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ORÍGENES DE LA GLOBALIZACIÓN CONTEMPORÁNEA,

1973-1990

dan ninguna causa de alarma”.193 Tampoco el BID — principal organismo multilateral propio de América Latina en la década del 70 y principios de la del 80— reconoció los riesgos. En esa época, el banco estaba encabezado por Antonio Ortiz Mena, quien para sorpresa de muchos no expresó ninguna preocupación por el aumento del endeudamiento. Teniendo en cuenta el desastroso desenlace de la crisis de las deudas en los años 80, puede afirmarse que tanto el BID como el FMI y el Banco Mundial cargan con una gran responsabilidad por no haber enviado señales lo suficientemente fuertes respecto de las amenazas potenciales que tenía el proceso de endeuda­ miento que tuvo lugar entre 1970 y 1981. Por este motivo, nin­ gún país de la región estaba preparado para enfrentar la crisis de la deuda posterior a 1982. En casi todos los casos, los bancos cen­ trales de América Latina no contaron con adecuadas reservas de divisas fuertes para enfrentar el colapso financiero.194 Esta falla era tan notoria que inclusive hace suponer que la lógica operativa del FMI tendía a inducir a los gobiernos a mantener reservas escasas bajo la idea subyacente de que podrían obtener el apoyo de esta institución multilateral en caso de que sufrieran una crisis en la balanza de pagos. Lo anterior fue un acicate para conductas imprudentes y arriesgadas en los mercados de crédito. El juego era realmente perverso. R

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Y L A S P A R A D O J A S D E L F IN D E U N A D É C A D A

La pieza clave para reducir el endeudamiento de los bancos pri­ vados internacionales y facilitar una nueva ola de inversiones en 219

Nueva historia de las crisis financieras marichal  
Nueva historia de las crisis financieras marichal  
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