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habrá oposición, lo cierto es que las votaciones previas que se realizaron como prueba para confirmar el nivel de aprobación mostraron que este tratado cuenta con los votos necesarios.

En el paquete del TLC irá incorporada la renovación de las preferencias de Atpdea hasta el momento en que entre en vigencia el acuerdo. Esta aprobación tendrá carácter retroactivo, lo que permitirá un alivio a las finanzas de los exportadores colombianos, quienes desde febrero de este año se han visto obligados a asumir el costo de los aranceles en sus ventas a Estados Unidos. Colombia, a hacer la tarea

El TLC con Estados Unidos plantea amplias ventajas para nuestro país. De acuerdo con los modelos de Planeación Nacional, con la entrada en vigencia del tratado aumentará el PIB en por lo menos un punto porcentual, se crearán aproximadamente 250.000 empleos durante los próximos cuatro años y se generará un crecimiento adicional de 6 puntos en las exportaciones, que ya crecen a tasas superiores a 20%. Carlos Eduardo Botero, presidente de Inexmoda, explica que la aprobación del TLC permitirá la consolidación de un proceso en el que el sector textilconfección –considerado un neto ganador– ha hecho una apuesta muy ambiciosa desde hace décadas. “Nos permitirá generar alianzas y negocios con mayores oportunidades. En términos de comercio, podremos vender nuevos productos, pues hasta el momento el Atpdea solo aplica a confecciones de tejido plano y de punto, mientras el TLC amplía mucho más el grupo de productos con beneficios”, sostiene.

El presidente de Acolfa, Camilo Llinás, cree que un mercado tan grande como Estados Unidos siempre tiene nichos con oportunidades interesantes para los fabricantes de autopartes. “Queremos competir en ese mercado y por eso estamos trabajando con Proexport para investigar y llegar a mercados con alto potencial”, asegura.?Para Colombia, sin embargo, el problema central sigue siendo el bajo ritmo de aumento en su competitividad. “Desde 2006 no se ha hecho nada para mejorar la competitividad. Durante la negociación se habló

constantemente de una agenda interna que no se volvió a mencionar una vez el tema se firmó. Fue pura demagogia para que el proceso avanzara”, dice el senador Jorge Robledo, crítico acérrimo de este tipo de acuerdos. El senador Robledo cree, además, que el TLC no logrará mucho porque, en su opinión, lo único que va a hacer es volver permanentes las preferencias del Atpdea, “y en los últimos 15 años en que estuvieron vigentes no se exportó nada adicional”. A eso, él le agrega la influencia negativa de la revaluación. José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, dice que su sector –que se considera perdedor en el TLC–, ha hecho inversiones para mejorar, como los US$500 millones que les ha costado la certificación “libre de aftosa”. Sin embargo, el Gobierno no le ha seguido el ritmo y no ha logrado que Estados Unidos acepte dicha certificación. “Es como estar con el smoking listo, pero sin posibilidad de entrar a la fiesta”, afirma. Para Rafael Mejía, de la SAC, las preocupaciones de competitividad están por el lado de la infraestructura, pues se cumplen cinco años de anuncios y los proyectos no arrancan. Un sondeo realizado por varios gremios muestra que 44% de los empresarios considera que las vías primarias están en mal estado, así como 90% de las vías terciarias, que es desde donde salen los productos agrícolas. A eso se suman trabas en los puertos, pues no se tienen los cuartos refrigerados suficientes para la exportación de perecederos. El más reciente ranking de competitividad del Foro Económico Mundial muestra que la falta de infraestructura es uno de los principales frenos del país. En el escalafón general, Colombia completó tres años en el puesto 68 entre más de 130 países, pero en el tema específico de infraestructura está en el lugar 85 y, por la calidad de sus puertos, se desplaza a la vergonzante posición 109.

Más allá de esto, según el Foro Económico, la principal desventaja competitiva de Colombia está en el tema institucional y, particularmente, en lo que tiene que ver con el costo que siguen imponiendo la corrupción, la violencia y el terrorismo sobre los negocios. Un caso donde se mezclan las fallas institucionales con la falta de competitividad sectorial es el de Agro Ingreso Seguro, un programa originalmente creado para ayudar al sector agrícola a enfrentar el TLC, pero que quedó desvirtuado por el escándalo. Rafael Mejía

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