Fertirrigación del pimiento en invernadero

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Prioridades Optimización del riego - manejo hídrico en suelo - manejo hídrico sin suelo o hidropónico

Fertirrigación pimiento

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Nutrición mineral - en cultivo sin suelo - en cultivo en suelo

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Resumen

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Biocat 15, Atlántica Agricultura Natural Productos Massó, compatibles control biológico

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El pimiento es una solanácea originaria de América del Sur. Existen 5 especies domesticadas, Capsicum annuum (pimientos dulces, serranos, poblanos, jalapeños), C. chinense (habaneros), C. frutencens (tabasco), C. baccatum (pimientos de navidad, ajíes)

y C. pubescens (rocoto).

Dentro de Europa, España es líder en superficie (algo más de 20.000 Ha), producción (por encima del millón de Tm) y exportación en los mercados europeos (cerca de la mitad de la producción española es exportada). La superficie protegida de este cultivo ha venido aumentando año tras año en todo el país, con pequeños altibajos debidos principalmente a los precios alcanzados en la campaña precedente. El cultivo de pimiento en invernadero se centra en dos provincias principalmente, Almería con unas 8.500 Ha actualmente, donde se implantan cultivos de otoño-invierno (transplantados en julio y agosto principalmente y que vienen a finalizar en marzo) y Murcia, con unas 1.800 Ha en la actualidad, fundamentalmente en la comarca del Campo de Cartagena, donde se implantan cultivos de primavera (transplante en diciembre-enero y finalización en agosto). El total de la superficie de pimiento cultivada en invernadero en España ronda las 13.000 Ha, aproximadamente un 55-60% del total de la superficie de pimiento cultivada. La actual situación de los cultivos protegidos en España tiende hacia una estabilidad de la superficie cubierta con un incremento del nivel de tecnificación y de calidad de cosechas producidas. El pimiento no es una excepción, y cada vez son más las explotaciones provistas de equipos automatizados de fertirrigación, invernaderos con cierto grado de control climático (calefacción, ventilación automática, humificación, etc.) y cultivos sin suelo. La fertirrigación como su nombre indica es la aplicación conjunta del agua de riego y los fertilizantes, analizaremos qué prioridades hay que atender para que este manejo sea plenamente eficiente, y veremos por separado los dos componentes: riego y nutrición mineral de los cultivos de pimiento fertirrigados en invernadero.

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Está claro que la producción de cualquier cultivo es consecuencia de la acción sinérgica de innumerables factores que interactúan a través del tiempo y del espacio, dando como consecuencia unos malos o buenos rendimientos, con alta o baja calidad de los productos cosechados. Evidentemente, bajo un sistema productivo con un determinado material vegetal seleccionado, existe un orden de prioridades que condicionan o limitan la productividad del sistema, y siempre hay que tener muy claro que la incidencia en el control del cultivo debe también seguir ese orden de prioridad: 1. Climatología: Temperaturas (medias y diferencias térmicas), humedad relativa (HR, media y evolución diaria), agentes meteorológicos adversos (vientos, granizo, lluvia intensa), radiación incidente (cantidad y reparto de luz), estacionalidad, etc. Los métodos de control, además de elegir materiales vegetales adaptados a las condiciones climáticas de

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cada zona y época, pasan por la instalación de estructuras protegidas (invernaderos, malla sombras, acolchados plásticos en el suelo, sistemas de humificación, ventilación, calefacción, pantallas térmicas y de sombreo, etc.). Así por ejemplo, en pimiento son frecuentes masivos abortos florales cuando coexisten temperaturas elevadas con humedad relativa alta y/o escasa radiación luminosa. Y de la misma forma es común un elevado porcentaje de frutos deformados, con muy pocas semillas, cuando éstos cuajan con temperaturas por debajo de lo aconsejado para la variedad cultivada. También, cambios bruscos de temperatura y/o humedad relativa a lo largo del día, provocan cracking o microcraking generalizado en los frutos. El pimiento es más exigente en temperatura que el tomate, con óptimos en un rango aproximado de 18-27ºC. Fuera de estos rangos, y considerando otros parámetros como variedad y humedad relativa, la viabilidad del polen se ve reducida. 2. Sanidad: No hay que escatimar esfuerzos en el control fitosanitario del cultivo, tanto de la parte aérea como en raíz, incidiendo en aquellas plagas y enfermedades que pueden afectar seriamente los rendimientos del cultivo. Está claro que interesa siempre contar con materiales vegetales tolerantes o resistentes a los principales problemas fitopatológicos de la zona y época, y que de nada sirve el diagnóstico nutricional en una planta con problemas fitosanitarios. 3.

Labores culturales: Preparación del suelo, camas y drenajes en su caso, mantenimiento y mejora de la estructura del suelo, establecimiento de una correcta densidad, podas y aclareos de frutos, tutorados y enguíes, labores de recolección correctas, etc., son actividades que condicionan el cultivo en una medida mayor que el valor que se les da. En la gran mayoría de los casos se pueden lograr unos

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aumentos en los rendimientos mucho más cuantiosos incidiendo sobre estos aspectos que sobre el propio programa nutricional. Especialmente importante son las correctas propiedades físicas de un suelo (estructura), que van a condicionar una serie de parámetros imprescindibles para tener una buena plantación. Veamos algunos de los más importantes: •

Aireación: Sin aire (oxígeno) en el suelo, la raíz no puede respirar, sin respiración no genera la energía necesaria para su crecimiento y la absorción de agua y nutrientes (tener en cuenta que la raíz consume del orden

de 10 veces más

oxígeno que la parte aérea).

Movimiento del agua en el suelo: Siempre debemos perseguir una humedad homogénea en la cama de cultivo, de esa forma la raíz puede colonizar todo el volumen de suelo. Sin una adecuada estructura del suelo, el movimiento del agua no es el adecuado, se dificulta el manejo del riego, y siempre debemos recordar que la planta toma los nutrientes disueltos en disolución, sin un perfecto flujo de agua en el suelo (por estructura deficiente o por mala gestión del riego), la nutrición nunca puede ser correcta (por muy bueno que sea el programa nutricional).

Relación aire/agua: Evidentemente, los dos puntos anteriores condicionan esta relación. Se ha puesto aparte para incidir en que un suelo debe contener la suficiente cantidad de agua disponible para que la planta para absorber ésta y los nutrientes disueltos en ella, pero de forma simultánea debe proporcionar la suficiente cantidad de oxígeno (aire) para que la raíz pueda respirar.

Crecimiento de la raíz: Todo buen agricultor es un excelente productor de raíces. La raíz es el órgano de la planta encargado de suministrar a la planta el agua y los nutrientes

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que ésta necesita (además de otras sustancias esenciales como citoquininas). Sin una raíz que tenga el suficiente volumen para poder captar la cantidad de agua y nutrientes que la planta demanda en cada momento y que esté lo suficientemente activa como para poder aprovechar ese volumen de suelo/sustrato colonizado, la plantación nunca irá bien. Una estructura deficiente (suelos compactados, demasiado sueltos, con problemas de infiltración, muy secos o excesivamente húmedos, con encostramiento superficial, etc.) condicionan el desarrollo de la raíz, sobre todo en sus primeros estadíos. Debemos recordar que cuando los frutos comienzan a engrosar se frena rápidamente el desarrollo de la raíz, podremos mantenerla más o menos activa, pero será enormemente difícil que haga más volumen y explore más suelo, siendo esto fatal si la parte aérea de la planta va a seguir creciendo y la raíz ya quedó pequeña. Por eso es fundamental partir de una buena preparación del suelo, mantener una perfecta estructura en el mismo y efectuar una precisa gestión del riego, en los primeros estadíos de la planta, antes de que los frutos comiencen su engrosamiento, que es el momento de hacer el volumen de raíz. Este punto es especialmente crítico en pimiento, que dentro de las hortícolas de gran extensión es la que muestra una raíz más difícil de establecer y más sensible a valores inapropiados de temperatura o humedad. 4. Riego: De que sirve el mejor programa nutricional si no somos capaces de regar bien y tener una adecuada raíz, recordemos que el agua es el vehículo que pone en contacto los nutrientes aportados con la raíz del cultivo, si no regamos bien es imposible lograr un nutrición correcta, sobre todo, en agricultura intensiva bajo fertirriego. De esa forma es fundamental contar con un diseño hidráulico adecuado, mantener las presiones óptimas de trabajo en la red de riego, disponer de un adecuado sistema de filtrado y establecer unas correctas dosis y frecuencia de riego en cada momento del cultivo.

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5. Nutrición: Una vez llegado a este nivel con los puntos anteriores bien trabajados, la nutrición juega un papel fundamental. Si alguno de los puntos anteriores fracasa o no está optimizado, no existen diferencias entre el mejor programa nutricional y uno más o menos aceptable, en ese caso el limitante del cultivo y lo que frena el aumento de la productividad no es el programa nutricional en sí, si no alguna de las prioridades consideradas con anterioridad (que pueden, lógicamente, desencadenar un problema o desequilibrio nutricional, que no se solventa con la modificación del programa nutricional, si no con la mejora del punto limitante). Por esta razón los cultivos sin suelo o hidropónicos son más productivos, y en ellos la nutrición juega un papel tremendamente importante. En la mayoría de este tipo de cultivos, los puntos anteriores a la nutrición se encuentran perfectamente controlados y optimizados.

La evaluación de las necesidades hídricas de un cultivo no es tarea fácil. Los términos que gobiernan el balance hídrico, aporte de agua, drenaje y reserva de agua son variables, además ni las parcelas, ni los cultivos, ni el reparto del agua de riego son perfectamente homogéneos. En riego por goteo o RLAF (Riego Localizado de Alta Frecuencia), por definición se han de aportar riegos frecuentes de pequeño volumen, aunque siempre se ha de mantener una adecuada oxigenación en el entorno del sistema de raíces. Aquí el suelo pierde casi totalmente su función de reserva o almacén de agua pasando a ser un mero transmisor entre el emisor y la raíz del cultivo.

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Como antes se comentó, el manejo hídrico en los primeros estadíos del cultivo es básico de cara a tener un cultivo productivo. Bajo mi punto de vista, es extremadamente importante poder dar comienzo con una cama de cultivo o volumen de sustrato, saturado con una disolución equilibrada de nutrientes. De esta forma en suelo, hay que comenzar con un riego de plantación abundante, con un mojamiento completo y uniforme de la cama de cultivo. Si el suelo está correctamente preparado, con buena estructura y el diseño agronómico del sistema del riego es el adecuado, esto se logra en poco tiempo, si no es así, difícilmente se pueda lograr de forma satisfactoria. Después, tras el transplante, se da un pequeño riego de sellamiento para lograr un buen contacto entre el cepellón de la plántula y el suelo. A continuación se deja sin regar (y sin fertilizar) un determinado número de días (probablemente unos 6-20 días dependiendo del tipo de suelo y la época de cultivo, o algo menos si se trata de cultivo sin suelo). Esto hará, que partiendo de un suelo/sustrato saturado, éste vaya perdiendo humedad de forma lenta, y simultáneamente la raíz vaya desarrollándose, éste es el objetivo a completar en esta fase cultivo. Durante este período es importantísimo monitorear la humedad del suelo, el estado de la planta y el desarrollo de las raíces, y en caso de ser estrictamente necesario se podría dar un pequeño riego de apoyo, aunque es preferible no hacerlo.

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Por último, cuando las raíces hayan llegado a los bordes de la cama y ya se vea que la humedad del suelo está escasa, se reanuda el fertirriego normal, asegurando que en cada riego se logra un traslape completo entre los bulbos de humedad. En cultivo sin suelo, esto sucederá cuando se vea que las raíces de una planta y la contigua se entrecruzan, y ya se note escasez de humedad en el sustrato. Todos

los

riegos

deberían

ir

con

su

solución

nutritiva

correspondiente, excepto el riego de plantación en suelo en el que se aportarán el 30-40% de las concentraciones de la solución nutritiva inicial. En cultivo sin suelo, todos los riegos, incluido el de saturación del sustrato debería ir con solución nutritiva completa. En suelo es muy importante que la dosis de riego nunca se reduzca. Es decir si estamos regando 3 horas ya nunca pasaremos a dar riegos de 1 hora, si hacemos esto, el frente de humedad se estrecha y las raíces que quedan por fuera mueren, y ya con el cultivo establecido, como antes

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se dijo, es imposible rehacer ese sistema radicular. De esta forma la variación en las necesidades hídricas del cultivo deben contemplarse ajustando la frecuencia de riego (número de riegos en semana o en día), pero la dosis una vez contemplado el solapamiento de los bulbos de humedad, debería ser constante, y en todo caso ir creciendo desde las etapas iniciales, ensanchando el frente de humedad, pero después no reducirse, si no espaciar más los riegos, si es que las necesidades hídricas disminuyen (por clima más fresco, menor carga de fruta, etc.).

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%

Evidentemente es crítico tener para cada suelo su propio diseño agronómico de emisores y número de mangueras por cama o línea de cultivo. Por ejemplo, no tiene sentido en un suelo arenoso mantener espaciados de 40 cm con 1 cinta por cama, esto obliga para traslapar los bulbos y mojar los bordes de la cama a llegar con el frente de humedad a profundidades enormes (con frecuencia de 5 o más metros) con la consiguiente pérdida de agua, fertilizantes y coste de energía al tener que mantener más horas de riego de las necesarias. De forma orientativa, se podría recomendar para emisores de descarga de unos 1,5-2 l/h, los espaciados y número de mangueras o cintas de riego que siguen : •

Suelos muy arcillos: Emisores a 40 cm, 1 manguera por cama o línea de cultivo.

Suelos francos: Emisores a 30 cm, 1 manguera por cama o línea de cultivo.

Suelos arenosos: Emisores a 20 cm, 2 mangueras por cama o línea de cultivo. Cada una de las mangueras debe situarse a la misma distancia del centro de la cama y del borde de la misma, con una separación constante entre ellas de unos 25 cm.

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&

Siempre hay que asegurarse que la hidráulica de los sectores de riego cumple con los requisitos exigidos. Probablemente los suelos arenosos exijan válvulas con una superficie menor para mantener la presión y la capacidad de inyección de los equipos requerida. Evidentemente con esto, los suelos arenosos recibirán riegos de menor tiempo, pero tanto en unos como en otros la dosis de riego (tiempo de riego) debe conseguir un traslape de bulbos y un mojamiento de los laterales de la cama de cultivo (si ésta es elevada), o la anchura de franja húmeda considerada correcta para albergar un adecuado sistema de raíces (al menos 60-80 cm). Los suelos arenosos pueden regarse incluso varias veces al día, si la demanda hídrica del cultivo así lo exije. Los más pesados como máximo una vez al día, para evitar una saturación hídrica constante que ocasionaría asfixia radicular.

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' % En definitiva, los equipos automatizados de fertirrigación deben desempeñar un papel preponderante, siendo deseable el aporte de riegos a dosis fija, previamente calculada para que permita un traslape efectivo de los bulbos de humedad y un lavado de sales del perfil sin despilfarro excesivo de agua, y de frecuencia variable. Lo ideal sería dar comienzo el riego cuando se recibe una señal que indica necesidad de aporte hídrico para no inducir un gasto energético supérfluo en la absorción de agua, siempre manteniendo las adecuadas condiciones de aireación de la raíz. Esta señal podría ser dada por diferentes dispositivos, más o menos sofisticados y algunos de utilización limitada en cultivos convencionales, como medidores de agua del suelo (sonda de neutrones, TDR), medidores del potencial de agua en el suelo (tensiómetros, bloques porosos), sondas de conductividad eléctrica (CE) en suelos salinos (necesidad de lavar), lectura de temperatura de superficie de la planta (termómetro de infrarrojos), medida del potencial de agua del xilema mediante cámara de presión, medida de la microvariación

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dimensional de órganos de la planta, sensores de radiación (solarímetros que disparan el riego al alcanzar cierto valor de radiación acumulada), unidades evaporimétricas que actúan de modo similar, etc. Lo que es claro es que toda esta información nunca debe desligarse del chequeo manual continuo de la humedad del suelo y de la sintomatología de la plantación, y que dispositivos como tensiómetros, sondas de CE o incluso termómetro de infrarrojos podría servirnos como indicativos para el ajuste del aporte hídrico. La fracción de agotamiento se define como la cantidad de agua que puede ser extraída antes de que el cultivo comience a disminuir su tasa de transpiración y en pimiento constituye un 25-30% del agua disponible calculada por diferencia entre los contenidos a capacidad de campo y punto de marchitez permanente, que dependen fundamentalmente de la textura del suelo o las características físico-químicas del sustrato. Resulta interesante mantener el cultivo sin alcanzar estos límites, incluso si se garantiza una suficiente aireación, mantenerse en un 5-10% de agotamiento de esta fracción de agua disponible, especialmente durante la floración y el cuajado, períodos en los que el pimiento es extremadamente sensible a una deficiencia hídrica. En fertirrigación en invernadero, el riego debe suplir las pérdidas por evapotranspiración más el lavado de sales en caso de aguas y/o suelos salinos (drenajes). La gestión del clima en el interior del invernadero es determinante para el control del nivel óptimo de transpiración (pérdidas) y ajustar de este modo los aportes hídricos. El uso adecuado del sombreado, ventilación, humidificación y calefacción (en su caso) contribuirán a una mayor eficiencia en el consumo de agua y elementos minerales. Para el cultivador de pimiento en suelo o en enarenado, la forma más sencilla de gobernar el inicio de los riegos es la instalación de una batería de tensiómetros a distinta profundidad que permita evaluar la humedad

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del entorno radical (en pimiento cerca del 75% del sistema radicular total y la mayoría del sistema activo de raíces se encuentra en los primeros 25-30 cm del suelo). Los situados a mayor profundidad nos informan sobre la pérdida del agua de drenaje que escapa de la zona de actividad radical. Las necesidades de drenaje deben ser calculadas en función de la salinidad del suelo y agua de riego. Se deben mantener lecturas entre 11-14 cb en el menos profundo (15-20 cm). Se coloca otro en función de la profundidad de enraizamiento (30-50 cm dependiendo del tipo de suelo), que permite controlar el movimiento del agua en el entorno radicular. Para conocer las pérdidas de agua por drenaje profundo se ha se colocar un tercer tensiómetro ligeramente más profundo, valores inferiores a 20-25 cb en este último tensiómetro indicarán importantes pérdidas de agua por lixiviación. La instalación de sondas de succión o medidores de CE a distinta profundidad también nos sirve para este cometido. El pimiento es un cultivo moderadamente sensible a la salinidad, la CE del entorno radical no debe subir demasiado respecto a la solución nutritiva aportada. Con problemas de salinidad, generalmente motivados por valores excesivos de Na+ y Cl-, la planta crece menos, los frutos son de menor tamaño, hay importantes antagonismos que dificultan la absorción de otros nutrientes (Ca, K, N), comienzan a aparecer semillas necrosadas y la planta, para evitar el estrés hídrico generado por el exceso osmótico a nivel de raíz,

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aumenta su resistencia estomática y acumula prolina en hojas y raíces para mantener su turgor. La fórmula de Maas-Hoffman hace una estimación para relacionar linealmente la salinidad del suelo y la producción de los cultivos:

P = 100 – b (CEe – a) P: % de producción respecto al máximo. CEe: CE del extracto de saturación del suelo. a y b: 1,5 y 13,8, respectivamente para el pimiento. De acuerdo con esto, para no descender por debajo del 90% de producción se necesitaría no pasar de 2,2 dS/m en el extracto de saturación del suelo. Las necesidades de drenaje vienen dadas por la fórmula siguiente (Doorenbos y Pruitt):

ND = Cea / 2 Max Cee La conductividad del agua de riego, dividida por la máxima conductividad del extracto saturado tolerable para un cultivo CEa: CE del agua de riego. Máx CEe: Máxima CE del extracto saturado tolerable para un cultivo, 8,6 en el caso del pimiento. Para un cultivo de pimiento de primavera de noviembre a julio, con 2,5 plantas/m2 se pueden estimar aproximadamente las necesidades hídricas diarias en l/m2 mostradas en la tabla 1, aunque debe quedar claro que tales cantidades dependen de multitud de factores como desarrollo del cultivo, tipo de suelo, tipo de instalación, calidad del agua de riego, condiciones climáticas, etc. Estos aportes suponen alrededor de 1 m3 por m2 de invernadero, un 20-30% menos de agua que en riego tradicional. El acolchado del terreno con plástico permite unos ahorros de agua cercanos al 20%, al evitar las pérdidas por evaporación desde la superficie del suelo, y además facilita enormemente el manejo hídrico, no se forma la costra superficial ocasionada por dicha evaporación, con lo que la infiltración de las soluciones nutritivas aportadas se ve favorecida y se minimiza el desaprovechamiento de agua y nutrientes por escorrentía.

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La frecuencia y volumen de riegos debe adaptarse al sistema de cultivo, al tipo de sustrato usado (volumen y características físicoquímicas), al estado fenológico de la plantación y a las condiciones climáticas existentes en cada momento. Es obvio que las necesidades hídricas varían notablemente a lo largo del día y de un día para otro. En un cultivo tan tecnificado como el hidropónico no podemos permitir que las plantas sufran estrés hídrico que afecte su rendimiento final o despilfarros de solución nutritiva (agua y fertilizantes). Es necesario que las plantas reciban toda y nada más que el agua necesaria y en el momento que la precisan, no sólo por el suministro hídrico, si no por que el agua es el vehículo para la nutrición mineral.

La programación horaria de los riegos no debería ser el método utilizado, por muy ajustados que éstos sean se trata de una estimación

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subjetiva y un día nublado puede implicar exceso de aporte respecto a la cantidad de agua necesaria y un día excepcionalmente caluroso se traduciría en déficit hídrico temporal para la plantación. Además a lo largo del día el clima es continuadamente cambiante. Actualmente existen en el mercado numerosos métodos capaces de solucionar este problema, son los denominados métodos de riego por demanda, sensores de radiación, unidades evaporimétricas, tensiómetros, etc. El sistema más extendido y que ofrece excelentes resultados es la instalación de una bandeja de riego por demanda. Este dispositivo consta de una bandeja soporte sobre la que se sitúan unas unidades de sustrato con cultivo de manera lo más similar posible al resto de la plantación, el agua de drenaje se acumula en la parte más baja de la bandeja (que lleva un orificio para desalojar parte del excedente drenado) donde se sitúan uno o varios electrodos que accionan el riego cuando los procesos evaporativos y/o de succión directa de las raíces así lo indican. Este sistema permite la obtención del drenaje prefijado de manera uniforme, lo que evita despilfarros de agua y fertilizantes o estrés hídrico o salino temporal, si el drenaje estimado es el idóneo, ya que el aporte de agua se corresponderá con la evapotranspiración que en cada momento sufra la planta.

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En cualquier caso interesan riegos numerosos y cortos (es normal llegar a 15 diarios o más según las condiciones agroclimáticas). Si observamos el transcurso de un riego en cultivo hidropónico, al tratarse de sustratos con volumen limitado por planta y mantener siempre un estado hídrico óptimo, al poco tiempo de comenzar a caer la solución por la piqueta de goteo, se inicia el drenaje del sustrato, que lava la acumulación de sales que pueda haber tenido lugar y restablece el equilibrio nutricional que se estime oportuno. Llega un momento si el control hídrico es bien llevado, que la solución aportada es prácticamente la misma que la de salida, el prolongar durante más tiempo el riego supone un gasto innecesario de agua y fertilizantes. Una estimación válida es calcular la dosis de riego en base al agotamiento

de

un

porcentaje

del

agua

útil

del

sustrato

(5%

preferentemente, y 10% máximo). De manera que, si somos capaces de mantener un porcentaje drenado más o menos constante en cada uno de los riegos, reponemos la disponibilidad hídrica de forma continuada, sin dejar que caiga a valores que pudieran inducir pequeños estreses hídricos que afectaran la producción por gasto supérfluo de energía para absorber el agua que la planta necesita. Así por ejemplo, un sustrato que al determinar su curva de retención hídrica a bajas tensiones o curva de De Boodt, resultara tener un porcentaje de agua útil (agua fácilmente asimilable más agua de reserva) del 30%, debería gestionarse con riegos que contemplen un agotamiento del 5% de esa cantidad de agua útil, es decir, aproximadamente 150 cm3, por cada 10 l de sustrato empleado. Evidentemente, para el empleo de esta estrategia debemos disponer de un sustrato capaz de mantener unas adecuadas condiciones de oxigenación a pesar de estar prácticamente saturado en agua. Después, las necesidades hídricas demandadas por la planta se ajustan variando la frecuencia de riego, preferentemente utilizando un método de riego por demanda (sonda de radiación o bandeja de lixiviación o ambas, son las alternativas de empleo más extendidas).

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(

)

*

+

Diciembre 1,0

Enero 1,5

Febrero 2,0

Marzo 4,0

Abril 4,5

,

Mayo 6,0

Junio 7,0

El riego es probablemente el factor dependiente del agricultor más importante en el manejo del cultivo de pimiento, y existen siempre alternativas válidas en determinadas situaciones. Así por ejemplo, durante el invierno, los sustratos tienden a enfriarse en exceso (si no se dispone de calefacción), la planta baja también su demanda de absorción de agua, y esto unido a la sensibilidad de la raíz del pimiento ante la asfixia y la temperatura del sustrato, hace que la raíz se mantenga activa con dificultad. De esta forma puede ser válido la realización de escasos riegos al día (incluso uno sólo) de dosis mayor, de cara a fomentar la aireación del sustrato y su calentamiento y promover una raíz activa, aún a costa de un pequeño desajuste en el suministro hídrico y nutricional. Para el pimiento interesa que la CE de la solución nutritiva no exceda de 2-2,5 dS/m, aunque evidentemente lo importante no es el parámetro CE en sí, sino la composición iónica de la solución en el entorno de la raíz. De esta forma se puede trabajar con drenajes del 25-35%, con aguas de riego de CE media o baja (< 1,3 dS/m), sin que suba mucho (no más de 4,5 dS/m) la CE en el sustrato. Con aguas de peor calidad hay que aumentar el volumen drenado, lo que supone un mayor gasto de agua y fertilizantes, para evitar la acumulación de elementos fitotóxicos (Cl- y Na+, sobre todo) y el aumento de la CE en el sustrato derivados de estos excesos que sobrepasan la capacidad de absorción del cultivo.

De todos los cultivos hortícolas protegidos de gran extensión, el pimiento pasa por ser el que peor se adapta al cultivo hidropónico. Tal vez sea la frecuente pérdida de masa radical el principal problema, para evitar

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Julio 8,0


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esto, el sustrato debe ser homogéneo para no producir diferencias ni cambios bruscos de humedad y con buena inercia térmica; su disposición debe ser perfecta sin pendientes excesivas, y sobre un firme correctamente nivelado y el volumen de sustrato por planta debe ser el adecuado. El pimiento es muy sensible a la asfixia radicular en invierno y a las temperaturas altas y bajas. La falta de humedad, el exceso de CE en el sustrato, o la carencia de boro (elemento que el pimiento requiere en notable cuantía), son otras causas de la muerte de raíces en pimiento. Las exigencias en cuanto a temperatura hace que si el sustrato tiene una escasa inercia térmica, puedan producirse mermas tras su plantación en verano o en invierno, fecha normal de transplante del pimiento en hidroponía en Almería y Murcia respectivamente. Una vez superados los problemas mencionados, se comporta bastante bien en cultivo sin suelo, mostrando mayor precocidad, producción y calidad de frutos. Presenta un desarrollo inicial y un cuajado superior al cultivo en suelo, lo que nos lleva a la necesidad de aclarar frutos para que exista una buena producción. La ventilación es importante cuando aparecen flores y cuajan los primeros frutos, facilita el endurecimiento de la planta en las primeras fases del cultivo, aunque en invierno puede resultar peligrosa. Con las observaciones anteriores y realizando unas correctas labores culturales (poda, entutorado, aclareos, etc.) se están logrando en plantaciones sin suelo de pimiento de diciembre/enero, con calefacción de apoyo, rendimientos superiores a 18 Kg/m2, con un marco de plantación de 5-7 tallos/m2 para pimientos tipo California, en ciclos productivos de 56 meses. La racional conducción de la hidroponía implica el conocimiento no sólo de los procesos fisiológicos relativos a la absorción mineral e hídrica, sino también de otros aspectos como la respiración, la fotosíntesis y la transpiración que están estrechamente ligados con los primeros. El empleo de sustratos más o menos inertes, que apenas aportan elementos minerales al cultivo, implica que la nutrición de la planta debe aportarse por completo a través de la solución nutritiva, lo que trae consigo la

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posibilidad de un control preciso de la nutrición mineral según variedad, momento fenológico, características climáticas, requisitos de mercado, etc., para obtener la mayor rentabilidad al cultivo. Ahora bien, al tratarse

de

sustratos

inertes

carecen

de

capacidad

tampón,

equivocaciones o fallos en el control de la nutrición mineral o el ajuste del pH pueden ocasionar graves perjuicios, más conociendo la sensibilidad del pimiento. La nutrición mineral del pimiento en hidroponía debe controlarse según la demanda de la planta mediante los oportunos análisis químicos, sobre todo, de la solución drenaje o la extraída del mismo sustrato. Dependiendo del análisis del agua de riego, la fecha de plantación, el material vegetal empleado y las condiciones climáticas, se elabora la solución nutritiva de partida. En la tabla 2 se muestra una solución nutritiva orientativa para el cultivo de pimiento en hidroponía, distinguiendo dos etapas. A partir de estos valores o los adecuados según las características de la plantación, se va ajustando periódicamente la solución nutritiva. Lo más aconsejable, si no se tiene la suficiente experiencia, es analizar al menos la solución de sustrato (o de drenaje si el sustrato es inerte) cada 20-30 días. En función de lo que la planta vaya tomando, de las condiciones

climáticas,

el

estado

fenológico

del

cultivo

y

su

sintomatología, se vuelven a ajustar los nutrientes a aportar. En pimiento conviene mantener el N alto desde el principio, sobre todo si el agua empleada es de escasa calidad y presenta niveles altos de Cl-. Con aguas de buena calidad (CE < 0,8 dS/m) se puede comenzar con 12 mM de N. En cultivo hidropónico, el amonio nunca se aporta en cantidades altas ya que es una forma tóxica si queda libre en el interior de la planta, estimula demasiado el desarrollo vegetativo en perjuicio del reproductivo ya que la planta lo debe incorporar de inmediato a su metabolismo, modifica el pH de la solución del entorno radical e interacciona negativamente con otros cationes como Ca, Mg y K, siendo especialmente relevante su antagonismo con calcio que provoca la aparición masiva de blossom end rot (BER). En cultivo sin suelo de pimiento el nitrógeno en forma amónica no debería constituir más del 5% del total.

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+

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(

+)

*-.(

/

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Etapa NO3-

NH4+ H2PO 4

I II

14 13

< 0,5 < 0,5

K+

Ca+2

5 6,5

5 6

-

1,5 1,2

!

Estiércol 5.000

Mg+2 SO4-2 2,5 3

> 1,5 >2

0

Sulfato magnésico 30

Cl-

Na+

pH

CE

<8 <8

<6 <6

5,5 5,5

2 2,2

1222

*

Superfosfato de Sulfato potásico Sulfato amónico cal 30 20 30

El pH de la disolución se suele ajustar a 5,5, mediante el empleo de H3PO4 y completando el ajuste con HNO3 o H2SO4. Con este ajuste se reducen los HCO3- del agua de riego hasta proximadamente el 75-80% de su valor inicial. El total del fósforo se suministra como fosfórico siempre que el ajuste de pH lo permita, sino también se puede emplear fosfato monopotásico. El K se aporta como KNO3 y en su caso K2SO4. Generalmente se debe aumentar conforme transcurre el cultivo hasta 6,5-7 mM. Su exceso puede provocar desequilibrios en las relaciones con Ca y Mg, y deficiencia de Mn en invierno. El potasio es crítico para la obtención de un pimiento de buena calidad. Se recomienda que las aguas de riego no tengan un contenido demasiado alto en Cl- y Na+, el pimiento tolera generalmente más la salinidad que el pepino pero menos que el tomate. No conviene pasar de 8 mM en cloruros y 6 mM en sodio, en el caso de tener valores altos en el agua de riego hay que aumentar los aportes de NO3- y Ca+2 y ajustar las relaciones catiónicas, así como controlar el aumento de CE en el sustrato.

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Fertirrigación pimiento

+ % Una relación Na/K excesivamente alta puede llegar a destruir células del floema impidiendo la redistribución del sodio, que se acumula en la hoja. De igual forma con una relación Na/Ca elevada disminuye el calcio foliar por el antagonismo cationes monovalentes - cationes divalentes y se induce la presencia masiva de BER. El pimiento es una planta exigente en S y Mg, no deben ser inferiores a 2 mM en la solución nutritiva. Puede darse deficiencia de Mg antes y durante la recolección, sobre todo cuando las temperaturas son bajas. Si se encuentran en exceso en el agua de riego hay que ajustar las relaciones Ca/Mg y K/Mg, así como vigilar la CE del sustrato. Conviene mantener una relación K-Ca-Mg aproximadamente 1-1-0,5 expresada en mM. La optimización de esta relación es esencial para controlar síntomas de fisiopatías como BER, microcracking, stip, sunscald, etc. Los micronutrientes se suelen aportar a dosis fija durante todo el cultivo. Se añaden 20-25 mg/l de algún complejo comercial que tenga aproximadamente 7,5% Fe, 3,3% Mn, 0,6% Zn, 0,3% Cu, 0,6% B y 0,1% Mo;

suplementando

alguno

de

ellos

individualmente

cuando

la

sintomatología o los análisis efectuados así lo aconsejen. Los cuatro primeros suelen ir quelatados en forma de EDTA, mientras que B y Mo van en forma aniónica como compuestos inorgánicos (ácido bórico y

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Fertirrigación pimiento

molibdato sódico o amónico, generalmente). Cuando es difícil mantener el pH del entorno radical en valores permanentemente por debajo de 7, todo o parte del Fe se aporta quelatado como DTPA-Fe o EDDHA-Fe.

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3

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Fertirrigación pimiento

El ideal debería ser utilizar el suelo como un sustrato, aportando siempre solución nutritiva (agua de riego + fertilizantes), a pequeñas dosis y con elevada frecuencia, incluso varias veces al día si se dispone de los equipos automatizados de fertirrigación adecuados y el suelo es capaz de mantener los correctos niveles de aireación. En suelo se suele realizar una fertilización de fondo del estilo a la expuesta en la tabla 3. El estiércol ha de ser de buena calidad (sin olor) y el aporte de los sulfatos y nitrógeno amónico favorece la humificación del abono orgánico. Los cultivadores de pimiento en suelo que han efectuado una correcta fertilización de fondo, no suelen forzar el abonado hasta que los frutos de la cruz no tengan el tamaño de una castaña, para evitar un crecimiento vegetativo excesivo que tire las flores y frutos recién cuajados. Tras el cuajado de los primeros frutos se fertirriga con un equilibrio NPK 11-1, éste se va variando según las necesidades del cultivo hasta una relación aproximada de 1,5-0,5-2 durante la recolección. En cualquier caso, la observación del cultivo, junto a los análisis periódicos de tejidos vegetales y de extractos de solución del suelo, serán los que nos vayan marcando las correcciones a realizar en la solución nutritiva. El pimiento presenta exigencias de nitrógeno muy intensas durante las primeras fases del cultivo, para decrecer tras la recolección de los primeros frutos verdes, a partir de entonces hay que controlar muy bien su dosificación, un exceso provocaría retraso en la maduración y frutos con escaso aroma y vida postcosecha. Por esta razón el aporte nitrogenado en forma amónica para pimiento de invernadero en suelo bajo fertirriego, no debería superar el 20% del aporte nitrogenado total. (

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Fertirrigación pimiento

+

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Etapa NO3-

NH4+ H2PO 4

I II

10 11

<2 <2

K+

Ca+2

3,5 5,5

4 5

-

2 1,6

Mg+2 SO4-2 2 2,5

> 1,5 >2

Cl-

Na+

pH

CE

<8 <8

<6 <6

5,5 5,5

1,8 2

A veces el exceso nitrogenado es provocado por un exceso en la incorporación de materia orgánica en fondo con intensa mineralización. En muchas ocasiones la incorporación de grandes cantidades de estiércol tipo gallinaza, suministran una cantidad de N superior a la extraída por el cultivo, y su curva de liberación no se corresponde con la demanda puntual del cultivo, con lo que se suceden descompensaciones nutricionales que afectan notablemente la producción y su calidad. Otra cuestión es la imprescindible incorporación de materia orgánica para el mantenimiento y mejora de la estructura del suelo, pero a mi juicio es importante elegir productos de calidad, que aporten una materia orgánica con intensa humificación y una mineralización lo más limitada posible. La máxima demanda de fósforo coincide con la aparición de las primeras flores y con el período de maduración de las semillas. La absorción de potasio aumenta progresivamente hasta la floración, manteniéndose después equilibrada, y es determinante en la precocidad, coloración y calidad de los frutos. El pimiento es muy exigente en cuanto a la nutrición de magnesio, la absorción de este elemento aumenta durante la maduración. Especialmente crítica en pimiento es la asimilación del calcio, cuya insuficiencia ocasiona frecuentemente grandes mermas en la producción por BER y otras fisiopatías como golpes de sol, cracking, etc.; además de afectar gravemente la firmeza de los frutos y su vida postcosecha. La gran mayoría de las veces lo que existe es una mala distribución del Ca en la planta, recordemos que éste es un elemento que se absorbe arrastrado

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Fertirrigación pimiento

por el flujo xilemático, pero que resulta prácticamente inmóvil vía floema. Esto hace que mientras que para otros macronutrientes como N, P y K, la mayor parte del reparto nutricional recaiga en los frutos, en el caso del Ca sólo aproximadamente el 5% de Ca total en planta de pimiento corresponderá al contenido en frutos. De esta forma no sólo interesa para la correcta asimilación del calcio el suministro de éste, si no también el correcto balance con el resto de nutrientes (sobre todo cationes), la limitación en la presencia de Na+ en el entorno radical, un equilibrado ritmo de transpiración de la planta (HR extremas, tanto altas como bajas, dificulta enormemente la correcta asimilación del calcio), la presencia de un sistema de raíces continuamente activo, el control de la vigorosidad o ritmo de crecimiento de planta y frutos, un adecuado manejo del riego, la correcta asimilación de micronutrientes como B y Mn, etc. Resulta frecuente tener unos correctos niveles foliares de Ca, y sin embargo tener problemas de BER y otros en frutos. Sería más factible para este caso efectuar un seguimiento al nivel de Ca en fruto que debe estar por encima de 0,1% expresado sobre material vegetal seco. Haciendo esta aclaración de la limitación de los niveles foliares en el caso de Ca, y que en menor medida, pero también conviene usarlos con cautela en el caso de B y Fe, la tabla 4, a modo de referencia, muestra los niveles foliares estimados como suficientes para pimiento. Mucho se ha escrito sobre las cantidades totales a aportar de fertilizantes para el cultivo de pimiento en invernadero con riego localizado, en general las extracciones del cultivo guardan una relación 3,5-1-7-0,6 de N, P2O5, K2O y MgO respectivamente. Las cantidades de fertilizantes a aportar varían notablemente en función del abonado de fondo, calidad del agua de riego, tipo de suelo, climatología, etc. Todas estas cantidades sólo deben ser meras referencias para el agricultor, que debe ajustar su programa de fertirrigación a sus características agroclimáticas y de cultivo. Resulta muy conveniente ajustar el pH de toda aplicación a 5,5-6, esto permitirá la creación de microambientes en el entorno radicular con mejores condiciones de absorción de nutrientes y un

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Fertirrigación pimiento

mejor aprovechamiento de elementos, que bajo el pH normal (alcalino) de nuestros suelos, se encuentran en amplio porcentaje inutilizables por la planta (fósforo, hierro, manganeso, etc.). Algunos cultivadores, con buen criterio a mi juicio, optan por reducir o suprimir el abonado de fondo, controlando desde el inicio de la plantación la nutrición mineral aportada. Esto permite realizar una fertirrigación a medida del desarrollo de la planta, llevando el cultivo como si de un hidropónico se tratara, ajustando la solución nutritiva según los resultados analíticos obtenidos en el seguimiento de la solución del suelo, mediante análisis de extractos saturados o diluidos del suelo (1:2) o la utilización de sondas de succión. Unas soluciones orientativas en este sentido se muestran en la tabla 5. Este control nutricional es, junto al manejo cultural, básico para la obtención de una producción sostenida y de calidad. Así por ejemplo, conviene que la flor de la cruz y primer y segundo pisos, cuaje en fruto. Después es recomendable eliminar parte de estos frutos recién cuajados (el de la cruz más la mitad de los primeros pisos florales), si no la planta queda prácticamente parada, los frutos no toman un adecuado tamaño y además es imposible que se desarrollen todos adecuadamente en ese espacio, se deforman. Ahora bien, si esos primeros frutos no cuajan, la planta puede experimentar un crecimiento vegetativo vigoroso que haga abortar una importante cantidad de flores de pisos superiores, con la consiguiente pérdida de producción y la tardanza en estabilizarse la producción del cultivo. A veces esto puede favorecerse por un abonado de fondo excesivo, la planta no puede pararse, aborta masivamente flores de los primeros pisos (más si la luz es escasa) se alargan los entrenudos y la planta va descompensada desde el inicio. Mediante un adecuado manejo nutricional, este tipo de control de la planta es más factible.

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Fertirrigaciรณn pimiento

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Fertirrigación pimiento

El pimiento dulce (Capsicum annuum, L.) constituye uno de los pilares que sustenta nuestras exportaciones hortícolas, principalmente en los mercados europeos. La escasez de recursos hídricos y las necesidades de un desarrollo tecnológico agrario respetuoso con el medio ambiente, nos induce a realizar una nutrición hídrica y mineral de los cultivos hortícolas en general y de pimiento bajo invernadero en particular, más racional que la que generalmente se ha venido practicando. Resulta crítica la optimización de la nutrición hídrica de las distintas plantaciones, ajustando los riegos a las condiciones agroclimáticas disponibles, calidad del agua de riego, material vegetal empleado, tipo de suelo o sustrato, instalaciones, climatología, etc. Para ello se han de evaluar las necesidades de drenaje mínimas y las pérdidas de agua por evapotranspiración de los cultivos, reponiendo dichas cantidades. La utilización de tensiómetros, sondas de succión, solarímetros o cualquier otro sensor que nos evalúe la cantidad de agua, su potencial en el suelo o el grado de “confort hídrico” de la planta, debe imponerse como norma común en las plantaciones de pimiento bajo invernadero, cultivo hasta la fecha algo olvidado por los avances técnicos. La difusión de los modernos equipos de fertirrigación posibilita una fertilización día a día, en función del momento fenológico de la plantación y los análisis periódicos efectuados, y un correcto aporte hídrico, siempre más ventajoso a pequeñas dosis y elevada frecuencia, siempre que se pueda respetar la aireación del sistema de raíces. La mala adaptación que hasta ahora tenía el pimiento en cultivo hidropónico es perfectamente salvable observando una serie de condicionantes y realizando una nutrición hídrica y mineral perfectamente controlada, lo que junto a invernaderos cada vez más equipados (calefacción,

ventilación

automatizada,

humificación,

etc.)

permite

rendimientos rondando los 20 Kg/m2 en un pimiento bajo cultivo sin suelo en invernadero de ambiente controlado.

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Fertirrigaciรณn pimiento

Antonio.Alarcon@upct.es

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Ácidos húmicos y materias orgánicas Fertilizantes foliares y líquidos Bioestimulantes y aminoácidos

Correctores de carencias Abonos solubles NPK Productos ecológicos y extractos botánicos

Biocat-15 Enmienda húmica líquida de origen vegetal

www.at lant ic aag r ic o la. c o m



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