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Comunidad de médicos clínicos AÑO 2, NÚMERO 4 MAYO DE 2010 EINIMP0178

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/Sm Sumario

Nro. d e página

1

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Tema

4

Símbolo de la sección Nombre

Notas de interes

3

Mv Mirá vos

6

Clínicos y mucho más

4

Nt

Nota de tapa

12

Médico de montaña

2

Ser médico en Japón

22

Cómo dar malas noticias

1

En Cm Op

entrevista

20

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Maratón de agua

Rn

Clínicos en el mundo

Opinión

24

Ser jefe

Estancia Colomé

Lg

lugares

Analizan el caso de Dr. House

el caso de House

32

1

28

Una colección de libros

1

Re Hs Tx

Reunión

30

26

Textos

Golf

Bn

bienestar

34

Aplicaciones Iphone

In

Informática

Staff Ojo clínico es una publicación de Capital Intelectual S.A. Francisco Acuña de Figueroa 459 (C1180AAG) Ciudad de Buenos Aires Tel. 4866-1881 Fax. 4861-3172 Contenidos y diseño. Happy Together Contenidos / Asesor médico. Ricardo Coler. / Comercialización de publicidad. 4866-1881 / Impresión. Nexo Grafico S.A, Corrales 1659 (Capital Federal) / Registro de la propiedad intelectual Nº 297625. Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial. Sugerencias y comentarios: revista@ojoclinico.net


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/Mv Mirá vos

Autos libres de humo “Proteger a los niños es una prioridad para la salud. La conducta de los fumadores adultos debe cambiar radicalmente para lograr ese objetivo”, afirmó el director del Colegio Real de Médicos de Gran Bretaña, Sir Liam Donaldson, al presentar un documento en el que se recomienda prohibir el cigarrillo en los autos particulares. La iniciativa, similar a la que ya rige en algunas ciudades de Estados Unidos, Canadá y Australia, se enmarca en la búsqueda de endurecer leyes para cuidar a los fumadores pasivos de los efectos del humo del tabaco. La entidad también propone aplicar la restricción en lugares públicos abiertos con presencia de niños, como los parques.

Semana eHealth en Barcelona El Centro Internacional de Convenciones de Barcelona fue escenario de la “Semana eHealth 2010”, que congregó a más de 2500 referentes del ámbito de la salud en Europa, desde funcionarios públicos hasta clínicos de distintos países, proveedores de servicios médicos y responsables de sistemas de información. El evento, realizado en marzo, albergó la Conferencia Ministerial de Alto Nivel sobre eHealth y la Exposición del Mundo de las TI Sanitarias. Entre otros temas, se analizaron los desafíos globales en materia de sanidad digital, el rol de las redes sociales como herramientas de difusión y prevención y los cambios en el vínculo con los pacientes derivados de la introducción de las nuevas tecnologías. Más información en www.ehealthweek2010.org

El arte de curar Tres libros recientes de autores españoles abordan el tema de las representaciones de la práctica médica y las distintas enfermedades en el arte pictórico a través de los siglos. Se trata de La medicina en la pintura: El arte médico (de Jordi Vigué y Melissa Ricketts), El médico de familia en el arte (Félix González Núñez, José González Núñez y Ana Orero González), y La medicina en la pintura (Alejandro Arís). Los dos primeros fueron publicados por la editorial especializada Ars Médica y el último por Lunwerg Editores. En sus páginas se analizan diversas obras, desde cuadros como Lección clínica en la Salpetrière, del austríaco André Brouillet (1857-1914), hasta un grabado de 1830 del caricaturista inglés George Cruikshank titulado El dolor de cabeza.


Comunidad de médicos clínicos

/An Anécdotas

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Nota de tapa

Clínicos y mucho más El doctor Vega practica parapente. La doctora Stella Lapolla es fotógrafa. Amado es médico clínico e historiador. Maximiliano Quindt combate el estrés que le producen las urgencias con estupendas excursiones de pesca. La medicina tiene una característica: produce pasión. Y algunos han logrado matizarla con otras actividades que, están seguros, los hace mejores en su profesión. Por Martín de Ambrosio Fotos Pedro Otero - Marcos García - Sergio Ruiz

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Comunidad de médicos clínicos

Cada ada vez que me encuentro con mis amigos, me recuerdan que a cada uno le debo un par de zapatos”: ese es el resumen que Daniel Vega, cardiólogo mendocino, nos hace de su adicción al parapente. Pero ¿a qué se debe el reclamo? Vega estaba volando cuando recibió el llamado de un paciente que lo requería de urgencia. No dudó, y se tiró en el paracaídas que lleva siempre a mano. Era uno de sus primeros vuelos, y con el apuro y la inexperiencia no pasó el aviso de lo que había hecho. Tampoco se le ocurrió que una vez en tierra, al paracaídas había que dejarlo plegado y no como lo vieron sus compañeros, completamente desparramado, un claro signo para los entendidos de que las cosas podrían haber salido mal. “Me sentía culpable por estar volando un día de semana en lugar de trabajar, así que atendí el celular como si estuviera en el consultorio. Respondí a la emergencia sin tener en cuenta el tiempo que me llevaría caminar hasta una ruta y esperar que me vinieran a buscar. Mis amigos salieron corriendo para averiguar qué me había pasado, y como todo ocurrió en una zona de montaña complicada, los zapatos que llevaban puestos quedaron destruidos.” Ahora, sus posibilidades de volar son más esporádicas. A los 50 años, acaba de tomar el cargo de director del hospital El Carmen de Mendoza. “Vue-

Nota de tapa

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lo muy poco –comenta con añoranza–. El parapente es una actividad para la que se necesita mantener una constancia; no se puede perder el timing. Hoy mi función casi no me lo permite: la gestión en el hospital se lleva todo mi tiempo y más también”. ¿Lo lamenta? “No lo lamento, pero tengo cierta nostalgia. Una especie de melancolía, como la saudade de los brasileños”, explica, tratando de que sus palabras se ajusten con precisión a lo que siente. Sin embargo, para Daniel Vega el parapente no es una actividad que se conjugue solamente en pasado; él sabe que su cargo tiene un plazo que finaliza en el 2011. Después podrá volver a volar. Lo dice y se le notan la alegría y la excitación.

El doctor Vega comenzó a dedicarse al parapente en 1994 pero, la profesión médica lo puso en jaque y encontrar momentos para practicar parapente es siempre un desafío.

Dr. Daniel Vega Director de Hospital El Carmen de O.S.E.P.


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/Nt

Nota de tapa

Dra. Stella Lapolla Hospital Santojanni

A través de una lente Cuando la niebla se detiene sobre Palermo o la lluvia despeja los paseos de Puerto Madero, es posible que la doctora Stella Lapolla se encuentre en la zona, registrando con su cámara algo que sólo el ojo entrenado del fotógrafo puede ver. Salir, caminar y capturar la imagen, cual francotirador virtuoso. Como cuando en Magdalena, provincia de Buenos Aires, dos chicos jugaban en el río con la luz del sol vertical sobre sus cabezas. El mediodía es un horario que los fotógrafos aborrecen por la mala combinación de luces y sombras. Sin embargo, para Stella Lapolla, médica clínica del hospital Santojanni, fue el momento perfecto para la toma. Y la foto no tiene retoques: “Todavía uso una cámara analógica, aunque me cueste conseguir rollos”, aclara ella. Buscando algo que le permitiera hacer un paréntesis en su actividad como médica, Lapolla se anotó, hace unos diez años, en un fotosafari. Recorrió Córdoba, los Esteros del Iberá y algunos destinos en el extranjero mirando la realidad a través del objetivo de su cámara reflex. Desde ese momento, y sin darse cuenta, se fue convirtiendo en fotógrafa. Una actividad que la conecta con lo más vívido, con la belleza, y que le da un respiro del estructurado conocimiento científico de la medicina. En uno de sus trabajos se dedicó a fotografiar a gente en situación de calle. Pidiéndoles autorización, logró una serie de retratos que hoy son el documento de una época del país. La imagen de una chiquita en las escaleras de la Catedral de Buenos Aires le valió un premio en el concurso de arte de las Jornadas Científicas del hospital.

El médico sanmartiniano A Juan Amado, otro mendocino, médico clínico, la pasión por la obra de San Martín le llegó antes que su vocación por la medicina. De chico ya se fascinaba mirando los retratos del Libertador y escuchando las historias de las batallas en lo que por entonces era territorio virreinal. Hoy es presidente de la Asociación Sanmartiniana de Luján de Cuyo; lleva cinco años en el cargo y ya fue reelecto dos veces. “San Martín es una personalidad histórica


fascinante, es como quedar atrapado por una red de la que no se puede salir pero que resulta confortable”, describe el doctor Amado. La medicina, claro, es su otra gran pasión. Pero en las horas y horas que pasa en el consultorio, nunca se olvida de la historia. “A través de ella pude descubrirme a mí mismo, saber quién soy desde el punto de vista de mi idiosincrasia como argentino, entender por qué somos como somos”. Metodológicamente, explica Amado, la historia es algo similar a lo que hacen los médicos: hay que indagar, diagnosticar y buscar patrones. Con idéntica vocación trata los temas médicos y los históricos; entre ellos, por ejemplo, la ubicación de un campamento de granaderos en Luján de Cuyo en 1819. O una investigación sobre la salud del propio Libertador, en la que conjuga felizmente sus

dos profesiones. “San Martín fue un hombre muy enfermo. Como médico, me es más sencillo hacer este tipo de investigación, aunque tratar de indagar los padecimientos de un personaje que murió en el siglo XIX no es tarea fácil. Pero hay documentación como para elaborar una hipótesis correcta.” Algo es cierto: para Amado, el hecho de que los días tengan nada más que 24 horas es una limitación, ya que ambas actividades lo requieren a tiempo completo. La Asociación que preside lleva a cabo un sinfín de actividades sociales y comunitarias, en las que muchas veces San Martín parece la excusa de un acto noble. “Visitamos escuelas y ofrecemos charlas y material fílmico. Hace poco, en Agrelo pasamos películas sobre la batalla de Maipú, donamos libros y hablamos con los alumnos, que nos hicieron muchas preguntas. Estaban muy interesados.”

Dr. Amado Centro de Salud “Dr. David Busana”


Dr. Maximiliano Quindt Consultorio particular

De la clínica al río A Maximiliano Quindt, de Paraná, le encanta ser médico clínico. Disfruta mucho de su trabajo, pero sabe que ese disfrute no sería tal si no pudiera matizarlo con su otra gran pasión: la pesca. Es más: Quindt cree que la pesca es un adiestramiento para el trabajo cotidiano: “Por el volumen de gente que vemos cada jornada, a diferencia de otras profesiones, la paciencia es una herramienta fundamental para la buena relación médico-paciente, y la pesca es la mejor forma de entrenamiento para eso”. “La sensibilidad para sentir el menor toque en el sedal, la espera del tiempo ideal para dar el cañazo, el temple necesario para no enojarse y tirar todo al diablo cuando uno falla otorgan la entereza suficiente como para aguantar historias repetidas, picazones invalidantes, catarros mortales y toses que producen impotencia. Si a la pesca en sí misma se le suman compañeros con los que se puede dialogar, comestibles y bebidas en abundancia, tenemos un cóctel infalible contra el estrés”.

“Puedo asegurar que después de una jornada de pesca con amigos la visita al psicólogo es totalmente innecesaria” Para el doctor Quindt, un entrerriano que tiene muy a mano los ríos en los que ejerce su plácido hobby, las jornadas de pesca vuelven a darle sentido a la profesión en la medida en que es una forma de ayudar a otros seres humanos. Sus colegas también se quejan de lo que llaman “pacientes errantes”, capaces de volver una y mil veces a una consulta por los mismos (o apenas diferentes) síntomas. El fastidio, ese costado detestable (no sólo de la medicina), logra conjurarse con una caña, un anzuelo y una carnada. “Puedo asegurar que después de una jornada de pesca con amigos y algo que nos suelte la lengua, la visita al psicólogo es totalmente innecesaria: el alma se torna limpia y queda lista para otra semana de trabajo a full con un chaleco antibalas muy efectivo”. Es difícil ser médico. Pero más aún si a esa vocación se le agrega otra pasión devoradora que, como la original, insume horas, dedicación, ansiedades, expectativas y lo mejor de cada uno. Sin embargo, hay quienes logran que esas pasiones convivan: la oficial, la regulada, la hija de la Academia, con la otra, nacida del vértigo, del amor a un personaje histórico o de la necesidad de descansar del mundanal ruido acompañado de buenos amigos.


Comunidad de médicos clínicos

Nota de tapa

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Daniel Vega

Vivir la adrenalina del parapente, requiere de grandes esfuerzos para un médico, pero vale la pena el esfuerzo.

“La paciencia es una herramienta fundamental para la buena relación médicopaciente y la pesca es la mejor forma de entrenamiento para eso”

Stella Lapolla

La fotografía la ha llevado a descubrir nuevas facetas propias y de su entorno. Recorriendo paisajes y experiencias propias y ajenas, reparte su tiempo entre la medicina y los retratos.

Juan Amado

Su pasión por el Libertador, lo llevó a presidir la Asociación Sanmartiniana de Luján de Cuyo. Hoy encuentra muchos paralelos el día a día del consultorio.

Maximiliano Quindt

En su Paraná local, supo hacer convivir lo que el considera casi una “terapia”, la pesca, y su profesión de médico.


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/En Ramón Chiocconi, médico de montaña

“Actuamos en entornos adversos y con recursos limitados” Desde Nepal y a poco de treparse al techo del mundo, este intrépido barilochense cuenta cómo es curar y rescatar heridos a miles de metros sobre el nivel del mar.

E

l alpinismo y la ciencia médica son las dos pasiones de Ramón Chiocconi. Y él encontró la fórmula para combinarlas en una misma actividad: se convirtió en el máximo referente argentino en Medicina de Montaña, una especialidad tan compleja como fascinante, que viene experimentando un sostenido crecimiento en la Argentina. Casado y padre de dos hijos, Chiocconi preside el Club Andino Bariloche y acredita una extensa trayectoria profesional como guía, rescatista y hasta instructor de esquí. A sus 39 años, exhibe varios pergaminos en su CV de montañista: hizo cumbre en el Aconcagua, se les animó a los Alpes suizos y hasta desafió los inhóspitos hielos continentales y antárticos. Lejos de conformarse, ahora va por el premio mayor: la cima del Everest (ver recuadro). En el rol de médico, su trayectoria no es menos destacada. ¿Qué implica ser médico de montaña? La medicina de montaña es una especialidad con muchas aristas. Su desarrollo abarca aspectos como la medicina de altitud, las expediciones, los rescates y la atención de patologías ocasionadas por la exposición al frío. El reto máximo pasa por manejar situaciones médicas con recursos limitados en medios adversos y durante períodos de tiempo a veces muy prolongados. ¿Cómo te formaste para ejercer esta disciplina? La formación excede la cuestión médica: ante todo, un médico que integra una expedición o un grupo de rescate debe tener las habilidades necesarias para ser independiente en cada tipo de terreno. En lo personal, me ayudó el hecho de haber crecido en Bariloche y sus montañas, escalando en verano y esquiando en invierno. A ello le sumé la experiencia de muchos años de práctica en oficios como guía de montaña e instructor de esquí. Mi capacitación “formal” como médico de montaña comenzó en 2000, cuando participé del congreso mundial de la especialidad que se realizó en Arica, Chile. Luego asistí a diferentes cursos y eventos afines en Barcelona, los Pirineos y Suiza, hasta que en 2005 organicé en Argentina el

primer curso de esta disciplina (ya llevo realizados tres) y luego en 2008 hice lo propio en Ecuador. ¿En qué consiste tu rutina laboral? Sigo una rutina laboral en el invierno, ya que integro como responsable médico la patrulla de esquí del cerro Catedral, donde trabajo de 8.30 a 18.30. El resto del año no tengo rutina fija, lo que a veces implica irme por varias semanas de casa en alguna expedición o a trabajar en alta montaña, como he hecho en proyectos de minería en San Juan o el Aconcagua. En otras ocasiones realizo coberturas médicas acompañando empresas a la montaña o en carreras de aventura. También soy miembro de la Comisión de Auxilio del Club Andino Bariloche y debo salir varias veces al año a participar en distintos tipos de rescate. Desde hace un año, además, soy el coordinador médico del helicóptero para emergencias que está basado en Bariloche. ¿Cuáles son las patologías más comunes? Aquellas relacionadas con la altitud y el frío, Aquellas relacionadas con la altitud y el frío, como la hipotermia, que es una amenaza siempre latente. En cuanto a las lesiones, las más frecuentes son los traumatismos, desde esguinces leves hasta politraumatismos con riesgos vitales.

“Un médico que integra una expedición o un grupo de rescate debe tener las habilidades necesarias para ser independiente en cada tipo de terreno. ”


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¿Qué desafío extra implica ejercer la profesión en condiciones tan extremas? El desafío de llegar a lugares remotos, muchas veces con una importante limitación en los materiales e instrumentos que se pueden transportar hasta el paciente, lo cual exige una gran capacidad de improvisación y un manejo adecuado de la incertidumbre. Ante todo, uno debe estar equipado y preparado para minimizar las amenazas a la propia supervivencia. ¿Estás en contacto con colegas de otros países? Sí. En la medicina de montaña existe una especie de hermandad, y siempre estamos apoyándonos recíprocamente: así como vinieron médicos extranjeros a enseñar a los cursos que organicé aquí, yo fui invitado como instructor a distintos países. Además, represento

Entrevistas

a la Argentina en dos de las grandes instituciones internacionales que difunden y desarrollan la medicina de montaña: la Comisión Internacional de Medicina de Emergencias en Montaña (MedCom ICAR) y la UIAA (Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo). Ambas organizan reuniones periódicas y conferencias.

“En la medicina de montaña existe una especie de hermandad, y siempre estamos apoyándonos recíprocamente”

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/En

La experiencia en montaña implica el trabajo médico comunitario, adonde se conforma una verdadera red de comunicación, incluso paradójica en la soledad de la montaña.

¿Qué atributos y virtudes distinguen a un buen médico de montaña? Además de tener los conocimientos de las patologías específicas de montaña, debe demostrar el criterio suficiente para adaptarlos a las situaciones particulares de cada caso. Y, sobre todo, ser capaz de moverse en los diversos terrenos difíciles con independencia y solvencia. ¿Puede un clínico formarse como médico de montaña? Sí. Las patologías que hay que tratar con mayor frecuencia son básicamente clínicas, además de las emergencias. El reto principal está en la capacidad de moverse con solvencia en la montaña. ¿Cómo manejás el vínculo con los pacientes en situaciones límite? Son casi todos escenarios extremos, en los cuales es el paciente quien –consciente o inconscientemente– primero reconoce la complejidad de la situación y se “somete” a las decisiones médicas y del grupo de rescate. Esa suele ser la regla. ¿Cuáles son las situaciones más complejas que te tocó afrontar? Las mayores emergencias en montaña son las avalanchas. Sabemos que al detenerse la caída de nieve, más del 90% de los atrapados están vivos. Sin embargo, a las dos horas menos del 10% permanece con vida: en ese breve lapso hay que llegar al lugar, encontrar a las personas y comenzar el tratamiento. Es un trabajo de equipo y exige una logística compleja. Y cada invierno hay más gente exponiéndose a los riesgos de las avalanchas.

“Las patologías que más frecuentemente hay que tratar son básicamente clínicas, además de las emergencias. El principal reto está en la capacidad de moverse con solvencia en la montaña”. ¿Con qué otras especialidades médicas se relaciona tu función? Emergentología principalmente, cuando se trata de los rescates. Y bastante clínica y traumatología. ¿Cómo evaluás el desarrollo de la medicina de montaña en la Argentina? La especialidad recién está comenzando en el país, pero tiene un inmenso futuro y un gran potencial. Los equipos de rescate que mejor funcionan son los voluntarios, en particular las Comisiones de Auxilio de Bariloche y El Chaltén. Falta aún mucha organización interinstitucional y planificación a mediano y largo plazo. Necesitamos alcanzar estándares de formación continua y aplicarlos a través de cursos en toda nuestra Cordillera, y recibir mayor reconocimiento y apoyo por parte del Estado.


Comunidad de médicos clínicos

Entrevistas

A la conquista del Everest El reportaje con Ramón Chiocconi se realizó vía correo electrónico, cuando él se encontraba en la antesala de su máxima aventura: escalar el monte Everest, el más alto del mundo (8848 metros sobre el nivel del mar), como jefe de la Expedición Argentina Everest 2010. “Estas palabras las escribo desde Lobuche, un pequeño poblado del valle del Khumbu, en Nepal”, contaba Ramón allá por mediados de abril, mientras se aclimataba antes de partir rumbo al campamento base.

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“Las mayores emergencias en montaña son las avalanchas. Sabemos que al detenerse la caída de nieve, más del 90 por ciento de los atrapados están vivos”

“Estoy en esta expedición como montañista y con el mismo objetivo que mis cuatro compañeros: llegar a la cumbre. Pero soy, inevitablemente, el médico de nuestro grupo y de muchos otros grupos con los que nos vamos encontrando”, decía entonces. Y agregaba: “Me documenté y me imaginé todas las situaciones con las que podríamos toparnos, y traje la medicación y el equipamiento necesarios para enfrentarlas. La altitud y el frío extremos son los grandes desafíos, pero también están los riesgos de avalanchas o caídas en grietas, sin olvidarnos de las patologías infecciosas, respiratorias altas y gastrointestinales. Si algo grave ocurre en la montaña, el resultado no dependerá sólo de nosotros sino de la capacidad de trabajo en equipo de todos aquellos montañistas que en ese momento se encuentren en las cercanías”.

La expedición cuenta con el aval oficial de la Federación Argentina de Ski y Andinismo y la Secretaría de Turismo de Bariloche, y ha sido declarada de interés municipal por el Concejo Deliberante de esa ciudad. Más información: www. everest2010.com.ar. Clínico al límite

Las patologías más habituales en la montaña son clínicas; el mayor requerimiento es moverse con solvencia en la montancia.


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/Cm

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Por Ariel Duer

Clínicos en el mundo

Radiografía de un sistema de avanzada

En esta potencia asiática, la profesión es muy exigente por la cantidad de personas que cada médico debe atender; casi toda la población tiene seguro social y prácticamente no existen los consultorios privados. La principal falencia: la falta de trato personal con el paciente.


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U

na de las poblaciones más longevas del mundo se encuentra en Japón. La esperanza de vida al nacer alcanza los 82 años y, en todo el país, las personas de más de cien años superan las 20.000. Se cree que esto se debe a la buena alimentación (basada principalmente en el consumo de arroz y la escasez de proteínas y grasas), la vida activa y la calidad y el alcance de la atención médica. “Casi el 100 por ciento de la población tiene seguro social; de lo contrario, los costos serían altísimos. Sin embargo, las consultas no están completamente cubiertas; siempre hay un monto extra que abonar”, explica el doctor Hideyasu Maeda, de la mutual de la Asociación Japonesa en Argentina. Y agrega: “También existe un seguro especial para indigentes y otro para los mayores de 75 años, a quienes sí se les cubren la totalidad de sus gastos”. Si bien en Japón ser médico es una profesión muy prestigiosa y rentable, también es muy exigente. Los clínicos no pueden tomarse más de diez días de vacaciones al año por la cantidad de pacientes que deben atender: en el país, por cada 100.000 personas hay 198 médicos, mientras que en Francia, por ejemplo, hay 337 médicos por cada 100.000 habitantes, en Estados Unidos 256 y en Bélgica 449. Con una población total de unos 127 millones de personas (es el décimo Estado más poblado del mundo), el principal problema de la medicina en Japón es la falta de contacto con el paciente. “Si

Clínicos en el mundo

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bien el aspecto científico está muy avanzado, hay una falencia importante en la relación con el paciente. Cada médico atiende a muchas personas con la ayuda de enfermeros y asistentes, por lo que su tarea muchas veces se limita a completar una ficha y solicitar análisis sin conocer demasiado a la persona”, explica Maeda. Para reforzar esta relación e incrementar la cantidad de médicos, el gobierno japonés estableció que debe haber al menos una facultad de Medicina en cada provincia (Japón tiene 21 provincias y dos territorios especiales, Tokio y Osaka). Formación ardua “La carrera dura siete años y tiene un ingreso muy exigente: los aspirantes suelen prepararse durante tres años para rendir el examen de admisión”, asegura el profesor Hideki Soma, del Centro de Terapias Japonesas Kenkodo. Además, estudiar Medicina puede ser muy costoso: hay que pagar una cuota que puede costar mil dólares por mes (en los establecimientos públicos) y hasta cuatro veces más (en los privados). “Hay un sistema que te permite cursar la carrera y pagar los gastos una vez recibido. También hay becas, pero sólo para los primeros estudiantes de cada clase”, aclara Soma. Otro dato: en Japón casi no existen los consultorios privados. La mayoría de los médicos se agrupan en clínicas especializadas, ya que tienen la posibilidad de obtener financiamiento de las universidades donde estudiaron.

Vanguardia

El sistema de salud de Japón cuenta con los mayores avances tecnológicos.


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/Cm Clínicos en el mundo

Tradición y modernidad

En la actualidad, la Kampo se ejerce ampliamente: sus profesionales practican la acupuntura, moxibustión, fitoterapia (el uso de hierbas medicinales) y el masaje Shiatsu, entre otras técnicas.

En Japón, la medicina occidental se combina con la Kampo, basada en técnicas milenarias chinas. Introducida al país entre los siglos III y VIII, fue modificada por los japoneses para atender las necesidades locales y, durante aproximadamente diez siglos, se convirtió en la más utilizada y difundida en el país. Sin embargo, a fines del siglo XIX el gobierno comenzó a propagar y promover la medicina alopática por sobre la tradicional. Los nuevos doctores comenzaron a ser entrenados sólo en la práctica occidental y, en 1920, menos de cien profesionales ejercían la Kampo. El resurgimiento del interés público por esta vertiente ocurrió después de la Segunda Guerra Mundial, cuando disminuyeron las restricciones gubernamentales. En la actualidad, la Kampo se ejerce ampliamente: sus profesionales practican acupuntura, moxibustión, fitoterapia y masaje shiatsu, entre otras técnicas, y se forman en escuelas especializadas con estudios que duran entre cuatro y cinco años. Según Hideyasu Maeda, la Kampo representa entre el 10 y el 15 por ciento de la medicina en Japón, y muchas de sus herramientas están comenzando a ser incorporadas por la alopatía.


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/Rn Reunión

Maratón solidaria

El mundo corrió por el agua

Elea patrocinó la edición argentina de esta iniciativa global tendiente a generar conciencia sobre el drama de quienes no tienen acceso a agua limpia y segura.

S

eis kilómetros. Eso es lo que, en promedio, recorren a diario miles de niños y mujeres para conseguir agua potable. Seis kilómetros, también, atravesaron hasta cruzar la meta las más de 7 mil personas que participaron -el domingo 18 de abril- de la Maratón del Agua, auspiciada por Elea. La coincidencia, claro, no fue azarosa: tuvo como objetivo simbolizar aquel silencioso y cotidiano trajín que protagonizan quienes, en pleno siglo XXI, todavía carecen de acceso a este elemento esencial para la vida. En Buenos Aires, una de las 190 ciudades donde se realizó en simultáneo la iniciativa global “Live

Earth Run for Water”, la cita fue en los Bosques de Palermo. Bajo un generoso sol de otoño, corredores y espectadores pudieron disfrutar de un recital de Kevin Johansen frente al Planetario, y de múltiples propuestas y actividades educativas relacionadas con el cuidado del medio ambiente. La competencia, dividida en tres categorías (varones, mujeres y discapacitados), fue apenas una saludable excusa para promover la toma de conciencia sobre la crisis mundial del agua y el drama que padece gran parte de la humanidad. Elea, uno de los sponsors, estuvo presente a través de un stand donde, entre otras cosas, se en-


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Reunión

tregaba a cada participante su correspondiente kit con la remera oficial, el dorsal, material informativo y muestras de productos del laboratorio. El apoyo a este evento estuvo alineado con la búsqueda sistemática de la compañía de continuar reforzando su compromiso ambiental y contribuir a la protección del entorno natural. Parte de lo recaudado en concepto de inscripciones será destinado a la ONG Espacio Agua, con miras a desarrollar proyectos orientados al uso racional y sustentable de los recursos hídricos.

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La competencia, fue apenas una saludable excusa para promover la toma de conciencia sobre la crisis mundial del agua y el drama que padece gran parte de la humanidad.

Más información: www.concienciaelea.com.

Petitorio global Live Earth, la ONG organizadora de esta iniciativa, elaboró un “Petitorio por el agua” que ya firmaron millones de personas en diferentes países. El documento destaca que “todo el mundo debería tener acceso a agua limpia”, ya que se trata de un recurso “esencial para el desarrollo”. La meta es estimular “la innovación y la cooperación entre individuos, comunidades, gobiernos, organizaciones sin fines de lucro, corporaciones e instituciones mundiales” para asegurar el acceso al agua potable, y que el mismo sea declarado por Naciones Unidas un derecho humano universal.


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/Op

Por Jorge Galperín

Opinión

Consejos de un especialista

Cómo transmitir malas noticias

El autor aporta valiosas recomendaciones para encarar un desafío tan sensible y complejo como el de comunicar al paciente o a su familia un diagnóstico ingrato.

Jorge Galperín Doctor en Medicina, profesor titular de Medicina Familiar (Universidad Favaloro)

S

alvo contadas excepciones, en las facultades de Medicina no se enseña a comunicar malas noticias. Este déficit en la formación redunda en una serie de errores habituales, como el de no escuchar con la debida atención todo lo que el paciente dice o pregunta. Así, la respuesta del médico al momento de transmitir un diagnóstico ingrato no siempre es la más adecuada, tanto en la forma como en el contenido de su discurso. ¿Qué entendemos por “mala noticia”? La confirmación de una enfermedad grave lo es, sin dudas. Pero los médicos lidiamos también con el desafío de comunicar muchas otras malas noticias, desde explicarle a un deportista que determinada lesión le impedirá continuar desempeñando su actividad hasta informarle a un matrimonio que no podrá concebir hijos. Como se ve, nos referimos a un muy amplio espectro de situaciones. Hay que tener en cuenta, en todos estos casos, que el texto es tan importante como el contexto. Además de lo que se dice, importa cuándo, cómo y dónde se lo dice. No es lo mismo conversar con los pacientes o sus familias en la privacidad de una sala o un consultorio, con tiempo suficiente para evacuar eventuales dudas y brindar la contención necesaria; que dialogar a las apuradas, de pie y en medio de un ruidoso pasillo de hospital. Habiéndome especializado en esta compleja materia, puedo aportar algunas recomendaciones. No existe una fórmula infalible y cada paciente presenta un desafío específico. Pero en líneas generales, a la hora de comunicar malas noticias, hay determinados recursos y actitudes que ayudan a minimizar errores y dificultades: No decir nada que no sea cierto. Bajo ninguna circunstancia hay que mentir, aunque en ocasiones resulte aceptable omitir ciertas verdades. No decir más de lo que el paciente quiere saber. Limitarse a contestar sus preguntas y a informarle sobre aquello que manifiesta deseo de conocer. No romper la negación del paciente. Aceptarla como parte de su propio proceso interno de asimilación del cuadro que padece, mientras no rechace u objete el tratamiento.


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Intentar encontrar alguna razón para la esperanza. Resaltar las eventuales perspectivas de recuperación; garantizar que se agotarán los medios para paliar el sufrimiento y para brindar al paciente la mejor calidad de vida posible. Mitigar el dolor de las malas noticias. ¿Cómo? Mostrando consideración hacia los sentimientos del paciente, dándole tiempo para formular preguntas y asegurándole el apoyo continuado: que entienda que no se lo dejará solo. Otras cuestiones que favorecen la comunicación pasan por entablar una relación de confianza con el paciente y conocer sus ansiedades, tomar cada uno de sus síntomas con seriedad (sin minimizarlos), no tranquilizarlo prematuramente, resaltar los aspectos positivos o favorables, no marcharse inmediatamente después de dar una mala noticia y emplear un lenguaje llano y accesible.

Opinión

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modo de cierre, reproducir un fragmento de un histórico fallo de la Cámara Civil y Comercial de la provincia de Córdoba, que sentó jurisprudencia y expresa el necesario equilibrio que el tema en cuestión exige: “Tratándose de responsabilidad médica, cada caso debe ser resuelto con un alto criterio de equidad; sin excesiva liberalidad, para no consagrar prácticamente la impunidad –con el consiguiente peligro para el enfermo–, y sin excesiva severidad que lleve a tornar imposible el ejercicio de la medicina”.

No es lo mismo conversar con los pacientes o sus familias en la privacidad de una sala o un consultorio, que dialogar a las apuradas, de pie y en medio de un ruidoso pasillo de hospital. EL ROL DE LA FAMILIA Hay familias que se avergüenzan o se alejan del pariente enfermo, por razones que van desde el temor al contagio hasta insólitas supersticiones. Otras familias, en cambio, se acercan a él y ayudan. En cualquier caso, el médico debe hablar con los allegados más íntimos del paciente, contenerlos y guiarlos para que abandonen posibles prejuicios o temores infundados y canalicen su apoyo de la mejor manera. Vale destacar que los clínicos, a diferencia de -por ejemplo- traumatólogos o cirujanos, suelen establecer vínculos duraderos con sus pacientes, al atenderlos en forma continua durante varios años. Esto constituye un punto a favor para generar el entorno de confianza recíproca que permitirá encarar del modo más efectivo la hipotética comunicación de una noticia de este tenor. Una última sugerencia: al transmitir el diagnóstico, conviene desaconsejar la búsqueda de información médica en Internet. Se trata de una práctica cada vez más extendida aunque muy riesgosa, porque en la mayoría de los casos no hace más que profundizar la ansiedad y la confusión del paciente. Quisiera, a

El desafío de comunicar

Galperín destaca la relevancia no sólo del mensaje a transmitir, sino también del contexto al momento de realizarlo


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por Ricardo Coler*

Reflexión

Lograr el equilibrio

El desafío de ser jefe Aunque es un momento esperado en cualquier carrera profesional, también implica constantes cuestionamientos.

E

l que llega a jefe pierde para siempre la posibilidad de que todos lo quieran. Darse cuenta lo enoja. Y mucho más cuando eso fue lo que impulsó su carrera. Al jefe es posible respetarlo, tenerlo en consideración o temerle. Incluso hay casos probados de afecto sincero. Pero, sin un poco de bronca, es imposible soportarlo. No es lo mismo un jefe que un maestro. Quizá los médicos somos de los pocos que tenemos la suerte de que el papel de maestro y el de jefe coincida, a veces, en la misma persona. El punto es cuál de los dos prevalece.

Quizá los médicos somos de los pocos que tenemos la suerte de que el papel de maestro y el de jefe coincida, a veces, en la misma persona.

Entre los que tienen nada más que un jefe hay un error común: creer que el jefe es realmente un jefe. Pensar que tiene capacidad y fuerza para conducir, que conoce el trabajo y quiere beneficiar al grupo. Y que además sabe resolver conflictos y está preocupado por nuestro futuro. Como esos jefes no existen, el que tenemos en la vida real nos resulta insoportable. Salvo cuando está de acuerdo con lo que nosotros queremos. Es decir, salvo cuando no es necesario. Por eso, si está dispuesto a ejercer su función, aunque desconozca el camino del éxito es preferible que los jefes intuyan la clave del fracaso: dejar a todo el mundo contento.

Con el maestro es diferente. El maestro es alguien que nos hace sentir que estamos en la buena senda. Que vale la pena. Un maestro hace que lo que nos gusta nos guste más todavía. Puede ser exigente pero esa exigencia nos ordena. Confiamos en que el maestro sabe algo que nosotros todavía no sabemos. Confiamos en que nos lo va a trasmitir. Eso es algo que en los seres humanos genera afecto. ¿Es posible ser jefe y maestro al mismo tiempo? La respuesta es no. Sin embargo, hay quienes manejan esa situación mejor que otros. Con el tiempo, el jefe va sintiendo en su interior que lo único que quiere es que no lo molesten. Que nadie le pida nada. Que todo siga su curso, incluso que mejore sin su presencia. Y aunque cada tanto incursione y se meta y controle, su paraíso queda en una oficina hermética, lejos, muy lejos. Una oficina en la que pueda recibir informes y desentenderse de inmediato. Con el maestro es al revés. Necesita de sus alumnos; sin ellos su vida pierde sentido. Sin embargo, los jefes son necesarios. Y además de dar las órdenes y poner algunos límites, deben saber hacer algo con el descontento. Aunque sea estar al tanto de que existe y saber que el papel de jefe, además de necesario, es injusto por naturaleza. Cuando piensan que ellos son la verdad, la justicia y la eficiencia, se exceden con las órdenes. Entonces es cuando los demás se quedan sin ganas y empiezan a cumplir. Entonces es cuando aparece el abuso. Y también el reglamento.

* Médico y periodista. Autor de los libros Eterna juventud y El reino de las mujeres, entre otros. Comentarios y réplicas a revista@ojoclinico.net


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Caso House

Dr. House vs. Dr. Castagna

Un caso complejo en el que el Dr. Castagna cuestiona muchas de los diagnósticos de House.

Episodio 1. Temporada 2 _primera parte

Paciente interno de un penal ingresa con alucinaciones, cianosis y colapso. Taquicardia y taquipnea. Edema pulmonar. Diagnostico presuntivo: Intoxicación por heroína. El edema pulmonar es secundario a la taquicardia. Gases en sangre: acidosis metabólica. Lab: No heroína. _segunda parte

House piensa en efecto colateral por Isoniazida, mucha TBC en población carcelaria. Aparece bradicardia, por lo que House indica Atropina. Luego se descubre la intoxicación por metanol.

_tercera parte

A House no le cierra el caso. Piensa en trastorno neurológico, y pide punción lumbar, RM y estudios para enfermedad autoinmune.

_cuarta parte DR. GREGORY HOUSE Estudió en la Johns Hopkins Jefe de Diagnóstico Hospital Princeton-Plainsboro

Agresividad sin respuesta. En la escena se produce una hemorragia digestiva por colopatía necrotizante, y por otra parte se origina interrogatorio sobre episodios de agresividad sin explicación. House diagnostica feocromocitoma, lo que se confirmar por RM.


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Caso House

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_el Dr. Castagna dice

De inicio hubiera pensado en más de una sustancia. Lo sugiere La taquicardia, la taquipnea y la acidosis metabólica. El metanol puede ser el origen de los tres signos.

Incógnita abierta _cuadro contundentes

Castagna, confirma que la Isoniazida no produce ni colapso ni cuadro alucinatorio.

Luego del análisis del caso y del planteo del mismo por parte del Dr. Castagna, ¿se justifica estudiar y tratar a un condenado a muerte porque es un caso interesante?.

En ningún momento nombran la ceguera ni los trastornos oftalmológicos por metanol, que conformarían parte del escenario. _contradicciones en puerta

Las únicas enfermedades autoinmunes compatibles con el cuadro son vasculitis y LED. En ambos casos el comienzo suele ser insidioso.

_resultados poco convincentes

El Dr. Castagna afirma que el diagnostico de feocromocitoma es por dosaje de catecolaminas y no por RM. Por otra parte aclara “El feocromocitoma no trae colopatía necrotizante”.

DR. Pedro Castagna

El Dr. Castagna se animó a desafiar a Dr. House. ¿Usted? Escríbanos a revista@ojoclinico.net

Medico recibido en UBA Clínica medica especialista en gerontologuilla, geriatría, reumatología. Ex Prof. adjunto psiconeuroinmunoendrocrinologia Univ. Maimónides.


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Diez teorías que conmovieron al mundo

Tribulaciones del Darwinismo Presentamos un extracto de un libro fascinante de la colección Claves de la Ciencia de Editorial CAPIN, que devela algunos de los mayores descubrimientos de nuestra era.

La teoría de la evolución de Darwin se convirtió en el eje de toda la biología, con una ley –la selección natural– que daba cuenta de la multiplicidad de la naturaleza. Pero tenía, sin embargo, sus puntos débiles. La selección natural actuaba sobre las variaciones naturales que aparecían en cada generación de una especie, conservando las “buenas” (las adaptativas) y descartando las “malas” (las menos adaptativas), en una acción que se arrastraba lentamente a lo largo de las eras. Pero ocurría que nadie –con una sola excepción– tenía la menor idea de cómo funcionaban los mecanismos de la herencia. Darwin, por ejemplo, creía que los caracteres de un individuo eran una especie de mezcla o promedio de los de sus progenitores, lo cual no dejaba de plantear un problema: ¿qué pasaba cuando emergía un rasgo adaptativo, pero el poseedor de ese rasgo se apareaba con individuos que no lo poseían? ¿Los rasgos nuevos no terminarían diluyéndose en el promedio general? La falta de una teoría sobre la herencia constituía sin duda el flanco débil de la concepción darwiniana. En una abadía agustiniana de Brünn, Austria en aquel entonces, vivía Gregor Mendel (1822-1884), el primer biólogo estadístico, por así decirlo, ya que combinó de manera brillante un puñado de reglas lógicas con sus conocimientos sobre historia natural. Es cierto que desde siempre se sabía que las características de los padres eran determinantes en su descendencia; alcanzaba observar una familia para notar las coincidencias. Pero fue Mendel el primero en comenzar a develar los mecanismos y leyes que intervenían en esa relación. Las protagonistas, además de Mendel, son las arvejas o guisantes, plantas que son fáciles de cultivar y se hacen adultas en una estación. La historia es que Mendel reunió 34 cepas de arvejas de toda Europa y afinó sus selecciones por medio de cruces forzados hasta obtener líneas o variedades puras, es decir que durante generaciones venían dando una característica particular sin variaciones: altas, bajas; verdes, amarillas; gruesas, delgadas... La paciencia de Mendel era realmente monástica: después de generaciones de experimentación obtuvo una muestra de 8.023 plantas que dieron una proporción de 6.022 amarillas y 2.001 verdes. Después de realizar muchas observaciones más, sacó algunas conclusiones.

• En primer lugar, había una especie de “unidades de herencia”, capaces de transportar los rasgos de una generación a otra, y que Mendel llamó “factores hereditarios” y que se presentaban de a pares: los padres contribuyen cada uno con uno. • Hay “factores hereditarios” dominantes y recesivos. • Los factores recesivos no desaparecen, sino que quedan ahí, y pueden ser transmitidos a la descendencia. En 1865 presentó los resultados de ocho trabajosos años de investigación en una reunión de la Sociedad Natural de Brünn a una audiencia de científicos... Según consta en los registros de la charla, no hubo una sola pregunta. Al parecer estaban todos demasiado ansiosos por discutir el tema caliente del día: el origen de las especies de Darwin. Al año siguiente el artículo se publicó en la revista de la Sociedad Natural de Brün, sin obtener ninguna repercusión. Murió en 1884, dos años después que Darwin, quien nunca supo de sus trabajos. UNA SUSTANCIA CUALQUIERA Pero la rueda seguía en marcha. A lo largo del siglo XIX, las células empezaron a ocupar el centro de la biología y a convertirse en la unidad, el “átomo” de la materia viva, en una época ansiosa de buscar unidades últimas, ya sea en la química o la electricidad; en 1838 Matthias Jakob Schleiden (1804- 1881) definió a todas las plantas como agregados de seres separados, independientes e individuales, esto es, de células. Años más tarde, en 1869, Johann Friedrich Miescher (1844- 1895), que no sólo era suizo, sino también químico y trabajaba en un hospital de Tubingia, al sudoeste de Alemania, al que llegaban heridos de la Guerra de Crimea, empezó a estudiar la secreción que se juntaba en los vendajes; rompió con enzimas digestivas la membrana celular de los glóbulos blancos en el pus de las heridas y encontró una sustancia que contenía fósforo y nitrógeno, hecha de moléculas en apariencia muy grandes y que se encontraban en el interior del núcleo de los glóbulos blancos. La llamó nucleína y, dado que una década más tarde se comprobó que tenía propiedades ácidas, se la redesignó como “ácido nucleico”. O mejor dicho, “ácidos nucleicos”, porque había de dos tipos: uno que contenía el azúcar “ribosa” y el otro el azúcar “desoxirribosa”. Y por lo tanto, se llamaron ácido ribonucleico (ARN) y ácido desoxirribonucleico


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(ADN). Miescher no abandonó sus ácidos; en 1889 aisló por primera vez el ADN del esperma de un salmón y no dejaba de sorprender que la cantidad de ADN en los espermatozoides fuera la mitad de la que había en las células normales. Cosa rara, pero nada más. Eran moléculas grandes, pesadas, gomosas, molestas e incluso poco simpáticas, con una indescifrable estructura y que, previsiblemente, no servían para nada. ¿A quién podían interesarle dos acidicuchos? En 1880 un biólogo alemán llamado Walter Flemming (1843-1905), trabajando con las células, utilizó tintura roja y vio que se adhería a unas tiritas que aparecían en el núcleo y a las que, justamente por su capacidad de recibir el color, llamó “cromatina” (por cromo, color en griego). Y que jugaban, en apariencia, algún papel importante en el proceso de la división celular: la cromatina se agrupaba en forma de filamentos que emigraban a ambos lados de la célula mientras ésta se

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Wilhelm Johannsen (1857-1927), un fisiólogo vegetal, decidió que los factores hereditarios deberían recibir un nuevo nombre y los llamó “genes”. Fue Oswald Avery (1877-1955), que quería probar que los genes eran simplemente proteínas, quien hizo el experimento decisivo. En 1944 el buen Avery aisló extractos de células y comenzó a separar proteínas, lípidos, ácidos nucleicos y otros a fin de ver cuál era el principio fundamental que permitía seguir reproduciéndose a la bacteria que estudiaba. Por alguna razón, las bacterias rugosas no podían sintetizar la cápsula. Avery le agregó a la cepa rugosa un extracto de la suave; instantáneamente las rugosas empezaban a fabricar la cápsula. Obviamente, el extracto transportaba las instrucciones para fabricarla. Ahí tenían que estar las proteínas que acarreaban la información... ¡Pero no estaban! Al analizar el extracto, resultó que no había proteínas de ninguna clase. Había, eso sí, áci-

La falta de una teoría sobre la herencia constituía sin duda el flanco débil de la concepción darwiniana. estrechaba por el medio y se dividía en dos –eso al menos veía Flemming en el microscopio–. Ocho años más tarde, el biólogo alemán Wilhelm von Waldeyer (1836-1921) llamó a los filamentos “cromosomas”. En seguida se pudo comprobar que cada especie tenía un número fijo de cromosomas (por ejemplo, el hombre tiene 23 pares), un número específico de esa especie. Pero además –¡oh sorpresa!– resultaba que en las células germinales había exactamente la mitad. El rompecabezas se estaba armando. Y varios exitosos estudios sobre las células confluyeron con la resurrección de las investigaciones de Mendel, para trazar el sinuoso camino de la genética. INVENTEMOS LA PALABRA “GENES” Ahora había un principio organizador (las leyes de Mendel) y el asunto era avanzar para cercar los paquetitos de información que hacían que una arveja fuera verde o amarilla, que un pájaro tuviera el pico de tal o cual forma y que un chico fuera rubio o morocho y no un promedio como creía Darwin. Todo apuntaba a los cromosomas: al fin y al cabo, los cromosomas, como los factores hereditarios, aparecían de a pares; en 1902 el estadounidense Walter Sutton (1877-1916), cuando aún era un estudiante, escribió un par de trabajos que daban la demostración más temprana de cómo es que los cromosomas funcionan dividiéndose y volviéndose a juntar en un individuo nuevo y sugirió que este mecanismo podía dar cuenta de las leyes mendelianas. El 31 de julio de 1906 durante la “Tercera conferencia de hibridación y reproducción de plantas” se aceptó la palabra “genética” como nombre para el estudio de los fenómenos de la herencia y la variación y en 1909

dos nucleicos. La conclusión era obvia: eran las viejas y queridas moléculas de Miescher, el ARN y el ADN, los vehículos de la información hereditaria. Empezaba una nueva época. REPRODUCCIÓN Y EVOLUCIÓN: LA TEORÍA SINTÉTICA La fundación de la genética echó una nueva luz sobre el darwinismo: si los caracteres pasan de generación en generación mediante unidades de herencia discretas, como los genes, el punto oscuro de la teoría de Darwin quedaba aclarado: los genes sufren cada tanto leves cambios al azar (mutaciones), que implican pequeñas modificaciones de los rasgos que transportan. Cuando se produce la mezcla de portadores de caracteres “buenos” y “malos”, éstos no se mezclan en la descendencia, sino que aparecen puros en el nuevo individuo. La selección natural desecha a los portadores de genes con modificaciones “malas” y conserva a los que tienen genes “buenos”, expandiendo, de esta manera, estos genes que sí se reproducen. Así, con la guía aportada por la genética –y no sin duro trabajo–, entre 1930 y 1940 se elaboró la Teoría Sintética (o Síntesis Neodarwiniana), que nuevamente dio una explicación acabada de la evolución natural mediante los mecanismos mendelianos de la herencia y que uno de sus notorios constructores, Theodosius Dobzhansky (1900-1975), resumió así: “evolución es un cambio en la composición genética de las poblaciones”. Con la nueva síntesis, en principio el problema de la evolución estaba terminado; los problemas restantes serían solucionados por la nueva genética de poblaciones. Darwin podía, finalmente, descansar contento.

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Lugares

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Fotos: Ossian Lindholm - Alejandro Dieguez

Lugares

Estancia Colomé

Entre la tierra y el cielo La bodega más antigua de la Argentina, un hotel boutique de lujo y un moderno museo de arte hacen de este rincón de los Valles Calchaquíes un lugar mágico.

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no de los secretos mejor guardados del noroeste argentino se esconde en el departamento salteño de Molinos, a la vera de la ruta 53, a sólo 62 kilómetros de Cachi y a 147 de Cafayate. Se trata de la Estancia Colomé, que alberga la bodega homónima, la más antigua del país. Son, en total, 39.000 hectáreas enclavadas en el corazón de los Valles Calchaquíes, adquiridas una década atrás por el magnate vitivinícola suizo Donald Hess, quien potenció el encanto natural del sitio al dotarlo de una infraestructura ideal para que el viajero disfrute de una experiencia inolvidable.

Vides centenarias y jóvenes conviven en los viñedos más altos del mundo, a unos 3 mil metros sobre el nivel del mar. La propuesta incluye un hotel boutique rural de lujo, con modernas instalaciones (piscina, microcine, cancha de tenis, sala de masajes) y nueve suites equipadas con el máximo confort. Si lo que el viajero busca es desconectarse de la rutina diaria y del vértigo urbano, encontrará allí su refugio perfecto. Hay actividades para todos los gustos, desde tours por la finca –que recorren los viñedos y la granja– hasta circuitos de trekking autoguiados y cabalgatas para explorar a fondo los paisajes de ensueño. La vedette del lugar es la bodega, cuya construcción data de 1831. No hace falta hospedarse en la estancia para conocerla: diariamente se organizan visitas y degustaciones en las que los propios enólogos explican en detalle las características de los vinos y el original método de cultivo, basado en los principios de la agricultura biodinámica: una corriente que promueve la vitalización del suelo a través del empleo de fertilizantes orgánicos, concentrados de

origen animal y vegetal y remedios homeopáticos, sin productos tóxicos. El mismo enfoque se aplica para cultivar los alimentos de la huerta Colomé, combinando procesos y maquinarias de vanguardia con ancestrales técnicas desarrolladas por los aborígenes autóctonos hace 2000 años. Vides centenarias y jóvenes conviven en los viñedos más altos del mundo, a unos 3000 metros sobre el nivel del mar. Pero no todo es naturaleza en este mágico rincón de la geografía norteña; también hay espacio para el arte, gracias al último capricho del multimillonario Hess: el Museo James Turrell, dedicado exclusivamente al aclamado artista estadounidense (el favorito del dueño, claro), que tiene a la luz y el espacio como materias primas para la creación. Dicen que sólo con los Valles Calchaquíes como marco la obra de Turrell se aprecia en todo su esplendor.

Más información: www.estanciacolome.com / www.bodegacolome.com.


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Bienestar

El golf, aliado del cuerpo y la mente

Un swing saludable Recientes investigaciones comprueban los múltiples efectos positivos que este deporte ejerce sobre el organismo. Tips para aprovechar al máximo sus beneficios.

E

l golf tiene cierta mala prensa: nunca falta el amigo futbolero, tenista o corredor aficionado que tilda de perezoso al émulo de Tiger Woods. Pero la realidad desmiente tales prejuicios. Aunque no implique empaparse de sudor ni desplazarse a grandes velocidades, la práctica de este deporte ofrece múltiples ventajas para el organismo. Por eso, cada vez más médicos se vuelcan a los greens para desconectarse de las tensiones diarias, pasarla bien y, a la vez, cuidar su propia salud. Surgida en Escocia hacia el siglo XIV, esta disciplina viene ganando popularidad y adeptos en todo el mundo, al tiempo que su fama de “eli-

tista” va –poco a poco– quedando en el pasado. Entre los motivos que explican este crecimiento vertiginoso, aparecen sus probados efectos saludables. Un reciente estudio de investigadores alemanes demostró que jugar al golf con regularidad ayuda a reforzar el sistema cardiovascular y a prevenir males coronarios y osteoporosis. Además, contribuye a mejorar el equilibrio y la coordinación entre ojos y manos, tonifica los músculos y mantiene el cerebro activo. El silencio y el contacto con la naturaleza, por otra parte, forman una receta infalible a la hora de combatir el estrés. Por todo esto, y por la gran cantidad de músculos


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que sus movimientos y golpes permiten ejercitar –sumada a una incidencia de lesiones bastante menor a la de otros deportes–, el golf constituye una actividad física ideal para hombres y mujeres de todas las edades, en especial para los mayores de 40. Aquí, algunos tips para considerar a la hora de empezar a practicarlo, con miras a potenciar sus beneficios: • Antes de cada juego, realizar 10 minutos de estiramientos y ejercicios de fuerza muscular y otros 5 de calentamiento aeróbico no intenso, para disminuir el riesgo de lesiones y aumentar la flexibilidad y la amplitud de los movimientos. Tras el partido, repetir la rutina de elongación de 5 a 10 minutos. • Tomar todas las clases que sean necesarias para corregir defectos de técnica o de postura que tarde o temprano pueden causar lesiones como la lumbalgia.

Bienestar

• Caminar de hoyo a hoyo a buen ritmo y sin detenerse, evitando –en lo posible– el traslado en carrito y la ayuda de un caddie que cargue los palos. Cuanto más extenso sea el campo y más irregular su topografía, mayor será el efecto positivo de la actividad aeróbica (en promedio, un partido a 18 hoyos equivale a caminar entre 5 y 8 kilómetros). • Vestir ropa adecuada y fresca, de colores claros, y zapatos especiales. Cubrirse la cabeza con una gorra y usar protector solar. Ingerir líquidos antes, durante y después del juego. • Complementar la práctica del golf con ejercicios para fortalecer el tronco, necesarios por la alta rotación de movimientos de cintura y espalda que la actividad demanda. • Otros beneficios del golf: contribuye a mejorar el equilibrio y la coordinación entre ojos y manos, tonifica los músculos y mantiene el cerebro activo.

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Un reciente estudio de investigadores alemanes demostró que jugar al golf ayuda a reforzar el sistema cardiovascular y a prevenir males coronarios y osteoporosis.


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Informática

Las mejores aplicaciones médicas para iPhone El smartphone de Apple se ha convertido en un aliado de los médicos, gracias a las múltiples aplicaciones para iPhone –la mayoría en inglés– que pueden bajarse gratis desde la web. Aquí, el top 5 según el sitio www.iMedicalApps.com

Medscape Lanzada en 2009 y mejorada en sucesivas actualizaciones, la aplicación describe y explica un amplísimo listado de enfermedades, diagnósticos y procedimientos clínicos, con imágenes y videos ilustrativos. Además, incluye un compendio de más de 6000 fármacos agrupados por nombre genérico y marca comercial.

iRadiology Aplicación de descarga obligada para residentes o estudiantes, trae un catálogo de más de 500 casos de radiología diseñado para apoyar la tarea médica y potenciar las habilidades y destrezas en esta materia.

Epocrates Quizás la más conocida y usada de todas. Su versión gratuita, llamada Epocrates Rx, sobresale por su guía sobre interacción de medicamentos y por su completa calculadora médica, entre otras herramientas.

Medical Radio Un desarrollo de ReachMD, productora de la principal radio exclusiva para médicos de Estados Unidos. Permite escuchar la programación en vivo o buscar cursos y podcasts sobre temas específicos. Se actualiza semanalmente.

MedPage Today Mobile La versión para móviles del sitio www.medpagetoday. com publica artículos avalados por la escuela de Medicina de la Universidad de Pensilvania. Los contenidos se organizan en categorías que facilitan la búsqueda. Hay especiales multimedia y funcionalidades 2.0.


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