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Universidad de Concepción Facultad de Ciencias Sociales Departamento de Sociología y Antropología

Estudio exploratorio en torno a la Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío. Memoria para optar al Título de Sociólogo.

Alumno: Mauricio Javier Toloza Irribarra. Prof. Guía: Lucía Saldaña. Noviembre, 2010.


Índice. 1. Introducción y Justificación de la Investigación...…………………………..3. 2. Marco Referencial………………………………………….……………………....7. 2.1. La Dimensión Social del Conocimiento Científico………………………...7. 2.2. Acercamiento conceptual a la Biotecnología………………….……….14. 2.3. Antecedentes de la Biotecnología: Definición y Aplicaciones….…....23. 2.4. Normativa Internacional en torno a la Biotecnología…………………..28. 2.5. Biotecnología en Chile………………………………………………………...31. 3. Marco Metodológico…………………………………………………………….35. 3.1. Objetivos…………………………………………………………….……………36. 3.2. Diseño de Muestra……….……………………………………………………..37. 3.3. Recolección de Datos..….….…………………………………………………39. 3.4. Plan de Análisis de Resultados.……………………………………………….43. 4. Análisis de Resultados…………………………………………………………….46. 4.1. Primera Parte: Categorías relacionales………..…………………………...46. 4.1.1. La actividad Biotecnológica como parte de las estrategias lideradas por el sector público.…………………………………………………..46. 4.1.2. Competitividad y Desarrollo Regional en torno a la demanda por Investigación Biotecnológica………………………….……….54. 4.1.3. La vinculación entre organismos como modelo de gestión de la Investigación Biotecnológica de la Región del Bío-Bío………………….…..60. 4.1.4. Las Normativas y Patentes de Propiedad Intelectual en torno a la Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío.…………………..70. 4.1.5. Percepciones en torno a las Fortalezas, debilidades y proyecciones de la actividad Biotecnológica en la Región del Bíobío.……………..........76.

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4.2. Segunda Parte: La Investigación Biotecnológica de la Región del BíoBío como sujeto de los nuevos modos de gestión Tecnocientíficos: Tendencias e Incongruencias.………………………………………………........81. 5. Conclusiones……………………………………………………………………….89. 6. Bibliografía………………………………………………………………………….92. 7. Anexo.…………………………………………………………………………….…98. 7.1. Pauta Entrevistas………………………………………………………………...98.

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1. Introducción y Justificación de la Investigación. Una de las características de la sociedad actual es la centralidad de las nuevas tecnologías, las cuales se enmarcan en la llamada tercera revolución industrial. Entre ellas están las tecnologías de la informacióncomunicación,

así

biotecnologías.

Las

como

también

primeras,

las

tecnologías

caracterizadas

de

la

vida

o

generalmente

con

la

aparición de herramientas como Internet, resultan ser muy visibles y cotidianas

para

biotecnologías

gran

parte

de

la

población;

sin

embargo,

las

parecieran pasar desapercibidas, a pesar de que

crecientemente se adentran en los mundos privados a través de los llamados alimentos transgénicos (OMG), o los test de ADN. El debate en torno a las aplicaciones de la biotecnología se ha polarizado; o es la generadora de los cambios que nos darán grandes soluciones a los problemas de la humanidad; o es la generadora de las más recientes aberraciones humanas, lo cual pareciera ser una reacción históricamente constante ante lo nuevo. Sin embargo, en donde mayor claridad tenemos es

en

que,

ya

siendo

positivas

o

negativas,

humanizantes

o

deshumanizantes, las nuevas tecnologías están produciendo cambios concretos, estos pueden ir “desde los modos o relaciones de producción hasta las experiencias y valores en torno a los cuales individuos y grupos construyen sus identidades” (Pérez, J. 2003: 25). La llamada Biotecnología moderna se ha desarrollado desde mediados del siglo XX, e incorpora una diversidad de actividades en el área de las ciencias naturales, en donde se evidencia un trabajo multidisciplinario aplicado principalmente para el mejoramiento de las especies biológicas a

nivel genético. Su importancia radica en la posibilidad de que los

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resultados de los estudios e investigaciones desarrollados en esta área sean herramientas para el mejoramiento económico-productivo. En términos generales la actividad biotecnológica estaría acompañada de una serie de factores de fomento, de activación en variados esfuerzos modernizadores que hacen alusión a la relación y suma entre la investigación, el desarrollo y la innovación como un camino prometedor. Sin embargo, estos esfuerzos también han implicado una serie de acuerdos internacionales y normativas en torno al manejo de las especies biológicas, de los ecosistemas naturales y la propia vida humana, ya que la biotecnología como conjunción científico tecnológica podría generar riesgos. La actividad biotecnológica necesitaría de una serie de gestiones, además favorecidas por las tecnologías de la información y comunicación con las que hoy se cuentan,

que confluyen por medio de un esfuerzo

modernizador de innovación y desarrollo. Y por tanto nos habla de una inmersión innegable de racionalidades, expectativas, valoraciones sociales y económicas en torno al conocimiento científico. Su actividad se ha desarrollado en nuestro país ya desde fines de los años ochenta; sin embargo, no se tiene mayor conocimiento de sus implicancias para el desarrollo económico, social o cultural. En la región del Bíobío hemos observado un movimiento en torno a esta actividad a nivel universitario y empresarial, pero resultaría interesante poder establecer más esfuerzos investigativos de manera tal que logremos una mejor comprensión de los fenómenos que la engloban en el ámbito regional. En consecuencia, este estudio es de tipo exploratorio, en un esfuerzo por acercarnos a un fenómeno del que carecemos de datos

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contrastables a nivel de las Ciencias Sociales. Comprendemos que por medio de este acercamiento sociológico podríamos caracterizar el proceso de construcción de un sector científico y tecnológico propio de nuestros tiempos, en donde el conocimiento pasa a ser el foco de atención de los distintos actores sociales, políticos y económicos. Sólo a simple vista observamos la conformación de un tipo de instituciones en donde se puede encontrar la conjunción de fuerzas e interacciones entre la Universidad, el Estado y la Empresa en torno a cuestiones que antes solo resultaban de interés académico. Para comprender estas transformaciones consideramos que nuestro foco de atención está en la percepción de los actores que directamente se relacionan hoy en día con la investigación biotecnológica y, por ende, con sus organismos o instituciones. Ya que comprendemos que son estas visiones las que construyen aquello que forma parte de un proceso de modernización tecnológica o, en otras palabras, lo construible en términos de modernización tecnológica “se vincula íntimamente con aquello que los científicos y tecnólogos de la región consideren factible y deseable” (Sabrovsky, E. 1992: 55)1. Nos preocuparemos de que nuestro acercamiento incluya las diversas visiones generadas por los actores que de distintas maneras se vinculan con la investigación biotecnológica, ya sean investigadores, coordinadores o gestores políticos y empresariales que forman parte de la actividad científico tecnológica y que de alguna manera marcan pautas en términos de lo que es deseable para la región en estas materias. En este sentido comprendemos que tanto el conocimiento como la tecnología

1Judith

Sutz en: Sabrovsky, E. 1992.

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“están englobados en instituciones sociales y representados por personas” (Bell, D. 2001: 249). Teniendo estos elementos en cuenta, consideramos que es de suma relevancia, tanto para el desarrollo de la Región del Bío-Bío, como para el de las Ciencias Sociales, explorar la situación actual de la ciencia y la tecnología local y hacerlo desde la perspectiva de los actores involucrados directamente en las actividades que lo constituyen a partir de las valoraciones y expectativas que hacen del contexto del que son partícipes, ya que “sólo los análisis específicos y la observación empírica serán capaces de determinar el resultado de la interacción de las nuevas tecnologías y las formas sociales emergentes.” (Castells, M. 1999: 89). De esta manera el desarrollo de nuestro estudio exploratorio podrá darnos algunas luces de lo que se ha ido gestando en torno a la biotecnología y en especial a la producción científico-tecnológica en la Región del Bío-Bío y así lograr desarrollar en el futuro, a partir de esto, otros estudios de mayor alcance y profundidad.

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2. Marco Referencial. 2.1. La Dimensión Social del Conocimiento Científico. En la Sociología la discusión en torno al conocimiento y en especial a la Ciencia se ha desarrollado a partir de diversos puntos de vista que la caracterizan por un lado, como una actividad asentada en principios que garantizan su objetividad, al no estar sujeta a los condicionamientos de su entorno. Y por otro lado, como determinada socialmente, ya sea en su contenido o en su interacción con el medio social. Principalmente en torno a la Ciencia se ha hablado que posee un estatuto epistemológico

privilegiado

en

relación

a

las

otras

formas

de

conocimiento, ya que no estaría condicionada por elementos políticos, económicos o culturales, solamente el error o las falsas creencias estarían social e históricamente condicionadas. Por ejemplo, en el caso de Karl Marx,

se

sostiene

que

las

condiciones

materiales

y

económicas

subyacentes determinarían en gran medida los estados del pensamiento y de la conciencia. En este sentido, Marx sería uno de los primeros autores en plantear la relevancia de estudiar la ideología y la falsa conciencia contenida en el conocimiento reconocido socialmente o en palabras de Marx, “el modo de producción en la vida material determina [bedingen] el proceso social, político e intelectual de la vida en general. No es la conciencia de los hombres lo que determina su ser, sino por el contrario, es su existencia social lo que determina su conciencia.” (Marx, K. 2003: 4). Sin embargo, autores como Robert Merton consideran que Marx no hizo extensible esta visión a la ciencia, y que más bien consideraría que la ciencia poseía el mayor grado de independencia de todos los ámbitos del pensamiento. Por consiguiente, “por su propia naturaleza el conocimiento

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científico es el que por excelencia se independiza de su contexto social, sin negar por ello que las condiciones de posibilidad de su surgimiento e incremento están dadas por factores sociales” (Olivé, L. 1994: 16). El sociólogo francés Emile Durkheim (1993) consideraría que la ciencia contaría con estándares de objetividad que escapan a la determinación social, y que incluso, ésta proporciona los criterios de corrección bajo los cuales juzgar diferentes concepciones o representaciones de la realidad, sustituyendo a la religión2. Por lo tanto Durkheim le da a la ciencia un estatus prioritario, como elemento de referencia respecto a la realidad y como referente metodológico para el estudio de la sociedad, de tal manera de plantear a los hechos sociales como cosas. Por tanto “no consideró muy acertado que el contenido mismo del conocimiento científico, a diferencia por ejemplo del contexto social de la génesis o de la repercusiones sociales futuras de éste, fuera susceptible de un análisis estrictamente sociológico” (Larrión J. 2005: 29). Asimismo las consideraciones de Max Weber

(1991) en torno al

conocimiento científico consisten en afirmar que la objetividad de la ciencia sí se encuentra garantizada y justificada, ya que de acuerdo a este autor el problema central se da entre los juicios de valor y los juicios de hecho, en donde los primeros aluden a estándares de deseabilidad, en cambio los de hecho muestran cómo son las cosas y no cómo deberían ser. Para Weber las ciencias naturales a diferencia de las sociales, son claramente ajenas a los juicios de valor, puesto que éstas son muy formales y trabajan con metodologías y experimentos objetivos, y explicaciones causales claramente racionales.

2

Durkheim, E. 1993. Las reglas del método sociológico. Madrid: Ediciones Morata.

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La sociología norteamericana no se distanció tanto en el hecho de entender a la ciencia de la naturaleza como epistemológicamente privilegiada, y en consecuencia desarrolló una sociología de la ciencia interesada en los aspectos más institucionales del quehacer científico. Robert

Merton,

como

emblema

de

la

sociología

de

la

ciencia

norteamericana, desarrolló su trabajo planteando a la ciencia como institución social; su formación, desarrollo, legitimación, evaluación, y relación con otras instituciones sociales, entre otros elementos. Se refirió a los “cudeos”, es decir a los cuatro conjuntos de imperativos normativos de la institución científica, estos serían: El precepto del comunalismo, que se refiere a que los descubrimientos de la ciencia pertenecen a la comunidad científica en cuanto son producto de la colaboración social; la universalidad, que se refiere a que las afirmaciones de verdad o que pretenden ser verdaderas, deben ser sometidas a los criterios de concordancia con la observación y los conocimientos confirmados disponibles; el desinterés del científico, en virtud del cual no orienta ni dirige su trabajo hacia la obtención de recompensas de cualquier tipo; y el precepto de escepticismo organizado de los científicos hasta que los hechos sean explicitados de manera racional y objetiva3. El trabajo de Merton, hasta nuestros días es merecedor de mucho reconocimiento en cuanto desarrolló, tanto teórica como empíricamente, una sociología de la ciencia caracterizando a ésta como una institución social.

Por

lo

mismo,

trazó

características

entendiéndola

como

determinada social e históricamente. Pero en consecuencia con las visiones anteriormente revisadas, es decir con la concepción racionalista del quehacer científico, Merton no considera el contenido cognitivo de los productos científicos como objetos de estudio de la sociología. 3

Merton, T. 1977.

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Anteriores al trabajo de Merton fueron las formulaciones de Karl Mannheim (1987) en torno a lo que denominó como la Sociología del Conocimiento. Mannheim en su libro “Ideología y Utopía: Introducción a la Sociología del Conocimiento” plantea que la Sociología del Conocimiento es una disciplina que tiene como objeto de estudio empírico las diversas formas del

pensamiento

humano

y,

en

especial,

a

las

determinaciones

existenciales de carácter social que las condicionan. Esto también englobaría al conocimiento científico. Mannheim sostiene dos conceptos centrales en su trabajo; el primero es el concepto de ideología, pensamiento que legitima la realidad social existente y es propio de las clases o grupos sociales privilegiados. Y el segundo concepto es el de utopía, caracterizado como crítica del presente proyectada hacia el futuro y propia de los grupos o clases sociales desfavorecidos. Otro elemento central en la obra de este autor es que considera a todos los puntos de vista, incluido el del propio analista u observador, como histórica y socialmente determinados o condicionados. Estos argumentos le costaron las mayores críticas a Mannheim desde el positivismo, en el sentido de que si se entiende que todo conocimiento está histórico y socialmente condicionado, incluso la propia sociología del conocimiento mannhemiana, se estaría a las puertas del relativismo epistemológico total. En La estructura de las revoluciones científicas de Thomas Kuhn (2004), se introduce el concepto de paradigmas, en una revisión histórica de la ciencia en donde estos “obtienen su status como tales, debido a que tienen más éxito que sus competidores para resolver unos cuantos problemas que el grupo de profesionales ha llegado a reconocer como agudos” (Kuhn, T. 2004: 52). Dentro de un paradigma científico se desarrollan una serie de restricciones que hace o que “obliga a los

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científicos a investigar alguna parte de la naturaleza de una manera tan detallada y profunda que sería inimaginable en otras condiciones” (Kuhn, T. 2004: 52). Los paradigmas proporcionan los fenómenos de interés y las teorías desde donde observarlos; a esto Kuhn denomina como ciencia normal. A partir de la influencia del trabajo proveniente desde las disciplinas filosóficas e históricas, de autores como Kuhn, así como también autores como Wittgenstein o Feyerabend, se desarrolló a mediados de los años setenta del siglo pasado el Programa Fuerte del Conocimiento Científico, en donde, como postulado básico se afirma a la ciencia como un producto de determinadas circunstancias sociales, históricas y culturales, lo cual no es congruente con el estatuto epistemológico privilegiado en el que había sido situada. Uno de sus exponentes ha sido el investigador David Bloor (1995), el que realiza una declaración metodológica que constaría de cuatro principios fundamentales: el primero consiste en indagar en las causas sociales que condicionan la formación de creencias científicas. El segundo principio sostiene que tanto lo que se considera verdadero, así como lo que se considera falso, deben ser objeto de explicación sociológica. En tercer lugar está el principio de simetría de las explicaciones que considera que el mismo tipo de causas sociales debe servir para explicar lo considerado como verdadero y lo considerado falso. El cuarto y último principio es el de reflexividad, en el que los mismos procedimientos y explicaciones deben ser aplicados a la propia sociología del conocimiento científico. Sumado a esto, Barry Barnes propone la teoría de los intereses sociales, en la cual se entiende que “los grupos de científicos, así como el resto de los colectivos sociales articulan y movilizan de una forma activa determinados

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intereses profesionales, comunitarios y sociales que, de un modo u otro, posibilitan y condicionan en gran medida los procesos de observación, de generación y de validación de los conocimientos científicos particulares” (Barnes en Larrión, J. 2005: 60). De tal manera que las afirmaciones científicas

serian

herramientas

de

grupos

sociales,

en

este

caso,

comunidades científicas, con el fin de alcanzar sus objetivos. El Programa Fuerte de la Sociología del Conocimiento asume que el contenido cognitivo de la ciencia debería ser tratado como un objeto concreto de investigación social en virtud de sus condicionamientos sociales e históricos, quitándole el estatuto epistemológico privilegiado, que impedía acercarse a su estudio. De esta manera se fueron generando distintas corrientes de investigación entre las que destacan los trabajos etnográficos de Steve Woolgar y Bruno Latour (1995), en el que el estudio de la ciencia se traslada al laboratorio, sus actividades cotidianas, contingentes, comprendiendo que son estos espacios en donde se generan y validan los procesos científicos. El método etnográfico de la observación participante se convierte en su principal herramienta de investigación, valorando los aportes de la microsociología y la lingüística en el análisis interpretativo del discurso científico y técnico. “Los resultados principales de esta corriente interpretativa han puesto de manifiesto la naturaleza situacional,

contingente y

oportunista de las

prácticas

científicas así como la importancia de los diversos mecanismos de representación o inscripción literaria (…) que son propios de los procesos de construcción de los hechos científicos” (Larrión, J. 2005: 63). Es así como se pone en evidencia una serie de elementos concernientes a la ciencia, entre ellos la concepción idealizada y dominante que nos sugiere entender el

trabajo científico como un esfuerzo desinteresado y

avalorativo en busca de la verdad de las cosas.

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Así también los trabajos realizados por Alfred Schutz, en base al método fenomenológico de Edmund Husserl, y aplicados a las estructuras de la vida cotidiana, redefinen a la sociología del conocimiento. Para él la sociología del conocimiento debe dejar de estudiar el condicionamiento social del pensamiento y dedicarse a observar la distribución del conocimiento en la sociedad, sin embargo son sus discípulos los que se encargan de desarrollar con mayor profundidad esta redefinición. Por medio de la obra “La Construcción Social de la Realidad”, Peter L. Berger y Thomas Luckmann definen conocimiento como “la certidumbre de que los fenómenos son reales y de que poseen características específicas” (Berger y Luckmann. 1968: 13). Asimismo Berger y Luckmann consideran que aquella realidad es creada por el hombre y que estos definen una situación como real, en una construcción común. En base a estas ideas aparece el Programa de Construcción Social de la Tecnología, en el que la orientación principal se enfocaría en el concepto de flexibilidad interpretativa el cual definiría a los artefactos técnicos y los sistemas tecnológicos, para luego identificar los distintos mecanismos de restricción o cierre de esta misma flexibilidad interpretativa. Este proceso se conectaría constantemente con el contexto social global. En esta corriente los exponentes principales son Thomas Hughes, Wiebe Bijker y Trevor Pinch.

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2.2. Acercamiento Conceptual a la Biotecnología. La sociedad actual se caracteriza con las nociones de información y de conocimiento. La primera se puede definir según Marc Porat como “los datos que se han organizado y comunicado” (En Castells, M. 1999: 54), por tanto esta idea nos hace alusión a acciones rápidas, espontáneas que se relacionan más bien con cuestiones administrativas o periodísticas. La segunda, es decir, el conocimiento, se puede entender como “una serie de afirmaciones organizadas de hechos o ideas que presentan un juicio razonado o un resultado experimental, que se transmite a los demás mediante algún medio de comunicación en alguna forma sistemática. Por lo tanto, distingo conocimiento de noticias y entretenimiento” (Bell, D. 2001: 175). Es necesario además comprender la noción de conocimiento en un sentido amplio en donde se abarcan “ideas, ideologías, creencias jurídicas y éticas, filosofía, ciencia, tecnología” (Merton, R. 1964: 454). En otras palabras, “a todos los tipos de ideas y a todos los modos de pensamiento que van desde la creencia popular hasta la ciencia positiva” (Merton, R. 1964: 464). Sin embargo, para fines de nuestro estudio sólo tendremos en cuenta a la información y en mayor medida lo que entendemos por conocimiento, en tanto y específicamente, en su actividad científica y tecnológica. De acuerdo a Manuel Castells, por tecnología podemos entender al “uso del conocimiento científico para especificar modos de hacer cosas de una manera reproducible” (Castells, M. 1999: 56). De esta manera, la ciencia y la tecnología resultan ser las herramientas cruciales para los organismos,

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instituciones y empresas en el contexto de una economía capitalista en donde los determinantes reales son la rentabilidad y la competitividad. Comprenderemos que la Biotecnología como una conjunción científica y técnica, se enmarca dentro del contexto de la tercera revolución industrial, y caracteriza el paso a una Sociedad Post-industrial (Bell, D. 2001), o una Sociedad de la Información (Castells, M. 1999), en donde el conocimiento debe verse como propiedad intelectual, el cual “está ligado a un nombre o a un grupo de nombres y certificado por el copyright o por alguna otra forma de reconocimiento social. Ese conocimiento tiene su precio: en el tiempo empleado, en escribir

e investigar; en la

compensación monetaria por los medios de comunicación y educación. Se sujeta a los dictámenes del mercado, de las decisiones administrativas o políticas de los superiores o de sus colegas en cuanto al valor de los resultados, y también en cuanto a sus peticiones de recursos sociales, cuando se hacen estas peticiones. En este sentido el conocimiento forma parte de las altas inversiones sociales” (Bell, D. 2001: 223). Lejos de la concepción desinteresada en su búsqueda por la verdad, el conocimiento actualmente es asumido desde su forma de transacción económica, más aún en su faceta de generador de tecnologías, las cuales son “la base del aumento de la productividad” (Bell, D. 2001: 224). De esta manera, por ejemplo la concepción de comunalismo propia de la institución científica caracterizada por Robert Merton (1977), en donde los descubrimientos o nuevos conocimientos son de la comunidad científica, ya que serían producto de la colaboración social, comenzaría a aparecernos de manera muy borrosa. También comprendemos que la sociedad actual mantiene en la tecnología y la ciencia una herramienta de transformación, “pues en ella

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la mayor fuente de cambios estructurales provendrían de los cambios exponenciales de la ciencia y de sus nuevas ramas, que con la tecnología de la información impulsarían nuevas innovaciones, gracias a las políticas públicas de fomento a la creación y sistematización del conocimiento teórico, a través de los presupuestos para la investigación y el desarrollo” (Dávila,

F.

2007:

208).

Estos

cambios

científico-técnicos

han

sido

introducidos en la mayoría de los países del mundo en un proceso modernizador,

por

medio

de

políticas

de

los

Estados,

acuerdos

internacionales, así como también a través de las grandes corporaciones que promueven el uso de nuevas tecnologías y que le dan una racionalidad económica a estas prácticas. Según Ernesto Ottone “han cambiado el paradigma productivo de la sociedad industrial y han convertido el progreso técnico, la innovación, el valor intelectual agregado en factor clave de la competitividad y la primacía” (En Sabrovsky, E. 1992: 171). De esta manera el recurso científico y tecnológico es una de las herramientas principales orientadas hacia la competitividad y la rentabilidad, en este sentido, tanto la ciencia como la tecnología pasan a ser parte esencial del proceso de modernización de la sociedad. Ulrich Beck (1998) considera que en este proceso modernizador el reparto de riquezas va acompañado del reparto de riesgos producidos de manera científico-técnica. Los riesgos de la modernización dependen del saber y pueden ser inobservables a la percepción humana inmediata, por lo que dependen cada vez más del juicio de los expertos. El riesgo es incluido desde el comienzo de cualquier empresa científico-tecnológica y se presenta como el potencial de peligro o de catástrofe; “con otras palabras, en las discusiones sobre el riesgo queda clara la fractura entre la

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racionalidad científica y la racionalidad social en el trato con los potenciales civilizatorios de peligro” (Beck, U. 1998: 36). Esta fractura es caracterizada como un rompimiento de la racionalidad científica por las expectativas y valoraciones sociales que están dadas en el núcleo de la actividad científico- tecnológica. “Al ocuparse de los riesgos civilizatorios, las ciencias ya han abandonado su fundamento en la lógica experimental y han contraído un matrimonio polígamo con la economía, la política y la ética, o más exactamente: viven con éstas sin haber formalizado matrimonio” (Beck, 1998: 35). Este influjo de valoraciones y expectativas sociales, económicas o políticas en la Ciencia estaría condicionado principalmente por el lazo que esta actividad mantendría con la Tecnología en la actualidad. Una buena manera para caracterizar la conjunción entre la Ciencia y la Tecnología, puede ser el concepto utilizado por Bruno Latour (1992) de Tecnociencia, el cual expresa lo improductivo que resulta separar o diferenciar con claridad las prácticas científicas de las prácticas tecnológicas en la actualidad. De esta manera, la finalidad es enfatizar en todos los agentes y las formas de actividad relacionadas con la investigación científica y tecnológica. La Tecnociencia resulta al parecer más evidente a medida que fue terminando el siglo XX. Es así como afirma Eduardo Fernández (2004) que “la noción de tecnociencia resulta adecuada para designar una práctica en la cual la interdependencia de ciencia y tecnología es notablemente más estrecha a partir de la segunda mitad del siglo XX que en cualquier otro periodo histórico. La denominada ciencia pura está hoy más que nunca influida por los desarrollos de la instrumentación tecnológica y es llevada a cabo, cada vez más con una concentración de recursos

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únicamente factible gracias a los excedentes de la tecnología industrial” (Valero, J. 2004: 260). El autor además considera que en la práctica, ya no es factible observar como funciona la actividad científico-técnica de manera cercana a su visión idealizada en busca del conocimiento en sí mismo, sino más bien lo que se encuentra constantemente es una “tecnociencia institucionalizada de rígida jerarquización y división del trabajo, y gobernada por reglas semejantes a las que operan en cualquier práctica empresarial. Incluso en los márgenes de la “gran ciencia”, en las universidades, por ejemplo,

y en campos de especialización no

directamente vinculados a asuntos prácticos, se reproducen e interiorizan mayoritariamente pautas de comportamiento forjadas en el mundo de los negocios. Términos como excelencia, mérito, productividad, innovación, competitividad, etc. Tienen aquí por más que se pretenda lo contrario, un significado especialmente borroso” (Valero, J. 2004: 261). Comprendemos que tanto la ciencia como la tecnología “están englobados en instituciones sociales y representados por personas” (Bell, D. 2001: 249), y estas instituciones u organismos estarían ligados directamente con la política, la economía y en general, con todas las esferas de la sociedad; por lo mismo la noción de tecnociencia resulta más adecuada y de mayor amplitud para caracterizar la actividad biotecnológica. Entre estas nuevas relaciones caracterizadas por lo borroso de los límites institucionales es donde hace eclosión la idea de Instituciones de Interrelación que Judith Sutz caracteriza como “parques tecnológicos, incubadoras de empresas, relaciones universidad- sector productivo, laboratorios tecnológicos animados por asociaciones de productores (…), es decir, que relacionan empresas entre sí, éstas con universidades, universidades entre sí, orientados a instituciones, orientados a tecnologías,

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etc.” (Sutz en Sabrovsky, E. 1992: 57). Por tanto cabe considerar la noción de tecnociencia en un nivel institucional caracterizado por la interrelación de distintos sectores. Son las nuevas relaciones en las que la ciencia y la tecnología en la práctica se fusionan al punto de no lograr distinguir entre una y otra con claridad. Es la denominada Tecnociencia de acuerdo a Javier Echeverría (2003), “una mixtura, una hibridación entre la cultura científica, la cultura de los ingenieros y las culturas política, empresarial y en muchos casos, militar. Cuando esos cinco agentes hacen alianzas estratégicas y colaboran entre sí es cuando se puede hablar propiamente de tecnociencia. (…). En la tecnociencia, los grandes proyectos o las líneas prioritarias de investigación vienen marcadas por los políticos, por los empresarios o por los militares, y los científicos y los ingenieros ofrecen resultados en esas direcciones. Es una ciencia planificada” (Echeverría, J. 2003: 22). Por otro lado, Castells considera que existe una flexibilidad propia del nuevo paradigma tecnológico en donde “no sólo los procesos son reversibles, sino que pueden modificarse las organizaciones y las instituciones e incluso alterarse de forma fundamental mediante la reordenación de sus componentes”. (Castells, M. 1999: 89). Los elementos hasta aquí descritos dan base para la comprensión de que los procesos de producción científico y tecnológicos, de acuerdo a lo descrito por autores como Gibbons y Limoges, etc. (1997) en un trabajo denominado “La nueva producción de conocimiento: dinámicas de la ciencia y la investigación en las sociedades contemporáneas”, estarían pasando de un Modo 1, que se podría denominar como tradicional, “en el que

el

conocimiento

se

genera

en

un

contexto

disciplinario

y

principalmente cognitivo, a un nuevo modo en el que el conocimiento se

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genera en contextos más amplios, transdisciplinarios, económicos y sociales” (Casas, R. 2001: 17), y que los autores denominan como Modo 2. “El nuevo modo funciona dentro de un contexto de aplicación en el que los problemas no se hallan encuadrados dentro de una estructura disciplinar, sino que es transdisciplinar, antes que mono o multidisciplinar. Se lleva a cabo en formas no jerárquicas, organizadas de forma heterogénea, que son esencialmente transitorias” (Gibbons, 1997: 32). Esto implica la interacción de muchos y diversos actores lo que según los autores haría que la producción de conocimiento adquiera cada vez mayor relevancia social. En esta línea está el trabajo desarrollado por Etzkowitz y Leydesdorff a mediados de los años noventa, el cual consiste en un análisis de las relaciones entre la academia, la industria y el gobierno, en el que se “sostiene que para hacer posible el desarrollo tecnológico y por ende económico, se requiere que estos tres actores interactúen de manera recursiva entre ellos formando espirales con circuitos de retroalimentación entre los tres agentes, que los lleve del desarrollo de la investigación básica, al desarrollo de productos y a la creación de nuevas líneas de investigación”(Casas, R. 2001: 24). Por lo tanto se plantea una serie de nuevas relaciones entre estos tres actores, en que se generan movimientos de reciprocidad en torno al conocimiento. Sin embargo estas ideas se plantean con un énfasis de coordinación para el desarrollo, como propuesta de modelo a seguir, especialmente por los países en vías de desarrollo. De esta manera resulta de gran importancia que en esta nueva configuración de relaciones se logren acuerdos en torno a los intereses comunes de los diversos actores involucrados, ya que “el conocimiento se

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produce siempre bajo un aspecto de negociación continua y no será producido a menos y hasta que se incluyan los intereses de los diversos actores” (Gibbons, 1997: 15). A partir de los trabajos de Etzkowitz y Leydesdorff la investigadora mexicana Rosalba Casas realizó desde la situación mexicana la caracterización del concepto de “redes de conocimiento” las cuales se sitúan a un nivel regional y darían forma a lo que la autora denomina “espacios regionales de conocimiento”, los cuales estarían conduciendo a la recombinación de conocimientos entre universidades, centros públicos de investigación y las empresas. La creación de estos espacios “refleja una situación que es característica de México y probablemente de otras regiones en desarrollo, que presentan un proceso innovativo limitado. (…) estos

espacios

darían

lugar

a

la

formación

de

ambientes

con

potencialidades para la conformación de sistemas de innovación regionales” (Casas, R. 2001: 15). Para esto seria necesario “identificar y analizar espacios regionales de conocimiento en formación”. (Casas, R. 2001: 19). En este sentido también apunta el trabajo de Norma Gutiérrez (2004), que utiliza la noción de “vínculo” para referirse a las relaciones entre el Estado, la universidad y la empresa privada, enmarcándolas en la llamada economía de la innovación. La autora plantea que los vínculos entre estos tres actores se han generalizado y multiplicado a partir de este nuevo paradigma económico, “la vinculación se muestra, de manera más clara en esta época, como eje de acción a través del cual las instituciones involucradas

tienden

a

transformarse

y

adecuarse

a

las

nuevas

condiciones imperantes bajo la economía globalizada” (Gutiérrez, N. 2004: 71).

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Este acercamiento conceptual ha estado caracterizado especialmente por el énfasis en el contexto de la Investigativa Biotecnológica, entendiéndola como modo de producción de conocimiento en la actualidad, y en donde la vinculación con su entorno es fundamental para conocer las características de esta actividad y su relevancia para la Región del Bío-Bío.

22


2.3. Antecedentes de la Biotecnología: Definición y Aplicaciones. En términos generales se puede entender como Biotecnología a “toda aplicación tecnológica que utilice sistemas biológicos y organismos vivos o sus derivados para la creación o modificación de productos o procesos para usos específicos” (ONU. 1992: 3). Esta definición integra el proceso que comienza en la antigüedad con la domesticación de plantas y animales, génesis y desarrollo de la agricultura y ganadería; luego la elaboración de cerveza, vino y otros productos por medio de técnicas de fermentación; para pasar luego a la moderna biología, la bioquímica y la microbiología, el descubrimiento de la herencia genética, hasta la década de los setenta del siglo XX en donde surge un conjunto revolucionario de técnicas de laboratorio que permiten modificar, de acuerdo a diseños previos y objetivos concretos, el ADN de los organismos vivos, es decir, el sancta sanctórum de la vida. Por lo que se entiende que la biotecnología ha sido una actividad constante en la historia de la humanidad, sin embargo en la época moderna ha tenido un fuerte impulso que marca su desarrollo hasta nuestros días y que además marca una transformación en la relación del propio ser humano con la naturaleza. Esta biotecnología moderna tiene su génesis en los trabajos en torno a la evolución por selección natural de Charles Robert Darwin (1809-1882), en los trabajos en torno a la herencia mediante factores de Gregor Mendel (1822-1884), y en los trabajos de August Weissmann (1834-1914) sobre la base celular de la herencia. Sin embargo no fue hasta mediado de los años 50 del siglo XX que se logró descubrir la estructura molecular de los ácidos

nucleicos,

denominada

la

doble

hélice

del

ADN.

Este

descubrimiento, se realizó a manos de los investigadores James Watson y Francis Crack en la Universidad de Cambridge, específicamente en el año

23


1953, y marca el paso a un nuevo escenario, en el que la biotecnología se desarrolla de manera impresionantemente agilizada. Es así como la Biotecnología Moderna, también conocida como Ingeniería Genética o “tecnología del ADN recombinante in Vitro, se caracteriza por su capacidad de cortar y empalmar genes o fragmentos de ADN de organismos distintos, creando nuevas combinaciones no existentes en la naturaleza, combinaciones que ponemos a trabajar en el interior de una variedad de organismos hospederos, para nuestro provecho” (Iáñes, E. 2002: 2). Esto estaría dado gracias a la comprensión del ADN contenido en las células, las cuales constituyen las unidades básicas de materia viva en todos los organismos. El ADN contiene la información que determina las características de una célula, por lo que la Biotecnología puede cambiar esas características y adaptarlas a las condiciones que se deseen. Las aplicaciones de la Biotecnología comenzaron a generar acciones a nivel público y privado, ya a mediados de los años setenta del siglo XX se creó la primera compañía biotecnológica en Estados Unidos llamada Genentech la que produjo insulina humana recombinada. Así mismo en el año 1978 el Instituto Max Planck produjo el pomato, un híbrido entre papa y tomate. En el año 1982 los investigadores Palmiter y Brinster de la Universidad de Harvard, crean el primer animal transgènico conocido como el superratón, al introducir la hormona del crecimiento de una rata en un ratón4. En 1988 se crea el Proyecto Genoma Humano con el fin de describir los genes que conforman el ADN del ser humano, y en 1994 la FDA estadounidense (Food Drug Administration) concede permiso para comercializar tomates transgénicos de maduración retardada a la

4

Castells, M. 1999: 75.

24


empresa Calgene, estos entre muchos hitos que han caracterizado la historia internacional de la investigación Biotecnológica y sus resultados 5. Ante esto es posible que la primera definición de biotecnología resulte limitada para comprender y asimilar las diferencias existentes entre las prácticas biotecnológicas tradicionales, de las prácticas biotecnológicas nuevas o modernas, una “segunda definición, más acotada, concierne a la nueva biotecnología que utiliza comercialmente las técnicas de ADN recombinante, la fusión celular y los nuevos procedimientos de la bioingeniería” (Muñoz, E. 1998: 3). De acuerdo a Manuel Castells (1999) la biotecnología durante los años 80’ se desarrolló a un ritmo más lento que lo observado en la electrónica e informática; sin embargo, a partir de los años 90’ “la apertura de más mercados y el aumento de la capacidad educativa e investigadora por todo el mundo han acelerado la revolución biotecnológica. Todos los indicios apuntan hacia la explosión de sus aplicaciones con el cambio de milenio, desatando así un debate fundamental en la frontera ahora borrosa entre naturaleza y sociedad” (Castells, M. 1999: 77). En la biotecnología moderna coinciden una serie de elementos sociales, económicos, políticos y culturales que la hacen relevante para su observación. Su desarrollo ha alcanzado a muchos países del mundo por lo que no resulta difícil esperar mayores avances en esta materia a futuro. Las aplicaciones de la biotecnología se pueden clasificar en torno a microorganismos, plantas, animales y humanos. En las aplicaciones biotecnológicas en microorganismos destaca la manipulación y control de 5

Datos proporcionados principalmente por: Taguenca, Juan. 2003.

25


bacterias, hongos, levaduras con diversos objetivos como por ejemplo generar microorganismos biodegradables de contaminación o, utilización de microorganismos en la alimentación. En las aplicaciones biotecnológicas en plantas destacan los desarrollos de resistencia a diversos parásitos, virus, bacterias, hongos, a insectos devoradores o gusanos; resistencia a herbicidas, “a través de la introducción de genes se las puede enriquecer con un compuesto útil (aceite o proteína); o disminuir las cantidades de algún compuesto que hallándose en plantas destinadas al consumo humano pueda ser de alguna forma perjudicial para la salud humana y el medio ambiente” (Taguenca, J. 2003: 79). Las nuevas biotecnologías permiten cambiar pigmentos en flores, crear plantas transgénicas resistentes al frío, al hielo, a la sequía, a los suelos salados, o hacer plantas para usos farmacéuticos, entre otras posibles aplicaciones. En torno a las aplicaciones en animales destacan los animales transgénicos resistentes a enfermedades, o las mejoras de producción y calidad de productos derivados de los animales, o que los animales produzcan determinadas e importantes sustancias humanas, y la aplicación en salud animal como el diseño de vacunas. En el caso de las aplicaciones en humanos, en las que destaca el propio proyecto Genoma Humano, el diagnóstico génico con el que se puede llegar a conocer “por ejemplo, la disposición genética individual a enfermar

por

la

exposición

a

determinados

ambientes,

o

ante

determinados hábitos de vida” (Taguenca, Juan. 2003: 125), entre otras. Así mismo las terapias génicas son otro elemento que se puede desarrollar desde la medicina.

26


Todas estas aplicaciones contienen sus respectivas desventajas en términos especiales de riesgo en la biodiversidad de los ecosistemas, y la falta de seguridad. Por ejemplo, riesgos en relación a los efectos futuros de los alimentos transgénicos, o riesgos en torno a la salud humana. Esto ha llevado a generar regulaciones y normas, así como políticas que se adapten a estas transformaciones. También a partir de esto se ha desarrollado un nuevo ámbito del quehacer científico-tecnológico denominado Bioseguridad, esta expresión “corresponde en general a los diversos aspectos o medidas de seguridad, vinculados a la aplicación de las

biotecnologías

y

la

liberación

de

organismos

genéticamente

modificados con posibles efectos adversos al ambiente y la diversidad biológica y los riesgos para la salud humana” (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, 2004: 70). La presencia de esta noción de bioseguridad, nos habla de un reconocimiento por parte del mundo científico y tecnológico de los riesgos asociados a las biotecnologías modernas. Las aplicaciones biotecnológicas se están desarrollando con gran agilidad y estas van evidenciando la nueva relación entre el ser humano y su entorno natural. De distintas maneras se ha planteado a las biotecnologías como potencial de transformación para todas las formas de vida, incluyendo al propio ser humano. La nueva relación entre el ser humano y la naturaleza es aplicada a modo de intervención controlada, es decir, las biotecnologías pueden intervenir anulando la espontaneidad y autonomía de los seres vivos en su entorno natural.

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2.4. Normativa Internacional en torno a la Biotecnología. En el año 1983 las Naciones Unidas crean la llamada Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, ya que se está generando bastante preocupación por los nuevos avances de la ciencia y la tecnología en materia biológica, de tal manera que en 1987 la Comisión hace público el informe Nuestro Futuro Común, en el que “se reconocían las implicaciones (positivas y negativas) que la biotecnología podría acarrear a la diversidad genética, la salud humana y al medio ambiente” (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, 2004: 70). Más tarde en el año 1992 se llevó a cabo la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente en Río de Janeiro, a partir de este punto se generaron dos documentos de derecho internacional ambiental. Uno de estos documentos es la llamada Agenda 21, que en el capítulo 16 denominado “Gestión ecológicamente racional de la biotecnología” se propone a los gobiernos la utilización de las aplicaciones de la biotecnología de manera sustentable y la cooperación internacional ante las desigualdades entre los países desarrollados y los subdesarrollados. Esto ante los evidentes beneficios económicos que traían las biotecnologías ya desde comienzos de los años 90’ a unos pocos industriales transnacionales. El segundo documento generado a partir de la conferencia del año 1992 fue el Convenio sobre la Diversidad Biológica que de manera vinculante, es decir, para todos los contratantes del convenio establece, como principio básico, “regular, administrar o controlar los riesgos derivados de la utilización y la liberación de organismos vivos modificados como resultados de la biotecnología que es probable tengan repercusiones ambientales adversas que puedan afectar a la conservación y a la utilización sostenible

28


de la diversidad biológica, teniendo también en cuenta los riesgos para la salud humana” (Convenio sobre Diversidad Biológica, 1992: 7). Desde el año 2000 que además existe el Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología, derivado del Convenio sobre Diversidad Biológica y en el cual se “proporciona un marco normativo internacional para reconciliar las necesidades respectivas de protección del comercio y medio ambiente en una industria mundial en rápido crecimiento, la industria de la biotecnología” (Secretaría del Convenio sobre Diversidad Biológica. 2000: 1). El Protocolo de Cartagena evidencia una serie de preocupaciones en torno a la bioseguridad, incluye temas “como el enfoque de precaución, la aplicación de la biotecnología moderna, las actividades que se regulan (transferencia, manipulación y utilización relacionados con movimientos transfronterizos), el procedimiento del consentimiento

o

acuerdo

fundamentado

previo

(notificación

del

exportador, acuse de recibo de la notificación del importador, adopción de decisiones y sus respectivas revisiones y modificaciones, exenciones de OMG

al

acuerdo,

etcétera),

etiquetado,

autoridades

nacionales

competentes y centros focales nacionales, intercambio de información confidencial, responsabilidad y compensación, mecanismo y recursos financieros, entre otros” (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, 2004: 82). También en armonía con el Convenio sobre Diversidad Biológica aparece el

Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la

Alimentación y la Agricultura de la FAO del año 2001. Otra temática que a nivel internacional ha generado normativas es de los Derechos de Propiedad Intelectual (DPI) en torno a los que destacan

29


acuerdos internacionales como el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) o el Tratado sobre el Derecho de Patentes (PLT) con respecto a la industria, los cuales son administrados por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). También encontramos el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) de la Organización Mundial del Comercio (OMC) el cual esta vigente desde 1995. También los países han seguido los estándares de la Unión internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV), la cual busca acuerdos en relación con la protección de los derechos de los obtentores de nuevas variedades vegetales. Los países además de acoplarse a algunas de estas normativas, han tenido que adaptar sus políticas publicas en I+D (Investigación más Desarrollo) y desarrollar normativas adecuadas a sus condiciones ambientales y culturales específicas, así como decidir en torno a la importancia mayor o menor de invertir en biotecnología.

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2.5. Biotecnología en Chile. Según Manssur (2004) desde el año 1997 que se viene generando una política nacional para el desarrollo de la Biotecnología en Chile, sin embargo, ya desde fines de los años ochenta que se han realizado investigaciones en torno a Organismos Genéticamente Modificados (OGM). También se han fomentado antes de 1997 y, a través de CORFO, las iniciativas biotecnológicas por medio de fondos como CONICYT, FONTEC y FDI. La Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT) es la institución pública inserta en el Sistema Nacional de Innovación que se relaciona administrativamente con el gobierno a través del Ministerio de Educación y que a través de fondos concursables promueve la base científica y tecnológica del país. La investigación en biotecnología ha estado apoyada por estos fondos, entre ellos el FONDECYT y el FONDEF, principalmente desde mediados de los años noventa. En 1983 el CONICYT, con el objeto de impulsar el desarrollo de la biotecnología creo el Comité Nacional de Biotecnología (CNB) el cual trabajó en torno a las distintas áreas de los desarrollos biotecnológicos. Este Comité creó el Subcomité de Bioseguridad en 1992, que dos años más tarde generó un “Manual de Normas de Bioseguridad, incluyendo los principios generales de bioseguridad y normas técnicas de bioseguridad para laboratorios y para la liberación intencionada de organismos genéticamente modificados” (Comisión Nacional para el Desarrollo de la Biotecnología, 2003: 89).

31


Además en el año 2002 se creó la Comisión Nacional para el Desarrollo de la Biotecnología por decreto supremo “con el objetivo de identificar y proponer las acciones que deberá asumir el país para permitir el despegue de la biotecnología como herramienta de desarrollo productivo y social” (Comisión Nacional para el Desarrollo de la Biotecnología, 2003: 5). De acuerdo a esta comisión la biotecnología se comenzó a utilizar comercialmente en Chile a fines de los años ochenta con la producción de kits de diagnóstico por la empresa BIOS-Chile, principalmente para el mercado local. Ya en el 2002 existían 31 empresas biotecnológicas que se desarrollaban en sectores de diagnostico médico y veterinario y en la producción de enzimas y químicos finos, siendo la multiplicación de semillas

transgénicas

para

exportación

la

principal

aplicación

biotecnológica comercial en el país, así como también entre 1991 y 2001 se financiaron 408 proyectos de I+D (Investigación más Desarrollo) en Biotecnología (CNDBT, 2003). El 2001 Fondef y el Comité INNOVA Chile, idearon y pusieron en marcha el programa “Genoma Chile”. En materia de normativa internacional en Chile se puede decir que desde 1978 es parte del Acta de Estándares UPOV de protección de la obtención de variedades vegetales, así como se hizo parte del Convenio sobre Diversidad Biológica desde el 9 de septiembre de 1994 y desde el año 2002 que se firmó el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura de la FAO. Sin embargo, no se ha hecho parte del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología6. Si bien las áreas de la sociedad en que la biotecnología está influyendo es muy variada, en Chile se ha notado un gran esfuerzo para desarrollar este En este sentido se relaciona la no participación de Chile en el protocolo de Cartagena con su vinculación al llamado Grupo de Miami, en el que además participa Estados Unidos, Argentina, Canadá, Uruguay y Australia. 6

32


tipo

de

innovación

tecnológica

en

función

de

la

producción

agropecuaria, siendo un eje central para la agenda estratégica 2008-2010 del Ministerio de Agricultura convertir a Chile en “Potencia Alimentaria y Forestal” aprovechando los avances técnico-científicos del país en esta materia. En la Región del Bío-Bío nos encontramos con que el desarrollo biotecnológico aparece dentro de los esfuerzos públicos. Un ejemplo de ello es que en el año 2004 se realizó en la ciudad de Concepción el Foro Global de Biotecnología bajo el patrocinio de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y del Gobierno de Chile, junto con la asistencia técnica del Centro Internacional de Ingeniería Genética y Biotecnología (ICGEB), con sede en Trieste (Italia). La Conferencia reunió a cerca de 1500 participantes provenientes de alrededor de 80 países, incluidos ministros y expertos de gobiernos, representantes

de

organizaciones

intergubernamentales,

de

organizaciones no gubernamentales, de instituciones científicas, del área industrial y de los medios de comunicación.7 Al año siguiente se inauguró el Centro de Investigación Biotecnológica de la Universidad de Concepción. Y el año 2007 se inauguró el Centro de Biotecnología de los Alimentos en Chillán, completando una serie de esfuerzos en materia biotecnológica que, al parecer, hacen de la Región del Bíobío un espacio preferente para esta actividad. En definitiva, este marco referencial nos da una base de apoyo, en torno a líneas temáticas generales vinculadas a la Investigación Biotecnológica, para

la

construcción

del

diseño

metodológico

que

veremos

a

continuación. Estos datos de referencia además serán utilizados a modo 7

Datos obtenidos en: Arrau, F. 2004.

33


de contraste y clarificación para el posterior análisis en torno a la visión de actores ligados a la Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío.

34


3. Diseño Metodológico. La metodología empleada en esta investigación está dada por el tipo de acercamiento que hemos realizado; éste es denominado como un estudio de tipo exploratorio, ya que no hemos visualizado otros estudios, en torno a las ciencias sociales, que nos ayuden a caracterizar o nos presenten características de actividad Biotecnológicas y sus implicancias para la Región del Bío-Bío. Comprendemos que la sola noción de biotecnología implica un fenómeno tecnológico muy amplio y, por ende, hemos acotado nuestro objeto de estudio a lo que definimos como el estado actual de la Investigación Biotecnológica.

De

esta

manera,

planteamos

a

la

actividad

Biotecnológica sólo en su etapa inicial de generación de Biotecnologías, que caracterizamos como Investigación Biotecnológica. La manera de conocer el estado actual de la investigación biotecnológica en la Región del Bío-Bío estará dada por los actores ligados a esta actividad.

De

esta

manera

consideramos

adecuado

realizar

el

acercamiento investigativo por medio de una metodología de enfoque cualitativo. Comprendemos que “el planteo que caracteriza a la investigación cualitativa es su intención de entender los acontecimientos, acciones, normas, valores, etc., desde la perspectiva de los propios sujetos que los producen y experimentan” (Vieytes, R. 2004: 613); en este sentido, nuestra intención es captar la perspectiva del actor, en búsqueda del significado que le otorga a la actividad en la que participa.

35


3.1. Objetivos. Objeto de Estudio. El estado actual de la Investigación Biotecnológica en la Región del BíoBío.

Objetivo General. Conocer el estado actual de la Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío.

Objetivos Específicos. Identificar a los organismos vinculados con la investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío. Identificar los principales proyectos, así como hallazgos o innovaciones recientes en materia de investigación biotecnológica desarrollada en la Región del Bío-Bío. Identificar normativas y políticas de fomento o desarrollo en torno a la investigación biotecnológica en la Región del Bío-Bío. Conocer percepciones de los actores del sector público y privado en torno a las fortalezas y debilidades, así como al aporte o proyección de la investigación biotecnológica en la Región del Bío-Bío.

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3.2. Diseño Muestral. La muestra para este estudio fue, en palabras de Ruiz Olabuénaga, de tipo intencional- opinático en donde “el investigador selecciona los informantes que han de componer la muestra siguiendo un criterio estratégico personal” (Ruiz, J. 1996: 64). La estrategia seguida para configurar la muestra de población consistió en contactar a personas que se relacionen con proyectos de investigación biotecnológica o que estén ligados a centros de investigación Biotecnológica. Esto realizado en un primer momento con la ayuda de un Informante clave, el cual nos dio datos de contacto, así como su percepción de algunos de los principales organismos relacionados con la Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío, ya que su trabajo se vincula con las comunicaciones y relaciones públicas de uno de los Centros Biotecnológicos de la Región. Para este estudio se requería que la muestra caracterizara o representara a los distintos organismos que engloban a esta actividad, ya sean del sector público o privado, es decir, aquellas personas que hacen posible la investigación biotecnológica como científicos del área biológica, química, o ingenieros, técnicos, y personas de organismos públicos o privados que regulen, coordinen, fomenten o demanden investigación biotecnológica en la Región del Bío-Bío. En un primer momento se optó por la búsqueda de Investigadores, científicos del área biotecnológica, en este sentido logramos contactar a tres personas pertenecientes a distintos centros de investigación regionales; en consecuencia y por recomendación de los mismos entrevistados, logramos contactar a cuatro funcionarios y ejecutivos del sector público y

37


privado, los cuales manejaban informaci贸n relevante en torno a la Investigaci贸n Biotecnol贸gica.

38


3.3. Recolección de datos. Nuestro estudio utilizó dos técnicas que se hicieron complementarias a medida que avanzó nuestro trabajo en terreno. Una de ellas es la búsqueda documental. Su importancia radica en resultar un elemento de respaldo o apoyo en la comprensión del contexto en el que se desarrolla la Investigación Biotecnológica, en cuanto se trate de discursos oficiales, comunicados en torno a presupuestos, declaraciones de principios, objetivos, regulaciones o normativas. En tanto, la segunda técnica de recolección de datos, y de mayor centralidad en este estudio es la entrevista semiestructurada, de la cual tenemos en cuenta que “es una técnica de descubrimiento a posteriori para el investigador, en sustitución de la observación directa que convive simultáneamente con el fenómeno en estudio. La entrevista por tanto: (…) Toma la forma de relato de un suceso, narrado por la misma persona que lo ha experimentado, y desde su punto de vista. (…) La entrevista en sí es el contexto en el cual

se

elabora este relato, y crea una situación social para que pueda tener lugar. En este relato el entrevistador desempeña el papel de facilitador o mayéutico” (Ruiz, J. 1996: 167). Estas entrevistas son de tipo individual semiestructuradas, cuyo plan “consiste en el diseño, implementación y análisis de una pauta de entrevista a un grupo considerable de entrevistados con el objetivo de obtener respuestas abiertas comparables entre sí” (Vieytes, R. 2004: 662). La entrevista semiestructurada se caracteriza por basarse en una pauta guiada por los objetivos de la investigación, y que al momento de ser utilizada a modo de cuestionario, puede ser flexible de acuerdo a cómo la entrevista

se

va

desarrollando,

posibilitando

las

adaptaciones

y

modificaciones que encaucen de mejor manera las respuestas del

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entrevistado para fines del estudio, ya que “es en el transcurso de la situación de entrevista cuando el investigador decide cómo enunciar las preguntas y cómo formularlas”(Vieytes, R. 2004: 664). Para la realización de las entrevistas construimos un listado de las principales dimensiones a considerar. En definitiva, éste es “un listado de áreas generales que deben cubrirse con cada informante, para no olvidar que se deben hacer preguntas sobre ciertos temas” (Vieytes, R. 2004: 664): 

Orígenes de la actividad investigativa Biotecnológica en la Región del Bío-Bío.

Normativas y políticas públicas de fomento o desarrollo en torno a la Investigación Biotecnológica.

Principales Organismos vinculados a la Investigación biotecnológica en la Región del Bío-Bío.

Líneas de investigación de los organismos vinculados a la Investigación biotecnológica.

Formas de financiamiento de la Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío.

Proyectos, hallazgos científicos o innovaciones recientes en materia de Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío.

Percepción de las fortalezas y debilidades de la Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío.

Percepción del aporte y proyección de la Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío.

Este listado ayudó en la confección de la pauta de entrevistas. Cada una de las preguntas de esta pauta se presenta con varias opciones de

40


formulación para adaptarse a los requerimientos de profundización de los temas tratados por cada entrevistado.8 En definitiva para la recolección de datos se realizaron siete entrevistas a investigadores y ejecutivos de organismos tanto públicos como privados entre los meses de noviembre 2009 y mayo del 2010, y se recolectaron documentos de relevancia para los entrevistados, entre los que cuentan estrategias de desarrollo regional, así como cuentas públicas de organismos del Estado y del sector privado. En consecuencia, de los siete entrevistados tres son funcionarios del sector público, dos del sector privado, incluyendo a un investigador; y dos investigadores más de dos de los principales centros de investigación de la Región. A continuación, se expone el perfil de cada entrevistado. 

Entrevistado 1: De sexo masculino, su edad fluctúa entre los 30 y 40 años. Investigador y gestor de proyectos de uno de los Centros de Investigación Biotecnológica de la Región.

Entrevistado 2: De sexo masculino, su edad fluctúa entre los 50 y 60 años. Ejecutivo del sector Privado.

Entrevistado 3: De sexo masculino, su edad fluctúa entre los 35 y 45 años. Profesional Funcionario Público.

Entrevistado 4: De sexo femenino, su edad fluctúa entre los 30 y 40 años. Profesional Funcionario Público.

Entrevistado 5: De sexo masculino, su edad fluctúa entre los 30 y 40 años. Profesional Funcionario Público.

8

Ver Pauta de Entrevistas en el Anexo.

41


Entrevistado 6: De sexo masculino, su edad fluctúa entre los 40 y 50 años. Investigador de uno de los centros de Biotecnología de la Región y docente universitario.

Entrevistado 7: De sexo masculino, su edad fluctúa entre los 35 y 45 años. Investigador de centro de Biotecnología de la Región.

La forma en que logramos contacto con estos entrevistados, en un primer momento se desarrolló gracias a un informante clave. Pero luego a partir de los datos proporcionados por las entrevistas realizadas, se identificó organismos de relevancia para la Investigación Biotecnológica de la Región, como centros Investigación u organismos de gestión pública y privada. Se establecieron citas con personas que se desempeñaran laboralmente en estos organismos y que manejaran información en torno la Investigación Biotecnológica de la Región del Bío-Bío. En general las mayores dificultades de acceso a los entrevistados, estuvieron dadas por cuestiones de falta de tiempos o voluntades de algunas personas. Esto marcó y complejizó el buen desarrollo de las entrevistas. En otros casos no se cumplieron, en reiteradas ocasiones, los horarios acordados, lo que impidió

la realización de entrevistas que

podrían haber significado un aporte para este estudio.

42


3.4. Plan de análisis de Resultados. Consideraremos a las entrevistas realizadas, al ser transcritas, como datos textuales que contienen, en un sentido amplio, un sustrato discursivo. Comprendemos también que al hacer nuestro análisis en torno al contenido de estos datos, lo que realizaremos es “una interpretación que, conforme a los postulados del paradigma constructivista, entiende que es el propio investigador el que crea, a través de una serie de prácticas interpretadoras, los materiales y los analiza, posteriormente, su evidencia” (Ruiz, J. 1996: 193). Nos guiamos, en primera instancia, a través de la Estrategia de Análisis Temático, el cual tiene como objetivo “la captura de toda la variabilidad de posicionamientos posibles a propósito de un tema indagado y en una serie de entrevistas” (Baeza, M. 2002: 119). En un intento que, a partir de las distintas visiones de los entrevistados, construye una especie de sujeto no real o ficticio que podría denominarse como “sobre-ego”, todo esto a través de un análisis horizontal en donde se aprecia que “la unicidad del discurso individual es suplantada por otro tipo de unicidad (no individual), esta vez otorgado por una coherencia de sentidos analíticamente constatada en toda una serie de entrevistados. Es decir, nos referimos ahora a una coherencia que se debe a posicionamientos similares- en sus grandes rasgos, frente a un mismo tema” (Baeza, M. 2002: 119). Esto se realizó por medio de un instrumento que permite efectuar la captura de los sentidos contenidos en las entrevistas, este instrumento es la malla temática, que se construye a partir de la revisión exhaustiva de las entrevistas realizadas, organizando la información a través de temas y subtemas tratados por los entrevistados. Tendremos en cuenta que “la

43


unidad temática no puede ser definida a priori” (Baeza, M. 2002:128), y en especial

cuando

se

trata

de

entrevistas

orientadas

por

estudios

exploratorios. En consecuencia, la malla de análisis debe deducirse a partir del contenido de las entrevistas. Esta malla temática, si bien podría ser considerada como listado de categorías, es planteada principalmente a un nivel descriptivo. Rut Vieytes (2004) también podría caracterizarla como categorías descriptivas. A continuación se expone esta división temática a partir de las respuestas de los entrevistados: 1. Orígenes de la investigación biotecnológica en la región del Bíobío. 2. La actividad Biotecnológica como parte de las Estrategias de Desarrollo Regional. 3. Orientación de la investigación biotecnológica en la región. 4. Líneas de investigación y sectores productivos de la región. 5. Demanda de biotecnología en la región. 6. Organismos e instituciones relevantes para la Investigación biotecnológica de la Región. 7. Proyectos destacados de investigación Biotecnológica en la Región. 8. Normativas en torno a la actividad biotecnológica en la Región. 9. Financiamiento de la Investigación Biotecnológica en la Región. 10. Vínculos entre actores relevantes para la investigación biotecnológica en la Región. 11. Hallazgos, innovaciones y patentes de propiedad intelectual. 12. Fortalezas y debilidades de la actividad Biotecnológica en la Región. 13. Proyección de la actividad Biotecnológica en la Región.

44


Para su adecuado análisis, este listado de temas tratados en las entrevistas, ha sido categorizado en líneas interpretativas de mayor generalidad, a los cuales Rut Vieytes (2004) denominaría categorías axiales o relacionales. Estas nos permiten trazar relaciones más clarificadoras entre los datos recolectados. Finalmente se dará paso a una tercera etapa, la que se identifica como categorías selectivas y en donde se desarrollan “una o varias categorías núcleo, que articulan todo el sistema categorial construido a lo largo de la investigación” (Vieytes, R. 2004: 691). En definitiva, el análisis que se presenta a continuación consta de dos partes. En la primera parte se analizan de manera interpretativa las categorías relacionales las cuales están clasificadas en cinco partes que finalmente serán objeto de una última categorización que plantea las líneas centrales de este estudio.

45


4. Análisis de Resultados. 4.1. Primera parte: categorías relacionales. 4.1.1. La actividad Biotecnológica como parte de estrategias lideradas por el sector público. “Empezó todo como un boom, Entonces cada uno quería tener su propio laboratorio, Todo el mundo quería tener grandes sistemas, Después ya se convencieron que eso No podía ser tanto”9

El origen de la actividad biotecnológica en la región del Bíobío se remonta aproximadamente a principios de los años noventa del siglo pasado, principalmente en torno a estudios e investigaciones académicas y empresariales. De acuerdo a Manssur (2004) desde los años noventa que se perfila una política nacional en torno a la biotecnología. Esto se puede constatar en la creación de organismos como el Comité Nacional de Biotecnología de CONICYT en donde se planteaba la importancia del desarrollo de esta actividad a nivel de país: “La potencialidad de la biotecnología es asombrosa pues puede mejorar, modificar o acelerar todos los procesos en que intervienen los seres vivos, su impacto ya se siente en la salud humana y animal, en la agricultura y la acuicultura, en la industria de alimentos y bebidas y hasta en la minería. Todos los rubros principales de la economía chilena van a ser seriamente afectados por la biotecnología. Por todas esas razones, es imperativo que nuestro país se embarque en un ambicioso programa para desarrollar la investigación en biotecnología.” (Comité Nacional de Biotecnología, 1994: I).

9

Extracto de entrevista realizada a Ejecutivo del sector privado.

46


Sin embargo, de acuerdo a la visión de académicos, actores públicos y privados, esta actividad fue fuertemente impulsada en la región del Bíobío a partir del año 2000, en donde comenzó a aparecer en los debates en torno a las planificaciones regionales. De acuerdo a un entrevistado del sector privado se pensaba: “Que la biotecnología podía ser un ámbito en el quehacer humano que distinguiera a esta región”.

Esto marcaría los primeros pasos para gestar consensos entre distintos sectores de la sociedad. De esta manera la biotecnología pasaría a formar parte de las estrategias de desarrollo del gobierno regional entre los años 2000

y

2006,

considerándose

la

formación

de

una

plataforma

biotecnológica para la Región del Bío-Bío, en la que se gestaba un programa con recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional, CORFO y la Universidad de Concepción. El programa contemplaba la formación y capacitación de recursos humanos, el desarrollo de docencia y formación biotecnológica y el desarrollo de unidades de negocios biotecnológicos. Todos estos puntos orientados a las necesidades productivas de la región, es decir, a los sectores silvoagropecuario, pesca, medicina, alimentos y ambiente10. Dentro del periodo 2000-2006, se concretaron dos eventos emblemáticos relacionados con la biotecnología en la Región, el primero fue la realización del Foro Global de Biotecnología realizado el año 2004 en Concepción y el segundo la construcción del Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción en el año 2005. En estas dos realizaciones

10

Gobierno Regional (2000). Estrategia de Desarrollo Regional del Bíobío 2000-2006.

47


destaca como idea transversal la intención de formar capacidades de cooperación entre distintos actores de la región, ésta sería la manera de sentar las bases para la Plataforma Biotecnológica. En este sentido, el Foro Global de Biotecnología fue muy valorado por actores del sector tanto público como privado, ya que planteó como necesidad para el buen desarrollo de la investigación biotecnológica, el generar cooperación, colaboración entre los organismos empresariales y estatales de la región y los espacios de conocimiento. De esta manera se presentó un modelo a seguir, una guía avalada internacionalmente para la Región. En palabras de uno de los actores ligados al sector público el Foro Global de Biotecnología: “Fue un hito que marcó a esta región (…). Entonces tú tienes encuentro de todos estos mundos a partir del dato biotecnológico, a partir de la visión de que la biotecnología podría ser un elemento desencadenante y, por lo tanto se moldea una región distinta a partir de allí”.

La realización de este foro, además permitió conocer los modelos científico-tecnológicos y su funcionamiento en otros países donde ha sido mayor la experiencia en esta temática. Se podría decir que los modelos expuestos en este foro inspiraron a los gestores de los sectores públicos y privados para generar mayor cooperación entre organismos, y aumentar los

vínculos

con

las

universidades

en

materias

investigativas

biotecnológicas. Este modelo de cooperación se plantearía no sólo para el desarrollo de la actividad biotecnológica en la región, sino que en general como un modelo para toda la actividad científico-tecnológica de la zona, es decir,

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un

modelo

de

cooperación

dinámico

entre

diversos

organismos

empresariales, de la Educación Superior y del Estado. Dentro del periodo que fluctúa entre el año 2000 y el 2010, se implementaron dos estrategias de desarrollo regional. La primera se ejecutó para el periodo 2000-2006 y en ella podemos observar que la biotecnología aparece de manera reiterada en los espacios en los que se plantea la temática científico tecnológica. En términos generales, esta estrategia plantea como objetivos: “El diseño de una política de ciencia y tecnología que otorgue sustentabilidad al desarrollo de la región, Institucionalizar un sistema de ciencia y tecnología que, liderado por el sector público, articule a los actores oferentes (universidades y centros de investigación) y los actores demandantes (sector productivo y sociedad) y fortalecer la capacidad profesional regional en la investigación científica y tecnológica requerida por la región” (Gobierno Regional, 2000: 62-63).

En este sentido el Gobierno Regional planteó que la biotecnología ofrecía posibilidades

de

innovación

con

gran

potencial

económico.

En

consecuencia, se creó el Programa de Biotecnología para la Región del Bío-Bío: “Cuyo objetivo es facilitar el avance en diversas áreas tecnológicas y sociales, potenciando líneas de investigación, estudios y apoyo técnico a los sectores productivos, contribuyendo a la transferencia y difusión de sus resultados, buscando la máxima coordinación entre el sector público y privado” (Gobierno Regional, 2000: 113).

La segunda estrategia de desarrollo regional se planificó para el periodo 2008-2015, y en ella si bien no es mencionada la biotecnología de manera directa, en los apartados específicos de ciencia y tecnología se plantea el

49


apoyo y creación de plataformas regionales de desarrollo en ciencia y tecnología con especial énfasis en la vinculación con los sectores productivos prioritarios y, en esta ocasión, en la vinculación con las micro, pequeñas y medianas empresas regionales. En definitiva el desarrollo de la actividad Biotecnológica en la región del Bíobío se originó especialmente entre algunos estudios académicos universitarios, pero no fue hasta el reconocimiento que se hizo desde el sector público que empezó a desarrollarse más fuertemente, generando las condiciones necesarias para el desarrollo la actividad, esto es planteando la necesidad de cooperación entre organismos de todos los sectores, así como otorgando recursos especialmente para generar infraestructura para la biotecnología: “Siempre se planteo que el Estado debía subvencionar inversiones básicas para dejar la infraestructura”.

Se crearon principalmente espacios de investigación como el Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción (2005), espacios como el Centro de Biotecnología de los Alimentos en la Ciudad de Chillán (2007), que son los espacios de mayor concentración de proyectos investigativos y que enlazan a una mayor cantidad de organismos empresariales y públicos. Así también ha existido la intención de otras Universidades de generar espacios investigativos de gran envergadura para la Biotecnología pero no se han concretado. Esto es planteado por actores del sector privado: “Es posible que el intendente Tohá no haya podido seguir adelante con esto por los movimientos que se generaron en las otras universidades que dijeron saber que aquí de nuevo se siguen concentrando los recursos en una universidad en

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desmedro de las otras (…) Entonces yo creo que ahí a las universidades les ha faltado mucha generosidad de trabajo más conjunto”.

En este sentido comienzan a aparecer ciertas resistencias al modelo de cooperación que se plantea como ideal para la gestión de la Biotecnología y de la actividad científico y tecnológico en general a nivel regional. También es importante mencionar que actores del sector público y del mundo académico valoraron la generación de lo que denominaron como masa crítica en torno a la biotecnología. Esta noción de masa crítica es percibida por estos actores principalmente en relación con la creación de nuevas carreras universitarias como Ingeniería Ambiental, Biotecnología, y la integración de la temática en carreras con más tradición en la región como Ingeniería Forestal, Geología o Biología Marina: “Se están generando las condiciones, se tiene un laboratorio grande, tienes universitarios que están estudiando las carreras, se está generando masa crítica, por lo tanto va a haber resultados de eso no cabe duda”.

También la generación de nuevas carreras universitarias y lo que se ha denominado como masa crítica a partir de la biotecnología, está relacionada, o más bien, está orientada a una noción de demanda en crecimiento en torno a las aplicaciones de esta actividad en la Región del Bío-Bío: “Ya empezaron las carreras están avanzando en los años y van a empezar a demandar mercado”.

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Esto también nos puede dar luces en torno a cierta falta de demanda por biotecnología en la región del Bíobío, muy ligada a un desconocimiento de la materia. Todos estos movimientos que se generaron aproximadamente desde el año 2000 en adelante han sido caracterizados, por actores del sector privado, como un boom, como un fuerte impulso que generó grandes expectativas, sin mayores resultados: “Empezó todo como un boom, entonces cada uno quería tener su propio laboratorio, todo el mundo quería tener grandes sistemas, después ya se convencieron que eso no podía ser tanto”.

En términos generales, los actores ligados a la Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío valoran positivamente el desarrollo de esta actividad, sin embargo en donde mayor énfasis hacen es en el desarrollo de las capacidades de cooperación entre organismos, al mismo tiempo han logrado comprender el hecho de que esta actividad está recién comenzando: “No hace muchos años que comenzó esta actividad en la Región, son industrias que se desarrollan a mediano o largo plazo y por lo tanto lo que hay que hacer es generar confianza”.

Para finalizar esta etapa, es importante desarrollar una síntesis con los principales conceptos tratados. De esta manera planteamos la relevancia de la idea de cooperación, colaboración o confianza entre los diversos organismos de los distintos sectores de la Región. Este discurso en torno a la cooperación es planteado por los actores de los distintos sectores, pero especialmente por el sector público a través de organismos como el

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Gobierno Regional a través del diseño de estrategias de desarrollo que han dado forma a la activación de un modelo de gestión de la Ciencia y la Tecnología para la Región del Bío-Bío. Esto se relaciona con los planteamientos de Etzkowitz y Leydesdorf (1996), los cuales elaboraron un modelo de producción de conocimiento en el que el sector público, el privado y el mundo académico universitario interactúan constantemente generando circuitos de retroalimentación, lo cual se daría de manera ascendente o, de acuerdo a los autores, formando espirales que se asemejan a una hélice de tres. Esta noción denominada

triple

hélice

de

alguna

manera

ha

influido

en

la

conformación de los sistemas científicos tecnológicos a nivel mundial. En el caso de nuestra región, da la impresión que los esfuerzos van en esa dirección. También encontramos cierta cercanía de este esfuerzo por generar lazos entre organismos, con una idea planteada por Gibbons (1997) en la que las formas de producción del conocimiento en la actualidad están bajo un aspecto de negociación continua. De lo contrario, es decir, si no se incluyen los intereses de los diversos actores, el conocimiento no será producido. Por otro lado, este ideal de cooperación ha encontrado ciertas resistencias especialmente por parte de organismos universitarios, lo que ha generado que no se cumplan del todo las altas expectativas que desde el comienzo han acompañado a la actividad Biotecnológica en la Región.

53


4.1.2. Competitividad y Desarrollo Regional en torno a la demanda por Investigación Biotecnológica. En torno a la orientación de la investigación biotecnológica en la región, de acuerdo a la percepción de los actores entrevistados se puede decir que en definitiva está en la “búsqueda de beneficios económicos”. Esto apela a la necesidad de distintos actores productivos de la región de ser “más competitivos”, de “capitalizar” nuevos productos, de “mejorar procesos de producción”, otorgar “valor agregado” y posicionarse a nivel internacional. La orientación de la investigación biotecnológica está dada por los organismos públicos como el Gobierno Regional, en relación con las áreas de interés para el desarrollo regional, estas áreas están dadas por la “Agenda de Innovación y Desarrollo Productivo de la Región del Bíobío 2008-2012”, que establece principalmente tres ejes en los cuales enfocar los esfuerzos, estos son: El Sector Alimentario; el Sector Educación SuperiorCiencia y Tecnología; y el Sector Turismo. En este sentido, de acuerdo a la percepción de actores del sector público, la biotecnología se integra a este esquema enlazando al Sector Alimentario y al de Educación Superior: Ciencia y Tecnología. Desde

los

actores

de

organismos

públicos

la

competitividad

es

constantemente asociada a la tecnología y su influencia en los procesos productivos. En la Agencia de Innovación y Desarrollo Productivo se plantea que: “En términos de competitividad se estudian y proponen instrumentos de apoyo financiero para implementar tecnologías que generen valor en los procesos productivos. También es importante fortalecer la generación de valor agregado

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regional, estudiando los procesos productivos en forma sistémica de modo de reforzar los elementos críticos de la cadena de valor.” (Agencia de Innovación y Desarrollo Productivo. 2008: 15).

Esta noción de competitividad en torno a la actividad Biotecnológica también es percibida con una doble acepción. Por un lado, existiría la competitividad interna, relativa a la región o al país y por otro lado, estaría la competitividad hacia fuera, o a nivel Internacional. Esta última sería la más valorada por los actores del sector público: “En términos relativos a nivel regional es muy distinto a nivel internacional, que esa es la verdadera competencia que hay, y que la verdad, es que falta inyectar recursos para estar a un nivel más competitivo”.

En general, los planteamientos apuntan en el sentido de la rentabilidad y la competitividad de los sectores productivos, por lo tanto se presentaría como primordial para la investigación biotecnológica de la región estas lógicas propias del mercado. Esto también podría verse reflejado en las líneas de investigación en Biotecnología presentes en los distintos centros investigativos regionales, así como en su vinculación con los actores productivos. La investigación biotecnológica en la región ha estado constantemente ligada a los sectores productivos, ya que han sido principalmente las empresas más grandes de la región las que evaluaron la demanda por biotecnología. En este sentido las líneas de investigación de los principales espacios para la investigación biotecnológica se han adaptado a las necesidades de los actores productivos de la región, así como a los recursos naturales en los cuales es posible encontrar alguna aplicación productiva.

55


De esta manera, aparecen como principales sectores el agropecuarioespecíficamente el área forestal y alimentaria- y el sector acuícola. Los principales centros de investigación de la región, es decir, Bioforest, Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción y el Centro de Biotecnología de los Alimentos en Chillán, constituyen el mayor peso investigativo en la zona, concentrando también gran parte de los recursos en la materia. Los diversos actores entrevistados perciben al sector forestal como uno de los motores principales de la economía regional, y de esta manera se justifica que la investigación biotecnológica regional apunte en esa dirección. Como ejemplo podemos ver la cita extraída de una de las entrevistas a un actor del sector privado: “Hoy día manejan del orden de más de una veintena de proyectos de distinto orden, algunos asociados a la agricultura y otros muy, pero muy importantes asociados a la genética forestal, porque la parte forestal es el principal pilar económico de nuestra región, por lo tanto ahí hay una muy buena relación entre los tres principales grupos forestales de Chile y la universidad que están haciendo proyectos y han obtenido, no cierto, de estos proyectos basales muy caros, para trabajar en mejorar esa genética”.

Por otro lado, en el área de biotecnología de los alimentos, da la impresión de que los esfuerzos se orientan hacia la mejora productiva de empresas medianas y pequeñas, así lo plantea un Investigador de Chillán: “Nosotros abordamos temas que están relacionados con la parte de alimentos, el consumo humano, a veces también el consumo animal, pero básicamente la relación con el consumo humano…hoy en día está muy orientado en todo lo que son alimentos funcionales, hay otra área que está relacionado con los procesos, en

56


la obtención de algunos alimentos que van a ser incorporados a la dieta humana en su totalidad”.

Esta área de la biotecnología de los alimentos se percibe como un espacio que puede generar mucho valor agregado al sector empresarial ya que: “Las empresas requieren innovar con algunos productos o mejorar algunos que ellos tienen dentro de los procesos productivos; requieren algunos mejoramientos que pueden ser abordados con el tema de la biotecnología, tanto en los procesos de obtención de productos, como en el manejo de residuos que se puedan generar de los procesos que se están realizando en las empresas”.

Si bien el sector Forestal, el Alimentario y el acuícola, aparecen como los más relevantes en términos de Investigación biotecnológica en base a su relación con los sectores productivos de la región, también está el sector farmacéutico y el bioenergético. De acuerdo a la percepción de los actores entrevistados, la demanda por biotecnología viene principalmente de los sectores productivos de la región. Un investigador en Biotecnología de los Alimentos plantea que la demanda viene de: “(…) gentes que tienen sus predios y sus cultivos y quieren mejorar esto desde el punto de vista del manejo, del mejoramiento de las especies, manejo hasta la cosecha y post-cosecha y después llegar al mercado con valor agregado”.

Sin embargo, al ser tan altos los costos para el desarrollo de investigación biotecnológica, los beneficios los estaría captando principalmente la gran Industria. Un actor del sector público refiriéndose a una gran empresa forestal planteó que ésta:

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“Tiene tanta necesidad de biotecnología para hacer más eficiente la producción forestal, que invirtió y generó un laboratorio en forma privada”.

Por otro lado, también resulta interesante observar una idea planteada por algunos actores al referirse a la noción de masa crítica, la cual es asociada directamente a la creación de carreras universitarias y en las que se imparten temáticas biotecnológicas. De alguna manera se espera que estos estudiantes en el futuro generen mayor demanda por biotecnología. En este sentido, un actor ligado a un organismo del sector público plantea: “Ahora ya están modelándose otras cosas en el sentido de que están los universitarios, ya empezaron las carreras, están avanzando en los años y van a empezar a demandar mercado, por lo tanto se van a consolidar más las empresas biotecnológicas y se van a consolidar más las carreras y los laboratorios, entonces va a haber una mayor sinergia para seguir produciendo”.

Para finalizar este apartado no podemos dejar de plantear algunas ideas generales a modo de síntesis. Lo primero es que comprendemos que la orientación de la Investigación Biotecnológica estaría dada, en términos generales, por factores que tienen que ver con el desempeño del mercado, es decir, están directamente relacionados con las lógicas de la oferta y la demanda. La Investigación Biotecnológica en la región se plantea desde organismos públicos, privados y académicos, principalmente como una manera de generar mayores rentabilidades al sector privado, mejorando los procesos de producción y los productos, así como creando nuevos productos y servicios. La idea es que la biotecnología ayude a crear formas de alcanzar mayor competitividad en las empresas. En este sentido, y en consonancia con lo planteado por Ernesto Ottone (En Sabrovsky, E. 1992),

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se asumiría por parte de los distintos actores que la ciencia y la tecnología es el factor clave de la competitividad. De esta manera la demanda por biotecnología viene del sector productivo empresarial. Sin embargo, el sector público también ha fomentado esta actividad en virtud del desarrollo económico regional. Por otro lado los actores académicos asumen estas nociones del mundo empresarial (competitividad) y del sector público (desarrollo regional) y las integran en sus discursos en torno a la Investigación Biotecnológica. La demanda por biotecnología parece ser principalmente ejercida por las empresas de gran envergadura, ya que podrían ejecutarla en virtud de los costos, pero también podría existir un cierto desconocimiento en torno a esta actividad especialmente por parte de las empresas de menor tamaño.

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4.1.3. La vinculación entre organismos como modelo de gestión de la Investigación Biotecnológica de la Región del Bíobío. Entre los organismos relevantes para la investigación biotecnológica encontramos a aquellos que ejecutan investigación y que cuentan con laboratorios y espacios adaptados para desarrollarla, así como con expertos, ya sean académicos, profesionales o técnicos. Como principales organismos ejecutores de investigación, se encuentra el Centro de Biotecnología

de

la

Universidad

de

Concepción,

el

Centro

de

Biotecnología de los Alimentos de la Universidad del Bío-Bío, el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA) Quilamapu en Chillan y Bioforest S.A. de Forestal Arauco. Estos centros de investigación concentran la mayor parte de los estudios y proyectos investigativos en el área biotecnológica. Las

Universidades

juegan

un

rol

preponderante

en

el

desarrollo

investigativo. En este sentido las más valoradas por los diversos actores entrevistados son la Universidad de Concepción, la Universidad del Bíobío, la Universidad Católica de la Santísima Concepción, y la Universidad San Sebastián. Si bien solo dos universidades cuentan con espacios adecuados solo para el área biotecnológica (U. de Concepción y U. del Bíobío), todas cuentan con laboratorios que les permiten desarrollar estudios e investigaciones en estas materias. El Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción ocupa un lugar central en la configuración de la biotecnología regional y esto debido a que cumple la función de canalizador de la mayoría de los esfuerzos regionales en la materia. En este sentido, un investigador ligado a

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la Universidad del Bíobío en Chillán planteó que el Centro de Biotecnología UDEC: “Es un centro de biotecnología para la región, que es el más amplio, y nosotros somos como satélite de ese”.

Entre los actores del mundo productivo empresarial, específicamente en registros del Centro de Biotecnología Udec, y en el del Centro de Biotecnología de los Alimentos en Chillán, son mencionadas empresas del sector Agrícola-forestal como Forestal Arauco S.A., Forestal Mininco S.A., Masisa S.A., Empresas CMPC, Forestal Celco S.A., Celulosa Arauco y Constitución S.A., Forestal Valdivia S.A., CEFOR, Vivero Los Tilos, Maderas Valencia, Chile Agro S.A., Viveros Preplantas S.A., Fame Ltda., Agrícola Los Olmos Ltda., Viña Concha y Toro S.A., Viña de Martino. Del sector acuícola hay empresas como Emprendimientos Marinos Bahía Salado Ltda., S.A., Abalones Chile S.A., Cultivos Marinos San Cristóbal S.A., Pesquera Camanchaca S.A., Patagonia Salmón Farming S.A., Spinetech S.A, Sitecna S.A. También existen proyectos relacionados directamente con laboratorios y empresas que generan productos químicos farmacéuticos e industriales como Laboratorio Pasteur S.A., Inmunomédica S.A., Biovac, Oxiquim S.A., Alteca Ltda., Sitecna S.A. En este sentido, también aparecen una serie de empresas pequeñas agrupadas bajo el nombre de Asociación Regional de Empresas Biotecnológicas, la cual es caracterizada por un actor del sector público como: “Alumnos tesistas financiados por Innova Bíobío (…) son empresas pequeñas que están comenzando, incipientes”.

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Entre los actores del sector público, están el Gobierno Regional del Bíobío y el Consejo Regional de Ciencia y tecnología (CORECYT). Ya más ligados al financiamiento se encuentra Innova Bíobío e Innova Chile de CORFO, CONICYT, FONDEF, FIA, FONDECYT. Por último, aparecen dos organismos que se caracterizan por generar lazos entre los diversos actores de la región en función de la actividad científica y tecnológica. Entre estos organismos, por parte del sector público está la Agencia de Innovación y Desarrollo Regional, el Consejo Regional de Ciencia y Tecnología; en el sector privado estaría la Corporación Industrial de Desarrollo Regional del Bíobío (CIDERE Bíobío); y más ligado a la actividad Universitaria aparecería EMPREUDEC. Entre todos los actores identificados anteriormente se generan lazos o relaciones en torno a la Investigación Biotecnológica. En primer lugar existen relaciones que se dan principalmente en los espacios universitarios como los laboratorios de los centros de investigación, y se caracterizan por el intercambio de conocimientos biotecnológicos relevantes. En este sentido los expertos universitarios, ya sean biólogos, químicos, ingenieros, médicos o agrónomos, desarrollan metodologías que les permitan generar nuevos conocimientos e innovaciones tecnológicas. Estas relaciones académicas en torno a investigaciones biotecnológicas pueden ser caracterizadas por ser multidisciplinarias, y se desarrollan ya sea de manera interna, es decir, dentro de un organismo o institución, así como externa, entendiendo los vínculos académicos que se dan entre expertos de distintos centros de investigación o instituciones universitarias. Si bien no en todos los casos, los centros de investigación o laboratorios se encuentran asentados en instituciones universitarias, por lo que las relaciones internas

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aluden al marco universitario en general, como se ejemplifica en el siguiente extracto de un actor de un Centro de Biotecnología de la Región: “Aquí hay académicos de distintas facultades de la Universidad, por darte un ejemplo aquí hay académicos de las facultades de Ciencias Naturales y Oceanográficas, hay académicos de la facultad de Ciencias Forestales, de la facultad de Ciencias Biológicas, de la facultad de Ciencias Químicas, entonces en ese sentido es multidisciplinario… y también se relaciona con otras, con otras entidades dentro de la universidad como es la Dirección de Investigación por ejemplo, para la ejecución de proyectos, la Unidad de Propiedad Intelectual… eh….entonces la relación interna es… es múltiple, es variada”.

Por otro lado, entre los organismos universitarios, los organismos del sector público y los del sector privado se dan una serie de relaciones que caracterizaremos como vínculos, haciendo alusión al trabajo de Norma Gutiérrez. La autora plantea que los vínculos entre estos tres actores se han generalizado

y

multiplicado

a

partir

de

la

idea

de

innovación,

característica de una economía globalizada. Los vínculos serían los ejes de acción en torno a los cuales las instituciones han tenido que transformarse y adecuarse a este contexto global. En este sentido uno de los elementos que podría caracterizar la vinculación de organismos en torno a la Investigación Biotecnológica estaría dada por la creación de proyectos de investigación, estos serian una primera instancia de vinculación entre las empresas y los centros de investigación o Universidades. Un investigador ligado a una empresa forestal plantea que los vínculos se dan: “Principalmente por medio de los proyectos, existe un debate constante con académicos, investigadores en el área en torno a los avances que se podrían alcanzar en términos biotecnológicos…. Entonces… se generan propuestas desde

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nosotros hacia la universidad y desde la universidad hacia nosotros para realizar proyectos”.

Estos vínculos en torno a la investigación biotecnológica se pueden entender, en un primer momento, como relaciones de oferta y demanda, de manera tal que organismos universitarios, o centros de investigación, a partir de investigaciones ofrecen servicios de mejoramiento productivo a empresas, así como empresas de distintos sectores productivos demandan biotecnologías en pos de aumentar su competitividad, esta vinculación se concreta en los proyectos de investigación. Los principales proyectos en torno a la investigación biotecnológica en la región están marcados por la concreción de los llamados Consorcios, estos se

pueden

participarían

caracterizar

como

universidades

y

sociedades

empresas

en

anónimas función

en de

las

que

desarrollar

investigación en torno a algún sector productivo particular: “Son proyectos que se formularon entre empresas y universidades y otras entidades asociadas, y se postuló a financiamiento por parte del Estado a través de Innova Chile y eso dio paso a la creación de sociedades anónimas, donde los propietarios fueron estos actores que te digo yo, bueno con excepción del Estado”.

En el caso de la región del Bíobío existen dos consorcios creados a partir de una convocatoria de Innova Chile de CORFO, denominada “Concurso Nacional de Consorcios Tecnológicos Empresariales de Investigación”. Uno de ellos es el de Genómica Forestal que se acogió al concurso realizado en el año 2004, y en el que se desarrollan programas de investigación biotecnológica en respuesta a las necesidades del sector forestal. Entre sus subproyectos están el desarrollo de herramientas de genómica que permitan mejorar la habilidad pulpable del Eucaliptos Glóbulus; que

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permitan mejorar la resistencia a pitch canker en pino radiata; que permitan mejorar la resistencia al frío en Eucaliptos glóbulus; y mejorar capacidades de transformación en Pino Radiata. En el Consorcio de Genómica Forestal S.A. participan empresas y organismos como la Universidad de Concepción, la Fundación Chile, la Forestal Arauco S.A., la Forestal Mininco S.A. y CEFOR (Centro de producción y experimentación forestal). El otro es el Consorcio Bionercel S.A. asociado a investigación y producción de biocombustibles orientados a diversificar la matriz energética del país. Este consorcio se acogió al llamado a concurso realizado el año 2008 y tiene entre sus subproyectos el ampliar la base de selección de especies arbóreas para la producción de biocombustibles, el aprovechamiento sustentable de residuos de cosecha forestal e industrial para producción de biocombustibles, el desarrollo de métodos analíticos y de control para el proceso de producción de biocombustibles, entre otros. Entre los organismos y empresas que participan en el consorcio están la Universidad de Concepción, la Fundación Chile, Masisa S.A., Celulosa Arauco y Constitución S.A., Empresas CMPC, y la Universidad Católica de Valparaíso. Los consorcios son valorados por los distintos actores ligados a la actividad Biotecnológica de la región como el ideal de gestión para la Investigación en

Biotecnología.

Son

los

proyectos

más

emblemáticos

para

los

entrevistados, y de esta manera se confirma también la visión empresarial que predomina en el ejercicio de la Investigación Biotecnológica, ya que son

sociedades

anónimas

integradas

por

grandes

empresas

y

universidades. En general, los proyectos investigativos más pequeños estarían sujetos a los grandes consorcios que se enfocan, en la Región del Bío-Bío, en el ámbito forestal y el de los biocombustibles.

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Los proyectos de investigación en biotecnología en general se desarrollan con este modelo en el que se vinculan organismos empresariales y universitarios, pero es importante resaltar que este esquema se completa con la vinculación del proyecto generado por estos organismos con los organismos del sector público, que principalmente se integran por medio de los financiamientos de los proyectos. La investigación biotecnológica principalmente se realiza a partir de cofinanciamientos; en este sentido, operan principalmente los fondos públicos destinados a Investigación y Desarrollo. En segundo lugar las empresas que demandan cierto tipo de innovación o mejoramiento productivo, y en tercer lugar las universidades o institutos que financian principalmente a partir de “aportes valorados”, esto quiere decir que se entregan

recursos

humanos

en

términos

de

“horas

hombre”

de

investigadores, docentes, administrativos, y también en términos de uso de los laboratorios e instalaciones de las universidades. En general, de acuerdo a la percepción de un actor de la Universidad de Concepción: “La gran mayoría de los proyectos son proyectos en que está involucrado el Estado, las empresas y la universidad, y entre los tres financian el proyecto”.

En definitiva se entiende que los financiamientos provendrían de los organismos tanto públicos como privados, sin embargo, la mayor parte de estos aportes económicos vendrían de los organismos públicos. Este bajo aporte del sector privado sería valorado de forma negativa para el desarrollo de la actividad biotecnológica en la región del Bíobío, principalmente por los actores del sector público y las Universidades. Un actor de un Centro de Biotecnología de la Región nos explica que esto se da:

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“Principalmente a través de aportes de instituciones como INNOVA BIOBIO, INNOVA CHILE y FONDEf, considerando aún bajo el aporte de los privados. En líneas generales se ha estimado, que para alcanzar los niveles de los países desarrollados, la inversión I+D en Chile, debe evolucionar”.

Los vínculos entre organismos de estos tres sectores, si bien pueden darse de

manera

espontánea,

también

son

impulsados

por

lo

que

denominaremos organismos intermediarios o de interrelación, como EMPREUDEC,

la Agencia de Innovación y Desarrollo

Regional, la

Corporación Industrial de Desarrollo Regional (CIDERE) y el Consejo Regional de Ciencia y Tecnología, todos organismos relativamente nuevos (2007) y en este sentido coetáneos al impulso de la Investigación biotecnológica en la región del Bíobío. Su función es generar los vínculos entre empresas y universidades y de esta manera orientar los recursos disponibles. Actores pertenecientes a estos organismos valoran su trabajo en términos de la generación de lazos y redes entre organismos empresariales, universitarios y Estatales: “Nuestra relación es más juntar a los empresarios con los investigadores, las universidades…ese es el rol de la Agencia, la idea es generar redes y orientar recursos y luego hay otras instituciones que son financieras como el Gobierno Regional, como Innova”.

Un investigador de Chillán nos explica de qué manera se da el proceso en el que los organismos de interrelación generan vínculos: “Hay dos modalidades, una que es la modalidad de que el empresario se acerca a nosotros, o nos relacionamos por medio de algunas cooperativas o entidades, las ONG… hay entidades que se dedican a juntar cierto, a las universidades con

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las empresas, hay entidades que son, claro también del Estado, que se dedican a juntar a hacer reuniones para poder cruzarse los investigadores con aquellos que son los agricultores o la gente de las empresas que requieren de alguna investigación o alguna innovación”.

Los organismos intermediarios o de interrelación se han generado a partir de la noción de cooperación entre organismos para la gestión de la ciencia y la tecnología. Judith Sutz (En Sabrovsky, E. 1992) los denomina Instituciones de Interrelación; estas generarían vínculos entre empresas, entre universidades, entre empresas y universidades, y de estas con organismos del Estado. Este tipo de instituciones son propias de los nuevos modelos de gestión en torno a la ciencia y la tecnología, y cumplen, tal vez, uno de los roles de mayor importancia dentro del esquema, ya que son las encargadas de generar los vínculos propicios para hacer posible los proyectos investigativos. Para finalizar este apartado, podemos decir que el modelo de gestión de la investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío está sujeta principalmente a la forma en cómo se vinculan los organismos Empresariales, Universitarios y Estatales. Para facilitar esta lógica se han generado nuevos organismos, que caracterizamos como organismos de Intermediación o Interrelación, los cuales cumplen el rol de facilitar estos lazos que generalmente se concretan en proyectos de investigación financiados principalmente con fondos públicos, pero sujetos a los llamados cofinanciamientos en los que todos los organismos comprometen recursos para el desarrollo de investigaciones. Además, los proyectos de investigación tienen como mejor ejemplo a los llamados consorcios, ya que son sociedades anónimas bajo las cuales se agrupan una serie de proyectos de investigación en una misma línea investigativa.

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En definitiva, la vinculación se muestra como dirección obligada para ejecutar proyectos investigativos. En este sentido, la visión de los actores coincide o mejor dicho se acopla de buena manera con el modelo ya expuesto en torno a la Triple hélice para el desarrollo del conocimiento y la gestión de la ciencia y la tecnología.

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4.1.4. Las Normativas y Patentes de Propiedad Intelectual en torno a la Investigación Biotecnológica en la Región del Bíobío. “Lo más complejo de la biotecnología es el acceso a información, que es privilegiada en términos de investigación.”11

En materia de hallazgos o nuevos conocimientos, así como en materia de innovaciones tecnológicas, existe una serie de percepciones que tienen relación con la apelación a la “historia muy reciente” de los centros de investigación biotecnológica, así como una especie de secretismo muy relacionado con las patentes de propiedad intelectual en proceso. En este sentido, los actores vinculados a la Investigación Biotecnológica en la región presentan complicaciones a la hora de hablar estas temáticas, por ejemplo un investigador de un Centro de Biotecnología plantea lo siguiente: “Mira yo no estoy capacitado para darte algunos ejemplos porque de partida la historia del centro es muy reciente, es muy reciente porque a partir del año prácticamente 2006, estamos hablando de 4 años y un proyecto por lo menos dura eso, entonces productos así ehm… concretos no te podría hablar”.

Constantemente aparecen dificultades para referirse a los hallazgos científicos o innovaciones biotecnológicas realizadas en la Región. Un investigador de Chillán expresa estas dificultades de la siguiente forma: “Si tu sacas la cuenta del 2000 en adelante es poco lo que hemos llevado pero se han hecho bastantes, no bastantes, pero ha habido algunos hallazgos interesantes. El problema es que hay algunos que se están patentando, entonces hay cosas que tienen como exclusividad en el concepto de poder hacerlo público, ya que como están las empresas involucradas hay muchos resultados que 11

Extracto de entrevista a un actor del sector público.

70


todavía no se pueden dar a conocer ya, pero generalmente se trata de innovaciones o de algún valor agregado o descubrimiento de alguna enzima o de algunos componentes que tienen algunos alimentos que son por ejemplo, anticancerígenos, entonces hay que aislarlos, hay que trabajarlos, en eso se está”.

En definitiva los resultados de investigaciones, hallazgos o innovaciones biotecnológicas aparecen, de acuerdo a los actores, como una de las situaciones complejas a la hora de hablar, los entrevistados que se dedican a la investigación guardan con bastante recelo esta información, y por lo general entregan lo que tiene que ver con innovaciones o hallazgos que ya han sido patentados o están en el proceso de patentes ya avanzado. En términos concretos actores del sector público, nos presentaron información en torno a innovaciones o hallazgos realizados en la Región y que ya han sido parte de procesos de patentes, entre estos está: “Aplicaciones biomédicas de compocitos de Quitosano, que permitió el desarrollo de una piel artificial para la cicatrización de quemaduras, el cual actualmente está en sus primeras etapas de comercialización. Otro proyecto destacado, es “Generación de cartílago articular autólogo para la reparación de las lesiones osteocondriales articulares a través de métodos de ingeniería de tejidos”, que actualmente se encuentra en las pruebas en humanos. (…) en el sector forestal por ejemplo está el proyecto “Desarrollo de un biopesticida para el control de la polilla del brote de pino”, eliminando prácticamente la polilla del brote en el sector forestal”.

Ya que el acceso a la información en torno a innovaciones o hallazgos científicos fruto de la Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío nos ha resultado tan esquivo por parte de los actores entrevistados, se puede deducir que, por un lado, la actividad es muy reciente en la región y no ha llegado a generar mayores resultados y, por otro lado, el peso de 71


la exclusividad de la información en torno a las investigaciones es muy fuerte. Esta última característica estaría directamente relacionada con la temática de las Patentes de propiedad Intelectual. Las

patentes

de

propiedad

intelectual

aparecerían

como

una

característica esencial del modelo en el que se asienta la actividad investigativa biotecnológica en la región, representarían la dimensión mercantil de la actividad científica y la posibilidad de generar innovación empresarial, es decir, nuevos servicios y nuevos productos, en virtud de nuevos negocios. Sin embargo, y de acuerdo a las percepciones de los actores entrevistados, los procesos para patentar, resultan acarrear una serie de obstáculos burocráticos que hacen de este un esfuerzo de larga duración: “Esto de las patentes… o no sé si lo sabes en realidad… se demora mucho tiempo digamos, y en que uno ingresa la solicitud de patente y que la otorguen puede durar entre cuatro, o siete, u ocho años, se demora mucho tiempo en ser adjudicada una patente. Pero ya están ingresadas dos solicitudes de patente aquí en el centro y están en preparación un par de solicitudes más…pero ya lo que se presentó está protegido, por que al momento que tú presentas la solicitud de patente ya tienes un resguardo ya… no tienes que esperar a los cinco, seis, siete años que te la otorguen para tener el derecho exclusivo de esto, sino que cuando se presenta ya tienes la prioridad digamos”.

Por otro lado las patentes, debido a su relevancia, han generado la necesidad por parte de instituciones universitarias de crear organismos que faciliten estos procesos, en este sentido se ha creado unidades de propiedad intelectual que operan, como es el caso de la Universidad de Concepción en organismos intermediarios o de Interrelación como EMPREUDEC. De esta manera se nota cierta intención de agilizar los

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procesos de patentes, lo que le daría mayor sustentabilidad económica a la actividad Biotecnológica. No sucede lo mismo en torno a la temática de las normativas en la actividad biotecnológica, ya que en virtud de la percepción de los actores entrevistados, nos encontramos con una serie de respuestas negativas en torno a estas. Los actores expresan su desconocimiento en torno a esta temática, tanto a nivel regional, como nacional. Sin embargo, se plantea la existencia de procesos para generar normativas a nivel nacional. Un actor del sector público nos explica que se estarían discutiendo estas materias en el Congreso Nacional: “En el congreso existía una iniciativa para regular las actividades que son posibles desarrollar en materia de biotecnología moderna en vegetales, en su introducción al medio ambiente con fines de investigación y comercialización. Este proyecto dictaría normativas relativas a la identificación y etiquetado de los productos o alimentos que sean o contengan organismos genéticamente modificados”.

Ningún

actor

hace

tampoco

referencia

a

marcos

o

tratados

internacionales, a pesar de que Chile es parte de tratados como el Acta de Estándares UPOV de protección de la obtención de variedades vegetales, así como del Convenio sobre Diversidad Biológica y el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura de la FAO. Sin embargo, se percibe esta temática por parte de un Investigador de la región, como una preocupación creciente, en donde ha existido un par de esfuerzos pero que aún no dan frutos: “Los distintos actores que están involucrados en esto, las autoridades, ya sea el rector o los directores de los institutos se juntaron con todo su equipo de abogados

73


para poder generar estas… normativas o reglamentos, o tener un plan de desarrollo de esto”.

De todas maneras el desarrollo de normativas en torno a la Biotecnología, tanto a nivel regional, como nacional, está resultando ser un proceso bastante lento, en el que la investigación biotecnológica y aplicación de sus resultados están bastantes pasos más adelante, de esta manera lo percibe un Investigador de la Universidad del Bío-Bío: “Lo que pasa es que todo eso es como lento, ese proceso… y se ha ido desarrollando más rápido la parte de investigación”.

De esta manera, un actor del sector universitario valora positivamente la posibilidad de agilizar los procesos en torno a las normativas: “Bueno tal vez acelerar los procesos de reglamentación de la parte de bioseguridad, eso hay que acelerarlo en términos de normativas a nivel de la región, para poder establecer bien las líneas prioritarias y poder focalizar lo que son los recursos que llegan a la región”.

Si bien no se hicieron mayores referencias en torno a normativas o regulaciones para la biotecnología, por medio de CONICYT, accedimos al documento denominado “Manual de Normas de Bioseguridad”, en el cual se hace un reconocimiento de la actividad biotecnológica planteando su relevancia a nivel productivo y también sus riesgos, ya que en la biotecnología existiría: “La posibilidad que se puedan generar nuevos organismos que puedan resultar dañinos ya sea para el hombre o para el medio ambiente”. (Comité Nacional de Biotecnología, 1994: 1).

74


En este documento se exponen una serie de normativas en torno a la llamada Bioseguridad, que contempla cuestiones tales como autorización de experimentos o ensayos de campo, liberación intencionada de productos o microorganismos vivos considerados de riesgo para la seguridad nacional o ensayos con organismos transgénicos. En definitiva en la investigación biotecnológica de la región del Bíobío, así como a nivel nacional, existe una “deuda” en términos de marcos reguladores y normativas. Sin embargo, en algunos casos entre los entrevistados pareciera haber cierto nivel de preocupación ante este tema, ya que la existencia de una regulación clara también beneficiaría a la investigación en términos de planificación acorde con las características de la región. Sin embargo, los entrevistados hacen omisión de ciertos temas como de los popularmente conocidos Organismos Modificados Genéticamente, o la temática de los riesgos que podrían traer los resultados y aplicaciones biotecnológicas. De todas maneras dentro de la actividad investigativa biotecnológica estos riesgos son reconocidos en el hecho de plantear temas de bioseguridad que están incorporados en las dinámicas de los centros de investigación regionales. Por otro lado, existe más información en torno a la Patentes de Propiedad Intelectual, e incluso existen espacios administrativos con profesionales para

estas

unidades

de propiedad

Intelectual

al

interior

de las

universidades, por lo tanto hay mayor cercanía con estos procesos normativos de las patentes. Así también a partir de la temática de las patentes se podría entender la falta de información en torno a los hallazgos científicos o innovaciones resultantes de la investigación biotecnológica en la Región.

75


4.1.5. Percepciones en torno a las Fortalezas, debilidades y proyecciones de la actividad Biotecnológica en la Región del Bío-Bío. En

algunas

de

las

visiones

sobre

las

fortalezas

de la

actividad

biotecnológica en la Región se apela a las condiciones del medio ambiente y su diversidad. Un Investigador percibe como una fortaleza: “Toda la diversidad que se tiene de materias primas para poder abordar las investigaciones, aquí tenemos tanto la parte agrícola como la forestal, como productos marinos, o sea está todo cubierto, tenemos todos los recursos”.

Por otro lado, está la base de capital humano especializado de la Región: “Mira en fortalezas lo primero yo creo que es el capital humano que tenemos acá, partamos de esa base, acá mismo en el centro tenemos más de treinta personas con grado de doctor, por lo tanto en términos de capital humano hay un potencial tremendo… aquí en esta universidad y en otras universidades también”.

También se plantea como fortaleza el lazo entre los diversos organismos: “La verdad es que la principal fortaleza es que la región, en términos generales, a diferencia de otras regiones, es que mantiene a los tres agentes, tiene a la empresa, al gobierno y a las universidades trabajando en forma conjunta, entonces es mucho más fácil que resulten proyectos conjuntos”.

En definitiva se valoran las condiciones en términos de recursos naturales, recursos humanos y la capacidad de acción coordinada entre la Empresa, el Estado y las Universidades. Esto último en consonancia con el modelo que hemos expuesto propio de Etzkowitz y Leydesdorf (Triple Hélice).

76


Entre las debilidades que perciben actores ligados a la Investigación Biotecnológica regional, aparece por un lado la falta de regulación, en el sentido de que al no existir una reglamentación clara, no se puede plantear una base definida para desarrollar investigación para la Región. Por otro lado, y con mayor énfasis, aparece la temática de los financiamientos como una cuestión débil a nivel regional y nacional. La problemática se presenta desde los actores del sector público y el mundo universitario, los cuales valoran como deficiente el aporte del sector privado empresarial para el desarrollo de investigación Biotecnológica: “Esto te lo voy a decir en general, no solamente para la investigación biotecnológica… una de las grandes debilidades que tenemos a nivel país digamos es lo que invierte la empresa privada en hacer investigación y desarrollo. En países desarrollados eh… la investigación se financia… dos tercios más o menos de la investigación se financia a través de recursos privados y un tercio a través de los recursos públicos, aquí en el país y no solamente aquí en la región, es totalmente al revés, dos tercios los financia el sector público y un tercio el sector privado. Ahí ya hay una gran falencia”.

Además existen percepciones en torno a cuestiones que tienen que ver con el proceso general que ha tenido la biotecnología en la región y que resultan bastante clarificadores, un entrevistado del sector público describe de buena forma que: “En términos reales lo que tiene la biotecnología es un par de carreras y un laboratorio grande, eso en lo concreto y el resto son expectativas nada más… que van a llegar las grandes investigaciones, que van a llegar los grandes productos, que van a llegar los grandes recursos, productos de esas investigaciones, van a llegar. Ahora tampoco hay que culparlos ya que no hace muchos años que comenzó esta actividad en la región, son industrias que se desarrollan a mediano o largo plazo y por lo tanto lo que hay que hacer es generar confianza, para que los

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muchachos sigan trabajando y encuentren su norte, pero aún estamos en expectativas, se están generando las condiciones, se tiene un laboratorio grande, tienes universitarios que están estudiando las carreras, se está generando masa crítica, por lo tanto va a haber resultados de eso no cabe duda”.

En este sentido, esta visión en torno a la actividad biotecnológica, nos habla de algún grado de agotamiento de estas expectativas ya terminado el primer decenio de este siglo. También se observa que existe bastante interés en que la biotecnología resulte un aporte concreto en términos de generar respuestas o soluciones a los distintos eventos que pueden perjudicar la actividad productiva de la región, esto lo explica un actor ligado a un organismo de interrelación: “Ya tenemos cosas hechas y se han creado los nexos entre las empresas de primer orden con la universidad a través de estos proyectos donde están trabajando en genómica,

entonces

va

a

haber

que

hacer

un

poco

más

de

cosas

biotecnológicas para la agricultura, ahí está el famoso virus este Elisa, ¡¿por que diablos no apareció una solución desde acá?!… no van a decir que es una novedad que estaba esa enfermedad ¡no!, yo fui salmonero, en el año ochenta hablábamos de esos bichos, no era nada nuevo”.

Constantemente se deja entrever, por parte de estos organismos de interrelación, el interés por reproducir y ampliar el modelo que ha seguido la actividad biotecnológica en la Región al resto de las actividades científicas y tecnológicas: “Y un día el centro de biotecnología a mi modo de ver, tiene que expandirse con una torre al lado porque ya no queda espacio donde más meter equipamiento y cosas asociado a estos proyectos que a su vez han seguido generando no cierto captación de recursos de parte del Estado”.

78


Y esta manera de desarrollar la ciencia y la tecnología también se plantea como una forma de posicionar a la región del Bíobío como un polo científico y tecnológico a nivel nacional y, de esta manera, se intenta ampliar el modelo de gestión de la investigación biotecnológica a toda la actividad científico tecnológica de la Región: “Nace la idea de hace como cinco o seis años atrás de, a partir de estos núcleos, tú puedes empezar a formar ahora un centro científico tecnológico… y ese centro científico tecnológico requiere ahora de inversiones muchísimo más altas, cosa que no puede realizar solo la universidad. La universidad no tiene recursos como para enfrentar un desafío de tal magnitud. Y para eso entonces siempre se planteó que el Estado debía subvencionar inversiones básicas para dejar la infraestructura con la cual poder instalar, no cierto, otras actividades adicionales a las de biotecnología. Entonces empezar a ampliar este concepto hacia otros ámbitos del saber”.

La manera en que se percibe la actividad biotecnológica en la región del Bíobío por parte de los actores ligados a la investigación biotecnológica se presenta principalmente con un vacío en torno a lo que se ha hecho, o en términos del aporte concreto de la actividad a los objetivos de desarrollo propios de la región. Si bien son valorados los logros en infraestructura, los esfuerzos

en

materia

de

financiamiento,

así

como el

grado

de

cooperación entre distintos organismos de la región, aún queda entre los entrevistados la idea de que han sido mayores las expectativas que los resultados. En este sentido, se perciben las fortalezas principalmente asociadas a cuestiones propias de la Región del Bío-Bío, en vez de cuestiones propias de los frutos de la investigación biotecnológica. De esta manera se habla de los recursos naturales y de la diversidad biológica de la Región, o de la

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base de profesionales que tiene la Región para desarrollar investigación de alto nivel. En general, el boom por la biotecnología en la Región, ya terminando el primer decenio de este siglo, se fue apaciguando. Y eso se observa en las percepciones de los actores de la Región que trabajan en la gestión de esta actividad, especialmente en actores de organismos intermediarios o de interrelación, los cuales tienen una visión más amplia de la actividad Biotecnológica y sus diversos organismos en la Región del Bío-Bío. En la percepción en torno a la proyección de la actividad biotecnológica en la región uno de los factores que más se valora es el modelo que ha logrado generar la actividad biotecnológica y que ha dado resultados en términos de grandes proyectos como los Consorcios y en términos de Espacios de Investigación. Este es un modelo que se intentará ampliar hacia todo el espectro de actividades científico tecnológicas. Esto de acuerdo a planteamientos de actores de los organismos intermediarios o de interrelación, como las agencias o corporaciones, que se han preocupado por generar los vínculos y que ven ahora la temática biotecnológica

como

un

elemento

más

del

complejo

científico-

tecnológico en formación.

80


4.2. Segunda parte: La Investigación Biotecnológica de la Región del Bío-Bío como sujeto de los

nuevos

modos

de

gestión

Tecnocientíficos:

Tendencias

e

Incongruencias. La Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío se nos muestra, a través de sus actores, como una actividad que está en las primeras etapas de un proceso en formación. Un proceso que se ha iniciado a partir del año 2000 en torno a las Estrategias de Desarrollo del Gobierno Regional y, mediante el cual, se comenzarían a vincular, de manera creciente, diversos organismos, ya sean, del sector Privado Empresarial, de la Educación Superior y del sector Público. Este proceso se originó con grandes expectativas orientadas principalmente por elementos que tienen relación con la actividad económica-productiva de la Región. Para caracterizar de mejor forma este proceso, utilizaremos el concepto de espacios regionales de conocimiento en formación, el cual es acuñado por la autora mexicana Rosalba Casas (2001), especialmente refiriéndose a la situación de algunas regiones de México en donde, en torno a la actividad científico- tecnológica, se estarían conformando los primeros atisbos de sistemas

de innovación regionales a partir de redes de

conocimiento que vincularían a empresas, universidades y organismos públicos. De la misma manera, al observar las percepciones de actores ligados a la Investigación Biotecnológica en la Región, nos da la impresión que existe una tendencia para gestionar esta actividad, que se nos presenta muy cercana al modelo planteado por Etzkowitz y Leydesdorf para la gestión de la ciencia y la tecnología. Este modelo denominado como Triple Hélice

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plantea una nueva relación dinámica entre las Universidades como productoras de conocimiento, el Estado, como oferente de los marcos reguladores, y las Empresas, como facilitadoras de los nuevos negocios. Estos tres agentes generarían, de manera colaborativa, un proceso ascendente de crecimiento económico basado en la innovación tecnológica. También nos parece clarificador enunciar que estos modelos de gestión de la ciencia y la tecnología en la Región del Bío-Bío, que se presentan en torno a la Investigación Biotecnológica, dependen de la generación de relaciones entre diversos organismos. En este sentido, el concepto de vínculo planteado por Norma Gutiérrez (2004), se torna muy relevante, ya que es la manera que tendrían los organismos de adaptarse a los cambios y transformaciones propios de este proceso. La necesidad de vínculos entre organismos empresariales, universitarios y estatales da paso a la formación de nuevos organismos. Estos nuevos organismos tendrían como objetivo la vinculación de estos tres agentes, lo se relaciona directamente con el concepto de Judith Sutz de Instituciones de Interrelación, caracterizadas como parques tecnológicos, incubadoras de empresas, agencias u organismos no gubernamentales que se ocuparían de generar los vínculos entre las empresas, las universidades y centros de investigación y los organismos del Estado. En este sentido, estos organismos tendrían un papel de centralidad para la gestión de la Investigación biotecnológica y de la Ciencia y Tecnología en la Región. En consecuencia, podríamos nombrar a organismos del sector público como la Agencia de Innovación y Desarrollo Regional, del sector privado a la Corporación Industrial de Desarrollo Regional del Bío-Bío y del sector Universitario a EMPREUDEC.

82


Este proceso de vinculación de organismos en torno a la Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío es percibida por sus actores con una marcada orientación de mercado. En este sentido aparecen las nociones de rentabilidad, competitividad, mejoras en los procesos de producción y creación de nuevos productos. Estos elementos son propios de una concepción que se aleja de las clásicas formas de comprensión de la producción del conocimiento científico, en donde se entiende que este no estaría condicionado por elementos políticos, económicos o culturales. Esta comprensión, ligada a autores clásicos de las Ciencias Sociales como Marx, Durkheim o Weber, afirma que la “objetividad” de la ciencia sí se encuentra garantizada y justificada. La concepción en torno al conocimiento científico que se puede observar a partir de las valoraciones de actores ligados a la Investigación Biotecnológica en la región del Bíobío se acerca de buena manera a lo que autores como Gibbons llaman “Modo Dos de producción del conocimiento”. En el Modo Dos, el conocimiento se genera en contextos más amplios, ya sea a nivel disciplinario (transdisciplinario), a nivel económico y a nivel social. De esta manera “el conocimiento se produce siempre bajo un aspecto de negociación continua y no será producido a menos y hasta que se incluyan los intereses de los diversos actores” (Gibbons, 1997: 15). La manera en que se percibe la Investigación Biotecnológica por parte de actores ligados a las Universidades, específicamente investigadores del área en la Región del Bío-Bío, nos habla del empleo de una serie de disciplinas ligadas a la ciencia. La búsqueda de beneficios económicos en

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las mejoras productivas, así como la noción de competitividad, son elementos que influyen en la realización de investigación biotecnológica. En este sentido los denominados Consorcios serían un claro ejemplo de esta orientación de la nueva producción de conocimiento. Así también la relevancia de las Patentes de Propiedad Intelectual en torno a la investigación biotecnológica en la región, son otro claro ejemplo de esta orientación propia del Modo Dos de Producción de Conocimiento, ya que cuando los resultados de las investigaciones tienen mucho potencial económico lo primero en realizarse es el proceso de patentes, en donde lo que se busca es asegurar que los conocimientos o innovaciones generadas no sean utilizados para beneficio económico de otros. De esta manera la nueva forma de producción de conocimiento no resulta ser en beneficio del propio conocimiento de manera acumulativa, sino más bien actúa como propiedad privada a resguardar. En este sentido, la concepción en torno a la ciencia, que nos daba a entender a ésta como una comunidad, o la misma idea de comunalismo de la Institución científica planteada por Robert Merton (1977), se aleja de la situación en la que se encuentra la Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío. Y por el contrario, prevalecería entre los actores universitarios ligados a la biotecnología la imagen en la que los investigadores

compiten

por

adjudicarse

proyectos

y

realizar

investigaciones, y en donde los resultados serán más tarde patentados. De esta manera queda la impresión de que las patentes de propiedad Intelectual son el objetivo final de los proyectos de Investigación en torno a la Biotecnología en la Región del Bío-Bío.

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Sin embargo, lo anteriormente planteado se completa de buena manera con lo que hemos denominado como las Incongruencias en torno al estado de la Investigación Biotecnológica en la región del Bíobío. La primera de las incongruencias a destacar tiene relación con un problema que aparece a partir de los percepciones de los actores entrevistados que están ligados a la Investigación biotecnológica de la Región del Bío-Bío. Esta incongruencia se podría caracterizar en torno a las nociones de competitividad y cooperación. elementos

que,

en

general,

Entre ambas nociones existen algunos apuntan

a

una

distinción

hecha

especialmente por los organismos intermediarios o de interrelación. Para estos organismos la manera ideal en que debería gestionarse la investigación biotecnológica podría caracterizarse con las nociones de cooperación en el medio interno regional, y la noción de competitividad asociada hacia al medio externo internacional. En las percepciones de los actores del sector público queda de manera implícita la idea de que existen dos formas de competitividad. La llamada competitividad “hacia afuera” se presenta por los actores del sector público, específicamente ligados a los organismos de Interrelación anteriormente planteados, como un ideal en el que la orientación de la investigación biotecnológica debe ayudar a posicionar a los sectores productivos de la región a nivel internacional. La otra forma de competitividad se daría en el medio interno, ya sea regional o nacional. Esta competitividad interna es valorada por los actores de los organismos de interrelación de forma negativa, ya que perjudicaría el buen desempeño del modelo de gestión científico-tecnológica regional basado en la cooperación, en la asociatividad.

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La incongruencia se evidencia en algunos casos en que este ideal de cooperación interna, planteado principalmente por actores de organismos de Interrelación, se rompe al prevalecer la noción de competitividad interna por sobre la competitividad externa. Por ejemplo por los actores ligados a las Universidades, los que se muestran con cierto recelo en torno a otras casas de estudios de la región especialmente por motivos que tienen relación con los mayores avances de algunas universidades en materia científico tecnológica en desmedro de las demás. En estos casos los organismos de Interrelación pasan a transformarse en mediadores y de esta manera intentar fortalecer los vínculos de cooperación entre los organismos universitarios. Otra de las llamadas incongruencias tiene relación con los financiamientos en torno a la investigación biotecnológica, en esta materia se plantea por parte de actores de organismos públicos y académicos la falta de inversión del sector privado y que la actividad biotecnológica en virtud de sus altos costos, debería estar acompañada por un mayor esfuerzo privado. Sin embargo, precisamente los actores del sector privado nos plantean que si bien los esfuerzos de financiamiento por parte del Estado han sido considerables, falta un esfuerzo público mayor para impulsar la actividad. En este sentido, los actores del sector privado constantemente plantean la necesidad de captar recursos del Estado, como una cierta lógica implícita de aprovechamiento de las oportunidades en materia científico-tecnológica. Una tercera incongruencia es la que tiene relación con la temática de las normativas o regulaciones en torno a la Biotecnología, ya que por un lado existe bastante claridad y acceso a información respecto a las normativas relacionadas con la generación de patentes de propiedad intelectual, lo

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que facilita los procesos de innovación y capitalización de los resultados o hallazgos investigativos. Sin embargo, en materia de regulaciones o normativas

de

bioseguridad,

existe

cierto

desconocimiento

y

un

reconocido retraso en virtud de los avances que se han hecho tanto a nivel regional, como nacional. Para finalizar quisiéramos plantear nuestra consideración en torno a la manera de referirse a la actividad Biotecnológica. La biotecnología como ciencia y tecnología se puede englobar, para fines investigativos, en términos de una Tecnociencia. Ya que de esta manera se realiza una ampliación de su significado que engloba características que van más allá de las actividades netamente científicas o tecnológicas y que incorporan cuestiones económicas, políticas, culturales y sociales. El concepto de tecnociencia utilizado por autores como Bruno Latour (1992), nos plantea la complejidad de distinguir en la actualidad la actividad científica separada de la actividad tecnológica, así como de las lógicas de mercado que se observarían en la institucionalización de la tecnociencia. En este sentido, la Investigación biotecnológica en la Región del Bío-Bío, tendría algunas características que nos hablan de la conformación de lo que podríamos denominar como un complejo institucional tecnocientífico, especialmente en lo que hace relación con la multiplicación de vínculos entre organismos, la creación de organismos de interrelación para la generación de estos vínculos, la noción de competitividad como enfoque de los esfuerzos en materia científicotecnológica, y la necesidad de generación de Patentes de Propiedad Intelectual, que nos hablan de una concepción de conocimiento distanciada de la vieja comunidad científica. Así también el concepto de Tecnociencia

nos ayudaría a realizar acercamientos en dirección a la

87


compleja asimilaci贸n de los riesgos de la Biotecnolog铆a por parte de los actores ligados a esta actividad.

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5. Conclusiones. A través de este estudio exploratorio en torno a la Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío logramos acercarnos a una serie de temas y problemáticas planteadas por actores ligados a esta actividad. Este acercamiento nos ayuda a comprender la dimensión tecnocientífica de la Región del Bío-Bío, en donde la Investigación Biotecnológica ha jugado un rol importante. Hemos logrado acercarnos a comprender el contexto en el cual se ha desarrollado la actividad biotecnológica en la Región del Bío-Bío, contexto que se caracteriza por un proceso de formación de espacios regionales de conocimiento potenciados principalmente por organismos públicos a partir del año 2000. Y también cómo la vinculación de organismos empresariales, universitarios y Estatales ha estado en el eje de los esfuerzos tanto públicos como privados, a partir de la creación de nuevos actores para estos fines, a los cuales denominamos organismos intermediarios o de Interrelación. En esta investigación además se ha logrado conocer la orientación de la Investigación biotecnológica y cómo está impregnada principalmente con cuestiones propias de las lógicas de mercado como la competitividad y la rentabilidad de los principales sectores productivos de la región. En este sentido, aparecen las percepciones de los entrevistados en torno a las fortalezas y debilidades de la actividad Biotecnológica en la Región, así como sus expectativas y proyecciones caracterizadas principalmente con la ampliación del modelo de gestión tecnocientífica utilizado. A partir de estas consideraciones se han tocado temáticas de relevancia para la Investigación Biotecnológica como es el de la importancia de las

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Patentes de Propiedad Intelectual y la bioseguridad en virtud de los posibles riesgos asociados a la biotecnología. La Investigación Biotecnológica en la Región aparece principalmente como aplicación de un modelo de cómo hacer conocimiento en la sociedad que es característico de la llamada sociedad postindustrial. Sin embargo, este modelo se plantea en la Región del Bío-Bío o quizás a nivel país, con ciertas incongruencias propias de la actividad tecnocientífica a partir de los planteamientos de los actores ligados a la biotecnología en la Región. Estas incongruencias nos ayudarían a caracterizar los principales problemáticas de la actividad biotecnológica en la Región y que tienen relación principalmente con las concepciones en torno a la polaridad entre competitividad y cooperación presente en los planteamientos de manera constante, así como las problemáticas en torno al desequilibrio entre los aportes en términos de financiamiento entre el sector público y el privado. Sin embargo, cabe señalar que estos datos no pueden ser objeto de generalizaciones en torno a la biotecnología y su actividad en la región del Bíobío. Consideraremos este estudio sólo como un acercamiento a esta actividad regional a partir de la percepción de actores ligados a la Investigación Biotecnológica, y en consecuencia planteamos la necesidad de generar nuevos esfuerzos investigativos en estas materias. Sólo como ejemplo podemos plantear la necesidad de ampliar los estudios en torno a la producción de conocimiento en la región del Bíobío especialmente en términos tecnocientíficos, en donde temáticas como las Patentes de Propiedad Intelectual y su influencia en cómo se concibe el conocimiento en la región, podrían ser objeto de mayores esfuerzos

90


investigativos. Así también, estudios en torno a la biotecnología ya en su etapa de aplicación productiva y las repercusiones que tendría en términos de transformaciones productivas y condiciones laborales, entre otros fenómenos por conocer.

91


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7. Anexo. 7.1. Pauta de Entrevistas.  Saludo y planteamiento general de los alcances de la investigación de la cual forma parte esta entrevista. 1. Orígenes de la actividad investigativa Biotecnológica en la Región del Bío-Bío: a) ¿Desde cuándo se desarrolla Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío? 2. Principales Organismos vinculados a la Investigación biotecnológica en la Región del Bío-Bío: a) ¿Cuáles son los principales organismos que desarrollan Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío? b) ¿Cuáles son los principales organismos que se vinculan al desarrollo de la Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío? 3. Líneas

de

investigación

de

los

organismos

vinculados

a

la

Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío: a) ¿Cuáles son las líneas de investigación prioritarias en torno a la Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío? b) ¿Hacia qué área o sector productivo se orientan principalmente las líneas de Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío?

98


4. Normativas y políticas públicas de fomento o desarrollo en torno a la Investigación Biotecnológica: a) ¿Existen normativas legales o regulaciones que enmarquen a la biotecnología, ya sea a nivel regional, nacional o internacional? b) ¿Existen políticas públicas de fomento o desarrollo en torno a la Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío? c) ¿Existe algún plan de desarrollo de la biotecnología o en el cual se incorpore el tema de la biotecnología Región del Bío-Bío? 5. Proyectos, hallazgos científicos o innovaciones recientes en materia de Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío: a) ¿Cuáles

han sido los

principales

proyectos

de Investigación

Biotecnológica realizados en la Región del Bío-Bío? b) ¿Cómo se crean los proyectos de Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío? c) ¿Cuáles han sido los principales hallazgos científicos o innovaciones en materia de Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío? 6. Financiamiento de la Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío: a) ¿Cómo se gestionan los financiamientos de los proyectos de Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío? b) ¿De

dónde

provienen

principalmente

los

recursos

para

el

financiamiento de los proyectos de Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío? 99


7. Fortalezas, debilidades y

aporte y proyección de la Investigación

Biotecnológica en la Región del Bío-Bío: a) ¿Cuál es su percepción de las fortalezas y debilidades de la Investigación Biotecnológica en la Región del Bío-Bío? b) ¿Cuál es su percepción en torno al aporte que ha generado o podría generar la biotecnología a la Región del Bío-Bío?

100

Tesis Sociología  

Memoria para optar al Título de Sociólogo. Universidad de Concepción. Chile.

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