Page 1

El silencioNO es

una alternativa libertad a la LIBERTAD

No. 4

abril•2014

Bogotá-Colombia

Publicación de circulación gratuita

¿Quien es Liliany Obando? Liliany Obando, colombiana, madre cabeza de familia de dos hijos. Defensora de Derechos Humanos y laborales. Socióloga de la Universidad Nacional de Colombia; Licenciada en Lenguas Modernas (inglés-español) de la Universidad de Nariño; estudiante-tesista de la Maestría en Estudios Políticos y Relaciones Internacionales del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales –IEPRI –de la Universidad Nacional de Colombia. Liliany Obando, es sobreviviente del Genocidio contra la Unión Patriótica – UP. Su trabajo como defensora de derechos humanos ha sido desarrollado a lo largo de su actividad política y profesional en diferentes regiones del país e internacionalmente y con diferentes organizaciones sociales y políticas de Colombia. Su última actividad como defensora la realizó en la prisión, siendo ella misma una prisionera política. En ejercicio de su profesión de socióloga y como docente ha hecho uso de su derecho a ser una pensadora crítica y a impartir formación en materia de Derechos Humanos y Protección dirigidos a diferentes comunidades de base.

Prisionera Política

Liliany Obando fue detenida desde el 8 agosto de 2008 al 1 de marzo de 2012, acusada falsamente de rebelión y administración de recursos con fines terroristas. Luego de casi cuatro años de cárcel sin condena, le fue concedida la libertad provisional, mientras concluye el proceso jurídico en su contra. En julio de 2013 fue condenada por rebelión y a una multa de 707 millones de pesos colombianos, al tiempo fue absuelta del cargo de “administración de recursos con fines terroristas”. El proceso jurídico está marcado por severas irregularidades y basado en la supuesta evidencia encontrada en el computador de Raúl Reyes, fallecido comandante de las FARC. Esta evidencia ha sido utilizada contra numerosos miembros de la oposición y movimientos sociales en Colombia, la mayoría de los cuales han sido absueltos. La Corte Suprema de Justicia consideró la evidencia inadmisible cuando fue utilizada en el juicio contra el anterior congresista Wilson Borja, por lo cual fue absuelto de todo cargo. En este momento Liliany Obando está apelando la sentencia en su contra ante la Corte Suprema de Justicia.

NO ESTAMOS

TODOS FALTAN

los PRESOS POLÍTICOS los DESAPARECIDOS los DESPLAZADOS los ASESINADOS Situación de seguridad

Antes, durante y posterior al presidio la defensora ha recibido amenazas de muerte, seguimientos, interceptación de sus correos electrónicos y teléfonos, hostigamientos a sus familiares e intentos de atentar contra su integridad física. Esto en adición a señalamientos falsos en los medios de comunicación.

Reconocimientos Durante su encarcelamiento la defensora de derechos humanos fue acompañada por una Campaña Nacional e Internacional de visibilización de su caso, incluyendo de más de 80 parlamentarios británicos, el TUC (Central Sindical Británico) y varios sindicatos y organizaciones sociales en Canadá, Australia y otros países donde había anteriormente realizado trabajo de incidencia como defensora. Como resultado de su actividad como defensora recientemente recibió una mención de parte de la Brigada Jurídica Eduardo Umaña Mendoza (2012), basada en Colombia y una “Condecoración Orden Defensoría de los Derechos de las Mujeres Alicia Benítez” otorgada por el Concejo Municipal de Sucre, Estado Bolivariano de Miranda, República Bolivariana de Venezuela (2011).


[2] — El silencio no es una alternativa

Los silencios de la universidad: El caso de la socióloga Liliany Obando

Por Miguel Ángel Beltrán Villegas1

El 8 de agosto de 2008, fue privada de la libertad la defensora de Derechos Humanos Liliany Patricia Obando Villota; su detención realizada en el marco de la llamada “Farc-política”, constituiría el principio de una larga cadena de persecuciones contra opositores y dirigentes políticos y sociales que bajo la mal llamada “política de Seguridad Democrática” serían judicializados con pruebas ilícitas e ilegales como los computadores del jefe guerrillero “Raúl Reyes” supuestamente obtenidos en un operativo militar conocido como “Operación Fénix”, violando derechos fundamentales y tratados internacionales. Liliany fue procesada por los delitos de rebelión y administración de recursos relacionados con actividades terroristas y tras un largo proceso plagado de irregularidades, condenada por rebelión a 70 meses de prisión domiciliaria y al pago de una multa de $707.000.000 millones de pesos (cerca de 400 mil dólares). Durante el juicio que se prolongó por cerca de cuatro años, esta defensora de Derechos Humanos fue recluida, en condiciones inhumanas e indignantes en la cárcel de mujeres del “Buen Pastor”, negándosele en nueve ocasiones su solicitud de prisión domiciliaria. Ante esta arbitraria condena la defensa interpuso un recurso de apelación ante la Corte Suprema de Justicia, pero ésta se abstuvo de estudiar el caso, 1 Profesor Asociado Departamento de Sociología, Universidad Nacional de Colombia.

por lo que actualmente el juez de conocimiento tendrá que determinar el tiempo que le queda de condena, el cual deberá cumplir bajo arresto domiciliario, pues gracias a la presión de organizaciones internacionales defensoras de derechos humanos que han denunciado este aberrante hecho de persecución política, la justicia colombiana tuvo que reconocer lo que se sabía desde un principio: que Liliany no representa ningún “peligro para la sociedad” y que al ser madre cabeza de familita le confería el pleno derecho a tener la casa por cárcel. Al momento de su detención los medios oficiales de comunicación anunciaron con sus acostumbrados titulares amarillistas que había sido detenida “una de las novias de Raúl Reyes” (El espectador, agosto 8 de 2008), y desconociendo el derecho constitucional que tiene todo(a) ciudadano(a) a la “presunción de inocencia”, fue presentada como integrante de la Comisión Internacional de las FARC, poniendo en riesgo su integridad personal y la de su núcleo familiar, en particular de sus dos hijos menores de edad quienes en el momento de la detención fueron objeto de agresiones simbólicas y amenazas por parte de los organismos de seguridad que allanaron su residencia. Liliany es egresada de la carrera de sociología de la Universidad Nacional y en el momento de su detención se hallaba cursando el posgrado en estudios políticos que imparte el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones internacionales (IEPRI) en esta misma universidad. Sus temas de investigación han girado en torno al conflicto armado y

social colombiano y concretamente se han concentrado en el campo de la sociología rural; como tesis de maestría adelantaba un trabajo investigativo sobre la historia oral de la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria (Fensuagro). Con Liliany, ya son varios los miembros de la comunidad universitaria que han tenido que enfrentar procesos judiciales como consecuencia de sus liderazgos sociales y su perspectiva crítica; no obstante, las universidades públicas controladas por sectores tecnoburocráticos cuyo horizonte se desenvuelve dentro de las estrechas lógicas del mercado- nada han hecho por defender los intereses de una academia inmersa, cada vez más, en las dinámicas del conflicto armado y social que estremece al país. Bajo el discurso de una supuesta “neutralidad” y el argumento de que “cada quien es responsable ante la justicia de sus actos”, abandonan a sus profesores y estudiantes críticos a su propia suerte. Contrasta esta actitud con el liderazgo que han asumido universidades latinoamericanas como la Unam en México que en situaciones críticas han reivindicado su carácter plural y su hondo compromiso con los procesos de transformación social. Así, ante al asesinato de cuatro estudiantes mexicanos (tres de ellos pertenecientes a este centro universitario) en una acción militar contra la guerrilla emprendida por las fuerzas militares colombianas en el vecino país del Ecuador, y la campaña mediática desatada por algunos sectores conservadores que pretendían estigmatizar la universidad afirmando


Libertad a la LIBERTAD — que ella cobijaba en su interior grupos guerrilleros, el rector de la Unam José Narro fue enfático en afirmar que “Lo que hay[en la UNAM] es una pluralidad de pensamiento, una manera completa y muy diversa de ver y discutir las diferentes posiciones y situaciones. Eso es lo que existe en la universidad, eso es lo que hay todos los días y lo demás son simplemente señalamientos fuera de lugar, que lastiman a nuestra casa de estudios y que no estamos dispuestos, de ninguna manera, a aceptar. Los universitarios estamos acostumbrados y estamos muy orgullosos de nuestra pluralidad, somos muy orgullosos de la diversidad de formas de ver las cosas” En ese mismo episodio y frente a la persecución contra la estudiante de filosofía y letras, Lucia Morett, única sobreviviente a este ataque, el rector José Narro reiteró que: “En la Universidad Nacional Autónoma de México nos regimos por principios como la autonomía, que nos ha facilitado actuar con libertad frente a los poderes públicos y a organizaciones de distinta naturaleza. La autonomía nos permite constituirnos en un espacio de libertad intelectual, en el que se estimula el libre examen y discusión de las ideas. Para nosotros, el debate inteligente e informado es una de las vías para conseguir el aprendizaje y la mejor manera de solucionar las diferencias. Somos y seguiremos siendo parte fundamental de la conciencia crítica de la sociedad”. No cabe duda que la autonomía universitaria y la libertad de cátedra han sido dos pilares fundamentales de la universidad pública latinoamericana -al menos así ha sido desde el Movimiento Estudiantil de Córdoba- sin embargo en Colombia dichos principios no sólo no se han desplegado plenamente por la acción de un Estado que por las vías represiva y financiera ha limitado los espacios de autonomía universitaria; sino también por la actuación de sus administraciones que en no pocos casos han agenciado la persecución a profesores y estudiantes críticos. Lo anterior para no hablar de las estigmatizaciones, señalamientos y descalificaciones provenientes de algunos miembros de la misma comunidad universitaria que creen que con el silencio y la consagración del pensamiento único la universidad garantiza el cumplimiento de su función social. El caso de la socióloga Liliany Patricia víctima no sólo de la persecución de un estado que criminaliza el pensamiento crítico, sino de la indiferencia de las directivas universitarias que hoy la mantienen desvinculada de la misma sin atender las circunstancias específicas que han afectado su desempeño académico, invita a una profunda reflexión en el contexto de una coyuntura donde se han abierto las posibilidades de una solución política al conflicto armado y social, donde el tema de las Víctimas está en el centro del Acuerdo del Gobierno Nacional con la Insurgencia Armada de las FARC.

[3]

“La rebelion de los computadores” Wldarico Flórez-Peña Abogado defensor de DDHH

El primero de marzo de 2008, la fuerza pública realizó un operativo contra la guerrilla de las FARC-EP, donde murió el comandante guerrillero Luis Édgar Devia Silva (alias Raúl Reyes) y entre sus enseres fueron encontrados computadores, discos duros, USBs, en cuyos archivos electrónicos supuestamente aparecen los nombres de distinguidas personalidades del país como la senadora Gloria Inés Ramírez, el ex representante Wilson Alfonso Borja Díaz e intelectuales y académicos como Miguel Ángel Beltrán sociólogo de la universidad nacional y Liliany Patricia Obando Villota también socióloga de la UN. Todo aquello sucedió en la acción militar denominada “Operación FENIX” que se ejecuta en el marco de programa de gobierno de la “Política de seguridad democrática del señor Álvaro Uribe Vélez”, operación bélica dentro de la táctica y estrategia de la concepción militar del “conflicto de baja intensidad”, donde se bombardeó territorio Ecuatoriano de manera ilegal e inconstitucional y de igual forma los “operadores judiciales” que legalizaron de manera irregular las pruebas recaudadas en dicho operativo (entre otras la lámpara de Aladino de Raúl Reyes), que resistió las toneladas de explosivos que fueron arrojadas contra su campamento, incluidas las bombas inteligentes con el apoyo de CIA. El 3 de marzo de 2008 Cuando Pablo Montoya, alias ‘Rojas’, se entregó al Ejército, llevaba consigo la cédula, el pasaporte y la mano derecha de ‘Iván Ríos’ como una prueba de que él había asesinado al integrante más joven del Secretariado de las FARC. El guerrillero también entregó a las autoridades algo que consideraba tan importante como el cuerpo de ‘Ríos’: el computador del jefe subversivo. ‘Rojas’ estaba seguro de que el portátil del hombre que asesinó podía resultar tan revelador como los que habían sido encontrados en el campamento de Raúl Reyes, en Ecuador. ‘Rojas’ estaba equivocado. Increíblemente en el proceso contra Liliany Patricia Obando Villota, que se inicia con el computador de alias Raúl Reyes, la sentencia

supuestamente del computador del jefe de las FARC, Iván Ríos, dado que la Corte Suprema de Justicia-Sala de Casación Penal- el 18 de mayo de 2011, declaró “Nulas de pleno derecho” dichas pruebas, ya que las autoridades nacionales desprovistas de facultades de policía judicial, desatendiendo la anterior preceptiva, desde la Constitución Política hasta los convenios de cooperación judicial y asistencia suscritos y ratificados por Colombia, pasando por las leyes de procedimiento penal vigentes (Ley 600 de 2000 y 906 de 2004), practican inspecciones y recogen elementos de conocimiento, que luego incorporan al país y propugnan por su judicialización. Dado el carácter de esencialidad que reviste la falta, esas pruebas son ilegales y conforme lo manda el artículo 29 dela carta fundamental les aplica la cláusula de exclusión. Démonos cuenta que alias Rojas asesinó en estado de indefensión al comandante Iván Ríos y que de acuerdo con el párrafo anterior este asesino (Rojas) embala la cédula, el pasaporte y la mano derecha de ‘Iván Ríos’ y su computador como una prueba. ¿Desde cuándo alias Rojas cumple funciones de policía judicial? No podía entonces en el caso de Liliany allegarse de una manera triangulada del computador de Raúl Reyes al de Iván Ríos, remitidos por la sección de delitos informáticos, esa prueba también ha debido excluirse porque es nula de pleno derecho. También se conoce que han aparecido los computadores de alias el Mono Jojoy, alias Alfonso Cano, alias Chucho y muchos otros de jefes guerrilleros que han sido abatidos o capturados en operativos militares donde se utilizan bombas inteligentes, cada una pesa unos 300 o 350 kilos, cargada. Sólo los explosivos pueden pesar entre 150 y 200 kilos. Nadie se explica cómo esos computadores “blindados” pueden resistir semejantes bombardeos que destruyen y destrozan todo lo que encuentra a su alrededor, pero los únicos sobrevivientes son los computadores que han decidido rebelarse contra las fuerzas militares y la justicia Colombiana y como en la serie de misión imposible decidieron autodestruirse para que no se realicen más en Colombia “FALSOS POSITIVOS JUDICIALES”. Abril 14 de 2014.


[4] — El silencio no es una alternativa

Uno de los muchos sábados en prisión Por: Camilo Insuasty Obando

No recuerdo el día exacto en que entré a una cárcel, pero si recuerdo con precisión cómo transcurrió ese día, que sería el punto de partida que emprenderíamos junto a mi familia para alcanzar nuestra libertad, nuestra libertad, ya que solo uno de nosotros estaba tras las rejas pero todos sufriríamos las dos caras de la cárcel, el afuera y el adentro. Ese sería el primero de muchos sábados en los que entrar a la cárcel para visitar un familiar sería más que un derecho, un verdadero logro. Y es que el ser familiar de un recluso ya te mete directamente al juego que quiere el INPEC (Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario), escuadrones con uniforme azul, que solo los había visto en televisión. Desde ese día en adelante tendríamos que aprender a sortear cada condición, cada arremetida y cada humillación por parte de la guardia de la cárcel, que era mucho más que la guardia y la cárcel. En realidad la prisión era su imperio, ellos los emperadores y nosotros el enemigo. En las interminables filas que se extendían decenas de metros desde la puerta principal de la cárcel, se encontraban personas (sin importar el inclemente sol o la lluvia) venidas de todas partes de la ciudad y algunas de otras regiones, personas de diferentes clases sociales, con diferentes formas de ver el mundo, en algunas se notaba que llevaban vidas cómodas, otros llevaban marcas y cicatrices que delataban su lucha diaria por la supervivencia, en todo caso, un ambiente de camaradería y solidaridad se percibía en la fila de ingreso, ya que las diferencias no importaban. El único objetivo tanto del rico como del pobre era poder entrar. Pero como la corrupción en esté país esta inmersa en todas las esferas y espacios sociales, la cárcel no es ajena a ello y las personas con mayor estatus social y recursos económicos claramente tenían privilegios como: ingresar gran cantidad de alimentos y utensilios (los cuales sobrepasaban el limite de lo permitido a los demás), entrar más rápido, entrar sin hacer fila y demás. Eran las desigualdades entre unos y otros y eso que era solo para entrar. Ese día sería el primero de muchos en los que vería cómo las personas debían botar la comida que llevaban a sus familiares, cómo la guardia les impedía el ingreso a personas provenientes de Antioquia, Valle, Tolima, Huila y muchas más regiones alejadas, a quienes después de un largo viaje en carretera les decían entre otras cosas que no estaban registrados, que faltaba un sello, que no estaban en el visitor (lista en que los internos inscriben a las personas que pueden visitarlos), era un sinfín de excusas que literalmente dejaba a las personas perplejas de la tristeza y sin poder ver a sus familiares. Para visitar a un pariente o amigo en la cárcel primero debes registrarte en el sistema del INPEC para que te den tu número de entrada que se asigna por orden de llegada 500, 600, 650 era el número para alguien que como yo llegaba a las afueras de la cárcel a las 9:00 o 9:30 am, ahí era cuando uno se

enteraba que muchos de los que estaban adelante habían llegado desde las 4:00 a.m., por ejemplo. Las filas se mueven con lentitud y después de las 11 de la mañana si no alcanzabas a entrar, entonces tendrías que intentarlo hasta el próximo sábado. Es interesante ver cómo en Colombia, a pesar de las grandes dificultades y la drástica represión, sus habitantes están aún con la firme convicción de salir adelante, por ello la cárcel representaba también una oportunidad de rebuscarse algo de dinero y éramos testigos de la cantidad de personas trabajando a las afueras de la cárcel, vendiendo alimentos, tomando fotografías para las reseñas del INPEC, guardando correas, chaquetas y demás artículos que no estuvieran permitidos, por supuesto que con el tiempo, el INPEC desalojó a estas personas de las inmediaciones de la cárcel. Ya adentro el drama se intensificaba, el tratamiento era cada vez más hostil por parte de la guardia, el lema que estaba en la entrada “tu dignidad humana y la mía son inviolables” quedaba solo escrito en la pared, para el (INPEC) eras un intruso y buscarían cualquier excusa para desestabilizarte, es una clara tendencia a la guerra psicológica. En dos oportuni-

dades quisieron obligarme a desnudarme sin ninguna justificación y sé de casos de mujeres quienes tuvieron que desvestirse arbitrariamente. Muchas veces nos obligaban a sacar y botar la comida o a comernos lo que estaba “prohibido”. Ilógicamente, para el INPEC los artículos no permitidos cambiaban cada semana. En otra ocasión, me acusaron falsamente de saltarme uno de los filtros caninos, recibiendo gritos e intimidaciones. Las requisas eran intensas y quienes las realizaban al tiempo hostigaban a las personas con preguntas y maltratos. La espera era eterna y finalmente luego de unas 3 o 4 horas estabas ante la última puerta que separa la cárcel dentro de la misma cárcel. Detrás de aquella puerta están madres, hermanas, esposas, hijas, amigas y ese es un hecho invisible para la sociedad, puesto que para la gran mayoría son solo “delincuentes”. El ambiente siempre es muy agotador al interior de un patio carcelario, sin necesidad de ser claustrofóbico te sientes asfixiado y muy pocas veces tienes motivos para sonreír en un lugar donde el tiempo pasa exageradamente lento. Quieres salir de ahí, la felicidad de ver a tu ser querido es contrarrestado por el estrés vivido durante el día. Si unas pocas horas parecen interminables dentro de la cárcel, imaginarse 4, 5 años o incluso 30 o 40 realmente es muy difícil. Es duro ponerse en esos zapatos y aceptar esa cruda realidad. El tiempo de visita era corto y estremecedor, intentabas pensar en las cosas positivas y te interesabas por conocer aquello que nunca habías conocido, y era el mundo carcelario. Las condiciones en las que las prisioneras vivían y viven dejan mucho que desear. Si bien la cárcel de mujeres el Buen Pastor no presenta las condiciones extremas de las cárceles para hombres y/o otras cárceles, ésta también presenta hacinamiento. Las celdas en que dos o más prisioneras deben dormir y vivir son de un espacio exageradamente reducido. El servicio de salud es pésimo,


Libertad a la LIBERTAD — por no decir que nulo. Así mismo como los espacios de bibliotecas, recreación, aseo y demás son bastante precarios. Pero ahí estábamos compartiendo el drama, tanto de quienes estábamos afuera como los que estuvieron, están y estarán adentro. Las visitas terminaban demasiado pronto, querías estar un poco más, una hora o dos pero el INPEC con bastante rapidez desocupaba el patio y eran esos, los últimos instantes, con más afán que emotividad, los que marcaban el cierre de la jornada. Al cerrarse la puerta estabas listo para salir. Había filas al igual que cuando entrabas pero ya la guardia no era tan rígida a esa hora del día, aunque sí demorada. Ya no hay registro de lo que queda atrás, solo hay una puerta y tras ella hay muchas vidas truncadas, luchando, tratando de sobrellevar el olvido y el encierro, tratando sólo tratando, de llevar una “vida normal”. Estabas de nuevo afuera de la cárcel, respiras entonces un momento antes de emprender el camino. El mundo sigue igual, los carros circulan, las familias pasean, nada se detiene. Todo parece estar en la relativa normalidad de siempre. Para el afuera no existe la cárcel, pasas y la miras desde lejos, es como si se dejara morir a su suerte a cientos de personas, ciertamente lo es. Pero desde ese día yo vería con otros ojos la cárcel, ese sería el primero de muchos sábados en los que estaría allí, ya que las crueldades, la injusticia y la persecución que tan frecuentes son en Colombia había tocado nuestra puerta arrebatándonos a nuestra madre Liliany Obando, en una tarde de agosto del 2008. Su compromiso por alcanzar mejores y más equitativas condiciones de vida para muchos colombianos le había costado el señalamiento del Estado, la indiferencia de muchos a quienes consideraba “cercanos” o “amigos” y posteriormente el encierro. Como familia y como muchas familias más, vivimos a la par el encarcelamiento de nuestros familiares. El drama se vive con igual intensidad tanto por los que estamos afuera como los que están adentro. Cuando uno de los tuyos es privado de la libertad, el nucleó familiar cambia drásticamente y en un país donde el gran número de hogares está compuesto por madres cabeza de hogar, se vuelve realmente difícil sobrellevar la cotidianidad y prácticamente sobrevivir cuando es la madre quien está tras las rejas. Fue así como pasaron los años empapándonos cada vez más de las difíciles realidades que crea un Estado leviatán, indolente y represivo. Pero las condiciones adversas también trajeron consigo aspectos positivos como la solidaridad dentro de la misma familia, la toma de conciencia, la lucha por los derechos, el ser reflexivos ante las dificultades de miles de colombianos quienes están privados de la libertad y sus familias. Si lo que se buscaba con el encarcelamiento era generar miedo, en las familias colombianas, esto ha tenido un efecto contrario, las ha armado de valor y firmeza y cada fin de semana, a las afueras de todas las cárceles del país estarán ahí con dignidad y templanza envidiables.

[5]

Solidaridad Internacionalista con Liliany Obando [defensora de derechos humanos y perseguida política] Comunicado de la Campaña Yo Te Nombro Libertad en solidaridad con la compañera y luchadora social Liliany Patricia Obando Villota; víctima de nuevo montaje judicial. La campaña nacional e internacional por la libertad de todxs lxs prisionerxs políticxs en Colombia, YO TE NOMBRO LIBERTAD, se solidariza de manera activa con la socióloga y defensora de derechos humanos Liliany Patricia Obando Villota y rechaza la sentencia que la condena a 70 meses de prisión domiciliaria y a una multa de $707.000.000 millones de pesos que deberá pagar al Estado colombiano. Hoy se ratifica la sentencia del 2013, pero con el agravante de que se admite como supuesta prueba, la información sustraída de los computadores del comandante guerrillero de las FARC Iván Ríos, prueba que la defensa nunca conoció. Dicha sentencia la condenan por el delito de rebelión, quedando absuelta del cargo de administración de recursos con fines terroristas y la cual le reconocen finalmente la condición por la que tanto lucho durante todo el proceso, la de madre cabeza de hogar. Condición que siempre

le fue negada por la justicia colombiana y que se enmarca dentro de un proceso judicial cargado de manipulaciones, montajes, atropellos y decisiones arbitrarias que la mantuvieron durante más de 3 años en la Reclusión de mujeres el Buen Pastor de Bogotá. Es importante resaltar que las pruebas del computador de Raúl Reyes fueron declaradas ilegítimas e inválidas por la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. Es preocupante y alarmante que ahora se pretendan elaborar nuevos montajes judiciales, y posiblemente nuevas e injustas capturas contra el movimiento social y político, y las cuales tienen como fundamento otro supuesto computador que tampoco contó con las garantías requeridas para servir de prueba; el computador de Iván Ríos. Liliany estuvo  detenida en la cárcel el Buen Pastor de la ciudad de Bogotá desde agosto de 2008 hasta su libertad en febrero de 2012. Actualmente se encuentra a la espera del procedimiento judicial que determine cuanto tiempo le quedaría por pagar en detención  domiciliaria. Alertamos a la comunidad nacional e internacional por lo que pueda suceder con la seguridad de nuestra compañera Liliany Patricia y su familia, ya que tiempo atrás, cuando recobró su libertad, sufrió el acoso permanente, la intimidación y amenazas por parte de los organismos del Estado. Desde la campaña YO TE NOMBRO LIBERTAD nos solidarizamos con esta valiente mujer, madre cabeza de hogar, luchadora social, socióloga y defensora de derechos humanos, quien es parte activa de la campaña y que junto a ella y demás organizaciones, familiares y personas que componen la campaña, seguiremos luchando en un sólo grito…El de YO TE NOMBRO LIBERTAD… por todxs lxs prisionerxs políticxs que aún permanecen injustamente tras las rejas en Colombia.

¡Yo Te Nombro Libertad! ¡Por la libertad inmediatade todos las y los prisioneros políticos!


[6] — El silencio no es una alternativa “No me juzgues por mis éxitos, júzgame por las veces que me caí y volví a levantarme” Nelson Mandela Por: Liliany Obando1

Un proceso sin garantías

El 1 de marzo de 2012, me fue finalmente concedida la libertad provisional, coincidencialmente a cuatro años de haberse llevado a cabo la Operación Fénix en Sucumbíos, Ecuador, en la que fuera abatido el líder de las FARC-EP, Raúl Reyes junto a otras 26 personas entre guerrilleros/as y civiles, y de cuyo campamento se sustrajeran ilegalmente supuestas evidencias sobre las que meses después se edificaría el esperpento de la FARC-POLÍTICA2, proceso político-jurídico en el que fui una de las vinculadas. Habían pasado entonces 43 meses físicos de detención preventiva, es decir, como sindicada, sin haber sido condenada por los delitos que se me imputaban: rebelión3 y administración de recursos con fines terroristas4. La libertad provisional me fue concedida, después de varios intentos fallidos ante los tribunales. Fue decisiva la presión internacional que señalaba la evidente prolongación ilegal de la privación de mi libertad sin que hasta esa fecha se hubiese proferido un fallo. Entre tanto, el proceso judicial seguiría su curso. Durante éstos dos años de libertad provisional, un “batir de alas” prestado, he tratado, no sin dificultad, de continuar con mi vida en todos sus campos: el político, el de activista por los derechos humanos, el de madre, el de hija, el de estudiante, el de profesional, etc. Pretendiendo hacer una vida “normal” bajo la presión permanente y la incertidumbre ante el proceso penal irresuelto. Con el concurso de mi defensor5 y conocedores de memoria de un proceso, atravesado de principio a fin de ilegalidades, agotamos uno a uno los recursos jurídicos ante la legislación colombiana durante éstos casi seis años desde que fui detenida el 8 de agosto de 2008. Uno y otros jueces de conocimiento asumieron mi proceso durante el tiempo del juicio. También cambiaron varias veces los delegados del ministerio público, el que debe garantizar la “legalidad” del proceso. La fiscal de hierro, Nancy Esperanza Pardo Bonilla, Fiscal 19 de la Unidad Nacional contra el Terrorismo, en cambio, permaneció inamovible todo el tiempo. La última jueza de conocimiento de mi proceso, Ximena Vidal Perdomo, del Juzgado Noveno Penal del Circuito Especializado de Bogotá, como una maga, sacó un as bajo la manga y decidió retirar del proceso la práctica de pruebas en el exterior, a favor de la defensa, que habían sido aprobadas desde el principio del mismo. Dejando a la defensa sin una prueba importante y vulnerando así el debido proceso. El afán que veríamos hasta el final en jueces y fiscales, que actuaban bien orquestados, obedecía claramente a la decisión de no permitir que el proceso prescribiera6. La fecha de prescripción del proceso tendría lugar el 8 de abril del presente. La jueza entonces procedió prontamente a proferir sentencia el

El coletazo de la de

Las perversiones de un montaje ju 28 de junio de 2013: se me condenó entonces por el delito de “rebelión” a una sentencia de 70 meses de prisión, una multa de 121 salarios mínimos mensuales legales vigentes ($707 millones de pesos, unos $368.347 dólares) y una pena accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y cargos públicos por el mismo lapso de la pena principal. Al tiempo se me absolvió del delito de “administración de recursos con fines terroristas”, delito éste último que me mantuvo en la órbita de la justicia especializada anti terrorista7 y por cuenta de la cual tuve que pasar largos años en detención preventiva en establecimiento carcelario, pues era entonces considerada un “peligro para la sociedad”. Otra de las injusticias de éste proceso. Y para nuestra sorpresa el fallo estaba basado ya no en los correos del computador de Raúl Reyes, declarados ilegales como prueba en cualquier proceso penal por la Corte Suprema de Justicia8, sino en un informe de policía judicial producido por el investigador de campo del CTI9, Néstor Alfonso Torres Ospina, sobre los correos del computador de otro miembro del Secretariado de las FARC, Iván Ríos, quien fuera asesinado por un miembro de su guardia personal, el carnicero conocido como “Rojas”, cuyo nombre es Pedro Pablo Montoya, quien además cercenó la mano derecha de Ríos y sustrajo su computador personal para entregarse al ejército nacional junto con tan macabras “evidencias”. Las otras perversiones fueron entonces que ni los informes de policía judicial tienen valor probatorio en un proceso penal, cómo el que se hizo valer en mi caso, y que ni siquiera la prueba reina, es decir, la copia espejo del computador de Iván Ríos, estuvo nunca en el expediente. ¿Cómo controvertiría la defensa una prueba que nunca conoció? Y lo peor, ¿cómo es que ahora van a validar como prueba un computador, el de Iván Ríos, que fue obtenido tras su asesinato por un ex guerrillero y sin las conservar las normas de manejo del levantamiento de pruebas técnicas? Hasta donde sabemos “Rojas”, el asesino de Ríos, no era ningún perito de informática forense de la Policía Nacional. Ante tal decisión procedió la defensa a interponer el recurso de apelación de la sentencia ante la siguiente instancia, de acuerdo a la legislación colombiana, la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá. En esta oportunidad, conociendo la dinámica de éste proceso, más político que jurídico, ya no nos sorprendió ni la prontitud ni la decisión de esta instancia emitida el 11 de octubre de 2013, en el sentido de confirmar íntegramente la sentencia emitida por la jueza de primera instancia. Nos quedaba entonces recurrir a la última instancia legal, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia. ¿Cómo podría ser posible que siendo la misma Corte

la que declarara la ilegalidad de las pruebas en el caso de los computadores de Raúl Reyes, emitiera sentencia en contra de su propia jurisprudencia?, -pensé. Si estudiaba de fondo la apelación de la defensa se daría cuenta de que el proceso está lleno de ilegalidades. Pero la Corte también tiene la potestad de inadmitir, es decir, no estudiar de fondo una petición de casación. Y justo eso fue lo que hizo en mi caso. También obrando con una celeridad no vista en otros procesos, resolvió como inadmisible la demanda el 3 de abril de 2014, es decir, faltando 5 días para que el proceso prescribiera. La sentencia así quedó en firme en última instancia. Finalmente en la sentencia y después de 43 meses de prisión física y casi 6 años de un proceso judicial tortuoso, ahora sí se me reconoce mi condición de madre cabeza de familia con menores de edad a cargo, nueve veces negada en el pasado, y además mi otra condición, el de una profesional, una socióloga, y así de repente dejé de ser “un peligro para la sociedad”, por lo tanto se me concedió la detención domiciliaria. Yo no soy abogada, pero lo vivido sí me permite hilar fino… Ahora nos queda buscar justicia en las instancias internacionales y por eso presentaremos el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y hemos emprendido desde ya una amplia campaña de denuncia y búsqueda de solidaridad y acompañamiento nacional e internacional, entre otras cosas, porque mi caso es sólo la punta del “iceberg” de lo que puede venir después en contra de otros/as miembros de la oposición política en Colombia.

El proceso de las Farc-política, segunda parte: Muchas personas que me conocían creyeron que ese primero de marzo de 2012 había recuperado mi libertad definitiva y pronto se olvidaron del caso. Y es que en nuestra patria cada día trae su afán, con tantos y tantos casos de violación y muerte. Pero éste, el caso al que sus oscuros arquitectos denominaron “FARC-política”, no ha muerto como pensamos tiempo atrás, cuando la Corte Suprema de Justicia declaró la ilegalidad e ilegitimidad de los computadores del abatido jefe insurgente Raúl Reyes. Lo han venido resucitando y perfeccionando con fina filigrana, conectándolo maquiavélicamente con otros supuestos correos extraídos, quién sabe con qué ilegalidades, de otros computadores de afamados jefes insurgentes abatidos en operaciones militares, no siempre respetando el marco de la legalidad y de una guerra “limpia”. Los ideólogos de la FARC-Política, también han experimentado con quienes hemos sido vinculados y puestos presos en éste proceso, como es el caso del profesor Miguel Ángel Beltrán, el periodista y di-


Libertad a la LIBERTAD —

la operación Fénix

udicial contra la oposición política rector de ANNCOL, Joaquín Pérez Becerra y conmigo misma, en mi condición de socióloga y defensora de derechos humanos. Como no pudieron contra nuestra lealtad, firmeza y convicción de que el pensamiento crítico y la oposición son nuestros derechos, se propusieron condenarnos a toda costa sin importar cómo llegarían a ello. Pero no se trata de nuestros casos individuales. Su apuesta es hacerlo extensivo a muchos más dentro de la amplia gama de la oposición política. Una sentencia como la mía, o la del periodista Joaquín Pérez Becerra, o la persecución administrativa, que padece el profesor Miguel Ángel Beltrán, de manos del Procurador Inquisidor Ordoñez, a pesar de haber sido absuelto del proceso penal, serán los referentes legales usados para criminalizar a esas otras y otros. Esa ha sido nuestra voz de alerta, que hicimos a todo pulmón incluso desde el encierro, aunque en ese entonces no llegó a muchos “oídos receptivos”.

El afuera después del encierro Si bien estar confinado en una prisión colombiana es una situación terrible que nadie desea, otro tanto ocurre cuando recuperamos nuestra libertad. La situación de violaciones a los derechos humanos en Colombia es así de sistemática y grave y la perduración del conflicto interno tan larga como cruenta, que nuestros esfuerzos por denunciar y solidarizarnos con quienes las padecen parecen ser insuficientes. No obstante, esa no puede ser excusa para no hacer el máximo esfuerzo. También hay que ser autocríticos frente a prácticas en las que la solidaridad es sólo discursiva, en las que nos volvemos indolentes ante el sufrimiento de nuestros propios compañeros/as y en las que se toleran inconsecuencias en el interior de nuestras organizaciones sociales y políticas. Bien dice el dicho popular que “en la cárcel y en el hospital se conocen los amigos”. Tan cierto es, que después de vivir ciertas soledades de éste tipo, empezamos a recomponer milimétricamente nuestras vidas contando con sólo algunas partes de lo que fuera el rompecabezas de nuestro pasado. Por esta cuenta nuestras familias se reducen a su mínima expresión, y la lista de amigos/as y compañeros/as se depura sustancialmente. La estigmatización, persecución y soledad es la realidad que compartimos la mayoría de ex prisioneros y ex prisioneras políticos una vez fuera de las tenebrosas prisiones colombianas. Padecemos una especie de lepra que nos hace poco atractivos para ciertas personas con quienes ayer compartimos el aula, el sindicato, la oficina, la calle y hasta el amor. Algunos/as viejos conocidos/as con quienes te encuentras en la calle, -aún tiempo después-, evitan a toda costa el intercambiar su correo o número de teléfono y hasta saludarte en público. Ya ante lo in-

evitable del encuentro abundan en excusas de todo tipo para justificar que nunca estuvieron acompañándonos en la adversidad. Las puertas laborales y académicas están prácticamente cerradas y no siempre hay una bienvenida para continuar con la militancia, con tu organización de base, aquella que vivíamos hasta que nos topamos con la cárcel y que resistentes también mantuvimos en el encierro. Pero nuestro compromiso testarudo nos hace permanecer y continuar en el intento. Bien dicen que “cada quien es dueño de sus propios miedos” y nosotros/ as no estamos para juzgarles sino para construir con nuestro propio ejemplo. Durante el presidio y al recuperar la libertad, escuchamos aún las especulaciones y desconfianzas que se tejen en voz baja en torno al por qué estuvimos en una cárcel… Por qué no hicieron esto o aquello, opinan otros/as, pero muy pocos propiciaron en su momento el escenario que ayudara a evitar situaciones de riesgo. Casi nadie se mete debajo de nuestra piel y existencia para entender que a veces, aunque se quiera, es difícil escapar de ciertas circunstancias que se nos ponen de camino y que no controlamos. Después de la cárcel el proceso de volver a vivir es tan complejo como el mismo de afrontar la privación de la libertad. Viví, como muchos otros/as, con mi familia, una extenuante situación de zozobra en una gran soledad, con contadas, efectivas e inolvidables muestras solidarias, especialmente trasatlánticas. Durante este tiempo que permanecí con la “libertad prestada” seguí haciendo mi trabajo de hormiga para aportar con un granito de arena a este sueño de una patria justa y en paz y sin olvidar a quienes quedaron tras las rejas. Pero mi familia y yo seguimos siendo permanentemente hostigados, amenazados, fotografiados y seguidos por organismos de seguridad del Estado y otros… No hubo forma ni tiempo para terapias ni individuales ni colectivas que nos permitieran sobreponernos a esa realidad vivida contra nuestra voluntad. La situación de seguridad y riesgo por mi presencia entre mi núcleo familiar se hizo tan difícil que tuve que tomar una decisión drástica para tratar de evitar el asedio a mis seres queridos. Pocas personas saben a ciencia cierta, por ejemplo, lo que significa para una madre con menores a su cargo, el tener que separase nuevamente, aunque sea de forma temporal, ante la eventualidad de una situación de riesgo, quedando unos y otra desolados en total impotencia. Esa otra separación para proteger las vidas, que viví por un tiempo, produjo un dolor desgarrador e indescriptible en nuestra familia. Y quién pudiera imaginar que deambulando por la geografía patria de un lado a otro, en la búsqueda de solidaridades, a la espera de que el nivel de amenaza disminuyera, arrancando entre tanto la sobrevi-

[7]

vencia personal y de los míos, sin dejar de lado mis convicciones comprometidas, me iba a topar con la peor experiencia de mi vida, y me iba a convertir en una mujer más que era maltratada, desconocida y degradada en su más profunda esencia. Padecer largamente en silencio esa violencia que es invisible para otros/as, fue para mí una experiencia aún más terrorífica y dolorosa que la misma cárcel. Porque en la cárcel sabes que estás en poder de quien te ve como su enemigo y se te vuelve un reto personal el resistirla. Pero la de las violencias contra las mujeres, incluso las más sutiles, esa es otra historia. La que viví aún no logro superarla y debo todavía procesar y en algún momento sacar a la luz lo vivido para que no se repita la historia. No por nada dejó en mi ser femenino su indeleble cicatriz para que no me permitiera olvidar. Sólo traigo aquí este trozo de mi historia personal para reflexionar colectivamente sobre aquellas vivencias extremas que en vez de derrotar, reafirman. Mi compromiso y sueños, con la búsqueda de la paz con justicia social y la construcción de ese nuevo país, sigue incólume. Y como mujer defensora de derechos humanos, mi compromiso también se reafirma con esa militancia política revolucionaria en torno a lo femenino. Las violencias contra las mujeres son una afrenta a la dignidad humana y en la cárcel miles de mujeres soportan la indiferencia e invisibilidad. Esta mujer del pueblo que las lógicas irracionales de la guerra quisieron silenciar y enterrar, está ahora más viva, colectiva y libertaria. Una vez más el ave FENIX revolucionaria retorna de las cenizas en nuestra lucha…

Notas: 1 Socióloga, defensora de derechos humanos, sobreviviente del genocidio contra la Unión Patriótica y prisionera política. 2 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=133916 3 La rebelión es de acuerdo a la legislación penal colombiana un delito político. 4 La conducta punible de “administración de recursos con fines terroristas” se circunscribe dentro de los delitos NO políticos de acuerdo a la legislación penal colombiana. 5 Eduardo Matyas Camargo, abogado, catedrático y defensor de derecho humanos de la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos. 6 De acuerdo Código Penal colombiano, la acción penal y la pena privativa de la libertad “prescribe en el término fijado para ella en la sentencia o en el que falte por ejecutar, pero en ningún caso podrá ser inferior a cinco (5) años. La pena no privativa de la libertad prescribe en cinco (5) años”. Título IV. Capítulo Quinto, arts. 83 y 89. 7 Los procesos judiciales que son llevados en los despachos de la justicia especializada son atendidos por jueces y fiscales anti -terrorismo. Varios de éstos pertenecen o fueron activos de las fuerzas de seguridad del Estado o reservistas de las mismas. Lo que de entrada no garantiza el debido proceso a los imputados. Además los tiempos de los procesos ante la justicia especializada se duplican, como también se agrava el tiempo de las condenas. 8 El 18 de mayo de 2011, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, declaró “Nulas de pleno derecho” dichas pruebas. 9 Cuerpo Técnico de Investigaciones.


[8] — El silencio no es una alternativa

Presos Políticos Colombianos: la batalla contra la aniquilación del pensamiento crítico MIÉRCOLES, 16 DE ABRIL DE 2014 19:35 FERNANDA SÁNCHEZ JARAMILLO PARA LA PLUMA

http://www.es.lapluma.net/index. php?option=com_content&vie w=article&id=5719:2014-04-1619-26-02&catid=108:prisionerospoliticos&Itemid=463 (…) cada hora, cada día, cada semana, cada mes, cada año, la esperanza que rejuvenece de quebrar las rejas, volar, esas rejas que continúan, imaginarias, comprimiéndome el cerebro. Sueño en reconquistar la integridad y la libertad, ¿será posible? Como contornear la lógica de la tendencia si el saboteador, con toda su malicia, se instaló dentro de la cabeza, se metió en el interior del interior succionando los esfuerzos y comprometiendo la objetividad del pensamiento?” (Luis Roberto Salinas Fortes, ex prisionero político brasileño, Retrato Callado, 1988, pág. 100). Entrevista a Liliany Patricia Obando, licenciada en lenguas modernas de la Universidad de Nariño y socióloga de la Universidad Nacional. En trabajo de tesis para la maestría de estudios políticos de la Universidad Nacional. Defensora de derechos esto en mi caso, otros líderes y activistas en libertad humanos, laborales y de las mujeres. Prisionera sean vinculados, en el futuro, a la Farc-política con política. base en sentencias que presentan irregularidades. • FSJ: Algunas prisioneras Vascas hablan de la Farc-Política y Proceso de Paz dispersión geográfica, al ubicarlas en cárceles • FSJ: En un texto de su autoría, publicado en An- francesas, como una estrategia para debilitar su tifabogota.wordpress, decía que la Farc-Política lucha. En Colombia, en el caso de la Farc-Política languidecía. La reciente sentencia en su caso, la no se les permitió a los acusados defenderse cocondena a 70 meses de prisión utilizando pruebas lectivamente. ¿Qué impacto tiene esto en las orobtenidas del computador de Iván Ríos y demues- ganizaciones sociales, logra desarticularlas? tra que el gobierno no está dispuesto a renunciar ff LPO: En primer lugar, esto es violatorio del a su campaña contra la oposición política. ¿En- debido proceso porque si la prueba es la misma tramos en una segunda fase de la Farc-Política, para todas las personas, lo razonable en derecho o es una continuación de la primera? ¿Qué con- es tener acceso a la totalidad de la prueba que secuencias tendrá esta sentencia en otros casos? está siendo usada en nuestra contra. Sin embargo, ff LPO: Es una continuación de la primera etapa cada caso fue individualizado, no se tuvo acceso a tras la Operación Fénix, que se ha venido ajus- la totalidad de la prueba, sino la parte correspontando según las circunstancias. Cuando la Corte diente a cada caso particular pese a que se solicitó declaró la ilegalidad de las pruebas del compu- la copia espejo de los computadores de Reyes. tador de Raúl Reyes parecía que la Farc-Política Todos hacíamos el mismo trabajo de defensores languidecía, pero ahora intentan revivirla usan- de derechos humanos, pero no hubo unidad en la do otras vías y otros computadores. Esta prueba defensa técnica. Incluso cuando vincularon a Midebería declararse ilegal, pues el computador fue guel Ángel Beltrán pensábamos en quién saldría entregado por el guardia que asesinó a Iván Ríos, primero pues en Colombia existen dos sistemas no hubo cadena de custodia. judiciales: uno el de la Ley 600 de 2000 y, otro, el Parte de la estrategia de los organismos de se- del 2004. Por eso, unos son condenados y otros no, guridad, es buscar memorias, discos duros y com- a pesar de que se utiliza la misma prueba contra putadores considerados -en esta fase de la gue- todos. rra- como insumo valioso en estos procesos. En el Hay varias perversiones en estos procesos: caso mío, es obvio y muy grave que la sentencia jueces y fiscales que hacen parte de, son o fuela dictan con base en una prueba que nunca fue ron miembros activos de órganos de inteligenparte del proceso, nunca le suministraron la copia cia del Estado o son reservistas; los tiempos de la misma a la defensa; no existió la posibilidad de investigación se duplican; declaran a una de controvertir. Es preocupante que sí les funciona persona como un peligro para la sociedad y la

ponen en detención preventiva por años y, otra perversión, la posibilidad de ser sentenciado por terrorismo, cuyas condenas son más largas. Esto afecta las organizaciones sociales, genera temores y deconfianza. Siendo autocríticos, esta fase de las Farc-Política se debería asumir con más solidaridad, más coordinación y unidad; estudiar la defensa de manera colectiva pues el Estado actúa de manera conjunta: jueces, fiscales, corte; nosotros necesitamos más unidad y acompañamiento. • FSJ: ¿Por qué cree que las partes negociadoras del proceso de Paz en la Habana no hablan de la liberación de presos políticos, quienes viven en condiciones inhumanas en las cárceles, en condiciones de hacinamiento y sin apropiada atención médica? ff LPO: Yo no creo que de parte de la insurgencia haya habido silencios, siempre ha habido pronunciamientos, especialmente acerca de sus prisioneros de guerra. En el contexto del conflicto interno armado, no podemos hablar solo de los prisioneros políticos de conciencia, los prisioneros de guerra también son prisioneros políticos. Me parece importante mencionar que los prisioneros de las Farc pasarían a procesos políticos de indultos, amnistías, pero no los prisioneros políticos de conciencia. Los prisioneros de conciencia deberían estar en libertad porque nunca han estado alzados en armas. • FSJ: ¿Cómo puede Colombia avanzar en el proceso de paz, y en un posible escenario de postconflicto, sin incluir el respeto por los derechos humanos de sus presos políticos, ni sus luchas sociales?


Libertad a la LIBERTAD — ff LPO:   En primer lugar, hay que reconocer que existen más de 7.500 prisioneros y prisioneras políticas, que los gobiernos no han reconocido: ni el de Álvaro Uribe, ni el de Juan Manuel Santos. Paz sin derechos humanos es una contradicción de términos. La violación de los derechos humanos y el desconocimiento de la dignidad humana de las personas “depositadas” en las cárceles se ha agravado. Entre tanto, los prisioneros tratan de visibilizar una situación que afecta a toda la población carcelaria: el maltrato, las drogas, la humillación y la doble invisibilización de las mujeres. Los prisioneros políticos por su formación tienen más claridad acerca de lo que no debe ocurrir en las cárceles e intentan mejorar las condiciones para todos. No hay condiciones para la paz si se mantienen las violaciones de los derechos humanos y se niega la existencia de los prisioneros políticos. • FSJ: ¿Ante cuáles instancias internacionales han presentado este problema social y qué ayuda concreta han recibido por parte de países como Estados Unidos, que no se caracterizan por el respeto de los derechos humanos de sus prisioneros políticos, mucho menos de sus prisioneros de guerra? ff LPO: La situación de las cárceles tiende a empeorar porque estamos en pleno desarrollo de la privatización carcelaria que se aplica en Estados Unidos y también copiando algunas características del modelo chileno. Esto significa que la administración de servicios de las cárceles queda en manos de empresas privadas. Las llamadas a celular, por ejemplo, cuestan muchísimo, nosotros denunciamos los costos de las tarjetas de llamadas, la alimentación ofrecida a través de contratistas es de baja calidad. El interno y sus familiares, son convertidos en consumidores en prisión. En Estados Unidos, hay gente que denuncia temas en derechos humanos a través de las visitas y la observación de casos y ese acompañamiento es importante para frenar un poco los absusos, pues esto presiona para que las autoridades penitenciaras presten atención. Sin embargo, se presentan muchos obstáculos  a las visitas. Esto ocurrió con Mujeres del Mundo por la Paz quienes no pudieron ingresar a las cárceles en abril del 2012. Desde entonces, ha sido más difícil organizar visitas de verificación. • FSJ: Los prisioneros políticos son invisibilizados por el Estado y los medios de comunicación corporativos. Los medios alternativos y populares destacan casos como el del profesor Miguel Ángel Beltrán, el de Francisco Toloza, ambos ya libres, el de Huber Ballesteros, aún en prisión y el suyo. ¿Qué tipo de información periodística y académica se requiere para que los miles de prisioneras y prisioneros políticos no caigan en el olvido? ff LPO: Predomina un desconocimiento conveniente porquen son temas comprometedores que los periodistas no quieren abordar pues no quieren verse afectados por entrevistar a prisioneras y prisioneros políticos. En Colombia hay no solo prisioneros de guerra, sino de conciencia: son profesores, sindicalistas, campesinos, defen-

sores de derechos humanos. Hay miedo también a hablar de prisioneros de guerra. En las organizaciones sociales y medios alternativos también nos imponemos autocensura; por eso, solo se habla de los prisioneros de conciencia y no de los demás. Es hora de empezar a preocuparnos por esa realidad porque la complejidad del conflicto colombiano ha convertido a estudiantes, campesinos y gentes de las regiones en prisioneros de guerra y/o de conciencia.

Simbología de las instituciones totales en las cárceles colombianas Según el sociólogo Erving Goffman, en su libro Manicomios, Prisiones y Conventos: “Una institución total puede definirse como un lugar de residencia y trabajo, donde un gran número de individuos en igual situación; aislados de la sociedad por un período apreciable del tiempo, comparten en su encierro una rutina diaria, administrada formalmente”. • FSJ: Una de las características de las instituciones totales es su tendencia absorbente y totalizadora. ¿Además de los muros, las rejas, las puertas cerradas, qué otros símbolos -no tan evidentes- comprueban esa tendencia en las prisiones colombianas? ff LPO: Los horarios, la obligatoriedad de usar uniformes, los cursos ofrecidos son controlados, las lecturas de autosuperación, las contadas de los internos varias veces al día, el poco acceso a los radios, el no acceso a herramientas de trabajo, como en el caso de las prisioneras políticas que estudiaban peluquería y les permitían usar tijeras debido a su “peligrosidad”. En las nuevas cárceles como la de Valledupar, o cerca de Valledupar, se aplica el esquema de los Estados Unidos. Es una cárcel símbolo, construida con recursos del Plan Colombia para confinar en una  cárcel de máxima seguridad a “personas de alta peligrosidad”; allí hay una torre para mujeres y otra para hombres.

[9]

Es una cárcel de varios pisos, ubicada en zona de paramilitares a donde los familiares de los presos no van por temor, es una cárcel alejada del centro urbano y donde escasea el agua a pesar de las temperaturas inclementes. En esa cárcel, me contaba una prisionera, les prohibían verse en el espejo, maquillarse. • FSJ: Generalmente, las instituciones totales justifican el control de las actividades de los internos argumentando que es la estrategia para manejar grandes conglomerados humanos. ¿Existe algún espacio para la autonomía y la “desobediencia” que permita confrontar esas rutinas impuestas? ff LPO: Los espacios de autonomía son espacios de rebeldía que tratas de crearte sabiendo que estas en contra de la norma. Por ejemplo, en el patio seis, donde estuve, las carteleras estaban prohibidas, pero insistimos hasta tener nuestro periódico mural. Pero nos trasladron para romper ese proceso, esa conquista. Cada vez hay menos espacios para el ejercicio de la autonomía de los prisioneros políticos; el Inpec, dispersa a la población carcelaria. En la cárcel intentan anularte como persona, como sujeta y sujeto político y ponen en riesgo tu vida. Cada minuto es una lucha contra la anulación, un esfuerzo por transgredir. En mi caso, ese espacio lo conquisté a través de la denuncia. Por ello me gané odios y respetos. Yo sabía cuándo las guardinanas abusaban de su poder y lo denunciaba; con el tiempo, otras compañeras se apropiaban de ese conocimiento para su propia defensa.  Otra manera mía de “subvertir” era formarme donde yo quería, no donde los cabos me decían. En la cárcel también me di cuenta que de defensora de derechos humanos pasé a ser la sapa del patio. Siempre estuve en contra de que nos ofrecieran solo cursos de culinaria, crías de pollos y o el de escritura, en el que te decían que no podías escribir sobre política, ni ideologías. Nosotras, logramos


[10] — El silencio no es una alternativa

organizar un curso de derechos humanos en la prisión. Pero después acabaron con el curso porque lo consideraban “peligroso”. • FSJ: Erving Goffman señala que otra característica de las instituciones totales es su carácter binario debido a la configuración de dos grupos: los internos y quienes los supervisan. El primer grupo es el “subordinado”, y el segundo, ejerce poder sobre el otro. ¿Con base en su experiencia en la cárcel El Buen Pastor,  recuerda algún momento en que esa relación haya sido “humana” y no autoritaria? • LPO: Yo fui radical en cuanto a no establecer contacto cercano con la guardia. Pero observaba que en algunos casos surgían “complicidades”. Por ejemplo, una prisionera le daba comida, de las internas, a una guardia para recibir algo en contraprestación. Pero nosotras veíamos esto y les decíamos que estaban violando el reglamento. En otros casos una guardia, sindicalizada, podía sentir empatía por una sindicalista como yo.  Pero también observé que la guardia otorgaba favores especiales a internas para que éstas entregaran a sus compañeras.

Degradaciones del YO (…) “La institución total es un híbrido social, en parte comunidad residencial y en parte organización formal; de ahí su particular interés sociológico (…) Son también los invernaderos donde se transforma a las personas; cada una es un experimento natural sobre lo que puede hacérsele al yo”. Erving Goffman. • FSJ: Al ingresar en la cárcel, la persona sufre una serie de degradaciones: pierden su nombre, son llamados con apodos y son despojados de sus roles, de padres, profesionales, activistas, profesores, agricultores, para asumir el rol único del interno. ¿Qué estrategias usaron usted y sus compañeras para resistir el continuo despojo? ff LPO: Entras a la cárcel y eres criminal, despojo humano no eres más persona sujeta y sujeto de

taría una denuncia. Ellas cambiaron ese código por otro, más sutil. Con esfuerzos como esos se lograban pequeños cambios. La guardia siempre me buscó una caída. Siempre se preguntaban cómo lograba sacar mis denuncias, pero nunca me encontraton nada ilegal a pesar de que mi celda era de las más desordenadas cuando hacían las requisas, y en las cuales pasan por encima de tu ropa interior. En cuanto al tema psicosocial, no se recibe ningún apoyo. Ni para las madres con sus hijos en la cárcel, ni para quienes los tienen afuera. Muchas de las mujeres son además madres cabeza de familia y no hay trabajo en la cárcel, nos vuelven improductivas. En mi caso, no he podido llevar a mi hija, que estaba afuera, al psicólogo porque no he tenido las condiciones. El desarrollo de los bebés que nacen y se crían en la cárcel es menor, además tristemente aprenden el lenguaje de la prisión. La persecución a las familias es muy intensa y esto afecta a sus miembros sicológicamente, en mi caso a mi hermana. Siendo autocríticos, las orgaderechos y esa es la primera apuesta a ganar. Las nizaciones dejan muy solas a su gente; hay una y los prisioneros políticos no nos asumimos como solidaridad muy discursiva, escribimos, hacemos delicuentes. eventos, pero en lo concreto no se está. En algunos Consideramos que estamos en la cárcel por pen- casos, hay solidaridad entre quienes han vivido la sar distinto y por obrar en consecuencia con nues- misma experiencia, pero no  es fácil por el tema de tros ideales. Con el tiempo nuestra voz se volvia la seguridad. colectiva. Todas las personas vivimos el proceso Prisión y género de la cárcel de manera diferente, y las resistencias varian según la formación, las experiencias de vida. “De aquí saldrán muertas o locas”, afirmaban las auA algunos las ofensas los quiebran, otros aprove- toridades del Servicio Penitenciario Federal argentina, durante la dictadura cuando concentraron chamos las ofensas para crecer. En mi opinión, la mejor manera de resistir el des- a presas políticas, legalizadas, en Villa Devoto, en pojo es siendo consecuente, en cada acto, con cada Buenos Aires. palabra. Cada actitud, tiene que reflejar lo que eres • FSJ: En el marco del conflicto armado colomcomo persona, como sujeta política, no dejándote biano, el cuerpo de la mujer se ha convertido en llevar por el mundo de las drogas, no negar dere- campo de batalla y/o en botín de guerra. ¿Qué chos de otras compañeras, ni dejarse comprar a trato se le da al cuerpo de la mujer en la cárcel? cambio de favores personales. La denunciaante ff LPO: En la cárcel se reproduce el sistema delos continuos despojos. La cárcel me ofreció el patriarcal de la sociedad. Escuchas historias de espacio más vívido para ser defensora de derechos hombres que van a la cárcel en busca de placer humanos al vivir en carne propia y diariamente la sexual porque tienen la idea de que estas mujeres vulneración de mis derechos. son más fáciles. Esto debido a la soledad de las Otra estrategia que usamos fue cambiarle el mujeres en la cárcel, al abandono de sus parejas, contenido a la celebración del día de la Mujer, para quienes son menos leales, menos solidarios cuanvolverlo un acto más político. Mantenernos activos do la mujer está en prisión. como personas militantes nos daba fortaleza en la En el campo de la sexualidad, los servicios secárcel para no perder nuestra esencia como sujetas xuales para los hombres son “aplaudidos” pero el sociales y políticas. reglamento es más estricto con las mujeres, obli• FSJ: La estigmatización, ser declarados el ene- gan a registrar a sus compañeros y solo distribuyen migo interno, los apodos, los juicios a sus acciones, preservativos entre las internas que los registran, a la observación constante “pequeñas mortifica- las demás no. ciones”, que en realidad son violaciones de dere- Otro hecho que marcaba la diferencia, es que si chos, son utilizados para debilitar moralmente al el compañero de la interna estaba en otra cárcel, prisionero, para mutilar su yo. ¿Qué apoyo psico- ella debía desplazarse pero él no venía a visitarla. social han recibido los prisioneros políticos para Las visitas conyugales son además en una misma enfrentar estas circunstancias? celda, por turnos. ff LPO: En cuanto a los apodos, un día descubrí • FSJ: Ex prisioneras políticas mexicanas, de que a nosotras, las del patio sexto, nos apodaban San Salvador Atenco, padecieron violencia se“las perlas”. Yo salía para una diligencia y una guar- xual. ¿Existen denuncias de prisioneras políticas dia le dijo a la otra, ahí le mando una “perla”. por violencia sexual en cárceles colombianas? Yo de inmediato le dije que me llamaba Liliany ff LPO: Sí. Incluso una niña, de 3 años, hija de Obando y que no podían llamarnos así o presen- una ex prisionera política llegó del jardín donde


Libertad a la LIBERTAD — la cuidaban con rastros de sangre e identificó a la persona que la cuidaba. La persona que la cuidada era otra interna que trabajaba en la guardería. Ella fue cambiada de trabajo y el hospital, medicina legal y el Inpec taparon el caso. Esa niña no recibió atención psicológica. También se da el aborto en condiciones precarias pues deben mantenerlo en la clandestinidad porque es un “delito” más, hay negación de la libertad reproductiva. Se presentaban casos de mujeres golpeadas, aisladas, etc. ff FSJ: ¿Seguirá ejerciendo su liderazgo desde su hogar, si le otorgan casa por cárcel después de esta nueva sentencia? ff LPO: ¡Claro! Seguiré hablando de derechos humanos, de mujeres, hablando de la paz; me privaron de la libertad física, pero no de mi conciencia. Quiero un país distinto y tengo un compromiso de vida con quienes están en la cárcel. Como sujeta política seguiré siendo referente para mis hijos, además de honrar la memoria de mi padre quien no sería feliz si yo traicionara nuestros ideales. • FSJ. En El hombre en busca de sentido, Viktor Frankl, quien estuvo en un campo de concentración dice: “(…) A pesar del primitivismo físico y mental era posible desarrollar una vida espiritual. No cabe duda que las personas sensibles acostumbrados a una vida intelectual rica sufrieron muchísimo (su constitución era a menudo endeble), pero el daño causado a su ser íntimo fue menor: eran capaces de aislarse del terrible entorno retrayéndose a una vida de riqueza interior y libertad espiritual (…)”. ¿Qué tipo de estrategias utilizan los prisioneros políticos para abstraerse de la dura realidad y mantenerse activos en sus causas? ff LPO: Depende de dónde vienen: las guerrilleras se mantuvieron en no arrepentirse por haberse alzado en armas, mantener la moral en alto y leer colectivamente comunicados, que recibían acerca de actividades en favor de prisioneros políticos. Otras prisioneras políticas, con cierta formación académica, escogíamos las lecturas, organizábamos círculos de lecturas, escribíamos, tratamos de mantener el periódico mural y divulgar información de derechos humanos. Además, formamos el colectivo de prisioneras políticas Manuelita Sáenz, fomentamos la educación popular, utilizamos las revistas, proporcionadas por la institución, para nuestras carteleras. Si no la quitaban, la volvíamos a exponer. Redactábamos tutelas, solicitudades para condicionales, y prisión domiciliaria. Mi cama estaba siempre cubierta de documentos y también les enseñábamos a las demás mujeres a no depender de nosotras. Tuve una experiencia de crecimiento personal en la cárcel. El intercambio epistolar y el trabajo de los colectivos dentro de las mismas nos permitían seguir siendo utiles y hacer de la prisión otra trinchera de lucha.

[11]

Absurdo judicial en Colombia Liliany Patricia Obando Villota, nacida en Pasto en mayo de 1970, es una activa militante por los Derechos Humanos y desde hace tiempo solicita que se la respete como individuo y como madre. Por: David Cejas Periodista argentino

El Poder Judicial colombiano, a través de un nuevo fallo expresado en el fiscal Mario Iguarán, ha determinado que no está conforme con el cumplimiento de su condena anterior, en la cárcel del Buen Pastor, por más de tres años y medio, acusada de haber sido la encargada de finanzas y planificadora de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. En un nuevo fallo se la vuelve a condenar argumentando incluso que debe pagar una multa de 707 millones de pesos colombianos, aproximadamente 355 mil dólares. Ahora se la imputa de rebelión. Anteriormente las pruebas esgrimidas fueron los supuestos archivos extraídos del computador de Raúl Reyes, comandante de las FARC, asesinado en la Operación Fénix, cuando se vulneraron las fronteras del Ecuador. Posteriormente la misma Suprema Corte de Justicia invalidó esas pruebas por considerarlas nulas totalmente. Pero el fallo de la Suprema Corte de nada sirvió, porque luego se “rescataron” pruebas supuestamente extraídas de los archivos del computador de Iván Ríos, comandante fariano, asesinado por su propia escolta. Lo llamativo del caso es que jamás fueron exhibidas las presuntas pruebas. Liliany teme que esta actitud de la justicia colombiana derive en el encarcelamiento de otros luchadores que defienden los

Derechos Humanos, sindicales y campesinos del pueblo colombiano. Antes fueron condenados bajo circunstancias muy similares el sociólogo Miguel Ángel Beltrán, apresado en México por supuestos vínculos con Raúl Reyes. Posteriormente el periodista colombiano Joaquín Pérez Becerra también fue detenido y purga su condena en la cárcel modelo La Picota, construida con asesoramiento de Estados Unidos. El único absuelto fue Beltrán, pero en la actualidad sufre un dictamen del procurador Alejandro Ordóñez, quien solicitó que el sociólogo no pueda dictar clases en la Universidad Nacional. No obstante el fallo de Ordóñez, el profesional sigue desempeñándose como profesor en sociología. El caso de Liliany se agrava, porque mientras estuvo detenida en la cárcel del Buen Pastor, sus hijos fueron objeto de filmaciones y exhibidos en fotos públicamente como “Los Hijos de Reyes”. En ese tiempo tenían 4 y 14 años, actualmente todavía son menores, y sus derechos fueron absolutamente vulnerados. Pero la justicia colombiana, nada dijo de estas manipulaciones. Cabe aclarar que el agente judicial (DIGIN) Coy Ortiz, es la misma persona que extrajo los destrozados archivos del computador de Raúl Reyes y quien realizó los seguimientos a los niños de Liliany Patricia Obando Villlota, también socióloga, que fue juzgada bajo una ley diferente a la aplicada a Beltrán. En estas horas ya se emitió el fallo y es muy probable que en los próximos días Obando Villota regrese injustamente a la cárcel del Buen Pastor. En Bogotá muchos se preguntan cuál es el sentido de la palabra justicia...


[12] — El silencio no es una alternativa

Solidaridad internacional para Liliany Obando

Muchos en el Movimiento Sindical en Australia y alrededor del mundo ven con gran preocupación el caso de Liliany Obando, una activista, sindicalista y defensora de los derechos humanos, especialmente de los prisioneros políticos en Colombia. Como muchos alrededor del mundo, nosotros estamos muy preocupados por la condena de Liliany por la Corte colombiana, proceso en gran medida basado en evidencia que ha sido encontrada corrupta. Un serio extravío de la justicia parece haber ocurrido, que no sólo afecta a Liliany sino también a muchos otros prisioneros quienes enfrentan el mismo destino. El Movimiento Sindical en Australia e Internacionalmente ha hecho campaña largamente en apoyo del derecho a la libertad de asociación, sin temor de encarcelamiento y otras represalias desde el Estado u otros. Para que una verdadera democracia pueda existir, el Estado debe, particularmente en la aplicación de unas leyes punitivas, asegurarse de que el sistema sea impecable. Además, en un mundo donde, aún en democracias avanzadas como Australia, sindicalistas, trabajadores, activistas de derechos humanos, académicos, refugiados y otros están bajo el ataque de fuerzas conservadoras y capitalistas, es importante que aquellos quienes desean lograr un mundo más igual, justo y pacífico puedan abogar por organizar, protestar, hacer campañas y finalmente ganar mejores condiciones sin el temor de la represión. La siempre creciente desigualdad en el mundo, entre aquellos con riqueza y poder, y aquellos sin ella, sólo puede ser abordada con el reconocimiento y la intransigente aplicación de los derechos humanos fundamentales, incluyendo la abolición de leyes injustas y el excesivo poder del Estado. Nosotros todos debemos manifestarnos alrededor de aquellos que luchan por la justicia, como Liliany en nuestros continuados esfuerzos por lograr un mundo más justo y humano. RITA MALLIA Presidenta CFMEU (Rama Nueva Gales del Sur) División de Construcción Sindicato de la Construcción, Forestales, Minería y Energía, Australia Abril 16 2014

Corte colombiana rechaza apelación de la prisionera política Liliany Obando

By: T. Whitney Jr. Red International en Solidaridad con las Prisioneras y Prisioneros Políticos Colombianos - INSPP Abril 16 de 2014

El 3 de abril, la Corte Suprema colombiana anunció su rechazo de una apelación de la sentencia y condena dictada en 2013. La condena de la prisionera política por “rebelión” se mantiene, como una sentencia de cinco años y ocho meses de detención domiciliaria y una multa de 707 millones de pesos, ($368.347 dólares). La anteriormente directora de derechos humanos para FENSUAGRO, el sindicato de trabajadores agrícolas más grande de Colombia, goza de un amplio apoyo internacional. La Corte retiró un cargo contra ella, el de “administración de recursos con fines terroristas”. Su condena incluye el tiempo ya servido en detención preventiva al Estado. El tiempo restante bajo detención domiciliaria no es claro, probablemente menor a dos años. Al confinar a Obando a detención domiciliaria, la Corte reconoció su condición de cabeza de familia con dos hijos, una clasificación que ella largamente buscó, y también reconoció que, como una socióloga, ella no era peligrosa para la sociedad. Detenida en Agosto, 8 de 2008, había sido confinada en la Prisión de mujeres Buen Pastor en Bogotá, hasta que fue dejada en libertad provisional el 1 de marzo de 2012. En Prisión, Obando hizo campaña para defender los derechos de los prisioneros, especialmente de las prisioneras políticas. Ella asumió un papel de liderazgo en el Colectivo de Prisioneras Políticas “Manuelita Sáenz”, cuyo trabajo se extendió a otras prisiones colombianas e incluso internacionalmente. El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, ella publicó un estudio, “De la exclusión de las mujeres en la sociedad y en la política a la invisibilización en la prisión”, desde entonces ampliamente difundido. Obando es una socióloga y documentalista. Una semana antes de su detención, ella emitió un informe documentando los asesinatos de 1500 miembros de FENSUAGRO. Trabajando con FENSUAGRO, Obando se reunió con sindicatos y organizaciones políticas en el extranjero, informándoles acerca de la realidad colombiana. Los fiscales acusaron a Obando de pertenecer a la Comisión Internacional de las FARC. Su caso se basó en los archivos tomados de los computadores de líderes de las FARC incautados durante el ataque de los militares colombianos a un campamento de las FARC en Ecuador el 1 de marzo de 2008. En 2001 la Corte Suprema colombiana invalidó la legalidad del contenido de los computadores. La corte de apelaciones aparentemente puso poca atención a esa decisión. Desde que dejó la prisión a principios de 2012, Obando ha trabajado por los prisioneros políticos y por la justicia social y la paz en Colombia. Ella ha contribuido en campañas orientadas tanto en lo educacional como en la acción tales como la “Cátedra Libre y Abierta contra la Nueva Inquisición”, y en aquellos grupos de “Larga Vida a las Mariposas” y “Yo te Nombro Libertad”, ambos dedicados a los prisioneros políticos. Ella ha tomado un papel de liderazgo con la Red Internacional de Solidaridad con las Prisioneras y Prisioneros Políticos Colombianos. Junto con su familia, Obando bajo detención domiciliaria, ha experimentado hostigamiento, persecución y monitoreo en las manos de oficiales de seguridad. El nuevo esfuerzo de solidaridad “Yo Te Nombro Libertad”, está activo en su nombre.

Boletín el silencio no es una alternativa no 4 abril 2014  
Boletín el silencio no es una alternativa no 4 abril 2014  
Advertisement