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Ojala el arte… (Ars Utinam…)


ARS UTINAM MORES ANIMUM QUE EFFINGERE POSSES PULCHRIOR IN TERRIS NULLATA BELLA FORET MCCCCLXXXVIII

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(Ojala el arte habitúe la imitación del espíritu a la belleza poseerepresentar en este mundo "¡Ojala elque arte!ella pudiera y que en ninguna otra bellaEn se toda repetirá las maneras y el alma. la tierra 1488) no existiría cuadro más hermoso"

Marcial, Epigramas, 10-32

Inscripción en el “Retrato anónimo de Retrato Giovanna degli Albizzi una dama de florentina”, colección del Tornabuoni de Domenico Museo del Prado.Ghirlandaio

Poemas: José Higuera Diseño y Fotografía: Luis Madrid (www.luismadrid.com)


NUESTRO-TUYO-OTRO

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Eso otro algo tan tuyo. Otro de voz y color, algo de boca y claridad. Tan tuyo por descaro, primero nuestro por eso tuyo. Otro algo propio Mío en préstamo, nunca pedido. A veces del agua, otras de la luz. Dicho y mirado por eso otro, que es algo tuyo, pues mío ya no soy. En palabras eso otro tan dichoso y encantado, de paseo con varas de pan junto al sol con dos dientes. De nuevo algo nuestro por tuyo, porque mío ya no soy.


PREPARACIÓN DE OIDO En el juego de las impresiones que no existen nuestras vidas encuentran reposo. Personajes creados para sustituir nuestras ansias de mirar a los ojos de ciertas emociones Aquellas que transforman las encrucijadas en dulces dilemas. La constante de vidas a medio hacer y la presencia de una moral con su colectividad indistinta hacen parte de un dudoso juego de lo equívoco y lo incierto. Calificaciones, cualidades degeneradas, algunas falencias irremediables. Estas son partes discutibles de un género literario A veces sólo tengo respecto a ellas una cómoda deferencia. Intento decir lo qué falló de tales juicios. Un superior espíritu que fluye entre los radicales. Las fragancias que trae el viento entre las nieves, esa potencia del movimiento emulada en las grafías El cambiante jeroglífico que conquista nuestras naturalezas, lo que nos conduce como los punteros de una brújula al paseo magnético de nuestras almas.

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preparacion de oido


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NOVELONES DE SCHILLER Historias contadas a quien no cree en ninguna El aprecio por las pulsiones universales Divertidas ventiscas de un amor que fenece en los cajones de otro Tardes dedicadas a una sonrisa por manidos arrepentimientos de ausencia Jamás el reposo en el abrazo de los contrarios, ni la calma en el acero Es la intensa lidia que retorna con ella El aprecio por las pulsiones universales, las inclinaciones de los seres El robusto oleaje de un mundo disputado por la energía y la ternura Un extraño golpe de la marea sin eco en la espuma. Carente de sentimientos pétreos y emociones bajo cero La ternura nos hace dulces y la energía nos ahorca a pellizcos. La energía dulce, la dulzura enérgica. No existe literatura en la ostensiva realidad de su espalda, aunque de ella se nutre el aire plegado de la estancia. Sin detenerse o cambiar de aguas los ríos se atraviesan los unos en los otros Vencen la distancia en la confluencia, y la ruta del descenso a los valles con una entrada al mar.


A QUE SÍ

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A que es la sombra de sus ojos en la luz de una sonrisa. A que digo suyo en la prédica de las flores y ante los pájaros del regreso. A que escribo casida y grito con las palmas mariposas o dragones. A que vive de estrella soleada entre el sopor de los convictos. A que sueña un vagabundeo por antiguas melancolías que no reconocen ventanas, ni el portal de la memoria.

QUE


RETORNADA

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El sol ha nacido de sus brazos y aquel sostén de luz rodea la memoria de los labios en una porción de mermelada. El día es primero para ella, la jornada pasajera de un sueño mientras da vueltas a sus manos el agitado corazón de la mañana Por momentos visité el bosque de su especie, observé los movimientos de aquellas criaturas, cambié el astuto “buenos días” por el tormentoso cantar de la furia. De la furia viven las geografías y el privilegio mordaz del destino que cuenta las espigas de arroz como las gotas de agua que retornan de la lluvia. Chubascos consagrados al orden de la semilla En el solitario palmar, en las goteras de una ciudad construida con el agua del alma apenas tocada por la hondura de las charcas. Cariño de lluvia y silencio de tierra Hallados en la cifra de un día ya contado en los secretos de la sonrisa o en el estribillo de una pareja de ambulante espíritu y atrevidos llamados al orden universal del amor. Por las esquinas habita en los avisos que anuncian el aroma de las cerezas. El silencio de la risa en la manzana desnuda, en el diente de chocolate La única hoja de aquella planta ya tiene compañía y el agua rodea las sábanas en bibliotecas abiertas al deshielo del amor.

retornada


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PLEGARIA Y REFUGIO Exhausta de viajar por el corazón, o agotada por el clima de una sonrisa desconocida. La escalera de un muelle extranjero le llevo al río de sus ojos que no dejan de mirar el color de las manos, la textura de las sandalias o la discreción de los labios. Algún día llegará ese idioma y todo lo podrá decir, hasta el encanto de pensar con las formas de las nubes. Sabrá entonces cuánto pesa el alma de una mariposa, o lo que pasó en el jardín de los pequeños dragones.


DUEÑA DE NOMBRE Potentada del claroscuro de la tarde y de cada inicial escrita en los pasillos de la estancia. De sus pasos llega el gorjeo de las lluvias retrasadas y se tornan un río las palabras con su rostro por significado. Y luego se dice que por épica el caballero renuncia a la pasión, cuando por lírica se reúne con ella. El canto de una batalla en la noche de las cosas, el momento cuando el amor multiplica las oraciones. Al amor le basta con pertenecer a la renuncia de su consentimiento, estable en el agua, y en las palabras.

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¡POR NARICES!

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Por el poder que estropea el modelo de tus brazos en jarras. Por la ironía musical que de tus ojos calla. Por el principio en el que dominas el fin y lo que está en medio. Por la fama de tus horas vacías cuando alguien llora el malogrado billete a la salvación. Por tus botines de elección arbitraria y tamaño indeseado. Por la pequeña emperatriz que a disgusto ensaya un castellano veloz y de paseo. Por la ida y el regreso. Por la prisa que hidrata el castaño invencible de tus pecas. Por el “te vas a enterar” y cuando por fin me entero. Por la cotización al alza de los peines. Por los mordiscos a un bocadillo de receta incierta y objetivo indeterminado. Por el chocolate para untar, en pastillas, manchando tu boca y el silencio de tu apetito. Por las tardes indispensables y el matinée de los abrazos. Por las lágrimas del que ama y el suspiro que las detiene. Por vos y el amor sin mella. ¡Por narices!


EL DIARIO DEL AMOR

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Desde la primera sílaba de un ojo que habla hasta la vacua sonrisa de un perfume evaporado. Las mujeres del norte impacientan a los mortales, logran consumir sus sueños y reírse a carcajadas del gobierno indefenso del espíritu. El poder de la Dona se liba en mil sorbos de quietud, pues el reposo envuelve a los amantes. Felices por fin, el telón decorado les achaca una escena. Eros, Afrodisias, Priamos, Euridices... El timbre de un cuerpo esta en su revés, en la maniobra entregada del otro. Así, olvidamos la cançona de la conversión que recibe a un visitante de disfraz doloroso. Y en la ceguera el duro golpe del éxtasis, la bocanada en la nariz, fuerte y pausada, que hace temblar los dientes. Sin el suspiro la oscuridad del enamorado sería un desierto. Mas en tanta oscuridad el corazón libra la batalla por la luz. Fieles a la consigna de la plenitud las criaturas viven con aquel costo y ese mismo gusto.


LOS NUMEROS

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Antes contaba las arrugas de la cama, cada línea sobre las mantas, el aroma en los poros del tejido. Ahora las arrugas son incalculables, un número de pliegues sin solución.


¡QUÉ MANERA!

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Vista en el fondo de mis manos, de paseo por la cabeza, mordiendo el entrecejo con un paso místico De los pies a sus ojos corre la sabia bondad de una presencia. Sólo de manos llenas reconozco las divisiones en los dedos, las líneas del destino, los fatos leídos en los poros invisibles Para ella son estas breves caricias de papel. Este celebrarle.


ALJAMA

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Un par de trenes, la vigilia de las playas cuando el viento divide las aguas. Más carreteras. El barrio de los cabalistas junto a los rostros familiares de los dogos que olfatean unos pasos por los callejones confusos en medio de las sombras. Intento, a más no poder, recuperar los ojos del poniente que fijan sobre las antiguas sinagogas el rostro suyo. Subo por las escalinatas, deambulo por las plazas y bebo de las fuentes la piel enrojecida de la primavera en su vientre. Ignoro el fallo de los reflejos del agua y la luz de un instante en el cuerpo de otro. El amor es uno más de los combates y la espada un acero dormido, la montura un vehículo que exige descanso La música es la presencia en el fuego de unas berenjenas con ajo y queso. Me siento inútil y vencido, observo la noche mientras los gatos pernoctan en el jardín con sus galantes alaridos. Al lado, la iglesia es un mero soportal de piedra, un aula sobre exóticas e invisibles biologías en la que multiplicarse es un verbo y la historia su retorno. Los viajes poseen una misma brújula y la danza un sólo coribante. A qué mi carrera junto a leones o el ascenso a una torre de mil campanas. Nada será suficiente, nada regresará sin que el aliento, el perfume, o la siempre luctuosa posición de un daguerrotipo sea un mismo nombre. El perfecto pubis, el largo pensativo de los brazos, un madrigal de cabellos, y así, hasta siempre.


ENVIDIA Qué conveniente ir por la vida dejando, por ahí, las pruebas irreprochables de haber vivido. En el amor, así mismo, los dos crecemos.

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SIN MORALINA

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Preparamos la vida para llegar a un día y no saber qué hacer, ni qué respirar. Puede que nuestra capacidad de amar nos regale de insatisfacción la posibilidad de un bello recuerdo. A veces quiero una bella memoria para vivir una inquebrantable dicha. Darme la vuelta para mirar el rostro familiar que acepta sin dilaciones. El acoso de las palabras qué puede hacer por mí, graciosas líneas sobre alguien que parezco ser. No he podido descolgar mis deseos del aroma de tus manos, tanto que en el sol veo un cuello, un pescuezo para besar. Los enfermos de amor son impacientes aunque aprietan el acelerador de los días. Muchas horas para llegar a una sonrisa, tantos recuerdos para cambiar por un vaso de vino en la tarde sin reposo. Como el viejo que soy, ya desde muy niño regresé a casa pensando en el otro que fui El doble de un viaje por la casa de los gemelos.


PLENA llena de inspiración, de estimación, de esperanza.

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Colmada de luz en la manchada piel y en el curioso envés de la risa. Más el hogar de un beso. Más la gracia de una sílaba, la suma de lo lleno y lo colmado, con el resto que sirve de excusa a la plenitud. Todo menos la huella de un velo y el dejo de la noche imposible por la fervorosa invitación a la merienda. La fruta a tiras le hace sombra a la hogaza de pan y al humor seco del jamón, sin hablar del aroma a frutas rojas. Con las manos libres y la cuchara en la boca el café se ha retrasado, el chocolate se ha consumido.


19 SUMMA Por oficio leer a Sabina. Crear en el no hacer todo para un mismo ser, Agradecimiento de la paciencia y complot del silencio contra la memoria El retorno del madro帽o a las garras del oso, la uni贸n de las horas sobre las marcas de un cuerpo en la manta arrugada.


LOROS Para O’Salvador na Bahia de todos os santos

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La ciudad es un comercio de alas. Mirlos y murciélagos juegan con los mosquitos, polillas y cucarachas, fascinados por la luz. En la mañana loros pelean con sus cantos y logran ataques de verde inmediato. Entre las copas de las mangueiras el aire luminoso es una tela de trazos cónicos, el viento facilita el corte de los espacios y aquella dolorosa levedad los conduce a sus parejas. Tan peligrosas como la altura sólo el delirio de la fiebre. Afuera los místicos hablan de mutaciones, finalidades, de la fragancia que esparcen los frutos de temporada. Las alas de la ciudad devuelven al suelo su diáfano sentido de altura


21 APRENDIZ BusquĂŠ el origen de la esgrima y un digno contrincante para el hierro. En su lugar aparece ella sin medio argumento, manipulando un arte sin filos ni punzones. El arte de los apretones


PARA…

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El despertar de la vergüenza a la belleza y la reunión del descaro con la dulzura. La llegada de otros nombres y el olvido de la fiesta del silencio, zaga oscura de una cantidad insalvable de jornadas. El recibo de aquellos nombres, intentos de aroma para decir hombro bajo el labio o tararear mano en el ángulo de las rodillas plegadas sobre un tapete de campaña: ciertas playas, algunos lagos, la visión del gran río en la oscuridad de la travesía. El propósito de reír estrecha el nudo de las pantorrillas, ganas singulares de cambiar, un paseo desnudo por la comida, a tientas entre cada beso, Del hondo cielo nuestros colores vuelven renovados, la luz regala un otro despertar a la cita vidente de cada día.


CANCIÓN

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En un bosque de la China Su madre la encontró, como no sabía su nombre Mariposa la llamó. Regálame la lluvia, El dragón le cantó soñada desde siempre en un cuenco se la bebió lluvia Mariposa lluvia descansando en una encina con sus ojos la mimó.


MURALLA Ha traído un sapo de jade, la luz atraviesa la piedra y se proyecta en el lado inverso de la talla. Al girar la figura, la luz acompaña el movimiento como si residiera dentro. Un sapo de jade y un corazón de luz. Ella sonríe en las fotos con la niña en brazos. Las dos en la muralla, al fondo una torre de comunicaciones. La niña se siente en casa: una defensa de jardines y sedas. Controla a su entusiasmada hija con dificultad, está parada en una maravilla y abraza otra. Ellas unen lo que aún no esta considerado por nuestra discreta sabiduría. El comercio entre lo maravilloso y lo desconocido, la representación de lo distante y de la ínfima amistad que guardamos con lo incomprensible o lo patente. El amor de madre y la respuesta inmediata de la hija.

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Ars Utinam