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R E V I S T A DE A n t r op ol o gí a y C u lt u r a C r i s t i a n a s / N º 8 3 / A ÑO X X I

AÑO XXI

IGLESIA Y MEMORIA Jean-Louis Bruguès

83

PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE

CÁNTICO A FRAY ANDRESITO Magdalena Palacios Bianchi


HUMANITAS

Consejo de Consultores y Colaboradores

Revista de Antropología y Cultura Cristianas Publicación trimestral de la Pontificia Universidad Católica de Chile La revista HUMANITAS nace de la conveniencia de que la Universidad disponga para el servicio de la comunidad universitaria y de la opinión pública en general, de un órgano de pensamiento y estudio que busque reflejar las preocupaciones y enseñanzas del Magisterio Pontificio (Decreto Rectoría Nº 147/95, visto 2º). DIRECTOR Jaime Antúnez Aldunate COMITÉ EDITORIAL Francisco Claro Huneeus Hernán Corral Talciani Carmen Domínguez Hidalgo Gabriel Guarda, O.S.B. Pedro Morandé Court Rodrigo Polanco Fermandois Ricardo Riesco Jaramillo Eduardo Valenzuela Carvallo Juan de Dios Vial Correa Juan de Dios Vial Larraín Arturo Yrarrázaval Covarrubias SECRETARIA DE REDACCIÓN Marta Irarrázaval Zegers

CONSEJO DE CONSULTORES Y COLABORADORES Presidente Honorario: S.E.R. Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, Arzobispo Emérito de Santiago. Héctor Aguer, Anselmo Álvarez, O.S.B., Carl Anderson, Andrés Arteaga, Francisca Alessandri, Antonio Amado, Felipe Bacarreza, Enrique Barros, Rafael Benguria, Rémi Brague, Jean-Louis Bruguès, O.P., Rocco Buttiglione, Massimo Borghesi, Carlos Francisco Cáceres, Inés de Cassagne, José Manuel Castro, Cardenal Antonio Cañizares, Guzmán Carriquiry, William E. Carroll, Inés de Cassagne, Fernando María Cavaller, José Luis Cea, Fernando Chomali, Francesco D’Agostino, Adriano Dell’Asta, José Granados, Vittorio di Girolamo, José Manuel Eguiguren, Carlos José Errázuriz, José María Eyzaguirre, Samuel Fernández, Álvaro Ferrer, María Esther Gómez de Pedro, Juan Ignacio González, Stanislaw Grygiel, Gonzalo Ibáñez Santa-María, Henri Hude, Reinhard Hütter, Raúl Irarrázabal, Lydia Jiménez, Paul Johnson, Patricio Jottar, Mladen Koljatic, Jean Laffitte, Nicolás León, Alfonso López Quintás, Alejandro Llano, Raúl Madrid, Guillermo Marini, Javier Martínez Fernández, Patricia Matte Larraín, Carlos Ignacio Massini Correas, Livio Melina, René Millar, Rodrigo Moreno Jeria, Andrés Ollero, José Miguel Oriol, Bernardino Piñera, Aquilino Polaino-Lorente, Cardenal Paul Poupard, Javier Prades, Dominique Rey, Florián Rodero L.C., Cristián Roncagliolo, Gustavo Sánchez Rojas, Alejandro San Francisco, Romano Scalfi, Cardenal Angelo Scola, Cardenal Fernando Sebastián, David L. Schindler, Paulina Taboada, William Thayer Arteaga, Olga Ulianova, Juan Velarde Fuertes, Alberto Vial, Aníbal Vial, Pilar Vigil, Richard Yeo, O.S.B.

NACIONALES

EXTRANJEROS

Andrés Arteaga: Obispo auxiliar de Santiago. Francisca Alessandri: Profesora de la Facultad de Periodismo, UC. Antonio Amado: Profesor de Metafísica de la Universidad de los Andes. Felipe Bacarreza: Obispo de Los Ángeles, Chile. Enrique Barros Bourie: De la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. Profesor Facultad Derecho UCH. Rafael Benguria: Premio Nacional de Ciencias Exactas 2005. Profesor Titular del Instituto de Física, UC. Carlos Francisco Cáceres: De la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. José Manuel Castro: Magíster en Historia, UC. José Luis Cea Egaña: Presidente de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. Fernando Chomali: Arzobispo de Concepción. Miembro de la Pontificia Academia Pro Vita. Vittorio di Girolamo: Historiador del arte. María Esther Gómez de Pedro: Miembro del nuevo círculo de discípulos de Joseph Ratzinger / Papa Benedicto XVI. José Manuel Eguiguren Guzmán: Fundador del Movimiento Apostólico Manquehue. Carlos José Errázuriz: Consultor Congregación para la Doctrina de la Fe. Profesor de la Pontificia Università della Santa Croce. José María Eyzaguirre: Profesor de la Facultad de Derecho, UC. Samuel Fernández: Doctor en Teología y Ciencias patrísticas. Director de Investigación y Posgrado y Profesor Titular de la Facultad de Teología UC. Álvaro Ferrer: Profesor de la Facultad de Derecho, UC. Juan Ignacio González: Obispo de San Bernardo, Chile. Gonzalo Ibáñez Santa-María: Profesor y ex rector de la Universidad Adolfo Ibáñez. Raúl Irarrázabal Covarrubias: Arquitecto. Patricio Jottar: Ingeniero Comercial. Máster en Economía, IESE. Mladen Koljatic: Profesor Titular de la Facultad de Ciencias Económicas, UC. Nicoalás León Ross: Ex director ejecutivo de IdeaPaís. Raúl Madrid: Profesor de la Facultad de Derecho, UC. Guillermo Marini: Profesor de la Facultad de Educación UC. Patricia Matte Larraín: De la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. René Millar: De la Academia de Historia del Instituto de Chile. Rodrigo Moreno Jeria: De la Academia de la Historia del Instituto de Chile. Bernardino Piñera: Arzobispo emérito de La Serena. Cristián Roncagliolo: Vice Gran Canciller, UC. Doctor en Teología por la Universidad Salesiana, Roma. Alejandro San Francisco: Profesor del Instituto de Historia, UC. Paulina Taboada: Médico. Miembro de la Pontificia Academia Pro Vita. William Thayer Arteaga: De la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. Olga Uliánova: Doctora en Historia por la Universidad de Lomonosov, Moscú. Investigadora de la Universidad de Santiago. Alberto Vial: Doctor en Filosofía por la Universidad de La Sorbona. Aníbal Vial: Ex rector Universidad Santo Tomás. Pilar Vigil: Médico. Miembro de la Pontificia Academia Pro Vita..

Héctor Aguer: Arzobispo de la Plata, Argentina. Anselmo Álvarez, OSB: Abad de Santa Cruz del Valle de los Caídos. Carl Anderson: Caballero Supremo de los Caballeros de Colón. Rémi Brague: Filosófo francés. Premio Ratzinger 2012. Jean-Louis Bruguès, OP: Archivista y Bibliotecario de la Santa Iglesia. Obispo emérito de Angers, Francia. Massimo Borghesi: Filósofo italiano. Catedrático de la Universidad de Perugia. Rocco Buttiglione: Filósofo y político italiano. Cardenal Antonio Cañizares: Arzobispo de Valencia, España. Guzmán Carriquiry: Secretario de la Comisión Pontificia para América Latina. William E. Carroll: Cátedra de Tomás de Aquino, Blackfriars, Oxford. Fernando María Cavaller: Presidente de la Asociación de Amigos de Newman, Argentina. Francesco D’Agostino: Filósofo del Derecho. Ex presidente del Comité Nacional de Bioética en Italia. Inés de Cassagne: Escritora argentina. Adriano Dell’Asta: Vicepresidente de la Fundación Rusia Cristiana. José Granados: Vicepresidente del Instituto Juan Pablo II para estudios sobre Matrimonio y Familia en Roma. Stanislaw Grygiel: Filósofo polaco. Titular de la Cátedra Juan Pablo II en la Universidad Lateranense, Roma. Reinhard Hütter: Teólogo. Profesor en Duke University. Henri Hude: Filósofo francés. Ex rector del Colegio Stanislas, París. Lydia Jiménez: Directora general del Instituto Secular Cruzadas de Santa María. Paul Johnson: Historiador inglés. Jean Laffitte: Obispo de Entrevaux. Secretario del Consejo Pontificio para la Familia. Alfonso López Quintás: Filósofo español. De la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Alejandro Llano: Filósofo español. Javier Martínez Fernández: Arzobispo de Granada, España. Carlos Ignacio Massini Correas: Catedrático de la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina. Livio Melina: Presidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia. Andrés Ollero: Catedrático de Filosofía del Derecho. Magistrado del Tribunal Constitucional español. José Miguel Oriol: Presidente de Editorial Encuentro, Madrid. Aquilino Polaino-Lorente: Psiquiatra español. Cardenal Paul Poupard: Presidente emérito del Pontificio Consejo de Cultura. Javier Prades: Rector de la Universidad Eclesiástica San Dámaso, Madrid. Miembro de la Comisión Teológica Internacional. Dominique Rey: Obispo de Fréjus-Toulon, Francia. Florián Rodero L.C.: Profesor de Teología del Ateneo Regina Apostolorum en Roma. Gustavo Sánchez Rojas: Director de la «Revista Teológica Limense». Miembro de la Comisión Teológica Internacional. Romano Scalfi: Director del Centro Rusia Cristiana, Milán. Cardenal Angelo Scola: Arzobispo de Milán. Cardenal Fernando Sebastián: Arzobispo emérito de Pamplona. David L. Schindler: Director del Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre Matrimonio y Familia, Washington D.C. Juan Velarde Fuertes: Presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales (1992). Richard Yeo, OSB: Abad Presidente de la Congregación Benedictina de Inglaterra.


H U M A N I T A S

H umanitas Nº 83 PRIMAVERA 2016 – AÑO XXI

Madre Teresa: LA CARIDAD NECESARIA PARA VIVIR Giorgio Vittadini

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Navidad con San Juan de la Cruz Y EL VERBO SE HIZO CARNE…

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En los 500 años de la Reforma luterana CONTEXTO DE LA VISITA DEL PAPA FRANCISCO A LUND

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Entrevista con el cardenal Rodríguez Madariaga: LAUDATO SI’ ES UNA ENCÍCLICA ESENCIALMENTE HUMANISTA

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LAS “ÚLTIMAS CONVERSACIONES” DE BENEDICTO XVI Federico Lombardi, S.J.

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IGLESIA Y MEMORIA Jean Louis Bruguès

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Piedad popular mariana ANDACOLLO: VIRGEN DEL ROSARIO Mons. René Rebolledo / Gustavo Villavicencio

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CÁNTICO A FRAY ANDRESITO Magdalena Palacios Bianchi

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LA UTOPÍA DE TOMÁS MORO: 500 AÑOS DE ENIGMA Marie Claire Phelippeau

80

Entrevista al Padre Scannone S.J. LA “CONVERSIÓN AFECTIVA”, PLUS NECESARIO EN LA “CONVERSIÓN RELIGIOSA”

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Nota sobre Capítulo VIII de Exhort. Ap. Amoris laetitia PAPA FRANCISCO CONFIRMA INTERPRETACIÓN DE OBISPOS ARGENTINOS

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APUNTES Y NOTAS

CONSIDERACIÓN DE LA MISERICORDIA EN SHAKESPEARE – En los 400 años de su muerte– 104 A 10 AÑOS DE LA CONSTRUCCIÓN DE SAN PEDRO EN FIRMINY VERT – Última creación de Le Corbusier–

Sumario Editorial La Palabra del Papa Panorama Libros Sobre los Autores Portada: Madre Teresa de Calcuta

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En orden a facilitar el contacto con nuestros lectores y eventuales suscriptores, se pueden consultar los contenidos de este y de los anteriores números de Humanitas en Internet. Dicha información se entrega por medio de resúmenes de cada uno de los trabajos publicados en www.humanitas.cl VER REVISTA DIGITAL

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AÑOS

XXI

Sirviendo al encuentro de la Fe y la Cultura

HUM A NITAS

HUMANITAS (ISSN 07172168) recoge los trabajos de sus colaboradores regulares, nacionales y extranjeros. Asimismo, de otros autores cuya temática resulta afín con los objetivos de esta publicación. Toda reproducción total o parcial de los artículos publicados por HUMANITAS requiere de la correspondiente autorización, a excepción de comentarios o citas que se hagan de los mismos. Diseño y Producción: DISEÑA UC Impresión: Ograma Impresores Suscripciones y correspondencia HUMANITAS, Centro de Extensión de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Av. Libertador Bernardo O’Higgins 390, 3er piso, Santiago, Chile. Teléfono (56) 22354 6519, Fax (56) 22354 3755, E-mail: humanitas@uc.cl Suscripción anual, $28.000; estudiantes, $18.000. Valor por ejemplar, $7.000.


HUMANITAS Sumario n° 83 (octubre-diciembre 2016)

MADRE TERESA: LA CARIDAD NECESARIA PARA VIVIR, por Giorgio Vittadini. Hace trece años Humanitas dedicó su portada a la Madre Teresa con ocasión de su beatificación (cfr. Nº 32), publicando en esa ocasión un inédito trabajo sobre la vida interior de su venerada figura, escrito por el postulador de su causa, P. Brian Kolodiejchuk. En poco más de una década, fuerzas mediáticas buscaron restarle a la santa la veneración universal de que gozaba, precisamente por el ímpetu con que defendió el derecho a la vida. El autor de este artículo, junto con saludar el momento de su canonización, desarma esos despropósitos mediáticos.

Humanitas 2016, LXXXII, págs. 12-15 CON SAN JUAN DE LA CRUZ, MIRANDO LA NAVIDAD. Poemas de san Juan de la Cruz. En torno al misterio de la encarnación del Verbo y nacimiento del Hijo de María, el santo doctor de la Iglesia y reformador del Carmelo trae a nuestra memoria el tiempo de la Navidad.

Humanitas 2016, LXXXII, págs. 16-17 EN LOS 500 AÑOS DE LA REFORMA LUTERANA. CONTEXTO DE LA VISITA DEL PAPA FRANCISCO A LUND. El Papa Francisco viajó a Suecia el 31 de octubre de 2016, a la ciudad de Lund —la misma en que fuera fundada la Federación Luterana Mundial el año 1947—. Allí el Santo Padre participó en la conmemoración ecuménica católico-luterana que tuvo lugar en dos momentos: una liturgia en la Catedral de Lund y un acto público para una participación más amplia en el estadio de Malmö. El viaje fue preparado en conjunto por la Federación Luterana Mundial y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, y tuvo por objeto poner de relieve los cincuenta años de continuo diálogo ecuménico entre católicos y luteranos, así como los bienes que resultan de esta colaboración. La conmemoración católico-luterana se centró en los temas de la acción de gracias, el arrepentimiento y el compromiso de testimonio común.

Humanitas 2016, LXXXII, págs. 18-27

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ENTREVISTA CON EL CARDENAL RODRÍGUEZ MADARIAGA: LAUDATO SI’ ES UNA ENCÍCLICA ESENCIALMENTE HUMANISTA. El arzobispo de Tegucigalpa, Honduras, quien presidiera además Caritas Internacional durante diez años, nos habla sobre cómo la encíclica Laudato si’ confirma al ser humano como culminación de la creación. “El Papa Francisco centra todo su planteamiento en el hombre como criatura de Dios, y en la creación como obra de Dios para el mutuo servicio de los seres humanos”, explica este cardenal salesiano que coordina actualmente la comisión cardenalicia que asesora al Santo Padre en la reforma de la Curia romana.

Humanitas 2016, LXXXII, págs. 28-33 “LAS ÚLTIMAS CONVERSACIONES” DE BENEDICTO XVI, por Federico Lombardi, S.J. El nuevo libro-entrevista de conversaciones de Benedicto XVI con Peter Seewald es ciertamente para muchos una sorpresa; pero bien podemos decir “una bella sorpresa”. Dada la clara opción de Benedicto XVI de dedicarse a una vida retirada de oración y reflexión, tal vez no habríamos esperado ahora la publicación de una nueva larga conversación con un periodista. Una vez superado el asombro inicial, la lectura tranquila del texto nos ofrece muchas perlas preciosas y de gran significado.

Humanitas 2016, LXXXII, págs. 34-43 IGLESIA Y MEMORIA, por Jean-Luis Bruguès. La cohesión de un grupo social, político o religioso, y más aún su futuro, en gran medida dependen de su capacidad de preservar la memoria de sus propios orígenes. La Biblioteca Vaticana es entonces un tesoro para la Iglesia y para la totalidad de la humanidad. Esto es así incluso en sociedades secularizadas: precisamente por estar más dispuestas a borrar su pasado, la Iglesia ha llegado a ser guardiana de sus memorias. Humanitas 2016, LXXXII, págs. 44-57 PIEDAD POPULAR MARIANA. ANDACOLLO: VIRGEN DEL ROSARIO, por Mons. René Rebolledo y Gustavo Villavicencio. Tal como sucede con la Virgen de la Tirana (cfr. Humanitas 82), Andacollo es expresión del catolicismo mestizo o popular, tan propio de Hispanoamérica. Se trata de una fiesta que no es creación de la autoridad eclesiástica, sino que brota desde las entrañas de un pueblo que busca al Dios de Jesucristo, y que por lo mismo la Iglesia no ha tardado en reconocer. Así, aun cuando tenga aspectos que deben ser discernidos a la luz del Magisterio, no cabe duda de que la fe que ahí se expresa es auténtica. La devoción mariana del Santuario Nuestra Señora del Rosario de Andacollo es una prueba de esto.

Humanitas 2016, LXXXII, págs. 58-71 CÁNTICO A FRAY ANDRESITO, por Magdalena Palacios Bianchi. Su nombre real: Andrés García Acosta. Se le conoce como “Fray Andresito” (1800-1853). Lo llaman en diminutivo, trasparentando que derramaba inocencia, que conservaba todas aquellas virtudes que admiramos de los niños. Andresito: un apodo y hombre pequeño, que pareciera haber pedido permiso para existir. Incluso hoy hay quienes lo confunden con el fraile peruano San Martín de Porres, el “santo de la escoba”. Sin embargo, la historia de Fray Andresito —recientemente declarado “Venerable” por el Papa Francisco, paso importante para su beatificación— tiene colores distintos; bebe de la misma fuente de la Belleza, pero de manera única y diferente.

Humanitas 2016, LXXXII, págs. 72-79

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LA UTOPÍA DE TOMÁS MORO: 500 AÑOS DE ENIGMA, por Marie Claire Phelippeau. Tomás Moro publicó La Utopía en 1516. Festejamos por consiguiente, en 2016, el 500º aniversario de ese texto clásico. A partir de su creación, La Utopía no cesa de provocar a lectores y pensadores. No hay coloquio sobre el tema en que no surjan nuevas interpretaciones, estudios inéditos, interrogantes contradictorias, y ciertamente comparaciones audaces con tal o cual emprendimiento utópico. La recepción diversa y caótica de esta obra a lo largo de estos últimos quinientos años atestigua su vitalidad excepcional, dejando asimismo un testimonio de la historia de las mentalidades de cada época, que de alguna manera la crearon de nuevo.

Humanitas 2016, LXXXII, págs. 80-93 LA “CONVERSIÓN AFECTIVA”, PLUS NECESARIO EN LA “CONVERSIÓN RELIGIOSA”. Entrevista al Padre Scannone S.J. En una amena conversación con el jesuita que enseñó latín y griego al joven seminarista Jorge Mario Bergoglio y que compartió diez años con él en el Colegio Máximo de Buenos Aires, nos adentramos en la noción de “conversión afectiva”. Tema tratado largamente por teólogos como Bernard Lonergan, se trata de un concepto que pone de manifiesto la necesidad de que también los afectos tengan lugar durante los procesos de conversión, lo que puede constituir un sano antídoto contra el riesgo de una fe aprisionada por la ideología.

Humanitas 2016, LXXXII, págs. 94-98 NOTA SOBRE CAPÍTULO VIII DE EXHORT. AP. AMORIS LAETITIA. El Papa Francisco confirma interpretación de obispos argentinos. El pasado 5 de septiembre el Santo Padre envió una carta a los obispos argentinos, en la que reconoció como correcta la interpretación de la Exhort. Ap. Amoris laetitia que los mismos hicieron recientemente en una nota sobre el alcance del capítulo VIII de la exhortación. El Papa insistió además en la necesidad de difundir el documento entero, que invita a consolidar los matrimonios y a anunciar la Buena Nueva que el Evangelio ofrece a las familias. Humanitas 2016, LXXXII, págs. 99-103 APUNTES Y NOTAS EN LOS 400 AÑOS DE SU MUERTE. CONSIDERACIÓN DE LA MISERICORDIA EN SHAKESPEARE. En una síntesis encomiable, Peter Milward S.J. logra mostrar cómo varias de las obras del dramaturgo inglés constituyen un verdadero llamado a la misericordia. “El rey Lear”, “El mercader de Venecia” y “Medida por medida” son algunas de las tragedias en que Shakespeare apela directamente al corazón misericordioso del hombre como única posibilidad del rescate del débil, pues “buena es la misericordia en tiempo de desgracia, como nubes de lluvia en tiempo de sequía”.

Humanitas 2016, LXXXII, págs. 104-108 ÚLTIMA CREACIÓN DE LE CORBUSIER. A 10 AÑOS DE LA CONSTRUCCIÓN DE SAN PEDRO EN FIRMINY VERT. El innovador diseño de la iglesia San Pedro y las muchas otras obras del arquitecto suizo permiten comprender la capacidad de trabajo y la creatividad de este gran maestro de la arquitectura moderna. Y, al mismo tiempo, son una muestra clara de la dificultad experimentada por las tendencias vanguardistas para abrirse camino en medio de la incomprensión de sus contemporáneos.

Humanitas 2016, LXXXII, págs. 109-115

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Carta Apostólica Misericordia et misera «Hemos celebrado un Año intenso, en el que la gracia de la misericordia se nos ha dado en abundancia. Como un viento impetuoso y saludable, la bondad y la misericordia se han esparcido por el mundo entero. Y delante de esta mirada amorosa de Dios, que de manera tan prolongada se ha posado sobre cada uno de nosotros, no podemos permanecer indiferentes, porque ella cambia la vida», palabras con que el Papa Francisco concluye el Año de la Misericordia, al introducir su reciente Carta Apostólica. Fue dada en Roma, junto a San Pedro, el 20 de noviembre, Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, del Año del Señor 2016, cuarto de pontificado.

FRANCISCO a cuantos leerán esta Carta Apostólica misericordia y paz

M

isericordia et misera son las dos palabras que san Agustín usa para comentar el encuentro entre Jesús y la adúltera (cf. Jn 8,1-11). No podía encontrar una expresión más bella y coherente que esta para hacer comprender el misterio del amor de Dios cuando viene al encuentro del pecador: «Quedaron sólo ellos dos: la miserable y la misericordia». 1 Cuánta piedad y justicia divina hay en este episodio. Su enseñanza viene a iluminar la conclusión del Jubileo Extraordinario de la Misericordia e indica, además, el camino que estamos llamados a seguir en el futuro. 1. Esta página del Evangelio puede ser asumida, con todo derecho, como imagen de lo que hemos celebrado en el Año Santo, un tiempo rico de misericordia, que pide ser siempre celebrada y vivida en nuestras comunidades. En efecto, la misericordia no puede ser un paréntesis en la vida de la Iglesia, sino

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EDITORIAL

que constituye su misma existencia, que manifiesta y hace tangible la verdad profunda del Evangelio. Todo se revela en la misericordia; todo se resuelve en el amor misericordioso del Padre. Una mujer y Jesús se encuentran. Ella, adúltera y, según la Ley, juzgada merecedora de la lapidación; él, que con su predicación y el don total de sí mismo, que lo llevará hasta la cruz, ha devuelto la ley mosaica a su genuino propósito originario. En el centro no aparece la ley y la justicia legal, sino el amor de Dios que sabe leer el corazón de cada persona, para comprender su deseo más recóndito, y que debe tener el primado sobre todo. En este relato evangélico, sin embargo, no se encuentran el pecado y el juicio en abstracto, sino una pecadora y el Salvador. Jesús ha mirado a los ojos a aquella mujer En este relato evangélico, y ha leído su corazón: allí ha reconocido el deseo de ser sin embargo, no se comprendida, perdonada y liberada. La miseria del pecado ha sido revestida por la misericordia del amor. Por parte encuentran el pecado de Jesús, ningún juicio que no esté marcado por la piedad y el juicio en abstracto, y la compasión hacia la condición de la pecadora. A quien sino una pecadora y el quería juzgarla y condenarla a muerte, Jesús responde con Salvador. Jesús ha mirado un silencio prolongado, que ayuda a que la voz de Dios a los ojos a aquella mujer resuene en las conciencias, tanto de la mujer como de sus y ha leído su corazón: allí acusadores. Estos dejan caer las piedras de sus manos y ha reconocido el deseo se van uno a uno (cf. Jn 8,9).

de ser comprendida,

Y después de ese silencio, Jesús dice: «Mujer, ¿dónde perdonada y liberada. están tus acusadores? ¿Ninguno te ha condenado? [...] La miseria del pecado Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques ha sido revestida por la más» (vv. 10-11). De este modo la ayuda a mirar el futuro con esperanza y a estar lista para encaminar nuevamente misericordia del amor. su vida; de ahora en adelante, si lo querrá, podrá «caminar en la caridad» (cf. Ef 5,2). Una vez que hemos sido revestidos de misericordia, aunque permanezca la condición de debilidad por el pecado, esta debilidad es superada por el amor que permite mirar más allá y vivir de otra manera. 2. Jesús lo había enseñado con claridad en otro momento cuando, invitado a comer por un fariseo, se le había acercado una mujer conocida por todos como pecadora (cf. Lc 7,36-50). Ella había ungido con perfume los pies de Jesús, los había bañado con sus lágrimas y secado con sus cabellos (cf. vv. 37-38). A la reacción escandalizada del fariseo, Jesús responde: «Sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco» (v. 47).

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El perdón es el signo más visible del amor del Padre, que Jesús ha querido revelar a lo largo de toda su vida. No existe página del Evangelio que pueda ser sustraída a este imperativo del amor que llega hasta el perdón. Incluso en el último momento de su vida terrena, mientras estaba siendo crucificado, Jesús tiene palabras de perdón: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34). Nada de cuanto un pecador arrepentido coloca delante de la misericordia de Dios queda sin el abrazo de su perdón. Por este motivo, ninguno de nosotros puede poner condiciones a la misericordia; ella será siempre un acto de gratuidad del Padre celeste, un amor incondicionado e inmerecido. No podemos correr el riesgo de oponernos El perdón es el signo a la plena libertad del amor con el cual Dios entra en más visible del amor la vida de cada persona.

del Padre, que Jesús ha querido revelar a lo largo de toda su vida. No existe página del Evangelio que pueda ser sustraída a este imperativo del amor que llega hasta el perdón. Incluso en el último momento de su vida terrena, mientras estaba siendo crucificado, Jesús tiene palabras de perdón.

La misericordia es esta acción concreta del amor que, perdonando, transforma y cambia la vida. Así se manifiesta su misterio divino. Dios es misericordioso (cf. Ex 34,6), su misericordia dura por siempre (cf. Sal 136), de generación en generación abraza a cada persona que se confía a él y la transforma, dándole su misma vida.

3. Cuánta alegría ha brotado en el corazón de estas dos mujeres, la adúltera y la pecadora. El perdón ha hecho que se sintieran al fin más libres y felices que nunca. Las lágrimas de vergüenza y de dolor se han transformado en la sonrisa de quien se sabe amado. La misericordia suscita alegría porque el corazón se abre a la esperanza de una vida nueva. La alegría del perdón es difícil de expresar, pero se trasparenta en nosotros cada vez que la experimentamos. En su origen está el amor con el cual Dios viene a nuestro encuentro, rompiendo el círculo del egoísmo que nos envuelve, para hacernos también a nosotros instrumentos de misericordia. Qué significativas son, también para nosotros, las antiguas palabras que guiaban a los primeros cristianos: «Revístete de alegría, que encuentra siempre gracia delante de Dios y siempre le es agradable, y complácete en ella. Porque todo hombre alegre obra el bien, piensa el bien y desprecia la tristeza [...] Vivirán en Dios cuantos alejen de sí la tristeza y se revistan de toda alegría».2 Experimentar la misericordia produce alegría. No permitamos que las aflicciones y preocupaciones nos la quiten; que permanezca bien arraigada en nuestro corazón y nos ayude a mirar siempre con serenidad la vida cotidiana.

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En una cultura frecuentemente dominada por la técnica, se multiplican las formas de tristeza y soledad en las que caen las personas, entre ellas muchos jóvenes. En efecto, el futuro parece estar en manos de la incertidumbre que impide tener estabilidad. De ahí surgen a menudo sentimientos de melancolía, tristeza y aburrimiento que lentamente pueden conducir a la desesperación. Se necesitan testigos de la esperanza y de la verdadera alegría para deshacer las quimeras que prometen una felicidad fácil con paraísos artificiales. El vacío profundo de muchos puede ser colmado por la esperanza que llevamos en el corazón y por la alegría que brota de ella. Hay mucha neLa misericordia suscita cesidad de reconocer la alegría que se revela en el corazón alegría porque el corazón que ha sido tocado por la misericordia. Hagamos nuestras, se abre a la esperanza por tanto, las palabras del Apóstol: «Estad siempre alegres de una vida nueva. en el Señor» (Flp 4,4; cf. 1 Ts 5,16). 4. Hemos celebrado un Año intenso, en el que la gracia de la misericordia se nos ha dado en abundancia. Como un viento impetuoso y saludable, la bondad y la misericordia se han esparcido por el mundo entero. Y delante de esta mirada amorosa de Dios, que de manera tan prolongada se ha posado sobre cada uno de nosotros, no podemos permanecer indiferentes, porque ella cambia la vida. Sentimos la necesidad, ante todo, de dar gracias al Señor y decirle: «Has sido bueno, Señor, con tu tierra [...]. Has perdonado la culpa de tu pueblo» (Sal 85,2-3). Así es: Dios ha destruido nuestras culpas y ha arrojado nuestros pecados a lo hondo del mar (cf. Mi 7,19); no los recuerda más, se los ha echado a la espalda (cf. Is 38,17); como dista el oriente del ocaso, así aparta de nosotros nuestros pecados (cf. Sal 103,12).

La alegría del perdón es difícil de expresar, pero se trasparenta en nosotros cada vez que la experimentamos. En su origen está el amor con el cual Dios viene a nuestro encuentro, rompiendo el círculo del egoísmo que nos envuelve, para hacernos también a nosotros instrumentos de misericordia.

En este Año Santo la Iglesia ha sabido ponerse a la escucha y ha experimentado con gran intensidad la presencia y cercanía del Padre, que mediante la obra del Espíritu Santo le ha hecho más evidente el don y el mandato de Jesús sobre el perdón. Ha sido realmente una nueva visita del Señor en medio de nosotros. Hemos percibido cómo su soplo vital se difundía por la Iglesia y, una vez más, sus palabras han indicado la misión: «Recibid el Espíritu Santo, a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos» (Jn 20,22- 23). * El texto completo de esta Carta Apostólica puede leerse en www.humanitas.cl

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M adre Teresa: la caridad necesaria para vivir Esta reflexión, oportunamente formulada por el presidente de la Fundación para la Subsidiariedad, da cuenta de la actualidad de la figura de Santa Teresa de Calcuta —canonizada por el Papa Francisco el 4 de septiembre pasado, en Plaza San Pedro—, en un contexto cultural contemporáneo que mediáticamente se contrapone a su inolvidable y asombrosa figura. Para HUMANITAS es motivo de profunda alegría ofrecer en su historia una segunda portada con su rostro, que a todos ilumina.

¿Pero qué serían el progreso y la lucha por la justicia sin la práctica de la caridad? Las innumerables obras presentes en todo el mundo, en el surco trazado por la Madre Teresa, siguen permitiendo a millones de personas afrontar la existencia y también la muerte con un respeto total a su dignidad humana.

L

a reciente canonización de la Madre Teresa, lejos de ser un hecho que solo interese a los creyentes, representa por el contrario, si nos fijamos atentamente, un desafío a muchos de los lugares comunes típicos de la mentalidad dominante a nivel global. Lo hemos visto las semanas pasadas, por lo que vale la pena hacer ciertas reflexiones al respecto. En medio de un gran consenso y de la asombrada admiración de los que hemos sido testigos de su vida, medios influyentes en distintas partes del mundo han sacado material de sus archivos para publicar artículos y supuestas investigaciones, todos ellos con un denominador común: denunciar que la Madre Teresa “no era precisamente una santa”.

Ha vuelto a la primera plana el libro del desaparecido Christopher Hitchens, “The missionary position”, publicado originalmente en 1995, donde entre otras cosas afirma que esta monja solía utilizar el dinero obtenido con fines de beneficencia, para abrir conventos en vez de hospitales, propagando el «no al aborto», a las relaciones prematrimoniales y al uso de los preservativos, moviéndose así como un instrumento al servicio del poder político y teológico de la Iglesia católica.

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Canonización Madre Teresa de Calcuta

R E V I S T A DE A n t r op ol o gí a y C u lt u r a C r i s t i a n a s / N º 8 3 / A ÑO X X I

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IGLESIA Y MEMORIA Jean-Louis Bruguès

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PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE

CÁNTICO A FRAY ANDRESITO Magdalena Palacios Bianchi

A Madre Teresa, una de las grandes figuras del mundo contemporáneo, han sido dedicadas dos portadas de Humanitas (octubre 2003 y 2016)

Otros artículos denuncian la precariedad de sus estructuras, su falta de condiciones higiénicas y médicas fundamentales, en una perspectiva según la cual se habría exaltado el sufrimiento en lugar de combatirlo. Lo primero que habría que decir, ante esta obcecación en no entender el significado real de la misión de la Madre Teresa, es la actualidad que cobran las palabras de Benedicto XVI en la encíclica Deus caritas est, es decir, que “la caridad siempre será necesaria”. Frase que contrasta frontalmente con aquella que tanto gustaba a las ideologías de los siglos XIX y XX, al liberalismo y al comunismo: “No hace falta caridad, sino justicia”. Por un lado, se despreciaba la caridad que estaba en la raíz del magisterio de la Iglesia, porque se afirmaba que solo el progreso económico podía emancipar a la humanidad del hambre, de la enfermedad y el subdesarrollo. Por otro, se consideraba hipócrita o incluso dañino ayudar a los hombres en sus necesidades inmediatas, porque distraía del intento de construir estructuras más justas y duraderas para todos.

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Entendámonos. No es que reclamar progreso y justicia social sea un error. Pensemos tan solo en la encíclica Populorum progressio de Pablo VI: “El desarrollo es el nuevo nombre de la paz”; o en los continuos llamados de los pontífices, sobre todo del Papa Francisco, para que las estructuras económicas, sociales y políticas no opriman al pobre, al débil, al enfermo, al marginado. ¿Pero qué serían el progreso y la lucha por la justicia sin la práctica de la caridad? Las innumerables obras presentes en todo el mundo, en el surco trazado por la Madre Teresa, siguen permitiendo a millones de personas afrontar la existencia y también la muerte con un respeto total a su dignidad humana.

El ejemplo de la Madre Teresa representa por último otro desafío aún más radical. Hay una mentalidad, sufragada también por un cierto moralismo católico, que cree que ocuparse de los demás es un problema ético: (...)

Si los hubieran dejado donde estaban, esperando el progreso y la justicia social, estas personas habrían vivido y muerto como animales. Nunca existirá un régimen político capaz de eliminar del todo la pobreza, siempre habrá entre nosotros gente a la que ayudar. Del mismo modo, la Madre Teresa nunca pretendió resolver todos los males del mundo y era bien consciente de sus propias limitaciones. Pero no por ello se quedó mirando, fue personalmente hasta allí, a las calles, en medio de los moribundos, ofreciéndose a cuidar a niños que de otro modo habrían sido abortados. En una palabra, compartía el dolor de cualquiera, acogiendo y promoviendo la vida. La caridad abate así todas las doctrinas económicas y políticas, porque es en sí misma un gesto real e inmediato. Si no se vive la caridad, si no se siente y atiende a la gente en torno, el pregón del progreso termina siendo una trampa mortal. Tenemos ante nuestros ojos, aunque finjamos no ver, las consecuencias del neocolonialismo económico que desata la “tercera guerra mundial por etapas”: muros para mantener lejos a los que huyen de la violencia y de la pobreza, élites de unos pocos ricos cada vez más ricos, fracaso estrepitoso de utopías como la que ha convertido a Venezuela, antaño una de las naciones más ricas de América del Sur, en un país devastado por el hambre y la pobreza.

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El ejemplo de la Madre Teresa representa por último otro desafío aún más radical. Hay una mentalidad, sufragada también por un cierto moralismo católico, que cree que ocuparse de los demás es un problema ético: tenemos que hacer el bien porque es justo ser buenos. Pero eso no basta para explicar el compromiso heroico de las hermanas de la Madre Teresa, un compromiso capaz de tratar a los últimos de los últimos con un afecto absoluto. ¿Cómo se puede amar así?

(…) tenemos que

Hace unos años, un conocido periodista, después de hacer el bien porque asistir a un encuentro público con la Madre Teresa, imprees justo ser buenos. sionado por lo que acababa de escuchar, se le acercó y le Pero eso no basta preguntó a contrapelo: “¿Pero qué le llevó a poner en pie para explicar el todo lo que ha hecho?”. Cuenta el periodista que la pequeña compromiso heroico monja le miró un poco molesta y respondió, señalando a la de las hermanas de gente que estaba allí presente: “Para mí, todas las personas la Madre Teresa, un son la sombra de Jesús”. Una respuesta no solo comprensi- compromiso capaz de ble para los católicos y cristianos de otras confesiones, sino tratar a los últimos también para los musulmanes, los hindúes, los ateos. El otro de los últimos con un es un bien para mí: es un Misterio siempre grande, siempre afecto absoluto. hermoso, sea cual sea el cuerpo que lo porte, sea cual sea la incoherencia con la que vivamos. Porque es reflejo de ese Infinito del que todos los hombres de todos los tiempos y de todas las culturas tienen necesidad para poder vivir, amar y ser felices. La caridad ayuda a vivir esa correspondencia con el corazón que todos deseamos. En un momento histórico en que se teoriza la imposibilidad de una convivencia entre culturas y religiones diferentes, la Madre Teresa nos reta a vivir la caridad como única posibilidad de una verdadera convivencia y por tanto de paz, porque la caridad no es una doctrina, sino el inicio de una nueva civilización.

Canonización Madre Teresa de Calcuta

Sin caridad, todo proyecto político acaba volviéndose contra la gente, no a favor de la gente.

GIORGIO VITTADINI* * Publicado originalmente por Ilsussidiario.net.

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Y el Verbo se hizo carne... VIII La encarnación Entonces llamó a un arcángel que San Gabriel se decía y enviólo a una doncella que se llamaba María de cuyo consentimiento el misterio se hacía en el cual la Trinidad de carne el Verbo vestía; y aunque tres hacen la obra en el uno se hacía y quedó el Verbo encarnado en el vientre de María. Y el que tiene solo Padre, ya también Madre tenía, aunque no como cualquiera que de varón concebía que de las entrañas de ella, Él su carne recibía por lo cual Hijo de Dios y del hombre se decía.

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IX El nacimiento Ya que era llegado el tiempo en que de nacer había así como desposado de su tálamo salía. Abrazado con su esposa que en sus brazos la traía al cual la graciosa madre en un pesebre ponía entre unos animales que a la sazón allí había. Los hombres decían cantares,los ángeles melodía festejando el desposorio que entre tales dos había;

pero Dios en el pesebre allí lloraba y gemía que eran joyas que la esposa al desposorio traía; y la madre estaba en pasmo de que tal trueque veía el llanto del hombre en Dios y en el hombre la alegría lo cual del uno y del otro tan ajeno ser solía.

In principio erat Verbum, San Juan de la Cruz

“La Virgen y el Niño”, pertenecientes a la colección de imágenes que realiza la Congregación de Belén.

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Esperaban al Papa en la entrada principal de la catedral el primado luterano de la Iglesia de Suecia, arzobispo Antje Jackelén y el obispo católico de Estocolmo Anders Arborelius a los cuales se unió para proseguir en procesión hacia el altar mayor. Después de los cantos y las lecturas, el obispo Munib Younan, presidente de la Federación Luterana Mundial pronunció un discurso, al que siguió el del Santo Padre.

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El Papa en Suecia En el 5° centenario de la Reforma Luterana

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l Papa Francisco llegó el 31 de octubre pasado al aeropuerto de Malmö en Suecia, meta de su XVII viaje apostólico dedicado esta vez a la conmemoración común del quinientos aniversario de la Reforma. El logo del viaje es una cruz con Cristo en el centro de todo, de la cruz y del banquete al que están llamados todos los pueblos de la tierra. Luego de su llegada a Suecia el Santo Padre se dirigió al Palacio Real (Kunghuset) de Lund, donde efectuó una visita de cortesía a los reyes de Suecia, Carlos Gustavo XVI y Silvia. El Papa regaló a los monarcas un grabado conmemorativo del Jubileo que representa las “siete iglesias” de Roma, meta de la devoción popular, y en cuya parte inferior hay una alegoría de las obras de misericordia, vinculadas con motivos arquitectónicos. Después del encuentro, recorrió a pie junto con los reyes el breve trayecto hasta la catedral, donde tuvo lugar la oración ecuménica común junto con la Federación Luterana Mundial. La Federación Luterana Mundial se instituyó en Lund en 1947 y es una reunión de comunidades, exactamente 145, presentes en 98 países y 74 millones de fieles. Las comunidades luteranas están agrupadas en 7 regiones cuyos delegados participan en la Asamblea, el órgano supremo de la Federación. La Presidencia, la Secretaría General, la Oficina de Comunión y el Consejo tienen sede en Ginebra. La elección de Lund como lugar de la oración ecuménica común entre la Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial se debe a varios motivos: allí se fundó la Federación que celebrará su 70 aniversario el próximo año. El 31 de octubre recuerda, además, el “día de la Reforma”, fecha en que, según la tradición, Martín Lutero puso sus 95 tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittemberg en 1517. El encuentro de Lund se vincula de esta manera con el aniversario de la Reforma luterana que se conmemora en todo el mundo en 2017, cuando justamente se cumple también el cincuenta aniversario del diálogo católico-luterano comenzado en 1967.

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DISCURSO DEL PAPA FRANCISCO EN LUND «Permaneced en mí, y yo en vosotros» Estas palabras, pronunciadas por Jesús en el contexto de la Última Cena, nos permiten asomarnos al corazón de Cristo poco antes de su entrega definitiva en la cruz. Podemos sentir sus latidos de amor por nosotros y su deseo de unidad para todos los que creen en él. Nos dice que él es la vid verdadera, nosotros los sarmientos; y que como él está unido al Padre, así nosotros debemos estar unidos a él, si queremos dar fruto. En este encuentro de oración, aquí en Lund, queremos manifestar nuestro deseo común de permanecer unidos a él para tener vida. Le pedimos: «Señor, ayúdanos con tu gracia a estar más unidos a ti para dar juntos un testimonio más eficaz de fe, esperanza y caridad». Es también un momento para dar gracias a Dios por el esfuerzo de tantos hermanos nuestros, de diferentes comunidades eclesiales, que no se resignaron a la división, sino que mantuvieron viva la esperanza de la reconciliación entre todos los que creen en el único Señor. Católicos y luteranos hemos empezado a caminar juntos por el camino de la reconciliación. Ahora, en el contexto de la conmemoración común de la Reforma de 1517, tenemos una nueva oportunidad para acoger un camino común, que ha ido conformándose durante los últimos 50 años en el diálogo ecuménico entre la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica. No podemos resignarnos a la división y al distanciamiento que la separación ha producido entre nosotros. Tenemos la oportunidad de reparar un momento crucial de nuestra historia, superando controversias y malentendidos que a menudo han impedido que nos comprendiéramos unos a otros. Jesús nos dice que el Padre es el dueño de la vid que la cuida y la poda para que dé más fruto. El Padre se preocupa constantemente de nuestra relación con Jesús, para ver si estamos verdaderamente unidos a él. Nos mira, y su mirada de amor nos anima a purificar nuestro pasado y a trabajar en el presente para hacer realidad ese futuro de unidad que tanto anhela. También nosotros debemos mirar con amor y honestidad a nuestro pasado y reconocer el error y pedir perdón: solamente Dios es el juez. Se tiene que reconocer con la misma honestidad

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En la cruz se representa a Dios uno y trino, creador y reconciliador. En la base unas manos sostienen el universo y detrás, un viñedo y una vid que simbolizan a Cristo y al pueblo de Dios. En tres lugares está representada una paloma, símbolo del Espíritu Santo: la certeza de que la obra de salvación de Dios sigue manifestando su potencia en todo tiempo y situación, según la promesa divina. Una fuente bautismal es el agua viva que regenera al ser humano y lo incorpora al cuerpo de Cristo en la comunión de los santos.

y amor que nuestra división se alejaba de la intuición originaria del pueblo de Dios, que anhela naturalmente estar unido, y ha sido perpetuada históricamente por hombres de poder de este mundo más que por la voluntad del pueblo fiel, que siempre y en todo lugar necesita estar guiado con seguridad y ternura por su Buen Pastor. Sin embargo, había una voluntad sincera por ambas partes de profesar y defender la verdadera fe, pero también somos conscientes que nos hemos encerrado en nosotros mismos por temor o prejuicios a la fe que los demás profesan con un acento y un lenguaje diferente. El Papa Juan Pablo II decía: «No podemos dejarnos guiar por el deseo de erigirnos en jueces de la historia, sino únicamente por el de comprender mejor los acontecimientos y llegar a ser portadores de la verdad». Dios es el dueño de la viña, que con amor inmenso la cuida y protege; dejémonos conmover por la mirada de Dios; lo único que desea es que permanezcamos como sarmientos vivos unidos a su Hijo Jesús. Con esta nueva mirada al pasado no pretendemos realizar una inviable corrección de lo que pasó, sino «contar esa historia de manera diferente». Jesús nos recuerda: «Sin mí no podéis hacer nada». Él es quien nos sostiene y nos anima a buscar los modos para que la unidad sea una realidad cada vez más evidente. Sin duda la separación ha sido una fuente inmensa de sufrimientos e incomprensiones; pero también nos ha llevado a caer sinceramente en la cuenta de que sin él no podemos hacer nada, dándonos la posibilidad de entender mejor algunos aspectos de nuestra fe. Con gratitud reconocemos que la Reforma ha contribuido a dar mayor centralidad a la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia. A través de la escucha común de la Palabra de Dios en las Escrituras, el diálogo entre la Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial, del que celebramos el 50 aniversario, ha dado pasos importantes.

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Firma de la Declaración Conjunta el 31 de octubre.

Pidamos al Señor que su Palabra nos mantenga unidos, porque ella es fuente de alimento y vida; sin su inspiración no podemos hacer nada. La experiencia espiritual de Martín Lutero nos interpela y nos recuerda que no podemos hacer nada sin Dios. «¿Cómo puedo tener un Dios misericordioso?». Esa es la pregunta que perseguía constantemente a Lutero. En efecto, la cuestión de la justa relación con Dios es la cuestión decisiva de la vida. Como se sabe, Lutero encontró a ese Dios misericordioso en la Buena Nueva de Jesús encarnado, muerto y resucitado. Con el concepto de «solo por la gracia divina», se nos recuerda que Dios tiene siempre la iniciativa y que precede cualquier respuesta humana, al mismo tiempo que busca suscitar esa respuesta. La doctrina de la justificación, por tanto, expresa la esencia de la existencia humana delante de Dios. Y Jesús intercede por nosotros como mediador ante el Padre, y le pide por la unidad de sus discípulos «para que el mundo crea». Esto es lo que nos conforta, y nos mueve a unirnos a Jesús para pedirlo con insistencia: «Danos el don de la unidad para que el mundo crea en el poder de tu misericordia». Este es el testimonio que el mundo está esperando de nosotros. Los cristianos seremos testimonio creíble de la misericordia en la medida en que el perdón, la renovación y reconciliación sean una experiencia cotidiana entre nosotros. Juntos podemos anunciar y manifestar de manera concreta y con alegría la misericordia de Dios, defendiendo y sirviendo la dignidad de cada persona. Sin este servicio al mundo y en el mundo, la fe cristiana es incompleta. Luteranos y católicos rezamos juntos en esta Catedral y somos conscientes de que sin Dios no podemos hacer nada; pedimos su auxilio para que seamos miembros vivos unidos a él, siempre necesitados de su gracia para poder llevar juntos su Palabra al mundo, que está necesitado de su ternura y su misericordia.

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PALABRAS DE BENEDICTO XVI ILUMINAN ESTA CONMEMORACIÓN Durante su visita apostólica a Alemania, el Papa Benedicto XVI, concurrió el 22 de septiembre de 2011 al Augustinerkloster de Erfurt, convento en el que Martín Lutero estudió teología. Allí habló a la Comunidad luterana en estos términos:

«Quiero darle las gracias, querido obispo, en particular por sus palabras, que con gran sinceridad expresan el esfuerzo común para que haya una unidad más profunda entre cristianos». La novedad de aquel encuentro fue la respuesta del Papa a la propuesta de conmemorar juntos los 500 años de la Reforma Luterana. 

«En esa ocasión, Católicos y Luteranos tendrán la oportunidad de celebrar por todo el mundo una conmemoración ecuménica común, afrontar cuestiones fundamentales a nivel global, no como una celebración triunfal sino como una común profesión de nuestra Fe en la Santísima Trinidad». Y en ese discurso también propuso esto:

«Debemos hacer espacio para la oración común y para la oración interior a Nuestro Señor Jesucristo por el perdón de nuestros mutuos errores y de las culpas relativas a las divisiones». A lo largo de su pontificado, Benedicto propuso no fijarse tanto en las diferencias como en lo que todos los cristianos tienen en común. 

«Lo que quitaba la paz a Lutero era la cuestión de Dios, que fue la pasión profunda y el centro de su vida y de todo su camino. “¿Cómo puedo recibir la gracia de Dios?”: Esta pregunta le penetraba el corazón y estaba detrás de toda su investigación teológica y de toda su lucha interior». A lo que agregó:

«¿Quién se ocupa actualmente de esta cuestión, incluso entre los cristianos? ¿Qué significa la cuestión de Dios en nuestra vida?»

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Declaración conjunta con ocasión de la Conmemoración Católico Luterana de la Reforma

En el curso de la celebración de la oración ecuménica común en la catedral luterana de Lund, el Santo Padre Francisco y el obispo Munib Younan, presidente de la Federación Luterana Mundial, firmaron la siguiente declaración común: «Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí» (Jn 15,4).

Con corazones agradecidos Con esta Declaración Conjunta, expresamos gratitud gozosa a Dios por este momento de oración en común en la Catedral de Lund, cuando comenzamos el año en el que se conmemora el quinientos aniversario de la Reforma. Los cincuenta años de constante y fructuoso diálogo ecuménico entre Católicos y Luteranos nos ha ayudado a superar muchas diferencias, y ha hecho más profunda nuestra mutua comprensión y confianza. Al mismo tiempo, nos hemos acercado más unos a otros a través del servicio al prójimo, a menudo en circunstancias de sufrimiento y persecución. A través del diálogo y el testimonio compartido, ya no somos extraños. Más bien, hemos aprendido que lo que nos une es más de lo que nos divide.

Pasar del conflicto a la comunión Aunque estamos agradecidos profundamente por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma, también reconocemos y lamentamos ante Cristo que Luteranos y Católicos hayamos dañado la unidad vivible de la Iglesia. Las diferencias teológicas estuvieron acompañadas por el prejuicio y por los conflictos, y la religión fue instrumentalizada con fines políticos. Nuestra fe común en Jesucristo y nuestro bautismo nos pide una conversión permanente, para que dejemos atrás los desacuerdos históricos y los conflictos que obstruyen el ministerio de la reconciliación. Aunque el pasado no puede ser cambiado, lo que se recuerda y cómo se

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recuerda puede ser trasformado. Rezamos por la curación de nuestras heridas y de la memoria, que nublan nuestra visión recíproca. Rechazamos de manera enérgica todo odio y violencia, pasada y presente, especialmente la cometida en nombre de la religión. Hoy, escuchamos el mandamiento de Dios de dejar de lado cualquier conflicto. Reconocemos que somos liberados por gracia para caminar hacia la comunión, a la que Dios nos llama constantemente.

Nuestro compromiso para un testimonio común A medida que avanzamos en esos episodios de la historia que nos pesan, nos comprometemos a testimoniar juntos la gracia misericordiosa de Dios, hecha visible en Cristo crucificado y resucitado. Conscientes de que el modo en que nos relacionamos unos con otros da forma a nuestro testimonio del Evangelio, nos comprometemos a seguir creciendo en la comunión fundada en el Bautismo, mientras intentamos quitar los obstáculos restantes que nos impiden alcanzar la plena unidad. Cristo desea que seamos uno, para que el mundo crea (cf. Jn 17,23). Muchos miembros de nuestras comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa, como expresión concreta de la unidad plena. Sentimos el dolor de los que comparten su vida entera, pero no pueden compartir la presencia redentora de Dios en la mesa de la Eucaristía. Reconocemos nuestra conjunta responsabilidad pastoral para responder al hambre y sed espiritual de nuestro pueblo con el fin de ser uno en Cristo. Anhelamos que sea sanada esta herida en el Cuerpo de Cristo. Este es el propósito de nuestros esfuerzos ecuménicos, que deseamos que progresen, también con la renovación de nuestro compromiso en el diálogo teológico. Pedimos a Dios que Católicos y Luteranos sean capaces de testimoniar juntos el Evangelio de Jesucristo, invitando a la humanidad a escuchar y recibir la buena noticia de la acción redentora de Dios. Pedimos a Dios inspiración, impulso y fortaleza para que podamos seguir juntos en el servicio, defendiendo los derechos humanos y la dignidad, especialmente la de los pobres, trabajando por la justicia y rechazando toda forma de violencia. Dios nos convoca para estar cerca de todos los que anhelan dignidad, justicia, paz y reconciliación. Hoy, en particular, elevamos nuestras voces para que termine la violencia y el radicalismo, que afecta a muchos países y comunidades, y a innumerables hermanos y hermanas en Cristo.

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La oración ecuménica con el papa Francisco en la catedral de Lund vista en una gran pantalla ubicada en un estadio en Malmö, Suecia, el pasado 31 de octubre.

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Nosotros, Luteranos y Católicos, instamos a trabajar conjuntamente para acoger al extranjero, para socorrer las necesidades de los que son forzados a huir a causa de la guerra y la persecución, y para defender los derechos de los refugiados y de los que buscan asilo. Hoy más que nunca, comprendemos que nuestro servicio conjunto en este mundo debe extenderse a la creación de Dios, que sufre explotación y los efectos de la codicia insaciable. Reconocemos el derecho de las generaciones futuras a gozar de lo creado por Dios con todo su potencial y belleza. Rogamos por un cambio de corazón y mente que conduzca a una actitud amorosa y responsable en el cuidado de la creación.

Uno en Cristo En esta ocasión propicia, manifestamos nuestra gratitud a nuestros hermanos y hermanas, representantes de las diferentes Comunidades y Asociaciones Cristianas Mundiales, que están presentes y quienes se unen a nosotros en oración. Al comprometernos de nuevo a pasar del conflicto a la comunión, lo hacemos como parte del único Cuerpo de Cristo, en el que estamos incorporados por el Bautismo. Invitamos a nuestros interlocutores ecuménicos para que nos recuerden nuestros compromisos y para animarnos. Les pedimos que sigan rezando por nosotros, que caminen con nosotros, que nos sostengan viviendo los compromisos de oración que manifestamos hoy.

Exhortación a los Católicos y Luteranos del mundo entero Exhortamos a todas las comunidades y parroquias Luteranas y Católicas a que sean valientes, creativas, alegres y que tengan esperanza en su compromiso para continuar el gran itinerario que tenemos ante nosotros. En vez de los conflictos del pasado, el don de Dios de la unidad entre nosotros guiará la cooperación y hará más profunda nuestra solidaridad. Nosotros, Católicos y Luteranos, acercándonos en la fe a Cristo, rezando juntos, escuchándonos unos a otros, y viviendo el amor de Cristo en nuestras relaciones, nos abrimos al poder de Dios Trino. Fundados en Cristo y dando testimonio de él, renovamos nuestra determinación para ser fieles heraldos del amor infinito de Dios para toda la humanidad. 31 de octubre 2016

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Entrevista al cardenal Rodríguez M adariaga

¡Gracias por Humanitas! ¡Sigan adelante!

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l arzobispo de Tegucigalpa, Honduras, cardenal Óscar Andrés Rodríguez Madariaga, sacerdote salesiano, visitó en septiembre pasado Santiago para exponer sobre la encíclica Laudato si’ de Papa Francisco en el marco del III Congreso de Doctrina Social de la Iglesia organizado por la Pastoral de la PUC. Su figura, internacionalmente conocida por los diez años que presidió Caritas Internacional, ha sido puesta de relieve en los medios durante los años del actual pontificado, por su condición de coordinador de la comisión de ocho cardenales que asesoran al Papa Francisco en la reforma de la Curia romana. Su cercanía con revista Humanitas data ya de un cierto tiempo, por lo que de forma muy natural se entabla y desarrolla una conversación con sus editores. —Varios medios han difundido desde el comienzo del pontificado del Papa Francisco una sensación de disenso con sus antecesores. El tiempo ha ido demostrando que eso no era para nada así, pero yo quisiera hoy, a estas alturas del pontificado, preguntarle ¿qué puede usted decir que ve en Francisco, por una parte de Juan Pablo II y, por otra de Benedicto XVI?

—En primer lugar, una gran devoción a Juan Pablo II y a Benedicto. El Papa Francisco es un Pontífice que viene de una Iglesia Latinoamericana, pero

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en la que han tenido profundo impacto tanto San Juan Pablo II como el Papa Benedicto. Este, sobre todo en la Conferencia de Aparecida, cuando justamente el cardenal Bergoglio era el jefe de la Comisión de Redacción. No nos olvidemos que el discurso inaugural de Benedicto XVI ha sido clave para muchos aspectos del documento de Aparecida. Y luego, no nos olvidemos que fue San Juan Pablo II el que hizo cardenal a Jorge Bergoglio. De tal manera que tenía una relación personal muy bella, y así la ha tenido con los dos Papas.

NO ES LA PRIMERA REFORMA. A LO LARGO DE LA HISTORIA Y EN LA HISTORIA RECIENTE TUVIMOS LA REFORMA DEL PAPA SAN PÍO X, A QUIEN LE TOCÓ ADAPTAR LA IGLESIA QUE VENÍA DE LOS ESTADOS PONTIFICIOS A UNA CURIA VATICANA MUY REDUCIDA Y MUY PEQUEÑA. DESPUÉS TUVIMOS LA REFORMA DEL PAPA PABLO VI, DESPUÉS DEL VATICANO II; LUEGO VINO LA REFORMA DE SAN JUAN PABLO II EN 1989

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Actualmente, el Papa Benedicto se siente muy confortado y muy sostenido por el Papa Francisco, que le profesa un respeto y un cariño muy grande. No creo que haya ningún disenso, al contrario. El punto es que Francisco es un Pastor por excelencia y entonces tiene la sabiduría de traducir en gestos muchas encíclicas. De hecho, un amigo luterano de Alemania me escribió a los pocos meses de pontificado del Papa Francisco y me dijo: “te felicito por las encíclicas”. Yo le respondí: “qué raro, si él [el Papa Francisco] no ha publicado una encíclica”. Mi amigo me dijo entonces: “Te equivocas. Él hace las encíclicas de los gestos y estos son precisamente los que ponen en práctica la enseñanza del Magisterio”. —Usted Sr. cardenal es el presidente del Consejo Asesor del Papa Francisco para la reforma de la Curia. También sobre esta materia, de suyo delicada, se han propalado informaciones que crean una atmósfera equívoca, como si estuviésemos por ejemplo frente a una especie de Asamblea constituyente. Esa sensación ha ido

con el tiempo disminuyendo, pero quisiera pedirle que se refiera al espíritu que guía al Papa Francisco en esta misión que se ha impuesto. Y si, tal como usted expresaba, no hay mucho de esta reforma que él va realizando también por la vía de los gestos, de las palabras, incluso por vías que no son parte del Magisterio oficial, por ejemplo, a través de las homilías de Santa Marta, que han causado tanto impacto. —En primer lugar, no es la primera reforma. A lo largo de la historia y en la historia reciente tuvimos la reforma del Papa San Pío X, a quien le tocó adaptar la Iglesia que venía de Estados Pontificios a una Curia Vaticana muy reducida y muy pequeña. Después tuvimos la reforma del Papa Pablo VI, después del Vaticano II; luego vino la reforma de San Juan Pablo II en 1989. ¿Por qué esta reforma [la actual]? Porque en las reuniones pre-Cónclave se dijo muy claramente: “Esto no puede seguir así. No es posible que un consejo de gobierno tenga treinta ministros”. ¿Por qué? Porque es muy difícil para el Papa reunir un consejo de ministros, y a veces lo hacía [solo] una vez al año. Entonces nos

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dimos cuenta —y esto se habló y fue Antes se pensaba: aquí está el Papa general— que era necesario reformar. [grafica con los gestos indicando la En segundo lugar, se habló de lo figura del Papa en la cabeza], bajo él siguiente: muchas veces el Papa no la Secretaría de Estado y bajo ella los recibe toda la información. A veces obispos. El modelo ahora es el Papa esa información puede venir filtrada a la cabeza y en un nivel paralelo la por una nunciatura o por una Secre- Secretaría de Estado y los obispos, taría de Estado. De tal manera que en servicio mutuo, todos con ese muchos propusieron que sería bueno criterio. Ha sido este el criterio prique el Papa tuviese también otro mordial de la reforma. tipo de información, Empezamos pronto. a través de un grupo Entre abril de 2013 y MUCHAS VECES EL PAPA de cardenales, por octubre de 2013, que NO RECIBE TODA LA ejemplo, de cada confue nuestra primera INFORMACIÓN. MUCHOS tinente. El cardenal sesión plenaria, todos PROPUSIERON QUE SERÍA Bergoglio estaba en el los cardenales nomBUENO QUE EL PAPA TUVIESE TAMBIÉN OTRO pre-Cónclave, y eso lo brados nos dedicamos TIPO DE INFORMACIÓN, escuchó. De tal manea recoger información, A TRAVÉS DE UN GRUPO ra que fue una de sus la mayor posible, de DE CARDENALES, POR primeras decisiones. parte de todas las baEJEMPLO, DE CADA A m í me l l a mó ses, de parte de todos CONTINENTE. EL por teléfono el día 16 los obispos. Esta inCARDENAL BERGOGLIO de marzo, tres días formación fue la que ESTABA EN EL PRE después de elegido. llevamos a la primera CÓNCLAVE, Y ESO LO ESCUCHÓ. DE TAL Me dijo: “¿Qué vas sesión. Yo, ¡pobre de MANERA QUE FUE a hacer el domingo mí!, hasta me atreví UNA DE SUS PRIMERAS próximo?”. Le resa redactar una nueva DECISIONES. pondí: “Santidad, lo constitución… Y cuanque usted me diga”. do llegamos nos dice “Vente después del Ángelus para que el Papa: “tengo un problema que debe comamos juntos”. Y ahí, lo primero ser el primero que vamos a tratar, la reque me dijo fue: “Voy a hacer un forma de la economía”. Fue aquello un consejo de cardenales con este, este, inicio no siempre fácil, pero después este… ¿Te animas a coordinarlo?”. Le nos dimos cuenta de que era absolurespondí: “Santidad, si usted me lo tamente necesario. ¿Por qué? Porque pide tengo que hacerlo”. Estábamos no había la conveniente organización. en el principio del pontificado. ¿Para Había muchos estamentos que actuaqué ello? Para hacer una Curia más ban cada cual por su cuenta y era muy ágil y al servicio del Papa y de los difícil coordinarlos. Por eso salían alobispos. Es decir, una visión comple- gunas voces un poco disonantes. Esto tamente nueva. nos ocupó las primeras tres sesiones

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plenarias: en octubre, en diciembre dice: la culminación de la creación es y en febrero, hasta que se creó la Se- el ser humano. Y el ser humano es el cretaría de Economía. Y así todo fue protagonista. No es el ambiente como entrando en una organización mucho tal o la creación como tal. Acordémomejor. Se realizó la reforma del IOR nos de que incluso algún pensador (Istituto per le Opere Religiose), la entra- católico puede caer en el problema del da en vigor del asociar el Vaticano a panteísmo cuando está divinizando lo todas las normas de la Unión Europea, ecológico y cuando la ecología se vuelincluso el control de ve ecologismo, es decir inversiones etc., todo una ideología. No. El INCLUSO ALGÚN enmarcándose en una Papa Francisco centra PENSADOR CATÓLICO organización mucho todo su planteamiento PUEDE CAER EN EL PROBLEMA DEL mejor. Y así seguimos. en el hombre como PANTEÍSMO CUANDO criatura de Dios, y en ESTÁ DIVINIZANDO LO — En su encíclica la creación como obra ECOLÓGICO Y CUANDO Laudato si’ —que ha de Dios para el mutuo LA ECOLOGÍA SE VUELVE sido el tema del Congreso servicio del ser humaECOLOGISMO, ES DECIR de Doctrina Social al que no, de la humanidad. UNA IDEOLOGÍA. EL usted ha asistido en la Por eso la encíclica es PAPA FRANCISCO UC— el Papa Francisco profundamente humaCENTRA TODO SU PLANTEAMIENTO EN dedica un capítulo entero nista. Y por eso quien EL HOMBRE COMO de la primera parte a desla lee con un criterio CRIATURA DE DIOS, Y cribir el daño material puramente ecologista, EN LA CREACIÓN COMO que configura una crisis lo que va a lograr es, OBRA DE DIOS PARA EL ecológica. Con todo, su tal vez, profundizar MUTUO SERVICIO DEL constatación es que preel capítulo segundo SER HUMANO, domina en el mundo la y olvidar el contexto DE LA HUMANIDAD. dinámica de un estado que es muy amplio y POR ESO LA ENCÍCLICA de cosas contracultural, ES PROFUNDAMENTE muy rico. HUMANISTA. profundamente dañino al bien común, difícil de —En uno de los actos evadir, en el que la política es dominada realizados durante la conmemoración de por la economía, y esta a su vez, por la los 20 años de la revista Humanitas, el tecnocracia (LS 189). ¿No estamos en año 2015, el ex Presidente Ricardo Lapresencia de una encíclica antropológica? gos pronunció en el Salón de Honor de —¡Claro que sí! La encíclica no la esta Universidad una conferencia sobre podemos reducir —como muchos Laudato si’. Él la comparó, para nuestro piensan- equivocadamente— al as- siglo, con lo que fue Rerum novarum pecto del clima, del cambio climático. de León XIII para el siglo XX. ¿Le paNo. Es una encíclica profundamente rece una comparación adecuada sobre la humanista. ¿Por qué? El Papa nos lo que quisiera ahondar y comentar?

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—Sí. Yo estoy de acuerdo. Porque nace después de las dos guerras munse trata del primer documento del diales, en el que se abre un escenario Magisterio a nivel de una encíclica que de problemas humanos muy hondos. trata en profundidad —Claro, exactamenestos temas. Ha habite. En mi discurso [del COP 21, EL AÑO PASADO do muchas alusiones congreso] yo trataba EN PARÍS, ES LA PRIMERA en alocuciones de los este punto que usted DE ESTAS REUNIONES Pontífices. Ya Pablo VI me menciona. Laudato DE NIVEL MUNDIAL EN habló de esto. No digaLA CUAL UNA ENCÍCLICA si’ es profundamente mos Juan Pablo II, que HA TENIDO UN INFLUJO, antropológica. Pero Y ADEMÁS ENORME. ES trató mucho el tema. en un contexto que ha LA PRIMERA CUMBRE Pero una encíclica como cambiado tanto. Fíjese, EN LA CUAL LA VOZ tal, es la primer vez. por ejemplo, que en los DEL VATICANO FUE Yo estoy de acuerocho años que presidí ESCUCHADA Y TENIDA do con el Presidente Caritas Internacional EN CUENTA. Lagos, a quien aprecio me tocó ir a algunas mucho. Tuve ocasión Cumbres del Clima: de estar con él en Honduras cuando COP19 y COP20. COP 21, el año pasahizo una visita y compartimos bastan- do en París, no me tocó, y felizmente te tiempo y me parece muy acertada ya fue algo muy distinto. Esta, en su comparación. Esta encíclica es efecto, es la primera de estas reuniotambién una Rerum novarum para mí. nes de nivel mundial en la cual una —Parecería que la Rerum novarum tampoco es una encíclica esencialmente económica, sino antropológica, como lo es Laudato si’. Solo que los códigos y el problema de fondo al que atienden es distinto. La primera a las consecuencias de la Revolución Industrial. La actual, al mundo tecnologizado que

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encíclica ha tenido un influjo, y además, enorme. Es la primera cumbre en la cual estuvo presente un Secretario de Estado. Es la primera Cumbre en la cual la voz del Vaticano fue escuchada y tenida en cuenta. En las anteriores COP —estuve en la de Durham por ejemplo— yo pregunté en Secretaría de Estado: ¿quién es el delegado del


Vaticano? Ni se sabía. Después man- pensar. Porque hay otros que piensan daron al nuncio de Kenia, que estuvo por ellos, y muchas veces son los un día y se fue. Cuando eran discu- medios, movidos por otro tipo de siones relevantes. Diez días pasamos intereses. Ese es el primer elemento: en esas cumbres, pero para mí eran es necesario el pensamiento. tiempo perdido, porque mientras las En segundo lugar, porque vivimos grandes potencias —China, Estados en un mundo que se deshumaniza. Unidos-— no se pusieran de acuerdo Y entonces, ya desde el título de Huen firmar compromisos concretos, no manitas es un proyecto que no pasa se lograba nada. Ahora se logró y se nunca de moda ni va a pasar. Aun logró en gran parte por Laudato si’, por cuando la sociedad tecnocrática de la influencia del Papa hoy día quiera miFrancisco. Algo muy nimizar la humaniESTA TAREA DE TRABAJAR grande… grandísimo. dad. Al revés, pues, POR EL HUMANISMO hay que humanizar la CRISTIANO ES UNA TAREA —Usted, Sr. cardenal, INCONCLUSA. NO SE PUEDE cultura, hay que huPENSAR QUE DESPUÉS DE en su carta de saludo manizar la economía, 20 AÑOS DE REFLEXIÓN Y por los XX años de esta hay que humanizar DE PROFUNDIZAR ESTÉ revista afirmó que HUla política, hay que CUMPLIDA ESA TAREA. MANITAS “no es sólo humanizar la familia, TIENEN QUE SEGUIR una revista sino también hay que humanizar la ADELANTE Y YO PIENSO toda una institución en sexualidad. Es decir, QUE ESO ES LO QUE HACE sí misma dotada de una esta tarea de trabajar FALTA. CUANDO óptima cualificación y YO RECIBO UNA REVISTA, por el humanismo LO PRIMERO QUE DIGO ES: realiza una misión insuscristiano es una ta¡GRACIAS, SEÑOR, PORQUE tituible en Hispanoamérea inconclusa. No ESTO EXISTE! DIOS LE rica” ¿En qué sentido se puede pensar que BENDIGA. afirma usted que Humadespués de 20 años de nitas es una institución reflexión y de profunasí de indispensable en Latinoamérica? dizar, esté cumplida esa tarea. Tienen Claro, Humanitas ha tenido presencia en que seguir adelante y yo pienso que Hispanoamérica como revista, como con- eso es lo que hace falta. Cuando recibo gresos, etc. Pero ¿en qué sentido ve usted una revista, lo primero que digo es: el carácter indispensable de Humanitas? ¡Gracias, Señor, porque esto existe! —En primer lugar, porque hoy día Dios le bendiga. A mí me encanta [el proyecto de lo que falta es pensamiento. ¡Qué Humanitas] y yo les digo: ¡Gracias por pocas personas piensan hoy día! Hoy día la gente no cree que es importante Humanitas! ¡Y sigan adelante! Entrevista realizada por JAIME ANTÚNEZ y BERNARDITA CUBILLOS

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Las “últimas conversaciones” de Benedicto XVI POR FEDERICO LOMBARDI, S.J.

LA PERLA PRINCIPAL ES EL CONMOVEDOR TESTIMONIO DE LA EXPERIENCIA ESPIRITUAL DEL ANCIANO PONTÍFICE EMÉRITO, QUIEN “SE ENCAMINA INTERIORMENTE HACIA EL ENCUENTRO CON EL ROSTRO DE DIOS” (P. 291). EN SUMA, BENEDICTO XVI HABLA SERENAMENTE SOBRE CÓMO ESTÁ VIVIENDO EN RECOGIMIENTO Y ORACIÓN EN LA ÚLTIMA ETAPA DE SU VIDA. (…)

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l nuevo libro-entrevista de conversaciones de Benedicto XVI con Peter Seewald, en librería y en los quioscos en diversas lenguas a partir del 9 de septiembre1, es ciertamente para muchos una sorpresa, pero bien podemos decir “una linda sorpresa”. Dada la clara opción de Benedicto XVI de dedicarse a una vida retirada de oración y reflexión, tal vez no habríamos esperado ahora la publicación de una nueva larga conversación con un periodista. Una vez superado el asombro inicial, la lectura tranquila del texto nos ofrece algunas perlas preciosas y de gran significado, y otras útiles e interesantes. Las perlas más preciosas son, en nuestra opinión, dos, incluidas en la primera parte y en el capítulo final de la tercera parte del libro.

“En camino para llegar ante Dios” La perla principal es el conmovedor testimonio de la experiencia espiritual del anciano Pontífice emérito, quien “se 1 Ver BENEDICTO XVI, Ultime conversazioni, P. SEEWALD a cargo, Milán, Garzanti, 2016 (a este volumen se refieren las páginas citadas en el texto). Peter Seewald es un periodista alemán que ya ha realizado anteriormente tres conocidos libros-entrevista análogos: dos con el cardenal Joseph Ratzinger, entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe —Sale della terra (San Paolo, 1996) y Dio e il mondo (San Paolo, 2001)—, y un tercero con Benedicto XVI durante el pontificado – Luce del mondo (Libr. Ed. Vaticana, 2010).

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encamina interiormente hacia el encuentro con el rostro de Dios” (p. 291). En suma, Benedicto XVI habla serenamente sobre cómo está viviendo en recogimiento y oración en la última etapa de su vida. San Juan Pablo II nos entregó su precioso testimonio sobre cómo vivía en la fe la condición de grave sufrimiento a causa de la enfermedad. Benedicto XVI nos entrega el testimonio del hombre de Dios anciano, que se prepara para el encuentro con el Señor. Lo expresa en tonos humildes y humanos, reconociendo que la debilidad física le hace difícil permanecer siempre, como quisiera, en las “regiones superiores del espíritu” (p. 34).

El Papa Benedicto XVI durante una conferencia de prensa, acompañado por su vocero P. Federico Lombardi, S.J.

Nos habla de sus oraciones preferidas (un jesuita no puede no impresionarse ante el hecho de que, entre cuatro que cita, tres sean de santos jesuitas2), de sus meditaciones, de su larga preparación de la homilía dominical para la celebración con su pequeña “familia”. Nos habla del gran misterio de Dios, nos habla de las grandes interrogantes que lo han acompañado en su vida espiritual y siguen acompañándolo, llegando tal 2 Las cuatro oraciones citadas son: “Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad…”, de San Ignacio de Loyola; “Te amo no porque puedes darme el paraíso o condenarme al infierno, sino porque eres mi Dios. Te amo porque Tú eres Tú”, de San Francisco Javier; “Toma de mí todo lo que me distancia de ti…”, de San Nicolás de Flüe, y la “Oración común”, de San Pedro Canisio.

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vez a ser aún más grandes, como la presencia de tanto mal en el mundo. Nos habla en particular de Jesucristo, verdadero eje central de su vida, al cual “ve directamente ante” sí “siempre grande y misterioso” y del hecho que “muchas frases de los evangelios las encuentro ahora, por su grandeza y su peso, más difíciles que antes”, y que “percibimos con mucha más fuerza la gravedad de las preguntas, la presión de la impiedad actual, la presión de la ausencia de fe, incluso muy dentro de la Iglesia (p. 37). SAN JUAN PABLO II NOS ENTREGÓ SU PRECIOSO TESTIMONIO SOBRE CÓMO VIVÍA EN LA FE LA CONDICIÓN DE GRAVE SUFRIMIENTO A CAUSA DE LA ENFERMEDAD. BENEDICTO XVI NOS ENTREGA EL TESTIMONIO DEL HOMBRE DE DIOS ANCIANO, QUE SE PREPARA PARA EL ENCUENTRO CON EL SEÑOR.

El anciano Pontífice vive el acercamiento a los umbrales del misterio “sin abandonar la certeza de fondo de la fe y permaneciendo, por así decir, inmerso en la misma”. “Uno se da cuenta de que tiene que ser humilde; de que cuando no comprende las palabras de la Escritura, debe esperar a que el Señor le abra el acceso a ellas” (p. 39). Sabemos que Joseph Ratzinger se ha dedicado considerablemente en su reflexión teológica a la escatología, es decir, a las “cosas últimas”, y es hermoso constatar que ahora precisamente esa reflexión sigue acompañándolo también ante la perspectiva próxima del encuentro con Dios, señal evidente de que no era una reflexión formal y superficial. En todo caso, habla serenamente de la mirada a la vida pasada y del “peso de la culpa”, del pesar por no haber hecho lo suficiente por los demás, pero también de la confianza en el amor fiel de Dios, del hecho que en el momento del encuentro “le rogará ser indulgente con su insignificancia” y de la convicción de que en la vida eterna “ se encontrará de verdad en casa” (p. 41). Benedicto XVI vive en este tiempo “sencillamente en una meditación. Pensando una y otra vez que el fin se acerca. Intentando hacerme la idea y, sobre todo, manteniéndome presente a mí mismo. Lo importante no es que me lo represente, sino el hecho de vivir con la conciencia de que toda la vida se dirige hacia un encuentro” (p. 291). Y la última respuesta de la conversación termina así: “Cada vez he visto con mayor claridad que Dios mismo no solo es, por así decirlo, un gobernante poderoso y un poder lejano, sino que es amor y me ama; de ahí que la vida debe estar modelada por Él. Por esta fuerza que se llama amor” (p. 293).

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Motivos y espíritu de la renuncia al pontificado Además de esta perla fundamental —en nuestra opinión, el aspecto más importante del libro—, en otro nivel se aprecia la respuesta clara y serena de Benedicto XVI a todas las elucubraciones inmotivadas sobre los motivos de su renuncia, aclarando el espíritu y los motivos de la misma. A decir verdad, para quienes estuviesen abiertos a comprender, las motivaciones se expresaban con bastante claridad en el texto mismo de la renuncia pronunciada por el Papa Benedicto el 11 de febrero de 2013; pero es cierto que a pesar de esto —a causa de la novedad del hecho mismo de la renuncia— surgieron posteriormente numerosas interrogantes e interpretaciones sobre “otras explicaciones”, ocultas o no confesadas, especialmente en la dirección de interpretar la renuncia como presentada ante las dificultades o desilusiones de la última etapa del pontificado o —lo que es peor— como consecuencia de oscuros complots o chantajes. Siempre hemos pensado que estas interpretaciones eran infundadas y a veces realmente fantasiosas, y por parte nuestra siempre lo hemos dicho desde el comienzo, pero evidentemente eso no era suficiente. Al respecto, motivado por las preguntas de Seewald, el mismo Benedicto, en primera persona, despeja la situación con claridad y decisión —de manera, esperamos, definitiva—, hablando del camino de discernimiento con el cual llegó ante Dios a la decisión, y de la serenidad con la cual, una vez tomada esta decisión, la comunicó y llevó a cabo sin incertidumbre alguna, y nunca se arrepintió de eso. Insiste en el hecho de que la decisión no fue tomada bajo la presión de dificultades apremiantes, sino precisamente cuando estas se habían superado substancialmente. “Pude renunciar porque el sosiego había vuelto a esta situación. No cedí a ninguna presión ni por incapacidad de manejar ya estas cosas” (p. 53).

VIVE EL ACERCAMIENTO A LOS UMBRALES DEL MISTERIO “SIN ABANDONAR LA CERTEZA DE FONDO DE LA FE Y PERMANECIENDO, POR ASÍ DECIR, INMERSO EN LA MISMA”. “UNO SE DA CUENTA DE QUE TIENE QUE SER HUMILDE; DE QUE CUANDO NO COMPRENDE LAS PALABRAS DE LA ESCRITURA, DEBE ESPERAR A QUE EL SEÑOR LE ABRA EL ACCESO A ELLAS”.

Con todo, aparte de la respuesta a las interpretaciones infundadas, de las palabras de Benedicto se desprenden también con claridad y naturalidad las verdaderas motivaciones de la renuncia, que resultan ser absolutamente razonables y convincentes. En cierto sentido —permítasenos decirlo— la renuncia por parte del Papa, cuando se siente efectivamente

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BENEDICTO XVI VIVE EN ESTE TIEMPO “MEDITANDO. PENSANDO SIEMPRE QUE EL FIN SE APROXIMA. PROCURANDO PREPARARME PARA ESE MOMENTO Y SOBRE TODO TENIÉNDOLO SIEMPRE PRESENTE. LO IMPORTANTE NO ES IMAGINARLO, SINO VIVIR CON CONCIENCIA DE QUE TODA LA VIDA TIENDE A ESTE ENCUENTRO”.

inadecuado para el ejercicio de su responsabilidad en el gobierno de la Iglesia a causa de la disminución de las fuerzas físicas y psíquicas, se manifiesta como necesaria y “normal”. “El Papa —responde Benedicto— tiene que hacer también cosas concretas, debe tener en mente una imagen global de la situación, debe saber qué prioridades hay que marcar, etc. (…) Aunque se diga que se puede prescindir algo de ello, aún quedan muchas cosas esenciales. Si se quiere desempeñar adecuadamente la tarea, está claro que cuando uno no tiene ya la capacidad suficiente, lo pertinente es —al menos para mí, otros pueden verlo de manera distinta— dejar libre la sede pontificia” (p. 49). Aun cuando es evidentemente soberana la libertad de todo Papa al respecto, no se puede no constatar que la decisión de Benedicto ha ofrecido un modelo de discernimiento y ha abierto concretamente —¿podemos decir también en este caso “definitivamente”?— una posibilidad de elección más fácil de recorrer para todos sus sucesores, que a su vez reconozcan ante Dios la oportunidad en las condiciones existenciales e históricas concretas en que se encuentren. Estos dos grandes argumentos sumamente importantes son los que en nuestra opinión justifican plenamente y hacen oportuna la publicación de este libro en vida de Benedicto.

Materiales para una biografía Asímismo, en la segunda y tercera parte, la conversación se extiende en argumentos sumamente diversos sobre la totalidad de la vida de Joseph Ratzinger, desde la familia de origen hasta la totalidad del pontificado. Como explicó el mismo Seewald en una entrevista reciente3, conviene observar que el libro surgió en realidad de ciertos coloquios concedidos al entrevistador por Benedicto XVI, tanto antes como después de la renuncia4, en vista de una posible futura biografía, respondiendo por lo tanto con aclaraciones y profundizaciones a preguntas sobre situaciones, episodios y encuentros de especial interés en las diversas etapas de la larga vida y de la actividad de Ratzinger. 3 Entrevista de P. SCHWARZ, Christ und Welt, Zeit online, 7 de septiembre de 2016. 4 En agosto y noviembre de 2012, antes de la renuncia; en julio y diciembre de 2013, y en febrero de 2014, después de la renuncia.

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No sabemos si Seewald nos ofrecerá una verdadera biografía ni cuándo lo hará. Este libro no lo es en modo alguno. Sin embargo, con párrafos sintéticos de introducción en los diversos capítulos y con una oportuna formulación de las preguntas, Seewald ordena y contextualiza en rápida sucesión cronológica las respuestas de Benedicto. La claridad y la profundidad de muchas respuestas, así como su tono personal y su absoluta sinceridad, hacen cautivadora la lectura de una serie de informaciones y reflexiones que de otro modo serían fragmentarias. Nos permitimos observar que efectivamente es posible comprender mejor el valor de estas partes del libro sobre la base de un conocimiento más completo y orgánico de la vida y la obra de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, es decir, precisamente de una biografía orgánica, a la cual se otorga con esta entrevista un enriquecimiento de testimonios y observaciones expresadas “en primera persona”, que es útil para entrar en mayor profundidad y más “en lo vivo” del conocimiento del biografiado.

DESPEJA LA SITUACIÓN CON CLARIDAD Y DECISIÓN, HABLANDO DEL CAMINO DE DISCERNIMIENTO CON EL CUAL LLEGÓ ANTE DIOS A LA DECISIÓN, Y DE LA SERENIDAD CON LA CUAL, UNA VEZ TOMADA ESTA DECISIÓN, LA COMUNICÓ Y LLEVÓ A CABO SIN INCERTIDUMBRE ALGUNA, Y NUNCA SE ARREPINTIÓ DE ESO.

En este contexto, diríamos que es muy hermoso e interesante leer estas conversaciones sobre el fondo ofrecido por la imponente biografía de Ratzinger recién publicada por Elio Guerriero 5. En nuestra opinión, precisamente sobre este fondo amplio pueden presentar especial interés las páginas dedicadas a temas de mayor relevancia. Puede señalarse, por ejemplo, el tema del nazismo en la experiencia familiar y eclesial del joven Ratzinger o el clima cultural casi exaltante vivido por el joven 5 Ver E. GUERRIERO, Servitore di Dio e dell’umanità, Milán, Mondadori, 2016.

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profesor de teología en Bonn, en el contexto del renacimiento de Alemania después de la catástrofe de la guerra, o su aporte personal como experto en el Concilio Vaticano II, especialmente sobre el tema fundamental de la relación entre Escritura, Tradición y Magisterio, o su posición cada vez más crítica ante otros teólogos alemanes precisamente sobre la comprensión misma de la naturaleza y la función de la teología en relación con la fe de la Iglesia, o por último su estrecha y sumamente larga relación de cercanía y colaboración con el Papa Wojtyla. Queremos presentar aquí únicamente dos ejemplos tomados de estas páginas. LA CLARIDAD Y LA PROFUNDIDAD DE MUCHAS RESPUESTAS, ASÍ COMO SU TONO PERSONAL Y SU ABSOLUTA SINCERIDAD, HACEN CAUTIVADORA LA LECTURA DE UNA SERIE DE INFORMACIONES Y REFLEXIONES QUE DE OTRO MODO SERÍAN FRAGMENTARIAS.

Hablando de su creciente disentimiento con la orientación de otros teólogos (Küng, por ejemplo) en el curso del período en el cual era profesor en las facultades alemanas, Ratzinger lo explica sencillamente así: “Vi que la teología no era ya interpretación de la fe de la Iglesia Católica, sino que reflexionaba sobre sí misma, sobre cómo podía y debía ser. Como teólogo católico, para mí aquello no era conciliable con la teología” (p. 200). A propósito de las relaciones con el Papa Wojtyla, es muy ameno el relato de lo que ocurre después de la publicación del polémico documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Dominus Iesus. Por cuanto Juan Pablo II, después de las críticas e insinuaciones sobre una diferencia de pensamiento entre el Papa y el Prefecto, quería manifestar de manera “inequívoca” su pleno apoyo al documento, pidió al cardenal prepararle un texto en ese sentido para pronunciar en el Angelus dominical. Ratzinger lo hizo, pero en forma muy “rebuscada”, de tal manera que al final todos dijeron: “Ah, también el Papa se ha distanciado del Cardenal” (p. 217). Podrían recopilarse muchos otros fragmentos preciosos entre las páginas de estas conversaciones. Por ejemplo, las observaciones sobre cierto espíritu de contradicción que caracteriza desde su juventud la personalidad de Joseph Ratzinger “Está ahí, en efecto. El gusto por llevar la contraria, sí que es cierto” (p. 84), o el recuerdo feliz de los comienzos de su ministerio sacerdotal, cuando era capellán en Bogenhausen: “Ese año fue en verdad el tiempo más hermoso de mi vida” (p. 122). O la sintonía profunda y los encuentros con grandes espíritus de la Iglesia de nuestros tiempos, como Guardini, De Lubac, Von Balthasar… Se podría continuar mucho tiempo.

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Balance de un pontificado y acogida del sucesor Muchos se interesarán ciertamente en las respuestas que contribuyen a hacer un “balance” del pontificado por parte del mismo Papa Benedicto a partir de sus pautas. Ciertamente, esta es también una posibilidad inédita. Ofrecemos tan solo algunas ideas.

«Lo más importante es la cordial valoración positiva de la novedad que trae Francisco, primer Papa latinoamericano, a la Iglesia: “Significa que la Iglesia es móvil, dinámica y abierta, que en ella tienen lugar desarrollos nuevos. Que no está anquilosada en esquema alguno, sino que nos depara sin cesar sorpresas; que es portadora de una dinámica capaz de renovarla de continuo. Esto es bello y alentador: que también en nuestro tiempo ocurran cosas que nadie esperaba y muestran que la Iglesia está viva y llena de posibilidades inéditas”, señala el Papa emérito Benedicto XVI.»

NO CABE DUDA DE QUE LA GRAN OBRA SOBRE JESÚS TIENE UN LUGAR CENTRAL EN EL PONTIFICADO DE BENEDICTO XVI. NO SE TRATABA DEL EJERCICIO DEL TEÓLOGO EN EL “TIEMPO LIBRE” QUE LE DEJABA EL SERVICIO COMO PAPA,(…)

Llamado a destacar lo que “deseaba hacer” y lo que “no deseaba hacer” como Papa, Benedicto responde: “Para mí era importante volver a poner también en primer plano la Sagrada Escritura. Se quiera o no, yo era un hombre que procedía de la teología y sabía que mi punto fuerte, en caso de haberlo, es que anuncio positivamente la fe. En consonancia con ello, quería sobre todo enseñar desde la plenitud entera de la Sagrada Escritura y la tradición” (p. 236). Benedicto vuelve a destacar varias veces el espíritu de su pontificado, reconociendo en cierto sentido su señal distintiva en el Año de la Fe: “Un nuevo estímulo para CRECER, una vida

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desde el centro, desde lo dinámico, redescubrir a Dios, redescubrirlo en Cristo, o sea, encontrar de nuevo la centralidad de la fe” (p. 281).

(…) SINO SU SERVICIO MÁS IMPORTANTE PARA LA IGLESIA, PORQUE QUEREMOS ADVERTIR CON EMOCIÓN LA CONTINUIDAD DE SU ESTUDIO SOBRE LA PERSONA DE JESÚS Y SU VIVIR HOY CONTINUAMENTE ANTE ÉL, “SIEMPRE GRANDE Y MISTERIOSO” EN LA ÚLTIMA ETAPA DE SU VIDA.

No cabe duda de que la gran obra sobre Jesús tiene un lugar central en el pontificado de Benedicto XVI. No se trataba del ejercicio del teólogo en el “tiempo libre” que le dejaba el servicio como Papa, sino su servicio más importante para la Iglesia, porque “si no conocemos ya a Jesús, la Iglesia está acabada. Y el peligro de que determinados tipos de exégesis nos lo destruyan y desgasten sin más de tanto hablar de él, es inmenso” (p. 253). Precisamente Seewald pone el título “El Papa de Jesús” a la tercera parte del libro. Una vez más, así como antes observamos la continuidad entre la reflexión teológica de Ratzinger sobre la escatología y su actual meditación sobre las realidades últimas, ahora queremos advertir con emoción la continuidad de su estudio sobre la persona de Jesús y su vivir hoy continuamente ante él, “siempre grande y misterioso” (p. 37), en la última etapa de su vida. Es notable, comentando las dificultades y oposiciones encontradas en su pontificado, la observación por parte de Benedicto de que otros Papas de los tiempos modernos —en particular Pío IX y Benedicto XV— debieron soportar ataques mucho más violentos que él por haber querido evitar proféticamente asumir posiciones políticas o por haber condenado claramente la Primera Guerra Mundial como “inútil estrago” (p. 202 s.). Seewald no ha perdido la oportunidad de plantear también ciertas preguntas a Benedicto a propósito de su sucesor. Él responde con sencillez que no esperaba la elección del cardenal Bergoglio, pero lo conmovió el hecho de que haya querido llamarlo por teléfono antes de salir a la logia de la Basílica, y “cuando vi cómo hablaba con Dios, por un lado, y con las personas, por otro, me alegré de veras y me sentí feliz” (p. 59). No tiene dificultad alguna para advertir en Francisco rasgos diferentes de personalidad, de temperamento y de gobierno, como “el valor con que enfrenta los problemas y busca las soluciones” (p. 45); pero lo más importante es la cordial valoración positiva de la novedad que trae Francisco, primer Papa latinoamericano, a la Iglesia: “Significa que la Iglesia es

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móvil, dinámica y abierta, que en ella tienen lugar desarrollos nuevos. Que no está anquilosada en esquema alguno, sino que nos depara sin cesar sorpresas; que es portadora de una dinámica capaz de renovarla de continuo. Esto es bello y alentador: que también en nuestro tiempo ocurran cosas que nadie esperaba y muestran que la Iglesia está viva y llena de posibilidades inéditas” (p. 60). Ratzinger, cardenal y Papa, ha sido siempre un hombre valeroso en sus amonestaciones, cuando era necesario, ante los riesgos y las desviaciones en la Iglesia, así como en la sociedad y en la cultura de nuestro tiempo; pero también ha sido siempre un hombre de sólida esperanza, capaz de mirar hacia adelante y reconocer las señales de la presencia activadora del Espíritu. “Desempeñé el ministerio petrino ocho años. En ese tiempo hubo muchas situaciones difíciles (…) pero en conjunto fue también un período de tiempo en el que numerosas personas reencontraron el camino hacia la fe y existió un gran movimiento positivo” (p. 287). En conclusión, la mirada que hace de su pontificado, con sus luces y sus límites, es humilde, lúcida y serena, como corresponde a quien “contando sus días” ha aprendido a mirar los eventos de este mundo con la “sabiduría del corazón” (ver Sal 90), y puede encomendar a Dios con confianza su vida y su obra. Entretanto, como nos recordaba el Papa Benedicto al terminar su última audiencia general del 27 de febrero de 2013: “Dios sigue guiando a su Iglesia”.

LA MIRADA QUE HACE DE SU PONTIFICADO, CON SUS LUCES Y SUS LÍMITES, ES HUMILDE, LÚCIDA Y SERENA, COMO CORRESPONDE A QUIEN “CONTANDO SUS DÍAS” HA APRENDIDO A MIRAR LOS EVENTOS DE ESTE MUNDO CON LA “SABIDURÍA DEL CORAZÓN” (VER SAL 90), Y PUEDE ENCOMENDAR A DIOS CON CONFIANZA SU VIDA Y SU OBRA.

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«La Biblioteca Vaticana constituye un tesoro para la Iglesia y para la humanidad entera. De acuerdo con la voluntad de su fundador, es una biblioteca humanista, ya que procura reunir lo mejor de la cultura humana para ponerla a disposición de los investigadores de todo el mundo, sin distinción de religión».

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Iglesia y memoria POR JEAN-LOUIS BRUGUÈS, O.P.

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aced esto en memoria mía”. Muy pocas frases del Nuevo Testamento tienen el mismo peso de esta expresión. Se repite la misma en dos pasajes, refiriéndose ambos a la institución de la Eucaristía (Lc 22, 19 y 1 Co 11, 24-25). Como haciendo eco, San Pablo escribía a su vez: “Acuérdate de Jesucristo” (2 Tm 2, 8). En cada misa, el sacerdote renueva la invitación. Esto permite intuir que existe una estrecha relación entre la Iglesia y la memoria. Hacer memoria es propio de la esencia de la misión de la Iglesia. En los tiempos en que yo enseñaba, los estudiantes siempre me constreñían a precisar el significado de las palabras que empleaba. “¿Dijo usted memoria? ¿Pero qué es memoria?”. Respondía que era aquello que permite ir adelante en la vida con una certeza reforzada año tras año. La memoria es ese lugar íntimo donde almacenamos los hechos de la vida para volver a encontrarlos en el momento oportuno en forma de experiencia, cada vez que es necesario, para hacer que sean más seguras las decisiones por tomar. Podríamos también llamarla nuestro cofre de los tesoros. Aumenta a medida que dejamos de lado recuerdos y obtenemos enseñanzas. Gracias a ella avanzamos más en nuestro camino de vida y adquirimos más seguridad. La memoria tiene un rol comparable con el de la quilla de una embarcación. El motor transmite a esta última los impulsos necesarios para avanzar, y el timón mantiene la dirección tomada, pero la quilla es la que garantiza la estabilidad. Lo que es verdad para la persona también es válido para la sociedad. Al ser nombrado Bibliotecario y Archivero de la Santa Iglesia Romana, recibí en cierto modo el Ministerio de la memoria. El Secretario de Estado destacaba la existencia de un vínculo entre esos dos servicios, una interdependencia entre pasado y futuro. ¿Cuál era este vínculo? ¿Es verdad que la memoria prepara el futuro? ¿Y cómo?

LA MEMORIA ES ESE LUGAR ÍNTIMO DONDE ALMACENAMOS LOS HECHOS DE LA VIDA PARA VOLVER A ENCONTRARLOS EN EL MOMENTO OPORTUNO EN FORMA DE EXPERIENCIA, CADA VEZ QUE ES NECESARIO, PARA HACER QUE SEAN MÁS SEGURAS LAS DECISIONES POR TOMAR. (…)

“Lectio Magistralis” con motivo de la inauguración del año académico del Ateneo Pontificio “Regina Apostolorum” (5 de octubre de 2015).

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Identidad y confianza

(…) PODRÍAMOS TAMBIÉN LLAMARLA NUESTRO COFRE DE LOS TESOROS. AUMENTA A MEDIDA QUE DEJAMOS DE LADO RECUERDOS Y OBTENEMOS ENSEÑANZAS. GRACIAS A ELLA AVANZAMOS MÁS EN NUESTRO CAMINO DE VIDA Y ADQUIRIMOS MÁS SEGURIDAD.

En su exhortación apostólica Evangelii gaudium1, el Papa Francisco explica que “la memoria es una dimensión de nuestra fe que podríamos llamar «deuteronómica», en analogía con la memoria de Israel. Jesús nos deja la Eucaristía como memoria cotidiana de la Iglesia” (§ 13). En el Antiguo Testamento, Dios, dirigiéndose a su pueblo para revelarle lo que quiere llevar a cabo para él y enseguida lo que espera recibir del mismo, comienza haciendo memoria de todo cuanto ya ha realizado en su favor. Antes de entregarle la Ley, Él se presenta en estos términos: “Yo soy Yahvé tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre” (Dt 5, 6). Es evidente entonces que en el acto de recordar hay una doble función. Por una parte, la memoria permite acceder a la identidad, en este caso a la identidad de Dios; pero la observación también es válida para los seres humanos: cuando una persona tiene dudas sobre su identidad, recurre a su memoria; le recuerda hechos pasados o las circunstancias de un encuentro anterior, que le permitirán ubicarse. Por otra parte, el acto de la memoria coloca los fundamentos para la confianza: de hecho, precisamente por cuanto Dios lo ha liberado de la esclavitud de Egipto, el pueblo puede otorgar crédito a sus peticiones —en este caso la obediencia a la Ley— y a sus promesas; pero esta observación también es válida para la vida social: precisamente porque conservo la memoria del bien realizado por una persona en el pasado para mí, puedo confiar en la forma en que esa persona se comportará en el futuro en relación conmigo. Identidad, confianza: estos dos términos nos sirven de hilo conductor en nuestro camino. La cohesión de un grupo social, político o religioso, y más aún su futuro, dependen en gran parte de la capacidad de hacer memoria sobre los propios orígenes. La adhesión a Europa, por ejemplo, no será ciertamente la misma en caso de referirnos a los “padres fundadores”, Robert Schumann y Alcide De Gasperi, es decir, a quienes quisieron crearla y al espíritu con el cual dieron los primeros pasos, o si se considera que Europa no necesita plantearse interrogantes sobre sus propios orígenes, por ser una idea que debe reinventarse 1 Exhortación del 24 de noviembre de 2013.

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constantemente. ¿Tiene raíces cuyo recuerdo podría iluminar los desafíos de hoy? ¿O aspira simplemente a convertirse en un inmenso mercado sin fronteras geográficas, sin pasado ni cultura? Se trata además de una cuestión esencial de identidad.

Recuerda a Jesucristo El cristianismo se refiere a Jesús de Nazaret, Dios y hombre verdadero, como su fundador. Y este es el título elegido por el teólogo Joseph Ratzinger, elegido Papa con el nombre Benedicto XVI, para su trilogía publicada entre 2007 y 2012. En diciembre de 2013, la Fundación Joseph Ratzinger / Benedicto XVI2 organizó en Roma un simposio centrado en este tema: ¿cómo podemos llegar a conocer la imagen más exacta y más auténtica posible del fundador? ¿Nos permiten los Evangelios recuperar de manera creíble la humanidad histórica de Jesús de Nazaret? Más que para otras religiones que no tienen un verdadero fundador históricamente rastreable, como el hinduismo, por ejemplo, para el cristianismo es vital mostrar la propia fidelidad a la persona de Cristo, a lo que dijo y realizó —con sus acta et passa, dirían los teólogos medievales—, pero también a lo que prometió. Así, el cristianismo pone en práctica cuatro actos de memoria. Existe al respecto lo que podría definirse como memoria de los lugares. El creyente siente la necesidad de encontrar los ambientes mismos donde Cristo vivió, de respirar el mismo aire que Él respiró, de ver la misma luz, de recorrer esos mismos itinerarios, de tocar las piedras, de mirar los edificios que ciertamente lo vieron pasar… Los Evangelios son sorprendentemente precisos —como señala el historiador Jean-Christian Petitfils3— al mencionar una aldea o un barrio de Jerusalén, o una montaña o las orillas de un río donde Jesús se dirigió a predicar, a realizar milagros o a rezar. En su libro La Galilée, Pierre Loti, cuya casa tuve el placer de ver hace poco tiempo en Valparaíso, canta la dulzura de los paisajes conocidos por Cristo. Escuchaba allí la flauta de los pastores, que no debía haber cambiado desde los siglos pasados.

EN SU EXHORTACIÓN APOSTÓLICA EVANGELII GAUDIUM, EL PAPA FRANCISCO EXPLICA QUE “LA MEMORIA ES UNA DIMENSIÓN DE NUESTRA FE QUE PODRÍAMOS LLAMAR «DEUTERONÓMICA», EN ANALOGÍA CON LA MEMORIA DE ISRAEL. JESÚS NOS DEJA LA EUCARISTÍA COMO MEMORIA COTIDIANA DE LA IGLESIA” (§ 13). (…)

2 La Fundación ha comenzado a publicar las obras completas de Joseph Ratzinger. Para la traducción al francés, véanse las ediciones “Parole e Silenzio” (Palabras y Silencio) a partir de 2014. 3 J.-C. PETITFILS, Jésus, París, Fayard, 2011. Los exégetas detestan a quienes se aventuran en su ámbito: hacen del mismo una especie de reserva de caza. Han criticado muchísimo a quienes, a pesar de estar dotados de indudable competencia profesional, osaban no obstante hacer una investigación histórica sobre Jesús. Se puede consultar también A. PUIG, Jesús. Una biografía, Edhasa, Buenos Aires, 2006.

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LA BIBLIOTECA APOSTÓLICA VATICANA TUVO SU ORIGEN POCO ANTES DE 1450, FUNDADA POR EL PAPA NICOLÁS V, QUIEN YA HABÍA TRABAJADO EN EL NACIMIENTO DE LA PRIMERA BIBLIOTECA “MODERNA”, EN EL CONVENTO DOMINICO DE SAN MARCOS, EN FLORENCIA.

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ALGUNOS TEÓLOGOS HAN VISTO EN LA MEMORIA CIERTO CARÁCTER DIVINO. SAN AGUSTÍN, POR EJEMPLO, CONSIDERABA LA MEMORIA UNA FACULTAD HUMANA EN SÍ MISMA, DISTINTA DEL INTELECTO Y LA VOLUNTAD, PERO A LA PAR CON ESTOS. VEÍA EN ELLA LA HUELLA MÁS SIGNIFICATIVA DE LA CREACIÓN DEL HOMBRE A IMAGEN DE DIOS.

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Semejante deseo por parte del creyente es propio de lo que se podría llamar “estrategia amorosa”: después de dejarnos el ser amado, ¿no sentimos tal vez la necesidad de volver a encontrar los lugares y las cosas que nos siguen hablando de esa persona a pesar de su ausencia? Por extensión, la memoria cristiana —o la memoria católica, o la memoria ortodoxa, ya que no ocurre lo mismo con la memoria protestante— busca un contacto, que podemos definir como físico, con aquellos que conocieron a Cristo de cerca. A esta segunda tipología la llamamos memoria de la cercanía (o de la proximidad). Acercarse a quienes estuvieron junto a él, por haber sido sus contemporáneos, como María, su madre, y sus discípulos, o porque la santidad de ellos elaboró imágenes especiales y particularmente conmovedoras de la santidad de Cristo, significa acercarse a Cristo mismo. Así se explica el fenómeno de las peregrinaciones, que hace al cristianismo ser una religión sumamente física, en la cual el creyente siente la necesidad de tocar para ser él mismo tocado. Ciertamente, el peregrinaje como tal no es un fenómeno único del cristianismo: bastaría pensar en La Meca o en Benarés. A estos lugares se acude para cumplir con un precepto, realizar un voto o pedir una gracia, como una curación, por ejemplo. Estas motivaciones no son por lo demás ajenas a la práctica cristiana; pero en esta última existe además el deseo de llegar al fundador a través de las personas que pusieron su existencia en sintonía con la de Cristo: la Santísima Virgen, seguramente, en Lourdes, Loreto o Guadalupe; los apóstoles que siguieron al Maestro hasta la muerte, en Roma o en Santiago de Compostela, por hablar solamente de los lugares más frecuentados. El tercer acto de la memoria es sorprendente. La Iglesia es llamada Cuerpo de Cristo (Lumen Gentium, 7). Por cuanto hace memoria de las palabras y los gestos de su fundador, la Iglesia no solo busca fidelidad en relación con la letra o precisión histórica, como correspondería con cualquier personaje del pasado; la Iglesia desea mostrar lo que el Viviente hoy todavía sigue diciendo y haciendo. Se compromete a hacer presente a Cristo entre los hombres de todos los tiempos y todas las civilizaciones. Esta es la misión esencial de la Iglesia peregrina. El carácter sacramental representa su esencia misma: de hecho, un sacramento transmite la vida misma de Cristo resucitado y hace partícipes de su naturaleza a quienes lo reciben; es fuente de gracia. Se


puede entonces hablar con pleno derecho de memoria sacramental. Algunos teólogos han visto en la memoria cierto carácter divino. San Agustín, por ejemplo, consideraba la memoria una facultad humana en sí misma, distinta del intelecto y la voluntad, pero a la par con estos. Veía en ella la huella más significativa de la creación del hombre a imagen de Dios.

Un jardín en el bolsillo La preocupación por el recuerdo explica el esmero con que el cristianismo ha conservado los escritos que tratan sobre Cristo en su paso entre los hombres y sobre la Iglesia enviada en misión. Se podría hablar por último de la memoria de los escritos. Permítase al Archivero-Bibliotecario del Vaticano detenerse un poco en este último tipo de memoria, considerando en todo caso que no supera en importancia a las tres anteriores. Desde los albores de la Iglesia de Roma, los Papas han acostumbrado registrar en su scrinium (archivo) personal los gesta martyrum, los códices litúrgicos, la memoria de las consagraciones episcopales, las donaciones hechas a la Iglesia. La exigencia de conservar estos documentos nació de la necesidad de dictar los primeros pasos de la Iglesia naciente. Estos documentos aumentaron a medida que se desarrollaba el rol del Pontífice romano como jefe de Estado que establecía relaciones diplomáticas con numerosos países y sobre todo como jefe de una Iglesia que adquiría un carácter cada vez más universal. Es preciso esperar hasta el Papa Pablo V, en 1611-1612, para que los diversos fondos existentes se reagrupen en lo que hoy se llama Archivo Secreto Vaticano. Esta denominación despertó la fantasía de algunos novelistas, como Dan Brown, que nunca han puesto los pies en nuestra institución, pero han aprovechado, con el gran éxito popular y financiero que conocemos, la absurda idea del complot y de los secretos cósmicos que la Iglesia quisiera a toda costa ocultar. La realidad es más prosaica… y menos novelesca. Del latín secretum, el término “secreto” sencillamente significa que el archivo se encuentra a disposición del Papa, al mismo tiempo pastor y jefe de Estado. Con sus 87 kilómetros de estanterías y sus millones de documentos, aún no inventariados totalmente, el Archivo Secreto Vaticano ha llegado a ser el más rico del mundo. Cuando el Papa Benedicto XVI me nombró para el cargo que actualmente ocupo, me confió que él mismo habría deseado

DESDE LOS ALBORES DE LA IGLESIA DE ROMA, LOS PAPAS HAN ACOSTUMBRADO REGISTRAR EN SU SCRINIUM (ARCHIVO) PERSONAL LOS GESTA MARTYRUM, LOS CÓDICES LITÚRGICOS, LA MEMORIA DE LAS CONSAGRACIONES EPISCOPALES, LAS DONACIONES HECHAS A LA IGLESIA.

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DEL LATÍN SECRETUM, EL TÉRMINO “SECRETO” SENCILLAMENTE SIGNIFICA QUE EL ARCHIVO SE ENCUENTRA A DISPOSICIÓN DEL PAPA, AL MISMO TIEMPO PASTOR Y JEFE DE ESTADO. CON SUS 87 KILÓMETROS DE ESTANTERÍAS Y SUS MILLONES DE DOCUMENTOS, AÚN NO INVENTARIADOS TOTALMENTE, EL ARCHIVO SECRETO VATICANO HA LLEGADO A SER EL MÁS RICO DEL MUNDO.

«Cuando el Papa Benedicto XVI me nombró para el cargo que actualmente ocupo, me confió que él mismo habría deseado desempeñarlo si no hubiese sido elegido para el trono papal. Agregó: “Le confío los tesoros de la Iglesia”.» En la foto Mons. Brugès saluda al Papa Francisco.

desempeñarlo si no hubiese sido elegido para el trono papal. Agregó: “Le confío los tesoros de la Iglesia”. El término puede asombrar: los verdaderos tesoros de la Iglesia son más bien los santos, los sacramentos o eventualmente los pobres. Se justificaría entonces el asombro. El escritor latino Terencio decía: “Nada de lo que es humano me es ajeno”. Esto vale, con mayor razón, para la Iglesia: con sus múltiples matices, lo humano le habla de Dios, porque la humanidad fue creada a imagen de Dios. Se puede entonces ver en nuestra Biblioteca la memoria no solo de la Iglesia, sino también del humanismo tout court. En el prestigioso Salón Sixtino, las grandes bibliotecas de la humanidad están situadas frente a los concilios ecuménicos, ilustrando así el necesario diálogo entre la fe y la razón, la necesidad que cada uno tenía del otro para avanzar en su propio ámbito. La Biblioteca Apostólica Vaticana tuvo su origen poco antes de 1450, fundada por el Papa Nicolás V, quien ya había trabajado en el nacimiento de la primera biblioteca “moderna”, en el convento dominico de San Marcos, en Florencia (donde se encuentran los maravillosos frescos del Beato Angélico). El Papa encargó la adquisición de libros en mercados de Oriente y Occidente; envió a sus hombres de confianza a las tierras más remotas para reunir las obras más representativas del genio humano. A partir de aquel entonces, las adquisiciones


prosiguieron con ritmo variable, pero sin interrupciones. Así, la Biblioteca Vaticana constituye un tesoro para la Iglesia y para la humanidad entera. De acuerdo con la voluntad de su fundador, es una biblioteca humanista, ya que procura reunir lo mejor de la cultura humana para ponerlo a disposición de los investigadores de todo el mundo, sin distinción de religión. No es por consiguiente una biblioteca eclesiástica, como es posible ver en los Seminarios o en las Facultades de Teología, si bien en estas las obras de teología, filosofía y derecho canónico se encuentran en abundancia. Distribuidos en 54 kilómetros de estantes, sus fondos más consistentes son los de la Biblia y los manuscritos antiguos, de la ciencia, la medicina, las matemáticas y la astronomía, de la historia y el arte (sobre todo música y gráfica), sin olvidar una de las colecciones más ricas de medallas en el mundo. Nuestra Biblioteca Vaticana está orgullosa de poseer, además del famoso Codex Vaticanus, que es el manuscrito completo más antiguo de la Biblia en griego (en la Biblioteca Vaticana desde fines del siglo XV), el Papiro Bodmer XIV-XV (ahora Papiro Hanna 1 [Mater Verbi]), de reciente adquisición, que conserva los Evangelios de Lucas y Juan (datable entre los años 180 a 220). No es tan poco común sacar a la luz textos cuya existencia se desconocía totalmente. Es así como se han encontrado en época reciente el Libro VI de la obra De Republica de Cicerón, el manuscrito autógrafo del Ateísmo triunfante, de Tommaso Campanella, o incluso el único manuscrito de la Ética de Spinoza. La historia de las bibliotecas ciertamente no se asemeja a un largo río tranquilo. La conservación de los escritos se enfrenta con tremendas dificultades. Algunas tienen relación con problemas técnicos; otras pueden atribuirse a hechos históricos desafortunados: incendios, dispersiones, destrucciones voluntarias… Cuando quiso abatir el ánimo polaco, Hitler dio orden de aniquilar la Biblioteca de Varsovia. Como bibliotecario, fui invitado por el gobierno de Serbia a suscribir en Belgrado un acuerdo entre la Biblioteca Vaticana y la Biblioteca Nacional de Serbia. Mis interlocutores recordaban con emoción cómo en 1941 las bombas alemanas desencadenaron un fuego de siete días que redujo la biblioteca a cenizas. Me pedían buscar manuscritos antiguos que les permitiesen reconstruir parte del puzzle de su memoria desaparecida. En Francia, no fueron menores los actos de barbarie experimentados. Siendo jefe de Roma, Napoleón dio orden de trasladar a París el Archivo y parte considerable

SE PUEDE ENTONCES VER EN NUESTRA BIBLIOTECA LA MEMORIA NO SOLO DE LA IGLESIA, SINO TAMBIÉN DEL HUMANISMO TOUT COURT. EN EL PRESTIGIOSO SALÓN SIXTINO, LAS GRANDES BIBLIOTECAS DE LA HUMANIDAD ESTÁN SITUADAS FRENTE A LOS CONCILIOS ECUMÉNICOS, ILUSTRANDO ASÍ EL NECESARIO DIÁLOGO ENTRE LA FE Y LA RAZÓN,

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LA IGLESIA ES LA MÁS ANTIGUA INSTITUCIÓN CONTINUAMENTE ACTIVA DE LA HUMANIDAD: MÁS ANTIGUA QUE LOS ESTADOS, MÁS QUE LAS UNIVERSIDADES. PRESENTE YA EN ISRAEL (LUMEN GENTIUM), HA ATRAVESADO CIVILIZACIONES DEVORADAS POR EL SECRETO DE LA HISTORIA, DE LAS CUALES EN MUCHOS CASOS HA CONSERVADO UNA PARTE CONSIDERABLE DEL PATRIMONIO MORAL.

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de la Biblioteca del Vaticano antes que el Congreso de Viena ordenase su repatriación… Así, bibliotecas y archivos se han convertido en símbolos de la identidad social, expuestos sobre esta base a conflictos de carácter ideológico. Menos destructivos, pero igualmente devastadores, los conflictos internos afectan periódicamente la misión humanista de la Iglesia. Cierto romanticismo de la pobreza impulsa a la Iglesia, de manera recurrente, a deshacerse de estas “señales de riqueza y poder”. Así, su historia está salpicada de manifestaciones anti-intelectuales o antihumanistas, que proponen simplificar y abandonar la carga inútil de la cultura, como si fuese un obstáculo para la fe. “¿De qué sirve saber todo esto?”, me preguntó un día una persona después de haber yo recordado la riqueza de la cultura cristiana. “Basta tener la fe, ¡y la fe es para la gente sencilla!”: me quedé sin palabras. Existe por lo tanto en nuestra Iglesia, desde sus orígenes, un auténtico amor a los libros y a los archivos. Decía Birgitta de Suecia: “Un libro es como un jardín que se puede poner en el bolsillo”. Sin embargo, sería un error, como ocurre demasiado a menudo en nuestros días, presentar el cristianismo como una “religión del libro”, como el Islam. Para nosotros, el libro es puramente un apoyo que apunta a abrir el espíritu y el corazón a la obra del Espíritu Santo. En sí misma, “la letra mata, mas el Espíritu da vida” (2 Co 3, 6). ¿Cuál es el porvenir del libro? La cuestión se plantea desde que la informática ha dado acceso a todas las informaciones del mundo. Mientras en el metro de París todavía se encuentran pasajeros leyendo el diario o una novela, en el metro de Seúl, donde cada uno está inmerso en su tablet o su portátil, nada de eso se encuentra. Me doy cuenta de las enormes ventajas con que ha contribuido la informática: una mejor conservación de aquello que corre riesgo de estropearse con el tiempo. Gracias a la generosidad de una gran empresa japonesa, nuestra Biblioteca Vaticana ha comenzado por lo demás a aplicar esta tecnología a sus fondos de manuscritos antiguos. ¿Está el libro entonces condenado a desaparecer? No me atrevo a creerlo, porque un libro puede convertirse en un amigo con su “cuerpo”, su olor, su estructura, su forma y su pátina, con el lugar que ocupa en nuestra biblioteca, por último en nuestro corazón. Como dice Carlos Ruiz Zafón en su


«Nuestra Biblioteca Vaticana está orgullosa de poseer, además del famoso Codex Vaticanus, que es el manuscrito completo más antiguo de la Biblia en griego (en la Biblioteca Vaticana desde fines del siglo XV) el Papiro Bodmer XIV-XV (en la reproducción) Papiro Hanna 1 [Mater Verbi]), de reciente adquisición, que conserva los Evangelios de Lucas y Juan (datable entre los años 180 a 220). No es tan poco común sacar a la luz textos cuya existencia se desconocía totalmente. Es así como se han encontrado en época reciente el Libro VI de la obra De Republica de Cicerón, el manuscrito autógrafo del Ateísmo triunfante, de Tommaso Campanella, o incluso el único manuscrito de la Ética de Spinoza.»

cautivadora novela: “Cada libro, cada volumen que ves tiene un alma. El alma de quien lo ha escrito y el alma de quien lo ha leído han vivido y reviven en él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien recorre sus páginas con su mirada, su espíritu crece y se vuelve más fuerte”4.

TAMBIÉN EN LAS SOCIEDADES SECULARIZADAS —Y EN CIERTO MODO SOBRE TODO EN ESTAS, PRECISAMENTE POR SU MAYOR INCLINACIÓN A BORRAR EL PASADO—, LA IGLESIA HA LLEGADO A SER GUARDIANA DE LA MEMORIA.

Experto en humanidad La Iglesia es la más antigua institución continuamente activa de la humanidad: más antigua que los Estados, más que las universidades. Presente ya en Israel (Lumen gentium), ha atravesado civilizaciones devoradas por el secreto de la Historia, de las cuales en muchos casos ha conservado una parte considerable del patrimonio moral, es decir, del inmenso esfuerzo realizado por los hombres de buena voluntad para conducir una vida más feliz en una Ciudad más justa. La memoria de la Iglesia se ha convertido así en la 4 C. RUIZ ZAFÓN, l’Ombre du vent, Grasset, París, 2004 (pp. 12-13).

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Prensa para restaurar

QUIEN HA PERDIDO LA PROPIA MEMORIA, TAMBIÉN HA PERDIDO DE GOLPE LA PROPIA IDENTIDAD Y SE VUELVE INCAPAZ DE GUIARSE A SÍ MISMO. QUIEN PADECE DE AMNESIA NO TIENE FUTURO.

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Laboratorio fotográfico, equipamiento para reproducciones digitales

memoria de gran parte de la humanidad. En este sentido, la memoria, incluso cristiana, no solo pertenece a la Iglesia, que a su vez no debe comportarse como si tuviese su propiedad, decidiendo arbitrariamente conservar determinadas partes y rechazar otras. No le corresponde dilapidar ni dispersar este patrimonio, so pena de incurrir en una traición a su propia misión. Por el contrario, se le impone velar escrupulosamente por este depósito, que aun cuando no sea el depósito de la fe, no es menos precioso. Sobre esa base, la Iglesia está llamada a desempeñar un rol decisivo en el progreso moral de la humanidad. Cada avance ciertamente requiere una conciencia viva e íntegra de este patrimonio. También en las sociedades secularizadas —y en cierto modo sobre todo en estas, precisamente por su mayor inclinación a borrar el pasado—, la Iglesia ha llegado a ser guardiana de la memoria. Y precisamente a causa de la diversidad de sus opiniones y creencias —ya sea porque no comparten la fe cristiana o porque se oponen a esta— nuestros contemporáneos buscan en la Iglesia su propia memoria. La mayoría ya no le pide, como en la era de la cristiandad, normas y prescripciones; reclama, en cambio, el anuncio de valores fundamentales que a través de la diversidad cultural den testimonio del esfuerzo común de los hombres hacia lo que es “bello y bueno”. Y se incurriría en un contrasentido si se redujese esta custodia a la de un guardián de museo. La Iglesia conserva,


ciertamente, pero para salvar. Su vigilancia es la de un profeta. Presentándose por primera vez en la tribuna de las Naciones Unidas, en 1965, el Papa Pablo VI declaró de este modo la propia identidad: “Me llamo Pedro; soy experto en humanidad”. El rol de la Iglesia es velar y despertar. Con asistencia del Espíritu Santo, sabe mirar a lo lejos, incluso muy lejos: ilumina sobre aquello que podría llamarse “la profundidad de lo que está en juego”. Esta misión profética de la Iglesia no le ahorra el conflicto con cierta modernidad según la cual la Historia no daría respuestas a las interrogantes del presente. Sin embargo, esta modernidad no está libre de contradicciones. En su dimensión técnica, se esfuerza al máximo por la conservación de los datos, que es una manera de hacer referencia a la memoria; sabe muy bien que “cada generación no reinicia el camino desde el principio”. En compensación, en los asuntos vinculados con la antropología, la filosofía, la ética, el arte de vivir, esta misma modernidad considera que nada debe esperarse de las lecciones de los Antiguos. ¡Tiempos nuevos, nuevas soluciones! De hecho, los programas escolares reducen cada vez más el espacio asignado a las ciencias de la memoria en beneficio de las materias científicas. Quien ha perdido la propia memoria, también ha perdido de golpe la propia identidad y se vuelve incapaz de guiarse a sí mismo. Quien padece de amnesia no tiene futuro. La observación vale para los individuos en los cuales la pérdida de la memoria se estudia a nivel de patología, como en el caso de la enfermedad de Alzheimer. También es válida para la colectividad. Las naciones modernas multiplican los aniversarios e instituyen “festividades conmemorativas”. Sin embargo, se puede dudar de su eficacia, hasta el punto que las generaciones más jóvenes no se encuentren sensibilizadas e iniciadas en la riqueza de un pasado común. En este sentido, la crisis de 1968 puede interpretarse como una crisis de la memoria: por primera vez en la historia moderna, una generación ha decidido hacer tabla rasa del pasado. Lúcidamente, voluntariamente, ha decidido no transmitirlo. Ahora bien, aquel que olvida su pasado está condenado a repetirlo. “Quien no recuerda, no vive”, aseguraba el filólogo italiano Giorgio Pasquali.

LA CRISIS DE 1968 PUEDE INTERPRETARSE COMO UNA CRISIS DE LA MEMORIA: POR PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA MODERNA, UNA GENERACIÓN HA DECIDIDO HACER TABLA RASA DEL PASADO. LÚCIDAMENTE, VOLUNTARIAMENTE, HA DECIDIDO NO TRANSMITIRLO.

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Nuestra SeĂąora del Rosario de Andacollo

Y cuando los mineros tuvieron que salir del pueblo por ausencia de mineral, llevaron con ellos su fe y todas sus tradiciones religiosas. Es lo que sucediĂł con el baile chino que por primera vez se bailĂł a la Virgen de la Tirana, al interior de Iquique: fueron los mineros andacollinos quienes formaron el primer Baile Chino de la Tirana.

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A cumplirte agradecidos por tu milagro divino, venimos a tu presencia este baile andacollino. Canto a la Virgen de Andacollo

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Grabado de Claudio Gay

os actuales Santuarios de la fe católica en Chile (La Tirana, Nuestra Señora de Lo Vásquez, San Sebastián de Yumbel, Santa Rosa de Pelequén, Nuestra Señora del Rosario de Andacollo, entre otros) se rigen por los condicionamientos que el Derecho Canónico de la Iglesia exige para su reconocimiento como tales. Pero el Código llega después de la Teología y esta, a su vez, es reflexión y análisis del fenómeno religioso que ya existe. En este sentido, los “santuarios” no son creación de un pastor a cargo de esa porción de Iglesia, sino ratificación por parte de la autoridad eclesiástica de que la fe que ahí se expresa corresponde a una auténtica búsqueda del Dios de Jesucristo, aun cuando tenga aspectos que deben ser discernidos a la luz del Magisterio. La devoción mariana del Santuario Nuestra Señora del Rosario de Andacollo es una prueba de esto.

Historia del Santuario En el año 1570, un lugareño encontró una imagen de la Virgen que pudo haber sido escondida o abandonada por algún cristiano que pasó por la montaña huyendo cuando los indígenas comarcanos saquearon la tierra y destruyeron La Serena.

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Los cronistas de la época atestiguan que Andacollo era entonces un surtidor de oro. Los indígenas que laboraban las minas vieron en esa pequeña imagen una protección celestial contra las turbulencias de los encomenderos. Muy naturalmente empezaron a rendir a la Virgen los cultos y ritos que antes de la llegada de los intrusos buscadores de oro tributaban a las divinidades locales y al sol. En el año 1580, el padre Gaytán de Mendoza se había hecho cargo de la imagen levantando una capilla de coirones, barro y amarras de cuero seco. Datan de esta época, según la memoria local anotaba en el libro que posee el Cacique General sobre los “bailes” religiosos. Ochenta y ocho años después, en 1668, el lugar fue declarado parroquia, aunque el primer cura párroco encontró al llegar la capilla de Gaytán en ruinas y la imagen de la Virgen desaparecida. El padre Álvarez del Tobar levantó entonces una nueva capilla y encargó a Lima la actual imagen de María. En 1789, el padre Vicente Valdivia inaugura un nuevo templo (el actual templo chico), que cien años mas tarde sería insuficiente. Por ese tiempo, en 1873, el obispo de La Serena, monseñor José Manuel Orrego, bendice y coloca la primera piedra de un nuevo y colosal templo que se inaugura en 1893. Actualmente el Santuario se encuentra administrado por la Congregación religiosa “Corazón de María”, más conocidos como los Misioneros Claretianos.

Las fiestas El 26 de diciembre de cada año se celebra la “fiesta grande” de Nuestra Señora del Rosario de Andacollo. También, desde comienzos del siglo XX, se empezó a celebrar el primer domingo de octubre la llamada “fiesta chica”, que tuvo dos motivaciones en su inicio: la primera

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El tipo de baile religioso proviene de las danzas cultuales de los incas que se apropiaron del norte del actual Chile hacia el siglo XV. La costumbre continuรณ con los cristianos y en Andacollo fue tomando su propia identidad.

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fue dar realce a la festividad de la Virgen del Rosario, que la liturgia de la Iglesia fijó para esa fecha; y la segunda fue dar oportunidad a los propios habitantes de Andacollo de celebrar en forma más familiar y participada la fiesta de la Virgen. Ya a comienzos de diciembre, el pueblo entero vive en función de atender a los peregrinos que llegan desde fuera. En ambas ocasiones el número de personas que sube a Andacollo pasa largamente de cien mil.

Para poder atender tal gentío se han venido levantando estructuras (espacios de alojamiento, postas de primeros auxilios, locales de comida, etc.) que han ido mejorando año tras año la atención a los peregrinos. También se ha logrado que el comercio ambulante que participa en todas las festividades populares, se limite a un determinado espacio dentro del pueblo, ya que antiguamente invadía todo, hasta las puertas mismas de los templos.

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Las fiestas de la Virgen, si bien están preparadas con esmero por los capellanes del santuario, “pertenecen” también a los bailes religiosos. El Cacique General, junto al Obispo Diocesano y párroco, preside en cierto modo las principales actividades no sacramentales, y es quien da inicio y término a la gran procesión, debiendo ordenar con rigurosidad la presentación de los más de ochenta bailes que se reúnen en esas ocasiones.

Los bailes religiosos Estos nacen en Andacollo. Y cuando los mineros tuvieron que salir del pueblo por ausencia de mineral, llevaron con ellos su fe y todas sus tradiciones religiosas. Es lo que sucedió con el baile chino que por primera vez se bailó a la Virgen de la Tirana, al interior de Iquique: fueron los mineros andacollinos quienes formaron el primer Baile Chino de la Tirana. Los primeros bailes religiosos nacen a los pies de la Virgen de Andacollo a comienzos del año 1585. La fecha no es segura, pero algunos escritores coinciden en que se remontan a los mismos años del encuentro de la imagen de la Virgen. El tipo de baile religioso proviene de las danzas cultuales de los incas que se apropiaron del norte del actual Chile hacia el siglo XV. La costumbre continuó con los cristianos y en Andacollo fue tomando su propia identidad. El baile chino más antiguo, y por mucho tiempo el único que rendía honores a la Virgen, fue el que por 1585 acudía a la primitiva capilla del cura Gaytán. Con el paso del tiempo otros grupos de bailes organizados sobre la base de las familias se fueron creando entre devotos y peregrinos. En 1752 aparece un nuevo tipo de baile, con sus propios trajes, instrumentos y ritmos diversos al de los chinos; eran los bailes Turbantes, originarios de La Serena. A finales de 1798 aparece un tercer tipo de baile diferente de los anteriores:

En 1752 aparece un nuevo tipo de baile, con sus propios trajes, instrumentos y ritmos diversos al de los chinos; eran los bailes Turbantes, originarios de La Serena. A finales de 1798 aparece un tercer tipo de baile diferente de los anteriores: los Danzantes, provenientes de la estancia de Cutún, propiedad de la Marquesa de Piedra Blanca de Huaba.

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SANTUARIO “NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO” DE ANDACOLLO

LUGAR DE PEREGRINACIÓN, ENCUENTRO Y EVANGELIZACIÓN En este año del Jubileo de la Misericordia se ha puesto relevancia en algunos signos que nos ayudan a vivir este especial tiempo de gracia. Resaltan la Puerta Santa de la Misericordia, la peregrinación, las obras de misericordia corporales y espirituales. Estas realidades manifiestan un gran contenido y son preciosas mediaciones, como también instrumentos inmensamente válidos para dar cumplimiento al compromiso de la nueva evangelización, con una renovada acción pastoral. En la Iglesia particular de La Serena, conformada por algunas ciudades y más de 480 pueblos, cada uno de ellos con una fuerte religiosidad popular en torno a los templos y capillas en los que se expresa una arraigada devoción a los santos, especialmente a la Santísima Virgen María, destacan por su larga tradición y la gran convocatoria que suscitan, los Santuarios Nuestra Señora del Rosario de Andacollo y El Niño Dios de Sotaquí. ¿Cuál es la motivación más profunda para que miles de fieles peregrinen cada año a Andacollo? ¿Qué ha hecho posible que generaciones de familias mantengan aún hoy viva la tradición de llegar hasta el Santuario? ¿En qué aspectos Andacollo es un paradigma para la nueva evangelización en nuestro medio? Constituye una hermosa tradición de quienes han sido nombrados obispos o arzobispos de La Serena consagrar su ministerio a la Virgen Santa, Nuestra Señora del Rosario de Andacollo. Tuve la gran bendición de subir a Andacollo el domingo 9 de marzo de 2014, un día después de haber asumido la misión que me encomendara el Papa Francisco en estas tierras. A las 11:00 horas se dio inicio a la procesión solemne con el traslado de la sagrada imagen desde el templo donde se custodia y venera a la gran Basílica, donde presidí la santa Eucaristía. Al ingresar a la Basílica pronuncié mi consagración a la Santísima Virgen María. La impresión es muy grande cuando se llega al Santuario; es aún mayor si se participa por primera vez de los actos con que se venera a la Virgen santa. A partir de aquel domingo soy testigo de que tanto en la fiesta chica (el primer domingo de octubre) como en la fiesta grande (los días 23 al 27 de diciembre) se manifiesta en Andacollo un fervor que conmueve profundamente y que es difícil describir. Honda vivencia personal y eclesial de la fe. Es nuestra gente la que encamina sus pasos hasta el Santuario, vamos también nosotros junto a ellos y en medio de ellos. Nos sentimos parte de una enorme procesión… Se cuentan antepasados, papás, abuelitos, parientes, delegaciones parroquiales, gente venida de distintas partes del país y también extranjeros. ¡Somos peregrinos! ¡Vamos a un lugar sagrado! ¡Vemos de lejos, desde lo alto, la imagen del santuario, así como el piadoso israelita! (Ps. 121, 1 – 4) Observo que la gente entra en silencio, anhelante, expectante porque lentamente sobrecoge al peregrino un clima espiritual. Los peregrinos se detienen ante la imagen de la Santísima Virgen que en su rostro manifiesta la cercanía del Padre Dios y de su Hijo Jesús. A Ella le manifiestan sentimientos de afecto y gratitud. Se les observa conmovidos expresándole a Ella sus anhelos y esperanzas. Encienden sus velas y disponen las hermosas flores que han portado, muchos de ellos en horas de viaje, para manifestarle también la súplica confiada y proseguir la marcha de la vida, en el nombre del Señor y en su fiel compañía. La peregrinación patentiza una realidad humana: “La vida es una peregrinación y el ser humano

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es viator, un peregrino que recorre su camino hasta alcanzar la meta anhelada” (Misericordiae Vultus, 14). El hombre está siempre en camino, en el tiempo y en la historia, es un peregrino en busca del sentido último de las realidades y de su propia vida. La revelación de Dios en la historia de Israel, y después principalmente en la historia de Jesucristo y del seguimiento de sus discípulos, muestra cómo el Señor mismo sea un viator, un caminante, en movimiento hacia nosotros y con nosotros, como lo hizo con los discípulos de Emaús. Es lo que se define como estructura exodal de la vida y la fe, que no nos concierne solo a nosotros como seres humanos, sino también a Dios como persona. Hacerse persona, es decir, existir como relación, presupone salir de sí mismo para encontrar al otro. Dios —del cual somos creados a imagen y semejanza— es el primero que para encontrarse con nosotros sale de sí mismo. Más aún, Jesús, su Hijo, entenderá su existencia humana como un camino, desde el Padre y hacia el Padre; Él mismo se definirá como camino (Jn 14,6). ¡Él se hizo y sigue siendo peregrino entre nosotros! Es interesante recordar que antes de ser llamados cristianos, los discípulos de Jesucristo eran conocidos como los del camino. Ser un viator, un caminante y peregrino, hasta llegar a la meta, es inherente a cada uno, dado que la vida es vocación, llamado. Y esto tiene que realizarse, cumplirse,… cada uno querrá ser lo que anhela, por ello las metas, sobre todo la gran meta, es un mirar más allá; ¡lo óptimo estará siempre en la esperanza! El detenerse, el parar —salvo para retomar fuerzas— es contrario a la naturaleza misma de la vida espiritual. Se presentarán siempre nuevas realidades, diversos contextos, otras personas, variadas experiencias. La peregrinación del creyente manifiesta esta dinámica de crecimiento en la fe. Si no la expresa, porque la fe en el peregrino pudiere ser incipiente, es probable que esté trasluciendo el deseo de búsqueda o la insatisfacción por el camino andado. El acompañamiento de esos procesos es, sin duda, un relevante desafío pastoral. La vida es peregrinación y estamos permanentemente “en salida”, como suele decir el Papa Francisco. La peregrinación puede ser para todos un verdadero paradigma en la evangelización. El Santo Padre, en la Exhort. Ap. Evangelii gaudium nos invita a impulsar una Iglesia en salida misionera. En su caminar, en ocasiones perplejo por la cultura actual, el hombre de hoy está llamado a descubrir el sentido último de la vida atravesando la Puerta que es Cristo, plenitud de nuestra vida. Se verifica, siempre de nuevo, lo que señala Aparecida: “el caminar juntos hacia los Santuarios y el participar en otras manifestaciones de la piedad popular, también llevando a los hijos o invitando a otros, es en sí mismo un gesto evangelizador por el cual el pueblo cristiano se evangeliza a sí mismo y cumple la vocación misionera de la Iglesia” (Documento de Aparecida, 264). La subida a Andacollo, el encuentro tanto en la peregrinación como en el templo y en las calles con los familiares, amigos y vecinos, la realidad de la Iglesia manifestada ante la imagen sagrada, la danza festiva de los bailes religiosos, la vivencia de la reconciliación, la celebración de la Eucaristía solemne y la bendición recibida con piedad hacen de este Santuario lugar privilegiado en que se manifiesta la “espiritualidad popular” (DA, 263), aporte significativo y fundamental para la nueva evangelización. RENÉ REBOLLEDO Arzobispo de La Serena

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los Danzantes, provenientes de la estancia de Cutún, propiedad de la Marquesa de Piedra Blanca de Huaba. Este conjunto de expresiones ha recibido recientemente el reconocimiento de la Unesco como “Patrimonio intangible de la humanidad”*

Más de cien años de la coronación de Nuestra Señora del Rosario (1901-2001) La imagen de Nuestra Señora del Rosario de Andacollo fue coronada solemnemente el 26 de diciembre de 1901. El Decreto Pontificio estaba firmado por el Papa León XIII en la ciudad del Vaticano. El obispo Florencio Fontecilla había iniciado las gestiones un año antes, pensando en coronar la imagen al comenzar el nuevo siglo. Encargó a la Casa Biais, de París, una corona de oro puro, elegante y proporcionada, similar a la famosa corona usada por la emperatriz María Teresa de Austria. El trabajo de joyería se atrasó y la solemne coronación recién tuvo lugar en diciembre de 1901. En ese año el pequeño pueblo de Andacollo, entonces con unos 1500 habitantes, vio llegar ese día unos cuarenta mil peregrinos, autoridades civiles y numeroso clero.

La espiritualidad mariana La fuerza mariana da frescura y vida a todas las manifestaciones de fe en Andacollo. Nutre por dentro los corazones y brota en cantos, bailes, discursos, plegarias, sermones y oraciones. Pero no se trata de una piedad desligada del centro de la fe cristiana: Cristo, el Señor, su mensaje y los valores del Reino de Dios. * Junto con la ciudad de Valparaíso, son las dos realidades patrimoniales que en nuestro país ostentan este reconocimiento de parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura, UNESCO.

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La imagen de Nuestra SeĂąora del Rosario de Andacollo fue coronada solemnemente el 26 de diciembre de 1901. El Decreto Pontificio estaba firmado por el Papa LeĂłn XIII en la ciudad del Vaticano.

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PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD:

BAILES CHINOS DEL NORTE CHICO El interesante y extenso libro* de los antropólogos Rafael Contreras Mühlenbrock y Daniel González Hernández aborda desde una perspectiva multidisciplinaria el origen, desarrollo y actualidad de los “bailes chinos”, presentes en la devoción católica popular de la zona norte y centro de nuestro país. La investigación tiene ocasión en un momento muy relevante del rescate del patrimonio cultural nacional. Desde el año 2008, Chile es parte de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, instancia que busca proteger el “patrimonio cultural inmaterial” de las naciones, el que no se remite a monumentos o colecciones de objetos, sino que está compuesto por expresiones vivas de la cultura, como “tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional”. Tras incorporar a los bailes chinos en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, el libro de González y Contreras es la primera investigación que busca poner en valor el desarrollo de una tradición religiosa que cuenta con varios siglos de historia. El equipo de investigación estuvo integrado, además de los antropólogos Contreras y González, por Sergio Peña Álvarez, profesor y magíster en Historia y Gestión del Patrimonio Cultural; Danilo Petrovich Jorquera, antropólogo; Agustín Ruiz Zamora, profesor y magíster en Artes; y Manuel Morales Requena, fotógrafo. Esta conformación multidisciplinaria permitió que la comprensión de los bailes chinos como un fenómeno histórico, religioso, social y cultural, fuese abordado desde ópticas diversas como la historia, la música, la etnografía, la memoria o la antropología. Junto a ello, la publicación cuenta con gran cantidad de imágenes y documentos que ilustran el pasado y la actualidad de esta tradición. El libro cuenta con veintidós capítulos organizados en tres partes, en los que se recogen las primeras manifestaciones de los bailes chinos en el siglo XVI y la mantención y expresión de sus tradiciones a lo largo de los años, con sus cambios y continuidades, hasta la actualidad. Esta división del libro permite indagar en el origen de los bailes chinos en Andacollo, pueblo que por siglos se ha erigido como el núcleo religioso y cultural de estas cofradías de músicos danzantes. Se afirma que en las asociaciones andacollinas se encuentra aquella “expresividad ritual y festiva única en el mundo que se desarrolla y consolida como la tradición que conocemos hacia fines del siglo XVII y comienzos del XVIII”. Además, es posible comprender la organización de las cofradías de bailes chinos así como las festividades religiosas en que se expresan estas danzas. La elección de estos bailes como parte del “patrimonio cultural inmaterial” está más que justificada, en cuanto su desarrollo otorga identidad a las expresiones de religiosidad popular nortina y también al mundo popular del Norte Chico y de la zona central del país. En esta forma de religiosidad se asientan rasgos fundamentales de la identidad popular del Norte Chico, fundiéndose en ella elementos como la herencia indígena * Rafael Contreras Mühlenbrock y Daniel González Hernández, Será hasta la vuelta de año. Bailes chinos, festividades y religiosidad popular en el Norte Chico, Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile, Santiago, 2014, 873 p.

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y mestiza, las actividades económicas y formas de sociabilidad familiar y comunitaria específicas. Se trata de una tradición popular ancestral que hunde sus raíces en el Chile indiano y se proyecta hasta la actualidad. Los autores han buscado indagar en la mantención de sus tradiciones a través de los siglos en su contacto con la modernidad, intentando examinar “desde adentro” la organización de los bailes chinos, el sentido que le otorgan las comunidades que participan en los bailes, su estructura, las características de su expresión en las distintas zonas del país. La veneración de la Virgen María ocupa un lugar central en la devoción popular, acudiendo a ella para agradecer o pedir favores, solicitar protección, realizar mandas, ofrendas o alguna mortificación por alguna causa puntual. Junto con comentar los orígenes y desarrollo de los bailes, se hace un seguimiento a distintas organizaciones de bailes chinos en La Higuera, La Serena, Ovalle, Monte Patria, Coquimbo, La Ligua. Combinando observación, levantamiento de testimonios, archivos, imágenes, documentos históricos y fuentes secundarias, los investigadores examinaron fiestas marianas como la Virgen del Rosario de Andacollo, la Virgen de la Candelaria de Copiapó, la Virgen de la Piedra de Cogotí, la Virgen del Palo Colorado de Quilimarí y la Virgen del Carmen de Cabildo. A estas, se suman otras, como la fiesta de San Pedro en Coquimbo, de San Isidro en La Serena, del Niño Dios en Sotaquí, de la Santa Cruz de Mayo de Illapel y del Señor de la Tierra de Chalinga. Cabe destacar que el libro cuenta con apéndices y anexos documentales de gran valor patrimonial: se enumeran 36 fiestas a la Virgen del Rosario de Andacollo en las regiones de Atacama, Coquimbo, Valparaíso y se ofrece un listado con 88 cofradías de bailes chinos actualmente vigentes. El libro cuenta, además, con una presentación de Claudia Barattini Contreras, Ministra Presidenta del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, y con un prólogo de Agustín Ruiz Zamora, editor científico del Departamento de Patrimonio Cultural del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. JOSÉ MANUEL CASTRO

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A partir del Concilio Vaticano II, la preocupación de los capellanes del Santuario ha sido unir la devoción mariana a la fe de Cristo. Anunciar y proclamar el mensaje del Magnificat, por ejemplo, se ha convertido en un tema recurrente que pretende devolver a las gentes la fe y la esperanza en el poder de Dios “que levanta a los humildes y derriba a soberbios”.

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A partir del Concilio Vaticano II, la preocupación de los capellanes del Santuario ha sido unir la devoción mariana a la fe de Cristo. Anunciar y proclamar el mensaje del Magnificat, por ejemplo, se ha convertido en un tema recurrente que pretende devolver a las gentes la fe y la esperanza en el poder de Dios “que levanta a los humildes y derriba a soberbios”, en sus propias posibilidades de desarrollo, en la búsqueda de caminos de superación y valoración de autoestima, de organización social para enfrentar los problemas que afectan a todos. Conscientes de esto, los rectores de Santuarios, desde 1980 en Caracupé —Paraguay—, se han organizado en una Confederación para ayudar a acompañar la fe de los peregrinos. No se trata de una piedad mariana descarnada y nebulosa. María como madre del pueblo pobre, enseña a mantenerse de pie “junto a la cruz” de la vida, fortalecida con una esperanza que se hace compromiso, solidaridad y búsqueda de oportunidades, y la obtención de un tiempo mejor. GUSTAVO VILLAVICENCIO**

** El autor de este artículo, estudioso de la religiosidad popular, colaboró con HUMANITAS y en ese contexto publicó en los números de la revista 26, 27,28 y 29, correspondientes al año 2002, una serie sobre Santuarios chilenos. Reeditamos aquí su trabajo concerniente a Andacollo. Gustavo Villavicencio falleció el año 2013.

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Cántico a Fray Andresito POR MAGDALENA PALACIOS BIANCHI

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u nombre real: Andrés García Acosta. Se le conoce como “Fray Andresito” (1800-1853). Lo llaman en diminutivo, trasparentando que derramaba inocencia, que conservaba todas aquellas virtudes que admiramos de los niños. Andresito: un apodo y hombre pequeño, que pareciera haber pedido permiso para existir. Incluso hoy hay quienes lo confunden con el fraile peruano San Martín de Porres, el “santo de la escoba”; sin embargo, la historia de Fray Andresito El 10 de julio de 1839 tiene colores distintos, toma de la misma fuente de llegó al convento de la la Belleza, pero de manera única. Recoleta Franciscana de Su vida comenzó el día 10 de enero del año 1800 Santiago. La comunidad en la isla de Fuerteventura, perteneciente al archi- estaba compuesta por el piélago de las Islas Canarias, en España. Hijo de padre Guardián, que era Gabriel García y Agustina de Acosta, fue bautizado el único sacerdote, dos como Andrés Antonio María de los Dolores, niño seminaristas, un hermano de ojos oscuros, profundos y cabello moreno. Una lego y un donado. fisonomía que poco dejaba ver acerca de su tarea en este mundo. Su tierra era notablemente árida: la escasez de agua era un tema constante. Cuando Andrés estuvo en la edad de ayudar con las responsabilidades familiares, le encomendaron la misión de ser pastor de cabras. Y como si fuese una labor especialmente querida por Dios, él ocupaba los viajes buscando agua y pasto para sus animales, rezando y apacentando su ganado al son de cánticos a la Santísima Virgen. Cuando ya se apagaba el día, disfrutaba enseñando la doctrina católica a los niños de la isla. Su rutina era apacible. Había nacido ahí y eso le bastaba porque tenía a Dios. Era, como habría dicho Shakespeare, un rey de espacio infinito: Podría estar encerrado en una cáscara de nuez y sentirme rey de un espacio infinito. (Hamlet, William Shakespeare) HUMANITAS Nº 83 pp. 72 - 79

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Un hombre ínsula que estaba destinado a ser puente entre islas y continentes, entre pobres y ricos. Seguro podía hasta parecer un monarca prodigioso con su bastón para guiar cabras, palo especial de entre 2,5 a 4 metros que se usa en Fuerteventura hasta el día de hoy para sortear terrenos escarpados, poder escalar y así practicar lo que llaman “el salto del pastor”, brinco que por momentos parece hacer “volar” a sus usuarios. Murieron sus padres, se casaron hermanos y en la isla las cosas no andaban nada bien: había sequía, mucha hambre, poca comida y escasez de trabajo. La política migratoria promovida por las repúblicas de América y España seguramente motivó Cuando lo nombraron a Andrés a poner sus ojos en el nuevo continente. hermano limosnero, Partió de Fuerteventura a mediados de 1832 junto su día a día era este: se a uno de sus hermanos, Eugenio. El viaje en barco levantaba a las cuatro de la fue tortuoso: las tempestades y encontrones con mañana para ayudar en la marineros absolutamente embrutecidos fueron la primera misa; comulgaba tónica. Pese a los malos ratos, Andrés García llegó al diariamente y, luego, hacía puerto de Montevideo, Uruguay, el 11 de diciembre su oración de acción de de 1832 en la goleta Flor del Río. Por esos tiempos gracias. A las siete de había sido elegido primer presidente constitucional la mañana salía a pedir de la nueva república el general Fructuoso Rivera. limosna, recorriendo las Andrés ejerció como labrador y pasaba el tiempo en calles de Santiago por los casa de conocidos, según escribía en una carta del 15 pavimentos de gruesas de mayo de 1834. Existía en Montevideo cierta prepiedras de río. sencia franciscana a la que estaba habituado, pues en Fuerteventura también había tenido contacto con ellos. Aprendió ya a amar la pobreza y saberse necesitado, de la mano de los franciscanos, en su terruño, anticipándose al verso que escribiría el “donado García” (que era como firmaba sus cartas y versos) en Chile: Buen ejemplo nos ha dado/el que no cabe en el cielo que se ha humillado hasta el suelo/ de pastores celebrado.

Acercándose a esta orden fue como conoció en Montevideo al español Fr. Felipe Echenagussia OFM, quien se transformaría en su confesor, director espiritual y amigo. El que sería llamado “Fray Andresito” ingresó en 1836 al convento franciscano como laico, Hermano Donado, destinado por el Guardián Fr. Hipólito Soler a ejercer el oficio de recolector o limosnero.

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En la orden franciscana existen los “Donados”, que sin profesar ni hacer votos, son laicos libres de permanecer en la casa común. Se ocupan de menesteres humildes, visten el hábito y siguen las prácticas regulares de la comunidad: como los rezos en común y la obediencia a los superiores. Pese a ejercer de manera positiva su trabajo en Montevideo, Andrés fue expulsado por el Guardián del convento. Bajo este panorama, tuvo que ganarse el pan como obrero de la construcción y, luego, como vendedor de objetos de piedad. Su vocación le hizo pedir su reingreso al mismo Guardián que lo había echado. Tuvo éxito, pero Dios le preparaba nuevo destino. En diciembre de 1838, cuando Andrés era portero y Muchas veces recibió limosnero del convento, el Gobierno de Fructuoso insultos y burlas. Andrés Rivera declaró extinguida la Orden y decretó que regresaba al convento a la dicho convento de San Francisco pasara a ser sede puesta del sol y en la noche de una futura universidad. Fue así como Andrés rezaba con la comunidad, volvió un tiempo a sus ocupaciones de obrero y fabricaba remedios caseros, vendedor, hasta que su confesor, Fr. Felipe, le con- ungüentos confeccionados tó que, en Chile, se había restablecido la antigua por él mismo y elaboraba Recoleta de San Francisco, y lo invitó a dirigirse a escapularios, los que se ella, lo que Andrés aceptó acompañado de su padre pueden ver hoy en el espiritual. El 10 de julio de 1839 llegaron al convento Museo de la Recoleta de la Recoleta Franciscana de Santiago. La comuni- Franciscana. dad estaba compuesta por el Padre Guardián, que era el único sacerdote, dos seminaristas, un hermano lego y un donado. Andrés fue destinado a la cocina: lavar los platos y barrer; labores que aseguran desempeñaba con humildad, dedicación y alegría. Luego, cuando lo nombraron hermano limosnero, su día a día era este: se levantaba a las cuatro de la mañana para ayudar en la primera misa; comulgaba diariamente y, luego, hacía su oración de acción de gracias. A las siete de la mañana salía a pedir limosna, recorriendo las calles de Santiago por los pavimentos de gruesas piedras de río. Rogaba limosnas para el convento a casas por el camino, las pedía también en sufragio de las Ánimas del Purgatorio, para la propagación de la Fe y la devoción a Nuestra Señora de la Cabeza, advocación que se puede admirar todavía hoy en la Recoleta Franciscana. Su actitud para con todos era paciente, afable y modesta. Era cosa común verlo dando consejos.

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Muchas veces recibió insultos y burlas. Andrés regresaba al convento a la puesta del sol y en la noche rezaba con la comunidad, fabricaba remedios caseros, ungüentos confeccionados por él mismo y elaboraba escapularios, los que se pueden ver hoy en el Museo de la Recoleta Franciscana. Todos los días esperaba una buena acogida y así llenar de alguna manera su hucha y canasto de limosnero. Muchas veces logró su objetivo, pero otras solo recibió maltrato. Habiéndose hecho fama y conocido en el ambiente santiaguino, lo comenzaron a estimar ricos y pobres. Entre sus amigos estuvieron la familia del magnate de Entre sus amigos la época Francisco Ignacio Ossa, propietario de una estuvieron la familia de las minas más poderosas de Chile en aquellos del magnate de la época años, Chañarcillo. Se dice que el hermano donado Francisco Ignacio Ossa, sanó a este personaje de una grave enfermedad. Hapropietario de una de las bría dejado tres días sus sandalias bajo la cama de su minas más grandes de amigo y caminó descalzo esas jornadas por Santiago Chile en aquellos años, haciendo su habitual rutina. Al cabo de los tres días Chañarcillo. Se dice que fue a ver al Sr. Ossa y se encontró con la alegría de el hermano donado sanó verlo recuperado. Destaca también su amistad con la a este personaje de una familia del presidente Manuel Bulnes, especialmente grave enfermedad. con su esposa Enriqueta Pinto. Vista (actual) de la iglesia Recoleta Franciscana construida con las limosnas recogidas por el venerable Fray Andresito.

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En su tarea de Hermano Donado lo impulsó siempre su devoción por Santa Filomena, de quien fue apasionado promotor en Chile; incluso tomó el nombre de Filomeno. En 1850 pagó al arquitecto Fermín Vivaceta la cantidad de 448 pesos y 4 reales por la construcción del Altar a Sta. Filomena. Encargó a Europa ornamentos para la Iglesia y mandó a hacer a Francia hermosas vestimentas religiosas para la santa bordadas a mano con incrustaciones de piedras preciosas, confeccionadas en raso, además de un par de pesados y valiosos candelabros con la imagen de Filomena grabada en ellos. Los fondos que recolectó Fray Andresito fueron además claves para construir la iglesia actual de la Recoleta Franciscana. Junto a su labor iba esparciendo consejos, ayuda y caridad entre los más desposeídos del antiguo barrio La Chimba, hoy Recoleta, dejando una profunda huella. Era un hombre de acción: en 1850 fundó, junto a Fray Francisco Pacheco, la primera asociación obrera: “Hermandad del Sagrado Corazón”. Rezaban habitualmente el Via Crucis, decían oraciones y finalizaban con una reflexión del Hermano Donado. Dentro de la Hermandad se ayudaban en todas sus necesidades espirituales y materiales. Pasados unos años, la Hermandad poseía en Santiago 17 capillas, escuelas y diversos talleres, con 4.000 socios y 3.000 socias; posteriormente se extendió a Maipú, Rancagua y Valparaíso. Se podría decir que en este sentido fue un antecedente de San Alberto

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Hurtado, pero Fray Andresito se involucraba no tanto con la indigencia, que fue el caso del jesuita chileno, sino más bien con el obrero que ganaba un sueldo que no le alcanzaba para vivir y le imposibilitaba llevar a cabo un proyecto familiar. Además, visitaba frecuentemente la cárcel de Santiago y el hospital. Llevaba medicinas, preparadas por él mismo, a los enfermos en sus casas y visitaba a los moribundos. Muchos solicitaban su intercesión en la oración por necesidades de diversa índole. Los domingos repartía pan y frutas a los pobres. Por la tarde invitaba a la gente al cementerio para rezar el Via Crucis o el rosario por las Ánimas. Falleció el 14 de enero La expresión “Alabado sea Dios” lo identificó de 1853 a las ocho de la mañana. Sus restos fueron siempre, incluso cuando enfermó grave. Los priexpuestos en el coro del meros días de enero de 1853, Fr. Andrés fue a casa Convento, donde fue del Dr. Vicente Padin llevando, de regalo, un bastón visitado por una multitud que solía usar, argumentando que ya no lo necede todas las condiciones sitaría más. También visitó a su amigo Francisco sociales. La sangría que le Ignacio Ossa, solicitándole mandar decir misas fue practicada durante su por su alma. El hermano enfermero del convento pulmonía fue guardada y se percató de la gravedad de su estado de salud y dicha sangre no coaguló. le procuró medicinas. Cuando los médicos lo visiActualmente se guarda en taron solo pudieron constatar que “la enfermedad la Recoleta Franciscana. era de muerte”. El Dr. Fontecilla le diagnosticó una pulmonía y, en su presencia, se le practicó una sangría como un medio para aliviar la fiebre. El día 12, Andrés pidió a Fr. Pacheco, que lo acompañaba, que no se preocupara y fuera a descansar porque el viernes moriría. El jueves 13

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los médicos aconsejaron sacramentarlo y así se hizo. Andrés solicitó al Guardián un hábito para cubrir su cadáver y una sepultura, lo que le fue otorgado, y luego emitió la profesión solemne. A las 21 hrs., Andrés le dijo a Fr. Pacheco: “Moriré mañana a las ocho”. Y así fue: falleció el 14 de enero de 1853 a las ocho de la mañana. Sus restos fueron expuestos en el coro del Convento, donde fue visitado por una multitud de todas las condiciones sociales. La sangría que le fue practicada durante su pulmonía fue guardada y dicha sangre no coaguló. Actualmente se guarda en la Recoleta Franciscana. Tal fue la fama de santidad Tal fue la fama de santidad con la que vivió con la que vivió y murió y murió Fray Andresito que en 1893 se inició la Fray Andresito que en causa de canonización. El 8 de julio del presente 1893 se inició la causa año, el Santo Padre Francisco ha autorizado a la de canonización. El 8 Congregación de las Causas de los Santos para de julio del presente promulgar el decreto que aprueba las virtudes año, el Santo Padre heroicas de Fray Andresito, con lo que pasa a ser Francisco ha autorizado llamado “Venerable”. Esto significa que el Papa a la Congregación de reconoce en sus virtudes un modo de vivir el las Causas de los Santos Evangelio de manera extraordinaria. Fray Manuel para promulgar el Alvarado, vicepostulador de la causa, asevera que decreto que aprueba las ahora están en la espera de un milagro para poder virtudes heroicas de Fray presentar a Roma. Es importante dar a conocer Andresito, con lo que pasa la vida y obra del que profesó como lego, por lo a ser llamado “Venerable”. que se está llevando a cabo la preproducción de un largometraje de animación destinado a toda la familia a cargo del productor chileno Mario Gutiérrez. Por mientras la comunidad franciscana invita a rezar por la pronta canonización de Fray Andresito y a encomendarse en las necesidades. Y el mismo Venerable deja como deseo a Chile en uno de sus versos: Que haya un gobierno feliz, / que no se encienda la zaña, que todos teman a Dios:/ pidamos por nuestras almas, y guardemos las virtudes/ de la fe y de la esperanza y la caridad también/ que es la que todo lo allana.

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«Uno lo ve: ¡la novedad, la rareza, el tesoro encontrado por el navegante es la sabiduría de los hombres, que existiría finalmente en alguna parte! La Utopía es esa isla soñada donde el dinero y la propiedad no existen, donde el oro es despreciado —sirve para hacer las cadenas de los esclavos y los orinales—, donde la tolerancia religiosa realmente se practica, donde reina la abundancia: lo contrario de Inglaterra, en suma». Isla Utopía, según grabado siglo XVI.

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La Utopía de Tomás Moro: 500 años de enigma POR MARIE-CLAIRE PHÉLIPPEAU

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omás Moro publicó La Utopía en 1516. Festejamos por consiguiente, en 2016, el 500º aniversario de ese texto clásico. A partir de su creación, La Utopía no cesa de provocar a lectores y pensadores. No hay coloquio sobre el tema en que no surjan nuevas interpretaciones, estudios inéditos, interrogantes contradictorias, y ciertamente comparaciones audaces con tal o cual emprendimiento utópico o determinado plan de ciudad inspirado en La Utopía. Hay quienes simplemente han descubierto la Utopía en Siam, otros en América Latina, y otros visualizan en la misma, en filigrana, la descripción de una ciudad flamenca. Pedro el Grande habría construido San Petersburgo después de leer la traducción de La Utopía. Se puede hablar sin temor de una recuperación de La Utopía por ideologías diametralmente opuestas. Lenin veía en Tomás Moro un precursor del comunismo y el nombre de Moro figura en el Obelisco a los pensadores revolucionarios, en los Jardines de Alejandro, al pie del Kremlin, entre los 19 nombres prestigiosos de los “combatientes de la Libertad”, junto a Marx, Engels, Campanella, Bakunin, Fourier y Proudhon.

NO SE TRATA DEL DESENFRENO DE LOS SENTIDOS, QUE TERMINA VOLVIÉNDOSE CONTRA EL HOMBRE Y LO HACE SER ENFERMO O ESCLAVO DE SUS PASIONES; SE TRATA DE DESARROLLAR LA SABIDURÍA DEL PLACER A LA MANERA DE LOS EPICÚREOS, RECONOCIENDO QUE ES EL MOTOR DE TODAS LAS ACCIONES HUMANAS.

Presentación de La Utopía Para Tomás Moro, La Utopía solo era una fantasía escrita en latín durante su estadía en Brujas, en 1515. Era en cierto modo la respuesta al Elogio de la locura de Erasmo, una obra sibilina, que procuraba burlarse y reformar, pero no pretendía tomarse en serio. Moro la llamó inicialmente Nusquama, «En ninguna parte», y luego decide dar al título un carácter más enigmático introduciendo el griego en el mismo, como lo hiciera Erasmo con Moriae Encomium, utilizando dos palabras griegas, “morias” * La primera parte de este artículo es una adaptación, realizada por su autora para Humanitas, del capítulo “La Utopía” en Thomas More, de Marie-Claire Phélippeau, París: Gallimard, 2016, pp. 61-72.

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SE PUEDEN DELEITAR LOS SENTIDOS ESCUCHANDO MÚSICA, ESPARCIENDO PERFUMES, DISFRUTANDO CADA DÍA DE UNA SIESTA DESPUÉS DEL ALMUERZO, PERO HASTA AHÍ LLEGA LA COMPLACENCIA. UN PLACER MÁS VERDADERO Y MÁS DURABLE SE ENCUENTRA EN LA SACIEDAD, LA ALEGRÍA DEL ESTUDIO, LA SATISFACCIÓN DE PARTICIPAR EN EL BIEN COMÚN, EL RESPETO AL OTRO, LAS FIESTAS COMUNES, LOS JUEGOS EN EQUIPO…

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y “encomion”, que declina en latín, para divertirse dejando una ambigüedad. El neologismo “utopía” solo se comprende si se conoce el prefijo griego “u”, privativo, y la palabra griega “topos”, lugar. Se llega ciertamente al sentido de “en ninguna parte”, pero hay que ser algo más docto. Además, el prefijo “u” evoca fácilmente otro prefijo, “eu”, que significa “bueno”, como en “euforia” o “eugenismo”. La asociación parece natural: “utopía” igual “eutopía”, y la conclusión inscrita en la palabra misma: el buen lugar no se encuentra en ninguna parte. En ninguna parte, salvo en la imaginación de un escritor, como lo mostrara Platón en la República soñando en una sociedad perfecta. Ante la decadencia moral y los desórdenes que observa en Inglaterra, Moro se dedica a concebir un proyecto de república ideal. Encontrándose en Flandes, a veces desocupado entre dos negociaciones, emprende la tarea de anotar sus elucubraciones en el papel. Eso da lugar al libro II de La Utopía: un cierto Rafael Hitlodeo, compañero de Américo Vespucio, descubrió una isla desconocida, que habría abordado por azar en el curso de una expedición. Además de inspirarse en los relatos de los grandes navegantes, Moro prolonga su historia. Uno aprende así que al final de su cuarto y último viaje, en 1504, Vespucio dejó a 24 de sus hombres en un fortín, en alguna parte de la costa brasileña, y nunca supo nadie lo ocurrido con ellos. Rafael Hitlodeo pretende entonces ser uno de esos hombres y nos cuenta la continuación de la historia. Él y sus compañeros —dice— descubrieron la isla de Utopía, permaneciendo un tiempo en esa asombrosa república que les dio buena acogida —y se mostró ávida de sus conocimientos y del cristianismo— antes de regresar a Europa por Asia, llevando a cabo de este modo, antes de Magallanes, la primera vuelta al mundo de la historia. Ciertamente, el Rafael de Tomás Moro es un personaje inventado, y su nombre improbable, Hitlodeo, que se puede decodificar en “el que dice tonterías”, atestigua indirectamente la inverosimilitud del relato; pero el autor de La Utopía desea hacer creer por mil medios que efectivamente se ha encontrado con el personaje, y más aún que no era el único que lo escuchó. Mezclando ficción y personajes existentes, Moro pone entonces en escena el encuentro entre su amigo Pedro Gilles y el viejo lobo de mar Rafael Hitlodeo. Sitúa la entrevista en Amberes, donde se encuentra precisamente en el momento en que escribe


su relato. Todo parece verosímil. Inspirándose en los diálogos de Platón, Moro describe una discusión entre amigos, que se prolonga en un jardín, “sentados en unos bancos cubiertos de verde y fresca hierba”1, lo cual evoca a los peripatéticos del Liceo de Atenas. Como Sócrates en la República, Moro se convierte en personaje en su ficción: este divisa a su amigo Pedro Gilles conversando con un extranjero que le parece ser un marino: “un extranjero entrado en años. De semblante adusto y barba espesa, llevaba colgado al hombro, con cierto descuido, una capa”2. Pedro Gilles presenta a Moro a ese Rafael Hitlodeo, quien afirma haberse encontrado, en otro hemisferio, con personas de una sabiduría asombrosa, que supieron, gracias a sus virtudes morales y a su sabiduría ejemplar, hacer reinar la felicidad y la paz en Utopía, su isla. Rafael es invitado a proseguir con sus descubrimientos. Y Moro desea distinguir entre ese relato “auténtico” y las narraciones de viaje “comerciales” de la época precisando: Nuestro interés, en efecto, se cernía sobre una serie de temas importantes, que él se deleitaba a sus anchas en aclarar. Por supuesto que en nuestra conversación no aparecieron para nada los monstruos que ya han perdido actualidad. Escilas, Celenos feroces y Lestrigones devoradores de pueblos, y otras arpías de la misma especie se pueden encontrar en cualquier sitio. Lo difícil es dar con hombres que están sana y sabiamente gobernados. Cierto que observó en estos pueblos muchas cosas mal dispuestas, pero no lo es menos que constató no pocas cosas que podrían servir de ejemplo adecuado para corregir y regenerar nuestras ciudades, pueblos y naciones3.

EN UTOPÍA NO HAY TABERNAS NI CASAS DE JUEGO NI LUPANARES, CIERTAMENTE. EL JUEGO DE AJEDREZ DE LOS NIÑOS SE LLAMA EL JUEGO DE LOS VICIOS Y LAS VIRTUDES. TAMBIÉN LOS DADOS ESTÁN PROHIBIDOS, YA QUE GANAR GRACIAS AL AZAR Y NO GRACIAS A LA PROPIA INTELIGENCIA Y LA PROPIA VIRTUD ES COMETER UNA OFENSA CONTRA LA DIVINIDAD QUE RIGE TODAS LAS COSAS. (…)

Uno lo ve: ¡la novedad, la rareza, el tesoro encontrado por el navegante es la sabiduría de los hombres, que existiría finalmente en alguna parte! La Utopía es esa isla soñada donde el dinero y la propiedad no existen, donde el oro es despreciado —sirve para hacer las cadenas de los esclavos y los orinales—, donde la tolerancia religiosa realmente se practica, donde reina la abundancia: lo contrario de Inglaterra, en suma. En Utopía, los habitantes viven en comunidad, a saber en un comunismo total. Cada uno tiene derecho a practicar su religión siempre 1 Tomás Moro, Utopía, Traducción de Pedro Rodríguez Santidrián, Madrid: Alianza Editorial, 2006, p. 71. 2 Ibíd., p. 69. 3 Ibíd., p. 73.

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(…) LA LIBERTAD INDIVIDUAL ES PURAMENTE CONDICIONAL. UNO ESTÁ LIBRE PARA SUS PASATIEMPOS EN UTOPÍA, PERO ESTOS SOLO TIENEN LUGAR ENTRE LAS 17 Y LAS 20 HORAS, DESPUÉS DE LO CUAL TODO EL MUNDO SE ACUESTA. SOLO SE TRABAJA SEIS HORAS DIARIAS EN UTOPÍA, PERO TODOS SE LEVANTAN A LAS 5 DE LA MAÑANA. (…) «La recepción diversa y caótica de La Utopía a lo largo de estos últimos quinientos años atestigua su vitalidad excepcional, dejando asimismo un testimonio de la historia de las mentalidades de cada época, que de alguna manera la crearon de nuevo». Tomás Moro, por Hans Holbein.

que sus convicciones no sean agresivas y su proselitismo se mantenga discreto. Nadie carece de nada, pero todo el mundo trabaja, repartiéndose entre todos los trabajos manuales, un poco a la manera de los kibutz. Hay bastante pocas leyes, y así cada uno las conoce. Como hay de todas maneras recalcitrantes, están previstos los castigos y pueden llegar hasta la esclavitud y la pena de muerte. Se admite en cambio el divorcio si la vida de las dos personas casadas llega a ser intolerable, como se admite la eutanasia: cuando un utopiano padece atrozmente y no tiene esperanza alguna de sanar, puede pedir morir y ser ayudado en eso. Los sacerdotes son

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elegidos y “hay también sacerdotes mujeres, si bien no son muchas y solo viudas o de edad avanzada”.4 En nuestros días, nos impresiona la modernidad de las soluciones sociales por una parte, y por otra el rigor moral impuesto al individuo. Es por lo demás notable que, dependiendo de la edad del lector, La Utopía aparezca hoy ya sea como un El Dorado o como un presidio. En calidad de moralista iluminado, Tomás Moro quiso mostrar que se podía asegurar la felicidad colectiva mediante esfuerzos consentidos por todos. El motor de esa máquina social en buen funcionamiento no es sino el placer. Es preciso volver a los filósofos griegos para percibir esa concepción del placer en el Renacimiento; no se trata del desenfreno de los sentidos, que termina volviéndose contra el hombre y lo hace ser enfermo o esclavo de sus pasiones; se trata de desarrollar la sabiduría del placer a la manera de los epicúreos, reconociendo que es el motor de todas las acciones humanas. Ciertamente, se pueden deleitar los sentidos escuchando música, esparciendo perfumes, disfrutando cada día de una siesta después del almuerzo, pero hasta ahí llega la complacencia. Un placer más verdadero y más durable se encuentra en la saciedad, la alegría del estudio, la satisfacción de participar en el bien común, el respeto al otro, las fiestas comunes, los juegos en equipo… Cuando los utopianos afirman que el placer es la fuente de la felicidad y la finalidad de la existencia, el lector quiere ciertamente estar de acuerdo. ¿Pero cómo hacer para preservarlo y asegurar la felicidad de todos? Es ahí donde interviene el escudo moral. En Utopía no hay tabernas ni casas de juego ni lupanares, ciertamente. El juego de ajedrez de los niños se llama el juego de los vicios y las virtudes. También los dados están prohibidos, ya que ganar gracias al azar y no gracias a la propia inteligencia y la propia virtud es cometer una ofensa contra la divinidad que rige todas las cosas. La libertad individual es puramente condicional. Uno está libre para sus pasatiempos en Utopía, pero estos solo tienen lugar entre las 17 y las 20 horas, después de lo cual todo el mundo se acuesta. Solo se trabaja seis horas diarias en Utopía, pero todos se levantan a las 5 de la mañana; todos se sirven juntos las comidas, durante las cuales se escuchan lecturas edificantes, como en los monasterios, y a

(…) TODOS SE SIRVEN JUNTOS LAS COMIDAS, DURANTE LAS CUALES SE ESCUCHAN LECTURAS EDIFICANTES, COMO EN LOS MONASTERIOS, Y A VECES LOS MAYORES CEDEN LA PALABRA A LOS NIÑOS PARA PODER RESPONDERLES MEJOR E INSTRUIRLOS. EL DORADO ANUNCIADO TIENE RESABIOS DE GULAG.

4 Ibíd., p. 199.

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EN EL CURSO DE LOS 500 AÑOS QUE NOS SEPARAN DE SU CREACIÓN, LA UTOPÍA HA TENIDO UNA RECEPCIÓN VARIABLE Y CAÓTICA. EN EL MOMENTO DE SU PUBLICACIÓN, SE PERCIBIÓ INICIALMENTE YA SEA COMO UNA FANTASÍA O COMO UN RELATO DE VIAJE AUTÉNTICO. (…)

veces los mayores ceden la palabra a los niños para poder responderles mejor e instruirlos. El Dorado anunciado tiene resabios de Gulag. Pero La Utopía no sería esa obra inagotable si nos detuviéramos ahí. La Utopía es también un enigma por descifrar, afirmaciones contradichas por nombres extraños, enteramente creadas por el autor para negar la veracidad de lo que acaba de escribirse. Por ejemplo, el río más importante de la isla de Utopía se llama Anhidro, “el río sin agua”, y la capital, Amaurota, “la ciudad espejismo”, y recordemos que Hitlodeo, el narrador al cual todos escuchan religiosamente, no es sino “alguien que dice tonterías”. Un estudio más fino de las figuras de estilo muestra incluso que el autor habla muy a menudo mediante litotes, procedimiento consistente en decir “no te odio en absoluto” para decir “te amo”, sin realmente afirmar esta declaración en todo caso. Los traductores de la Utopía latina no siempre supieron entregar todas esas sutilezas y ese ajuste fascinante de sentidos múltiples. ¿El objetivo de esos procedimientos? Sin duda, una magnífica diversión para el autor, que procuraba conducir a su lector en barco, señalándole al mismo tiempo indicios dispersos, como en un juego de pista. Tal vez también prudencia política: no se sabe, a fin de cuentas, quién lleva en el diálogo el pensamiento de Tomás Moro. El personaje de Moro interviene al final del relato de Hitlodeo, mostrándose escéptico y desengañado, falsamente desengañado —nos gustaría decir—, por cuanto desde el comienzo ha aprobado al parecer esa exposición entusiasta que, desde el punto de vista moral, refleja la enseñanza que Tomás Moro no se ha cansado de expresar desde que tomó la pluma. También cuando él escribe “tengo que confesar que no puedo asentir a todo cuanto me expuso este docto varón”5, el lector tiene derecho a estar ligeramente decepcionado, por haber creído comprender que La Utopía era su modelo, como lo anunciaba el título completo: “De optimo republicae statu…”, « La mejor forma de comunidad política… ». El lector se consuela entonces pensando que el Moro del diálogo no es sino un personaje de ficción, que hace el papel del escéptico por prudencia ante el reino de Inglaterra. Sin embargo, la impresión de un final desengañado persiste con estas últimas palabras: «también diré que existen 5 Ibíd., p. 210.

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en la república de los utopianos muchas cosas que quisiera ver impuestas en nuestras ciudades. Pero que no espero lo sean» 6. La explicación puede encontrarse en la cronología de la redacción de la obra. El Libro I de La Utopía, que refiere las circunstancias del encuentro entre el marino y los amigos en Amberes, fue escrito después del Libro II, dedicado enteramente al relato de la vida en la isla utópica por Rafael. La reflexión desengañada final del personaje Moro reflejaría entonces la impresión de alguien que despierta después de un sueño maravilloso y entonces se da cuenta de que el mundo de donde vuelve no es en definitiva más que un sueño. Al cerrar las páginas de La Utopía, el lector de la época de Moro vuelve a la realidad, aquella que encuentra en el Libro I. Esa superchería en la redacción, o más bien esa idea brillante que tuvo Moro de presentar lo real del “aquí y ahora” en primer lugar, tiene el mérito de hacer aparecer el todo como el relato de hechos auténticos: el subalguacil de Londres, Tomás Moro, está en efecto como delegado en Flandes; el personaje de Pedro Gilles es precisamente el amigo amberino con el cual se encuentra; Rafael, un marino en el puerto de Amberes: ¿qué puede ser más verosímil? Las coincidencias en las cuales quiere hacernos creer el Libro I son escasamente perturbadoras: el marino cuenta las discusiones que habrían tenido lugar durante una animada cena en casa del cardenal Morton, fallecido 15 años atrás; pero Rafael es presentado como viejo, y la historia parece verosímil. Durante esa cena, habrían evocado la situación económica y social de la Inglaterra de la época, lo cual no habría dejado de apasionar a ese viejo lobo de mar, que la habría comparado con lo que pudo observar en otras partes. Y es legítimo que Rafael haya sugerido soluciones, obtenidas en los distintos países que pudo recorrer gracias a su larga carrera de marino. Además de tener este Libro I el rol de un espejo o un papel de aluminio, que hace aparecer el Libro II como una solución soñada, los elementos autobiográficos permiten a Moro vender su ficción para una verdadera narración de viaje. Se cuenta incluso que un sacerdote ingenuo creyó de tal manera en el relato que pidió ser nombrado obispo de Utopía. Llevando más lejos su esfuerzo de falsa apariencia, Tomás Moro se hace escribir cartas por sus amigos humanistas prestigiosos,

(…) HAY QUIENES MUY RÁPIDAMENTE SE APROPIARON DE LA OBRA, ENTENDIÉNDOLA COMO UN PROGRAMA SOCIAL APLICABLE COMO TAL. ESTO CONDUJO PRINCIPALMENTE AL ESTABLECIMIENTO DE LOS PUEBLOS HOSPITALES DE VASCO DE QUIROGA (14881565) EN MICHOACÁN Y POSTERIORMENTE A LAS REDUCCIONES JESUITAS EN PARAGUAY.

6 Ibíd., p. 210.

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Erasmo, Guillaume Budé, Jerónimo de Busleyden, Pedro Gilles, que validan el descubrimiento de Utopía y elogian su primera edición del relato, cartas que agrega de distintas maneras en las sucesivas ediciones de su pequeño libro, que obtiene un éxito fulgurante en toda Europa. La primera edición de Utopía sale en noviembre de 1516 de la imprenta de Thierry Martens, en Lovaina; la segunda, en París, en 1517; dos más, en 1518, del impresor Froben de Bâle, quien por fin hace un trabajo correcto, aprobado por Moro. Con todo, los lectores no esperaron la perfección de la impresión para entusiasmarse con ese pequeño libro del cual Erasmo hacía publicidad en todas las direcciones. LAS COSAS EVOLUCIONAN EN EL CURSO DEL SIGLO XVII, EN QUE EL TÉRMINO “UTÓPICO” MÁS BIEN SE EMPLEA NEGATIVAMENTE: ASÍ, EL REY INGLÉS CARLOS I REPROCHA A SUS OPOSITORES POR DEFENDER “ESA NUEVA UTOPÍA DE RELIGIÓN Y DE GOBIERNO MEDIANTE LA CUAL QUIEREN TRANSFORMAR ESTE REINO”.

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La recepción de La Utopía La Utopía, publicada en latín en 1516, solo se traduce más tarde a lengua vulgar, inicialmente al alemán (1524) y luego al italiano (1548), al francés (1550) y al inglés (1551). La traducción española solo se difundirá un siglo después, a partir de 1637. Por cuanto el término “utopía” llegó a ser un nombre común, sabemos en qué medida fue considerable la repercusión de la obra. Una utopía es un género literario, pero el vocablo es también sinónimo de quimera. Sin embargo, el hecho de que Tomás Moro, a la manera de Platón, haya imaginado una forma de gobierno ideal va bastante más lejos. En él se revelan el pensador, el filósofo, el hombre político. Moro se convierte rápidamente en el paladín europeo de la igualdad republicana y la tolerancia religiosa, el reformador de las leyes, el que osó pensar en la supresión de la propiedad privada y el dinero. Se olvida a menudo que es un moralista exigente en la medida en que se tiene inclinación a creer que únicamente instituciones bien concebidas pueden garantizar la felicidad de la comunidad humana, y sin embargo Moro afirma que si la Utopía solo es un sueño es porque es imposible que la sociedad humana sea perfecta a menos que todos sean buenos. A pesar de las últimas palabras desengañadas del libro, antes mencionadas, La Utopía sigue siendo un libro muy optimista. Es realmente la obra de un humanista que desea reformar la sociedad basándose en la palabra antigua de Platón y Cicerón, revisada y adaptada al Renacimiento. Por su modernidad en relación con la religión, podría prefigurar la Reforma protestante, que nace de las decepciones ante la corrupción y la decadencia


«Llevando más lejos su esfuerzo de falsa apariencia, Tomás Moro se hace escribir cartas por sus amigos humanistas prestigiosos, Erasmo de Rotterdam, Guillaume Budé, Jerónimo de Busleyden, Pedro Gilles, que validan el descubrimiento de Utopía y elogian su primera edición del relato, cartas que agrega de distintas maneras en las sucesivas ediciones de su pequeño libro, que obtiene un éxito fulgurante en toda Europa».

moral del clero. Es fácil advertir en los protestantes, luteranos, calvinistas u otros, ideas y prácticas defendidas por los utopianos: un culto relativamente sobrio, templos sin imágenes, sacerdotes casados, una doctrina mínima y liberal, un respeto por el individuo, del cual se afirma el valor y la libertad frente a la divinidad. El traductor francés de la obra, André Prévost, llega a afirmar que La Utopía es de alguna manera un “Manifiesto del humanismo cristiano”.7 En el curso de los 500 años que nos separan de su creación, La Utopía ha tenido una recepción variable y caótica. En el momento de su publicación, se percibió inicialmente ya sea como una fantasía o como un relato de viaje auténtico. Hay quienes muy rápidamente se apropiaron de la obra, entendiéndola como un programa social aplicable como tal. Esto condujo principalmente al establecimiento de los Pueblos Hospitales de Vasco de Quiroga (1488-1565) en Michoacán y posteriormente a las reducciones jesuitas en Paraguay. En Francia, se encuentra un jurista, René Choppin, que desde el siglo XVI procuró aplicar la lexutopiensium, enviando a todo su personal a trabajar en el campo periódicamente, imitando a los utopianos, que reparten

VOLTAIRE SOLAMENTE DESPRECIA A TOMÁS MORO. ES TAL VEZ EN ESE SIGLO DE LAS LUCES CUANDO LA UTOPÍA FUE MENOS BIEN COMPRENDIDA A PESAR DE SER MUY PLAGIADA. NICOLÁS GUEUDEVILLE (1715) LA TRADUJO CON SU ESTILO FANTASIOSO Y HACE DE ELLA UN PANFLETO CONTRA LA TIRANÍA DE LA REALEZA.

7 André Prévost, Thomas More et la crise de la pensée européenne, Mame, 1969, p. 105.

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LA UTOPÍA DE TOMÁS MORO Y ESE «MÁS ALLÁ» QUE AYUDA A NO HUIR DE LA REALIDAD Entre los muchos aniversarios célebres que se conmemoran este año, como los de Shakespeare y Cervantes, también tenemos en 1516 la publicación del libro “Utopía”, de Tomás Moro. Ríos de tinta se han dedicado a interpretar su mensaje: ¿qué quería decir el futuro santo y mártir cuando nos hablaba de una comunidad ideal (y pagana) que vivía según la razón y la virtud? Identificar una respuesta aun parcial exigiría demasiado espacio, así que señalaremos solo dos o tres cosas. Primero. Tomás Moro no nos hablaba a nosotros, sino a la Europa de su tiempo. En particular, hablaba a un personaje que seguramente le habría leído pero que no recibía nada bien las críticas, Su Majestad Enrique VIII Rey de Inglaterra. Segundo. No olvidemos que la descripción del país ideal ocupa solo el segundo libro de la obra. El primero va dedicado a los numerosos males que afligen a Inglaterra (¿entonces?, ¿hoy?), en una crítica muy amarga al sistema social. Tan amarga como veraz, que lleva al autor a enmascararse detrás de un narrador ficticio, el viajante portugués Hytlodeus, que será quien nos describa Utopía. Un narrador ambiguo, su nombre significa “aquel que miente”. Tercero. Respecto al llamado “comunismo” en Utopía, es verdad. En ese país no existe la propiedad privada y todos los bienes se ponen en común. Pero en esto Moro no fue en absoluto un profeta del comunismo, sino que aplica a la sociedad entera el ideal monástico. De hecho, tenía especial afecto a dos comunidades religiosas, los cartujos y los franciscanos, dos órdenes que el rey persiguió salvajemente. Para los que quieran profundizar, se acaba de publicar un interesante ensayo de Paolo Gulisano titulado “Un hombre para todas las utopías” que, además de situar la obra en su contexto histórico, la compara a textos de autores contemporáneos, como “El príncipe” de Maquiavelo, o “Elogio de la locura” de Erasmo; y traza el itinerario del género utópico (y distópico) desde los orígenes hasta nuestros días.

su tiempo entre la vida urbana y el campo. Desgraciadamente, ese René Choppin al parecer no leyó que en Utopía la propiedad privada no existía. En vez de actuar como jefe de equipo, reforzó la vigilancia y las horas de trabajo de sus empleados con el fin de aumentar su ganancia personal. Mal entendida, La Utopía pudo conducir a abusos y fracasos. En cambio, es mayor su influencia en la literatura y la filosofía: François Rabelais, en su Tercer Libro (1546), describe la epopeya de Pantagruel, rey de Utopía, el cual lleva a sus utopianos a colonizar Dipsodia. El gran pensador político Jean Bodin se inspira también en Moro para escribir su obra capital, Los seis libros de la República (1577). Así, La Utopía

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El autor parte de la “República” de Platón, pasando por “La ciudad de Dios” de Agustín, pero deteniéndose también en la mitología celta del más allá. Hablando de la herencia de Moro, se centra también en la “Nueva Atlántida” de Bacon, así como en la “Ciudad del Sol” de Campanella, incluso en la “Tempestad” de Shakespeare, que por otra parte era un óptimo conocedor de la obra de Moro, del que se nutrió para su “Ricardo III”. También llega hasta Hobbes y su “Leviatán”, y hasta “Robinson Crusoe”. Tampoco podía faltar Jonathan Swift con sus satíricos y devastadores “Viajes de Gulliver” ni la utopía moderna de Wells, que nos lleva inevitablemente a las distopías tremendas de Huxley y Orwell entre otros. La isla que ya ni siquiera es una isla, sino un estado totalitario que ha transformado el mejor de los sueños en la peor de las pesadillas. Pero hay una esperanza. Y no solo en “El amo del mundo” de Benson. El ensayo se cierra de hecho con una mirada a un más allá distinto de los inquietantes esbozos del “Nuevo Mundo” o del “Gran Hermano” que nos mira. Nos referimos a los mundos paralelos de Lewis y Tolkien, a su mitopoiesis, que no es huir de la realidad sino justo lo contrario. “Cuando describen su mundo son totalmente serios, no engañan al lector haciéndole entender que, a fin de cuentas, todo es una fábula mientras que el mundo real es muy distinto. Lo más hermoso de esta literatura no es el esfuerzo por ser lo más original posible, sino que identifica las cuestiones fundamentales”. Respecto al llamado “comunismo” de Moro, este encontró su interpretación más afortunada en el distributismo de Chesterton, una especie de tercera vía entre socialismo y capitalismo, en un intento de fundar una sociedad realmente más justa, no basada en la abolición de la propiedad privada ni en la propiedad exclusiva de ricos y poderosos, sino en una propiedad de todos los bienes realmente compartida por todos. Exactamente lo mismo que sucedía en la isla de Moro. ELISABETTA SALA

estimula tanto la imaginación como la razón. Para el siglo XVI, además, todo lo que es utópico es generoso y entusiasta. Las cosas evolucionan en el curso del siglo XVII, en que el término “utópico” más bien se emplea negativamente: así, el rey inglés Carlos I reprocha a sus opositores por defender “esa nueva Utopía de religión y de gobierno mediante la cual quieren transformar este Reino”.8 Sin embargo, eso no impide que surja una gran cantidad de nuevas ficciones utópicas y positivas, como la Civitas solis (1604) de Tommaso 8 J. Rushworth, Historical Collections, 1721, vol. IV, p. 727, citado por HideoTamura, “Utopia in 17th century England”, Moreana 64 (1980): 37-49, a 39 (mi traducción).

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ES PRECISO CONSTATAR QUE DESPUÉS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL, LAS DISTOPÍAS REEMPLAZARON A LAS UTOPÍAS FELICES. RECORDEMOS EL IRÓNICO Y TERRORÍFICO BRAVE NEW WORLD (1932) DE ALDOUS HUXLEY O EL SOMBRÍO 1984 (1948) DE GEORGE ORWELL.

Campanella o la New Atlantis (1627) de Francis Bacon, quien imagina una sociedad utópica magnificada por el progreso científico. Asimismo, cuando Luís de Camões utiliza el nombre “Taprobana” para designar su isla, simplemente está retomando el nombre antiguo de la isla de Utopía. La influencia de la obra de Moro en la esfera política es igualmente apreciable, especialmente en Inglaterra, donde Gerrard Winstanley, a continuación de Tomás Moro, denuncia los “enclosures” que privan a los pequeños campesinos de tierra de pastoreo. Pasando a la acción, Winstanley funda el grupo revolucionario de los Levellers, o Diggers, que se dedicarán a restablecer la propiedad común dentro de los pueblos despojados por los grandes propietarios de tierras. En el siglo XVIII, si bien todavía se imita La Utopía, no se reconoce a menudo como base válida para nuevas ideas. JeanJacques Rousseau podría indudablemente ser calificado como utopista, con su sueño de una nueva sociedad y de un “contrato social”, pero él rechaza su paternidad. Tal vez Rousseau estaba más preocupado del hombre individual que de la sociedad en su totalidad como para concordar con la filosofía de La Utopía9. Voltaire solamente desprecia a Tomás Moro. Es tal vez en ese siglo de las Luces cuando La Utopía fue menos bien comprendida a pesar de ser muy plagiada. Nicolás Gueudeville (1715) la tradujo con su estilo fantasioso y hace de ella un panfleto contra la tiranía de la realeza. Thomas Rousseau (1780) transforma a Hitlodeo en un tribuno revolucionario, que se dirige a los utopianos en ardientes discursos. En el siglo XIX, el sueño utopiano entra en la esfera política y adquiere los colores del socialismo. Se distingue un “socialismo utópico”, rechazado por Marx y Engels, y un “socialismo científico”, que no se contenta con echar las bases de ideales imposibles, proponiendo en cambio una puesta en ejecución de las nuevas ideas políticas. Para Marx, La Utopía es el cambio, es la revolución proletaria. Hasta la Primera Guerra Mundial, se ve cómo el ideal utópico asume al mismo tiempo formas políticas realistas y además se transmite a nuevas ficciones. Se puede decir que la guerra de 1914-18 marcará una detención dramática en la producción de nuevas utopías literarias. La ficción utópica, directamente inspirada en Moro, brilló a fines del siglo XIX y 9 Es el análisis que hace Bronislav Baczko, Rousseau, solitude et communauté, Paris: Mouton, 1974, 4.

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comienzos del XX, especialmente con William Morris (News from Nowhere, 1890) y H. G. Wells (A Modern Utopia, 1905), en que la fascinación con la ciencia y el progreso tecnológico sin límites produjo las primeras grandes obras de ciencia ficción. Es preciso constatar que después de la Primera Guerra Mundial, las distopías reemplazaron a las utopías felices. Recordemos el irónico y terrorífico Brave New World (1932) de Aldous Huxley o el sombrío 1984 (escrito en 1948) de George Orwell. Y sin embargo La Utopía de Moro sigue siendo traducida y estudiada. En el siglo XX, se opusieron dos análisis, el de un programa comunista y el de una sociedad virtuosa, pero enclaustrada. Sin embargo, a partir de los años 1970 se distingue la afirmación de una obra literaria mayor, que además de su potencial ideológico tiene su propio enigma estilístico, su historiografía excepcional. Se advierte también que Utopía es un modelo ecológico que sabe administrar y controlar su población, vivir en armonía con su medio ambiente y no agotar sus recursos. En esta imagen, las nuevas utopías se han vuelto ecológicas, como Ecotopía (1975) de Ernest Callenbach, que explora cómo vivir en armonía con la naturaleza beneficiándose al mismo tiempo con el progreso moderno. La nueva crítica literaria contribuyó con nuevos elementos de análisis, que permitieron descifrar de mejor manera el lugar del autor y el narrador de la obra, para llegar al escepticismo de uno y la falta de confiabilidad del otro. Así, ahora se estudian las figuras de la duda en el tejido de la obra, como lo muestra brevemente la primera parte de este artículo. ¿Sería el nuevo escepticismo descubierto en La Utopía reflejo de la carencia de certezas de nuestro mundo moderno?

LA UTOPÍA DE MORO SIGUE SIENDO TRADUCIDA Y ESTUDIADA. EN EL SIGLO XX, SE OPUSIERON DOS ANÁLISIS, EL DE UN PROGRAMA COMUNISTA Y EL DE UNA SOCIEDAD VIRTUOSA, PERO ENCLAUSTRADA. SIN EMBARGO, A PARTIR DE LOS AÑOS 1970 SE DISTINGUE LA AFIRMACIÓN DE UNA OBRA LITERARIA MAYOR, QUE ADEMÁS DE SU POTENCIAL IDEOLÓGICO TIENE SU PROPIO ENIGMA ESTILÍSTICO.

La recepción diversa y caótica de La Utopía a lo largo de estos últimos quinientos años atestigua su vitalidad excepcional, dejando asimismo un testimonio de la historia de las mentalidades de cada época, que de alguna manera la crearon de nuevo. Si las ideas de Tomás Moro en su pequeño libro de oro todavía hoy nos parecen interesantes, es conveniente regocijarnos por el hecho de que la descripción asombrosa de una sociedad que parece feliz todavía nos fascina, ya que el ideal nunca muere y La Utopía de Tomás Moro sigue alimentando nuestros sueños de un mundo donde reinen con abundancia la alegría de vivir, la paz y la justicia.

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Entrevista al Padre Juan Carlos Scannone SJ

La “conversión afectiva”, plus necesario en la “conversión religiosa”

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entados en una sala de la Casa San Miguel ubicada en San Joaquín —parte del Centro Interprovincial de Formación San Pedro Fabro de los padres jesuitas—, donde habitan los jóvenes futuros sacerdotes que se preparan en teología, la conversación fluye ligera y amenísima con este padre que enseñó latín y griego al joven seminarista Jorge Mario Bergoglio y con quien más tarde compartió diez años en el Colegio Máximo de Buenos Aires. Seis cuando Bergoglio era el provincial de la Compañía de Jesús en Argentina, cuatro cuando era rector de dicho Colegio. Van apareciendo así una cantidad de recuerdos, como su cercanía con el actual Papa cuando este fuera maestro de novicios, que movía a nuestro entrevistado, por la madurez y preparación de dicho maestro, a pedir su consejo espiritual, a pesar de la diferencia de edad. O el impulso que él mismo le dio como superior de aquella casa para que participase en el célebre Encuentro de El Escorial, al que le invitaron en cuanto representante de una línea de teología sudamericana crítica a la hermenéutica marxista, representativa de lo que luego se llamaría “Teología del Pueblo”, por la que el Papa Francisco ha manifestado su interés y simpatía, circunstancia aquella que hizo conocido internacionalmente al Padre Scannone. Una prueba actual de esta consonancia, que atraviesa los años, la vemos en el hecho de que uno de los autores que el Papa cita en su encíclica Laudato si’ es justamente a Juan Carlos Scannone, a quien asimismo pidió consagrara un tiempo de su avanzada vida a la revista La Civiltà Cattolica, tenida generalmente como órgano oficioso de la Santa Sede. Habiendo corrido la conversación sin control del reloj muchos espacios y tiempos interesantísimos de la historia argentina que, cuando jóvenes, les tocó vivir juntos a los padres Scannone y Bergoglio, nos abocamos a ciertos temas que explicó y discutió con un auditorio lleno de profesores y alumnos en la Facultad de Filosofía de la PUC durante su reciente visita a Santiago.

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—Lo primero sería fase del método que LUEGO, LONERGAN, que nos hable sobre la propone empieza con YA MÁS ANCIANO, SE “conversión afectiva”, el estudio más cienDA CUENTA QUE LA un tema que usted ha tífico de las Sagradas CONVERSIÓN RELIGIOSA tratado y del que se ha Escrituras y de los NO BASTA POR SÍ SOLA, tratado también en su enpadres de la Iglesia y Y ENTONCES ÉL HABLA torno... ¿Podría decirnos termina, luego, en la DE LA CONVERSIÓN cómo entiende usted esa INTELECTUAL, LA fase pastoral. ExistiCONVERSIÓN ÉTICA Y LA “conversión”? Y asimisrían cuatro operacioCONVERSIÓN AFECTIVA, mo, ¿qué ve en ella como nes intencionales que SIN LA CUAL LA paso positivo en orden realiza el sujeto: De la CONVERSIÓN MORAL O a superar cierta rémora experiencia insight, es NO SE HACE O NO DURA. ideológica, que fácilmente decir, de la captación permanece pegada en el del sentido, se sigue la espíritu, y de la cual la “conversión afec- verdad, por la razón; y luego las opetiva” puede liberar? raciones de opción y decisión. Cuan—Yo he trabajado mucho a Bernard do se llega al ámbito de la decisión, Lonergan (sacerdote jesuita cana- viene la conversión, la conversión diense). Hace algunos años dediqué intelectual, moral y religiosa. Luego, Lonergan, ya más anciano, un tiempo a ayudar a un profesor que me dio su libro Insight, la primera se da cuenta que la conversión reliobra de Lonergan que trata sobre el giosa no basta por sí sola, y entonces entendimiento humano. Tuve que él habla de la conversión intelectual, realizar una reseña de la obra y ahí la conversión ética y la conversión comencé a interesarme por él. Más afectiva, sin la cual la conversión tarde Lonergan saca un libro que se moral o no se hace o no dura. llama Method in Teology, donde habla —¿Es en este punto, lo afectivo, donde de tres tipos de conversión: la conversión intelectual, la conversión moral se vincula la conversión verdadera con el y la conversión religiosa. La primera despegue de lo ideológico?

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—Lonergan dice que después de los lo negativo y lo elevativo se dan al maestros de la sospecha (Marx, Freud mismo tiempo. Entre las conversiones y Nietzsche) no se puede pensar que el pasaría lo mismo: la afectiva supone científico está liberado subjetivamen- y eleva la conversión ética; a su vez, te. Marx diría que no se puede estar la civil supone y eleva la familiar, y la religiosa supone y eleva todo lo libre de ideologías, demás. La máxima es Freud de racionalizael estado dinámico de DESPUÉS DE LOS ciones y Nietzsche de MAESTROS DE LA estar enamorado, esto la voluntad de poder SOSPECHA (MARX, FREUD Y es, el amor familiar, el disfrazada. Yo veo NIETZSCHE) NO SE PUEDE amor civil y el amor que esto se corresPENSAR QUE EL CIENTÍFICO de Dios. Esto es, el ponde con algo que ESTÁ LIBERADO Espíritu Santo dedice San Ignacio de SUBJETIVAMENTE. rramado en nuestros Loyola: para encontrar MARX DIRÍA QUE NO SE corazones. Pareciera PUEDE ESTAR LIBRE DE la voluntad de Dios que es un camino de IDEOLOGÍAS, FREUD DE necesitamos estar lisubida que nos eleva RACIONALIZACIONES bres de afecciones o a Dios, pero en realiY NIETZSCHE DE LA afectos desordenados. dad es un camino de VOLUNTAD DE PODER La conversión afecDISFRAZADA. YO VEO QUE bajada, pues comientiva tendría tres moESTO SE CORRESPONDE za con el amor de mentos: el primero CON ALGO QUE DICE SAN Dios hacia nosotros. de ellos es familiar, IGNACIO DE LOYOLA: PARA Esta conversión afecdentro de mi vida de ENCONTRAR LA VOLUNTAD tiva es lo que me libra DE DIOS NECESITAMOS familia no soy egoísde la ideologización. ESTAR LIBRES DE ta, sino que pienso y Aristóteles ya lo AFECCIONES O AFECTOS busco que mi esposo, decía, siendo pagano, DESORDENADOS. hijos, padres, hermaen la Ética a Nicómanos, estén contentos. co, que en cuestiones El segundo momento es civil, cuando prácticas, sobre todo de ética y poyo busco el bien, empezando con mis lítica, yo solo encuentro la verdad conciudadanos y, en último término, práctica si tengo apetito recto. Si el de todo hombre y mujer. El tercer apetito no es recto (es decir, si no es paso es, propiamente, la conversión desinteresado), me equivoco. Aquí religiosa. Respecto a la conversión se juega mucho lo ético y lo político. religiosa, Lonergan utiliza el término de Hegel aufheben, pero en el —El concepto “ideología” es un consentido utilizado por Karl Rahner1, cepto que se utiliza de forma muy varioesto es, conservar, quitar y elevar algo pinta, de pronto para referirse a conjuntos al mismo tiempo, donde lo positivo, de ideas como la ideología marxista, y de 1 Teólogo jesuita alemán

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persona que lo hace, sino también del acompañamiento eclesial que recibe. Tanto en lo ético como en lo político, yo me equivoco. Lonergan dice que —Aquí se está utilizando el con- en teología, en filosofía y en todas las cepto marxista de ideología, pero no ciencias humanas que tienen algo de reducido solo a intereses de clases. hermenéutica (incluso la economía) San Ignacio dice que se debe renun- entran ideologías. Estas necesitan del apetito recto y nunca ciar al propio amor, se está seguro de que querer e interés; coinARISTÓTELES YA LO se lo tiene. A Santa cidiendo con los tres DECÍA, SIENDO PAGANO, Juana de Arco se le maestros de la duda EN LA ÉTICA A NICÓMACO, pregunta: «¿Tú estás (al propio amor, Freud; QUE EN CUESTIONES en gracia de Dios?» Y al querer, Nietzsche; PRÁCTICAS, SOBRE ella responde: «si esal interés, Marx). Lo TODO DE ÉTICA Y toy, Dios me conserve; único, sí, es que Marx POLÍTICA, YO SOLO si no estoy, Dios me ENCUENTRO LA VERDAD lo reduce a intereses ponga», porque nunca PRÁCTICA SI TENGO de clase, Freud a la APETITO RECTO. SI EL se puede estar seguro libido y Nietzsche a la APETITO NO ES RECTO al ciento por ciento de voluntad de poder. De (ES DECIR, SI NO ES que se está en estado alguna manera es el DESINTERESADO), de gracia. Esto, dado momento no desinteME EQUIVOCO. AQUÍ que existe el autoenresado del amor, no de SE JUEGA MUCHO LO gaño. Paul Ricoeur benevolencia, sino de ÉTICO Y LO POLÍTICO. dice que existe la ilula concupiscencia. Las sión, la cual no es ni pasiones de deseo son mentira ni tampoco error. En el caso buenas, lo malo es cuando se desrede la mentira, se conoce la verdad y gulan y desordenan. se miente; en el caso del error hay una —Ahora bien, ¿ve usted una relación equivocación. Pero en la ilusión se da entre este tema de lo ideológico como una una especie de mala fe, de autoengarémora y cierta confusión y explotación ño. Los maestros de la sospecha van mediática de la misma, que se ha produ- a esto. La ilusión es un autoengaño cido en torno a los temas que plantea la bajo la forma de bien, se puede realiExhortación Apostólica Amoris Laetitia, zar un mal convencido de que se está obrando correctamente dado que se del Papa Francisco? —Ahí estamos en el ámbito ético. está bajo una racionalización o una En ese plano, para hacer un verda- ideología. Por ejemplo, en Argentina dero discernimiento, se necesita de tuvimos a Jorge Rafael Videla; Videla una conversión afectiva. No solo de la comulgaba con frecuencia y, aunque pronto para rechazarla como un bloque insano, como un reductivismo. ¿Qué está entendiendo usted por ideología cuando aborda este tema de la conversión?

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solo Dios puede juzgar su conciencia, uno desde el exterior puede llegar a pensar que había una ideología, una racionalización que lo llevaba a creer que lo que hacía, lo hacía por la civilización cristiana occidental contra el comunismo, a pesar de tantas muertes y desapariciones. Aquí puede haber existido un mecanismo de autoengaño. El caso de Emilio Massera, en cambio, es distinto, pues ahí uno veía clarísimo que lo que hacía lo hacía por el poder. — Cambiando un poco de tema... Methol Ferré, amigo cercano del arzobispo Bergoglio, se lamentó de que la corriente de la Teología de la Liberación de inspiración no marxista hubiese perdido su impulso cesada la Guerra Fría. ¿Usted coincide con ese diagnóstico? ¿Qué hubiera esperado de positivo de esta Teología de la Liberación en este actual momento? —Yo pienso que no, que no ha cesado, más bien se pasó a otros temas como la reivindicación de la mujer, la ecoteología, etc. Yo era muy amigo de Methol Ferré, no obstante siempre

dialogué con ambos lados de la corriente de la Teología de la Liberación. En un momento Vigó presentó el tema del discernimiento para referirse a esto; si se hubiera hecho, hubiera cambiado la historia de la Iglesia de América Latina. —¿Por qué? —Porque se hubiera generado una mutua reconciliación y las cosas se hubiesen visto de manera no ideológica. Se deben hacer ciertas distinciones: Una cosa es tomar el análisis marxista como científico y separable de la filosofía marxista como proponía Assmann, y otra cosa es tomar algunos elementos del marxismo desde otro horizonte de comprensión, como hizo Gustavo Gutiérrez. La crítica a las ideologías, la opción preferente por los más pobres o el hecho de que hay clases sociales, son elementos del marxismo que son positivos. Por lo tanto, deben hacerse distinciones y matizar; si se absolutiza diciendo que todo está bien o que todo está mal, entonces se entra en el ámbito ideológico. Entrevista realizada por JAIME ANTÚNEZ y SOFÍA BRAHM

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Nota sobre Capítulo VIII de Amoris laetitia

Papa Francisco confirma interpretación de obispos argentinos

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l escrito es muy bueno y explicita cabalmente el sentido del capítulo VIII de Amoris laetitia. No hay otras interpretaciones”. Son palabras textuales del escrito de respuesta del Papa Francisco a la nota sobre el Capítulo VIII de la Amoris laetitia que la Región de Buenos Aires envió a sus sacerdotes con los criterios a seguir ante el posible acceso a los sacramentos de los “divorciados en nueva unión”. Lo que otorga, pues, un especial interés a esta nota es que fue enviada al Papa Francisco, quien respondió con una carta donde reconoce la correcta interpretación de los Obispos sobre el documento papal acerca del verdadero alcance del capítulo VIII. Por otra parte, el Papa también les pidió a los prelados argentinos que ayuden a difundir el documento entero, que invita a consolidar los matrimonios. Como se hace notar explícitamente en el texto, los criterios de la Región de Buenos Aires son una base de consenso de mínimos, que cada obispo en su diócesis podrá completar y ampliar. No se trata, pues, de criterios provisionales, sino de una base mínima consensuada, que cuenta con el aval del Papa, por lo cual el texto adquiere un valor especialísimo. La Región pastoral Buenos Aires (Argentina), a la cual pertenecía el cardenal Bergoglio, abarca la ciudad de Buenos Aires y varias ciudades vecinas, y suma un total de más de 13 millones de habitantes. La Región está integrada por más de 20 obispos. Presentamos la nota de los obispos de la Región pastoral de Buenos Aires, así como la respuesta del Papa Francisco.

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Criterios básicos para la aplicación del capítulo VIII de Amoris laetitia Estimados sacerdotes: Recibimos con alegría la exhortación Amoris laetitia, que nos llama ante todo a hacer crecer el amor de los esposos y a motivar a los jóvenes para que opten por el matrimonio y la familia. Esos son los grandes temas que nunca deberían descuidarse ni quedar opacados por otras cuestiones. Francisco ha abierto varias puertas en la pastoral familiar y estamos llamados a aprovechar este tiempo de misericordia, para asumir como Iglesia peregrina la riqueza que nos brinda la Exhortación Apostólica en sus distintos capítulos. Ahora nos detendremos solo en el capítulo VIII, dado que hace referencia a “orientaciones del Obispo” (300) en orden a discernir sobre el posible acceso a los sacramentos de algunos “divorciados en nueva unión”. Creemos conveniente, como Obispos de una misma Región pastoral, acordar algunos criterios mínimos. Los ofrecemos sin perjuicio de la autoridad que cada Obispo tiene en su propia Diócesis para precisarlos, completarlos o acotarlos. 1) En primer lugar recordamos que no conviene hablar de “permisos” para acceder a los sacramentos, sino de un proceso de discernimiento acompañado por un pastor. Es un discernimiento “personal y pastoral” (300). 2) En este camino, el pastor debería acentuar el anuncio fundamental, el kerygma, que estimule o renueve el encuentro personal con Jesucristo vivo (cf. 58). 3) El acompañamiento pastoral es un ejercicio de la “via caritatis”. Es una invitación a seguir “el camino de Jesús, el de la misericordia y de la integración” (296). Este itinerario reclama la caridad pastoral del sacerdote que acoge al penitente, lo escucha atentamente y le muestra el rostro materno de la Iglesia, a la vez que acepta su recta intención y su buen propósito de colocar la vida entera a la luz del Evangelio y de practicar la caridad (cf. 306). 4) Este camino no acaba necesariamente en los sacramentos, sino que puede orientarse a otras formas de integrarse más en la vida de la Iglesia: una mayor presencia en la comunidad, la participación en grupos de oración o reflexión, el compromiso en diversos servicios eclesiales, etc. (cf. 299). 5) Cuando las circunstancias concretas de una pareja lo hagan factible, especialmente cuando ambos sean cristianos con un camino de fe, se puede proponer el empeño de vivir en continencia. Amoris laetitia no ignora las dificultades de esta opción (cf. nota 329) y deja abierta la posibilidad de acceder al sacramento de la Reconciliación cuando se falle en ese propósito (cf. nota 364, según la enseñanza de san Juan Pablo II al Cardenal W. Baum, del 22/03/1996). 6) En otras circunstancias más complejas, y cuando no se pudo obtener una declaración de nulidad, la opción mencionada puede no ser de hecho factible.

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No obstante, igualmente es posible un camino de discernimiento. Si se llega a reconocer que, en un caso concreto, hay limitaciones que atenúan la responsabilidad y la culpabilidad (cf. 301-302), particularmente cuando una persona considere que caería en una ulterior falta dañando a los hijos de la nueva unión, Amoris laetitia abre la posibilidad del acceso a los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía (cf. notas 336 y 351). Estos a su vez disponen a la persona a seguir madurando y creciendo con la fuerza de la gracia. 7) Pero hay que evitar entender esta posibilidad como un acceso irrestricto a los sacramentos, o como si cualquier situación lo justificara. Lo que se propone es un discernimiento que distinga adecuadamente cada caso. Por ejemplo, especial cuidado requiere “una nueva unión que viene de un reciente divorcio” o “la situación de alguien que reiteradamente ha fallado a sus compromisos familiares” (298). También cuando hay una suerte de apología o de ostentación de la propia situación “como si fuese parte del ideal cristiano” (297). En estos casos más difíciles, los pastores debemos acompañar con paciencia procurando algún camino de integración (cf. 297, 299). 8) Siempre es importante orientar a las personas a ponerse con su conciencia ante Dios, y para ello es útil el “examen de conciencia” que propone Amoris laetitia 300, especialmente en lo que se refiere a “cómo se han comportado con sus hijos” o con el cónyuge abandonado. Cuando hubo injusticias no resueltas, el acceso a los sacramentos es particularmente escandaloso. 9) Puede ser conveniente que un eventual acceso a los sacramentos se realice de manera reservada, sobre todo cuando se prevean situaciones conflictivas. Pero al mismo tiempo no hay que dejar de acompañar a la comunidad para que crezca en un espíritu de comprensión y de acogida, sin que ello implique crear confusiones en la enseñanza de la Iglesia acerca del matrimonio indisoluble. La comunidad es instrumento de la misericordia que es “inmerecida, incondicional y gratuita” (297). 10) El discernimiento no se cierra, porque “es dinámico y debe permanecer siempre abierto a nuevas etapas de crecimiento y a nuevas decisiones que permitan realizar el ideal de manera más plena” (303), según la “ley de gradualidad” (295) y confiando en la ayuda de la gracia. Somos ante todo pastores. Por eso queremos acoger estas palabras del Papa: “Invito a los pastores a escuchar con afecto y serenidad, con el deseo sincero de entrar en el corazón del drama de las personas y de comprender su punto de vista, para ayudarles a vivir mejor y a reconocer su propio lugar en la Iglesia” (312). Con afecto en Cristo. Los Obispos de la Región de Buenos Aires 5 de septiembre de 2016

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APUNTES Y NOTAS En los 400 años de su muerte

CONSIDERACIÓN DE LA MISERICORDIA EN SHAKESPEARE

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El carácter de la misericordia en el “Mercader de Venecia”

oco después de proclamar el 2016 “Año de la Misericordia”, el Papa Francisco se refirió a las famosas palabras del más grande de los dramaturgos sobre el “carácter de la misericordia”. Son palabras que Shakespeare pone en boca de Porcia,

la heroína del Mercader de Venecia. Ella se dirige al usurero judío Shylock en la dramática escena del proceso durante el cual este procura perpetrar legalmente su venganza contra el mercader veneciano Antonio. A cambio de un préstamo que el

* El presente texto corresponde a apartes del ensayo “Carácter de la misericordia” en Shakespeare publicado en La Civiltà Cattolica Nº 3986 por Peter Milward, S.J.

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mercader no logró restituir, el judío quiere al mundo de la Biblia: al libro sapiencial ahora cobrarle, de acuerdo a lo convenido, del Sirácida, que se refiere precisamente una libra de carne de la zona del corazón. a la misericordia (Si 35,25); al cántico de Durante el proceso, Shylock subraya Moisés en el Deuteronomio, en el cual se sus propios derechos legítimos y llega hace referencia a la Sabiduría (Dt 32,2; ver a preparar el puñal para tomar lo que le también Is 4,6), y a las palabras de Jesús corresponde. Porcia, sin embargo, que ha en el Sermón de la Montaña, que remiten llegado de la casa de Belmonte disfrazada al amor de Dios (Mt 5,45). de joven abogado, admite, Porcia continúa así: “Es por una parte, los buenos dos veces bendita, / bendi“EL CARÁCTER DE LA motivos de Shylock y por ce a quien la da y a quien MISERICORDIA NO ES otra le dirige el famoso la recibe”. Sería ciertamente FORZADO (STRAINED)”, COMIENZA DICIENDO. elogio de la misericordia. una bendición para el pobre ¿PERO EN QUÉ SENTIDO De este modo, ShakesAntonio si se le perdonase INTERPRETAR ESTA peare prepara el terreno la deuda, pero también lo EXTRAÑA PALABRA, para una especie de homisería para Shylock por ha“FORZADO”? ¿CUÁL lía sobre la misericordia. bérsela perdonado. Y como ES EL MENSAJE DE ¿Qué significa esto? ¿No le dice Jesús, en palabras no SHAKESPEARE? LA correspondería a un drareferidas en los Evangelios, EXPRESIÓN SIGNIFICA maturgo atenerse a prepero citadas por San Pablo QUE NADIE PUEDE SER OBLIGADO A SER sentar su propia comedia en los Hechos de los ApósMISERICORDIOSO: LA en un teatro —protestan toles, donde se da mayor MISERICORDIA DEBE los críticos—, en vez de importancia al don: “Mayor BROTAR DIRECTAMENTE ponerse a predicar desde felicidad hay en dar que en DEL CORAZÓN. un púlpito? Ciertamente. recibir” (Hch 20,35). ¿Pero quién podrá impe“Es más poderosa en los dírselo si desea incluir una homilía dentro más poderosos”, agrega Porcia, aparentedel drama? Comoquiera, Shakespeare nos mente refiriéndose a los gobernantes, que invita no solo a escuchar su homilía, sino desde la perspectiva del mundo parecen también a meditar en su significado. poderosos en cuanto su verdadero poder “El carácter de la misericordia no es se manifieste en cambio en este “carácter forzado (strained)”, comienza diciendo. de la misericordia”. En una extraordinaria ¿Pero en qué sentido interpretar esta riqueza de imágenes, ella prosigue así: extraña palabra, “forzado”? ¿Cuál es el “Sienta mejor / que la corona al monarca mensaje de Shakespeare? ¿O de Porcia? sentado en el trono. / Su secreto muestra La expresión significa que nadie puede la fuerza del poder temporal, / atributo de ser obligado a ser misericordioso: la mi- sujeción y de majestad / en el cual residen sericordia debe brotar directamente del el temor y el terror al rey”. corazón. Debe caer “como lluvia suave Tenemos a un rey sentado en el trono, del cielo / sobre la tierra”. Nos encon- con la corona en la cabeza y el cetro en tramos aquí de inmediato proyectados la mano, señal de su poder de castigar la

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futar, si bien lo conoce tan desobediencia; pero todo PENSEMOS EN LA bien como el Antiguo—, eso es puramente la superHUMILDAD DE ESTE sino también en los diverficie de la apariencia exteGRAN DRAMATURGO, sos Salmos; pero Shylock rior. Como ha dicho poco EL MÁS GRANDE DE hace un llamado a un tipo antes Bassanio, el novio de TODOS LOS TIEMPOS, distinto de justicia, no tanto Porcia: “Así podrán las apaAHORA, YA EN EL FINAL DE SU CARRERA personal como legal. riencias externas ser cada TEATRAL, AL CONFESAR En todo caso, Porcia vez menos ellas mismas; / SENTIRSE PRÓXIMO A procede haciendo refeel mundo siempre es engaLA DESESPERACIÓN, LO rencia al Padre Nuestro, ñado por los ornamentos”. CUAL, POR LO DEMÁS, la oración que el Señor Esto se lee precisamente YA HABÍA ADMITIDO EN propone en el Ser món en los Salmos: “Su miseriEL SONETO 29: “CAÍDO de la Monta ña ta nto a cordia está por encima de EN DESGRACIA ANTE los cristianos como a los todas sus obras”. LA FORTUNA Y LOS judíos: “Rogamos para Y así continúa Porcia: “El HOMBRES, / EN SOLEDAD obtener misericordia, / poder terrenal se aproxima LLORO MI CONDICIÓN DE PROSCRITO”. y este mismo ruego nos en mayor medida al de Dios enseña a todos a ejercer / / cuando la misericordia las obras de misericordia”. atempera la justicia”. Ciertamente, de hecho, como se lee en cierta Aquí, con palabras de Jesús, termina su medida en todas partes en la Biblia, y sobre discurso, llevando la homilía a la conclutodo en el Antiguo Testamento, Dios es sión más adecuada. justo; pero el Nuevo Testamento destaca en particular que Dios es misericordioso, El llamado a la misericordia en como un Padre amoroso. “Medida por medida” Prosiguiendo con la homilía, dirigida Sin embargo, el famoso discurso no sobre todo a Shylock, Porcia agrega: “Por consiguiente, judío, / aun cuando recu- es todo cuanto Shakespeare tiene que rras a la justicia, considera esto: / que en decir sobre el ideal de la misericordia. estricta justicia / ninguno de nosotros Nos presenta así a otra heroína, tal vez encontrará salvación”. Es esta la enseñanza menos conocida: se trata de la novicia presente no solo en el Nuevo Testamento Isabella en Medida por medida, posterior —que Shylock podría efectivamente re- al Mercader algunos años. Ella implora

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misericordia para su hermano Claudio, a todos por Jesucristo. Así, el remedio es culpable —en conformidad con la ley la redención, de acuerdo con un juego de draconiana de Viena contra los crímenes palabras que encontramos en no pocos de carácter sexual— de fornicación con Salmos. su novia Giulietta. La apelación de la muchacha es dirigida a Angelo, un juez El llamado paralelo “estricto”, tal vez menos legalista que a la justicia en el “Rey Lear” Shylock (en sentido veterotestamentaLa tercera etapa de esta exposición de rio), pero con el cual comparte cierta inclinación puritana. Ciertamente, en la la homilía shakesperiana tiene su culmiInglaterra isabelina los puritanos eran nación en el Rey Lear, un drama al mismo tiempo comedia, con un llamados “judíos cristiafinal sumamente feliz en el nos” (como Shylock) o LO QUE ÉL NECESITA EN acto cuarto, y tragedia, con “estrictos” (como Angelo). ESTA SITUACIÓN NO ES una conclusión tremenEn todo caso, ¿qué dice UN AGENTE DISPUESTO A damente triste en el acto Isabella después de ser ACTUAR QUE DESPACHE quinto. Aquí, en la escena SUS ASUNTOS CON convencida por Lucio, amiEFICIENCIA, SINO del encuentro entre los go de Claudio, de salir del SIMPLEMENTE LA dos ancianos protagonisconvento? En respuesta a ORACIÓN, TANTO SUYA tas —Lear, enloquecido, y la afirmación de Angelo: COMO DEL PÚBLICO, Gloucester que ha quedado “Vuestro hermano ha caíAL CUAL PIDE REZAR ciego (uno por culpa de las do en manos de la ley”, lo POR ÉL (…) hijas ingratas y el otro por cual equivale a decir que devolver indebidamente debe morir, Isabella dice: la confianza a su propio hijo ilegítimo, “Y bien, todas las almas existentes cayeron en un momento, / y aquel que habría Edmund)—, encontramos a Lear declapodido aprovecharse de eso / encontró el rando abiertamente su intención de preremedio”. En otras palabras, como Por- dicar, cuando dice a Gloucester: “Presta cia, ella desplaza la mirada del Antiguo atención, ¡ahora predicaré para ti!”. Y es al Nuevo Testamento. Bajo la Antigua así que lo expresa: “Cuando nacemos, Alianza, por los motivos más diversos, lloramos por estar juntos / en este gran la mayoría de los seres humanos estaba palco de locos”. En otras palabras, considerando el destinada a morir; en la Nueva Alianza, gracias a la Palabra de Dios hecho carne, mundo de su época, isabelino y jacobila gracia de la salvación ha sido extendida ta, el dramaturgo ve que es un mundo Personajes de diferentes obras de Sir William Shakespeare.

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vuelto al revés. Es lo que afirma Lear: “Magia, magia, ¿cuál es el juez, cuál es el ladrón?” Semejantes afirmaciones podían provenir, de parte de Shakespeare, únicamente puestas en boca de un loco. Así, incluso aquellos contra los cuales escribió estos versos, y que tal vez estaban allí en el teatro sentados en un puesto de honor, habrían permitido sabiamente oír a ese “loco autorizado a decir cualquier cosa”.

desgracia ante la fortuna y los hombres, / en soledad lloro mi condición de proscrito”. ¿Lo indujo tal vez una sensación parecida —podríamos preguntarnos— a dejar inédita más de la mitad de sus propias obras? ¿Hasta que dos colegas actores, John Heminge y Henry Condell, alrededor de siete años después de su muerte, armaron el First Folio? Lo que él necesita en esta situación no es un agente dispuesto a actuar que despache sus asuntos (…) COMO PORCIA, con eficiencia, sino simpleSE DIRIGE A LA Epílogo del epílogo BIBLIA O —MÁS BIEN mente la oración, tanto suya DICHO— AL SIRÁCIDA Por último, después de como del público, al cual (LIBRO CONSIDERADO considerar la triple homipide rezar por él. En este APÓCRIFO POR LA lía shakesperiana sobre el punto, como Porcia, se diriMAYORÍA DE LOS “carácter de la misericorge a la Biblia o —más bien PROTESTANTES). AHÍ, dia” en tres dramas —El dicho— al Sirácida (libro PRECISAMENTE DONDE mercader de Venecia, Medida considerado apócrifo por SHAKESPEARE LEYÓ por medida y El rey Lear—, la mayoría de los protes(CON PORCIA): “BUENA llegamos ahora al epílogo, ES LA MISERICORDIA EN tantes). Ahí, precisamente TIEMPO DE DESGRACIA, / que el dramaturgo pone donde Shakespeare leyó COMO NUBES DE en boca de Próspero, pro(con Porcia): “Buena es la LLUVIA EN TIEMPO DE tagonista de La tempestad. misericordia en tiempo de SEQUÍA” (SI 35,26), Él parece confesar, en boca desgracia, / como nubes de de su personaje: “Y mi filluvia en tiempo de sequía” nal es desesperación, / a menos que me (Si 35,26), ahora lee (con Próspero): “La consuele le oración, / que tiene un poder oración del humilde atraviesa las nubes; tan penetrante de tomar por asalto / a la / mientras no llega a su término, él no se misericordia misma, y de liberar todas consuela. / No desiste hasta que el Altílas culpas”. simo le atiende, / juzga a los justos y les Pensemos en la humildad de este gran hace justicia” (Si 35,17-18). Así entonces, a dramaturgo, el más grande de todos los pesar de los elogios que Shakespeare sigue tiempos, ahora, ya en el final de su carrera recibiendo del mundo como “Hombre del teatral, al confesar sentirse próximo a la Milenio”, podríamos también escuchar su desesperación, lo cual, por lo demás, ya petición y rezar —como lo hace Horacio había admitido en el Soneto 29: “Caído en con Hamlet— por su eterno descanso.

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Última creación de Le Corbusier

A 10 AÑOS DE LA CONSTRUCCIÓN DE SAN PEDRO EN FIRMINY VERT

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as obras prosus contempoyectadas y no ráneos y la inllevadas a cabo comprensión de por Le Corbuclientes, públicos sie r (C h a rle s y privados. Edouard JeanLos principaneret, 1887-1965) les intereses de llenan con sus imágenes Le Corbusier son la afirPARA LE CORBUSIER, NO gráficas la mayor parte de mación y la difusión de SE TRATA DE INVENTAR FORMAS INÉDITAS NI los treinta volúmenes ediuna manera concreta de DE RESPONDER ANTE tados por Garland Publisresolver los problemas de UNA NECESIDAD, SINO hing Inc. Examinar esta la sociedad a través de la DE COMPRENDER LOS enorme cantidad de diseelaboración de proyectos. MUNDOS NUEVOS ños permite comprender Cada uno de estos tiende QUE TODA ACTIVIDAD la capacidad de trabajo y a resolver un problema REQUIERE EN LA la creatividad de este gran específico mediante una SOCIEDAD EN PROCESO maestro de la arquitectura solución innovadora, que DE MUTACIÓN. moderna, pero al mismo no es sino una mutación tiempo muestra claramende las premisas que regían te la dificultad experimentada por un tradicionalmente el problema mismo, pensamiento innovador para abrirse ca- una salida de la jaula con la cual el acosmino en medio de la miseria intelectual de tumbramiento lo había codificado. Esos

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proyectos se preComo el inventor sentan como una de los aviones refundación del sistema de problemas El proceso de y soluciones consiformación de su derados válidos por a rqu ite c t u ra no el saber dominante es determi n isy establecen una ta, ya que antes serie de discontidel espacio no se nuidad, tanto en plantea realidad relación con el paformal alguna: se sado como con los cuenta con espacio contemporáneos1. arquitectónico o Para Le Corbuurbanístico únicasier, no se trata de mente cuando este i nventar for mas se organiza para inéditas ni de resdar respuesta al ponder ante una verdadero problenecesidad, sino de ma. “Yo me sitúo, comprender los mundos desde el punto de vista EL PROCESO DE nuevos que toda actividad de la arquitectura, en las FORMACIÓN DE SU requiere en la sociedad en condiciones de espíritu ARQUITECTURA NO ES proceso de mutación, realidel inventor de aviones. DETERMINISTA, YA QUE zando los espacios y las forLa lección del avión no ANTES DEL ESPACIO NO mas capaces de constituir la reside enteramente en la SE PLANTEA REALIDAD expresión apropiada para FORMAL ALGUNA: SE forma creada, y en primer CUENTA CON ESPACIO la misma. “Reina una conlugar se trata de aprender ARQUITECTÓNICO fusión extrema: la nueva a no visualizar en este un O URBANÍSTICO arquitectura ya no resuelve pájaro o una libélula, sino ÚNICAMENTE CUANDO el problema moderno de una máquina para volar: ESTE SE ORGANIZA PARA la vivienda y no conoce la la lección del avión está DAR RESPUESTA AL estructura de las cosas; no en la lógica que preside la VERDADERO PROBLEMA. responde a las condiciones enunciación del problema fundamentales e impide y conduce al éxito de su la intervención de factores superiores de realización. Cuando en nuestra época armonía y belleza. La arquitectura de hoy se plantea un problema, fatalmente se no responde a las condiciones necesarias encuentra su solución”3. y suficientes del problema”2. Entre problemas de la realidad y solución 1 C. Blasi - G. Padovano, Teorie di pianificazione e di progettazione, Etas Libri, Milán, 1984. 2 Le Corbusier, Vers une architecture, Vincent Fréal & C., París, 1920, p. 87. 3 Ivi, p. 85.

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Un bosquejo de Le Corbusier de septiembre de 1963 para su última obra, San Pedro en Firminy Vert, hermosa pequeña iglesia que quedó inconclusa al morir el maestro y fue inaugurada en diciembre de 2006.

espacial hay una continuidad. A partir del análisis que va del objeto al ambiente natural, de las personas a la arquitectura, como se puede ver en sus Carnets4, Le Corbusier determina la estructura de los problemas a partir de la cual plantea la solución. La actitud, incluso habiendo asumido la racionalidad como guía, no es la de un inventor ajeno a la realidad, sino de un investigador paciente, que descubre

los vínculos ficticios, las condiciones impuestas, las tradiciones carentes de sentido y los valores locales que es preciso respetar, y es capaz de salir de una vieja estructura para entrar a una nueva, cambiando las premisas que regían el sistema como un todo. La metodología de Le Corbusier, es decir, el proceso de adquisición de conocimiento, procede a lo largo de esta línea de mutación que

4 Le Corbusier, Carnets, 4 vol., Herscher, París, 1981.

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“Reina una confusión extrema: la nueva arquitectura no responde a las condiciones fundamentales e impide la intervención de factores superiores de armonía y belleza”, afirmó Le Corbusier.

consiste, en definitiva, en el paso de un nivel lógico de observación al inmediatamente superior, que implica no tanto una variación dentro de un sistema, el cual permanece en cambio inmutado, sino un desplazamiento, un salto, un quiebre, que da la posibilidad de salir del sistema mismo. Esto explica la irritación de la mayoría de los críticos 5, que no logran comprender esta capacidad continua de mutación y creatividad propuesta por las soluciones de Le Corbusier tanto respecto al paradigma anterior (clásico-académico) como en relación con el mismo paradigma funcionalista que contribuyó a fundar. Estamos ante una posición de continua búsqueda, que introduce en el paradigma un principio de destrucción del paradigma mismo al asumirse la

elaboración de proyectos para problemas como generadora de mutación. Como escribía Ernesto N. Rogers: “El examen historiográfico de la obra de Le Corbusier nos demuestra su extraordinaria vitalidad inventiva en cada tema por él abordado y por consiguiente su capacidad de interpretarlo absolutamente liberado de prejuicios. Este no conformismo, incluso consigo mismo, es su verdadera coherencia”6. Le Corbusier aborda los distintos niveles del proyecto, desde los problemas de ornamentación hasta los de la unidad habitacional, desde el edificio hasta la ciudad y el territorio, observando cada uno de ellos con una mirada innovadora que transforma radicalmente sus términos y disuelve los objetos como eran antes de su primera intervención, para presentar una nueva versión de los mismos, que hace imposible concebir el objeto mismo en los términos anteriores. Gracias a la presencia vigilante de la Fundación Le Corbusier, en la cual se ha conservado la mayor parte de los documentos fundamentales de su obra —y que trabaja para promover y defender el legado material e intelectual—, el escenario actual de las obras de Le Corbusier presenta muchas sombras y pocas luces. Algunas obras, como la Villa Savoye, en Poissy, de 1929, el barrio de Pessac (1925) y la casa unifamiliar en la Weissenhofsiedlung de Stuttgart, fueron restauradas; pero otras obras, especialmente aquellas realizadas en la India, se encuentran en una situación desastrosa. Después de la serie de exposiciones

5 Es típica la reacción de Giulio Carlo Argan en “Casabella”, n. 209, 1956, a propósito de la Capilla de Ronchamp. 6 E. N. Rogers, Il sogno ad occhi aperti di Le Corbusier, en “Casabella”, n. 274, 1963.

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organizadas en Milán, Mantua, Venecia, Madrid, París, Karlsruhe, etc., con ocasión del centenario de su nacimiento (1986-87), parecía haber descendido un gran olvido sobre la figura y el pensamiento de Le Corbusier; pero, con gran constancia y confianza en el pensamiento lecorbusierano, l’Association Le Corbusier pour l’église de Firminy-Vert logró completar la última obra del Maestro, que permanecía sin llevarse a cabo con posterioridad al encargo del Alcalde Eugène-Claudius Petit. La inauguración, a comienzos de diciembre de 2006, de la Iglesia de SaintPierre en Firminy permite tener en la

actualidad una experiencia del espacio de un proyecto innovador, si bien se pensaba que se observaría únicamente en las reconstituciones gráficas. Gracias a los esfuerzos de EugèneClaudius Petit y José Oubrerie, fue posible lanzar una campaña de suscripciones, que paulatinamente permitió recolectar los fondos necesarios para la prosecución de los trabajos, en conformidad con las bases, y llevar a cabo una obra póstuma de Le Corbusier. Las principales etapas fueron la actividad de proyecto del Atelier Le Corbusier, en la Rue de Sèvres,

Iglesia de San Pedro en Firminy Vert.

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del 13 de enero de 1960 al 23 de Claudius-Petit, precisamente la Maison diciembre de 1963, en que termina de la culture, el estadio y la Unidad hael segundo proyecto; las primeras bitacional con sus 414 departamentos y etapas de la realización se remontan la escuela en el techo. a mayo de 1968, en que después del fallecimiento de Le Corbusier, se Una segunda naturaleza adaptada crea la Association y se encarga a a los tiempos José Oubrerie, colaborador del Maestro, Es una de las últimas retomar el proyecto creaciones que utilizan e iniciar la colocael método por generación de la primera ción desde el interior, LA METODOLOGÍA DE piedra en 1970; en consistente en una reLE CORBUSIER, PROCEDE 1979, se interrumpen conexión de todas las EN EL PASO DE UN NIVEL los t rabajos hasta partes analizadas en LÓGICO DE OBSERVACIÓN 1990-96, en que se un sistema unitario AL INMEDIATAMENTE reinician los estuque parte de la zona SUPERIOR, QUE dios por parte de central y se desarrolla IMPLICA NO TANTO UNA VARIACIÓN DENTRO Oubrerie y la obra hacia el exterior en conDE UN SISTEMA, EL CUAL en construcción se tinuidad. Un ejemplo PERMANECE EN CAMBIO declara “monumende esta estructura de INMUTADO, SINO UN to histórico”; en el proyecto apareció por DESPLAZAMIENTO, año 2003, los fondos primera vez en los AteQUE DA LA POSIBILIDAD aumentan con el filiers d’Art de 1910, en DE SALIR DEL nanciamiento de la SISTEMA MISMO. La Chaux-de-Fonds: la comunidad de Saintinstalación tiene su oriEtienne Métropole y gen en la sala central, se inician los trabacubierta por una cúpujos de terminación, la piramidal a la cual que culminan en la se accede directamente inauguración antes mencionada. desde el exterior, para luego distribuirse

La iglesia se caracteriza por un cono asimétrico de hormigón, de treinta metros de altura, iluminado desde arriba, y descansa sobre una base cuadrada de veinticinco metros por lado. Esta belle petite église, en palabras de Le Corbusier, viene a completar un conjunto de obras suyas, realizadas por encargo del alcalde

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en dos niveles de atelier que se asoman sobre la misma. Reaparece en la Maison en Série pour Artisans de 1924, donde en el cuadrado de 7 x 7 metros todo el sistema espacial se genera en torno a la columna central de soporte de la cobertura. Una tercera tentativa de aplicación de este método se encuentra en el primer proyecto para la Villa Meyer de 1925,


posteriormente abandonado. El edificio rápidamente que a nosotros mismos. (…) se organiza sobre un espacio central, que Hay que crear voluntariamente en noa través de una rampa continua da acceso sotros una segunda naturaleza capaz de a diversos ambientes que siempre gravitan vérselas con los tiempos que vienen”. sobre ese espacio. Algunos críticos se plantean interroEl procedimiento llega a realizarse gantes sobre la legitimidad de realizar en el Mundaneum de 1928, en Ginebra. una obra póstuma. Específicamente, la El edificio se desarrolla en torno al es- Fondation Le Corbusier, legataria unipacio central: el visitante penetra, sube versal del arquitecto y guardiana atenta en el centro y desciende a lo largo de de su posteridad, tiene ciertas reticencias la rampa espiral de tres naves, que se respecto a la construcción de obras post ensancha en forma escamortem de Le Corbusier, lonada hacia abajo, abiery su actual secretario geES UNA DE LAS ÚLTIMAS ta en el espacio central e neral, Claude Prelorenzo, CREACIONES QUE iluminada desde arriba. afirma a propósito de la UTILIZAN EL MÉTODO La estructura del proiglesia de Firminy: “En el POR GENERACIÓN yecto para desarrollo desde caso de Firminy, éramos DESDE EL INTERIOR, el interior se representa en totalmente partidarios de CONSISTENTE EN UNA la Ville Savoye, en Poissy, que se terminara la iglesia, RECONEXIÓN DE TODAS de 1929, donde la rampa, de manera que aprobamos LAS PARTES ANALIZADAS situada al centro de la el cambio de uso de los EN UN SISTEMA UNITARIO QUE PARTE instalación, genera los pisos bajos; pero estamos DE LA ZONA CENTRAL espacios cerrados y abiermuy atentos a las modiY SE DESARROLLA tos, excavados dentro del ficaciones estructurales HACIA EL EXTERIOR EN volumen único. introducidas en el proyecto CONTINUIDAD. Es posible encontrar (…). Somos nosotros quieejemplos ulteriores de este nes entregaremos o no la método en el Palacio del Gobernador (1954) firma Le Corbusier a la iglesia”. y el Palacio de la Asamblea (1955). Tal vez solo nos quede recordar algunas Frente a la vitalidad que se advierte palabras de Le Corbusier, de 1936: “La detrás de la decepción con el clasicismo, naturaleza cierra una vida, una actividad el mensaje de Le Corbusier, derivado de admirable, con la muerte, y nada es más este último, permite repetir lo escrito por transmisible que la nobleza del fruto del él en el número 18 del Esprit Nouveau, en trabajo: el pensamiento (…). Este pensa1928: “Una ética: somos náufragos en un miento puede o no convertirse en un triunambiente que hemos transformado más fo sobre el destino más allá de la muerte”. CESAR BLASI

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Madre Teresa, a lo largo de toda su existencia, ha sido una generosa dispensadora de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada. Se ha comprometido en la defensa de la vida proclamando incesantemente que «el no nacido es el más débil, el más pequeño, el más pobre».


La Palabra del Papa

CANONIZACIÓN DE LA MADRE TERESA DE CALCUTA En la homilía que tuvo lugar en la Plaza San Pedro, el Santo Padre señaló: “La misericordia ha sido para ella la «sal» que daba sabor a cada obra suya, y la «luz» que iluminaba las tinieblas de los que no tenían ni siquiera lágrimas para llorar su pobreza y sufrimiento. Su misión en las periferias de las ciudades y en las periferias existenciales permanece en nuestros días como testimonio elocuente de la cercanía de Dios hacia los más pobres entre los pobres”.

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l seguimiento de Jesús es un compromiso serio y al mismo tiempo gozoso; requiere radicalidad y esfuerzo para reconocer al divino Maestro en los más pobres y descartados de la vida y ponerse a su servicio. Por esto, los voluntarios que sirven a los últimos y a los necesitados por amor a Jesús no esperan ningún agradecimiento ni gratificación, sino que renuncian a todo esto porque han descubierto el verdadero amor. Y cada uno de nosotros puede decir: «Igual que el Señor ha venido a mi encuentro y se ha inclinado sobre mí en el momento de necesidad, así también yo salgo al encuentro de él y me inclino sobre HUMANITAS Nº 83 pp. 116 - 126

quienes han perdido la fe o viven como si Dios no existiera, sobre los jóvenes sin valores e ideales, sobre las familias en crisis, sobre los enfermos y los encarcelados, sobre los refugiados e inmigrantes, sobre los débiles e indefensos en el cuerpo y en el espíritu, sobre los menores abandonados a sí mismos, como también sobre los ancianos dejados solos. Dondequiera que haya una mano extendida que pide ayuda para ponerse en pie, allí debe estar nuestra presencia y la presencia de la Iglesia que sostiene y da esperanza». Y, esto, hacerlo con la viva memoria de la mano extendida del Señor sobre mí cuando estaba por tierra.

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Su misión en las periferias de las ciudades y en las periferias existenciales permanece en nuestros días como testimonio elocuente de la cercanía de Dios hacia los más pobres entre los pobres. Pienso, quizás, que tendremos un poco de dificultad en llamarla Santa Teresa. Su santidad es tan cercana a nosotros, tan tierna y fecunda que espontáneamente continuaremos diciéndole «Madre Teresa».

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Madre Teresa, a lo largo de toda su existencia, ha sido una generosa dispensadora de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada. Se ha comprometido en la defensa de la vida proclamando incesantemente que «el no nacido es el más débil, el más pequeño, el más pobre». Se ha inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado; ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes —¡ante los crímenes!—de la pobreza


Esta incansable trabajadora de la misericordia nos ayude a comprender cada vez más que nuestro único criterio de acción es el amor gratuito, libre de toda ideología y de todo vínculo y derramado sobre todos sin distinción de lengua, cultura, raza o religión. Madre Teresa amaba decir: «Tal vez no hablo su idioma, pero puedo sonreír».

creada por ellos mismos. La misericordia ha sido para ella la «sal» que daba sabor a cada obra suya, y la «luz» que iluminaba las tinieblas de los que no tenían ni siquiera lágrimas para llorar su pobreza y sufrimiento. Su misión en las periferias de las ciudades y en las periferias existenciales permanece en nuestros días como testimonio elocuente de la cercanía de Dios hacia los más pobres entre los pobres. Hoy entrego esta emblemática figura de mujer y de consagrada a todo el mundo del voluntariado: que ella sea vuestro modelo de santidad. Pienso, quizás, que tendremos un poco de dificultad en llamarla Santa Teresa. Su santidad es tan cercana a nosotros, tan tierna y

fecunda que espontáneamente continuaremos diciéndole «Madre Teresa». Esta incansable trabajadora de la misericordia nos ayude a comprender cada vez más que nuestro único criterio de acción es el amor gratuito, libre de toda ideología y de todo vínculo y derramado sobre todos sin distinción de lengua, cultura, raza o religión. Madre Teresa amaba decir: «Tal vez no hablo su idioma, pero puedo sonreír». Llevemos en el corazón su sonrisa y entreguémosla a todos los que encontremos en nuestro camino, especialmente a los que sufren. Abriremos así horizontes de alegría y esperanza a toda esa humanidad desanimada y necesitada de comprensión y ternura. Plaza San Pedro (4-IX-2016)

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SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN: MUJERES LIBRES DE LA ESCLAVITUD En la Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, el Santo Padre quiso recordar que María nos precede en la vía por la que se encaminan quienes, mediante el Bautismo, han unido su vida a Jesús: “El Señor se inclina sobre los humildes para elevarles, como proclama el cántico Magníficat”.

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a página evangélica (Lc 1, 39-56) de la fiesta de hoy de la Asunción de María al cielo describe el encuentro entre María y su prima Isabel, destacando que «se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá» (v. 39). Esos días, María corría hacia una pequeña ciudad en los alrededores de Jerusalén para encontrarse con Isabel. Hoy, sin embargo, la contemplamos en su camino hacia la Jerusalén celestial, para encontrar finalmente el rostro del Padre y volver a ver el rostro de su hijo Jesús. Muchas veces en su vida terrena había recorrido zonas montuosas, hasta la última dolorosa etapa del Calvario, asociada al misterio de la pasión de Cristo.

La Asunción de María es un misterio grande que concierne a cada uno de nosotros, atañe a nuestro futuro. María, efectivamente nos precede en la vía por la que se encaminan quienes, mediante el Bautismo, han unido su vida a Jesús.

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Hoy la vemos alcanzar la montaña de Dios, «vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza» (Ap 12, 1) —como dice el libro del Apocalipsis— y la vemos cruzar el umbral de la patria celestial. Ha sido la primera en creer en el Hijo de Dios, y es la primera en ser ascendida al cielo en alma y cuerpo. Fue la primera que acogió y tomó en brazos a Jesús cuando aún era un niño, es la primera en ser acogida en sus brazos para entrar en el Reino eterno del Padre. María, una humilde y sencilla joven de un pueblecito perdido de la periferia del Imperio romano, justamente porque acogió y vivió el Evangelio, fue admitida por Dios para estar en la eternidad al lado del trono de su Hijo. De este modo el Señor derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes (cf. Lc 1, 52). La Asunción de María es un misterio grande que concierne a cada uno de nosotros, atañe a nuestro futuro. María, efectivamente, nos precede en la vía por la que se encaminan quienes, mediante el Bautismo, han unido su vida a Jesús, así como María unió a Él su propia vida. La fiesta de hoy nos hace mirar al cielo, preanuncia los «cielos nuevos y la tierra nueva», con la victoria de


La fiesta de hoy nos hace mirar al cielo, preanuncia los “cielos nuevos y la tierra nueva” con la victoria de Cristo resucitado sobre la muerte y la derrota definitiva del Maligno. Cristo resucitado sobre la muerte y la derrota definitiva del maligno. Por tanto, la alegría de esa humilde joven de Galilea, expresada en el cántico del Magníficat, se convierte en el canto de la humanidad entera, que se complace al ver al Señor inclinarse sobre todos los hombres y mujeres, criaturas humildes, y admitirles con Él en el cielo. El Señor se inclina sobre los humildes para elevarles, como proclama el cántico del Magníficat. Este canto de María nos lleva a

pensar también en tantas situaciones dolorosas actuales, particularmente en las mujeres superadas por el peso de la vida y el drama de la violencia, en las mujeres esclavas de la prepotencia de los poderosos, en las niñas obligadas a realizar trabajos inhumanos, en las mujeres obligadas a rendirse con su cuerpo y su espíritu a la avidez de los hombres. Que para ellas llegue cuanto antes el inicio de una vida de paz, de justicia, de amor, en espera del día en el cual, finalmente, se sentirán aferradas por manos que no las humillen, sino que con ternura las levanten y conduzcan, por la senda de la vida, hasta el cielo. María, una joven, una mujer que ha sufrido tanto en su vida, nos hace pensar en estas mujeres que sufren mucho. Pidamos al Señor que Él mismo las conduzca de la mano y las lleve por la senda de la vida, liberándolas de estas esclavitudes. Plaza San Pedro (15-VIII-2016)

EL FUEGO DEL ESPÍRITU SANTO EL Papa Francisco durante el Ángelus del domingo 14 de agosto recordó que la Iglesia debe tener “valentía apostólica”. “Jesús desea que el Espíritu Santo estalle como fuego en nuestro corazón. Porque solo partiendo del corazón el incendio del amor divino podrá extenderse y hacer progresar el Reino de Dios”.

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l Evangelio de este domingo (Lc 12, 49-53) forma parte de las enseñanzas de Jesús dirigidas a sus discípulos a lo largo del camino de subida hacia Jerusalén, donde le espera la muerte en la cruz.

Para indicar el objetivo de su misión, Él se sirve de tres imágenes: elfuego, el bautismo y la división. Hoy deseo hablar de la primera imagen: el fuego. Jesús la narra con estas palabras:

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«He venido a arrojar un fuego sobre la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera encendido!» (v. 49). El fuego del cual habla Jesús es el fuego del Espíritu Santo, presencia viva y operante en nosotros desde el día de nuestro Bautismo. Este —el fuego— es una fuerza creadora que purifica y renueva, quema toda miseria humana, todo egoísmo, todo pecado, nos transforma desde dentro, nos regenera y nos hace capaces de amar. Jesús desea que el Espíritu Santo estalle como el fuego en nuestro corazón, porque solo partiendo del corazón el incendio del amor divino podrá extenderse y hacer progresar el Reino de Dios. No parte de la cabeza, parte del corazón. Y por eso Jesús quiere que el fuego entre en nuestro corazón. Si nos abrimos completamente a la acción de este fuego que es el Espíritu Santo, Él nos donará la audacia y el fervor para anunciar a todos a Jesús y su confortante mensaje de misericordia y salvación, navegando en alta mar, sin miedos. Cumpliendo su misión en el mundo, la Iglesia —es decir, todos los que somos la Iglesia— necesita la ayuda del Espíritu Santo para no ser paralizada por el miedo y el cálculo, para no acostumbrarse a caminar dentro de confines seguros. Estas dos actitudes llevan a la Iglesia a ser una Iglesia funcional, que nunca arriesga. En cambio, la valentía apostólica que el Espíritu Santo enciende en nosotros como un fuego nos ayuda a superar los muros y las barreras, nos hace creativos y nos impulsa a ponernos en marcha para caminar incluso por vías inexploradas o incómodas, dando esperanzas a cuantos encontramos. Con este fuego del Espíritu Santo estamos llamados a convertirnos cada vez más en una comunidad de per-

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sonas guiadas y transformadas, llenas de comprensión, personas con el corazón abierto y el rostro alegre. Hoy más que nunca se necesitan sacerdotes, consagrados y fieles laicos, con la atenta mirada del apóstol, para conmoverse y detenerse ante las minusvalías y la pobreza material y espiritual, caracterizando así el camino de la evangelización y de la misión con el ritmo sanador de la proximidad.

Y por eso Jesús quiere que el fuego entre en nuestro corazón. Si nos abrimos completamente a la acción de este fuego que es el Espíritu Santo, Él nos donará la audacia y el fervor para anunciar a todos a Jesús y su confortante mensaje de misericordia y salvación Es precisamente el fuego del Espíritu Santo que nos lleva a hacernos prójimos de los demás, de los necesitados, de tantas miserias humanas, de tantos problemas, de los refugiados, de aquellos que sufren. En este momento, pienso también con admiración sobre todo en los numerosos sacerdotes, religiosos y fieles laicos que, por todo el mundo, se dedican a anunciar el Evangelio con gran amor y fidelidad, no pocas veces a costa de sus vidas. Su ejemplar testimonio nos recuerda que la Iglesia no necesita burócratas y diligentes funcionarios, sino misioneros apasionados, devorados por el entusiasmo de llevar a todos la confortante palabra de Jesús y su gracia. Este es el fuego del Espíritu Santo. Si la Iglesia no recibe este fuego o no lo


deja entrar en sí, se convierte en una Iglesia fría o solamente tibia, incapaz de dar vida, porque está compuesta por cristianos fríos y tibios. Nos hará bien, hoy, tomarnos cinco minutos y preguntarnos: ¿Cómo está mi corazón? ¿Es frío? ¿Es tibio? ¿Es capaz de recibir este fuego? Dediquemos cinco minutos a esto. Nos hará bien a todos. Y pidamos a la Virgen María que rece con nosotros y por nosotros al Padre ce-

leste, para que infunda sobre todos los creyentes el Espíritu Santo, fuego divino que enciende los corazones y nos ayuda a ser solidarios con las alegrías y los sufrimientos de nuestros hermanos. Que nos sostenga en nuestro camino el ejemplo de san Maximiliano Kolbe, mártir de la caridad, de quien hoy celebramos la fiesta: que él nos enseñe a vivir el fuego del amor por Dios y por el prójimo. Ángelus, Plaza San Pedro (14-VIII-2016)

LA MISERICORDIA INSTRUMENTO DE SALVACIÓN “El Señor resuelve las necesidades de los hombres, pero desea que cada uno de nosotros sea partícipe concretamente de su compasión”, dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 17 de agosto, a los fieles reunidos en el aula Pablo VI.

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oy queremos reflexionar sobre el milagro de la multiplicación de los panes. Al inicio de la narración que hace Mateo (cf. 14, 13-21), Jesús acaba de recibir la noticia de la muerte de Juan Bautista, y con una barca cruza el lago en busca de «un lugar solitario» (v. 13). La gente lo descubre y le precede a pie de manera que «al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos» (v. 14). Así era Jesús: siempre con la compasión, siempre pensando en los demás. Impresiona la determinación de la gente, que teme ser

dejada sola, como abandonada. Muerto Juan Bautista, profeta carismático, se encomienda a Jesús, del cual el mismo Juan había dicho: «aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo» (Mt 3, 11). Así la muchedumbre le sigue por todas partes, para escucharle y para llevarle a los enfermos. Y viendo esto Jesús se conmueve. Jesús no es frío, no tiene un corazón frío. Jesús es capaz de conmoverse. Por una parte, Él se siente ligado a esta muchedumbre y no quiere que se vaya; por otra, necesita momentos de soledad, de oración, con el

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Por ello, vivir la comunión con Cristo es otra cosa distinta a permanecer pasivos y ajenos a la vida cotidiana; por el contrario, nos introduce cada vez más en la relación con los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, para ofrecerles la señal concreta de la misericordia y de la atención a Cristo. Padre. Muchas veces pasa la noche orando con su Padre. Aquel día, entonces, el Maestro se dedicó a la gente. Su compasión no es un vago sentimiento; muestra en cambio toda la fuerza de su voluntad de estar cerca de nosotros y de salvarnos. Jesús nos ama mucho, y quiere estar con nosotros. Según llega la tarde, Jesús se preocupa de dar de comer a todas aquellas personas, cansadas y hambrientas y cuida de cuantos le siguen. Y quiere hacer partícipes de esto a sus discípulos. Efectivamente les dice: «dadles vosotros de comer» (v. 16). Y les demostró que los pocos panes y peces que tenían, con la fuerza de la fe y de la oración, podían ser compartidos por toda aquella gente. Jesús cumple un milagro, pero es el milagro de la fe, de la oración, suscitado por la compasión y el amor. Así Jesús «partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente» (v. 19). El Señor resuelve las necesidades de los hombres, pero desea que cada uno de nosotros sea partícipe concretamente de su compasión. Ahora detengámonos en el gesto de

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bendición de Jesús: Él «tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, y partiendo los panes se los dio» (v. 19). Como se observa, son los mismos signos que Jesús realizó en la Última Cena; y son también los mismos que cada sacerdote realiza cuando celebra la Santa Eucaristía. La comunidad cristiana nace y renace continuamente de esta comunión eucarística. Por ello, vivir la comunión con Cristo es otra cosa distinta a permanecer pasivos y ajenos a la vida cotidiana; por el contrario, nos introduce cada vez más en la relación con los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, para ofrecerles la señal concreta de la misericordia y de la atención de Cristo. Mientras nos nutre de Cristo, la Eucaristía que celebramos nos transforma poco a poco también a nosotros en cuerpo de Cristo y nutrimento espiritual para los hermanos. Jesús quiere llegar a todos, para llevar a todos el amor de Dios. Por ello convierte a cada creyente en servidor de la misericordia. Jesús ha visto a la muchedumbre, ha sentido compasión por ella y ha multiplicado los panes; así hace lo mismo con la Eucaristía. Y nosotros, creyentes que recibimos este pan eucarístico, estamos empujados por Jesús a llevar este servicio a los demás, con su misma compasión. Este es el camino. La narración de la multiplicación de los panes y de los peces se concluye con la constatación de que todos se han saciado y con la recogida de los pedazos sobrantes (cfr v. 20). Cuando Jesús con su compasión y su amor nos da una gracia, nos perdona los pecados, nos abraza, nos ama, no hace las cosas a medias, sino completamente. Como ha ocurrido aquí: todos se han saciado. Jesús llena nuestro corazón y nuestra vida


de su amor, de su perdón, de su compasión. Jesús, por lo tanto, ha permitido a sus discípulos seguir su orden. De esta manera ellos conocen la vía que hay que recorrer: dar de comer al pueblo y tenerlo unido; es decir, estar al servicio de la vida y de la comunión. Invoquemos al Señor, para que haga siempre a su Iglesia capaz de este santo servicio, y para que cada uno de nosotros

pueda ser instrumento de comunión en la propia familia, en el trabajo, en la parroquia y en los grupos de pertenencia, una señal visible de la misericordia de Dios que no quiere dejar a nadie en soledad o con necesidad, para que descienda la comunión y la paz entre los hombres y la comunión de los hombres con Dios, porque esta comunión es la vida para todos. Plaza San Pedro (17-VIII-2016)

¿DÓNDE ESTÁ LA PUERTA? ¿QUIÉN ES LA PUERTA? En el Ángelus del domingo 21 de agosto el Papa recuerda que nuestra vida es seria y tenemos un objetivo: la salvación; y que la puerta que conduce a ella es Jesús.

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l evangelista Lucas narra que a Jesús, viajando a Jerusalén, durante el recorrido se le acerca uno que le formula esta pregunta: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?» (Lc 13, 23). Jesús no da una respuesta directa sino que traslada el debate a otro plano, con un lenguaje sugestivo, que al inicio tal vez los discípulos no comprenden: «Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán» (v. 24). Con la imagen de la puerta, Él quiere que sus interlocutores entiendan que no es cuestión de número —cuántos se salvarán—, no importa saber cuántos, sino que lo importante es que todos sepan cuál es el camino que conduce a la salvación.

Esta puerta es una ocasión que no se debe desperdiciar: no debemos hacer discursos académicos sobre la salvación, como aquel que se había dirigido a Jesús, sino que debemos aprovechar las ocasiones de salvación. Tal recorrido prevé que se atraviese una puerta. Pero, ¿dónde está la puerta? ¿Cómo es la puerta? ¿Quién es la puerta? Jesús mismo es la puerta. Lo dice Él en el Evangelio de Juan: «Yo soy la puerta» (Jn 10, 9). Él nos conduce a la comunión con el Padre, donde encontramos amor, comprensión y

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protección. Pero, ¿por qué esta puerta es estrecha?, se puede preguntar. ¿Por qué dice que es estrecha? Es una puerta estrecha no porque sea opresiva; sino porque nos exige restringir y contener nuestro orgullo y nuestro miedo, para abrirnos con el corazón humilde y confiado a Él, reconociéndonos pecadores, necesitados de su perdón. Por eso es estrecha: para contener nuestro orgullo, que nos hincha. La puerta de la misericordia de Dios es estrecha pero ¡siempre abierta de par en par para todos! Dios no tiene preferencias, sino que acoge siempre a todos, sin distinción. Una puerta estrecha para restringir nuestro orgullo y nuestro miedo; una puerta abierta de par en par para que Dios nos reciba sin distinción. Y la salvación que Él nos ofrece es un flujo incesante de misericordia que derriba toda barrera y abre interesantes perspectivas de luz y de paz. La puerta estrecha pero siempre abierta: no os olvidéis de esto. Jesús hoy nos ofrece, una vez más, una apremiante invitación a dirigirnos hacia Él, a pasar el umbral de la puerta de la vida plena, reconciliada y feliz. Él nos espera a cada uno de nosotros, cualquiera que sea el pecado que hayamos cometido, para abrazarnos, para ofrecernos su perdón. Solo Él puede transformar nuestro corazón, solo Él puede dar un sentido pleno a nuestra existencia, donándonos la verdadera alegría. Entrando por la puerta de Jesús, la puerta de la fe y del Evangelio, nosotros podremos salir de los comportamientos mundanos, de los malos hábitos, de los egoísmos y de la cerrazón. Cuando hay contacto con el amor y la misericordia de Dios, hay un auténtico cambio. Y nuestra

vida es iluminada por la luz del Espíritu Santo: ¡una luz inextinguible! Quisiera haceros una propuesta. Pensemos ahora, en silencio, por un momento, en las cosas que tenemos dentro de nosotros y que nos impiden atravesar la puerta: mi orgullo, mi soberbia, mis pecados. Y luego, pensemos en la otra puerta, aquella abierta de par en par por la misericordia de Dios que al otro lado nos espera para darnos su perdón. El Señor nos ofrece tantas ocasiones para salvarnos y entrar a través de la puerta de la salvación. Esta puerta es una ocasión que no se debe desperdiciar: no debemos hacer discursos académicos sobre la salvación, como aquel que se había dirigido a Jesús, sino que debemos aprovechar las ocasiones de salvación. Porque llegará el momento en que «el dueño de casa se levantará y cerrará la puerta» (cf. Lc 13,25), como nos lo ha recordado el Evangelio. Pero si Dios es bueno y nos ama, ¿por qué llegará el momento en que cerrará la puerta? Porque nuestra vida no es un videojuego o una telenovela; nuestra vida es seria y el objetivo que hay que alcanzar es importante: la salvación eterna. A la Virgen María, Puerta del Cielo, pidamos que nos ayude a aprovechar las ocasiones que el Señor nos ofrezca para pasar el umbral de la puerta de la fe y entrar así en un ancho camino: es el camino de la salvación capaz de acoger a todos aquellos que se dejan incluir por el amor. Es el amor que salva, el amor que ya en la tierra es fuente de bienaventuranza de cuantos, en la mansedumbre, en la paciencia y en la justicia, se olvidan de sí mismos y se entregan a los demás, especialmente a los más débiles. Plaza San Pedro (21-VIII-2016)

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PANORAMA

VIAJE APOSTÓLICO DEL PAPA FRANCISCO A GEORGIA Y AZERBAIYÁN (30 DE SEPTIEMBRE - 2 DE OCTUBRE DE 2016)

El Papa Francisco, con el patriarca ortodoxo georgiano.

“La paz esté con ustedes”, fue el lema del 16° Viaje Apostólico del Papa Francisco a Georgia. La Visita del Pontífice estuvo caracterizada por un fuerte significado ecuménico e interreligioso. A su llegada, el Santo Padre fue recibido por el Presidente de la República, Giorgi Margvelashvili, junto al Patriarca ortodoxo, Elías II, y las autoridades civiles y religiosas. Tiflis recibe al Pontífice, 17 años después de la Visita de San Juan Pablo II. Luego de los saludos a las autoridades el Papa Francisco se reunió con Su Santidad y Beatitud Elías II,

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Catholicós y Patriarca de toda Georgia. El Pontífice concluyó su primera jornada, encontrando a la Comunidad Siro-Caldea en la iglesia de San Simón Bar Sabbae. El segundo y último día en Georgia concluyó con una visita del Papa a la catedral ortodoxa patriarcal de Svetitskhoveli en Ktskheta, donde le esperaba el patriarca Elías II, primado de la Iglesia autocéfala ortodoxa georgiana. Ambos antes de entrar intercambiaron de manera claramente fraterna, algunas palabras. Recordando el salmo que dice “Como es bello y dulce que los hermanos vivan juntos en armonía”, el Pontífice

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Alocución del papa Francisco en el encuentro interreligioso en Bakú, en presencia del jeque de los musulmanes del Cáucaso.

usó la figura de la túnica inconsútil (sin costuras) de Cristo que representa esa unidad que viene desde lo alto, lamentando así las laceraciones que se registraron durante la historia. Y que a pesar de nuestros límites y diferencias históricas y culturales estamos llamados a ser uno en Cristo Jesús. Porque es mucho más lo que nos une que lo que nos divide e invitó a no desperdiciar las ocasiones de diálogo y llevar adelante el que ya existe, como el de la comisión mixta de ortodoxos y católicos. La ceremonia concluyó con un emotivo canto en arameo, el idioma de Jesús. Señaló que el proselitismo se vuelve un pecado contra el ecumenismo, y que los ortodoxos son nuestros hermanos, hijos de Jesucristo y que fue por situaciones comple-

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jas que hemos quedado divididos. Porque creemos en el Padre, en el Hijo, en el Espíritu Santo y en la Santa Madre de Dios. Invitó también a hacer obras de caridad junto a ellos cuando se pueda. Este es el ecumenismo, dijo. El domingo 2 se dirigió a Baku, capital y la ciudad más poblada de Azerbaiyán, donde presidió la Santa misa en la Iglesia de la Inmaculada, en el centro salesiano de Baku, homilía y ángelus, para después reunirse con la comunidad salesiana y en la tarde se reunió con las autoridades en el centro “Heydar Aliyev” y luego tuvo un encuentro privado con el jeque de los musulmanes del Cáucaso en la mezquita “Heydar Aliyev” para terminar con un encuentro interreligioso con el jeque y representantes de las otras comunidades religiosas del país.


“LEEDLA ENTERA”, ¡POR FAVOR! Algunos colegas están desconcertados. Durante su visita a Georgia y Azerbaiyán, el Papa de la acogida y de la misericordia ha empleado unos tonos de gran severidad a la hora de valorar las consecuencias del divorcio y la pretensión de imponer la ideología de género desde los poderes públicos. Demasiado duro es este lenguaje, han debido pensar, como si las afirmaciones de Francisco fueran nuevas en su pontificado, y como si contradijesen su imagen de la Iglesia como hospital de campaña. La cuestión se la han planteado a Francisco a bocajarro, durante su habitual rueda de prensa en el vuelo de regreso a Roma. En su respuesta, el Papa ha partido de su propia experiencia pastoral como sacerdote y obispo, en la que ha acompañado a personas con tendencia y con prácticas homosexuales. Y ha reconocido que a algunas de esas personas las ha acercado al Señor, pero en otros casos no ha sido posible. Hay que acompañar a las personas como las acompañaría Jesús, que seguramente no despacharía a una persona que se le acerca diciéndole “¡vete, porque eres homosexual!”. Este acompañamiento hecho de acogida, comprensión, paciencia y lealtad a la verdad, no está en contradicción con la denuncia planetaria de la pretensión de muchos poderes (mediáticos, económicos y políticos) de imponer la “teoría de género”. A esta pretensión de adoctrinamiento, el Papa Francisco la ha denominado en numerosas ocasiones “colonización ideológica”, y esto lo ha hecho en Nueva York, ante la sede de Naciones Unidas, y en el último rincón de Filipinas o del Cáucaso. “La vida es la vida —dijo el Papa a los periodistas— y hay que tomar las cosas como vienen… El pecado es el pecado… cada caso hay que acogerlo, acompañarlo, estudiarlo, discernir e integrarlo. Esto es lo que haría Jesús hoy… Es un problema humano, de moral. Y hay que resolverlo como se puede, siempre con la misericordia de Dios, con la verdad, pero siempre con el corazón abierto”. Como hacía Jesús. Francisco había dicho a los sacerdotes, religiosos y seminaristas en Georgia que hoy está en marcha una “guerra mundial en contra del matrimonio”, al que calificó como la obra más bella de la creación de Dios, y fue especialmente duro al hablar de las consecuencias del divorcio. Como explicó en el avión, en realidad esas cosas están ya dichas (aunque con otras palabras) en la Exhortación Amoris laetitia. Y es curioso que algunos se sorprendan ahora de este modo de hablar del Papa, como si ello estuviese en contradicción con el ímpetu de acompañar e integrar a las familias heridas. La Iglesia custodia y presenta la hermosura y la verdad del matrimonio a la humanidad en todo tiempo y lugar. Eso es parte esencial de su misión, pero ella no olvida que “las debilidades humanas existen, los pecados existen, pero siempre la última palabra no la tienen las debilidades, los pecados, ¡sino la misericordia!”. Francisco recordó los cuatro criterios recogidos en la AL: acoger a las familias heridas, acompañar, discernir cada caso e integrar. De esta manera, la Iglesia “colabora en esa recreación maravillosa que ha hecho el Señor con la redención”. La estocada final es de antología: “En Amoris laetitia todos van al capítulo octavo, pero hay que leerla toda, desde el principio hasta el fin. El centro es el capítulo cuarto, sirve para toda la vida. Pero hay que leerla toda, y releerla y discutirla toda, es un conjunto. Está el pecado, la ruptura, pero también está la cura, la misericordia, la redención”. JOSÉ LUIS RESTÁN Páginas Digital

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Nuevo superior general de los jesuitas

El Papa Francisco se reunió con el padre Arturo Sosa El Papa Francisco recibió el 21 de octubre pasado, en el Vaticano al nuevo superior general de los jesuitas, el venezolano Arturo Sosa Abascal, SJ, elegido por la 36ª Congregación General de la Compañía de Jesús. Una semana después de su elección, se reunió con el Santo Padre, el primer Pontífice jesuita de la historia. El padre Sosa nació en Caracas (Venezuela) el 12 de noviembre de 1948. Era delegado para la Curia y las casas y obras interprovinciales de la Compañía de Jesús en Roma, y Consejero del Padre General. Es licenciado en Filosofía por la Universidad Católica Andrés Bello (1972) y doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Central de Venezuela. Reunidos en Roma desde el 2 de octubre, los 212 delegados estudiaron “la situación actual de la orden”

fundada por san Ignacio y los desafíos que se presentan, pudiendo entender así “cuál debía ser el perfil del futuro superior general”. De este modo, tras aceptar la renuncia de su actual superior general, el español Adolfo Nicolás, que cumplió 80 años, se pasó a la fase llamada ‘murmuraciones’, lo que les llevó a elegir a su 31° superior, con al menos la mitad más uno de los votos. La asamblea plenaria se reunió en la Curia General, situada frente a la iglesia del Santo Spirito in Sassia y muy cercana al Vaticano. Una vez elegido el padre Arturo Sosa, la primera persona que fue informada, siguiendo la tradición, fue el Santo Padre. Es decir, el Papa no tuvo que ratificar la elección, sino que se le informa sobre quién ha sido elegido.

Francisco a los jesuitas polacos:

“Los sacerdotes deben crecer en la capacidad de discernir” El discernimiento es una palabra clave en las páginas de la exhortación apostólica Amoris laetitia que tratan de la acogida y el acompañamiento de las familias heridas e “irregulares”. Y es justo de la capacidad de discernir lo que “necesitan de verdad los sacerdotes” hoy, también en su formación. Lo dijo el Papa Francisco hablando con un grupo de 28 jesuitas polacos el pasado 30 de julio en Cracovia, durante la Jornada Mundial de la Juventud. Una síntesis de la charla, que duró unos cuarenta minutos, fue transcrita por el director de La Civiltà Cattolica, Antonio Spadaro, “Os pido que trabajéis con los seminaristas —dijo el Papa a los jesuitas—. Sobre todo dadles lo que nosotros hemos recibido de los Ejercicios: la sabiduría del discernimiento. La Iglesia hoy necesita crecer en la capacidad de discernimiento espiritual. Algunos planos de formación sacerdotal corren el peligro de educar a la luz de ideas demasiado claras y distintas, y por lo tanto actuar con los límites y criterios definidos rígidamente a priori, y que prescinden de las situaciones concretas: “Se

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debe hacer esto, no se debe hacer aquello…” Y por lo tanto los seminaristas, cuando se convierten en sacerdotes, se encuentran en dificultad al acompañar en la vida a tantos jóvenes y adultos. Porque muchos preguntan: “¿Esto se puede o no se puede?”. Y mucha gente sale del confesionario decepcionada. No porque el sacerdote sea malo, sino porque el sacerdote no tiene la capacidad de analizar las situaciones, de acompañar en el discernimiento auténtico. No ha tenido la formación necesaria”. “Hoy la Iglesia —continúa Francisco— necesita crecer en el discernimiento, en la capacidad de discernir. Y sobre todo los sacerdotes tienen de verdad necesidad para su ministerio. Por eso es necesario enseñar a los seminaristas y a los sacerdotes en formación: serán ellos a recibir normalmente las confesiones de la conciencia de los fieles. La dirección espiritual no es un carisma solamente sacerdotal, sino laical, es verdad. Pero, repito, es necesario enseñar esto sobre todo a los sacerdotes, ayudarles a la luz de los Ejercicios en la dinámica del discernimiento pastoral, que respeta el derecho pero sabe ir


más allá. Esto es un deber importante para la Compañía”. El Papa Bergoglio dijo después que quedó particularmente sorprendido por un pensamiento del padre Hugo Rahner: “¡Él pensaba claro y escribía claro! Hugo decía que el jesuita debería ser un hombre sobrenatural, es decir, debería estar dotado de un sentido de lo divino y lo diabólico relativo a los acontecimientos de la vida humana y de la historia. El jesuita debe ser por lo tanto capaz de discernir ya sea en el campo de Dios como en el del diablo. Por esto en los Ejercicios San Ignacio

pide ser introducido tanto a las intenciones del Señor de la vida como aquellas del enemigo de la naturaleza humana y a sus engaños”. “Es audaz, es verdaderamente audaz –explicó Francisco– lo que escribió pero es justo esto el discernimiento. Es necesario formar a los futuros sacerdotes no con ideas generales y abstractas que son claras en su vida concreta. Es necesario entender esto: en la vida no todo es blanco o negro. ¡No! En la vida prevalecen los grises. Es necesario entonces enseñar a discernir en este gris”. 

PAPA FRANCISCO: ¿QUÉ ES UNA UNIVERSIDAD? E l 30 de junio pasado, en las vísperas del día de San Ignacio el Papa se reunió con un grupo de 28 jesuitas polacos pertenecientes a las dos provincias de la Compañía de Jesús de ese país, encabezados por los dos padres provinciales Ortmann y Kolacz. Con la autorización del Santo Padre, el director de La Civiltà Cattolica, padre Antonio Spadaro, editó los contenidos de esa conversación. Traducimos a continuación lo que el Papa Francisco dijo acerca del rol de una Universidad a la luz del espíritu de San Ignacio: “Una Universidad [regida por los jesuitas] debe apuntar a una formación global y no solamente intelectual, una formación de todo el hombre. De hecho, si la Universidad se transforma simplemente en una Academia de nociones o en una «fábrica de profesionales, o en una estructura en la que prevalece una mentalidad centrada en los negocios, entonces está verdaderamente fuera de camino». Tenemos entre manos los Ejercicios [de San Ignacio de Loyola]. He aquí el desafío: llevar a la Universidad por el camino de los ejercicios. Esto significa profundizar en la verdad y no en las «verdades cerradas» que nadie discute. La verdad del encuentro con la persona es abierta y reclama dejarse interpelar verdaderamente por la realidad. Y la Universidad [de los jesuitas] debe estar implicada en la vida de la Iglesia y de la Nación: esto es realidad, de hecho. Una particular atención debe ser dada siempre a los marginados, a la defensa de aquellos que tienen necesidad de ser protegidos. Y esto —seamos claros— no es ser comunista: es simplemente estar de veras implicado en la realidad. En este caso y en particular una Universidad [de los jesuitas] debe estar plenamente impregnada de la realidad expresando el pensamiento social de la Iglesia. El pensamiento libertario, que saca al hombre del centro y ha puesto en el centro el dinero, no es el nuestro. La doctrina de la Iglesia es clara y es necesario ir adelante en este sentido”.

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CANONIZACIONES

Siete nuevos santos para la Iglesia El Papa Francisco canonizó el 16 de octubre pasado a siete nuevos santos. Ellos son: José Sánchez del Río (mexicano), Manuel González García (español), José Gabriel del Rosario Brochero (argentino), Salomón Leclerq (francés), Ludovico Pavoni, Alfonso María Fusco (italianos) e Isabel de la Santísima Trinidad Catez (francesa) En una multitudinaria eucaristía celebrada en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre explicó que los santos son “hombres y mujeres que entran hasta el fondo del misterio de la oración”. Hombres y mujeres que “luchan con la oración”, “dejando al Espíritu Santo orar y luchar en ellos”. Presentamos una breve biografía de tres de ellos. San José Sánchez del Río  nació el 28 de marzo de 1913 en Sahuyo, en el estado de Michoacán, México. Asistió a la escuela de su ciudad natal y sucesivamente en Guadalajara. Cuando estalló la “guerra cristera”, en 1926, sus hermanos se unieron a las fuerzas rebeldes al régimen violento y anticristiano que se había instaurado en el país. También José se alistó y le concedieron llevar el estandarte. Durante una violenta batalla, el 25 de enero de 1928, el ejército federal consiguió

capturar prisioneros, entre ellos el ahora santo. Conducido a su ciudad natal fue encarcelado, torturado y le desollaron la planta de los pies. Le pidieron con insistencia que renegara de Cristo para salvar su vida, pero él, todas las veces, confirmó con mansa fortaleza su fe. El 10 de febrero fue obligado a ir a pie al cementerio, donde fue asesinado con un disparo. Sus últimas palabras fueron “Viva Cristo Rey y viva la Santa Virgen María de Guadalupe”. Fue beatificado en 2005 por Benedicto XVI.

San José Gabriel del Rosario Brochero nació en Santa Rosa del Río Primero, en Córdoba, Argentina, el 16 de marzo de 1840. Ordenado presbítero el 4 de noviembre de 1866, desarrolló su servicio pastoral

en Córdoba, de forma particular en la amplia zona de San Alberto. Se comprometió principalmente en el anuncio del Evangelio y en la educación de la población. Divulgó la práctica de los ejercicios

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espirituales de San Ignacio, en los que participaron muchos fieles y se lograron muchas conversiones. Trabajó intensamente para favorecer al desarrollo del territorio, promoviendo la construcción de iglesias, capillas, escuelas rurales y caminos entre las montañas de

la zona. En 1908 tuvo que dejar el cargo de párroco por la lepra que contrajo por la insalubridad de los lugares, pero continuó con el mismo fervor su misión. Murió el 26 de enero de 1914 en Villa del Tránsito (Córdoba). El papa Francisco lo proclamó beato en 2013.

Sor Isabel de la Santísima Trinidad Catez nació en Francia, en 1880. El 2 de agosto de 1901 entró en el Carmelo de Dijon y el 11 de enero de 1903 pronunció los votos, tomando el nombre de Isabel de la Santísima Trinidad. Pero pocos meses después se manifestó en la joven una terrible enfermedad, que aceptó con total abandono a la voluntad del Señor.

Al martirio del cuerpo se añadió el del espíritu, con un sentido de vacío y de abandono por parte de Dios, sensaciones que ella superó en la fe y en el amor, contemplando con implicación extraordinaria inhabitación de la Santísima Trinidad en su alma. Murió el 9 de noviembre de 1906, a los 26 años. En 1984, la beatificó Juan Pablo II.

Oración ELEVACIÓN A LA SANTÍSIMA TRINIDAD (21 de noviembre 1904)

J.M. + J. T. ¡Oh, Dios mío, Trinidad a quien adoro! Ayudadme a olvidarme totalmente de mí para establecerme en Vos, inmóvil y tranquila, como si mi alma estuviera ya en la eternidad. Que nada pueda turbar mi paz, ni hacerme salir de Vos, oh mi Inmutable, sino que cada momento me sumerja más íntimamente en la profundidad de vuestro misterio. Pacificad mi alma; haced de ella vuestro cielo, vuestra morada predilecta, el lugar de vuestro descanso. Que nunca os deje allí solo sino que permanezca totalmente con Vos, vigilante en mi fe, en completa adoración y en entrega absoluta a vuestra acción creadora. ¡Oh, mi Cristo amado, crucificado por amor! Quisiera ser una esposa para vuestro corazón; quisiera cubriros de gloria; quisiera amaros… hasta morir de amor. Pero reconozco mi impotencia. Por eso os pido ser “revestida de Vos mismo”, identificar mi alma con todos los sentimientos de vuestra alma, sumergirme en Vos, ser invadida por Vos, ser sustituida por Vos para que mi vida sea solamente una irradiación de vuestra Vida. Venid a mí como Adorador, como Reparador y como Salvador. ¡Oh, Verbo eterno, Palabra de mi Dios! Quiero pasar mi vida escuchándoos; quiero ser un alma atenta siempre a vuestras enseñanzas para aprenderlo todo de Vos. Y luego, a través de todas las noches, de todos los vacíos, de todas las impotencias, quiero mantener mi mirada fija en Vos y permanecer bajo vuestra luz infinita. ¡Oh, mi Astro querido! Fascinadme de tal modo que ya no pueda salir de vuestra irradiación divina. ¡Oh, Fuego abrasador, Espíritu de amor! Venid a mí para que se realice en mi alma como una encarnación del Verbo. Quiero ser para Él una humanidad suplementaria donde renueve todo su misterio. Y Vos, oh Padre, proteged a vuestra pobre criatura, “cubridla con vuestra sombra”, contemplad solamente en ella el “Amado en quien habéis puesto todas vuestras complacencias”. ¡Oh, mis Tres, mi Todo, mi Bienaventuranza, Soledad infinita, Inmensidad donde me pierdo! Me entrego a Vos como víctima. Sumergíos en mí para que yo me sumerja en Vos hasta que vaya a contemplar en vuestra luz el abismo de vuestras grandezas. Isabel de la Trinidad

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Beatificación en Argentina Una multitud participó en la beatificación de “Mama Antula”

Cientos de fieles y religiosos de toda Argentina llegaron el 27 de agosto pasado para la beatificación de la laica María Antonia de San José, conocida como «Mama Antula» (1730-1799). L a cer em o nia s e realizó en la ciudad de Santiago del Estero, donde cientos de fieles y religiosos de todo el país participaron de la ceremonia de beatificación que se llevó a cabo al mediodía en la plaza «Obispo Gerardo Sueldo». La misa central fue presidida por el enviado del Vaticano, el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, cardenal Angelo Amato, y concelebrada por el cardenal primado de la Argentina, monseñor Mario Aurelio Poli; el cardenal Héctor Villalba, 36 obispos y más de un centenar de sacerdotes. A la misma ceremonia religiosa llegó la vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, acompañada de legisladores nacionales y provinciales. María Antonia de Paz y Figueroa fue la continuadora en Argentina del legado de san Ignacio de Loyola tras la expulsión de los jesuitas de América Latina. Es conocida por los pobres como Mama Antula, un nombre quechua. Santiago del Estero se llama la localidad donde nace en el año 1730. A los 15 años, adopta el hábito de los jesuitas. Aunque su peregrinaje por la dignidad y justicia con los humildes, los excluidos y esclavizados comienza con fuerza en el año 1767 tras la partida obligada de los seguidores de san Ignacio de Loyola. La fe de Mama Antula le dio fuerzas para recorrer a pie y descalza la desolada Argentina con miles de kilómetros de extensión entre provincia y provincia hasta llegar a Buenos Aires, donde se instala. Al año, convence al virrey de practicar públicamente los ejercicios espirituales y construir la casa de ejercicios que aún hoy sigue en pie. El furor por los ejercicios ignacianos en los comienzos del Estado argentino llevó a varios de sus patriotas a participar de los ejercicios espirituales organizados

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por ella. La influencia jesuita fue tal que la bandera de la República Argentina lleva el sol de 32 rayos flamígeros y rectos alternados. El mismo sol es símbolo de la Compañía de Jesús y está presente en el blasón pontificio de Francisco.

Albania Beatificación de 38 mártires asesinados por odio a la fe

Albania cuenta con 38 nuevos beatos desde el 5 de noviembre pasado cuando en la ciudad de Scutari se celebró la beatificación del Siervo de Dios Mons. Vincenzo Prennushi y compañeros mártires asesinados por odio a la fe entre 1945 y 1974 durante el régimen comunista. Mons. Angelo Massafra, arzobispo de Scutari y presidente de la Conferencia Episcopal de Albania, explicó a la Radio Vaticano: “Es una gran fiesta, una gran alegría, su beatificación debe estimularnos para ser más fieles a la Iglesia, y ser ciudadanos más verdaderos”. “Esta Iglesia, pequeña pero bella, ha donado a la Iglesia universal estos mártires”, dijo, y añadió que “todos ellos gritaron al morir viva Cristo Rey, viva Albania y perdonamos a nuestros asesinos”. El proceso diocesano de los mártires comenzó en noviembre de 2002 y terminó en diciembre de 2010, y el pasado mes de abril el Papa Francisco firmó el decreto para proclamar beatos a los 38 mártires. El Papa Francisco en su visita apostólica de 2014 a Albania conoció de cerca la historia de este pueblo. Escuchó el testimonio de dos supervivientes y en el encuentro con los religiosos y seminaristas en Tirana, les dijo: “Después, hoy, en el camino del aeropuerto a la plaza, todas esas fotografías de los mártires: se nota que este pueblo guarda aún memoria de sus mártires, que tanto sufrieron. Un pueblo de mártires… Y hoy al


principio de esta celebración, he tocado a dos. Lo que les puedo decir es lo que ellos han dicho con su vida, con sus palabras sencillas… Contaban las cosas con una sencillez… pero con mucho dolor. Y nosotros les podemos preguntar: “¿Cómo han conseguido sobrevivir a tanta tribulación?”. Y nos dirán lo que hemos oído en este pasaje de la Segunda Carta a los Corintios: “Dios es Padre misericordioso y Dios de toda consolación. Él nos ha consolado”. Nos lo han dicho con esa sencillez. Han sufrido demasiado. Han sufrido físicamente, psíquicamente y también esa angustia de la incertidumbre: si los iban a fusilar o no, y así vivían, con esa angustia. Y el Señor los consolaba.”

Francisco nombra a 17 nuevos cardenales

Diecisiete nuevos cardenales; trece con menos de ochenta años, por lo que podrían ser electores en un eventual Conclave, más cuatro con más de ochenta años. El 9 de octubre pasado, el Papa anunció esta noticia de nuevos birretes cardenalicios, para el próximo 19 de noviembre. Recibirán la púrpura el nuncio apostólico Mario Zenari, que vive en Damasco y no quiso abandonar a la población bajo las bombas. Con él está el «león de Bangui», el valiente arzobispo de la capital de República Centroafricana, que desafió a la guerrilla guiando una procesión más allá del «check point» del barrio Km5, bajo el control de las milicias islamistas. Recibe también la púrpura don Ernest Simoni, un sacerdote albanés de casi 90 años, que permaneció 27 encerrado en los campos de trabajos forzados del régimen comunista. Cinco de los nuevos cardenales son europeos, cuatro de América del Norte (uno de Estados Unidos y otro de México), dos de Sudamérica, tres de África, dos de Asia y uno de Oceanía. Se confirma una vez más la atención de Francisco por las periferias. Había 7 naciones que nunca habían tenido un cardenal: cuatro de estas tendrán ahora cardenales electores (República Centroafricana, Bangladesh, Mauricio y Papúa Nueva Guinea), y tres un cardenal no elector (Malasia, Lesotho y Albania).

Nuevo Dicasterio Para el Servicio del Desarrollo Humano Integral

El Vaticano dio a conocer la creación de un nuevo Dicasterio para el Servicio al Desarrollo Humano Integral, que absorberá los actuales Pontificio Consejo Cor Unum, Pontificio Consejo Justicia y Paz, así como el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes y el Pontificio Consejo de la Pastoral para los Operadores Sanitarios. El anuncio se da después de que el Vaticano anunciara la creación del Dicasterio para Laicos, Familia y Vida; que entró en funciones este 1 de septiembre y que ha fusionado dos Pontificios Consejos: el dedicado a los laicos y el de la familia. El nuevo dicasterio estará presidido por el cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson —actual presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz— y tendrá una sección especial dedicada a los “prófugos e inmigrantes” expresando de esta manera la importancia que les da el Pontífice. El comunicado dado a conocer por el Vaticano señala al respecto que “no puede ejercerse hoy un servicio al desarrollo humano integral sin una atención particular al fenómeno migratorio”. Por este motivo, “esta sección estará bajo la guía directa del Sumo Pontífice”, añade. En la Carta apostólica en forma de “Motu Proprio” —quiere decir que la decisión de crear el nuevo organismo nace directamente del Papa—, Francisco recuerda que “la Iglesia está llamada a promover el desarrollo integral del hombre a la luz del Evangelio”. “Este desarrollo se lleva a cabo mediante el cuidado de los inconmensurables bienes de la justicia, la paz y la protección de la creación”, añade. El Pontífice explica que “el Sucesor del Apóstol Pedro, en su labor de promover estos valores, adapta continuamente los organismos que colaboran con él, de modo que puedan responder mejor a las exigencias de los hombres y las mujeres, a los que están llamados a servir”. “En modo particular, este dicasterio será competente en las cuestiones que se refieren a las migraciones, los necesitados, los enfermos y los excluidos, los marginados y las víctimas de los conflictos armados y de las catástrofes

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naturales, los encarcelados, los desempleados y las víctimas de cualquier forma de esclavitud y de tortura”, detalla el Pontífice sobre las razones que le han llevado a crearlo. En la Carta también anuncia que los dicasterios que serán absorbidos por este nuevo cesarán en sus funciones y serán suprimidos el próximo 1 de enero de 2017. Por otro lado, el Vaticano también ha dado a conocer los estatutos del nuevo departamento. Entre los diversos artículos y puntos que lo conforman, se explica que promoverá el desarrollo social y humano integral a la sombra de la doctrina social de la Iglesia, para lo que destaca la importancia de las relaciones con las Conferencias Episcopales “ofreciendo su colaboración para que sean promovidos los valores concernientes a la justicia, la paz, así como el cuidado de la creación”. En otro punto se manifiesta que el dicasterio estará dedicado a “la humanidad sufriente, entre ellos los necesitados, los enfermos y excluidos” y seguirá “con la debida atención las cuestiones relevantes a las necesidades de cuantos son obligados a abandonar su patria o son privados, los marginados, las víctimas de los conflictos armados y de las catástrofes naturales, los encarcelados, los desocupados y las víctimas de las formas contemporáneas de esclavitud y de tortura y las demás personas cuya dignidad está en riesgo”. Este dicasterio asume también “las competencias de la Santa Sede respecto a la creación y la vigilancia de asociaciones internacionales de caridad y de fondos instituidos a los mismos fines”.

Presidente de Perú Consagra el país al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María

El Presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, realizó el pasado 21 de octubre un Acto de Consagración del país al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado

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Corazón de María, en el cual se incluyó él mismo y su familia. La Consagración fue hecha durante el Desayuno Nacional de Oración celebrado en la ciudad de Lima, y en el cual participaron líderes de sectores empresariales y políticos. El acontecimiento es histórico no solo por la Consagración misma, sino porque es la primera vez que el Presidente de la República asiste al Desayuno Nacional de Oración en sus 21 años de historia. La fórmula de Consagración fue provista por el movimiento Misión por el Amor de Dios en Todo el Mundo, presente en más de 450 ciudades del mundo y que trabaja para recordar a mandatarios y líderes civiles y económicos su deber de restituir el lugar de Dios en la dimensión pública. «Yo, Pedro Pablo Kuczynski, Presidente de la República del Perú, con la autoridad que se me ha otorgado, hago un acto de consagración de mi persona, mi familia, aquí presente mi esposa, y la República del Perú al amor y protección de Dios Todopoderoso a través de la intercesión del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María», expresó el mandatario. «Pongo en sus manos amorosas mi gobierno con todos sus trabajadores y ciudadanos que están bajo mi responsabilidad. Ofrezco a Dios Todopoderoso mis pensamientos y decisiones como Presidente para que los utilice para el bien de nuestro país y siempre estar consciente de los Diez Mandamientos al gobernarlo. Le pido a Dios que, a través de la intercesión del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, escuche y acepte mi acto de consagración y cubra a nuestro país con su especial protección». «Al hacer esta plegaria le pido a Dios perdón por todas las transgresiones que haya cometido en el pasado, todas las que se hayan hecho en el pasado de la República y por todas aquellas decisiones que se hayan tomado estando en contra de sus mandamientos y le pido su ayuda para cambiar todo lo que nos separa de Él», agregó. «Yo, Pedro Pablo Kuczynski, como Presidente de la República del Perú, declaro este juramento solemne ante Dios y los ciudadanos de nuestro país hoy 21 de octubre de 2016». Si bien la noticia de la Consagración es celebrada por los creyentes, se espera que este acto tenga repercusiones sobre varios proyectos de ley introducidos por la bancada del partido de gobierno.


ALGO MÁS SOBRE FILOSOFÍA Una de las características de la filosofía es que despierta reacciones tan intensas como contrapuestas de parte de quienes no son filósofos, de franca admiración en algunos (los menos) y de completo rechazo (los más). Jorge Millas ofrecía un muy buen ejemplo al respecto: la antigüedad griega veneró a uno de sus filósofos, Platón, como si se tratara de una criatura semidivina, pero no vaciló en condenar a muerte al más íntegro de ellos: Sócrates. Con todo, en los tiempos que corren podría estarle ocurriendo a la filosofía algo peor que el rechazo: la indiferencia. Ante la filosofía la mayoría no reacciona hoy con intensidad, sino que más bien se encoge de hombros, como si no entendiera de qué se trata o como si nada pudiera esperarse de ella. El rechazo que puede tener hoy la filosofía tampoco se expresa en condenas a muerte —cuando más en la quema de libros que organizan las dictaduras de todos los signos—, sino en el desdén que aparece cada vez que en una conversación alguien intenta pensar más a fondo que el resto. «Déjate de filosofar», reaccionan los contertulios en tales circunstancias. Jorge Millas decía que filosofar es pensar «hasta» el límite de nuestras posibilidades, aunque quedaría mejor «hacia» el límite, puesto que nunca lo alcanzaremos del todo. Y, claro, y sea hasta el límite o solo hacia el límite, ¿quién quiere pensar de ese modo en los tiempos que corren, o en cualquiera? ¿Quién quiere hacerse problemas? La filosofía, lo mismo que la poesía, ha sido siempre minoritaria, una actividad que muy pocos escogen a la hora de decidir qué hacer en la vida, salvo que uno aceptara el planteamiento de Karl Popper acerca de que todos somos filósofos. ¿Todos? Sí, todos, respondía él, porque todos nos hacemos preguntas filosóficas; por ejemplo, ¿cuál es el sentido de la vida humana sobre la tierra?, ¿qué es el bien y qué debemos hacer para realizarlo?, ¿deberíamos comportarnos como hermanos, aunque no lo seamos ni en el sentido biológico ni teológico de la palabra? En parte el rechazo o la indiferencia ante la filosofía han sido causados por los propios filósofos, por sus presumidas abstracciones, por el uso de un lenguaje inaccesible para la mayoría, por la tendencia a ver problemas allí donde no los hay, por no ponerse de acuerdo acerca de cuál es el objeto de la filosofía y cuáles las preguntas que le corresponde formular, por hacer nudos antes que desatarlos, y —vaya paradoja— porque algunos filósofos han decretado la muerte de la filosofía, así sigan cobrando sueldo en los departamentos de filosofía de sus respectivas universidades. Uno de los tantos funerales de nuestra pobremente llamada «posmodernidad» (¿tan poco sabemos acerca del tiempo que nos toca vivir que a la hora de darle un nombre solo atinamos a escoger uno que todo lo que dice es que viene después de otro, la modernidad?) es el que algunos han organizado para la filosofía. Muerte de Dios, muerte de la razón, muerte de la modernidad, muerte del arte, muerte de las ideologías, muerte de la política, muerte de la democracia, muerte también de la filosofía. Tantas muertes, tantos sepelios sin antes asegurarnos de qué es realmente lo que estaríamos enterrando. Pero dale con el prefijo «post», como si todo hubiera quedado ya en el pasado, una moda que va raramente de la mano con el abuso del prefijo «neo», como si nos moviéramos perpetuamente entre la morgue y el pabellón de maternidad. La filosofía no debería desaparecer de nuestra enseñanza media ni ser subsumida en la asignatura más estrecha de la ciudadanía. Importante y todo, «ciudadanía» es menos que «filosofía», y mal podría esta formar parte de aquella. Sin embargo, para salvar a la filosofía habrá que luchar contra el espíritu de nuestra época, que ha reducido la educación a capacitación, a simple preparación para ejercer oficios y conseguir puestos de trabajo. Viviríamos para educarnos (de allí la tiranía de la educación continua), nos educaríamos solo para conseguir trabajo, y trabajaríamos únicamente para producir ingresos y hacer más rico al país en que vivimos. Planteamientos tan empobrecedores y populares como esos son hoy el verdadero enemigo de la filosofía. AGUSTÍN SQUELLA *Publicado originalmente en El Mercurio 9.IX.2016

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en el á m bito de

HUM A NITAS IN MEMORIAM

FRANCISCO ROSENDE RAMÍREZ La figura pública de Francisco Rosende no hace necesario recordar aquí su conocida categoría profesional y su vasto recorrido, que en la Pontificia Universidad Católica de Chile, su alma mater, se concretó fundamentalmente en sus brillantes dieciochos años como decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas. Ésta, su Universidad, supo oportunamente agradecerle sus méritos y su incondicional entrega, otorgándole los más calificados reconocimientos. Para el grupo generacional que ha llevado adelante la primera etapa en la historia de revista Humanitas, por veinte años consecutivos, la pascua de Francisco Rosende constituye, entre tanto, algo especialmente cercano e íntimo. Desde luego impresiona que el Señor haya querido llamar primero a uno de los más jóvenes entre nosotros, mostrándonos cuánto en todo lo que se haya realizado, como en lo que a futuro se vaya a hacer, estamos esencialmente en sus manos. «En Dios vivimos, nos movemos y somos» (Hch. 17, 28). Impresiona asimismo, a dos meses de su partida, recordar también su querida persona al menos en dos facetas, muy entrañablemente unidas con esa communio que constituye a Humanitas. Una, la del eminente profesor, escritor y expositor, calificado observador de los temas macroeconómicos, impregnado al mismo tiempo por la escuela del humanismo cristiano —realidad no siempre común entre quienes destacan en esa especialidad— inclinación de su mente y de su corazón que lo hizo siempre sentir como muy propia toda la temática de Humanitas. En el horizonte de su disciplina, memorable fue su intervención en el seminario «Los desafíos de la Caritas in veritate», sobre la encíclica social de Benedicto XVI, organizado por Humanitas en noviembre de 2009. Abordó entonces con agudeza y completo «sensus ecclesiae», la delicada cuestión planteada por el Papa relativa a la posibilidad de una autoridad internacional en materia económica. Su personal visión del complejo panorama internacional en que fue concebido ese documento pontificio revela, en este pasaje de un ensayo suyo publicado en Humanitas 53, su gran sintonía con aquella doctrina: «Más allá de los enormes costos y dificultades que esta crisis provocará a millones de personas en el mundo, cabe la posibilidad de que ésta sea el estímulo propicio para que la compleja sociedad moderna redescubra valores más trascendentes y relevantes a la felicidad de aquellos vinculados al muy legítimo progreso material». Deus semper maior, diría también a coro con el Papa Francisco. La otra faceta, díficil de olvidar en aquel mismo sentido, su edificante y solidaria adhesión y participación en nuestros trabajos, cuando ya su salud se encontraba en grave estado. Su último Comité Editorial, en enero pasado, cuando entraba en la fase más dura y definitiva de su enfermedad. Su reconocible voz al teléfono y sus correos manteniendo su comunicación hasta pocas semanas antes de morir. Recuerdos unos y otros que conmueven y mantienen íntimamente viva su memoria. Jaime Antúnez Aldunate Director de Humanitas

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Cartas recibidas

Roma, 16 julio de 2106

“…estamos muy agradecidos y les expresamos nuestro aprecio por la gran contribución que esa revista ofrece al debate cultural y a la antropología cristiana, en la defensa de valores y principios fundamentales. Expresándoles el deseo de que Humanitas sea una voz cada vez más autorizada en este sentido, aprovechamos la ocasión para confirmarle nuestros sentimientos de alta estima en el Señor”. Giuseppe Cardenal Versaldi Prefecto de la Congregación para la Educación Católica Mons. Angelo Vincenzo Zani Secretario de la Congregación para la Educación Católica

San Petersburgo, 9 septiembre de 2016

“…De parte de Mons. Pietro Scalini, rector del seminario mayor “María Reina de los Apóstoles” de San Petersburgo, le agradecemos siempre la recepción de Humanitas, en tanto nos alegra poder continuar enviándoles nuestros trabajos publicados en “Folia Petropolitana” . En comunión y deseándoles todas las bendiciones del Señor…..”

Alenka Arko Secretaría de Redacción de Folia Petropolitana

París, 15 de agosto 2016

“…Nuestra alegría es grande cada vez que recibimos una nueva edición de vuestra maravillosa revista. En este año de la misericordia imploramos ardientemente al Padre que derrame con abundancia su misericordia sobre el mundo y especialmente sobre los más pequeños, sus predilectos” Hermanas del Monasterio de Belén, París

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UN FIN DE SEMANA DE MÚSICA Y ARTE

Visita de José Manuel Almuzara, promotor de la causa de beatificación de Antoni Gaudí

Ladera Sur, Monasterio Benedictino / Foto José Tomás Rios L.

El 14 y 15 de octubre pasado se realizó un encuentro de música y arte en las inmediaciones del monasterio Benedictino de Las Condes, organizado por Revista HUMANITAS y CEVIFAM. La programación incluía talleres de telar, manualidades, grabado, orfebrería y otros para niños y adultos. Para la tarde se presentaría el Coro Colegios SIP (Sociedad de Instrucción Primaria) con Música Barroca Misional y el grupo Calenda Maia, Música, pero debido a la inesperada lluvia hubo que suspender estas presentaciones. El domingo tuvo lugar, en el marco de este evento, un encuentro con el arquitecto catalán José Manuel Almuzara, quien entabló un diálogo con los asistentes sobre la persona y obra del siervo de Dios Antoni Gaudí. Introdujo esta conversación el arquitecto Raúl Irarrázaval, miembro del Consejo de HUMANITAS.

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Antoní Gaudí: ¡Se dejó transformar por la gracia de Dios!

Humanitas tuvo la oportunidad de conversar personalmente con José Manuel Almuzara durante la estadía del arquitecto catalán en Chile. A continuación, un fragmento de la entrevista: —¿Qué es lo que hace universal la belleza de la obra de Gaudí? ¿Qué es exactamente lo que tiene, que hace que tantos se sientan identificados con ella? —Creo que la palabra clave es “naturaleza”. Gaudí se inspira en ella para hacer arte. Habla de “mi maestra, la Naturaleza”. Observa las formas y comportamientos de los árboles, de los insectos, de los animales en general; analiza las características de la luz y las leyes que rigen todo lo creado… y construye inspirándose en eso. Para él las leyes naturales —como la gravedad, por ejemplo— no son un obstáculo, sino un impulso, un aliado. —Y al ser universal la naturaleza, es universal el arte de Gaudí… Precisamente. No hay nadie en el mundo que no haya experimentado la belleza de la naturaleza, de la Creación; el lenguaje estético que brota de ella es universal. Y como Gaudí aprendió y habló ese mismo lenguaje, logra comunicar algo a todo aquél que se enfrenta con su obra. —Esa belleza exterior de sus creaciones artísticas, probablemente sea reflejo de la belleza interior del artista. ¿Cuáles son esas bellezas interiores de Gaudí que ameritan que se encuentre en proceso de beatificación? ¿Por qué su alma y su vida son ejemplo para los cristianos? —Mira… ¡son muchas cosas! Gaudí fue un hombre lleno de virtudes, porque se dejó transformar por la gracia de Dios. Lo primero que se me viene a la mente es su humildad: No utilizó su talento para vanagloriarse; al hacer arte no buscó su propia gloria, sino la gloria de Dios. —¿En qué actitudes concretas se manifestó esa humildad? Por ejemplo, en que nunca le preocupó la posibilidad de no ver acabada su obra principal: el templo expiatorio de la Sagrada Familia. No le interesaba recibir los “créditos” por ella, justamente porque no la construía para sí mismo, sino para Dios. Tuvo una mentalidad, en ese sentido, muy medieval. Solía decir “mi Cliente no tiene prisa”. —Esa actitud no es algo corriente en los grandes artistas de la modernidad. Nada corriente. Así como tampoco es corriente el amar lo pequeño. Eso a veces también es falta de humildad. Es fácil que los grandes artistas prefieran embarcarse sólo en proyectos muy deslumbrantes y desprecien proyectos más humildes. Pero ése no fue el espíritu de Gaudí. De hecho, su primera creación artística fue algo tan sencillo como un armario (cuya genialidad y prolijidad le ganaron la admiración de Eusebi Güell, quien fuera más tarde, y a raíz de esto, su mecenas); y su

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última creación fue una simple lámpara. A esta pequeña lámpara se refería cuando la noche antes de morir le dijo a su ayudante “No olvides llegar temprano mañana, porque construiremos cosas muy bonitas”. Fue capaz de descubrir la belleza y el valor de los detalles, y de poner su corazón en ellos. —Como pasa con el corazón de los niños… —¡Exacto! El de Gaudí fue un corazón de niño. Vivió el Evangelio y el llamado que éste nos hace a “ser como niños” para “entrar en el “Reino de Dios”. Imagínate que en las murallas de algunas de sus construcciones escribía con letra muy pequeña unas frases para la Virgen María. Pero las escribía de tal modo que cada letra quedara invertida, para que así María, “desde el cielo, pudiera leer más fácilmente”. Eso es hacerse niño, eso es hacerse pequeño… —El que es pequeño se sabe necesitado y dependiente, por lo que no puede vivir sin oración: en ella ruega a Dios constantemente, le pide lo que necesita, le da gracias… porque sabe que la Salvación es don y no derecho. ¿Cómo fue la vida de oración en Gaudí? —La humildad de Gaudí le hizo ser un hombre de oración; y, al mismo tiempo, esa oración hizo de él un hombre humilde. Su vida de oración fue muy intensa. Pese a que fue laico, nunca se casó, lo que le permitió disponer de mucho tiempo para la oración: rezaba largamente cada mañana, y sobre todo cada tarde; al punto de que por lo general no trabajaba más allá de las cinco: le gustaba dedicar el resto del día a la oración. Acudía con frecuencia al sacramento de la reconciliación, y diariamente a la Santa Misa. Los vecinos le veían rezar todos los días el rosario mientras caminaba. Siempre llevaba en un bolsillo un puñado de avellanas y en el otro bolsillo un rosario. —¿La “mástica” y la mística? (Se ríe.) Qué buena expresión. Podríamos decir que las avellanas simbolizan la “mástica” y el rosario simboliza la “mística”: Fue un hombre íntegro, que no descuidó ni lo divino ni lo humano. Tuvo siempre conciencia de que somos “espíritu encarnado”; de que no dejamos de ser carne por ser alma, ni dejamos de ser alma por ser carne. Esa integridad la vemos también en que Gaudí nunca dejó de ser arquitecto por ser católico, ni dejó de ser católico por ser arquitecto. Amó a Dios justamente en la arquitectura (aunque no sólo ahí), y no pese a la arquitectura. Porque sabía que, así como no podemos separar alma y carne, tampoco podemos separar fe y vida. —Si mal no recuerdo, es precisamente esto lo que más destaca Benedicto XVI cuando habla sobre Gaudí. Benedicto XVI dijo sobre esto último unas palabras bellísimas en la ceremonia de consagración de la Sagrada Familia en 2010: “Antoni Gaudí, arquitecto genial y cristiano consecuente, con la antorcha de su fe ardiendo hasta el término de su vida, vivida en dignidad y austeridad absoluta (…), hizo algo que es una de las tareas más importantes hoy: superar la escisión entre conciencia humana y conciencia cristiana, entre existencia en este mundo temporal y apertura a una vida eterna, entre belleza de las cosas y Dios como Belleza. Esto lo realizó Antoni Gaudí no con palabras sino con piedras, trazos, planos y cumbres. Y es que la belleza es la gran necesidad del hombre; es la raíz de la que brota el tronco de nuestra paz y los frutos de nuestra esperanza. La belleza es reveladora de Dios”. JAVIERA CORVALÁN

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Propuestas sobre desarrollo sustentable III Congreso Social en la Universidad Católica de Chile

Entre el 4 y 5 de octubre la Pontificia Universidad Católica de Chile fue sede del III Congreso Social, que tuvo como finalidad generar un espacio de diálogo en torno a los retos actuales del desarrollo sustentable en Chile. «Esta es una instancia de reflexión y diálogo sobre un tema clave para el futuro del ser humano y de nuestro planeta a la luz del mensaje que nos entrega el Papa Francisco en su encíclica Laudato si´», dijo en su discurso inaugural el rector de la UC, Ignacio Sánchez. Con una asistencia de más de 700 personas, durante dos días más de 30 expertos del área social, económica

y política discutieron en torno a la temática «Ecología humana para un desarrollo sostenible e integral».. Durante la actividad, se realizaron seis grandes conferencias acompañadas de diez mesas de trabajo donde se discutió acerca de ecología sustentable. Entre los expositores se destacó la intervención del cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, miembro de la comisión para la reforma de la curia. El arzobispo de Tegucigalpa criticó «un modelo económico que no se detiene frente a la pobreza». Ver entrevista al cardenal Rodríguez Madariaga en página 492 de esta edición.

“Creatividad y Valores: Aplicación al Desarrollo de la Persona” Congreso sobre el pensamiento del profesor López Quintás

A inicios de octubre pasado, se realizó en Madrid el Primer Congreso sobre el pensamiento del profesor Alfonso López Quintás con el lema “Creatividad y Valores: Aplicación al desarrollo de la persona”. Este encuentro estaba dirigido a quienes hubiesen cursado o realicen actualmente los estudios de “Experto universitario en creatividad y valores”, y también a aquellos que, en cualquier otro ámbito, hubiesen profundizado en ese pensamiento o estuvieron interesados en conocerlo. En la oportunidad se conocieron y compartieron las experiencias de aplicación del método quintasiano a los diversos ámbitos de la vida, desde el crecimiento personal de cada uno o la influencia en la vida familiar y las relaciones humanas en general,

hasta la incidencia en los distintos quehaceres o profesiones respectivas. En el mismo centro donde tuvo lugar el evento, la víspera del Congreso tuvo lugar una sesión sobre “El cine como instrumento educativo”, con una exposición teórico-práctica de la aplicación del método del profesor López Quintás para la utilización del cine, seguida de la proyección de un corto y un cinefórum. El profesor López Quintás es miembro del Consejo de Consultores y Colaboradores de revista Humanitas, desde sus inicios. Mayor información sobre este Congreso ver: http://congresocreatividadyvalores.fundacionlopezquintas.org/.

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Peregrinación de 70.000 jóvenes Al Santuario de Santa Teresa de los Andes, en Chile

Bajo el lema «Vivir en Cristo el camino de la Misericordia»

se desarrolló durante la jornada del sábado 15 de octubre la tradicional peregrinación al Santuario de Santa Teresa de los Andes, ubicado en la localidad andina de Auco. En esta ocasión, fueron más de 70.000 jóvenes los que recorrieron con mucha fe los 32 kilómetros de cuesta que separan el sector de Hacienda Chacabuco del Convento Teresiano. Tras su llegada al Santuario, los peregrinos repletaron la explanada para celebrar la Santa Misa, que fue presidida por el Arzobispo de Santiago, cardenal Ricardo Ezzati. En la oportunidad, el Pastor se mostró profundamente agradecido por la masiva participación de jóvenes, a quienes invitó a vivir el Año de la Misericordia. «Es muy emocionante ver cómo el Señor Jesús despierta en el corazón de tantos jóvenes la fe en Él. De verdad es una expresión de fe muy grande que nos llena de alegría y esperanza. Quien es cristiano de verdad se preocupa de los hermanos, y la manera de ello es participando responsablemente en la construcción del bien común, en este caso también votando», dijo. La peregrinación al Santuario de Auco es una actividad que se realiza todos los años en memoria del ejemplo de entrega y amor a Dios de Santa Teresa de los Andes, primera santa chilena canonizada en 1993. Es una actividad organizada por la Vicaría de la Esperanza Joven y participan en ella delegaciones parroquiales, pastorales juveniles, colegios e instituciones de educación superior de todo el país. Mineros rescatados en 2010 Piden a Divina Misericordia que preserve a Chile del aborto «Rogamos a la Divina Misericordia que nuestro país siga conservando y protegiendo el derecho a la vida y que

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no vulnere a los que no tienen voz, a los que emiten un grito en silencio. A los que se les ha negado el derecho a existir»: Este es el llamado de un grupo de 22 de los 33 mineros rescatados en 2010 tras el accidente de la mina San José en Chile, quienes unieron a todo el país en un enorme esfuerzo por su rescate. Los mineros agradecieron en la víspera del sexto aniversario del rescate, «la fuerza en la oración que protege nuestra vida» y la decisión de no abandonarlos en las profundidades de la tierra, «por creer en el amor a la vida, especialmente en la nuestra». La carta agradece «a la Misericordia de Dios por habernos permitido la gracia de volver a nacer y encontrar la vida y no la muerte. Gracias Chile por la solidaridad, la dignidad y el respeto a la vida que remece fuertemente el corazón de toda su gente», afirmaron los 22 sobrevivientes, para luego reflexionar sobre el proyecto de ley que abriría las puertas a la práctica legal del aborto en el país, invocando a la Divina Misericordia preserve a Chile del aborto. «Como chilenos, no aceptamos leyes que no respeten la vida humana, leyes que carecen de solidaridad y de amor. Nos hace falta una reflexión más profunda sobre la importancia de existir», indicaron. «No quisiéramos imaginar qué hubiese sido de nosotros, los 33 hombres mineros, si aquel fatídico 5 de agosto la sentencia de muerte hubiera resultado nuestro único refugio». Los mineros apelaron «a este hermoso sentimiento de amor que Chile manifestó para con nosotros» y expresaron que «hoy nos sentimos en la obligación de decir a los entes correspondientes que, como mineros rescatados, no deseamos que se atente contra la vida ni que se promulguen leyes que no permitan el derecho a vivir y a existir en Chile. Decimos un fuerte «No» a la ley de aborto. Que el amor nos refugie, que la solidaridad sea nuestro amparo, y que Dios los bendiga por siempre». La carta abierta fue dirigida al diario El Mercurio el día 12 de octubre, y la iniciativa fue liderada por Luis Urzúa, jefe de turno de la mina en el momento en que ocurrió el derrumbe que dejó atrapados a los mineros el 5 de agosto de 2010. El sobreviviente explicó que redactó la carta junto a su esposa y preguntó a sus compañeros quiénes deseaban adherirse a la comunicación, consiguiendo 21 firmas adicionales.


Nueva edición “Bienes Materiales y Vida Cristiana”

El

cardenal Becker s.j., 1928-2015, Teólogo y Académico en la Universidad Gregoriana, consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe, fallecido el año 2015, es quien hace el prefacio al nuevo libro del cardenal Jorge Medina, “Bienes Materiales y Vida Cristiana”, (Librería Editrice Vaticana, 2016) «Sin duda un tema de absoluta actualidad. En tiempos donde toda la Iglesia ha puesto su acento, junto con el Santo Padre, en profundizar nuestra fe, el cardenal Medina ofrece una mirada cristiana al uso personal de los bienes materiales, más que a una “perspectiva social”», como señala en el prefacio el cardenal Becker. Fundamentado, a lo largo de todo el texto, en la Sagrada Escritura, en los Padres de la Iglesia y en el Magisterio. Los bienes materiales son necesarios para el Hombre, de eso no cabe duda. Pero no son un fin en sí mismos, sino un instrumento para satisfacer nuestras carencias personales y familiares, así como para acudir en ayuda de quienes sufren pobreza y aun miseria. En la conciencia del cristiano resuenan, como advertencia y estímulo, las palabras que Jesús dirige a quienes hicieron obras de misericordia: “…lo que hicisteis con alguno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 25, 40). Defensa de la familia 400.000 personas participan en marcha en Ciudad de México

organizador confirmaron la asistencia de más de 400.000 personas, que se manifestaron en contra de la imposición de la ideología de género, reunidas en el «Frente Nacional por la Familia». El trayecto de la marcha fue el conocido Paseo de la Reforma de la capital mexicana, desde el Auditorio Nacional hasta el llamado Ángel de la Independencia. El ambiente de la marcha era festivo, aunque de protesta a la imposición de la ideología de género y apoyo a la familia natural. Entre los asistentes se podían identificar familias completas: hijos, padres, abuelos. No faltaban los coches de niños, las sillas de ruedas, los bastones, pero sobre todo el énfasis por defender el matrimonio. Fue muy numerosa la presencia de jóvenes entusiastas, que durante todo el trayecto cantaban consignas como: «Educación sin ideología para nuestras familias», «A ti que estás mirando te estamos invitando, también a tu familia estamos apoyando», entre otras. El punto culminante contó con la intervención de dos familias. Los puntos principales de su intervención son: defensa constitucional de la familia basada en matrimonio entre hombre y mujer, no a la imposición de una ideología foránea que atenta contra la nación Mexicana, derecho de los padres a educar a sus hijos sin ideologías, educación con contenidos científicos de acuerdo a la edad de los niños, protección a la inocencia e infancia de los niños, educación con valores y formación, entre otros. De igual manera, el Frente Nacional por la Familia señaló a las autoridades que continuará trabajando de manera permanente y vigilará de cerca las acciones de los tres poderes de la unión, a nivel federal, estatal y local a lo largo y ancho del país. Se exigió sean elevados a rango constitucional el respeto, protección, defensa y promoción de la familia, con base en la declaración universal de los derechos humanos.

Por segunda vez en menos de un mes, el 24 de sep-

tiembre pasado, un gran número de familias mexicanas salió a la calle a defender el matrimonio entre hombre y mujer, el derecho de los padres de educar a sus hijos, así como el derecho de los niños a tener un papá y una mamá. Tras las multitudinarias marchas del pasado 10 de septiembre, realizadas en el interior de la República Mexicana y que alcanzaron una participación de más de 1.200.000 personas, ahora tocó el turno a la Ciudad de México, donde fuentes del comité

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200 mil personas marchan en París Defensa del matrimonio formado por hombre y mujer

El domingo 16 de octubre más de 200 mil personas marcharon en París (Francia) para pedir la derogación de la ley que aprueba las uniones homosexuales, para defender la familia, conformada por un matrimonio de hombre y mujer; y manifestarse contra la explotación de los vientres de alquiler. Este evento se realizó casi seis meses antes de las elecciones presidenciales en Francia y en el marco de las elecciones primarias del centro y la derecha francesa que elegirán a su candidato.   La marcha fue convocada por La Manif Pour Tous (La Marcha para Todos) y duró tres horas y media. Asistieron familias, niños y personas de la tercera edad. Habíanbanderas con las siluetas de una familia conformada por padre, madre e hijos y otras donde se leía la frase “en 2017 voto a la familia”. Las autoridades indicaron que el número de participantes fue de 24 mil, mientras que los organizadores precisan que en realidad fueron 200 mil los participantes.

Nuevo Abad Primado Benedictino

El Congreso de Abades de la Confederación Benedictina, que tuvo lugar en la Abadía de san Anselmo

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(Aventino, Roma) desde el lunes 5 al 16 de septiembre, reunió a los abades y priores benedictinos de los monasterio sdel mundo entero, además de un grupo de abadesas y prioras invitadas. El total de participantes era cerca de 250. Este Congreso se realiza cada cuatro años en Roma y tiene como finalidad fortalecer los vínculos de comunión de los monasterios benedictinos eligiendo para ello un Abad Primado que los representa ante la Santa Sede y que preside la Abadía Primacial de San Anselmo, en la cual además existe un collegio (residencia de estudiantes y profesores) y una pequeña universidad. Esta vez se eligió un nuevo Abad Primado, el Abad Gregory Polan, de la abadía estadounidense de Conception, que pertenece a la Congregación Benedictina Suizo Americana (cabe recordar que la Confederación Benedictina está formada por Congregaciones, que reúnen a familias de monasterios en áreas del mundo, así la del Cono Sur, a la que se afilian las comunidades chilenas)  El encargo de Abad Primado es por un período de ocho años, al final del cual se realiza una nueva elección, para el cual puede ser reelegido. En el sitio wwwcongressusosb.com se puede acceder a toda la información oficial del Congreso y a un bloque de fotografías que ilustran ampliamente lo vivido esas dos semanas.

Universidad de Navarra Nueva edición digital de la Biblia

La Facultad de Teología de la Universidad de Navarra ha lanzado la versión digital de la denominada ‘Biblia de la Universidad de Navarra’, publicada por EUNSA, que ya se había editado en papel entre 1997 y 2004. Se trata de una edición comentada y de fácil navegación que, en su fase de lanzamiento, puede adquirirse por 2’99 € desde cualquier dispositivo móvil, también en versión para Latinoamérica. El decano de la Facultad de Teología, Juan Chapa, explica que esta edición digital nace con el objetivo de “hacer llegar la Palabra de Dios a un gran número de personas”, secundando el deseo del Papa Francisco de que se pueda llevar la Biblia en un teléfono móvil o en una tableta, pues “lo importante es leer la palabra de Dios, por todos los medios, y recibirla con el corazón abierto”, como dice el Pontífice.


En este sentido, indica el comunicado de prensa, el decano de Teología destaca la importancia de adaptar la Biblia al formato digital cuando “hoy, según las encuestas, ocho de cada diez jóvenes utilizan su smartphone para leer”. Asimismo, hace hincapié en el valor de la edición latinoamericana, por ser una “novedad editorial” y por “el elevado número de lectores hispanohablantes de la edición impresa en castellano, tanto en América Latina como en Estados Unidos, donde, además, la edición inglesa conocida como The Navarre Bible ha tenido una gran difusión”.    La edición digital recoge las 6.600 páginas de los cinco volúmenes en un archivo de entre 6 y 10 megabytes de fácil navegación, gracias a un “índice rápido” y otro “índice analítico”, que se seguirá actualizando y mejorando, y que permiten acceder de forma sencilla a cualquier parte del texto bíblico. Por otro lado, se precisa que “el texto castellano de la Biblia se ha traducido a partir de los textos originales”. Además —añaden— se complementa con un conjunto de comentarios y referencias cruzadas que permiten entender el mensaje central de cada pasaje. En total dispone de 38.700 enlaces internos. De este modo, del tamaño total del archivo, un tercio corresponde al texto traducido original y algo más de dos tercios son comentarios, índices, introducciones y mapas. La nueva edición es accesible en tres plataformas: iTunes iBooks, GooglePlay Books y Amazon Kindle

“Anotaciones, 1988-2014” Reflexiones, pensamientos y apuntes personales de Kiko Argüello

Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal, presentó el 20 de octubre, en Madrid, “Anotaciones, 1988-2014”. Se trata de su segundo libro tras la publicación en 2012 de “El Kerigma, en las chabolas con los pobres” (Editorial Buenas Letras), que ha sido traducido a 30 idiomas y se ha convertido en un bestseller católico. La nueva obra de Kiko es publicada en España por la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC) y recoge reflexiones, pensamientos, poesías y sufrimientos del autor. Los beneficios del libro serán destinados para ayudar a la evangelización de las familias en misión, uno de los frutos del Camino.

El libro consta de 276 páginas y cuenta con un prólogo del cardenal Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid. “Aunque el autor dudó sobre la oportunidad de publicarlo por miedo a la vanidad, estoy convencido de que ha acertado al superar esa inquietud y difundir también por esta vía el carisma recibido del Espíritu de Dios y destinado al servicio de todos”, escribe el purpurado. El cardenal también explica que se trata “de una historia llena de gozos y de sufrimiento” en la que “se transparenta la lucha del autor por llevar adelante con fidelidad el encargo recibido por Dios”. Además, da algunas “pinceladas” sobre este carisma que surgió entre los pobres de las barracas del barrio de Palomeras Altas (Madrid) alrededor de los años 60 y que se ha extendido a los cinco continentes. “El Camino Neocatecumenal es inmensamente fecundo en vocaciones sacerdotales y religiosas, sin tenerlas como finalidad específica. ¡Cuántos matrimonios y familias se han reconstruido por el Evangelio escuchado en comunidad! ¡Qué eficaz es la transmisión de la fe cristiana a los hijos en las familias!”, dice en el prólogo el cardenal Blázquez. Además, asegura que “es digno de ser subrayada la dimensión apostólica de la fe y el celo misionero de los participantes en la comunidad”. El Camino Neocatecumenal está difundido hoy por todo el mundo, con cerca de un millón y medio de participantes en 125 naciones en los cinco continentes, con más de 30.000 comunidades. Hay más de 100 seminarios diocesanos y misioneros Redemptoris Mater en todo el mundo y más de 1.000 familias en misión repartidas en 93 países, así como más de 100 missio ad gentes.

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Premio Ratzinger 2016 Dos teólogos, el italiano Inos Biffi y el griego Ioannis Kourempeles

Nuevo sitio web “Un puente de Fe” http://www.benedictogaenswein.com/

Los ganadores de la edición 2016 del Premio Ratzin-

tual, que busca mostrar la fidelidad a Pedro y la unidad del Magisterio de la Iglesia. A esta gran conclusión, sus creadoras, un grupo de laicas españolas, no pertenecientes a ninguna comunidad en particular, llegaron por la vía de la honestidad. Querían armar un sitio web que difundiera el mensaje cristiano. Para ello escogieron una figura pública de la Iglesia, que unificara ese mensaje y que fuera muy conocida por los católicos. No lo pensaron mucho y decidieron elegir al Pontífice, que en ese momento era Benedicto XVI. Habían llegado a la misma conclusión que la tradición de la Iglesia, los santos padres, el Magisterio y el Catecismo sostienen que es el fundamento de la unidad: el Papa. Internet permite llegar a muchas personas a través del mundo. Ellas se concentran en el mundo de habla hispana. Se dedican a publicar textos traducidos al castellano: entrevistas, homilías, artículos o cualquier otro documento de interés general. La figura del arzobispo Georg Gänswein, Prefecto de la Casa Pontificia y secretario personal del Papa emérito Benedicto XVI, es la que le da nombre al sitio web, porque como dijiera en una ocasión el mismo arzobispo: “soy un puente entre dos Papas”, frase que han hecho lema del sitio web. Las creadoras del sitio agradecen mucho las enseñanzas de Benedicto XVI para el crecimiento de su fe, otra razón por la que crearon el sitio, para resaltar su figura ante muchos medios que denostaron su imagen durante su pontificado. Por eso el énfasis en su Magisterio, pero también en su faceta humana. En el sitio hay un apartado de testimonios de personas que han conocido esta faceta humana de Benedicto XVI.

ger son dos teólogos, el italiano Inos Biffi y el griego Ioannis Kourempeles. Es el sexto reconocimiento otorgado por la fundación vaticana a los estudiosos que se destacaron particularmente en la actividad de investigación científica de carácter teológico. El comité científico de la fundación, compuesto por los cardenales Angelo Amato y Kurt Koch y por el arzobispo Luis Ladaria, le presentó la propuesta de los nombres de los vencedores al Papa Francisco, quien los entregará en una ceremonia que se realizará el 26 de noviembre en la Sala Clementina del Palacio Apostólico. La entrega del premio marcará la clausura del VI simposio internacional “La escatología: análisis y perspectivas”, que se realizará en Roma del 24 al 26 de noviembre en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, después de los promovidos por la Fundación Ratzinger en Bydgoszcz, Río de Janeiro, Roma, Medellín y Madrid. Durante el simposio se realizarán dos workshop: uno sobre los temas actuales de la escatología y otro sobre las perspectivas escatológicas en el judaísmo, con la participación del rabino jefe de Roma, Ricardo Segni; del de Génova, Giuseppe Momigliano, y del profesor Moshe Idel, de la Hebrew University de Jerusalén . Entre los relatores del simposio figuran los cardenales Angelo Amato, prefecto de la Congregación para  las Causas de los Santos; Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo de la Unidad de los Cristianos; y Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo de la Cultura. Inos Biffi nació en 1934 en el norte de Italia, Lomagna, cercana a Lecco. Es profesor de teología sistemática y de historia de la teología medieval en la Facultad de teología de Italia septentrional y en la Facultad suiza de Lugano. Además es miembro de la Pontificia Academia de Teología, y presidente del Instituto de Historia de la teología medieval en Milán. Ioannis Kourempeles, nació en Atenas en 1965. Estudió teología en la Facultad teológica de Salónica, Erlangen y Heidelberg. Es docente en la Facultad de Teología de la Universidad Aristóteles de Salónica. Es el primer ortodoxo que recibe el Premio Ratzinger.

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Un sitio al servicio de la Iglesia, en su dimensión espiri-

Siria Franciscanos piden ayuda internacional para crear zonas de seguridad El ministro general de los Frailes Menores (franciscanos), Fr. Michael Perry, y el Custodio de Tierra Santa, Fr. Francisco Patton, hicieron un llamado pidiendo “a todas


las fuerzas en juego y a todos los que tienen responsabilidades políticas que pongan en primer lugar el bien de la población inerme de Siria y, en particular, de la ciudad de Alepo”. Que se creen “zonas de seguridad” bajo el control “de las fuerzas de paz de la ONU”. Estos franciscanos piden a su Santo Fundador, San Francisco, que “inspire a los políticos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad”, para lograr un cese inmediato del uso de las armas, el cese de toda violencia y odio, la búsqueda de un camino hacia la paz, la reconciliación y el perdón. Los frailes agradecen también al Papa toda su solicitud a la población que sufre en Siria. El ministro general y el Custodio de Tierra Santa vuelven a lanzar la advertencia que pronunció a inicios de octubre el Pontífice: “Poner fin al conflicto también está en las manos del hombre, cada uno de nosotros puede y debe hacerse constructor de paz”, y piden una iniciativa concreta para detener la violencia. “Pedimos que se hagan callar inmediatamente las armas y que se ponga fin al odio y a cualquier tipo de violencia —escriben—, para que se pueda encontrar verdaderamente y recorrer la vía de la paz, de la reconciliación y del perdón”. Por este motivo, los religiosos invitan a la comunidad internacional a cambiar de dirección y a trabajar para que Alepo sea “una zona de seguridad, aplicando las mejores soluciones aprendidas en experiencias pasadas con el fin de garantizar la mayor colaboración” posible. Según los franciscanos, crear una verdadera zona de seguridad en Alepo sería la premisa para crear otras en toda Siria.

Jubileo de los Coros Gran concierto en homenaje a Juan Pablo II

La Ciudad Eterna ya se prepara para clausurar el Año Santo de la Misericordia. Ha sido un tiempo de gracia con dos signos predominantes: la peregrinación hacia la Puerta Santa y el camino de conversión a través del Sacramento de la Reconciliación. Y la capital italiana aún espera varios eventos más antes del cierre del Tiempo Jubilar.

Uno de ellos será el gran Jubileo de los Coros, que inició el 21 de octubre pasado y en el cual participaron cerca de 8 mil personas que hacen parte de agrupaciones corales tanto de Italia como de otros países. El evento es organizado por el Vicariato de Roma, desde el Coro diocesano que dirige Mons. Marco Frisina. De acuerdo con él, ha sido tal la acogida de los coros, que incluso se tuvo que cerrar la participación de muchos. Por eso fue necesario realizar el evento en el Aula Paulo VI en el Vaticano, donde por tres días se llevó a cabo una intensa actividad con los grupos corales. El jubileo se inició con un encuentro formativo que llevó por tema «Cantar la Misericordia». Mons. Guido Marini, maestro de las celebraciones litúrgicas del Santo Padre, ofreció una charla sobre el rol que tiene el coro al interior de la celebración. El director de la Capilla musical pontificia Sixtina, Mons. Massimo Palombella, abordó el tema «Tradición y reforma en la música litúrgica»; y Mons. Vincenzo De Gregorio, presidente del Pontificio Instituto de Música Sacra, habló sobre los criterios que existen para la elección de los cantos. Junto a ellos también hubo expertos, como el padre Marco Ivan Rupnik, teólogo y artista, quien se refirió a la relación que existe entre la música y la contemplación de la belleza de Dios. El segundo día del evento, se congregaron en el Aula Pablo VI para celebrar un gran concierto en homenaje a San Juan Pablo II en el día de su solemnidad litúrgica. «Fue Wojtyla quien nos inspiró hace 32 años como Coro de la diócesis, solo nos podemos sentir hijos suyos», comentó Mons. Frisina, sobre por qué

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se escogió esta fecha para la realización del Jubileo de los Coros. El Jubileo se clausuró con una solemne Misa que presidió Mons. Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización —dicasterio a cargo de los eventos del Año Santo—, en la Basílica vaticana. Al culminar la celebración, los participantes se encontraron en la Plaza de San Pedro para el Ángelus dominical del Sumo Pontífice.

Somalia Se reabre el único templo católico del país

«No muchas personas vienen a la Eucaristía, diez a lo sumo, pero sin embargo esto es importante», relató Mons. Giorgio Bertin, Administrador Apostólico de Mogadiscio, Somalia, sobre la reapertura del único templo católico del país. Los peligros para la minoría de creyentes obligaron al cierre del templo hace años pero la declaración de independencia de la región de Somalilandia ha permitido un entorno más favorable a la libertad religiosa. Mons. Bertin rededicó el templo de San Antonio de Padua tras conversar con las autoridades de Hargeisa, Somalilandia. Aunque la independencia de este territorio no tiene reconocimiento oficial ni dentro ni fuera del país, la autonomía práctica de la región motivó al prelado a aprovechar las nuevas condiciones que permiten el culto público, que es imposible en otras partes del país. «No hay forma posible de tener una presencia en Mogadiscio», afirmó el prelado a AIN. La situación de la libertad religiosa en Somalia es tan preocupante que a pesar de existir una pequeña comunidad de creyentes, el solo hecho de ser identificados como tales pondría en riesgo sus vidas. El apostolado debe ser por tanto mantenido en secreto, pero esto no ha impedido que Mons Bertin se quede en la región, dirigiendo el apostolado desde Djibouti:

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«Incluso si tiene que hacerse silenciosamente, es mejor estar ahí que no estarlo». Incluso las obras de caridad deben mantenerse en reserva o realizarse a través de otras organizaciones. La Iglesia Católica fue objetivo de la persecución desde hace 27 años, cuando Mons. Salvatore Colombo, Obispo de Mogadiscio, fue asesinado en la Catedral por orden de sectores extremistas. Los rebeldes atacaron posteriormente la capital de Somalia y destruyeron casi la totalidad de la ciudad, arrasando con toda la infraestructura católica. «Ellos deliberadamente nos señalaron como objetivo, aunque no solo a nosotros; de hecho destruyeron todo, incluyendo embajadas y todas las instituciones públicas», comentó Mons. Bertin.


LIBROS M ás allá de la filosofía En este libro* se recogen estudios de carácter muy heterogéneo, escritos con distintos propósitos, en tiempos muy diversos, publicados en dos continentes y en dos lenguas distintas. Encontramos ejercicios de pensamiento, notas para conferencias, capítulos de libros, discursos de recepción de premios, obituarios y, en fin, reseñas escritas para diversos escritores y artistas (…) Se trata de textos redactados a lo largo de toda una vida sobre la crisis de la cultura, la poesía, el arte y la narración literaria.

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l subtítulo del libro es elocuente: Más allá de la filosofía. Escritos sobre cultura, arte y literatura. Se podrá objetar si acaso existe un más allá de la filosofía desde el momento en que esta se refiere a todo cuanto existe y, en este sentido, no hay ningún más allá. Pero se entiende que alude a escritos no referidos estrictamente a la filosofía como disciplina académica. Y esto es interesante: el filósofo/a no es ajeno al mundo del arte, de la política y de las humanidades, y no debe confinarse en un estrecho especialismo.

Eso sería la ruina de la filosofía: convertirse en otra perspectiva parcial como lo son la física, biológica, psicológica, económica, etc. Hannah Arendt obtuvo una sólida formación académica en Alemania junto a Heidegger y Jaspers. Debió huir a Francia, donde estuvo ocho años (“años plenamente felices”), pero en 1941, como judía en peligro, se exilió en EE.UU. —allí residió hasta el final de sus días—, donde tuvo que aprender una nueva lengua y escribir en ella. La sensibilidad hacia la cuestión lingüística, especialmente hacia

* Hanna Arendt, Más allá de la filosofía, Trotta, Madrid, 2014, 216 páginas.

HUMANITAS Nº 83 pp. 151 - 171

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temas tales como la relación de los exilia- enigma en llamas”, son silhouettes, donde dos con su lengua materna y con la lengua se agrupan artículos y reseñas en torno del país de acogida, o sobre la dificultad a figuras que han iluminado los tiempos de la traducción, sobre todo en el caso de de oscuridad que les tocó vivir, aunque la poesía, son cuestiones que emergen en solo brillaran unos instantes; finalmente, muchos de los textos aquí recogidos. “Responder al tiempo” agrupa los textos En este libro se recogen estudios de en los que Arendt lee y analiza las solicicarácter muy heterogéneo, escritos con taciones de su tiempo y las demandas de distintos propósitos, en tiempos muy sus contemporáneos. diversos, publicados en dos continentes Arendt, tras su tesis doctoral “El amor y en dos lenguas distintas. Encontramos para San Agustín”, dirigida por Jaspers, fue ejercicios de pensamienconsiderada una joven y to, notas para conferenprometedora doctora en SIEMPRE MANTUVO UN cias, capítulos de libros, filosofía, cuyas investigaCONTACTO VIVO CON LA discursos de recepción ciones se orientaban hacia la LITERATURA Y EL ARTE. de premios, obituarios y, cuestión judía a través de su ERA CONSCIENTE, COMO en fin, reseñas escritas interés por la figura de RaESCRIBE EN “HOMBRES EN para diversos escritores bel Varnhagen. En tiempos TIEMPOS DE OSCURIDAD”, y artistas. El abanico de en que afloraba un creciente DE QUE “NINGUNA fechas abarca desde un antisemitismo con el ascenFILOSOFÍA, ANÁLISIS O AFORISMO, POR comentario a las Elegías del so del nacionalsocialismo, PROFUNDO QUE SEA, Duino de Rilke, publicado Arendt hará sus primeras PUEDE COMPARARSE EN en Suiza en 1930, hasta el incursiones en el periodisINTENSIDAD Y RIQUEZA obituario de Wystam Aumo y publicará algunos DE SIGNIFICADO den, publicado en The New artículos de cariz filosófico CON UNA HISTORIA Yorker en 1975; en fin, se en distintos periódicos de BIEN NARRADA”. trata de textos redactados Alemania. Denunciará las a lo largo de toda una vida artimañas culturales del sobre la crisis de la cultura, nacionalsocialismo, que la poesía, el arte y la narración literaria. tenía por finalidad saquear la gran tradición En ellos nos ofrece agudos ensayos sobre judeocristiana. Pero en 1933, a raíz de su coBertolt Brecht, Hermann Broch, Nathalie laboración con los sionistas en la recolección Sarraute, Rilke y otras grandes figuras de de la “propaganda del horror”, es arrestada, la cultura del siglo XX. tras lo cual decide emigrar a Francia. Allí Esta recopilación está dividida en da inicio a un período de intenso activismo tres partes: la primera, bajo el título “La político del que no hay publicaciones. No fragilidad de los asuntos humanos”, son será hasta 1942, ya establecida en EE.UU., textos en torno a la función del arte y de cuando vuelve a escribir artículos, en su la cultura con su capacidad de revelar y, al mayoría reflexiones en torno a la persemismo tiempo, de remediar la fragilidad cución antisemita en Europa, y sobre la que los caracteriza; la segunda parte, “El necesidad de formar un ejército judío que

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pueda luchar contra Hitler como un pue- escribe en “Hombres en tiempos de oscuriblo europeo más. Hay que tener en cuenta dad”, de que “ninguna filosofía, análisis que Arendt fue acogida por la academia o aforismo, por profundo que sea, puede norteamericana solo después de la publi- compararse en intensidad y riqueza de cación de “Los orígenes del totalitarismo” en significado con una historia bien narra1951, y por lo tanto antes de aquella fecha da”. Y a propósito de su artículo sobre solo se la conoce como articulista. Así se Isak Dinesen (Karen Blixen), sostiene lo hace saber en carta a Karl Jaspers: “Des- que “se puede soportar cualquier sufride que estoy en América, es decir, desde miento si se lo pone en una historia o se 1941, me he convertido en una especie de cuenta una historia sobre él”. Por eso no autora independiente, algo le extraña que una buena intermedio entre el histonarración pueda revelar riador y el publicista polílos presupuestos ocultos PARA ELLA, TANTO EL ARTE COMO LA CULTURA tico”. Esos artículos tienen de argumentos que se Y, EN GENERAL, LA como objetivo “introducir presentan como aparenDIMENSIÓN ESTÉTICA, la literatura y la filosofía temente neut rales. De SON CENTRALES EN europeas contemporáneas este modo, para Arendt, el SU ARGUMENTACIÓN: en los círculos culturales relato, el poema, serán en PRECISAMENTE SU norteamericanos”. Comenocasiones un camino priCÉLEBRE TEORÍA DE tará y hará reseñas, recovilegiado de aproximaLA ACCIÓN (LABOR, gidas en este volumen, de ción a la vida y a los heTRABAJO Y ACCIÓN) SE APUNTALA E Stefan Zweig, Franz Kafka, chos históricos. Por ello, ILUMINA CON LAS Hermann Broch —con el junto con citar las fuentes INTERSECCIONES Y LAS que mantuvo una relación filosóficas, sabrá convocar ANALOGÍAS ENTRE EL de amistad y de quien a a literatos como Conrad, FENÓMENO ESTÉTICO Y su muerte fue su albacea T.E. Lawrence, Proust, EL POLÍTICO. literaria—, Robert Gilbert, Melvi l le, Dostoievsk i, Arthur Koestler o Bertolt Faulkner o Kafka. Para Brecht. Se dirigen a un ella, tanto el arte como la público no especializado y suelen carac- cultura y, en general, la dimensión estéterizar las obras en sus rasgos centrales, tica, son centrales en su argumentación: características definitorias tanto de los precisamente su célebre teoría de la aclibros como de los autores. Será en la dé- ción (labor, trabajo y acción) se apuntala cada de los 50 cuando publica sus grandes e ilumina con las intersecciones y las obras, como la referida al totalitarismo, su analogías entre el fenómeno estético y el fundamental escrito “La condición humana” político. El arte nos permite experimen(1958), “Entre pasado y futuro” (1961) y “Sobre tar el mundo como morada perdurable: la revolución” (1963). irradia belleza, manifiesta armonía, exSiempre mantuvo un contacto vivo con pone una singularidad irrepetible que la literatura y el arte. Era consciente, como permanece en el tiempo. Adquirir vía Internet en www.trotta.es

JORGE PEÑA VIAL

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Tolkien y la Gran Guerra Para quienes se interesen por la vida y la obra de Tolkien, el libro* de Garth será un insumo muy interesante, pues aunque la obra literaria es independiente de la biografía de su autor, sirve como telón de fondo para comprender la gran lucha de la Tierra Media: el eterno y constante enfrentamiento entre el bien y el mal.

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l libro describe el vínculo entre la experiencia del escritor inglés como soldado durante la Primera Guerra Mundial, principalmente en la cruenta Batalla del Somme, y la génesis creativa de la Tierra Media, su universo fantástico, tan conocido por sus célebres novelas El Hobbit y El señor de los anillos. Su detallada investigación sigue los pasos biográficos del novelista y filólogo, aunque centrándose en su juventud en el King Edward’s School, en su formación en Oxford, interrumpida por el conflicto, y en la convalecencia en Inglaterra luego de caer enfermo durante la avanzada inglesa en el norte de Francia. Es en esta última etapa en la que Tolkien, anteriormente más interesado en la creación poética, decide embarcarse con sistematicidad y empeño en escribir el Libro de los cuentos perdidos, que sería el

origen de su universo narrativo y que se publicaría póstumamente bajo la edición de su hijo Christopher. Desde su infancia, Tolkien estuvo interesado en los idiomas. Varios testimonios recogidos por Garth —en su libro abundan referencias epistolares que sirven como trasfondo a su estudio literario— dan cuenta de su temprano interés por la filología y la creación de idiomas de acuerdo a reglas evolutivas de la disciplina. Sin embargo, no se trataba de un puro interés erudito, sino que se encontraba cruzado por lo que Garth llama una “fértil tensión”: “Una tensión dentro de la propia filología, que permanecía (a diferencia de la lingüística moderna) con un pie en la ciencia y el otro en el arte, examinando la íntima relación entre lenguaje y cultura. A Tolkien lo atraía tanto el rigor científico de

* John Garth, Tolkien y la Gran Guerra, Minotauro, Barcelona, 2014, 505 páginas.

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la fonología, la morfología y la semántica, que permitieron una amistad de alto vuelo. como los poderes imaginativos o ‘román- La TCBS, sin embargo, fue mucho más que ticos’ del cuento, el mito y la leyenda” un grupo de amigos: fue un círculo intelec(63). En esa ambigüedad puede radicar tual de crítica literaria y de intercambio la fuerza que le permitió llegar a ser no poético. En él, sus miembros más imporsolo un célebre escritor de ficciones para tantes (aparte de Tolkien estaban Christopúblicos masivos, sino también un eximio pher Wiseman, C.B. Smith y Robert Gilson) académico oxoniano. se alentaban mutuamente para influir de Para algunos de sus críticos, según manera positiva en el mundo. Tenían altos Garth, su gusto por lo ideales culturales y reliantiguo o lo medieval era giosos, y querían ser fieles un escapismo grave en a ellos. La importancia de PARA ALGUNOS DE SUS CRÍTICOS, SEGÚN una situación histórica estas tempranas amistades GARTH, SU GUSTO compleja. Para Tolkien, por en la vida de Tolkien no POR LO ANTIGUO O el contrario, la posibilidad se puede pasar por alto. LO MEDIEVAL ERA UN de crear mundos y lenguas La configuración inicial ESCAPISMO GRAVE abría las puertas a la inde su mundo fantástico, EN UNA SITUACIÓN terpretación de su propia su manera de enfrentarse HISTÓRICA COMPLEJA. cultura, y constituía una a las dificultades de la PARA TOLKIEN, POR oportunidad para leer el Gran Guerra y su visión EL CONTRARIO, LA POSIBILIDAD DE CREAR presente a través de un del cambio de época que MUNDOS Y LENGUAS tronco lingüístico común. sobrevenía con el conflicto ABRÍA LAS PUERTAS A De ahí su interés en los europeo tienen mucho LA INTERPRETACIÓN DE mitos fundacionales euque ver con las ideas y SU PROPIA CULTURA, ropeos como el Beowulf o sentimientos que Tolkien Y CONSTITUÍA UNA el Kalevala, los cuales sigcompartió con su incipienOPORTUNIDAD PARA nificaban mucho más que te comunidad intelectual. LEER EL PRESENTE A una pieza de museo: eran Fueron los miembros de TRAVÉS DE UN TRONCO rastros de la propia histola TCBS los primeros en LINGÜÍSTICO COMÚN ria que permitían aludir a conocer la temprana obra un origen compartido. La poética de Tolkien, en la épica, para Tolkien, tenía un valor añadido: que plasmaba sus pasiones más profundas: solía ser un modo de nombrar el mundo, la naturaleza, los seres fantásticos y las de identificar las palabras con las cosas, épicas pretéritas capaces de manifestar desentrañando sentidos vitales. valores universales. La Gran Guerra fue Parte importante de la fuerza creativa el factor que marcó a fuego la amistad de Tolkien estaba en sus amistades. Dentro de los TCBS, y también la propia vida de del contexto del King Edward’s nació la Tolkien. No solo porque, como él señalara TCBS, Tea Club and Barrovian Society, una posteriormente, todos sus grandes amigos, comunidad reunida bajo ideales culturales excepto uno, murieron en ella, sino porque

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se enfrentó cara a cara con el horror de una sufrir la fiebre de las trincheras, lo que le violencia desconocida hasta entonces. Es permitió salvar la vida al volver a Ingladifícil imaginar las luchas entre el bien y terra, aunque demoró meses en recuperel mal en la Tierra Media sin la experiencia arse totalmente de su enfermedad—, sino vital de la guerra de 1914-1918. Como dice porque C.B. Smith y Robert Gilson, dos Garth acerca de uno de los Cuentos perdi- de los miembros del TCBS, fallecieron en dos fundamentales, que sirve como botón ella. La tragedia inglesa se volvió personal de muestra del universo tolkeniano, “«La en la muerte de sus grandes amigos, pero caída de Gondolin» no es propaganda de el drama fue más profundo: “El viejo guerra, sino mito y drama mundo también se había moral. Al igual que hiciera ido, dejando al nuevo un AL CONOCER LAS IDEAS Robert Louis Stevenson legado de incertidumbre, DEL AUTOR INGLÉS EN en El Dr. Jekyll y Mr. Hyde, crueldad y sufrimiento. MEDIO DEL CAMPO Tolkien partió de la genMillones habían muerto, DE BATALLA, DONDE eralizada confusión moral y muy pocos eran los que EXPERIMENTÓ LA del mundo real y trató de no habían sido tocados DEBILIDAD DE LOS esclarecerla mediante la por el duelo” (326). DuHOMBRES COMUNES Y CORRIENTES LUCHANDO oposición entre el bien y rante los años del conflicto, CONTRA LAS FUERZAS el mal; pero aplicó el prinTolkien estuvo consciente PODEROSAS DE SU cipio a una escala épica” de la inflexión que sufría TIEMPO, UNO PUEDE (288). El conflicto entre las el mundo moderno tal COMPRENDER MEJOR dos grandes fuerzas del como él lo conocía. Para LA PARADOJA DE SU mundo fue el modo de Garth, ese sentimiento ya ÉPICA: LOS PEQUEÑOS encauzar su interpretación está presente en un imACTOS DE BONDAD de una época, y la fantasía portante poema de 1915, PERMITEN TRIUNFAR servía como vehículo de titulado “Kortirion”, pues CONTRA UN CASI OMNIPOTENTE MAL. expresión, no un escape en él, “Tolkien hizo sonar irresponsable. la primera nota del senTolkien se resistió, dutimiento que sustenta todo rante un tiempo, a la movilización militar. su legendarium: una triste nostalgia por un Sus intereses intelectuales, su inestabilidad mundo que se desvanece” (154). económica y su reticencia a entablar la El libro de Garth, a pesar de todas sus guerra contra la tierra de sus ancestros virtudes, peca de cierta indefinición. Desajones le impedían entusiasmarse con la nota intenciones biográficas e históricas idea de ir al frente. Sin embargo, terminó más generales que aquellas propias del alistándose en los Fusileros de Lancashire, análisis literario; sin embargo, a ratos donde sirvió como oficial de señales du- parece un texto dirigido a estudiosos rante la sangrienta Batalla del Somme. En de la obra de Tolkien, más que a un lego las consecuencias de esta batalla Tolkien interesado en dichos temas. Al tratar las experimentó el dolor de la guerra. No solo notas filológicas de la obra tolkeniana, por las heridas físicas —tuvo la suerte de Garth tiende a abusar de la paciencia

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del lector, pues sus desarrollos son extensos, se escapan del tronco central y caen en detalles algo puntillosos. Sin embargo, dicho énfasis —aunque no su extensión— puede explicarse por la vinculación que, en Tolkien, existe entre lengua y cultura: “Al perseguir el vínculo entre lenguaje y mitología, [Tolkien] estaba obedeciendo a su revelación, despertada por el Kalevala y quizá por la guerra, según la cual el lenguaje humano y las creencias de los hombres estaban íntimamente ligados” (173). Para quienes se interesen por la vida y la obra de Tolkien, el libro de Garth será un insumo muy interesante, pues aunque la obra literaria es independiente de la

biografía de su autor, sirve como telón de fondo para comprender la gran lucha de la Tierra Media: el eterno y constante enfrentamiento entre el bien y el mal. Al conocer las ideas del autor inglés en medio del campo de batalla, donde experimentó la debilidad de los hombres comunes y corrientes luchando contra las fuerzas poderosas de su tiempo, uno puede comprender mejor la paradoja de su épica: los pequeños actos de bondad permiten triunfar contra un casi omnipotente mal. Si bien a Tolkien no le tocó participar mucho cerca de la línea del frente, pudo contemplar las grandes experiencias de su tiempo para luego transfigurarlas en otras poéticas y literarias de grandes proporciones.

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JOAQUÍN CASTILLO

Catholicism & Evolution. A History from Darwin to Pope Francis

denominarse “clásicos”, aunque la definición de estos no sea del todo pacífica, y (2) aquellos que, sin ofrecer una perspectiva personalísima en el ámbito argumental o estético, también se encuentran destinados a perdurar y recomendarse, por su capacidad formativa a la hora de abordar sistemática o históricamente un determinado aspecto del debate intelectual. Creo no equivocarme al afirmar que el libro que ahora comentamos pertenece a este segundo grupo, pues presenta de modo ordenado todas las opiniones y posiciones relevantes que han tenido lugar dentro del catolicismo en los últimos ciento cincuenta años sobre el tema de la evolución. Michael Chaberek, un dominico norteamericano de origen polaco, experto en Teología Fundamental, ha realizado en esta obra un resumen magistral de la controversia sobre la evolución, desde antes de Darwin (a pesar de lo que dice el título) hasta nuestros días. La referencia pivotal al autor del Origen de las especies apunta a que su obra fue el primer intento de explicación científico-sistemática de la complejidad biológica propuesta al margen de la idea de un Dios creador e

Michael Chaberek Angelico Press Ohio, 2015 354 págs.

En mi opinión, existen dos tipos de libros imprescindibles: (1) aquellos cuyo significativo aporte a los problemas permanentes del hombre les permite trascender el espacio y el tiempo, obras a las que suele

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inteligente. La idea genérica de la evolución, entendida como la transformación de los seres vivientes en otros distintos, ya estaba presente sin embargo en algunos filósofos griegos que postulaban a la materia como causa eficiente de toda la realidad. Lo que induce al autor a escribir el libro, como él mismo lo indica en la introducción (p. 3), es que hasta mediados del siglo XX la Iglesia Católica mantuvo sobre este tema una posición clara y coherente, afirmando la creación del individuo humano de modo directo. La intención de Chaberek es demostrar que la actual enseñanza de la Iglesia admite una pluralidad de perspectivas sobre el tema, aceptando ideas que se contradicen mutuamente, lo que exige un análisis del problema. El debate sobre la evolución ―sostiene Chaberek― puede ser enfocado en tres planos: (a) el de las ciencias naturales, que remite al problema de si un proceso de este tipo se puede o no confirmar empíricamente; (b) en clave filosófica, que apunta a la posibilidad de que las especies (o esencias) puedan mutar, y finalmente, (c) la cuestión teológica, que parece encontrarse ―en opinión del autor― en un momento en que la ortodoxia católica requiere un diálogo con los avances científicos y tecnológicos de nuestro tiempo. Esto, por lo demás, no es nuevo en la Iglesia. Las nacientes universidades del siglo XII también sirvieron a la Iglesia para clarificar, ordenar y sistematizar las proposiciones derivadas de los principios teológicos contenidos en la Revelación. La obra está dividida del siguiente modo: los dos primeros capítulos ofrecen las definiciones básicas y desarrollan en líneas generales la disputa entre evolucionismo y creacionismo en las ciencias naturales (pp. 7-71). El resto del libro tiene por objeto exponer las respuestas que se han dado al interior de la Iglesia Católica al problema de la evolución. Esta historia argumental ―sostiene el autor― puede dividirse en dos etapas, de acuerdo con el cambio de actitud que los círculos teológicos y los documentos del Magisterio han tenido. Así, los capítulos tres al cinco (pp. 72-167) abordan el rechazo a la teoría de la evolución que se produce entre el momento de aparición de la obra de Darwin y la primera década del siglo XX. Por último, los capítulos seis al nueve (pp. 168309) se hacen cargo de la moderada aceptación

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posterior, hasta los escritos del Papa Francisco. El problema de fondo que subyace ante el proyecto evolucionista es, en definitiva, el del origen del alma humana. La cuestión se plantea en los siguientes términos: o bien el alma del hombre proviene de la materia, como parece sostener la teoría de Darwin y todas las explicaciones materialistas conexas, o bien es causada por un principio superior, de naturaleza espiritual, que no procede de los sucesivos cambios que se producen en la corporalidad que habita. En la medida en que el hombre es capaz de obrar con independencia de las determinaciones materiales ―al formular pensamiento abstracto―, cabe concluir que debe ser pensado como un ser de naturaleza espiritual, no pudiendo la causa de esta actividad superior radicar en un principio de naturaleza inferior, como es la materia, por cuanto, como sostenían ya los escolásticos, nada puede producir algo superior a sí mismo, ni nadie da lo que no tiene. Así pues, la evolución puede ser aceptable en la medida en que sea predicada únicamente de la causa material del ser humano, mas no de su causa formal ―el alma espiritual―, la cual desde un punto de vista metafísico solo depende extrínsecamente ―en su operación― de la materia. El libro de Chaberek tiene la virtud de exponer estos debates de manera ordenada y clara, proporcionando un panorama completo y actual de la discusión. Me parece que resulta de lectura obligada para quien desee aproximarse al intercambio argumental contemporáneo entre el discurso evolucionista y la posición católica. Raúl Madrid Adquirir vía Internet en www.amazon.es

El bienestar de todos John Ruskin Ediciones UC 2015 140 páginas

Este libro es una traducción al español realizada por Pablo Saavedra del texto “Unto this Last” del literato


inglés John Ruskin (1819-1900). Es un conjunto de cuatro ensayos que exponen el pensamiento económico del autor, publicados en el “Cornhill Magazine” durante 1860. El lenguaje en que están escritos responde al diálogo, muchas veces polémico, que el autor estableció con sus lectores. El plan original era publicar seis ensayos, pero el grado de la polémica fue tal que solo se publicaron cuatro.

En palabras de Ruskin, “el objetivo de estos ensayos es entregar una definición lógica de riqueza en un lenguaje sencillo y llano”, considerando que “la adquisición de riquezas finalmente es posible solo bajo ciertas condiciones morales de la sociedad” y estas condiciones tienen como virtud guía la honestidad. El autor inglés realiza una profunda crítica al modo común de entender la economía política de su tiempo, en particular el de John Stuart Mill y de David Ricardo, demostrando que “las premisas de la economía moderna quitan al ser humano dimensiones esenciales” y por lo tanto sus conclusiones no lo comprenden totalmente. Una de estas premisas es el análisis individualista que no considera el mutuo beneficio entre una sociedad justa y cada individuo, como el beneficio para la sociedad que genera la vivencia personal de la justicia. En el primer ensayo, “Las raíces del honor”, se considera el lugar de los afectos en la ciencia económica. El autor se enmarca en la comprensión de la afectividad de su época, para la cual el honor es aquel afecto que guía una economía justa y por lo tanto beneficiosa para toda la sociedad. Además, según Ruskin, a los comerciantes no se les ha explicado su misión en la sociedad, que es el proveer al propio país y no solo velar por el propio enriquecimiento. En el segundo ensayo, “Las venas de la riqueza”, el discurso sobre la riqueza considera el valor moral

de la misma, tanto del modo de su obtención como del propósito de su uso. “Con respecto a cualquier masa de riqueza adquirida es imposible concluir por el mero hecho de estar ahí, si es buena o mala para la nación en la que se manifiesta. Su valor real depende del símbolo moral que se le asocie”. En este sentido la mayor riqueza que una nación posee son las personas mismas y en particular aquellas sanas y de buen corazón. En el tercer ensayo, “Qui judicatis terram”, discurre sobre el lugar de la justicia en la economía. Se afirma que “para volvernos ricos científicamente, tenemos que volvernos ricos de manera justa, y, por lo tanto, tenemos que saber qué es justo, de modo que nuestra economía ya no dependa solamente de la prudencia, sino de la jurisprudencia divina y no de la humana”. Una economía justa es fruto de hombres justos por lo que “tenemos que cuestionarnos si en algún momento la fabricación de almas de buena calidad probará ser una industria más lucrativa que las que tenemos hoy”. Finalmente en “Ad valorem” el autor precisa su visión de los conceptos de valor, riqueza, precio y producto. El principio guía de todos estos conceptos es el de la promoción de la vida. Finalmente el fin de la economía es el proveer vida, es decir, que la sociedad cuente con aquello que le sea útil, o sea, que le dé vida. En este sentido “la ganancia monetaria es solo la sombra de la verdadera ganancia que es la humanidad”. Según el autor, bajo la comprensión de la riqueza de la economía política que él critica, “los ricos no solo niegan comida al pobre, sino también la sabiduría”. Este libro llega para dar aires nuevos al debate económico en nuestro país mostrando que la recta consideración del hombre y de la ética está al centro de una economía que busque el bien común, a diferencia de lo que ocurre en la economía actual, que solo los considera un apéndice. Guillermo Toro Adquirir vía Internet en www.ediciones.uc.cl

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Todo sobre Bolivia y la compleja disputa por el mar José Rodríguez Elizondo Ediciones El Mercurio 2016 277 páginas

El periodista y analista internacional José Rodríguez Elizondo en su último libro Todo sobre Bolivia y la compleja disputa por el mar se inserta en la compleja relación del país altiplánico con Chile por una salida al océano Pacífico, conflicto diplomático que se ha intensificado y radicalizado a partir de la llegada del presidente Evo Morales en 2005. La demanda boliviana en la Corte Internacional de La Haya (CIJ) en 2013 ―litigio que aún está en curso―, basada en el supuesto jurídico de que Chile habría creado “derechos expectaticios” a lo largo de los años al negociar una y otra vez una salida al mar y no llegar a una solución final, ha llevado a esta relación a su momento más crítico desde la Guerra del Pacífico en 1879, conflicto bélico en el que el país mediterráneo perdió su litoral. Rodríguez Elizondo aborda esta problemática tanto a partir de perspectivas históricas como desde las posiciones actuales de las distintas cancillerías y de los protagonistas políticos de cada país, estableciendo que encontrar una solución final no será fácil. Esto porque mientras Bolivia ha construido su postura a lo largo de los años en una educación a sus ciudadanos basada en el revanchismo y la odiosidad a su vecino, a la vez que ha impugnado en su Constitución los tratados limítrofes e internacionalizado sus demandas posicionándose como una víctima, Chile ha enfrentado el conflicto reactivamente y de manera legalista, dejando de lado, especialmente, los elementos históricos y comunicacionales.

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“Los recuperacionistas de ayer y de hoy son una mezcla de románticos y revanchistas. Actúan como si en vez de una guerra, lo que hubo en 1879 hubiera sido una brutal y gratuita agresión de Chile, teleguiada por potencias extranjeras, a la que siguió un tratado sin concesiones recíprocas e impuesto por la fuerza. Sobre esa base, ven la cesión de una franja en Arica como una limosna con forma de callejón”, señala el autor sobre las posiciones bolivianas, a lo que agrega sobre el presidente Morales que este ha dado un nuevo impulso al conflicto dejando atrás posturas bélicas a cambio de asumir “una guerra psicológica en contra de Chile” a través de una narrativa emocional, la que ha ido creando un nuevo paradigma en esta relación, alejada del derecho y de la bilateralidad, y que ha logrado trasladar esta demanda hasta un tribunal internacional. Respecto de Chile, Rodríguez Elizondo tiene una postura crítica sobre su actuar político y diplomático: “Las relaciones de Chile con sus vecinos del norte se han desarrollado en un marco circular: jefes de Estado que actúan sin apoyo creativo de la Cancillería. Cancillería que se refugia en un juridicismo hipostasiado. Clase política ajena a la necesidad de una Cancillería gravitante”. Agrega además que la educación escolar chilena se ha basado en una constante desinformación e ignorancia sobre la historia del conflicto. Por eso no debe extrañar, por ejemplo, que “los mensajes presidenciales ante el Congreso despachen nuestros momentos vecinales más delicados en cuestión de segundos”. Este libro también aborda otro protagonista en esta disputa que es Perú, actor clave en cualquier solución. Esto porque de acuerdo a lo estipulado en el Tratado de 1929, Chile no puede ceder territorio que antes haya sido peruano a un tercero, por lo que cualquier corredor de tierra por Arica para otorgar salida al océano Pacífico a Bolivia debe pasar por la aprobación de dicha nación. Así, es probable que más de algún diplomático peruano de Torre y Tagle “se esté preguntando si hoy es posible bloquear una salida soberana al mar para Bolivia, por territorio experuano, en caso de que la CIJ falle ´creativamente´ en esa dirección”. Todo sobre Bolivia… es un libro ameno sobre un tema complejo que posee numerosas aristas y en donde quedan al trasluz las idiosincrasias de los países involucrados. El autor sostiene que este conflicto está entrampado y que su única salida es través de un diálogo trilateral entre Bolivia, Chile y Perú: “Como resultado, todos estamos embotellados y cuesta


visualizar la puerta de escape hacia el futuro. Sin embargo, corsi e ricorsi, cuando uno se encuentra ante un callejón sin salida eso significa que la única salida está en el callejón. Allí, soterrados o visibles, están los futuros estadistas de Bolivia, Chile y el Perú esperando su oportunidad. Como la necesidad crea el órgano, en algún momento tendrán que aparecer”. Francisco Javier Tagle Adquirir vía Internet en: www.feriachilenadellibro.cl

La ley de hierro de la oligarquía Dalmacio Negro Pavón Editorial Encuentro Madrid, 2015 95 páginas

La historia de Europa es “una lucha permanente por la libertad política”. Estas son las palabras del prestigioso catedrático español de Historia de las Ideas y Formas Políticas Dalmacio Negro Pavón. El autor, en este breve pero sugerente ensayo, reivindica el auténtico pensamiento político europeo, en pugna con “la ley de hierro de la oligarquía”, un concepto que Negro Pavón rescata del politólogo y sociólogo alemán Robert Michels. El autor recorre la historia de Occidente de la mano de los grandes pensadores políticos, llevándonos desde Grecia a la actualidad, para finalizar advirtiendo que esta “ley de hierro” que ha pasado tantas veces por alto es una constante que sigue operando en nuestros días. Para Negro, todo gobierno es oligárquico y por ello la clave de la política consiste en cómo disminuir la presión de la oligarquía (que en el fondo es la unión

del poder político y económico) para evitar que ahogue la libertad colectiva. En el pensamiento de Negro Pavón hay dos pilares, uno griego y otro cristiano. La libertad política, invento griego, que articula el “hombre exterior”, donde existe “la posibilidad de participar libres e iguales en la ordenación racional de la vida colectiva”; y el gran descubrimiento cristiano, la conciencia, “el hombre interior”, baluarte de libertad. Los griegos, que concebían la política como un arte medicinal parar sanar de los males colectivos, intuyeron ya el problema de la oligarquía. Frente a ella, reivindicaron la ciudadanía ( polites), la libertad política y el bien común (koinon agathon), considerando que la destrucción de estos elementos degradaría a la Polis al nivel de los bárbaros y la arrojaría a la peor de las tiranías. Para Negro Pavón, parte de la crisis política actual se explica por la ignorancia e incomprensión fundamentalmente del pensamiento político clásico de Platón y Aristóteles. Además, el autor considera que la alteración de la tradición política europea parte de Lutero, Hobbes y Rousseau. Y es que “el pensamiento político tradicional no prejuzga la naturaleza humana: ateniéndose a la realidad según la experiencia, la acepta según es, pecaminosa pero racional”. Dalmacio Negro considera que en nuestros días se está consolidando la supeditación de la política a la economía y la idea de que el pensamiento político debe ser científico. Por ello, apelando de nuevo a la Grecia antigua, reivindica la democracia moderada frente a la actual democracia contemporánea, demagoga y radical, en la cual la oligarquía está conduciendo a una combinación de plutocracia (en la que “el poder dinerario corrompe las instituciones, incluidas las más ajenas a la política como pueden ser las iglesias”), y oclocracia (el gobierno de la muchedumbre). Citando a Pierre Manent: “bajo la apariencia de la democracia opera en realidad una oligarquía” en la que “la minoría de los que ostentan el poder material y cultural manipulan las instituciones políticas en su propio beneficio”. En la línea de Tocqueville, el autor recuerda el peligro de la tiranía de la opinión pública, amplificada hoy por la propaganda y los nuevos medios de comunicación. Finalmente, apoyándose en diversos autores contemporáneos, Negro Pavón asegura que, en líneas generales, hoy impera el Estado de partidos, que anula la voluntad de los pueblos manipulados

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por los grupos de interés, y la Nomología, es decir, la invasión de la esfera privada de los ciudadanos para imponer conductas y alterar las relaciones naturales entre los mismos. A todo ello hay que añadir la corrección política, el infantilismo imperante, los ataques a la libertad de expresión, pasando por la crisis de la auctoritas de la Iglesia, algo grave, ya que es el auténtico contrapoder frente a la potestas de los poderes temporales. Frente a esta “ley de hierro de la oligarquía”, Dalmacio propone una política realista, escéptica sobre la naturaleza humana, que rescate el pensamiento tradicional europeo y fomente la política del justo medio (al estilo aristotélico), así como la formación de células intermedias de autogobierno, que impidan la destrucción de las libertades individuales y el ethos de nuestras sociedades. Javier Aparicio González

Puesto que todo está en vías de destrucción Fabrice Hadjadj Editorial Nuevo Inicio 2016 188 páginas

Fabrice Hadjadj, profesor de filosofía y literatura, es ―pese a su juventud― uno de los pensadores católicos más solicitados y también controvertidos del momento. Sus conferencias, en diferentes universidades europeas y dicasterios de la Iglesia católica, son siempre muy concurridas y no precisamente por resultar cómodas, sino por originales y desafiantes. Para entender el pensamiento de Hadjadj es importante recoger la distinción que el autor hace en

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la introducción de este texto entre futuro y porvenir. El primero remite a lo que será a partir de lo que ya es; el porvenir a lo que será a partir de lo que será. Futuro es el desarrollo de un germen, porvenir en cambio es la irrupción de lo inesperado. El amor, la muerte, el nacimiento están en el orden del porvenir, porque son un llamamiento de lo esencial. Hoy padecemos una hipertrofia de futuro a costa del porvenir. Por eso, sostiene el autor, más que programas, lo que necesitamos es una apertura hacia aquello que escapa de nuestro control, lo que nos trasciende, lo que irrumpe en nuestra vida como el ladrón en la noche. La propia historia de conversión de Hadjadj explica en forma concreta esta distinción entre futuro y porvenir. Judío, ateo y de izquierda radical, Hadjadj sentía urticaria ante La Palabra. Quería leer la Biblia para burlarse de ella, confiesa. El problema es que para reírse de ella tenía que leerla. Y así el porvenir irrumpió en la vida de este pensador y cambió su vida. A Hadjadj no le gusta hablar de su conversión, la que considera un punto de partida y no de llegada, pero esta experiencia atraviesa su obra y su vida. “Puesto que todo está en vías de destrucción…”, de editorial Nuevo Inicio, reúne algunas ponencias en las cuales el autor interpela la tradición y la modernidad; y postula sin dramatismo, conservadurismo o nostalgia el fin del progresismo. La profunda fe de este escritor lo lleva a afirmar: “Nuestro destino es un enigma desgarrador. Pretender realizarlo, invocando nuestra autonomía, solo con nuestras fuerzas y proyectos, reducirlo a lo que esperamos con agrado o remodelarlo según especulaciones futuristas es condenarlo a no tener ya porvenir ―ese porvenir que no es simple desarrollo de lo que progresa, sino el acontecimiento de Aquel que viene, la presencia que brota del otro, que nos saca de la logística del éxito y nos lleva hacia la logística del encuentro”. Para el lector chileno, los capítulos dedicados a la educación pueden resultar sorprendentes. Entrampados en discusiones más bien superficiales, encontramos aquí algunas ideas luminosas. La apertura de cuerpo y alma a la trascendencia es, a juicio de Hadjadj, la esencia de la sabiduría necesaria para poder saborear y vivir realmente las expectativas del corazón, amar la física como algo que renueva el asombro, conocer la historia como algo que nos ins-


cribe en la aventura de nuestros antepasados y mirar las matemáticas como testimonio de la gratuidad de nuestra inteligencia. Desconocer esta evidencia, concluye, es dejar sitio, se quiera o no, a la compensación aparente que ofrecen las escuelas coránicas o a la amargura de los pendencieros y ociosos, que hoy tanto abundan en nuestra sociedad. La modernidad, el tecnicismo, el acto religioso, el poder tecnológico y la pobreza evangélica, las comunicaciones son todas ideas analizadas en estas páginas bajo el prisma de futuro y porvenir. A veces en forma un poco desordenada, por tratarse de textos o conferencias para diferentes ámbitos, en su conjunto constituyen una cantera de estímulos para todo aquel que no quiere quedarse en la crítica de nuestra cultura, sino buscar el fondo de las crisis, para convertir a esta en estímulo y esperanza. Christiane Raczynski Adquirir vía Internet en: www.nuevoinicio.es

La libertad y sus servidumbres Juan A. Widow A. RIL Editores Santiago, 2014 624 páginas

I nteresante

libro con el cual el autor, profesor universitario de Filosofía durante más de cincuenta años, probablemente cierra su aporte al estudio de esta disciplina. Lo hace tratando un tema que, sin duda, ha sido uno de los puntales de su magisterio: el de la libertad, su realidad, su conceptualización y sus desviaciones.

Esta obra se abre, precisamente, con un agudo análisis de qué es ella en un sujeto humano. Porque de la libertad no cabe hablar en abstracto, sino de lo que efectivamente es, atendido el hecho de que es atribución de una persona humana. Persona que, desde luego, es una criatura ordenada por su creador a la consecución de una finalidad, cual es la de la perfección de su naturaleza tanto material como espiritual y de esa forma colaborar a la perfección de la obra total de Dios, la Creación. Pero esa persona no es un ser que, apuntando a ese fin, actúe como los animales, movida necesariamente por su instinto. Hay instinto en la persona humana, pero no como en los animales, donde aquel determina necesariamente el actuar de sus sujetos. La libertad de la persona consiste precisamente en la indiferencia relativa en la que la dejan los estímulos sensibles. Digo relativa, porque esos estímulos impactan la sensibilidad e inclinan al sujeto a una respuesta de tipo instintiva. Pero no de manera necesaria. Es entonces cuando en la persona se abre un espacio de reflexión acerca de la capacidad de aquello que la sensibilidad le presenta para alcanzar su fin. Y, si hay varias alternativas, para comparar unas con otras. Una vez hecho el ejercicio, la voluntad queda en condiciones de elegir y de hacer práctica la libertad. Puede elegir una u otra alternativa y si elige alguna que es menos apta que otra para la consecución de su finalidad, la inteligencia lo advierte. Es la voz de la conciencia, que pudiendo estar algo dormida, nunca está muerta. El profesor Widow, a continuación, presenta las ideas que desde el siglo XIV en adelante han apuntado a independizar la voluntad de esta necesidad del trabajo previo de la inteligencia, hasta el punto de enseñar que lo bueno, lo justo y lo verdadero no dependen de lo que la inteligencia enseña, sino directamente de lo que la voluntad quiera. Pero, entonces, ¿sobre qué base va a decidir la voluntad? Siguiendo la quimera de una autonomía absoluta, la persona y su voluntad no hacen otra cosa sino ponerse al borde del precipicio. En la persona, el acto libre es fruto del trabajo conjunto de la inteligencia con la libertad, por lo que tratar de separar a la voluntad del aporte de la inteligencia no hace sino dejar a la voluntad sin ninguna luz que la ilumine y la ilustre acerca de las decisiones que le corresponde adoptar. Por otra parte, esta independencia de la voluntad respecto del trabajo de la inteligencia provoca de manera inevitable el choque entre las decisiones de

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la voluntad de una persona y las decisiones de las demás. La vida en sociedad amenaza, por este camino, en desembocar en el caos más completo. La teoría del contrato social, cuyo principal expositor, como se sabe, es Jean Jacques Rousseau, apunta a resolver este problema creando la figura de la “voluntad general”, que asume las voluntades individuales y se convierte en el oráculo común de todas ellas. Y, por eso, gozaría de la bondad que es propia de aquellas. Teoría que, en definitiva, ha desembocado en los peores regímenes totalitarios, en los cuales las personas tienen que obedecer ciegamente lo que señala el oráculo sobre la base de que serían ellos mismos quienes lo dicen. Robespierre fue el primero en poner en práctica esta solución en el Régimen del Terror, cuyos resultados son bien conocidos. Como lo son asimismo los de aplicaciones de variantes de la misma teoría: la voluntad del proletariado en los regímenes marxistas y la voluntad de la raza en el nazismo hitlerista. La exposición del profesor Widow, rigurosa y profunda, abre, sin embargo, un importante signo de interrogación cuando, llamado a poner un nombre a la concepción de la libertad propia de estas últimas ideas, la denomina la “libertad moderna”; al conjunto de esas ideas como la “ideología moderna” y a la época marcada por su vigencia como la “modernidad”. Es sorprendente esta nomenclatura porque, si fuera verdad que en la modernidad predominan estas ideas, hace ya mucho tiempo que la humanidad hubiera dejado de existir o viviría enteramente agobiada por el peso de regímenes totalitarios. Y esto, claramente, no sucede, lo cual nos habla de cómo en la modernidad también han tenido vigencia las ideas tradicionales sobre la libertad, hasta el punto de que, a pesar de las sucesivas confrontaciones, siguen actuales y fuertes. Y tampoco sucedió que en la antigüedad ―como contrapuesto a modernidad― las ideas contrarias a las tradicionales de Occidente no hayan tenido ninguna vigencia. En definitiva son ideas, las unas y las otras, que han estado presentes y en continua confrontación a todo lo largo de la historia humana y lo siguen estando. Creo que una puntualización sobre esta realidad hubiera venido bien para complementar y aclarar esta notable obra. Gonzalo Ibáñez Santa María Adquirir vía Internet en www.rileditores.com

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Principios, valores e instituciones Arturo Fermandois Ediciones UC Santiago, 2016 184 páginas

El libro es oportuno, motivante en su lectura y orientador en el rumbo, casi desconocido, que se sigue en Chile para reemplazar o al menos introducir cambios esenciales en la Carta Fundamental vigente. La obra aparece en el momento en que más se requiere de visiones atinadas, reafirmación de ideales realizables, aprecio de las instituciones erosionadas por la corrupción, la anarquía y la violencia, en fin, coraje para proclamar, sin ambigüedades, los rasgos capitales de la antropología humanista en que creemos. El momento constitucional que vivimos no admite dilaciones y torna ineludible a la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile entregar su testimonio de confianza en la doctrina jurídica, política y social que la ha singularizado por casi 130 años. El editor de la obra, profesor Arturo Fermandois Vöhringer, recuerda que en 1926 fueron organizados los primeros seminarios en los que el Derecho Constitucional se preocupó del recién dictado Código Político de 1925. Los ensayos publicados en esa fecha son, hasta hoy, recordados por su rigor y profundidad. Innumerables jornadas y publicaciones, incluyendo tratados, han aparecido después con el sello de docentes de esta Facultad. Una de esas jornadas, celebrada en agosto de 2015, fue una modalidad acertada de asumir la injerencia que nos corresponde en el proceso aludido, fruto de la cual es la colección de catorce monografías incluidas en el texto que comento.


Trátase de reflexiones y propuestas, manifestadas en nuestro ámbito académico. No es difícil hallar ciertos rasgos comunes a tal trabajo intelectual. Mencionaré algunos. Realzo el respeto a la Constitución vigente y al método que ella contempla para modificarla. Causa indignación, verdaderamente, seguir leyendo, viendo u oyendo la consigna que descalifica a esa Carta Política por su origen ilegítimo, silenciando las treinta y ocho enmiendas que ha tenido, convirtiéndola en la Constitución mas enmendada de nuestra República y, en la actualidad, del mundo entero. Téngase presente que ninguno de los cambios planteados desde 1988 ha sido rechazado, culminando en una Ley Suprema democrática en plenitud y coherente, sin atenuantes, con el constitucionalismo de nuestro tiempo. Destaco, en seguida, la integración de la teoría con la práctica profesional, evidencia de lo cual es la abundante jurisprudencia analizada, los juicios históricos acertados, la documentación o apoyo en fuentes bibliográficas nacionales e internacionales y los juicios mesurados que se vierten sobre cuestiones decisivas y de candente actualidad. Por ejemplo, el lector encontrará magníficas disertaciones relativas a la interpretación del Tribunal Constitucional en torno a la dignidad de la persona humana; un panorama completo y convincente del estado del debate referente a los derechos sociales; la defensa de la familia y el matrimonio en cuanto instituciones que merecen proclamación expresa en la Carta Fundamental por su irrebatible relevancia; la objeción de conciencia, la matriz definitoria del Estado subsidiario y de la Sociedad Civil solidaria, el acento que se infunde a la servicialidad del Estado en el ámbito administrativo y en la consecución de planes y programas de enseñanza y educación por la Iglesia Católica, en fin, el desarrollo de las fuentes de energía sobre la base de un ambiente centrado en la seguridad jurídica. Por otra parte, en punto a las instituciones, debe destacarse la prolijidad con que se evalúa la introducción del semipresidencialismo y las novedosas proposiciones encaminadas a moderar el presidencialismo desmesurado, involucrando al Congreso Nacional en la iniciativa legal exclusiva de gastos públicos y otras materias hoy reservadas al Primer Mandatario.

No puedo silenciar, por último, que los autores coinciden en atender con cuidado las enseñanzas de la historia, apreciando la experiencia vivida y, en ocasiones, dolorosamente padecida. De esta disposición fluyen comentarios que, junto con plantear cambios, agregan observaciones que los alejan de utopías o elucubraciones fantásticas. Veo en ello la impronta de voluntades abiertas a las transformaciones que exigen los tiempos en que estamos, pero paralelamente resueltos a hacer prevalecer la reflexión crítica que aleja las Constituciones ideológicas, tan desastrosamente obedecidas en Chile y nuestra América. Ciertamente, son muchísimos los tópicos ausentes en el libro. Pero tampoco fue su objetivo asumir la inacabable tarea de indagar, aunque fuera en los más señeros de ellos. Destaqué el carácter orientador de la obra. Esta cualidad adquiere singular mérito en el ambiente de confusión, desconcierto y juicios tan audaces como infundados que se vierten, causando serios perjuicios al debate elevado con que debe desenvolverse el proceso que vivimos. El libro marca el rumbo, sin vacilaciones, ante los cambios que requiere la Constitución vigente, pero alejado de quienes propugnan alteraciones tan abruptas como radicales, ilustración de lo cual es la sustitución de la Carta Política mediante la intervención de una asamblea constituyente, o bien, la reposición del Estado prioritario y providente en lugar de promover el auge de la Sociedad Civil autónoma, que vaya impregnándose del principio de solidaridad en la realización del bien común. Finalmente, la lectura de esta obra nos reanima en el esfuerzo por preservar las ideas matrices que configuran nuestra identidad cultural y cívica. Se percibe en ellas la presencia, directiva y vital, de la ética. Confiamos que, en jornadas futuras de nuestra Facultad, se realce el rol del discernimiento en las decisiones jurídicas y políticas. Sería adecuado seguir forjando esa visión, sin rehuir los cambios que fortalezcan al humanismo. José Luis Cea Adquirir vía Internet en www.ediciones.uc.cl

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El desarrollo de la vida comunitaria en la Iglesia Développer la vie communautaire dans l´Eglise Tony Anatrella L’Échelle de Jacob Dijon, 2014 304 páginas

S on varios los temas tratados por monseñor Tony Anatrella en este libro sobre el desarrollo de la vida comunitaria y de las nuevas comunidades al interior de la Iglesia. Apoyado también en su formación como psiquiatra y especialista en psicología social, centra su diagnóstico en tres puntos fundamentales: El despertar contemporáneo de comunidades nuevas; la fragilidad de las comunidades nuevas, y las condiciones de la madurez y de la conversión. El libro parece cumplir con el propósito indicado en el prefacio de hacer un balance lo más objetivo posible del estado de salud de las nuevas comunidades desde el impulso reformador dado en la Iglesia, en Francia y en todo el mundo, a partir del Concilio Vaticano II. Anatrella valora positivamente estas nuevas comunidades, ya que ellas “manifiestan una fuerza de iniciativa y de creatividad cristianas”. A su juicio, estos movimientos se inscriben en el dinamismo de la nueva evangelización, labor muy querida por los últimos Papas, desde Juan XXIII a Francisco. En tal sentido, las nuevas comunidades son signo de una verdadera sacudida espiritual en el corazón de una sociedad que vive inmersa en una severa crisis moral y de falta de esperanza. Planteamiento interesante de Anatrella es el que desarrolla a partir de la pregunta: ¿qué es una comunidad nueva en la Iglesia? En su investigación plantea que la noción de “comunidad nueva” es un

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concepto englobante, pues cubre diversas realidades y campos de aplicación. Se interroga si la expresión “nueva” alude a las comunidades nacidas después del Vaticano II o si quiere indicar la novedad del modo de vida comunitario propuesto por el evangelio. En su opinión, la calificación de “comunidad nueva” designa un grupo fundado por cristianos con el objeto de unir la vida espiritual, la acción caritativa y la forma de asumir los problemas de la sociedad. Pero, además, como bien observa el autor, la expresión puede evocar un tipo de vida comunitaria instaurada en nombre de un “carisma evangélico”, lo que a su vez implica la elaboración de estatutos, de un modo de gobierno y la voluntad de obtener un reconocimiento jurídico eclesial. Sobre todo, intenta describir la naturaleza de aquellos grupos que se desarrollan en la perspectiva de una vida comunitaria organizada oficialmente dentro de la Iglesia. El autor señala que la intuición del Papa Juan XXIII de convocar el Concilio Vaticano II y de querer abrir la Iglesia al mundo no pasa por modernizar esta ni cambiar la doctrina, sino por inaugurar una nueva manera de anunciar el evangelio. La originalidad de las comunidades nuevas de la Iglesia, luego del Vaticano II, estriba en responder precisamente a la vocación de reunir a hombres y mujeres en un proyecto comunitario y en nuevas formas de evangelizar la sociedad. Un aspecto significativo del estudio de Anatrella es su distinción entre las comunidades fundadas sobre un proyecto evangélico a realizar y una comunidad que es el resultado de expectativas afectivas de sus miembros. Desde un comienzo, la orientación de una y de otra compromete no solamente un sistema de relaciones, sino que en cierto modo anticipa el surgimiento de las eventuales dificultades que vayan a darse al interior de cada una. Con el paso del tiempo, por ejemplo, el segundo tipo de comunidad suele volverse frágil, sin raíces sólidas, pues carece de criterios objetivos para evaluar la vida comunitaria. En ellas suelen darse relaciones complicadas entre la autoridad y los miembros de esa comunidad, ya que estas relaciones están impregnadas de intereses principalmente afectivos. En este contexto, las manipulaciones, los abusos y los desvíos del sentido y de la misión de la comunidad son frecuentes, al punto de crear diversas confusiones y decepciones en el seno de la misma. En cambio, una comunidad constituida no sobre la


personalidad de su fundador, sino sobre un proyecto evangélico y espiritual común, aunque no carezca de falencias, se regirá sobre exigencias mayores y menos arbitrarias que la sola necesidad afectiva y que el mero interés de ser reconocido por el líder carismático de un determinado grupo religioso. Otros temas que aparecen en el libro de Anatrella ―y solo a modo de una breve mención― son algunas tendencias psicologizantes que reducen el encuentro con Cristo a una dinámica de autoconocimiento, exageradamente autorreferencial. De ahí que, como sostiene el autor en la última parte de su estudio, una comunidad religiosa también puede ir madurando e ir experimentando una conversión que la haga más concordante con su propósito y con su carisma de difusión del evangelio y de servicio a la Iglesia. En tal sentido, Anatrella señala algunos criterios que son importantes a la hora de examinar el grado de madurez espiritual e interna de una comunidad: la coherencia con la Iglesia (obediencia a su magisterio) y la integración con la iglesia local, una relación de cooperación entre sus miembros y el respeto a las normas de su constitución (por ejemplo, una renovación regular de los responsables, a fin de evitar abusos), claridad en las funciones del confesor y del director espiritual (libertad para que integrantes de la comunidad elijan al que deseen), etc. En síntesis, un libro claro y sumamente acucioso, recomendable para quien quiera conocer más en profundidad estos grupos de personas congregados en torno a la fe de la Iglesia y bajo un carisma común.

Filosofía Antigua, Platón y Aristóteles. Aunque entre los distintos artículos algunos temas son muy diferentes unos de otros, el tratamiento de los textos con un cuidadoso rigor científico combinado con la soltura de la hermenéutica kosmeana (que no duda nunca en otorgarle a cada pensador el beneficio de la coherencia interna de su obra), permite acercarse a la filosofía concebida por estos dos filósofos de una manera absolutamente genuina. Llama la atención la facilidad con que la pluma de este notable intérprete contemporáneo consigue obtener la confianza del lector para dejarse conducir a través de las exploraciones filosóficas desarrolladas aquí, y esto lo logra debido a la convincente astucia con que despliega los temas más complejos del pensamiento griego (apariencia y realidad, ciencia y necesidad, fenómeno y realidad, virtud y bondad, deliberación y deseo, sustancia y esencia, etc.). Da la impresión de estar leyendo a un intelectual que procede sin titubeos en su análisis, predominando ante todo su postura tranquila frente a aporías que han perdurado hasta el día de hoy inquietando a los más estudiosos en esta disciplina.

Rodrigo Figueroa Adquirir vía Internet en www.echelledejacob.fr

Virtudes del pensamiento. Ensayos de Platón y Aristóteles Virtues of Thought. Essays on Plato and Aristotle Aryeh Kosman Harvard University Press 2014 336 páginas

E sta

vez Kosman ofrece al lector un trabajo de interpretación de los filósofos más grandes de la

Permítaseme sugerir una división de este compendio en dos grandes temáticas: por una parte, “ciencia y percepción”, y por otra, “virtud y bien”, aunque en alguna medida ambos cosmos se intersecan. Estas dos columnas convergen en una síntesis que podríamos llamar “pensamiento y virtud”, que es justamente el tema abordado por el artículo a partir del cual se titula el libro. ¿Pero cómo podría darse esa síntesis si la mayoría de los ensayos (si no todos) contenidos en este volumen son en realidad sumamente específicos? El autor mismo, en cada uno de los artículos, proyecta la problemática particular del tema en tratamiento

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sobre un panorama más amplio que permite poner en perspectiva la dificultad suscitada por los textos escrutados, situándola en el horizonte de una comprensión global del sistema filosófico particular de cada pensador. Por ejemplo: ¿cómo podemos afirmar algo basándonos en nuestros juicios, que están construidos sobre la base de nuestras percepciones? Muchas veces ocurre que al pronunciarnos sobre un suceso, en el instante siguiente esa misma afirmación se vuelve falsa. Si esto ocurre con frecuencia, ¿cómo puedo aspirar a reconocer la verdad o falsedad de un juicio explicativo frente a fenómenos como un eclipse solar o el estruendo de una tormenta? Y más extremo aún, si es cierto que la ciencia versa acerca de lo necesario y la opinión versa acerca de lo contingente, ¿cómo puede un híbrido sensible-racional referirse científicamente a la “realidad” que le es traída a su conciencia por mediación de los sentidos? Los temas más recurrentes en estos ensayos son aquellos que enfrentan la problemática acerca de la verdad de nuestros juicios sobre la realidad, la capacidad de distinguir entre lo contingente y lo necesario en un mismo fenómeno (como el caso de un eclipse solar o el estruendo de una tormenta), los alcances de las explicaciones científicas en el marco de una ciencia, y su diferencia con la multiplicidad de opiniones y experiencias de la diversidad de los seres humanos. Estas reflexiones siempre nos llevan a cuestionarnos si el hombre es capaz de conocer la “realidad”, qué es aquello a lo que llamamos “realidad”, si sacrificamos nuestra realidad sensible cuando decimos que “conocemos” o “sabemos” la verdad de algo o de nosotros mismos. Esos son algunos escenarios en que se manifiestan las tensiones entre “apariencia-realidad”, “cambio-verdad”, “fenómeno-sustancia”, entre otros. Lo interesante de las investigaciones de Kosman es que, para él, justamente en esta tensión se abre un espacio de reflexión filosófica que se enfrenta al desafío de lograr efectuar una unidad entre el cognoscente y lo cognoscible, donde se genere la posibilidad del diálogo del hombre consigo mismo (este diálogo que para Platón es equivalente a “pensamiento”, sin más) y con los demás individuos de su especie. Lo que muestran estos artículos es la capacidad de este animal racional de detener el flujo

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permanente del torrente perceptual sin renunciar a la vivencia propiamente tal de un ente que per se está sujeto al cambio y al devenir en un ecosistema tridimensional. Abstrae, pero no se-abstrae de su condición privilegiada como participante de dos mundos ontológicamente colindantes: el físico y el metafísico. Y aunque este extraordinario acierto en la interpretación de Kosman es de por sí suficientemente admirable, no es el quid principal de su trabajo filosófico, sino que aún hay más. Una vez analizados individualmente estos artículos según el prisma que el autor ha querido conferirle a cada cuestión en su particular contexto, y, a su vez, considerados como una totalidad, veremos que revelan una unidad hermenéutica de los filósofos antiguos, que es transversal a su larga trayectoria académica. Dicha praxis filosófica está entramada por el concepto de “acto” (enérgeia), uno de los términos más (si no el más) revolucionarios que ha conocido Occidente, acuñado por Aristóteles, y más tarde llamado “energía” en otros ámbitos. El eslabón que constituye la llave de la reflexión filosófica en la síntesis de “virtud y pensamiento” se puede entender cuando se comprende la capacidad de conocer la verdad y el poder de hacer el bien, como “acciones” o “actos” energéticos realizados por un agente inteligente: es ese proceso de actualización lo que le ha llamado la atención a Kosman desde sus inicios en la exploración de Aristóteles. Este hallazgo se resume en la acción del “pensamiento” y la acción de la “virtud”. Por último, no es menor apreciar que esta riqueza explicitada en la obra de Aristóteles no excluye, por cierto, a Platón. Ya en el término “potencia” o “poder” vislumbró Platón la enérgeia que daría a luz Aristóteles cuando bautizara como “actividad” al ejercicio de estos poderes o capacidades. Y así, unificando un entramado de analogías cada vez más complejas, se fue pavimentando el sendero esbozado por el maestro que le permitiría al discípulo ir saliendo lentamente de la caverna. Un libro imperdible para cualquier amante de la sabiduría. Trinidad Avaria Adquirir vía Internet en www.hup.harvard.edu


Tres escritos sobre la Universidad Romano Guardini Eunsa 2012 81 páginas

La

misión fundamental de la universidad es la constante búsqueda de la verdad mediante la investigación, la conservación y la comunicación del saber para el bien de la sociedad. Dicha tarea, sin embargo, no pocas veces se ve opacada en nuestro tiempo. Cuando la universidad sucumbe a la tentación pragmática del mercado, convirtiéndose muchas veces en una suerte de “fábrica de profesionales”, esa búsqueda de la verdad, que debería animar toda su vida, se subordina al conocimiento práctico con fines utilitarios. Otras veces capitula al hechizo de las ideologías; entonces el conocimiento y el amor a la verdad desaparecen frente a la praxis y la autojustificación de la ideología dominante. Quizás la amenaza más grave para esta misión central de la universidad esté en el hecho de que hoy se desconfía profundamente de la verdad, de la capacidad humana de conocerla y más aún de conocer su fuente misma. Es por ello que la publicación de Tres escritos sobre la universidad de Romano Guardini parece sumamente oportuna y pertinente. Sobra extenderse acerca de la importancia y la enorme influencia del pensamiento de Guardini en el desarrollo de la teología y del pensamiento católico del siglo XX. Su vigencia, lejos de diluirse, parece ir en aumento. El Papa Benedicto XVI, sin duda la mente católica más brillante e influyente de nuestros días, es una prueba de ello. Guardini dedicó prácticamente toda su vida a

la vida universitaria. Estos Tres escritos lejos de ser “abstracciones de gabinete” son reflexiones nacidas de su propia experiencia de vida, de su pasión por la universidad y su misión. Se trata de textos “coyunturales” ciertamente, pero no por ello menos actuales para el lector de hoy. En ellos Guardini toca algunos puntos cruciales relativos a la universidad, a su tarea y misión, desde esa mirada tan suya, mirada densa y profunda, original e inspiradora, siempre capaz de abrir nuevos horizontes. El primer escrito es una homilía inédita en castellano pronunciada en la iglesia de St. Ludwig, en Múnich, el 8 de mayo de 1949, con ocasión de la inauguración del semestre académico. En esta iglesia, aneja a la Ludwig-Maximilian Universität, Guardini solía ejercer su ministerio sacerdotal en el ámbito universitario y en ella ahora reposan sus restos. El segundo escrito corresponde a la conferencia que el autor pronunció en el III Studententag el 3 de mayo de 1954 y lleva como título “La responsabilidad del estudiante para con la cultura”. El contexto es distinto, al tratarse de un texto más largo y más denso. Cierra el libro un escrito póstumo, fechado en 1965: “¿Voluntad de poder o voluntad de verdad? (La cuestión de la universidad)”. Estos tres escritos, tan distintos entre sí por el estilo, el tiempo y la circunstancia en que fueron escritos y por la naturaleza de los mismos, tienen un mismo hilo conductor: la búsqueda de la verdad como la tarea primordial de la universidad. Guardini nos cuestiona sobre el verdadero sentido y misión de la universidad, y nos invita a hacerlo desde la mirada de Dios, para a partir de allí conducirnos al encuentro con la verdad desde la reflexión acerca del sentido mismo de la vida humana y sus plasmaciones, como el quehacer, la ciencia o la cultura. Se contestan las pretensiones alienantes de la filosofía del siglo XIX y sus trágicas consecuencias ideológicas, vividas y padecidas en primera persona por el autor, para proponer una síntesis armoniosa y clarividente entre verdad, vida y saber. La verdad no es una entelequia filosófica, desarraigada de la existencia, sino más bien su fundamento, y por eso es preciso “redescubrir continuamente, fundamentar y enseñar una y otra vez que la fecundidad y nobleza de la existencia humana descansan en la grandeza de la verdad” (p. 22). El libro tiene, además, un gran valor añadido: se trata

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de tres textos de no fácil acceso para el lector corriente. De ellos, el primero es incluso inédito en castellano. Esta obra, pequeña en extensión y grande en profundidad de contenido, será un importante referente no solo para el conocimiento del pensamiento de Romano Guardini sobre la institución universitaria, sino para todos los que buscan servir a la misión de la universidad con rectitud y fecundidad. P. Luis Ferroggiaro (Vida y Espiritualidad) Adquirir vía Internet en www.eunsa.es

Un veterano de tres guerras Recuerdos de José Miguel Varela Salesianos Impresores S.A. Santiago 2014 500 páginas

La pregunta que surge al leer este volumen en gran formato, de título singular y 480 páginas, escrito por Guillermo Parvex, licenciado en comunicaciones y posgraduado en comunicación estratégica, es ¿quién fue José Miguel Varela Valencia y por qué su participación en tres guerras? La respuesta a la interrogante la encontramos en las páginas iniciales que el autor establece como “indispensables palabras preliminares”. Indica Parvex que el libro es fruto de un legado de su abuelo que le obsequió un legajo de manuscritos con notas tomadas en largas conversaciones con Varela en Valdivia, quien en sus relatos le transmitía los recuerdos de su intervención en las campañas de la Guerra del Pacífico y después de Arauco y de la Guerra Civil de 1891, tomando par-

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tido en esta última a favor del presidente Balmaceda. Es ese, pues, el porqué de mencionar “tres guerras”. De la lectura se concluye que la parte más extensa y de mayor interés de la obra es la referida a la participación del protagonista en la Guerra del Pacífico. El autor Parvex y don José Miguel, nacido en Concepción el 23 de septiembre de 1856, parecen confundirse y unirse en el relato que se produce en una narración en primera persona. Esta se inicia cuando el novel abogado, egresado del Curso Fiscal de Leyes del Liceo de Concepción, comienza a pensar en enlistarse, ser parte en la guerra y poder hacer realidad su amor por Chile, que desde muy joven orientaba su forma de ser. Uno de los méritos del libro, junto con repasar los hechos más significativos de las batallas libradas en el norte, hasta llegar a Lima, es la claridad en el poder de descripción que se refleja en la rememoración de los recuerdos del día a día que ocurrieron desde la llegada a Antofagasta para integrarse a lo que se denominaba “el nuevo Chile” que había que conquistar. Así, el autor transcribe lugares y parajes que el protagonista fue explorando en el cumplimiento de las misiones que se le encomendaban para establecer o proteger tropas o contingentes menores e ir asegurando la posesión de territorios y asistiendo también a los habitantes de pequeños pueblos casi ignorados, especialmente de ubicación cordillerana. Ello constituye una contribución interesante e importante para el conocimiento de la región del actual extremo norte chileno y territorio del sur peruano, con una narrativa dinámica y novedosa que seduce al lector a avanzar en las numerosas páginas de la obra. Son, pues, diversos los nombres que se van sumando, como Chimbote, Palca, Pachia, Ticaco, Turicachi, solo para citar algunos. Todos y tantos puntos los recorrió José Miguel a lomos de su fiel caballo Carboncillo, del que se hizo inseparable. A simple modo de ilustración para conocer el estilo de ágil escritura, incluimos un par de párrafos tomados al azar: “Recuerdo haber llegado a villorrios que más parecían nidos de cóndores por las alturas en que se emplazaban, entre ellos uno llamado Estique…”. Y otro: “Recorriendo senderos cordilleranos impensables llegamos hasta Turicachi, pequeña aldea situada en la cúspide de un gigantesco farellón rocoso. Con mucho sigilo rodeamos el mísero pueblo, situado entre las nubes, cuando de pronto fuimos recibidos a tiros. Allí había soldados peruanos que mientras huían disparaban desde la oscuridad…”.


Cuenta también el oficial José Miguel Varela cómo fue después enviado a Chile embarcando a Valparaíso y de ahí viajando a Santiago con la misión de reunir a cien soldados y ciento cincuenta caballos que se requerían con la mayor urgencia para las siguientes campañas en el norte. Pasado poco más de un mes en la capital, contando con los caballos y seleccionados luego los soldados, partimos ―dice― de nuevo a Valparaíso para iniciar la navegación de regreso al norte. Así siguieron las etapas de la guerra, las batallas de Chorrillos y de Miraflores, la ocupación de Lima y del Callao; una estada en Lima unida a labores más profesionales, regreso a Chile y luego de nuevo de vuelta al Perú, destinado esta vez bajo el mando directo y dependencia del jefe del Ejército de Ocupación, el almirante Lynch, y encargado de funciones civiles y relacionadas con su trabajo profesional. Más adelante, ya de regreso en Santiago, pero continuando como oficial de ejército, conoció casualmente, en enero de 1883, a una religiosa de la Escuela Normal de Preceptoras Primarias del Sagrado Corazón de Jesús, la que le ofreció hacer clases en el plantel, lo que aceptó después de ser autorizado por su jefe. En enero de 1885 llegó trasladado a la ciudad de Angol ya con el grado de capitán, participando en campañas en la Araucanía; sin pensar entonces que se quedaría para siempre arraigado en el sur del país, salvo algunas actividades en la capital. En esa ciudad conoció a José Rafael del Carmen Balmaceda Fernández. Así nació una gran amistad y el conocimiento posterior de su hermano José Manuel, que luego llegaría a ser presidente de la república. Unos años después ello lo llevó también a tomar partido por este último durante la revolución de 1891 en lo que pasó a ser su “Tercera guerra”. Tuvo grandes contratiempos en esta guerra civil y en los años siguientes, con persecuciones a su persona, unidas a enfermedades, afectado por una salud quebrantada.

Vino después una época de civilidad y paz y un viaje a Estados Unidos y Europa, donde en Italia conoció en Mesina a María Isabel, con quien contraería matrimonio. Vivieron un tiempo de unión y felicidad familiar, con dos hijos, en toda la zona de Angol y Temuco, pero sobrevino una enfermedad maligna de ella, contra la que nada se pudo hacer. El último día de la primavera de 1903, a las nueve de la mañana, a los 34 años de edad y después de nueve años de dichoso matrimonio, según narra el libro, María Isabel dejó de existir, centrando José Miguel su vida en su trabajo de abogado y en la educación de sus pequeños hijos. Una segunda etapa en la vida de José Miguel Varela vino cuando formó nuevamente familia y terminó radicado en Valdivia ejerciendo el cargo de Notario y falleciendo el 15 de agosto de 1941 cuando estaba por cumplir 85 años. En nuestra opinión, esta obra, como lo han sido varias otras, constituye un gran aporte a una etapa de gran importancia en la vida y el acontecer nacional, que siempre conviene profundizar. Como escribe en la Presentación su presidente, general Marcos López Ardiles, podría reprocharse a la Academia de Historia Militar de Chile la decisión de patrocinar y editar esta obra porque escapa a la rigurosidad historiográfica, pero “nos congratulamos de que los recuerdos de don José Miguel Varela, heroico veterano de guerra y ejemplar ciudadano, puedan salir a la luz pública”. “Creemos que ellos importan una contribución para entender a la sociedad nacional y al ejército que tanto aportó a la conformación del Estado de Chile; ello a través de los ojos de un civil, que siendo voluntariamente movilizado, se enamoró de la vida militar”. Hernán Varela Valenzuela Adquirir vía Internet en feriachilenadellibro.cl

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Sobre los Autores JEAN-LOUIS BRUGUÈS. Archivista y Bibliotecario de la Santa Iglesia Romana. Ex Secretario de la Congregación para la Educación Católica. Miembro del Consejo de Consultores y Colaboradores de revista Humanitas. CARDENAL ÓSCAR RODRÍGUEZ MADARIAGA. Arzobispo de Tegucigalpa, Honduras. Coordinador del Consejo de Cardenales Asesor del Papa en la reforma de la Curia. Ex presidente de Caritas Internacional. GIORGIO VITTADINI. Fundador de la Compañía de las Obras y Presidente de la Fundación para la Subsidiariedad de Comunión y Liberación. JAIME ANTÚNEZ ALDUNATE. Director de revista Humanitas. Miembro de número de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales, Instituto de Chile.

JUAN CARLOS SCANNONE. Teólogo jesuita  y docente  del Seminario Jesuita de  San Miguel  en Argentina. SOFÍA BRAHM. Socióloga. Investigadora del Centro de Políticas Públicas de la Universidad del Desarrollo. Colaboradora de Humanitas. RENÉ REBOLLEDO. Arzobispo de La Serena MAGDALENA PALACIOS. Profesora de Literatura en Universidad de los Andes. MARIE-CLAIRE PHELIPPEAU. Presidenta de la Sociedad de Amigos de Tomás Moro. Editora de Moreana, revista internacional dedicada a Tomás Moro. AUTORES EN PANORAMA Y LIBROS

BERNARDITA CUBILLOS. Filósofa. Colaboradora de revista Humanitas. FEDERICO LOMBARDI. Sacerdote jesuita italiano. Presidente de la Fundación Joseph Ratzinger. Ex director de Prensa de la Santa Sede. El presente artículo fue publicado originalmente en La Civiltà Cattolica n°3991.

José Luis Cea. Jorge Peña Vial. Christiane Raczynski. Raúl Madrid. Gonzalo Ibáñez Santa María. José Luis Restán.

COMITÉ EDITORIAL DE HUMANITAS Jaime Antúnez. Director de revista Humanitas. Doctor en Filosofía. Miembro de número de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. Francisco Claro. Doctor en Física. Profesor Titular de la Facultad de Física de la Universidad Católica de Chile. Miembro correspondiente de la Academia de Ciencias del Instituto de Chile y Fellow de la American Physical Society (EE.UU.). Hernán Corral. Doctor en Derecho. Miembro de número de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. Carmen Domínguez. Doctora en Derecho. Profesora Titular de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de Chile. Directora del Centro UC de la Familia. Gabriel Guarda O.S.B. Abad emérito del Monasterio Benedictino de la Santísima Trinidad de Las Condes. Premio Nacional de Historia 1984. Miembro de número de la Academia de la Historia del Instituto de Chile. Pedro Morandé. Doctor en Sociología. Profesor Titular de la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Miembro de número de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile.

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Rodrigo Polanco. Profesor Titular de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Ex rector del Seminario Pontificio de Santiago. Doctor en Teología Sagrada, Pontificia Universitas Gregoriana. Ricardo Riesco. Doctor en Geografía. Miembro de Número de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. Eduardo Valenzuela Carvallo. Doctor en Sociología. Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Juan de Dios Vial Correa. Ex rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Ex presidente de la Pontificia Academia para la Vida. Miembro de número de la Academia de Ciencias del Instituto de Chile. Juan de Dios Vial Larraín. Ex rector de la Universidad de Chile. Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 1997. Miembro de número de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. Arturo Yrarrázaval. Doctor en Derecho por la Universidad de Yale. Ex decano de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile y profesor titular de la misma.


HUMANITAS

Consejo de Consultores y Colaboradores

Revista de Antropología y Cultura Cristianas Publicación trimestral de la Pontificia Universidad Católica de Chile La revista HUMANITAS nace de la conveniencia de que la Universidad disponga para el servicio de la comunidad universitaria y de la opinión pública en general, de un órgano de pensamiento y estudio que busque reflejar las preocupaciones y enseñanzas del Magisterio Pontificio (Decreto Rectoría Nº 147/95, visto 2º). DIRECTOR Jaime Antúnez Aldunate COMITÉ EDITORIAL Francisco Claro Huneeus Hernán Corral Talciani Carmen Domínguez Hidalgo Gabriel Guarda, O.S.B. Pedro Morandé Court Rodrigo Polanco Fermandois Ricardo Riesco Jaramillo Eduardo Valenzuela Carvallo Juan de Dios Vial Correa Juan de Dios Vial Larraín Arturo Yrarrázaval Covarrubias SECRETARIA DE REDACCIÓN Marta Irarrázaval Zegers

CONSEJO DE CONSULTORES Y COLABORADORES Presidente Honorario: S.E.R. Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, Arzobispo Emérito de Santiago. Héctor Aguer, Anselmo Álvarez, O.S.B., Carl Anderson, Andrés Arteaga, Francisca Alessandri, Antonio Amado, Felipe Bacarreza, Enrique Barros, Rafael Benguria, Rémi Brague, Jean-Louis Bruguès, O.P., Rocco Buttiglione, Massimo Borghesi, Carlos Francisco Cáceres, Inés de Cassagne, José Manuel Castro, Cardenal Antonio Cañizares, Guzmán Carriquiry, William E. Carroll, Inés de Cassagne, Fernando María Cavaller, José Luis Cea, Fernando Chomali, Francesco D’Agostino, Adriano Dell’Asta, José Granados, Vittorio di Girolamo, José Manuel Eguiguren, Carlos José Errázuriz, José María Eyzaguirre, Samuel Fernández, Álvaro Ferrer, María Esther Gómez de Pedro, Juan Ignacio González, Stanislaw Grygiel, Gonzalo Ibáñez Santa-María, Henri Hude, Reinhard Hütter, Raúl Irarrázabal, Lydia Jiménez, Paul Johnson, Patricio Jottar, Mladen Koljatic, Jean Laffitte, Nicolás León, Alfonso López Quintás, Alejandro Llano, Raúl Madrid, Guillermo Marini, Javier Martínez Fernández, Patricia Matte Larraín, Carlos Ignacio Massini Correas, Livio Melina, René Millar, Rodrigo Moreno Jeria, Andrés Ollero, José Miguel Oriol, Bernardino Piñera, Aquilino Polaino-Lorente, Cardenal Paul Poupard, Javier Prades, Dominique Rey, Florián Rodero L.C., Cristián Roncagliolo, Gustavo Sánchez Rojas, Alejandro San Francisco, Romano Scalfi, Cardenal Angelo Scola, Cardenal Fernando Sebastián, David L. Schindler, Paulina Taboada, William Thayer Arteaga, Olga Ulianova, Juan Velarde Fuertes, Alberto Vial, Aníbal Vial, Pilar Vigil, Richard Yeo, O.S.B.

NACIONALES

EXTRANJEROS

Andrés Arteaga: Obispo auxiliar de Santiago. Francisca Alessandri: Profesora de la Facultad de Periodismo, UC. Antonio Amado: Profesor de Metafísica de la Universidad de los Andes. Felipe Bacarreza: Obispo de Los Ángeles, Chile. Enrique Barros Bourie: De la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. Profesor Facultad Derecho UCH. Rafael Benguria: Premio Nacional de Ciencias Exactas 2005. Profesor Titular del Instituto de Física, UC. Carlos Francisco Cáceres: De la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. José Manuel Castro: Magíster en Historia, UC. José Luis Cea Egaña: Presidente de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. Fernando Chomali: Arzobispo de Concepción. Miembro de la Pontificia Academia Pro Vita. Vittorio di Girolamo: Historiador del arte. María Esther Gómez de Pedro: Miembro del nuevo círculo de discípulos de Joseph Ratzinger / Papa Benedicto XVI. José Manuel Eguiguren Guzmán: Fundador del Movimiento Apostólico Manquehue. Carlos José Errázuriz: Consultor Congregación para la Doctrina de la Fe. Profesor de la Pontificia Università della Santa Croce. José María Eyzaguirre: Profesor de la Facultad de Derecho, UC. Samuel Fernández: Doctor en Teología y Ciencias patrísticas. Director de Investigación y Posgrado y Profesor Titular de la Facultad de Teología UC. Álvaro Ferrer: Profesor de la Facultad de Derecho, UC. Juan Ignacio González: Obispo de San Bernardo, Chile. Gonzalo Ibáñez Santa-María: Profesor y ex rector de la Universidad Adolfo Ibáñez. Raúl Irarrázabal Covarrubias: Arquitecto. Patricio Jottar: Ingeniero Comercial. Máster en Economía, IESE. Mladen Koljatic: Profesor Titular de la Facultad de Ciencias Económicas, UC. Nicoalás León Ross: Ex director ejecutivo de IdeaPaís. Raúl Madrid: Profesor de la Facultad de Derecho, UC. Guillermo Marini: Profesor de la Facultad de Educación UC. Patricia Matte Larraín: De la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. René Millar: De la Academia de Historia del Instituto de Chile. Rodrigo Moreno Jeria: De la Academia de la Historia del Instituto de Chile. Bernardino Piñera: Arzobispo emérito de La Serena. Cristián Roncagliolo: Vice Gran Canciller, UC. Doctor en Teología por la Universidad Salesiana, Roma. Alejandro San Francisco: Profesor del Instituto de Historia, UC. Paulina Taboada: Médico. Miembro de la Pontificia Academia Pro Vita. William Thayer Arteaga: De la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. Olga Uliánova: Doctora en Historia por la Universidad de Lomonosov, Moscú. Investigadora de la Universidad de Santiago. Alberto Vial: Doctor en Filosofía por la Universidad de La Sorbona. Aníbal Vial: Ex rector Universidad Santo Tomás. Pilar Vigil: Médico. Miembro de la Pontificia Academia Pro Vita..

Héctor Aguer: Arzobispo de la Plata, Argentina. Anselmo Álvarez, OSB: Abad de Santa Cruz del Valle de los Caídos. Carl Anderson: Caballero Supremo de los Caballeros de Colón. Rémi Brague: Filosófo francés. Premio Ratzinger 2012. Jean-Louis Bruguès, OP: Archivista y Bibliotecario de la Santa Iglesia. Obispo emérito de Angers, Francia. Massimo Borghesi: Filósofo italiano. Catedrático de la Universidad de Perugia. Rocco Buttiglione: Filósofo y político italiano. Cardenal Antonio Cañizares: Arzobispo de Valencia, España. Guzmán Carriquiry: Secretario de la Comisión Pontificia para América Latina. William E. Carroll: Cátedra de Tomás de Aquino, Blackfriars, Oxford. Fernando María Cavaller: Presidente de la Asociación de Amigos de Newman, Argentina. Francesco D’Agostino: Filósofo del Derecho. Ex presidente del Comité Nacional de Bioética en Italia. Inés de Cassagne: Escritora argentina. Adriano Dell’Asta: Vicepresidente de la Fundación Rusia Cristiana. José Granados: Vicepresidente del Instituto Juan Pablo II para estudios sobre Matrimonio y Familia en Roma. Stanislaw Grygiel: Filósofo polaco. Titular de la Cátedra Juan Pablo II en la Universidad Lateranense, Roma. Reinhard Hütter: Teólogo. Profesor en Duke University. Henri Hude: Filósofo francés. Ex rector del Colegio Stanislas, París. Lydia Jiménez: Directora general del Instituto Secular Cruzadas de Santa María. Paul Johnson: Historiador inglés. Jean Laffitte: Obispo de Entrevaux. Secretario del Consejo Pontificio para la Familia. Alfonso López Quintás: Filósofo español. De la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Alejandro Llano: Filósofo español. Javier Martínez Fernández: Arzobispo de Granada, España. Carlos Ignacio Massini Correas: Catedrático de la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina. Livio Melina: Presidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia. Andrés Ollero: Catedrático de Filosofía del Derecho. Magistrado del Tribunal Constitucional español. José Miguel Oriol: Presidente de Editorial Encuentro, Madrid. Aquilino Polaino-Lorente: Psiquiatra español. Cardenal Paul Poupard: Presidente emérito del Pontificio Consejo de Cultura. Javier Prades: Rector de la Universidad Eclesiástica San Dámaso, Madrid. Miembro de la Comisión Teológica Internacional. Dominique Rey: Obispo de Fréjus-Toulon, Francia. Florián Rodero L.C.: Profesor de Teología del Ateneo Regina Apostolorum en Roma. Gustavo Sánchez Rojas: Director de la «Revista Teológica Limense». Miembro de la Comisión Teológica Internacional. Romano Scalfi: Director del Centro Rusia Cristiana, Milán. Cardenal Angelo Scola: Arzobispo de Milán. Cardenal Fernando Sebastián: Arzobispo emérito de Pamplona. David L. Schindler: Director del Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre Matrimonio y Familia, Washington D.C. Juan Velarde Fuertes: Presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales (1992). Richard Yeo, OSB: Abad Presidente de la Congregación Benedictina de Inglaterra.


R E V I S T A DE A n t r op ol o gí a y C u lt u r a C r i s t i a n a s / N º 8 3 / A ÑO X X I

AÑO XXI

IGLESIA Y MEMORIA Jean-Louis Bruguès

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PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE

CÁNTICO A FRAY ANDRESITO Magdalena Palacios Bianchi

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