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Espacio Natural de Tuxtepec

Para poder entender la arqueología de Tuxtepec es necesario observar el entorno natural, ya que éste, suele determinar las actividades que el hombre lleva a cabo sobre él. Es así como nuestra ciudad se encontró siempre ligada al paisaje que el río Papaloapan y el clima tropical recreaban. “El Cerro del Conejo” se encuentra en la llanura costera del golfo, para ser preciso, en lo que se conoce como “Bajo Papaloapan”. El bajo Papaloapan es la cuenca del río y sus afluentes cuando ya no están en las serranías (Serranía: Alto Papaloapan), es decir, cuando recorre la llanura costera del Golfo. Curiosamente nos encontramos muy cerca de donde inicia el Bajo Papaloapan, ello ofreció a Tuxtepec, por así decirlo, la posibilidad de contar con ambos ecosistemas. Con el tiempo esto involucró el control regional, pues Tuxtepec tenía fácil acceso a las dos regiones.

El majestuoso Río Papaloapan ofreció una gran cantidad de posibilidades. Sus alrededores se conformaban de bosque tropical y llanuras, aunque en épocas actuales mucho de ese bosque ha desaparecido debido al incremento de la agricultura y la ganadería. El suelo de este paisaje era especial debido a las crecidas cíclicas del Papaloapan, la gran cantidad de sedimentos que el río arrastraba para luego depositar en la lenta permeabilidad de su suelo, hacían que estos fueran abundantemente ricos. Actualmente ello ya no sucede debido a la regulación del río mediante represas, aunque las tierras de la región siguen siendo bastante fértiles. La selva o bosque tropical, conformada por una gran cantidad de vegetación primaria como ceibas o pochotas, caoba, encino, jobo, cedro, cocuite, zapotes, etc; ésta crecía en las cercanías de los cauces del río y en ocasiones se alternaba con la sabana lejos de la orilla del río. Tanto el bosque, el río y la agricultura ofrecían un paraíso para los antiguos habitantes de la región.

La ocupación del espacio

La ocupación humana en el viejo Tuxtepec se efectuó desde tiempos muy pretéritos. Así lo demuestran los restos arqueológicos; entre los restos están, una gran cantidad de montículos que ocupan las llanuras del Papaloapan. Estos elementos arqueológicos muestran las actividades que los antiguos habitantes tenían para ajustarse al medio acuático; estas construcciones han demostrado, en ocasiones, funcionar como resguardo del agua y muchas corresponden a unidades domésticas. En época de lluvia o inundación, los humanos se dedicaban principalmente a la pesca y se resguardaban en los montículos; mientras en temporadas de seca, el terreno que estuvo inundado se volvía fértil y era idóneo para la agricultura. En ocasiones los agricultores llegaron a manipular canales y corrientes del río para sus fines agrícolas.


Pero ¿cerca de Tuxtepec dónde podemos observar esta evidencia arqueológica? Tuxtepec se encuentra rodeado de muchos ejemplos en sus llanuras rivereñas. Unos son los montículos de Mundo Nuevo, quizá esta sea la zona más extensa y posiblemente se haya tratado de un lugar importante, dado que se presume existe un Juego de Pelota. Otro sitio lo tenemos presente a cercanías de Agua Fría, colina debajo de la Colonia Nueva Revolución. Montículos de gran tamaño formando un patio central, muy cerca de este sitio existía un brazo de río que en épocas de lluvia se llenaba. A este sitio se le ha denominado, de acuerdo con Espinosa, como Tenestepetl. Sabiéndose que es un sitio que, a la llegada de los mexicas a Tuxtepec, fue desalojado posiblemente por la guerra o la inconformidad del tributo. Un sitio importante sin duda es Pueblo Nuevo del ejido de Papaloapan. Aunque anteriormente se le conocía como El Hule. Casi medio pueblo es un asentamiento prehispánico con varios montículos, muchos ahora son ocupados nuevamente por pobladores modernos quienes encontraron cómodo hacer su hogar sobre ellos. Podemos observar otros más en el tramo carretero Pueblo Nuevo – Otatitlán, algunos ya estudiados por el investigador Pedro Jiménez Lara y fechando su ocupación para tiempos Clásico y Posclásico Otra área con montículos es el tramo carretero Puente Caracol – Santa Cruz, del cual no tenemos fechas ni estudio alguno. Pero sin ir más lejos de Tuxtepec, tenemos montículos en el área entre San Bartolo y San Silverio. También se desconocen fechas y estudio alguno del lugar, sin embargo podemos notar la cercanía de los sitios con el río. Incluso dentro del área urbana baja de Tuxtepec tenemos ejemplos de este tipo de edificaciones, uno es El Flamenco, ubicado en la calle Arteaga entre la avenida 18 de Marzo y la Segunda Privada de Arteaga. Aunque actualmente su estatura no parezca ser mucha, se dice que anteriormente era realmente alto, pero el trazo urbano de la calle Arteaga, que pasa sobre él le ha restado imponencia. Sobre este último montículo ha hablado mucho el señor Mariano Espinosa y más adelante hablaremos sobre ello. Otro ejemplo de montículo es el que está debajo de lo que era el restaurante Mi Casita. Desafortunadamente, no tenemos estudios francamente arqueológicos sobre nuestra ciudad, pero conforme exista cada vez más gente interesada en esta rica región, podremos saber de manera profunda la forma en la que vivieron los antiguos Tuxtepecanos.

Zona Baja y Zona Alta en el actual casco urban. El casco urbano de Tuxtepec se comprende de dos áreas, ambas fueron sumamente importantes en la época prehispánica. Estás dos secciones son claramente notables, desde una foto satelital, una carta topográfica, incluso dando una ligera caminata a través de la ciudad puede hacer que el caminante note que la mitad de la ciudad es parte baja y la otra elevada. La parte que llamo baja es la zona interior del recodo del río Papaloapan, la tierra es llana y posee una gran cantidad de pequeñas playas a orillas del río. Ahora es el centro de la ciudad y por ende la sección más importante. La otra parte la encontramos al oeste de la ciudad, en contraste con la primera, son tierras elevadas y lomeríos. Aunque hoy no son el centro de Tuxtepec, en época


prehispánica fue el centro urbano, y en algún momento el centro cabecera de la importante provincia de Tochtepec. La zona baja es a lo que llamaría las típicas llanuras de la geografía del Bajo Papaloapan, zonas propensas a la inundación. De la zona baja tenemos poca evidencia arqueológica, lo más representativo vendría siendo el montículo de El Flamenco. De colecciones particulares sobre esta llanura no tenemos informado nada al respecto, sin embargo no dudo de que puedan existir. En base a la poca evidencia arqueológica, podríamos decir que esta zona baja estuvo poco habitada o era reservada a otros fines como los agrícolas, sobre todo a orillas del río. La zona alta es un panorama distinto, digamos que lo tenía todo, la altitud y sus lomeríos no solo ofrecían la protección ante las inundaciones, si no que a su vez el río estaba bastante cerca como para poder aprovecharlo al máximo. Sin el cuidado del río, fue más fácil establecer un centro urbano de larga estadía y la población debió concentrarse allí por muchas generaciones. Los restos arqueológicos demuestran que la zona alta fue el lugar favorito de los antiguos pobladores. Una gran cantidad de figurillas, esculturas, cerámica y demás artefactos han sido encontrados por los pobladores modernos de la zona alta, ahora llamada colonia El castillo, en memoria al viejo y desbaratado templo mexica que yace en la colonia, como recuerdo de un pasado sumamente glorioso e importante.

Más datos arqueológicos sobre el Castillo ¿Qué era este lugar ahora olvidado en un rincón de la ciudad? Restos mexicas que en el último periodo de la época prehispánica resumían el poder que los reinos del altiplano de México tenían sobre la región. Aunque basta decir más para poder explicar por completo la función de este lugar, podríamos empezar por explicar de qué forma estaba conformado nuestro sitio. Sobre la consolidación de El Castillo existen algunos datos. Enrique Juan Palacios da a conocer datos colectados por él mismo en 1917; explica que la construcción está hecha de “lajas de arenisca y de piedra dura, unidas con mortero, todas ellas de 45 centímetros de longitud por 32 de anchura”; también tiene material como adobe y canto rodado. El aventurero hace la observación de que la laja proviene de la serranía y el canto de la orilla del Papaloapan. También confirma que la ruina es una estructura de cuatro caras y con su cara principal orientada al Este. También informa sobre otros edificios pequeños de unos 6 metros a los alrededores, uno principal en la parte posterior de El Castillo, “sepultado bajo una capa de tierra”. El mismo explorador no reportó ninguna cámara interna en la estructura de El Castillo ni pudo asegurar su función, pero sí escribió que tiene la forma y disposición de “teocalli azteca”, Mariano Espinosa también llegó a tener la misma opinión sobre el edificio. Palacios no menciona la presencia de esculturas u otros objetos de interés, seguramente a causa del continuo sabotaje que ha presenciado el sitio, incluso desde hace más de un siglo. Tampoco hay relieves, pinturas o grabados, por lo que su decoración no parece haber sobrevivido a los años.


Tomás García agrega contundentemente que El Castillo estaba consagrado a Yacatecuhtli, basado en los relatos de Sahagún, por lo tanto se trata de un templo. Tomás García escribe que las ruinas han sido exploradas “arqueológicamente” en más de una ocasión, por: Juan Palacios que ya hemos mencionado; Juan Valenzuela -quien asegura haber encontrado cerámica tipo Azteca IV, Azteca III y una tumba construida con techo de lajas, donde encontró un enterramiento con ofrenda de muchas figurillas de barro-; el señor Lorenzo del Peón Caso -quién también hizo exploraciones sobre la estructura-; y un alemán conocido como Mullered. Desafortunadamente lo hecho por Juan Valenzuela y Lorenzo del Peón son trabajos poco comunes, y en el caso de Lorenzo del Peón: inédito; en la situación de Mullered, no hay escrito alguno que testifique su trabajo. Parte de esas labores han sido revisadas por Tomás García muchos años atrás y dadas a conocer en su libro de 1989. Por su parte, el investigador Robles Castellanos ha sacado nuevos datos sobre El Castillo de Tuxtepec. El autor explica que la guarnición de Tochtepec contaba con un yaocalli o “construcción para la guerra”, situado precisamente en la zona elevada de El Castillo. Menciona que la fortaleza está compuesta por una plataforma nivelada, contiendo: varios montículos, altares y el teocalli principal, El Castillo. Los elementos que el autor considera para creer que en verdad se trata de una fortaleza es el hecho de que anteriormente –a mediados del Siglo XX- había una zanja que rodeaba la zona arqueológica por su lado Sur y Oeste, a lo que él juzga era para protección. Castellanos concluye que el material arqueológico de ofrendas y cerámica, corresponden al Posclásico y a los mexicas, tal como lo cuentan las fuentes. Decir que El Castillo era un templo dedicado a Yacatecuhtli, que se encontraba en una fortificación acompañado de otros edificios y adoratorios, es un cabo suelto si no se menciona la historia detrás de todo ello. El centro urbano de Tuxtepec antiguo: las fuentes históricas. San Juan Bautista Tuxtepec, conocido también en algún tiempo como Tochitepeque y luego como Tustepeque. Originalmente del náhuatl Tochtepec.

¿Qué significa el nombre de nuestro pueblo? Tochtepec puede verse ilustrado en el folio 46r del Códice Mendocino, conformado por el glifo de cerro con una cabeza de conejo en la cima, su nombre es náhuatl y quiere decir “en el cerro de los conejos”. Se han hecho muchas sugerencias sobre la elección de este nombre, de acuerdo con Tomás García este nombre fue impuesto desde la llegada de los primeros nahuas después del derrumbe Tolteca en 1168. Queda en un abismo misterioso el nombre que los popolucas, sus pobladores originales, tenían para nuestro hogar. Para el nombre Tochtepec, Tomás García propone que su significado podría estar relacionado al otoño o que el significado haga alusión a la fertilidad y la embriaguez con la cual se relaciona el conejo; el simbolismo intentaría recordar a los lugares “fértiles, bondadosos y pródigos”. Antonio Peñafiel por su parte explica que este topónimo puede significar varias cosas: puede ser lugar donde había conejos, pero bueno, conejos hay en todas partes. Sin duda lo más contundente es que piensa que su nombre podría bien provenir de una fecha relacionada con la historia de alguna tribu, pero no propone nada al respecto.


Antes de la conquista española hubo dos grandes conquistas en la historia de Tuxtepec, primero la de las invasiones de tribus cueuhtlalchincas que se originaron tras la caída del mundo tolteca y que en 1174 o 1176 terminan por ocupar el pueblo de Tochtepec. Respecto a este evento, Mariano Espinosa maneja la fecha de 1174 como la conquista de Tuxtepec por parte de las tribus del Norte y señala que este año fue un año Tochtli (conejo). Posiblemente su fecha deba el origen al nombre de Tochtepec, recordando el año en que el asentamiento popoluca fue sometido.

Como segunda conquista importante registrada, está la de 1458 por parte de la Triple Alianza de Tenochtitlan, Tetzcoco y Tlacopan. Aunque la fecha de este evento varía de acuerdo con los distintos historiadores y autores, yo decidí elegir como más verás a Fray Juan de Torquemada, ya que su versión es por muchas razones más convincente. Cuando los mexicas y sus aliados llegan a conquistar la región hubo un gran cambio de roles, ya que en ese entonces quién influía con su poder en Tochtepec, ya no eran los nahuas que estaban desde 1174, sino el gobierno de Coixtlahuaca, que se supone años atrás se había hecho de estas tierras. La guerra fue cruenta y duró años. Finalmente en 1458 cae el reino de Coixtlahuaca y su gobernante legítimo. Al suceder esto, Tochtepec pasa automáticamente a manos de los confederados de la Triple Alianza. Curiosamente ese año de 1458 también era un año Tochtli. Si tomamos en cuenta estos eventos, pienso que podríamos acercarnos a la razón que motivó a nombrar con el conejo a este importante sitio. Volviendo a la toponimia, quizá quede preguntar por qué el “cerro” Tepetl en el nombre de nuestra ciudad. Aunque el asentamiento de El Castillo que fue el centro en la época prehispánica, es una parte alta, no parece ser esa la alusión del cerro. Tampoco geográficamente estamos en los cerros aunque tampoco en tierras meramente llanas. El uso de Tepetl sin duda proviene del genérico mesoamericano altépetl que era dado a las poblaciones con carácter político, podemos ver muchos ejemplos como estos en el mismo Códice Mendocino sin que precisamente podamos asegurar que sus pueblos se traten de cerros. Tochtli: Toch: Conejo Tepetl: Tepe: Cerro C: [Terminación que indica locativo]: En el… En el Cerro de los Conejos

La Antigua Región de Tuxtepec. Tuxtepec estuvo poblado desde hace mucho tiempo, de los pobladores antiguos mejor conocidos, a juzgar por la evidencia arqueológica de la región, son los olmecas, aproximadamente desde los 1,200 años A.C Sabemos que el modo de vida que llevaron estuvo ligada al río tal y comentamos al principio de esta breve presentación. Desafortunadamente hace falta mucho por investigar, porque no podríamos decir más sobre sus asentamientos. La mayoría de la información que tenemos respecto al Tuxtepec antiguo está conformada de las fuentes históricas, eso significa que lo que mejor conocemos es sobre su época más reciente.


Mariano Espinosa hace una extensa descripción de la configuración de etnias y poblados en la región que rodea a Tuxtepec, durante y antes de la invasión de la Triple Alianza en 1458. De acuerdo con él, en la región han convivido desde tiempos muy antiguos las etnias chinanteca, mazateca, popoluca y en algunos momentos con mixteca y nahua. Cada una con sus reinos o estados conformados por varios poblados. Hasta cierto punto hay un poco de inquietud sobre el origen de los datos históricos que Espinosa ocupa en su obra de 1910, ya que no hace mención sobre el origen de sus apuntes. De cualquier forma son los únicos datos con los que contamos sobre la historia antigua de Tuxtepec.

Chinantecos. De acuerdo con Espinosa y Tomás García, Los chinantecos se asentaron al Sur y Suroeste de Tochtepec, hasta la fecha se conservan varios asentamientos de habla chinanteca. El nombre proviene del habla náhuatl y se deriva del topónimo de Chinantlan. La región designada como chinanteca actualmente va desde los tramos ocupados por los ríos Cajones y Chiquito, alcanzando el río Valle y sus afluentes hasta dirigirse más al Noroeste, llegando hasta Usila y Ojitlán, al Sur los pobladores se extienden hasta llegar a Ixtlán. Hay una distinción de los pueblos chinantecos, unos son los de Chinantla Pichinche, que tenían asentamiento principal en Yólox, al Suroeste de Tochtepec; mientras que los otros son los de la Gran Chinantla, cuyo principal asentamiento se encontraba en Chinantlan, hoy Valle Nacional. Esta distinción de pueblos corresponde a que tanto Yólox como Chinantlan eran gobiernos o reinos separados pero aliados débilmente para defender la región; estos pueblos eran amigos de gobernantes mixtecos y mazatecos. Combatiendo en ocasiones contra los mixes y zapotecas. Aunque anteriormente poseyeron alianzas con zapotecas del Sur. Tenían como producción y comercio: algodón, cacao y mantas. Geográficamente la región chinanteca se divide en: Chinantla Alta, Media y Baja. La primera se caracteriza por el frío propio de la altura; la otra por su terreno menos alto y con clima templado; la última es principalmente llano y caluroso. La zona Baja ocupa poblaciones que van desde Tuxtepec a Playa Vicente, la zona Media ocupa lugares como Usila y Lovani, y la Alta lugares como Comaltepec y Sierra Uzumacín. Como característica derivada del clima, está el hecho de que en las zonas altas y frías las casas se construyen de adobe, mientras que en las bajas, humedas y calurosas son de varas, madera y palma. Espinosa identifica en ellos aspectos culturales como el uso de un sistema calendárico y una serie de cultos determinados por éste; en su sistema de creencias no se menciona sobre sacrificios humanos, ni antropofagia. Sin embargo un elemento muy arraigado en la sociedad fue el nahualismo, creían en la dualidad del espíritu, y en la sangre como el depósito del alma del ser. Su gobierno lo conformaban señoríos teocráticos, estos tenían la capacidad de elegir a los delegados (mayordomos) en los pueblos tributarios bajo su control para cobrar el impuesto y procurar el orden. También tenía a un cuerpo de ancianos consejeros que gozaban de gran autoridad en el pueblo, siendo las personas más respetables, y generalmente ejercían cargos legislativos o reales. A los gobernantes cuando morían se les esculpía una figura en piedra, y a sus píes se grababan glifos calendáricos de animales para representar la fecha de muerte.


Espinosa documenta una larga lista de pueblos Chinantecos de ambos reinos, explicando un poco más sobre la historia de cada uno. Sin embargo debido a lo extenso y tedioso que puede resultar nos limitaremos mostrar el mapa realizado por Tomás García, mostrando parcialmente los pueblos que conformaron los dos reinos chinantecos.

Mazatecos Los Mazatecos por su parte ocuparon hasta el Oeste de Tochtepec, asentados a cercanías de los ríos Tonto y Santo Domingo, y sus afluentes. Su presencia llegó hasta la sierra Zongolica, comunicándoles con Teotitlán del Camino y Tehuacan. La capital de estos pueblos fue Matza-apatl, hoy Mazatlán, era cabecera de los pueblos denominados por Espinosa como Mazatecas del Sur; Maztlán se asentaba a orillas del cerro y río de nombre Cox-ca, que es un afluente del río Santo Domingo. También existió otro bloque o “reino” de pueblos mazatecos: los Mazatecas del Norte, sin embargo Espinosa no hace mayor mención. Lo único que se puede decir es que la invasión cueuhtlalchinca, en la región mazateca, les hizo abandonar sus pueblos. Según Espinosa, estos eventos provocaron la fundación de nuevos asentamientos, llevándoles a la separación de los reinos en Norte y Sur. Las actividades de vida de los mazatecos eran la agricultura, la caza y pesca. El maíz, el frijol, el algodón, se cosechaban dos veces por año. El algodón era principalmente cosechado y tejido por mujeres. En los textiles había diseños variados de animales, árboles y guerreros. La ropa que vestían los mazatecos eran: mantas amarradas por los hombros para varones y una especie de túnica para las mujeres. Su culto religioso era, según Espinosa, panteísta y adoraban de forma sagrada a los animales; a diferencia de los chinantecos: en ocasiones practicaban sacrificios humanos. Los Mazatecos tenían por costumbre quemar los cuerpos para guardar o esparcir las cenizas. Tenían un gran manejo de hierbas para remedios naturales. Espinosa también hace mención de una gran lista de pueblos mazatecos, al menos de los llamados por él como Mazatecos del Sur. Pondremos el mapa realizado por Tomás García de la región mazateca.

Los Popolucas se establecieron al mismo tiempo que los mazatecos, chinantecos, llegando a intercalarse con pueblos de esa etnicidad. Los popolucas se asentaron en la parte Sur de la Costa del Golfo, formando señoríos como los de Tochtepec, Cosamaloapan, Guaspaltepetl y Tenantitlán. Estos pobladores eran principalmente agricultores; sembraban el maíz, la yuca y el algodón, por lo cual se deduce eran buenos tejedores. Otras de sus actividades fueron la pesca y la caza. En su vestir, los popolucas portaban mantas de algodón tejidas: las mujeres usaban las mantas en forma de “camisas”, mientras los hombres las portaban cruzadas del torso y anudadas en el hombro izquierdo. Según espinosa, cuando los jefes de sus señoríos perecían eran inmortalizados en esculturas de piedra y se les fechaba con glifos de frutas para establecer la época del año en que morían. Esta costumbre es muy similar a los chinantecos, ya que el glifo para determinar la fecha va esculpido al píe de la figura. Respecto a su religión, Espinosa menciona que hacían sacrificios humanos al dios Sol y al Agua, entre otras deidades que no apunta.


Los popolucas llegaron a mantener buenas relaciones con los mixes, mazatecas y chinantecos; con quienes comerciaban artículos como “tintes vegetales, algodón, hule, grana, cacao, etc.”

La extensión del señorío de Tochtepec no se tiene bien definido hasta donde comprendía, pero al Oeste se sabe que llegó hasta Arroyo Matzin y en algún momento llegó a tener sujeto a varios pueblos mazatecas como Matzapatl, Tepatli y Acotzingo. Según Espinosa estos son algunos de los pueblos importantes del señorío de Tochtepec. Pochtlancingo: Según Espinosa, se situó a 6 km al Norte de Tochtepec, no da mayor dato sobre el pasado prehispánico de este pueblo. Tzinantepetl: De acuerdo con Tomás García, este pueblo ha sido identificado por algunos autores como Tzinacanóstoc, del cual se hace mención en el Códice Mendocino y se encontró a 12 km al Suroeste de Tochtepec. Espinosa lo sitúa en actual Sebastopol, y argumenta que prueba de ello son los restos de unas construcciones, menciona que este pueblo desapareció supuestamente en 1490. Tenacaltepetl: “Cerro de Cal” según Tomás García lo sitúa a 14 km del Suroeste de Tochtepec. Establecido al píe de unos cerros al Norte de la Finca San Rafael. No hay mayor dato sobre este lugar. Tenestepetl: “Cerro Lindero”, se situó a 10 km al Noreste de Tochtepec. Desapareció en 1490 a causa de la ocupación de la Triple Alianza. Era lindero de las tierras con Cosamaloapan. Actualmente se le ubica a un km del arroyo Agua Fría, mencionan que su florecimiento está reflejado con la construcción de un montículo artificial. Se trata del “Ejido La Culata” al Oeste de Tuxtepec. Otatitlán: “Lugar de Otates”. Este pueblo poseía una fuerte actividad comercial y religiosa, posteriormente este poblado fue parte de la provincia tributaria de la Triple Alianza. Zacatispam: “Lugar de Zacate”, establecido a 16 km al Este de Tochtepec, a la orilla de un río; dejo de existir en tiempos de dominación de la Triple Alianza en el año de 1480. Cacahuaxuchitlan: “Lugar de cacao y de flores”, se situó a 19 km al Este de Tochtepec; también desapareció durante la ocupación de la Triple Alianza en 1480. El asentamiento se mudó con otros pueblos chinantecos y popolucas como Tenantitlán, hacia Oriente, a tierras del Soconusco. Mixtlan: Este pueblo se situó a 1 ½ km Arroyo Obispo y a 1 km de Arroyo Mina. Allí se encuentran unas ruinas, una cueva y un templo tipo popoluca. Este lugar tuvo fuerte presencia mixteca en tiempos posteriores a la invasión cueuhtlalchinca. Tenantitlán: Hoy en día es San Juan Evangelista, no hay mayor dato. Excepto la mención lo ya dicho que huyeron a tierras del Soconusco y la serranía de Tochtlán.


Espinosa relata que los pueblos de la región, tanto chinantecos como mazatecos y popolucas sufrieron las consecuencias de la invasión de las tribus cueuhtlalchincas. Las guerras fueron atroces, ya que Mariano Espinosa menciona que muchos pueblos perecieron durante las guerras nahuas de los cueuhtlalchincas.

De acuerdo con Gonzalo Aguirre Beltrán, los nahuas recién llegados y apostados, trajeron imposiciones a los pueblos naturales: el idioma nahua y la religión. Aunque muchos pueblos se resistieron a esta imposición, como los popolucas, y pelearon batallas por mucho tiempo. Aguirre Beltrán opina que los nahuas, a pesar de su agresividad y fuerza guerrera, no constituían una “sólida unidad política” si no que se encontraban dispersos en varios pueblos como: Amatlán, Cozamaloapan, Huey Poctlan, Otatitlán, Poctlanzinco, Tlacotalpan y Tlaixcoyan. También alcanzaron lugares como Tuztla, a un costado de la laguna de Acatemaco. Con el tiempo los pobladores del Papaloapan lograron diezmar a los invasores que finalmente quedaron confinados al Este del territorio, y haciéndose hacía zona maya, “erigieron un nuevo Imperio Maya”. Con el paso del tiempo la región pasó a ser dominada por el reino de Coixtlahuaca: el año, las circunstancias y el modo en que se realizó se desconoce. Agustín García Márquez propone que Atonaltzin, rey de Coixtlahuaca se había ganado por la fuerza tanto a Tochtepec como Chinantla.

La época de la Triple Alianza

En el año de 1456, los mexicas ya tenían más de un siglo de haberse establecido en el Altiplano Central, y apenas unos 26 años de independizarse y formar la Triple Alianza. Aunque MéxicoTenochtitlan era ya un estado muy sólido, la situación no había sido muy alentadora, pues en la Cuenca de México acababan de sufrir una hambruna de 5 años. Esto preocupaba seriamente a los reinos de la confederación. Para evitar cualquier hambruna similar organizaron serias campañas militares a la Costa del Golfo y de esta forma hacerse de tierras sumamente fértiles, y por supuesto continuar con la expansión del “imperio”, ampliar las rutas comerciales e incrementar el número de tributos. Una de las campañas más memorables fue la guerra contra Coixtlahuaca que inició en ese mismo 1456, la guerra duró dos años con una gran cantidad de perdidas confederadas, pero las recompensas fueron inmensas. Coixtlahuaca, que en un principio había sido brava y fuerte, cayó junto con un gran número de aliados y tierras dominadas. Se dice que tanto pueblos mazatecas como chinantecas acudieron también a las batallas de esta terrible guerra con la esperanza de evitar la victoria de la Triple Alianza. La conquista de la región que rodea a Tochtepec no fue inmediata, si bien algunos territorios pasaron automáticamente a manos de la Triple Alianza tras la caída de Coixtlahuaca, algunos otros fueron conquistados progresivamente hasta inicios del siglo XVI.

Era común que las conquistas de la Triple Alianza conllevaran la imposición de tributo, en algunas ocasiones se trataba de bienes materiales y de lujo, provisiones alimenticias, servicios diversos o militares. La sujeción era por medio del tributo, el gobierno local conquistado o subordinado se


dejaba intacto con la intención de ahorrar gastos administrativos, empleando solo a los agentes calpixques o mayordomos encargados de recaudar el tributo.

Las regiones conquistadas generalmente se les era llamada como provincia (distrito recaudatorio), en ella se agrupaban para su administración tributaria un sinfín de pueblos y localidades. Tochtepec y su región se sumaron al sistema tributario de la Triple Alianza. Este asentamiento fue la cabecera provincial y tuvo bajo su control una serie de pueblos con la tarea de proveer tributos al estado mexica, tepaneca y alculhua. Para irradiar de manera eficiente el poder sobre la región se levantó una guarnición. Aunque algunos autores suponen que probablemente al principio de la ocupación aún no se establecía la famosa guarnición y pasaron años de tranquilidad. Al respecto, Robles Castellanos sostiene que la guarnición se levantó durante la última década del Siglo XV, con la intención de asegurar las conquistas en los territorios aun autónomos.

Mariano Espinosa, por su parte agrega que el presidio de Tochtepec fue instaurado desde el inicio de la ocupación de la Triple Alianza, componiéndose de 6,000 hombres. Otras fuentes opinan que en 1467 ó 1469 estalla una rebelión que es arrasada luego por Axayácatl; y que a raíz de este hecho se coloca guarnición en la cabecera para evitar repetir este tipo de adversidades. Espinosa asegura que fueron los tributos y la opresión mexica los causantes de que los pueblos de Cotaxtla, Cosamaloapan y Tochtepec se rebelaran. Después de estos eventos, parece ser que la provincia marchó tranquilamente durante los años venideros. Excepto por las poblaciones que aún faltaban por conquistar en la región y las campañas militares que la alianza hizo intentando consolidar las rutas pochteca. Durante esta época de ocupación de la Triple Alianza es que se construye lo que hoy conocemos como El Castillo.

Muy a pesar del hábito de la Triple Alianza de dejar intacto el gobierno local, Tochtepec era cabecera de provincia y concentraba toda la administración de esta, era zona limítrofe como marcas de la confederación, manejaba una gran cantidad de tributos suntuosos o de lujo y se había sublevado en alguna ocasión. Tochtepec significaba más que un simple poblado y más valía tenerlo bien resguardado. Para ello no solo bastó con poner a los agentes calpixques en Tochtepec, sino también una capitanía al mando de un alto capitán militar. Aunque sabemos que Tochtepec estaba administrado de manera tributaria por los tres miembros de la Triple Alianza, desconocemos de qué forma se organizaban a estos capitanes respecto a esa división tripartita de la confederación. Pienso que es posible que México-Tenochtitlan fuera quién tenía ese privilegio dado que era el reino con más poder, seguido de Tetzcoco. O al menos así para tiempos de la conquista española, cuando los mexicas habían terminado de concentrar todo el poder de la confederación. En la Relación de Chinantla se menciona que en Tochtepec se reunían audiencias con “jueces” y capitanes para tratar los asuntos de los pueblos y su control. Por otra parte cabe mencionar, que los calpixcazgo eran las administraciones del tributo por medio de un agente calpixque, este funcionario real se encargaba de organizar la recaudación del tributo en la provincia y sus pueblos para que fuese llevado a las cabeceras, capitales o en


ocasiones guarniciones. Tras el tributo, había una complicada administración, cuyo mal manejo, negligencia o abuso podía ser castigada con la muerte del responsable. Respecto a los calpixques, había distintos tipos de agentes y de diferentes rangos. Los más importantes se mantenían en las capitales de la Triple Alianza y en las cabeceras de provincia; había otros de menor rango en cada pueblo o sede provincial. Los calpixques llevaban en algunos casos, como título, una derivación del gentilicio donde fungían, por ejemplo, en el caso del distrito Tochtepec: ayotzintepecatl de Ayotzintepec; y chinantecatl de Chinantlan. Se sabe que ayotzintepecatl tenía importantes obligaciones con las de divisas militares.

¿Cómo se manejaba el Calpixcazgo? Habíamos mencionado que de la provincia de Tochtepec se beneficiaban todos los miembros de la Triple Alianza. Por consecuencia tenemos que los tres reinos administraban el manejo del tributo, y cada uno de ellos tenía a su cargo un grupo de pueblos con la obligación de rendirle ese pago. Existen tres documentos que pueden mostrarnos los pueblos tributarios para cada reino, el Códice Mendocino, El Memorial Tetzocano de Motolinía y el Memorial de los Pueblos de Tlacopan. Quizá el más conocido sea el Códice Mendocino, ya que no solo ilustra los pueblos tributarios, sino el tributo exigido. A estos pueblos es a lo que Pedro Carrasco llama Sede Calpixcazgo. Ya que los pueblos mostrados son tan solo las sedes que tienen bajo ellos a otro número de poblados y localidades, que por cierto se desconocen en casi su total mayoría. Podemos ver algunos de estos pueblos desperdigados a lo largo de documentos como las Relaciones Geográficas del Siglo XVI. Los pueblos mostrados por los documentos ya mencionados son los siguientes. Códice Mendocino para México-Tenochtitlan: Tochtepec, Xayaco, Otatitlán, Cozamaloapan, Mixtlan, Michapan, Tecpan Tzacualco, Michtlan, Teotlilan, Xicaltepec, Oxitlan, Tzinacanoztoc, Tototepec, Chinantlan, Ayozintepec, Cuezcomatitlán, Puctlan, Teteutlan, Yxmatlatlan, Yaotlan, Toztlan, Tlacotlalpan.

El Memorial Tetzocano de Motolinía de Texcoco: Tochtepec, Otlatetlan, Xalapan, Tezinacan otoc, Zoyatepec, Tlequahutlan, Ychtatlan, Oxitlán, Poctlan, Chiltepec, Tlacoapan y Quicholan. Memorial de los Pueblos de Tlacopan: Tochtepec, Hoxitlan, Poctlan, Iztlan, Quauhcuetzpaltepec, Quechollan, Icpactepec, Ayotzintepec, Tlaquatzintepec, Nexticpac, Hotlatillan, Tlacoapan, Zoyatepec, Tlacuauhtla, Miccaostoc, Aticpac, Tziuacanotoc, Tecpan Tzacualco, Ichcatlan, Xalapan y Chiltepec. Este último documento tiene un párrafo donde se identifica a Chinantla como si fuese la cabecera de una provincia más; Carrasco respecto a esto menciona que se trata de una “ampliación” de la provincia de Tochtepec. Posiblemente son los poblados o localidades pequeñas de la sede de Chinantlan, que en este caso estaba bajo administración de México-Tenochtitlan.


Chinantlan, Ayautlan, Caltepec, Texcalco, Xocpalco, Coyolapan, Nopallan, Mixitlan, Yolloxonecuillan, Ichtlan, Atepec, Chiltepec, Quetzolapan. Podemos ver que muy a pesar de que cada reino de la confederación tenía sus sedes propias, había pueblos que compartían sede entre dos o tres miembros de la Triple Alianza.

Todos estos pueblos dan una imagen aproximada de la extensión territorial de la provincia de Tochtepec. Pedro Carrasco explica que de acuerdo con el Códice Mendocino, el territorio de la provincia tan solo abarca de Oeste a Este: desde el Río de Alvarado en la costa, hasta los Tuxtlas y Coatzacualco; al Sur empieza muy adentrada en la serranía con los pueblos mazatecos, chinantecos y zapotecos. Pero las fuentes tetzcocanas y tlacopanecas extienden los territorios de de este distrito.

A parte del Códice Mendocino, hay otros documentos que nos muestran los tributos pagados en la provincia de Tochtepec: Los Anales de Cuauhtitlán, la Información de 1554 sobre los tributos que pagaban los indios a Moctezuma, y se suman algunos documentos como las Relaciones Geográficas del Siglo XVI. A través de estos podemos darnos una idea del tipo y cantidad de tributos exigidos. Había artículos suntuosos que solo clases muy altas podían darse, textiles, materia prima, alimentos, armas, uniformes militares (aunque solo en pago simbólico, ya que solo se exigía una pieza), servicio de criadas para la realeza, bastimentos para la guarnición de Tochtepec, servicio militar e incluso celebrar cultos a las deidades mexicas. Todos los documentos, cabos sueltos y pequeños trozos de información que hay acerca de pueblos y tributos de la provincia tochtepehua. Hacen ver que tras el tributo había una complicada y completa serie de documentos (ahora desconocidos) que reglamentaban, establecían el control, administración e ingresos de la confederación. Lo que conocemos es tan solo un vistazo de lo que era en su totalidad.

El comercio en Tochtepec.

Una de las características más importantes de Tuxtepec en el pasado fue su importancia en el comercio de la Triple Alianza, incluso en el Sur de Mesoamérica. Tochtepec, sin dudad poseía una fuerte actividad comercial, así lo demuestra Sahagún y lo corroboran varios investigadores. Sahagún describe que los comerciantes mexicas y sus aliados tomaban Tochtepec como paso para viajar el Sureste. El fraile explica que los mercaderes llegaban a Tochtepec, puesto que aquí era un punto crucial para llegar a Xicalanco y Soconusco. Tochtepec era el último lugar seguro, al menos para ir a Xicalanco, y debían prepararse muy bien para sufrir cualquier sorpresa enemiga. Para la investigadora Anne Chapman, Tochtepec era un paso obligado de los mexicas para alcanzar los que ella llama “puertos de intercambio” en el Sureste mesoamericano, los cuales también eran


abastecedores de bienes lejanos. En Tochtepec circulaba todo tipo de mercancía, desde bienes de lujo, abastos, hasta incluso esclavos. Era pues, el principal centro comercial fronterizo y la sede de una colonia de ricos mercaderes de esclavos procedentes de Tlatelolco y de Tenochtitlán.

Fray Bernardino de Sahagún describe ciertos rituales y actividades efectuadas por los mercaderes de esclavos. Estas festividades eran realizadas durante la veintena de panquetzaliztli dedicada a Huitzilopochtli que va del 9 de noviembre al 29 del mismo mes. Sin embargo, en Tochtepec estos rituales también eran consagrados a Yiacatecutli dios tutelar de los mercaderes, cuyo templo es el hoy conocido como El Castillo.

Estas festividades eran consideradas las fiestas más caras en el ámbito de los mercaderes. La celebración consistía en que un organizador del gremio mercader, con bastante prestigio y riquezas, invitaba a un sin fin de personas, gastando en mucha comida para invitados y regalos para altos comerciantes. El banquete era de carne de esclavos. Aunque esta fiesta era efectuada en la capital, parte de los preparativos consistía en que previamente la organización se dirigía a Tochtepec para invitar y celebrar con muchos tratantes de esclavos de Tenochtitlan y Tlatelolco que residían allí. Chapman indica que estos mercaderes residentes, eran de clase alta y generalmente se les invitaba o solicitaba para participar en las festividades y aportar el indispensable para el sacrificio humano. Su trabajo era muy estimado y difícil, ya que consistía en viajar fuera de las fronteras. Los encargados de dar el primer preparativo a los esclavos para sacrificio eran los mercaderes de esclavos, ellos se ganaban el prestigio del Estado al “purificar” humanos para inmolar en honor a los dioses.

A pesar de que la provincia de Tochtepec se caracterizó por el tráfico comercial, su cabecera no fungió como el centro de esas actividades, esa administración recayó sobre Otatitlán, así lo menciona Aguirre Beltrán. De allí partían las expediciones pochteca en 4 rumbos estratégicos. En ese lugar los pochtecas tlatelolcas contrataban y dirigían a los cargadores y canoeros necesarios para emprender los viajes comerciales. En Otatitlán se solía hacer el cambio de canoa a tameme y viceversa.

Algunos datos más sobre el militarismo en Tochtepec. Tochtepec era un lugar de alta seguridad por todos los beneficios que este lugar proveía a las capitales de la Triple Alianza, con una guarnición de unidades militares en servicio, yaocalli, capitanes al mando. Podemos agregar algunos datos más de Mariano Espinosa. En la actual colonia El Castillo tenemos a no muy lejos de las ruinas del templo de Yacatecuhtli, un montículo bastante pronunciado, sobre el cual se le ha edificado un tanque elevado llamado Moctezuma 2000. Espinosa escribió que este lugar había sido habitación del capitán de Tochtepec y que por su magnífica visión que tiene sobre el territorio que rodea a la ciudad, era también una estación de señales. Manejaba banderines o


fuego para comunicarse con otros miradores a los que él sitúa en intervalos de 3 kilómetros, todos ellos se encuentran en relación al río y debido a su altura tuvieron una visión excepcional que sirvió para vigilancia. Los miradores que seguían la conexión con Moctezuma 2000 son: El Flamenco (ya mencionado), Toro Bravo en Mundo Nuevo y El Hule o Pueblo Nuevo. Espinosa no da mayor dato sobre que otros montículos fueron ocupados con tales fines, pero es posible ver que toda la región que sigue el río Papaloapan tiene a sus orillas una cantidad no contabilizada de montículos, que bien pudieron servir como señalamientos o puestos avanzados.

Tochtepec y sus últimos momentos bajo la Triple Alianza 1519, Hernán Cortés desembarca en Veracruz. Tomás García menciona que para ese entonces, Tochtepec ya se había fortalecido como una entidad urbana, religiosa y militar con bastante poder sobre la cuenca del Papaloapan. Bernal Díaz del Castillo relata que gobernantes de distintas localidades, entre ellas Tochtepec, fueron al encuentro con Cortés a las playas veracruzanas, entablando así el primer contacto de españoles con mexicas. Con el pasar de los meses los españoles se harían paso hasta la capital mexica y la tomarían sin el mayor esfuerzo. Para aquel entonces, Cortés ya tenía conocimiento de que mucho del oro que había en la capital provenía de las cercanías de la provincia de Tochtepec, en regiones enemigas zapotecas y supuestamente chinantecas. Para ello Cortés mandó a un grupo de españoles para averiguar la zona. Seducidos por las riquezas de estas tierras, solo uno de los soldados regresó a la capital para dar noticia a Cortés. Sin embargo las cosas empezarían a complicarse, ya que desde Cuba es mandada una comisión liderada por Pánfilo de Narváez, la intención: arrestar a Hernán Cortes por desobedecer sus órdenes de exploración y haberse hecho bajo su propio mando la conquista de nuevos territorios. Las fuerzas de Cortés tuvieron que dividirse, Cortés iría al encuentro de los recién llegados a las tierras costeras, mientras que Pedro de Alvarado aguardaría en Tenochtitlan.

Mientras Cortés solucionaba el problema exitosamente, las cosas no irían bien para Alvarado en la gran ciudad del lago, ya que tras una serie de eventos nefastos, los mexicas se deciden a usar las armas en contra de las tropas españolas que resguardaban la capital. Cuando Cortes regresa a la capital encuentra un panorama muy distinto y durante las siguientes semanas se librarían duras batallas que terminarían por expulsar a los españoles el 30 de julio de 1520: La Noche Tiste. Para ese entonces, las noticias de tales eventos bélicos, y sobre todo la desconfianza hacia los españoles, se transmitió hasta los lugares más lejanos de la confederación. En Tochtepec se emprendió la misma acción en contra de los españoles: después de los hechos acaecidos en Tenochtitlan. Ejemplo de ello fue un grupo de españoles que, comandados por un español de


apellido Salcedo, llegaron a asentarse en Tochtepec tras la batalla contra Narváez; como resultado, los 80 hispanos fueron exterminados rápidamente a manos de los mexicas de Tochtepec. Sus pieles y armas fueron colgadas en el templo de Tochtepec a manera de ofrenda. Tomás García sitúa estos hechos en Agosto de 1520. Después de la matanza de Tochtepec, continuarían -aparentemente- incontables escaramuzas que aniquilarían a grupos de españoles llegados desde Cuba con la intención de hacerse del oro de la región. La misma suerte tendrían algunos soldados de la expedición a “Chinantla” y tierras zapotecas. De los supervivientes se sabe que la guerra con los mexicas de Tochtepec se libraba día a día: estaban rodeados de territorio enemigo. Tras la reorganización del ejército español, se sitia la ciudad de Tenochtitlan y el 13 Agosto de 1521 es derrotada. Tras el catastrófico evento, el ejército español se dio a la tarea de pacificar las provincias de la disuelta Triple Alianza. El comisionado para apaciguar a Tochtepec fue Gonzalo de Sandoval, mandado con 35 caballos, 200 soldados españoles y demás aliados autóctonos con las intenciones de castigar el acto acaecido contra los 80 o 66 españoles. Esta campaña se desarrolló en 1522, con la resistencia de una facción de Tochtepec que fue derrotada, finalmente Sandoval hizo justicia ejecutando al responsable de las muertes españolas acaecidas un par de años antes. Tomás García específica que tras la toma de Tustepeque, se es renombrada bajo el nombre de Medellín. Sin embargo la villa española es mudada tiempo después a cercanías del actual puerto de Veracruz. Sufriendo un gradual abandono del cual solo quedó en su mayoría gente autóctona. Cabe agregar un dato importante sobre la situación de Chinantla durante la conquista. Cronistas como Hernán Cortés, Bernal Díaz del Castillo y algunos otros autores hacen referencia de que Chinantla eran tierras no sujetas y enemigos de la Triple Alianza, mientras que los documentos sobre pueblos tributarios mencionan a Chinantla como parte de la confederación. Pedro Carrasco propone que no se trata de una contradicción de las fuentes ni tampoco la liberación chinanteca de los tochtepehuas al paso del tiempo. El investigador sugiere que se trata de un uso ambiguo por parte de las fuentes escritas por conquistadores. Menciona que una descripción hecha por el obispado de la Antequera, publicada por García Pimentel, hace distinción de dos tipos de Chinantecas. El primero era un grupo de llamados “guatinicamames” que era de los pueblos de la Villa Alta de los Zapotecas, el segundo grupo eran los conocidos como chinantecas de Chinantlan o Gran Chinantla, que se atribuye al actual Valle Nacional. Los pueblos “guatinicamames” son de los que habla Cortés, que tenían como señor a Coatelicamat y tenía grupos zapotecos, estos eran los no sujetos por el imperio. Los conquistadores la llamaban erróneamente Chinantlan cabecera, pero en verdad era la región de los “guatinicamames” que se sumergían en la región montañosa del Sureste cerca del actual Santiago Choapam, Oax.

Arqueología de Tuxtepec  

Redacción de la ponencia presentada por el Arqueólogo, Pablo Martínez, durante el ciclo de conferencias, "Tesoros Arqueológicos de la Gran C...