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En Palos de Moguer, Huelva, se repitió una partida como hizo Colón años atrás con tres carabelas que se verían como cáscaras de nuez sobre el inmenso mar. Y la segunda fue la que hicieron cuatro aviadores en un hidroavión viendo el océano desde las alturas. Los calendarios marcaban la fecha 22 de febrero de 1926. Era un día cualquiera en el mundo. No tenía ningún brillo insólito ni alguna señal distintiva. Únicamente hay expectación en la provincia de Huelva y más en palos de Moguer, allí donde nació, vivió y murió un burro que alcanzó la fama con la vida y la pluma de Juan Ramón Jiménez. Platero tiene su monumento sepulcral en el mismo lugar donde partieron la Santa María, la Pinta, la Niña y el hidroavión Plus Ultra.. Ramón Franco, Ruiz de Alda, Durán y Rada, pretendían dormir. Estaban en las suntuosas habitaciones del palacio del marqués de Valdealta en ese puerto de Palos. Apenas podían cerrar los ojos porque miles de onubenses recorrían las calles cantando y esperando la llegada del alba para ir a despertar a los aviadores. Al alba se celebró

Junto a la primera M de la matrícula se abre el pequeño ojo de buey por donde respiraban Rada y los tripulantes que iban en su habitáculo para fumar. El mecánico salía por una torreta abierta en el lomo del fuselaje para atender los motores.

una misa en la iglesia de palos, en los mismos metros cuadrado donde había puesto Colón sus pies 434 años antes. Y allí, un poco más lejos, estaba el Plus Ultra flotando sobre las mismas aguas en que flotaron las tres carabelas. La multitud rodea y envuelve a los aviadores camino del puerto, una

El Plus Ultra en la dársena se ve como una gaviota al lado del barco anclado en el puerto.

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multitud descendiente de la que despidió a Colón el 3 de agosto de 1492. Son poco más de las seis y media. Para "saltar" el Atlántico, el hidroavión llevaba a bordo la despensa siguiente: 5 kilos de higos secos, dos kilos de jamón (que no sería de York, claro), un kilo de café. Un kilo de cacao (del que Colón llevó a España a su regreso), tres kilos de galletas, una botella de buen coñac y otra de delicioso jerez. Era todo, pues los pesos que debía llevar el aparato estaban calculados al gramo. Ya están a bordo de aquel pintoresco aparato, con dos motores bifrontales de dos frentes o dos caras (lo mismo que la imagen bifrontal de Jano). El Plus Ultra enfila al horizonte a ras del mar durante metros y más metros, pero al fin con esfuerzo y ansiedad pugna por elevarse. Y se eleva. Ya se ven los flotadores a contraluz destacándose sobre las pequeñas olas de la dársena. Se eleva por fin. Ya no es más que un pequeño punto en el firmamento. Y el recorrido y la historia terminaron en Buenos Aires donde miles de españoles emigrantes los recibieron cantando" Asturias, patria querida. AQUI . . . S. B. E.

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Aqui Sociedad de Beneficencia Española Enero-Febrero 2012