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de su inexistencia. Y tampoco yo estoy: verlas cada día demuestra también mi desaparición. Allí, una cabeza de ciervo. El ciervo es blanco, y, como algunas pinturas antiguas, parece mirarme desde dondequiera que lo mire yo. Los callejones, macilentos, se han enamorado de la basura. La basura es pulcra como la luna, se corrompe como la luna, dispara las alarmas de los coches y de las casas, como la luna. andra ue: así reza un rótulo callejero: un nombre amputado, como el mío, como la luna. Estas casas son trincheras inmateriales. Las ventanas, párpados, muñones, se revisten de escayola y mansedumbre; sin alterarse, se resquebrajan; y, enteladas de ocaso, convocan a la opacidad. Las ventanas se dividen en cuadrángulos, como esta celda con televisión por cable y suelo radiante en la que me abismo en mí para ver lo que rehúye la mirada, lo que se ofrece desnudamente a la mirada, y articular cuanto carece de sustancia, porque carece de amor, porque no pronuncia palabras ni se desgaja del olvido,

Heteronima n03  
Heteronima n03  

Revista de creación y crítica editada por la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres (España)

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