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-Yo pienso que ese matrimonio no va a ir a ninguna parte, pero uno no es nadie para opinar y cuando la mula dice no paso y la mujer me caso, la mula no pasa y la mujer se casa. Yo protesté: -¡Papacito, nos estás comparando con las mulas! .-Es un decir mija, sin ánimo de ofender -respondió. Al día siguiente, se iba para Medellín y se llevaba a Alfonso y a Juan, que no se querían ir pero mi tía no se responsabilizaba más por ellos; ella y yo acordamos que me quedaría hasta el final de mis vacaciones. Me angustiaba la idea de no saber cuándo volvería a ver a mi papá, pero afortunadamente esa noche empezaban las novenas del niño Jesús y en las fiestas del hotel, con el baile, me olvidaría de todo. Esa noche en el atrio de la iglesia, a la salida de la novena conversé con Angelita de los viajes de Carlos y Rafael, que también se habían ido para Medellín; parecía como si los dos hubiesen salido huyendo de los problemas en que se habían metido, una posición que no los favorecía y los dejaba muy mal parados a nuestros ojos; yo estaba ilusionada con Adolfo, pero Angelita se veía muy triste, cada una iría por separado con su familia al hotel y allá hablaríamos. Las fiestas se iniciaban el siete de diciembre con la llegada de los turistas, pero para la gente de El Puerto empezaban oficialmente el diez y seis y ya no era únicamente para los privilegiados, sino para todos los que pudiesen darse el lujo de pagar los precios del hotel, claro que los primeros seguían disfrutando de los mejores sitios cerca de las orquestas; pero en lo que se refería al lujo de la ropa, no se podía decir que hubiese diferencia y de esa noche en adelante se 45

Tren al pasado. Relato de unas vacaciones  

Una inesperada llamada obliga a evocar sorprendentes, emotivas y a veces dolorosas vivencias de la juventud. Junto al esplendor y ocaso de s...