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mí me parecían muy acertados, muy ajustados a lo que el viejo decía. Me pareció muy bueno aquel de: "Si la piedra da en el cántaro o el cántaro en la piedra, mal para el cántaro". Muy aplicable al desastre vivido contra los molinos de viento. Claro que los del amo tenían otra profundidad, como por ejemplo: "Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro". Mi relación con el rucio de Sancho no es que fuera buena o mala, sino que ¿qué podía yo hablar con él? Por otra parte era un burro muy callado, un tanto lento, sin grandes alcances, muy poco imaginativo. Eso sí, se entendía a la perfección con su amo, pues un ademán de éste, una mirada, un gesto de Sancho era perfectamente interpretado por el rucio. Sabía muy bien por dónde ir, en qué momento detenerse sin que le dijera ¡sooo!, cuándo ir más despacio o más aprisa. No necesitaba de estímulos físicos ni orales para nada. ¡Vaya, que era como si fuesen uno solo!, pero sin determinar cuál de los dos era más burro. En aquella noche del día desastroso de los molinos de viento, señor y escudero se acomodaron bajo la fronda de un árbol, y a nosotros nos amarraron en uno de los arbolillos cercanos. La noche era muy fresca y muy clara, y la luna jugaba a las escondidas entre las nubes, haciendo que de momento nos viéramos los hocicos y a ratos no nos viéramos nada. Ya medio dormido escuché algo raro, como si estuviéramos en un aserradero, y en cierto momento me pareció que se acerba un león rugiendo espantosamente. Desperté sobresaltado, lleno de miedo, pero el rucio al verme tan aterrado me tranquilizó diciéndome: ¡No te asustes, ha sido un eructo de Sancho", y se echó a dormir muy tranquilo. Por supuesto que entre eructos y ronquidos de Sancho, pasé la noche. CONTINUARÁ. AQUI . . . S. B. E.

CÓMO Y POR QUÉ NACIÓ EL PANTEÓN ESPAÑOL El problema principal del Panteón era el agua; su escasez, lo difícil que resultaba conseguirla por el medio que fuera, por lo que el Administrador venía de continuo solicitando la compra de una bomba eléctrica. D. Adolfo Prieto dice que "para llevar al Panteón la fuerza motriz para la bomba, la Cía. de Luz y Fuerza pedía nada menos que $ 1.000.00 por cada 100 metros, desde Tacuba al Cementerio y por tanto la instalación salía demasiado cara" (¡Y eso que todavía no existía el SME!). Algunos propusieron que "la Comisión solicite energía a la Cía. de Tranvías o bien se utilizara un motor de gas pobre" (así dice el acta) u otras bombas que fueran adaptables al caso". Por el acta del 13 de febrero de ese año nos enteramos de un donativo del que no se había hablado en las Juntas anteriores, y es el que Eusebio Gayosso le hizo a la Beneficencia consistente en el féretro y otros gastos erogados con motivo del entierro de Sor Bernabea. Claro, era un donativo "en especie", triste especie, pero al fin, donativo. Desde luego se formó una Comisión para agradecer al Sr. Gayosso tan oportuno regalo. Se dio cuenta con una carta de D. Quintín Gutiérrez, dirigida al Gobierno del Distrito, solicitando la aprobación del reglamento interno del panteón, así como la autorización para la ampliación del mismo con el terreno que la Sociedad había comprado al norte y en toda la extensión del largo de la barda. "Que el mismo Gobierno le pidió copia de la concesión para la que había autorizado el establecimiento del Panteón de que se trata; que ambas cosas le fueron remitidas y que recientemente recibió contestación de la Obrería Mayor o Dirección General de Obras Públicas, pero sólo en lo concerniente a la anexión del terreno a que se refiere, por lo que sería bueno se vea al Sr. Secretario del Gobierno del Distrito recordándole la primera parte de la solicitud que se le hizo". Al mismo tiempo recibe D. Quintín las escrituras del nuevo terreno "y una calca" (copia) que mandó hacer para rectificar las medidas del dicho terreno que obraban en su poder. En febrero 20 la Comisión del Panteón acuerda comprar la bomba eléctrica y contratar tubería, y puestos a autorizar gastos, piden "que se pongan lápidas en las fosas que ocupen los que fallecen pobres en el asilo de nuestra Sociedad". Seguramente esta petición fue idea del Sr. Del Río que, como ya vimos, era defensor de los muertos pobres, pero no de los "pobres muertos", que es muy distinto. De febrero a Junio no hay noticias del Panteón, lo que quiere decir que "vivió" unos meses en santa paz, que sería lo más natural, por eso de "la paz de los sepulcros", pero al fin nos encontramos con un asunto ya visto en años pasados. Don Pedro Carnada notifica a la Junta que "el Administrador del panteón americano pidió permiso verbal para abrir una puerta que da al patio de nuestro panteón", y pregunta qué contestación se le va a dar. Bueno, nosotros le diríamos que ya no estábamos en los tiempos del Maine. PAGINA 21

Aqui Sociedad de Beneficencia Española  

Aqui Sociedad de Beneficencia Española Enero-Febrero 2012

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