Page 24

cabida, los débiles no van a ninguna parte o terminan en el cementerio antes de tiempo. Y para corroborar esto papá, por el que yo sentía adoración siempre, me dijo: -Negrita, no se preocupe por cosas terrenales y menos por plata, plata se consigue todos los días y el miedo no existe, de miedo se murió un gato. Cuando visitábamos La Gloria, una finca de ganado y aserríos que teníamos en la región del Ité, para llegar a uno de los campamentos el camino era una dramática pendiente llena de rocas y altibajos que conducía a un pequeño valle; papá nos hacía pasar adelante y le daba un zurriagazo a la bestia de cada uno mientras nos gritaba -¡Téngase de la cruz que va ladeado mijo!, Por supuesto, no podíamos mostrar el miedo. Aterrada, no me daba cuenta qué hacían Alfonso y Juan; yo me agarraba de la cabeza de la silla, afianzaba los pies en los estribos y cerraba los ojos y no los abría hasta que no me sentía en terreno seguro. Desde entonces, cuando las complicaciones de la vida me hacen sentir miedo, cierro los ojos y me digo Téngase de la cruz que va ladeada. Siempre funciona. La casa, muy pequeña, solo tenía dos cuartos; el de la entrada, con ventana a la calle, era a la vez sala de recibo y alcoba de tía Ema; el otro, más pequeño, era el del abuelo; seguían la cocina, un patio con lavadero y el baño; así que para nuestra llegada se alquilaba el cuarto contiguo a la enjalmería y se acondicionaba con colchonetas, ventilador y vasos de noche ya que eran cuartos ciegos, sin servicios. 24

Tren al pasado. Relato de unas vacaciones  

Una inesperada llamada obliga a evocar sorprendentes, emotivas y a veces dolorosas vivencias de la juventud. Junto al esplendor y ocaso de s...

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you