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que, en general, el encuentro entre peninsulares y la población autóctona de América fue particularmente negativo para los segundos. Los enfrentamientos armados y, por sobre todo, la propagación de enfermedades infectocontagiosas traídas por los españoles – para las cuales los indígenas no tenían anticuerpos – y la explotación en faenas agrícolas y mineras, diezmaron a la población local. En la escuela – que generalmente proporciona una visión bastante maniquea de la Historia – se nos enseña que los conquistadores españoles se embarcaban a América motivados por la posibilidad de escapar de continuas guerras, hambrunas y pestes que aún azolaban a Europa. Además, existía la posibilidad de servir a la Corona a través de la recaudación de impuestos para el Rey, mantener la soberanía de éste sobre los territorios conquistados y, también, difundir la fe cristiana entre los indígenas,2 llenándose así de reconocimiento, fama y gloria. No obstante lo anterior, la motivación principal por la cual un puñado de hombres era capaz de arriesgarlo todo en una empresa, era la posibilidad real de obtener ingentes riquezas. Pues, a fin de cuentas, la conquista española en América fue una empresa privada de carácter lucrativo que se desarrollaba autónomamente tanto en el reclutamiento del contingente humano como en su financiamiento, es decir, tanto los costos como los riesgos eran asumidos completamente por los propios conquistadores. Así, el descubrimiento de sociedades con una riqueza enorme (como la Azteca o Inca, por ejemplo), la disponibilidad de nuevos centros argentíferos y auríferos y la posibilidad de contar con una mano de obra gratuita y numerosa, fueron motivos más que suficientes para que unos pocos hidalgos – pequeña nobleza rural - y comerciantes, además de

2 Debemos recordar que el proyecto ideológico cristiano se sustenta en un momento histórico en donde el Estado está estrechamente ligado a la Iglesia Católica. En efecto, el papa Alejandro VI había “donado” – mediante un documento legal - los territorios ya descubiertos y por descubrir, con el fin de conquistarlos y evangelizarlos. Este documento pontificio, que establecía derechos y deberes respecto a las tierras ya ocupadas por los habitantes originarios, conocido como Bula Intercaetera, se transformó en el dispositivo legal e ideológico que sustentó el proceso de conquista, invasión y expoliación de los territorios americanos. 11

La Batalla de la Mariquina (1551)  

Cuadernillo histórico que contextualiza históricamente el hecho histórico conocido como "Batalla de la Mariquina" de 1551 entre los primeros...

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