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La cultura de Cristo

La palabra cultura puede ser dicha en muchos sentidos. Pero el sentido del que quiero hablar aquí es el conjunto de la forma de pensar y vivir de un pueblo en el sentido más general del término, cultura como la forma de ser de un pueblo. Tu cultura no está en lo que tú predeterminadamente hablas o haces para aparentar delante de algunas personas, tu cultura está en tus hábitos de pensamiento y acción, lo que constantemente piensas y el cómo lo piensas, lo que constantemente haces y el cómo lo haces, es tu cultura. El mandato de la santidad hacia aquellos que siguen a Cristo como discípulos es una cuestión sabida por todo buen lector de las escrituras. El apóstol Pedro en el primer capítulo de la primera de sus epístolas, nos redarguye a que como hijos obedientes no nos amoldemos a la manera de vivir que teníamos cuando estábamos en ignorancia, sino que más bien, así como aquel que nos llamó es santo, seamos Santos en toda nuestra manera de vivir. (Paráfrasis de 1ra de Pedro 1: 14-16). El llamado de Dios al que viene a Cristo no es nada menos que la transformación de toda su manera de vivir, una transformación de su cultura como producto inevitable del nuevo nacimiento de su espíritu y la regeneración de su alma. Teniendo en mente la primera definición de cultura que planteaba al principio, quiero decir lo siguiente. El cristianismo es una cultura. Más adelante en la misma carta de Pedro, se nos llama nación santa. Cuando allí dice nación, la palabra griega es etnos, que no quiere decir nación a no ser por una traducción forzada, su raíz es etso, que quiere decir, ser usado, ser acostumbrado, la idea es, algo que acostumbras o habitualmente haces o usas. Etnos quiere decir “gente que tiene los mismos hábitos”, en otras palabras, una cultura. Pedro les estaba enseñando a los discípulos del primer siglo que ellos eran una cultura santa. Hay una palabra en el griego que denota cultura, educación y entrenamiento, es traducida generalmente en nuestras biblias por disciplina, esta palabra es Paideia. Entre los helenistas


y estudiosos de la materia es sabido que no hay un término en español o en los idiomas de esta era para referir el mismo objeto que la palabra paideia. Sin embargo hay un concepto que muy bien puede reunir los tres sentidos principales de paideia (cultura, educación y entrenamiento), tal concepto es “transmisión cultural”. La cultura se transmite de manera inevitable, si vas y vives por un periodo relativamente largo de tiempo en medio de una cultura radicalmente distinta a la tuya, sin necesidad de una imposición violenta, acabarás absorbiendo algunos rasgos de dicha cultura. La cultura es transmisión, la cultura es educadora. Por otra parte un entrenamiento es un método de producción de hábitos, entrenamiento es lo que haces cuando se quiere cambiar bruscamente los hábitos de alguien. Un soldado es entrenado primero que nada para volverse un soldado , lo que conlleva que el piense, sienta y actúe como soldado, aún que de desee como soldado, en resumen, que tenga una cultura militar. La escritura habla de constante, en particular en el libro de proverbios en el antiguo testamento, y en hebreos en el nuevo testamento, de la disciplina del Señor. La palabra usada en el caso de hebreos es paideuo, que es el verbo relativo al sustantivo paideia , de la cual veníamos hablando. Dios te disciplina para educarte según su manera de ser, para que pienses, sientas, vivas, hables, y actúes como él, la disciplina del Señor es la transmisión de su cultura, discipular a alguien es introducirle es literalmente introducirle en una nueva cultura. Por el discipulado de Jesús para los suyos no era tomar notas en un cuaderno, sino seguirle y vivir la vida a la manera de Jesús, esto es transmisión cultural pura. Por eso Jesús usa en la gran comisión la palabra discipular en lugar de evangelizar junto con etnos que como aprendimos no quiere decir precisamente naciones sino que más bien culturas. Una traducción alternativa de mateo 28: 19, sería id y enseñad a las culturas a vivir como se vive en el Reino de los cielos, el evangelismo es el primer y quizá indispensable paso, el discipulado, la transmisión de la cultura del Reino de Dios, y esa es la tarea que se nos ha encomendado. El evangelismo es anunciar, el discipulado, enseñar a vivir como Jesús. En el contexto bíblico, cada hijo de Dios, habita en Cristo, no en un sentido figurado, sino que literalmente, toda vez que el hecho de que algo sea “en el espíritu”, no le quita fuerza ni literalidad, por ejemplo, todo cristiano bíblico concordará en Cristo no llegó balando y cubierto de lana blanca a las orillas del Jordán, sin embargo él era literalmente lo que Juan


el Bautista dijo que era, el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, y luego Juan el apóstol ve a un cordero a la diestra del trono de Dios que no era otro que Jesucristo. Todo aquel que ha nacido de nuevo, de acuerdo a la escritura, está en Cristo, como decíamos, habita en él. Cristiano, como la gran mayoría sabrá quiere decir, “cristo pequeño”, aludiendo aquellos que siguen a Cristo como discípulos. Sin embargo, queremos plantear una interpretación gentilicia de este término, cristiano es aquel que habita en Cristo y tiene la cultura de Cristo. El cristianismo rebasa los límites de una religión, posee tal vez una como parte de sí, como podría serlo la religión pura y sin mácula de la que habla Santiago, visitar a los huérfanos y viudas en sus tribulaciones y guardarse sin mancha del mundo ( Santiago 1:27), pero el cristianismo en su más plena expresión es una cultura, la cultura de Cristo. Un cristiano, un ciudadano del Reino de los cielos y miembro de la familia de Dios,

tiene una forma de

hablar, una forma de resolver conflictos interpersonales, una forma de administrar el dinero, una forma de ver y curar la enfermedad, una manera de educar a los niños, etc., en resumen, una forma de vivir, totalmente distinta a la del resto de ciudadanos no cristianos de la comunidad en la que vive, porque él tiene otra cultura, está en el mundo, pero no es del mundo. Cristianismo quiere decir, la doctrina de Cristo, y esa doctrina la que rebasa los muros de una religión y llena como un río de agua de vida una ciudad, sanando cada persona y cada sistema con la cultura del Reino de Dios. Si tomas una biblia y lees mateo capítulos 5, 6 y 7, encontrarás la descripción y el mandato de vivir, no una religión, sino que una cultura, la cultura del Reino de Dios, te invito a leer este pasaje de la escritura que quizá has leído antes, pero que esta vez oigas a Jesús enseñándote a vivir como él vive, a caminar su camino pisando en sus pisadas. Hernán Antonio Donoso Carrasco

La cultura de Cristo  

“Tu cultura no está en lo que tú predeterminadamente hablas o haces para aparentar delante de algunas personas, tu cultura está en tus hábit...