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La rítmica melopea que eleva este adensado poema inicial de La Noche de Europa se interrumpe con la concisa referencia de la llegada de refugiados a la isla griega de Lesbos procedentes de las zonas conflictivas de ese candente oriente próximo: Siria, Irak, Afganistán… Y esos campos de refugiados pronto son visitados por Dionisio Cañas. En el antepenúltimo fragmento del poema el poeta dialoga con María Zambrano, respondiendo a la cita que conforma la primera cláusula: “Mas si todo se torna en su contrario, si todo queda incompleto, si todo vacila, aún queda la guía del amor. Pero aun en medio del terror, el amor no se resigna y sigue preguntando si en

verdad ha muerto esa realidad histórica de vida y de cultura, esa tradición que llamamos Europa, Europa no puede reducirse a un fantasma dócil al conjuro de la imaginación. Y es que el amor no se calma con fantasmas. Tiene hambre de realidad… Y me fui a la realidad, querida María Zambrano, _____porque lo real era miles de ahogados _____en las costas de Lesbos, _____y lo real respondió con abrazos calurosos _____de millones de refugiados que huían de la Muerte. _____El beso de un árabe me devolvió la vida.” ● ● ● ● ●

(*) Palabras en la presentación del libro de Dionisio Cañas La Noche de Europa en la Casa del Lector de Madrid el 3 de febrero de 2017

Heteronima n03  

Revista de creación y crítica editada por la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres (España)