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0718-1604

Espacio Regional Revista de Estudios Sociales

DEPARTAMENTO DE CIENCIAS SOCIALES UNIVERSIDAD DE LOS LAGOS Año 3, Volumen 1, 2006 Número Especial de las XVI Jornadas de Historia de Chile Osorno, 4 al 7 de Octubre del 2005


«Espacio Regional. Revista de Estudios Sociales» es una publicación editada una vez al año por el Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Los Lagos, quien difunde los Trabajos de Investigación y reflexión elaborados por los miembros del Departamento; siempre abierta a considerar las contribuciones que, desde distintas ópticas, aporten al debate en torno a los actores

sociales y a los escenarios y procesos en los cuales discurre su quehacer. Las colaboraciones pueden enviarse a Espacio Regional. Revista de Estudios Sociales, Departamento de Ciencias Sociales, Universidad de Los Lagos, Av. Fuchslocher, Nº 1305, Osorno, Chile.

AUTORIDADES UNIVERSIDAD DE LOS LAGOS Raúl Aguilar Gatica Rector, Universidad de Los Lagos Juan Abello Romero Vicerrector Académico, Universidad de Los Lagos Claudio Rosales Urrutia Director Departamento de Ciencias Sociales, Universidad de Los Lagos DIRECTOR REVISTA Claudio Robles Ortiz Universidad de Los Lagos, Osorno Carlos Livacic Rojas Universidad de Los Lagos, Osorno EDITOR DEL NÚMERO ESPECIAL Patrick Puigmal Universidad de Los Lagos, Osorno , Chile COMITÉ EDITOR Gerardo Azocar García Universidad de Concepción, Concepción, Chile. Oscar Dávila León Centro de investigación y Difusión Población de Achupallas, Valparaíso, Chile. Carmen González Martínez Universidad de Murcia, Murcia, España. Sergio Grez Toso Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna, Santiago, Chile. Rodrigo Hidalgo Dattwyler Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile. Julio Pérez Serrano Universidad de Cádiz, Cádiz, España. Bernardo Reyes Ortiz Instituto de Ecología Política, Santiago Chile. Alejandro Saavedra Peláez Universidad Austral, Valdivia Chile. Igor Goicovic Donoso Universidad de Concepción ISSN: 0718-1604 © Ediciones Departamento de Ciencias Sociales, Universidad de Lagos, 2006. Avenida Fuchlocher, Nº 1305, Osorno, Chile. Fono/Fax (56-64) 333235 E-Mail: xvijornadadehistoria@ulagos.cl Composición: Raúl Núñez Muñoz, Jorge Muñoz Sougarret. Universidad de Los Lagos, Osorno, Chile Foto portada: «Niño en la feria Pedro Aguirre Cerda»,. Alex García Ruiz, Pedagogía en Historia y Geografía, Universidad de Los Lagos, Osorno, 2006 Impresión: Printus S.A., Osorno Se permite cualquier reproducción parcial o total indicando la fuente. Las opiniones vertidas en los artículos publicados en esta Revista no representan necesariamente la opinión de la institución que la edita. HECHO EN CHILE / PRINTED IN CHILE


Advertencia

Honorable lector:

El destino ha permitido que caigan estas hojas en tus manos, llenas de huellas y cuerpos, manchadas de recuerdos, (y porque no de sangre), castigadas por el camino y amenazadas por el olvido, en papeles y signos, el mísero átomo reventado en mil derrotas y cansancios: Érase una vez, donde las heridas del mundo aún estaban abiertas enterraban a sus muertos pero, no sabían que hacer, con sus sueños …Los poblados entraron en conflicto, se necesitaron de muchos rituales, charlas, semillas… Posteriormente, se decidió que lo mejor sería confinarlos en la gran montaña de fuego. resguardada nada más ni nada menos que por el Gran Cóndor. … Cenizas y tierra se arraigaron en los pensamientos y ya no se recordó, más ni está parábola ni el fuego ni la solitaria y malamente esculpida montaña ni el Gran Cóndor y finalmente… creer. Simón Fernández Parra Doménica Francke Arjel. Osorno – Invierno de 2006


Espacio Regional

Revista de Estudios Sociales DEPARTAMENTO DE CIENCIAS SOCIALES UNIVERSIDAD DE LOS LAGOS Año 3, Volumen 1, 2006 Número Especial de las XVI Jornadas de Historia de Chile Osorno, 4 al 7 de Octubre del 2005 PRESENTACIÓN DEL EDITOR

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La mancomunal de obreros de Iquique: Su propuesta de vinculación entre movimiento social y politización popular, 1900 – 1909. Pablo Artaza Barrios

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La inserción de las mujeres en las actividades productivas locales. Concepción 1840 – 1900. Alejandra Brito Peña

19

Viejos verdes detrás de jóvenes buenas mozas: Sexo, género y política en la prensa satírica de los siglos XIX y XX.

35

Tomás Cornejo Cancino El bajo pueblo durante la dictadura de O'higgins 18171823. Felipe Santiago del Solar G. La fotografía como fuente para la historia de la Araucanía 1860-1930. El caso de la fotografía sobre Mapuche. Jaime Flores Chávez

53

65


Los escenarios de la violencia popular en la transición al capitalismo. Igor Goicovic Donoso

75

Dispositivos de poderes coloniales, sexuación de espacios y representaciones sociales. Margarita Iglesias Saldaña

81

La sociedad en vitrina: mujeres en la publicidad. Chile 1950-1960. Ana Ledesma

95

Espacios y discursos de la violencia en una sociedad fracturada: Valdivia frente al Chile tradicional.

103

Jorge Muñoz Sougarret Las capitales mundiales del modernismo y del progreso en el siglo XIX Carmen Norambuena C.

111

El museo en el fin del mundo: ¿Una historia también para la ciencia? Carolina Odone C.

121

Legislación y trabajo indígena en la minería del siglo XVI chileno. Sonia Pinto Vallejos

131

José Bacler D’Albe, Coronel, topógrafo y cartógrafo en Chile : Las ciencias militares bajo influencia napoleónica.

145

Patrick Puigmal Artilugios para morir en Chiloé: Registro fotográfico y etnografía de la muerte en la cultura chilota. Rodrigo Muñoz C. José Ulloa C.

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Espacio Regional

PRESENTACIÓN DEL EDITOR “La historia entre placer y pasión”

Este número especial de “Espacio Regional, Revista de Estudios Sociales” del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de los Lagos esta constituido por una selección de las ponencias de las XVI Jornadas de Historia de Chile organizada en Osorno por la Carrera de Pedagogía en Historia y Geografía de dicha institución, en octubre de 2005. Dos palabras, placer y pasión, constituyeron en todo momento el norte de nuestra labor en relación a la organización de este evento nacional y son a nuestros ojos, unos de los principales elementos que nos deben ayudar a asumir y resolver los “Desafíos de la Historia para el siglo XXI”, lema escogido para las Jornadas. Una pasión y un placer sin fronteras generacionales (en este sentido creamos el primer concurso de alumnos de pregrado en dicho encuentro), sin olvido del pasado (por eso nombramos las salas de ponencia en homenaje a Armando de Ramón, Rolando Mellafe y Álvaro Jara, tres historiadores, Premios Nacionales de Historia, hoy fallecidos) y sin el análisis del presente que nos permita enfrentarnos a estos desafíos de mañana (fue el significado de la presencia de cuatro invitados de prestigio en estas jornadas: Jorge Hidalgo, de la Universidad de Chile, último Premio Nacional de Historia, Sergio Grez, de la Universidad Arcis de Santiago y Director del Museo Benjamín Vicuña Mackenna, Raúl Mandrini de la Universidad de Buenos Aires y Eduardo Cavieres de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso). El resultado de nuestra selección ∗ , presentado en este número, refleja también nuestro placer y nuestra pasión común para la historia y sus desafíos. Esperamos que los lectores los compartan y participen así de la construcción de la historia del siglo XXI.

Patrick Puigmal Editor Coordinador de las XVI Jornadas de Historia de Chile

El contenido y la redacción de los artículos seleccionados son de exclusiva responsabilidad de los autores. -7-


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Espacio Regional

Año 3, Volumen 1, Osorno, 2006, pp. 09 - 18

LA MANCOMUNAL DE OBREROS DE IQUIQUE: SU PROPUESTA DE VINCULACIÓN ENTRE MOVIMIENTO SOCIAL Y POLITIZACIÓN POPULAR, 1900 – 1909 ∗ Pablo Artaza Barrios partaza@uchile.cl Universidad de Chile

RESUMEN En el contexto del ascenso de la movilización social tarapaqueña durante la primera década del siglo XX y acompañando la experiencia de formación y expansión de la Sociedad Combinación Mancomunal de Obreros de Iquique, en esta ponencia se sigue el doble proceso vivido por los sectores populares tarapaqueños. Consistente éste, por una parte, en su constitución como movimiento social y, paralelamente, el del surgimiento de organizaciones populares que –crecientemente—tendían a representarlo. En este escenario se examina el carácter que presenta la propuesta de politización popular surgida desde la Mancomunal iquiqueña, debido a que –a nuestro juicio— esta institución popular plantea una novedosa forma de conducir el tránsito experimentado por el movimiento social tarapaqueño desde lo social a lo político, articulando, de paso, la relación existente entre el movimiento social y su partido político, proceso que ha sido escasamente destacado. ABSTRACT In the context of the growing of the social mobilization in Tarapaca during the first decade of the XXth century and accompanying the experience of formation and expansion of the Unified Organization Society of the Iquique Workers, we will follow in this exposition the double process lived by the popular sectors of Tarapaca, consisting of its constitution as a social movement and, in parallel, of the development of popular organizations which —growingly— represented it. In this scenario, we will examine the popular politization proposal from the Unified organization of Iquique, because —in our opinion— this popular institution presents a new form of management experimented by the social movement of Tarapaca from the social point to the political one, articulating the relation exiting between the social movement and its political party, process almost ignored until now. ∗

Este artículo es generado por el Proyecto de investigación “Movimiento social y politización popular en Tarapacá, 1900 – 1912”, el que forma parte del Programa de Investigación FONDARCIS Nº 804, “Movimientos sociales: políticas del pacto, el disciplinamiento y la resistencia en el Chile del siglo XX y actual” dirigido por María Angélica Illanes O. Se agradece la colaboración de Michael Reynolds como ayudante de investigación. -9-


Problemas vigentes como los de la alta deslegitimidad de la actividad política expresada –por ejemplo—en los bajos niveles de participación política juvenil, y muy especialmente aquellas dificultades involucradas en torno a las lógicas de la representación política, nos obligan a revisar con urgencia y sobre todo con nuevos ojos, las formas históricas asumidas en nuestro país por la articulación entre lo social y lo político. Lo anterior cobra mayor sentido al plantearse la revisión de algunas de estas formas de conjugación, ya que en ellas podemos encontrar nuevas pistas para redescubrir y potenciar dinámicas alternativas de politización popular, o dicho de otra forma, el que en base al examen de experiencias concretas de nuestro pasado podamos contribuir a la apremiante reflexión sobre la necesidad de construir una nueva política popular. Es en ese contexto que proponemos reevaluar la experiencia de la Mancomunal Iquiqueña y, muy especialmente, de la originalidad de su propuesta de vinculación entre el movimiento social mancomunal y la politización popular tarapaqueña. EL ASCENSO DE LA MOVILIZACIÓN SOCIAL EN TARAPACÁ La primera década del siglo XX marcó una etapa de intensa actividad reivindicativa por parte de los sectores asalariados del país. Enmarcada dentro de la problemática económica y social que se denominó "la cuestión social", este período se encuentra signado por profundos conflictos ya sean estrictamente laborales o más ampliamente sociales, que respondían a una mayor capacidad organizativa emanada desde las clases laboriosas, las que hacía años venían experimentando las ventajas de desplegar su acción colectivamente. En Tarapacá ocurría algo similar, y frente a las dificultades vividas, los sectores populares de la provincia venían experimentando a lo menos dos procesos paralelos: el de su constitución como movimiento social y el surgimiento de organizaciones populares que crecientemente tendían a representarlo. La constitución, expansión y fortalecimiento del movimiento social tarapaqueño durante la última década del siglo XIX ya ha sido ampliamente destacada –entre otros autores—por Julio Pinto 1 y la primera década del siglo XX no hace sino acentuar estos procesos populares. A principios de este último siglo, la flamante Mancomunal de Obreros de Iquique comenzaba a convocar especialmente a los trabajadores el área litoral para presionar mediante la huelga por mejores condiciones salariales 2 . Asimismo, en el interior, se generaba una nutrida corriente de protesta por los abusos que los obreros de la pampa debían soportar de sus patrones, ante lo cual una comisión presentó al Intendente una solicitud firmada por dos mil trescientos cincuenta obreros–dirigida al Ministro del Interior—destinada a denunciar sus más urgentes problemas 3 . De igual forma, el paso del año 1901 a 1902 esta signado por serios conflictos entre los trabajadores de la rivera, comportamiento que continuará durante ese año y el siguiente. 1

Ver especialmente su libro Trabajos y rebeldías en la pampa salitrera. El ciclo del salitre y la reconfiguración de las identidades populares (1850-1900), Santiago, 1998. 2 El 14 de octubre de 1901, el gerente de la Casa embarcadora Granja y Astoreca denunciaba que la Mancomunal encabezaba una huelga de sus operarios orientada a imponer un nuevo plan tarifario, más convenientes para los trabajadores. Ver “La Casa Granja y Astoreca. Los lancheros y cargadores”, EL NACIONAL, Iquique, 15 de Octubre de 1901. 3 “Protesta de más de dos mil trabajadores”, EL NACIONAL, Iquique, 24 de mayo de 1901. - 10 -


Sin visos de detenerse, la complejidad que adquiere hacia fines de 1903 la Cuestión Social en la provincia de Tarapacá motiva al periódico EL NACIONAL a dedicar dos editoriales para referirse al tema, concluyendo en la necesidad de que el país asumiera la tarea de generar una completa legislación social 4 . La seriedad que la situación reflejaba respecto de la capacidad de movilización y organización del movimiento social tarapaqueño y del nivel de tensión social alcanzado en el norte salitrero es incluso reconocida por el gobierno, él que a principios de 1904 crea la Comisión Consultiva del Norte, que compuesta de doce personajes y dirigida por el Ministro del Interior, debía estudiar y proponer soluciones a los principales problemas que aquejaban a las provincias de Tarapacá y Antofagasta 5 . Una vez en Iquique, el movimiento popular se hizo presente ante la Comisión y a través de las principales organizaciones obreras de la provincia hizo ver sus problemas y demandas: así lo hicieron la Mancomunal iquiqueña, a nombre de los gremios obreros de Tarapacá 6 ; los trabajadores de la pampa, representados por un Comité Obrero compuesto de delegados de los distintos cantones del interior 7 ; la Gran Unión Marítima, la Sociedad de Panaderos y la Gran Unión de Trabajadores 8 . Pese al trabajo en terreno desplegado por la Comisión y al conocimiento de la problemática real que vivía la provincia y sus obreros sobre todo, su labor no dio los resultados esperados, ya que no se materializó en una actividad legislativa orientada a subsanar las deficiencias detectadas. Así, para 1905, las dificultades que se venían registrando tanto en las relaciones entre obreros y patrones como en las duras condiciones de vida que estos últimos debían enfrentar, acrecentadas por la situación de crisis económica que se abría ante el país, se manifestaron en un amplio despliegue de actividad reivindicativa popular en la provincia, las que implicaron desde motines en la pampa salitrera hasta prolongadas huelgas entre los trabajadores de la bahía. En estos recurrentes conflictos comenzó a figurar, como un punto central de las reclamaciones, los perjuicios que causaba entre los trabajadores la baja en el cambio que experimentaba la moneda 9 y que mantendrá su vigencia y repercusión en el ciclo huelguístico que no 4

“La cuestión social en Chile”, EL NACIONAL, Iquique, 2 y 9 de agosto de 1903. La labor de esta Comisión –creada el 12 de febrero de 1904—fue profusamente cubierta tanto por la prensa regional como capitalina y los antecedentes por ella recopilados sirven para identificar los principales problemas que aquejaban a la sociedad popular hacia ese período. Ese material se encuentra reunido en la recopilación que, años más tarde, realizara uno de sus miembros, ver Manuel de Salas Lavaqui (rec.), Trabajos y antecedentes presentados al Supremo Gobierno de Chile por la Comisión Consultiva del Norte, Imprenta Cervantes, Santiago, 1908. Entre el 15 y el 17 de marzo de 1904, EL TARAPACÁ, Iquique, publicará bajo el título de “A estudiar la Provincia”, sus observaciones respecto a los asuntos que deben atender los miembros de la Comisión. Por su parte, EL NACIONAL, Iquique, también cubrió la actividad de la Comisión, como por ejemplo en “En la labor”, correspondiente al 17 de marzo de 1904 y “El viaje del Ministro. De la Pampa a Tacna”, del 20 de marzo de 1904. 6 “Manifiesto de los obreros de la provincia de Tarapacá al Supremo Gobierno”, publicado en Manuel de Salas Lavaqui (rec.), Trabajos..., op. cit., pp. 557 a 565. 7 “Ante el Ministro. Reclamación obrera”, EL TARAPACÁ, Iquique, 17 de marzo de 1904. El texto completo de la “Presentación del Comité Obrero de Tarapacá al señor Ministro del Interior y miembros del Congreso Nacional” se encuentra en Manuel de Salas Lavaqui (rec.), Trabajos..., op. cit., pp. 566 a 583. 8 Ver “Memorial del gremio de lancheros y fleteros de Iquique al Señor Ministro del Interior”, en Manuel de Salas Lavaqui (rec.), Trabajos..., op. cit. pp. 584 a 595. 9 Como ejemplos de esta situación puede analizarse lo ocurrido a fines de abril en la Oficina La Palma, ver “Noticias de la Pampa. Oficina La Palma y Ecos de un desorden”, EL TARAPACÁ, Iquique, 23 y 26 de abril de 1905 y lo ocurrido días después entre los trabajadores de la Bahía, “Huelga de estibadores y La Huelga”, EL TARAPACÁ, Iquique, 25 y 29 de abril de 1905. 5

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se detendrá hasta fines de 1907, oportunidad en la que –aunque con desastrosas consecuencias—el movimiento social tarapaqueño dio muestras de su potencial. Demostrando su capacidad, a través de una impresionante manifestación de acción colectiva, marcando el año de mayor conflictividad obrera en la provincia de Tarapacá. Paralelamente a esta labor de movilización social –que desde tiempo atrás venía registrándose—las organizaciones de los sectores populares tarapaqueños se había robustecido y muy de la mano de mancomunales, demócratas y anarquistas, el movimiento popular de la provincia experimentaba una politización de sus postulados asociativos. Situación cuyas características revisaremos para el caso del movimiento Mancomunal. LA MANCOMUNAL DE OBREROS DE IQUIQUE Fundada luego de un año de trabajo el 21 de enero de 1901 por Abdón Díaz Galleguillos, quien fuera permanentemente su presidente, se formó bajo la apariencia de una mutual, pero convocando como potencial mancomunado a quien reuniera como condición prioritaria y excluyente el "pertenecer a la clase obrera " 10 , formándose con ella una de las primeras instituciones excluyentemente clasistas del país. A poco andar, la Mancomunal iquiqueña fue la iniciadora de un movimiento nacional de vastas proporciones y a juicio de Ramírez Necochea, “marca la etapa inicial del moderno sindicalismo chileno” 11 . A partir de su fundación –según la mayoría de los autores que se han referido a ella—la Mancomunal se definió como una institución que conjugaba la necesidad de enfrentar colectivamente las carencias sociales inmediatas, propias de las asociaciones de socorros mutuos y del mutualismo en general, con la acción política de defensa del trabajo que hacía poco estrenaran en el país las sociedades de resistencia 12 . Este nuevo estilo organizativo popular instaurado en Iquique, rápidamente comenzó a generar un movimiento de envergada nacional y prueba de su éxito se evidenció en el efectivo esfuerzo desplegado por lograr congregar tempranamente una actividad federativa 13 , orientación que posteriormente adquirirá alcance nacional con la celebración de la Primera Convención Nacional de Mancomunales, celebrada en Santiago en mayo de 1904, y que reunió quince agrupaciones que representaban a veinte mil afiliados de todo el país 14 . En Iquique, la Mancomunal creció rápidamente 10

Ximena Cruzat, El movimiento Mancomunal en el norte salitrero: 1901-1907, Tomo I, Santiago, 1981, mimeo, p. 27. 11 Hernán Ramírez Necochea, Historia del movimiento obrero en Chile. Antecedentes, siglo XIX, Santiago, 1956, p. 271. Por su parte, para Floreal Recabarren, la Mancomunal está revestida de una gran relevancia, ya que para él "con el advenimiento del siglo XX, se abrirá una nueva etapa en la historia del proletariado nortino y chileno (ya que) una nueva Institución, más ágil y dinámica y con nuevas posibilidades de éxito, se ofrecerá a los asalariados, dentro de cuyos moldes se iniciarán las batallas decididas entre asalariados y capitalistas", ver su Historia del proletariado de Tarapacá y Antofagasta, (1884 – 1913), mimmeo, Santiago, 1954, p. 182. Para una descripción de las características y obras de la Mancomunal desde su fundación, ver pp. 182 a 191. 12 Ver, por ejemplo, Ximena Cruzat, El movimiento Mancomunal..., op. cit., Tomo I, passim. Fernando Ortiz, El movimiento obrero en Chile, (1891 – 1919). Antecedentes, Madrid, 1985, p. 191. Mario Garcés, Crisis social y motines populares en el 1900, Santiago, 1981, p. 252. 13 “De Pisagua. Delegados obreros”, EL NACIONAL, Iquique, 20 de julio de 1902. 14 Floreal Recabarren, Historia del proletariado..., op. cit., p. 228. Respecto a la Convención, sus representantes, asistentes y características, ver además, Julio César Jobet, Recabarren y los orígenes del movimiento obrero y el socialismo chilenos, Santiago, 1973, pp. 146 y siguiente; y Jorge Barría, El movimiento obrero en Chile. Síntesis histórico – social, Santiago, 1971, pp. 27 a 29. - 12 -


y según Jobet a un año de su fundación tenía 2.800 miembros, alcanzando a 6.000 afiliados dos años después 15 . Para la misma Mancomunal, sus cifras eran más alentadoras aún, ya que para fines de agosto de 1902 indicaba que la institución “representa la voz de siete mil hombres organizados” 16 . Según sus estatutos, esta sociedad tenía por objetivos el que todos sus miembros gozaran de los beneficios de una agrupación de esta naturaleza, es decir, "la protección en el trabajo, la defensa de los derechos del obrero y las garantías del socorro mutuo y de los demás servicios que funcionan a su amparo" 17 . Pero, rápidamente la Mancomunal reorientó su labor al disminuir el carácter mutual de los primeros tiempos, al asumir de plano la representación de los trabajadores, pasando a concentrarse en torno al plantemiento y la defensa de las principales reivindicaciones de los sectores populares de la provincia. Es así como, la Mancomunal iquiqueña comenzó a tener un activo papel en los conflictos sociales de la zona, llegando a constituirse en uno de los más importantes conductores del movimiento social tarapaqueño en los primeros años del 1900, y un buen ejemplo de ello puede apreciarse en la huelga que entre enero y febrero de 1902 paralizó el puerto de Iquique 18 . El creciente papel de conducción del movimiento social desarrollado por la Mancomunal la lleva –incluso—a reestructurar sus estatutos y, en 1905, llega a determinar que en adelante "la misión de la Mancomunal se centra en la necesidad de dar representación al trabajo como único medio de establecer la reciprocidad de relaciones entre obreros y capitalistas" 19 . Con su reorientación, la Mancomunal de Iquique, en estrecha relación con el resto de la acción Mancomunal del país, comienza a mostrar una intensa actividad dirigida hacia la defensa y promoción de la situación económica y social de los obreros de Tarapacá. CIMIENTOS DE POLITIZACIÓN: EL PARTIDO OBRERO MANCOMUNAL Parte importante de esta redefinición de la organización popular venía a reforzar uno de los aspectos que caracterizarían a la Mancomunal, ya que desde su fundación había dado pruebas de su orientación hacia el terreno de lo político, ayudando con ello también a un amplio sector del movimiento social tarapaqueño a transitar desde la organización social con miras a mejorar su situación económica a una instancia orientada a resolver sus problemas en forma integrada, es decir a transitar desde lo social hacia lo político. Es así como la Mancomunal adquiere rápidamente un carácter que la diferenciará con claridad de las demás sociedades de corte mutual o

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Julio César Jobet, Recabarren y los orígenes..., op. cit., p. 144. En una nota del periódico anarquista LA AJITACIÓN, de Estación Dolores correspondiente a 1905 se indicaba que casi todos los trabajadores de la Bahía pertenecían a esta institución. Ver “La Mancomunal y la huelga de Iquique”, LA AJITACIÓN, Estación Dolores, 9 de junio de 1905. 16 “Editorial”, EL TRABAJO, Iquique, 30 de agosto de 1902. 17 Ximena Cruzat, El movimiento Mancomunal..., op. cit., Tomo I, p. 82. 18 Al respecto ver “Huelga”, EL NACIONAL, Iquique, 17 de diciembre de 1901; “Los palanqueros del ferrocarril y Los lancheros de la casa Lockett Bros y Cª”, EL NACIONAL, Iquique, 18 y 21 de diciembre de 1901; “El conflicto de los trabajadores”, EL NACIONAL, Iquique, 9 de enero de 1902; “Sobre la huelga”, EL NACIONAL, Iquique, 11 de enero de 1902, (este periódico en su edición del 14 de enero y bajo el nombre de “Protesta de Gibbs y compañía y otros” publica un recuento –hasta la fecha—de los acontecimientos); “La situación que se complica”, EL NACIONAL, Iquique, 16 de enero de 1902; “Los nuevos trabajadores”, EL NACIONAL, Iquique, 18 de enero de 1902; “Las faenas del puerto. Todo el mundo al trabajo” y “Las faenas del puerto. Fin de la huelga”, EL NACIONAL, Iquique, 5 y 14 de febrero de 1902. 19 Ximena Cruzat, El movimiento Mancomunal..., op. cit., Tomo I, p.87. - 13 -


de resistencia existentes en Iquique, el que irá adquiriendo cada vez mayor presencia 20 . En el contexto de las elecciones municipales y parlamentarias que debían realizarse en marzo de 1903, surge de las filas de la Mancomunal un nuevo partido popular. El 19 de febrero de ese año, en su primera Asamblea, que además debía servir de fundación definitiva del partido, Abdón Díaz fue aclamado como su Presidente, oportunidad que aprovechó para hacer “una clara y luminosa peroración en la que expuso las razones que motivaron la creación del Partido, que no son otras sino las de hacernos representar llevando a los obreros al municipio por ahora, y en el congreso después, por medio de los sufragios de nosotros mismos” 21 . En esta asamblea, Díaz expuso que los candidatos al municipio eran los obreros mancomunales José Gutiérrez, Amador Rojas, José Saldivia, Maximiliano Muñiz y —por una amplia aclamación— él mismo, proclamación que evidencia el carácter del nuevo partido, ya que los candidatos surgían tanto por sus características personales como por representar a los diversos gremios componentes de la Mancomunal. Así, “los dos primeros candidatos pertenecen al gremio de trabajadores de Ribera, el tercero es el Inspector y Tesorero del Gremio de Estivadores, el cuarto es minero de profesión y bastante conocido y apreciado entre sus compañeros de las faenas…[y Díaz] como trabajador de la Rivera perteneciente al Gremio de Lancheros, que está orgulloso de contarlo en sus filas y de ser el Gremio Fundador de la Combinación 22 Mancomunal de Obreros de Tarapacá” . Pese a los esfuerzos desplegados por la Mancomunal para alcanzar –mediante la participación política— cinco puestos en la Municipalidad iquiqueña y así poder influir directamente en la conducción de los destinos comunales, los resultados oficiales de la elección determinaron su exclusión de la Corporación ya que una vez realizado el escrutinio, los candidatos del Partido Obrero Mancomunal estuvieron por debajo de la décima mayoría 23 , ante lo cual los Combinados denunciaron reiteradamente la adulteración de la representación popular 24 . A partir de esta experiencia electoral, el Partido Obrero comenzó a difundir entre el movimiento popular tarapaqueño la necesidad de presentar un candidato que surgiera de las propias filas obreras ante el Congreso Nacional y la oportunidad se presentó en marzo de 1906, fecha de nuevas elecciones municipales y parlamentarias. En esta ocasión, desde inicios de año la Mancomunal comenzó a indicar que en esta oportunidad los obreros no deben cometer el mismo error que en el pasado, destacando que “se impone la elección de un diputado obrero para las provincias del norte que son netamente compuestas de elementos de trabajo, …un diputado regional, o sea del pueblo, …ya basta y sobra con las representaciones aristocráticas que hemos tolerado por desidia o porque se 20

Al respecto ver Floreal Recabarren, Historia del proletariado..., op. cit., pp. 182 a 228; y Ximena Cruzat, El movimiento Mancomunal..., op. cit., Tomo I. 21 “Gran Asamblea del Partido Obrero Mancomunal”, EL TRABAJO, Iquique, 21 de febrero de 1903. 22 Ibidem. 23 Los resultados oficiales de la elección –en “Escrutinios municipales de Iquique”, EL NACIONAL, Iquique, 5 de marzo de 1903—señalan que los cinco candidatos del POM obtuvieron: Abdón Díaz, 669; José Saldivia, 659; José Gutiérrez, 659; Maximiliano Muñiz, 654; y Amador Rojas, 653; mientras que Pedro C. Guldemont –la primera mayoría—logró 3.256 votos, o el radical Juan de Dios Aguirre, octava mayoría, consiguió 1.150. No deja de ser interesante el que si los Mancomunales hubiesen presentado sólo un candidato su votación, 3.294 votos, les había permitido regir la Corporación Municipal; o en el caso de presentar dos postulantes, garantizarles la elección con más de mil quinientos votos para cada uno. 24 “Notas de la semana”, EL TRABAJO, Iquique, 7 de marzo de 1903. - 14 -


nos prometía sin cumplírsenos. …Desde hoy iniciaremos una nueva era política abriendo camino al candidato regional a diputado por la provincia de Tarapacá” 25 . Pese a esta preparación, la proclamación definitiva de candidatos obreros al Consejo Municipal se realizó a fines de febrero, oportunidad en que designaron sólo dos candidatos, Ruperto Funes en representación de los gremios del interior de la provincia y a Eulogio Aravena representado a los trabajadores del puerto 26 ; mientras que la elección del mismo Díaz como candidato a diputado se realizó sólo con una semana de anticipación. Al igual que en 1903, en esta elección el Partido Obrero no logró la victoria de ninguno de sus candidatos al Municipio ni la diputación para Díaz, derrota de la cual –nuevamente—se hizo responsable a la manipulación de la soberanía popular. Pese a sus resultados, la Mancomunal y su partido tienden a reforzar su línea política, e incluso la ascendente labor de movilización popular está orientada también a la actividad político-electoral, orientación que incluso pasa a estar presente entre los objetivos prioritarios fijados por la misma Combinación. Ello queda de manifiesto en que a partir de octubre de 1907, fecha en que su periódico comienza a publicar en cada número una "simplificación" de sus objetivos y metas, en la que al responder pedagógicamente a la pregunta "¿Qué persiguen los obreros de la Combinación?" indica: "1º Mejoramiento económico, en el sentido de obtener la legítima participación a que tienen derecho por los frutos por ellos mismos elaborados. 2º Mejoramiento social, en el sentido de anular la lucha de clases y los enojosos privilegios que la dividen, abriendo paso al gran ideal de la Patria común sobre el principio de la igualdad de medios, única solución posible que traerá consigo la igualdad social, soñada y apetecida, por toda alma noble. 3º Organización obrera política, para tener representantes propios que lleven a los diversos cuerpos políticos de la nación los 27 dictados de los problemas obreros resueltos en la Cámara del Trabajo" . Sobre esta base se realizará, a partir de 1908, la reorganización del Partido Obrero, tarea que sin embargo arrastrará un rotundo fracaso. Originalmente, al organizarse sobre la base del movimiento Mancomunal este partido debía tener un alcance nacional, sin embargo, al igual que en las anteriores ocasiones –1903 y 1906—y probablemente debido a la influencia del partido Demócrata en los demás grupos mancomunales 28 , debió concentrar sus energías en Tarapacá, orientándose –tal cual ocurrió en 1906— hacia la política regional a la vez que nacional, llegando a cambiar su nombre a Partido Regional Obrero de Tarapacá 29 . Así, planteaban que “En Tarapacá habemos obreros que queremos construir la representación del trabajo lisa y llanamente, por el único medio posible, que es consultando una forma que la masa obrera toda tome injerencia en la solución del problema. Queremos hacer una política local, para 25

“Un diputado obrero y de la provincia”, EL TRABAJO, Iquique, 14 de febrero de 1906. “Política. Partido Obrero”, EL NACIONAL, Iquique, 25 de febrero de 1906. 27 “Simplificación”, EL TRABAJO, Iquique, Miércoles 9 de Octubre de 1907. Esta simplificación se inserta en el centro de la primera página del periódico, que corresponde a la editorial, manteniéndose ahí en cada número hasta su extinción, el Miércoles 26 de Agosto de 1908. 28 Al menos para los casos de la Mancomunal de Tocopilla, de Antofagasta y de Coquimbo, nunca se consideró por medio de su prensa la formación de secciones del Partido Obrero; y por el contrario, las tres se manifestaban abiertamente demócratas. Respecto a la identificación demócrata de estas secciones de la Mancomunal, además de sus respectivos periódicos, ver Julio César Jobet, Recabarren y los orígenes..., op. cit., pp. 145 y siguientes. Por otra parte, en Tocopilla, la acción desplegada por Luis Emilio Recabarren en torno a la Mancomunal de ese puerto demuestra su alta vinculación con el Partido Demócrata. Ver, entre otros, Id. ant., pp. 13 a 26. 29 Ver “Unámonos para triunfar”, EL TRABAJO, Iquique, 11 de julio de 1908. 26

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ocuparnos de nuestras necesidades de provincia, porque sí nos consideramos suficientemente hombrecitos para gobernarnos por sí solos y porque estamos seguros que mejor se atienden las necesidades en la propia casa y no en la ajena” 30 . Pese a esta reorientación, el Partido Obrero tampoco contó con el apoyo regional, más aún porque coincidió con la decadencia general de las mancomunales a nivel nacional, situación que fue más profunda en Iquique, cuya institución fue de las primeras en desaparecer debido a la conjugación de la desintegración y pérdida de su base social producto del desprestigio institucional, o al menos de su principal adalid, y la hostilidad patronal; y que llevan a su desaparición de la escena tarapaqueña a fines del mes de agosto de 1908, mientras que el partido tendrá una precaria y fugaz existencia posterior 31 . LA NUEVA POLÍTICA DE LA MANCOMUNAL: EL PARTIDO Y LA BASE SOCIAL Más relevante que su trayectoria electoral, en esta presentación nos parece interesante destacar las bases de la politización postuladas por la Mancomunal, ya que consideramos que ahí se bosqueja su principal particularidad, al proyectar una novedosa forma de relación entre el movimiento social y su organización partidaria. Si bien la dimensión política desplegada por la Combinación se enmarca dentro de los cánones de la política tradicional, en tanto que trabaja por conseguir la más amplia representación posible del movimiento popular tarapaqueño para acceder a los distintos niveles de la representación nacional y en este sentido, al igual que el resto de los partidos obreros de la época buscarían concitar el apoyo popular como forma de asegurar su representación política. A diferencia del resto de los partidos autodenominados populares existentes, los combinados entienden que la representación política del pueblo debe ser ejercida directamente por el pueblo, 32 remarcando con ello su orientación de clase . Consiguientemente, los miembros de la Mancomunal iquiqueña mantienen una profunda diferencia con el Partido Demócrata, al que critican su apertura hacia el resto de la sociedad, transformándose con ello en uno más de los partidos que manipulan la soberanía popular, al atribuirse la representación popular para usar luego su posición en el Poder Legislativo en componendas políticas que en nada beneficiarían al electorado gracias al cual ocupan ese lugar. Por ello, políticamente la Mancomunal mantiene como su principal planteamiento el deber de reflejar constantemente a su base gremial, que es en definitiva la que constituye “la potencia del trabajo”. Situación que llega incluso a reflejarse en su estructura partidaria, la que se conformaba de la siguiente manera: “...principiando por las Uniones gremiales, consistentes en que los obreros de una misma profesión u oficio se unen y forman un batallón en el arma de su trabajo, y unidos todos los gremios forman la potencia referida. El vínculo de unión de los gremios es la Cámara del Trabajo, formada y constituida por representantes de los mismos gremios. La 30

“Anarquismo, socialismo y democracia”, EL TRABAJO, Iquique, 4 de julio de 1908. La última edición del periódico EL TRABAJO, órgano de la Sociedad Combinación Mancomunal de Obreros de Iquique y del Partido Obrero corresponde al 26 de agosto de 1908. Mientras que el Partido Obrero duraría, hasta al menos, marzo de 1909. 32 Ver Eduardo Devés, Los que van a morir te saludan. Historia de una masacre: Escuela Santa María de Iquique, 1907, Santiago, 1989, p. 77; y Ximena Cruzat, El movimiento Mancomunal..., op. cit., Tomo I, pp. 24 a 28. Sólo hacia 1912, con motivo de la formación del Partido Obrero Socialista, vuelve a surgir un partido popular con decidida orientación clasista. 31

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forma de lucha que desarrollará la potencia del trabajo sería muy sencilla, y consistiría en que estando unidos los obreros de un mismo gremio, constituirían su centro social, o sea el Club del gremio tal o cual. Allí tendrían sus salas de estudio, biblioteca y demás recursos instructivos donde se prepararían hombres del gremio, en diversas ciencias a la vez, y todos adquirirían conocimientos de sus derechos de hombre, de ciudadano y de colaboradores en el concierto de la sociedad. Instruidos, defenderían sus derechos con la fuerza de la razón vertida por medio de la prensa por ellos mismos creada, y sabiendo que la soberanía de la nación reside en el Parlamento que es el santuario donde se forman las leyes que a todos nos rigen, iría allí llevando la representación del Trabajo, para lo cual formarían el Partido del mismo nombre, haciendo uso de los contingentes electorales de que dispusiera cada gremio de la Unión. Allí, mediante su cuerpo político procuraría la confección de leyes que 33 cambiarían la faz del defectuoso régimen político que nos rige” . Esta estructura determinaría que el partido político sólo se asumiera en una condición de nexo entre la Cámara del Trabajo –de base gremial—y la representación parlamentaria, la cual mediante el triunfo electoral, sería la encargada de volcar en el seno del Congreso Nacional las resoluciones de la primera, con lo cual el Partido Obrero poseería un carácter exclusivamente instrumental. Además de trabajar por levantar una estructura que reflejase sus contenidos, la Mancomunal diseñó una estrategia para implementar sus objetivos, la cual estaba basada en el Socialismo parlamentario 34 , ya que para ellos, “La conquista del orden de cosas indicado por el socialismo no será un hecho de armas, en que se llegaría a sacrificar millares de existencias para constituir una sociedad del todo perfecta, de la cual estén alejadas todas las vicisitudes que hoy amenazan la vida” 35 . Para el Partido Obrero, la profunda transformación del orden social era entendida como un proceso gradual –evolutivo—que se conseguiría a medida que la colectividad obrera adquiriera una amplia representación parlamentaria, la que velaría por traducir en legislación las decisiones de la Cámara del Trabajo. Sin pretender desarrollar en profundidad la concepción socialista pregonada por la institución, debemos precisar que para el Partido Obrero, el socialismo es “un sistema de organización social por medio del cual todos sus hijos sean acreedores a la parte de beneficios correspondientes, por su participación, en la elaboración de la riqueza nacional. [...El socialismo] resuelve el problema de salvar a todos sus hijos del naufragio cierto en que se vive, entrando en una era en que la tierra sea labrada por todos y en beneficio de todos. [...Por eso] Formar cuanto antes las huestes del trabajo para trabar la lucha, es acelerar la marcha hacia la solución de este gran problema” 36 . Para el Partido Obrero y para los últimos momentos de la Mancomunal, el socialismo consistía en “convertir la república en una gran sociedad, de la cual serían socios todos los hijos de la nación, con iguales derechos en la cosa común que es la patria. Por consiguiente, la industria y el comercio, los desarrollaría el Estado de su cuenta, como un medio de obtener que la riqueza nacional, elaborada por toda la familia de la nación, entre en arcas fiscales o sea en la caja de la gran sociedad formada por esa familia. El gobierno, para la administración de esta sociedad, lo 33 34 35 36

“Capital y Trabajo”, EL TRABAJO, Iquique, 15 de abril de 1908. Ver “Unámonos para triunfar”, EL TRABAJO, Iquique, 11 de julio de 1908. “La Conquista”, EL TRABAJO, Iquique, 10 de junio de 1908. “El socialismo es la salvación de la Patria”, EL TRABAJO, Iquique, 3 de junio de 1908. - 17 -


compondrían entre las diversas ramas en que se subdividen los hijos de la nación, según los oficios que la sociedad requiere para ser servida, nombrando cada una de esas colectividades que se llaman gremios, el más avezado de sus miembros para ser un director en el orden administrativo de la sociedad. Así, la Cámara sería ocupada por ciudadanos cada uno representante de toda una rama constituyente de un músculo de la sociedad y llevaría a ese seno, el conocimiento profundo y científico respecto a la importancia de esa rama que representa y la mejor manera de hacer más eficaces sus servicios a la sociedad” 37 . Por lo tanto, para la concreción de este ideario, se imponía la necesidad urgente de levantar un nuevo tipo de organización partidaria fuerte, puesto que “La unión de los despojados para luchar por el socialismo de la República es más que un deber, una necesidad ya demás sentida. El Socialismo es la revancha de los oprimidos. Para esto se requiere la organización gremial y las Cámaras del Trabajo provinciales, único medio de unir la masa obrera y de consultar sus intereses... El Partido Obrero compuesto de toda la masa que representa el trabajo es el llamado a hacer la conquista” 38 . Para la Mancomunal, la adscripción ideológica al socialismo era una herramienta capaz de orientar la acción deliberativa de la Cámara del Trabajo y de esa forma montar la transformación política de la sociedad. Situación que se conseguiría “mediante la lucha de los despojados, que ya se aprestan a la batalla formando la potencia del trabajo en todo el mundo” 39 . A partir de aquí, la Sociedad Mancomunal comenzará a difundir constantemente su visión del socialismo, dejando siempre en claro que el encargado de su ejecución es el Partido Obrero –cuyo “Directorio encarna el Socialismo”—actuando como canal de representación política del movimiento social que no solamente le sirve de base, sino que le da sentido a su propia existencia como partido.

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La editorial “El Socialismo”, EL TRABAJO, Iquique, 6 de junio de 1908. EL TRABAJO, Iquique, respectivamente: “La Conquista”, 10 de junio de 1908; “A los trabajadores”, 20 de junio de 1908; y “El único remedio”, 24 de junio de 1908. 39 “La Conquista”, EL TRABAJO, Iquique, 10 de junio de 1908. 38

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Espacio Regional

Año 3, Volumen 1, Osorno, 2006, pp. 19 - 33

LA INSERCIÓN DE LAS MUJERES EN LAS ACTIVIDADES PRODUCTIVAS LOCALES. CONCEPCIÓN 1840 - 1900 ∗ Alejandra Brito Peña abrito@udec.cl Universidad de Concepción RESUMEN El presente trabajo forma parte de una investigación en curso que problematiza históricamente la segregación de espacios por género. Específicamente en esta oportunidad intentaremos mostrar los focos productivos más importantes de Concepción en la segunda mitad del siglo XIX y analizar cómo las mujeres se insertaron en dichos espacios. Nos interesa poner énfasis en las áreas más importantes de participación y las condiciones que posibilitaron el accionar femenino. El trabajo intenta mostrar algunos datos generales obtenidos del análisis de Testamentos de Mujeres y ejemplificar con algunos casos emblemáticos. ABSTRACT The present work is part of a developing research in order to define historically the space segregation in terms of genders. Specifically in this paper we will try to show the most important productive areas in Concepción during the second half of the XIXth century and to analyze how women inserted themselves in those places. We are interested in insisting on the most important areas of participation and the conditions that made possible the feminine action. This work tries to show several general aspects obtained from the analysis of women testaments and to insist on various emblematic cases.

∗ Este trabajo forma parte del Proyecto de Investigación Fondecyt N° 1040367 “Reconocimiento de procesos de autonomía femenina en contextos de subordinación. Gestión económica y vida cotidiana en Concepción, 1840 – 1920”

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El presente trabajo intenta problematizar el análisis en torno a la historia económica regional a partir de la inserción de las mujeres en dichas actividades. El ejercicio que intentamos realizar tiene como objetivo dar dos miradas a la economía local: una en el ámbito económico general y la otra desde el hacer de las mujeres, expresadas en las experiencias concretas de algunas de ellas, tomadas del análisis de testamentos de mujeres de Concepción entre los años 1840 y 1900. El interés por las mujeres, no significa que no se incorporen a otros actores, como los varones, las familias o la sociedad local, sino mirar esas instancias a través del quehacer femenino. La problematización histórica propuesta resalta el papel de las mujeres, pero no en tanto “las protagonistas” de ciertos procesos históricos, en un afán compensatorio, por la ausencia prolongada en las historia tradicionales; sino que, nos interesa invertir la mirada historiográfica buscando el hacer cotidiano femenino enmarcado en sociedades patriarcales que normativamente restringen su participación, pero donde las prácticas sociales se imponen, permitiendo a las mujeres posicionarse en las fisuras de los sistemas de dominación explícitas y dar vuelta los significados de los espacios materiales y simbólicos. De la misma manera que lo expresa Manuel Vicuña en su estudio sobre la belle époque chilena, diciendo "El estudio de las mujeres de clase alta como chaperonas, salonières, diletantes y personajes públicos, apunta en sentido contrario. Revela cómo en una sociedad dominada por hombres, las convenciones sociales y los patrones de comportamiento restrictivos, en la práctica pueden operar como una estructura que, pese a su carácter coercitivo, posibilita y asiste la acción de las mujeres orientada a trascender sus limitaciones intrínsecas… Esta investigación confirma… [que] las mujeres estudiadas en este libro no fueron víctimas pasivas de sus circunstancias vitales, sino agentes sociales capaces de 1 adaptar venerados roles de género a la forma de sus designios particulares" . En el fondo, también afirmamos que al reconocer las prácticas sociales femeninas iremos descubriendo en el hacer mismo las capacidades de estas mujeres en transformarse en agentes económicos activos. UNA MIRADA DESDE LA REGIÓN: LA ECONOMÍA DE CONCEPCIÓN EN EL SIGLO XIX En esta primera parte del trabajo nos detendremos en las actividades económicas más importantes de la región, considerando los factores estructurales de la época en estudio y las particularidades de las actividades mismas. Debemos partir considerando que la conmoción política de comienzos del siglo XIX, golpeó con más fuerza la región de Concepción. La guerra independentista fue más prolongada, desbastándola económicamente; la recuperación fue más tardía que en el centro del país, pero transitó por caminos similares. Nos encontramos con una presencia extranjera temprana en el siglo XIX que se transforma en el eje dinamizador de la economía regional y que al igual que lo que pasó en el resto del país, se vincula con intereses económicos y sociales con la elite regional logrando dar un impulso importante a las actividades productivas vinculadas primero al comercio externo y la agricultura y hacia la segunda mitad del siglo, a la minería y también al desarrollo industrial. 1

Manuel Vicuña. La belle époque Chilena. Editorial Sudamericana. 2000, p. 19.

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El comercio formaba parte de la tradición de las elites locales desde tiempos coloniales, habían establecido redes con el comercio peruano para la exportación trigo y comercializaban los productos a escala local. No es raro entonces que el primer periódico penquista El Faro del Biobio se interese en el movimiento comercial, informando sobre las salidas y entradas de barcos al puerto de Talcahuano. Hacia 1834 se informaba de la llegada a Talcahuano de 150 barcos, entre ellos son significativos los barcos balleneros que recalaban para abastecerse. Hacia Valparaíso salían productos diversos como madera, frutos del país, harina y vinos y retornan con productos europeos para el mercado local. El auge minero del norte chico estimuló las relaciones comerciales enviándose los productos de la zona, lo mismo pasó con el mercado peruano, siendo el trigo el producto más importante 2 . La región de Concepción fue también un punto de atracción para el asentamiento de extranjeros interesados en acumular fortuna a través de las actividades empresariales y mercantiles. En el caso de los británicos, los primeros en llegar fueron marinos de tránsito, algunos se quedaron en la zona, vinculándose a las actividades de transporte marítimo. A diferencia de lo que pasaba en Valparaíso la mayor afluencia de británicos estuvo más ligada a las actividades productivas como la molinería de trigo y el carbón que a las actividades comerciales. Sólo hacia finales del siglo se instalan en la región, sucursales de firmas comerciales inglesas relevantes como las de Balfour, Duncan y Gibbs. También fueron importantes los migrantes italianos que se establecen en la región, quienes a diferencia de los ingleses se dedicaron más a las actividades comerciales, pero no sólo a gran escala sino que fueron muy 3 importantes en el establecimiento de negocios minoristas . La producción agrícola fue muy importante desde épocas coloniales. Destacando la producción vitivinícola, con un número considerable de plantas de viñas; además del ganado y las tierras dedicadas al producción triguera. Toda esta producción era comercializada en otros mercados nacionales y en el Perú, de la mano de importantes comerciantes locales, la mayoría peninsulares que se instalan en el siglo XVIII y que logran ponerse en el cúspide de la economía regional al inicio del período Republicano. Las tierras productivas en la zona se dividían en: propiedades dedicadas al autoconsumo con un nivel mínimo de excedentes, un segundo tipo que generaba más excedentes que eran comercializados en el mercado local evidenciando una mayor capacidad empresarial de sus propietarios/as, destacando entre éstas la producción vitivinícola y la producción de trigo. El resto era una minoría que se vinculaba al mercado externo, sobre todo peruano. Las formas de compra y comercialización del trigo y la harina mantuvo las lógicas económicas ya conocidas a nivel nacional desde épocas coloniales. Los pequeños productores vendían a los más grandes sus cosechas en verde o recibían préstamos para iniciar la producción que usaban el 2

Pacheco, Arnoldo. Economía y Sociedad de Concepción Siglo XIX: Sectores populares urbanos, 1800 – 1885. Universidad de Concepción, Fac. de Humanidades y Arte, Dpto. de Cs. Históricas y Sociales, Chile, 2003, p. 34 3 Mazzei, Leonardo. “Antecedentes para un análisis comparativo de la inserción de británicos e italianos en la Región de Concepción”, Revista de Historia, año 3, Vol. 3, 1993. Dpto. de Ciencias Históricas y Sociales, Universidad de Concepción. - 21 -


sistema de la habilitación. Otra forma era el depósito del trigo en las bodegas de los molinos, la que se pagaba con vales que luego eran usados en el mercado local. Esta forma de producción sólo era posible desarrollando una cadena de dependencia entre productores pequeños, grandes hacendados, los dueños de los molinos y las casas comercializadoras instaladas en Valparaíso. Existieron algunos terratenientes y mercaderes locales que participaron de la industria harinera, sin embargo, el empuje más importante estuvo en manos de extranjeros sobre todo de británicos y norteamericanos, quienes se transformaron en un nuevo sector empresarial con más iniciativa y diversificación de sus actividades. También es importante señalar que, si bien existió algún grado de tensión entre criollos y extranjeros, esto no significó necesariamente un distanciamiento entre el grupo empresarial más tradicional y los nuevos, sino que convivieron y participaron del mercado local y externo vinculándose por lazos económicos y familiares. Al comenzar la era republicana la economía de la región debió enfrentar una crisis muy fuerte, dada la extensión de las guerras independentistas, paralizándose las actividades agrícolas. Según lo expresa Leonardo Mazzei 4 hacia 1820 se produjeron hambrunas, a lo cual se sumó el bandidaje y la existencia de guerrillas realistas, como la de los Pincheira. El período de crisis se cierra con un gran terremoto en 1835. La salida a esta situación de crisis y ruina vino de la mano con la apertura de la economía nacional al mercado externo, que atrajo nuevos capitales a la región con el auge adquirido por la producción de trigo y de harina. En la década de 1830 se instalan las primeras sociedades para la producción de harina. Los primeros molinos estuvieron a cargo de extranjeros que se avecindaron en la zona, quienes visualizaron el potencial de la industria molinera considerando la buena dotación de puertos para su salida y la gran producción agrícola de la zona. Luego de un nuevo período de crisis provocado por el cierre de los mercados de Australia y California, la economía agrícola regional experimentó, en la segunda mitad del siglo XIX, un notable crecimiento. Un aspecto destacado de este crecimiento económico fue la expansión cerealera, producida por la apertura del mercado inglés y la extensión de los mercados locales en los centros mineros de la región (Lota y Coronel), además de la zona minera del norte salitrero. Esta situación estimuló la creación de sociedades comerciales de base agrícola, siendo además un impulso para la creación de bancos regionales, como por ejemplo en Banco Chileno Garantizador de Valores del Sur fundado en 1869 y el Banco de Concepción en 1871. Esto se ve robustecido por la extensión de la línea férrea de Chillán a Talcahuano en 1876. Hacia 1885 de este puerto salía casi el 90% del total de la exportación de trigo y harina del país, favoreciendo también la producción agro-industrial de las molinerías de trigo, que habían sido fundamentales en el desarrollo económico de la región en la primera mitad del siglo XIX. Otro aspecto importante de la producción agrícola regional fueron las plantaciones de viñedos sobre todo en la zona de Rere y Puchacay.

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Leonardo Mazzei, “La agricultura en la región de Concepción durante el siglo XIX”. En Vida Rural en Chile durante el siglo XIX. Academia chilena de la Historia, Santiago de Chile, 2001. - 22 -


A pesar de todo el crecimiento, la situación no pudo sostenerse en el tiempo, según el profesor Mazzei 5 , esto se debió a una actitud rutinaria de los terratenientes de la zona que al igual que como en el resto del país – según lo sostiene Bauer 6 – no invirtieron en tecnología ni en mejorar las formas productivas. Además a la expansión de la demanda se respondía con una mayor extensión de terrenos cultivables. Aquí nos aparece importante contrastar la realidad nacional – descrita por Bauer – y la regional – descrita por Mazzei – ya que el primero sostiene que en la segunda mitad del siglo XIX hay una tendencia hacia la división de la gran propiedad, en tanto permitía el sostenimiento de más de una familia, en tanto Mazzei sostiene que para el caso de Concepción hay una tendencia a la polarización de la propiedad ya que los hacendados más importantes concentraron más tierras en sus manos. En contraposición a ellos siguieron subsistiendo pequeños campesinos minifundistas que no tenían los recursos para modernizar la producción. Otro ámbito económico destacado en la región fue la producción de carbón, que comienza su explotación en la primera mitad del siglo XIX, aunque no en los asientos que van a tener mayor connotación nacional como los son Lota y Coronel, si no que en Concepción y Talcahuano, algunos británicos inician la búsqueda de los mantos carboníferos de superficie y comienzan su explotación, desde allí se extienden a la zona de Coronel, Lota y Arauco. La explotación de la industria carbonífera estuvo vinculada a la minería de cobre del norte del país, a las necesidades de la navegación a vapor y luego a los ferrocarriles. Pero su instalación y consolidación no fue una tarea fácil, ya que tuvo que competir con el carbón inglés, que tenía varias ventajas: era de mejor calidad que los encontrados en las primeras explotaciones en Concepción, además tenía exenciones tributarias (petición hecha por los mineros nortinos). Si bien, hubo peticiones de algunos industriales tendientes a proteger la industria nacional, no tuvieron el eco esperado en las autoridades, quienes estaban absolutamente convencidas en las ventajas de un modelo librecambista para el desarrollo del país. Sin embargo, a pesar de todas estas desventajas la industria del carbón en la zona logró imponerse por más de un siglo, permitiendo la acumulación de fortunas, el crecimiento urbano, la dinamización económica y la proletarización de vastas masas de campesinos, que encontraron en el carbón una fuente de sustento frente a las crisis agrícola y constituyeron un núcleo de identidad proletaria de gran connotación nacional por sus luchas reivindicativas y su contribución al movimiento obrero del país. Aquí destacan algunos extranjeros como Juan Mackay, en el Río Andalién, Guillermo Wheelright quien explotó la mina en el Portón en la periferia de Talcahuano. Henderson Smith, quien comienza la explotación de tres minas en la punta de Puchoco, en sociedad con distintas personas finalmente esta explotación va a llevar a la formación de una de las empresas más importantes de la zona: la Compañía Minera de Puchoco, en la cual entra finalmente en escena otro extranjero de connotación en la zona: Federico Schwager, quien se convirtió en uno de los grandes empresarios del carbón. Junto a su hijo lograron la cesión de las minas de Smith y se asociaron a otro extranjero importante Guillermo Gibson Délano.

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Idem Arnold Bauer. La sociedad Rural Chilena. Desde la conquista española a nuestros días. Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 1994. 6

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El empuje empresarial criollo también estuvo presente en estas primeras explotaciones de Coronel, entre ellos destaca Jorge Rojas Miranda, empleado de Joaquín Edward fue enviado a hacerse cargo de la fundición de Lirquén, aquí éste comienza la búsqueda de carbón para abastecer a la fundición. En Lota la actividad carbonífera comienza con pequeñas y medianas explotaciones, ya hacia 1844 Juan José y José Antonio Alemparte comienzan los trabajos en terrenos comprados a indígenas. La figura más importante es la de Matías Cousiño, quien con la experiencia adquirida en las minas de plata de norte chico y ya con una fortuna considerable - sobre todo después de su matrimonio con Luz Gallo, viuda de uno de los hombres más acaudalados del norte minero – decide extender sus negocios a la zona de Concepción, primero en la molinería de trigo y luego en la explotación carbonífera, formando en primer lugar la Compañía de Carbón de Lota en sociedad con el británico Tomás Bland Garland y con Juan Alemparte, luego compra su parte a sus socios y forma la sociedad Cousiño e Hijo hasta la fecha de su muerte en 1863. También invierte en Coronel formando en 1869 la Compañía Explotadora de Lota y 7 Coronel . En general, la explotación de las minas de carbón en la zona se caracterizaron por la inversión de capitales mixtos, es decir de extranjeros – fundamentalmente británicos – y de criollos. Además formaron parte de una circulación de capitales en la zona que iban - sin contradicción alguna - desde la tenencia de tierras, la industria molinera, la compañías navieras y la explotación carbonífera, y que, al igual que el resto del país en el siglo XIX, se caracterizaban por un fuerte vínculo con el extranjero. La explotación del carbón estuvo ligada siempre a la presencia británica, no sólo por haber sido los pioneros en comenzar la explotación, sino a través de la contratación de mano de obra calificada y el uso de tecnologías. Si bien la producción triguera y carbonífera fueron los pilares de la economía regional, hubo además un importante crecimiento de la producción manufacturera, que hacia finales del siglo XIX mostraba una importante producción de bienes de consumo. Fueron numerosos los talleres instalados en la zona entre los que destacan las tolenería, talleres de velas, herrerías, curtiembres, panaderías, carpinterías y mueblerías, zapatería, aserraderos y barracas, tapicerías y talabarquerías. También fueron importantes en una primera etapa de desarrollo manufacturero, la Fábricas de cerveza, la Fábrica de ladrillos y tejas que se instala en Lirquén. Pero el mayor auge industrial viene de la mano de la modernización capitalista que trae la industria molinera y la del carbón. Lota se transformó en un gran eje articulador de la modernización industrial instalando una serie de industrias anexas a la explotación carbonífera. En 1854 se funda la Fábrica de Ladrillos Refractarios, la que además de la fabricación de ladrillos hacía pastelones, puertas de hornos de fundición, baldosas, cañerías y una diversidad de jarrones. En 1859 Cousiño establece en Lota la Fundición de Cobre, que en 1863 ya tenía 14 hornos y producía 5.000 quintales de cobre en barra al mes. Se construyó también una maestranza y una fábrica de botellas y cristalería.

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Mayor información en Leonardo Mazzei, “Matías Cousiño antes de Lota: Formación y proyecciones de un empresario minero”. Atenea, Revista de Ciencia, Arte y Literatura, N° 480. Segundo Semestre, año 1999. - 24 -


Otro rubro industrial importante en la zona fue la producción textil. En 1865 se instala la Fábrica Bellavista-Tomé. En esta actividad también participaron empresarios extranjeros, quienes diversificaron sus inversiones, un buen ejemplo es el de Guillermo G. Délano. La producción textil de la zona abasteció al mercado nacional, siendo el Ejército el principal comprador. El auge de la producción textil motivó la instalación de nuevas fábricas tanto en el mismo Tomé, como en Chiguayante. Fueron importantes además, las industrias creadas por los italianos que se establecieron en la zona, entre ellas destacan fábricas de fideos, de licores, de baldosas y de artículos de vidrio, además de la participación en la industria textil 8 . Otra producción industrial en la región fue la fábrica de loza, siendo la más importante la Fábrica Nacional de Loza de Penco. También existieron en la zona otras industrias, como la fábrica “El Progreso” dedicada a la fabricación de carruajes y vehículos de carga. Destaca también la Refinería de Azúcar de Penco fundada en 1887, la cual abastecía a casi todas las ciudades de Concepción al sur. Estas actividades generaron un crecimiento de las ciudades, aumentando y mejorando la infraestructura de transporte y comunicaciones. Además se produjo un aumento del mercado interno que dinamizó la actividad comercial, ante las crecientes demandas de abastecimiento de la población LA PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES EN ACTIVIDADES PRODUCTIVAS DE CONCEPCIÓN La economía de Concepción, a pesar de los esfuerzos modernizadores de los extranjeros y capitalistas nacionales que se instalan en la región, no dejó de tener una carácter tradicional, que mantuvo en muchos aspectos los patrones que la caracterizaron durante la colonia. Las actividades más importantes – como ya vimos – fueron la producción vitivinícola y triguera, además de la ganadería “la producción de vino, el número de plantas de viñas y las instalaciones productivas, eran unos de los elementos más valorados de las estancias; a éstos habría que agregar el número de cabezas de ganado, y la superficie dedicada a la explotación de trigo que tenía entonces una incipiente demanda” 9 . Es en este espacio productivo tradicional, donde se insertan las personas comunes y corrientes, aquellas que no lograron ponerse en la punta de las actividades económicas, pero que sin embargo, estuvieron ahí, produciendo trigo para los molinos, sacaron adelante la producción vitivinícola que era comercializada en el mercado local y nacional, etc. Lo que nos interesa enfatizar es que, estas actividades no solo fueron realizadas por varones, sino que muchas fueron realizadas en alianza con mujeres o simplemente por mujeres solas. Uno de los ámbitos donde encontramos la presencia femenina en la actividades productivas de la zona fueron las actividades agrícolas. Ellas fueron dueñas de tierras que hicieron producir insertándose en el circuito económico y comercial del Concepción del siglo XIX. En la descripción de bienes que las mujeres hacen en sus testamentos se evidencia la preocupación por las actividades productivas, ya que 8

Mayor información en Leonardo Mazzei, “Antecedentes para un análisis comparativo de la inserción de británicos e italianos en la Región de Concepción”, Revista de Historia, año 3, Vol. 3, 1993. Dpto. de Ciencias Históricas y Sociales, Universidad de Concepción y “Gestiones empresariales de tempranos inmigrantes italianos radicados en Concepción”. TIEMPO y ESPACIO /7-8/ 1997-8, Dpto. Historia, Geografía y Cs. Sociales, Universidad del Bio-Bio, Chillán – Chile. 9 Pacheco, op. cit., p. 32 - 25 -


ellas describen con detalle no sólo la cantidad de tierras, sino que sus gestiones productivas. Entre éstas, las más importantes encontradas en el análisis testamentario, fueron la producción de trigo y las plantaciones de viñedos. Fue bastante común que las mujeres declararan como bienes propios tierras, herramientas e insumos que le sirvieron de base productiva. Las mujeres participaron de las en las actividades vitivinícolas de manera activa, lo que las lleva explicitar con mucho detalle la cantidad de viñas que formaban parte del patrimonio familiar. Para casadas o viudas, se incorporaban los aportes propios, de sus esposos y los adquiridos dentro de la sociedad conyugal; las solteras también lo declaraban ya que formaba parte de su sustento económico. Si miramos la Tabla N° 1 vemos que de las solteras que declararon explícitamente bienes, un 12% menciona la posesión de plantaciones de viñedos. En el caso de las casadas o viudas, del patrimonio acumulado en las sociedades conyugales declararon que ellas aportaron viñas en un 9.9%, sus esposos en un 5.7% y en la sociedad conyugal las adquirieron en un 14.5%. Tabla N° 1 Porcentaje de viñas en el total de bienes declarados por Testadoras Solteras Casadas/ Viudas

Aportado por Testadora Aportado por esposos Adquiridos en el matrimonio

12% 9,9% 5,7% 14,5%

Tabla N° 2 Porcentaje plantas por número de viñas declaradas Solteras %

Tierras con viñas sin especificar número Menos de 100 plantas Entre 101 y 1.000 plantas Entre 1.001 y 2.000 plantas Entre 2.001 y 5.000 plantas Entre 5.001 y 10.000 plantas Entre 10.001 y 20.000 plantas Entre 20.001 y 50.000 plantas Entre 50.000 y 100.000 plantas Más de 100.000 plantas

Casadas Viudas % Aportadas por Aportadas Adquiridas Testadora por Esposos Matrimonio

40,0 0,0 6,7 3,3 6,7

9,7 9,7 32,3 9,7 19,4

37,5 0,0 6,3 12,5 0,0

23,4 0,0 7,8 9,4 18,8

16,7

6,5

37,5

14,1

20,0

12,9

6,3

17,2

3,3

0,0

0,0

6,3

3,3 0,0

0,0 0,0

0,0 0,0

0,0 3,1

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Al analizar por número de casos la declaración de bienes podemos ver (Tabla N° 2) que la mayoría de las mujeres solteras no declararon el número exacto de plantas de viñedos (40%), sin embargo, es significativo el número de mujeres que manifestaron ser dueñas de 5.001 a 20.000 de viñas alcanzando un 36.7%. En cuanto a los patrimonio acumulados en las sociedades conyugales, también es alto en número de casos en donde no se especifica el número de plantas alcanzando un 37.5% en los aportes del esposo y un 23.4% en los adquiridos en el matrimonio. Si consideramos lo aportado por la Testadora a los matrimonios, el porcentaje mayor lo alcanza los casos que aportaron entre 101 a 1.000 plantas con un 32.3%, y entre 2.001 y 5.000 con un 19.4%. El análisis de los datos presentados no sólo tiene importancia desde un punto de vista cuantitativo, sino que representan el valor que las mujeres le asignan a las actividades productivas. El mencionar de manera exacta el número de plantas de viñedos nos permite además ver la envergadura que la actividad productiva tuvo para algunas mujeres y sus familias. Aquellas que lograron acumular varios miles de plantas en sus tierras deben haber producido excedentes que necesariamente fueron comercializados en el mercado local, insertándolas de manera clara en los circuitos comerciales de la región. Todo esto nos permite cuestionar la idea de que solo existe una participación pasiva – como muchos leen en estos mismos documentos, al ser las dueñas de tierras que ya eran productivas – sino que ellas mismas tienen una iniciativa productiva, lo que se demuestra en el conocimiento que tienen de la cantidad exacta de sus bienes y de su potencial productivo, no es extraño encontrar mujeres que arriendan tierras, cuando no tienen suficientes para plantar viñas o criar animales o, lo hagan en mediería. También es importante considerar que en los aportes a los matrimonios, en muchos casos encontramos herramientas para labores agrícolas, además de animales y tierras. Tomemos el caso de doña Josefa San Cristóbal, quien testa estando viuda a los 74 años, en 1865, declara que su marido don Baltasar Alvares aportó al matrimonio una pequeña hacienda de 42,5 cuadras en Puchacay, además de 5531 plantas de viñas, de las cuales 2000 se encontraban en los terrenos mencionados. Ella aportó “8 vacas paridas, un toro, 50 cabezas de ganado lanar, un par de sarcillos de oro, otro sarcillos de oro y topacio, un par de cucharas de plata, una haciendita en Lucay, 11.000 platas de viñas frutales, 208 arrobas de vasijas de greda, dos lagares”. No hace mención de los bienes adquiridos en el matrimonio, pero al repartir sus bienes instituye como sus herederos a sus hijos y nietos legítimos. En el detalle de las entregas anticipadas a sus herederos nos demuestra que la actividad agrícola siguió siendo su actividad más importante. En el reparto de bienes a sus hijos explicita que les ha adelantado de su herencia: a Juan de Dios 3000 plantas de viñas, 47 arrobas de vasija de greda, una mula, once cabezas de ganado lanar, un freno de valor $7 y un azadón; a su hija Mercedes 110 cabezas de ganado lanar, 11 cabezas de ganado cabrio, un caballo de paso, una vaca con dos crías, dos mulas, unos aretes de valor $17, un par de arcos de oro avaluado en $5, una alhaja de oro y una sortija del mismo valor; a su hija Nieves 2000 plantas de viñas, dos tinajas; a su hija Gregoria 1560 plantas de viñas, además le entregó en mejora la casa de la hacienda San Antonio con 6 cuadras de 10 tierras; a su hija María le había entregado 1560 plantas de viñas . En este caso nosotros podemos ver que gran parte de los bienes que les permitieron acumular una 10

Archivo Notarial de Concepción (ANC), Vol. 79, 1865. - 27 -


fortuna familiar fueron herencias de sus familias de origen, pero que en la vida en común pudieron mantenerla y aún dejarlas como herencias a sus hijos. A partir de este documento podemos reconocer que la actividad productiva más importante de sus tierras fueron las plantaciones de viñas, el matrimonio se inicia con un total de 16.531 plantas de viñas. Al momento de testar solo en adelantos de las legítimas se hacen menciones de 8120 plantas de viñas, más algunos enseres importantes en la producción como las vasijas de greda, tinajas, lagares. Al analizar los datos en relación a los deudores y acreedores, podemos ver que hay un número no despreciable de mujeres que han hecho circular capitales en dinero o en productos en los mercados locales y que declaran al momento de testar. Si consideramos los deudores, del total de personas que le deben algo a nuestras testadoras un 13% son cuestiones relacionadas con la producción agrícola, es interesante mencionar en este espacio que aquí lo que más vemos son deudas de trigo, se mencionan fanegas y almudes de trigo, como es el caso de doña Mercedes Poblete Barrera de 34 años, soltera, quien declara que Mercedes Pino le debe 10 fanegas de trigo, a pagar en la presente cosecha 11 . También podemos mencionar el caso de doña Juana Saavedra viuda, quien posee una fortuna que no alcanza a los $1000, por lo que no entrega las mandas forzosas; ella declara que María Iturra le adeuda 3 tinajas, 5 sacos, 2 lagares de cuero, 1 azadón y 1 poda 12 . Otro ejemplo es el de doña María Bergara quien declara que “Jose Antonio Vera con quien tengo hecho un contrato para que traiga chicha de manzana todos los años, ya no debe entenderse conmigo sino con mi primer albacea, cuyo contrato de chica proviniere de unos manzanos que tengo plantados en terrenos de mi hermana Doña Nicolasa, en cuya posesión se encuentra el expresado Vera” 13 Otro ámbito económico donde hemos encontrado participación femenino fue en las actividades comerciales. Existen testamentos donde se consigna que las mujeres son dueñas de negocios, algunos eran despachos de mercaderías o talleres como los de zapatería. Doña Juana Pabla Becar, casada declaró en su testamento de 1855 que dejaba como bienes de su propiedad además de una casa en la calle Maipú y una quinta en el Cerro Amarillo, un número importante de animales, utensilios de plata, otros enseres de casa además de “una pipa de mosto, con catorce arrovas; una idem vino, con seis arrovas; otro varril con aguardiente con dos arrovas; dos quintales dos arrovas grasa; un ... con tres quintales i medio de arros; sinco arrovas de azúcar amarilla i demas jeneros i articulos que existan en el despacho i que por la corta cantidad de ellos no se enumeran individualmente”. Además agrega que “en un libro de cuentas existen las personas que le deben por varios artículos del despacho que 14 les ha fíado” . También se declara dueña de un despacho María Amelia Josefa Guatire, de origen francés, soltera quien declara: “que actualmente jira en un despacho de varias especies en la ciudad i otros jiros en todo los que posee poco mas o menos la suma de dos mil pesos” 15 . Doña Mercedes Lascano, viuda sin hijos declara “que durante la sociedad conyugal adquirimos varios bienes de fortuna, que consistían en una casa i sitio ubicada en la villa de Hualqui i una tienda en la cual habían poco mas o menos mil quinientos pesos. Item . Declaro por mis bienes amas 11

ANC, Vol. 88, 1870. ANC, Vol. 100, 1874. 13 ANC, Vol. 55, 1855 14 ANC, Vol. 53, 1855. 15 ANC, Vol. 64, 1860 12

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de los espresados en la clausula anterior mil pesos que he invertido en adelantos en la casa de Hualqui i mil quinientos pesos que habían en la tienda sin contar varias cuentas pendientes” 16 . Otro ejemplo es el de doña Francisca Araneda, quien tuvo a su haber dos matrimonios, en ninguno tuvo hijos, sin embargo, ella dejó muy en claro que la mayor parte de su patrimonio le pertenecía, declaró poseer dos sitos en la calle Maipú, “Mas un despacho surtido que hai establecido en la casa que habita i que es la primera de las nombradas, todos los muebles i utiles de casa como asimismo lo que se reconozca ser suyo. Item declara que cuando contrajo segundas nupcias su marido aportó al matrimonio un capital de quinientos pesos i que todo lo demas que actualmente hai pertenecía a ella desde antes de su matrimonio i durante este matrimonio cree no haber tenido utilidades en el negocio nada mas que para sufragar los gastos de familia” 17 . También hemos recogido el testimonio de mujeres que tuvieron pequeños negocios que no alcanzaron un patrimonio de $1.000, fue el caso de doña Luisa Aravena, soltera quien declaró por sus “bienes propios el sitio i casa en que actualmente habita en esta ciudad, compuesto el sitio de veinte i cuatro varas de frente i la casa que está construida en el mismo sitio de doce, teniendo además una mediagua de doce varas de largo. Fuera de esto tiene un despacho, cuyo valor ascenderá como a cien pesos” 18 . Existieron mujeres que fueron dueñas de negocios más específicos, como fue el caso de doña Mercedes Ruiz, viuda quien “Declara por sus bienes un negocio de zapateria, que se hara constar por inventario que se hara, de cuyo negocio tiene parte en media, pero se ha liquidado este negocio resultando deberle don Fernando Escobar ciento i cincuenta pesos, que debe pagar después de realizada la zapateria, y los muebles de su casa” 19 . Doña Serafina Muñoz, soltera declaró ser dueña de un negocio de cigarrería 20 . Otro caso de actividades económicas propias es el de doña Magdalena Cisternas i Leal quien testó en 1891, casada dos veces, quien declaró “ … fui casada en primeras nupcias con D Juan Grant, a cuyo fallecimiento quedaron como hijos del matrimonio Juan, Emilio, Clotilde i Moisés Grant, de los cuales existen vivos actualmente los dos primeros, i han fallecido en la infancia los dos últimos. Ni mi esposo ni yo aportamos bienes i tampoco hubo gananciales, porque si bien quedó una pequeña tienda de mercaderías al fallecimiento de aquel, no alcansó su pequeño valor para pagar los créditos, pago que yo hice después con mi trabajo, como lo saben mis hijos, teniendo además que atender a la educación de ellos”. Después siguió su relato manifestando que contrajo segundas nupcias con don José Estaban Meza, quien falleció sin dejar sucesión, “ni bienes que la otorgante conociera”. Esta claro que doña Mercedes no acumuló su fortuna en sus matrimonios, sino que un número importante de los bienes que declaró como propios los adquirió con esfuerzo personal, al parecer ella siguió con el negocio de mercaderías y logró acumular una cantidad de bienes importantes, declaró que estando viuda había adquirido: “dos casas con sus respectivos sitios en Angol; cuatrocientas cabezas de ganado lanar, que tengo en poder de N. Aguilera, en medio de crianzas, según contrato”. Además contó con la ayuda de su hermano Don Narciso Hermosilla, quien le donó varios 16

ANC, Vol. 84, 1868 ANC, Vol. 85, 1869 18 ANC, Vol. 60, 1858 19 ANC, Vol. 124, 1879 20 ANC, Vol. 98, 1873 17

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bienes raíces, según escritura otorgada ante Notario del departamento de Concepción 21 . Las actividades realizadas por las mujeres que mostramos – y muchas otras anónimas - contribuyeron a acrecentar las fortunas familiares y a aportar al desarrollo económico local. Estas fortunas se transformaron, a su vez, en mecanismos de inserción social a través de la construcción de redes familiares y de amistades, que permitieron el funcionamiento de la sociedad local. A partir del análisis de los documentos con los cuales hemos trabajado nos podemos dar cuenta la importancia que la familia tuvo para la producción económica y la reproducción social. De allí que cuando analizamos las capacidades de las mujeres de transformarse en agentes económicos, estamos hablando también, de la importancia que le asignan a la acumulación de patrimonio que se traspasa como una fuente de reproducción social a los miembros de la familia, y especialmente a los miembros femeninos de las 22 mismas . Estas familias no fueron homogéneas, al interior de la sociedad penquista del siglo XIX, convivieron diferentes construcciones familiares, con mayor o menor acumulación de fortunas, pero tuvieron en común la presencia importante de mujeres como agentes económicos. Nos encontramos con familias de las elites locales, dueñas de grandes propiedades dedicadas a la producción de gran escala y que se vinculaban a los mercados internacionales, unidas por lazos económicos, políticos y sociales. También encontramos las familias de un sector que podríamos llamar medio, dueña de tierras o de negocios en la ciudad y que lograron acumular un cierto capital, que se transformó en un patrimonio familiar que pudo ser traspasado y por lo tanto consolidar la posición de la familia a través del establecimiento de mejores lazos de parentesco; pero también los testamentos nos permiten visualizar familias de sectores populares, con patrimonios escasos y que, sin embargo testaron transformando sus exiguos bienes en un patrimonio que permitió la reproducción familiar. Davidoff y Hall plantean para el caso inglés que “Solo desentrañando el concepto de familia, conociendo sus límites inestables y sus máscaras cambiantes, podremos saber cuáles eran las relaciones y la vida cotidiana del hombre y de la mujer, tanto dentro como fuera del hogar. La familia se encargaba de mediar entre lo público y lo privado y de conectar el mercado con lo doméstico... Las formas de propiedad, autoridad y organización estructuraron a través de las relaciones de género, del matrimonio, de la división del trabajo y de la herencia” 23 . Es a partir de este contexto donde queremos insertar el quehacer productivo de las mujeres que estudiamos. Considerando que la actividad económica local se transformaba en negocios familiares, donde cada uno de los miembros activos logra aportar capital y gestión para lograr la manutención familiar y la reproducción de los lazos sociales y económicos al interior del espacio local estudiado. Ahora, podríamos preguntarnos ¿por qué nos interesan estos casos aparentemente aislados?. No sólo por un ejercicio microhistórico, sino porque dan cuenta de situaciones más bien cotidianas en la zona en la cual estamos trabajando. Las 21

ANC, Vol. 188, 1891. Si consideramos un análisis estadístico realizado en un total de 1057 testamentos de mujeres para los años de estudio, el 70% de los legados testamentarios fueron hacia mujeres, la mayor parte miembros de su propia familia. También en las mejoras a los hijos e hijas, fueron éstas últimas las más favorecidas. 23 Leonore Davidoff y Catherine Hall. Fortunas Familiares. Cátedra, Madrid, 1994, p. 12 22

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mujeres y las familias –que a través de ellas analizamos– no son necesariamente las grandes empresarias de la zona, pero sí participaron de los circuitos económicos y ese aspecto es el que queremos relevar, sobre todo, porque para mostrarlas no hay que buscar una aguja en un pajar, sino simplemente ampliar nuestra mirada historiográfica con el objeto de reconocer que a pesar del discurso moderno de la segregación de espacios por género, entregándole a las mujeres el papel de la pasividad social al interior del refugio que constituye el hogar, la vida cotidiana de muchas mujeres con las cuales hemos trabajando, estuvo bastante lejos de estos discursos y transitó de manera fluida por los circuitos económicos regionales, aportando sus energías y sus capitales. Lo que nos interesa enfatizar es que las mujeres participaron en las actividades económicas, desde un quehacer cotidiano y que contrasta con las imágenes de lo femenino que circulan en la sociedad de la época, que las ve como sujetos pasivos económicamente, siendo su función de madres/esposas el centro de sus vidas. En este contexto compartimos la visión de las autores recientemente citadas, quienes plantean “El hecho de que la mayor parte de la producción de bienes y servicios se llevara a cabo dentro de la estructura parental, convertía a la mujer en un “socio” de facto, aunque la doctrina de la cobertura estableciera que su existencia legal solo era posible bajo la protección del marido y en función de la personalidad de este último. Legalmente, no habría podido ejercer de socio, ya que desde cualquier punto de vista práctico, la mujer casada estaba civilmente muerta. Las mujeres solteras también se consideraban “socias” con frecuencia por ser potencialmente susceptible de contraer 24 matrimonio” . El porque esta cotidianeidad ha sido invisibilizada, sólo puede responder a los sesgos de género de quienes construyen la historia, lo que prefieren quedarse con imágenes femeninas como la presentada por el Diario El Sur en 1888 que hace un llamado a no sólo educar a las mujeres como señoritas, sino también como amas de casa “... se encuentran señoritas muy bien educadas que poseen varios idiomas, tocan el piano admirablemente, pintan bellísimos cuadros, saben bailar y vestir con gusto y elegancia, poseen una conversación culta y agradable, conocen las obras de varios autores; músicos, poetas y novelistas, pero ignoran absolutamente el modo de gobernar una casa, de manejar una familia, de criar, y aún de cuidar sus propios hijos (...) echando entonces de menos, bien a su pesar su falta absoluta de educación domestica, que las inhabilita y las priva enteramente de ejercer con propiedad el destino incomparable de la verdadera madre de familia, tan difícil de desempeñar 25 para las que nunca lo aprendieron a ejercer” . Otro ejemplo de imágenes femeninas es la que se encuentra en el artículo denominado Para las niñas aparecida en el mismo diario en 1890 “Escudriñar mejor los misterios de la casa y menos los cuentos de salón Repasar las camisas y las medias y no hacer jarderias. Leer la cocina casera, en vez de la novela y el periódico de modas. No sacar a relucir trajes de lujo que espanten los bolsillos de los candidatos al matrimonio. 24 25

Idem, p. 141. Diario El Sur, 3 de noviembre de 1888, Concepción - 31 -


Menos balcón o ventana y más costura.Menos crespos y más sesos, preocuparse de zurcir y asear que del polizón y de la bota. Probar a los hombres que encontraron una buena esposa y no un mueble de lujo o de estorbo.Ser, en fin, modesta afable y comunicativa, escuchando siempre con agrado las galanterías de todos, y... esto será bastante para que alcancen indulgencia hasta las decepcionadas” 26 . Lo que creemos es que son estas imágenes las que se recogen y nos hacen invisibilizar el hecho que las mujeres al igual que los hombres viven una cotidianeidad mucho más rica, que la que es posible mirar en los discursos más tradicionales y rígidos de la segregación de espacios por género. Desde este marco de análisis es que le damos una mirada más amplia a los procesos económicos. Nos interesa poner en juego las subjetividades, las emociones y las inseguridades de las personas que protagonizaron dichos procesos, en el fondo humanizar el análisis económico. En el fondo, darle una mirada que incorpore la perspectiva de género, y que muestre cómo en estas actividades económicas locales las mujeres tuvieron una presencia importante. No se trata - insistimos - de buscar protagonismos femeninos, sino simplemente mostrar como la historia se construye por hombres y mujeres desde sus propias especificidad genérica.

BIBLIOGRAFÍA Bauer, Arnold. La sociedad Rural Chilena. Desde la conquista española a nuestros días. Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 1994. Davidoff, Leonore y Catherine Hall. Fortunas Familiares. Cátedra, Madrid, 1994. Inostroza, Gina y Marcela Tapia. Mujeres populares penquistas en el trabajo (independientesasalariadas) y condiciones de vida 1895 – 1905. Tesis para optar al grado de Licenciada en Educación con mención en Historia y Geografía. Universidad de Concepción. Mazzei, Leonardo. “Antecedentes para un análisis comparativo de la inserción de británicos e italianos en la Región de Concepción”, Revista de Historia, año 3, Vol. 3, 1993. Dpto. de Ciencias Históricas y Sociales, Universidad de Concepción. ----------------------“Orígenes del establecimiento británico en la Región de Concepción y su inserción en la molinería del trigo y la minería del carbón”. Historia, Instituto de Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile, Vol. 28, 1994. ----------------------“Olof Liljevalch: una trayectoria empresarial en la Región de Concepción (1825 – 1853). Revista de Historia, año 5, Vol. 5, 1995 Dpto. de Ciencias Históricas y Sociales, Universidad de Concepción. ----------------------“Antiguos y nuevos empresarios en la Región de Concepción en el siglo XIX”, Revista de Historia, año 7, vol. 7, 1997, Dpto. de Ciencias Históricas y Sociales, Universidad de Concepción.

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Diario El Sur, 10 de enero de 1890, Concepción - 32 -


----------------------“Los británicos y el carbón en Chile”. En Atenea, Revista de Ciencia, Arte y Literatura, N° 475. Primer Semestre, año 1997. ----------------------“Gestiones empresariales de tempranos inmigrantes italianos radicados en Concepción”. TIEMPO y ESPACIO /7-8/ 1997-8, Dpto. Historia, Geografía y Cs. Sociales, Universidad del Bio-Bio, Chillán – Chile. ----------------------“Expansión de gestiones empresariales desde la minería del norte a la del carbón, Chile, siglo XIX”. Boletín de Historia y Geografía N° 14, Universidad Católica Blas Cañas, 1998. ----------------------“Terratenientes de Concepción en el proceso de modernización de la economía regional en el siglo XIX”. Historia, Instituto de Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile, Vol. 31, 1998. ----------------------“Gestiones empresariales de un norteamericano en Concepción en el siglo XIX: Guillermo Gibson Délano”. Revista de Historia, año 8, Vol. 8, 1998, Dpto. de Ciencias Históricas y Sociales, Universidad de Concepción. ----------------------“Trayectorias empresariales en la región de Concepción en el siglo XIX. El caso de José Ignacio Palma Barriga”. En Jorge Pinto Rodríguez (ed.), Modernización, Inmigración y Mundo Indígena. Chile y la Araucanía en el siglo XIX. Ediciones Universidad de la Frontera, Temuco, 1998. ----------------------“Matías Cousiño antes de Lota: Formación y proyecciones de un empresario minero”. Atenea, Revista de Ciencia, Arte y Literatura, N° 480. Segundo Semestre, año 1999. ----------------------“La agricultura en la región de Concepción durante el siglo XIX”. En Vida Rural en Chile durante el siglo XIX. Academia chilena de la Historia, Santiago de Chile, 2001. Pacheco, Arnoldo. Economía y Sociedad de Concepción Siglo XIX: Sectores populares urbanos, 1800 – 1885. Universidad de Concepción, Fac. de Humanidades y Arte, Dpto. de Cs. Históricas y Sociales, Chile, 2003. Vicuña, Manuel. La belle époque Chilena. Editorial Sudamericana, Santiago de Chile, 2001.

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Espacio Regional

Año 3, Volumen 1, Osorno, 2006, pp. 35 - 51

VIEJOS VERDES DETRÁS DE JÓVENES BUENAS MOZAS: SEXO, GÉNERO Y POLÍTICA EN LA PRENSA SATÍRICA DE LOS SIGLOS XIX Y XX * Tomás Cornejo Cancino jtcornejo@hotmail.com USACH/ EPA RESUMEN Los caricaturistas han utilizado diversas metáforas para comentar, criticar y reírse de la actividad política. Destacan en tal sentido, por la frecuencia de su uso y por los niveles de significación que implican, aquellas imágenes referidas a la puesta en juego del deseo sexual y del orden de género como correlato del poder: cortejos, acosos, noviazgos, matrimonios, divorcios, adulterios, hijos ilegítimos, etc., han servido hasta hoy día para representar las intenciones de los políticos, las alianzas entre los partidos y las aspiraciones de los candidatos. Analizando las caricaturas de los mejores exponentes de la prensa satírica chilena, los periódicos de Juan Rafael Allende (1875-1900) y las de la revista Topaze (1931-1970), es posible advertir las continuidades y rupturas de un discurso gráfico que se ha alimentado de la estructura familiar y de las cambiantes relaciones de género para aludir a la actividad política. Mientras en el siglo XIX fueron la República y la Presidencia los personajes femeninos objetos de deseo, en el siguiente siglo lo serían la Derecha y la Izquierda, nuevas personificaciones políticas caracterizadas como una opulenta burguesa y una joven popular. ABSTRACT The caricatures have used several metaphors in order to comment, criticize and laugh about political activity. They insist, in this way, for the frequency of its use and for their levels of meaning, on those images referred to the game of the sexual desire and the gender order as a correlative of the power: courtings, harrassments, engagements, weddings, divorces, adulteries, ilegitimate children, etc, have served until nowadays to represent the intentions of the politicians, the alliances between parties and candidates aspirations. Analizing the caricatures of the best exponents of the chilean satirical press, the newspapers of Juan Rafael Allende (1875-1900) and the ones of the magazine Topaze (1931-1970), it is posible to notice the continuities and ruptures of a graphical speech that has been fed with the family strcture and the gender changing relations in order to allude to the political activity. While during the XIXth century, the feminine characters objects of desire have been the republic and the presidency, in this century, The Right and the Left wings played thid role, new political personifications characterized as an opulent bourgeoise and a young girl fron the people.

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Este texto forma parte de los Proyectos Fondecyt n° 1030092 y n° 1050011 (el último actualmente en ejecución), de los cuales el autor es co-investigador. - 35 -


INTRODUCCIÓN La prensa satírica ha representado la actividad política de diversas formas, siempre con un ánimo crítico y atenta a desestructurar la escena pública oficial. Por medio de caricaturas ha mostrado a los políticos como competidores en una carrera, como luchadores en la arena o el ring, o bien como malabaristas y payasos de un circo. Evidenciar disputas, ambiciones, y poner en ridículo a los protagonistas de las escenas son en cada caso las intenciones más manifiestas de dichas imágenes. Otro registro de caricaturas, por su parte, pone en relación directa la representación de la política y de quienes la ejercen, con el sistema de relaciones de género vigente en la sociedad, la configuración del deseo y la práctica sexual. Fig. 1

Se trata de un conjunto de imágenes que puede rastrearse desde los inicios europeos de la caricatura, que en nuestro continente tiene ya una larga tradición y que, según prueban las publicaciones actuales, se mantiene vigente (fig. 1) 1 . ¿Qué es lo que lleva a referirse a la política en términos de noviazgos, matrimonios y amor? ¿De qué manera el sexo establece un lenguaje para significar qué actores políticos, o qué iniciativas son legítimos, y cuáles ilegítimos? Un factor común a todo este registro gráfico es la utilización de personajes femeninos. La República, la Presidencia, la Constitución, la Política, la Derecha y la Izquierda, toman cuerpo de mujer. Abstracciones y conceptos como estos son materializados en otras tantas mujeres que adquieren caracteres propios, según la intención de la caricatura. Así, pueden ser mujeres jóvenes o viejas, hermosas o feas, deseables o repulsivas, pero siempre mujeres imaginarias, sin más vida que en el papel. Desde ahí, sin embargo, interactúan constantemente con personajes reales, individuos reconocidos. ¿Quiénes son estos? De preferencia, los mandatarios de turno, así como políticos de todas las tendencias, legisladores y autoridades judiciales. Los rasgos personales de cada uno y su filiación política eran fácilmente reconocidos por los lectores contemporáneos. La desigual representación de hombres y mujeres –unos como individuos, las otras como símbolo- resulta expresiva de una escena pública de la cual las mujeres estuvieron excluidas hasta la década de 1930. Esto no significa que individual o colectivamente las mujeres chilenas estuvieron ajenas de la política, en la cual participaron por canales alternativos o a nivel de la configuración de los espacios privados y familiares. Sin embargo, tuvieron restringido el acceso al foro público oficial, a los partidos políticos, al Congreso y La Moneda por largas décadas. Así, no sorprende que la representación colectiva de lo político, de lo cual la caricatura es un medio privilegiado, muestre repetidamente a estas mujeres de papel.

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“La novia no es virgen - ¡Se casaron apurados!”, The Clinic, 09/06/2005. - 36 -


Aunque, hay que agregar, el cambio en las representaciones –como veremostambién tiene su historia. El contexto general en el cual se insertan estas imágenes satíricas, es la consideración de la política como un trasunto de la vida familiar. Las mujeres dibujadas hacen las veces de esposas, novias o amantes de los políticos. De tal forma, una candidatura es graficada como un noviazgo, una presidencia como una boda, un pacto entre partidos como un coqueteo o una infidelidad, y un acuerdo político como un alumbramiento. En este marco de relaciones familiares, además, el deseo asume grados diversos, que pueden ir desde la atracción mutua al forzamiento sexual. Como agentes de ese deseo aparecen siempre los hombres públicos, los encargados de gobernar el país. En tal sentido, la figura que reúne los mayores atributos de poder y cumple con los mandatos de la masculinidad oficial, es el Presidente de la República. Quien asume el cargo se enviste de un conjunto de significaciones sociales, entre las que la autoridad del Estado es indisoluble de la autoridad familiar. La estructura de una y otra forma de ejercer el poder, los términos en que los sujetos quedan definidos al interior de la relación, y la carga simbólica que une al pater-familia con el mandatario, tienen una larga trayectoria. Durante el período colonial, la expresión más dramática -al tiempo que cercana a la población- de los vínculos entre política y familia, fue el otorgamiento de los indultos reales. Estos eran expedidos por la corte española (lo que hacían también sus pares europeas), con motivos señaladamente ligados a la vida familiar de la corona, tales como las bodas reales o los nacimientos de herederos al trono. En tales ocasiones, de acuerdo a lo que recalcaban los textos firmados por el monarca, el pacto social que lo unía con sus súbditos se renovaba. Actuando como un padre lejano y benéfico, procedía a perdonar a sus hijos descarriados, a los más díscolos de sus lejanos subordinados que hubiesen incurrido en algún delito 2 . ¿Qué sucedería con el cambio de régimen político? Analizando la caída de la monarquía francesa, la historiadora Lynn Hunt ha hecho notar cómo se produjo una oportunidad única para reconfigurar la sociedad por completo 3 . En efecto –añade- los revolucionarios franceses decapitaron a la pareja de “padres-monarcas”, lo que daría cabida a que trataran de pensar el futuro ordenamiento político en términos distintos. El naciente sistema republicano (que luego tuvo evidente influencia en América) fue visto no ya como una relación paterno-filial, sino como una relación entre hermanos. La tan mentada “fraternidad” del lema revolucionario aludía a esto, al intento de construir una sociedad de sujetos iguales, con vínculos horizontales 4 . En territorio americano, esta intención, si alguna vez existió con sinceridad, pronto fue dejada de lado. Con la Independencia es cierto que se expulsó violentamente al rey, o con más justeza, se atacó sus símbolos y a los delegados que en su nombre ejercían un gobierno patriarcal en las colonias. Acabada la guerra independentista, sin 2

Muchos de estos documentos se conservan en el Archivo Nacional. Uno de ellos señala: “...siendo tan propio del Paternal amor del Rey, a sus vasallos el dispensarles las gracias y alivios que permitan la equidad, y la Justicia; y haviendo devido a la providencia Divina el importante veneficio, y consuelo para esta Monarquía del feliz dichoso Parto de la Princesa nuestra señora, dando a luz una infanta; havia venido su Majestad en conceder indulto general a todos los Presos...” R. A., Vol. 2839, p. 5, 1779. 3 Lynn Hunt, The family romance of the French Revolution. University of California Press, Berkeley, 1992. 4 Idem, pp. XIV y 17ss. - 37 -


embargo, el ordenamiento socio-político no varió sustantivamente. Este aserto, sustentado en la actualidad por gran parte de la historiografía, tuvo también su expresión en lo que respecta a la configuración patriarcal de las nacientes repúblicas y en su imaginería 5 . Quienes sucedieron al gobierno monárquico en América Latina fueron grupos de notables, cuyas personalidades más destacadas en la guerra, en la actividad mercantil o en los negocios de la política, se situaron como nuevos padres de los huérfanos pueblos americanos. Exaltados a veces como caudillos, como líderes otras y como héroes libertadores las más, los primeros gobernantes independientes y sus allegados pasaron a ser los “padres de la patria”: O’Higgins, San Martín y Bolívar se enmarcan así en una concepción de la política que perpetúa las coordenadas coloniales 6 . En efecto, la alta política de comienzos del siglo XIX dejó poco espacio para imaginar una nación de iguales. Los correlatos entre el orden social y el orden familiar siguieron pesando por mucho tiempo 7 . En 1917, Carlos Ibáñez del Campo contrajo matrimonio en segundas nupcias siendo Presidente. En la ceremonia religiosa, el sacerdote dijo que Ibáñez era “...modelo de buen gobierno, amante de la dignidad y de la justicia, lo cual era garantía suficiente de felicidad futura, no sólo para su nueva esposa, sino también para la Nación misma. La Providencia –agregó- os ha deparado una esposa, digna por sus virtudes y hermosura a ser comparada con la Patria Chilena y a ambas debéis amarlas y conducirlas a la felicidad” 8 . Hace ya muchos años, Joan Scott afirmó que “el género es una forma primaria de relaciones significantes de poder” 9 . En tal sentido la representación satírica del poder y la lucha en torno a él, expresada en términos ligados al género, se constituyen en 5

La noción familiar del ordenamiento social en el período independendista puede verse en: Camilo Henríquez, La Camila ó la Patriota de Sud-América [1817], en Nicolás Peña, Teatro Dramático Nacional, Tomo I, Biblioteca de Escritores de Chile, vol. IX. Impr. Barcelona, Stgo., 1912. Un personaje de la obra expresa: “Las pretensiones de la España están en contradicción con la naturaleza. La naturaleza separa de los padres á los hijos, desde que están crecidos y se hacen hombres. La naturaleza divide las poblaciones en independientes familias, y la gran sociedad del mundo en naciones independientes, que son grandes familias...” (p. 17). Sobre las implicancias en el largo plazo de las rupturas dentro de la “familia chilena”, en tanto: Brian Loveman y Elizabeth Lira, Las suaves cenizas del olvido. Vía chilena de reconciliación política 1814-1932. Lom – Dibam, Stgo., 1999. 6 Este sentir se encuentra en el lenguaje de la gente común que por diversos motivos se dirige a las nuevas autoridades. Por ejemplo: “...de la sabia meditacion y Paternal piedad de V.E. resultará sin duda la restitucion de dichas casas (...). Respetuosamente pido y suplico, se digne considerar estas preces con todo el carácter de un Padre benéfico según le es propio...” A.N., Judiciales de Santiago, Civiles, Leg. 687, p. 14, hj. 76, 1823. Más entrado el siglo: “(...) Su excelencia penetrado de estos tan justos fundamentos, que me hacen acreedor a implorar el auxilio de su clemencia, como al Padre de la Republica; se sirba hacerme alguna gracia, o darme algun destino; pues en el día me hallo rodeado de una numerosa prole que camina bajo mi férula, (todas mujeres) sin tener recursos ni adbitrios, para sostenerlas...” A. N., Ministerio del Interior, Vol. 259, sin foliar, 1854. 7 Para un período cercano, ver: Olga Grau, et al., Discurso, género y poder. Discursos públicos: Chile 19781993. La Morada – Lom – Arcis, Stgo., 1997; Vania Obregón, “El régimen militar y las mujeres (1973 a 1989): Discurso oficial, prácticas y disciplinamiento”, en A.A.V.V., Memoria, tradición y modernidad en Chile: identidades al acecho. Cedem, Stgo., 2001, pp. 305-339. 8 Carlos Calderón, La boda del siglo en Chile: Don Carlos Ibáñez del Campo y doña Graciela Letelier Velasco. 3 de diciembre de 1927. Ed. La Noria, Stgo., 1997, pp. 60-61. El cura hizo saber a la novia “...los nuevos deberes que le imponía su doble carácter de esposa de Su Excelencia y madre de los chilenos, y que tendrá que servir de amable intercesora y portavoz de las necesidades de los desgraciados para obtener gracia y justicia.” Ibid. Es decir, re-situó a la pareja en términos religiosos, equiparándolos a los roles atribuidos a la Virgen-Madre, por un lado, y al Señor-Padre, por otro. 9 Joan Scott, “El género: una categoría útil para el análisis histórico” [1986], en Marysa Navarro y Catharine Stimpson (comps.), Sexualidad, género y roles sexuales. F.C.E., México, 1999, p. 61. - 38 -


un documento gráfico invaluable para entender tanto la política chilena como la forma histórica de significar lo masculino y lo femenino. LOS POLÍTICOS ACOSANDO A LA REPÚBLICA: EL SIGLO XIX EN CLAVE SEXUAL La prensa humorística cuestionó abiertamente la escena política chilena y sus actores más destacados. Después de años de predominio exclusivo del texto, la imagen hizo su aparición con El Correo Literario en 1858 10 . En adelante, el uso de caricaturas fue sostenido, ampliando así la esfera pública a la población que no sabía leer. La producción satírica más significativa del siglo XIX la constituyó la serie de periódicos que editó Juan Rafael Allende entre 1875 y 1903 11 . Por medio de ellos se posicionó como una figura clave de su tiempo. Impugnó tanto la cultura oficial del Estado liberal y sus figuras más destacadas, como las conservadoras taras del catolicismo imperante y quienes lo sustentaban. Por medio de la risa y la crítica aguda, la prensa de Allende articuló un discurso democratizador, incluyendo en la vida pública las voces y los rostros de los sectores sociales marginados por la elite. Con respecto a la política, sus caricaturas aludieron reiteradas veces a las relaciones de género para representarla. Así, por ejemplo, las pretensiones de un descendiente de Orellie Antoine I, “Rey de la Araucanía”, lo opusieron a un coronado Domingo Santa María. Fungiendo como rey, cacique y Presidente, el mandatario hacía valer sus privilegios patriarcales en sus dominios. La imagen lo mostraba abrazado a una joven y desnuda “Araucanía”, mientras espetaba a su rival un ladino “¡No te la 12 llevarís!” Una protagonista destacada de las páginas ilustradas de la prensa de Allende fue la República de Chile 13 . Representada siempre como una mujer -con un gorro frigio en cuya frente lleva una estrella solitaria-, las caricaturas la mostraron a veces orgullosa, otras veces triste, o bien victoriosa o esperanzada, según fuera el mensaje que se pretendía entregar. En actitud protectora, en diversas ocasiones la República figuró también como una madre del pueblo chileno. Éste, a su vez, era identificado con los rotos, únicos hijos fieles a la progenitora que les daba tanto el sustento como un sentido de identidad colectiva 14 . Por otra parte, la República aparecía constantemente en escena junto a personajes concretos, quienes buscaban su aprobación, su venia, y más decididamente, su amor. Los personeros más destacados de la política chilena rendían pleitesía a esta 10

Sobre el desarrollo de la prensa satírica, ver el trabajo pionero de Ricardo Donoso, La sátira política en Chile. Imp. Universitaria, Stgo., 1950. 11 A ello habría que sumar la producción dramática y la poesía humorística del mismo Allende. Sobre su obra: Maximiliano Salinas, Daniel Palma, Christian Báez, Marina Donoso, El que ríe último... Caricaturas y poesías en la prensa humorística chilena del siglo XIX. Ed. Universitaria – Centro de Investigaciones D. Barros Arana, Stgo., 2001. 12 “¡No te la llevarís!”, El Padre Padilla, 06/12/1884. 13 Isabel Cruz, “Diosas atribuladas: alegorías cívicas, caricatura y política en Chile durante el siglo XIX”, en Historia, 30, 1997, pp. 127-171. Para un contexto más general sobre la gráfica republicana y sus encarnaciones femeninas, remitimos a los trabajos de Maurice Agulhon, en especial a la serie que inició con Marianne au combat. L’imagerie et la symbolique républicaine de 1789 à 1880. Flammarion, Paris, 1979. 14 Tomás Cornejo C., La República como mujer en los periódicos de Juan Rafael Allende: un discurso político en caricaturas (1875-1902). En Mapocho –en prensa-. - 39 -


mujer alabándola, colmándola de regalos y atenciones, cortejándola con diversas artimañas. Las aspiraciones presidenciales de Benjamín Vicuña Mackenna, por ejemplo, fueron objeto de escarnio al mostrarlo a él presentándose desnudo ante una despectiva República 15 . Fig. 2

Los coqueteos y los noviazgos entre la República y los políticos abundaron desde el comienzo mismo de la prensa satírica, como en las caricaturas de todos los países 16 . La metáfora del matrimonio y sus variantes (pedir la mano, aspirar al trono de la soberana, etc.) resultaba altamente eficaz para graficar las ambiciones de poder de cada “candidato” a marido, en especial cuando se acercaba una elección 17 . Tal fue lo que se representó en “Para el gusto i para el gasto” (fig. 2), donde la República, en el interior de su habitación, se mostraba indecisa entre los candidatos presidenciales Federico Errázuriz y Vicente Reyes 18 . De acuerdo al mensaje de la imagen y aludiendo al escenario electoral, la República se sentía más atraída por Reyes (“para el gusto”), pero terminaría escogiendo a Errázuriz como marido (“para el gasto”). El principio de realidad se impuso, como que Errázuriz fue Presidente entre 1896 y 1901. Este registro de conquista amorosa como paralelo de la conquista del poder, experimentó un cambio drástico en la prensa de Juan Rafael Allende luego de la Guerra Civil de 1891. Allende, un balmacedista de alta exposición pública y que estuvo a punto de ser fusilado por el bando vencedor de la guerra, trocó su optimismo en una amarga decepción por la política. En las caricaturas donde la República era solicitada por sus ahora declarados enemigos, el coqueteo se convirtió en acecho y el cortejo en persecución o en acoso sexual directo. Es lo que Pedro Montt y Carlos Walker Martínez, líderes oficialistas, realizan al acechar con miradas lascivas a una desnuda y desprevenida República en 1894 19 (fig. 3). El mismo año, una escena de

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“Baile de inauguración de la Filarmónica”, El Padre Cobos, 26/06/1875. En el contexto monárquico europeo, la sátira referida a la sexualidad de los gobernantes era crucial, por cuanto de esta última dependía la estabilidad y la continuidad del régimen. Bertrand Tillier, La Républicature. La caricature politique en France, 1870-1914. CNRS Éditions, Paris, 2002 (1997), p. 21-28. La literatura satírica utilizaba el lenguaje del erotismo para atacar en especial la figura femenina de la pareja real: la reina, cuya fidelidad al soberano era crucial para determinar la legitimidad de los herederos, acaparaba todas las miradas, todos los controles sociales y políticos. Parte de esa literatura puede consultarse en: Hector Fleischmann, Marie-Antoinette libertine [Bibliographie critique et analytique des pamphletes politiques, galants, et obscénes contre la reine. Précédée de la reimpresión intégrale de quatre libelles rarissimes et d’une histoire des pamphlétaires du règne de Louis XVI]. Bibliotèque des Curieux, Paris, 1911. 17 Ver, por ejemplo, en el período previo a la prensa de Allende, “Una conquista disputada”, El Correo Literario, 23/10/1864. Cit. en Isabel Cruz, “Diosas atribuladas...”, p. 148. 18 El Jeneral Pililo, 25/08/1896. 19 “Una Susana que no es la Caballero”, Poncio Pilatos, 12/07/1894. La imagen es completada por la presencia de otro personaje, quien ofrece a los caballeros los servicios de su “café chino”. 16

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contenido sexual más violento (fig. 4), representaba la persecución de una ninfa desnuda (“Liberalismo”), por un lujurioso sátiro (“Clericalismo”) 20 .

Fig. 3

Fig. 4 Fig. 5

La seducción de la República perdió en adelante todo romanticismo. Para acceder a ella, el personaje que representa al Clericalismo en la caricatura “Ebner de actualidad” (fig. 5) intenta embriagarla, mientras su “padre” (el Liberalismo), se emborracha totalmente 21 . En esta escena familiar, lo que se critica es el descuido de los partidos liberales, que luego del empuje reformador de la década de 1880, habían permitido que las posiciones conservadoras ganaran terreno. En este caso particular, la República es correctamente situada como hija del Liberalismo, de cuyo cuerpo doctrinal el sistema republicano es un elemento fundante. Si bien en Chile no prosperó la disputa sobre el régimen político a adoptarse luego de la Independencia, creándose un consenso donde las posiciones monárquicas no pesaron, la imagen señalaba a los partidos cercanos a la iglesia católica como acérrimos anti-republicanos. Tal es el sentido del conjunto de las imágenes en que la política adquiere connotaciones sexuales, en la prensa de Juan Rafael Allende. Haciendo uso de un lenguaje ligado a la familia, a lo sexual y a las atribuciones de lo masculino y lo femenino, no cuestiona en ningún momento el orden patriarcal decimonónico. Sin embargo, sirviéndose de códigos culturales referidos al género, como herramientas comunicativas de gran espesor significativo y de fácil comprensión social, estas caricaturas impugnaron la posición de un determinado sector político, el más reaccionario frente a los cambios que habían buscado secularizar la sociedad chilena 20

“Amor por fuerza”, Poncio Pilatos, 24/05/1894. “Ebner de actualidad”, El Jeneral Pililo, 18/02/1897. Otra escena en que los políticos antibalmacedistas intentan ultrajar a una República que han narcotizado: “Está dormida”, Poncio Pilatos, 02/04/1895. 21

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durante las llamadas “reformas liberales”. La oposición que conservadores, clericales y “pechoños” en general habían levantado contra la política liberal de la década anterior, ahora les era enrostrada 22 . El Estado logró monopolizar un terreno disputado con la iglesia católica, con lo cual ésta vio peligrar su control sobre la política familiar. De la misma forma, este registro gráfico sirvió para cuestionar la legitimidad de las pretensiones políticas de algunos personeros en particular, exhibiéndolos sin sus caretas públicas de caballeros respetables. Las caricaturas los mostraron en gestos grotescos, con miradas lascivas, en actitudes impetuosas y violentas, todo lo contrario del idealizado gentleman chileno. En síntesis, por medio de estas imágenes se establecía que algunos políticos eran un peligro para el país. No podían tener buenas intenciones quienes buscaban ultrajar o seducir con malas artes a la República. Por el contrario, la prensa de Allende se mostró a favor de otros políticos “aspirantes a la mano” de la República, como los liberales Aníbal Pinto (en 1876) y José Manuel Balmaceda (en 1886). TOPAZE Y LA EROTIZADA POLÍTICA CHILENA DE MEDIADOS DEL SIGLO XX 1. Novias deseadas, amantes ultrajadas. Durante el siglo XX, la configuración del orden social y la disputa por su dirección tuvo otras manifestaciones ligadas al sistema de relaciones de género. Nuevos actores sociales ganaron un espacio en la contienda política de las primeras décadas del siglo, pero siempre en una misma lógica con respecto a qué era lo político. En el terreno de la prensa satírica, la revista Topaze –de periodicidad semanal- fue la más destacada del período, por su larga trayectoria de casi 40 años y por constituirse en un referente de la cultura chilena de mediados de siglo. Su fundador fue Jorge Délano, “Coke”, gran dibujante que dirigió la publicación por más de una década. El primer número de Topaze salió a la calle en agosto de 1931, en un período muy inestable para la institucionalidad en Chile, agudizado por la crisis económica y sus consecuencias sociales. A lo largo del tiempo, la revista buscó no abanderizarse con ninguna posición partidista definida, sino más bien mantener una voz de alerta independiente, abogando por las necesidades concretas de las clases populares – expresadas por un personaje que era su portavoz, “Verdejo”- y criticando las ambiciones, ineptitudes y enriquecimientos de quienes se disputaban el poder. En conjunto, los colaboradores de Topaze, que suscribían distintas tendencias políticas, le imprimieron un sello democrático y civilista al semanario, que tuvo como denominador común el ataque franco a las posturas y políticos conservadores -en sus primeros años- y de derecha –económica, política y golpista- desde fines de los años 50. La escena pública de la década de 1930 brindó abundante material para ser criticado por medio de la risa. Mientras los hombres públicos mantenían incólume una imagen de tribunos democráticos y respetuosos de la recién creada Constitución, los complots, los golpes, y las conspiraciones se sucedieron incluso bajo el férreo 22

Según el diario conservador católico El Chileno, se vivía un “vértigo reformador” en el país, cuyo único parangón era la Francia de tiempos de la Revolución, cuando se trastornó todo el orden social. “Las diosas Razón i Libertad”, El Chileno, 07/01/1884. - 42 -


segundo gobierno de Arturo Alessandri Palma (1932-1838). Por tal razón, no podía resultar muy descabellada una representación de la “Política chilena” como una joven y bella mujer fatal (o una prostituta) que ha tenido amoríos con muchos hombres 23 . Algo similar sucede con una de las escasas apariciones de la República en Topaze, la que se produce en 1938. Convertida en bailarina de cabaret, se confiesa diciendo: “Hasta hace poco más de cinco años yo era una muchacha honrada, pero un día, por allá por marzo de 1933, llegó de Dover un apache francés [Gustavo Ross, Ministro de Hacienda y posteriormente candidato a la presidencia de los “partidos de orden”]. Era feo, pelado, antipático, pero me hizo suya a la fuerza. Fui su ‘mina’. Me explotó. A los 15 días de vivir juntos me hizo salir a la calle a seducir a los contribuyentes. Después me explotó en los cabarets de Wall Street, de Londres y París(...). ¡Qué humillación para mí! ¡Qué vergüenza! Después me pegó una enfermedad social llamada Covensa(...). Pero lo peor es esto: que ahora el muy pícaro quiere casarse conmigo para seguir explotándome...” 24 Fig. 6

Aquí se encuentran las dos líneas principales de la representación de la política en términos de las relaciones de género, como son la metáfora matrimonial y la violencia sexual. Los candidatos a la presidencia o incluso los mandatarios siguieron siendo caricaturizados como novios o maridos. Si en el siglo anterior la prometida era la República, en Topaze y para el resto del siglo XX pasó a ser la Presidencia. Es ella la que dice a un atribulado Carlos Dávila (quien gobernara brevemente el país luego de los convulsionados días de la República Socialista) en 1932 que su amor es imposible (fig. 6), ya que “...se opone mi 25 apá, mi amá, mis hermanos y mis tíos...!” . Pocos meses antes, la Presidencia, mujer casada, tentaba al depuesto Carlos Ibáñez a pasar un tiempo con ella, ya que según le decía, “...mi marido no tiene pantalones...” 26 . En 1942 el radical Juan Antonio Ríos fue objeto de una sátira por medio de un hábil trucaje fotográfico, que lo hizo aparecer del brazo de la Presidencia bajando del altar nupcial 27 (fig. 7). La carga del paso de los años se hizo sentir en la apariencia de esta 23

“Buena medida”, Topaze, 27/06/1935. En la escena, que transcurre en un dormitorio, se advierte que en la muralla cuelgan retratos de los muchos gobernantes del pasado reciente: Carlos Ibáñez, Arturo Alessandri, Juan Esteban Montero y Carlos Dávila. Un panorama similar es el que entrega “Lo que el Tinto [Pedro Aguirre Cerda] se llevó”, donde en alusión a la cinta hollywoodense, la Presidencia, haciendo de Scarlett O’Hara, es cortejada por todos quienes la han pretendido esos años. Topaze, 22/08/1941. 24 “Bajo los puentes del viejo Mapocho”, Topaze, 28/01/1938. 25 “Amor imposible”, Topaze, 24/08/1932. 26 Caricatura sin título, Topaze, 03/02/1932. Otra imagen donde la Presidencia ama a Carlos Ibáñez, frente al desconsuelo de Pedro Aguirre Cerda, que se presenta con un ramo de flores para cortejarla: “Optimismo”, Topaze, 08/07/1938. 27 La foto es parte de la portada de Topaze, que imita las revistas que comentan los “sucesos sociales”. Como suegra del enlace una mujer anónima representa a “La Izquierda”. Topaze, 01/04/1942. Años después, los radicales, ya sin opción presidencial, serían caricaturizados como “Romeos sin Julieta”, bajo el balcón de una esquiva Presidencia. Topaze, 19/01/1951. - 43 -


novia oficial. Eso es lo que puede observarse cuando la Presidencia, ya en edad madura, se ha vuelto una mujer fea y decadente (fig. 8). Por ello el popular Verdejo, viendo cómo Eduardo Frei y Salvador Allende se dan de botellazos disputándose los favores de la dama en cuestión, exclama: “¡Bien dicen que el amor es ciego!” 28

Fig. 7

Fig. 8

Al contrario, cuando la competencia electoral se volvía incierta, la belleza de la mujer pretendida aumentaba, como sucedió en la elección complementaria de 1964, cuando la “Diputación” en juego, se mostró como una joven voluptuosa perseguida por los tres candidatos 29 . De este modelo representacional sobre la política no estuvo ausente la violencia. La que aparece permanentemente como objeto de violencia sexual es la Constitución: durante la agitada década de 1930, la mujer que la encarna en las caricaturas de Topaze es violada en reiteradas ocasiones, o corre el peligro de serlo. Los mandatarios de turno o sus ministros son quienes se encuentran siempre dispuestos a violentarla 30 . En algunas oportunidades, la Constitución de 1833, una anciana y experimentada mujer, es quien aconseja a la joven Constitución de 1925 sobre lo peligrosos que han sido los políticos chilenos 31 (fig. 9). Incluso en una caricatura de 1964 (fig. 10), una Constitución muy confiada, en la cama matrimonial dice a Jorge Alessandri: “¡Pero que eres, Jorge! Tú no me has violado nunca y quieres reformarme” 32 . 28

“Páginas de un diario íntimo”, Topaze, 17/04/1964. Sin embargo, la fealdad de la Presidencia, no parece ser obstáculo para que sea cortejada por varios hombres en la víspera de la elección de 1964, cuando todavía era “esposa” de Jorge Alessandri, según se ve en “Una Eva y tres Adanes (aparte del ‘Firmeza’)”, Topaze, 03/09/1964. 29 Topaze, 13/03/1964. Algo similar y con connotaciones más sexuales se grafica en “La Ronda” (Topaze, 30/01/1970), donde los candidatos Salvador Allende, Radomiro Tomic y Jorge Alessandri se aprestan a acostarse con una joven desnuda, apenas tapada con una translúcida banda presidencial. 30 “El biombo que todo lo tapa”, Topaze, 09/05/1935 (en alusión al silencio de la prensa oficialista: El Mercurio, La Nación y El Diario Ilustrado); “Y va de violaciones”, Topaze, 07/01/1936; “Ministro con chauchera”, Topaze, 26/06/1936; “La cabra tira al monte”, Topaze, 28/04/1939. 31 “Una voz experimentada”, Topaze, 14/07/1934; “Las dos constituciones”, Topaze, 26/06/1936. 32 Caricatura sin título, Topaze, 22/05/1964. Por esos mismos días, la “Derecha Económica”, una mujer gorda y cargada de joyas, decía en una caricatura a un Eduardo Frei que se sacaba la ropa: “Al Chicho - 44 -


Fig.10 Fig. 9

2. Una sociedad que cambia: mujeres en la política y divorcio en el hogar. Los redactores de Topaze se mostraron reacios frente a la incorporación de las mujeres a la política pública. Compartían una serie de prejuicios bastante extendidos socialmente sobre los cambios en el comportamiento de las mujeres, la valoración de los mismos y las posibles consecuencias para una sociedad conservadora como la chilena 33 . Cuando se dio la posibilidad de votar a las mujeres en las elecciones municipales de 1935, el semanario fue igualmente contrario, aunque con algo de cautela. Desde una posición abiertamente contraria a los partidos de derecha (Conservador y Liberal), Topaze temía que la votación femenina favoreciera la alicaída tienda conservadora, como en efecto sucedió 34 . Lo que más preocupaba a Topaze era que las organizaciones femeninas más visibles y que obtuvieran dividendos en las primeras competencias electorales, estaban ligadas a la iglesia católica y al Partido Conservador: “Antaño, los hombres, con un egoísmo inusitado, resolvíamos nuestras divergencias políticas entre hombres(...). Hoy ya no es lo mismo. La urna electoral, que fue utensilio apto para todos los ardides políticos, ha pasado ahora a la categoría de bombonera. Y ese buzón de la conciencia ciudadana, en cuyo torno corría antaño la sangre y junto al cual la varonilidad primitiva ungía a los candidatos, es hoy delicado recipiente en el cual deciden los destinos del país las monjas clarisas y las carmelitas descalzas” 35 .

[Salvador Allende, candidato de la izquierda] sí que le tengo un miedo horrible, pero a ti no, Eduardo. ¡Eres tan tranquilo!”. Frei, quien terminaría siendo electo Presidente ese mismo año, respondía: “¡Sí!... ¡Eso es lo que creís vos!” Caricatura sin título, Topaze, 08/05/1964. 33 Entre otros: “La emancipación de la femme”, Topaze, 19/12/1934; “Derechos femeninos”, Topaze, 28/11/1934. 34 Erika Maza, “Catholicism, anticlericalism, and the quest for women’s suffrage in Chile”, Working Paper 214, Kellogg Institute, Notre Dame, dec. 1995. 35 “Izquierdas y derechas”, Topaze, 17/04/1935. - 45 -


Además, la pertenencia social de las mujeres que integraban agrupaciones como la Acción Nacional de Mujeres de Chile, o la contemporánea Acción Patriótica de Mujeres de Chile, era inequívocamente de la elite 36 . Topaze llegó a imaginar cómo sería el país convertido en una “República Femenina”, presidida por Adela Edwards Mac-Clure y con ministras y escoltas mujeres 37 . En la misma década, la posibilidad de que se estableciera el divorcio en el país hizo re-posicionarse a los actores políticos e institucionales. A fines de 1934, se presentó una iniciativa legal en tal sentido por parte del Partido Radical, levantando una férrea oposición entre los defensores de la iglesia católica y los partidos políticos ligados a ella –el Partido Conservador en particular-. A diferencia de lo que había sucedido con la discusión del derecho a voto, cuando los partidos progresistas adoptaron una posición contraria y los conservadores favorable, la discusión respecto al divorcio volvió las cosas a su curso más esperable. En efecto, las posturas frente al voto femenino correspondían a simples cálculos electorales de corto plazo, los que sin embargo parecían contradecir posturas más de fondo, tanto de los sectores conservadores católicos, como de sus rivales anticlericales progresistas 38 . Frente al divorcio, las posturas católicas volvieron a enarbolar el discurso respecto a que la familia patriarcal era la mónada a partir de la cual se estructuraba la sociedad entera 39 . Topaze guardó cierta distancia sobre la discusión de fondo, pero utilizó el lenguaje y la referencia al divorcio para aludir a la escena política local. En su opinión, el proyecto se habría originado por la envidia del Partido Radical al verse desplazado por los conservadores, que monopolizaban la influencia sobre La Moneda. Visto esto, los radicales habrían dicho: “-Bueno: se acabó la unión de la familia chilena. Venga el divorcio” 40 . Tomándose las cosas con humor, en otra ocasión una caricatura presentaba a la Derecha –una dama elegante- diciéndole al Presidente Alessandri: “Es inútil, Arturo, que creas que porque una vez anulaste tu matrimonio con la Izquierda, yo voy a aceptar que pase el divorcio para que también te separes de mí divorciándote. No olvides que nos casamos por la Iglesia”, a lo cual el mandatario sólo respondía: “¡Con la Iglesia, querrás decir, mujer!” 41 . Los mismos personajes habían figurado meses antes en otra imagen, donde también se aludía al apoyo que 36

Por eso la publicación en su editorial decía: “Yo voté el domingo en la sala perfumada. Olor a polvos importados y vago tufillo de incienso y de sacristía. Sonrisas, genuflexiones, corrección de buen tono y de gran mundo.” Ibid. Sobre las organizaciones de mujeres mencionadas: Marcela Torres, “Elecciones municipales de 1935 y 1938: inicios de la participación política de la mujer en Chile”, tesis inédita para optar al grado de Licenciada en Historia, Universidad Católica, Stgo., 1992, pp. 58 y ss. 37 “República Femenina”, 27/06/1935. 38 Erika Maza, Op. cit. 39 Sobre la mera intención de discutirse la ley, el discurso conservador reaccionaba diciendo: “Como buenos ciudadanos, celosos del bien de nuestra patria, como ciudadanos que sabemos apreciar la preciosa herencia de orden doméstico y social legada y sellada con sangre por nuestros antepasados, debemos rechazar enérgicamente semejante pretensión.” Alfredo Silva [Obispo de Temuco], El divorcio. Secretariado Nacional de Prensa de la Acción Católica, Stgo., 1935, Serie Dogma n° 5, 2ª ed. , p. 20. 40 “Sobre el divorcio”, Topaze, 05/12/1934. 41 Caricatura sin título, Topaze, 11/07/1935. Algo más en serio, la revista comentaba sobre le proyecto legal: “Es inútil que algunos cónyuges estén esperando ansiosos la ley del Divorcio. Durante el actual Gobierno no puede pasar. Los compromisos son compromisos y por algo el Partido Conservador sigue prestándole incondicional apoyo al Presidente que otrora levantara como bandera de combate: La promulgación de la Ley de Divorcio con Disolución de Vínculo. Sigámonos contentando con esa nulidad de matrimonio que se consigue con dos o tres testigos falsos de buena voluntad y con unas cuantas monedas de un penique.” “No puede pasar el divorcio”, Topaze, 11/07/1935. - 46 -


la derecha brindaba a un cuestionado Arturo Alessandri. Por tal razón, en esa oportunidad ella le decía: “Te prevengo, hijo, que si dejas pasar la ley del divorcio, yo seré la primera en divorciarme definitivamente!” 42 3. Nuevas mujeres representadas: Una dama aristocrática y una joven popular. El cambio de siglo significó también un cambio en los protagonistas de la política. Las caricaturas donde figuraban mujeres para referirse a la escena pública, personificaron cada vez con mayor insistencia dos nuevas abstracciones: la Derecha y la Izquierda. La República, personaje recurrente del siglo XIX, cayó en el olvido. Desde los inicios de Topaze, en 1931, se advierte que el campo político fue adquiriendo las formas que lo caracterizaron al menos hasta 1973, oponiéndose dos grandes corrientes políticas no del todo definidas, pero sí reconocibles. En tal sentido, la concreción en dos figuras femeninas de las dos tendencias ideológicas fue muy acertada. Además de su riqueza gráfica, caracterizaron muy vivamente cuáles eran las percepciones sociales sobre una y otra tendencia política. La Derecha fue representada siempre como una mujer mayor, a veces francamente vieja, de actitud aristocrática, vestida con trajes elegantes, adornada con joyas y siempre con un gesto despectivo hacia sus interlocutores. Fig. 11

La Izquierda, por el contrario, fue dibujada como una mujer joven, de piel morena, vestida con atuendos sencillos que no opacaban en nada sus atributos físicos, cada vez más llamativos. Así expuestas, Izquierda y Derecha departieron con presidentes y líderes de partidos por muchos años. Su apariencia no era gratuita. Fue definida de manera inequívoca ligándola a los sectores sociales de los cuales eran la expresión política. Algunas veces, incluso, la dama aristocrática que representaba a la Derecha, confundía sus rasgos y su actitud con aquella que 43 encarnaba a la “Oligarquía” (fig. 11) . Las diferencias sociales acusadas que separaban a los grupos elitarios de las clases populares y medias, se evidenciaba también en las organizaciones femeninas, como lo grafica un aviso publicitario muy contingente de Topaze, en el que se contrapone una joven mestiza y una señora de la elite 44 . En 1939, el reciente acceso al Ejecutivo 42

“Terrible amenaza”, Topaze, 05/12/1934. “Mujer fatal”, Topaze, 24/07/1938. 44 Aviso publicitario “Flores de Pravia”, Topaze, 09/05/1935. Sobre las diferencias sociales e ideológicas del movimiento de mujeres, la revista señalaba con sorna: “Una lídera femenino-conservadora de las más distinguidas y muy señora, se apresuró en días pasados a dejar establecido que de las tres municipalas 43

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del Frente Popular redundó en que la Izquierda cambiara completamente su apariencia, imitando malamente a la Derecha y convirtiéndose así en una “siútica” 45 . Antes de eso, en plena conformación del Frente Popular, su representación femenina era una atractiva empleada doméstica, que despertaba la envidia de las aristocráticas damas que encarnaban al Partido Liberal y al Conservador 46 . Fig. 12

¿Cuál fue la función que cumplieron estos personajes? Nuevamente, expresar la cercanía, el interés, el apoyo o el rechazo que por ellas tenían –y también el que ellas sentían- por los hombres que actuaban en la política chilena, de forma certera e incontestable. Muy decidora en ese sentido es la caricatura “Los caballeros prefieren las morenas – Pero se casan con las rubias” (fig. 12). Arturo Alessandri, que en 1920 se presentara como esperanza de cambio para los sectores populares –la Izquierda, en segundo plano-, había terminado por fin abrazado a 47 la elite y los partidos de derecha . Treinta años después, en otro acierto de los dibujantes de Topaze, Eduardo Frei fue la víctima de sus plumas (fig. 13). Una caricatura situaba al candidato de la Democracia Cristiana al interior de una habitación, mientras que la Derecha lo apretujaba e intentaba besarlo mientras le decía: “Te amo, Eduardo, te amo...”, a lo que Frei contestaba: “Sí, pero cierra la ventana vieja de miéchica, que nos puede ver la gente...” 48 . Fig. 13

Por otra parte, el diseño de los dos personajes es expresivo de la valoración social sobre cada postura política 49 . La Derecha, pintada como una mujer de edad (es decir,

elegidas dos son recontra señoras y la otra una pobre mujer sin pedegree, que no es socia de Las Creches, que nunca aparece en la Vida Social y que de Viña no conoce más que la ruleta y la estación.” “Ya empezó la rosca”, Topaze, 17/04/1935. 45 Caricatura sin título, Topaze, 23/03/1939. 46 “Despecho oligárquico”, Topaze, 28/08/1936. Karin Rosemblatt ha estudiado cuál fue la concepción de familia construida por el Frente Popular. Analiza las vías por las que el Estado y los profesionales del área “social” vinculados a él trataron de intervenir sobre la constitución de la masculinidad y la feminidad populares, en un proceso de negociaciones, imposiciones y resistencias. Karin Rosemblatt, “Por un hogar bien constituido. El Estado y su política familiar en los Frentes Populares”, en A.A.V.V., Disciplina y desacato. Construcción de identidad en Chile, siglos XIX y XX. Sur – Cedem, Stgo., pp. 181-222. 47 “Los caballeros prefieren las morenas – Pero se casan con las rubias”, Topaze, 21/07/1934. 48 Caricatura sin título, Topaze, 29/05/1964. 49 Al respecto: Michaele Siebe, “Je vous baise la main, belle dame...’. Quelques aspects de la fonction des allégories fémenines dans les caricatures relatives à la guerre de 1870 et à la Commune”, en Philippe - 48 -


decadente), fea y antipática, no seducía ni a los lectores de la revista, ni a los políticos junto a quienes era retratada. Tal como pasaba en la política real, los atributos de la Derecha para atraerse a estos eran su riqueza y su poder de influencia. Por el contrario, las características de la Izquierda la volvían mucho más atractiva: joven (o sea, con el futuro en sus manos), guapa y amable. Se dejaban así ver las preferencias al interior del propio Topaze, pero también la representación que la sociedad chilena construyó respecto a cuál sería el camino a seguir para transformar el país. CARAS NUEVAS EN EL FORO: DE UNA SOLUCIÓN GRÁFICA A UN PROBLEMA POLÍTICO. Las mujeres reales, salvo contadas excepciones, no fueron representadas en las caricaturas políticas chilenas sino hasta 1933. Durante el siglo XIX, las que aparecen lo hacen a título alegórico, representaciones o encarnaciones de principios abstractos como la República o la Libertad. En el siglo siguiente, representan una clase social, o una postura política, como las mencionadas Izquierda y Derecha, pero son siempre modelos, mujeres ideales. Esto resultaba algo lógico cuando no había mujer alguna que participara en la política (entendida en su acepción restringida de actividad pública ligada al Estado y los partidos). Fig. 14

Se produjo un cambio cuando las mujeres comenzaron su accionar en lo políticopúblico. Como señalamos, en 1935 se verificó la primera elección en que las mujeres pudieron votar. Se trataba de una elección municipal, en la que fueron electas varias regidoras, lo que se repitió en las elecciones siguientes. Una figura destacada en la primera votación fue Adela Edwards Mac-Clure (fig. 14), electa con primera mayoría en la comuna de Santiago 50 . En 1949, luego de años de lucha, las organizaciones femeninas obtuvieron la modificación legal que amplió el derecho de las mujeres para votar en todos los comicios públicos. Al año siguiente, Inés Enríquez (fig. 15), del Partido Radical, fue elegida diputada por Concepción y muy pronto lo sería María de la Cruz –primera senadora-. ¿Qué sucedió en Topaze con estos nuevos rostros y estas nuevas personalidades que se sumaban a la política? Se sancionó la nueva presencia, se la autorizó y legitimó –un poco a regañadientes-, llevando los rostros y figuras de sus protagonistas a la página Régnier (dir.), La Caricature entre République et Censure. L’imagerie satirique en France de 1830 à 1880: un discours de résistance? Presses Universitaires de Lyon, Lyon, 1992, pp. 416-422. 50 Marcela Torres, Op. cit., pp. 82ss. Para una visión más comprensiva del proceso: Edda Gaviola, Ximena Jiles, Lorella Lopresti, Claudia Rojas, Queremos votar en las próximas elecciones. Historia del movimiento femenino chileno 1913-1952. La Morada – Fempress – Ilet – Isis – Cem, Stgo., 1986. - 49 -


impresa. En ella adquirieron protagonismo y, junto con los hombres, debieron sufrir las embestidas desacralizadoras del semanario satírico.

Fig. 15

Ahora bien, este proceso, que parece a primera vista otra conquista de las mujeres, corolario de la obtención del derecho a sufragio, encierra un problema de mayor alcance. Los editores de Topaze, atentos al cambio de actores, se adecuaron muy bien y supieron caricaturizar a los nuevos rostros de la política nacional. Sin embargo, vemos que hasta el final de la revista, en 1970, continúan apareciendo “mujeres abstractas”, metafóricas, representaciones de conceptos o ideas en cuerpos femeninos (todas las que se han mencionado antes: la Constitución, la Presidencia, la Izquierda, la Derecha). A ese respecto, podríamos reflexionar sobre cuál fue el verdadero estatuto de las mujeres que actuaron en la política chilena durante el siglo XX. ¿Es probable que el ingreso al campo político haya masculinizado a las mujeres, al nivel de las representaciones sociales? El fácil tránsito de la invisibilidad a la visibilización de las mujeres políticas que realizó Topaze, unido a la continuación de la forma alegórica en que las mujeres siguieron apareciendo en sus caricaturas, parece ser una respuesta afirmativa. La configuración histórica y cultural que presenta la actividad política, la signa hasta hoy como un reducto masculino, de acciones masculinas, con intereses masculinos, de donde lo femenino queda excluido. En ese sentido, lo que expresan las imágenes satíricas, como uno de los canales de expresión de la representación social, es que quienes entran en la arena política, no importando su sexo, adquieren atributos y connotaciones masculinos. - 50 -


¿Podría esto en parte ayudar a contestar la pregunta lanzada hace años por Julieta Kirkwood, sobre la ausencia aparente de las mujeres (y en particular de las mujeres organizadas en movimiento feminista) en la política chilena, después que alcanzaran el derecho a sufragio pleno en 1949 –ausencia que duró hasta los primeros años de la dictadura- 51 ? Por otra parte, se desprende una conjetura que queda abierta a la discusión. Esta masculinización de “lo político”, así evidenciada, ¿supone también una contrapartida? Esto es, si la política, tal como la conocemos, es un dominio de lo masculino, ¿existe entonces una forma “femenina” de hacer política? Una respuesta desde posiciones esencialistas o desde un feminismo de televisión, sería que sí, que efectivamente lo que la mujer aporta a la política es “el lado maternal”, una forma “menos agresiva” de debatir y una mayor atención a “lo emocional” que necesitan las personas. Es decir, trasladar los arquetipos sobre las mujeres que ha construido la visión de género imperante, del espacio privado de la familia, al espacio público. Una argumentación en esos términos fue un factor importante a la hora de decidir, en 1935, “a manera de ensayo”, el derecho a voto municipal, entendiendo que el gobierno comunal 52 funcionaba como una “gran casa”, que una mujer podría manejar a la perfección . Desde una visión que privilegia entender las relaciones de género como un constructo histórico, lo que queda por hacer es tan simple como difícil, y es cambiar por completo las coordenadas de las relaciones sociales entendidas como dominación. Otra política para otra sociedad.

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Julieta Kirkwood, Ser política en Chile: los nudos de la sabiduría feminista. Ed. Cuarto Propio, Stgo., 1990, 2ª ed. 52 Edda Gaviola et al., Op. cit., p. 59. Las mismas autoras señalan que, por ejemplo, el Partido Femenino Chileno, fundado en 1948 y presidido por María de la Cruz, desarrolló un discurso cuyos planteamientos, “...sugerían a la mujer como a una ‘purificadora’ de la política que, al asomarse a ese nuevo ámbito y prolongando su rol tradicional, sólo era valorada cuando aportaba el ingrediente emocional, tan ausente entre los hombres, mas no cuando invadía el mundo de las ideas o incurría en acciones políticas desmedidas.” Idem, p. 73. - 51 -


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Espacio Regional

Año 3, Volumen 1, Osorno, 2006, pp. 53 - 64

EL BAJO PUEBLO DURANTE LA DICTADURA DE O'HIGGINS 1817- 1823 ∗ Felipe Santiago del Solar G. fdelsolar@hotmail.com Pontificia Universidad Católica de Chile

RESUMEN En la presente investigación buscamos establecer cual fue el rol que desempeñaron los sectores populares durante la patria nueva.Nuestra hipótesis es que el gobierno de O'Higgins tiene como objetivo la creación de un Estado soberano y la conformación de una nación como mecanismos de modernización e ilustración. Para ello necesita la realización de algunas condiciones como lo son la integración del total de la población, sobre todo los sectores excluidos, el monopolio del uso de la violencia y la eliminación de la disidencia. Los objetivos de esta investigación son definir y describir el papel jugado por los sectores populares durante la patria nueva, analizar si existe algún proyecto común o un mecanismo de participación política del pueblo, determinar y analizar las estrategias persuasivas del gobierno. ABSTRACT In the present research, we try to establish what was the role of the popular sectors during the “patria nueva”. Our hypothesis is that the O’Higgins government defined as an objective the creation of a sovereign state and the conformation of a nation with mechanisms of modernization and illustration. In order to obtain this, one needs the realization of several conditions as, for example, the integration of the entire population, specially the outlawed sectors, the monopolistic use of violence and the elimination of dissidence. The objectives of this research are: to define and to describe the paper of the popular sectors during the “patria nueva”, to analyze if exists a common projector a mechanism fomenting the political participation of the people, to determine and to analyze the persuasive strategies of the government.

Las ideas contenidas en esta ponencia nacieron de un seminario dirigido por el prestigioso historiador Julio Pinto Vallejos, a quien agradezco sus críticas y comentarios. - 53 -


INTRODUCCIÓN ¿Cuál fue el rol que desempeñaron los sectores populares durante la Patria Nueva?. Al respecto la historiografía chilena ha proporcionado variadas respuestas 1 . La escuela liberal, ha tendido derechamente a obviar el papel de los sectores populares en el devenir histórico. A lo más, los ha analizado en virtud de su carácter bárbaro y como una amenaza al sistema político. Lo mismo sucede con la escuela conservadora, que ha negado en su totalidad la participación popular en los procesos históricos, centrando su atención en la exaltación de la raza europea como signo distintivo de la elite y en la trascendencia de las instituciones hispánicas como formadoras del orden nacional antes y después de la independencia. La aparición del bajo pueblo en la historiografía nacional ha sido un fenómeno reciente. Fue sólo con la historiografía marxista, que el bajo pueblo comienza a despertar de su silencio. El problema radica, en que la historiografía social ha tendido, exageradamente, a concebir al sujeto popular de manera homogénea y extremadamente coherente, no considerando su dinamismo y heterogeneidad. En síntesis las respuestas han sido variadas: los sectores populares se alinearon indistintamente en ambos bandos; los sectores populares asumieron según su conveniencia la bandera de una u otra facción; el bajo pueblo adhirió al bando realista, de tal manera de defender y proteger la tradición o abrazó el bando patriota producto de los lazos de lealtad cultivados en la dinámica hacendal. Nuestra hipótesis es que los sectores populares asumieron tanto el bando realista como el patriota, tuvieron proyectos propios como también fueron un sujeto pasivo cómplice de los procesos políticos de la elite. Lo que intentamos señalar con nuestra propuesta es que cuando hablamos de sujeto popular nos estamos refiriendo a una población heterogénea, por ende, casi imposible de conmensurar empíricamente. Lo que sí consideramos importante establecer, sea cual fuera el papel que asumió el bajo pueblo durante la patria nueva, es que las respuestas de nuestro sujeto fueron reactivas a las disposiciones de la elite. Nuestro trabajo está dividido en tres partes: en la primera elaboraremos un breve análisis conceptual del bajo pueblo; en la segunda parte analizaremos las estrategias de integración popular emanadas del gobierno; por último analizaremos los distintos escenarios en que se vieron envueltos los sectores populares y sus respuestas.

1 Para el caso de la escuela liberal véase: BARROS Arana, Diego, Historia general de Chile, Ed. Nacimiento, 1888, VICUÑA Mackenna Benjamín, La guerra a muerte, Ed. Francisco de Aguirre, 1972, AMUNATEGUI Miguel Luís, Los precursores de la independencia, Imprenta de la Republica, Santiago, 1872, JOCELYN-HOLT, Alfredo, La independencia de Chile, Ed. Mapfre, Madrid, 1992, COLLIER Simon, Ideas y políticas de la Independencia Chilena 1808-1810, ed. Andrés Bello, Santiago, 1977; para el caso de la escuela conservadora véase EDWARDS, Alberto, La fronda Aristocrática, Ed. Del Pacifico, Santiago, 1952, ENCINA, Francisco. Historia de Chile, desde la prehistoria hasta 1891, Ed. Nacimiento, Santiago, 1940, EYZAGUIRRE, Jaime, Ideario y ruta de la emancipación chilena. Ed. Universitaria, Santiago, 1977; para la escuela marxista, neo-marxista, estructuralista y afines, véase: VILLALOBOS, Sergio, Tradición y reforma en 1810, Ed. Universidad de Chile, 1961, VITALE, Luís, Interpretación marxista de la historia de Chile, LOM, Santiago, 1994, SALAZAR, Gabriel “Labradores, peones y proletarios, Formación y crisis de la sociedad popular chilena del siglo XIX” ,LOM ediciones, Santiago, 2000, GREZ, Sergio, De la regeneración del pueblo a la huelga general, DIBAM, Santiago, 1997, LEON, Leonardo, Ni patriotas ni realistas: El bajo pueblo chileno en la guerra de la independencia, en Historia 35, PUC, 2002, CONTADOR, Ana Maria, Los Pincheira. Un caso de Bandidaje Social, Ed. Bravo y Allende, Santiago, 1998. - 54 -


EL BAJO PUEBLO: UN SUJETO HETEROGÉNEO El “pueblo” en el discurso liberal - republicano, es el depositario de la soberanía política. Pero cuando hablamos de pueblo durante las primeras décadas del siglo XIX en Chile ¿A quién nos referimos?. Por un lado tenemos la acepción general de pueblo como el conjunto de los individuos que conforman la nación. Sin embargo, existe también- entre otras- la acepción de pueblo como sectores populares. El "populacho", según un comentario de la época, estaba compuesto por “el artesano, el inquilino, el labriego, el mozo, el empleado, la masa gregaria de la ciudad y del campo” 2 . Es decir, se diferenciaba principalmente por sus oficios. Por otra parte, el bajo pueblo, durante el periodo de la independencia fusiona dos tradiciones contradictorias, por un lado es el símbolo del mundo colonial, plasmado en el humilde y buen samaritano de la tradición cristiana. Como también, puede ser entendido según el discurso revolucionario francés, como sujeto soberano y de cambio 3 . Las descripciones hechas a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX sobre el Reino de Chile, nos entregan una descripción del territorio como muy rico y bello, sin embargo, con una población pobre y viciosa, motivo último de la postración material y moral en que se encontraba el territorio. Manuel de Salas da cuenta de esta situación alegando desesperadamente por: “Los diarios robos, la embriaguez masiva, los continuos asesinatos, la prodigiosa multitud de delincuentes de que rebosan las cárceles y presidios, la forzosa impunidad de muchos delitos y la frecuencia de los castigos públicos” 4 . Como podemos apreciar el bajo pueblo es un sector heterogéneo, el cual varia, entre muchos otros aspectos, según su oficio y espacio geográfico donde habita (rural o urbano). Para el caso de la periferia, abundan los agricultores y mineros. Los primeros son descritos como: “El que sobreponiéndose a las malas impresiones de la perversa o ninguna educación. Y al desaliento que le sigue la falta de esperanza se dedica a la agricultura” y para los segundos: “Lleva una existencia miserable (ya) que vaga por quebradas y arroyos en busca de vetas y algunas pepitas brillantes siempre esquivas” 5 . El bajo pueblo de la ciudad por su parte, estaba compuesto por obreros capacitados, principalmente artesanos 6 . Estos son descritos como “herreros toscos, plateros sin gusto, carpinteros sin principio, albañiles sin arquitectura, pintores sin dibujo, sastres imitadores, zapateros tramposos” 7 . Como se aprecia, existe una percepción negativa de la elite hacia los sectores populares. Al respecto, la clase dirigente asumió fundamentalmente dos posturas: un sentimiento filantrópico y paternalista, que los impulsó a "civilizar" a las clases despojadas de la sociedad; y un sentimiento de temor frente a las turbas populares 2

FELIU Cruz Guillermo, “los pasquines de la revolución de la independencia” en BACHH, n°13, 1944. P.47. 3 VILLALOBOS, Sergio, “El bajo pueblo en el pensamiento de los precursores de 1810” en AUCH, n°120, 1960. 4 SALAS, Manuel de, “Representación hecha al ministro de hacienda, don Diego de Gardoqui por el sindico del real consulado de Santiago, sobre el estado de la agricultura, industria y comercio en el reino de Chile” en VILLALOBOS, Op.Cit. P.38. 5 Ibid. P.39. 6 GREZ, Sergio, De la regeneración del pueblo a la huelga general, DIBAM, Santiago, 1997. P.49. 7 VILLALOBOS, Op. Cit. P. 39. - 55 -


que en cualquier momento podían arrasar con las estructuras de poder y con la jerarquía social. En el caso de los indígenas la situación fue similar, principalmente, porque los criollos se identificaron simbólicamente con estos, pero también, los consideraron como bárbaros a los cuales civilizar. El criollo se vio representado con el indígena épico que Ercilla hiciera famoso en la Araucana. En este sentido el indígena sirvió como símbolo de cohesión y como columna vertebral de la nación en formación. En cierto sentido el gobierno manipuló el manejo de la memoria, al intentar integrar a toda la población a un origen y pasado común. Sin embargo, al comparar el discurso indigenista criollo con la realidad bélica, podemos apreciar que el mundo indígena mítico, fue el único al que la elite exaltó, ya que en gran medida las etnias sureñas asumieron las armas realistas, esto, producto de la insistencia del gobierno por integrar a estos pueblos, no como un conglomerado federado a la nación chilena, sino más bien, como chilenos. Es decir, se aceptó la integración del indígena en la medida que se hiciera parte de nuestra matriz cultural. En suma durante el proceso independentista se desarrolló un discurso de idealización y rescate indígena, pero paralelamente, se intentó incluir a éstos en una nación de ciudadanos que no los reconocía 8 . En síntesis tenemos a un bajo pueblo conformado por los sectores que no constituyen la dirección política del país, es decir, el sector laboral, artesanal, minero, los sectores agrícolas, los indígenas, los vagabundos. Esta variada gama de sujetos conformaban el "bajo pueblo", el que en términos generales fue exaltado como sujeto soberano o ideal guerrero, pero también disciplinado y excluido. O'HIGGINS Y LA INTEGRACIÓN POPULAR: ¡POR LA RAZÓN O LA FUERZA! Tras el triunfo de Chacabuco, el nuevo sistema instaurado debió enfrentar dos problemas inmediatos: por un lado constituirse como un Estado moderno, por el otro, doblegar al enemigo, ya sea este externo o interno. Max Weber define Estado como “la estructura o grupo político que reivindica con éxito el monopolio de la legítima coacción física” 9 . Esta definición posee dos acepciones, por un lado la aplicación del derecho (protección y orden público) y una administración racional que le permita intervenir, de forma "eficiente", en los campos más diversos. Al detenernos en esta definición podemos señalar que durante la dictadura de O'Higgins no existió un Estado propiamente tal, sino más bien, la intención de crearlo. No cabe la menor duda que durante los seis años que duró su gobierno no existió un monopolio legítimo de la fuerza, muy por el contrario, gran parte de los esfuerzos estuvieron enfocados, sin éxito, en la concreción de ese objetivo.

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GALLARDO, Viviana, Héroes indómitos, bárbaros y ciudadanos chilenos: el discurso sobre el indio en la construcción de la identidad nacional, en Revista de Historia indígena, departamento de Ciencias Históricas Universidad Chile, N° 5, Santiago, 2000. 9

FREUND J. Sociología de Max Weber, Ediciones Península Barcelona, 1968. P. 34. - 56 -


Por otra parte la estructura gubernamental no era capaz de autofinanciarse, ni mucho menos de imponer la soberanía sobre el territorio. De hecho, la dictadura de O’Higgins buscó frenar las corrientes de dispersión del poder producidas por la división territorial, sobretodo en la frontera sur donde se encontraba el mundo indígena reacio a la elite criolla y los enclaves realistas dispersos por las zonas aledañas. Por medio del lema "por la razón o la fuerza" intentaremos comprender la estrategia de integración social impulsada por O'Higgins, ya que en dicha frase están presentes los dos elementos centrales de su poder: la retórica y la coerción. A) Por la razón: El discurso y la fiesta cívica En cuanto a la retórica, el gobierno de O’Higgins a través del discurso liberal republicano, exaltó el concepto de patria como columna vertebral de todos los residentes del territorio. De este modo la patria fue comprendida dentro del gobierno y el "pueblo" como el depositario de la soberanía 10 . La elite militar patriota se valió de un sinnúmero de estrategias para legitimar su poder. Una de ellas, fue la apropiación del liberalismo como ideología y como orden simbólico. En el caso chileno, los caudillos incorporaron cierto capital cultural acumulado, todas sus vivencias, su modo comprender la modernidad, aunque esto se tradujese, en apropiar formas o modos europeos de manera cosmética. En ese sentido, la lógica interna tendió a trascender al modelo exterior 11 . El ascenso de los militares al poder evocó una lógica sensitiva, que epidérmicamente se veía así mismo como racional, pero que en la práctica, se constituía por medio de la subjetividad. La estrategia de los prohombres fue la exaltación de elementos retóricos por medio de los cuales convencer y emocionar a la sociedad con el proyecto trascendente y fundacional que emprendían. En ese sentido, el nacionalismo fue un mecanismo altamente persuasivo del que se sirvió la elite para ofrecer una semblanza de participación popular, en un contexto de limitada participación política real por parte del grueso de la población 12 .

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Un ejemplo de esto es el discurso de O’Higgins al momento de recibir el título de Director Supremo: "El pueblo de esta capital, en uso libre de sus inalienables derechos para darse la forma de gobierno que le sea más análoga, y por la voluntad interpretativa de las demás provincias (...) no ha podido suplirse de un modo más solemne, acordó en cabildo abierto, por voto unánime, conferirme el honroso y delicado cargo de Director Supremo". Este texto representa los intentos por lograr el consentimiento popular del régimen, principalmente la legitimidad del Director Supremo, la aprobación de la Constitución de 1818, la Declaración de la Independencia y el establecimiento de un Senado consultivo. La singularidad de este mecanismo radica en que la aprobación de estos pilares era obligatoria. Véase BARROS Arana, Diego, Historia general de Chile, Ed. Nacimiento, 1888, Tomo XII, P. 228. 11 JOCELYN-HOLT, Alfredo, Liberalismo y modernidad. Ideología y simbolismo en el Chile decimonónico: un marco teórico, en Krebs, Ricardo, Et. Al, La revolución Francesa y Chile, Ed. Universitaria, Santiago, 1990. P. 325. 12 Ibid. p. 42. - 57 -


Los caudillos desde que asumieron el poder, proyectaron una imagen de sacralidad corporativa, utilizando el inconsciente colectivo perturbado, producto del ambiente bélico, para celebrarse y exaltarse a sí mismos 13 . De este modo el militar impulsó una especie de homologación con el sacerdocio. Puso a la Iglesia al servicio del Estado y produjo mitos para sacralizar la institucionalidad y sus integrantes, ya sea por medio de aventuras épicas en el campo de batalla o por la martirología de los caídos. Por medio de estos dispositivos surgieron los héroes, un calendario conmemorativo cívico que competía con el calendario eclesiástico, símbolos seculares, espacios y nuevas jerarquías que en lo cotidiano reforzaron su poder. Fue mediante estas ceremonias cívicas, que la elite intentó otorgarle un vigor místico a los actos fundacionales de la nación 14 En este sentido la fiesta republicana fue una construcción de espacios sagrados, sean estos inéditos o resignificados, estableciendo zonas especiales para las jerofanías patriotas, donde se manifestaba, de manera espontánea o totalmente organizada, lo sagrado. Esta dinámica fue a su vez respaldada por monumentos, uniformes, hábitos, sombreros, instrumentos musicales, desplazamientos severamente coreografiados y controlados por la jerarquía. De ese modo la fiesta cívica fue un instrumento funcional al sistema de poder, persuadiendo, creando consensos, generando actitudes, conductas y representaciones mentales colectivas respecto a la autoridad, al control, a las prohibiciones y transgresiones 15 . Los símbolos patrios, de marcada tendencia militar, adquirieron calidad de amuletos proveedores de identidad y cohesión social. El uniforme de guerra adquirió un valor de fetiche, transformando a quien lo vestía en un ser capaz de vencer al mal, tanto así, que el campo de batalla tomó visos de ritual religioso, donde la sangre que se sacrificaba, purificaba y protegía lo más sagrado de la sociedad moderna, la patria. Se produce de esta manera una especie de homologación entre la martirología militar y la hagiografía cristiana. La épica de la independencia fusionó la modernidad con un tribalismo místico inconsciente. La voluntad criolla buscó preservar y construir la memoria de sí, sin embargo, los medios escaparon a la razón y buscaron su aliado en lo sensible, en lo emotivo: en el mito patriótico. Pese a esto, ni la fiesta ni la retórica fueron suficientes para dominar al bajo pueblo, por dicho motivo el poder se expresó, paralelamente, en su manifestación más evidente: la fuerza. B) Por la fuerza: Disciplinamiento social 13

VIDAL, Hernán, Mitología militar chilena, surrealismo desde el superego, institute for the study of ideologies and literature, Minneapolis, 1989. P. 19. 14 Ibid. P. 22. 15 VALENZUELA, Jaime, Las liturgias del poder. Celebraciones públicas y estrategias persuasivas en Chile colonial (1609-1709), Ed. Dibam – LOM, Santiago, 2001. P. 27. - 58 -


En cuanto a la represión, no hay que olvidar que Bernardo O'Higgins fue ante todo un soldado, por ende, era más apto para el campo de batalla que para la política 16 . Por otra parte, aun se vivía en un estado de guerra donde era de vital importancia eliminar a los enemigos externos (realistas), como también a los internos (disidentes al régimen). O'Higgins estableció un gobierno autoritario donde la agitación pública no tenía cabida 17 . Es por dicho motivo que gran parte de las instrucciones que el gobierno central envío a las provincias contenían numerosas referencias a la importancia de ocuparse de los "anarquistas" y enemigos del sistema 18 . El concepto político de O'Higgins distaba mucho de ser un modelo igualitario de sociedad, principalmente, porque pretendía someter al común del pueblo al ejercicio de la administración pública 19 . Es decir, ofreció participación pero de manera obligatoria y según los parámetros preestablecidos por el gobierno. De ese modo, pese a promover la igualdad, sus medidas de gobierno mantuvieron vigentes las diferenciaciones sociales. En síntesis el gobierno de O'Higgins estuvo radicalmente influenciado por la guerra, ya sea como guerra de reconquista patriota, como guerra de defensa del territorio o como guerra civilizadora. Es por dicho motivo que el gobierno buscó integrar por la fuerza a quienes no desempañen labor alguna a favor del sistema, como también, eliminar a quienes desestabilizaran el orden impuesto. En ese sentido el autoritarismo se mezcló con un afán ilustrado. Por medio de la exaltación del orden se buscó extirpar los vicios y eliminar las costumbres del "populacho". Para ello, el gobierno estableció un sinnúmero de medidas para reprimir las conductas no aprovechables por el sistema. Es así como la dictadura de O’Higgins estableció una serie de prohibiciones que atentaron contra las costumbres populares: “Primeramente prohíbo que se tire basura, animales muertos, ropa inmunda o contagiada y escombros de cualquier clase a las calles publicas (...) se prohíbe igualmente en las calles públicas los actos siguientes: cocinar y hacer fuego con cualquier otro pretexto, a excepción de la plaza mayor en la forma que hasta aquí se ha acostumbrado; amarrar o dar de comer a caballos y cualquiera otra clase de bestias; sentarse a trabajar en las aceras de las calles los artesanos; ocupar dichas aceras con canastos de ventas, frutas o dulces, lavar o secar ropa, herrar caballos o tener bancos con ese objeto, y hacer las operaciones naturales (...) prohíbo igualmente en las calles los juegos de naipes, dados, taba, pelota, chueca, volantín, 16

COLLIER, Simon, Ideas y políticas de la Independencia Chilena 1808-1810, ed. Andrés Bello, Santiago, 1977. P.215. 17 Así lo expresó OHiggins en la época: "Era preciso destrozar el monstruo de la anarquía que siempre asoma su ponzoñosa cabeza en todo país que pasa de la esclavitud a la libertad", en Mercurio de Chile, N°7, P. 279. 18 COLLIER, Op. Cit. P. 227. 19 Ibid. P. 229. - 59 -


palitroques, rayuela, y generalmente toda reunión de gente ociosa. Sobre cuyo último punto encargo especialmente a los alcaldes de barrio doblen su vigilancia por la inmoralidad pública que resulta de su contravención principalmente en los muchachos y sirvientes (...) las centinelas de las casas públicas, cumpliendo con el articulo de la ordenanza que les manda no permitir delante de sí ningún acto indecente, cuidaran el aseo y limpieza de las aceras donde hacen sus centinelas” 20 . La civilización del pueblo chileno, fue concebida como una parte fundamental del discurso liberal. Para hacer de chile un país moderno, según O’Higgins, era necesario “que se desarraiguen los vicios envejecidos en tres siglos; (...) que se reformen nuestras ideas, instituciones y costumbres para la probidad y la virtud (ya que) a chile hay que mejorarlo" 21 . En síntesis la Dictadura de O'Higgins desplegó con mucho celo una serie de disposiciones que delimitaban los protocolos para las festividades cívicas y para la participación popular. Esta reglamentación respondió mas allá de las costumbres, a la necesidad del gobierno de vigilar los comportamientos de la población y de aprovechar cada instancia publica para reforzar su poder y exaltar las labores del régimen. Las fiestas y ceremonias impulsadas por el gobierno se caracterizaron por la sobriedad, la vigilancia y el recato, convirtiéndolas en una experiencia trascendente más que en actividades conmemorativas o festivas. O’Higgins tuvo la capacidad de proyectar sus representaciones mentales a un nivel colectivo. Intentó definir un orden moral útil para la sociedad, como base de legitimación de sus propios intereses y objetivos. El poder de la elite logró ciertas cuotas de éxito gracias a su capacidad de definirle a los sujetos populares quienes eran y de que modo debían participar de lo público 22 . Sin embargo, las respuestas populares no fueron las esperadas. EL BAJO PUEBLO: NI POR LA RAZÓN NI POR LA FUERZA. ROBO Y DESERCIÓN. A) Robo Las constantes campañas militares entre la capital y la zona sur del país, generaron un gran deterioro económico del mundo hacendal 23 . Esto, producto de la caótica organización militar, carente de líneas de abastecimiento, que hacía necesario que los cuerpos armados se abastecieran de los recursos de las localidades, por medio

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Semanario de Policía, N°2 10 de septiembre 1817, En Feliu Cruz, Op. Cit. Vol. II, P. 177. Collier, Op. Cit. P. 232. 22 VAN DIJK, Teun, Ideología. Una aproximación multidisciplinaria, Ed. Gedisa, Barcelona, 1998. P. 111 23 CONTADOR, Ana Maria, Los Pincheira. Un caso de Bandidaje Social, Ed. Bravo y Allende, Santiago, 1998. P. 38. 21

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de facultades extraordinarias para expropiar cualquier tipo de especie, como también, de destruir todo el campo aprovechable con el fin de dejar sin recursos al enemigo 24 . La inestabilidad y el relajamiento traídos por la guerra crearon un ambiente propicio para que bandas de desertores y vagabundos arrasaran con los campos aledaños. Pese a esto, la situación no disminuyó una vez terminada la guerra regular, ya que al iniciarse en el sur "la guerra a muerte" se desplegó cualquier tipo de medios de combate para vencer al enemigo, tales como el robo y el salteo que fueron aprovechables por las fuerzas realistas. Una vez terminado el enfrentamiento regular, el bandidaje asumió formas que lo hicieron un fenómeno en sí mismo y ya no un resultado del conflicto bélico. Es de esta manera como se extendieron grupos de bandidos desde los Ángeles hasta San Fernando 25 . Durante la dictadura de O'Higgins se intentó poner freno a esta situación, principalmente, por el daño a la imagen del gobierno y la consecuente desestabilización que los robos causaban. Por ese motivo, los disidentes y marginados del sistema, ante la imposibilidad de su integración y utilización para el "bien de la patria" debían ser eliminados 26 , independiente de que la delincuencia, más allá de ser un dispositivo de resistencia al poder criollo, respondía a un mecanismo de subsistencia vital. Se aprecia cierto dejo de impotencia al analizar los constantes documentos que alertan a la población sobre la delincuencia. Por ese motivo los constantes bandos contra el robo ponen su acento, cada vez más riguroso, en las penas a las que serán sometidos los salteadores, de tal modo de persuadir a los delincuentes a desistir de sus crímenes. "Por cuanto los repetidos robos y salteos que se están cometiendo al abrigo de las tenebrosas noches de la estación de presente, exigen imperiosamente que se tomen todas las medidas adecuadas para contener los excesos, que a mas de ser opuestos al buen orden, afligen y contristan sobre manera al vecindario: por tanto. (...) Cualquier individuo que desde esta fecha fuere acusado de robo, bien sea sorprendido infraganti, o bien con las especies furtivas en su poder, sufrirá la ultima pena, precediendo solo el juicio informativo que se practicara por la comisión nombrada al efecto" 27 . Las constantes alusiones al robo, permiten suponer una dinámica de disciplinamiento popular, ya que continuamente se califica a los delincuentes con los mismos adjetivos con que describe al mundo popular, ociosos, viciosos, malentretenidos. 24

Villalobos, Op. Cit. P. 411. Ibid. P. 412 26 "La multiplicación de robos y salteos llama toda la atención del gobierno por la seguridad individual de los ciudadanos. Se observa con dolor que las penas comunes no bastan a contener este crimen precursor de otros delitos más atroces. Por tanto se declara, que todo el que robase de cuatro pesos para arriba, será pasado por las armas, y el ladrón de menos cantidad sufrirá doscientos azotes y seis años de trabajo en las obras publicas". En Bando, en Gaceta de Santiago de Chile, N°5, 19 de julio de 1817. En Feliu Cruz, Op. Cit, Vol. II, P.40. 27 Bando, en Gaceta Ministerial de Chile, N°98, 26 de junio de 1819, en Feliu Cruz, Op. Cit, Vol XI, P. 267. 25

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B) Deserción Durante todo el proceso de la independencia fue necesario alistar y reclutar forzosamente varios ejércitos para reponer los escuadrones diezmados por la muerte o la deserción 28 . Los ejércitos realistas y patriotas tuvieron dotaciones que fluctuaron entre los 3000 y 8000 hombres, que en comparación con la dotación colonial de 1500 hombres, demuestra un importante incremento en esta materia 29 . Pese a esta contundente masa de individuos los rudimentos técnicos y la disciplina militar escaseaban. Por un lado era en extremo complejo el reclutamiento, y por otro, la continúa deserción hacía imposible el sostenimiento de los batallones. La deserción fue un fenómeno circunstancial, no respondió a un programa político, ni mucho menos a una estrategia de clase. La situación caótica del desempeño de la guerra y el escenario natural donde se realizaban las batallas, otorgaba todas las condiciones necesarias para que el individuo que no quisiera seguir arriesgando su vida desertara. Esta situación solía realizarse durante un repliegue o una retirada forzosa. Al respecto, el gobierno de O'Higgins desarrolló un aparato de reclutamiento general, sin distinción de clases en cuanto a la incorporación al mundo militar, pero si resguardando las diferencias en cuanto al batallón donde se insertan los individuos y a las funciones que desempeñan. La deserción en este sentido podría ser una estrategia política en la medida que fuese promovida por los sectores realistas para la desestabilización de los ejércitos patriotas, como también, podía responder al simple sentimiento de no querer asistir a la guerra, sobre todo cuando esta se llevaba a cabo en otro país como fue el caso de la expedición libertadora del Perú. Para sortear dichos peligros el bajo pueblo respondió con las armas que tenía a su mano, la más común fue el desconocimiento de los bandos. En síntesis el problema del reclutamiento forzoso respondió a la necesidad de contingente militar que la nación necesitó en tiempos de guerra, ya sea para las campañas dentro del territorio como para las exteriores. La deserción se produjo por un sinnúmero de factores, pero concebirla como una estrategia política o como un mecanismo de transgresión resulta exagerado. Consideramos plausible que los sectores populares desertaran del ejército, ya que al no aportar económicamente al gobierno debían servir militarmente de forma gratuita.

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"El comprometimiento de los chilenos a sostener su independencia exponiendo no es consecuencia del precepto. Por el contrario, el gobierno supremo se ha visto en la necesidad de autorizar con sus decretos los deseos de los ciudadanos para dar una orden al alistamiento general (...) Acaso es la primera ves que el gobierno se ve precisado a meditar el método que reglamente el entusiasmo general, y vea despreciarse ese único bien de los mortales – la vida". En Bando, en Gaceta de Santiago de Chile, N°34, 28 de febrero de 1818, En Feliu Cruz, Op. Cit, Vol. IV, P. 342. 29 Villalobos, Op. Cit. P. 415. - 62 -


CONCLUSIÓN El "bajo pueblo" ha estado presente en la historiografía nacional fundamentalmente desde dos perspectivas: como una masa bárbara y amorfa a la cual civilizar, y como un sujeto consciente con un proyecto político propio desarrollado desde las transgresiones sociales. Tal como lo señalamos al comienzo, consideramos que el sujeto popular durante la dictadura de O'Higgins estuvo presente en la multiplicidad de posibilidades que se dieron durante la independencia, es decir, participó indistintamente en los dos bandos en pugna, realizó proyectos políticos, no se involucró mayormente en el proceso, reaccionó de forma negativa al devenir o simplemente adhirió ciegamente a las estrategias de integración. La dictadura de O'Higgins, que buscó hacerse del poder en términos retóricos y prácticos, utilizó el patriotismo como elemento aglutinador de la sociedad, y la fuerza como mecanismo de eliminación de la disidencia interna y de cualquier forma rival de poder. La dicotomía razón- fuerza es útil para comprender la relación del gobierno con el bajo pueblo. La construcción de un Estado soberano requería la integración forzosa de la totalidad de la población dentro de los parámetros teóricos del republicanismo. Frente a esto, la masa heterogénea del pueblo escapó a los dispositivos políticos que buscaban someterlos, siendo estos sobrepasados por la modesta capacidad coercitiva del gobierno. La disidencia debe ser entendida más allá de un proyecto político coherente, como la limitación de las formas de integración establecidas por O'Higgins, donde la represión encuentra su mayor expresión en la eliminación física de los delincuentes, definidos retóricamente como enemigos de la patria. Pese a esto, y gracias al escaso impacto del aparato represivo de O’Higgins, el bajo pueblo gozó de una considerable libertad de acción. De este modo la dicotomía razón- fuerza, no encuentra necesariamente una solución a favor de una de las dos posibilidades, sino más bien, se mantiene y proyecta en una tensión constante. Las formas de subsistencia autónomas del pueblo, que han inspirado los supuestos proyectos políticos de estos, son simplemente respuestas reactivas a las determinaciones gubernamentales y a las facilidades que la geografía nacional les proporcionaba, es decir, el robo y la deserción más allá de un proyecto político, respondieron a la evasión del proyecto nacional criollo 30 .

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León, Leonardo, Ni patriotas ni realistas: El bajo pueblo chileno en la guerra de la independencia, en Historia 35, PUC, 2002, P. 296 - 63 -


BIBLIOGRAFÍA Fuentes primarias: •

El Mercurio de Chile, 1817

• • • •

Viva la patria: Gaceta del supremo gobierno de Chile, 1817 Semanario de Policía, 1817. Gaceta de Santiago de Chile, 1818 Gaceta Ministerial de Chile, 1819- 1922.

(En Colección de antiguos periódicos chilenos, Editado por Guillermo Feliu Cruz, Imprenta Universitaria, Santiago, 1951. Volúmenes, II, VI, XI, IX, XIV) Fuentes Secundarias: BARROS Arana, Diego, Historia general de Chile, Ed. Nacimiento, 1888. COLLIER Simon, Ideas y políticas de la Independencia Chilena 1808-1810, ed. Andrés Bello, Santiago, 1977. CONTADOR, Ana Maria, Los Pincheira. Un caso de Bandidaje Social, Ed. Bravo y Allende, Santiago, 1998. FELIU Cruz, Guillermo, “los pasquines de la revolución de la independencia” en BACHH, n°13, 1944. FREUND J. Sociología de Max Weber, Ediciones Península Barcelona, 1968. GREZ, Sergio, De la regeneración del pueblo a la huelga general, DIBAM, Santiago, 1997. JOCELYN-HOLT, Alfredo, La independencia de Chile, Ed. Mapfre, Madrid, 1992. --------------------- “Liberalismo y modernidad. Ideología y simbolismo en el Chile decimonónico: un marco teórico”, en Krebs, Ricardo, Et. Al, La revolución Francesa y Chile, Ed. Universitaria, Santiago, 1990. LEON, Leonardo, Ni patriotas ni realistas: El bajo pueblo chileno en la guerra de la independencia, en Historia 35, PUC, 2002. SALAZAR, Gabriel “Labradores, peones y proletarios, Formación y crisis de la sociedad popular chilena del siglo XIX” LOM ediciones, Santiago, 2000. VALENZUELA, Jaime, Las liturgias del poder. Celebraciones públicas y estrategias persuasivas en Chile colonial (1609- 1709), Eds. Dibam- Lom, Santiago, 2001. VIDAL, Hernán, Mitología militar chilena, surrealismo desde el superego, institute for the study of ideologies and literature, Minneapolis, 1989. VILLALOBOS, Sergio, “El bajo pueblo en el pensamiento de los precursores de 1810” en AUCH, n°120, 196 - 64 -


Espacio Regional

Año 3, Volumen 1, Osorno, 2006, pp. 65 - 74

LA FOTOGRAFÍA COMO FUENTE PARA LA HISTORIA DE LA ARAUCANÍA 1860-1930. EL CASO DE LA FOTOGRAFÍA SOBRE MAPUCHE ∗ Jaime Flores Chávez jflores@ufro.cl Universidad de La Frontera RESUMEN Una de las expresiones más nítidas de la potencia y determinación de la escritura, en nuestra cultura, es la clásica división del devenir humano en Prehistoria e Historia. Resulta evidente que la escritura como fuente exclusiva de información, no es suficiente para dar cuenta de una serie de temas y/o problemas, por ello muchas investigaciones se han enriquecido con la utilización de la fuente oral. Menos exploradas han sido las fuentes iconográficas, en general y la fotografía en particular. Desde hace algún tiempo hemos estado trabajando la fotografía sobre mapuches, efectuadas por algunos “artistas fotógrafos” tales como G. Milet y O. Heffer, también aquella menos conocida desarrollada por los capuchinos. Por otro lado, el trabajo en diversos archivos y la lectura de algunas publicaciones de finales del siglo XIX y principios del XX, nos ha permitido incrementar el material reunido respecto de este pueblo, así como de otros actores y temas. Por otro lado, en estos años se observa una mayor profusión de fotografías en las publicaciones de los historiadores, en gran medida estas han quedado a nivel de la ilustración, ya sea de sus portadas o de algunas páginas interiores. En esta dirección se orienta nuestra ponencia, tomando como marco espacial la Araucanía y temporal, los años 1883 a 1930. ABSTRACT One of the clearest expressions of the power and determination of writing in our culture is the classical division of the human evolution between prehistory and history. The invention of writing is seen as the frontier between two periods of time, for many as the passport towards civilization. Within the virtues of writing one can find the real and truly transmission of the facts, situations and evolutions of the human being. It is evident that writing as the exclusive source of information is not enough in order to describe a number of topics and problems. That’s why a lot of researches integrated the use or oral sources. But the iconographic sources, particularly the photography, have been mostly ignored until now. We have been working on the photographies of the Mapuches taken by “artists” like G. Milet, O.Heffer ot the Capuchinos Monks. We also worked in several archives and studied texts of the end of the XIXth and beginning of the XXth century and this allow us to increase the material on these people as much as for other actors and topics. Nowadays, one can observe many more photographies in the historian’s publications, mainly as illustrations of the front page or interior pages. In this direction, we will orientate our exposition précising that the studied period of time is between 1883 and 1930 in the Araucania. ∗

Este trabajo forma parte del Proyecto DIDUFRO Nº 120503 “Capuchinos en la Araucanía, su discurso fotográfico sobre mapuches, 1896-1924”. Investigador Responsable Alonso Azócar A. - 65 -


Resulta evidente que la escritura como fuente exclusiva de información, no es suficiente para dar cuenta de una serie de temas y/o problemas, por ello muchas investigaciones se han enriquecido con la utilización de la fuente oral. Menos exploradas han sido las fuentes iconográficas, en general y la fotografía en particular. ¿Qué podemos hacer con estas fuentes?. Desde hace unos años se observa una mayor profusión de fotografías en las publicaciones de los historiadores, en gran medida estas han quedado a nivel de la ilustración, ya sea de sus portadas o de algunas páginas interiores. En algunos casos, afamados especialistas se han visto enredados en “líos de imágenes” 1 o en lecturas cuestionables. 2 Más allá de la crítica, esto nos debe poner en alerta respecto de la necesidad explorar este tipo de fuentes con un apropiado aparataje teórico y metodológico. 3 Desde hace algún tiempo hemos estado trabajando la fotografía sobre mapuches, efectuadas por algunos “artistas fotógrafos” tales como Gustavo Milet, Obder Heffer 4 y otros fotógrafos de La Frontera. También aquellas menos conocidas que nos remiten a la labor misionera de capuchinos 5 y anglicanos. De igual forma, el trabajo en diversos archivos y la lectura de algunas publicaciones de finales del siglo XIX y principios del XX, nos ha permitido incrementar el material fotográfico de los habitantes de la Araucanía. Con todo, creemos que la fotografía es una estimulante fuente para la historia, por tanto importa reflexionar y discutir sus alcances y limitaciones 6 . En esta dirección se orienta nuestro trabajo. En particular nos hemos detenido en los autores y/o propósitos que motivaron la fotografía sobre mapuche. Para nosotros resulta indudable la influencia que tuvo este “artefacto” en la construcción de la imagen del mapuche en particular y del indio en general. Así como en los procesos de reconstrucción identitaria que desarrollan los mapuches en el presente. 7 LA FOTOGRAFÍA COMO ARTEFACTO DE LA MODERNIDAD La invención de la fotografía generó una gran curiosidad en el público en general e interés en el especializado. La posibilidad de eternizar una fracción de tiempo

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Nos referimos a José Bengoa y la fotografía que ilustró la primera edición de su obra Historia de un conflicto. El Estado y los mapuches en el siglo XX, Editorial Planeta, Santiago, 1999. 2 Es el caso de Sergio Villalobos y la interpretación que le atribuye a una fotografía de Obder Heffer que publica en La vida fronteriza en Chile, Editorial MAPFRE, Madrid, 1992. p. 411. También en Historia y Geografía de Chile, Editorial Santillana, Santiago, 1985. p. 57. 3 Sobre algunas de las dificultades con la fotografía ver “Ojo con la foto: una mirada interdisciplinaria al uso de la fotografía como fuente”, Ponencia presentada al IV Congreso Chileno Argentino de Estudios Históricos e Integración Cultural. Valparaíso y Viña del Mar, 18 al 21 de abril de 2001, Actas publicadas en Cd-rom. También, A. Azócar y J. Flores, “La fotografía como apoyo en la enseñaza de las ciencias sociales”, en Revista DIDAC Nº 44, Universidad Iberoamericana , México 2004. 4 Alonso Azócar y Jaime Flores, “Fotografía e imaginario sobre indígenas: dos miradas a los mapuches de la Araucanía de fines del siglo XIX”, en Cuadernos del Sur-Historia Nº 29, Universidad Nacional del Sur, Bahía Blanca 2000. 5 Jaime Flores y Alonso Azócar “Tarjetas postales de los capuchinos” en Aisthesis Nº 35, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago 2002. 6 Resulta sugerente el trabajo de Boris Kossoy, Fotografía e historia, Editorial La Marca, Buenos Aires 2001. 7 Sobre este aspecto ver Alonso Azócar y Jaime Flores “Así son, así somos: un texto, dos lecturas, en la construcción de identidad”, en Comunicación y Medios Nº 13, Universidad de Chile, Santiago 2002. - 66 -


resultaba fascinante, también el potencial que este nuevo invento podía prestar a las ciencias, sobre todo en la capacidad de reproducción de la realidad “tal cual es”. Prontamente la arqueología se hizo de este artefacto 8 , Frederic Goupil-Fesquet y el pintor Orase Vernet realizaron las primeras fotografías en Egipto (1839), por su parte el barón Emmanuel Von Friesdristal se encargó de hacer otro tanto en Uxmal, Chichén Itzá e Iztmal. En ese mismo año John L. Stephens y Frederic Catherwood contrataron a un fotógrafo en Nueva York para registrar la zona arqueológica de Yucatán, aun cuando los resultados no fueron los óptimos por razones técnicas. De esta forma el trabajo arqueológico fue adquiriendo mayor veracidad y cientificidad debido que se superaba la etapa del dibujo y que, además, la fotografía permitía dejar testimonio de todo el proceso de excavación, desde la fases de hallazgos. En adelante, el campo quedó abierto para continuar capturando, con la “cámara lúcida”, lugares, objetos y también las personas, particularmente la antropología física se preocupó de apoyarse en ella para efectuar registros antropométricos (Nicolás León) y estudios de los tipos físicos de poblaciones nativas (Frederick Starr). John K. Hillers será uno de los que inaugure la “fotografía etnográfica” al ser contratado, en 1870, por el Departamento de Etnología Americana para fotografiar varias tribus del sureste norteamericano. Con la misma rapidez que su utilización como registro, fue su desarrollo en la difusión. Prontamente una serie de obras científicas fueron ilustrando sus páginas con fotografías. Sin embargo esto no quedó restringido a este ámbito, a fines del siglo XIX y principios del XX la popularización de la fotografía fue general a través de las tarjetas de visitas y postales lo cual fue demandando que los fotógrafos buscaran motivos atractivos para ser comercializados en el grueso público. A inicios del siglo pasado, algunos periódicos y revistas incorporaron la fotografía en sus páginas En los ’60 los especialistas en historia social inglesa se aproximaron a la fotografía como documento reproduciendo y comentando minuciosamente algunas de ellas. Años más tarde Raphael Samuel recordaba que cayeron en muchos errores producto de “nuestra ignorancia de los artificios de la fotografía victoriana”. 9 LA FOTOGRAFÍA EN LA ARAUCANÍA Respecto de la Araucanía, uno de los procesos que se intensifica hacia mediados del siglo XIX es la visibilización del territorio y de sus habitantes. En este contexto entendemos los trabajos de Claudio Gay e Ignacio Domeyko, quienes no sólo escribieron sobre La Frontera y los mapuches, sino que además crearon una iconografía que marcó fuertemente nuestra imaginería respecto de los mapuches, un caso que podríamos llamar paradigmático es “El Malón”, obra de Rugendas y que Gay incorporó en su Atlas.

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Al respecto consulta, José Gamboa Cetina “La fotografía y la antropología: una historia de convergencias” http://www.ull.es/publicaciones/latina/20035522gamboa.htm 10/08/2005. Jesús Bustamante “Retratos y estereotipos: acerca de las relaciones entre fotografías y arqueología”, http://www.ffil.uam.es/catalogo/bustamante.htm, 10/08/2005. 9 Peter Burke, Visto y no visto. El uso de la imagen como documento histórico. Editorial Crítica, 2001. - 67 -


El malón de Mauricio Rugendas

Es en este proceso de visibilización que podemos encuadrar la presencia de la fotografía en la Araucanía, particularmente aquella que se centró en sus habitantes indígenas. Fue este nuevo invento de la modernidad el que permitió capturar la imagen del mapuche “tal cual era”, trasladarlo a diversos lugares y tiempos, a la vez que reproducirlo infinitamente. Así, asistimos a otro tipo de reducción del mapuche, a la consolidación y construcción de su imagen estereotipada de acuerdo a los cánones estéticos y la ideología de la época. Por ello, si pretendemos hacer uso de la fotografía como ilustración o como fuente, es necesario conocer de los autores y los propósitos que motivaron su accionar a la hora de mirar el corpus fotográfico que comenzó a constituirse. En este sentido, los antropólogos han efectuado un interesante camino de estudio crítico de la fotografía sobre mapuches. 10 En la disciplina histórica esto ha sido un trabajo menos sistemático, sin embargo resulta necesario e imprescindible, sobre todo en una época tan visual como la nuestra. La fotografía hace su presencia en la Araucanía acompañando a las exploraciones científica o seudo científica, la difusión comercial, la ilustración de textos y la fotografía particular, siendo el mapuche el objeto fotografiado por excelencia. LA EXPLORACIÓN CIENTÍFICA Uno de quienes inaugura la fotografía en la Araucanía fue Pablo Treutler. En marzo de 1863 salía desde Valdivia con dirección a las ruinas de Villarrica. Fue su último viaje a la Araucanía, esta vez, había recibido unos fondos de parte de Enrique Meiggs con el compromiso que reconociera si “el paso de Villarrica se prestaba para construir un ferrocarril entre los océanos Pacífico y Atlántico”. Estos fondos y el objetivo señalado, debieron contribuir a que contratara un fotógrafo en Valparaíso, para integrar su expedición.

10

Al respecto un referente es el trabajo de Margarita Alvarado, Pedro Mege y Christian Báez, Mapuche, fotografías siglos XIX y XX. Construcción y montaje de un imaginario. Editorial Pehuen, Santiago,2001. Al igual que los trabajos que se pueden revisar en Revista Chilena de Antropología Visual, www.antropologiavisual.cl - 68 -


Del resultado de su excursión, que por momentos tuvo ribetes dramáticos, quedaron algunas fotografías. Una de estas, publicada en 1882, 11 muestra al cacique Carimán y su familia junto al aventurero. Más allá de la calidad de las fotos que Treutler mandó a tomar, ellas dan cuenta de la nueva etapa en la visualización de los mapuches. La cámara fotográfica, un instrumento propio de la revolución industrial, permitía reproducir y “capturar” en forma “objetiva” a los indígenas y aproximarlos a quienes pudieran verlas. Una suerte de etnografía visual comenzaba a propagarse entre la sociedad chilena, el rostro imaginado del mapuche se “objetivaba”, el bárbaro podía ser visto sin peligro para quien lo observara. El salvaje era reducido y capturado, por medio de la cámara lúcida.

Fotografía 1. Paul Treutler (con sombrero), posa junto a la familia del Cacique Cariman. De acuerdo a sus narraciones de viaje, esta debió ser una de las fotografías que logró tomar en su 12 cuarta expedición en dirección de Villarrica en 1863. Fotografía 2 Un grupo de mapuche

La Comisión Científica del Pacífico 13 , que bajo bandera española, recorrió el globo entre 1862 y 1866 incorporó a un fotógrafo-dibujante, Rafael Castro y Ordóñez, a su paso por Chile, 1863, efectuó tomas de Valparaíso, Chañarcillo, Santiago, entre otros lugares. Respecto de las fotos sobre mapuches que aparecen en el catálogo de ésta expedición, algunas de ellas habrían sido adquiridas a Emilio Chaigneau fotógrafo afincado en Valparaíso por esa fecha. La visualización del territorio fue un trabajo permanente, de hecho, además del fin bélico que motivaba las diversas expediciones militares que se internaban en la Araucanía, existía un importante componente exploratorio. Un caso notable lo constituye la expedición exploradora que en 1883 acompañó al ejército que avanzaba a la ocupación de Villarrica, uno de sus integrante era un fotógrafo del cual desconocemos su nombre. Creada por decreto supremo del 29 de noviembre de 1882, la Comisión no pudo partir de Santiago hacia La Frontera sino hasta el inicio del año siguiente. La razón de la 11

Treutler publicó sus viajes por Sudamérica en una edición en alemán, allí se incorporaron una serie de cuatro fotografías, además de dos grabados. Ver, Fünfzehn Bahrein Süd-Amerika an den Ufern des Stillen Ozeans/ Gesehenes und Erlebtes von Paul Treutler. Leipzig: Welt Post, 1882. 12 El pie de foto en la versión publicada en 1882, nota anterior, dice “Cacique Cariman y Familia ca. 1859”. Pero, si asumimos que Treutler señala que en su cuarto viaje (1863) contrató a un fotógrafo para que formara parte de su comitiva, lo lógico sería que esta foto, como otras de esta serie, se hayan efectuado en 1863. 13 Un extracto de este material fotográfico lo podemos ver en Pacífico Inédito, 1862-1866, Edición a cargo de Mª Angeles Calatayud y Miguel Angel Puig-Samper, Lunwerg Editores, S.A., Madrid 1992. - 69 -


demora se debía a una serie de factores: solicitud de los útiles que debía facilitarles la marina, el estudio, elección y compra de instrumentos, el arreglo de otros y las inevitables tardanzas de los nombramientos de quienes conformaban el grupo. Este retraso trajo nuevas demoras. A su llegada a Angol encontraron que el Ejército, a cargo del Coronel Gregorio Urrutia, había partido a la conquista de Villarrica por lo que, si no querían permanecer inmóviles en dicha ciudad, debían proveerse la forma de internarse en la Araucanía. Un tiempo los ocupó el encontrar animales para el transporte, un lenguaraz y un baquiano, aunque no los mejores, pues los más apropiados se encontraban acompañando al Ejército

Fotografía 3. Mapuches.

Fotografía 4. Mapuches.

No obstante, la Comisión llevó a cabo varios trabajos de exploración, levantamiento de planos que “contribuirán al mejor conocimiento de aquella interesante comarca de Chile i que no dudo serán de bastante utilidad para las futuras exploraciones”. 14 Los científicos determinaron una serie de coordenadas geográficas, posiciones astronómicas “exactas” de varias ciudades, fuertes, pasos de ríos y cumbres de cordillera desde Angol hasta Villarrica y Valdivia.

Fotografía 5 y 6. Los solados posan en las ruinas de la antigua ciudad de Villa-Rica en 1883. Fuente: Archivo Fotográfico del Departamento de Ciencias Sociales, Universidad de La Frontera.

14

Archivo Regional de la Araucanía, Ministerio Memoria Ministerio de Marina 1883, Parte de llegada del Jefe de la Comisión Exploradora de la Araucanía. Santiago, mayo 17 de 1883. p. 338. - 70 -


LA DIFUSIÓN COMERCIAL En el caso de la difusión comercial podemos destacar los trabajos de Odber Heffer y Gustavo Milet 15 , cuyas fotografías circularon profusamente en Chile y hacia el extranjero. Trabajos anteriores nos permiten señalar que ellos sintetizan dos miradas con respecto al mundo indígena en general y al mapuche en particular, por una parte Heffer lo podríamos adscribir al discurso del “indio salvaje” el que tiende a extinguirse en el sur de Chile, por otro lado, Milet trasluce la mirada del “buen salvaje” con posibilidades de continuar existiendo.

Fotografía 7. Autor Obder Heffer

Fotografía 8. Autor Gustavo Milet

LA PROPAGANDA En el verano de 1900, un periódico de Nueva Imperial informaba sobre la llegada del fotógrafo Sr. Feheramberg de Concepción quien, por encargo de Grace y Cía. Venía a “sacar vistas de las cosechas con todas sus maquinarias y en especial de las trillas indígenas para llevarlas a la Exposición de París” 16

Fotografías 9. El Prefecto Apostólico Capuchino P. Burcardo de Röttingen junto a cuatro alumnos mapuches de una escuela misional. Fotografía 10. Reverso de una postal capuchina.

A nuestro juicio es posible adscribir bajo el rótulo de propaganda la fotografía generada a partir de las misiones capuchinas las que, además, también tuvieron un fuerte componente comercial. En el primer aspecto, esta fotografía sirvió para ilustrar 15

El estudio más completo referido a la fotografía de Gustavo Milet es el de Alonso Azócar Fotografía Proindigenista. El discurso de Gustavo Milet sobre los mapuches. Ediciones Universidad de La frontera. Temuco, 2005. 16 Biblioteca Nacional, El Pueblo, Nueva Imperial 4 de Febrero de 1900. - 71 -


algunas publicaciones generadas por los capuchinos en la provincia madre de Baviera. En el segundo, estas imágenes, convertidas en postales, eran un medio para obtener fondos, los que se destinaban a financiar la labor misional. LA DIFUSIÓN EN TEXTOS En este sentido resulta ejemplarizador la incorporación de la fotografía en libros como Psicología del pueblo araucano (1908) y Las últimas familias araucanas (1910), publicados por Tomás Guevara a principios del siglo XX, una idea fuerza que transmite el conjunto de las fotografías esta asociada al cambio experimentado por la sociedad mapuche desde un “indio atrasado” a uno civilizado. Los pie de foto buscan marcar con mayor claridad este cambio, como lo muestran las fotografías 11 y 12. En la primera la frase que ancla la imagen señala “Cacique con sus tres mujeres e hijos cerca de Temuco”. En el caso de la segunda, “Familia indígena de Don Juan Catrileo, rico agricultor residente en Temuco”.

Fotografía 11.

Fotografía 12.

FOTOGRAFÍA PARTICULAR En el caso de este tipo de fotografía los autores podían ser profesionales o aficionados. Estos últimos fueron aumentando durante el siglo XX, en la medida en que se simplificaba el hecho de tomar una imagen, disminuían los costos y se propagaba la demanda de fotografías. En este caso, el objetivo principal que motivaba el acto fotográfico estaba asociado a la idea de “congelar” y “conservar ” un momento determinado, para evocarlo en el futuro. Así nos encontramos con una serie de fotografías de autores anónimos 17 y, en muchos casos, sujetos, paisajes y situaciones diversas, de las que carecemos de mayor información. Pero en algunos casos, éstas contribuyen a allegar información respeto de un personaje como Manuel Agurto Panguilef (fotografía 13) o dinámicas de intervención sobre comunidades mapuches, en este caso a cago de misioneros anglicanos en el área de Chol Chol (fotografía 14).

17

Boris Kossoy Por una historia de los anónimos, en. Aisthesis Nº 35, Revista chilena de investigación estética., Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago 2002. - 72 -


Fotografía 13 Manuel Agurto P. familiares y amigos

Fotografía 14 Congregación anglicana de Chol Chol

LA FOTOGRAFÍA COMO FUENTE Al menos, dos caminos podemos explorar a través de la fuente fotográfica, el “objetivo” y el “analítico” 18 . En el primer caso, nos referimos a la posibilidad de obtener datos “objetivos” de la fotografía, aquí podríamos hablar de quedarnos en el plano icónico, esto es de los objetos representados en la imagen. Así por ejemplo, la platería que se ve representada en las mujeres (fotografía 15) y los caballos nos ayudaría efectuar un estudio de ella o dar cuenta de la riqueza que va disminuyendo a medida que pasan las décadas. También, una mirada de variadas fotografías sobre los centros urbanos de La Frontera nos permitiría observar la presencia mapuche en la ciudad, particularmente en su rol de vendedor “ambulante” (fotografía 16).

Fotografía 15

Fotografía 16

En el segundo camino, estamos avanzando hacia un análisis del discurso en donde el instrumental teórico-metodológico de la semiótica constituye un apoyo fundamental. Ejemplos en esta línea podrían ir por el plano de la estética (fotografía 17), esto es el imperialismo cultural que se devela en la fotografía, desde las tomas, las poses, los telones (fotografías 17, 18 y 19), la coloración (fotografía 19 y 20), etc.

18

Al respecto podemos destacar los textos de Boris Kossoy, Fotografía e historia, Editorial La Marca, Buenos Aires 2001; Roland Barthes, La Torre Eiffel. Textos sobre la imagen, Editorial Paidos, Buenos Aires 2002; Martine Joly, La imagen fija, Editorial La Marca, Buenos Aires 2003. - 73 -


Fotografía 17.

Fotografía 18.

Fotografía 19.

Fotografía 20.

Así también, respecto de las miradas de la época sobre los mapuches el “mal salvaje” y el “buen salvaje” aunque salvaje al fin y al cabo (fotografías 7 y 8 respectivamente). La necesidad de la educación como un medio para su conversión en un sujeto nacional y cristiano (fotografía 21). Proceso similar que se experimentaba en otras latitudes del continente como en el Chaco (fotografía 22). 19

Fotografía 21.

Fotografía 22.

En un plano más general, el acto fotográfico (fotógrafo, objeto retratado, observador de la fotografía) puede ser comprendido como un medio que nos permiten observar los procesos modernizadores por los que transita la Araucanía en este periodo de estudio. POR ULTIMO Hace unos años dábamos cuenta de la necesidad y el desafío que implica para la historia avanzar por el sendero de la fotografía, también los cuidados y precauciones que se debía tener, sobre todo si connotados investigadores como Villalobos y Bengoa habían incurrido en errores o apreciaciones cuestionables. El “analfabetismo visual” reiteradamente cobra víctimas, esperemos que cada día seamos menos.

19

Mariana Giordano, Discurso e Imagen sobre el indígena chaqueño, Ediciones Al Margen, Buenos Aires, 2005 La fotografía se reproduce en la página 232. - 74 -


Espacio Regional

Año 3, Volumen 1, Osorno, 2006, pp. 75 - 80

LOS ESCENARIOS DE LA VIOLENCIA POPULAR EN LA TRANSICIÓN AL CAPITALISMO Igor Goicovic Donoso igor@cidpa.cl Universidad de Los Lagos

RESUMEN La violencia, como construcción histórica, surge de la relación conflictuada entre los dispositivos institucionales de poder —que pretenden establecer y supervisar un orden social coactivo— y las manifestaciones de resistencia y transgresión desplegadas por los sujetos populares. La expresión concreta de esta dialéctica de la violencia adquiere, a lo menos, tres dimensiones: contra los cuerpos, contra los bienes y contra el pensamiento. De la misma manera, los hechos violentos, sean estos institucionales o protagonizados por los sectores populares, se desencadenan en escenarios social y culturalmente construidos. La casa, la calle, los espacios abiertos del mundo rural, la cárcel y la iglesia, no sólo develan las tensiones acumuladas en la sociedad, sino que, además, proveen ámbitos y experiencias de sociabilidad que acentúan los contradicciones y enfrentamientos sociales. Estos aspectos, que tienden a acentuarse en una coyuntura de transición, como la vivida en Chile a durante la segunda mitad del siglo XIX y las primeras dos décadas del siglo XX, forman parte de los aspectos a analizar en esta ponencia.

ABSTRACT The violence, as an historical construction, comes from the conflictive relation between the institutional structures of power – that pretend to establish and to supervise a coactive social order – and the resistance and transgression manifestations from the popular subjects. The concrete expression of this dialectic of the violence has, at least, three dimensions: against the bodies, against the properties and against the thinking. In the same way, violent facts, being institutional or realized by popular sectors, have consequences inside the social and cultural built scenes. The house, the street, the open spaces of the rural world, the jail and the church, not only allow to integrate the tensions accumulated within the society, but also can be considered as surroundings and experiences of sociability that increase the contradictions and the social oppositions. These aspects, increasing themselves during a period of transition, like the one lived in Chile during the second half of the XIXth century and the first decades of the XXth, are part of the aspects we will analyze in this paper.

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La violencia, como construcción histórica, surge de la relación conflictuada entre los dispositivos institucionales de poder —que pretenden establecer y supervisar un orden social coactivo— y las manifestaciones de resistencia, transgresión e insurgencia desplegadas por los sujetos populares. 1 La expresión concreta de esta dialéctica de la violencia adquiere, a lo menos, tres dimensiones: contra los cuerpos, contra los bienes y contra el pensamiento. 2 De la misma manera, los hechos violentos, sean estos institucionales o protagonizados por los sectores populares, se desencadenan en escenarios social y culturalmente construidos. La casa, la calle, los espacios abiertos del mundo rural, la cárcel y la iglesia, no sólo develan las tensiones acumuladas en la sociedad, sino que, además, proveen ámbitos y experiencias de sociabilidad que acentúan los contradicciones y enfrentamientos sociales. Estos aspectos, que tienden a acentuarse en una coyuntura de transición, como la vivida en Chile a durante la segunda mitad del siglo XIX y las primeras dos décadas del siglo XX, forman parte de los aspectos a analizar en esta ponencia. Las reflexiones que proponemos se asientan en la investigación realizada estos últimos cuatro años por el equipo de trabajo que ha participado del Proyecto FONDECYT, Violencia social y revueltas populares. Chile, 1850-1912. Para ello proponemos tres ejes de análisis. En primer lugar es necesario identificar las transformaciones que operan en el período que media entre 1850 y 1920, a objeto de situar la problemática en estudio. A mi juicio, efectivamente, la sociedad chilena de la segunda mitad del siglo XIX experimenta una serie de transformaciones —como sugieren los estudios de Gabriel Salazar, Julio Pinto, Luís Ortega; Jorge Pinto y Sergio Grez, entre muchos otros—. 3 Estas transformaciones se sitúan en diferentes ámbitos, los cuales, por una cuestión de tiempo, los reduciremos a cuatro: •

Cambios en la estructura económica, identificados por la consolidación del modo capitalista de producción en el sector minero, por una incipiente modernización del sector agrario y por una temprana irrupción del sector industrial.

Cambios en la conformación de los sectores socio-laborales, los cuales se expresan, de manera especial, en la profundización y masificación del proceso de proletarización.

Importantes readecuaciones en el sistema político y en las dinámicas de la lucha política que devienen, a fines del siglo XIX, en una nueva crisis interoligárquica (1891) y en la emergencia de movimientos sociales que cuestionan las bases de sustentación del régimen de dominación.

1

Arostegui, Julio (Editor), Violencia y política en España, Ayer, 13, Marcial Pons Editor, Madrid, 1994. Rodríguez, Ángel, «La historia de la violencia: espacios y formas en los siglos XVI y XVII», en Barros, Carlos (Editor), Historia debate. Retorno del sujeto, vol. 2, Santiago de Compostela, 1995, pp. 117-127. 3 Cf. Salazar, Gabriel, Labradores, peones y proletarios. Formación y crisis de la sociedad popular chilena del siglo XIX, SUR, Santiago de Chile, 1985; Pinto, Julio, Trabajos y rebeldías en la pampa salitrera, Editorial Universidad de Santiago, Santiago de Chile, 1998; Ortega, Luís, «La frontera carbonífera», Mapocho, 31, Santiago de Chile, 1992, pp. 31-48; Pinto Rodríguez, Jorge, La formación del Estado y la nación y el pueblo mapuche. De la inclusión a la exclusión, DIBAM, Santiago de Chile, 2000; y Grez, Sergio, De la regeneración del pueblo a la huelga general. Génesis y evolución histórica del movimiento popular en Chile (1810-1890), DIBAM, Santiago de Chile, 1997. 2

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Y cambios no menores en las representaciones socio-culturales y en la resignificación de las identidades colectivas y de los sentidos de pertenencia: clase, patria, partido.

No obstante lo anterior, la envergadura y profundidad de estos cambios es desigual; y ello, a su vez, da cuenta de diferentes ritmos históricos. Tienden a acelerarse en el ámbito urbano y minero y a ser más lentos en los distritos rurales; afectan de manera más radical a las clases subalternas que a las élites de poder; desmontan la institucionalidad política de forma más expeditiva que la base económica; y se expresan más claramente en las formas externas de la cultura que en sus contenidos. En síntesis, estos fenómenos transformadores suponen la existencia de una fase transicional en la cual se imbrican de manera dialéctica, las rupturas propias de la innovación, con la continuidad de múltiples expresiones y códigos de la sociedad tradicional —Eduardo Cavieres, René Salinas e Igor Goicovic—. 4 Cabe preguntarse entonces —y a partir de ésto arranca nuestro segundo eje de análisis—, si esta sociedad se encuentra fuertemente tensionada por las dinámicas antagónicas de la continuidad y el cambio, ¿cómo se construyen o reconstruyen los escenarios en los cuales se desenvuelve la violencia popular? O, dicho de otra forma, ¿de qué manera las transformaciones operadas en la sociedad modifican los espacios y las conductas transgresoras? Cabe señalar que en este escenario en transformación los sujetos populares adquieren un creciente protagonismo social. La sostenida demanda de mano de obra para cubrir las necesidades de las faenas agrícolas, de los establecimientos mineros o de las obras públicas, colocó como problemática fundamental para el Estado y las élites empresariales, el diseñar estrategias de reclutamiento y asentamiento de la fuerza de trabajo, en muchos casos por la vía del encierro. En el centro de dichas estrategias se encuentran los mecanismos de compulsión laboral orientados a fijar a los trabajadores en determinadas actividades productivas; junto con ello se despliegan una serie de iniciativas tendientes a disciplinar las conductas transgresoras de la población y, por otro lado, se elabora un discurso moralizante que pretende intervenir sobre las prácticas culturales y sobre las formas de sociabilización de estos sujetos. Estos aspectos son los que Eduardo Grüner ha denominado como 5 las bases de la violencia institucional. Pero las clases populares, particularmente la peonada de origen colonial, tienden a resistir esta triple matriz de intervención. Continúan practicando la huida como forma de evadir la proletarización forzosa, reinciden en sus prácticas transgresoras y libertinas al interior de sus ámbitos de sociabilización y si bien no rechazan explícitamente el discurso moralizador, prácticamente en ningún caso se hacen cargo del mismo. Pero además, y en no pocas ocasiones, los sectores populares reaccionan violentamente contra las compulsiones elitarias. El motín urbano, el levantamiento 4

Cf. Cavieres, Eduardo (Editor), Entre discursos y prácticas. América Latina en el siglo XIX, Pontificia Universidad Católica de Chile, Valparaíso, 2003; Cavieres, Eduardo y Salinas, René, Amor, sexo y matrimonio en Chile tradicional, Serie Monografías, 5, Instituto de Historia, Universidad Católica de Valparaíso, Valparaíso, 1991 e Goicovic Donoso, Igor, Redes de solidaridad, mecanismos de retribución y procesos de reproducción social en la familia popular del Chile tradicional (1750-1860), Tesis Doctoral, Departamento de Historia Moderna, Contemporánea y de América, Universidad de Murcia, Murcia, 2005. 5 Grüner, Eduardo, Las Formas de la Espada, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 1997. - 77 -


minero y el bandolerismo rural, se convirtieron en manifestaciones recurrentes de la rebeldía popular frente a las presiones del sistema de dominación. En ellas los sectores populares enfrentan a los dispositivos de encuadramiento y represión y violentan los bienes de la oligarquía. Es decir, resistencia y protesta se configuran como las formas de enfrentamiento social más características del período aludido. No obstante debemos precavernos de los reduccionismos, sean éstos estructuralistas o esencialistas, que tienden a circunscribir la relación violenta entre los actores populares y el Estado y las élites dominantes, a una casuística que se agota en si misma. Efectivamente, mientras el marxismo clásico tiende a relevar las expresiones reactivas del Estado y de las clases dominantes sobre los actores populares movilizados —Julio Cesar Jobet, Hernán Ramírez Necochea y Jorge Barría—, la historia social contemporánea —María Angélica Illanes, Mario Garcés, Gabriel Salazar—, enfatiza respecto de los rasgos específicos que concurren a constituir al sujeto social en actor colectivo. 6 En ambos enfoques la lógica discursiva nos presenta a un actor social replegado sobre sus entornos comunitarios; en una —la primera— como producto de la intervención represiva que golpea y desarticula; en la otra —la segunda—, como consecuencia lógica de una práctica social que privilegia lo comunitario por sobre lo político. En ambos discursos, además, el sujeto social-popular es develado como objeto de compulsiones, castigos y sanciones, recreándose, de esta manera, una historia del martirologio que tan profundamente ha encarnado en el discurso y en la práctica política de la izquierda chilena. Pero ¿fue efectivamente ésta la conducta asumida por los sectores populares en Chile? De lo anterior se desprende el tercer eje de análisis. En nuestra opinión los sectores populares intervinieron recurrentemente de manera violenta en el escenario social del período en estudio. La violencia por ellos desplegada pone de manifiesto que sus formas de relación con el Estado y con las élites dominantes estuvieron permanentemente conflictuadas y, en ese contexto, la expresión más radical de resistencia cultural fue el levantamiento social. Las características específicas de esta manifestación violenta corresponden a tres fenómenos clásicos, los cuales, obviamente, no suponen exclusividad. 7 Nos referimos al motín urbano, al levantamiento minero y al bandolerismo rural. El motín urbano ha sido tratado desde ópticas diferentes, pero con similar rigor intelectual, por varios autores; entre otros, Gonzalo Izquierdo, Sergio Grez y Mario Garcés 8 . Concurren a este análisis, sin lugar a dudas, las precarias condiciones 6

Cf. Jobet, Julio Cesar, Ensayo crítico del desarrollo económico-social de Chile, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1955; Ramírez Necochea, Hernán, Historia del movimiento obrero en Chile. Antecedentes siglo XIX, Editorial Austral, Santiago de Chile, 1956; Barría Serón, Jorge, El movimiento obrero en Chile. Síntesis histórico-social, Ediciones de la Universidad Técnica del Estado, Santiago de Chile, 1972; Illanes, María Angélica, «Azote, salario y ley. Disciplinamiento de la mano de obra en la minería de Atacama (1817-1850)», Proposiciones, 19, Santiago de Chile, 1990, pp. 90-122; Garcés, Mario, Crisis social y motines populares en el 1900, Ediciones Documentas, Santiago de Chile, 1991; Gabriel Salazar, Violencia política popular en las 'grandes alamedas' (1947-1987), Ediciones SUR, Santiago de Chile, 1990. 7 Entre otras expresiones de violencia no contempladas en esta exposición encontramos, la violencia intrafamiliar, la violencia interpersonal, la violencia fronteriza, la violencia interestatal y la violencia institucional. 8 Cf. Izquierdo, Gonzalo, «Octubre de 1905: Un episodio en la historia social chilena», Historia, 13, Santiago de Chile, 1976, 55-96; Grez, Sergio, «Transición en las formas de lucha: motines peonales y - 78 -


materiales de vida de los sectores populares, así como las diferentes coyunturas críticas de subsistencia. Pero me parece imprescindible enfatizar —siguiendo los hallazgos de nuestros propios estudios—, que es al calor de las luchas callejeras de fines del siglo XIX, tanto como en los procesos formativos y asociativos, que comienza articularse el movimiento social popular moderno. 9 Efectivamente, un enfoque holístico de esta problemática historiográfica nos permitiría reconocer — siguiendo a Manuel Pérez Ledesma— que la formación de los sectores populares y su intervenciones sociales constituyen una creación cultural, y que, por lo mismo, ella no se agota en las experiencias de inducción corporativa, ni en el reconocimiento de un nosotros ontológico. 10 Por el contrario, como lo insinúan Luís Alberto Romero y Armando de Ramón, y como hemos intentado demostrar nosotros, la ocupación, funcionalización y en ocasiones la deconstrucción del espacio urbano, operan, también, como estímulos potentes para el desarrollo de la identidad clasista: El nosotros movimiental. 11 Por su parte los levantamientos mineros en los distritos salitreros han sido tratados en una amplia bibliografía por Julio Pinto. 12 En ellos Pinto, establece con claridad que las revueltas peonales de fines del siglo XIX se encuentran en la lógica de resistencia a la proletarización que llevaron a cabo los trabajadores inmigrados al norte. Por su parte Sergio González, aborda la misma problemática, pero centrando el análisis en las manifestaciones de resistencia cultural desplegadas por trabajadores y grupos étnicos. 13 Nuevamente la dinámica de la resistencia, en este caso a la proletarización, tiende a diluir o a mimetizar, las readecuaciones que están operando en profundidad. Estudios recientes, como el de Felipe Delgado, al analizar los levantamientos mineros de Atacama, demuestran que el proceso de politización del peonaje atacameño avanzó de manera vertiginosa, en la misma medida que la violencia contra los patrones y el Estado agudizaba los antagonismos e inhibía los consensos. 14 Por último, al hablar del bandolerismo rural, se hace necesario precisar varios aspectos. Por una parte que nos encontramos en presencia de un movimiento de amplia extensión que se origina en un contexto de agudización de los conflictos sociales por la tierra y que se transforma en una estrategia de subsistencia con altos niveles de legitimación entre los sectores populares, como señala Jaime

huelgas obreras en Chile (1891-1907)», Historia, 33, Santiago de Chile, 2000, pp. 141-225; Garcés, Mario, Op. Cit. 9 Ver, Goicovic, Igor, «La insurrección del arrabal. Espacio urbano y violencia colectiva. Santiago de Chile, 1878», Revista de Historia Social y de las Mentalidades, 6, Santiago de Chile, 2002, pp. 39-65 y «Consideraciones teóricas sobre la violencia social en Chile (1850-1930)», Última Década, 21, CIDPA, Valparaíso, 2004, pp. 121-145. 10 Ver, Pérez Ledesma, Manuel, «Cuando lleguen los días de la cólera (movimientos sociales, teoría e historia)», Zona Abierta, 69, Madrid, 1994, pp.51-120. 11 De Ramón Folch, Armando, «Estudio de una periferia urbana: Santiago de Chile, 1850-1900», Historia, 20, Santiago de Chile, 1985, pp. 199-294; Romero, Luís Alberto, «Urbanización y sectores populares: Santiago de Chile, 1830-1875», EURE. Revista de Estudios Urbanos y Regionales, 11: 31, Santiago de Chile, 1984, pp. 55-66; Goicovic, Igor, «La insurrección del arrabal (…)» y «Consideraciones teóricas sobre la violencia (…)». 12 Pinto, Julio, Trabajos y rebeldías en la pampa salitrera (…). 13 González Miranda, Sergio, Hombres y mujeres de la Pampa. Tarapacá en el ciclo de expansión del salitre, LOM, Universidad Arturo Prat, DIBAM, Santiago de Chile, 2002. 14 Delgado, Felipe, «Discurso político y laxitud policial: Efectividad, control social y paternalismo. Atacama, 1880-1920», XVI Jornadas de Historia de Chile, Universidad de Los Lagos, 2005. - 79 -


Valenzuela. 15 Se trata, en muchas ocasiones, de un levantamiento armado masivo que deviene de las expoliaciones económicas y de las levas forzosas de campesinos que se producen en toda crisis interoligárquica, como demuestra Ana María Contador, al estudiar el bandolerismo postindependencia. 16 Más recientemente, Ivette Lozoya ha reconocido que esta construcción cultural integra de manera solidaria al conjunto de la sociedad popular —particularmente mujeres y niños—, deconstruyendo los mitos patriarcales agitados por la literatura criollista. 17 De la misma manera el trabajo de Eduardo Gallardo, nos demuestra que el fenómeno del bandolerismo rural se extiende hasta bien avanzado el siglo XX. 18 Mirado desde esta perspectiva habría que (por lo menos) relativizar (sino definitivamente desechar) los argumentos de José Bengoa, en cuanto a que el bandidismo postindependencia fue la única insurrección masiva de campesinos habida en el país. 19 Estos aspectos nos permiten concluir, siguiendo a Iñaki Bazan, y apoyándonos en la investigación realizada durante estos últimos años, que cada grupo social, y en este caso en particular, los sectores populares, mediante mecanismos de socialización, impone a todos sus integrantes unos valores, unas creencias y unos símbolos, de tal forma que se produce en ellos una nivelación y uniformidad de conductas; es decir, participan de un modelo conductual que construye identidad y pertenencia. 20 De esta manera, el estudio del mundo popular, y en particular de la violencia social desplegada por los sectores populares, nos pone de manifiesto hasta que punto los valores culturales han sido asimilados, o si se ha optado por el rechazo de los mismos. Por ello me parece indispensable destacar que los motines urbanos, los levantamientos mineros y el bandolerismo rural, no sólo desencadenaron la reacción represiva del Estado y de las élites dominantes, también operaron como facilitadores en la elaboración del discurso de la cuestión social. En este proceso las problemáticas del mundo popular comenzaron a ser abordadas gradual y simultáneamente, desde una óptica represiva e integradora. Las manifestaciones más agudas de la protesta popular recibió cotidianamente el castigo ejemplarizador del Estado, pero los sectores que renunciando a la tendencia levantisca buscaron y encontraron un espacio institucional a sus demandas, se convirtieron rápidamente en los interlocutores legitimados de las clases populares ante el Estado. De esta manera los sectores populares transitaron, entre fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, desde la lógica del enfrentamiento a la lógica de la integración subordinada. Se cierra, entonces, este primer ciclo de violencia popular.

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Valenzuela, Jaime, Bandidaje rural en el Chile central. Curicó, 1850-1900, DIBAM, Santiago de Chile, 1991. 16 Contador, Ana María, Los Pincheira. Un caso de bandidaje social. Chile, 1817-1832, Bravo y Allende Editores, Santiago de Chile, 1998. 17 Lozoya, Ivette, «Violencia y trasgresión femenina en el Chile rural (1870 -1900), en Igor Goicovic (Editor), Régimen oligárquico y violencia popular en Chile, 1850-1920, CIDPA, Valparaíso, en preparación. 18 Gallardo, Eduardo, «Bandolerismo rural en la provincia de Osorno, 1910-1925», Seminario de Titulación, Carrera de Historia y Geografía, Universidad de Los Lagos, Osorno, en preparación. 19 La tesis de José Bengoa se puede analizar en su libro, Historia social de la agricultura. El poder y la subordinación, Volumen 1, Ediciones SUR, Santiago de Chile, 1988. 20 Bazán, Iñaki, «La historia social de las mentalidades y la criminalidad», en Carlos Barros (Editor), Historia a debate. Retorno del sujeto, vol. 2, Santiago de Compostela, 1995. - 80 -


Espacio Regional

Año 3, Volumen 1, Osorno, 2006, pp. 81 - 94

DISPOSITIVOS DE PODERES COLONIALES, SEXUACIÓN DE ESPACIOS Y REPRESENTACIONES SOCIALES ∗ . Margarita Iglesias Saldaña miglesia@uchile.cl Universidad de Chile

RESUMEN Esta ponencia busca dar cuenta de la ocupación sexuada del espacio urbano en los albores de la colonización en Chile. En los siglos XVII y XVIII, la presencia de las mujeres en el espacio público, se contrapone a su calidad de sujeto subordinado jurídica y políticamente, lo que da cuenta de tensiones relacionales que se expresarían en las formas de comunicaciones entre hombres y mujeres de diversas condiciones sociales, económicas, étnicas , culturales y religiosas. La particularidad de este fenómeno está dada por la presencia de las mujeres y el impacto que representa su asentamiento en el espacio urbano, espacio que no ha sido reconocido como femenino ∗∗ , -por excelencia masculino- dado que la irrupción femenina en el ámbito público comenzó a ser asumido como un problema a nivel de ideario cultural sólo a fines del siglo XVIII y en Chile colonial con la aparición de los espacios públicos y privados que se definirán mas claramente con el advenimiento de la Independencia y la Modernidad. ABSTRACT This exposition will analyze the gender occupation of the urban space in the beginning of the colonization of Chile. We will study this idea from a society-city with its center (Santiago), in which one will see the model of sociability of the urban populations between the spatial mobility, the discursive-normative interaction and the corporal reality of the ethnical, social and economical groups. During the XVIIth and XVIIIth centuries, the women presence in the public space represents a contradiction with its quality of juridical and political subordinate subject, and this allows us to understand the tensions of the relations expressed by the forms of communication between men and women of different social, economical, ethnical, cultural and religious conditions. The particularity of this phenomenon comes from the presence of the women and the impact that represents their place in the urban space, a space that has not been recognized as a feminine one, -a traditional masculine one- because the woman irruption in the public space just started to be assumed as a cultural problem only at the end of the XVIIth century and in the colonial Chile with the appearance of the public and private spaces more clearly defined with the arrival of the independence and the modernity. ∗ Esta ponencia es una reflexión sobre un estudio en curso de disciplinamientos sociales y sexuación de espacios coloniales. ∗∗ Femenino, en el estricto rigor de la construcción político-cultural-legal del ser mujer.

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“Las utopías son emplazamientos sin lugar real. Son emplazamientos que tienen una relación general de analogía directa o indirecta, con los espacios reales de las sociedades” 1 . En esta búsqueda de nuevas ampliaciones sobre la historia de las mujeres, es pertinente preguntarse si éstas a través del habitar cotidiano envisten los espacios que usan al mismo tiempo que los transforman. Hasta ahora la tendencia histórica tiende a restituir a las mujeres los espacios en los cuales ellas han realizado sus labores reconocidas: cuidado del hogar, crianza de los hijos, cuestiones que entrenan al mismo tiempo el hacer las compras, el aprovisionar el hogar, el asistir a los rituales sociales culturales, que en el caso de la colonia podemos situar en las compras en el mercado público, la asistencia a las misas y a las fiestas religiosas; pero también descubrir a esas mujeres que trabajan en un espacio otro que el hogar, el espacio público y que pueden transformarlo con su habitar. La existencia de reglas sociales implica las posibilidades de conflictos, de excepciones, de formas de resistencia que van desde la obediencia encubierta, una de las formas tradicionales atribuidas a las mujeres sobre todo en las sociedades precapitalistas hasta ocupaciones y oposiciones más destacadas, declaradas como tales, que sólo son discernibles en el estudio de la relación ocupación espacial y habitar, puesto que es allí donde se expresarían públicamente dichas contradicciones, toda vez que es en lo público donde las mujeres no han sido reconocidas del todo antes del siglo XX. Los poderes instituidos, autoridades religiosas, políticas y/o administrativas no han podido jamás evitar el surgimiento de comportamientos y situaciones de rechazo individuales y colectivas a los órdenes establecidos, incluso en situaciones de control social estrechamente vigilantes 2 . Lo mismo pudiera pensarse en cuanto a la construcción arquitectónica de los espacios según los tiempos históricos. Así al estudiar las ciudades coloniales y las mujeres se pueden elucidar algunas situaciones espaciales que hasta ahora no habían contemplado la intervención de ellas en el modelamiento espacial, sobre todo si se analiza desde la perspectiva del habitar, dado que este concepto puede mostrar claramente el uso o desuso de los espacios que se expresarían en su fisonomía: “Una nueva forma de ciudad estaba en vías de gestarse, la ciudad difusa, reglada por la economía, ciencia de lo doméstico, privado y personal…El nuevo gusto apela ciertamente a los valores perpetuos del campo: el trabajo esforzado trae la abundancia material y la fecundidad genealógica, y la mejor vida pública se da en el mercado 3 ”. Desde la llegada de los españoles, la formación de la sociedad chilena estuvo marcada por la violencia explícita e implícita de la invasión de un grupo minoritario y la necesidad de asentar un proyecto de dominación y de ordenamiento de la 1

M. Foucault Hétérotopies Des espaces autres (conférence au Cercle d'études architecturales, 14 mars 1967), in Architecture, Mouvement, Continuité, n°5, octobre 1984, pp. 46-49. 2 Christine Fauré (s/d) Encyclopédie politique et historique des femmes, Paris, PUF, 1997 p.4 3 Pablo Gutiérrez, Amor y Guerra. Sobre el nacimiento de la ciudad. Santiago, Impreso en Talleres de Editorial Universitaria 1993 - 82 -


sociedad; lo que Rolando Mellafe ha denominado la captura del poder 4 . A esto debemos agregar la conquista de los vientres de las mujeres originarias de estos territorios, pues es desde ellas que se gestarán las nuevas poblaciones que serán lo que conocemos como población chilena. Paralelamente a la conquista bélica de los territorios y de los vientres, se fueron estableciendo en ellos asentamientos de poder organizados en torno a centros administrativos y ciudades-fuertes, desde donde se originaron las actuales ciudades de nuestra sociedad. En este contexto fue donde se aprendieron esencialmente las nuevas formas de vida, comportamientos, creencias, la religión y normativas impuestas por el grupo conquistador que coexistieron con las prácticas de la población indígena. El hecho mismo de la fundación de la ciudad de Santiago significara una lucha violenta por la ocupación del territorio y la consiguiente respuesta de las poblaciones indígenas según lo consignan los cronistas de la época nos permite hablar en el caso de Santiago de una ciudad que se fundo en la acción violenta creando desde ese momento una tensión territorial, espacial, étnica, sexuada impregnada desde la violencia y que va a tener alcances incluso en la transformación de las mentalidades en la medida que desde ese acontecer se buscara imponer la cosmovisión occidental cristiano católica en los nuevos territorios conquistados. Para poder entender la participación de las mujeres en el modelamiento incluso arquitectónico de los espacios, se puede partir de lo que P. Ricoeur denomino el “tercer espacio” que es donde se sitúa el acto de habitar. “Es en los confines del espacio vivido y del espacio geométrico que se sitúa el acto de habitar. Y el acto de habitar es sólo puesto en el lugar por el acto de construir. Por lo tanto, es la arquitectura que pone al día la extraordinaria composición que forman en conjunto el espacio geométrico y el espacio desplegado por la condición corporal. La correlación entre habitar y construir es producida entonces en un tercer espacio, las localidades espaciales correspondientes a los tiempos del calendario. Este tercer espacio puede ser interpretado tanto como un encuadre geométrico del espacio vivido, el de las «plazas», así como una superposición de «plazas» sobre localidades cualesquiera 5 .” Es lo que encontramos en el hecho mismo de la fundación de la ciudad de Santiago; la ocupación del territorio y la respuesta de las poblaciones indígenas, indica la activa participación de las poblaciones en la construcción de dichas ciudades. Encontrándose al mismo tiempo una participación sexuada de la ocupación de los espacios, del espacio. El lugar y los lugares se irán definiendo y construyendo en el acto del habitar, del morar según los requerimientos estratégicos, los materiales disponibles y las técnicas de la época en los enclaves geográficos definidos. En trabajos recientes se ha puesto de manifiesto la presencia activa de mujeres en la sociedad colonial; las encontramos en la ciudad en el comercio establecido y callejero, en la administración de las haciendas, en la activa participación de preservación de linajes y patrimonios, fundando capellanías y testando para preservar sus bienes para su descendencia, participando activamente en las fiestas públicas religiosas y en las rogativas de la ciudad, en la interacción cotidiana y en una activa 4 5

Rolando Mellafe Rojas Historia Social de Chile y América. Editorial Universitaria, Santiago, 1986. Paul Ricoeur, La Mémoire, L’Historie, L’Oubli, I. L’espace habité, Paris, Seuil, 2000 pp.186-187 - 83 -


vida conventual, realizando transacciones comerciales y disputando su buen comportamiento en los juicios 6 , mujeres que al decir de Lucía Invernizzi traspasan “el jardín cerrado” en el que la legislación de la época o la historiografía las había representado hasta hace algunos años, “que de distintas maneras y en distintos grados se empeñan en modificar los límites, carácter y sentido del jardín cerrado en el que el sistema patriarcal las recluye 7 ”. Su presencia impregna la ciudad de Santiago en un habitar que transita entre los hogares, las calles, las plazas y los barrios. Por otra parte con las especificaciones geográficas estratégicas de los conquistadores se va dando vida a los organismos y estructuras que ordenaran el cotidiano vivir desde las normativas reales y eclesiásticas en el acto del habitar y transitar donde toman forma los comportamientos de las poblaciones. En este ordenamiento, las poblaciones indias, las mujeres y los esclavos no tenían participación en dichas orientaciones, estas hacían partícipe sólo a las poblaciones comprendidas en la categoría de vecinos, que estaba estipulada para hombres blancos, propietarios en la legislación. Siguiendo con la idea de M. de Certeau, que las fuentes requieren también hoy en día un gesto fundador, significado como ayer por la combinación de un lugar, de un “aparato” y de técnicas: no hay trabajo que no tenga que utilizar de un modo diferente los fondos conocidos, y que no tenga que cambiar el funcionamiento de archivos definidos hasta ahora para usos diversos, convierte en documentos a las 6

María Elisa Puig, Pasos callados. Participación de las mujeres en el espacio público. Santiago 1598-1647. Tesis de Licenciatura en Historia, Departamento de ciencias Históricas, Facultad de Filosofía y Humanidades, Santiago, 2005; Maria Eugenia Albornoz Vásquez Violencias, género y representaciones : la injuria de palabra en Santiago de Chile :(1672-1822) ,Tesis de Magíster, CEGECAL, Universidad de Chile, Santiago, 2003; Myriam Muñoz Vergara, Mariela Román Soto, Mujeres negras en el Chile colonial del siglo XVIII: esclavitud, silencios y representaciones . Tesis de Licenciatura, Departamento de Ciencias Históricas, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile, 2001;Ximena Azua Ríos, Testamentos de mujeres del siglo XVII en Chile: discursos para la muerte?, Tesis Magíster, CEAL, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile,2001; Margarita Iglesias Saldaña Pobres, pecadoras y conversas : mujeres indígenas del siglo XVII a través de sus testamentos . en Revista de Estudios Indígenas Nº 5, Departamento de Ciencias Históricas, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile, 2001; Ximena Cortez g., y Bernardo, González M., “Capellanías fundadas por mujeres: lo laico y lo religioso en el patrimonio femenino (siglos XVII-XVIII)” En Jornadas de Historia de las Mentalidades, Homenaje a Georges Duby, Universidad de Chile, 2000 Las recaderas de la Colonia o las sirvientas de razón. En Revista Nomadías, Monográfica Nº 1, PEGECAL, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile, 1999; Ximena Azua Rios, Las prácticas judiciales de la Colonia. Siglo XVII-XVIII. Historia de nuestras bisabuelas. Tesis de Licenciatura, Departamento de Literatura, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile; Cecilia Salinas, Las Chilenas de la Colonia, Virtud Sumisa, Amor Rebelde. Ediciones Lom. Santiago, 1994; Rosa Soto L., "Negras esclavas. Las otras mujeres de la Colonia" Ediciones Sur Nº 21. Varios autores, Santiago 1992; Adriana Valdés, El Espacio Literario de la Mujer en la Colonia. En Grau, Olga. Ed. Ver Desde la Mujer. Ediciones La Morada. Edit. Cuarto Propio. 1992 Santiago Rosa Soto L. "La Mujer Negra en el Reino de Chile, Siglos XVII-XVIII". Tesis para optar al grado de Magister en Historia. Univ. de Santiago. Santiago, 1988; Sergio Vergara Q.Cartas de Mujeres en Chile (1630-1881) Ed. Andrés Bello. Santiago 1987; Ursula Suárez, Relación Autobiográfica.Biblioteca Nacional Santiago. 1984.; Lucía.Santa Cruz, "La Mujer en el Reino de Chile vista por cronistas y viajeros" en Tres Ensayos Sobre la Mujer Chilena Edit. Universitaria. Santiago, 1978. Lucía Invernizzi “Desde la celda y el jardín cerrado a espacios de libertad. Imágenes y Voces de mujeres en textos coloniales chilenos” En Cyberhumanitatis Nº 19 www.cyberhumanitatis.cl ; Imágenes de Mujer en testamentos chilenos del siglo XVII, En Revista chilena de Literatura Nº 16, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile. L Invernizzi et al. Viejos documentos. Nuevas miradas. Testamentos de mujeres chilenas en el siglo XVII. En Mujeres Ausentes. Miradas presentes. Actas de las IV Jornadas de Historia de la Mujer, Universidad de Chile, LOM, Santiago, 2001, Editor Sergio Vergara. 7 Lucía Invernizzi, Desde la celda…op.cit - 84 -


herramientas, a las recetas de cocina, a las canciones, a la imaginería popular, a la distribución de los terrenos, a la topografía urbana, etcétera. No se trata de hacer hablar a esos “sectores inmensos que duermen en la documentación, de dar voz a un silencio o efectividad a un posible. Se trata de cambiar una cosa, que tenía ya su condición y desempeñaba su papel, en otra cosa que funcione de una manera distinta 8 ”. Como bien lo describe Michel de Certeau, el poner los elementos en correlación de forma optativa no significa necesariamente cambiar estos elementos, pero si a través de las relaciones esclarecer aspectos nuevos de la historia. Este es un de los mayores desafíos de la historia de las mujeres. Al existir percepciones y construcciones diferentes, tanto de los conquistadores como de las poblaciones originarias respecto a los ordenes del mundo, de la religión de la cultura de la sociabilidad se instalará en Chile, como en los territorios de Hispanoamérica, una tensión permanente en la construcción de las nuevas sociedades que se establecerán desde estos núcleos diferenciados económica, social, cultural, étnica y que sexuará los lugares, lo hábitos, los símbolos, impregnando los imaginarios para redefinir lo social desde los compartamientos diferenciados étnico, social y sexualmente. Partiendo del hecho que las sociedades las construiríamos y habitaríamos todos los seres humanos, hombres y mujeres y que lo que define nuestro lugar en ella no son solo nuestra situación productiva y reproductiva como lo demostraron Marx y Engels a través del materialismo histórico, sino que también los ordenamientos jurídicos, espaciales , sociales, étnicos y sexuales que se han ido estableciendo en momentos y épocas distintas; lugares, estructuras, ordenamientos y espacios: dispositivos de poderes que se construyen , y que han sexuado el espacio y los imaginarios en la medida que estas jerarquías también definirían el lugar de las mujeres y hombres en ellos. Es decir lo que Foucault llamó “sociedades de disciplinamiento o disciplinarias” en lo que el define la edad del control social a partir de la concepción panóptica de Jeremy Bentham que previó y presentó una sociedad de vigilancia, de gran ortopedia social que programó, describió y definió de forma precisa las formas de poder, en que incluso vivimos actualmente. Este modelo que M Foucault presenta en Vigilar y Castigar cuándo analiza el panóptico, que “permite un tipo de poder del espíritu sobre el espíritu, una especie de institución que vale tanto para las escuelas como para los 9 hospitales, las prisiones, los reformatorios, los hospicios, o las fábricas” . Para nosotros este modelo se inscribe también en la sexuación del espacio desde la primera época de fundación de la ciudad de Santiago ya que la misma ubicación de la ciudad, en lo que conocemos como la plaza de armas actual, encontramos la primera disposición espacial con sus regulaciones y dispositivos de poderes, de gobierno, legislativos, normativos, Cabildo y religiosos, eclesiásticos, así como los dispositivos menos evidentes de control étnico, de la sexualidad y la diferenciación sexuada del espacio si seguimos la idea panóptica de las sociedades disciplinarias del antiguo régimen. 8

Michel de Certeau La Escritura de la Historia, Mexico, Universidad Iberoamericana, 1993 (3ª)La operación historiográfica, pp.87-88 (1978) 9 M. Foucault La verdad y las formas jurídicas. Gedisa, Barcelona, 2003 pág. 103 - 85 -


El panóptico es la utopía de una sociedad y un tipo de poder que es, en el fondo, la sociedad que actualmente conocemos, una utopía que efectivamente se realizó y realiza. Este tipo de poder decía M. Foucault bien puede recibir el nombre de “panoptismo” y podríamos decir que aún en el siglo XXI, nos encontramos en este tipo de dispositivo con complejizaciones mayores que la propuesta por Bentham en el siglo XVII o las ya analizadas por Foucault en el último tercio del siglo XX. SIGLO XVII Y SEXUACIÓN DEL ESPACIO Y DISPOSITIVOS DE PODER Desde el panóptismo, que permite no sólo producir la vigilancia de las personas, sino que establecerla como una constante, sin interrupción y que busca ser ejercida por las personas mismas, e instituciones y representaciones sociales que construirán sobre el ejercicio de poderes apropiados o construidos, sobre ellos y que al ejercer ese poder, tiene no sólo la posibilidad de vigilar, sino también de construir un saber que se representara para toda la sociedad, al decir de R. Chartier, para que sea perceptible en el todo y en cada grupo social donde cada una y cada uno reconozca A diferencia de las indagaciones su lugar de forma casi imperceptible 10 . inquisitoriales, este poder se organiza en torno a la norma, establece lo que es “normal” de lo que no lo es, que corresponde al modelo propuesto y como practicarlo. Es desde estos ordenamientos, espacial, simbólico y representativo, que se establecerá lo universal correcto, lo que se debe o no se debe hacer, este poder no se organiza en términos de presencia o ausencia, sino que en torno a la ordenanza o la norma que busca hacerse imperceptible y por lo tanto se interiorice como dado o natural, pues sería el orden natural de las cosas, los sexos, las etnias y los espacios. Esta imperceptibilidad pasa por la pedagogía permanente de las normas, sean estas eclesiásticas o laicas. Para M. Foucault el control sexual del espacio en las sociedades modernas aparecería en el siglo XVIII, por una economía de las poblaciones. Pero en los territorios conquistados y colonizados vemos aparecer muy tempranamente este control de poblaciones como parte de las tecnologías del ejercicio del poder monárquico central, que debe normar etnias, disposicionamientos socioeconómicos, vecinos propietarios blancos conquistadores, con mujeres blancas no propietarias, indios e indias, libres o esclavos de guerra, poblaciones esclavas de origen africano, hombres y mujeres que formaran la población chilena en un rápido proceso de mestizaje. Cada uno de estos grupos étnicos, sexuales y sociales deben aprender un lugar de ser y estar en la sociedad, desde el hogar, intimo, privado hasta lo público que debe tener lugares correspondientes y que encuentra una coincidencia en las tecnologías del poder desde el Estado, es decir: “la población riqueza, la población mano de obra o capacidad de trabajo, la población en equilibrio entre su propio crecimiento y los recursos de que dispone. Los gobiernos advierten que no tienen que vérsela con individuos simplemente, ni siquiera con un “pueblo”, sino con una “población” y sus fenómenos específicos, sus variables propias: natalidad, morbilidad, duración de la vida, fecundidad, estado de salud, frecuencia de enfermedades, 11 formas de alimentación y vivienda… ”, desde donde también podemos ver emerger el dispositivo sexual que acopiando el saber histórico de la Iglesia católica a través 10 11

Roger Chartier. Le Monde comme representation. En Au Bord de la Falaise, Albin Michel, Paris, 1999. M. Foucault, Historia de la Sexualidad, Siglo XXI, Buenos Aires, 2002 Vol. 1 La voluntad de saber, p. 35 - 86 -


de la confesión del pecado del cuerpo y del alma donde se tipifican las conductas sexuales 12 ; desde los Estados se intentara controlar sus determinaciones y efectos, en el límite entre lo biológico y lo económico. También aparecen esas campañas sistemáticas que, junto a las exhortaciones morales y religiosas, tratan de convertir el comportamiento sexual de las parejas en una conducta económica y política concertada que el Estado y la Iglesia Católica sepan lo que sucede con el sexo de los ciudadanos y el uso que le dan, pero que cada cual, también, sea capaz de controlar su función. Entre el Estado, la Iglesia católica y el individuo, el sexo es el lugar de un desafió intimo y público, invadido por una trama de discursos, saberes, análisis y conminaciones a la sexualidad normada 13 . Así, una vez que se afianza el proceso de conquista y que el aparato monárquico puede desplegar todo su poder de organización, la ciudad de Santiago, por contingencia histórica – ubicación lejos de la frontera de guerra y central – pasa a ser el lugar adecuado para la implantación de un nuevo régimen político, social, económico y cultural, sexuado, dónde se construirá el imaginario social de la urbe colonial chilena, y la instalación de los primeros dispositivos de poder desde donde se intenta ordenar y disciplinar el comportamiento de hombres y mujeres, esclavos, indios e ibéricos. LA REAL AUDIENCIA En el primer lugar de estos dispositivos centrales en la época colonial encontramos la Real Audiencia: La Instalación física de este lugar de gobierno y regencia de la ciudad, desde el cual sólo los hombres pueden gobernar, será el lugar de dictación de las políticas que regirán como un todo universal el devenir de la capitanía general de Chile. Este primer organismo de gobierno se instala en Concepción en 1567 y en Santiago en 1607, desplegando desde aquí parte del boato del poder colonial como lo ha analizado recientemente Jaime Valenzuela y como ya lo habían puesto de manifiesto Mario Góngora, Alvaro Jara , Rolando Mellafe, Armando de Ramón y Sergio Villalobos 14 . Es el dispositivo masculino por excelencia que instala la política, la justicia, la gobernabilidad, la administración y el control sobre lo eclesiástico, desde aquí se definirá el deber ser para el conjunto de la sociedad. Las poblaciones étnicas o nacidas en Chile, no tendrán acceso al ejercicio del poder en este tipo de dispositivo, pues los oidores y funcionarios serán nombrados directamente por la Corona. El mando superior sobre los distintos territorios quedó radicado desde un principio en virreyes y gobernadores, pero fue la institución de las Reales Audiencias el principal mecanismo para reafirmar el poder real de la minoría masculina conquistadora sobre las poblaciones conquistadas vigilando el comportamiento de gobernadores y autoridades locales, laicas y eclesiásticas. Este poder fue ejercido sólo por hombres blancos ibéricos que ejercían el poder sobre el conjunto de la 12

Jean Delumeau L’Aveu et le pardon,LGF, Livre de Poche, Paris, 1998. Jaime Valenzuela Las Liturgias del poder. DIBAM, Santiago 2004 Mario Góngora, “Vagabundaje y sociedad fronteriza en Chile (siglos XVII a XIX),” Cuadernos del Centro e Estudios Socioeconómicos Nº2, 1966. Encomenderos y estancieros: estudios acerca de la constitución social aristocrática de Chile después de la conquista 1580-1660. Santiago: Universidad de Chile, Santiago,1970;Alvaro Jara Guerre et Société au Chili : essai de sociologie coloniale, Paris, Institut des Hautes Etudes de l'Amérique Latine, 1961 ; Rolando Mellafe op.cit.; Armando de Ramón ,Santiago de Chile 1541-1991. Historia de una sociedad urbana. Mapfre, Madrid, 1992; Sergio Villalobos, Historia del pueblo chileno, T IV, Editorial Universitaria, Santiago, 2000; Jaime Valenzuela Las liturgias…op.cit.

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población y eran la autoridad máxima, incluso por sobre el gobernador, para el establecimiento de la nueva sociedad. Representantes directos de la monarquía fueron los máximos tribunales reales de justicia, al mismo tiempo que ejercían funciones políticas y administrativas en el territorio de su jurisdicción. Estaban integradas por el gobernador, que fue su presidente; cuatro oidores; un fiscal; un alguacil mayor y un Teniente de Gran Chanciller; y en los escalafones inferiores por escribanos de cámara, relatores, intérpretes, ejecutores y porteros. Entre sus atribuciones gubernativas estuvieron el tomar el mando del país a falta de gobernador, funcionar como órgano consultivo de gobierno y vigilar la conducta de los corregidores a través de las visitas de tierra, por medio de las cuales los oidores debían hacer informes periódicos al rey sobre el cumplimiento de las órdenes reales y los abusos de las autoridades. En el ámbito administrativo, su función fue velar por el comportamiento de las poblaciones, así como recibir y ejecutar las órdenes reales, pudiendo suspender su aplicación y apelarlas mediante el recurso de suplicación. En materia eclesiástica, la Real Audiencia estuvo encargada de velar por el derecho de Patronato que ejercía el monarca sobre la Iglesia, así como acoger las apelaciones que sacerdotes podían hacer frente a un dictamen negativo de un tribunal eclesiástico. En un sistema judicial en el que existían múltiples jurisdicciones, las atribuciones de las Reales Audiencias se topaban en muchos casos con las de gobernadores, corregidores o cabildos, aunque ostentaba la primacía sobre todos ellos, en cuanto representante de la justicia real en estos territorios. Es en este primer organismo de poder, masculino por excelencia en donde se normara y dictaminará los comportamientos de mujeres en función de las definiciones masculinas de los deber ser y parecer. Incluso el comportamiento de las mujeres esposas, hijas o parientes de los funcionarios de la Real Audiencia tendrá prescripciones determinadas. Las mujeres de funcionarios reales, oidores, escribanos y soldados, no podían tratar ni contratar en los territorios coloniales, llegando a prohibírsele a las mujeres de los Ministros que participasen en negocios propios o ajenos o que escribiesen cartas intercediendo en favor de algún negociante. En lo que concierne a la participación pública de las mujeres de hombres de elevados puestos públicos, la legislación ordenó normas respecto a la aparición de estas en ceremonias públicas, así como en las religiosas dejándolas siempre en un estado de inferioridad respecto a sus maridos disponiéndose:"que habiendo duda sobre ceremonias tocantes a Presidente o su mujer, Ministros, la resuelva con los oidores y avisen al Consejo"; que en las capillas mayores de las catedrales no hubiera estrados de madera para las mujeres de los presidentes, oidores, etc, las que deben sentarse en la peana de la capilla mayor, por la parte de afuera en compañía de otras personas de autoridad, sus familiares y otras mujeres principales que llevasen consigo, y no indias, negras, ni mulatas", salvo en aquellos sitios donde existiera la costumbre de que estas mujeres de presidentes oidores o ministros tuvieren sus asientos en la propia capilla mayor, porque entonces debe respetarse esta 15 costumbre, que al incensar en las iglesias no se incense a las mujeres . Es que la

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José Maria Ots Cadepqui - Instituciones sociales de la América española en el período colonial, La Plata, 1934. - 88 -


mujer solo podía estar en lo público en un lugar distinto, inferior al de sus maridos que eran la representación de la autoridad y el orden establecido. EL CABILDO El segundo dispositivo, que a mi entender, tomará la forma más precisa y directa del panóptico, es el Cabildo. Arquitectónicamente, el panóptico “era un sitio en forma de anillo en medio del cual había un patio con una torre al centro. El anillo estaba dividido en pequeñas celdas que daban al interior y al exterior, y en cada una de esas pequeñas celdas, había según los objetivos de la institución, un niño aprendiendo a escribir, un obrero trabajando, un prisionero expiando sus culpas, un loco actualizando su locura, etcétera. En la torre central había un vigilante y como cada celda daba al mismo tiempo al exterior y al interior, la mirada del vigilante podía atravesar toda la celda; en ella no había ningún punto oscuro y, por consiguiente, todo lo que el individuo hacía estaba expuesto a la mirada de un vigilante que observaba a través de persianas y postigos semicerrados, de tal modo que podía ver 16 todo sin que nadie, a su vez, pudiera verlo . Al fundarse la ciudad de Santiago, el 12 de febrero de 1541, se instituyó el primer organismo que debía representar a los vecinos de la ciudad: el Cabildo, para que fueran ellos quienes actuaran en nombre del rey en algunas circunstancias, los primeros nombramientos de esta institución fueron cargos administrativos de poder masculinos: Alcaldes, regidores, mayordomo y un procurador, nombrándose a Pedro de Valdivia gobernador en propiedad. Y es aquí entonces que podemos observar el Cabildo como un panóptico social, garante de la ejecución no sólo de la norma, sino del como se debe ejercer y practicar esta norma, es decir cual es la presencia de los cuerpos en los comportamientos, y desde aquí entonces se define lo que es o no correcto en relación a las poblaciones indígenas, esclavas o mujeres que tendrán que seguir la norma masculina del deber ser para la sociedad colonial. Las primeras ordenanzas del cabildo en Chile colonial, dan cuenta de la necesidad de regular el espacio y el ordenamiento del mismo. Las primeras reglamentaciones buscan ordenar el poblamiento de la ciudad fijando normativas para entrar y salir de ella, así como las reglas del estar. Desde estas primeras ordenaciones en la ciudad de Santiago, se busca regular el espacio y las formas de comportarse de los diferentes sectores sociales y étnicos que la habitan: vecinos, indios, y lo que se denomina a principios del siglo XVII como forasteros, sin especificar a que hacen referencia 17 . Vemos así que ya desde los inicios del siglo XVII la estratificación social, étnica y sexual comienza a instalarse desde la normativa en Chile colonial Según las Leyes de Indias, tendrán calidad de vecinos solo los hombres propietarios y “que no pueden ser elegidos para los oficios de Cabildo o otros concejales ninguna persona que no 16

Michel Foucault Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión, Ed. Siglo XXI, Madrid, 2000 Actas del Cabildo, en José Toribio Medina Colección de Historiadores de Chile y Documentos Relativos a la Historia Nacional, Compilador: José Toribio Medina, Tomos: XVII, XXIV, XXV, XXVIII, XXX, XXXII, XXXIII, Actas del Cabildo, Vol. II, VI, VII, VIII, X, XII, XIII, Imprenta Elzeviriana, Santiago, 1898, 1901, 1902, 1905,1906. 17

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sean vecinos y el que tuviere casa poblada, aunque no sea encomendero de indios, se entienda ser vecino 18 ” es decir se buscabas asegurar las primeras orientaciones de la Corona que se hiciera prevalecer la repartición de tierras, solares y cargos públicos en aquellos fundadores-conquistadores de las ciudades 19 . Estas ordenanzas de Cabildo dan cuenta de la ciudad como lugar donde mujeres y hombres se encuentran en constante relación, día a día en una multiplicidad y diversidad de espacios que van desde la casa, a las calles y viceversa. Mujeres y hombres, viven, de alguna manera en los espacios urbanos, un entremezclamiento de hecho y no de derecho, no paritario, como lo observamos en las ordenanzas reales y su aplicación a través de los cabildos. Una forma de vida donde los hombres y las mujeres se encuentran, frente a frente permanentemente, o frecuentemente uno al lado del otro. Es así como se les ve junto en espacios diversos que definiremos como “…sexuados, donde hombres y mujeres, se evitan o buscan… El espacio regula y expresa a un tiempo esta dualidad, la torna visible 20 .” Un espacio que permanecerá y cambiará a través del tiempo ocupado indistintamente por hombres y mujeres, dependiendo de las relaciones y funciones históricamente construidas, donde se produce un encuentro de hecho a pesar de las desigualdades de derecho con predomino masculino, social y cultural. Este lugar de encuentro, la ciudad de Santiago, que desde la Colonia será un centro de poder, de administración, de comercio y de sociabilidad, -determinante en la vida de sus habitantes-, irá tomando formas y usos específicos por la ocupación en los distintos tiempos históricos, moldeado por quienes lo ocupan, hombres, mujeres, niños, y a su vez influenciando los comportamientos de las personas expresados en la sociabilidad cotidiana, creando redes de circulación y ejercicios de poderes donde se produce la sociabilidad y cotidianeidad. Esta ocupación sexuada del espacio conlleva tensiones, tanto en la relación con el entorno como entre las personas (corporales, sexuales), desiguales desde el punto de vista del derecho y de la valoración social , cultural y espacial, dada la instalación del panótismo de poder central y centralizado, a través de la legislación y la sacralización del mismo, para tratar de conseguir la recta sociabilidad “donde transmitir e imponer los valores indispensables a la organización ciudadana y sus más variados aspectos” 21 , así como un lugar de ordenamiento de las relaciones hombres mujeres, masculino/femenino. Las ordenanzas del comercio establecido (pulperías, tiendas) y callejero, que dispensan desde los alimentos:harinas, carnes, verduras, frutos, el vino o mosto, o la leña, el cebo, las velas, las telas, el cuero, los remedios, o la regulación de las aguas, las prácticas de celebraciones religiosas, incluido el ornamento de la ciudad, asi como el orientar el como transitar por las calles de la ciudad, en que horas y con que vestimentas, son parte de este control, que ordena y vigila el Cabildo. El 18

Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias. Mandadas imprimir y publicar por su Majestad Católica el Rey Carlos II. Boix Editores, Madrid, 1841.Libro IV, tit. 10, ley VI, p.115 19 ibid. Libro IV, tit. 6. Ley IV, p. 104. 20 Perrot, M., Femmes Publiques, Paris, Textuel, 1997, p.10. 21 Eduardo Cavieres y René Salinas, Amor, Sexo y Matrimonio en Chile tradicional, Valparaíso, Instituto de Historia Universidad Católica de Valparaiso, 1991, p. 37. - 90 -


comportamiento de las y los habitantes, las formas de relacionarse y las vestimentas distintivas a cada etnia, son parte de este vigilar y ordenar de la ciudad. Los blancos debían estar con los blancos, los indios entre ellos y los esclavos con sus amos. La ciudad desordena y junta y entremezcla a todas estas poblaciones, hombres y mujeres que se desplazan cotidianamente en múltiples encuentros y desencuentros. A su vez también, la población en términos socio étnico se organiza según esta estructura concéntrica. Los grupos dominantes viven en las cuadras aledañas a la plaza, por su parte los españoles pobres y mestizos en las zonas periféricas a esta traza “oficial” y las castas vivirán principalmente en los barrios conocidos como la Chimba – lado norte del río – y la Cañadilla –bordeando el lado sur del cauce – A su vez los límites de la traza “oficial” están señalados por las instituciones religiosas que cercaban espacial y visualmente, ya que sus construcciones con grandes torres y la altura general de sus edificaciones conformaban una especie de barrera. Me parece que el tema del control de las borracheras de las castas puede ser entendido bajo esta óptica, porque se debe tener en cuenta que la población india y escalva africana que habitaba los extramuros de la ciudad conforman la mano de obra y el personal de servicio de la misma, por lo tanto el control de sus movimientos, conductas y gestualidades, apunta también a un control de su actividad útil en cuanto al trabajo, sin dejar de lado por supuesto toda la referencia moral y de desorden público que lleva implícito este control. DISPOSITIVOS ECLESIÁSTICOS Entre estos dispositivos y escenificaciones de poderes centrales, se encuentra un tercero no menos importante: la iglesia Católica, que a través de sus prescripciones religiosas matrimoniales y de festejos religiosos incorpora una dimensión simbólica universal por excelencia. En primera instancia operará sobre el control del tiempo, generará el ritmo, las regularidades y repeticiones de la ciudad, para hacer una cronología útil y jerarquizada, estableciendo el tiempo de ventas, de fiestas, de procesiones, de limpieza del espacio urbano, así compondrá con sus ordenanzas el pulso de la ciudad. El Dispositivo religiosos, se instalará en la construcción misma del símbolo de la religión católica, la casa de Dios, la Catedral, emplazada en el centro de la plaza de armas, con su tribunal eclesiástico y las distribuciones de parroquias en todo el plano de de Santiago, así como en la instalación de conventos para hombres y mujeres. Además del aprendizaje obligado de la doctrina católica, el ejercicio de las prácticas religiosas estará estrictamente normado por el Arzobispado de Santiago e implementado en normativas de Cabildo y ordenado social y étnicamente a través de Cofradías, formadas por etnias sin mezclarse entre ellas; y en las fiestas religiosas, se ordenaba el orden de los participantes y las vestimentas que debían portar cada etnia para ser identificados sin confusión públicamente. En el plano de la formación social, la instalación del dispositivo matrimonial buscara dar cuenta de una reproducción social bajos las normas occidentales que se irán - 91 -


perfilando en su versión colonizada en las sociedades hispanoamericanas. El matrimonio como un dispositivo que busca normar los comportamientos sexuales para la reproducción, así sea este ficticio ya que sólo la minoría de la población contraía el vínculo por lo dificultoso y caro y porque el emparejamiento para vivir la sexualidad o establecer núcleos familiares no pasaba necesariamente por el vínculo matrimonial. Los últimos dos parámetros son la articulación del cuerpo objeto, en el mismo sentido del control de sus movimientos y organizaciones en sentido de producción útil, y finalmente la utilización exhaustiva, con la que se busca el uso útil del menor instante y menor espacio, aprovechando todos los intersticios del cuerpo individual y social. Esa recta sociabilidad impregnada de leyes, códigos, costumbres, laicos y religiosos, rectificadoras de los comportamientos humanos, que muchas veces se impone por vías normativas y represivas, es en sí una forma de violencia, que puede expresarse a través de discursos, de gestos o de castigos físicos. Para normar a las mujeres y los hombres, se partirá de un saber adquirido y practicado en la civilizaciones occidentales, que desde “…Grecia antigua piensa la ciudadanía y construye la política desde la Polis, como núcleo de decisión del poder y donde ya Pitágoras planteaba que una mujer esta siempre fuera de lugar en lo público 22 ”. Esta idea será retomada posteriormente por el cristianismo asociando a las mujeres, y específicamente sus cuerpos, a la idea de lo incontrolable, seductora y repudiable a la vez, inquieta a los organizadores de las ciudades, laicos y religiosos, quienes ven en las mujeres, así como en las multitudes, un peligro supremo 23 . Inquietudes y temores que se manifestaran en representaciones y acciones que atraviesan el tiempo y que podemos apreciar en el pensamiento simbólico de la diferencia de los sexos y que toman formas variables según las épocas y en las maneras de administrarlas desde los poderes estructuradores y ordenadores, generando múltiples tensiones en las relaciones hombres mujeres. En el caso de Chile colonial, esta idea de la diferencia de los sexos tendrá una correspondencia con la diferenciación étnica que atravesará simultáneamente a la ciudad de Santiago. Además de hombres y mujeres, la ciudad será habitada por indios e indias, esclavos y esclavas africanas y poblaciones indias esclavas prisioneras de guerra, autorizadas por la legislación real, a lo menos durante la primera mitad del siglo XVII a partir de 1608 24 , y levantada en 1679 25 . Las formas de administrar estas tensiones y sus diversas expresiones, así como las formas violentas que en muchos casos éstas adquieren, determinarán los comportamientos sociales de hombres y mujeres Como recientemente lo demostró María Elsia Puig, en su tesis de licenciatura , la ciudad de Santiago se construirá como una ciudad disciplinada que en la concepción occidental conquistadora entienden esta organización espacial urbana como la única vía posible de conformar “civilización” reforzado en la religiosa mística de la ciudad celestial, aquel fin último

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Michelle Perrot, op.cit., p.8. Ibid, p. 9. 24 Recopilación, op.cit. Libro VI, tit.II Ley XIV en 1608, p. 126 Se reafirmo esta condición de esclavitud en 1625 y 1662 y 1668 25 ibid. Libro VI, tit. II Ley XVI, p. 227 23

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que anhela todo creyente 26 , lo que permitirá el tercer dispositivo de poder central La Iglesia católica y el eclesiástico. Las liturgias del poder en sus escenificaciones a las que alude Jaime Valenzuela, no son sino la forma de las elites de imponer en la representación la perceptibilidad del poder dominante desde su construcción real y simbólica en la sociedad colonial, desde la base espacial del damero proyectándose desde el aparato institucional que la Monarquía cuya base de ejecución, control y vigilancia en las ciudades en construcción es el Cabildo, que se forma con la participación de los vecinos encomenderos y moradores “notables” los que velan por la “vida en policía” conformándose así una ciudad jerárquica y disciplinada para “el control minucioso de las operaciones del cuerpo, que garantizan la sujeción constante de sus fuerzas y les imponen una relación de docilidad-utilidad 27 ”. Cuerpo no sólo entendido en sentido de individuo, sino también como cuerpo social, en interacción con el cuerpo individual que se busca sujetar para que sea productivo en el estricto sentido del termino, útil y ordenado, que pueda producir económicamente y ser dócil sexual y socialmente. En la gestualidad corporal se incorpora lo que Foucault denomino la anatomía política del ejercicio del poder, y que en Chile colonial ha sido estudiado en relación a la población vagabunda y mestiza por Alejandra Araya 28 . La ciudad hispana en América se funda a través de una lógica de disciplina y vigilancia, que busca ordenar espacial y socialmente a cuerpos múltiples y diversos bajo la lógica masculina del ordenamiento y la sexualidad, que se ha confortado así misma desde una propuesta cristiano católica como consagración legitima. Tal como en la concepción Ibérica de El Damero para la construcción de las ciudades coloniales, desde donde se jerarquiza y da sentido al espacio, en torno a un centro de poder, que cuadricula o condiciona el crecimiento de la ciudad y que se reproduce en su traslado periférico. El Cabildo estipula, controla y vigila que todas las actividades, sean estas comerciales, sociales o religiosas- de la ciudad se realicen en su centro, es decir bajo el control del mismo. Con esta organización jerarquizada y sexuada del espacio, se produce la primera base de las sociedades disciplinarias en donde “La disciplina procede a la distribución de los individuos en el espacio 29 ”, es decir, la localización elemental o división en zonas y espacios. A cada individuo su lugar, para evitar así las distribuciones por grupos, y poder analizar las pluralidades confusas. En este sentido es preciso anular los efectos de las distribuciones indecisas. Se trata de saber dónde y cómo encontrar a los individuos, poder en cada instante vigilar la conducta de cada cual, apreciarla, sancionarla, medir las cualidades. Por lo tanto ejercer un procedimiento para dominar y para utilizar. La disciplina organiza el espacio analítico, el espacio celular, diferenciado sexual y étnicamente en Chile colonial. En este sentido, la organización del damero colonial hispano, que establece calles perfectamente trazadas en sus dimensiones y distribución geográfica puede ser asociada a la idea del Campamento militar que Foucault resalta como el modelo ideal de “observatorios”, ya que es un diagrama que está hecho para generar una 26

María Elisa Puig, Pasos callados. Participación de las mujeres en el espacio público. Santiago 15981647. Tesis de Licenciatura en Historia, Departamento de ciencias Históricas, Facultad de Filosofía y Humanidades,Santiago, 2005. 27 Michel Foucault,, Vigilarop.cit. P.141. 28 Alejandra Araya , Ociosos y Vagabundos Malentretenidos en Chile colonial, LOM, Santiago 1999 29 Foucault, Michel, Vigilar...Op. Cit. P. 145. - 93 -


visibilidad general, una “red de las miradas que se controlan unas a otras”, en este sentido señala que se desarrolla una arquitectura nueva, que ya no está organizada para “ser vista” sino para “permitir un control interior articulado y detallado” transformándose en una arquitectura que funciona como “operador para la transformación de los individuos: obra sobre aquellos a quienes abriga, permitir la presa sobre su conducta, conducir hasta ellos los efectos del poder, ofrecerlos a un conocimiento, modificarlos 30 ”. Para Alan Durston, en su análisis sobre el modelo de damero, en las ciudades coloniales, se cumplirían las dos funciones: una organización arquitectónica para ver y también para ser vista; “Vigilan, crean particiones, controlan los movimientos de los cuerpos pero a la vez se ostentan, y al hacerlo buscan ostentar un mensaje. Esta es la “voluntad de efectismo espacial” de la que habla Guarda: el Control de los movimientos tiene como objetivo exponer la población reunida a una escenografía 31 ”, situación que concordaría con la ciudad panoptizada que se va instalando en Europa central desde el siglo XVII.

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Ibíd. pp. 176-177. 31 Durston, Alan, Un régimen urbanístico en América hispánica colonial: el trazado de damero durante los siglos XVI y XVII, en revista Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile, Vol.: 28, Santiago, 1994. 31

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Espacio Regional

Año 3, Volumen 1, Osorno, 2006, pp. 95 - 101

LA SOCIEDAD EN VITRINA: MUJERES EN LA PUBLICIDAD. CHILE 1950-1960 Ana Ledesma analedesmasalse@yahoo.com Universidad de Chile Ganadora del Concurso de Alumnos de Pregrado

RESUMEN La rebelión del individuo de la época de transición que representa la década del sesenta permitió realmente el alzamiento de las voces femeninas o, más bien, estas tuvieron que acallarse en beneficio de peticiones más generales. El estudio de los avisos publicitarios presentados en las revistas femeninas permitirá responder a algunas preguntas como: ¿la liberación rompió los lazos tradicionales que atan nuestro cuerpo, que lindan nuestra identidad? , aquella libertad que fue grito de lucha y base de innumerables prerrogativas ¿sucedió realmente para la mujer y sus roles? Aquel deber ser mariano apegado a lo masculino ¿dio paso a un deber ser independiente y profesional?... Se estudiarán particularmente las relaciones que se tejen entre los discursos y los poderes. ABSTRACT The rebellion of the individual during the time of transition that represents the decade of the sixties did really allow the growth of the women voices or, in other words, they did have to shut up in the benefit of more general petitions. The study of the publicity announcements published in the feminine magazines will allow us to answer various questions like: The liberation broke the traditional connections that tie our body, that limit our identity?, this freedom that was the shout of fight and the base of multiples prerogatives, did this really happen for the women and its roles? This have to be marian attached to the masculine, gave the opportunity to a have to be independent and professional? ... We will study particularly the relations sewed between the speeches and the powers.

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La década del sesenta es vista como una bisagra histórica, un tiempo de mutaciones y pugnas ideológicas, una época de transición, de elección ‘dirigida’ entre los dos caminos que el mundo bipolar nos imponía como únicas vías válidas por las cuales transitar. A escala mundial marca la entrada de aires nuevos, los que se alejan de la mentalidad de posguerra en que se hallaba sumida la población, en especial las capas medias. Es vista como un tiempo de transformación, una época de “pelo al viento” y minifaldas, de liberación sexual y de esperanzas, un momento de emergencia de nuevos actores sociales y de nacimiento de la llamada rebelión del individuo. No obstante, y paralelamente, es el tiempo de emergencia de los movimientos de masas, dentro de los cuales las prerrogativas individuales quedaban subsumidas en peticiones generales. Se acallaron voces como las femeninas en pos del conjunto, lo mismo sucedió con los jóvenes. Pero, en el ámbito corporal femenino ¿la liberación rompió los lazos tradicionales que ‘atan’ nuestro cuerpo, que lindan nuestra identidad?, aquella libertad que fue grito de lucha y base de innumerables prerrogativas ¿sucedió realmente para la mujer y sus roles?, aquel deber ser mariano apegado a lo masculino ¿dio paso a un deber ser independiente y profesional?... Las desigualdades de género estaban legitimadas por un entramado discursivo que permitía la eficacia de las dinámicas del poder que necesariamente están presentes en la exclusión de las mujeres: “Los discursos y los mitos sociales ordenan, legitiman, disciplinan, definen el lugar de los actores de las desigualdades en los espacios sociales y subjetivos” 1 . Situar la naturaleza social del poder implica preguntarse sobre sus dispositivos, no sólo en lo que respecta a la organización de la sociedad y sus instituciones, sino adentrarse en la subjetividad de hombres y mujeres y -como es el caso de la presente ponencia- indagar cómo operan en ello las ‘tecnologías sociales de manipulación de los deseos’. Dentro de éstas, la publicidad es una herramienta eficaz de manipulación, sutil, silenciosa, pero altamente efectiva y que nos posibilita adentrarnos en el brumoso mundo del imaginario social (en tanto universos de significaciones que instituyen una sociedad) y así develar los cambios y perpetuaciones que en él se generaron entre las décadas del cincuenta y sesenta en Chile. La publicidad, como dispositivo de poder, nos permite articular las generalidades de su ejercicio, debido a la posibilidad de generar análisis más puntuales sin perder de vista sus ramificaciones en la sociedad, en términos foucaultianos, estamos investigando las microfísicas del poder 2 . Este tipo de estudio permite ver las estrategias, conjunciones, articulaciones, complicidades y mediaciones entre macro y micro poderes, entre los procesos sociales y sus actores. Teniendo presente que el orden social es fundamentalmente un orden simbólico, en el que el hombre esta inserto en medio de redes de significación que él mismo ha creado, siendo parte de aquel ‘pensamiento operante’ que nos impulsa; en medio de una red interpretativa de significaciones, en la producción subjetiva de la realidad que finalmente, permite a los sujetos ser actores dentro de la vida cotidiana: “la realidad es una construcción social a través de la cual los sujetos exteriorizan e internalizan los significados que sus propios colectivos legitiman como reales. El centro de su atención estará puesto en el sentido de las acciones sociales y en las estructuraciones simbólicas que más allá del 1

Fernández Ana, (Comp.), Las mujeres en la imaginación colectiva. Una historia de discriminación y resistencias, Ed. Paidos, Argentina, 1992, p. 13 2 Foucault, M., La microfísica del poder, Editorial La Piqueta, Barcelona, 1980. - 96 -


individuo, configuran la subjetividad y conciencia de los sujetos” 3 , en otras palabras, su identidad. La publicidad, se ‘cuela’ a través nuestros ojos llegando a conformarse en integrante del imaginario social gracias a la legitimación que ésta aporta a las líneas demarcadoras de ideales. Implica desde su origen, una complicidad con lo instituido y por ende, una mediación entre lo macro y lo micro, una herramienta útil de promoción de figuraciones discursivas y corporales que demarcan los márgenes a los cuales, consciente o inconscientemente, nos adecuamos, aquel llamado discurso del orden. Así, una sociedad es también un sistema de interpretación del mundo, es decir, de construcción de su propio mundo: es la construcción social de la realidad 4 . En los avisos publicitarios no sólo se incluyen discursos escritos, sino que se incorporan las figuraciones o representaciones físicas para reforzarlo. Esta ‘materialización’ visual de los protagonistas de los avisos nos abre una ventana por la cual asomarnos. La corporalidad y las formas en que ésta se ha tratado y representado nos hablan de prácticas sociales cotidianas que nos ayudarían a descubrir cambios lentos, pero determinantes para una sociedad. El cuerpo es un documento que nos revela, a través de los cambios en los modos de representarse, los cambios en las mentalidades, en los paradigmas y modelos sociales imperantes en cada época. Le Goff afirma que el cuerpo, en relación con los medios de comunicación masiva, se convierten en un “nuevo estatuto del acontecimiento histórico a partir de la existencia de los medios contemporáneos (...) los productos mediáticos asumen el carácter de construcciones, tal cual ocurre con cualquier otro 5 documento histórico” , conformando de este modo la “constitución de una semiótica de la historia, en tanto los documentos pasan a ser signos de acontecimientos que el historiador transforma en hechos” 6 . Sin embargo, “lo que nos preocupa son las relaciones entre discursos: el modo de darse a ver de algo (el cuerpo) y los tránsitos que hacen posible que así se manifieste” 7 . La publicidad es un escaparate social en el que se muestra al cuerpo, se (re) crea, se idealiza, se avala y consolida un modelo: “La publicidad no sólo comporta imágenes del cuerpo, cosa que es plenamente cierta; además puede decirse que a partir de cierto momento ‘captura’ al cuerpo. Le asigna un tipo de operatividad semiótica que se disocia del mundo de referencias asociable con el producto o servicio 8 .

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Sepúlveda, L. Notas para una introducción a la metodología cualitativa, Documento de trabajo ECO, Santiago, 1994, p. 2 4 Este concepto fue extraído de Berger P., Luckmann T., La construcción social de la realidad, Editores Amorrortu, Buenos Aires, 1998 5 Le Goff, J. Historia y memoria, Paris, Ed. Gallimard-Folio, 1981, p.346. Citado por Traversa O, Cuerpos de papel. Figuraciones del cuerpo a través de la prensa. 1918-1940, Ed. Gedisa, Barcelona, 1997, p.59 6 Ibíd. , p.62. 7 Ibídem 8 Ibíd. , p. 25

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La razón por la que elegí la publicidad de éste periodo como ‘vestigio’ 9 en el cual basar mi investigación es que a través de ella y gracias a su implementación como medio de acción social directa 10 , es decir, con el desarrollo de la psicología experimental y su aplicación a la publicidad, es posible retratar a la sociedad, en especial a las mujeres quienes siguen siendo las protagonistas de la mayoría de los anuncios. Este retrato, si bien es idealizado, no es menos real en cuanto que la elección colectiva de un producto está determinada por la identificación que la audiencia sienta frente a las imágenes y los discursos que en él se representan, poseen, por ende, un grado de consonancia con la realidad ‘objetiva’, así como con los ideales a los que de una manera u otra aspiran los sujetos, pues, “Lo vivido y lo imaginario se empujan” 11 . Las revistas desde las que extraje los anuncios publicitarios son Confidencias, Rosita y Eva, todas pertenecientes al grupo editorial ZigZag, todas dirigidas por una mujer 12 . Los anuncios publicados en ellas y seleccionados por mí, suman un total de 718. Luego de subdividirlos en tres tópicos temáticos, según los lugares y funciones corporales existentes en ellos (cuerpo productivo, en cuanto a las mujeres, su cuerpo y el trabajo; cuerpo erótico, en lo referente a la responsabilidad de ser bellas y a las seducciones y embrujos utilizados para ello; cuerpo biológico, en cuanto al cuerpo femenino como órgano, tomando en cuenta la salud, la enfermedad y la higiene) y, gracias a su cuantificación, determinar como se articulan para generar una identidad femenina específica, dentro de las tres ‘mujer-modelo’ a las que aludo en esta investigación (mujer madre, en cuanto a la mujer como vientre y a la maternidad como requisito, mujer esposa, el legado de la virgen maría, la mujer como sombra. Obligatoriedad matrimonial y sumisión; mujer individuo, en cuanto a la mujer como sujeto individual, esculpiendo su destino) es la que domina y se impone en cada mujer. La preeminencia de alguno de los tres tópicos analizados se genera, en parte, por la pertenencia femenina a un determinado estrato social, por el lugar que dentro de éstos ocupa el cuerpo, por la función que ejerce y por la forma en que es ‘liberado’. 9

“Tradicionalmente el historiador ha llamado a sus documentos ‘fuentes’ , como si se dedicaran a llenar sus cubos en el río de la verdad y sus relatos fueran haciéndose más puros a medida que se acercaran más a los orígenes. La metáfora es muy vívida, pero también equívoca, por cuanto implica la posibilidad de realizar una exposición del pasado libre de la contaminación de intermediarios, entre ellos no sólo los historiadores de épocas pretéritas, sino también los archiveros que ordenaron los documentos, los escribas que los copiaron y los testigos cuyas palabras fueron recogidas. Como decía hace medio siglo el historiador holandés Gustaaf Renier (1892-1962), convendría sustituir la idea de fuentes por la de ‘vestigios’ del pasado en el presente” Burke, P., Visto y no visto. El uso de la imagen como documento histórico, Editorial Crítica, Barcelona, 2001, p.16. 10 “Con la segunda guerra mundial y la financiación que de ella se derivó en proyectos militares destinados al desarrollo de técnicas de propaganda y persuasión, la psicología norteamericana alcanzó un notable desarrollo en el estudio de los efectos de la comunicación social. Fue precisamente la psicología experimental (desarrollada entre 1950 y 1970, en la Universidad de Yale, EE.UU.) la encargada de desarrollar técnicas de persuasión capaces de incrementar el escaso poder de influencia que había descrito la sociología. Con Carl Iver Hovland se inicia la formación de una denominada ‘retórica científica’, capaz de incrementar el cambio de opinión o de perfeccionar el reforzamiento de las actitudes(...) El modelo de psicología experimental (...) dará lugar a un conjunto de técnicas de gran eficacia persuasiva en su aplicación a la publicidad, a la propaganda política y, en general, a todos los mensajes producidos masivamente y destinados a las audiencias de los medios de comunicación” Diccionario de Ciencias y Técnicas de la Comunicación, Director Ángel Benito, Ediciones Paulinas, Madrid, 1995. p.432 11 Anne Higonnet, “Mujeres, Imágenes y Representaciones”, Ibíd., p. 391 12 Confidencias una revista por mes (144 en total –1952-1964), para Rosita y Eva una por semestre (24 cada una), generando un hábeas total de 194. - 98 -


Los discursos normativos que imperaban para las mujeres entre las décadas del cincuenta y sesenta en Chile, vehiculizadas por medio de la publicidad -entendiéndola como una posición estratégica para ejercer el poder- avisada en las revistas están apegados a los que tradicionalmente se asociaban a nuestro género. Una mujer debía ser hogareña, desempeñar bien sus labores dentro del hogar: cocinar, limpiar, coser, tejer, atender a los habitantes de la casa, embellecerla... en una frase, hacer confortable para los demás integrantes del grupo familiar aquel espacio privado. Debía mantenerse dentro de los lindes de lo que se consideraba correcto para el cuerpo femenino: delgadez, delicadeza en los gestos, movimientos y sonidos; anular sus olores corporales, tanto los del sudor como los del aliento; embellecerse a través del uso de maquillaje y del vestuario. Ser deseable, tanto en el sentido físico, como representativo en cuanto al rol que debía ejercer. Sin embargo, también emergen espacios nuevos, espacios de ‘fuga’ a los tradicionales, como el ejercer alguna profesión, el ser responsables del control del consumo –tanto de nuestro presupuesto como del familiar-, ser quien introduce hábitos al interior de la familia, etcétera. Los nuevos prototipos femeninos que implican estos nuevos espacios, son anunciados en las revistas, sin embargo, en vez de describirlas tomándolas como eje, el centro discursivo son los hombres, pues, por ejemplo, la profesión es más un nuevo mercado matrimonial que la realización de intereses personales o el desarrollo de la vocación. Dentro de los avisos publicitarios reseñados en esta tesina existen discursos normativos que se relacionan sólo con la mujer como parte de la familia. Cuando se la ve como individuo, como capaz de autosustentarse a través de su trabajo (asociándolo a ejercer una profesión) siempre está ligada al cuerpo erótico, es decir, el fin último no es ser profesional, sino ser bella y atractiva para los hombres. Cuando se las incita a trabajar, también se hace para un fin familiar y no individual. Puedo concluir entonces, que pese a las transformaciones sucedidas, nuestra identidad permanece, en sus lindes generales, igual. Para la clase alta (o media alta, pues esta última tiene la aspiración de llegar a ser ‘como’ la anterior), su cuerpo productivo es el lugar de su ‘liberación’, pues gracias a él la mujer se independiza del hombre, es allí donde encuentra su espacio de fuga. En cuanto al cuerpo erótico, éste vértice continua respondiendo a patrones patriarcales que impiden que nuestra liberación sea completa. Se nos retrata más como esposa que independientes, incluso más que como madres. Se produce, dentro de esta lógica corporal, un desligamiento temprano de sus hijos (inscripción en jardines y guarderías, o delegación de su cuidado a la hija mayor, la abuela o al servicio doméstico) para dedicarse a sí misma, cuidar su cuerpo y embellecerse para su esposo. Las mujeres de clase media baja y clase popular, son representadas más como madres que como esposas. Su cuerpo productivo, si bien se encuentra activo, sigue buscando la ‘protección’ del marido, esperan que él sea el principal sustentador del hogar perpetuándose así aquel hombre ausente pero patrocinador. Paralelamente, su rol de madre esta fuertemente arraigado, la desvinculación de los hijos esta determinada por su capacidad para alimentarlos, pero de no presentarse ninguna adversidad, el hijo podría quedarse allí, incluso formar en el mismo núcleo su familia. Su cuerpo erótico no es cultivado, en él se encuentra la ‘liberación’ de éste segmento social. No le preocupa tanto su vestimenta, ni su piel (acompañado de la imposibilidad económica de preocuparse por ellas mismas, en pos de sus hijos). - 99 -


Si bien la belleza está más ligada al estrato superior en la escala social 13 , la publicidad incorpora la belleza como una norma que todas deben seguir: “...al suceder a la prisión doméstica, la prisión estética permitiría reproducir la subordinación tradicional de las mujeres” 14 . El cuerpo erótico y la mujer esposa son los tópicos de análisis que más se repiten en los avisos durante todo el lapso temporal de mi investigación, son los ‘mandamientos’ para las mujeres. La diferencia radica en que mientras la mujer oligarca es esposa, la mujer más popular es dueña de casa. La “liberación” femenina tiene, por tanto, diferentes versiones, cada una lindada por las condiciones socioeconómicas en las que se desenvuelven. La identidad femenina está determinada por la forma en que se conjuguen los tres vértices antes nombrados. Dependerá de cual se encuentre en su extremo superior, la forma en que la mujer se ‘liberara’ y construirá su propia identidad. En este proceso de construcción interfieren los medios de comunicación masiva influyendo en lo que es considerado socialmente como correcto, forman y difunden una imagen femenina que se aloja en el inconsciente colectivo y limita nuestra identidad Las revistas femeninas se transforman en un actor social más. Pese a la hegemonía cultural que poseen, las mujeres no cambian simplemente por leerlas -sumado a que su lectura es de carácter electivo- las revistas son, por tanto, un actor. La naturaleza de éste documento lo valida (si no, no funcionaría). De todas maneras, debo enfatizar que el principal rol femenino de la época es el de consumidora. La mujer en la economía y el consumo cruza las capas sociales, ella es la encargada de las compras familiares, quien maneja el presupuesto. No podemos olvidar que el consumo, dentro del sistema capitalista moderno, está guiado por los deseos y la publicidad es una máquina reproductora de éstos. El cuerpo se convierte en la única forma de instalarse en el espacio público, no me refiero sólo al aspecto físico, en cuanto somos carne, sino que ello tiene como condición y consecuencia un cuerpo disciplinado, tan lejos y tan cerca del nuevo entramado identitario que las nacientes imágenes femeninas poseen, aquellas que emergen del ‘cuarto propio’-aquella intimidad que es el encuentro con la propia conciencia de sí, un volverse sobre sí mismo- para situarse en el mundo público, entendiéndolo como un espacio simbólico en donde ínter subjetividades entran en relaciones de comunicación y deliberación; entran en un ‘juego de poder’ dentro de la invariable estructural de jerarquización de los espacios sociales, en la que la preeminencia del espacio público es clave, pues es en él donde se encuentra el valor moderno de la libertad, se hallan las formas de trascender, distinguirse, diferenciarse, dejando al espacio privado como un territorio de dependencias, que unido a la ‘rutina’ de la sobrevivencia, imposibilitan la capacidad de generar pensamiento y discurso, pues están cruzados con el valor de la igualdad. De este modo vemos como al remitírsenos al espacio privado, se nos intenta desapropiar de nuestro poder, de nuestra capacidad de generar un discurso autónomo.

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Le Breton, La sociología del cuerpo, Ed. Nueva Visión, Buenos Aires, 2002. Lipovetsky, Gilles, La tercera mujer. Permanencia y revolución de lo femenino, Editorial Anagrama, Barcelona 1999, p.126

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Hasta el día de hoy, según un estudio de la Universidad de Chile y la Comunidad Mujer publicado en la revista Ya el año 2004, se patentiza el hecho que la mujer chilena, debido al peso del conservadurismo y del machismo general que la proporción de mujeres en la población activa llegue al 33%, mientras que el porcentaje en el ámbito latinoamericano y europeo llega al 44%. Éste es el denominado “Efecto mochila” que no permite que ejerzamos nuestras profesiones sin un sentimiento de culpa, sin sentir que abandonamos nuestra ‘obligación’ de ser madres y esposas. Este efecto es reflejado en un cuadro incorporado al artículo publicado en la revista, que demuestra el apego que ambos discursos dominantes poseen en la determinación de la identidad femenina. En él se toman tres variables, la edad de las entrevistadas, sus años de escolaridad y su estado civil, demostrándonos que el peso del machismo disminuye según su edad y su cultura, pero mientras el machismo baja, el conservadurismo aumenta o se mantiene: INDICES DE MACHISMO Y CONSERVADURISMO Variable Edad 18-24 25-40 41-60 Años de escolaridad 0-8 9-12 13-17 18 y más Estado civil Casada No casada

Machismo %

Conservador %

27 44 51

49 62 67

67 35 25 17

70 55 60 61

49 39

69 54

Fuente: Estudio Universidad de Chile y Comunidad Mujer.

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Podemos darnos cuenta que, pese a la ‘liberación’ de la que hemos sido protagonistas, nuestro propio género la limita, somos nuestras propias carcelarias, quienes construimos y perpetuamos la jaula del deber ser.

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Gálvez, Karim, Estudio revela el “efecto mochila”: Los factores que impiden el trabajo femenino, Revista Ya El mercurio, Santiago, 12 de Octubre de 2004, p.33 - 101 -


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Espacio Regional

Año 3, Volumen 1, Osorno, 2006, pp. 103 - 110

“ESPACIOS Y DISCURSOS DE LA VIOLENCIA EN UNA SOCIEDAD FRACTURADA: VALDIVIA FRENTE AL CHILE TRADICIONAL (18401857)” Jorge Muñoz Sougarret munozsougarret@yahoo.es Universidad de Los Lagos Ganador del Concurso de Alumnos de Pregrado RESUMEN Uno de los principales supuestos en los que se ha basado la historiografía nacional – desde el periódo republicano hasta hoy- es la inamovilidad de las bases del Chile Tradicional. La sociedad patriarcal, y su división de roles, han sido los cimientos de buena parte de las investigaciones sobre la violencia decimonónica. Pero la falta de un análisis profundo de las periferias de este Chile tradicional –junto a sus dinámicas y coyunturas- han generado una percepción viciada del conjunto. Aunque esta Ponencia no planea solucionar todos los problemas -e incongruenciasque presenta el modelo de Chile tradicional, sí sirve como punto de inicio para una nueva serie de lecturas de este periódo del país y sus diversas coyunturas.

ABSTRACT One of the main supposition of the national historiography – from the republican period until now – is the immobility of the bases of traditional Chile. The patriarchal society, and its division of roles, has been the cements of the major part of the researches on the violence of the XIXth century. But the lack of a profound analysis of the peripheries of this traditional Chile – with its dynamics and conjunctures – has generated a wrong perception of the phenomenon. Even if this exposition does not intent to give a solution to all the problems, -and contradictions – that present the model of the traditional Chile, it can be used as a starting point for a new type of lectures on this period of the country and its various conjunctures.

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PRESENTACIÓN Cuando se inserta la violencia dentro del estudio historiográfico –hacia mediados del siglo pasado en el ambiente europeo y sólo hacia fines de la década de 1980 en el país- lo hace con un marcado sesgo político. El estudio de los denominados Movimientos espontáneos responden en su lectura a la búsqueda de motivos, secuencias o procesos primigenios que explicarían la entrada futura de los grupos sociales en política (entrada definida discursivamente con la Revolución francesa). A su vez, el estudio de la violencia interpersonal quedó relegado al ámbito de la Historia de la familia o como un evento demostrativo del tipo de dinámicas que se producían dentro de la sociedad. Ambos conceptos amparados en la idea de una sociedad patriarcal sólida y definida que servía de piso a las diversas expresiones individuales, esto explicaría la relativa igualdad al analizar fenómenos en distintas sociedades occidentales u occidentalizadas. Junto con la definición del trasfondo cultural de estas sociedades patriarcales surgieron los roles y lugares de acción de sus actores. La contraposición de la vida intra/extramuros surge como uno de los conceptos más potentes de estudio, la subyugación de la mujer y su enclaustramiento en los intramuros (definidos no sólo como el hogar sino también como el barrio o el hogar materno) era contrastada con la “libertad” del Hombre y su homosociabilidad 1 extramuros . Esta diferencia de roles y espacios también produce una dicotomía en el caso de la violencia. Para el caso nacional existieron dos lugares y dos tipos de violencia: primero la violencia intramuros, dirigida principalmente contra la mujer y los hijos. Punto culmine de los procesos de dominación de la sociedad, violencia conocida y callada por el grupo en su conjunto, proceso máximo de la reafirmación del Pater familia como continuador de la tradición patriarcal 2 . Segundo la violencia extramuros, dirigida –al menos en el periódo decimonónico- hacia el igual. Violencia entre hombres, caracterizada por disputas verbales seguidas por actos de sangre, violencia amparada en la tradición y el honor. Por lo mismo retransmitida hacia los intrusos como forma de escarmiento y de mantención de los roles, entendido como intrusos tanto las mujeres como los niños que intentaban ampliar sus redes de sociabilidad a los ámbitos del extramuros (Moore, 2002; Warnes, Griller, 2003; Rodríguez, 1995). A su vez los espacios de la violencia estaban marcados por el contexto geográfico que los rodeaba, formándose dos ecuaciones básicas para el caso chileno: Monte + Día = Ambiente Rural Calle + Noche = Ambiente Urbano Ambos espacios estuvieron marcados por un proceso discursivo tanto estatal como social, desde el gobierno de Amat y Junient hasta la instauración de la Constitución 1

Entendido como lugar de homosociabilidad los lugares donde el hombre se siente partícipe de la sociedad, como el lugar de trabajo, los partidos políticos, la noche y la calle. Este último lugar considerado como la primera escuela del hombre –durante su niñez y adolescencia-, lugar donde se inicia en los ritos de la masculinidad. En el caso de los grupos inferiores donde se une lo socialmente aceptable con el delito (Olavarría, 2001ª: 18-19 y 30) 2 La agresividad potencial de las sociedades se distribuye de forma jerárquica, cosa que hasta el más ínfimo de sus actores pueda tener algún grado de dominación por sobre el nivel inferior en la escala. Al hacer esto permitimos que se reproduzca el sistema de dominación imperante al incluir en cada casa a pequeños dictadores (Storr, 1971: 26-27) - 104 -


de 1833, el Estado comienza un proceso de fuerte internalización de sus diversas herramientas de control social dentro de los grupos populares del país –entendido esto tanto física como discursivamente-, se restringió el porte de armas, se ampliaron las fuerzas del orden, se creo un discurso punitivo contra el transgresor (vago, malentretenido y corruptor del país) y se intentó expandir al máximo las redes de control judicial restándole así poder a los diversos caudillos locales; junto con esto se le entregó al pueblo nuevos iconos de identificación y se le integró –al menos discursivamente- en esta nueva nación. Frente a esta modernización del sistema colonial del Estado la respuesta popular sigue operando en las lógicas tradicionales de contención y distensión de los desórdenes sociales. Por esto lo privado no era tan privado y se confundía con la vida pública o como plantea Nicolás Corvalán: “Los ojos de los otros miraban, las voces de los otros hablaban y los juicios de los otros obligaban” (1996: 59). Las comunidades monopolizan los cánones de qué es lo correcto e incorrecto, provocando un proceso rectificador aún mayor que los organismos estatales (el caso de las Cencerradas en Europa). LA CIUDAD DE VALDIVIA FRENTE AL CHILE TRADICIONAL ¿Pero como se insertaría la ciudad de Valdivia en el contexto de este Chile tradicional? Durante el periódo de estudio –entre 1840 y 1857- la sociedad valdiviana es una sociedad en crisis. Desde su derrota en el período de Independencia ha sobrellevado una seria crisis económica, el desprecio de los grupos dirigentes centrales y un detrimento de su base social vía la llegada masiva de expulsados desde la zona central (Guarda, 1979: 61-62; Bernedo, 1999: 8). La internación de los colonos alemanes sólo viene a agravar una situación evidente, la fractura de la comunidad valdiviana 3 . La violencia en la ciudad de Valdivia no sólo sirve de vía de escape de las tensiones sino que reconfigura a la sociedad en su conjunto. Peter King al analizar el caso inglés durante éste periódo llegó a la conclusión que la violencia adolescente no iba ligada directamente a los procesos migratorios o industriales sino que sería la desestructuración social (la desaparición del tipo de sociedad que conocieron sus padres y abuelos) lo que afectaría a los jóvenes y la disipación de los roles unido a la falta de integración social serían los detonantes de este proceso de violencia (1998). Al analizar los archivos judiciales correspondientes al periódo (175 en total, entre homicidios, violaciones, agresiones, heridas, insultos y sus respectivas variantes) se puede obtener un certero acercamiento hacia las dinámicas violentas producidas dentro de esta comunidad. Las altas expectativas que traía consigo la supuestamente masiva colonización alemana, provocaron una fuerte migración desde los campos cercanos a la ciudad (principalmente desde la zona de Arique, Pichoy y Los Llanos), saturando los límites urbanos de la pequeña villa. Como anverso a este proceso la población juvenil de la Villa sufre un fuerte proceso de crisis –en su mayoría menores de treinta años nacidos durante el periódo de conflicto armado y que han debido sufrir

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Toda sociedad se asienta en el consenso de sus partes, ya que al ser heterogéneas y no homogéneas sólo vía el consenso se pueden articular las sociedades. Pero por este carácter imaginario de las sociedades muchas veces se pueden provocar quiebres dentro de las mismas, hasta fracturas –entendidas estas como un punto en donde no existiría conexión ni dialogo entre sus partes-. Así puede ocurrir que los fragmentos de esta sociedad sientan un desarraigo cultural tan grande que comiencen a crear sus propias vías para el establecimiento de nuevos patrones culturales de conducta (Reguillo, 2001: Rivas, 2001) - 105 -


todo el proceso de crisis económica 4 -. Crisis que se presenta como una desintegración de los roles tradicionales, el hombre joven renuncia a integrarse al mundo adulto y se feminiza. Uno de los puntos fundamentales en el proceso del paso del joven a la adultez es la adopción de los ritos de la masculinidad, proceso que termina con su aceptación por parte de los varones adultos y el ser reconocido como hombre por las mujeres. Y una vez introducido en los ritos debe volverse garante de la masculinidad (Olavarría, 2001b: 21). Pero el joven valdiviano consciente o inconscientemente dimite en adoptar su rol en la sociedad –como Pater familia y continuador de la tradiciónvolviendo a su rol infantil al no mantener la tradición de formador de familias y trabajador productivo. Olvidando el trabajo rural y dedicándose a bogador, viviendo en chinganas en donde adopta el papel de subordinado, negándose así a buscar habitación y familia propia. Se vuelve hijo en casa ajena. Contraria a esto es la posición de la mujer. Con largueza se ha hablado de los “ciclos de vida” de la mujer, entendidos éstos como el proceso social de aprendizaje por el cual se le introduce desde niña en sus roles sociales –esposa/pareja; madre; ama de casa- ciclos de vida asociados a los ciclos sociales, en donde la mantención de los últimos definirían la normalidad del nivel de vida del grupo en su conjunto (Jelin, Feijoó, 1989: 7-9). Pero durante este periódo de coyuntura –especialmente durante los primeros años de la década de 1850- la mujer se posiciona fuera de su rol tradicional. La feminización del hombre trae consigo una apertura para el uso de ese rol por parte de la mujer, la mujer adopta el rol masculino, hace uso activo de la calle y de sus códigos de violencia. Dentro del análisis del Chile tradicional – específicamente en sus dinámicas violentas- se ha planteado que siempre la mujer fue la víctima y que escudada en sus hijos intentaba controlar los arrebatos violentos del hombre. Nunca la mujer aparece como motor de la agresión incluso Salinas Meza llegó a plantear que: “Muy pocas mujeres se defendieron directamente de la golpiza, y si bien la denuncia es ya un testimonio de defensa, ésta solo corresponde a los casos evidentes para otras personas”, o sea acreditables durante un juicio (2003: 13). Pero al analizar los datos obtenidos para Valdivia vemos que durante los 17 años a estudio el índice de mujeres victimarias alcanza casi un diez por ciento y si nos centramos sólo en el período entre 1850-1856, correspondiente al periódo de entrada de los colonos, este índice sube hasta casi el doce por ciento. Al cotejar estos datos con los niveles nacionales recabados por Mellafe vemos una variación significativa, él plantea que durante la segunda mitad del XIX crecen los índices de agresoras femeninas desde un seis a un diez por ciento, pero la mayoría de sus delitos estarían ligados a las injurias, en nuestro análisis se eliminaron todos los casos de injurias y solo se mantuvieron casos de insultos que derivaron en agresión física. Por lo que las mujeres inculpadas en Valdivia no responderían al modelo de la transgresora del Chile tradicional (Mellafe, 1998: 25). Aunque se puede plantear, de forma absolutamente válida, que este 12% aún siendo 4

El hecho de considerar adolescentes a los menores de treinta años se basa en un aspecto puramente formal, para el periodo a estudio a ojos de las autoridades judiciales todo menor de 25 años era considerado menor de edad. Aunque si analizáramos las expectativas de vida estas cifras no fueran tan pertinentes, al no existir en esos años concepciones actuales como niñez, juventud, adolescencia o fases intermedias como adulto-joven, hemos optado por no usar concepciones actuales y atenerse a las clasificaciones del periodo - 106 -


bastante no modifica el eje de la tradición patriarcal. Debemos considerar que en el imaginario de estas sociedades no existían los lugares comunitarios, aunque la calle es un lugar común de relaciones esta fuertemente restringida para ciertos sectores, restricción que llegaba muchas veces a la ritualización. La calle aunque no es privativa del hombre sí representa en su concepción patriarcal un lugar en donde ejerce supremacía frente a los otros niveles –mujeres, niños o aquellos que no representan un reto a su poder como homosexuales, ancianos, mendigos, enfermos mentales, etc.- Aunque físicamente el uso de la calle –y sus códigos- no cambia las dinámicas de la sociedad sí es una amenaza discursivamente, como vimos con anterioridad la sociedad patriarcal se basa en la dominación jerárquica de los niveles superiores sobre los inferiores, si este sentido de la dominación fuera roto (aún en una baja escala) podría servir de ejemplo para la sublevación de otros niveles. Como veremos más adelante esto es plenamente comprendido por las autoridades estatales que reprimirán fuertemente la adopción de este nuevo rol por la mujer. LA MUJER VALDIVIANA COMO TRANSGRESORA ¿Pero quienes son estas transgresoras y cómo se insertan en el medio valdiviano? En los 175 casos registrados aparecen 27 mujeres como agresoras (de un universo de 250), de estas 18 surgen luego de 1850. La gran mayoría menor de 30 años, de profesión lavandera, solteras, provenientes de la ciudad de Valdivia y que realizan labores en chinganas. 8 fueron procesadas por heridas, igual número por pendencia y tres por golpes, como delitos más frecuentes; en estas agresiones 4 usaron cuchillo, mismo número para el uso de palos y manos y pies, 2 prefirieron la agresión con botellas y una arremetió armada de un hueso. Pero este dato en sí no demuestra la masculinización en su papel por parte de la mujer, pero al diseccionar su actuar individual sobresale su nuevo rol. La mujer entra a reemplazar al joven valdiviano en el control de los lugares de violencia, frecuenta chinganas y agrede abiertamente tanto a hombres como a mujeres en la calle, no esconde su sexualidad y la vive abiertamente (en muchos casos admite y justifica su abierto concubinato, lo que se corresponde con otras conductas sexuales transgresoras así en este recuento se omitió un caso en donde se condena a ocho mujeres por prostitución), junto con mostrarse fuertemente posesiva con sus respectivas parejas (frente a este hecho sobresale la posición casi femenina del hombre). Mientras que en las zonas rurales cercanas a Valdivia asume el rol del hombre que emigró a esta ciudad, quizás el caso más significativo sea uno en que a falta del padre la hija asume la posición de este y controla la actuación de la madre. Como botón de ejemplo, Rosa Pinto aunque no nacida en la ciudad misma habría migrado tempranamente a ella, soltera y lavandera. Aparece ya en 1850 (con 21 años) luego de atacar a una pareja, un soldado en este caso con el que mantuvo relaciones ilícitas por todo un mes. Este la habría dejado por su conducta (“lo pasaba cuasi todos los dias en las chinganas”), ella despechada entro durante la noche al cuartel y mientras dormía lo golpeó con un palo en la cabeza. Fue sentenciada a un año de servicio en una casa de respeto. Volvemos a verla en 1854 cuando es aprehendida peleando una noche en plena calle con Santiago Pustela, esta vez es condenada a 15 días de trabajo; reaparece al año siguiente cuando apuñala en plena calle a Juan Jaramillo, esta vez es absuelta ya que el hombre le habría pedido que se - 107 -


le entregase como mujer leitmotiv de la respuesta de la mujer. Finalmente Rosa Pinto acaba siendo víctima y no victimaria, durante un convite en casa de María Josefa Aguirre la Pinto habría manifestado “algunas demostraciones de cariño” por la pareja de Juana Cuadros. Esta última, celosa de su posesión, apuñaló 4 veces a la Pinto. Sin el menor intento de caricaturizar aunque puede ser una situación aislada, sirve de buen ejemplo ya que reúne en un individuo distintas conductas que adoptaron otras damas en el ámbito valdiviano 5 . LA VUELTA AL ORDEN PERDIDO Frente a este aparente cambio de roles dentro de la sociedad valdiviana es el poder judicial el que se levanta como el protector de la tradición y del modelo patriarcal de sociedad. Las mujeres agresoras son duramente penadas al compararse sus sentencias con las sufridas por hombres en sus mismas circunstancias, con penas que van desde días a 10 años en la correccional, pasando por el cumplimiento de la sentencia en el servicio domestico en una casa de respeto sin sueldo, aún más que las sentencia son los comentarios expuestos en los vistos de los jueces en donde se evidencia una clara censura a la nueva actitud adoptada por ellas 6 . Pero el poder ejecutivo también reacciona frente a los desórdenes urbanos, primero elimina todos los asentamientos cercanos al muelle (Perez Rosales, 1852), para luego desplazar todos los focos de violencia –originados por las chinganas- a los límites de la ciudad (hacia la Calle de Las Mercedes, hoy Carlos Adwandter, y el Manzanito), para finalmente ubicar a todos los arrabales en la orilla norte del Río Calle-Calle (en la zona de Las Animas). Hacia 1856 podemos ver que este proceso de control social tuvo resultados –aunque es probable que fuera unido a un proceso social imposible de medir- ya que los índices de violencia disminuyen y la participación de la mujer retrocede frente al hombre, volviendo así a las dinámicas clásicas del Chile tradicional. Proceso que aunque llega a su fin deja un periódo de cerca de cinco a seis años de serios trastornos en los roles tradicionales de la sociedad valdiviana y chilena en su conjunto. A modo de conclusión quisiera remitirme al concepto trazado como Chile tradicional, este modelo ideado en torno a los historiadores creadores de la tradición republicana (Gay, Vicuña Mackenna, Barros Arana entre otros), constructo que ha sido repetido hasta el cansancio convirtiéndolo en un icono de la cultura chilena y que persiste con profundas fallas estructurales. Aunque la historiografía contemporánea ha intentado derribar muchos mitos que encierra la concepción del Chile tradicional (pienso especialmente en Mellafe Salas, Salinas Meza, Cavieres, Salazar, Goicovic y otros) no han superado un problema fundamental, la definición espacial y conceptual. Han optado por crear sistemas generales que intentan encuadrar la realidad del país en los mismos horizontes creados por los historiadores del XIX –desde Copiapó a Concepción- aún cuando ellos lo planteen como límites dentro de sus análisis han 5

Archivo Nacional, Judicial Valdivia, Legajo 46 Nº3 1850; Legajo 53b Nº24 1854; Legajo 54 Nº26 1855; Legajo 57 Nº7 1856 6 En el Chicago de la época ocurre un fenómeno también perceptible para Valdivia, los hombres que agreden a las mujeres solteras son penados más levemente que los agresores de casadas. Moore refiere que este hecho podría corresponder a una especie de ejemplo a otras mujeres que intenten sublevarse frente al rol impuesto por la sociedad patriarcal (2002) - 108 -


tendido a continuar la tradición centralizadora. Las zonas periféricas tienden a ser distintas en sus dinámicas que los núcleos pero eso no significa que no compartan gran parte de los códigos del núcleo. Valdivia –como también lo puede ser el extremo norte- son zonas distintas a la zona central pero responden a matrices culturales y sociales iguales, el no admitir esto (tanto directa como indirectamente) crea una lectura viciada. La historiografía actual no habla de Chile central tradicional o Chile tradicional sin sus periferias, el Chile republicano estaba organizado en un sistema unitario y centralizador –lo que muchas veces excluyó políticamente a sus periferias 7 pero no por esto se debe mantener esta concepción dentro del análisis historiográfico. A esto se incluye que suponen la perduración inalterable en el tiempo del sistema patriarcal, sistema que como hemos visto solo se mantiene inalterable en los discursos de los grupos dirigentes –en este caso específico, el poder judicial- cosa que no ocurre dentro de las realidades diarias de las diversas comunidades 8 . Por lo mismo esta ponencia plantea como propuesta metodológica-ideológica el redescubrimiento del núcleo desde la periferia. Este trabajo con todas sus limitancias ha tendido a identificar una coyuntura y la reacción de una sociedad frente a la misma, en este análisis se han encontrado factores que muestran que en periódos de crisis los grupos sociales tienden a reaccionar de forma variada y no de forma automática u organizada en torno a un plan específico. Esta simple coyuntura no erosiona todo el sistema –entendido el concepto de Chile tradicional como tal- pero bien podría ser el punto de partida para diversas investigaciones en torno a coyunturas en variadas zonas del país. ¿Qué podría resultar de esto? Puede ocurrir que solo vengan a confirmar que el caso valdiviano es la excepción que confirma la regla o que no es un fenómeno aislado, sea cual fuere la conclusión este proceso podría llevar a un enriquecimiento total del concepto de Chile tradicional.

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Recordemos que Luis Vitale plantea que las guerras civiles ocurridas durante la década de 1850 responderían a levantamientos de las provincias contra el centralismo estatal, representado en la ciudad de Santiago (1970) 8 Ives Pedrazzini y Magaly Sánchez plantean que en las periferias de las ciudades latinoamericanas han surgido culturas de urgencias, que se centran totalmente en el hacer frente a situaciones cotidianas – críticas o no- y no se proyectan en expresiones a largo plazo, “su proyecto sobrevivir o perecer” (Del Pozo, 2003: 86) - 109 -


BIBLIOGRAFÍA Archivo Nacional, Judicial Valdivia Legajos 37 al 57, comprendidos entre los años de 1840 a 1856. Bernedo, Patricio (1999) “Los industriales alemanes de Valdivia, 1850-1914”, Historia, Volumen 32, Pontificia Universidad Católica de Chile. Corvalán, Nicolás (1996) “Amores, intereses y violencias en la familia de Chile tradicional. Una mirada histórica de la cultura afectiva de niños y jóvenes”, Contribuciones científicas y tecnológicas, Año XXV Nº114, Usach, Santiago. Del Pozo, Diego (2003) “Olvidados y re-creados: La invariable y paradójica presencia del niño de la calle en el cine latinoamericano”, Chasqui, Volumen XXXII Nº1, Arizona State University, Tempe, Usa. Guarda, Gabriel O.S.B. (1979) “La sociedad en Chile austral antes de la colonización alemana, 1645-1850”, Ed. Andrés Bello, Santiago. Jelin, Elizabeth / Feijoó, María del Carmen (1989) “Trabajo y familia en el ciclo de vida femenino: el caso de los sectores populares de Buenos Aires”, Colección CedesHumanitas, Buenos Aires. King, Peter (1998) “The rise of juvenile delinquency in England 1780-1840: Changing patters of percepcion and prosecution”, Past & present, Nº160, Oxford. Mellafe, Rolando (1998) “Interpretación histórico-metodológica de la delincuencia en Chile del Siglo XIX”, Contribuciones científicas y tecnológicas, Año XXVI Nº118, Serie Historia social y de las mentalidades Nº2, Usach, Santiago. Moore, Sean T. (2002) “Justificable provocation: Violence against women in Essex county, New York, 1799-1860”, Journal of social history, Tomo 35 Nº4, Fairfax Olavarría, José (Editor) (2001ª) “Hombres: Identidad/es y violencia. 2º encuentro de estudios de masculinades: Identidades, cuerpos, violencia y políticas públicas”, Flacso/Universidad de Humanismo Cristiano/Red de Masculinidades, Chile Olavarría, José (2001b) “¿Hombres a la deriva? Poder, trabajo y sexo”, Flacso, Chile. Perez Rosales, Vicente (1852) “Carta al Ministro del Interior”, El Araucano, Nº1391, Santiago, 27 de diciembre Reguillo, Rossana (2001) “Imaginarios globales, miedos locales: Construcción social del miedo en la ciudad”, Estudios, Nº17, Caracas Rivas Rojas, Raquel (2001) “Consenso, hegemonía e identidad: Sujetos y espacios de un imaginario fracturado”, Estudios, Nº17, Caracas Rodríguez Sánchez, Ángel (1995) “La historia de la violencia: Espacios y formas en los Siglos XVI y XVII”, Historia a Debate, Tomo III El retorno del sujeto, Santiago de Compostela, España Salinas Meza, René (2003) “Del maltrato al uxoricidio. La violencia puertas adentro en la aldea chilena tradicional (Siglo XIX)”, Revista de historia social y de las mentalidades, Nº7 Vol. 2, Usach, Santiago Storr, Anthony (1971) “Human aggression”, Allen Lane The Penguin Press, reimpresión 1ª edición, Gran Bretaña Vitale, Luis (1970)“Interpretación marxista de la historia de Chile”, Tomo II, Ed. Prensa latinoamericana, Santiago Warner, Jessica / Griller, Robin (2003) “My pappa is out, and my mamma is asleep. Minors, their routine activities, and interpersonal violence in an early modern town, 1653-1781”, Journal of social history, Tomo 36 Nº3, Fairfax

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Espacio Regional

Año 3, Volumen 1, Osorno, 2006, pp. 111 - 120

LAS CAPITALES MUNDIALES DEL MODERNISMO Y DEL PROGRESO EN EL SIGLO XIX Carmen Norambuena C. cnorambuena@usach.cl Universidad de Santiago de Chile. “La Ley del progreso es inmortal, así como el progreso mismo es infinito” (Boletín Exposición de París 1889)

RESUMEN Las exposiciones universales, se constituyeron en grandes acontecimientos que se sucedieron con regularidad como escenarios de vanguardia del progreso y del modernismo como forma cultural. Londres, París Chicago, entre otras tantas que se realizaron entre 1851 y 1929, y que son las referencias de tiempo que cubre nuestra investigación. Los propósitos de este mundo en competencia fueron convocar a todo el mundo conocido, de allí que se llamaran universales, para que concurrieran hasta estos escenarios a exhibir el estado de desenvolvimiento de su país. Fue la idea de progreso que, firmemente afincada en los hombres que manejaban el poder, la rectora de todas las iniciativas. Las exposiciones universales fueron el barómetro que permitió a los diferentes países tanto de Europa como de América Latina medir su desarrollo industrial, su estado de modernidad y su ubicación relativa de progreso entre las demás naciones. Las ciudades sedes de las grandes exposiciones dan prueba de ello, al ser especies de: “burbujas de modernidad”. ABSTRACT The universal expositions were organized as great events succeeding with regularity in order to be the scenes of progress and modernism as a cultural form. London, Paris, Chicago, between many others organized between 1851 and 1929, laps of time of reference for our research. The goals of this competitive world were to invite the entire know world, so they were called universal, in order to show through theses scenes the state of development of their countries. The idea of progress, firmly anchored in the men of power, was the base of all the initiatives. The universal expositions were the barometer permitting different European and Latin-American countries to measure their industrial development, their modernity and their place in front oh the other nations. The cities organizing the big expositions are a proof of this, being a sort of “modernity bubbles”.

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PREÁMBULO Esta presentación está relacionada con el estudio de las grandes exposiciones universales que estamos realizando 1 , y comprobar cómo en el siglo XIX las ciudades que fueron elegidas para estos magnos eventos, se constituyeron, aunque por breve tiempo, en capitales del progreso y de la modernidad. Estos acontecimientos que se sucedieron con regularidad como escenarios de vanguardia del progreso y del modernismo, se constituyeron en verdaderas manifestaciones culturales ya fuere en Londres, París o Chicago, entre otras tantas que tuvieron lugar a partir de 1851 y 1929, y que son las referencias de tiempo que cubre este análisis. 2 Así, las exposiciones universales fueron el barómetro que permitió a los diferentes países tanto de Europa como de América Latina medir su desarrollo industrial, su estado de modernidad y su ubicación relativa de progreso entre las demás naciones. Las ciudades sedes de las grandes exposiciones dan prueba de ello, al ser especies de: “burbujas de modernidad”. Con mucha razón el historiador y filósofo alemán Walter Benjamín en su artículo “París, capital del siglo XIX”, calificó a estas exposiciones como centros de peregrinación, en que tuvieron lugar los grandes ritos de la sociedad industrial. Estas ferias internacionales han despertado el interés de estudiosos de diversas disciplinas, desde los historiadores del arte, hasta los historiadores de la ciencia. Sea cual sea el punto de partida del abordaje, es indudable que todos quienes se han imbuido en su estudio, han quedado estupefactos por la inversión que hicieron los países, por el público que las visitó y por las maravillas de la técnica, el arte, la ciencia y la industria que allí se exhibieron. Las exhibiciones internacionales se sucedieron con regularidad como escenarios transnacionales para celebrar tanto la competencia global por mercancías, como el surgimiento del modernismo como forma cultural. 3 El mundo europeo occidental imponía su cultura sobre otras, era el “mundo civilizado” que se mostraba junto al “bárbaro”. En este escenario, las naciones latinoamericanas quisieron que se les reconociera como parte de Europa en América que poco o nada guardaban de su pasado indígena americano. Allí, también concurrían las colonias europeas situadas en África y Asia para exhibir su cultura y vida cotidiana y que, por cierto, deseaban ser vistos como tales y no como un apéndice exótico de la feria. 1

Este artículo se inserta en los estudios que realizamos en torno al proyecto de investigación A la conquista del mundo. El discurso del progreso y la imagen de Chile en el exterior. 1860-1930. (FONDECYT n° 1030001) . 2 Entre otras tantas, Londres, 1851; París, 1975; Filadelfia, 1876; París 1878; París 1889; Sevilla, 1892; Chicago, 1893; París, 1900. Para estas Exposiciones ver el interesantísimo y documentado libro de Rafael Canogas, Ciudades Efímeras. Exposiciones Universales. Espectáculo y tecnología. Madrid, 1992 .pp. 3752. 3 Blanca Muratorio Imágenes e Imagineros. Representaciones de los indígenas ecuatorianos, Siglos XIX y XX. FLACSO. Ecuador, Quito, 1994. - 112 -


LAS NUEVAS URBES Desde fines del siglo XVIII tanto en Londres como en París, se habían estado celebrando exposiciones de corte industrial en el primero, o agrícola en el segundo. El interés por los adelantos a los que la Revolución Industrial daba pie hacía que estas ferias motivaran el interés del gran público, como la máquina trilladora, por ejemplo, que causó un gran revuelo dada su utilidad en una sociedad aún de carácter rural. En París, en 1798 y a pesar de los problemas que ocasionaba la Revolución, se pudo levantar un edificio ubicado en Campo de Marte y montar allí una exposición de tapices, muebles, alfombras, principalmente. Esta exposición de productos, que no estaban a la venta, tenía como propósito además establecer una real competencia con Inglaterra y ser a la vez una muestra del nacionalismo francés. El éxito de las ferias realizadas en ambas ciudades, Londres y París, durante la primeros cincuenta años del siglo XIX, lograron su mayoría de edad en 1851 con la Exposición Universal de Londres. Estas muestras eran la prueba real de que la sociedad estaba cambiando profundamente. Tales mutaciones, especialmente en la sociedad urbana, eran tan radicales que no había lugar a dudas de que se estaba frente a una nueva época, “la época industrial”. El individuo podía percatarse que su vida también estaba virando al ritmo que imponía la sociedad industrial. Estas exposiciones decimonónicas tuvieron como objetivo dejar al arbitrio del público las economías librecambistas y sus móviles fueron el fomento de la industria, la explotación del mundo colonial y la búsqueda de nuevos mercados. En la Exposición de 1851 se estableció la comunicación telegráfica por cable submarino, entre Inglaterra y Francia desde Dover a Calais. En la Exposición de 1855 se presentó el aparato telegráfico impresor del angloamericano David Hugues. En 1867, el primer cable trasatlántico de comunicación. En 1876, en Filadelfia el teléfono de Graham. Bell. En 1893 en Chicago, se inauguró la primera línea telefónica ínter ciudades, Chicago-Nueva York. Si el Palacio de Cristal había alucinado a los espectadores en Londres en 1851, la Torre Eiffel superó las expectativas. La cantidad de público que las visitó dan prueba de cómo estas fiestas del progreso impactaron en la opinión pública de aquel entonces: 6 millones en Londres en 1851, 12 millones en París en 1867, cerca de 30 millones en 1889, para alcanzar lo 50 millones en París de 1900, cifra superior a Sevilla de 1992 que fue recorrida por 42 millones de personas. La Revolución Industrial tuvo sus efectos en la planificación urbana, tanto en las ciudades europeas como americanas. El cambio en los diseños urbanos fue radical. Las ciudades crecieron vertiginosamente. Londres, por ejemplo, pasó de un millón de habitantes a finales del XVIII a casi dos millones y medio en 1841.

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La arquitectura aportó lo suyo. Se construyeron grandes avenidas, edificios públicos y viviendas particulares. Se emplearon nuevos materiales como el hierro y el vidrio, y a fines del siglo se incorpora con fuerza el cemento. Además, nacieron nuevos núcleos urbanos en lugares situados cerca de las fuentes de energía o de materias primas para la industria. El conjunto de cambios vertiginosos reflejan el empuje de la modernidad. En arquitectura estas reivindicaciones se concretarán en los estilos llamados “revival”. La nueva ciudad se caracteriza por la separación entre barrios burgueses, generalmente céntricos, con grandes avenidas y núcleos comerciales elegantes, y, además, barrios obreros, con viviendas miserables a menudo no urbanizadas, insalubres, y por la importancia creciente de las vías de comunicación interna y por la aparición de nuevos edificios -las fábricas- con sus sórdidos alrededores. La ciudad decimonónica, en definitiva, es un fiel reflejo de la nueva estructura social. “Aunque las ciudades se planifican -o se planifican sus ampliaciones y remodelaciones, cuando son antiguas- respetando estrictamente los privilegios de la burguesía, que es la clase dominante, las aspiraciones y demandas obreras también se reflejan en el urbanismo decimonónico...” 4 París se remodela siguiendo los proyectos de George-Eugène Haussmann. Se abren grandes avenidas que desmiembran los barrios populares del centro y lo comunican con el exterior con estaciones ferroviarias, carreteras. El tráfico y la circulación son los elementos organizativos de la ciudad. Además de París, se remodelan Bruselas, Viena y Londres. Madrid conserva el centro histórico, al que se añade un ensanche diseñado por Carlos María de Castro. A finales del siglo XIX, Arturo Soria y Mata urbaniza un barrio de Madrid con su proyecto de la Ciudad lineal. En 1860, Barcelona aprueba el proyecto del ingeniero Ildefonso Cerdá. Se conserva el casco antiguo, que se articula con la ciudad nueva o Ensanche mediante anchos ejes viarios. El Ensanche de Cerdá recoge algunas de las ideas de los utópicos. Se organiza en manzanas uniformes en cuanto a tamaño, pero con formas y tipologías distintas; grandes avenidas, que siguen funcionando en la actualidad, conectan rápidamente todas las zonas de la ciudad. Los servicios públicos: hospitales, cuarteles, plazas, iglesias, mataderos, etc. se integran en la retícula del Ensanche y son de cómodo acceso para los habitantes de la ciudad. Ildefonso Cerdá es considerado uno de los urbanistas más importantes del mundo. Existe en el XIX un retorno a la estética del pasado; de hecho, el neoclasicismo del XVIII ya fue una primera manifestación de esta tendencia. “Se habla de revival porque se construye a imitación de las antiguas arquitecturas egipcia, india, china, romántica o gótica. Pero no siempre de manera unitaria, sino que se toman elementos de una y otra 4

Canogas, p.41. - 114 -


añadiéndolos a edificios que poco tienen que ver con los modelos antiguos”. 5 La arquitectura del hierro y el vidrio son los materiales que anuncian las novedades en la remodelación y renovación urbana del siglo XIX. El hierro y el cristal se complementan puesto que permiten construir edificios que sean a la vez grandes y ligeros, transparentes. Son respuestas a las nuevas necesidades: puentes de amplio tendido, edificios de varias plantas que necesiten estar despejadas, como las naves de las fábricas, mercados, estaciones de ferrocarril, etc. PRIMERA CAPITAL: LONDRES Y EL PALACIO DE CRISTAL, 1851 La máxima expresión de la arquitectura del hierro la constituyen las construcciones para las exposiciones universales, como el Palacio de Cristal de Londres, obra de Joseph Paxtón (1851), cuya construcción fue hecha a partir de elementos prefabricados en serie. A este tipo de edificaciones se le dio el nombre “mecano”, pues sus piezas se pueden armar, desarmar o trasladar según se requiera. La ventaja del proyecto presentado por Paxton fue la rapidez de su construcción. Efectivamente en seis meses el Palacio de Cristal estuvo construido, pero, en la práctica, se construyó en fábricas alejadas del lugar en que fue instalado. El resultado fue un edificio de de 564 metros de largo por 124, de ancho. Su altura llegaba a los 20.31 metros, y a los 33 en “los cruceros que atravesaban la nave central”, cuyo propósito era contener los hermosos olmos que el edificio conservó. El espacio total fue de 74.000 mil metros cuadrados, más los pasillos laterales que adicionaban 20.000 metros cuadrados (cuatro veces la iglesia de San Pedro). Esta construcción es un antecedente de lo que será la arquitectura del siglo XX. El Palacio de Cristal llegó a constituirse en un verdadero templo de una sociedad transformada, cuya nueva religión era el culto a la máquina. Así lo corrobora la prensa, y el Ilustratea London News, señalaba: El tema de la Gran Exposición Internacional, y sus consecuencias presentes y futuras sobre la mentalidad y el carácter de la época, no solo en el reino Unido, sino en todo el mundo, es demasiado vasto para ser rápidamente agotado. La opinión pública apenas puede captarlo en toda su magnitud. 5

Canogas, p. 43. - 115 -


No cabe duda que el Palacio de Cristal y la Gran Exposición Internacional de 1851 fue un hito y que influyó y transformó a la sociedad británica al entrar en la madurez de una era plenamente industrializada. Cuando se abrió oficialmente la Exposición un gran número de personas quiso admirar las novedades y portentos. Para los que vivían lejos de Londres se inauguraron los trenes excursionistas los días domingos, lo cual permitió a muchos asomarse por sus ventanas al tiempo de la modernidad. Con guías explicativas el visitante podía recorrer las diversas galerías y observar las maravillas del arte, los adelantos de la ciencia, así como los productos de muchas regiones del mundo. Sin dejar de lado las maquinarias que ocupaban el lugar de privilegio. Entre ellas la segadora mecánica. “El racionalismo fue la pauta ideológica que dirigió esta peregrinación mítica a través de los tiempos, reorganizando para siempre la identidad colectiva de las masa que asistieron a la Exposición”. 6 La Exposición era un mundo en miniatura, donde el espacio estaba claramente distribuido entre las naciones europeas y sus colonias, donde todo estaba perfectamente clasificado y se podía distinguir entre países productores de materias primas y los países europeos industrializados. “Las anchas avenidas que cruzaban el interior del Palacio de Cristal racionalizaban el caos urbano que el visitante acababa de abandonar. Unos años después de la Gran Exposición Internacional de Londres, el varon Haussmann transformaba del día a la noche la configuración urbana de Parías, construyendo anchos boulevares que ordenaban espacialmente la ciudad...”. 7 PARÍS, CAPITAL CULTURAL DEL SIGLO XIX La siguiente sede de estas exposiciones internacionales fue París, que no escatimó esfuerzos por presentar primicias a los ávidos visitantes. Tanto así que el Palacio de la Industria de París (1855), construido también para una muestra universal, supera con creces la obra de Paxton, pues tiene un cuerpo central de 48 metros de luz. Más tarde, en la Exposición de 1867 fue el remozamiento del Campo de Marte lo que impactó a un público cada vez más cosmopolita. Avanzado el siglo fue el Palacio del Trocadero en la Exposición Universal de París de 1878, el centro de interés. Luego del desastre de la Guerra francoprusiana de 1870, los franceses quisieron demostrar al mundo su recuperación. Consideraron que la

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Pedro Ruiz Castell, M.SC. Student, Museum of the History of Science, University of Oxford. El legado de ‘Crystal Palace’.Las exposiciones universales y los orígenes de los museos de la ciencia. 7 Ibíd. - 116 -


explanada del Campo de Marte no era suficiente y extendieron el recinto que estaría destinado a la Exposición universal hacia la otra ribera del río Sena, en la colina del Trocadero. Esta nueva construcción no deslumbró tanto por su arquitectura, sino que fue la obra de ingeniería de aguas la que sorprendió al visitante. Su diseño estuvo a cargo de Gabriel Davioud y Jules Bourdais. Davioud había trabajado con Haussman de quien heredó muchas de las concepciones de diseño ingenieril que más tarde aplicó en el Palacio del Trocadero. Cuatro bombas hidráulicas alimentaban con aguas del Sena la exposición. Se utilizaba como fuente energética para los ascensores hidráulicos alimentaba una serie de cascadas,, el acuario de la colina y el novedoso sistema de refrigeración, que por debajo del edificio de las máquinas contribuía a bajar la temperatura exterior. Lo más relevante del sistema era que se encontraba interconectado. El Palacio del Trocadero de clara influencia islámica de las colonias francesas, no recibió tantos elogios como el sistema de aguas. El autor de Ciudades Efímeras dice: Su sistema de aguas se convirtió en un modelo conceptual –no muy lejano del sistema monetario internacional- que reproducía la deseada centralización del poder mundial en la capital francesa. De modo que la exposición fomentaba la construcción de “viaductos” interplanetarios que canalizaran el poderío francés a los puntos más remotos de la tierra. 8 TERCERA CAPITAL PARIS 1889 Quizás con mucha razón el historiador y filósofo alemán Walter Benjamín en su artículo “París, capital del siglo XIX”, calificó a estas exposiciones como centros de peregrinación, en que tuvieron lugar los grandes ritos de la sociedad industrial. 9 Sin lugar a dudas el símbolo de la Exposición será la Torre Eiffel. Desde la segunda plataforma, -a cuya altura se accede hasta hoy a través de un elevador- se podía observar, y nunca mejor dicho “a vuelo de pájaro”, el conjunto de la Exposición y los contornos de París, hasta 80 o más kilómetros de distancia. Con todo, la ilusión ascensionistas por abarcar “toute le monde” es tal, que hasta los que llegan de la China se empeñan en ver desde aquella altura, a fuerza de telescopio, la pagoda del pueblo natal en su celeste imperio. No obstante, el Palacio de las Máquinas de la Exposición, fue el eje principal de ella. Allí donde se encuentra la escala del progreso. 10 En 80.400 metros cuadrados todas las industrias de la humanidad estaban representadas, desde la pequeña máquina de coser, que cabe en un dedal, hasta un gran motor fijo de 1.000 caballos de fuerza, que se exhibe en la sección 8

Canogas op. cit., p.43. Recordemos que París fue la ciudad elegida para la realización de cinco grandes Exposiciones Universales decimonónicas 1855, 67, 78, 89 y 1900. 10 La ilustración Española y Americana. 22 de junio de 1889 9

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francesa. 11 Después del Palacio de las Máquinas y de la Torre Eiffel, lo que más llamó la atención fue el Palacio de Bellas Artes, triunfo del hierro combinado con barro cocido. 12 La Exposición estaba cruzada por un ferrocarril interior, movido por diversas fuerzas: el vapor, el aire caliente y la electricidad. Tenía un recorrido de seis kilómetros de doble vía, con cinco estaciones. 13 El realismo fue un orgullo para sus organizadores. “La ciudad colonial”, estaba constituida por cuatro zonas o cuatro distritos "étnicos": árabe, oceánico, africano y asiático, poblados de coloridas estructuras exóticas, como pagodas, mezquitas y minaretes. Las representaciones latinoamericanas, fueron ubicadas a su vez en un sitio próximo a estas. La rue di Caire 14 . Así, en la Calle del Cairo había egipcios y de la Nubia auténticos y originales, explotando la curiosidad de las gentes. 15 En esa zona la danza del vientre provocó más de un comentario de quienes vieron en esas manifestaciones un signo de decadencia de los tiempos. La muestra antropológica contemplaba 182 nativos traídos de las colonias asiáticas y africanas. Eran ejemplos vivos de gentes del otro lado del mundo, del no civilizado. Allí se les veía en su cotidiano quehacer. También desde el sur del mundo, desde la Patagonia se llevó a un grupo de indígenas selkmann. Once personas fueron sacadas de su propio habitat y llevados hasta París con fines lucrativos, por un aventurero francés de nombre Maurice Maitre. Allí les presentó como “caníbales o salvajes antropófagos”, encadenados y enjaulados, causando verdadero estupor en el público. A cierta hora del día se les alimentaba lanzándoseles carne semi-asada más un jarro de agua. Por intervención del representante diplomático de Chile en París fueron devueltos a su tierra, pero solo regresaron cuatro 16 . En lo que respecta a grandes figuras que dieron realce a esta exposición se cuenta Thomás Alba Edison, gran inventor científico, que arribó a París en agosto del año de la Exposición. 11

"La Exposición de Paris. Impresiones y recuerdos” Carta dirigida por un amigo a Vicente Grez. París, 13 de julio de 1889. 12 o. .22 de enero de 1889. Nº III año XXXIII..48. 13 La Ilustración Española y Americana. 22 de enero de 1889. p.48. 14 Las Ciudades Efímeras p. 48-52 15 La Ilustración...Madrid 22 de mayo de 1889. Nº XIX, pp.301 y 302. 16 Seibel, Beatriz “caníbales en París: los Selkmann en la exposición Mundial de 1889”, en Todo es Historia, vol.23, n°.270, 1989.pp.54-61 - 118 -


LA EXPOSICIÓN DE CHICAGO DE 1893 Llamada colombina en conmemoración al cuarto Centenario de la llegada de Cristóbal Colón a América. El espacio destinado a las instalaciones de la Exposición fueron tres veces mayores que los de París del 89. Esta macro-ciudad se localizó al sur de Chicago, en zonas antes pantanosas, a orillas del Lago Michigan. La idea fue crear un sistema de canales que permitiera al visitante llegar también, en góndolas y lanchas rememorando la llegada de Colón. Cerca del embarcadero se instalaron reproducciones de las naves colombinas. El conjunto de los edificios que albergó la Exposición fue pintado de blanco por lo que se le conoció como la “white house”. Como toda nueva reunión internacional, Chicago tuvo su sello de identidad, conocido hoy día como “la rueda de Chicago”. George Ferris, un ingeniero, propuso la construcción de una enorme rueda, tipo noria, con una altura equivalente a 18 pisos, con 36 cabinas, con capacidad para transportar 2.160 pasajeros a la vez en un viaje que duraba 20 minutos. Lo interesante es que, en esta ocasión, la tecnología estuvo a disposición del entretenimiento. Su forma circular dio pie a la formación de un imaginario popular y nacional. “Su forma circular –se dice- despertaba asociaciones hondamente arraigadas en el inconsciente colectivo del pueblo, simbolismos que indudablemente contribuían a su irresistible magnetismo. El invento de la rueda es quizás el emblema más característico del paulatino progreso tecnológico del ser humano. La noria de Ferris era un homenaje a este gran invento de la civilización.... El eje simbolizaba el motor de la sociedad industrial: la máquina. El mundo comenzaba a girar en torno a este nuevo centro espiritual de la vida moderna”. 17 Fue también en esta Exposición 17

Canogas, op.cit. p.56. - 119 -


donde se presenta las primeras muestras de lo que más tarde será la cinematografía, el llamado zoopraxiscopio de Muybridge. En adelante, los nortemericanos, haciendo gala de su espíritu pragmático, transformarán las ferias en atracciones lúdicas donde no faltó la simulación de los viajes de Julio Verne. En el plano urbano, los efectos de una nueva concepción de vida se verán plasmados en los diseños de las nuevas construcciones. En los Estados Unidos, precisamente, será la ciudad de Chicago la que ofrecerá un espectáculo urbano de gran esplendor puesto que allí surge la construcción de los llamados “rascacielos”, es decir construcción con estructuras metálicas, en altura con una base reducida de metros cuadrados de superficie. Se introduce el uso del ascensor. 18 El primer rascacielos es de 1864. El origen de los museos de ciencia y tecnología están estrechamente ligados a las exposiciones universales: museos de historia natural, museos antropológicos, observatorios astronómicos, observatorios meteorológicos, jardines botánicos etc. Tanto en la construcción de los edificios que los albergaron cuanto a la necesidad de conservar y divulgar los adelantos científicos y tecnológicos. 19 Las grandes capitales de América Latina, Buenos Aires, Río de Janeiro, Santiago, Montevideo, inician cambios en su emplazamiento urbano, producto de la influencia de los países del norte como por los cambios que se aproximan con la llegada de un nuevo siglo.

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La ciudad de Chicago fue arrasada por el fuego en1871. En su reconstrucción se proyectó en altura.(arquitectura utilitaria.) 19 Brain, R.: Going to the Fair. Readings in the Culture of Nineteenth-Century Exhibitions, Cambridge, Whipple Museum of the History of Science, 1993. - 120 -


Espacio Regional

Año 3, Volumen 1, Osorno, 2006, pp. 121 - 130

EL MUSEO EN EL FIN DEL MUNDO: ¿UNA HISTORIA TAMBIÉN PARA LA CIENCIA? ∗ Carolina Odone C ∗∗ . carcar@chilesat.net Universidad Católica de Chile.

RESUMEN El objetivo de esta ponencia es presentar ciertos aspectos de la historia de la conformación del Museo Regional Salesiano “Maggiorino Borgatello” (Punta Arenas, 1890-1900), a la luz del quehacer científico desplegado por la congregación Salesiana en el extremo austral. Por una parte, interesa indagar cómo los misioneros fueron constituyendo un saber científico acerca de aquel territorio y sus habitantes; especialmente las poblaciones fueguinas; y por otra parte, cómo aquel saber se fue traspasando a las vitrinas de un museo.También se efectuará una discusión respecto de la relación entre ciencia y civilización, y el lugar que ocupa el museo, en cuanto un espacio que reúne una suerte de compendio de la historia natural, del pasado y del presente. ABSTRACT The goal of this exposition is to present various aspects about the history of the formation of the Regional Salesian Museum “Maggiorino Borgatello” (Punta Arenas. 1890-1900), using the light of the scientific work of the Salesian Congregation in the austral south. First, our interest goes to how the missionaries created a scientific knowledge about this territory and its inhabitants, specially the “Tierra del Fuego” population, and then, how this knowledge was trespassed to the show room of the museum. We will also discuss the relation between science and civilization, and where is situated the museum as a place where one can find the natural history, the past and the present.

∗ Este artículo es el resultado de un curso dictado por el profesor Rafael Sagredo en el Programa de Doctorado en Historia de la Universidad Católica de Chile (2005). La temática abordada fue la historia de la ciencia y particularmente la práctica científica, considerando a ésta en cuanto un instrumento de conocimiento histórico que permitió no sólo la representación, el uso y control de los territorios americanos, sino que también la consolidación de los estados nacionales que surgieron en el siglo XIX. A su vez, este artículo forma parte de una investigación mayor desarrollada en el marco del proyecto FONDECYT Nº 1030979, “Fotografías del Fin del Mundo: Construcción imaginaria del indígena fueguino como sujeto histórico (1880-1930)”, cuyo objetivo central ha sido dar cuenta de cómo, desde la fotografía, se va construyendo un determinado saber e imaginario acerca de las poblaciones fueguinas. ∗∗ Licenciada en Historia por la Universidad Católica de Chile, estudiante del Programa de Doctorado en Historia de la misma universidad, y co-investigadora del proyecto FONDECYT Nº 1030979.

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LA TRAVESÍA SALESIANA A partir de 1875 comenzaron a llegar a Buenos Aires los primeros misioneros salesianos encabezados por el sacerdote Juan Cagliero. Formaba parte de aquel grupo un joven sacerdote llamado José Fagnano, quien tendrá un papel protagónico no sólo en la acción misional, sino que también en la conformación del museo que la congregación establecerá en Punta Arenas. La congregación salesiana era una orden nacida en Italia por obra del sacerdote Juan Bosco, y tenía por aquellos años como orientación central la conformación de “los colegios-asilos”, construidos y sostenidos solo con limosnas, y donde se albergaban niños huérfanos, abandonados y vagabundos. Su fundador quiso que su obra fuera fundamentalmente misionera y que, en ese trabajo, la congregación fuera descubriendo los rasgos esenciales de su identidad. Dentro de esta acción misional nos interesa destacar dos aspectos. En primer lugar que su acción se dirigía, básicamente, hacia aquellos grupos sociales considerados como abandonados y mendigantes. Y en segundo lugar que, si bien la orden actuaba a partir de una doctrina o un cuerpo de normas o preceptos, esta doctrina también se iba alimentando con la práctica 1 . Los sacerdotes salesianos, al llegar a Argentina, fueron tomando contacto con la realidad que estaban viviendo las poblaciones indígenas, particularmente en Patagonia, las que fueron consideradas como pobres y abandonadas, y que requerían de una acción misionera inmediata. No olvidemos que las poblaciones indígenas vivían una situación de tensión producto del proceso de colonización blanca y de la conquista del desierto. Cronológicamente la acción misional se inició, a mediados de la década de 1870, en Patagonia. El primer grupo misionero salesiano orientó su acción hacia la labor educativa y formó un colegio en San Nicolás de los Arroyos. Luego, el sacerdote José Fagnano fue nombrado párroco de una capilla que se levantó en Patagones, y con el cargo, además, de Jefe de las Misiones Salesianas en la Patagonia. Hacia 1883, José Fagnano fue nombrado Prefecto Apostólico de la Patagonia con jurisdicción sobre los territorios de Santa Cruz, Magallanes, la Tierra del Fuego y las Islas Malvinas, y se decidió que el asiento principal de aquella amplia jurisdicción estaría en Punta Arenas 2 . En este contexto, y con el objetivo de reconocer todo aquel vasto territorio, especialmente Tierra del Fuego, José Fagnano en octubre de 1886, zarpaba desde Buenos Aires hacia Tierra del Fuego en el Villarino. Aquel transporte también estaba ocupado por los miembros de una expedición dirigida por el oficial Ramón Lista. José Fagnano lo acompañaba en calidad de capellán. El objetivo de aquella expedición era desembarcar en la Isla Grande de Tierra del Fuego, y reconocer el territorio que se extendía entre la Bahía de San Sebastián y la Bahía Tetis. El viaje era de suma importancia, puesto que significaba la primera inspección ocular oficial sobre aquellas tierras, definitivamente, incorporadas a la república, después de uno de los tratados 1

BORREGO, Jesús. La sección misiones del Instituto Histórico Salesiano. En: Ricerche Storiche Salesiane, 1982, Anno I, Nº 1, pp. 54-73, Roma, Italia. BRAUN MENEDEZ. Armando. Pequeña Historia Fueguina, 1971, Editorial Francisco de Aguirre, Buenos Aires, Argentina. 2

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firmados con Chile. Ramón Lista no era el único en explorar aquella porción territorial: ya lo había hecho un teniente de la armada chilena, Ramón Serrano Montaner (1879), y el ingeniero en minas, el rumano Julius Popper, el mismo año que Lista, pero meses antes. Los hombres dirigidos por Lista se pusieron en marcha y, durante su recorrido, y en las cercanías de la Bahía de San Sebastián se encontraron frente a un grupo de indígenas selk’nam. Los hombres blancos se encaminaron hacia ellos, y el grupo de indígenas les disparó una lluvia de flechas. Lista ordenó que la tropa se desplegara y avanzara en línea con el objetivo de rodearlos. Una de las flechas hirió mortalmente a uno de los miembros de la tropa. Los soldados dispararon sus armas de fuego sobre los indígenas: el resultado fueron 26 indios muertos y la toma de prisioneros, en su mayoría mujeres y menores. El ruido de las armas de fuego alertó a José Fagnano, y ante el derramamiento de sangre, y la cantidad de mujeres y menores tomados prisioneros, Fagnano obligó a Lista a que, a partir de entonces, el sacerdote debería marchar delante de la tropa. Fagnano, junto a otro miembro de la expedición, el 3 médico Polidoro Zegers, viajaron a la vanguardia de la columna de soldados . Esa expedición, constituyó para Fagnano, una experiencia importante respecto de ir fortaleciendo en él la necesidad de llevar a cabo una campaña y una acción en defensa de aquellas poblaciones indígenas. Comenzó a madurar aquella idea y ello significaba poner en marcha un plan de acercamiento hacia aquellas poblaciones con el objetivo de educarlas y evangelizarlas. Entre 1887 y 1888, adquirió una casa para la congregación en Punta Arenas, y a partir de 1889, inició la acción evangelizadora con la instalación de la primera misión salesiana en territorio fueguino, en Isla Dawson, en donde se levantó la Misión de San Rafael y la Misión del Buen Pastor, ésta última, albergue de las niñas huérfanas de Punta Arenas. Años más tarde, y en la década de 1890, organizaría, en la Isla Grande de Tierra del Fuego, la Misión de La Candelaria 4 . ACERCA DE LA CONFORMACIÓN DEL MUSEO “Sus primeras colecciones eran malas y los papelitos con indicaciones precisas de fecha y de ambiente de recolección que he tratado de conservar intactos, están redactados en un idioma y en una ortografía muy pobres. En el montón de cuadernos y papeles que he revuelto en el verano de 1945 se observa el proceso anual y la asimilación de mayores conocimientos que adquiría consultando a estudiosos, tanto que, al último, ya escribe los nombres latinos con toda corrección” (RV, Luis Massa, Monografía de Magallanes, 1945) Cuando los salesianos llegaron al extremo austral su foco de atención estaba puesto en los indígenas que habitaban la región. Bajo esa necesidad, emprendieron una serie de exploraciones, tanto terrestres como marítimas, a fin de conocer, en terreno, el estado de aquellas poblaciones consideradas como las más desamparadas, además de recoger informaciones acerca de su hábitat. Y los salesianos comenzaron a producir un saber geográfico y etnográfico sobre aquellos territorios.

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Ibidem, Págs. 111-114. Ibidem, Págs, 120-121. - 123 -


Sin embargo, aquella acción no nos debe extrañar, puesto que la doctrina misionológica salesiana, tenía entre sus puntos centrales, “no lanzarse, como hasta entonces se hiciera de inmediato a las tribus salvajes, alejadas de toda civilización, sino establecer colegios e internados en las poblaciones colindantes con las tierras de los indios, acoger a sus hijos a fin de conocer su lengua, usos y costumbres; entablar algunas relaciones sociales y religiosas, luego penetrar entre ellos y evangelizarlos” 5 . Un punto también destacable era que para emprender “la transformación de los indios y de la vastísima región, por ellos habitada”, era fundamental, “el aprendizaje de la lengua, con frecuencia la exploración de tierras desconocidas, y a veces la descripción de los usos y las costumbres” 6 . Un tercer punto a destacar era que la congregación se planteaba, respecto de las poblaciones indígenas, construir un “saber en el campo etnográfico, lingüístico, histórico, sanitario y geográficonaturalístico, que junto a la escuela, la educación, los centros de estudios, y los museos, se constituían en los medios a través de los cuales la congregación salesiana debía llevar a cabo su acción misionera” 7 . Estos contenidos nos parecen relevantes en la perspectiva de que los podríamos asimilar a una estrategia global con mecanismos claros para lograr la civilización. Existía en la congregación un cómo llevar a cabo la civilización, y ese cómo tenía una carácter global que se irradiaba hacia ciertos puntos claves de otra cultura, y que además requería, necesariamente, de la construcción de un saber sobre aquella cultura. Ese saber era muy preciso: etnografía, lingüística, historia, prácticas de higiene y geografía. Captando y construyendo aquel saber, la congregación efectuaba el primer giro de comprensión. El segundo giro se efectuaba desde una malla o una red. Esa red era institucional, y sus nudos eran la escuela, los centros de investigación y los museos, amén de las misiones. Algunos de aquellos misioneros fueron enviando a Punta Arenas las muestras de la historia natural y del pasado indígena que iban recopilando. Lo que permitió que la orden salesiana, especialmente a través de Monseñor José Fagnano, se planteara la idea de conformar un lugar que permitiera exhibir y difundir aquellos fragmentos del mundo austral. El 18 de septiembre de 1893 se inauguró el Museo Regional, llamado en aquellos tiempos Museo Territorial. Fue el sacerdote Maggiorino Borgatello 8 quien quedó a cargo de su dirección dedicándose, especialmente, a la formación y clasificación de las colecciones de la fauna y de los objetos pertenecientes a los indígenas. El padre Borgatello desempeñó su labor, junto a Ángel Gaudencio Benove, un naturalista autodidacta, también miembro salesiano, pero con la calidad de hermano coadjutor. Su labor se concentró en la colección de flora, los fósiles, y los objetos y noticias históricas 9 .

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BORREGO, Jesús. Op. Cit. Pág. 62. Ibidem, Pág. 66. 7 Ibidem, Pág. 67. 8 No hemos podido detectar datos biográficos acerca de él. No sabemos si llegó con Fagnano en su primer viaje a Buenos Aires, o bien formó parte de un segundo grupo misionero. 9 ALIBERTI, Juan M. (Pbro.). Noticias históricas del Museo Regional Salesiano, En: IXº Congreso Eucarístico Nacional de Magallanes, 1946, Escuela Tipográfica del Instituto Don Bosco, Punta Arenas, Chile, Págs. 5-6. 6

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Entre 1893 y 1907, el Museo Regional Salesiano estaba situado en una pequeña sala ubicada a un costado del Colegio Salesiano San José. En 1908, y siendo su director el sacerdote Pedro Marabani, aquella salita del museo fue trasladada a una nueva dependencia y también situada en el edificio del Colegio San José, y en su parte superior. En 1915 se amplió aquella construcción y se dotó al museo de dos nuevas salas. Hacia 1916 se señalaba que la colección etnográfica del museo era una de las más completas. Esta situación se fortaleció hacia la década de 1920 cuando el director del Museo de Melbourne (Australia), el antropólogo Baldwin Spencer, visitó el museo y señaló: “he tenido el gran placer y privilegio de examinar los objetos coleccionados y conservados en el Museo Regional Mayorino Borgatello. El valor histórico y el interés de los objetos que tienen relación con los indígenas de la Tierra 10 del Fuego y del Estrecho de Magallanes es inestimable” . En 1920, y con motivo de celebrarse en Punta Arenas el IV Centenario del Descubrimiento del Estrecho de Magallanes, el director del Colegio San José, el sacerdote Luis Costamagna, cedió al museo nuevos pabellones, vitrinas y una colección de 43 fotografías del sacerdote Alberto Maria de Agostini 11 que fueron situadas en la galería de entrada y de acceso al museo. Solo y afines de 1928 y comienzos de 1929, el Museo Regional Salesiano contó con una edificación propia situada junto al Instituto Don Bosco y al Santuario María Auxiliadora. Aquella construcción fue impulsada por el sacerdote Juan M. Aliberti, Inspector Salesiano de la Patagonia Meridional, Tierra del Fuego e Islas Malvinas. Contando ya con un edificio particular, y tras varias décadas de conformación, el Museo Regional Salesiano había cumplido su objetivo inicial, a saber, “el fomento de la ciencia y la civilización” 12 . SOBRE LA CIENCIA Y LA CIVILIZACIÓN I La llegada de los salesianos al extremo austral hacia las últimas décadas del siglo XIX se puede también entender a la luz del surgimiento de los estados nacionales, y de su fortalecimiento. Algunas congregaciones alemanas, italianas y francesas, a través de sus grupos misioneros, comenzaron a llegar a los territorios nacionales a hacerse cargo, no sólo de una labor educativa, sino que también de una importante labor social, como por ejemplo, la atención de las reclusas, de los enfermos en los hospitales, y de los huérfanos. Estas congregaciones se fueron haciendo cargo de una tarea que era considerada “realmente civilizadora” puesto que redundaba “en el progreso de la nación” 13 . Aquellas congregaciones se estaban haciendo responsables de una de las necesidades sociales del Estado. Pero a su vez, y como señala Fernando Aliaga, actuaron en un momento de expansión o consolidación de territorios, alguno de los 10

MASSA, Lorenzo (RV). Bosquejo histórico de la Inspectoría de San Miguel, 1887-1937. Apunte mecanografiado, 1937, Escuela Tipográfica del Instituto Don Bosco, Punta Arenas, Chile, Pág. 424. 11 Sacerdote y fotógrafo salesiano (1883-1960), quien llegó al extremo austral hacia 1910 enviado en misión a las tierras magallánicas. Permaneció en la zona hasta, aproximadamente, la década de 1940, llevando a cabo una importante labor de exploración territorial, la que era complementada con la actividad fotográfica, con la investigación, y con la redacción de libros acerca de las poblaciones indígenas. 12 MASSA, Lorenzo (RV). Op. Cit. Pág. 423. 13 ALIAGA, Fernando. Ideas y presupuestos de la misionología en América Latina a fines del siglo XIX, Eduardo Cavieres (coord.), En: Entre discursos y prácticas. América Latina en el siglo XIX, 2003, Ediciones Universitarias de Valparaíso, Valparaíso, Chile, Págs. 268, 270. - 125 -


cuales eran considerados como habitados por pueblos que vivían en la barbarie 14 . Aquí confluyen, al menos, dos elementos: por una parte, la constatación geográfica de que existían territorios no integrados a la civilización; y por otra, la construcción de un discurso tendiente a declarar que como esos pueblos vivían sumergidos en la barbarie se requería integrarlos a la civilización, y que mejor que la acción de las congregaciones religiosas para hacerse cargo de aquello. Para el caso particular de los salesianos queremos destacar la unión entre ciencia y civilización, en el sentido de que la civilización de aquellas poblaciones requería como presupuesto básico la construcción de un conocimiento de las mismas. Podemos aventurar que la acción misionera se efectuaba sobre un territorio que se constituía en una especie de laboratorio de campo, donde el trabajo efectuado en el ámbito del rescate de la historia natural y humana se convierte en un instrumento de comprobación de la realidad, en una fuente de autoridad, cuyas huellas además se pueden ir almacenando en un museo. Sin embargo, no podemos desconocer que sólo algunos sacerdotes salesianos contaban con una formación científica profesional, y ello necesariamente debió haber influido en sus formas de “hacer ciencia”, y de ir recopilando, no sólo los materiales que fueron dando vida a las distintas colecciones existentes en el Museo Regional Salesiano, sino que también la forma como éstos comenzaron a ser exhibidos. Un aspecto que no debemos olvidar es que la puesta en escena de las distintas colecciones se inscribía en el ámbito de una tradición museográfica que no nació en las últimas décadas del siglo XIX, sino que mucho antes. Así, éste “se organizó de acuerdo con las pocas exigentes normas museográficas de la época que aceptaban la presentación de elementos, piezas y especimenes, en el que, dentro de su orden elemental de separación, se exhibía material de variado origen: de la vida común, indígena, recursos naturales y los infaltables fenómenos, curiosidades y rarezas tan propias de los antiguos museos” 15 . Como señala Pascal Riviale 16 , los rastros de aquella forma de exhibición pueden pesquisarse desde el Renacimiento, donde más que conformar colecciones con un sentido pedagógico o científico y llevar a cabo “la constitución de conjuntos homogéneos”, el acento se ponía en la reunión de “objetos hermosos”, “curiosos” 17 . Un aspecto al que tampoco pudo sustraerse la exhibición del Museo Regional Salesiano fue “la asimilación del hombre salvaje al hombre primitivo (o prehistórico)” 18 . Llegamos aquella conclusión, no por los materiales de la cultura material pertenecientes a los indígenas fueguinos, sino por el contrapunto que se hace con estos pueblos una vez integrados a la vida en la misión. A un lado estaba el pasado indígena el que se constituía a partir de los objetos, tales como puntas de flechas y arpones, arcos, canoas, cestos, collares, y pieles de guanaco. El presente no existía, y el futuro era representado por los indígenas civilizados. En este sentido, 14

Ibidem, Pág. 271. MUSEO REGIONAL SALESIANO. Catálogo del Museo Regional Salesiano “Maggiorino Borgatello” (Colecciones Etnográficas, Antropológicas, y Arqueológicas de las Etnias Aonikenk, Selk’nam, Kaweshkar, Yámana), 1992, Talleres Tipográficos del Instituto Don Bosco, Punta Arenas, Chile, Pág. 13. 16 RIVIALE, Pascal. Los viajeros franceses en busca del Perú Antiguo (1821-1914), 2000, Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú e IFEA, Lima, Perú. 17 Ibidem, Pág. 286. 18 Ibidem, Pág. 300. 15

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concordamos con Eugenia Scarzanella que sugiere que aquella forma de exhibición solo ponía de manifiesto el tránsito entre un pasado y un futuro indígena carente de dolor. Nada se nos informa acerca de lo que habría significado para aquellas poblaciones fueguinas la pérdida de su ser en el mundo, la ausencia de un destino forjado bajo la posibilidad de vivir de acuerdo a sus formas de vida. En esta perspectiva, el Museo Regional Salesiano, no escapó a aquella tradición etnográfica, también propia de los museos europeos de la época: exhibir la belleza al lado de la curiosidad, y considerar a las piezas de la cultura material, no sólo como las exponentes de un pasado, sino que además como una especie de “grandes monumentos de las civilizaciones desaparecidas” 19 . SOBRE LA CIENCIA Y LA CIVILIZACIÓN II Un aspecto que no debemos olvidar es que la labor del Museo Regional Salesiano se situó en un momento histórico de gran tensión para las poblaciones indígenas que allí habitaban. Aquellos años, han sido considerados como los “años más duros” para la sobre-vivencia de los grupos indígenas fueguinos. Aquel periodo histórico coincide, por una parte, con la llamada colonización blanca que, bajo el modelo del establecimiento de estancias ganaderas, impactó fuertemente en el territorio, y en ciertos modos de vida indígenas. Por otra parte, las poblaciones indígenas comenzaron a verse también fracturadas debido, por ejemplo, a las epidemias que comenzaron a expandirse producto del contacto con la población blanca. Tampoco debemos olvidar que aquella época fue llamada como la época de la conquista del desierto, que significó, entre otras cosas, colonizar y conquistar por las armas los territorios de la Patagonia. El asesinato de indios salvajes no sólo no era considerado un crimen, sino que resultaba ser una consecuencia natural del necesario proceso de 20 conquista y de incorporación de estos nuevos territorios . Es en este contexto más amplio que se inserta también la historia del Museo Regional Salesiano, y la acción que trataron de emprender los salesianos en vista de que los hechos de violencia en la Isla Grande de Tierra del Fuego se desencadenaban al margen del control gubernamental como con el conocimiento del gobierno central. Así, y frente a aquellas acciones, los misioneros salesianos comenzaron a reaccionar, y a considerar la “vía de la civilización” como un camino para lograr la no exclusión social de aquellas poblaciones. Esta temática de la no exclusión social también requiere de una cierta atención. No debemos olvidar que la historia del Museo Regional Salesiano está también traspasada por el “sueño salesiano”. En esta perspectiva, uno de los sueños de Juan Bosco, fundador de la orden salesiana, requiere de particular atención: “Yo plantado en medio de la llanura, recorría con la vista aquellos lugares, aquellos interminables caminos y contemplaba de manera inexplicable los sitios que están o estarán

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Ibidem, Pág. 293. ODONE, Carolina y PALMA, Marisol. La muerte exhibida: fotografías de Julius Popper en Tierra del Fuego (1886-1887), Peter Mason y Carolina Odone (coord.), En: 12 Miradas sobre Selknam, Yaganes y Kawesqar, 2003, Taller Experimental Cuerpos Pintados, Santiago, Chile, Pág. 289. 20

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ocupados por los salesianos [...] Vi a todos [...] en un solo punto el pasado, el presente y el futuro de nuestras misiones” (Sueño de Juan Bosco, febrero de 1885) 21 . En un solo punto, el pasado, el presente y el futuro de nuestras misiones: esta secuencia narrativa entrega como primer detalle relevante que el ideal misionero debía concretarse en un espacio, pero éste se entendía como una especie de pequeña eternidad intemporal, dado que el pasado, el presente y el futuro se reconocen todos a la vez y en un mismo punto. La acción salesiana, de acuerdo a esta secuencia narrativa, se levanta como una práctica que detiene y captura el tiempo. Esto nos plantea una serie de interrogantes, como por ejemplo ¿Aquello se reflejó también en sus formas de hacer ciencia, en sus modalidades de recopilación de información y materiales? Vanni Blengino 22 ofrece innumerables respuestas a esta pregunta, y aunque el autor efectúa un análisis sobre la construcción del saber científico salesiano en la Patagonia, creemos que sus conclusiones también son extensibles al área de la Isla Grande de Tierra del Fuego, y los canales y archipiélagos adyacentes. Si bien no es nuestra intención homogeneizar ambas problemáticas, si es posible distinguir matrices comunes. En primer lugar, la consideración de que aquellos territorios representaban un mundo que estaba por ser sustituido o transformado por la civilización hasta volverse irreconocible. En segundo lugar, que la acción salesiana no se llevó a cabo sin antes efectuar, lo que el autor denomina como el tejido de una red de conocimientos: “los salesianos recogen una densa red de informaciones históricas geográficas y lingüísticas sobre el territorio soñado por Don Bosco y no se limitan a los estudios ya existentes, sino que los enriquecen con datos e investigaciones que ellos mismos con tenacidad construyen” 23 . En tercer lugar, el papel que jugó el Boletín Salesiano, no sólo en cuanto órgano difusor de la obra y acción salesiana, sino que también, en cuanto órgano difusor del conocimiento científico, convirtiéndose, en el lugar necesario y obligado, para dar cuenta de las investigaciones científicas relevadas. Es sólo en la difusión y circulación de aquel saber sobre las poblaciones y sus territorios que aquel conocimiento tiene el estatus de científico. Un cuarto aspecto que también resulta interesante es la reflexión que Blengino lleva a cabo respecto de la valoración de la exploración de los territorios del extremo austral durante gran parte del siglo XIX, y sobre todo la investigación de sus habitantes. Aquella valoración se inscribe en el marco de un discurso científico cuya voluntad de verdad era “inventariar a través de todos los continentes, todos los elementos constitutivos de la evolución humana” 24 . Las poblaciones fueguinas, en distintos grados, no escaparon a aquella cartografía cultural, puesto que eran ejemplos de razas que sobrevivían en espacios límites del mundo, con una existencia anclada aún 21

BELZA, Juan M. Sueños Patagónicos, 1981. Instituto de Investigaciones Históricas Tierra del Fuego, Buenos Aires, Argentina, Pág. 130. 22 BLENGINO, Vanni. La zanja de la Patagonia. Los nuevos conquistadores: militares, científicos, sacerdotes y escritores, 2005, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, Argentina. 23 Ibidem, Pág. 125. 24 CONDE, Nayara. Las expediciones científicas y los indios del Brasil, En: Aisthesis, Nº 35, 2002, Santiago, Chile, Pág. 57. - 128 -


en los primeros estadios de la evolución de la humanidad. Además, la riqueza de la información acerca de la historia natural era, en estos territorios, muy atrayente para los científicos y en especial, los naturalistas. Como señala Blengino, el viaje de exploración se constituye en un observatorio, en una nueva biblioteca, la biblioteca positivista y moderna por excelencia, y aquella biblioteca cobra vida en el museo 25 . A nuestro modo de ver, la práctica científica de los salesianos y la exhibición de las colecciones del Museo Regional Salesiano estaban cruzadas por el paradigma de colocar la vida natural a la misma escala de la vida humana: de un lado estaba la flora y la fauna, y de otro lado estaba la cultura, que para el caso de la región fuego-patagónica, ya estaba en vías de desaparecer, no así su entorno natural. Aquel paradigma fijaba a los habitantes indígenas en un tiempo y en un espacio ya pasados. El museo se convertía entonces en una especie de reserva de culturas que había que rescatar y preservar para la ciencia 26 . Aquella manera de exhibición era también una de las características de los estudios científicos de las últimas décadas del siglo XIX. El trabajo científico de aquella época, y en relación al tema de la extinción física y cultural de ciertos pueblos indígenas tenía como principal preocupación “dejar registrada una cultura para la posteridad. Así la cultura podía vivir en los anaqueles de museos, archivos y bibliotecas” 27 , lugares privilegiados para la recopilación y difusión del conocimiento científico. BIBLIOGRAFÍA ALIAGA, Fernando. Ideas y presupuestos de la misionología en América Latina a fines del siglo XIX. Eduardo Cavieres (coord.). En: Entre discursos y prácticas. América Latina en el siglo XIX, pp. 265-282. Ediciones Universitarias de Valparaíso, Valparaíso, Chile, 2003. ALIBERTI, Juan M (Pbro). Noticias históricas del Museo Regional Salesiano. En: IXº Congreso Eucarístico Nacional de Magallanes, pp. 1-20. Escuela Tipográfica del Instituto Don Bosco, Punta Arenas, Chile, 1946. BASTRES, Roberto. Los salesianos y la promoción de la cultura. En: Boletín Salesiano, Nº 114, pp. 4-7. Editorial Don Bosco, Santiago, Chile, 2001. BELZA, Juan M. Sueños Patagónicos. Instituto de Investigaciones Históricas Tierra del Fuego, Buenos Aires, Argentina, 1981. BLENGINO Vanni. La zanja de la Patagonia. Los nuevos conquistadores: militares, científicos, sacerdotes y escritores. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, Argentina, 2005.

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BLENGINO Vanni, Op. Cit. Págs. 103-104. MASON, Peter. Infelicites. Representations of the Exotic, 1998, Johns Hopkins University Press, Londres, Inglaterra. 27 EDWARDS, Elizabeth. La fotografía de Martin Gusinde en un contexto antropológico más amplio. Peter Mason y Carolina Odone (coord.), En: 12 Miradas sobre Selknam, Yaganes y Kawesqar, 2003, Taller Experimental Cuerpos Pintados, Santiago, Chile, Pág. 45. 26

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BORREGO, Jesús .La sección misiones del Instituto Histórico Salesiano. En: Ricerche Storiche Salesiane, Anno I, Nº I, pp. 54-73. Roma, Italia, 1982. BRAUN- MENEDEZ, Armando. Pequeña Historia Fueguina. Editorial Francisco de Aguirre, Buenos Aires, Argentina, 1971. CONDE, Nayara. Las expediciones científicas y los indios del Brasil. En: Aisthesis Nº 35, pp.57-61. Santiago, Chile, 2002. CHAMORRO, Claudio. Bajo el cielo Austral. Imprenta y Litografía La Ilustración, Santiago, Chile. 1936 EDWARDS, Elizabeth. La fotografía de Martin Gusinde en un contexto antropológico más amplio. Peter Mason y Carolina Odone (coord.). En: 12 Miradas sobre Selknam, Yaganes y Kawesqar, pp. 41-73. Taller Experimental Cuerpos Pintados, Santiago, Chile, 2003. MASSA, Lorenzo (RV). Bosquejo histórico de la Inspectoría de San Miguel, 18871937. Apunte mecanografiado. Escuela Tipográfica del Instituto Don Bosco, Punta Arenas, Chile. 1937. Monografía de Magallanes. Sesenta años de acción Salesiana en el Sur 1886-1947. Escuela Tipográfica del Instituto Don Bosco, Punta Arenas, Chile, 1945. MASON, Meter. Infelicites. Representations of the Exotic. Johns Hopkins University Press, Londres, Inglaterra, 1998. MUSEO REGIONAL SALESIANO. Catálogo del Museo Regional Salesiano “Maggiorino Borgatello” (Colecciones Etnográficas, Antropológicas y Arqueológicas de las Etnias Aonikenk, Selk’nam, Kaweshkar, Yámana). Talleres Tipográficos del Instituto Don Bosco, Punta Arenas, Chile, 1993. ODONE, Carolina y PALMA, Marisol. La muerte exhibida: fotografías de Julius Popper en Tierra del Fuego (1886-1887). Peter Mason y Carolina Odone (coord.). En: 12 Miradas sobre Selknam, Yaganes y Kawesqar, pp. 263-314. Taller Experimental Cuerpos Pintados, Santiago, Chile, 2003. RIVIALE, Pascal. Los viajeros franceses en busca del Perú Antiguo (1821-1914). Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú e IFEA, Lima, Perú, 2000. SCARZANELLA, Eugenia. Fotografías de Indios. Misioneros Salesianos y documentación etnográfica de Tierra del Fuego. Chiara Evangelista (coord.). En: Fronteras, Etnias, Culturas (América Latina, Siglo XVI-XX), Nº 34, pp. 149-168. Colección Biblioteca Abya-Yala, Editorial Abya-Yala, Quito, Ecuador, 1996.

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Espacio Regional

Año 3, Volumen 1, Osorno, 2006, pp. 131 - 144

LEGISLACION Y TRABAJO INDÍGENA EN LA MINERIA DEL SIGLO XVI CHILENO Sonia Pinto Vallejos sopinto@ing.uchile.cl Universidad de Valparaíso

RESUMEN La existencia de una abundante legislación acerca de la minería de metales preciosos revela la importancia que esa actividad tenía para la monarquía española, al mismo tiempo que ella es producto de los procesos históricos que se están desarrollando durante su construcción y puesta en práctica, como de los individuos que la crean o adaptan, y los que deben cumplir sus disposiciones. Se intenta establecer lo que ocurría con la legislación acerca del trabajo indígena en la minería chilena, y las dificultades que existieron para su cumplimiento.

ABSTRACT The existence of an numerous legislation on precious metals mining reveals that this activity was very important for the Spanish monarchy, when, in the same time, this legislation is the result of historical processes developed during its construction and application, as well as of the actors that create and adapt it, and those who have to obey its dispositions. We intend to establish what happened with the legislation on Indian work in the Chilean mining, and the difficulties that existed for its respect.

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La existencia de una abundante legislación dedicada a la minería de metales preciosos, nos revela la importancia que esa actividad revestía para la monarquía española, al mismo tiempo que ella es un producto de los procesos históricos que se están desarrollando durante su construcción y puesta en práctica, como de los individuos que la crean o adaptan, y los que tienen que cumplir con sus disposiciones. También es preciso establecer que a la legislación están sujetos no sólo los asignatarios que han sido favorecidos con una de ellas, en río o en veta, sino especialmente, los indígenas que servirán de mano de obra para ese tipo de trabajos. LAS ORDENANZAS Y TASAS DEL SIGLO XVI Si observamos el caso de la gobernación de Chile, la primera “Ordenanza” data de 1546, anexa al Acta de Cabildo de 9 de enero de ese año, hecha por mandado del gobernador Pedro de Valdivia, a causa de la pérdida de las ordenanzas reales en un ataque de los indios a la ciudad de Santiago, y mientras llegan las pedidas al Perú, manda que “se guarden las aquí recopiladas, y que se han podido saber de mineros y personas pláticas en estas industrias de cosas de minas 1 ” En el capítulo “onceno”, se establece “que ninguno pueda tomar posesión de mina menos de con cinco piezas 2 ”. Las piezas referidas, son los indios de servicio. En el capítulo siguiente, se menciona a la “cuadrilla”,en que los indios sirven, lo que se reafirma en el capítulo 27, para el caso en que “se le fuere al minero la cuadrilla estando labrando”, lo que se complementa con el capítulo siguiente i estableciendo que “acabada la demora, si alguno dejare alguna mina rica sea obligado a registrarla por sus términos dentro de cuarenta en cuarenta días, hasta que venga otra demora 3 ”. En el capítulo treinta, se establecen “los pasos que pueden gozar de minas según las piezas que trajeren 4 ”. En 9 de agosto de 1550, se aprobaron unas “Ordenanzas para las minas de plata”, presentadas por Antonio Núñez al Cabildo de Santiago, a quién se le había encargado las hiciera. Aquí se establece que el que tenga mina de plata o estacas de otro, las tenga pobladas “con cuatro yanaconas, o cinco indios de repartimiento, o con un negro y dos yanaconas 5 ”. Más adelante hay una disposición que dice que “si algún indio, o yanacona, o negro se hallare en la mina ajena hurtando metal, se le den cien azotes por la primera vez, y por la segunda, cortadas las orejas, y por la tercera sea ahorcado por ello hasta que muera naturalmente. Entiéndese que no se ejecute como se contiene, sino que el juez lo castigue a su albedrío 6 ”. El autor de las ordenanzas fue elegido como Alcalde de minas, y se confirmó su status de vecino de la ciudad, con todos los derechos 1

Jara, Alvaro y Sonia Pinto, “Fuentes para la historia del trabajo en el reino de Chile”, 2 volúmenes, 1982 y 1983, Editorial Andrés Bello, Santiago, vol.I, p. 3,Ordenanzas de Minas. Acta del Cabildo de Santiago, 9-I1546. 2 Ibidem, ob. cit., p.5, “Que habla con qué piezas se puede tomar posesión de mina”. 3 Ibidem, ob.cit.,p.9, “Sobre si se le fuere al minero la cuadrilla estando labrando”. 4 Ibidem, ob.cit., p.10 5 Ibidem, ob. cit, p.14, Ordenanzas para las minas de plata, 9-VIII-1550. 6 Ibidem, ob.cit., p.15 - 132 -


inherentes. La “Relación” del licenciado Fernando de Santillán, oidor de la Audiencia de Lima, de 4 de junio de 1559, es un cuerpo documental mucho más ambicioso en sus alcances, ya que se provee “para el buen gobierno, pacificación y defensa de Chile 7 ”. Mientras las dos ordenanzas anteriores estaban hechas por soldados convertidos en mineros, ésta, transcurridos 18 años de conquista hispánica, está redactada por un letrado, y además, miembro de la Real Audiencia de Lima. Más de cinco años atrás había muerto Pedro de Valdivia en la guerra con los indios, donde se había matado, según expresiones del oidor, “mucha suma dellos debajo de paz, e sin darles a entender lo que S.M. manda se les aperciba, aperreando muchos, y otros quemando y encalándolos, cortando pies y manos e narices y tetas, robándoles sus haciendas, estrupándose sus mujeres e hijas, poniéndoles en cadenas con cargas, quemándoles todos los pueblos y casas, talándoles las sementeras de que les sobrevino grande enfermedad, murió grande suma de gente de frío y mal pasar y de comer yerbas e 8 raíces ”, destacándose en esas actividades Francisco de Villagrán y Francisco de Aguirre, por lo cuál ellos fueron llevados a la ciudad de Lima, procesados , e impedidos de volver a Chile. Después, viene como gobernador de Chile Don García Hurtado de Mendoza, y con él, Santillán, enterándose en La Serena, de la terrible situación de los indígenas , y según sus propias palabras , “ para remediar por el presente algo de lo susodicho, en tanto que se hiciese la visita e tasación, hice publicar la provisión de S.M. en que manda no se carguen los indios y que hubiese ejecución contra los que se excedieran della, y di orden como no se pudiese por ningún encomendero echar en las minas más indios de hasta la quinta parte de los indios de trabajo que hubiese en su repartimiento, y que a éstos se les diese del oro que sacasen, las sexta parte horra de todas costas, y a los yanaconas hice poner en su libertad, conforme a la cédula de S.M.”, y respecto de los yanaconas, que podían sacar oro para un español, dándoles comida, herramientas y lo demás necesario, quedándose el indio con la cuarta parte del oro. Hizo además otras 79 ordenanzas relativas al trabajo de los indios y la minería aurífera. Posteriormente vio que en Santiago la situación de los indígenas era aún peor y mandó se ejecutara la ordenanza sobre cargar los indios “porque una de las principales granjerías que los encomenderos allá tenían era traer recuas de indios cargados con mercadurías y otras cosas de sus granjerías desde, desde la dicha ciudad al puerto de Valparaíso, que son quince leguas de muy mal camino, y otras partes 9 ”. Además ordenó visitar todos lo pueblos de indios de las ciudades de Santiago y la Serena, por personas expertas, y en seguida tasó lo que debían contribuir a sus encomenderos, descargándoles mucho de lo que antes daban, que fue la primera vez que se hacía en esa tierra. Las visitas y tasas se realizaron durante cuatro meses. En cuanto a las características del trabajo indígena, el licenciado establece lo siguiente: 7

Ibidem, ob. cit., p.19, Relación de lo que el licenciado Fernando de Santillán,...,4-VI-1559. Ibidem, ob.cit., pp.19-20, ibidem. 9 bidem, ob. cit., pp.20-21, ibidem. 8

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“De tal pueblo, tantos deteneros y tantos lavadores, etc.,que montan tantos deteneros y tantos lavadores; los cuales han de andar en tal asiento de minas, que es el más cercano a sus pueblos, e se han de mudar por sus mitas los indios deteneros de dos en dos meses y los lavadores de cuatro en cuatro meses, y que el indio o lavador que anduviere una mita no lo metan la siguiente, so pena de cien pesos por cada indio o lavador para la cámara de Su Majestad; y del oro que así sacaren los dichos indios, el cacique tenga su quipocamayo y el minero y encomendero cuenta y razón, y cada dos meses se traiga a la fundición desta ciudad y allí se divida en esta manera” “Que vos, el dicho encomendero, por razón de la comida y herramientas y por salario de mineros y criados que habéis de tener para hacer sembrar a los dichos indios y por vuestra industria, y porque habéis de ser obligado y es a vuestro cargo el doctrinar a los dichos indios en las cosas de nuestra santa fe católica, llevéis las cinco partes de seis, y la otra sexta parte sea para los dichos indios que lo sacaren y hayan por su trabajo, lo cual se les emplee en ropa y en ovejas o en lo que fuera más útil y provechoso para ellos, conforme a la orden que sobre la distribución dello se dará 10 ”. El efecto que la mayoría de las disposiciones anotadas, fue muy duro para los mineros, y pronto se buscaron modalidades para evadirlas, especialmente el pago del sesmo del oro. Aún así, Alvaro Jara demostró palpablemente en uno de sus trabajos, como el sistema funcionó, y se juntó una apreciable cantidad de dinero y especies 11 . En la “Ordenanzas para la Concepción, Imperial, Cañete, Valdivia, Villarrica y Osorno”,se establece ,“que ningún vecino ni otra persona que tenga indios a su cargo, pueda pedirles más indios para sacar oro de la sexta parte de los indios que tuviere, que sean macegales, a que llaman indios de pala, y para ello no se haga número de los viejos de cincuenta años arriba, ni de los muchachos de diez y ocho para abajo 12 ”. Esa medida es complementada con la prohibición de que trabajen mujeres en las minas. Establece además que la demora para sacar oro sea entre el 1º de diciembre y el fin de julio, y que los mineros deben mantener algunos “ranchos” donde los indios puedan descansar y dormir. Las sanciones para los que no cumplan con las ordenanzas, son ilustrativas del celo del licenciado, y de la resistencia a cumplir con las ordenanzas: “Las penas que incurren las personas que exceden de las ordenanzas, de suso contenidas, mando que sean, si fuere vecino, por la primera vez, privación de los indios que tiene en encomienda e tributos dellos por tiempo de un año, e por la segunda vez, suspensión precisa para siempre: y el que no fuere vecino, dé quinientos pesos de oro para la cámara de Su Majestad por la primera vez, e por la segunda, la pena doblada 13 ”. Alvaro Jara expresa, después de haber utilizado además otros documentos que 10

Ibidem, ob. cit., pp.22-23, ibidem. Jara, Alvaro “El salario de los indios y los sesmos del oro en la Tasa de Santillán”, en Trabajo y Salario Indígena. Siglo XVI, Segunda Parte, Editorial Universitaria, Santiago, 1987. 12 Jara, Alvaro y Sonia Pinto, ob. cit.,pp.30-31, Relación de lo que el licenciado.... 11

13

Ibidem, ob.cit., p. 32, Relación de lo que el licenciado.... - 134 -


proporcionan cifras comparativas, que “es explicable que en cinco o seis años que estaba en vigencia la Tasa de Santillán ya se hubiesen formado rebaños apreciables en los pueblos de indios. La Tasa se cumplía en cierta proporción, y los ganados de propiedad de los indios se incrementaban 14 ”. El mismo señala la presencia de ganado de comunidades en 1578, en un contrato de compraventa, la que, en todo caso, no estaba de acuerdo con el espíritu de la Tasa de Santillán. En 1595 y 1598, también encuentra referencias al ganado de los indios; en el primer caso por haber sido condenados a pagar con parte de sus bienes una cantidad, y en la otra por la compra que hace el Protector General de Indios, de una apreciable cantidad de animales. Hay que hacer notar que la escasez de documentos den escribanos, para el período es notable, afectando con ella a los datos sobre ganados indígenas. En 24 de agosto de l561, Francisco de Villagra ha sido repuesto en su cargo de gobernador, y publica unas “Ordenanzas de Minas”, para los indios de la jurisdicción de la ciudad de Santiago. En el segundo acápite de esas disposiciones dice:”Ordeno y mando que las cuadrillas de indios que anduvieren en las dichas minas a sacar oro por la mañana no salgan a sacar oro ni trabajar ni los mineros los compelan a salir hasta que sea pasada media hora después de salido el sol e a la tarde alcen de las dichas minas media hora antes que se ponga, y el que no lo cumpliere incurra en pena de sesenta pesos por cada día 15 ”.La disposición revela, además de las mejores intenciones que el gobernador pudiera tener respecto de los indios mineros, la persistencia de la costumbre de hacerlos trabajar de sol a sol. Otro acápite notable es el que establece que “si alguno adoleciere o se parare flaco de manera que se entienda del que no está sano lo saquen de la dicha cuadrilla hasta que esté sano y recio y entre tanto que estuviere holgando le den su ración ni más ni menos que si trabajare y los mineros que lo trajeren a cargo sean obligados a curar los tales enfermos y para ello los señores de las cuadrillas los provean de aceite, solimán y cardenillo e alumbre y algún ungüento e lancetas para sangrar, de suerte que todos los mineros estén proveídos dello 16 ”. El sucesor en la gobernación, Pedro de Villagra, pone en práctica las ordenanzas de Santillán y las complementa, dejando sin efecto algunas de las disposiciones tomadas por su primo y antecesor. En 7 de mayo de 1580, el gobernador Martín Ruiz de Gamboa publica su “Tasa y Ordenanzas sobre los tributos de los indios del obispado de La Imperial”. En ellas expresa que redacta el documento porque “si en la voluntad de los dichos indios se dejase el dicho tributo a ningún trabajo se aplicarían, por ser como son haraganes y padecer muchos vicios y bestialidades, me he resuelto, así por lo dicho como por haber pedido los vecinos desta ciudad de Santiago al dicho señor Obispo tasa de los tributos de los indios de sus encomiendas 17 ”.

14 15

Jara, Alvaro, ob.cit., p.124 Jara, Alvaro y Pinto, Sonia, ob.cit., p.35, Ordenanza de minas de Francisco de Villagra, 24-VIII-1561, item

II. 16

Ibidem, ob. cit., p.36, item, V. Ibidem, ob. cit., p.59, Tasa y ordenanzas sobre los tributos de los indios del gobernador Martin Ruiz de Gamboa,7-V-1580, item I. 17

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El cuerpo documental establece que se debe pedir tributo a los indios mayores de 17 y menores de cincuenta años, sano, y no a las mujeres viudas, ni al cacique y señor principal ni a su hijo mayor. Cada indio debe pagar anualmente 8 pesos: 5 p. y ducado en oro de contrato de veinte quilates y medio y 2 pesos y 2 tomines en comida, ropa y cosas “de las que crían y cogen en sus tierras”. Se incluye 1 peso para el cura doctrinero. Hay en seguida una disposición que prohibe a los encomenderos entrar en los pueblos de sus repartimientos, so pena de pérdida de su encomienda y la mitad de sus bienes, y revoca toda disposición anterior que permita el servicio personal. Los indios estarán a cargo de corregidores y administradores, pagados por ellos mismos. Se elegirá en comienzos de año dos alcaldes y un alguacil, se edificaran iglesias en cada pueblo, una cárcel y un cepo. Lo corregidores y administradores llevarán a los indios “a las minas de oro que en sus pueblos y en sus comarcas hay, que no sean muy lejos de sus casas y allí les harán sacar en el término de la demora los pesos de oro de sus tributos y más un peso de buen oro cada un indio tributario para el valor de las dichas herramientas y comidas que para ello hobiere menester, sino lo pusieren los dichos indios e para los salarios de corregidores y para la comunidad de los dichos indios, y les avisarán siempre que si les hacen ir a las minas es por la inhabilidad que tienen para saber aprovecharse de su trabajo”. Asimismo establece que “la mitad de los indios tributarios de cada repartimiento vaya y sean llevados por sus Corregidores y Administradores a la labor de las minas un año y la otra mitad otro año y esta orden se tenga y guarde siempre, y señalo por demora de minas los meses de junio y julio y agosto y septiembre, solamente de cada un año, ques invierno y cuando se labren las minas de oro, de manera que conforme a esta cuenta ha de estar cada indio en su casa y tierra veinte meses arreo sin ir a las minas 18 .....”. Todo lo que produzcan los indios, ya sea por su trabajo en las minas como por alquilarse o de otra manera, debe guardarse en una caja de, que será de tres llaves y debe emplearse para aumentar los bienes de las comunidades. Los naturales que sepan oficios, deben residir también en el pueblo, en barrios determinados, para lo cuál se les señalará solares y tierras, y se tasen sus obras y jornales en precios justos y moderados. Las disposiciones de la Tasa de Gamboa, deben haber causado igual o mayor revuelo que las de Santillán, y concitaron la oposición de los encomenderos, ya que perdían casi todo su dominio sobre los indios de su encomienda, los cuáles también accedían al mundo del trabajo con un salario. Asimismo, los indígenas podían ser sacados de sus lugares habituales y llevados a un “pueblo”, hecho a imagen y semejanza de los de españoles. Surgía también la poderosa figura del Corregidor de indios, que daría tanto que hablar, culminando sus actuaciones con las rebeliones indígenas en el siglo XVIII. 18

Ibidem, ob. cit., p. 62, item VIII. - 136 -


La tasa no parece haber tenido aplicación, y fue derogada por Alonso de Sotomayor, quien elaboró otra en 1584, que se conoce sólo fragmentariamente. El siglo XVI concluye con dos “Instrucciones” del gobernador Martín García Oñez de Loyola; una de 4 de febrero de 1593 para los Administradores de pueblos de indios, y otra de la misma fecha para Protectores de indios. El primer cuerpo documental, seguramente trata de remediar algunas de las situaciones que se han producido con los administradores. Es notable la disposición 5., que establece “Que tengan casa de hospitalidad para que se curen los enfermos, que esté bien proveído de barbacoas y buenas esteras y el protector lo provea de colchones y frazadas y medicinas para curar los enfermos y que la casa de el hospital sea de teja y con buenas puertas y ventanas y que tenga su chimenea, de manera que esté bien reparado y abrigado y proveído de servicio y lo demás necesario para los enfermos y convalecientes 19 ”. En ella hay una referencia a la presencia de “hechiceros”, lo que revela que la extirpación de idolatrías también preocupaba a las autoridades de nuestro territorio. Una gran cantidad de disposiciones señala su interés por evitar los abusos que pudiera estar cometiendo el administrador con los bienes de las comunidades, lograr que los indios tengan un aumento en sus bienes, no obligarlos a casarse con alguien de su pueblo, que el administrador no tenga indias jóvenes a su servicio, que haya chasques de a caballo, que no vivan en pueblos de indios los mestizos, mulatos o negros. Las ordenanzas para protectores de indios, se hacen ya que se ha visto confusión y” mala forma de cuenta”, y obedeciendo la Real Cédula de 18 de octubre de 1589, sobre los protectores. Aquélla establece que “Por todas vías defienda la libertad de los indios para que no sean compelidos a más de aquello que son obligados por su tasa y ordenanzas 20 ”. En otro acápite dice, “cobre el sesmo que pertenece a los indios antes que el minero entregue el oro a su dueño, la cual cobranza ha de ser con certificación jurada del veedor y del minero que aquella cantidad es la que pertenece a los dichos indios y por estas certificaciones se ha de hacer cargo a los dichos sesmos y para la comprobación y justificación de ello tome la razón de la cantidad de el oro que el dicho minero entregare a su encomendero para saber el que los indios de su encomienda hubieren sacado en cada demora 21 ”. Asimismo, el protector debe tener libro particular de todos los pueblos de su protectoría, donde se asiente la cuenta de cada uno por entradas y egresos La situación en que se encontraba el territorio, ameritaba tal preocupación del gobernador, quién junto con varias de las autoridades del reino serán derrotados y muertos pocos años más tarde por la sublevación general de los indios, que culminará en la batalla de Curalava, en 1598. Es preciso entender la legislación sobre el trabajo indígena en el contexto del proceso de conquista en que se ubica, que es prácticamente en su período intermedio -el 19

Ibidem, ob.cit., p.68,Instrucciones y ordenanzas para los administradores de pueblos de indios, del gobernador Martín García Oñez de Loyola,4-II-1593, item 5. 20 Ibidem, ob. cit., p.76,Instrucción y ordenanza para los protectores de indios, del gobernador Martín García Oñez de Loyola,de la misma fecha anterior. 21 Ibidem, ob. cit., p.77, Ibidem. - 137 -


comienzo-, y final -el término-, mirado con una perspectiva continental. En cuanto a la política de la corona española acerca de los indígenas, todavía no estaba totalmente estructurada en los comienzos del período (1541). LAS LEYES NUEVAS Promulgadas en 1542, en su disposición nº 20, establecen que las Audiencias deben tener “muy especial cuidado del buen tratamiento de los yndios y conservación de ellos, mandamos que se informen siempre de los excesos y malos tratamientos que les son o fueren fechos por los gobernadores o personas particulares, y cómo han guardado las ordenanzas e instrucciones que les han sido dadas y para el buen tratamiento de ellos están fechas 22 ”. La ordenanza nº 30, es la condena de muerte para los encomenderos: “Otrosí hordenamos y mandamos que se aquí adelante ningund Visorrey, Gobernador, Audiencia, descubridor ni otra persona alguna pueda encomendar yndios de nueva provisión, ni por renunciación ni donación, venta, ni otra cualquiera forma, modo, ni por vacación ni herencia, sino que, muriendo la persona que toviere los dichos yndios, sean puestos en nuestra Real Corona... 23 ” Publicadas en 20 de noviembre de 1542, fueron complementadas con otras ordenanzas de 4 de junio de 1543. Las Leyes Nuevas contenían disposiciones que significaban el término del sistema de encomiendas de servicio personal y la transformación de los indios de ellas, en “indios de la Corona”, o sea, el retorno de los naturales, como súbditos del monarca, a su directa dependencia. Ellos pagarían su tributo al rey, quien dispondría de él de acuerdo con su voluntad. Evidentemente, se trataba de un reposicionamiento de la autoridad real en las Indias. En algunos lugares no se aplicaron, por la oposición cerrada de los vecinos encomenderos y mineros (Nueva España), y el intento de ponerlas en práctica en el Perú, desencadenó la guerra civil que condujo al ajusticiamiento del primer virrey del Perú Blasco Núñez Vela, y al alzamiento de los hermanos Pizarro, que mantuvieron su poder hasta 1549,en que fueron derrotados por las fuerzas del oidor Pedro de La Gasca. Recuérdese que el gobernador de Chile Pedro de Valdivia luchó al lado de La Gasca. Estas leyes fueron parcialmente derogadas en 1545. Sin embargo se comienza a perfilar el interés de la Corona por convertir el servicio personal en tributo pagado en dinero o especies. En lo que se refiere al territorio chileno, ellas no tuvieron eco hasta la publicación de la ”Tasa de Santillán” en 1559. Respecto de algunas características del trabajo minero, es muy interesante lo que apunta Alvaro Jara 24 ,quien establece que los mineros que dirigían los trabajos en lavaderos y vetas, eran especializados en esas faenas, respaldando su afirmación con varios ejemplos: hay contratos de Cristóbal Rodríguez con Gonzalo de los Ríos (encomendero), de Francisco Díaz con Pero Gómez. Francisco Rulero había trabajado para Doña Esperanza de Rueda. Hernando Escudero tenía concierto con Juan de Barros. M��s adelante Diego de Madrid se contrataba para trabajar a Gonzalo 22

Sánchez-Arcilla, José, “Las ordenanzas de las Audiencias de Indias (1511-1821)”, Editorial Dykinson, 1992, p. 107, Leyes Nuevas, Nº 20. 23 Ibidem, p. 109, Leyes Nuevas, Nº30. 24 Jara, Alvaro y Sonia Pinto, vol.I, p. 109 - 138 -


de los Ríos, y Francisco Hernández y Baltasar Fernández Gómez Pardo.

laboraban para Pero

REALES CÉDULAS Y OTRAS DISPOSICIONES En diciembre de 1554, una Real Cédula reprueba el maltrato de los indios, “especialmente para que no den servicios personales, ni se echen a las minas ni se carguen; y para que se tasen los tributos que hobieren de dar, y que no se hagan entradas, rancherías, 25 “. Hay también un “Acuerdo del Cabildo de Santiago”, de 9 de enero de 1555, en que se dice “que ningún vecino de esta ciudad saque ni lleve indios de los que tiene en los términos de ella, para sacar oro fuera de los dichos términos, por sí ni por tercera persona, so pena de perdido el oro que sacare con los tales indios”...”E otrosí que todos los que tienen indios fuera de los dichos términos, los vuelvan y tornen a su proprio natural,”, so pena de multas para la cámara real y para el Cabildo. 26 . Esta misma materia es refrendada por la Cédula Real de 12 de febrero de 1555. Hay otra Cédula. sobre el beneficio de las minas y los indios que en ellas trabajan de septiembre de 1555, en que se encuentra una interesante referencia al uso del azogue en el laboreo de la plata. Anexo a la cédula hay un “Memorial sobre las minas de oro y plata de Chile”, donde existe un acápite de interés para nosotros: ”se debe mirar y platicar si los indios querrán de su voluntad ocuparse en beneficiar las dichas minas dándoles jornales por ello alguna parte del metal que sacaren”. Más adelante dice “También se debe platicar si convendrá tratar con algunos pueblos de indios de los que están en cabeza de Su Majestad que estén en comarca de las minas, para que en lugar de los tributos que pagan beneficien las dichas minas a su costa, 27 libertándoles por ello de los tributos que pagan” . Las anteriores disposiciones muestran que ya existía la voluntad del rey para terminar con el servicio personal de los naturales y cambiarlo por un tributo en oro. Las disposiciones de Hernando de Santillán se van a producir, entonces, dentro de una política de la monarquía para el efecto. En agosto de 1558 el licenciado presente en el Cabildo de Santiago, realiza el nombramiento de Francisco Pérez de Valenzuela en nombre de la Real Justicia, y el Cabildo nombra a Juan Godínez, alcalde ordinario para que administren el dinero de los sesmos 28 . En enero de 1568, hay una Real Provisión hecha en Concepción, para que cualquier persona pudiese presentar peticiones a favor de los indios, no obstante haber protector. La provisión responde a la petición hecha por Pedro Serrano el Viejo que la realiza “entendida la negligencia y poco cuidado que en el protector había” 29 , y al no haber sido escuchado por la justicia. El corregidor de Cabildo la recibió,”la tomó en sus manos y besó y puso sobre su cabeza y dijo que la obedecía e obedeció como a carta e mandado de su rey e señor natural a quien Dios Nuestro Señor guarde con acrecentamiento del universo 30 ”. 25

Jara, Alvaro y Sonia Pinto, ob. cit.,vol.I, p.210, Real Provisión 12-II-1555. Ibidem, ob. cit., p.211 27 Ibidem, ob.cit., p.214 28 Ibidem, ob. cit., p.217 29 Ibidem, ob. cit., p. 220 30 Ibidem, ob. cit., p.221 26

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Con la misma fecha antecedente hay otra Real Provisión para que el corregidor de Santiago averigüe el daño que se les hace a los naturales de ir a sacar oro. En ella se dice que el mismo Pedro Serrano El Viejo había concurrido ante la Audiencia de Chile -que estaba en la ciudad de Concepción- “diciendo que algunos vecinos de esa ciudad enviaban sus indios que tenían de tasa para sacar oro en las minas, a partes remotas y apartadas de sus asientos e pueblos, en más distancia de treinta y cuarenta leguas, donde sacaban el dicho oro, ques ya causa que muchos indios se morían en el camino y estaban todo el año fuera de su tierra sino era un mes o dos. Porque los ocho meses estaban en las minas y después de salidos dellas otro mes los ocupaban en sus sementeras y que muchos indios viéndose tan lejos y que tardaban otro mes para volver a su tierra no querían volver allá, ni hacían sus sementeras para sí ni para sus hijos, e iban en gran disminución por no tener el 31 encomendero más tino que su provecho ”. En 25 de septiembre de 1581, se recibe una Real Cédula para que informe el gobernador Alonso de Sotomayor acerca de los agravios que los protectores hacen a los indios. Es importante lo que establece el monarca: “Nos somos informados que en esa provincia se manda pagar a los naturales de ella el sesmo del oro que sacan de las minas y que habiendo más de treinta años que algunos los sacan, no se les ha dado ninguna cosa, porque todo el aprovechamiento que de ello resulta se lo echan en censos, cuyos réditos se llevan los protectores, los cuales engañan a los dichos indios y no les salen ningún beneficio; y de los que mueren en la guerra o en las minas no llega a sus sucesores el premio y paga de sus trabajos 32 ”. Se manda suspender a los protectores de sus cargos. En 27 de mayo de 1582, hay una Real Cédula. en que el rey Felipe II se queja acremente ante el obispo de La Imperial por no haberle informado acerca del inhumano tratamiento que les dan los encomenderos, y que tampoco él mismo se hubiera preocupado del asunto. En 25 de enero de 1588 el monarca reitera al gobernador que haga cumplir las cédulas enviadas sobre los indios, y no se les hagan cargas y derramas, ya que “a los de la ciudad de Santiago se les echaron de derrama el año pasado de ochenta y cuatro, dos mil y quinientos pesos, a los de La Serena, quinientos, todo en oro de sus rentas y sesmos que jamás gozan de sus haciendas ni cosa que les pertenece 33 ”, siendo una prueba palpable del incumplimiento o desviación de los fondos acumulados en las cajas de comunidad, de su finalidad original. En 30 de julio de 1592,se envía una Reall Provisión de la Audiencia de Los Reyes, respondiendo a una solicitud del capitán Ramiriañez de Saravia, vecino de la ciudad de Santiago, quien acusa a los administradores y protectores de indios de usar para su provecho los dineros de los naturales, y “lo convierten en sus tratos y granjerías y aprovechamientos y para hacer esto con más color dicen y fingen darlo a censo a amigos suyos, como se ha visto y ve por experiencia de cada día, sólo para color de que no se entienda que con el dicho dinero se trata y contrata por los dichos 31

Ibidem, ob. cit., p. 222 Ibidem, ob.cit., p.232 33 Ibidem, ob. cit., p.235 32

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Protectores y Administradores Generales, teniendo como tienen tiendas públicas de mercaderías con el dicho dinero en gran daño y perjuicio de los dichos naturales, porque les venden de sus propias tiendas la ropa y demás cosas de que tienen necesidad y ellos propios los compran a subidos y excesivos precios 34 ”. La Audiencia ordena poner caja de tres llaves en los repartimientos de los indios donde se guarden sus bienes de comunidades, y no se distribuyan sino por orden de las justicias, y que haya libros en que se registren los movimientos de ellas, los que serán firmados por los tres individuos que tendrán las llaves: el Justicia Mayor, el Protector y el encomendero, una cada uno, pudiendo se sólo abrir con la concurrencia de los tres. Es otra prueba fehaciente de los abusos cometidos por protectores y administradores de indios, del uso de la modalidad del préstamo a censo, y de la obligación que imponen a quienes deben proteger, de comprar en sus tiendas y a precios excesivos. En la mayoría de los documentos presentados, subyace la idea optimista de que la legislación puede no sólo ser un marco de referencia para la vida en sociedad, sino que un adecuado conjunto de normas legales puede cambiar una realidad. Ello se ve desmentido por otras citas documentales expuestas en este mismo trabajo, ya que parece que son los seres humanos en su diálogo permanente entre ellos mismos y sus circunstancias históricas, los que aceptan, modifican o transgreden las leyes. Para el caso chileno del siglo XVI, además, las autoridades centrales del imperio están demasiado alejadas en distancia, y las regionales se ven muchas veces sobrepasadas por la realidad que está configurada por problemas de mentalidad señorial, de lucro o ganancia merecidas después de los sacrificios y gastos que los primeros pobladores han hecho, la presencia de las redes de la banca europea, que precisan de los metales preciosos para nutrir sus empresas. Además, hay otro problema, ya que hay algunas disposiciones un poco vagas en sus alcances, que pueden ser interpretadas según la sabiduría o la conveniencia de quien las lee, y de quien las aplica. PROTECTORÍA Y ADMINISTRACIÓN DE LOS NATURALES Tenemos a la vista un “Título de Administrador General y Defensor de los Indios” dado a Martín de Zamora en 1589. El documento, presentado ante el Cabildo de Santiago, establece que tendrá ”a su cargo la administración, bienes y haciendas de dichos naturales y sobre sus bienes y hacienda e mire por ellos e por su bien e conservación y sea Administrador General y Defensor 35 ”. Se le da poder para que reciba y cobre”cualesquier pesos de oro, plata y joyas, ganados, censos, tributos y sesmos y otras cosas e deudas que deban a los dichos indios y les pertenezcan en cualquier manera, obligaciones, conocimientos, sentencias, traspasos, poderes en causa propia, mandas de testamento, restituciones e otras cualesquier que en cualquier manera les deban e pertenezcan”, prosiguiendo más adelante “e miraréis por el buen tratamiento de los naturales, bien e conservación dellos y de sus bienes y haciendas, e mirar que sean bien dotrinados, defendidos y amparados, como S.M. lo tiene ordenado e mandado; e lo que les compráredes e distribuyéredes de sus bienes y hacienda para vestir y curar y otros gastos e pagas de administradores, los cuales tengo yo de nombrar, sea con asistencia e licencia del Corregidor e Justicia mayor de la ciudad de Santiago”, ...”e no consentiréis que los encomenderos tengan 34 35

Ibidem, ob. cit., p. 238 Ibidem, ob. cit., vol. II, p. 124, Título de administrador general y defensor...7-IV-1589. - 141 -


mano ni entrada en sus repartimientos conforme a la orden y tasa dada; y los indios que se echaren a las minas sea contándolos por la ordenanza de la tasa, mirando, sabiendo y entendiendo los que son e los que sacan y si les pagan; e cobrareis enteramente los sesmos, e que no se echen a demora fuera de los términos de su jurisdicción, si no fuere por orden y mandado mío” 36 . Se le fija el mismo salario que tenía su antecesor el capitán Miguel de Olavarría. Su juramento es recibido por el Cabildo de Santiago. Como se puede notar, los poderes del administrador eran muy amplios, pero también se resalta la imperiosa tarea que tiene en la defensa de los naturales: debe cuidar de que reciban doctrina. El manejo de los bienes de los indígenas debe estar también cautelado por el Corregidor y Justicia mayor de la ciudad. Además se establece que los encomenderos no deben intervenir en sus repartimientos, de acuerdo con la tasa en vigencia, y no se puede enviar a los naturales a trabajar fuera de la jurisdicción, excepto por mandamiento del Gobernador. En marzo de 1593, el gobernador Oñez de Loyola nombra un nuevo Protector de Indios, que tome el cargo de acuerdo a la nueva instrucción y ordenanzas hechas en febrero del mismo año, y establece que “para su ejecución e cumplimiento e administración de sus bienes, conviene nombrar una persona anciana, de fidelidad, cuidado y buena conciencia que use el dicho oficio de Protector y defensor general de los naturales desta ciudad de Santiago y su distrito 37 ” ,desde las riberas de Maule y Cauquenes hasta el valle de Choapa incluso. El nombramiento es por un año. Debe tomar cuentas a los Administradores de pueblos de indios, cada año, y de sus cargos y descargos. Los Administradores serán nombrados por el gobernador, y deben dar fianza para ocupar sus cargos y recibirán sus sueldos del Protector. Dentro de las disposiciones del nombramiento hay una que dice “y procuréis que sean castigados los hechiceros que hobiere en los pueblos de los dichos indios 38 ”. Los hechiceros eran los antiguos sacerdotes prehispánicos, también curanderos, y que estaban siendo objeto de vigilancia por la iglesia católica, debido a que su presencia comprometía la conversión de los indios. Igualmente debe preocuparse de “los beliches” (indios al sur de los mapuches) que están en Choapa, Quillota, La Ligua y otras partes lejanas de sus lugares de orígen, sirviendo en chacras u otros lugares, de su buen trato y paga por su trabajo, y todo lo demás que deben recibir. Se le señala un salario de quinientos pesos de oro de contrato, veinte carretadas de leña, treinta y seis fanegas de trigo y veinte de cebada, y cincuenta carneros. ASIENTOS Y CONCIERTOS DE TRABAJO La encomienda no era la única figura que proveía de mano de obra a los mineros. También, al menos desde 1565, hay testimonios de conciertos y asientos para indios, mestizos, negros, mulatos y españoles, tanto varones como mujeres, pero las características fragmentarias de los documentos de las escribanías de Santiago para el siglo XVI, no permiten hacer un cálculo adecuado del número de trabajadores empleados en la minería. Lo que sí está claro es que era una forma de trabajo asalariado, ya sea pagado en especies o en dinero, a individuos desvinculados del 36 37 38

Ibidem, ob. Cit., vol.II, p. 125 Ibidem, ob,cit., vol.II, p. 127, Título de protector de Indios.5-III-1593. Ibidem, ob. cit., pp. 128-129 - 142 -


sistema de encomienda. Alvaro Jara 39 ha dedicado un cuidadosa investigación al tema de los asientos de trabajo en Chile, y establece la procedencia geográfica de indios y mestizos en el siglo XVI: 8,6% virreinato peruano, 10% de los Juríes, 0,2% de Paraguay, o,5% de Río de la Plata, 2,7 de Cuyo, 2,0% del norte de Chile, 44,0% del sur de Chile, 10,0% de Santiago. Un 22% no aparece con su procedencia explícita en los asientos 40 . Es preciso dar cuenta de un documento que revela el incumplimiento de la Tasa de Santillan, fechado en 28 de noviembre de 1579, y la respuesta del encomendero Juan de Cuevas. Allí, el promotor fiscal Juan de Fuentes, en nombre del Protector y de los caciques de la encomienda de Juan de Cuevas, señala que en la visita realizada, se ha podido comprobar lo siguiente: “Porque mandándose por las dichas ordenanzas que los indios que anduviesen en el labor de las minas sacando oro, se remudasen los deteneros de dos a dos meses y los lavadores de cuatro en cuatro meses, y el cual no lo ha hecho de muchos años a esta parte, porque los dichos deteneros sólo los ha remudado una vez y los lavadores no, aunque a éstos los ha tenido ordinariamente todas las demoras ocho meses en las minas de continuo, sacando oro de los cual se les ha seguido mucho daño y perjuicio en sus personas y disminución de ellas” ...“Demás de lo cual ha habido otro mayor daño exceso, porque a los demás indios restantes del dicho repartimiento los ha ocupado en otros diversos oficios y granjerías, de sembrar trigo, maíz y cebada...”, sin pagarles nada por ello. Además. “no tiene doctrina ni campana en el pueblo de Vichuquén ni en Loncomilla”, y “se habrán muerto cantidad de ellos sin recibir agua de bautismo y haber sido instruídos en las cosas de Nuestra Santa Fe Católica”. Por otra parte “hace cada un año cantidad de botijas y tinajas sin pagar por ello cosa alguna a los indios e indias que las hacen”. Agrega más adelante “que los ha llevado a sacar oro a las minas de Choapa que hay distancia de camino de ida 80 leguas de camino y de vuelta otras 80 que son de ida y vuelta 160 leguas, sacándolos de su natural, que puesto caso que algunos dellos llevan cabalgaduras en que llevar sus comidas, y el resto andan a pie y es grandísima crueldad y el trabajo intolerable que aunque se les manda pagar por ello lo que fuere justo, y sobre tal pido justicia 41 ”. Juan de Cuevas es notificado el mismo día por el escribano real Rodrigo Ramos de Moscoso. La defensa y respuesta la hace Francisco Vélez de Lara. abogado, quien rechaza las acusaciones y entrega la versión de “mi parte”, Juan de Cuevas. En seguida se dio una copia y se notificó a Juan de Fuentes, el acusador. Se ignora lo que finalmente ocurrió con el caso, pero quedó el testimonio del acusador, que señala el no cumplimiento de la Tasa de Santillán. Una carta del gobernador Oñez de Loyola de 12 de enero de 1598, sostiene que “lo procedido de los sesmos, que es la parte que a los indios pertenece, no les es de efecto alguno, pues que los han echado hasta ahora a censo sobre los bienes de los propios encomenderos, y toda esta ciudad (Santiago) _/ está hipotecada y acensuada a estos bienes, de manera que hay muchas haciendas que valen menos de lo que 39

Jara, Alvaro, “Los asientos de trabajo y la provisión de mano de obra para los no encomenderos en la ciudad de Santiago, 1586-1600”, en Trabajo y Salario Indígena. Siglo XVI, Primera Parte. 40 Ibidem, ob. cit., p. 60 41 Jara, Alvaro y Sonia Pinto, ob.cit., vol.II, pp. 192-197, Escrito del protector de indios sobre incumplimiento de Ordenanzas de Santillán...,28-XI-1579. - 143 -


deben de corrido, y ahora los vecinos han reclamado para que los réditos se les reciban en trigo y vino y ganado, ques de lo que los indios abundan, y no pueden pagar en oro, y cada día van cargando, y, en muriéndose el vecino, quedan los indios vacos, y no teniendo las haciendas sobre que están impuestas con qué beneficiar, se pierden, y el indio trabaja y trabaja. El principal y réditos asimismo se pierden y no se cobra, y así la compañía sirve solo para trabajar toda la vida infructuosamente 42 ”. Creo que se ha realizado un intento para establecer lo que ocurría con la legislación sobre el trabajo indígena en la minería chilena, y las dificultades que aquí existieron para su cabal cumplimiento. Sería de gran utilidad, intentar complementar la documentación usada con algunas fuentes que pudieran estar en archivos peruanos y bolivianos, y en el Archivo General de Indias. Asimismo, se podría emprender un estudio comparativo con lo que ocurrió en regiones mineras de la Nueva España, en un período similar al que hemos estudiado en el trabajo presente.

BIBLIOGRAFÍA Jara, Alvaro “Los asientos de trabajo y la provisión de mano de obra para los no encomenderos en la ciudad de Santiago, 1586-1600”, en Trabajo y Salario indígena. Siglo XVI, Primera Parte, Editorial Universitaria, Santiago, 1987. Jara, Alvaro “El salario de los indios y los sesmos del oro en la tasa de Santillán”,en Trabajo y Salario Indígena. Siglo XVI. Segunda Parte, Editorial Universitaria, Santiago, 1987. Jara, Alvaro y Sonia Pinto, “Fuentes para la historia del trabajo en el reino de Chile”, 2 volúmenes, Editorial Andrés Bello, Santiago, 1982 y 1983. Real Academia Española, “Diccionario de la Lengua Española,”Madrid,1956 Sánchez-Arcilla, José, “Las ordenanzas de las Audiencias de Indias (1511-1821), Editorial Dykinson, 1992.

42

Jara, Alvaro, “El salario...”, p.186-187. - 144 -


Espacio Regional

Año 3, Volumen 1, Osorno, 2006, pp. 145 - 150

JOSÉ BACLER D’ALBE, CORONEL, TOPÓGRAFO Y CARTÓGRAFO EN CHILE: LAS CIENCIAS MILITARES BAJO INFLUENCIA NAPOLEÓNICA ∗ . Patrick Puigmal p_puigmal@hotmail.com Universidad de Los Lagos

RESUMEN En el marco de la independencia chilena, numerosos militares napoleónicos se distinguieron en el seno de los ejércitos de liberación. José Bacler d’Albe es uno de ellos y el tuvo mayor relevancia por ser el introductor en Chile del uso militar de la topografía y de la cartografía. A partir de su correspondencia hasta hoy desconocida, la cual constituye un aporte notable al conocimiento de este periodo por ser unas de las pocas existentes y por dar una visión exterior al fenómeno, propondremos descubrir su rol científico, formador, militar y su percepción del país y de su lucha. ABSTRACT In the context of the Chilean independence, a lot of Napoleonic soldiers distinguished themselves in the armies of liberation. José Bacler d’Albe was one of them and he played a major role as the introducer in Chile of the military use of topography and cartography. From his letters, until now unknown, constituting a notable addition to the knowledge of this period because they are almost unique and give a exterior vision, we will propose to discover his scientific and military role and his perception of the country and its fight.

∗ Esta ponencia se inserta en el proyecto Fondecyt n° 1050631, “Influencia militar francesa sobre la independencia de Chile, Argentina y Perú (1810-1830)”, 2005-2006. El autor acabo, en agosto de 2006, de publicar ¡Diablos, no pensaba en Chile hace tres años! Cartas inéditas sobre la independencia de Chile, Argentina y Perú (1817-1825), Joseph Bacler d’Albe, Estudio Biográfico y Propsopográfico, Programa de Estudios y Documentación en Ciencias Humanas, Editorial Universidad de Los Lagos, Osorno.

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Ser hijo de un general, director durante diez años del servicio topográfico del Emperador Napoleón, presuponía una brillante carrera militar para el capitán Joseph Bacler d’Albe. Pero la caída de Napoleón en 1815 cambió dramáticamente su suerte y lo obligó, tal como muchos otros soldados, suboficiales u oficiales, a alejarse de su patria para venir a Chile y participar a las luchas de la independencia. Recientemente, y gracias a uno de sus descendientes, el general (r) Yves Henri Artru, hemos podido descubrir y leer veinte cartas escritas por Bacler d’Albe sobre sus campañas chilenas y americanas. Pocos son los testimonios de oficiales extranjeros sobre esta época (entre otros, podemos citar Beauchef 1 , Brandsen, Tupper o Miller) y extremadamente raros son los desconocidos en este país. Cabe entonces insistir en el valor de esta correspondencia entre dicho oficial y su padre. Da “una visión de la historia chilena desde fuera” como lo escribía Simon Collier 2 , lo que corresponde plenamente a la filosofía de nuestra investigación: restudiar aspectos militares de la independencia chilena cruzando fuentes chilenas, argentinas, peruanas, francesas, españolas y entre otras norteamericanas. Capitán del estado-mayor general de Napoleón en la batalla de Waterloo (18 de junio de 1815), último sobresalto del Primer Imperio, Bacler d’Albe 3 empieza después de esta derrota un largo y difícil camino que lo llevará hasta Chile pasando por Bélgica, Inglaterra, Estados Unidos y Argentina. Rápidamente integrado en el estado-mayor de San Martín, el llegará a ser coronel de ingenieros condecorado de la medalla de la Legión del Merito de Chile y de la Orden del Sol del Perú. Más que sus méritos militares, indudables según sus propios jefes como San Martín 4 o los representantes franceses en Chile 5 , queremos con esta ponencia mostrar como a través de sus cartas 6 , Bacler d’Albe describe primero su rol de introductor de la topografía militar en Chile y de formador de los jóvenes oficiales a esta ciencia y, después, cuales fueron sus impresiones sobre este país desconocido por el antes de su llegada.

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El autor publicó en 2005 con la DIBAM (Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos) una nueva edición de las memorias de Beauchef, titulada Memorias de Jorge Beauchef, acompañada de una biografía renovada y de un estudio sobre la influencia militar francesa durante la independencia de Chile. 2 Collier S., Sater W., “Historia de Chile, 1808-1994”, The Press Syndicate of the University of Cambridge, Traducción Milena Grass, 1998, Prefacio p.9. 3 Ver su biografía en el aparte. 4 El declara después de la batalla de Maipú, “… También estoy satisfecho de la comportación del ingeniero d’Albe…, cuya actividad infatigable, valor y conocimientos, le han granjeado estimación y aprecio de ambos ejércitos…”, in Archivo O’Higgins, Tomo XI, Gaceta del 2 de mayo de 1818. 5 “Con otros Franceses, d’Albe sirvió con la más intensa dedicación su nueva patria”, Archives du Ministère des Affaires Etrangères, Archives Diplomatiques, Amérique du Sud, 1810-1838, Mémoires, Notes sur le Chili, 1810-1814, Paris. 6 Descubiertas en 1966 por su descendiente Marcelle Bacler d’Albe-Despax, y nunca publicadas, estas cartas fueron dactilografiadas por ella el año siguiente y utilizadas como fuente del artículo “Evasión d’Angleterre sous le Premier Empire d’un oficier français” publicado en 1967 en el Boletín de la Sociedad de Borda por Roger Castay Imprimeur. Este artículo aborda exclusivamente el tema de la evasión de Bacler desde Inglaterra durante las guerras del Imperio. Cabe señalar que Yves Henri Artru dio el 15 de octubre de 2003 una conferencia en la Academia del Var, Francia, titulada “Un officier français au service de l’indépendance de l’Amérique latine: le colonel Joseph Bacler d’Albe (1789-1824)”. Fue Y. Artru quien en noviembre de 2004 en Paris nos obsequió una copia dactilografiada de estas cartas. Nuestros más sinceros agradecimientos al general (r) Artru por su gesto. - 146 -


NACE LA TOPOGRAFÍA MILITAR EN CHILE. “…En 1818, fui llamado por San Martín para organizar el cuerpo de los ingenieros militares. Ya cuenta con algunos oficiales experimentados: Entre ellos, se encuentran un mayor sueco y un capitán ruso. Los otros son americanos con muy prometedoras disposiciones… Lo que, ya, hemos hecho es mucho y no deja de sorprenderme. En todas las disposiciones y operaciones, siempre seguí el sistema adoptado por el “Dépôt de la guerre” (administración central de la ingeniería del ejército napoleónico). Nuestro servicio topográfico, del cual estoy encargado, ya tiene buenos materiales sobre esta parte de América y, en el futuro, podremos crear un muy buen mapa de la zona... 7 ” “…En 1819, realice todos los trabajos para la defensa de Buenos Aires y organice el servicio central de ingeniería… Gracias a mis viajes, entre 1819 y 1820, reuní preciosos datos sobre esta parte de América del Sur. En Lima, tengo el proyecto de utilizarlos y publicar un buen mapa. Adquirí muchas facilidades para levantar planos y logré capacitar algunos buenos oficiales. Por desgracia, perdí dos durante mi ausencia de Chile: uno muerto en las costas del Perú a bordo de nuestra escuadra, y el otro, empalado por los Indios de Arauco. Me quedan cuatro aquí, los otros están en Buenos Aires… 8 ” “… Tuve la felicidad de poder adquirir algunos buenos libros modernos y buenos instrumentos de matemática y de observación. Sacrifiqué para esto casi 8000 francos de mi sueldo, pero no me siento mal por esto. Hice suficientes progresos en geodesia y topografía para poder formar algunos buenos estudiantes, nombrados oficiales desde ese entonces, y quienes hoy en día se distinguen en las diferentes divisiones del ejército donde fueron enviados como oficiales ingenieros… 9 ”. Al mismo nivel que otros oficiales napoleónicos, como Beauchef, Cramer, Arcos, Tortel, Dublé o Deslandes, Bacler d’Albe tiene en el campo de la formación de nuevos cuerpos o en la profesionalización de oficiales en ciertas especialidades militares un desempeño notable a tal punto que es factible considerarlo como el creador de la ciencia topográfica y cartografía en Argentina y en Chile: el puso las bases, formo los primeros cuadros y dio paso para que otros oficiales europeos como Althaus en Perú, Parchappe en Argentina, Lozier en Chile, perfeccionaran estas áreas de la ciencia militar. Se encuentran en el sitio web de la Biblioteca Nacional de Santiago 10 dos cartas establecidas por Bacler: el plano topográfico y el plano de la batalla de Cancha Rayada. Otro documento esta incluido en un libro de Fernando Campos Harriet 11 , el plano de la batalla de Talcahuano en 1817. Benjamin Vicuña Mackenna confirma la excelencia de Bacler en este campo indicando lo siguiente, « … Los movimientos 7

Carta del 18 de diciembre de 1818, cuartel general de Santiago. Todas las traducciones de los extractos de cartas son del autor. 8 Carta del 4 de agosto de 1820, Puerto de Valparaíso, Chile. 9 Carta del 16 de diciembre de 1820, Cuartel general de Huaura, Perú. 10 Ir a www.memoriachilena.cl y tipiar Bacler d’Albe. 11 Campos Harriet Fernando, Historia de Concepción, Editorial Universitaria, 1989. - 147 -


tácticos de la batalla de Maipú han sido estudiados y descritos por los historiadores con una perfecta claridad gracias al magnifico plano de la batalla que realizó el ingeniero en jefe del ejército unido, Bacler d’Albe, quien, durante la guerra de España, había sido el ayudante del mariscal Soult… 12 ”. “CHILE JUGARÁ UN GRAN PAPEL EN AMÉRICA LATINA” Al lado de su rol militar, Bacler describe en sus cartas sus impresiones de viajes, sus contactos con los habitantes y expone sus análisis sobre les antiguos y nuevos regímenes, sus comentarios sobre la situación política de los tres países donde el actúa: Argentina, Chile y Perú. También, cuenta su tristeza de deber vivir tan lejos de su familia con la cual los contactos son más que difíciles por la poca seguridad del correo de la época, y su felicidad por su matrimonio en 1820 en Valparaíso con Manuela López Borrego. Queremos dar a conocer lo relativo a Chile empezando con: “…Chile es un país quien, un día, jugará un gran papel en América Latina, por su posición geográfica, o por el carácter de sus habitantes dotados de una gran inteligencia. Estoy sorprendido de los rápidos progresos que han hecho solamente en dos años. Todo estaba bajo el yugo español; uno ve que este gobierno buscaba solamente extraer el oro y mantener este generoso pueblo bajo la más horrible esclavitud… 13 ”. “…¡Diablo! No pensaba en Chile hace tres años. Algo más que extraño es el hecho de encontrarse aquí con muchos oficiales extranjeros (particularmente Ingleses), contra los cuales yo hice la guerra en Europa. ¡Hasta conocí algunos en el sur! Y hoy, son mis amigos y compañeros… 14 ”. “…Es un país que ofrece muchos recursos, aún más cuando estará en paz. Pienso que me irá muy bien una vez jubilado. Chile es un país muy fértil, particularmente el sur. Las minas son abundantes, particularmente de plata y cobre y dependen solamente de los brazos y hombres quienes sepan trabajarlas… Desde Valparaíso a Chiloé, hay solamente un millón de habitantes cuando el país puede contener y nutrir más de quince millones… Su industria podría alcanzar el más alto nivel por los importantes recursos humanos, aún más cuando estarán enteramente libres y cuando habrán sacudidos los prejuicios… Su gobierno actual es bueno, protege los extranjeros que llegan para establecerse. El Director Supremo, general O’Higgins, es un hombre que apoya las artes y todas sus acciones son para hacer felices los Chilenos. Chile es aliado a Buenos Aires por dos razones: primero por reconocimiento porque este último le dio su libertad, segundo por sus 15 relaciones comerciales... ”.

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Vicuña Mackenna Benjamín, Obras completas, Universidad de Chile, Santiago, 1936-1939. Carta del 28 de diciembre de 1818, cuartel general de Santiago. Idem nota precedente. 15 Idem nota precedente. 13 14

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Al lado de esta descripción casi idílica de su país de adopción, lo que no es tan sorprendente porque Beauchef hace lo mismo en sus memorias 16 , Bacler no puede dejar de lado las dificultades como lo podemos constatar en los dos siguientes extractos: “…Hacemos grandes sacrificios, estamos todavía con los 2/3 de nuestros sueldos. Me deben casi 10 000 francos pero como todos estamos en la misma situación, tenemos que tener paciencia y hacer la guerra como verdaderos Espartanos… 17 ”. “…Nuestro Director hizo una expedición en esta parte de Chile todavía ocupada por los Españoles (Chiloé) pero el clima nos fue fatal: ¡Un segundo volumen de la expedición de Rusia! Nuestra escuadra fue dispersada por un tremendo temporal... He sido levemente herido al tobillo derecho en un combate de dos horas cerca de Castro. Vencimos con 800 hombres a los 1400 enemigos y tomamos un cañón, pero el día después debimos retirarnos por la llegada de refuerzos enemigos y por el debilitamiento de nuestra tropa. Es un país horrible con caminos impracticables; caminamos siempre con agua hasta la cintura… 18 ”. Para concluir, debemos decir que la vida de Bacler en Chile pasó por los más drásticos extremos: desde la más grande felicidad de su matrimonio y el excito de su carrera militar, a la desesperación de la perdida de todos sus bienes durante el terremoto de Valparaíso en 1822 y a la muerte de cuatro hijos antes del nacimiento, agregando la suya y la de su esposa embarazada por una epidemia de fiebre amarrilla en Valparaíso en 1824. Sus cartas reflejan por supuesto sus sentimientos, penas y glorias, pero lo más importante, constituyen un testimonio original y totalmente desconocido sobre esta época de la historia de Chile. Confirman, además, su rol preponderante en el nacimiento del arte de la topografía militar y de la cartografía en este país. BIOGRAFÍA DE JOSEPH ALBERT BACLER D’ALBE 19 Salanches: 22/7/1789, Valparaíso: 29/12/1824. El hace la escuela militar de Fontainebleau y sale como subteniente del regimiento de infantería de línea n°48 (1809). Sirve en Holanda donde esta herido y cae preso (14/8). Detenido en Staffordshire (Inglaterra), escapa y vuelve a Francia el 28/1/1812. Teniente del regimiento n°2 de tiradores de la Guardia Imperial (17/2), ayudante de campo del general Ségur en el estado mayor de Napoleón durante la campaña de Russia 16

Puigmal Patrick, Mémoires pour servir à l’indépendance du Chili, Editions de la Vouivre, Paris, 2001, p. 57 y 164. Ver también la edición de Guillermo Feliu Cruz, publicada en 1964 por Andrés Bello. 17 Carta del 4 de agosto de 1820, Puerto de Valparaíso, Chile. 18 Carta del 3 de mayo de 1824. Esta carta llegará solamente en 1829 a Francia, entonces cinco años después de la muerte de Bacler d’Albe. 19 Las informaciones necesarias a la constitución de esta biografía vienen de: SHAT (Service Historique de l’Armée de Terre, Servicio Histórico del Ejército francés,) de Vincennes, Francia, 2YE; Archivo Nacional de Chile./Ministerio de la Guerra. vol.19, p.385 ; Colección de Documentos sobre la Independencia del Perú, Vol.2, p.64, documento n°115, p.81, documento n°187 et p.369, documento n°220 ; Vergara S, Historia social del ejército de Chile, Universidad de Chile, Santiago, 1993 ; Carrera J.M., Diario de viaje a Estados Unidos, Ed. Universitaria, Santiago, 1996 ; Cartas de Bacler d’Albe. No hemos integrado en esta biografía los elementos ya presentes en el texto del artículo. - 149 -


(1812). En Sajonia (1813), ayudante de campo de Napoleón y del general Duroc. Capitán y caballero de la Legión de Honor, jefe de escuadrón a su vuelta a Francia, el va a España como jefe del servicio topográfico bajo el mariscal Soult. Sirve en Francia, en Toulouse (1814) y en el estado mayor general en Waterloo. Puesto en semi-sueldo por la Segunda Restauración de los Borbones el 25/6/1815, renuncia en 1816, y llega a Buenos Aires con Carrera (19/2/1817). El hará la descripción topográfica del paso de los Andes en 1817. Encargado de fortificar Valparaíso, va a Argentina y hace dos campaña a Santa Fe contre los rebeldes y los Indios de la Pampa hasta abril 1820. El 24/4/1820, recibe de San Martín, la misión de reconocer Casablanca, Quillota desde Valparaíso, para establecer el cuerpo expedicionario del Perú en formación. Ayudante general de este cuerpo el 31/5. Teniente coronel ingeniero en jefe de la expedición libertadora el 10/12/1821, coronel (30/5/1822), y coronel ingeniero (13/12/1823).

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Espacio Regional

Año 3, Volumen 1, Osorno, 2006, pp. 151 - 161

ARTILUGIOS PARA MORIR EN CHILOÉ: REGISTRO FOTOGRÁFICO Y ETNOGRAFÍA DE LA MUERTE EN LA CULTURA CHILOTA. Rodrigo Muñoz c. goletaancud@yahoo.es Fotógrafo patrimonial

José Ulloa c. quinemapu@hotmail.com Profesor de Historia

(“Fides Quaerens Intellectum”.) "Haz, te lo ruego, Señor, que yo sienta con el corazón lo que toco con la inteligencia." (San Anselmo de Aosta) RESUMEN Los resultados históricos y caracteres culturales vivos de esta mutua influencia, son el objetivo fundamental de este ensayo etnográfico. Manifestaciones que se reflejan especialmente en las prácticas o ritos funerarios asociados a la muerte, donde destacan prácticas materiales e intangibles de gran diversidad cultural. Estas expresiones religiosas colectivas a su vez, son reflejo de los caracteres que subyacen al sistema teológico y al microsistema de religiosidad popular insular originario. (Manifestado por ejemplo en las Fiestas Patronales anuales.) Esta exposición etnográfica pretende mostrar, a través de la fotografía patrimonial y el análisis historiográfico, la génesis y evolución actual de estas manifestaciones, en el contexto de esbozar un método para desentramar la arquitectura intangible de la religiosidad popular en Chiloé.

ABSTRACT The historical results and the cultural living aspects of this both ways influence are the main objective of this ethnographic work. One can see these manifestations during funeral habits or ceremonies associated to the death where one can note material and constant habits of a great cultural diversity. These religious expressions are also the representation of the founding parts of the theological system and the micro system of the popular religiosity of the island, for example during the annual fairs. This ethnographic exposition pretends showing, through the patrimonial photography and the historiographical analysis, the origin and actual evolution of these manifestations, in order to try to understand the constant architecture of the popular religiosity in Chiloé.

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PREFACIO La célebre definición anselmiana: Fides Quaerens Intellectum (la fe que busca entender), sustenta que la revelación se incorpora al hombre mediante la fe, constituyéndolo en creyente, pero al mismo tiempo quedando la misma fe y el dato revelado sometidos al dinamismo trascendental de la racionalidad y de la inteligibilidad, consustancial al ser humano. A partir de fines del siglo XVI, las comunidades originarias de Chiloé no sólo aceptaron la fe cristiano-católica, sino que por su misma manera de ser, comenzaron a culturizarla, es decir, intentaron expresarla como razonable e inteligible, estableciendo sus fundamentos, buscando su significado y organizándola de una forma coherente con su sistema cultural infrayacente. (Religiosidad o cosmovisión originaria Mapuce-Willice-Canoera). Pero no podemos olvidar que la fe introducida y, consiguientemente el correspondiente sistema cosmológico, no se incorporaron a una comunidad exclusivamente creyente y religiosa, sino que además a su dimensión histórica, social y cultural, con sus subsistemas preexistentes. Por ese motivo, el sistema teológico cristiano-católico se incorporó estructuralmente al microsistema en el que se organizaba tangible e intangiblemente, a través de los siglos, sustentado en el método de evangelización misional circular de esas comunidades. En efecto, la formación de dichos sistemas se origina por una relación dinámica entre la nueva fe y el microsistema religioso infrayaciente, al que simplificadamente vamos a calificar de religiosidad o cosmovisión originaria, de fuerte influencia MapuceWillice. La fe se orientó a evangelizar, a través del método misional circular a las comunidades insulares, pero la cultura existente en dichas comunidades, a su vez, inculturizó a la nueva fe. Los resultados históricos y caracteres culturales vivos de esta mutua influencia, son el objetivo fundamental de este ensayo etnográfico. Manifestaciones que se reflejan especialmente en las prácticas o ritos funerarios asociados a la muerte, donde destacan prácticas materiales e intangibles de gran diversidad cultural. Dentro de las manifestaciones tangibles vigentes están: la arquitectura religiosa vernácula de mausoleos de madera, la “Isla de los Muertos” de Aucar, los altares a las ánimas y la santería o imaginería en madera, sostén cultural-natural de estas cosmovisiones. Estas se reflejan en la actualidad como pilares intangibles de ese proceso, especialmente el sistema ancestral de minga, o trabajo comunitario, aplicado a las misiones religiosas, en lo relativo a la construcción de capillas y templos, cuyas técnicas de carpintería artesanales alcanzaron un nivel cultural superlativo.

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Estas expresiones religiosas colectivas a su vez, son reflejo de los caracteres que subyacen al sistema teológico y al microsistema de religiosidad popular insular originario. (Manifestado por ejemplo en las Fiestas Patronales anuales.) Esta exposición etnográfica pretende mostrar, a través de la fotografía patrimonial y el análisis historiográfico, la génesis y evolución actual de estas manifestaciones, en el contexto de esbozar un método para desentramar la arquitectura intangible de la religiosidad popular en Chiloé. LA MUERTE ORIGINARIA COMO CONCEPTO HIEROLÓGICO Todos los pueblos sin maquinismo e integrados ecológicamente al medio natural en que habitan, tienen, por raíz de su cosmovisión, la vivencia de lo sagrado. O sea que absolutamente todos los aspectos de su cultura (arte, ciencia, música. juegos, costumbres, ritos funerarios.) están regidos sin excepción, por cánones sagrados. Ese hombre vive inmerso en un cosmos impregnado de sacralidad. A la cultura de esos pueblos, que tienen por eje de actividades lo sagrado, la llamaremos hierocéntrica (del griego, hieros = sagrado), pero no teocéntrica, (gr. Theos = dios) pues las divinidades sólo ocupan la atención completa del hombre ordinario en los momentos de crisis individual o social. Lo sagrado es expresado en la enseñanza del mito, fórmula del modelo de todo ser existente en el cosmos, y del rito, la acción cuyo sentido reposa en el modelo dado por el mito. En los pueblos hierocéntricos como el Mapuce-Willice, la cultura es una proyección concreta de la cosmovisión, y esta última lo es a su vez de la tradición espiritual, cuyo aspecto exterior y visible es la religión. Para comprender esa cultura debemos partir desde la religión, desde lo sagrado, y no a la inversa como habitualmente se hace. El lenguaje propio de la metafísica, y en consecuencia el de la religión, es el simbólico. Dentro de la Hierología, la simbología "trata de restituir la significación simbólica a hechos religiosos en apariencia heterogéneos, pero estructuralmente solidarios, que tanto pueden ser ritos o comportamientos rituales como mitos, leyendas o figuras sobrenaturales e imágenes, presentes en muchas manifestaciones funerarias. - 153 -


COSMOVISIÓN MORTUORIA MAPUCE-WILLICE Dentro de la cosmovisión Mapuce-Willice de Chiloé, el destino a donde viajan las almas o espíritu de los muertos tiene su génesis mítica en el concepto de “Isla” o Morada al otro del lado del mar”, también llamado el “Balsero de la Almas” o Tempilcahue. Descrito en la memoria oral vigente en dos comunidades extremos de la costa insular: Al Este, la Isla de Aucar y al Oeste, la Punta Pirulil. Una versión del mito la describe como un largo y obstaculizado viaje para cruzar un oscuro y peligroso río (o mar) (Küllenleufü) a bordo de un fantasmagórico navío (Kaleuche), previa entrega de un "pase" (Llangkas) a una vieja guardiana y guía (Trempulkalwe), caso contrario el alma será condenada a vagar penando, y si el imprudente es un ser vivo será atrapado y morirá por pérdida del alma (salvo que un Machi, llamado Pootén o Pougten en Chiloé, logre rescatarla a tiempo). Esas regiones son una imagen especular del mundo de los vivos: las papas blancas, allí son negras; el sol sale por el oeste y se pone por el este; etc. El amo allí es Pülli Fücha, señor de las tierras y de las aguas, las que salen y retornan de las entrañas telúricas. En la cosmovisión Mapuce-willice el mundo inferior es análogo al de los humanos, así como el de estos a su vez es análogo al mundo superior o celestial, Wenu Mapu. Las analogías con la religión griega arcaica son pasmosas: el río Küllenleufü, el Aqueronte; el barquero Trempulkalwe, Caronte; la barca Kaleuche, la barca de Caronte; el pasaje en llankas o ramo de laurel, el óbolo o la rama dorada de los griegos; el país Ng'llcheñmaiwe, el Hadés helénico, etc. Esto tan sólo nos da pauta del alto nivel filosófico y metafísico de la religión Mapuche, de la que se encuentran otras analogías impactantes tanto del viaje como de esa región en el Bardo Thödol tibetano, en el egipcio Libro de la salida a la luz del día (mal llamado "de los muertos"), en la Divina Comedia del Dante, en La Eneida de Virgilio, en el Poema de Gilgamesh, en el Libro del viaje nocturno de M. ibn Arabi, así como en la mayor parte de las tradiciones chamánicas del mundo: siberianas, africanas, americanas, etc., que no tenemos espacio para comentar. - 154 -


En la medida que el rito es inseparable del mito, es una representación del cosmos: del universo y del papel de los hombres en él. Según sea su expresión y lugar confiere a la sociedad el sentido de temporalidad y de la espacialidad, por tanto, de la identidad de la cultura. El Mapuce-willice tiene una percepción vivencial de una naturaleza dotada de sacralidad. La realidad que ellos viven diariamente transcurre en el plano de la tradición, presente en su religiosidad, creencias y ritos funerarios. LA MUERTE COCIDA EN CANOAS DE TRES Y CINCO TABLAS DE CIPRÉS Entonces, para captar los significados de los sistemas, estructuras, y elementos hierológicos que se presentan en una cultura chamánica, como la mapuche, se los debe abordar aplicando las leyes de la lógica del símbolo, como los artilugios funerarios, donde la madera es la materia prima sagrada que cobija las almas en la muerte, desde milenios, tanto en la cultura canoera como la Mapuce-Willice. Una interesante hipótesis del sincretismo entre las cosmovisiones mortuorias entre las culturas canoeras y la willice de Chiloé nos la da la descripción del patrón funerario atribuido a los Chonos, que encontramos en el relato del inglés John Byron en su obra El naufragio de la Wager, de 1768: "Mientras vagábamos por la costa, en grupos separados, en busca de cualquier comestible, el cirujano, que andaba por su cuenta, descubrió un gran agujero que parecía conducir a alguna caverna o escondite entre las rocas. No sólo no era escabroso o natural, sino que presentaba señales de haber sido labrado y hecho accesible por la industria del hombre. El cirujano vaciló algún tiempo si se aventuraría a entrar, en la inseguridad de la recepción que pudiera hacerle cualquier habitante, pero, vencidos sus temores por la curiosidad, resolvió meterse, lo que hizo gateando con las manos y las rodillas, porque el paso era demasiado bajo para que pudiese entrar de otra manera. Después de atravesar así un trayecto considerable llegó a una cámara espaciosa, pero no pudo cerciorarse de si era natural o cavada a mano. La luz entraba a esta cámara por un agujero practicado en la parte de arriba y en el medio había una especie de anda hecha de palos entrecruzados, que descanzaba en unos puntales de cerca de cinco pies de altura. Sobre el anda había cinco o seis cadáveres rendidos y que, en apariencia, debían de haber permanecido allí desde largo tiempo, pero que no habían sufrido descomposición o reducción. Estaban desnudos, y la carne de los cuerpos se había puesto perfectamente seca y endurecida, sin que pudiésemos darnos cuenta de si esto se obtenía por algún arte o secreto que poseyeran los salvajes o si era ocasionado por alguna virtud secante del aire de la cueva, lo cierto es que, como el cirujano no hallase allí nada que comer, que fué el principal incentivo que lo hizo introducirse en la cueva, no se distrajo en mayores disertaciones ni hizo minuciosas observaciones que en otra ocasión habría efectuado, sino que salió arrastrándose como había entrado y al - 155 -


primero que encontró a su paso contóle lo que había visto. A algunos los hizo entrar también la curiosidad. Había olvidado decir que había otra fila de cadáveres, depositados de la misma manera, sobre otra plataforma debajo del anda. Probablemente era éste el sitio donde sepultaban a sus grandes hombres, que llaman caciques; pero nos fué enteramente imposible averiguar de dónde podían haberlos traído, porque no había señales de existir asiento de indios en los alrededores. En ninguna de las bahías y caletas que habíamos tocado desde que dejamos la isla divisamos ningún salvaje ni hallamos señales, como restos de las fogatas o cabañas abandonadas, que siempre ellos dejan tras su paso; y es muy probable que esta costa sea muy poco frecuentada a causa de los violentos mares que siempre la azotan, de su deforme aspecto y del suelo tan pantanoso 1 que la cubre por doquiera."

Entre 1871 y 74 el Marino chileno Enrique Simpson describe enterratorios o cementerios Canoeros Chono: ... acampamos todos sobre una meseta de conchas en la costa sur de la Isla Traiguen o Acuau y que los antiguos Chonos titulaban Guaiguenes...En esta meseta descubrí un cementerio Chono, pues encontramos algunos huesos humanos, muy destruidos y gastados por las aguas. Este hecho es muy interesante pues existia la idea entre los loberos y navegantes que visitaron la comarca con anterioridad, de que los antiguos Chonos sepultaban sus muertos en cuevas, acondicionadas como momias y forrándolos de cortezas de ciprés, pero no cabe duda que esto dependía de las circunstancias. 2 El mismo Simpson refiere que en otros tiempos se descubrieron algunos cuerpos que 1 2

Byron, John. El Naufragio de la Wager, Edit. Zig-Zag, Stgo. 1955. Simpson, Enrique. El viaje de la Corbeta Chacabuco. Anuario Hidrográfico de la Armada, 1875. - 156 -


se describieron como “momias”, acondicionadas en ataúdes de corteza de ciprés de forma ovoidal. Notable analogía que nos conecta con la práctica sincrética de usar la madera en los mausoleos y nichos para el enterramiento de los cadáveres. (Cementerios de Teupa, Terao, territorio Payo y Cucao, territorio Willice). LA MUERTE MISIONERA El sistema de evangelización histórico de las comunidades insulares, conocido como misión circular o andante, ha sufrido cambios igual de radicales, desde la expulsión de los jesuitas en la segunda mitad del siglo XVIII. Se mantuvo posteriormente con la presencia de los misioneros franciscanos del Colegio Propaganda Fide de Ocopa, sin alteraciones hasta la creación de la Diócesis de San Carlos en la década de 1840. Desde esta fecha hasta 1940-60, el clero secular se hace cargo del proceso, homologando lo hecho por los regulares en los siglos posteriores, esta vez en misiones directas o visitas pastorales. Manteniéndose constante el mismo problema de la escasez de sacerdotes o misioneros en relación a lo extenso del territorio del archipiélago y de la diócesis. Es aquí donde la evangelización tomo un papel clave, ya que comienza a gestarse un sincretismo que hace posible al willice introducir en su religiosidad conceptos del cristianismo que le permiten verse o pensarse de un modo histórico. (liberación, resurrección, salvación). Los Willice de Chiloé, como la mayoría del pueblo Mapuce, asimilaron del cristianismo algunos ritos (sacramentos), nombres y fiestas de santos, cuya adopción significa más bien un sincretismo que una conversión. Subyaciendo aún manifestaciones de su cosmovisión originaria, especialmente en los ritos materiales e intangibles respecto a al muerte. Pero al mismo tiempo esta religiosidad que sustenta su identidad, limita su sobrevivencia histórica, a no ser que ella se muestre capaz de generar una reacción que amplíe el nivel comunitario de sus reivindicaciones y proyecciones endoculturales. La evolución histórica de la religiosidad popular de las comunidades insulares del archipiélago, respecto a sus procesos de evangelización y conservación de las formas intangibles de su religiosidad, a tenido notables cambios desde el siglo XVII. Como ejemplo, respecto a la institución clave de esta cosmovisión, los fiscales, los verdaderos apóstoles de la evangelización, conservan en la actualidad sus roles tradicionales, especialmente en los ritos funerarios, pero presentan debilidades - 157 -


notables, respecto a su reconocimiento y apoyo comunitario, idoneidad y compatibilidad de caracteres para asumir el cargo, contiendas de competencia con otras autoridades laicas, como Sotafiscales o patrones de su misma capilla, favoritismo de los párrocos, y edad avanzada, sin generación de mecanismos de sucesión autonómicos, respaldados por la tradición, el clero o la comunidad. CHILOÉ: “LA ISLA DE LAS ALMAS NAVEGANTES”. ETNOGRAFICAS DE LA MUERTE EN EL ARCHIPIÉLAGO

CRÓNICAS

Don Francisco Coloane Cárdenas, extraordinario narrador isleño, nativo de Quemchi, rebautizó con este nombre a una isla llena de misterio que existe en la comarca de Aucar, 10 Km. al sur de esta villa, y que los habitantes originarios llamaban desde siglos “La Isla de los muertos”, ya que desde tiempos prehispánicos era usada para ritos funerarios y como cementerio. Francisco J. Cavada, sacerdote y cronista, escribió en 1914, respecto de la actitud del chilote ante la muerte:

ineludiblemente en la marea en que ha nacido.

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Se acusa en primer lugar al chilote de fatalista, y lo es en efecto. Su única exclamación al oír la trágica muerte de un compañeros es esta:“ Pobrecito, sería su destino...” Para ellos, la hora de la muerte está inevitablemente ligada a las variaciones de las mareas: ningún moribundo puede cerrar los ojos antes de la bajamar; por eso, cuando alguien agoniza dicen “lo está trabajando la marea”. O bien que morirá

Dominados por este sentimiento de estoica resignación a la vista del peligro, y dando todo su valor al proverbio que reza: “En mal de muerte no hay médico que acierte”, empiezan con inocente y piadosa crueldad, a disponer de los funerales y del entierro en presencia misma del doliente, habiéndose dado casos de amortajarle cuando aún le restaba un leve soplo de vida. 4 A lo que era una conducta sobreviviente de la cosmovisión originaria, Cavada lo describe como espíritu soñador, melancólico y supersticioso: Un grave defecto de nuestro pueblo es la superstición. Acaso no exista en el mundo 3 4

Cavada, Francisco J. Chiloé y los Chilotes. Imprenta Universitaria, Stgo. 1914. P. 71. Ibidem. P. 72. - 158 -


civilizado un pueblo más supersticioso que el nuestro. Cada encrucijada de los caminos, cada fuente o río, cada árbol de sus bosques, el mar, la tierra, los aires están poblados para el campesino isleño de seres maléficos. “A cada paso tropieza el labriego con alguna ánima en pena, con algún trhauco, invunche o fiura. El grito del Chucao, el silbido del viento, el arrullo de la paloma, el aullido del perro, el susurro de los árboles, todo le trae alguna nota de ese mundo misterioso en que sueña a todas horas en su calenturienta fantasía 5 ”. Tal vez su vida en medio de bosques fragosos y solitarios, la vista de su cielo casi siempre sombrío y tempestuoso, sus luchas incesantes con el océano borrascoso y bramador, los huracanes que sin cesar baten sus playas levantando por las noches ecos pavorosos y extraños, vuelven su espíritu soñador, melancólico y supersticioso. Y es que el alma acostumbrada a vivir en diario contacto con la triple majestad del mar, del cielo y de la montaña, va adquiriendo cierta austeridad religiosa, cierta mística inclinación al silencio y a la soledad, una tendencia a lo sobrenatural que la hace vivir en un mundo ideal, y soñar con visiones extraterrenas. 6 Como buen cura de su época, muestra su total intolerancia en materia religiosa y cultural: “Por desgracia, partes de estas absurdas creencias se van mezclando insensiblemente con los dogmas de la fe y las prácticas de la religión, resultando de allí un monstruoso tejido de fábulas y patrañas contra las cuales se estrellan las predicaciones de los más celosos misioneros”. 7 Respecto a la imaginería, estaba muy lejos de estimarla como una obra culturalmente artística, ni menos una manifestación material de lo que hoy llamamos Religiosidad Popular: Uno de los puntos en que debiera mostrarse inexorable el celo de los párrocos es la fabricación de imágenes inadecuadas para el culto. “Existen en la isla numerosos santeros y santeras que surten las capillas rurales de imágenes que, por su deformidad y risibles cataduras, son mas propias de un museo arqueológico o de un templo azteca que de una iglesia cristiana. Los prelados han emprendido plausibles campañas para concluir con esas grotescas figuras que son un bochorno para nuestra fe, y reemplazarlas por imágenes devotas y piadosas. Mucho se ha hecho en este sentido... pero los párrocos han encontrado dificultades casi 5

Ibidem Ibidem. 7 Op. Cit. P. 74. 6

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insuperables a causa de la tenacidad de los sencillos isleños, que defienden a brazo partido la posesión de esas imágenes, que como herencia de sus antepasados, han venido transmitiéndose de padres a hijos en una larga sucesión de años... pero por el prestigio de nuestras creencias, por el decoro de nuestros templos, por la honra del Señor, es preciso proscribir del recinto de nuestras iglesias tamañas monstruosidades”. 8 PARA CONCLUIR MÁS PREGUNTAS El desarrollo histórico de la cultura chilota respecto a la muerte, ha determinado una forma particular de interactuar con su medio: directa y concreta: Pero esto no excluye el hecho de que los isleños conciben esferas de su cultura y naturaleza de manera indirecta, conformando su cosmovisión, como herencia de los grupos humanos originarios, tanto la Mapuce - Willice, como los canoeros de los archipiélagos patagónicos australes. De esta manera los ritos funerarios con se ha enfrentado el isleño, como parte sustancial de su cosmovisión, son pensados y construidos sincréticamente, pero siempre en relación analógica naturaleza-cultura. Los cambios económicos y político - administrativos introducidos desde la segunda mitad del siglo XVI, de corte feudal, impuesto a través del sistema de encomiendas hasta el XIX, y posteriormente con la implantación de formas de explotación capitalista, generaron quiebres radicales en las relaciones culturales y de trabajo solidario en las comunidades insulares. Estas formas de explotación económica introducidas, material e inmaterialmente se contradecían con la nueva fe que comenzaba a ser difundida por los misioneros, especialmente jesuitas. Los evangelizadores predicaban la buena nueva, propiciando el trabajo colectivo solidario, para levantar las primeras capillas de tingle y techo de paja, y los donativos en especies o alimentos cultivados o recolectados por la población originaria, para sostener a los misioneros andantes. Pero en contraposición, la política económica impuesta por el sistema imperial hispánico, comienza a transformar economía insular, y sus respuestas intangibles, manifestadas en la minga de trabajo solidario, que ya no buscaba el beneficio colectivo, sino que el individual, concentrado en el encomendero primero, y en el individuo desconectado de su comunidad en la actualidad. De ser, con anterioridad al siglo XVI, una economía de producción doméstica autosuficiente, utilizando el trueque como mecanismo de intercambio, para bienes que no se producían dentro del núcleo familiar-comunitario. Pasó, abruptamente, desde la segunda mitad del siglo XVI, a una economía feudalista, basado en la explotación de comarcas enteras, bajo el sistema de encomiendas, de tierras y mano de obra, sin salario, de trabajo obligatorio, introduciéndose el concepto de moneda 8

Op. Cit. P. 75. - 160 -


de cambio y tasación de los bienes producidos, concentrando los beneficios de la explotación solo en manos de los encomenderos. Esto alteró radicalmente las relaciones entre trabajo-mano de obra – producción comunidad. Sobre todo en los trabajos solidarios, como las mingas de construcción o reconstrucción de capillas, a pesar que las autoridades políticas de la época “liberaron” de tributar en trabajo a los fiscales y a los bienes de las congregaciones regulares, especialmente jesuitas, los que poseían en la Isla Lemuy dos partidas de tierras, que sumaban en total 387 cuadras. De un modo general, la cultura chilota ha tratado de reinterpretar sus mitos y ritos funerarios, tratando de encontrar nuevas salidas históricas, tangibles e intangibles, a partir de su propio sincretismo cultural. He aquí la pregunta final: ¿Hasta que punto la religiosidad Willice-Chilota, manifestada entre otros ritos vigentes, los funerarios, puede universalizarse para servir de soporte no solo a la perpetuación de su cultura, sino también como una fuerza generadora de cambio de mentalidad respecto al respeto a las culturas locales, en la sociedad regional y nacional?

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Espacio Regional Ediciones Anteriores

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de la

Carlos Anwandter y la cerveza valdiviana - Luis Carreño Palma La dimensión regional de la globalización - Claudio Rosales Urrutia La extracción de leña para uso hogareño y sus posibles efectos en la dinámica de los bosques nativos de la comuna de Chaitén, provincia de Palena - Nicolás Sáez Villalobos Caracterización de la cubierta vegetal de la comunidad Aucapan Trufun a través de teledetección - Alberto Utreras Valdivia

93 de

NOTAS DE INVESTIGACIÓN La categoría de género en los estudios sociales - Olga Barrios Bélanger La tradición y vigencia del pensamiento bolivariano en la lucha anticapitalista Pacha Americanista - Luís Cáceres Hidalgo Francia y Chile. Las influencias del primero cambiaron la 149 independencia del segundo. Un ejemplo: Jorge Beauchef y la Décima Región - Patrick Puigmal


Programa de Estudios y Documentación en Ciencias Humanas Publicaciones DIALOGO DE SORDOS ENTRE JOSÉ SAN MARTIN Y MICHEL BRAYER Para entender porque un dialogo entre dos oficiales de muy alto rango, los dos de gran tradición militar y con una formación y disciplina mental común, se transformo en un dialogo de sordos en el contexto de la idenpendencia de Chile, intentamos reconstruir dicho dialogo, juntar las piezas de este puzzle para, esta vez con todo, dar cuenta de esa realidad, siguiendo para ello los principios de la línea de historia interpretativa.

2003

José de San Martín y Michel Brayer son esos dos oficiales y revelan a través de los documentos una personalidad que no corresponde a la imagen tradicional que tienen en sus países respectivos. Violentos, ambiciosos, manipuladores, abusadores, engañadores.. muchos adjetivos se pueden emplear para calificar los documentos publicados,m pero lo más interesante es que revelan situaciones politicas delizadas, ambiciones militares frustradas, celos humanos, lo que hace de este momento de nacimiento nacional lleno de símbolos y de mitos, un momento profundamente humano tanto en lo positivo como en lo negativo. Patrick Puigmal

EL ESPAÑOL DE CHILE EN EL PERIODO COLONIAL. FONETICA

2004

Este estudio se ha propuesto como meta establecer una visión globalizadora, descriptiva y analítica, de los procesos históricos de formación y desarrollo del español en Chile durante el periodo colonial -siglos XVI al XVIII-, los cuales aun no han recibido un tratamiento a fondo de sus características particularizadoras Con este fin se analiza una serie de rasgos lingüísticos que dan cuenta del ámbito fonético dentro del que se movían los autores de nuestros documentos. Desde el punto de vista metodológico, se trabajó con un con un corpus base total de 216 documentos, comprendidos entre los años de 1548 y 1798, de carácter original, no literarios, procedentes del Archivo de Indias y del Archivo Nacional de Santiago de Chile Una vez recopilado y seleccionado el material, se efectuó la trascripción paleográfica del mismo Se ha hizo acopio de documentos que si bien no personales se acocaban lo mas posible a estas características, debido a su grado de informalidad, escritura apresurada en el lugar de los hechos o de seguimiento de un proceso verbal, con el fin de que su redacción este mas libre de trabas tipologizantes y, en consecuencia, den a conocer de mejor forma la variación social y estilística. De acuerdo con lo anteriormente señalado, se pretende mostrar un estado de la situación lingüística del conjunto documental, con el fin de establecer el referente escriturario pertinente para el análisis fonológico, describir el desarrollo histórico de una matriz de rasgos fonéticos de la lengua española en Chile durante los siglos XVI al XVIII y dar cuenta de la evolución y el sentido histórico que adquirieron estos fenómenos en el periodo en estudio y en el área considerada. Manuel Contreras S ENTRE EL DOLOR Y LA IRA. LA VENGANZA DE ANTONIO RAMÓN RAMÓN. CHILE, 1914. Múltiples son los aspectos, temas y problemáticas que surgen del análisis de estos tres conceptos: memoria, justicia y reparación. Particularmente cuando los mismos aparecen asociados a la reivindicación de un abuso cometido por el Estado en contra de sujetos inermes. La historia reciente de nuestro país da cuenta de manera precisa de estos fenómenos. Efectivamente, la violenta intervención militar de septiembre de 1973 en Chile y el prolongado régimen militar que le siguió, dio origen a las más brutales violaciones a los derechos humanos conocidas en la historia del siglo XX. No obstante la magnitud del genocidio la reacción de los ofendidos ha discurrido, fundamentalmente, por los caminos definidos por la institucionalidad vigente. Se han negado, a sí mismos, el derecho a la venganza.

2005

En este estudio nos proponemos analizar, en perspectiva histórica, la reacción intuitiva de un ofendido frente a un hecho de características similares. Antonio Ramón Ramón, en diciembre de 1914, al intentar asesinar al general Roberto Silva Renard, responsable de la matanza obrera de la Escuela Domingo Santa María de Iquique (1907), vindicaba no sólo a su hermano caído en el funesto evento, sino que también a los cientos de trabajadores segados por las ametralladoras del ejército chileno. Igor Goicovic D.


ILEGIBILIDAD Y COTIDIANIDAD. PALEOGRAFÍA Y COLECCIÓN DIPLOMATICA DE DOCUMENTOS CHILENOS DEL PERÍODO COLONIAL (1548 - 1651)

2005

Desde sus comienzos, la ciencia paleográfica ha sido una poderosa auxiliar de la historia y, aun cuando tenga sus objetivos propios y su metodología, ha seguido estrechamente ligada a los derroteros de la misma. En cuanto a su relación con la lingüística, ésta procede "del hecho de que la escritura es la fijación del lenguaje por medio de unos signos establecidos y, por lo tanto, está íntimamente ligada a los fenómenos que lo rigen. El filólogo necesita de la Paleografía primordialmente para establecer las leyes del desarrollo y del funcionamiento de la lengua. Lo que la palabra es a la Lingüística es la escritura a la Paleografía.". Es más, en nuestro caso comporta una relación con la conciencia lingüística y escrituraria del hablante, a quien las distinciones de este último tipo le eran más propicias en la medida en que el sistema fonológico que poseía resguardaba determinadas oposiciones del mismo. De este modo, el lingüista que precise del expurgo de documentos de archivo para llevar a cabo su labor, encontrará que necesariamente deberá recurrir al método de la «paleografía de lectura», que "consiste en asimilar con mayor o menor habilidad los múltiples juegos de signos que son las letras del alfabeto y los demás signos convencionales y en identificarlas, pesa a las diferentes formas con las cuales se presentan en determinadas épocas a fin de poder retransmitirlas en el lenguaje escrito utilizado hoy". En este libro, presentamos algunas directrices para la utilización práctica de la Paleografía como metodología activa en el campo filológico, además de un corpus documental inicial que forma parte del CorDECh (Corpus Diacrónico del Español de Chile) que nos encontramos elaborando. Manuel Contreras S ¡ DIABLOS, NO PENSABA EN CHILE HACE TRES AÑOS! Encontrar 20 cartas inéditas y, post lo tanto, desconocidas relativas a la independencia de Chile, Argentina y Perú, constituye un hecho suficiente en si para justificar esta publicación y, así dar a conocer una nueva visión sobre estos acontecimientos ocurridos hace casi doscientos años. Pero, la presentación de estas cartas permite a partir de este libro, una reflexión sobre la historia de los individuos inmersos en grupos sociales bien definidos y sobre elementos científicos complementarios al estudio historiográficos como lo son la biografía, la prosopografía y la traducción. Permite también darse cuenta del destino, a menudo imprevisto, de estos hombres pasando de un continente a otro, de una cultura a otra, creándose vida e identidad nuevas con sus éxitos, fracasos, alegrías y penas.

2006

Patrick Puigmal

Estas publicaciones se encuentran disponibles para su consulta y adquisición en la biblioteca del Programa de Estudios y Documentación en Ciencias Humanas. Avenida Patricio Lynch #1305, Osorno – Chile. Fono: 056-64333069 E – mail: pedch@ulagos.cl Web : http://pedch.ulagos.cl



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