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Areíto

Zona de la Cultura y de las ideas

www.hoy.com.do Editor: Bavegado Diseño: Carla González SÁBADO 1.03.2014

Carlos Fco. Elías escribe sobre viejas salas de cine

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José María Heredia y Heredia, el poeta que le regalamos a Cuba

Siempre escuché decir al abuelo Mariano Heredia Mendoza, en las entrañables tertulias familiares, que los dominicanos le habíamos regalado un poeta a Cuba, y se refería a su pariente José María Heredia y Heredia. Página 3

TERRITORIO DE ESPEJOS: lenguaje de ruptura Quisiera referirme a solo una parte, la que entiendo más vanguardista, del nuevo poemario de José Rafael Lantigua, titulado Territorio de espejos (2013), porque conecta con mi forma de entender y asumir la creación poética... Página 8

SANTO DOMINGO Defiende y se proyecta como destino y patrimonio cultural

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CAAMAÑO EN CUBA

y desembarco de Caracoles “Decían que Caamaño estaba aquí pero no lo creíamos porque era inverosímil que llegara con nueve hombres. ¿Cómo vas a invadir un país con nueve guerrilleros? Además, reinaba una gran desinformación, Balaguer decía que estaba, Juan Bosch que no, Peña Gómez se ocultó…” Página5


HOY

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Sábado 1 de marzo de 2014

Zona Areíto Areito

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Arturo Pérez Reverte (Periodista y novelista español) La vida es muy traicionera, y cada uno se las ingenia como puede para mantener a raya el horror, la tristeza y la soledad. Yo lo hago con mis libros. Frases y Citas - http://akifrases.com Carlos Francisco Elías

Viejas salas de cine Q uiero que me lo devuelvan, entre blanco y negro, el olor a celuloide, fotogramas repetidos, quemados, repetidos hasta el hastío, quiero que me devuelvan el chirrido de luz y sus luciérnagas magnéticas, las risotadas claves, el carajo que daba las buenas noches al entrar a la sala, los analfabetos a quienes había que escuchar, contando lo mismo que uno estaba viendo, en voz alta, con las lecturas de los subtítulos tortuosas; los sombreros de charros(*) que nos ponían los amantes, cuyo único refugio de amor, gloria y manoseo era la sagrada oscuridad del cine, esa dulce ceguera, de siluetas pequeñas, atragantadas en un largo beso interminable, episodio!! Quiero que me devuelvan mis cines, sus asientos pesados, la inclinación de la sala, con bombillitos en los bordes del suelo, a la izquierda o a la derecha. Y claro, no hablo del Maritza de Moca, cuando aprendices de volare tenían nostalgias por los músculos de Jorge Infante, vestido con su kepis de capitán marinero olvidado en isla desierta. Me refiero a esos cines que conformaron mi vida entre las tandas de las 2:00 de la tarde, sin nadie o casi sin nadie y el aire a toda capacidad, mientras en la pantalla Gene Hackman vestido de Santa Claus perseguía a los narcos por un puerto de Marsella, a calle abierta, ¿será Contacto en Francia, 1971, de William Friedkin? No me importa, ni el año, ni el director, solo sé que he disfrutado en todas las salas de cine de esta ciudad, con peste a Roberto por doquier, pero es mi ciudad, destartalada, jodida, pero mi ciudad, ahora huérfana de tandas a las 5:15 o las 8:15, números mágicos para las citas entre la tarde y la noche, hermosa espera en las afueras para novias sedientas, adictas al refresco de uva o el famoso merengue, melocotón embotellado color aguilucho. Quiero que me lo devuelvan todo, con sus asientos rotos, con los silencios electrizantes cuando Jean Louis Trintignant danzaba en un Mustang blanco en la arena y un niño ríe de contento, quizás justo en aquel momento, un pelo negro travieso cubría los ojos de Anouk Aimee, divertida y amorosa, coqueta y tímida, con los dedos entre su labios bellos y besables… ¿Será un Hombre y una Mujer, o en su título original Un Homme et une Femme, de Claude Lelouch? Era el año 1966, la barbarie en nombre de la democracia colorada apenas comenzaba a teñir de sangre este país una vez más, sin embargo, nunca vimos tan buen cine europeo como en aquellos años duros, de plomo y corazones destruidos, entre los callejones y en las cárceles. Era el mismo año de esa película media melo touch, vista con los ojos de los años en el siglo XXI, nos parece cándida, virgen de cinta virgen, celuloide en celofán de los ojos, pudor a la francesa alabado por una Oficina Católica de cine (OCIC), que daba

DOMINIQUE SANDA

Anouk Aimee

Karen Black

Gene Jackman

premios a muchas películas, con tal de que las tetas no se salieran del cuadrilátero decidido, o con tal de que los refajos fueran largos y con encajes. Quiero que me devuelvan las películas del Lido, Teresa e Isabel entre ellas, ardientes chicas de colegios, atrapadas en un amor tórrido de colegios femeninos, a la deriva entre olores masturbatorios, ricos en proteínas y minerales, protegidos por almohadas que no hablan. Era 1968, la película se inicia con un largo plano, cuya profundidad de campo describe una hilera de árboles, una joven bien vestida, exquisita burguesa, se desmonta de un Mercedes Benz y camina hacia el portal del colegio, en off como si fuera un flash up sonoro, escuchamos la conversación, mientras la joven, entra al recinto académico. Quiero que esta película me la devuelvan también, porque aquello era un ejercicio de buena historia lésbica, sin aspavientos y con misterios interesantes, nada de carne de cañón femenina, colocada ante la cámara para el maldito morbo porno… Que sí, que sí, que me devuelvan todos mis cines y mis películas, Cinco Piezas Fáciles, o Five Easy Pieces, ¿será de Bob Rafelson, 1970? Que me devuelvan a Karen Black, más estrábica que la Leona Clarens (ida en el 2013, al cielo de las estrellas), que me devuelvan a Jack Nicholson, haciendo de Bob, el joven de clase media que un día se monta en un camión, en plena carretera americana, se pone a tocar piano, mientras el camión avanza y el aire libre le parece más fresco que nunca, drama familiar, donde Susan Anspach nos regala una nota de ternura amplia y comprensiva, que me

la devuelvan también, quiero que me devuelvan todo, hasta Persona, de Ingmar Bergman, donde el juego de identidades, más que remitir a los griegos, máscara en griego, Persona, tiene un inicio difícil y simbólico, casi la olvidaba, me gustaría que me devolvieran todo Bergman, me encerraría a verlo de nuevo, respiraría otro cine y otros encantos, entendería el luteranismo y sus culpas sexuales, manejadas en culpabilidades intelectualizadas, todo eso quiero que me lo devuelvan, me gustaría que con esas películas de Bergman vinieran las voces, desde alguna galaxia amiga, de René Del Risco y Miguel Alfonseca, pulseando en un cine fórum, en el Rialto (garaje de alemanes hoy, con Vela Zanetti afuera en las paredes), con frases elocuentes, acaloradas, y las confusiones razonadas de Tomás Troncoso Cuesta, en la misma sala, a la misma hora y el portero nombrándonos la madre, porque quería largarse y antes hacer pipí. Todo eso quiero que me lo devuelvan, porque una ciudad colonial sin cines es la primera condena a la brutalidad individual, es la terrible invitación a quedarte en tu casa, tapiado para siempre, entre Gerry Mulligan y Piazolla en Reunión Cumbre, o agarrado a Nina Simone, que piensa a James Baldwin, con sus ojos tristes y aletargado. Que me devuelvan todo, que nadie muere de nostalgia, si puede entrar por la pantalla y salir por la puerta de luz, de la mano de Dominique Sanda, nadie .(CFE) (*) Sombero de charro o aguantar gorro, dominicanismo que describe a quienes presencian los embates amorosos de una pareja.

LA HISTORIA/Fuente: Portal de Bibliófilo Enmascarado

1955

1931

NACIÓ EL 1 DE MARZO. Clara Sánchez escritora española, ganadora del premio Nadal 2010 con la novela “Lo que esconde tu nombre”.

NACIÓ EL 2 DE MARZO. Tom Wolfe, periodista y escritor estadounidense, autor de los libros, “La “Hoguera de las Vanidades” y “Todo un hombre”.

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1952

FALLECIÓ EL 1 DE MARZO. Mariano Azuela, escritor mexicano, el mayor exponente a la llamada Novela de la Revolución Mexicana. Su obra más conocida es “Los de abajo”.

1967

FALLECE EL 2 DE MARZO. José Augusto Trinidad Martínez Ruiz (Azorín), literato español, novelista, ensayista y de ser el crítico literario español más importante de su tiempo.

1996

MUERE EL 3 DE MARZO. Marguerite Duras, seudónimo de Marguerite Donnadieu, escritora francesa autora de novelas como “El amante” por la que obtuvo el Premio Goncourt en 1984. _

1928

NACIÓ EL 6 DE MARZO. Gabriel García Márquez, escritor colombiano, premio Nobel en 1982 . Es considerado uno de los autores más significativos del siglo XX. Su novela más reconocida internacionalmente es “Cien años de soledad”.


Aporte

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Sábado 1 de marzo de 2014

HOY

JOSÉ MARÍA HEREDIA Y HEREDIA, EL POETA QUE LE REGALAMOS A CUBA El primer poeta de América es Heredia. Sólo él ha puesto en sus versos la sublimidad, pompa y fuego de su naturaleza. El es volcánico como sus entrañas y sereno como sus alturas”.

José Martí

CARMEN HEREDIA DE GUERRERO

S

iempre escuché decir al abuelo Mariano Heredia Mendoza, en las entrañables tertulias familiares, que los dominicanos le habíamos regalado un poeta a Cuba, y se refería a su pariente José María Heredia y Heredia. “El Cantor del Niágara”, con el correr de los años, y tras la huella del abuelo, estando en España visitamos la ciudad de Palencia -comunidad de Castilla y León- donde había nacido el abuelo en 1868, en busca de su acta de nacimiento. Comprobé entonces al conocer todos los apellidos de sus ascendientes que el parentesco con el poeta del que él presumía, era cierto, incluso por ambas partes. Y es que José María Heredia y Heredia era hijo de dos primos hermanos nacidos en Santo Domingo, José Francisco Heredia y Mieses y de María Mercedes Heredia y Campuzano. Tan familiar me era el personaje como su famosa “Oda al Niágara”, leída por el abuelo con verdadero deleite, que me dispuse a investigar sobre la vida del poeta. En uno de mis viajes a Cuba tuve la oportunidad de platicar con el reconocido intelectual Ángel Augier, gran estudioso de la obra herediana, lo que me llevó a descubrir al aedo, y conocer al hombre. Diversos factores incidieron en la formación y sensibilidad de José María Heredia. El accidentado discurrir de su existencia, casi siempre circunscrita al espacio geográfico en el que se desarrolla la alegoría de su estimable y breve vida, estuvo marcado por las circunstancias históricas, que están presentes hasta en el hecho fortuito de su nacimiento en Santiago de Cuba un 31 de diciembre de 1803. Allí emigraron sus padres, -ya la madre grávida del futuro poeta, según apunta César Nicolás Penson- como otras familias dominicanas, a diferentes destinos, como consecuencia del Tratado de Basilea de 1795. Breve fue el tránsito en la ciudad cubana, la familia Heredia partió a Florida, donde el padre ocuparía el cargo de asesor en la Intendencia de Pensacola. Regresan a La Habana en 1810 y un año después emprenden viaje hacia Venezuela, designado el juez Heredia oidor de la Audiencia de Caracas. El azar, el mal tiempo, abate la embarcación y la lleva hasta las costas dominicanas. Allí quedó la familia al cuidado de sus parientes, mientras el padre continúa viaje a Venezuela. A pocos meses nace en Santo Domingo, su hermano Rafael, a quien tras su muerte temprana le dedica, años después, su poema “En el sepulcro de un niño”. Al brillar la razón en su alma pura Miró los males del doliente suelo: Gimió; y los ojos envolviendo al cielo, Voló buscando perennal ventura. José María continuó en Santo Domingo los estudios, que había iniciado con su padre, confiado al canónigo Correa Cruzado en la Escuela del Arzobispo Valera. El oidor Heredia regresa en 1812 para llevar consigo su familia a Venezuela. Durante estos años de tensiones, el joven José María, cuya vida había transcurrido entre libros, fue testigo del desborde de pasiones propias de tiempos de guerra y de pugna de ideas, madurando más allá de la adolescencia. En este momento turbulento – proceso de independencia de Venezuela- se define su poderosa vocación lírica y nacen sus primeros ensayos. En 1815, con solo 12 años, escribe el poema “Las ruinas de Mayquetía”. El paisaje tropical, el mar y la visión temprana de la independencia latinoamericana, despertaron en él emociones y sensaciones inolvidables que serán reflejadas en su poesía. En diciembre de 1817 arriba de nuevo a La Habana la trashumante familia. Durante este año en Cuba despierta en el adolescente

JOSÉ MARÍA HEREDIA Y HEREDIA

la pasión amorosa. Belisa o Belinda a ella dirigirá su lírica. Yo te amo, zagala hermosa, Tres lustros apenas cuento: Paga pues el amor mí Y venturosos seremos. En un nuevo periplo parte la familia a Veracruz. El magistrado Heredia toma posesión en la Audiencia Mexicana. En este período se consolida la naciente personalidad literaria del joven José María. En 1819 escribe su primera obra dramática “Eduardo IV o El usurpador clemente”. Su poema en tono meditativo y melancólico “En el Teocalli de Cholula” de 1820, es considerado uno de los momentos más solemnes de la lírica en lengua española. Hallábame sentado en la famosa Choluteca pirámide. Tendido El llano inmenso que ante mí yacía, Los ojos a espaciarse convidaba… En 1821 tras la muerte del padre regresan a Cuba. Integrado a su tierra natal que apenas conocía, nace en el poeta el fervor patriótico y su concepción americanista, que lo lleva a participar en reuniones políticas y literarias. “El joven Heredia poseía una cultura y personalidad literarias superiores a las de la mayoría de quienes cultivaban las letras en La Habana”. En 1821 obtiene el grado de Bachiller en Leyes y publica el periódico literario “Biblioteca de Damas”. Ya para entonces estaba inmerso en la densa atmósfera prerrevolucionaria. Su evolución ideológica se reflejó en su poesía, su poema “El dos de mayo” es un canto de combate. “Libertad, noble amor a la patria Odio eterno a la audaz tiranía”. En 1822 Heredia se une a una organización revolucionaria, la “Logia Caballeros Racionales”, rama del movimiento “Soles y Rayos de Bolívar”, y se compromete en una conspiración de amplias ramificaciones. En medio de la atmósfera de agitación entre criollos y peninsulares, se dictó auto de prisión contra el poeta. Clandestinamente sale en un bergantín desde Matanzas hacia Boston. Con apenas veinte años emprendía su perpetuo destierro. En 1824 escribió su famosa oda “Niágara”, una de sus más célebres.

“Torrente prodigioso, calma, calla Tu trueno aterrador: disipa un tanto Las tinieblas que en torno te circundan Déjame contemplar tu faz serena Y de entusiasmo ardiente mi alma llena”. En agosto 1825 parte a México y escribe “Vuelta al Sur” e “Himno del desterrado”. Es nombrado por el presidente Victoria oficial de la Secretaría de Estado, ese mismo año es representada su tragedia “Sila”. Dirige en 1826 el periódico crítico literario “El Iris”, y es habilitado por el Congreso del Estado de México para ejercer la abogacía. En 1827 casa con mexicana y tiene prole. Edita su poemario, lo que contribuyó al reconocimiento de su genio poético. La idea de volver a Cuba a ver a su madre lo obsesiona, se acoge a la amnistía de 1836, sólo tres meses y regresa a México sin retorno. Herido de muerte aun escribe sus últimos versos: “A Dios” y “La oración del poeta moribundo”. Muere en México el 7 de mayo de 1839. Sus restos perdidos reposan en una fosa común. Poeta fundamental, ensayista, traductor, narrador, periodista, abogado, es considerado el primer romántico de América. Menéndez Pelayo lo calificó como “primer lírico del parnaso cubano, el que de la crítica europea de su tiempo ha obtenido más unánimes y calurosos elogios”. Primer poeta de América lo llamó Martí y en uno de sus ensayos sobre el poeta, decía a la posteridad: “Allí murió y allí debía morir, el que para ser en todo símbolo de su patria, nos ligó en su carrera de la cuna al sepulcro, con los pueblos que la creación nos ha puesto de compañeros y de hermanos: por sus padres con Santo Domingo, semillero de héroes, donde aún, en la caoba sangrienta, y en el cañaveral quejoso, y en las selvas invictas, está como vivo, manando enseñanzas y decretos, el corazón de Guarocuya…”

Bibliografía: Ángel Augier Pedro y Max Henríquez Ureña Joaquín Balaguer Emilio Comas Paret.

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CÁPSULAS GENEALÓGICAS www.idg.org.do

Santiago, la cuna de los Espaillat

Encuentros

HOY

Por Julio González (5 de 6) Juan José Espaillat Velilla, el noveno hijo del matrimonio de Francisco Antonio Espaillat Virol y Petronila Velilla Sánchez murió antes del 1829 y su viuda, María Magdalena Rodríguez Rojas, casó de nuevo, el 5 de febrero de 1829 en Moca, con Juan Mateo Alix con quien procreó a Juan Antonio Alix Rodríguez (1833-1918), máximo cantor popular y autor de ingeniosas décimas. 10- Pedro Ramón Espaillat Velilla fue el décimo hijo del matrimonio de Francisco Antonio Espaillat Virol y Petronila Velilla Sánchez. Nació el 21 de mayo de 1796 en Santiago y falleció a los 86 años de edad el 11 de julio de 1882, también en Santiago. Casó hacia 1820 en Santiago con María Petronila Quiñones Tavares (1804-1874), hija de Tomás Quiñones y Francisca Tavares. Procrearon un solo hijo, Ulises Francisco Espaillat Quiñones, quien nació el 9 de marzo de 1823 en Santiago. Este vástago es quizás el más ilustre civilista que haya tenido la nación dominicana en toda su historia. Farmacéutico, político, legislador, periodista, prócer de la Restauración y presidente de la República en 1876. La historiadora Mu-Kien Adriana Sang se refiere a Ulises Francisco Espaillat en los siguientes términos: “Espaillat fue un severo crítico a la realidad heredada, pero ante todo, un gran soñador de una sociedad mejor. Así, no es de extrañar que su íntimo amigo Gregorio Luperón dijera, refiriéndose a la obra escrita de Espaillat, que ella debía ser el catecismo político del pueblo dominicano. Espaillat creía en la moral y en la unidad de la familia como base de la sociedad, pensamiento que lo resumía con estas palabras: La familia es el principio, el fundamento, la base de la sociedad”. Ulises Francisco Espaillat Quiñones casó en 1845 con su prima hermana Eloisa Espaillat Rodríguez (1818-1919), hija de Juan José Espaillat Velilla y María Magdalena Rodríguez Rojas. Nacidos en su gran mayoría en Santiago, de este matrimonio descienden: el comerciante Enrique de Jesús Espaillat Julia (1877-1934), el diplomático Ulises Francisco Espaillat Julia (1879-1933), el comerciante Pedro Ramón Espaillat Julia (1882-1965), Augusto Juan Alfonseca Espaillat (1919-1959) participante del desembarco en Constanza en junio de 1959, Manuel Francisco Batlle Espaillat (1878-1946), exgobernador de Santiago; el farmacéutico Juan Francisco Batlle Espaillat (1885-1958), Sebastián Emilio Valverde Stéfani (1911-1962), destacado historiador, fabulista y funcionario diplomático; Rafael Armando Espaillat Gutiérrez (1886-1952), diputado y secretario de Estado de Agricultura; Juan de Jesús Espaillat Gutiérrez (1887-1969), hacendado y fabricante de dulces; la pianista María Matilde Espaillat Carrón (n. 1901), Alejandro Augusto Espaillat Grullón (1904-1984) médico, senador de la República y embajador dominicano en Francia; el diplomático Pedro Ramón Espaillat Cabral (1943-1985), el abogado y economista José Oscar Julia Espaillat (1914-1987), el comerciante Gustavo Eduardo Vega Espaillat (1904-1989), el ingeniero, banquero, empresario y destacado munícipe Tomás Augusto Pastoriza Espaillat (1919-2002), el abogado, rector universitario y escritor Julio Francisco Vega Batlle (1899-1973), el diplomático Ángel Manuel Batlle Viñas (1902-1991), el dentista Mario Antonio Batlle Viñas (1908-2012), el abogado Edmundo Enrique Batlle Viñas (1910-2008), el médico Rafael Arturo (Fellito) Batlle Viñas (1914-2009), el ingeniero Manuel Antonio Valverde Stéfani (1906-1976) y el ingeniero civil, empresario y miembro original del Triunvirato Manuel Enrique Tavares Espaillat (1924-1984).

Instituto Dominicano de Genealogía

MU-KIEN ADRIANA SANG

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Diálogo de saberes. La complementariedad de los conocimientos. Reflexión final, y 7 Dedicado a mi médico de cabecera: Antonio J. Castillo V. Parábola La sabiduría de Sócrates Un hombre fue a donde estaba Sócrates y le dijo: - Oye Sócrates, escucha lo que te tengo que contar de como un amigo tuyo... - Calla, -le interrumpió el sabio-, ¿has ya pasado lo que me quieres contar por los tres cedazos? - ¿Tres cedazos? ¿Cuáles? - ¡Si cierto, tres cedazos! El primero es el de la verdad. ¿Has comprobado que lo que me vas a contar es verdad? - No, verdaderamente lo he oído decir; pero... - Entonces, lo habrás pasado por el segundo, esto es, el de la bondad: ¿Lo que me vas a contar, si no sabes si es verdadero, será por lo menos bueno? - No, ciertamente no, más bien al contrario... - ¡Ah, -interrumpió Sócrates- entonces probemos con el tercer cedazo: Pregúntate si es necesario que me cuentes todo aquello que al parecer te ha impresionado. - Verdaderamente, necesario, lo que se dice necesario, no lo es... - Entonces, -respondió el sabio-, si lo que me quieres decir no es ni verdadero, ni bueno, ni necesario, metámoslo en el olvido y no nos ocupemos más de ello

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on este artículo damos fin a la serie sobre el diálogo de saberes. Hubiese podido escribir más entregas para satisfacer mi curiosidad natural, pero abusaría de ustedes, queridos lectores. Además de estos tres libros, y algunos trabajos que cité a lo largo de esta serie, localicé otras interesantes publicaciones. Una de las cosas que más me llamó la atención en esta búsqueda de respuestas, es que cada vez más médicos formados en las escuelas tradicionales han incursionado en la medicina natural. Por ejemplo, el Dr. Miguel Bruguera, especialista en medicina interna y aparato digestivo, escribió un artículo interesantísimo titulado: “Medicinas alternativas, complementarias, naturales o no convencionales”, en el que reconoce el avance de la medicina no oficial. Considera que la denominación que se ha acuñado de “medicinas alternativas complementarias” es incongruente porque no son científicas. De todas maneras, reconoce el avance de la medicina no convencional que ha tenido en el gran público, y lo atribuye al efecto placebo que puede producir entre los pacientes. Como puede observarse, este médico mira con reserva y desconfianza esta medicina que se sale de los cánones oficiales y estructurados de la enseñanza universitaria y la mal llamada “ciencia dura y pura”. Lo expongo porque hay de todo en la viña del Señor. Y es bueno que se generen estos debates académicos e intelectuales. El puente que se ha ido construyendo entre los dos mundos de la medicina es todavía muy reciente y débil. Hay demasiadas reservas en cada extremo, se necesita ampliar el universo de comprensión y la aceptación de saberes y paradigmas distintos. Sin embargo, a pesar de estas dificultades, me siento contenta, por el bien de la humanidad. Los tres libros que esbozamos en los artículos anteriores, a pesar de que fueron escritos por autores distintos, con experiencias diferentes y especialidades médicas también diferentes, coinciden en varios aspectos. Señalan con seguridad indiscutible que la modernidad y el “modelo de civilización” impuesto por la sociedad de consumo ha generado la mayoría de las enfermedades actuales. El estrés al que estamos sometidos es la causa fundamental del deterioro de la salud. Todos afirman, que además de la intoxicación por los químicos a que estamos sometidos, nos enfermamos, y que la enfermedad se hace más grave porque hay un factor sicológico en toda enfermedad. Los tres autores apuntan y apuestan a una vida saludable, sustentada en dos principios: sana alimentación y ejercicio físico para ayudar al organismo. Otro elemento que se desprende de esas interesantes lecturas es la necesidad de que nosotros, los que no tenemos más remedio que vivir en esta sociedad que nos somete a la carrera y a la locura existencial, busquemos espacios para

la paz, el sosiego, para disfrutar de lo pequeño y lo nimio. Como ciudadana formada en lides ajenas a la medicina (¡A Dios Gracias!), me siento satisfecha con la apertura a la que somos testigos. Convencida como lo estoy, de que, en ningún área del saber, existen axiomas definitivos, absolutos ni eternos; que la verdad se construye en el diálogo creativo y constructivo; porque nadie tendrá jamás en sus manos la razón completa, porque los seres humanos somos limitados; pero sobre todo porque el saber es una acumulación, una herencia que nos dejaron nuestros antepasados, y nosotros, en honor a sus aportes, debemos asumirla y conocerla para transformarla. Gracias a la maravillosa insatisfacción, la humanidad ha caminado por nuevos senderos. Pasamos del fuego logrado por el accidente primitivo de frotar dos piedras, al hierro, al bronce, y hoy a las más sofisticadas tecnologías que cada día rompen nuestra propia imaginación, llevándonos hacia mundos insospechados y asombrosos. No creo que viviré lo suficiente para cuando el puente que se ha iniciado entre los dos mundos opuestos ayer, complementarios hoy, se acerquen y se integren. Pero el palpar que Occidente reconoce, con sus limitaciones, la medicina milenaria china y ayurvédica, me tranquiliza, y me hace sentir orgullosa de mis ancestros. Saberme usuaria de los dos mundos, de ayudar mis problemas físicos con los medicamentos de la ciencia física y química y las terapias alternativas, me obliga a convencerme aún más, de que necesitamos abrir las mentes y los corazones. Expreso, sin embargo, un temor. Ojalá que ese puente que se comienza a construir entre los dos mundos no se convierta en otro escenario para la ambición desmedida y el deseo del dinero. Ojalá que la confluencia de saberes no se transforme en vulgar mercancía con valor de mercado. Me aterra pensar que quizás en unos años hasta el aire que respiramos, el amanecer, la lluvia y los atardeceres tendrán precio y valor en la moneda de mayor circulación en esta aldea global que sataniza y mercantiliza todo. Solo espero que prosiga, prosiga y prosiga este diálogo que se inicia entre dos mundos paralelos. Que todo sea para el bien de la humanidad. Que así sea. Amén mu-kiensang@hotmail.com mu-kiensang@pucmm.edu.do @MuKienAdriana


Viaje por la historia

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CAAMAÑO EN CUBA y desembarco de Caracoles NAPOLEÒN MARTE

Decían que Caamaño estaba aquí pero no lo creíamos porque era inverosímil que llegara con nueve hombres. ¿Cómo vas a invadir un país con nueve guerrilleros? Además, reinaba una gran desinformación, Balaguer decía que estaba, Juan Bosch que no, Peña Gómez se ocultó…”, comenta Fellita Caamaño. Primero fue incredulidad que se tornó en angustia para los Caamaño residentes en República Dominicana al comprobar, con la presencia de Toribio Peña Jáquez, uno de los revolucionarios que se adelantó hasta la capital, que ciertamente el Coronel de Abril se encontraba en su tierra. Arribó el tres de febrero de 1973. “Francis no se lo comunicó a nadie. Creían ellos que eso estaba muy hermético. Balaguer tenía toda la información, esa guerrilla la vendieron, los tenían chequeados”, añade. Tenían razones para dudar. Fausto Caamaño, padre del héroe, había enviado a Cuba a Claudio Caamaño y a Jorge Marte Hernández con el encargo de comunicarle al combatiente que no viniera en una guerrilla, que no existían condiciones. Viajó a Puerto Rico a reunirse con los emisarios, pero lo que hizo Francis fue que invitó a los enviados a quedarse. Marte regresó. Mientras los Caamaño vivían en Santo Domingo situaciones de angustia ante la realidad ya confirmada, en Cuba, su esposa y sus tres hijos no sabían nada de lo que ocurría en la Patria de su pariente. María Paula Acevedo (Chichita), su esposa; Fellita Caamaño Grullón, prima, y Cynthia Dipp Caamaño, sobrina de Francisco Alberto Caamaño Deñó, narran la experiencia familiar de esos días que se volvieron más agobiantes al enterarse de que Claudio también formaba parte del grupo. “¡No! ¡Claudio no está aquí, Francis lo dejó cuidando a Chichita y a los muchachos en Cuba!”, exclamaba Fellita. “Nos engañábamos nosotros mismos. No queríamos aceptar la realidad”, comenta. María Paula sospechó que el esposo tenía decidido ese proyecto porque la semana anterior se la pasó junto a sus hijos, a quienes comunicó que se separarían por corto tiempo. Se retrató junto a Francis Alexander, Alberto y Paola y al despedirse les dijo que “había llegado el momento”. Chichita, enérgica, le aconsejó: “¡Román, cuídate!”. Y el coronel comentó: “Qué boba está su mamá, yo voy a morir de un pisotón que ella me va a dar en un pie yo sentado en una mecedora”. Román era el nombre de guerra de Caamaño. Del Francis elegante, apuesto, esbelto, que salió de Londres quedaba poco. Estaba calvo, su estatura física parecía haberse reducido, ganó libras y aparentaba estar triste. Aquellas fueron las últimas palabras que hijos y esposa escucharon del expresidente constitucionalista. “EL HOMBRE VIENE”

ÁNGELA PEÑA /A.PENA@.COM.DO

HOY

“Unos días antes salía en el periódico un comercial que decía: “El hombre viene… Pero era el anuncio de una marca de gasolina”, recuerdan Cynthia y Fellita, sin embargo, la publicación se relacionó con el desembarco. Para muchos fue “pura coincidencia”. El tres de febrero, manifiesta Cynthia, Balaguer habló y dijo que había un foco guerrillero, dio los nombres de guerra de todos y dijo que estaban comandados por Román. Cuando citó a Sergio Morel, los Caamaño confirmaron que Claudio vino. “Sergio era el apodo de mi papá y Morel era el segundo apellido de mamá, ahí nos dimos cuenta que era él”, precisa Fellita, aunque ya había recibido la información por el “general Checo”, que además pidió a la hermana que si Claudio se presentaba en su casa lo llamara. Fellita vivía entonces en Bonao donde Checo era jefe del Ejército. Obvio que no le diría nada. Reiteran las dudas reinantes en cuanto a Francis porque tanto decían que andaba como que no. Inclusive, después de su muerte, “don Juan dijo que ese era un chofer que trajeron congelado desde Venezuela”. “El 16 de febrero, viendo ‘Nosotros a las 8’ en televisión escuchamos un comunicado de las Fuerzas Armadas informando que esa

Caamaño, una semana antes del desembarco junto a sus hijos Francis Alexander, Alberto y Paola.

“Le dije: ¡Román, cuídate!”, María Paula Acevedo.

Cynthia Dipp Caamaño

“Sabía cómo lo iba a sacar para la capital”, Fellita Caamaño.

tarde cayeron en combate Eberto Lalane, Alfredo Pérez Vargas y Francis…”, manifiesta Cynthia. Pero todavía no lo creían. Sin embargo, como no se mencionó a Claudio entre los caídos, iniciaron su búsqueda. “Ya yo tenía cómo sacarlo para la Capital, contaba con Rafael Flores Estrella, César Rafael Caamaño y Angélica Santana. Sabíamos que estaba en esa zona e íbamos a medianoche a la autopista Duarte para encontrarlo y esconderlo”. Sergio se convirtió en “el guerrillero solitario” y sus parientes trataban de ubicarlo con el mayor sigilo pues los tenían vigilados. Lo vieron el 17 de abril cuando se asiló en la embajada de México. Ese día aceptaron la verdad en cuanto a Francis. “¿Ese es el cadáver de Francis?”, preguntó Fellita a Claudio. “Sí, manita, está muerto”, respondió y Fellita comentó que “no se parecía al que dejamos en Londres”. Claudio salió en mayo hacia México y retornó a la República en 1975 con otra guerrilla que integraban él, Peña Jáquez y Casado Villar. “Oye mami, que mataron a mi papá”. “Me enteré de la muerte de Francis de la forma más insólita. Los muchachos se preparaban para ir a la escuela, la radio estaba encendida. Francito quedó petrificado y me dice: ‘Oye, mami, que mataron a mi papá y lo enterraron en una fosa común”, narra María Paula. La Voz de las Américas repitió el informe y ella exclamó: “¡Esto no puede ser, que yo no sepa nada!”. Llamó a Manuel Piñeiro (Barbarroja), de la seguridad del Estado y lo cuestionó: “¿Ustedes creen que Francis dejó una vaca parida con tres becerros? Fue a su esposa con tres hijos. ¿Cómo es posible que no se me informara nada?”. Él se disculpó explicándole “que no estaban seguros, que no podían decir”, mientras la calmaba. Solicitó a la viuda descripciones físicas que pudieran confirmar que ese era su cón- yuge. “Tenía una cicatriz en el abdomen, un tatuaje pequeño de una pistola y una mancha en el brazo que parecía un ancla”. Piñeiro le comunicó que “ellos estaban atando cabos, que le avisarían, y ahí

Claudio en foto del pasaporte en 1973.

quedó todo”, declara. “Después fue una persona a casa y entregó a mis hijos una carta que su papá les había dejado y la Bandera dominicana”. Luego, agrega, la seguridad cubana visitó la Escuela Vocacional Los Camilitos, donde estudiaban los niños y presentándolos informó a los demás alumnos: “Estos son los compañeritos que eran venezolanos, son los hijos del coronel Caamaño”. Los cadáveres de Caamaño, Eberto y Pérez Vargas fueron mostrados a un reducido número de periodistas por Ramón Emilio Jiménez hijo, secretario de las Fuerzas Armadas, Enrique Pérez y Pérez y Juan René Beauchamps Javier en el paraje Nizaíto, sección La Horma, de San José de Ocoa. Las Fuerzas Armadas declararon que el héroe murió en combate pero otras fuentes afirman que fue fusilado después de apresado. Los demás compañeros de guerrilla eran Ramón Euclides Holguín Marte, Hamlet Hermann Pérez, Mario Nelson Galán Durán y Juan Ramón Payero Ulloa. Francis nació el 11 de junio de 1932 en la “Doctor Delgado” 253. Al morir contaba 40 años.

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AREÍTO

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Aporte

HOY

Andrés L. Mateo

Fernando Cabrera

Las ponencias de Masa Crítica: Primer Seminario Internacional de la Crítica Literaria en [la] RD.

L

DIÓGENES CÉSPEDES/ DCESPEDES@CLARO.NET.DO

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a ponencia de Fernando Cabrera titulada “Escribir la belleza: ¿una pasión en extinción?” contiene tantos temas dispersos, inconexos y sin desarrollo que la coherencia está de antemano perdida, pero puedo retener una petición de principio acerca de la imposibilidad de definir, y menos escribir, la belleza debido a la simple razón de que esta no existe y la pregunta de Roland Barthes fustiga como un látigo a la opinión: ¿bella como quién? Cabrera, como miembro del partido del signo, repite el concepto de literatura “como instrumento primario de expresión de nuestra civilización” (p. 141). Al igual que León David, vitupera, debido a la reproducción de la misma ideología, a la crítica dominicana: “Con los críticos literarios dominicanos, acontece una situación similar, igual de agreste y baldía.” (p. 144). En razón de esto, arguye el ponente, “muchos creadores se ven la necesidad de asumir la defensa de su propia causa y la de su generación” (Ibíd.). Para Cabrera la ausencia de crítica académica y no académica, por falta de tradición, provoca que muchos críticos, a fin de alcanzar notoriedad, incursionen en los distintos “géneros” de la ficción. Repetición del cliché milenario de la esterilidad del crítico como creador. En esto se emparenta con la opinión de León David, aunque al final, como perdonavidas, Cabrera concluye en lo mismo de su colega y limita el rol del crítico al de un contemplador respetuoso “pero incondicional al material tocado” y debe “constituirse –más que en maestro juez– en pieza clave de socialización en la búsqueda del lector idóneo; ofreciendo vías inéditas para acceder a una plena (pero paradójicamente inagotada) interpretación.” (p. 145). La palabra clave de la política del partido del signo es la interpretación, derivada de la hermenéutica, esa teología del significado del texto como verdad. Cabrera cree que el crítico, en esa vertiente ideológica del elogio-condena-silencio, es un empleado público, privado o gerente de mercadeo de la mala calidad de los poetas y escritores: “está en las manos de escritores y críticos detonar mecanismos de presión para que el Estado asumo (como de hecho, empieza a sumir a través del Ministerio de Cultura) su inalienable rol de patrocinador y difusor de los valores de la literatura nacional.” (p. 146). Miembro del partido del signo, Cabrera ignora que el Estado y el Ministerio de Cultura no tienen por función difundir “los va-

lores literarios”. Solamente la crítica artística y literaria establece los valores, fuera de los instrumentalismos (cinco en total) y los paradigmas antropológicos del lenguaje (seis en total), para lo cual debe mostrar que el ritmo es el valor y el sentido su orientación política en contra de las ideologías de época y en contra del Poder y sus instancias. Ese ritmo y esa orientación del sentido son la forma y el valor de la obra y eso está ausente de los textos de las generaciones contemporáneas, cuyas obras literarias se dedican a contar historias y a reproducir sentimientos y emociones y sentimientos propios y ajenos. La obra de valor es una aventura del lenguaje y del sujeto como protagonistas de lo desconocido. Como crítico, me dedico a realzar ese valor donde lo encuentro, aunque no sea en la totalidad de la obra. El resto es literatura del partido del signo. Por pudor, la siguiente ponencia, la del suscrito, no puede ser analizada. Léanla los ponentes que figuran en “Masa crítica” y sabrán en qué consiste la teoría del signo y su aplicación al discurso crítico-literario de Pedro Henríquez Ureña. La ponencia siguiente, de Andrés L. Mateo, son fulgurazos como los que publica en su columna de “Hoy”. Es una simple opinión que él lanza al ruedo y una forma elegante de administrarse para que nadie se sienta atacado. Por eso solo figuran nombres de críticos muertos: Max, Pedro Hen-

ríquez Ureña, Valldeperes y Pedro René Contín Aybar, vindicado este último del mal crítico por Mateo. En el fulgurazo Diez aparecen los nombres de los críticos vivos, pero no son críticos, sino como si fueran “críticos”, es decir, que parecen y no lo son, donde el ponente Mateo echa manos al manoseado “parecer” opuesto al “ser” utilizado cuando analiza, con su ¡Oh Dios!, la política dominicana. Los vivos ejercen “como” críticos literarios, pero no lo son. El único que sale medio indemne de ese fatalismo es Giovanni di Pietro: “quizá el único activo como crítico en el sentido estricto”. (p. 175) Luego de evocar el caso de Marianne de Tolentino y el escarceo con Manuel Rueda y su poema “Canon ex única”, Mateo afirma que este fue el motivo por el cual ella abandonó la crítica literaria, y concluye sin apelación: “además de que no existe la tal crítica literaria dominicana, tenemos la paradoja de tener críticos en fuga.” (Ibíd.). Con esta teoría del signo han hecho su labor crítica los grandes genios de la crítica que en la humanidad han sido. Pero como dice Matos Moquete en su ponencia, uno de ellos, quizá el más conocido y menos estudiado, Pedro Henríquez Ureña, no se reduce, con su estilística bien aplicada, a la esterilidad de sus compatriotas que utilizaron el impresionismo, el subjetivismo personal o el comentario superficial como sinónimo de la crítica. Ni tampoco utilizaron la teleología del fulgurazo Trece de Mateo, quien al igual que todo el que niega la crítica, la invoca en el inconsciente, porque sabe, como poeta o escritor, que si la crítica no escribe una sola línea acerca de sus obras, estas no existen. Concluye Mateo con este finalismo fatal: “Por todo lo que antecede, oyendo el martillar de los canteros, invoco al fantasma de la crítica dominicana y digo: ‘Requiéscat in pace, amén.” (p. 176). Todo tiempo pasado fue siempre mejor, es el cliché de esta contundencia de los muertos citados por Mateo. Este estereotipo se la encuentra por doquier. León David la encontró a raudales en once grandes y pequeños escritores. Encontró lo que buscaba. Puedo buscar mil opiniones de grandes escritores a favor de la crítica, pero no lo haré, puesto eso no prueba nada. Son los discursos de los críticos los que prueban su existencia. Y el partido del signo, en esta hora de crisis del signo, tiene interés en que todo pasado sea mejor. Con su teoría del signo, los miembros del partido del signo (estilistas, estetas, historicistas, “biografistas”, marxistas literarios, metafísicos, etc.) duermen tranquilos el sueño eterno del dualismo del signo. Son felices, pues no tienen necesidad de plantearse: ¿y cuál es mi teoría del lenguaje y el signo, y cuál es mi teoría de la literatura cuando escribo, y cuál es mi teoría del ritmo, del sujeto, de la historia, del Estado, de la traducción? Otros pensaron ya por ellos: Platón, Aristóteles, Hegel, Husserl, Heidegger,Nietzsche, Derrida, Foucault, etc. La teoría del signo de estos filósofos, no lingüistas, responde en nombre de los que afirman que el lenguaje y la lengua son un instrumento y que el signo es una dualidad compuesta de un significado y un significante, que ese signo es una convención, es decir que no es radicalmente arbitrario ni radicalmente histórico y que entre este y el objeto existe una doble ausencia: la del significante y el lenguaje opuesto a la vida.


DELIA BLANCO

De señal a señal

AREÍTO

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HOY

SANTO DOMINGO DEFIENDE Y SE PROYECTA COMO DESTINO Y PATRIMONIO CULTURAL

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epública Dominicana es un espacio cultural dentro del conjunto del Caribe cuyo potencial histórico, arqueológico, antropológico y geográfico ofrece una especificidad dentro de la caribeñidad. Especificidad que contiene sectores de excepción geográfica y cultural que hacen de este país uno de los potenciales más densos e importantes dentro de las posibilidades cultural y medioambiental del Caribe y de otras regiones. Después de haber escrito varios ensayos sobre Santo Domingo como destino cultural, nos parece un paso significativo y prometedor que se celebre el Seminario Internacional sobre Gestión de los Destinos Turísticos del Patrimonio Cultural, ya que la capital dominicana fue declarada por la Unesco Patrimonio Cultural de la Humanidad, así como también han reconocido y declarado como Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad a grupos y lugares con historia del país, como son: Espacio Cultural de la Cofradía de los Congos y del Espíritu Santo de Villa Mella; al Grupo Folclórico Cocolo y a Juan Luis Guerra, como Artista de la Unesco para la Paz, entre otros. También patrocinios de la Unesco para proyectos e investigaciones, como el documental Papá Liborio, el santo vivo de San Juan de la Maguana, hecho por la investigadora Martha Ellen Davis. Estos reconocimientos significan méritos para todo el apoyo que necesitemos en el desarrollo del destino turístico dominicano bajo el concepto y/o principios o requisitos de ser parte de un modelo de Patrimonio Cultural, del cual definiremos y defenderemos lo que este concepto significa, lo que, obviamente, será de gran importancia para el país. Es muy oportuno que nuestras autoridades turísticas y las asociaciones privadas involucradas en esto tomaran en consideración las competencias del Caribe, como por ejemplo Cuba y Puerto Rico, que no necesariamente son de “un pájaro las dos alas” como dice el tema del cantautor cubano Silvio Rodríguez. Utilizo esta metáfora para que continuemos integrándonos como caribeños, y si es posible, seamos un ala más de la canción de Silvio o de otros cantantes de textos, poetas, etc. Vamos a aprovechar el evento antes citado, y a participar activamente en cuantos foros o eventos sean necesarios, para ser parte de la sinergia necesaria y globalizante. Ha llegado el momento de “vender o mercadear” la ciudad de Santo Domingo como destino independiente de otros destinos del país, como son sus regiones y polos turísticos. Y, sin convidar a imitar otras islas, cito a manera de ejemplo que la República de Cuba siempre ha ofertado y sementado su propuesta en varias opciones o tipos de turismo, pero que el principal era y es, La Habana. Cuando una va a viajar a dicha isla, normalmente dice “voy para La Habana” o “voy para Santiago de Cuba”, por ejemplo, que de paso tengo entendido que son los destinos más promovidos por los cubanos. Este artículo lo hago bajo la condición de mis creencias y militancia por la integración regional del Caribe, lo que vengo haciendo desde años atrás, y desde mi perspectiva como antropóloga, lingüista y crítica de literatura y arte, posiciones que hoy retomo gracias a que los días 17 y 18 de este mes de febrero se celebró en Santo Domingo el “Seminario Internacional sobre Gestión de los Destinos Turísticos del Patrimonio Cultural”. Con un interesante programa comprendido por brillantes exposiciones de especialistas en el tema, el Ministerio de Turismo, la Organización Mundial del Turismo (OMT), y con el apoyo de la Unesco y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), todas instituciones responsables de que globalmente exista un turismo apoyado por la cultura o el patrimonio cultural, fue abierto este espacio de reflexión que dejó inaugurado el Presidente de la República Dominicana, Lic. Danilo Medina. Cabe destacar que a este foro celebrado en el Hotel Occidental El Embajador asistieron y expusieron especialistas como los señores KishoreRao, director del Centro Patrimonio Mundial de la Unesco; TalebRifai, secretario general de la OMT; Carlos Vogeler, director regional para Las Américas de la OMT; la embajadora dominicana ante la Unesco, Dra. Laura Faxas, así como ministros y viceministros de Turismo de varias is-

Catedral Primada de América

Ruinas de San Francisco

las, de Panamá, responsables de proyectos de turismo y patrimonio cultural de otros países, como Perú, Venezuela, y decanos de escuelas y facultades, promotores culturales, etc. Nos llamó mucho la atención los proyectos que viene presentando en el Programa de Fomento al Turismo en la Ciudad Colonial la viceministra Maribel Villalona, arquitecta con gran experiencia y formación en Barcelona. Esta funcionaria coordina todos los proyectos que en los tres o cuatro años se vienen implementando, con gran capacidad gerencial y en los que están implicadas otras instituciones, como el Ayuntamiento del Distrito Nacional, los ministerios de Cultura y de Obras Públicas, y el Clúster Turístico de la ciudad de Santo Domingo. Para conceptualizar el tema abordado es importante definir que el “turismo cultural” es una modalidad de turismo que hace hincapié en aquellos aspectos culturales que oferta un determinado destino turístico, ya sea un pequeño pueblo, una ciudad, una región o un país. En los últimos años ha cobrado cierta relevancia en aquellas zonas que han visto limitados otros tipos de turismo: sol y playa, deportivo, etc. Justamente los más explotados como destinos. Pero este tipo de turismo precisa de recursos histórico-artísticos para su desarrollo. Es más exigente y menos estacional. El turismo cultural está considerado parte del grupo de turismo alternativo. El turismo cultural es cuando los turistas se concentran en la cultura de los lugares adonde van, por ejemplo: a ver museos, o a ver cosas construidas muchos años antes, como las pirámides, ruinas, catedrales, y también a disfrutar de las raíces, costumbres, gastronomía, en fin, de la identidad de un país. Dentro de sus características podemos decir que este tipo de turismo es de cortas estancias, con tiempo aproximado de 3 a 4 días por destino. Los lugares de destino principalmente de este turismo son los núcleos re-

ceptores históricos. De ahí la importancia del patrimonio cultural. También se engloba dentro del turismo cultural modalidades como: el etnográfico, vinculado a las costumbres y tradiciones de los pueblos, aquí cabe también el turismo folclórico, el literario, el cinematográfico, muy en boga porque los viajeros visitan los puntos o lugares en los que se han rodado películas. Hay infinidad de asociaciones al turismo cultural, como son el turismo científico, que aplica a convenciones de investigadores; el enológico, vinculado a los vinos; el ecoturismo, cuyo propósito principal es visitar, conocer, las maravillas naturales de montañas, bosques, ríos, lagos, cuevas, volcanes, fuentes termales, siendo este de mucha demanda desde hace años. En conclusión, el “turismo cultural” tiene muchas definiciones, dependiendo los intereses, lo que buscan o desean los visitantes o turistas, los paquetes o circuitos ofrecidos. Y este turismo cultural es un proceso social que tiene como sello distintivo la referencia al conjunto de procesos simbólicos que denominamos “cultura”, así como a sus productos”. Esta definición antropológica no me pertenece, pero la asumo porque estoy totalmente de acuerdo con la misma, ya que el concepto de “lo cultural” está fuertemente vinculado a una idea de “patrimonio”, aceptando este como el uso o posesión de los bienes producidos como consecuencia de estos procesos “culturales”, que se transmiten de las generaciones presentes a las futuras. Este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado o del mismo se apropian las comunidades a través de los grupos étnicos, en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, lo que viene a ser el aporte y el sentimiento fundamental de identidad y continuidad, en fin, lo que viene a construir y promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana.

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AREÍTO

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Literatura

HOY

Territorio de espejos: lenguaje de ruptura

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JOSÉ MÁRMOL

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uisiera referirme a solo una parte, la que entiendo más vanguardista, del nuevo poemario de José Rafael Lantigua, titulado Territorio de espejos (2013), porque conecta con mi forma de entender y asumir la creación poética, que en este poemario está facturada en base a un código estético en el que prevalecen ex profeso acertijos y señuelos simbólicos de recuerdos vitales, juegos verbales, experiencias viajeras y pensamientos de densidad existencial, colocados sobre una montura de bien acabada factura estética y de manifiesto dominio de la técnica escritural. Esa parte del libro se titula “Espejos sincopados”; sección pensada y articulada de una forma que ha exigido a la palabra y al creador emplear a fondo sus dotes inventivas, su dominio del lenguaje y un elevado vuelo por sobre la tradición vanguardista en la poesía dominicana e hispanoamericana. Junto a las demás partes del poemario como “Espejos cóncavos”, “Espejos viajeros”, “Espejos retrovisores”, “Espejos de altares” y “Espejo territoriado”, que componen la totalidad del nuevo libro, nos encontramos con una suerte de ámbito de reflejos íntimos y de introspección del investigador, prosista, crítico literario, gestor e historiador cultural, lector inteligente y voraz; pero, sobre todo, querido y dilecto amigo, José Rafael Lantigua, quien además de títulos de investigaciones y ensayos, cuyo éxito de lectoría ha requerido de reediciones y reimpresiones, ha publicado los poemarios Sobre un tiempo de esperanza (1982) y Los júbilos íntimos (2003). Es con esta trilogía que el exministro de Cultura se adentra en el aquelarre de los círculos del quehacer poético de nuestro país: una empresa que representa, como él lo sabe muy bien, desafíos insondables y consecuencias imprevisibles, ante los que debe uno, en su calidad de creador, colocarse a prudente distancia y mirar pasar el circo, como miró Hegel pasar las tropas triunfantes de Napoleón Bonaparte por su Stuttgart natal, a través de la mudez de una modesta ventana, mientras se exprimía el cerebro escribiendo La fenomenología del espíritu. “Espejos sincopados” es la parte, tal vez, más singular, más personal, en términos de registro específico de su voz expresiva y de articulación de la palabra en prosa y verso, y, por qué no sustentarlo sin remilgos, más ceñida a los lenguajes estéticos de las vanguardias que matizaron la creación poética del pasado siglo XX en nuestra lengua. De ahí que no sea caprichosa ni gratuita la evocación, desde las primeras páginas del libro, del destacado poeta y músico Manuel Rueda, inventor del Pluralismo, en 1974, y con él, más allá de su vínculo radical con la Poesía Concreta del grupo Noigandres en Brasil y los epifenómenos de la Semana de Arte Moderna de 1922 en aquel incombustible país, pionero en la inclusión del pentagrama musical y de la lectura multidireccional y polivalente de la escritura poética en la superficie de la página. Es a propósito de ese anterior aserto que me pregunto: ¿qué significa el verbo sincopar, del que deriva el adjetivo sincopado o sincopada?¿Qué significa el sustantivo síncopa? Doña María Moliner nos cuenta que sincopar es un verbo transitivo, sinónimo de cortar o reducir, que indica la acción de hacer una síncopa con una palabra o una nota. Mientras que síncopa, palabra que proviene del griego synkopé y del latín syncópa se define como figura de dicción consistente en abreviar una palabra suprimiendo alguna letra intermedia, como Navidad por Natividad. Una derivación en el lenguaje musical refiere que síncopa es el enlace de dos sonidos iguales, de los cuales uno está en la parte débil del compás y el otro en la fuerte. De manera que, un espejo sincopado habría de ser una superficie reflectante o reflexiva, en cuyo lenguaje visual lo reflejado, en tanto que en el lenguaje musical, lo sonoro, quedan reducidos o cortados. ¿Tiene esta disquisición breve asidero alguno en los textos de Lantigua que integran la sección “Espejos sincopados”? Creo que sí. Y lo contaré rá-

pidamente. La poesía, si se sabe componer, como para Da Vinci la pintura, tendrá el efecto de una cosa natural vista en un gran espejo. El primer poema, que se titula “Kaos”, es una construcción lúdica que violenta la estructura sintagmática del verso convencional y hace de cada palabra una unidad semántica, una célula, una partícula que, al unirse físicamente a otras dan lugar a frases conceptuales. Puede leerse en múltiples direcciones; en forma centrífuga o centrípeta; se mueve como una suerte de principio de indeterminación. En el flanco derecho algunas frases, para luego pasar, desde los núcleos léxicos como pequeños mundos, a la frase pivote “PALABRASERLIBROSUTOPÍA”, culminando, pasando antes por un espacio en blanco que da sensación de remanso, a la palabra fundacional, cosmogónica, cosmológica, también de origen griego, “CAOS”. El texto nos remite, en su arquitectura, a las vanguardias del siglo XX, y muy particularmente, a las topografías poéticas de Apollinaire y de Octavio Paz, además de nuestro Manuel Rueda y su Poesía Plural, y con ella, la fusión de los lenguajes de la poesía y de la música, de la que es instrumento la síncopa. Otro texto emblemático, ahora en prosa, de la inscripción de Lantigua en la tradición de la ruptura frente a la escritura poética convencional es el titulado “Plataforma de metáforas”, que, sin perder su propio acento, conecta al lector avezado con el texto Vlía (1944) del inmenso Freddy Gatón Arce, que hurga en el automatismo síquico y verbal de la escritura; o bien, la entrada en contacto con el vuelo insigne de Huidobro y su Temblor de cielo (1931). Hay hallazgos metafóricos únicos como: “Tengo un temblor apla-

zado. Una ceniza esparcida. Un disparo de azul sobre el cielo inmóvil”. O un fragmento de verso como: “El agua es transparente como el odio”. Para rematar el poema en prosa con palabras como: “El horizonte tiembla. Sé que tiemblo”. Finalmente, unas breves acotaciones sobre otro texto prosado de esta sección que me parece digno de exaltar. Se titula “Leyenda de Anías y el mar”, con epígrafe, no casual, insisto, sino, más bien causal, de Manuel Rueda. En este, el mar es el “plural espejo” de Octavio Paz. Solo que en Lantigua se habla de “la mar hembruna” y “el mar hombrón”, último que lo acerca al de Leopoldo Lugones, que es un mar siempre “lleno de urgencias masculinas”. No obstante, nuestro poeta enuncia el mar como “otra cosa”: “El mar es un trueno. El mar es una encina que se ennoblece de viento. El mar es un bravo alazán colgado de un tronco de señales”. Anías, el “hijo del trópico”, primo hermano de Yelidá, la mulata icónica de Hernández Franco, queda condenado al abismo de la insularidad, a la soledad de una isla que es, al mismo tiempo, su propio mar. Un mar que no es, sino, “ceniza de agua, polvo de cetáceos, coraza de bergantines que se esfuman en sus olas profundas, junto al húmedo agujero de su noche”. En estos poemas atrevidos y certeros, el poeta Lantigua nos presenta un intenso relato en que, a diferencia del resto del libro y de sus publicaciones poéticas anteriores, revoluciona, transgrede, explora en y desde la escritura y la palabra mismas, una dimensión del ser, de su propia existencia, de su cosmovisión, que solo la fuerza evocadora del lenguaje poético puede convertir en símbolo, en desafiante, o delirante, como diría Ramos Sucre, metáfora de la realidad.


01 03 2014 areito pdf ok