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Escuela para

Madres y Padres Por Edna Porras


Edna Porras

HERIDAS A lo largo de toda la creación, encontramos tanto simbolismo increíble y aprendizaje para nuestra vida… uno de estos ejemplos es la mariposa. Una mariposa es un animal extremadamente fuerte en supervivencia: puede vivir en ambientes completamente distintos durante su corta vida, puede adaptarse a ambientes muy diferentes unos de otros, como la sequía , la primavera o el invierno, gracias a que logra ajustar la temperatura de su cuerpo al ambiente y así conservar una gran cantidad de energía para viajar y llegar a colonizar diferentes territorios o habitats. Pero mientras la crisálida (el capullo) está pendiendo de la rama, hay muchas cosas que pueden coartar su vida y hacer que ese gusanito nunca llegue a ser mariposa (El viento, la lluvia, los depredadores). Para poder realizar el largo viaje migratorio hacia su destino final, y poder vencer toda clase de obstáculos, requiere que sus alas estén en óptimas condiciones y que el calor del hogar (mientras estuvo en el capullo) le haya proporcionado la energía que necesitará durante la trayectoria de su vida. ¿Qué es lo que hace que una mariposa viaje hasta 300 km diarios, o qué unos hijos lleguen a tener una vida plena, realizada y exitosa? ¿Qué es lo que hace que ellos puedan vivir la libertad a la que Jesús los ha llamado? Los seres humanos, no deberíamos de vivir presos de la inmoralidad sexual, la idolatría, los arrebatos de ira, odio y celos, las adicciones viciosas, los malos pensamientos, la compulsión por la comida, o cualquier otro tipo de deseo desordenado que se presente, sino al contrario, el propósito de nuestra vida es Vivir conforme al Espíritu: amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes y saber controlar nuestros deseos. Regocijarnos en el Señor siempre, y que todos nos conozcan como personas bondadosas, que no se aflijan por nada (Flp 4.4-7). Debiéramos de estar seguros de que podemos surcar el aire porque somos ciudadanos del cielo (Flp 3.20), que podemos poseer todo territorio porque somos hijos de Dios y también sus herederos y que sin importar la adversidad del medio ambiente a todo podemos hacerle frente, gracias a Cristo que nos fortalece (Flp 4.13 DHH).

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Edna Porras La mariposa Monarca es capaz de viajar hasta 3000 kilómetros al año, volando incluso sobre el mar, desafiando el viento y burlando a los depredadores, para dar vida a muchas otras mariposas en sus 5 a 7 semanas de vida. La razón de su migración radica en que la maduración sexual (lo que necesita para reproducirse) solo será alcanzada con el calor de la primavera.

¿Qué es lo que nosotros estamos haciendo para que esto suceda? ¿Hemos aceptado nosotros nuestro propio llamado a la libertad? Será acaso... El Rey Salomón planteó lo siguiente, en un libro que todos conocemos (la Biblia): Educa a tu hijo desde niño, y aún cuando llegue a viejo seguirá tus enseñanzas (Pr 22.6). Instruye al niño, ámalo, respétalo, dirígelo y va a ser un viejo maravilloso, sabio, feliz y seguro de sí mismo. Si un niño es amado, respetado y dirigido dentro del calor del hogar será capaz de atravesar cualquier tipo de circunstancias. Sus alas van a poder expandirse, se endurecerán con la forma adecuada, adquirirán su hermoso colorido final y él será capaz de volar y dar vida. Pero ignóralo, recházalo, ridiculízalo y es seguro que el resto de su existencia se va a arrastrar como una oruga, consciente de que no necesita ser dirigido, no merece ser amado y tiene que conseguir, a como de lugar, ser respetado. Los psicólogos afirman que cuando un niño no tiene satisfechas sus necesidades emocionales: amor, aceptación y respeto; está destinado a ir buscando a través de su vida esa satisfacción, y esa sanidad para sus emociones. Un chico lastimado, tenderá a buscar su sanidad en situaciones similares a las de la infancia, donde obviamente tampoco podrá encontrarla. Freud lo definió como una necesidad compulsiva de repetir el dolor original de la infancia, una y otra vez, esperando que esta vez las cosas marchen como deben y estas necesidades básicas sean por fin satisfechas. Porque, tal vez, esta vez, si logre ser “suficientemente bueno”, “suficientemente bonita”, “suficientemente rico” y la gente le haga el favor de amarlo, aceptarlo y respetarlo.

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Edna Porras Vivir con un padre, una madre o una persona dominada por los malos, ya sea que lo que lo esté dominando sean la adicción al alcohol, la comida, el trabajo, la envidia, el juego, la inmoralidad sexual, las drogas, la TV o el enojo; igualmente define nuestras reacciones, avería nuestras emociones, lastima nuestros sentimientos y marca nuestras vidas de ahí en adelante. Las mariposas monarca son un buen ejemplo de esto. Los colores y dibujos de sus alas son las marcas del veneno que absorbieron de las plantas donde se criaron. Las marcas amarillas, naranjas o rojas sobre fondo oscuro son una señal de advertencia de que han acumulado en su cuerpo productos tóxicos. Si las hojas de las plantas con que se alimenta la oruga son venenosas y contienen un compuesto resinoso complejo, provoca crisis musculares espasmódicas agudas, síntomas de depresión profunda y debilidad en los animales que las cazan. Lo que hace a la mariposa Monarca repugnante para los pájaros y otros depredadores. Cuando un niño tiene que vivir con una persona dominada por los malos deseos, su vida es intoxicada. Todo este veneno de la ira o las adicciones de los padres, igual que con el veneno de las mariposas, provocan en él crisis agudas en su identidad, síntomas de depresión profunda y debilidad en su personalidad. Un niño en estas circunstancias asume alguna o varias de estas ideas: Mi existencia es un problema, todo es mi culpa. Mis necesidades físicas y emocionales son una carga, mis padres están ya demasiado cargados con sus propios problemas y necesidades, para yo mencionar las mías, por lo que es mejor ignorarlas. Es más seguro quedarme callado cuando hay problemas y volverme invisible. Me gano mucho más alabanza y mucho más cariño si soy muy servicial y esforzado y hago de lado mis propios deseos, mi enojo, mi tristeza y mis necesidades. El enojo es peligroso y las confrontaciones deben ser evitadas a cualquier costo. La mejor manera de controlar a la gente es convertirme en cualquier cosa que la gente quiera que sea. Para lograr ser amado y tener intimidad con otra persona, debo hacerme cargo del otro e ignorarme a mi mismo. Este aprendizaje es terriblemente devastador para un niño. Y su única manera de sobrevivir es desarrollando marcas de aviso similares a las de las mariposas venenosas, marcas en su carácter y sus actitudes que tarde o temprano lo vuelven igualmente repugnante.

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Edna Porras El biólogo Walter Bates, encontró que las mariposas que no eran venenosas, habían conseguido sobrevivir desarrollando marcas de aviso similares a las de las mariposas venenosas para reducir la mortalidad. De cada una de estas especies, que adoptan marcas distintivas, obviamente se sacrifican muchos miembros, antes de que los cazadores aprendan a evitarlas (mimetismo). En otras palabras, el pequeño se amoldó al mundo en el que estaba viviendo, y se hizo esclavo del yugo del del adicto en casa. Y ser esclavo del yugo de otro es más complicado que serlo de tu propio yugo. Un niño así, aprende a vivir supliendo las necesidades del adulto problema, se acomoda al diseño de vida de ese yugo, se amolda a su mundo y de esa manera es muy difícil poder comprobar y disfrutar el plan de Dios. Por algo la Biblia dice algo muy interesante para poner en práctica: No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cual es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta Si toda la familia vive supliendo las necesidades de un padre alcohólico o adúltero, de una madre iracunda o adicta al trabajo, de una abuela amargada o enferma, ¿a qué hora, o en qué lugar un niño pude disfrutar lo que necesita o merece? ¿Quién tiene tiempo o aliento para reconocer o atender sus necesidades? ¿Cómo pude este pequeño vivir la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta? Y cuando estos niños llegan a la adolescencia, nos encontramos, que muchos de ellos, no quieren saber nada que tenga que ver con la autoridad, mal representada por sus padres, o con el Dios a cerca del cual recibieron mil sermones, pero no ejemplos de vida. Un niño bajo estas circunstancias se ve forzado a hacer uso de mecanismos de supervivencia al relacionarse con los demás, desarrolla marcas de supervivencia para él y toda su descendencia de ahí en adelante. Aprendes necesariamente a necesitar ser necesitado, y, como las mariposas, que otros dependan del grado de intoxicación que tú ha desarrollado para sobrevivir. Tristemente, un niño así, queda marcado para toda la vida. Los que fuimos esclavos del yugo de otro en la infancia, ya de adultos, necesitamos a alguien en problemas o con un nuevo yugo, porque nunca aprendimos a volar libremente o a relacionarnos con personas libres, cuya vida no dependa de volar a nuestro lado, sino de la

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Edna Porras energía del calor de Dios sobre sus alas. Y pasamos nuestra vida tratando de rescatar a otros del meollo de sus propias vidas, lo cual, definitivamente, jamás nos saldrá bien.

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Un pequeño que intuye que su mamá está punto de gritar porque su papá se enojó, llegó tarde o nuevamente perdió el trabajo, de alguna manera, empieza a decir bromas o a portarse mal con tal de desviar la atención de sus padres hacia sí mismo. O bien, puede volverse el más aplicado en la escuela y el más obediente en casa esperando que de esa forma la ira de los papás va a disminuir. Tener que actuar como regulador de las emociones y la infelicidad de los padres y sintonizarse a las necesidades de ellos ignorando las suyas propias, daña al hijo en muchas formas y crea una cadena donde cada eslabón distorsiona más nuestra comprensión de la voluntad de Dios.

Otro claro ejemplo de esto son los veteranos de Vietnam, cuando ellos volvieron de la guerra, muchos tenían problemas psicológicos que eran fruto de su experiencia en combate, allá se habían encontrado bajo tremenda tensión por largos períodos de tiempo, nunca sabían en que momento los iba a atacar el enemigo, el ataque siempre era algo súbito que los tomaba por sorpresa y, definitivamente, era mortal. En medio de un ataque de disparos, a mitad de la guerra, el soldado necesitaba ser capaz de reaccionar rápida y eficientemente, no podía darse el lujo de sentir realmente el pánico y el horror del combate, porque, de dar lugar a sentirlo, su supervivencia estaría aún más en peligro. Así que sus emociones debían esconderse en lo que duraba la guerra. Y, una vez que terminaba el ataque y volvía a casa, su mente estaba lista para sentir todo lo que había tenido que suprimir durante la lucha misma. Como nuestra mente no fue creada para soportar tanto terror y angustia, los soldados desarrollaron importantes problemas psicológicos, los más comunes fueron: Sus emociones simplemente se desplomaron, víctimas del miedo y la depresión. Cuando venía a ellos una memoria vívida, perdían el contacto con la realidad actual, y actuaban como si estuvieran en medio del combate nuevamente, pero esta vez, todas las emociones reprimidas emergían en destructivas y violentas erupciones llevándose a su paso toda forma de vida.

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Edna Porras Una familia emproblemada (disfuncional) en muchos sentidos, también es una zona de guerra. Para sobrevivir dentro de ella tienes que estar siempre con la guardia puesta, aprendes a hacerte invisible para que el enemigo no te vea y a estar listo para matar o morir en cualquier momento. Crecer en una familia disfuncional nos garantiza toda clase de marcas de veneno en nuestra piel y un letrero de CODEPENDIENTE en el corazón. ¿Qué seguridad, estabilidad o identidad crees que puede tener tu hijo o hija cuando la guerra está dentro de su propio cuartel o lugar de protección? …¡Ninguna!, no tiene ningún poder, no tiene armas ni forma de escaparse. Es como una oruga en medio de una estampida de búfalos, o se entierra o se muere. Un hijo que físicamente está atrapada/o en Vietnam y no puede abstraerse del terror y el dolor del combate, lo que hará será evadir la realidad, y escaparse hacia cualquier cosa negativa o persona abusiva que le proporcione alguna forma de desconectarse de esa realidad. Por supuesto, lo único que recibirá de algo así, será el aplastón definitivo o el tiro de gracia.

La comunicación problemática dentro de la familia, donde hay agresión verbal y física es muy destructiva y peligrosa. Un niño que tiene que abandonar o hacer de un lado sus emociones, durante la guerra de sus padres en su infancia, porque está en peligro, porque no tiene armas y el enemigo está fuera de control, ¿en dónde deja su identidad? ¿Dónde quedan almacenadas todas esas emociones reprimidas; el dolor, la angustia, la ansiedad, la tristeza, la ira? …se convierten en veneno en el cuerpo del pequeño. Cada página de su vida, todas éstas hojas de las que los estamos alimentando mientras crecen los intoxican, son venenosas, y su contenido provoca crisis musculares espasmódicas agudas, síntomas de depresión profunda y debilidad en todos los que se les acerquen. Así que en cuanto empiezan a crecer, no se diga ya de adultos se vuelven gente que te intoxica y que el que se atreva a tocarlos puede morir. Los malos deseos, los hábitos destructivos o las conductas dolorosas son sólo los síntomas de los problemas que hay en el fondo. Sólo son una forma en que muchos jóvenes y adultos, están tratado de mitigar la presión interna o ponerse una máscara que cubra su dolor.

fronteras en tu persona

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Edna Porras Se dice que la herida más devastadora que puede recibir el alma es la causada a nuestra auto estima. Auto estima es tener una imagen de ti misma/o y estimarla, es amarte a ti misma/o, es tener claridad sobre quien eres, cuales son tus capacidades, que quieres y hacia donde vas. Es tener una personalidad propia; definida e independiente. Sin embargo, tener una personalidad propia habiendo tenido que abandonarla en Vietnam o viviendo en una familia disfuncional es casi imposible. Si tienes que hacerte invisible y renunciar a muchas de tus propias necesidades y características para atender las de otro, es obvio que no puedes desarrollar nunca un sentido de ti misma/o o de tu propia personalidad, y …¿cómo podrías amar algo que no existe? Las familias disfuncionales tienen fronteras muy poco definidas de modo que, saber quien eres tú o hasta donde tienes que ser el otro, que quieres tú o hasta donde tienes que adivinar que quiere el otro, es muy difícil. Tener una personalidad propia donde no hay bordes, donde es más seguro borrarte del mapa o donde no hay alguien que te estimule a desarrollarte a ti mismo, resulta casi imposible. No desarrollar una identidad propia es como, no tener definición, contornos o bordes. Los contornos o bordes son tus fronteras, el espacio personal en tu alma que te define a ti mismo como persona, y todos debemos tener fronteras. Los países tienen fronteras y las protegen como sea necesario, establecen reglas claras y específicas por escrito sobre quien puede ingresar a su territorio y bajo que condiciones y toman medidas drásticas cuando alguien trata de invadirlos. Tu propia casa tiene fronteras, sabes donde empieza la tuya y donde acaba la del vecino, tu escritura los límites de tu propiedad y si alguien se atreve a invadirlos, de inmediato levantamos una acta e iniciamos un juicio para que desalojen nuestra propiedad, conocemos nuestros derechos y hacemos uso de ellos porque eso es justo. Sin embargo, en nuestra vida, todo el tiempo estamos tolerando ser invadidos, o, sin darnos cuenta, invadiendo a otros. No tener una personalidad propia es como estar perdido en el desierto, como ser un país cuyas fronteras están muy pobremente definidas o como un terreno ejidal sin escrituras, que nunca se sabe donde comienza o donde termina. A menudo nos sentimos invadidos pero no tenemos idea de como proteger nuestro espacio, no hemos definido nuestros contornos y nos sentimos hasta culpables por establecer los

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Edna Porras límites hasta donde la gente pueda llegar. Pensamos somos egoístas, que otros podrían enojarse y que vamos a provocar pleitos, así que nos quedamos callados y dejamos que la gente nos pisotee, nos invada o hasta nos borre, sin decir una sola palabra, aunque internamente estemos terriblemente enojados. Los padres necesitan definir claramente los límites familiares, si queremos tener hijos maduros y felices.

¿De generación en generación ? o…

¡una nueva gestación! Es muy probable que nosotros nos encontremos cargando la maldad de nuestros padres y, tal vez, nuestros hijos están cargando nuestra propia maldad como padres. Y tal vez sería muy útil analizar y/o discutir como detener la guerra y hacer la paz en nuestros hogares, cómo romper con todo lo que hemos venido cargando de generación en generación, y habilitar a la nueva generación para poseer libertad. Tú tienes el poder para hacer el mundo de tus hijos seguro, lleno de amor y de calor, esto es algo que tú puedes controlar. No te culpes por lo que ya ha sucedido, sólo asegúrate que de aquí en adelante la guerra en tu casa termine, y haya paz. Hay un mito muuuuy común entre los padres: piensan que ellos son perfectos. ¿Pero cómo van a perdonarlos sus hijos, si los padres no reconocen sus errores y piden perdón? ¿Cómo van a sanar sus heridas?

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Evaluación Personal para Madres y Padres ¿Hay tensión en tu hogar? _______ ¿Pelean a menudo tú y tu cónyuge? _______ ¿Está el ambiente hirviendo? _______ ¿Cambia la atmósfera cuando tu cónyuge llega a casa? _______ ¿Eres poco paciente con tus hijos por estar pensando en tus propios problemas? _______ ¿Los golpeas? _______ ¿les gritas? _______ ¿pierdes el control más de lo que quisieras admitir y ofendes con actitudes y palabras? _______ ¿Hace alguna de estas cosas tu cónyuge, golpearlos, gritarlos, insultarlos? _______ ¿Hay algún momento en que te sientas con ellos y les preguntas como se sienten? ____ ¿Te tomas tiempo tú para buscar a Dios? _______ ¿Tienen su propio espacio para comunicar sus temores y sus preocupaciones? ______ ¿Oras por ellos? _______ ¿Proteges a tus hijos de tu cónyuge si es abusivo o los ignora? _______ ¿Los defiendes aunque eso implique una confrontación? _______ ¿Eres demasiado estricto con tus hijos, como esperando que se conviertan en adultos antes de tiempo? ______ ¿Los avergüenzas porque no son perfectos? _______ ¿Cometer un error en tu casa se convierte en un desastre? _______ ¿Abrazas a tus hijos cada día y les dices lo hermosos que son como personas? _______ ¿Reconoces sus pequeños triunfos y los felicitas? ________ ¿Alguna vez te has puesto a pensar en cambiar tú como padre, y no estar sólo esperando a que los hijos cambien? ________

Si eres papá, mamá, hijo o hija... y este artículo fue útil para tu vida, si quisieras más información, o alguna cita con un especialista que pudiera orientarte personalmente, contáctanos en hdelcorazon@gmail.com, o en www.historiasdelcorazon.com. Muchas gracias! y sigue adelante. No importa cuál sea tu situación, siempre hay solución para cada problema. Sonríe, y haz tu parte!!! El sol nunca dejará de salir.

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