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Hernán Castellanos Ciclos culturales percibidos y replicados Tomando como base la microestructura social de la sierra, podemos encontrar patrones de comportamiento que son vividos por toda la comunidad y que la misma replica a lo largo de la historia. Si tomamos como ejemplo a los individuos que protagonizan la sierra, podemos encontrar que cada uno de ellos se encuentra en el lugar que está, porque ha vivido un proceso específico de vida, ha tenido unas experiencias particulares que distinguen su vida de las demás vidas que puedan existir en la misma comunidad. Cada individuo percibe el mundo como lo ha aprendido a ver y lo replica en su propia cotidianidad. Es claro que ninguno de los personajes principales de la sierra quiere estar allí, o al menos estar de la forma en que está. Los tres dicen que no les gusta el conflicto, que no les gusta tener que vivir pendientes de sus espaldas para que no los maten ( a excepción de Cielo quien es mujer y tiene menos riesgo de morir), que quieren trabajar para asegurarle un futuro a sus familias lejos de la violencia y de las difíciles situaciones por las que les ha tocado pasar. Claro está que los tres han crecido en este contexto, los tres han tenido problemas de violencia tanto en sus casas como en su barrio, la lucha entre los grupos paramilitares es la realidad de toda la comunidad que allí reside. Por más interés que tengan los tres de salir de allí, hay una cuestión cultural que los mantiene atados a su forma de vivir, los tres tienen posibilidades de salir del barrio de hacer un mejor futuro aunque no sea en la sierra, pero ninguno de ellos ve la manera de ejecutar dicha acción, para ellos es muy difícil dejar atrás todo lo que la sierra les ha dado, es como si la percepción del mundo se limitara a la microestructura que aquí llamamos La Sierra. Podemos ver entonces algo que no sólo estos tres personajes tienen, sino que de alguna manera todos reflejamos en nuestro cotidiano vivir, muchas personas con las que he hablado viven cosas que no les satisfacen, quieren cambiar aspectos de su vida, pero sienten que viven dentro de un laberinto que los atrapa y no les deja ver una salida, muchos de ellos piensan que si no ven una salida es porque seguramente no existe alguna. Para mi, esto es una muestra de que todos nosotros (porque a mi también me pasa) nos encontramos inmersos dentro de unos ciclos de vida, que vivimos una y otra vez (cíclicamente) y que no pararemos de repetir a menos que lo decidamos conscientemente. Las mujeres que son victimas de la violencia, por parte de sus cónyuges, son mujeres que por lo general vivieron su infancia dentro de un hogar violento, sus padres fueron seres violentos a los que ellas temían y que se encargaron de destruir gran parte de su autoestima, lo lógico sería que una mujer que fue víctima de la violencia buscara un hombre que fuese amoroso con ella, y que no solucione las discrepancias conyugales por medio de la violencia física ni verbal, sino a través de un diálogo más racional, pero muchas de estas mujeres buscan protección con un hombre y casi coincidencialmente este resulta ser un hombre violento que las maltrata como fueron maltratadas sus madres. Estas mujeres son víctimas de sí mismas, pues aunque no son conscientes de ello,


ellas están replicando los ciclos por los que atravesaron en una temprana etapa de su vida. Me surge entonces la pregunta, ¿es posible que una persona que ha nacido en las condiciones que expone la película salir de su condición y dejar la violencia y la pobreza atrás para construir un nuevo modo de vida? La cuestión es la siguiente, los estructuralistas tenían razón cuando planteaban que una persona es el resultado de su contexto inmediato, aquel que ha nacido en una familia o entorno con determinadas características es mucho más susceptible de repetir dicha conducta que alguien que ha nacido en condiciones diferentes. Si un individuo nace en una familia de fumadores, es más probable que el sea fumador que alguien que nace en una familia de no fumadores, obviamente esto no es una ley, la decisión de una persona de fumar o no hacerlo, depende de múltiples factores en los que está la condición social y el valor simbólico que él como individuo le otorga al hecho de fumar. Un par de gemelos que nacieron en el mismo hogar tienen infinitas posibilidades de convertirse en dos personas diametralmente diferentes aunque su contexto haya sido muy similar. No es necesario estar en una familia de fumadores o de alcohólicos para comenzar a fumar o beber, pero si uno crece en un contexto determinado, psicológicamente puede generar una réplica de las conductas de las que ha estado rodeado durante su etapa de crecimiento. Este caso se ve claramente en La Sierra, donde pareciera que los hombres de la comunidad están determinados a ser unos bandidos armados. No todos escogen ese camino, no a todos les gusta ni todos lo aprueban, pero muchos se ven inmersos en ese mundo antes de poder tomar la decisión de si quieren estar allí o no. La estructura de La Sierra en ese momento (2003) es clara, la violencia es el pan de cada día, todos viven asustados, a la defensiva, la estructura ya es sólida, si quieres tener respeto en la sierra debes portar un cañón, si quieres que te valoren debes tener una moto, si quieres que te veneren debes tener un buen rango, es una estructura social que está determinada y que para lograr una transformación social se requiere de una modificación de los patrones de comportamiento. Esto tiene muchas trabas, una de ellas es que la violencia se ve perpetuada por las condiciones de pobreza y que por lo tanto, los habitantes del sector se han adaptado tanto a dicho contexto que les resulta difícil proyectar un barrio diferente y mucho más, ejecutar acción para la transformación del barrio. Aunque los estructuralistas hayan acertado en este punto, como alguna vez me lo recordó mi papá “el único libre albedrio que tenemos los seres humanos es poder escoger de quién nos rodeamos”, no hay que cerrarnos en este punto y decir que si las condiciones no cambian la comunidad nunca va a cambiar, el paradigma accionista tiene sus resultados, ¿no se llevó a cabo acaso la revolución egipcia por voces individuales que se juntaron para gritar y exigir otro destino para Egipto?. Pues esto también es posible en escalas menores, no tiene que existir una revolución en las calles para yo intentar cambiar mi actitud en la forma en que enfrento al mundo. La violencia, que es un factor muy influyente en la sierra, es algo que tiene un origen nacional, pero que tiene una solución local. Si se pretende eliminar la violencia, que los grupos


insurgentes dejen las armas, pero en los núcleos sociales se sigue viviendo agresión intrafamiliar, la violencia no habrá dado un solo paso atrás. Es pretencioso pensar que somos un país violento a causa de los violentos, pues ya vemos como nos comportamos los unos con los otros. Basta con tomar un transmilenio para ver cómo la gente se codea, se queja, se empuja, se abalanzan los unos sobre los otros pensando que el único que importa acá soy yo. La violencia es un factor que hemos generado culturalmente, y lo hemos aceptado de tal manera que lo hacemos ver como algo incorregible, insuperable. Personalmente nunca he creído en las soluciones que son netamente sociológicas, no creo que si nos volvemos comunistas (por poner un ejemplo) las cosas van a cambiar y viviremos en una utopía de compartir igualitariamente todo, eso es una falacia, pues cambiar la estructura, cambiar el sistema de un estado capitalista a uno comunista, no va a eliminar intrínsecamente las ansias de poder de los dirigentes, el sistema no va a eliminar la corrupción porque esta no es una falla del sistema, sino una falta en los individuos que asumen que su bienestar se encuentra por encima del bienestar colectivo. Bien es cierto que las condiciones sociológicas otorgan un contexto que favorece ciertas maneras de comprender el mundo y asumirlo, no hay que ser Einstein para saber que a la guerrilla no la vamos a acabar por las armas, es cierto que podemos acabar con algunos órganos como las FARC o el ELN, pero las condiciones de pobreza y desigualdad, de olvido estatal, que originaron dichos grupos insurgentes siguen estando presentes, así que aún si acabáramos con todos los cerebros de estos grupos, surgirían otros grupos con ideologías diferentes o similares que abogan por un apoyo del estado para las comunidades pobres y marginadas. Aquí se puede ver cómo los ciclos s replican una y otra vez, la muy colombiana ley del talión, la adicción a querer recibirlo todo de todos y no darle nada a nadie. Volviendo con nuestros protagonistas, gracias a la estructura que han vivido, pueden ver solamente esta estructura, el hecho de conocer el mundo desde la microestructura de la sierra, los hace pensar que Colombia y el mundo entero son violentos, que donde quiera que vallan se encontrarán un enemigo, pero la realidad es que el mundo es muy grande y está lleno de infinitas posibilidades que se pueden concretar, desde cambiar el contexto de la sierra, que aunque no es imposible es muy MUY difícil, hasta salir de la sierra e incluso del país. Les ocurre a ellos y nos ocurre a nosotros, nos vemos atrapados por una situación que consideramos irremediable, pero si la vemos en retrospectiva cuando dicha situación ya pasó, pensamos que era un dilema muy tonto. La realidad en la sierra es muy difícil, las condiciones anteriormente mencionadas han creado un pequeño universo en el que todos creen que las cosas están como están y así estarán siempre. El título de este ensayo hace referencia a eso, los ciclos culturales que se repiten casi interminablemente por las condiciones sociales que determinan ciertas condiciones psicológicas, el hecho de pensar que uno no puede irse de la ciudad no es porque realmente sea así, sino porque las condiciones sociales han creado una condición psicológica limitante que no permiten que el mundo se desarrolle en otro ciclo sino en el que se está presenciando. Un ejemplo puede ser el hijo mayor de Edison, quien en la película tiene alrededor de tres


años y ya dice que cuando crezca va a matar a los que mataron a su padre, el niño es un ejemplo viviente de un ciclo que se repite a menos de que se decida parar conscientemente, el niño está inmerso en el contexto de la violencia, y lo vuelve un paradigma, “en mi vida tengo que obtener venganza para sentirme tranquilo con respecto a la muerte de mi papá”. El niño ha sido condicionado por el factor social de la violencia, que le impide ver que la violencia es un ciclo que no va a terminar si no se toma una iniciativa individual, lo que puede determinar que si el niño decide seguir el camino de las armas y la violencia, seguramente estará pisando las huellas de su padre y morirá eventualmente en una calle de su barrio. Aclaro esto de los ciclos, todos vivimos dentro de cierto ciclo, mi ciclo es muy diferente al de una persona como Edison, pero ambos estamos dentro de un ciclo que replicamos una y otra vez, en el de él la violencia es imperativa, en el mío el paradigma está ligado a otros factores como mi sentido del equilibrio y la trascendencia. Ni el mío es pero ni el de Edison es mejor, simplemente ambos fuimos condicionados por nuestras experiencias a lo largo de nuestras vidas. Una persona que vive dentro de un ciclo de adicción por las drogas, o adicción al estrés, puede cambiarlo, puede pasar a vivir otra realidad, e introducirse a sí mismo dentro de un ciclo en el que ya no es necesario vivir dentro de la adicción. Para responder a la pregunta de este ensayo, si es posible que una persona que ha nacido en un contexto que determina ciertas actitudes, pueda cambiarlo, es totalmente posible, salir de la sierra para vivir en los llanos orientales en unas condiciones más favorables, eso es posible, pero se necesita de un componente psicológico que ellos no tienen por las limitantes que han aprendido en su vida. Si alguien quiere cambiar su vida, debe primero tomar la decisión de cambiarla, pero para tomar la decisión debe saber primero que es posible tomar una acción o muchas acciones que permitan que el ciclo de su vida tome un rumbo diferente. Si es posible salir de un ciclo que no replique lo que se vivió en la infancia, esto es explicado en la teoría de cuerdas de la física cuántica, la cual explica que todos nosotros vivimos dentro de este universo aparente, pero que éste no es estático sino que está en contacto con universos diferentes en los que entramos y salimos sin darnos cuenta de ello. La posibilidad y variedad de universos es infinita, hay universos en los que Edison sigue vivo y es ingeniero civil, hay universos en los que yo estudié medicina en vez de comunicación. El punto es ser consciente de que podemos cambiar de universos pues no existe un solo universo sino que existe una red de multiversos en los que podemos entrar y salir a nuestro antojo así no sepamos que lo podemos hacer. Hay algo que imposibilita la capacidad humana de la superación y trascendencia, y son los factores materiales. En el mundo actual los bienes materiales están perdiendo valor, pues gracias al exceso de bienes materiales producidos por el capital, muchos se han desilusionado de saber que lo material aunque es sólido, está vacío, hay algo más allá de lo material que nos puede llenar más que lo que podríamos lograr con un lingote de oro. Pero las condiciones sociales no permiten que muchas personas se puedan enfocar en lo inmaterial, pues aun no han satisfecho las necesidades materiales más básicas. Como puede pensar un Edison o un Jesús en la


trascendencia espiritual, si no es seguro que pueden llegar a su casa con algo de comida, como van a pensar el inmenso 50% de la población mundial en algo más allá de este mundo si viven con menos de 1 dólar al día. Es pretensioso pensar que el mundo va a cambiar si las condiciones sociales no cambian, pero también es utópico pensar que las condiciones van a cambiar. Si hay algo cierto es lo que dice el posestructuralismo, cuando asegura que las soluciones puntuales no son soluciones, ni que la solución puede ser simple si el problema es complejo. La soluciones del mundo humano no pueden provenir de otro lugar que de los humanos en sí mismos, no puedo pretender acabar la violencia si yo mismo en mis actitudes soy un violento, no puedo esperar que la gente me deje pasar primero en el transmilenio si yo me le adelanto y empujo a todos, porque todos van a replicar la misma actitud. La mejor forma de cambiar la sociedad es cambiar cada quién lo que tiene que cambiar. Si yo quiero cambiar la realidad del país debo primero cambiar mi realidad subjetiva, pues ese concepto que llamamos sociedad sólo existe porque existe la subjetividad, la sociedad está compuesta de 7,000,000,000,000 de subjetividades, y el mayor aporte que puedo hacer para cambiar la sociedad es cambiar mi subjetividad, ser un ejemplo. Todo lo demás es adicional


Ciclos culturales percibidos y replicados