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EL COLAPSO FINANCIERO DE

1929

F r a c a s o d e la c o o p e r a c i ó n in t e r n a c i o n a l Y ABANDONO DEL PATRÓN ORO

Algunos autores sostienen que si se hubiera producido una mayor colaboración entre los gobiernos y los bancos centrales de los diferentes países quizá hubiera sido posible evitar algunas de las quiebras y estabilizas la situación. Sin embargo, el historiador financiero Barry Eichengreen ha demostrado en una gran obra de reinterpretación que fue precisamente la existencia y el apego al patrón oro y a las políticas monetarias ortodoxas lo que hizo inflexible el menú de opciones para responder a la crisis en casi todos los países.110 Al menos en el inicio, la rigidez en el manejo de la emisión y la falta de flexibilidad de los bancos centrales para ampliar la disponibilidad de crédito fueron el rasgo común. Sólo cuando algunos países comenzaron a abandonar el patrón oro y a devaluar sus monedas resultó posible modificar los factores de la ecuación. En casi todas las naciones, entre 1930 y 1931 se produjeron fugas de capitales y retiros de depósitos en metálico, lo que minó seriamente a los bancos centrales, que eran considerados los guar­ dianes de las reservas monetarias en los respectivos países. En el caso de Gran Bretaña, una de las economías más abiertas del mundo, el mercado cambiario londinense había comenzado a resquebrajarse hacia finales de julio de 1931 bajo la presión de una voluminosa fuga de capitales. Entonces, el Banco de Inglaterra tomó una decisión que tendría amplísimas repercusiones interna­ cionales: el 21 de septiembre abandonó el patrón oro. Esta medi­ da marcó el fin de una época monetaria. Otros 21 países pronto siguieron el ejemplo británico, mien­ tras que los gobiernos de 30 naciones establecieron controles de 117

Nueva historia de las crisis financieras marichal  
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