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BOLETIN Nº 5/ MARZO 2011

C.E.I.P. HERMANOS MACHADO - SEVILLA

CENTRO DE RECUROS EDUCATIVOS Y DE APRENDIZAJE

2011 AÑO INTERNACIONAL DE LOS BOSQUES El Año Internacional de los Bosques pretende llamar la atención de todos los ciudadanos del mundo durante 2011. Su objetivo es aumentar los esfuerzos de recuperación y conservación de las masas arbóreas mundiales y recordar que son parte esencial del desarrollo sostenible del planeta, gracias a los beneficios económicos, socioculturales y ambientales que proporcionan. Se promoverán iniciativas para aumentar la ordenación sostenible, la conservación y el desarrollo de todo tipo de bosques, incluidos los árboles fuera de ellos. Además, se intercambiarán conocimientos sobre estrategias que han frenado la deforestación y la degradación forestal. Con esta edición, será ya la segunda que los bosques son protagonistas de un Año Internacional: en 1985 la FAO pidió a sus Estados Miembros que tomaran conciencia de la necesidad de proteger esta parte esencial de la naturaleza. Por qué hay que proteger los bosques Según estimaciones de la FAO, cada año desaparecen una superficie equivalente a la cuarta parte de la península Ibérica `por causas, todas ellas provocadas por los seres humanos. En España, la mitad de la superficie forestal está desarbolada y la actividad humana amenaza la calidad biológica de los bosques que perviven. Así lo señala el informe "Los bosques que nos quedan. Propuestas para su restauración", elaborado por expertos de la organización conservacionista WWF y de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). La deforestación causa hasta un 20% de las emisiones mundiales de CO2 Los bosques son mucho más que madera. Más de 1.600 millones de personas en los países más pobres del mundo sobreviven en ellos. Además, son el hogar del 80% de la biodiversidad mundial de plantas y animales y, por ello, su destrucción pone en peligro la supervivencia de muchas especies. Los recursos forestales juegan también un papel clave en el cambio climático. Los árboles son uno de los principales sumideros de carbono, al absorber el dióxido de carbono (CO2). Por ello, la deforestación causa hasta un 20% de las emisiones mundiales de CO2, una cifra similar a la generada por el sector del transporte, según datos del Banco Mundial. Qué pueden hacer los consumidores Los consumidores pueden contribuir a recuperar la masa boscosa del planeta de diversas maneras. En España, iniciativas como las de la Fundación Más Árboles, Apadrina un árbol, Acciónatura, Ecologistas en acción o Arba instan a los ciudadanos a que contribuyan a la reforestación del planeta. Otra opción es ayudar a las asociaciones ecologistas o que trabajan con árboles, aprender más sobre ellos y apreciar su importancia, o denunciar posibles casos de talas indiscriminadas o cualquier otro problema que les afecte. Los consumidores también pueden presionar a las instituciones para que emprendan medidas que defiendan los bosques, como la creación de espacios protegidos y corredores entre estas áreas, el apoyo a prácticas eficientes y una gestión forestal sostenible o la repoblación con especies autóctonas de las zonas deforestadas. Pueden asumir hábitos de consumo, es posible consumir productos con etiquetas ecológicas (en el caso de la madera, el sello FSC) o realizar actividades de ecoturismo CONSULTAR:

http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/naturaleza/2010/11/24/197304.php


Medio Pan y un Libro Nos parece interesante que ahora, coincidiendo con el Día de Andalucía, reflexionemos sobre una de las realidades de nuestras tierras. Por ello reproducimos aquí la locución que Federico García Lorca dirigía a su pueblo (FuenteVaqueros) con motivo de la inauguración de su biblioteca. Creemos que el contenido de la misma continua siendo en estos momento muy vigente, porque quizás ahora no tengamos medio pan pero seguro, muy seguro que tenemos medio libro; ya sea comprado, prestado o regalado, pero medio libro.

C

Ua ndo alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ”Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre”, piensa, y no goza ya del espectáculo, sino a través de una leve melancolía. Esta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida, es bondad y es serenidad y es pasión. Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente de toda la provincia de Granada. No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviere desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría un pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. ( ¿.?). Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social. Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento, porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene hambre de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿donde están esos libros? ¡Libros! ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: “amor, “amor”, y que debían pedir los pueblos como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinitas; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía:”¡Enviadme libros, libros muchos libros para que mi almo no muera!”. Tenía frio y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o fría, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida. Ya he dicho del gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: “cultura”. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.

Consultar: http://www.escribirte.com.ar/textos/681/federico-garcia- lorca- medio-pan- y-unlibro-al- pueblo-de-fuente-vaqueros-%28granada%29-septiembre-de-1931.htm


BOLETÍN Nº5