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LA BATALLA DE LA MARIQUINA (1551).

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Impreso en: Tinta estudio, San José de la Mariquina. Diagramación y diseño: Carlos Rivera 1° edición 2018 Iniciativa financiada a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) convocatoria 2017 del Gobierno Regional de la Región de Los Ríos.

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LA BATALLA DE LA MARIQUINA (1551). ÍNDICE.

Agradecimientos............................................................................................. 2

Introducción..................................................................................................... 4

1. Cambio epocal: transición del Medioevo hacia la Edad Moderna y la llegada de los españoles a América....................................................... 7

2. Los españoles llegan a Chile y al valle de Mariküga. Resistencia en el valle central y sur de Chile.............................................. 20

Bibliografía consultada y recomendada..................................................... 31

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Agradecimientos.

La concreción de este proyecto no habría sido posible sin los aportes monetarios del Gobierno Regional de Los Ríos el cual, en el mes de julio de 2017, nos aportó con recursos para la realización de los principales productos culturales ligados a los objetivos del proyecto. Por otro lado, no podemos dejar de mencionar el apoyo de la directiva del Centro General de Padres y Apoderados de la Escuela Particular Santa Cruz N° 12 de San José de la Marquina y su representante legal don Gastón Edmundo Díaz Canío, con cuya personalidad jurídica fue posible realizar la postulación y la adjudicación de los fondos del 6% del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR). Finalmente, agradecemos el aporte de la Escuela Particular Santa Cruz N° 12 de la comuna de Mariquina, liderada por su director el señor don Manuel Ricardo Henríquez Pereda, que también nos aportó con fondos para financiar costos operativos que no se alcanzaron a cubrir con el monto aportado desde el Gobierno Regional.

Gabriel Alejandro Rivera Gutiérrez Responsable del proyecto San José de la Mariquina, mayo de 2018.

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Introducción.

El texto que usted tiene en sus manos pretende ser un aporte para contextualizar históricamente – esto es, espacial y temporalmente – el evento conocido como Batalla de la Mariquina de 1551. Bajo ningún pretexto busca perfilarse como una obra acabada que cierre por completo toda discusión relativa al fenómeno en estudio. Es, por lo demás, un complemento para el principal producto cultural de este proyecto, a saber: un mural relativo al suceso mencionado que ha sido elaborado por el artista visual local, el señor Carlos Felipe Rivera Gutiérrez. La obra pictórica ha sido instalada en una de las murallas exteriores de la Escuela Particular Santa Cruz N° 12 de San José de la Mariquina. El principal objetivo de este proyecto es rescatar un evento particular de nuestra historia local, que dice relación con la Batalla de Mariquina ocurrida en diciembre de 1551 donde miles de huilliches, de acuerdo a lo narrado por el cronista español Pedro Mariño de Lobera, se enfrentaron a un grupo de españoles liderados por el Gobernador y Conquistador de Chile: Pedro de Valdivia. Este hecho histórico se enmarca en el contexto del proceso de la Conquista Española en América y en Chile, proceso que temporalmente se extiende desde 1536 hasta 1598, de acuerdo a los parámetros de la historiografía tradicional chilena. El combate forma parte de un proceso generalizado de resistencia por parte del pueblo mapuche para impedir el avance y consolidación territorial de los españoles en el actual territorio nacional.

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Por otro lado, los objetivos específicos son los siguientes: 1) Fortalecer la identidad local a través de la difusión de un aspecto de la historia de la comuna de Mariquina, ligada a un elemento del patrimonio histórico de nuestro entorno geográfico local. 2) Aportar a la educación local y regional, particularmente en el sector de aprendizaje de Historia, Geografía y Ciencias Sociales mediante la construcción de una obra artística que pasará a constituirse como fuente secundaria para el estudio de la historia local y regional.

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1. Cambio epocal: transición del Medioevo hacia la Edad Moderna y la llegada de los españoles a América.

Hacia fines del siglo XV Europa se encontraba en un proceso histórico de transición hacia nuevas formas de organizar el mundo económico, político y social. Es lo que, tradicionalmente, la historiografía ha denominado como el tránsito entre el Mundo Medieval y el Mundo Moderno. Pero, ¿en qué consisten dichas transformaciones estructurales tan importantes que nos permiten hablar del paso de un “mundo” a otro? Primero debemos, naturalmente, precisar brevemente algunas de las características fundamentales que definen “lo medieval” y que, en consecuencia, lo diferencian de “lo moderno”.1 La historiografía tradicional – que generalmente coincide con la visión más escolarizada de la Historia – nos ha dado a entender que el período histórico que conocemos como Edad Media (entre los siglo V y XV) se caracterizó, básicamente, por un repliegue de la vida social hacia el mundo rural; por la fragmentación del poder político en diversos reinos o señoríos; por la autarquización de la economía, la desaparición del circulante y una dinámica comercial restringida a los márgenes territoriales de los reinos nacidos tras la caída del Imperio Romano de Occidente. Odoacro, rey de los hérulos, depuso definitivamente al último de los emperadores romanos de Occidente, Rómulo Augústulo, en el año 476 d. C. Tras este evento coyuntural, que marcaría el paso del Mundo Antiguo al Mundo Medieval, las sociedades europeas se vieron víctimas de una serie de invasiones procedentes desde diversas latitudes geográficas. Tribus germanas, vikingos y árabes diezmaron en innumerables ocasiones vastas

1 La historiografía tradicional considera que la Edad Media inicia en el año 479 d. C. tras la caída del Imperio Romano de Occidente y culmina en 1453, luego de que el Imperio Romano de Oriente sucumbiera tras la invasión de los turcos otomanos en Constantinopla. A partir de este momento comenzaría la Edad Moderna y esta, a su vez, finaliza en 1789 con el advenimiento de la Revolución Francesa. 8


regiones de Europa Occidental. De este modo, el Mundo Medieval sería – y esta es una visión que ya no comparte en lo absoluto el mundo académico – un período eminentemente oscurantista y de escaso desarrollo cultural. No obstante lo anterior, y por la fuerza ininterrumpible de los procesos históricos que no encuentran óbice alguno en su devenir, hacia fines del siglo XV toda la estructura económica, política, social y cultural anteriormente descrita (propia del Medioevo) comienza a mutar para dar paso a una nueva realidad histórica. En el ámbito político, se produjo una transición desde un sistema feudal, caracterizado por la dispersión y atomización del poder político en distintos feudos (grandes propiedades) a manos de un señor feudal, hacia otro modelo centralizador en manos de un Estado Nacional Moderno, en el que el poder político se unifica en las manos de un rey que aglutinó el poder absoluto del Estado en su figura. Es el nacimiento del Monarquismo Absoluto. Para generar dicha unificación, los reyes de los nuevos Estados Modernos debieron generar alianzas estratégicas con la nobleza y la emergente burguesía para contar con el apoyo de las familias socialmente más distinguidas y, a su vez, con el aporte monetario burgués, respectivamente. Todo esto se realiza sobre la base de la extensión de ciertos beneficios para estos grupos sociales tales como, por ejemplo, la exención tributaria o, en otras palabras, el no pago de impuestos. Ahora bien - y esto es a lo que debemos prestar mayor atención para comprender por qué en diciembre de 1551 los españoles liderados por Pedro de Valdivia se enfrentan a los huilliches de Mariquina - desde un punto de vista económico, atendemos a un proceso de transición entre una economía feudal – de carácter autárquica y comercialmente limitada – hacia otra de carácter mercantilista. En primer lugar, tenemos que entender que, durante el Medioevo, la economía europea se encuentra desmonetarizada. Sin embargo, finalizando el siglo XV Europa, y particularmente los pueblos cercanos a las costas del Mediterráneo, se encontraban en un proceso vigoroso de comercialización con distintas naciones del Medio Oriente. En este marco, el incremento del comercio obligó a las sociedades europeas a 9


esforzarse por remonetarizar sus economías y es así como entendemos que muchos de los viajes de exploración geográfica realizados en las postrimerías del siglo XV tuvieron como principal motivación la localización de nuevos yacimientos de oro y plata para dinamizar nuevamente el comercio. En efecto, la doctrina del Mercantilismo postulaba que la riqueza de una nación era directamente proporcional al nivel de acumulación de metales preciosos que esta tuviera. Esto nos permite explicarnos por qué España buscaba encontrar rutas alternativas que le permitieran comerciar directamente con las Indias, para así evitar la intermediación de venecianos y genoveses que, a inicios del siglo XVI, controlaban el tráfico comercial con Oriente. España, ad portas de entrar al siglo XVI, experimentó dos procesos políticos claves para su trascendencia histórica y posterior encuentro con el continente americano a través de la llegada de Cristóbal Colón en 1492. En primer lugar, la génesis del Estado Nacional Moderno español se da de la mano con el matrimonio de Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla en 1469. Esto permitió unificar las coronas de los reinos de Castilla y Aragón, cuestión que facilitó la construcción de una monarquía, esta vez, de carácter nacional. En segundo lugar, para concretar el proceso de unificación territorial en la península ibérica, los nuevos reyes católicos debieron acometer la tarea de expulsar a los musulmanes del sur del territorio, quienes se habían aprestado ahí hace unos ocho siglos. Así, en enero de 1492, los moros son extirpados definitivamente del reino de Granada. De este modo, con una corona unificada y con un territorio libre de la amenaza árabe, los reyes de España pudieron atender a otras preocupaciones más circunstanciales y, en este contexto, el genovés Cristóbal Colón encontró terreno fértil para contar con el visto bueno de la Corona española en su proyecto de encontrar una vía alternativa a la ruta mediterránea para comerciar con Oriente. A partir de este momento la historia de América comenzaría a trazarse inevitablemente ligada a los vaivenes de la historia española y europea. El proceso de conquista de los territorios americanos, durante el siglo XVI, fue de carácter violento. Numerosos estudios comprueban 10


que, en general, el encuentro entre peninsulares y la población autóctona de América fue particularmente negativo para los segundos. Los enfrentamientos armados y, por sobre todo, la propagación de enfermedades infectocontagiosas traídas por los españoles – para las cuales los indígenas no tenían anticuerpos – y la explotación en faenas agrícolas y mineras, diezmaron a la población local. En la escuela – que generalmente proporciona una visión bastante maniquea de la Historia – se nos enseña que los conquistadores españoles se embarcaban a América motivados por la posibilidad de escapar de continuas guerras, hambrunas y pestes que aún azolaban a Europa. Además, existía la posibilidad de servir a la Corona a través de la recaudación de impuestos para el Rey, mantener la soberanía de éste sobre los territorios conquistados y, también, difundir la fe cristiana entre los indígenas,2 llenándose así de reconocimiento, fama y gloria. No obstante lo anterior, la motivación principal por la cual un puñado de hombres era capaz de arriesgarlo todo en una empresa, era la posibilidad real de obtener ingentes riquezas. Pues, a fin de cuentas, la conquista española en América fue una empresa privada de carácter lucrativo que se desarrollaba autónomamente tanto en el reclutamiento del contingente humano como en su financiamiento, es decir, tanto los costos como los riesgos eran asumidos completamente por los propios conquistadores. Así, el descubrimiento de sociedades con una riqueza enorme (como la Azteca o Inca, por ejemplo), la disponibilidad de nuevos centros argentíferos y auríferos y la posibilidad de contar con una mano de obra gratuita y numerosa, fueron motivos más que suficientes para que unos pocos hidalgos – pequeña nobleza rural - y comerciantes, además de

2 Debemos recordar que el proyecto ideológico cristiano se sustenta en un momento histórico en donde el Estado está estrechamente ligado a la Iglesia Católica. En efecto, el papa Alejandro VI había “donado” – mediante un documento legal - los territorios ya descubiertos y por descubrir, con el fin de conquistarlos y evangelizarlos. Este documento pontificio, que establecía derechos y deberes respecto a las tierras ya ocupadas por los habitantes originarios, conocido como Bula Intercaetera, se transformó en el dispositivo legal e ideológico que sustentó el proceso de conquista, invasión y expoliación de los territorios americanos. 11


algunos soldados de profesión, artesanos, campesinos y jóvenes lo dejaran todo para embarcarse con el patrocinio de la Corona. Todo lo anterior nos permite contextualizar la llegada de los primeros conquistadores españoles al territorio chileno y entender que los esfuerzos por apropiarse de esta estrecha y extensa faja de tierra obedecieron, en primera instancia, a una sed insaciable de oro para alimentar los afanes de riqueza particulares de los conquistadores y unas arcas reales que, año tras año, con un hambre monstruosa, devoraba miles de vidas indígenas en las faenas mineras. El actual territorio de Mariquina, por supuesto, no estuvo ajeno a este proceso histórico. Las riquezas áuricas de nuestra comuna han despertado el interés de especuladores y esforzados pirquineros artesanales desde mediados del siglo XVI hasta nuestros días. Los primeros españoles, sin embargo, encontraron fiera resistencia de un aparentemente “apacible” pueblo mapuche-huilliche que habitaba el valle de Mariküga hacia mediados del siglo XVI.

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2. Los españoles llegan a Chile y al valle de Mariküga. Resistencia en el valle central y sur de Chile.

La tarea de someter lo que corresponde al actual territorio nacional a la soberanía española no fue una tarea sencilla para los primeros conquistadores. La empresa del adelantado Diego de Almagro fue un rotundo fracaso no sólo porque no encontró el abundante oro que le habían señalado que existía en las lejanas tierras al sur del Perú; sino que, principalmente, la aguerrida resistencia de la población nativa, particularmente de los mapuche, fue el principal factor que horadó los intereses mercantiles de Almagro, quien volvió derrotado a Cuzco en agosto de 1536. La sed de oro, sin embargo, no se detendría con el intento fallido del extremeño. Así, en 1539, tres años después del retorno de Almagro al Perú, es Pedro de Valdivia que emprende la tarea de conquistar el actual territorio chileno, de someter a su población autóctona y de, por supuesto, darse a la tarea de explotar las ricas minas de oro existentes en Chile de las cuales tanto se hablaba en el Cuzco. El viaje de Pedro de Valdivia hacia Chile, no menos complejo que el de Diego de Almagro iniciado en 1536, ciertamente se vio facilitado por la amarga experiencia sufrida por Almagro y su hueste al atravesar los Andes cordilleranos, donde muchos indios yanaconas (indios de servicio traídos desde el Perú) y algunos españoles, perecieron por el letal frío de altura. En conocimiento de esta información, Valdivia y su hueste decidieron emprender la ruta directamente atravesando el desierto de Atacama, esta vez enfrentando el calor abrasador de las elevadas temperaturas diurnas y el brusco descenso de las mismas durante el anochecer. Así y todo, la expedición finalmente arriba al valle del Mapocho a inicios de 1541 y el 12 de febrero del mismo año, a los pies del cerro Huelén (actual cerro Santa Lucía), fundan “Santiago de la Nueva Extremadura”. (Escala, 1985: 85 – 88). 13


No alcanzó a pasar ni siquiera un año antes de que la recién fundada ciudad de Santiago de la Nueva Extremadura, aquel 12 de febrero de 1541, fuera completamente arrasada por las fuerzas combativas de los picunches del Valle Central liderados por el toqui Michimalonko el 11 de septiembre de 1541. A inicios de este mes, Pedro de Valdivia sale de Santiago rumbo al sur para aplastar la rebelión indígena. Junto a él se llevó el grueso de su poderío militar: unos noventa españoles y un número similar de indios yanaconas o auxiliares. El cacique Michimalonko aprovechó esta instancia para levantar en armas al resto de los caciques del Valle Central. Les propuso arrasar con Santiago, rescatar a los siete caciques apresados por Valdivia, y así acabar de una buena vez con los invasores españoles. Pedro de Valdivia ya llevaba cinco días fuera de Santiago cuando se produjo la emboscada. Se calcula en casi ocho mil el número de indígenas que participaron en el ataque. El capitán de conquista, Pedro Mariño de Lobera, miembro de la hueste conquistadora de Pedro de Valdivia, nos narra los sucesos de aquel día: “(…) fue negocio casi milagroso poder sustentarse tanto tiempo sin descansar entre tantas huestes de enemigos, no cesando de matar cuantos hallaban por delante, con tantos brios, que hubieron de poner en huida a los contrarios con lastimosa pérdida de su parte, sin que en tanto peligro muriese español alguno, disponiéndolo así la divina Providencia para el aumento de su santa fé católica en estas partes”.3 (Mariño de Lobera, 1889: 61). No obstante la destrucción de Santiago por parte de los picunches liderados por Michimalonko en 1541, Pedro de Valdivia insistió en su objetivo de llegar hasta el actual estrecho de Magallanes. En su camino hacia el sur, los enfrentamientos contra los mapuches continuaron así como también la fundación de más ciudades al sur del Biobío, entre ellas

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Las cursivas son nuestras. 14


Valdivia en 1552. Sin embargo, antes de poder fundar esta ciudad, Valdivia y su hueste debió pasar por el actual territorio de la comuna de Mariquina. Fue paso obligado para después proseguir en su camino hacia el sur. El Campamento Real de la Mariquina fue un enclave militar para reorganizar la avanzada hacia lo que posteriormente sería Valdivia: un lugar geográficamente valorado por su posición estratégica y su río navegable que proporciona salida directa al Pacífico. El pueblo mapuche-huilliche de Mariquina ofreció resistencia armada al invasor español. Al contrario de lo que se piensa, los “pacíficos” huilliches tuvieron el coraje de hacerle frente a un enemigo militarmente superior. Creemos que es importante relevar el hecho histórico conocido como “Batalla de la Mariquina” porque ciertamente deja entrever que la población originaria de esta parte de la Región de Los Ríos, al igual que los aguerridos araucanos de las actuales regiones del Biobío y La Araucanía, fueron capaces de enfrentarse al europeo usurpador. Vale la pena, en ese sentido, citar en extenso el extracto de Pedro Mariño de Lobera respecto al combate aquel: En este tiempo andaban los indios deste valle [de la Mariquina] dando traza secretamente en volver por su libertad, tomando armas contra los españoles (…). Ellos que nunca habian visto jente acaballo quedaron atónitos, y mucho mas con el estupendo ruido de los piés de los caballos que iban corriendo con gran velocidad, y fué tanto su espanto que todos a una volvieron las espaldas encomendándose a la lijereza de sus piés, y fueron a todo correr tan despulsados, que iban dejando las armas por el camino, por ir mas lijeros, hasta que llegaron a dar con un grande ejército de indios que venian a socorrerlos miu en órden con diversas especies de armas, mui lucidas y nocivas para los nuestros. Pero apénas vieron venir para sí a los españoles a caballo con aquel tropel y brios cuando repentinamente dieron a huir con los demas que iban ya huyendo, imitándolos en ir sembrando armas por el camino, 15


en tanta cantidad que eran estorbo al curso de los caballos. Pudo tanto en ellos el espanto que a todo correr iban ciegos, sin ver a donde; hasta venir a dar en una barranca que caia sobre un rio; la cual tenia diez estados de alto, y con el grande ímpetu que traian iban cayendo por allí abajo, unos por venir ciegos, y otros compelidos de la multitud de jente que venia detras, de suerte que al caerse iban encontrando los cuerpos en el aire donde se quebraban piernas, brazos, cabezas, y otros miembros, cayendo no pocos al río donde se ahogaron. No contentos con esta miseria los españoles, iban alanceando los que alcanzaban sin perdonar hombre, y mataran muchos mas si no fuera porque entónces, cerró la noche, y les convino irse recojiendo. Serían los indios que vinieron a este asalto, cosa de treinta mil; de los cuales murieron en la refriega hasta dos mil y quinientos, sin que de nuestra banda recibiese hombre detrimento alguno. El jeneral del ejército destos bárbaros se llamaba Netical, y venian por candillos Yaiquetasque, Yatoca, Guenchoalieno, Liques, Aivequetal, Mapolican, y otros muchos de grandes fuerzas y brios. Fué el dia en que se ganó esta victoria un juéves, y el año era el de mil y quinientos cincuenta y uno. (1865: 134 -135).4 El proyecto de Valdivia se vería definitivamente truncado por el liderazgo del joven toqui Lautaro quien finalmente le da muerte en la navidad de 1553 en la zona de Tucapel. Desde ese momento, otros serían los gobernadores que acometieron la tarea de conquistar los territorios del sur de Chile, someter a su población y extraer las pingües riquezas en oro que ya se vislumbraban hacia mediados del siglo XVI en esta parte del país. 4 La información entre corchetes y las cursivas son nuestras. Desconocemos si el número de indígenas combatientes mencionados por Mariño de Lobera es real o no. De todos modos, no debemos olvidar que en este período (siglo XVI) los cronistas muchas veces se dejan llevar por el influjo de su subjetividad e ideología religiosa. Además, con sus escritos buscan impresionar al rey de España para que este tenga siempre en consideración los esfuerzos de sus súbditos en las Américas y de ese modo enviar más dinero y contingente militar para fortalecer el proceso de conquista. 16


Bibliografía consultada y recomendada.

Bengoa, J. (2007): Historia de los antiguos mapuches del sur. Desde antes de la llegada de los españoles hasta las paces de Quilín, Santiago de Chile, Catalonia. Bonila, T. (1988): La gran guerra mapuche: 1541 – 1883: análisis crítico histórico, Colección Biblioteca Nacional de Chile, Santiago de Chile. Disponible en: http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-125909. html. Encina, F. (1964): Resumen de la Historia de Chile, Editorial Zig – Zag, Santiago. Escala, M. (1985): Historia didáctica de Chile, Zig – Zag, Santiago. González de Nájera, A. (1889): Desengaño y reparo de la guerra del Reino de Chile: donde se manifiestan las principales ventajas que en ella tienen los indios a nuestros españoles… dividido en cinco partes en que se muestran bárbaros dichos, hechos, casos y usanzas notables…, Ercilla, Santiago de Chile. Disponible en: http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-8177. html. Góngora, M. (1970): Encomenderos y estancieros, Universidad de Chile, Santiago. Guarda, P. Gabriel (1963): La economía en Chile austral antes de la colonización alemana (1645 – 1850), Universidad Austral de Chile, Valdivia. Guarda, G. (1990): Flandes indiano: las fortificaciones del reino de Chile 1541-1826, Alfabeta, Santiago de Chile. Guarda, F. (1953): Historia de Valdivia (1552 – 1952), Publicación de la Ilustre Municipalidad de Valdivia, Imprenta Cultura, Santiago de Chile. Chile.

Guarda, G.(2001):Nueva historia de Valdivia, PUC, Santiago de

Jara, Á. (1971): Guerra y sociedad en Chile: la transformación de la Guerra de Arauco y la esclavitud de los indios, Universitaria, Santiago de Chile. Mariño de Lobera, P. (1865): Crónica del Reino de Chile, Imprenta 17


del Ferrocarril, Santiago de Chile. En Colección de historiadores de Chile y documentos relativos a la historia nacional (Tomo VI). Disponible en: http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-8176.html. Mellafe, R. (1984): La introducción de la esclavitud negra en Chile, Universitaria, Santiago de Chile. Ovalle, P. Alonso de (1646): Histórica relación del Reino de Chile, Roma, Instituto de Literatura Chilena, Santiago, 1969. Pedersen, G. (1992): Historia de San José de la Mariquina (1551 – 1900), Ediciones Universidad de la Frontera, Temuco. Rosales, P. Diego de (1969): Historia General del Reino de Chile (Flandes Indiano), Santiago – Chile, Edit. Universitaria. Silva, F. (1962): Tierras y pueblos de indios en el Reino de Chile. Esquema histórico – jurídico, Santiago, Universidad Católica. Villalobos, S. (2010): Chile y su historia. América: sus primeros habitantes y la llegada de los conquistadores europeos, Unlimited, Santiago. Villalobos, S. (1980): Para una meditación de la conquista, Editorial Universitaria, Santiago de Chile. Villalobos, S. y otros. (2004): Historia de Chile, Editorial Universitaria, Santiago.

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La Batalla de la Mariquina (1551)  

Cuadernillo histórico que contextualiza históricamente el hecho histórico conocido como "Batalla de la Mariquina" de 1551 entre los primeros...

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