza desde las más simples de las deiniciones, para después ir agregando deiniciones sucesivas un poco más complejas. Co-

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mienza diciendo: “La ecología estudia la relación entre los organismos vivientes y el ambiente donde se desarrolla”. En el párrafo siguiente, deine la noción de medio ambiente: “Medio ambiente es la relación que existe entre la naturaleza y la sociedad que la habita y esto entonces impide entender a la naturaleza como algo separado de nosotros”. Nosotros, seres humanos, somos parte de la naturaleza; creer que es un mero marco de nuestras vidas es un profundo error. La naturaleza no es un marco entorno a nuestras vidas, nosotros los seres humanos somos parte inseparable de ella. Con esto, pareciera que el Papa habla de dos realidades diferentes: una relacionada con la naturaleza y otra relacionada El Papa Francisco habla con los seres humanos; y consecuentemente se reiere a dos de una ecología cultural crisis: una ambiental y otra social. Sin embargo, relaciona capaz de ayudarnos ambas diciendo: “Porque esa crisis ambiental que tiene a salvaguardar la que ver con la naturaleza y esa crisis social que tiene que identidad cultural cuando también ésta ver con el ser humano, son una sola crisis”. se vea amenazada en Este es desde mi punto de vista el centro de toda la nombre del progreso argumentación de esta encíclica. El Papa ha sido capaz humano. Porque de entreverar las diicultades de los seres humanos que seamos claros: la habitan el planeta, con las diicultades de la naturaleza globalización amenaza donde se desarrolla la vida de estos seres humanos. Am- identidades culturales, bas esferas conluyen en una gran crisis en donde una así como también a comunidades refuerza e interpela a la otra. Esta idea está planteada con aborígenes con sus tanta claridad que me hizo preguntarme quién, con tanta tradiciones culturales. autoridad moral, habría sido capaz de aunar las dos crisis en una sola. Es el Papa, entonces, quien surge como la igura que dice: “Hay que abordarlas en su integridad”. Y las consecuencias de abordar en su integridad, ambas crisis –la humana y la planetaria– suponen una solución compleja. Y es aquí donde el Papa llama a la necesidad de tener una muy amplia libertad académica para que “la ciencia siga hablando para defender el ecosistema; el uso sostenible es la capacidad de regeneración de cada ecosistema en sus más diversas áreas y aspectos”. En este punto el Papa se reiere con mucha fuerza a “la necesidad que los ecosistemas tienen de seguir siendo capaces de capturar el dióxido de carbono, el anhídrido carbónico; los ecosistemas tienen que ser capaces de seguir puriicando el agua, los ecosistemas tienen que ser capaces de seguir controlan-

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do plagas, de seguir formando el suelo de donde nos nutrimos para producir los bienes agrícolas”. Lo que está planteando con tanta fuerza es que si los ecosistemas siguen subsistiendo cada vez con mayores diicultades, cómo no vamos a ser capaces de recurrir a la ciencia para defenderlos y preservarlos en sus diversos aspectos. El Papa introduce en este punto dos precauciones. Observemos cómo el La primera, defender estos ecosistemas. Es cierto, hay Pontíice, que partió por deinir la relación entre que hacerlo. El problema es que muchas veces, desde la naturaleza y el ser el punto de vista económico, defender los ecosistemas humano, llega después implica costos muy elevados. Por eso es indispensable a temas de ecología la segunda precaución que plantea: “Les pido poner el humana. Citando a costo de la destrucción del ecosistema junto con el cosBenedicto XVI, airma to que usted se quiere ahorrar no introduciendo estos que “existe una ecología elementos”. En suma, si para privilegiar el crecimiento del hombre porque también el hombre posee destruimos el ecosistema, los costos de su destrucción una naturaleza que él van a ser mucho mayores que los costos que nos estamos debe respetar y que no ahorrando por no hacer la tarea de forma debida. Y es puede manipular a su aquí donde el Papa señala que ésta es precisamente la antojo”. Muy importante mirada humanista con la que se debe abordar este tema. lo que está diciendo: que De esta forma, el Papa Francisco compara una ecología en el propio ser humano hay una ecología que económica con los costos de la destrucción para que el obliga al respeto de lo cálculo económico sea el correcto. No basta olvidar el que somos, de nuestro tema ecológico para abaratar costos, en circunstancias cuerpo, y de cómo éste que el resultado de ese ahorro sería inalmente más caro no se puede manipular a dado el valor que conlleva la destrucción del ecosistema. nuestro antojo. Y concluye: “la ecología integral es la ecología ambiental”. La ecología nos plantea el desafío de cómo crecer sin destruir los ecosistemas; la ecología social, por su parte, es necesariamente institucional y abarca desde la protección de la familia hasta la comunidad local, la nación y el mundo planetario como tal. De aquí entonces surge otra pregunta de gran relevancia: ¿Cuáles son las instituciones que tenemos para preservar la familia, para preservar la vida en comunidad local, la nación y la vida internacional? ¿Cuáles son las instituciones que nos permiten normar y proteger la participación del ser humano en cada uno de estos proyectos? Porque tenemos muchísimos proyectos que son complejos y difíciles de tratar. El tema de la droga, por ejemplo.

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Es de todos sabido que las drogas se consumen en los países ricos, pero se producen en los países más pobres. Este dilema se podría tratar separadamente, razón por la cual exigimos instituciones supranacionales que nos ayuden a resolverlo. Por otro lado, el Papa Francisco señala que, además de esta “ecología ambiental, económica, social, es necesario incorporar la ecología cultural; junto al patrimonio natural, hay un patrimonio histórico, artístico y cultural igualmente amenazado”. El Papa Francisco habla de una ecología cultural capaz de ayudarnos a salvaguardar la identidad cultural cuando Me gustaría citar algo también ésta se vea amenazada en nombre del progreso que me impactó mucho humano. Porque seamos claros: la globalización amenaza del Arzobispo de Buenos identidades culturales, así como también a comunidades Aires –antes de que aborígenes con sus tradiciones culturales. fuera Papa todavía– que aparece en el libro El Papa y el Filósofo, su diálogo con el pensador Ecología y bien común uruguayo Methol Ferré, donde dice lo siguiente: En su encíclica, el Sumo Pontíice establece después cómo “Solos, separados, se lleva a cabo una ecología de la vida cotidiana. Me pa- contamos muy poco, no reció muy interesante esta concepción porque dice: “La iremos a ninguna parte. vida social positiva y benéica de los habitantes derrama El que no forma parte de luz sobre un ambiente aparentemente desfavorable, pero un Estado continente, la vida social en sí es un elemento positivo que hay que acabará en un mundo global al margen de la preservar, hay que vivir en la ciudad entera y no encerrarse historia, en donde sólo en un barrio”. Con esto, lo que nos está diciendo el Papa es posible expresarse en es cómo deberíamos vivir en ciudades integradas y no forma de lamentación, segregadas; nos está hablando de una visión positiva de de furia o de silencio”. vivienda que tiene que ver con la dignidad del ser humano y con la capacidad del hombre de vivir en familia. Habrá entonces que volver a re-urbanizar los barrios. De aquí pasa a temas tan cotidianos como el transporte, que suele ser causa de grandes sufrimientos para los habitantes de las distintas ciudades por lo que se convierte en un tema prioritario de resolver. Llegado a este punto, observemos cómo el Pontíice, que partió por deinir la relación entre la naturaleza y el ser humano, llega después a temas de ecología humana. Citando a Benedicto XVI,

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airma que “existe una ecología del hombre porque también el hombre posee una naturaleza que él debe respetar y que no puede manipular a su antojo”. Muy importante lo que está diciendo: que, en el propio ser humano, hay una ecología que obliga al respeto de lo que somos, de nuestro cuerpo, y de cómo éste no se puede manipular a nuestro antojo. Dicho lo anterior y para concluir este capítulo, llegamos al tema del bien común, al cual el Papa se reiere de esta forma: “Esta ecología humana conduce al principio del bien común, que cumple su bien central uniicador de la ética social”. Citando la versión oicial del Catecismo de la Iglesia Católica lo deine: “El bien común es el conjunto de condiciones de la vida social que hacen Bergoglio nos está posible las asociaciones de cada uno de sus miembros en diciendo que la logros más plenos y más fáciles de conducir a la propia forma de entender perfección”. “Toda sociedad, y de manera especial el la infraestructura Estado –agrega después– tiene la obligación de defender internacional era a través del Estado nación; sólo y promover en conjunto el bien común”. Luego termina hablando de la justicia entre generalos estados nación tenían un rol, lo mismo que ciones: “En qué medida el uso de los recursos naturales Naciones Unidas y todo nos es dado o nos es prestado, ¿nos es dado o somos el andamiaje institucional nosotros simples pasajeros de esta nave transitoria que supranacional que es el planeta? Y ¿cómo hacemos para dejarlo a los que conocemos hoy en día (…) nos siguen de una manera similar a como lo hemos recibido?” Es decir, el Papa se está preguntando hasta qué punto tenemos el derecho de usar estos bienes que se nos han regalado a través de la naturaleza, olvidando a las futuras generaciones. Abusar de los recursos que nos proporciona la tierra equivaldría a no estar “cumpliendo el deber ético y cultural que acompaña a las distintas generaciones”.

Supremacía del Estado y supremacía continental A partir de lo anterior, vuelvo a recordar la anécdota de la Cumbre de Copenhage y pienso en que ojalá se establezca en nuestro país la necesidad de diálogo sobre el medio ambiente. Me gustaría citar algo que me impactó mucho del Arzobispo de Buenos Aires –antes de que fuera Papa todavía– que aparece en el

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libro El Papa y el Filósofo, su diálogo con el pensador uruguayo Methol Ferré, donde dice lo siguiente: “Solos, separados, contamos muy poco, no iremos a ninguna parte. El que no forma parte de un Estado continente, acabará en un mundo global al margen de la historia, en donde sólo es posible expresarse en forma de lamentación, de furia o de silencio”. En este escrito de 2005, Bergoglio nos está diciendo que, a nivel internacional, normalmente la forma de entender la infraestructura internacional era a través del Estado nación; sólo los estados nación tenían un rol, lo mismo que Naciones Unidas y todo el andamiaje institucional supranacional que conocemos hoy en día. Sin embargo, lo que está diciendo en este escrito es que el mundo internacional del futuro será diferente a lo (…) La pregunta que que estábamos acostumbrados. Antes, la dinámica era surge entonces es: pasar de un Estado a un Estado, pasar de la supremacía ¿Y nosotros, qué? de España a la de Francia, de la de Francia a la de Reino ¿América Latina, qué? Unido, de la de Reino Unido a la de Estados Unidos, entre Pues bien, ahí está la nosotros, todo quedaba en Occidente. Ahora, sin embargo, respuesta del arzobispo son muchos los que dicen que vamos a pasar de un país de Buenos Aires hace 10 años: o hablamos continente Estados Unidos, a otro país continente China. como país continente, Incluso algunos ven a India en el horizonte. En tal caso, o sólo nos quedarán la podríamos decir que Europa hizo bien en adelantarse y furia y los lamentos. constituir la Unión Europea, a pesar de todas las complejidades que acarrea a día de hoy. Pero si quiere seguir siendo relevante en el mundo, Europa deberá hablar por Europa y cada una de sus naciones tendrá un pedacito. La pregunta que surge entonces es: ¿Y nosotros, qué? ¿América Latina, qué? Pues bien, ahí está la respuesta del arzobispo de Buenos Aires hace 10 años: o hablamos como país continente, o sólo nos quedarán la furia y los lamentos. Cuando el Papa señala algunas orientaciones para la acción, nos dice: “Se concibe el planeta como patria y la humanidad como la que habita en la casa de todos”. Entonces, si el planeta es la patria, y la humanidad es la que habita en la casa de todos, podemos decir que vivimos en un solo mundo y que por tanto puede haber un proyecto común. Sin embargo, todas las cumbres mundiales han fracasado. El Papa comienza por repasar en su encíclica la Cumbre de Río, en el ‘92, y lo que siguió después; repasa

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los macros avances en materia de desechos peligrosos y también la Convención de Viena sobre la protección de la capa de ozono, donde se concibió el protocolo de Montreal, que es quizás de los pocos tratados exitosos que han surgido en materia medioambiental en el último tiempo. Pero respecto al cambio climático, hasta ahora el avance ha sido modesto. Lo grave es que, como resultado de la mayor globalización, han ido emergiendo un conjunto de temas planetarios como el gobierno de la economía mundial, el desarme en general, la seguridad, los temas monetarios, alimentarios, el cambio climático, las migraciones y otros, todos los cuales ya no se pueden resolver por cada país, autónomamente, sino requieren ser resueltos a escala regional o planetaria. Lo que se está haciendo [el Por ello, el Papa urge la presencia de una autoridad Papa] es una invitación política mundial. Y en este punto, hace lo que a mi juia escuchar con atención al ciudadano. Porque, en cio es una lección de política. Cuando habla del Estado deinitiva, la política es nación, dice: “La grandeza política se muestra cuando, la forma por la cual, en en momentos difíciles, se obra por grandes principios”. un sistema democrático, Pensar desde el bien común, a largo plazo, obliga por se escucha al ciudadano, tanto a la continuidad de las políticas, a buscar respuesta para que éste moldee a las preguntas para un nuevo emprendimiento: para la sociedad en la cual qué, por qué, de qué manera, por quién, cómo lo harán... quiere vivir. Y ese ciudadano, a través de sus Son casi las preguntas para un manual de evaluación representantes, expresa de proyectos. el tipo de país que Es aquí donde yo diría que hay una mirada larga. quiere formar. Porque, en el fondo, gobernar en democracia tiene fecha de término. Pero hay algunos a quienes se les olvida que tienen fecha de término. Es difícil gobernar a largo plazo. Porque lo que un político hace en el período en el cual fue electo, ¿cómo lo explica en un proyecto a largo plazo? Si fue electo para gobernar cuatro o cinco o seis años, ¿cómo explica un proyecto de largo plazo y como lo inserta y le da vida durante su mandato? Para lograr el bien común, por tanto, es indispensable aterrizar los grandes principios, pero al mismo tiempo abordarlos con una mirada a largo plazo, que es lo que inalmente muchas veces nos hace tanta falta.

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Sobre la importancia de la relación entre política y economía Ya al inalizar la encíclica, en el párrafo 189, el Papa apunta a lo que yo creo que es la otra gran consecuencia de este gran texto: “La política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eicientista de la tecnocracia; política y economía deben estar al servicio de la vida y en especial de la vida humana”. Francisco hace en este punto una sutil referencia a la crisis económica que afectó al mundo en 2007-2008. Aquí es cuando se hace esta trascendencia de la política. Lo que se está haciendo es una invitación a escuchar A mi juicio, la próxima con atención al ciudadano. Porque, en deinitiva, la polí- pregunta, que surgirá tica es la forma por la cual, en un sistema democrático, se a partir de este cambio escucha al ciudadano, para que éste moldee la sociedad de paradigma será: ¿Qué cantidad de gases en la cual quiere vivir. Y ese ciudadano, a través de sus de efecto invernadero representantes, expresa el tipo de país que quiere formar. emite usted per cápita? Por eso, el Papa habla en su encíclica de la preeminencia En Estados Unidos de la política y, por eso, si hablamos de lo que pasó en la cada habitante emite crisis del 2007-2008 –la debacle que produjo la autorre- 22 toneladas al año; gulación de los mercados inancieros– debemos recordar Europa entre 10 y 12; en América Latina cómo el mundo dirigió la mirada hacia el señor Sarkozy, emitimos 5 toneladas hacia la señora Merkel, hacia el señor Bush primero y hacia y los chinos lo mismo. Obama después, es decir, el mundo dirigió la mirada a los Queremos seguir dirigentes políticos para resolver el problema. creciendo pero ¿cómo Por eso me parece tan importante la relación política- vamos a seguir economía. Porque hay muchas cosas de la economía que creciendo sin aumentar tienen que ser resueltas por el mercado y en buena hora. las emisiones? Pero cuando todos somos consumidores, sin duda alguna lo único que nos diferencia es el tamaño de nuestro poder de compra. Aquí echo mano a esa frase que dice Norberto Bobbio: “En una sociedad democrática, todos debemos ser a lo menos iguales en algo”. Ese “a lo menos iguales en algo”, Bobbio lo llama el “mínimo civilizatorio”, una realidad que va transformándose a medida que el país va cambiando y creciendo. Lo que era el mínimo civilizatorio en educación en Chile en 1920 –cuatro años de educación obligatoria– pasó hoy día a ser doce años. Eso está

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diciendo que el mínimo civilizatorio va cambiando porque el país va cambiando y ese mínimo civilizatorio lo exige y es a lo cual aspira el ciudadano. Este es un tema central y en la encíclica lo apoya cuando airma que la política está por sobre la economía. Si bien es claro que hay que respetar las reglas económicas, porque Preparémonos para el de lo contrario, el desorden económico puede debilitar paradigma del futuro. y hacer fracasar el orden democrático. Pensemos en cuánto El último capítulo de Laudato si’ trata la cuestión de vamos a emitir nosotros, la Educación y la Espiritualidad ecológica. En él, el Papa seres humanos, para aboga por una educación que busque cambiar los estilos que las generaciones consumistas fomentados por un mercado a ratos irrafuturas puedan seguir viviendo en el planeta cional. Entre algunas de las recomendaciones menciona que recibimos hoy. Es abstenerse de comprar, la apuesta por una vida austera, este cambio de paradigma etc. Me recuerda al Gandhi que derrota al imperio britáel que a mi juicio llama nico diciendo: “No compremos las telas inglesas”. a un cambio época. Y Al inal de la encíclica, Francisco habla de la necesiesa es la razón por la dad de una conversión ecológica: “Vivir la vocación de cual estoy convencido de nosotros, seres humanos, que debemos ser protectores que esta encíclica va a tener el mismo impacto de la obra de Dios”, es decir, de la naturaleza que nos ha y trascendencia que la sido entregada. Y vuelve entonces a los orígenes de la que tuvo en su tiempo encíclica, recordando a San Francisco para ir de menos a la Rerum novarum de más: “La sobriedad que se vive con libertad y conciencia León XIII. es liberadora”. Ser sobrio es ser liberado de sí mismo, frente al consumismo. Para inalizar, debo decir que la encíclica me permitió conirmar que es más necesario que nunca un cambio de paradigma. Y ese cambio de paradigma tendrá que tener en cuenta el paradigma de mediados del siglo XX, donde se nos dijo que lo fundamental era tener crecimiento y mejorar el ingreso per cápita. ¿Cuántos de nosotros fuimos educados para hacer crecer el ingreso per cápita?

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A mi juicio, la próxima pregunta, que surgirá a partir de este cambio de paradigma será: ¿Qué cantidad de gases de efecto invernadero emite usted per cápita? En Estados Unidos cada habitante emite 22 toneladas al año; Europa entre 10 y 12; en América Latina emitimos 5 toneladas y los chinos lo mismo. Queremos seguir creciendo pero ¿cómo vamos a seguir creciendo Si la Laudato si’ sin aumentar las emisiones? pudiera ser leída o Este pasará a ser el nuevo rango civilizatorio. Por tanto, estudiada por los el paradigma del futuro va estar determinado por toda más modestos, por esta problemática que está explicada con tanta claridad los humillados y ofendidos de esta en esta iluminadora encíclica. tierra, estoy seguro Preparémonos para el paradigma del futuro. Pensemos que la comprenderían en cuánto vamos a emitir nosotros, seres humanos, para en una gran medida. que las generaciones futuras puedan seguir viviendo en el Y estoy seguro que, planeta que recibimos hoy. Es este cambio de paradigma al comprenderla, al el que a mi juicio llama a un cambio época. Y esa es la terminar de leerla dirían: “Laudato si’, razón por la cual estoy convencido de que esta encíclica Papa Francisco, porque, va a tener el mismo impacto y trascendencia que la que gracias a esta encíclica, tuvo en su tiempo la Rerum novarum de León XIII. he aprendido que Si la Laudato si’ pudiera ser leída o estudiada por los más también tengo un lugar modestos, por los humillados y ofendidos de esta tierra, en este planeta”. estoy seguro que la comprenderían en una gran medida. Y estoy seguro que, al comprenderla, al terminar de leerla dirían: “Laudato si’, Papa Francisco, porque, gracias a esta encíclica, he aprendido que también tengo un lugar en este planeta”.

Muchas gracias.

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De izquierda a derecha: Pedro Rosso, Ex Rector de la Universidad Católica; Paulina Gómez, Vicerrectora de Comunicaciones; y María Loreto Massanés, Vicerrectora Económica.

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Testera con los panelistas que participaron del Coloquio. De izquierda a derecha: Jaime Antúnez, director de Humanitas; Ricardo Lagos, Ex Presidente de la República; Ignacio Sánchez, Rector de la Universidad Católica; y Eduardo Valenzuela, Decano de la Facultad de Ciencias Sociales. Diversos momentos del Coloquio sobre la encílica Laudato si’, en el Aula Magna Manuel José Irarrázaval, Casa Central de la Universidad Católica.

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A LA LUZ DE LA LAUDATO SI’

El rol de la universidad en el cuidado de la casa común POR IGNACIO SÁNCHEZ DÍAZ

EL ROL QUE NOS CABE A LAS UNIVERSIDADES ES CLAVE PARA BUSCAR SOLUCIONES, ENTREGANDO LOS CONOCIMIENTOS Y EXPERIENCIAS QUE PERMITAN ABORDAR EL ESCENARIO QUE ENFRENTA NUESTRA CASA COMÚN. MEDIANTE LA INVESTIGACIÓN, DEBEMOS PROPONER LOS CAMINOS DE UN DESARROLLO SUSTENTABLE Y, CON UNA FORMACIÓN INTEGRAL, EDUCAR PARA ELLO.

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A

gradecemos al ex presidente de la República, don Ricardo Lagos Escobar, por haber aceptado esta invitación y presentarnos una consistente ponencia sobre la encíclica Laudato si’, además de acompañarnos hoy día para compartir este coloquio abierto al mensaje que nos entrega el Papa Francisco. Felicito a revista Humanitas por la iniciativa de invitarnos a esta nueva instancia de relexión en la Universidad. Agradezco también la presencia del profesor Eduardo Valenzuela, Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, por su participación en este encuentro. El llamado del Papa a desarrollar una ecología integral ha sido acogido no solo por la Iglesia, sino que también ha merecido la atención de gobernantes, políticos, cientíicos, académicos, economistas, y diversos líderes. A pocos días de haber sido difundida Laudato si’, el presidente de los Estados Unidos, Barak Obama comentó positivamente esta invitación del Papa a cuidar nuestra casa común. También el ex presidente Lagos publicó en su columna semanal en el Diario Clarín de Buenos Aires, sus puntos de vista sobre el tema que plantea la Laudato si’, lo que ha desarrollado hoy, en esta Aula Magna, con generosa claridad. Entre las convocatorias de 2015 para atender este tema a nivel global, esperamos con fe que los participantes en la Conferencia sobre Cambio Climático, a realizarse en París, logren acuerdos que se cumplan y que sean gravitantes para moderar y reducir el calentamiento global del planeta.

Ignacio Sánchez. Rector de la Pontiicia Universidad Católica de Chile.

La Universidad Católica hace vida el mensaje de la Laudato si’ En la Universidad Católica, hemos estado relexionando sobre lo que plantea el Sumo Pontíice en relación a la raíz humana de la crisis ecológica desde que se diera a conocer esta carta en mayo último. Se han desarrollado varios coloquios y seminarios. Queremos hacer vida su mensaje no solo en la academia sino que también en nuestro desempeño en la sociedad toda. Queremos seguir aportando soluciones en el área de la sustentabilidad para cuidar nuestra casa común con propuestas concretas. Junto con especiicar que la encíclica va mucho más allá del cuidado del medio ambiente y del cambio global, detallo algunas tareas que hemos realizado. En el año 2010, adherimos como universidad al protocolo universitario Campus Sustentable, planteándonos la tarea de revisar nuestro desempeño y, a partir de los resultados, establecimos los pasos necesarios en nuestro compromiso con la sustentabilidad.

ES DE LA MAYOR IMPORTANCIA NO PERDER EL FOCO DE LA PREGUNTA FUNDAMENTAL QUE NOS PLANTEA LA ENCÍCLICA: ¿QUÉ TIPO DE MUNDO QUEREMOS DEJAR A QUIENES NOS SUCEDAN, A LOS NIÑOS QUE ESTÁN CRECIENDO? ¿CUÁL ES EL IMPACTO DE NUESTRO QUEHACER EN EL MUNDO QUE DEJAREMOS A LAS NUEVAS GENERACIONES?

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FRANCISCO TAMBIÉN CITA A SU INMEDIATO PREDECESOR, EL PAPA EMÉRITO BENEDICTO XVI, CUANDO ÉSTE SE REFIERE A LA NECESIDAD DE GARANTIZAR EL RESPETO DEL MEDIO AMBIENTE Y LA MIRADA INTEGRAL QUE DEBEMOS DAR AL MUNDO, YA QUE NO PUEDE SER ANALIZADO SÓLO AISLANDO UNO DE SUS ASPECTOS, PORQUE EL LIBRO DE LA NATURALEZA ES UNO E INDIVISIBLE: INCLUYE EL AMBIENTE, LA VIDA, LA SEXUALIDAD, LA FAMILIA, LAS RELACIONES SOCIALES, ETCÉTERA (LS 6).

A ines del año pasado, publicamos nuestro primer Reporte de Sustentabilidad, en el que presentamos el resultado del análisis de nuestra institución a la luz de la sustentabilidad y asumimos compromisos con miras a hacer de nuestra UC una universidad más sustentable. Formamos parte también de la Red Campus Sustentable y compartimos su visión en el sentido de promover activamente la incorporación de herramientas, principios y valores de la sustentabilidad en la comunidad académica, para así construir una sociedad justa, culturalmente rica y ambientalmente benigna. El rol que nos cabe a las universidades es clave para buscar soluciones, entregando los conocimientos y experiencias que permitan abordar el escenario que enfrenta nuestra casa común. Mediante la investigación, debemos proponer los caminos de un desarrollo sustentable y, con una formación integral, educar para ello. La encíclica Laudato si’ sin dudas es un importante respaldo en el camino escogido y nos ha llevado en las últimas semanas a realizar distintos acercamientos a su mensaje a través de miradas desde la teología, la ciencia, la ilosofía, las ciencias sociales, la economía, las humanidades.

La riqueza de la encíclica El decano de la Facultad de Teología, profesor Fredy Parra, ha destacado la riqueza de la espiritualidad cristiana contenida en el documento, aprendida y vivida durante siglos. Se requiere de una verdadera conversión ecológica para enfrentar el tema, entre las que destaca: · Reconocer la gratitud y gratuidad del mundo como un don recibido. · La necesidad del hombre de ser consciente de la relación que debe mantener con las demás criaturas y que los demás seres vivos tienen un valor propio ante Dios. · Aplicar la sobriedad y simplicidad en el modo de vivir.

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· Entender la superioridad humana, no como motivo de gloria personal o de dominio irresponsable, sino como una capacidad diferente que le impone una grave responsabilidad que brota de su fe. Destaco también la voz del doctor Juan Carlos Castilla, Premio Nacional de Ciencias, quien ha hecho ver que la invitación del Papa es a mirar la ecología con el ser humano como parte integral de ella. Señala a su vez que existe una necesidad urgente de alfabetización ambiental, airma, al igual que reconoce en la ética ambiental un rol clave (Web UC, Discursos sobre Laudato si’). En tanto, el historiador Joaquín Fermandois señala que la Laudato si’ es una “caricia de Dios”. Puntualiza que la encíclica vincula, casi en igualdad de condiciones, a dos males: la crisis del medio ambiente y la pobreza. Fermandois agrega que la economía moderna emparejada con la ciencia es quizás la única que posee los instrumentos para identiicar y superar la pobreza. Pero advierte, como lo ha sostenido el economista Jefrey Sachs, que cuando el proceso económico es abandonado a su propia lógica, como cualquier ámbito de lo humano, deviene autodestructivo e incluso contraproducente a sus propios ines. El historiador nos recuerda que, junto al amor y admiración por la tierra y el cielo poblado de estrellas, la encíclica constituye una invocación poderosa a que la reverencia a la naturaleza y la autolimitación ocupen un lugar en la cultura contemporánea, junto a la producción y reproducción de las cosas y a la utilización de esa naturaleza. Revista Humanitas, que nos convoca hoy a este coloquio, destaca por su parte la Laudato si’ en el editorial de su última edición, presente en esta sala, mostrándola como un hito en la doctrina social de la Iglesia, comparable en su importancia con la Rerum novarum de León XIII a ines del siglo XIX. Humanitas se reiere al llamado al sentido de responsabilidad que hacía León XIII frente a una sociedad que se industrializaba velozmente y que se situaba ante

EL PAPA DESARROLLA EL CONCEPTO DE ECOLOGÍA INTEGRAL A LO LARGO DE TODA LA ENCÍCLICA, CONCEPTO QUE BUSCA LA MANERA DE ARTICULAR LAS RELACIONES DE LA PERSONA CON SUS PARES, CONSIGO MISMA, CON LA CREACIÓN Y CON DIOS. UNA ECOLOGÍA QUE PERMITA COMPRENDER “EL LUGAR ESPECÍFICO QUE EL SER HUMANO OCUPA EN ESTE MUNDO Y SU RELACIÓN CON LA REALIDAD QUE LO RODEA” (LS 15).

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COMO UNIVERSIDAD CATÓLICA, NO PODEMOS SER AJENOS A ESTE CONCEPTO, TODA VEZ QUE NUESTRA PROPIA VISIÓN INSTITUCIONAL NOS IMPULSA A TRANSMITIR, A TRAVÉS DE NUESTRO QUEHACER, EL COMPROMISO CON NUESTRA MISIÓN FUNDACIONAL, ASPIRANDO A QUE EN NUESTRA RELACIÓN CON QUIENES NOS RODEAN –ALUMNOS, ACADÉMICOS, PROFESIONALES, ADMINISTRATIVOS Y LA SOCIEDAD COMPLETA– SE REFLEJE EN PLENITUD LA FE QUE NOS INSPIRA.

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un contexto de ligereza e irresponsabilidad social y política. En tanto, expresa que llama la atención, y constituye todo un signo a meditar, la constatación que hace el Papa Francisco en el sentido de que esa irresponsabilidad social y política no ha tenido hasta ahora cura verdadera. Según lo señala la Laudato si’, “la humanidad del periodo post-industrial quizá sea recordada como una de las más irresponsables de la historia” (LS 165). El papa Francisco constata en su encíclica que hoy día el mundo vive la dinámica de un estado contra-cultural profundamente dañino al bien común, del que es difícil evadirse y en el cual la política es dominada por la economía y ésta, a su vez, por el paradigma eicientista de la tecnocracia. Nos habla de la existencia de una crisis socio-ambiental que reclama la necesidad imperiosa del humanismo. Es de la mayor importancia no perder el foco de la pregunta fundamental que nos plantea la encíclica: ¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo? ¿Cuál es el impacto de nuestro quehacer en el mundo que dejaremos a las nuevas generaciones? Esta no es una pregunta ideológica ni técnica, lo muestra bien Antonio Spadaro en su guía de lectura de la encíclica; es más bien una fuerte interrogante que plantea la cuestión ecológica como algo central para nuestra humanidad. El Papa pregunta: “¿Para qué pasamos por este mundo? ¿Para qué vinimos a esta vida? ¿Para qué trabajamos y luchamos? ¿Para qué nos necesita esta tierra?” (LS 160). Con estas interrogantes, Francisco se hace eco de la propuesta de sus antecesores y fundamenta en su mensaje por qué un Sumo Pontíice debe ocuparse de la ecología. De esta manera, pone el tema en la primera línea de la agenda mundial, cuestionando así a los líderes y a la sociedad toda. En su encíclica, el Papa cita a San Juan XXIII cuando invocaba a todos los hombres de buena voluntad a buscar la “Paz en la Tierra”; a Paulo VI cuando advirtió sobre la posibilidad de una catástrofe ecológica bajo el

efecto de la civilización industrial y a la explotación inconsiderada de la naturaleza; a San Juan Pablo II cuando nos llamaba a una conversión ecológica global y a salvaguardar las condiciones morales de una auténtica ecología humana (LS 3-5). Como lo registra el Padre Antonio Spadaro, cada capítulo de la encíclica aborda una temática propia con un método especíico, pero en el texto en general hay ciertas líneas temáticas fundamentales que le proporcionan una gran unidad. Estas son resumidas y presentadas por el Pontíice mismo: “La íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado, la crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología, la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la política internacional y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida” (LS 16). Francisco también cita a su inmediato predecesor, el Papa emérito Benedicto XVI, cuando éste se reiere a la necesidad de garantizar el respeto del medio ambiente y la mirada integral que debemos dar al mundo, ya que no puede ser analizado sólo aislando uno de sus aspectos, porque el libro de la naturaleza es uno e indivisible: incluye el ambiente, la vida, la sexualidad, la familia, las relaciones sociales, etcétera (LS 6). La tierra es nuestra casa común, “como una madre bella que nos acoge en sus brazos”, son las hermosas y profundas palabras del Papa Francisco al inicio de la Laudato si’, quien cita la invocación de San Francisco de Asís en el Cántico de Las criaturas: “Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta y gobierna y produce diversos frutos con coloridas lores y hierba” (LS 1). Este acento puesto en la alabanza es una

DESGRACIADAMENTE, LA MENTALIDAD TECNOCRÁTICA DE NUESTROS DÍAS CONCIBE LA REALIDAD COMO UN OBJETO MANIPULABLE EN FORMA ILIMITADA Y “LA ECONOMÍA ASUME TODO DESARROLLO TECNOLÓGICO EN FUNCIÓN DEL RÉDITO” (LS 109). UN GRAN DESAFÍO PARA REORIENTAR EL ENFOQUE, RECONOCER EL AUMENTO DE LA CALIDAD DE VIDA DE NUESTROS PUEBLOS Y TRABAJAR PARA PONER AL HOMBRE EN EL CENTRO DEL DESARROLLO.

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conirmación del enfoque global del mensaje del papa. La preocupación por la naturaleza, la protección de los más vulnerables, el compromiso con el desarrollo integral de la sociedad y la paz interior del hombre se presentan de manera conjunta.

Nuestra tarea como Universidad

EN LA EXHORTACIÓN APOSTÓLICA EX CORDE ECCLESIAE, QUE ORIENTA NUESTRO CAMINO COMO UNIVERSIDAD CATÓLICA, EL PAPA JUAN PABLO II SEÑALA PRECISAMENTE QUE “EN EL MUNDO DE HOY, CARACTERIZADO POR UNOS PROGRESOS TAN RÁPIDOS EN LA CIENCIA Y EN LA TECNOLOGÍA, LAS TAREAS DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA ASUMEN UNA IMPORTANCIA Y UNA URGENCIA CADA VEZ MAYORES”.

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El Papa desarrolla el concepto de ecología integral a lo largo de toda la encíclica, concepto que busca la manera de articular las relaciones de la persona con sus pares, consigo misma, con la creación y con Dios. Una ecología que permita comprender “el lugar especíico que el ser humano ocupa en este mundo y su relación con la realidad que lo rodea” (LS 15). “Somos tierra”, recuerda Francisco citando al Génesis y señala: “Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos viviica y restaura” (LS 2). Sitúa así el desarrollo de nuestra historia en un espacio geográico, y expresa el valor que representa volver la mirada a nuestras raíces: “Quien ha crecido entre los montes, o quien de niño se sentaba junto al arroyo a beber, o quien jugaba en una plaza de su barrio, cuando vuelve a esos lugares, se siente llamado a recuperar su propia identidad” (LS 84). Como universidad católica, no podemos ser ajenos a este concepto, toda vez que nuestra propia visión institucional nos impulsa a transmitir, a través de nuestro quehacer, el compromiso con nuestra misión fundacional, aspirando a que en nuestra relación con quienes nos rodean –alumnos, académicos, profesionales, administrativos y la sociedad completa– se releje en plenitud la fe que nos inspira. Al analizar la raíz humana de la crisis ecológica, el Papa ciertamente reconoce los adelantos en ciencia y tecnología, los que bien orientados signiican un real avance. Sin embargo, también enfatiza el poder que ello entrega,

razón por la que se requiere “una ética sólida, una cultura y una espiritualidad” para poder avanzar con justicia y caridad. Aun así, dice que “el avance de la ciencia y de la técnica no equivale al avance de la humanidad y de la historia” (LS 113). Desgraciadamente, la mentalidad tecnocrática de nuestros días concibe la realidad como un objeto manipulable en forma ilimitada y “la economía asume todo desarrollo tecnológico en función del rédito” (LS 109). Un gran desafío para reorientar el enfoque, reconocer el aumento de la calidad de vida de nuestros pueblos y trabajar para poner al hombre en el centro del desarrollo. La encíclica advierte que el modelo de desarrollo que conocemos condiciona directamente la calidad de vida de la mayor parte de la humanidad, mostrando que “el crecimiento de los últimos dos siglos no ha significado en todos sus aspectos un verdadero progreso integral” (LS 46). Los más afectados por el deterioro del ambiente y de la sociedad son los más débiles, los excluidos (LS 48). El clamor de la tierra es el mismo clamor de los pobres. De este hecho surge la necesidad de contrarrestar “el consumismo extremo y selectivo” de una minoría de la población mundial (LS 50). La disponibilidad al cambio de estilos de vida, de producción y de consumo es una exigencia, según lo plantea Francisco (LS 59). En la Exhortación Apostólica Ex Corde Ecclesiae, que orienta nuestro camino como Universidad Católica, el Papa Juan Pablo II señala precisamente que “en el mundo de hoy, caracterizado por unos progresos tan rápidos en la ciencia y en la tecnología, las tareas de la Universidad Católica asumen una importancia y una urgencia cada vez mayores”. Agrega también, que “si bien los descubrimientos cientíicos y tecnológicos conllevan un enorme crecimiento económico e industrial, por otra nos imponen ineludiblemente la necesaria correspondiente búsqueda del signiicado”. Por ello, debemos trabajar para garantizar que los nuevos descubrimientos sean usados

Y AGREGA “QUE SI BIEN LOS DESCUBRIMIENTOS CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS, CONLLEVAN UN ENORME CRECIMIENTO ECONÓMICO E INDUSTRIAL, POR OTRA NOS IMPONEN INELUDIBLEMENTE LA NECESARIA CORRESPONDIENTE BÚSQUEDA DEL SIGNIFICADO”. POR ELLO, DEBEMOS TRABAJAR PARA GARANTIZAR QUE LOS NUEVOS DESCUBRIMIENTOS SEAN USADOS PARA EL AUTÉNTICO BIEN DE CADA PERSONA Y DEL CONJUNTO DE LA SOCIEDAD HUMANA.

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DEBEMOS FORMAR A NUESTROS ALUMNOS EN UN CONTEXTO DE FE, CAPACES DE TENER UN JUICIO RACIONAL Y CRÍTICO, CONSCIENTES DE LA DIGNIDAD TRASCENDENTAL DE LA PERSONA HUMANA. EL PAPA NOS LLAMA ASÍ A UNA “REVOLUCIÓN CULTURAL” PARA RECUPERAR LOS VALORES.

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para el auténtico bien de cada persona y del conjunto de la sociedad humana. Debemos formar a nuestros alumnos en un contexto de fe, capaces de tener un juicio racional y crítico, conscientes de la dignidad trascendental de la persona humana. El Papa nos llama así a una “revolución cultural” para recuperar los valores. La propuesta de ecología integral busca incorporar las dimensiones humanas y sociales, y “también supone el cuidado de las riquezas culturales de la humanidad”. Nuevamente, el llamado del Papa Francisco se complementa con lo que nos dice San Juan Pablo II en Ex Corde Ecclesiae, en el sentido de que nuestros docentes deben ser testigos y educadores de una auténtica vida cristiana; a la vez que los estudiantes han de adquirir una educación que armonice la riqueza del desarrollo humanístico y cultural con la formación especializada. Frente a la necesidad de vivir en armonía con toda la vida que encierra esta casa –cuidar nuestra casa común es el llamado de la Laudato si’– el Papa nos dice que “debemos rechazar con fuerza que, del hecho de ser creados a imagen de Dios y del mandato de dominar la tierra, se deduzca un dominio absoluto sobre las demás criaturas… No somos Dios. La tierra nos precede y nos ha sido dada: al ser humano le corresponde la responsabilidad de labrar y cuidar el jardín del mundo” (LS 67). Francisco nos recuerda que “el universo no surgió como resultado de una omnipotencia arbitraria…la creación es del orden del amor” (LS 77). Es desde aquí, desde la universidad, desde donde nosotros podemos ayudar a promover un mejor trato hacia nuestra casa: desde la perspectiva cultural, cientíica y humanística. Desde la relexión ética, ilosóica, moral.

En su último capítulo, Laudato si’ nos plantea la necesidad de una educación y espiritualidad ecológica, apostando por otro estilo de vida, promoviendo la alianza entre la humanidad y el ambiente, viviendo una conversión ecológica: “Todo está conectado –nos dice el papa Francisco–, y eso nos invita a madurar una espiritualidad de la solidaridad global que brota del misterio de la Trinidad” (LS 240). No siempre resulta fácil rediseñar hábitos y comportamientos, por tanto, la educación y la formación constituyen desafíos centrales. Y en este sentido, el Papa Francisco nos dice que “todo cambio necesita motivaciones y un camino educativo […] Muchas cosas tienen que reorientar su rumbo, pero ante todo la humanidad necesita cambiar. Se destaca así un gran desafío cultural, espiritual y educativo que supondrá largos procesos de regeneración” (LS 202). Como institución de educación superior, acogemos esta invitación. Nos cabe una inmensa responsabilidad en la formación de agentes de cambio. Debemos formar profesionales con conocimientos de futuro en temas de impacto ambiental y en los efectos del cambio global en las comunidades. Es necesario que en esta tarea avancemos también en la integración entre disciplinas, ya que asumir los desafíos de un modelo sustentable requiere un diálogo luido entre éstas. Como señala el papa Francisco, “todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades” (LS 14). Agradecemos al Señor su divina creación como un proyecto de paz, belleza y plenitud.

EL LLAMADO DEL PAPA FRANCISCO SE COMPLEMENTA CON LO QUE NOS DICE SAN JUAN PABLO II EN EX CORDE ECCLESIAE, EN EL SENTIDO DE QUE NUESTROS DOCENTES DEBEN SER TESTIGOS Y EDUCADORES DE UNA AUTÉNTICA VIDA CRISTIANA; A LA VEZ QUE LOS ESTUDIANTES HAN DE ADQUIRIR UNA EDUCACIÓN QUE ARMONICE LA RIQUEZA DEL DESARROLLO HUMANÍSTICO Y CULTURAL CON LA FORMACIÓN ESPECIALIZADA.

Muchas gracias.

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DIÁLOGO ENTRE RELIGIÓN Y NATURALEZA

Eduardo Valenzuela. Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontiicia Universidad Católica de Chile.

¿HA SIDO EL CRISTIANISMO TAN ANTINATURALISTA COMO SE CREE? LAUDATO SI’ SE ESFUERZA POR ACLARAR LAS FUENTES RELIGIOSAS DE UNA ACTITUD FAVORABLE HACIA LA NATURALEZA Y ADMITE LA POSIBILIDAD DE QUE LA NATURALEZA SEA EL SOPORTE DE UNA ÉTICA Y UNA ESPIRITUALIDAD AUTÉNTICAS.

Hacia una verdadera conversión ecológica POR EDUARDO VALENZUELA CARVALLO

L

a encíclica Laudato si’ (“Alabado seas, mi Señor”, que parafrasea el Cántico de la Creaturas de Francisco de Asís) tiende a corregir la imagen –incrustada bien profundamente en el movimiento ambientalista– del antagonismo que existiría entre religión y naturaleza. Este antagonismo ha consistido en airmar que la causa fundamental de la degradación medio ambiental es la disposición especíicamente cristiana hacia la devaluación de la naturaleza1, que se obtiene de una teología y una ética demasiado antropocéntrica. El ambientalismo moderno debería ser algo irremediablemente secular, una manifestación más del proceso moderno de secularización. Pero, ¿ha sido el cristianismo tan antinaturalista como se cree? Laudato si’ se esfuerza por aclarar las fuentes religiosas de una actitud favorable hacia la naturaleza y admite la posibilidad de que la naturaleza sea el soporte de una ética y una espiritualidad auténticas.

Religión y naturaleza en la tradición

1 Desde Lynn White (1967) “The Historical Roots of Our Ecologic Crisis”, Science 155:1203-1207 en adelante.

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Para referirse a esta posibilidad, la encíclica apela a una Teología de la Creación que en la tradición cristiana se remonta a la polémica de San Agustín contra los mani-

queos: decididamente el mundo que habitamos ha sido creado por Dios, lo que no sólo impide considerar toda la naturaleza como algo irremediablemente corrupto y depravado, sino que tiende también un puente, aunque sea un hilo delgado de ainidad entre el hombre y las demás creaturas. En San Agustín no existe todavía la admiratio –la contemplación extasiada de la naturaleza y la referencia a la belleza de Dios que se puede mostrar en el espejo natural–, tampoco la airmación de que existe algo radicalmente bueno –éticamente valioso– en las cosas naturales. Esta actitud puede encontrarse, sin embargo, en el monacato cristiano y en la visión ascética de la creación. Los monasterios se crearon en contacto vivo con la naturaleza y de ellos procede una profunda impresión acerca de la belleza del mundo natural. El componente propiamente ascético proviene, sin embargo, no sólo de la oración monástica (ora), sino del trabajo (labora) que en la recomendación de San Benito debe entenderse como trabajo manual, actividad en contacto directo con las cosas de la naturaleza bajo la forma creativa del que cultiva la tierra y luego del artesano que elabora los elementos2. El delicado equilibrio que logra el monasterio entre naturaleza y cultura es un eslabón esencial en la conciencia moderna del medio ambiente. Al monacato cristiano se le debe la asociación entre naturaleza y contemplación –y no solamente fuente de tentación como en las versiones radicales de la ascesis–, y de manera especial la formación del claustro como jardín monástico que sobrepasa la función utilitaria del huerto, que ha constituido desde siempre la relación primordial del hombre con la naturaleza. “Donde termina el huerto, comienza el jardín” se dice en un viejo texto cisterciense. Los monjes cristianos fueron más allá de la delicadeza ecológica de Confucio, cuyos discípulos aclararon que “El Maestro pescaba con caña, no con red y cuando cazaba, nunca disparaba a un pájaro en reposo”3. Los monjes se abstuvieron derechamente de la caza, en poderoso contraste con la principal aición naturalista de la nobleza guerrera, un símbolo de la limitación que el

LOS MONASTERIOS SE CREARON EN CONTACTO VIVO CON LA NATURALEZA Y DE ELLOS PROCEDE UNA PROFUNDA IMPRESIÓN ACERCA DE LA BELLEZA DEL MUNDO NATURAL. EL COMPONENTE PROPIAMENTE ASCÉTICO PROVIENE, SIN EMBARGO, NO SÓLO DE LA ORACIÓN MONÁSTICA (ORA), SINO DEL TRABAJO (LABORA).

2 La lectura como oficio principal del monje es un resultado posterior que siempre va ser problemático. Todavía San Bernardo gustaba participar él mismo de la cosecha. 3 Analectas de Confucio, 7.27 en Editorial EDAF, Madrid, 1998.

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EL IDEAL MONÁSTICO FUE EN MUCHOS SENTIDOS RESTABLECER EL JARDÍN ORIGINAL A TRAVÉS DEL CLAUSTRO QUE EXPRESA LA PROFUNDA ARMONÍA ENTRE LA BELLEZA NATURAL Y LA PERFECCIÓN DE LA VIDA HUMANA, EN UNA COMBINACIÓN DE GOZO Y DE PAZ QUE, SEGÚN DICE LA ENCÍCLICA, ES LA DEFINICIÓN EVANGÉLICA DE LA CALIDAD DE VIDA.

4 Laudato si’, 12.

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cristiano ejemplar se imponía a sí mismo en relación a la creación –sin contar con que tampoco los monjes permitían enjaular pájaros con propósito recreativos–. El ideal monástico, sobre todo después de la reforma de San Bernardo, fue en muchos sentidos restablecer el jardín original a través del claustro que expresa la profunda armonía entre la belleza natural y la perfección de la vida humana, en una combinación de gozo y de paz que, según dice la encíclica, es la deinición evangélica de la calidad de vida. La Teología de la Creación va mucho más lejos con San Francisco de Asís, algo que la encíclica recoge con esta breve referencia de Tomás de Celano que señala que el santo “pedía que en el convento siempre se dejara una parte del huerto sin cultivar, para que crecieran las hierbas silvestres, de manera que quienes las admiraran pudieran elevar su pensamiento a Dios, autor de tanta belleza”4. Más allá del huerto no estaba el jardín, sino el bosque profundo que en la imaginación medieval representaba el lugar espeluznante de las ieras y de las brujas, es decir, la representación misma del Mal. San Francisco expresa la visión del eremita, del monje itinerante (que carece de domicilio ijo) y mendicante (que no trabaja) y cuyo ideal, por ende, ya no puede ser el jardín del claustro monástico, sino una relación completamente nueva y sorprendente con la naturaleza salvaje. Lo propio de San Francisco es la desaparición de toda relación utilitaria con la naturaleza –la magniicación del ora por encima del labora– que le permite crear una relación casi puramente admirativa con la Creación. En la homilía a los pájaros, Francisco trata a los animales como si estuvieran dotados de razón e inteligencia y pudieran alabar a Dios de la misma manera que lo hacemos nosotros. Su visión de la pureza original de toda creatura lo lleva a tratar familiar y tiernamente incluso a las ieras más temidas, como en la escena del apaciguamiento del lobo. La capacidad de establecer una relación completamente fraternal con las cosas –al punto de tratar de hermanos y hermanas al Sol y la Luna como lo hace en

su famoso Cántico de la Creación– lo conduce muy adentro en la conciencia ecológica del hombre moderno. ¿Se puede, en efecto, rehabilitar moralmente a la naturaleza de un modo más radical? El ideal monástico de la simplicidad se convierte en pobreza evangélica, y aunque San Francisco evita el vegetarianismo de los cátaros, aquí ya no es cuestión de evitar la caza, sino de la prohibición de matar a los animales domésticos con los que se ha vivido. Como buen monje mendicante, sin embargo, San Francisco comía lo que se le ofrecía5. La exaltación de la naturaleza continuará su camino hacia la modernidad también en un ambiente cristiano. Así como la religión no se ha opuesto sino episódicamente a la ciencia –y es más bien la ciencia la que rechaza la religión–, lo mismo puede decirse de la ecología. Es cosa de ver la recepción cristiana de las ideas románticas acerca de la naturaleza que constituyen –junto con la ciencia– los dos eslabones decisivos de la actitud moderna hacia la naturaleza, que se construye en ambos casos más allá de una Teología de la Creación. Para la conciencia romántica, nuestra naturaleza es buena, pero ha sido corroída por los efectos de vivir de una forma equivocada de organización social, como sostiene Rousseau. La exhortación romántica hacia un retorno a la vida natural incluyen la contemplación de la naturaleza y el estudio de la botánica, pero también la liberación de los placeres naturales entre los que se cuenta el sexo, al tiempo que aborrece de ciertas formas artiiciales de vida que incluyen la lectura y el teatro, una sociabilidad inmoderada y la vida urbana desde luego (que ya comienza a insinuarse como el peor de todos los males). La idea de que el contacto vivo con la naturaleza está relacionado con la redención espiritual o con la capacidad ética del hombre va a tener un desarrollo inédito en el mundo moderno, aunque vaya de la mano de un uso cada vez más intensivo y depredatorio de las cosas naturales6. En el siglo XVIII se generaliza el paseo romántico a campo traviesa, la práctica de caminar libremente por el

LO PROPIO DE SAN FRANCISCO ES LA DESAPARICIÓN DE TODA RELACIÓN UTILITARIA CON LA NATURALEZA –LA MAGNIFICACIÓN DEL ORA POR ENCIMA DEL LABORA– QUE LE PERMITE CREAR UNA RELACIÓN CASI PURAMENTE ADMIRATIVA CON LA CREACIÓN.

5 Sorrell, Roger D., St. Francis of Assisi and Nature. Tradition and Innovation in Western Christian Attitudes toward the Environment. Oxford University Press, New York, 1988. 6 Ver especialmente el libro de Clarence Glacken, Huellas en la Playa de Rodas. Naturaleza y Cultura en el pensamiento occidental desde la Antigüedad hasta finales del siglo XVIII. Ediciones del Serbal, Barcelona, 1996.

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campo, sin ninguna meta u objetivo especíico, asociado a la contemplación y el autocultivo de la mente, algo que los monjes itinerantes como San Francisco habían descubierto mucho antes7. En los siglos siguientes, el contacto vivo con la naturaleza se asociará con la reforma moral y con la convicción cada vez más avasallante de que las virtudes se encuentran en el modo de vida natural del campo en contraposición con la corrupción de la ciudad y con propiedades curativas, –como es el caso de la montaña para la tuberculosis– lo que rehabilita enteramente también el bosque profundo y la montaña agreste de Francisco. LA IDEA DE QUE EL CONTACTO VIVO CON LA NATURALEZA ESTÁ RELACIONADO CON LA REDENCIÓN ESPIRITUAL O CON LA CAPACIDAD ÉTICA DEL HOMBRE VA A TENER UN DESARROLLO INÉDITO EN EL MUNDO MODERNO, AUNQUE VAYA DE LA MANO DE UN USO CADA VEZ MÁS INTENSIVO Y DEPREDATORIO DE LAS COSAS NATURALES.

7 La relación romántica con la naturaleza se puede encontrar maravillosamente en el primero movimiento de la Sinfonía Pastoral de Beethoven. Para todo esto véase Evan Berry, Devoted to Nature. The Religious Roots of American Environmentalism. University of California Press, 2015.

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De la objetivación a la admiración de la naturaleza En la última parte de su encíclica, el Papa habla de una espiritualidad ecológica que retoma los principales temas de esta ascesis, e incluso del romanticismo cristiano. Sobre todo, y principalmente, la apreciación de la naturaleza dentro de los marcos de una Teología de la Creación, es decir, de la naturaleza como un don que debe ser recibido, apreciado y cuidado como sucede con todo regalo. Hace ya mucho tiempo que la naturaleza ha sido desencantada –en parte gracias al mismo inlujo cristiano–, pero el Papa advierte contra los riesgos evidentes de la objetivación cientíica, técnica y económica de las cosas naturales. No debemos ver en la Naturaleza solamente un objeto inteligible y disponible, sino algo digno de admiración (ante lo cual toda inteligencia se detiene absorta y emocionada) y de cuidado (ante lo cual también se interrumpe todo afán desmesurado de apropiación). La prevención contra la técnica se aúna también a una advertencia respecto de una exaltación puramente secular de la naturaleza como la que está contenida en el romanticismo de Rousseau. Una cosa es la naturaleza antes de la Creación –o no creada– y otra muy diferente la concepción cristiana de una naturaleza creada y querida por Dios. Los cristianos podríamos obviar algunas consecuencias del

naturalismo secularizado como la concepción puramente natural de la sexualidad –que conduce al rechazo del celibato por ejemplo–, la exaltación incondicional de los pueblos primitivos –que incluyen la aceptación de costumbres y hábitos que resultan inaceptables– o la transformación de la naturaleza en un santuario que el hombre no debería tocar por ningún motivo. Pero quizás también debamos sobrepasar la vieja imagen cristiana de la naturaleza como un “libro abierto” donde es posible distinguir la huella de Dios, pero donde lo que importa es lo inteligible y no lo sensible, lo que el libro dice y no lo que representa. Debemos dar a la naturaleza un valor intrínseco y conectarla decididamente con nuestra propia redención espiritual y desarrollo moral. El Papa llama “conversión ecológica” a esta actitud8. Ningún cristiano debería ahorrarse el esfuerzo de deinir ética y espiritualmente su relación con la naturaleza, así como lo hace con el matrimonio y la familia, y como se le exhorta a hacerlo también con los pobres y los necesitados. También se nos pedirán cuentas acerca del modo como hemos tratado a las cosas creadas por Dios. Por otra parte, el Papa recuerda los valores del trabajo, la sobriedad y humildad que animaron la vida monástica y que deinen, de la manera más exacta, una justa relación con la naturaleza. La relación cristiana con la naturaleza no es solamente contemplativa, sino activa. No se trata solamente de la defensa de una naturaleza salvaje –del bosque nativo por ejemplo y de la estabilidad de los ecosistemas– sino de la capacidad de transformar la tierra en un jardín, porque también la naturaleza necesita a veces ser rehabilitada y conducida hacia ines propiamente humanos. Una relación activa con la naturaleza que se consigue a través de un nuevo estilo de vida, dice el Papa, que renuncia a toda forma de maltrato a la naturaleza –que no alcanza a llegar al extremo de la ahimsa del budismo, la exhortación de no hacer daño a nadie que obliga al monje a no pisar las hormigas que se cruzan en su camino– y que promueve una suave renuncia a las cosas (aunque no la

HACE YA MUCHO TIEMPO QUE LA NATURALEZA HA SIDO DESENCANTADA, PERO EL PAPA ADVIERTE CONTRA LOS RIESGOS EVIDENTES DE OBJETIVACIÓN CIENTÍFICA, TÉCNICA Y ECONÓMICA DE LAS COSAS NATURALES. NO DEBEMOS VER EN LA NATURALEZA SOLAMENTE UN OBJETO INTELIGIBLE Y DISPONIBLE, SINO ALGO DIGNO DE ADMIRACIÓN (ANTE LO CUAL TODA INTELIGENCIA SE DETIENE ABSORTA Y EMOCIONADA) Y DE CUIDADO.

8 Laudato si’, 216-221

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DEBEMOS DAR A LA NATURALEZA UN VALOR INTRÍNSECO Y CONECTARLA DECIDIDAMENTE CON NUESTRA PROPIA REDENCIÓN ESPIRITUAL Y DESARROLLO MORAL. EL PAPA LLAMA “CONVERSIÓN ECOLÓGICA” A ESTA ACTITUD.

internación deinitiva en la soledad del bosque profundo con el que también identiicamos al monacato oriental). En deinitiva, una “ecología humana” que confía todavía en la capacidad del hombre de construir una relación fructífera y fraterna con la naturaleza. El Papa interviene en un momento decisivo y con una respuesta innovadora, justo en el momento en que los problemas medioambientales han adquirido una escala global con los trastornos del cambio climático y cuando las respuestas técnicas y políticas frente al problema aparecen bloqueadas o maniiestamente insuicientes. El ecologismo debe adquirir una dimensión global que sobrepasa con mucho las decisiones que pueden tomarse a escala de los estados nacionales, y frente a lo cual el cristianismo como religión mundial puede constituir una fuerza decisiva. Asimismo, el ecologismo debe reforzar su índole moral y penetrar en la conciencia religiosa de un modo mucho más decisivo que lo que lo ha hecho hasta ahora, tal como se hizo con la llamada cuestión social hace ya más de cien años. La comparación entre Rerum novarum y Laudato si’ es completamente pertinente. Laudato si’ no debe entenderse como una crítica, sino como una exhortación. Según los datos de la Encuesta Mundial de Valores para países de la OECD, los católicos no tenemos inconvenientes en acreditar la seriedad del problema del calentamiento global –y las resistencias se encuentran todavía en el protestantismo fundamentalista–, pero los católicos seguimos muy por debajo de la norma –incluso la de protestantes y personas sin religión– en el hábito de reciclar basuras o de comprar productos con certiicación verde. Es hora de adoptar una actitud nueva y decidida en todo esto. Muchas gracias.

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Cuaderno 34  

Coloquio sobre la Encíclica Laudato si del Papa Francisco

Cuaderno 34  

Coloquio sobre la Encíclica Laudato si del Papa Francisco