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Autora: Alejandra Prieto Ilustradora: Marita Espertino

Juliana


Las Princesas y el pantano de sonrisas. Marita Espertino


Las princesas Juliana, Micaela, Ingrid y Luzmila están invitadas a la fiesta que organizan sus amigas Lucila y Malena. Para ir a la fiesta tienen que cruzar por un pantano que según los rumores de las personas que por allí pasaron, está lleno de sorpresas.

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Lo curioso es que todo lo que sucede en aquel pantano nadie lo cuenta, es como un misterio. Sin saber si lo que hay allí es bueno o malo, deciden reunirse y cruzarlo. Llega el día de la fiesta, y las princesas tomadas de las manos, comienzan su aventura por el misterioso camino. Me está dando mucho miedo -decía Juliana-. Sí, este lugar es tenebroso -decía Micaela-. ¿Faltará mucho? -preguntaba con los ojos bien cerrados la princesa Ingrid.

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Era un lugar sombrío y hacía mucho frío. Las radiantes princesas se ensuciaron sus hermosos vestidos en ese barro húmedo que era inevitable pisar.


Tristes estaban porque a Luzmila se le había perdido su vincha roja, Ingrid no pudo evitar manchar los zapatos que su amado había encontrado, a Juliana se le destrozó el abanico de petálos que traía en sus brillantes guantes color oro y Micaela ya se estaba durmiendo, debía llegar rápido al cumpleaños donde encontraría al príncipe que la liberaría del malicioso sueño...Cuando, de repente...


Jajajaja -se escucha muy bajito. JAJAJAJAJAJA - se escucha cada vez más fuerte y las bellas princesas comienzan a reír; la risa las contagia y el lugar se llena de magia. Parecía que veían sonrisas dibujadas en todo el pantano, hasta el cielo mismo estaba cubierto de grandes sonrisas. El suelo, el arroyo, los árboles, los arbustos hasta una lombriz muy diminuta parecía tener una cabeza de sonrisa.

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Finalmente cansadas de reírse cruzan el pantano. El cielo se despejó. Las princesas sintieron que se habían divertido muchísimo, aunque estaban todas sucias y despeinadas. Más adelante había una laguna y allí decidieron enjuagar sus bellos vestidos. Aún faltaban dos horas para comenzar la fiesta.


Así que se sentaron a charlar del misterio del pantano, mientras se secaba la ropa y sus delicados cabellos al sol. ¡Manchamos nuestros vestidos, nuestros zapatos están todos embarrados!-exclamó MicaelaPerdí mi vincha- dijo LuzmilaY yo me quedé sin abanico -agregó Juliana -Pero nada de ello nos dejó triste ¿Quién reía entre tanta tristeza? ¿Quién habrá provocado que nos riéramos tanto?.


No sé -dijo Juliana- pero sí sé qué es lo que pasa en ese pantano. Pareciera que las cosas malas que nos sucedieron se volvieron muy pequeñas entre tantas sonrisas. ¡Entonces deberíamos contagiarnos siempre de la risa!- exclamaron a coro Micaela, Ingrid y Luzmila. Cuando se pararon para seguir el camino a la fiesta se encontraron con las princesas Maite, Agustina, Valentina y Mailen, que también estaban llegando tarde y continuaron todas juntas el camino a la fiesta del castillo.


Hace 2 aĂąos me viste nacer, hace 2 aĂąos me ves crecer, gracias por compartir mi cumple y darme tanto amor y alegrĂ­as! JULIANA


Juliana