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EPÍLOGO

ideológicos que, en este terreno, suelen interponerse a los ju i­ cios equilibrados. De hecho, la interpretación de las tendencias económicas suele verse al menos parcialmente deformada en cualquier coyuntura histórica por ciertos consensos o paradigmas que se difunden dentro del mundo de los economistas, los cuales gene­ ran la sensación de haber alcanzado un conocimiento bastante seguro de las leyes o trayectorias fundamentales que rigen en la economía y en las finanzas. Por ejemplo, en los años 90, el para­ digma de los mercados siempre eficientes se difundió ampliamen­ te, y contribuyó a construir la idea de que no se requerían mayo­ res regulaciones .279 Este consenso se transmitió a los medios masivos y también a los políticos, con lo cual se convirtió en una especie de ideología de la época (zeitgeist) que no admitía de buen grado interpretaciones alternativas hasta que se produjo una crisis mayor. En 1929 ocurrió algo similar, ya que los paradigmas del patrón oro eran aún dominantes a escala planetaria e impidieron una respuesta flexible al estallido de la crisis. Sin embargo, fue tan devastador el impacto de la depresión económica mundial subsi­ guiente que la mayoría de los gobiernos pronto abandonó esas reglas y abrazó el proteccionismo, el control de cambios y el nacionalismo económico. En los años 90 y principios del siglo X X I , eran dominantes varios paradigmas característicos del llamado “neoliberalismo” y de la “nueva globalización financiera”, inclu­ yendo ciertas virtudes como la desregulación financiera, la libre flotación de monedas, la autonomía absoluta de los bancos cen­ trales y una convicción de que los mercados bancarios e hipote­ carios de Estados Unidos y Europa no podrían sufrir grandes des­ calabros. Al igual que con el patrón oro a principios de siglo, se 329

Nueva historia de las crisis financieras marichal  
Nueva historia de las crisis financieras marichal  
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