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AÑO XLVII – MARZO 2010 – Nº 162

Federación de La Inmaculada Monjas Dominicas TorrentTorrent-Valencia (ESPAÑA)


Índice

Página Dios la llamó y ella respondió Defunción M. Inmaculada Franco Homilía en el funeral de M. Inmaculada Crónica desde Santo Domingo-Zaragoza Carta del Maestro de la Orden Condolencias recibidas Agenda federal Nuestras hermanas de Chile nos informan del terremoto Mensajes del Santo Padre y del Cardenal Errázuriz Jornada de la Familia Dominicana - Paterna Toma de hábito – Paterna Consagradas para siempre- Concepción (Argentina) Nuestros difuntos

Edita: Federación de la Inmaculada Concepción Apartado 20 46900 – TORRENT (Valencia) ESPAÑA IMPRIME: Federación de la Inmaculada Concepción Depósito Legal, V.733/1989 Marzo, 2010 E-mail: secrefeinma@infonegocio.com Tel. 96-158 96 15

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Dios la llamó y ella respondió con prontitud Hacía sólo un día que había conversado con ella en su celda del convento de Santo Domingo de Zaragoza, ¡la encontré tan bien!, ¡tan ilusionada en la nueva fundación de la que era priora! Antes de despedirnos me dijo, «Madrecita, “esto” nos lo va a arreglar la Virgen», se refería a proyectos y asuntos tratados en el consejo federal reciente. Pocas horas habían transcurrido desde esta conversación cuando “escuchó de nuevo la llamada del Señor”, esta vez la definitiva, para marchar con Él, el AMOR de su vida. ¿Cómo expresar en unas palabras, que me salen pobres, el cariño, la cercanía de la Madre Inmaculada…? Hasta el fin entregó su vida por la Federación. Los días 5 y 6 de febrero tuvimos consejo federal, el 7, en la Eucaristía de ese día que fue domingo, recibió la Unción de enfermos y casi toda la comunidad de la Inmaculada también. Fue muy hermoso, muy sencillo, muy hondo, después viajó desde Torrent a Zaragoza, el 8 la operaban de un pulmón. No puso ningún inconveniente a este viaje, al revés. ¡Cómo le agradecí que viniera! De nuevo se descubre que los planes de Dios no son los nuestros, ella era un referente, un apoyo, para la Comunidad de Santo Domingo, para la Federación; para mí, necesaria aquí. Pero, sin duda, Madre Inmaculada nos es más útil desde Él. Extraño misterio que no terminamos de entender, pero que encuentra sentido en la fe y en la total aceptación de la voluntad de Dios, que hace pronunciar de nuevo ¡hágase, que sea lo que Tú quieres, Señor! Madre Inmaculada, te sabemos presente entre nosotros, en tus monjas, que somos todas. Han llegado muchísimos correos, cartas, llamadas telefónicas, sintiendo que te hayas ido, y acompañándonos en nuestro dolor y en la esperanza de la resurrección. Dicen unos que tu vida ha sido importante para ellos/as, como hermana, como priora, como federal, a todos ha sorprendido la rapidez de tu partida. En nuestra vida quedas como testigo del Eterno Amor de Dios. ¡Te queremos! Y decimos aquellas palabras de San Agustín:

«…aquellos que nos han dejado no están ausentes, sino invisibles. Tienen sus ojos llenos de gloria, fijos en los nuestros, llenos de lágrimas»

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Torrent, 26 de febrero de 2010 C-2 «Yo tengo sobre vosotros designios de paz y no de aflicción, daros un porvenir y una esperanza…» (Jer. 29, 11.12)

Queridas Hermanas: Con el corazón lleno de dolor y a la vez colmado de esperanza, me acerco a vosotras para comunicaros algo inesperado. El Señor ha fijado una vez más su mirada amorosa sobre nuestra Federación y se ha llevado consigo a nuestra querida M. Inmaculada Franco, Primera Consejera y anterior Priora Federal, perteneciente a la Comunidad de Santo Domingo de Guzmán en Zaragoza, de la que era actualmente la Priora. En esta mañana del día 26 de febrero, alrededor del mediodía, encontrándose ya en el monasterio, y dentro de un proceso postoperatorio satisfactorio, ha fallecido repentinamente. En este momento tenía 76 años de edad, y 54 años consagrada al Señor por la profesión religiosa. Además de otros muchos servicios en bien de la Federación tanto en España como en Latinoamérica, ha sido la 3ª Priora Federal, ejerciendo el cargo durante dos sexenios seguidos, 1994-2006. Oremos por ella, por la Federación y su comunidad, pues todas nos vemos afectadas por la pérdida de esta hermana tan querida y necesaria. Los caminos de Dios no son nuestros caminos, pero conocemos su Amor y su Sabiduría. Por eso decimos, como cada día, «Hágase tu Voluntad». Un abrazo fraterno. Sor Mª Teresa de Jesús Gil, op. Priora federal

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Funeral de

Sor Mª Inmaculada Homilía P. Antonio García, op Asistente de la Federación

Sor Mª Inmaculada se nos ha adelantado a celebrar la Fiesta de Pascua. Como me decía ella, hace apenas unos días, estoy en las manos del Señor. Ahora ya está gozando de lo que vivió: Su deseo de Dios. Y uno de los mejores textos evangélicos que podemos leer en la celebración de la Eucaristía por una hermana que ya ha terminado sus días entre nosotros es la narración sobria e impresionante, de la muerte de Jesús. No hay nada que pueda iluminarnos mejor sobre el sentido cristiano de la muerte, ni nada que nos pueda consolar tanto —y no hemos de avergonzarnos del consuelo de la fe—, como el relato de los últimos momentos de la vida de Jesús. Porque todo lo que podemos decir, en cristiano, acerca de la muerte, lo hemos de referir a la muerte de Cristo, y todo lo que debemos hacer para vivirla como cristianos es imitar la muerte de Jesús, no en sus detalles extremos sino en su actitud profunda. Ante la muerte de Cristo, que nos sitúa en nuestra realidad y en nuestra verdad, no cabe otra actitud que el silencio y la gratitud. Silencio, porque nunca llegaremos a comprender o a poder expresar el insondable misterio de amor y de humillación que representó para Cristo el acto de morir. Si morir es trágico y humillante para nosotros, ¿cómo debió serlo para el que era la Vida misma? Por esto, la palabra más expresiva de Cristo es paradójicamente su silencio en la cruz: La suprema expresión del Amor ofrecido a la humanidad. Y con el silencio, la gratitud, porque a partir de la muerte de Cristo nuestra muerte adquiere un sentido nuevo, insospechado. La muerte ya no es la muerte, es el paso a la vida. Lo mismo ante la muerte de Sor Mª Inmaculada, nuestra actitud debe hacer referencia a la de Jesús: Silencio y gratitud. Silencio para no llorar solamente, sino para orar por ella y a ella. Ella, la semilla que ha muerto, dará mucho fruto, yo creo que ya lo está dando. Como dijo N.P. Sto. Domingo: Os seré más útil desde el cielo. Y gratitud por su vida, por todo el bien que ha hecho como monja dominica contemplativa. Recordemos las palabras de San Pablo a los Romanos: «Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muerto, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él».

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Una hermana nuestra ha muerto. Pascal, escribió que Cristo, en sus fieles, está en la agonía de Getsemaní hasta el fin de los tiempos. Todos sabemos lo largo que es Getsemaní para cada uno de nosotros. Sólo el Señor, que escruta los corazones, sabe la purificación que supone para cada uno la muerte. Solamente el Señor sabe el Getsemaní que pasó Sor Mª Inmaculada, por muchos y diversos motivos: el pasar varias veces por diversas operaciones, desvelos por la Federación. Todavía recuerdo nuestras conversaciones, siendo ella M. Federal y yo Provincial, cómo me consultaba, buscando siempre el bien de cada hermana y de cada Monasterio, su entrega total y sincera a las hermanas, valentía a la hora de tomar la decisión, junto con su Comunidad de Alcañiz, de separarse para apoyar a los dos Monasterios de Zaragoza. Hay otro texto evangélico que siempre me impresiona en estas circunstancias y es el siguiente: «Sabiendo Jesús que se acercaba la hora de pasar de este mundo al Padre, amó a los suyos hasta el fin». Esta frase resume la visión de Jesús —y la de todo cristiano— ante la muerte. Para Jesús morir es «pasar de este mundo al Padre”, “es caer en unas manos que nos quieren». Pero aún me impresiona más la otra idea: Jesús, sabiendo que se acercaba la hora de morir, amó a los suyos hasta el fin. También Sor Mª Inmaculada, «amó a todas sus hermanas, a la Federación, hasta el fin», como me consta a través de las conversaciones con ella. Como Santo Domingo, que era amado por todos porque él amaba a todos. Aunque no es el momento de hacer panegíricos, sí que me gustaría trazar un breve perfil de nuestra hermana: Una mujer profundamente humana, sencilla, sin hacer alarde de nada, eso sí, con una mirada de fe en Dios, del que había hecho el centro de su vida. Su voluntad estaba en Dios. Esta es la clave del pensamiento cristiano ante la muerte. Hermanos, todos sabemos que hemos de pasar de este mundo al Padre. ¿Qué hacemos: asustarnos, escondernos para esperar la muerte? Todo lo contrario, ante esta certeza, Jesús nos dio ejemplo y nos sigue invitando: amemos a todos hasta el extremo, querámonos aquí hasta el fin. Confiemos a las manos del Padre a nuestros seres queridos, a nuestra hermana Sor Mª Inmaculada, y pidamos para todos nosotros que el Señor nos ilumine con la luz de la fe y renovémosla hoy con las palabras del soldado romano ante la muerte de Cristo: «Realmente, este hombre era hijo de Dios». En efecto, nuestro futuro definitivo es amar hasta el fin y la Vida. Nos quedamos con el recuerdo de estas palabras del soldado romano: Sor Mª Inmaculada, ahora ya eres realmente hija de Dios.

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ELLA ¡VIVE! «He corrido bien mi carrera, he llegado hasta la meta, he mantenido la fe…» 2 Tm. 4,7

¡Sólo Dios! ¡Vivo enamorada!

Así fueron los últimos años de nuestra Madre Priora, Madre Inmaculada. Ha sido la siembra fecunda del grano que, caído en la tierra, fructifica y da VIDA. ¡Todo un RETO para nuestra joven comunidad del Monasterio de Sto. Domingo de Guzmán de Zaragoza que ahora nos vemos obligadas a tomar una antorcha tan viva cuando nuestras manos son todavía demasiado débiles por nuestra corta andadura comunitaria. Habrá, entre tantas monjas de la Federación que la trataron de cerca, quien hable elocuentemente de M. Inmaculada. Ella no querría eso de nuestra parte, de su comunidad. En el tiempo que hemos caminado juntas, siempre supo ser y trabajaba porque así fuera, discreta, sencilla. Quería poder desaparecer. Era el 25 de julio del año 2008 cuando nacía nuestra comunidad, y el 4 de octubre de ese mismo año, cuando el P. Maestro, Fray Carlos Azpiroz Costa la nombraba primera Priora de la misma. Mujer y monja madura, fiel siempre a lo que ella entendía fuera la voluntad de Dios; curtida en los trabajos de servicio a tantas comunidades y a toda la Federación, sabía lo que Dios quería en el nacimiento de nuestra comunidad y trabajaba con entusiasmo porque lo entendiéramos todas: hacer comunidad con un solo corazón y una sola alma. ¡Sólo Dios! Esa era la meta que ella ansiaba alcanzar y que nos hacía desear a nosotras. Para ello nada mejor que la vivencia del alma dominicana que, viviendo envuelta en la presencia de Dios , no habla sino de Él o con Él. Y de ese modo alcanzar la plenitud del Amor. ¡Estoy enamorada! Era esa una respuesta frecuente en ella, animándonos así a no regatear nada a ese amor que nos ama sin medida. Y como consecuencia lógica de ello el amor en la comunidad. Delicada y tierna con las hermanas mayores y más limitadas; cercana siempre a las que no siéndolo tanto, en determinados momentos nos sentábamos a su lado para compartir nuestras inquietudes. Este fue su trabajo, su desvelo, “hacer comunidad”. Era tarea delicada y no porque hubiera especiales dificultades, sino porque se trataba de ayudar a nacer algo nuevo, procedente de diferentes vivencias aunque con un mismo ideal. En este empeño han pasado estos casi dos años de vida comunitaria.

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El Señor que, sólo desde la fe sabemos que todo lo hace bien, nos la ha dejado el tiempo necesario para grabar en nuestras vidas esa ansia de trabajar por la unidad, por llegar a ser un solo corazón y una sola alma por el amor. Esperemos que este surco, en el que ella ha sabido enterrarse dejando su semilla, sea tan profundo y nuestros corazones una tierra tan agradecida, que la cosecha sea abundante en gracias para nuestra comunidad, para la Federación y para la Iglesia. ¡Enamorada…! Y el Esposo apareció como ladrón. ¡Nunca mejor dicho! La habíamos operado, lo sabíais todos. La recuperación estaba siendo especialmente buena; el pronóstico era esperanzador y sin temor alguno. Todo era cuestión de sufrir un poco — había mucho por lo que ofrecer, decía ella misma— y de tiempo… ¡TIEMPO! Justamente es el tiempo lo que los hombres no podemos controlar. El 26 de febrero, después de negociar con ella y M. Subpriora de todos los asuntos de la comunidad; después de que el médico que había venido a atender a una ancianita, bromeara con ella, después de cinco minutos no más, una llamada urgente hizo acudir a su lado a las dos enfermeras y a M. Subpriora para acompañarla en sus últimos y angustiosos momentos. Una embolia pulmonar estaba ahogando su vida. ¡Aire, aire!, pedía. Sabemos que nos pudo sentir a su lado y damos gracias a Dios de que en estos momentos así fuera para ella. Susurrándole el nombre de Jesús y de nuestra Madre Inmaculada, a la que ella recurría siempre, se nos fue con el Esposo esta ALMA ENAMORADA. Eran las 11,30 del 26 de febrero de 2010. ¡Ella VIVE! Nosotras todavía estamos desoladas. Pero tenemos una cosa clara, mejor dicho dos cosas: 1. Que andamos los caminos del Señor, puesto que su Cruz nos acompaña fuertemente. 2. Que tenemos la senda marcada. El Señor ha creído que dos años son suficientes para ello.

Pedid mucho por nosotras para que no echemos en saco roto la gracia recibida y sigamos con alegría y esperanza este camino que Dios mismo nos ha trazado.

Vuestras hermanas de la Comunidad de Santo Domingo de Guzmán -Zaragoza-

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Carta de Fray Carlos Azpiroz, Maestro de la Orden

Muy querida Sor Mª Teresa, He sabido anoche, apenas llegado a Madrid (Alcobendas) para la visita canónica al Vicariato de España de la Provincia del Rosario... la noticia de la "Pascua" de nuestra querida Sor Inmaculada. Conocí a Sor Inmaculada en 1979, el día de su santa patrona (patrona de la Federación), en Argentina, en el monasterio de San Justo (yo era un "suspirante" a fraile y llegué al monasterio para conocer la comunidad y para que me tomaran las medidas para el hábito, según la costumbre de entonces). Durante esos años ella era la Priora. Siempre le dije —con un orgullo inocultable de mi parte— que ella fue la primera monja contemplativa dominica que he conocido. Años más tarde, pude tratar con ella con mayor asiduidad siendo Procurador en Santa Sabina y a partir de 2001 ciertamente. Podría decir que, desde entonces, he podido conocerla más profundamente y conocer sus talentos, numerosos talentos, serenidad y sabiduría. He podido comprobar, como seguramente tú lo has podido constatar, su generosidad en la tarea como Federal, sin ahorrarse energías en momentos plenos de nuevos desafíos (y sin reparar en su cansancio que a veces amenazaba con detenerla). Es la heredad que has recogido como Priora Federal y por ello también has sabido asumir esos retos con generosidad y sin alarmismos evitando la tentación de la "auto conmiseración"... lamerse las propias heridas, dando vueltas alrededor de las propias cuitas... (tentación tan fuerte en la vida religiosa en tiempos de "intemperie" y aparentemente poco claros). Doy gracias a Dios porque —como Domingo— Sor Inmaculada nos será más útil desde el cielo. Al mismo tiempo, vale la pena recordar aquello de Santo Tomás... Si bien la visión beatífica es el fin último y totalizante de nuestra vida itinerante, entre los gozos accidentales de la gloria se halla el re-encuentro con los amigos. La presencia de los amigos (toda amistad se nutre en la Amistad de Jesús, que nos ha llamado sus amigos) ha sido y sigue siendo la más invendible riqueza, pues la presencia de los amigos nos reconforta y anima. En el surco de la herida, que hoy nos duele y desconcierta, ya ha sido sembrada la alegría del encuentro definitivo... Esta certeza nos acompaña, nos ayuda e impulsa. Entre las miserias propias del tiempo la presencia de los amigos nos perfecciona. Esa presencia ha sido fecunda y como tal, en Dios, dará sus frutos porque hablamos de una realidad que no muere.

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Te acompaño en este momento, junto a la comunidad de Santo Domingo de Zaragoza y todas las hermanas de esa querida Federación. Encomendaré a Sor Inmaculada al Señor en la Misa conventual de esta mañana (en Alcobendas), la Virgen Inmaculada, su patrona la reciba junto a Jesús donde ya no hay lágrimas, ni tristeza, ni dolor, porque lo de antes, pasó. Sigamos caminando hacia el encuentro definitivo, anhelando abrazar al Amigo y a todos aquellos y aquellas que el Señor nos ha regalado para animarnos, darnos coraje... Que ellos nos reciban un día en la Casa del Padre. Sor María Inmaculada, descansa en paz y ayúdanos desde el misterio de la comunión de los Santos, verdaderos amigos del Señor. Gracias, Sor Mª Teresa, por escribirme y prolongar en mi corazón tus sentimientos y los de las hermanas de la Federación. Dios te bendiga. Yo también te bendigo. Tu hermano en Santo Domingo fray Carlos op. ________________________________

Fray Brian Pierce, op Hola, Sor Mª Teresa, Me parece increíble esta noticia. La M. Inmaculada se veía tan bien cuando la vi el año pasado -una de las "jóvenes"- de la nueva comunidad. Favor de comunicar a las hermanas nuestro grande pésame y al mismo tiempo un inmenso agradecimiento por todo lo que ella hizo por las monjas de España y del Mundo. Tuve el gran privilegio de conocerla bien en mis años como traductor en la Comisión Internacional, cuando fr. Manuel Merten era Promotor. Un abrazo fraterno en este momento de dolor y de agradecimiento por una vida ejemplar.

Fray Esteban Pérez Delgado, op Querida M. Teresa: La muerte de sor Inmaculada Franco me ha dejado un poco perplejo, pensando en lo que su desaparición “visible” de entre nosotros significaba para la Federación, para todas vosotras, Dios tiene sus planes, que a veces son difíciles de adivinar. Pero no podemos perder nuestros ánimos y la esperanza que tenemos en ÉL, que no nos abandona nunca, a pesar de todo. Sor Inmaculada será una intercesora más por la Federación y sus proyectos de renovación religiosa y dominicana. Me siento ahora más cercano a ti y a todas vosotras más que nunca, y mi oración y súplica al Señor no os faltará nunca. Tu hermano en Ntro. P. Sto. Domingo

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Sor María Inmaculada Franco Martínez: Mujer de fe http://blogs.periodistadigital.com/sintoniacordial.php/2010/03/04/p265854 04.03.10 | 22:36. Archivado en Vida religiosa, Necrología, testimonio Sor Lucía Caram, op

El viernes 26 de febrero nos sorprendió la inesperada marcha a la casa del Padre de nuestra Hermana Sor María Inmaculada Franco Martínez op. La noticia causaría su impacto, desconcierto y tristeza, razón por la que la Priora Federal, Sor María Teresa Gil op, nos la notificó a todas las Comunidades de la Federación de la Inmaculada, con una carta encabezada por un texto del profeta Jeremías en el que se nos invita a la paz y a la confianza «Yo tengo sobre vosotros designios de paz y no de aflicción, daros un porvenir y una esperanza…» (Jer. 29, 11.12) Y a continuación nos comunicaba la triste noticia “con el corazón lleno de dolor y a la vez colmado de esperanza”, diciéndonos que el Señor se había llevado consigo a nuestra querida Madre Inmaculada Franco, Primera Consejera de la Federación, ex Priora Federal y actual Priora de la Comunidad de Santo Domingo de Guzmán en Zaragoza, de la que fue fundadora y su primera Priora. Sor María Inmaculada tenía 76 años y era el alma de la nueva Comunidad de Santo Domingo de Guzmán de Zaragoza, fruto de la fusión de tres monasterios. Hacía unas semanas había sido intervenida quirúrgicamente, y el postoperatorio era satisfactorio. Todas estábamos contentas porque los médicos habían manifestado que no era necesario realizarle ningún tratamiento. Pero el día 26, de forma repentina se nos adelantó para celebrar su Pascua: La Pascua de Jesús en la casa del Padre. Era valenciana y llevaba 54 años consagrada por la Profesión como monja contemplativa en la Orden de Predicadores. Había ingresado en el Monasterio de Alcañiz, Teruel. Realizó diversos servicios en la Federación animando comunidades de España y de Argentina, hasta que en el año 1994 fue elegida para el servicio de Priora Federal, siendo reelegida para un segundo sexenio hasta el año 2006.

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No le tocaron años fáciles, pero siempre intentó, dentro de las dificultades del momento, mantener la serenidad, y sobre todo buscar en todo la voluntad de Dios. Animaba a las monjas a ello, y lo hacía insistiendo en dos aspectos fundamentales: Uno, la confianza en el amor incondicional del Señor, de Jesús, de quién decía, sobre todo cuando las cosas no iban bien, o cuando no se entendían sus designios: “¡Qué majo es!”. El otro aspecto era su amor a María, la Madre de Jesús, a quién confió la Federación, y a cuya protección se encomendaba: La Virgen Inmaculada fue, para Sor María Inmaculada, una compañera de camino, un pilar de fortaleza ante la adversidad y una luz que la acompañó en la travesía de su vida consagrada. Su vida estuvo marcada por una profunda confianza en el Señor, y por un gran espíritu de fe. Cada vez que tenía alguna preocupación, se la veía madrugar y pasar horas silenciosas ante el Sagrario, intentando discernir y dejar en manos del Dios de la vida todas sus preocupaciones. Oraba y pedía que orasen por los otros. Tenía una gran capacidad de acogida a las hermanas y a cuantos acudían a ella, sacerdotes, religiosos, seglares, y todos sabían que en ella encontrarían una confidente, un testigo silencioso de cuanto se le encomendaba y, si era necesario, una palabra oportuna, y siempre la cercanía de su oración. Supo abrirse con serenidad a los cambios que la vida contemplativa presentaba, y desde una actitud pacificadora y confiada, daba pasos para acompañar a las hermanas, especialmente a las mayores y a aquellas que pasaban por situaciones delicadas, con la certeza de que Dios tiene para cada uno sus planes y que cada uno ha de responder en fidelidad a la conciencia y según Dios se lo dé a entender. Me consta que muchas hermanas encontraron en ella un apoyo incondicional, cuando no todos entendían diferentes situaciones, y que ella insistía siempre que lo importante siempre era la persona. En el momento de tomar decisiones difíciles, fue la primera en ponerse a disposición de sus superiores para que dispusieran de ella y la enviaran allá donde fuera necesaria, y cuando era enviada, asumía la tarea encomendada con alegría y decisión, con la certeza de que estaba haciendo lo que Dios quería de ella. En la homilía de su funeral el Padre Antonio García op, actual Asistente de la Federación dijo que: “Ante la muerte de Sor Mª Inmaculada, nuestra actitud debe hacer referencia a la de Jesús: Silencio y gratitud. Silencio para no llorar solamente, sino para orar por ella y a ella. Ella, la semilla que ha muerto, dará mucho fruto, yo creo que ya lo está dando. Como dijo Ntro. P. Sto. Domingo: Os seré más útil desde el cielo. Y gratitud por su vida, por todo el bien que ha hecho, como monja dominica contemplativa. Recordemos las palabras de San Pablo a los Romanos:

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«Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él». El Padre Antonio dijo que Sor María Inmaculada era “Una mujer profundamente humana, sencilla, sin hacer alarde de nada, eso sí con una mirada de fe en Dios, del que había hecho el centro de su vida. Su voluntad estaba en Dios.” Descanse en Paz quien durante su vida buscó el rostro de Dios, le descubrió presente en los hermanos y vivo en el corazón de la oración contemplativa, oración que purificaba su corazón y su mirada para ver todo a través del prisma de la fe y de la caridad.

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Falleció Sor Inmaculada Franco Martínez, dominica en Zaragoza Escrito por Ecclesia Digital viernes, 05 de marzo de 2010 Fue de 1994 a 2006 priora federal de las Dominicas en Aragón El 26 de febrero, de modo inesperado, falleció la religiosa dominica Sor Inmaculada Franco Martínez, de 76 años, 54 años de ellos de vida consagrada. Era la priora del convento dominicano de Santo Domingo de Guzmán en Zaragoza. De origen aragonés, ingresó en la Orden Dominicana en Alcañiz. Sirvió en España y en Argentina. Fue priora federal de su Orden de 1994 a 2006 y actualmente regía un convento, fruto de la fusión de otros tres. (ECCLESIA DIGITAL) ______________________________ Queridos hermanos y hermanas: Lamento informarles que en la mañana de hoy, ha fallecido en el Monasterio de Sto. Domingo, Zaragoza, España, nuestra hermana Sor María Inmaculada Franco OP, conocida por muchos de nosotros, ya que fue Priora de la comunidad de San Justo entre los años 1979 y 1985, y más tarde Priora Federal de la Federación de la Inmaculada, durante dos períodos, hasta el año 2006. Roguemos al Señor que la reciba en su Reino, le conceda el lugar del consuelo, de la luz y de la paz y la recompensa merecida a los servidores fieles. Asimismo, ruego a todas las comunidades de la Provincia que celebren una Misa por su eterno descanso. Fraternalmente en Nuestro Padre Domingo, Fr. Pablo José Condrac OP Secretario de Provincia

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AGENDA FEDERAL

ACTIVIDADES DE LA PRIORA FEDERAL - Día 19 de enero, acompañada de Sor Pilar Mª Abós, visita la Comunidad de Carcagente (Valencia), regresando el mismo día. - Día 22 de enero, visita de nuevo la Comunidad de Carcagente. - Día 25 de enero, comienza la Visita oficial a la Cdad. de La Inmaculada-Torrent. Finaliza el día 31 de enero. - Día 1 de febrero, viaja a Zaragoza, regresando al día siguiente. - Días 5 y 6 de febrero, preside el 22º Consejo Federal, que se celebra en la Casa Federal. - Días 11 al 13 de febrero, visita las Comunidades de Santa Mª del Pilar y Calatayud (Zaragoza). - Día 15 de febrero, visita la Comunidad de Carcagente (Valencia). - Días 21 al 25 de febrero, visita de nuevo la Comunidad de Calatayud (Zaragoza). - Día 27, asiste al funeral de Sor Mª Inmaculada Franco, en Zaragoza, con el P. Asistente y Consejeras, Ecónoma Federal y Priora de La Inmaculada-Torrent.

MOVIMIENTO VOCACIONAL Postulantado El día 1 de enero comenzaron en la Comunidad de Daroca su Postulantado: Ana Faja Sánchez Colleta Mwali Kikumu Stelemaris Mbula Mwala Esther Kanini Daudi

Toma de Hábito Florencia Bancalari, el 2 de febrero, en la Comunidad de Concepción-Tucumán (Argentina)

Yelena Gallardo Gallardo, el 11 de febrero, en la Comunidad de Santiago de Chile Profesión Solemne Sor Janette de las Mercedes Ortega Aedo, el 11 de febrero, en Yerbas Buenas (Chile) Sor Mercedes Rosana Sosa, el día 27 de febrero, en la Cdad. de Concepción-Tucumán (Argentina) Sor Edith Mª Silvana Medina, el día 27 de febrero, en la Cdad. de Concepción-Tucumán (Argentina)

PRIORATOS Sor Juana Mª Alfonso Pérez de Ciriza, reelegida Priora el día 22 de enero, en su Cdad. de Manresa. Sor Elvira Palacios Larrea, es elegida Priora el día 5 de marzo, en su Cdad. de Carcagente (Valencia)

CELEBRACIONES Sor Mª Carmen Choren celebró el 11 de febrero sus Bodas de Plata de Profesión en la Comunidad de Concepción-Tucumán (Argentina)

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Desde YERBAS BUENAS (Chile) nos informan del terremoto

Os escribo en nombre de toda nuestra Cdad. y en el mío propio nada más tener Internet para que nos ayudéis a darle gracias a Dios en primer lugar y a la Virgen, porque estamos VIVAS después del pavoroso terremoto que hemos pasado el día 27 de febrero, exactamente a las 3,34 de la madrugada. Gracias también a todos vosotros que habéis orado, preocupado y sufrido no sólo con nosotras sino con todo el querido pueblo chileno. Hay muchas personas que no podrán dar gracias ya, están muertas o quizá agonizando bajo los escombros, esperando que les llegue alguien que los salve. No puedo dejar de estremecerme cuando delante de mí veo las grietas que han quedado en la pared del despacho y siento bajo mis pies ese movimiento que no para y que de vez en cuando nos vuelve a asustar con temblores de hasta 6.9 grados de fuerza. No podemos contestar la gran cantidad de cartas que hemos recibido y las interminables llamadas telefónicas cuando os ha sido posible conectar con nosotras. A todos, que Dios os lo pague y seguid orando, que el miedo sigue también agazapado en no sé qué repliegues del cuerpo, y para que Dios nos libre de nuevos males. (En este momento cruje el techo, eso indica que siguen los movimientos de la tierra). Quiero contaros en la medida que pueda, pues me estremezco al recordarlo, lo que pasó esa noche, pero no se puede explicar lo que se vive, el PAVOR que se pasa, sólo quien lo ha experimentado lo sabe. Lo intentaré. «… La tierra retembló estremecida» (Sal.77, 19). «Aunque tiemble la tierra con sus habitantes, yo he afianzado sus columnas» (Sal. 74, 4) «…La luna llena, que es nuestra fiesta» (Sal.80, 4) Eran las 3,34 de la madrugada del otoño de Chile, en plena noche, con cierto frío. Había luna llena preciosa, grande, blanca, que daba luz a la tierra, pero sólo la que ella puede dar. De repente me despertó un ruido fuerte como si hubiera un vendaval, pero la cama empezó a moverse con fuerza y me incorporé para encender la luz. No había. Es entonces cuando empecé a sentir, al levantarme, que LA TIERRA TEMBLABA CON UNA FUERZA IMPENSABLE, un clamor subía de ella, esa tierra que parece que es lo más firme que pisa el hombre, pero no. NOTABAS (porque no se veía) que te levantaba en alto, te bajaba, te llevaba de una parte a otra, como si estuvieras borracha, y un ensordecedor ruido se te metía en las sienes, sin poder parar el cuerpo de temblar por

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los movimientos sísmicos. Esto es lo que no se puede trasmitir, esos momentos interminables, llenos de pavor, no es miedo, es pavor, no se me podrán olvidar mientras viva, tanto es así, que ahora cuando tengo que retirarme a la celda me resulta casi imposible, pues vuelvo a revivirlo todo y empiezo a temblar sin poderlo evitar .Los rayos de la luna llena entraban por las rendijas que habían dejado las cortinas por los lados. Entonces comprendí que estábamos en pleno terremoto, ya podía ver un poco que las paredes de la habitación se movían de un sitio a otro a punto de desplomarse, el techo crujía con fuerza y la tierra seguía levantándose y bajando en ondulaciones .El ruido venia del fondo del planeta, indescriptible. Intenté salir de la habitación, todo se me podía desplomar encima de un momento a otro, pero no podía coger ninguna puerta ni la que da al despacho, ni la que da al pasillo, porque los vaivenes me lanzaban de una parte a la otra. Al final logré salir de la celda con esa macabra danza sin parar. No recuerdo si iba descalza o no, sólo notaba a mis pies crujir la pintura del techo que caía. En esos momentos te das cuenta de lo que supone decirle al Señor: ¡Señor, ten piedad!, ¡Ten misericordia de nosotros, sálvanos! y empezaba a rezar también el “Acordaos”, a la Virgen. Sólo Dios nos podía salvar la vida. Salí a buscar a las monjas. Yo quería estar a su lado en esos momentos, no pensaba más que en eso, estar a su lado, pero cometí una imprudencia, ya que no sabía nada de lo que hay que hacer cuando pasa esto: Quedarse en el dintel de la puerta con la espalda apoyada en uno de sus laterales, no moverse del sitio, permanecer en calma, sin correr, o quedarse al lado de la cama (no debajo) tendida en el suelo. Sólo en caso de peligro de derrumbamiento, salirse al exterior, por lo que las puertas no deben nunca de dejarse cerradas ya que en uno de esos movimientos puede desquiciarse y no poder salir. Aunque cuando es tanta la violencia, si sales al campo la tierra puede abrirse y... Pero una vez en el pasillo, el violento movimiento me empujó en dirección contraria a donde estaban las monjas y me tiró 9 metros a bandazos de delante hacia atrás y de una pared contra otra, mi cuerpo estaba como enroscado en sí mismo sin poderme coger a ningún sitio. Las que conocéis esto os explico: me llevó desde el despacho hasta el pasillo que va a la casita de huéspedes. Oraba en voz alta con todas mis fuerzas, porque yo no sentía que Dios «afianzaba las columnas de la tierra». Nunca he vivido tanta fe en Dios, ni tanto temblor al mismo tiempo en el cuerpo y en el alma. Oía ruido de cristales que se iban rompiendo Al final conseguí agarrarme a la puerta del pasillo de la casita, pero como se movía, también me soltó y me obligó a deshacer los 9 metros que había recorrido, al mismo ritmo. Una hermana, Sor Marcela, vino corriendo, me agarró fuerte y me llevó como pudo al dintel de la puerta del despacho y me dijo: “Quédese ahí quieta”. Yo quería estar con las monjas, pero insistía: “Quieta, Madre, pase lo que pase no se mueva”. Entonces me di cuenta que las monjas estaban todas también bajo el dintel de sus puertas. Había un silencio sepulcral en todas; la campana del claustro estuvo tocando sola mientras duró el terremoto. Tal vez su sonido, como tocando a muerto, realmente debió de ser la primera campana que lo anunciaba. El terremoto duró casi tres minutos, con una intensidad en la escala de Richter de 8.8 º Me dirigí a la celda de las mayores. Dos monjas fueron a cortar el gas, como pudieron, para evitar fugas, y entonces vieron qué loza se había quebrado. Sor Feli estaba acurrucada en la cama llorando y temblando. La fuerza de la tierra abría y cerraba las ventanas y el viento hacía entrar las cortinas en las habitaciones. Ella que no podía moverse, se tapó por si caía algo encima. A Sor Rosita la desplazó hasta el centro de la habitación a ella y su cama. Estaba despierta. Nos fuimos a ver en el coro qué había pasado, ya que no teníamos luz, y hacía más denso el sufrimiento. Miramos a la luna que seguía reflejando destellos de claridad, ella estaba tranquila, nosotras no. Le di gracias a Dios por tener luna llena aquella noche. Era impresionante. El Cristo, con

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los pies hacia arriba, estaba sin brazos porque quedaron colgando, sujetando con el clavo todo el cuerpo y fuera de la cruz boca abajo desplomado al lado del sagrario que estaba a punto de caerse también, fuera de su sitio; la Inmaculada fuera del pedestal al igual que Sto. Domingo, les faltaba nada para irse al suelo. Sin pensar qué podía pasar retiré el Santísimo por si acaso y lo llevé al corito. Después nos quedamos todas juntas como estábamos en el pasillo en silencio. Invité a las monjas a dar gracias a Dios porque estábamos vivas. Rezamos tres Gloria Patri. No teníamos ganas de hablar, y creo que tampoco de separarnos. La conducta de todas fue ejemplar. Con una serenidad para alabar. Tengo que decir que es una comunidad con buenas raíces, un buen plantel de gente joven, con una capacidad de entrega impresionante que sabe estar a la altura de las circunstancias y sobreponerse al dolor, abrirse a la ilusión. Estoy no sólo contenta, sino ORGULLOSA DE ELLAS. Tengo que mencionar aquí, aunque algunas no los conozcáis, que Alejandro con su hijo vinieron inmediatamente, pasado el terremoto, para preguntar cómo estábamos. Luis nuestro fiel trabajador nos llamó por teléfono enseguida, y nuestro querido Obispo también, sobre las seis para saber qué había pasado con nosotras .Llamé, como por instinto, enseguida a España sólo para decir que estábamos vivas, pues se hacía presumible que las comunicaciones se cortarían, como así sucedió. No se pudieron reanudar hasta días después. Tenéis que saber que Yerbas Buenas está en la misma línea del epicentro hacia la derecha. Este terremoto ha sido tan violento que ha desplazado el eje de la tierra, no tiene comparación en superioridad al de Haití, alcanzando 500 km. de territorio la expansión. Los principales efectos se han dejado sentir en las regiones del Bío-bío (el río más caudaloso de Chile que mide 3 km. de ancho) y la Región del Maule (otro río que da nombre a nuestro Monasterio: Inmaculada del Maule). Anoto entre comillas los datos oficiales que se han dado: «El sismo es considerado como el segundo más fuerte en la historia del país y uno de los cinco más fuertes registrados por la humanidad. Sólo es superado a nivel nacional por el cataclismo del terremoto de Valdivia de 1960, el de mayor intensidad registrado por el hombre mediante sismómetros. El sismo chileno fue 31 veces más fuerte y liberó cerca de 178 veces más energía que el devastador terremoto de Haití ocurrido el mes anterior, y la energía liberada es cercana a 100.000 bombas atómicas como la liberada en Hiroshima en 1945. El terremoto produjo una redistribución de la masa terrestre. Según científicos de la NASA, se produjo un cambio en la rotación del planeta haciendo el día más corto en 1,26 microsegundos e inclinó el eje terrestre en 2,7 milisegundos de arco (equivalente a 8 centímetros) Un fuerte tsunami impactó las costas chilenas como producto del terremoto, destruyendo varias localidades ya devastadas por el impacto telúrico. El archipiélago de Juan Fernández, pese a no sentir el sismo, fue impactado por las marejadas que arrasaron con su único poblado, San Juan Bautista. La alerta de tsunami generada para el océano Pacífico se extendió posteriormente a 53 países ubicados a lo largo de gran parte de su cuenca, llegando a Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua… etc.»

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Aquí sigo yo, el tsunami generó tres olas gigantes de más de 10 m. de altura que dañó muchas poblaciones costeras haciendo desaparecer totalmente otras., arrastrando personas, casas, etc. Os estoy escribiendo a ratos… A las seis me fui celda por celda a ver cómo estaban las monjas. Encontré de todo. Lógicamente después de lo sufrido es cuando empezó a aparecer al exterior el miedo. Pero se sobrepusieron todas. Tengo que decir en honor a la verdad que ellas que están más acostumbradas a los temblores de tierra, pues Chile es terreno sísmico, vadean mejor los temblores posteriores al terremoto que yo, que no lo había pasado nunca (Dios no quiera que pase otra vez) y se me nota más cuando empieza a moverse la tierra con fuerza. (El 5 de marzo, por la noche, hemos tenido tres movimientos sísmicos y esta madrugada entre las 6 y 9 de la mañana, 5, uno de ellos estando en la Eucaristía, de una intensidad de 6.9 º, con epicentro cerca de aquí). Nos fuimos al coro, sin luz, sin agua, sin comunicación alguna con el exterior, y sin gas, así, incomunicadas, estuvimos hasta el martes 2, no sabiendo la magnitud del desastre que había en el exterior. La Eucaristía la tuvimos como siempre a las 8, pues nuestro Capellán P. Lorenzo, estaba en la calle a causa del seísmo por la precaución de que cayera la casa y la Iglesia, que quedaron dañadas. Llevaba aún el polvo en el cabello. Podéis imaginaros cómo fue la Misa. Pero la cantamos, al igual que el resto del Oficio todos los días, sin música, hasta que nos llegó la luz. Nos organizamos para ver cómo tendríamos que afrontar la situación, la falta de agua, de luz, de gas. Dejamos el agua para beber, no nos podíamos permitir el lujo ni de lavarnos, ni limpiar la casa haciendo más polvo. Con un poquito de fuego que nos proporcionaba el hornillo de gas redondo donde hacíamos las paellas, solo la parte más pequeña, calentamos la leche, y después con papeles limpiamos los cubiertos, los platos, etc. No podíamos lavar la ropa, por lo que esa semana no nos cambiamos. El domingo vino el bueno de Luis y con un generador que pidió, sacó agua del pozo que tenemos en casa, y ¡teníamos una alegría…!. Después fuimos a recoger agua al canal y con cubos llenamos un bidón. Llenamos todos los cacharros que había. Días después nos hemos duchado con agua fría. En cuanto a la comida que teníamos en el congelador, al estar varios días sin luz, empezaron los alimentos a descongelarse, por lo que tuvimos que dar una caja de pescado que era lo primero que se descongeló a Alejandro, una familia pobre, que lo repartió con otras personas más pobres que no tenían que comer. El agua se estaba repartiendo en el pueblo: 20 litros por familia. Y cuando han empezado a abrir los supermercados, la gente va entrando uno a uno a comprar y sólo daban cuatro productos por persona. Nosotras hemos decidido no comprar comida, pues sería horrible que se la quitásemos a otros que no tienen nada en sus casas. Tuvimos que empezar a comer del pescado que había y también de la carne, aunque estemos en Cuaresma. Qué buen papel nos ha hecho, gracias a Dios. Vamos con mucho cuidado con el agua y la luz, lo indispensable, así que hemos cambiado los horarios del coro para no gastar luz y aprovechar la natural. Los primeros días estábamos en el recreo de la noche con dos velitas y sin ganas de separarnos. Juntas parece que no se tiene tanto... miedo, pero... impresiona más quedarte sola y a oscuras. Los dos días siguientes al terremoto, había un silencio sepulcral por todas partes, en la calle, hasta la naturaleza parecía que no había hecho nada, como los niños traviesos que después de una trastada se quedan quietos para que no los descubran, pero la desconfianza entre el hombre y la tierra ahí está. Compartimos comunitariamente el sufrimiento de algunas hermanas de la comunidad: Sor

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Adalila, Sor Sandra, Sor Mari y Sor Janette, que durante unos días no sabían si sus familiares estaban vivos o muertos, al final supimos que no les había pasado nada personalmente, pero sí afectado a bienes, que algunos se han quedado sin nada. No me alargo más pues sé que estaréis enterados por la prensa, seguid orando por el pueblo chileno. Me impresiona ver estas gentes con el deseo y el esfuerzo de levantarse y seguir adelante con una frase que ellos están repitiendo en la televisión, “Chile ayuda a Chile” y esta otra “Chile se la puede” Que Dios os bendiga a todos y seguid orando por todos. Vuestras hermanas de la Comunidad de la Inmaculada del Maule NOTA: Madre Federal te agradecemos de corazón tu cariño tu cercanía y tu interés por nosotras. Por favor te pido que lo mandes a las comunidades y al Padre Antonio García.

Sor María de Sales Gimeno, O.P.

Y continúa contándonos… la Comunidad de Santiago de Chile Hasta hoy viernes, día 5, hay réplicas en los lugares más cercanos al epicentro, que han sido de 7.5 grados. Destruyendo lo poco que quedaba en pie. Aunque el epicentro fue en el sur en Constitución, grado 8.8, en los lugares en que se sintió de Valparaíso hasta el sur fue de grado 8.6, incluido Santiago, lo que hace que prácticamente en todo Chile se haya sentido casi igual. Las réplicas son en los lugares más cerca del epicentro después de los tres primeros días. Hay mucha gente que no tiene que comer, porque como están cortados muchos caminos, no les llegan provisiones. El gobierno vía militares está llevando ayuda a las zonas que están incomunicadas. Les llevan agua y algunas cosas para comer. Las comunicaciones también han estado cortadas, se están comenzando a restablecer. Hemos tenido familiares de monjas desaparecidos por varios días, ya encontrados, gracias a Dios. Otros que están escapados en los cerros por las amenazas de nuevos tsunamis.

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La familia de Sor Carmen Gloria, es de Talcahuano, donde fue el tsunami. Al departamento de sus papás le entró el agua y lodo como un metro de altura, no pueden entrar porque está todo húmedo e insalubre y como sigue el peligro porque hay réplicas que son mayores a 7.0 grados de intensidad, han tenido alarma de tsunami y han debido huir a los cerros de madrugada, varias noches seguidas. Sus papás y hermana con toda su familia se arrancan a los cerros buscando protección del mar. No tienen comida, ni luz, ni agua. Su papá está enfermo de cáncer de páncreas. Ambos son ancianos, así es que hemos hecho los contactos, un vehículo particular los trajo a casa y están en nuestra casa de acogida. Llegaron anoche después de la 01 de la madrugada, después de haber salido alrededor de las 10 de la mañana. O sea, 15 horas de viaje, distancia que en tiempos normales de hace en 6 horas. Esta madrugada ha habido allí mismo una serie de réplicas de grado 7 por lo cual hemos ofrecido a su familia que venga a casa a refugiarse. Les costará mucho dejar todo lo suyo, pero la situación de aislamiento de carencias que viven es extrema, les recibiremos en la hospedería durante los próximos días. Sor Mariela, que está con un permiso por un año fuera del monasterio, la tuvimos varios días desaparecida. Pero ya hemos tenido contacto con ella. El lugar donde está es cerca del epicentro, pero no es zona costera, por lo tanto no existe el agravante de tsunami. Pero me contó que en la noche del terremoto la gente corría para protegerse, es zona de campo, iban viendo como se derrumbaban las casas. Donde ella vive se trizó en tres partes, no se sabe si podrá seguir viviendo allí. Hasta ahora viven en la calle porque el 99% de las casas que cayeron y las que están en pie, salvo muy pocas, tienen problemas estructurales, por lo cual no pueden ocuparse, pero sus dueños se resisten a destruirlas, aunque eso lo están haciendo las continuas y fuertes réplicas que, según dicen, pueden durar hasta dos meses, supongo que no en esa intensidad. El cementerio se derrumbo casi por completo y esto hace que haya un olor insoportable y altamente contaminante. Igual hay muestras de gran solidaridad entre la gente, comparten lo poco que tienen. El gobierno de la presidenta Bachellet, la Iglesia católica y seguramente otras, e Instituciones como Caritas y el Hogar de Cristo, están promoviendo ayuda para los damnificados. Hoy se hará un gran evento llamado Teletón, porque todos los canales de televisión transmiten en cadena durante un día cómo se va canalizando la ayuda en bien de los damnificados. Además ponen cantantes, testimonios, entrevistas, etc. para motivar la solidaridad. Chile, como es un país que cada cierto tiempo sufre catástrofes naturales y otras, es solidario. El Arzobispo de Santiago ha promovido orar por Chile y a las 19:00 horas se ora con el salmo 26. “El Señor es mi luz y mi salvación ¿a quién temeré?”, que tiene una connotación especial al orarlo en esta situación, unidos a nuestra Iglesia, servidora de los pobres.

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Nuestra comunidad, está bien, acompañando a nuestros hermanos que sufren. Y orando por los muchos que han muerto, por los desaparecidos. Como también por la enorme cantidad de gente que valiente y generosamente se acerca como puede, caminando entre muchos peligros, para ayudar a los otros, haciendo oído al mensaje del Padre Hurtado: "Dar hasta que duela". Por los que me han preguntado si pueden ayudarnos en algo, lo aceptamos para poder ayudar a los que se han quedado sin nada. Un saludo fraterno para todas/os, nuestra gratitud y oración. Sor María Soledad C. op y Comunidad Monasterio Santa Rosa

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Mensaje del Santo Padre al Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile Mons. Alejandro Goic Karmelic Obispo de Rancagua Presidente de la Conferencia Episcopal Chilena Santiago Hondamente apenado por la dolorosa noticia del seísmo que ha ocasionado numerosas víctimas, heridos y cuantiosos daños materiales, ofrezco sufragios por el eterno descanso de los fallecidos y elevo fervientes plegarias al Señor, para que conceda su consuelo a los afectados por tan enorme desgracia e inspire en todos sentimientos de esperanza cristiana y de solidaridad fraterna para superar la adversidad, a la vez que aliento a las comunidades eclesiales, instituciones civiles y personas de buena voluntad, para que, en estos difíciles momentos, presten eficaz ayuda, con espíritu generoso y solícita caridad. Con estos sentimientos, e invocando la protección de Nuestra Señora del Carmen, imparto de corazón la confortadora Bendición Apostólica, como signo de afecto al amado pueblo chileno. Benedictus PP. XVI

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MENSAJE DEL CARDENAL ERR˘ZURIZ A los discípulos y misioneros de Jesucristo de la Iglesia de Santiago

Queridos hermanos y hermanas en Cristo: Es cierto que nunca habíamos vivido un terremoto tan largo y tan violento, que causara muchas muertes y destrucciones, tanta preocupación y en mucha gente tanta angustia. Pero más que nuestras impresionantes experiencias en la Región Metropolitana, nos impactan las situaciones de destrucción y de muerte en regiones mucho más golpeadas que la nuestra a causa del terremoto, de sus réplicas, del devastador tsunami y de las acciones vandálicas que algunos grupos han desatado. Nos han impactado las imágenes de tantos chilenos que perdieron familiares y amigos, que regresaron a su propiedad, donde no quedaba nada de su casa, o que lograron ponerse a salvo, con enorme esfuerzo, entre el clamor de quienes morían. Un joven, mientras trataba de salvar la vida de su amigo que sangraba profusamente, recibió sus últimas palabras: “dile a mis papás que los quiero mucho”. Dios nos regaló un hermoso país, hermoso y abundante en sus riquezas naturales, como muy pocos. Estamos orgullosos de ser chilenos, y hemos optado por seguir viviendo en nuestra patria. También hermanos de otros países han optado por ser chilenos. Pero no podemos olvidarlo: vivimos en un país en el cual la tierra se mueve. Pocas veces, es cierto, pero a veces con furia. Lo mismo podemos decir de nuestro mar y de nuestros volcanes nevados. Fácilmente lo olvidamos. Por eso corremos el riesgo de seguir viviendo despreocupadamente, acampando o habitando a orillas del mar, o construyendo sin prestar atención a la estabilidad de la vivienda en situaciones extremas. En uno de los prefacios de las misas por los difuntos decimos que esta morada terrenal se deshace, y así adquirimos una morada en el cielo. Lo decimos del cuerpo humano. Pero también podemos decirlo de nuestros pueblos, de nuestras casas y de tantas cosas que queremos. En estas circunstancias palidece lo que es meramente terrenal y secundario. Nuestra valoración de la vida y de las personas emerge con fuerza en los tiempos de prueba. Después de la terrible catástrofe, le agradecemos a Dios con toda el alma porque no hemos perdido el don de la vida, y buscamos a todos los seres queridos. Si viven, poco nos importan las cosas que hemos perdido. Si han fallecido, nos llenamos de tristeza y también de esperanza. Esperamos que hayan llegado a aquella Patria hacia la cual se encaminan nuestros pasos, a la morada del cielo. En ella no habrá lágrimas ni dolor, tampoco terremotos y tsumanis. En ella viviremos compartiendo el amor y la felicidad de Dios, la amistad entre nosotros y la plenitud de la paz. Para llegar a esa Patria, Jesucristo nos indicó el camino. Nos dijo: «Vengan a poseer la morada que les está preparada desde el inicio». La condición es clara. Depende de nuestra solidaridad con las personas que más sufren: con los que padecen hambre o sed, con los que están postrados por la enfermedad, con los privados de libertad. Haciendo eco de sus palabras, el Padre Hurtado repetía: “el pobre es Cristo”. Un país como el nuestro, cuya población sufre cada cierto tiempo los embates de graves catástrofes naturales, es un país con vocación al trabajo esforzado, a la reconstrucción y a la solidaridad. Las víctimas de tales catástrofes ¡son Cristo! nos diría san Alberto Hurtado. Si bien hay víctimas cercanas en nuestra Ciudad, que esperan nuestra ayuda, tal vez a cientos de kilómetros de las personas más afectadas podemos sentir una gran impotencia

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porque no sabemos cómo ayudarlas. Gracias a Dios, el gobierno despliega todos sus medios y sus esfuerzos para aportar seguridad y para entregar lo más necesario para vivir. Lo mismo hacen las Fuerzas Armadas y de Orden, nuestras comunidades parroquiales y seguramente de otras confesiones, y tantos voluntarios. Pero no podemos contentarnos con ello. Todos debemos movilizar nuestra solidaridad. En total oposición y rechazo a las acciones vandálicas y egoístas de algunos, debemos levantarnos como un país solidario que ve a Cristo sin casa, sin ropa, sin alimentos, sin bebida y sin consuelo, y reaccionar para prestar ayuda. De nuestra parte pedimos a todos los templos de la Diócesis que nos recuerden todos los días a las 7 de la tarde, haciendo repicar sus campanas, que hay hermanos que nos necesitan, y que esperan nuestra oración y nuestra solidaridad. La organización de ayuda Caritas, a través de su Vicario en Santiago, el Padre Rodrigo Tupper, nos pedirá que redoblemos nuestros esfuerzos, entregando alimentos no perecibles, llenando las alcancías de la Cuaresma de Fraternidad, y aportando donaciones a la cuenta que él nos indicará. Con el Vicario para la Juventud invitará a los jóvenes a participar en estas acciones. De mi parte pido a tantos santiaguinos que salen a hacer camping durante las vacaciones, que recuerden a los chilenos, adultos y niños, que no tienen un techo sobre sí y sean muy generosos, donando sus carpas para ellos. Pueden dejarlas en nuestras parroquias. Cristo les dirá: «no tuve un techo donde morar y tú me lo diste, están abiertas para ti las puertas de la casa de mi Padre». Felicito a Don Francisco y a quienes colaborarán con él en la próxima Teletón, a la cual se sumará Caritas. Todos juntos, también después de la Teletón, tenemos que transformar a Chile de ser hoy una tierra de sufrimientos, a ser la tierra de la solidaridad, el amor y la esperanza. Así solidarizó la Virgen María, con ocasión de una fiesta de bodas, con los esposos que no tenían vino en Caná de Galilea, y así solidarizó sobre todo con su hijo Jesucristo cuando moría en el calvario. Así solidariza con nuestros sufrimientos cuando peregrinamos a sus santuarios. Que ella nos enseñe a dar hasta que duela, y a ser cercanos y solidarios como lo es el Señor Jesús con todos nosotros, sus hermanos. +Francisco Javier Errázuriz O. Cardenal Arzobispo de Santiago Santiago, 2 marzo 2010

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DESDE EL MONASTERIO DE SANTA CATALINA DE SIENA - PATERNA

JORNADA DE LA

Sábado 7 de Noviembre del 2009: TODOS LOS SANTOS DE LA ORDEN. Así rezaba en el Ordo. Aunque a mitad de la estación otoñal, amaneció un estupendo día: soleado, no dejándose vencer en ningún momento por alguna que otra nube mohína. Con este marco de fondo, nos reuníamos en nuestro Monasterio de Santa Catalina de Siena en Paterna (Valencia) la familia dominicana: frailes, monjas, hermanas de la Anunciata y de Granada, los seglares dominicos de Torrente y Valencia, el Movimiento Juvenil Dominicano, el movimiento «Juana de Aza» -formado por hermanos que en su día pertenecieron al MJD y ya mayores para continuar en dicha comunidad- y una nutrida fracción de los equipos de oración IPAC (INTERIORIDAD-PAZ-CONTEMPLACIÓN), pensados, iniciados y acompañados por el entusiasta P. Manuel Cacho, OP. Nos reuníamos un total aproximado de 100 hermanos. Se percibía en el ambiente el «buqué» dominicano y a la hora convenida comenzamos el programa establecido. Reunidos en la Iglesia conventual: ¿qué mejor lugar para expresar nuestra acción de gracias a «Aquel que es, que era y que va a venir» (Ap 1,4)?, varios hermanos de los grupos de IPAC condujeron el momento de oración de la asamblea con una serie de ejercicios de interiorización, como elemento primigenio para armonizar lo posiblemente dispersado en cada uno y así poder dar paso al tú a tú con el Señor Jesús. Fue paso de Gracia, la paz de quien es nuestra Paz se cortaba en el Coro. Concluido el espacio de oración nos esperaba la lección de la jornada a cargo del P. Martín Gelabert, OP que departió sobre el tema: «Domingo, Predicador de la Gracia», materia propuesta por la Curia de la Orden para este primer año del Sexenio previo a la celebración de los 800 años del inicio de la Orden de Predicadores. Entre las ideas aportadas, con la claridad e inteligencia a la que nos tiene acostumbrados este hermano, apuntó: - «La gracia de la predicación» y «la predicación de la gracia»: dos realidades en la vocación dominicana. - Desde sus orígenes la Orden ha estado ligada a la predicación. - Los predicadores «boca de Dios» (Humberto de Romans) - De la gracia de la predicación a la predicación de la gracia: «En Jesucristo se ha manifestado la gracia de Dios que trae salvación para todos los hombres» (Tt 2,11) - Nuestra vida toda entera es una predicación de la gracia. Para que así ocurra nuestra vida debe ser un fiel reflejo del Dios de la gracia. - Dios no necesita de nuestra alabanza, ni nuestras bendiciones le enriquecen. Dice el salmo 15 en la traducción de la Vulgata: «Tú eres mi Dios porque no necesitas de mis bienes» - Cambiar la mentalidad mercantil con la que pensamos a Dios.

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- Para ser predicadores de la gracia nuestra vida está llamada a ponerse en consonancia con el Dios de la gracia. - Peligro de reducir el cristianismo a una ética. - Peligro de reducir a Jesús a un maestro de moral. - La fe es un encuentro con Jesucristo, si bien tiene consecuencias morales. El encuentro con Dios cambia la vida. - La novedad de Jesús es la gracia. Y esa novedad le llevó a la cruz. - Predicar la gracia es más exigente que predicar la justicia. - La vida cristiana como acción de gracias. Toda la vida de un cristiano es una EUCARISTÍA. Concluida la magistral exposición del P. Martín, los aplausos no se hicieron de rogar, abriendo un turno de preguntas y respuestas. Varios hermanos participaron —bien elogiando la maestría del conferenciante, como con preguntas que fueron amablemente respondidas— Finalizado este apartado, dos hermanas — del Rosario y del movimiento Juana de Aza— formaron distintos grupos —de forma aleatoria, en cuanto a sus componentes—, encomendándoles a cada uno de éstos una tarea particular en la preparación de la Eucaristía: monición entrada, cantos, testimonio de vida, oración de los fieles... todo ello enmarcado en lo que fue el tema estrella del encuentro. Así pues, con el alimento que se nos ofreció para la mente y el espíritu y la encomienda del trabajo, se nos dio paso a un merecido momento de distensión en nuestra sala de labor y ¡cómo no! la de compartir unas suculentas viandas expuestas graciosamente sobre mesas engalanadas con vistosos y multicolores manteles. Hicimos honor al ofrecimiento y a ritmo de palabra y degustación «la muchedumbre quedó saciada, recogiendo 12 cestas... ¡claro! que de los desperdicios» Consumado el refrigerio, los distintos grupos con una monja a la cabeza que hacía de cicerón, nos dirigimos hacia las estancias que se nos habían adjudicado para el tiempo de trabajo y reflexión. Momento de Brainstorming –lluvia de ideasque tanto enriquece a los participantes. A ritmo de idea tras idea llegamos a las 13 h: la hora de Sexta reclamaba su espacio y las más de las monjas ya se encontraban reunidas para el rezo coral. De allí, nos dirigimos al refectorio para comer. Los frailes y hermanos dominicos seglares pusieron su «tienda de campaña» en la susodicha sala de labor. Todos, tan ricamente compartimos la sobremesa, donde no faltaron el café y los dulces regados por una gustosa fraternidad. ¿Año de cosecha? Quasi 800 años. Los enólogos —personas especialistas en la elaboración de vinos— no dan crédito desde sus parámetros científicos a tamaño prodigio, pero las cifras cantan por ellas solitas, que la Gracia no se deja ganar en lo que es: Gracia. Así pues, recogidas las canastas, arribaba la hora esperada, el culmen de la vida cristiana: la celebración de la Eucaristía. Celebró el P. Gerardo, OP; concelebrando el P. Rafael González OP, de la Provincia de España y el P. Pascual Notari, OP. Una Eucaristía muy participada, muy vivencial, muy dominicana: excelente predicación, hecha desde el fuego que caracteriza al P. Gerardo, exegeta; las encomiendas hechas a los distintos grupos no se dejaron ganar en originalidad, claridad, transparencia, verdad. Realmente la disfrutamos. En torno a las 17 horas, los hermanos comenzaron a marchar a sus conventos, casas. Las monjas permanecimos en lo que constituye un verdadero privilegio: el cenobio. En todo corazón quedó grabada la consigna: ser dominico, no sólo vale la pena sino la alegría.

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GALERÍA DE FOTOS

Momento en la lección por el P. Martín Gelabert., OP

Distintos momentos de la EUCARISTÍA

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UN RETOÑO BROTA DEL TRONCO DE... El nacimiento de un ser humano siempre tendría que ser un motivo de alegría y por ello de acción de gracias para la comunidad humana, porque la Vida se hace palpable en cada vida. Así lo vivimos como comunidad religiosa el pasado 8 de diciembre, día especialmente entrañable para nuestra Federación y para cada una de nosotras: el gozo de poder saborear lo que Nuestro Señor Jesús permanentemente nos regala: la belleza de la Pureza de su Madre, nuestra Madre María. En el marco de las segundas Vísperas de la solemnidad de la Inmaculada, sumergidas en el ocaso de la tarde, nuestros corazones se hacían eco de la petición de ingreso en la Orden de Predicadores, que nuestra hermana María Montoliu hacía de rodillas a Madre Priora: «Animada por la Gracia del Espíritu

Santo, quiero experimentar vuestro estilo de vida, desde el seguimiento de Cristo casto, pobre y obediente; perseverando en la oración y en la intercesión por todos los hombres y por la Iglesia. Confío en vuestra ayuda para poner en práctica la voluntad de Dios sobre mí y guardar con fidelidad sus mandatos manifestados a través de vuestras leyes y constituciones, con ilusión y cariño fraterno» Madre Priora confirmó la voluntad de la hermana, diciendo: «El Señor que comenzó la obra, la termine» Se desarrolló la vestición de hábito según marcan las rúbricas. Se selló su ingreso con el abrazo fraterno de cada monja a la nueva hermana que ya forma parte de nuestra comunidad, con todo el deleite que ello supone. Hermanas todas, desde aquí, recibid nuestro cariño y gratitud. La paz de quien es nuestra Paz. Sor Mª Ángeles Calleja Cidoncha, OP Comunidad de Sta. Catalina, Paterna-Valencia

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Consagradas para siempre Queridas Hermanas: Desde el monasterio Inmaculada Concepción, en Concepción- Tucumán – Argentina, deseamos compartir con ustedes lo vivido el día de nuestra Profesión Solemne en la Orden de Predicadores. Es un poco difícil compaginar el gozo y la gratitud que experimentamos en nuestra feliz consagración definitiva al Señor y el misterio del dolor que se hizo presente para muchos hermanos en esos días. Recibir el día antes la noticia del retorno a la casa del Padre de nuestra querida Madre Inmaculada Franco, y el día de nuestro “sí, hasta la muerte” amanecer con la noticia del grave terremoto que afectó al país hermano de Chile —donde residen tantas monjas de la Federación y sus familias— produjo dolor por lo sucedido; pero a la vez fue una confirmación para nosotras sobre nuestra vocación en la Orden y en la Iglesia, ya que, como hijas de Santo Domingo, hemos de llevar en el “sagrario íntimo del corazón” toda esta realidad tan humana para presentarla como ofrenda al Señor, dueño de la vida, e implorar el auxilio de su gracia y misericordia para todos. Madre Inmaculada solía decirnos una frase que a ella la ayudó mucho: “Jesús vale la pena y todas las penas”. Y es así que, con esta certeza, pronunciamos nuestro “sí” al plan de Dios renovando la fe, la esperanza y la caridad. Ahora les contamos a grandes rasgos lo vivido el 27 de febrero pasado para que juntas elevemos con más fuerza nuestra acción de gracias al Señor por el don de la vocación contemplativa. Como ya sabrán, la Misa de Profesión fue en la Catedral ya que nuestra capilla quedaba estrecha para toda la gente que se esperaba. Somos dos vocaciones de esta diócesis y nuestras respectivas parroquias querían acompañarnos, y así lo hicieron. En los días de retiro, previos a la Profesión, veíamos en casa el “ir y venir” de las hermanas preparando todo con ilusión para ese acontecimiento. Un día, de paso por la florería —un cuarto que está antes de la entrada a la capilla—, vimos una cruz procesional, candelabros y floreros que no eran los que usamos, y después nos enteramos de que algunas hermanas los habían “secuestrado”-de buena manera- de la Catedral para que todo saliera como en casa, y de verdad que así nos sentimos. En un primer momento la noticia de que la Profesión sería en la Catedral nos asustó un poco, pero después nos invadió el gozo al recordar lo que nuestro Padre Santo Domingo quería para la Orden: hombres y mujeres que vivieran “in medio Ecclesiae”, y nuestras vidas se ofrecían como holocausto en el corazón de nuestra Iglesia Diocesana. El sábado 27 se vistió de sol para acompañar este momento, ya que los días anteriores fue la lluvia la que empapó la tierra a semejanza de la abundancia de gracias que el Señor estaba derramando en el corazón de sus esposas. Después del toque de campana dio comienzo la celebración con la procesión de entrada en la que participó toda la comunidad. Cantaron el canto “Heme aquí, Señor, para hacer tu voluntad, heme aquí, Señor”; los cantos han estado a cargo de la comunidad y de un pequeño coro de varones de una de las parroquias que nos acompañaban. La Eucaristía fue presidida por Mons. José María Rossi, O.P. y

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concelebrada por el Padre Provincial, Fr. Pablo Sicouly, O.P., nuestros hermanos, los frailes, y sacerdotes de la Diócesis. Participaron también los hermanos estudiantes, seminaristas, religiosas, nuestras familias, amigos y gente que conocimos en nuestras parroquias y ciudades respectivas. La liturgia de la Profesión es muy bella y rica en signos. Escuchar nuestros nombres, pedir misericordia sabiéndonos mendigas del amor de Dios y de la ayuda de las hermanas y responder “aquí estoy” con el gesto de la primera postración, ha sido experimentar en ese momento un total abandono a la voluntad del Señor, sabiendo que a lo largo de nuestras vidas irá tomando cuerpo esta respuesta. En la homilía, haciendo referencia a la primera lectura de libro del Deuteronomio, nos decía nuestro Padre Obispo que “lo más importante y central en nuestra vida es escuchar y amar al Señor con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas… El Señor nos elige para sí no porque seamos ‘el pueblo más grande’ sino por el amor que nos tiene; elige lo insignificante, lo pequeño, para hacerlo de su propiedad exclusiva”. Otro de los momentos que a las dos nos ha impresionado mucho fue la segunda postración mientras cantaban las letanías de los santos. Escuchar a la asamblea suplicando a Dios por estas hijas suyas nos ha estremecido, emocionado y a la vez nos ha llenado de confianza confirmar una vez más que, en este éxodo de la vida hacia la tierra prometida, no estamos solas sino que, como pueblo de Dios, caminamos sostenidas por la intercesión de nuestros hermanos bienaventurados y la ayuda y cercanía de los hermanos que peregrinan hacia el encuentro con el Señor. Luego el ponernos en las manos de la Madre, las cuales significaban las manos de Dios y de los hermanos y pronunciar la fórmula de Profesión diciendo la frase: “hasta la muerte” ha sido profundizar, sólo un poco, en el misterio redentor del Señor que con la entrega de su creatura transforma la muerte en vida renovándola con su gracia. ¡Qué grande es el amor de Dios! Como María cantamos su grandeza y nos alegramos en Dios nuestro Salvador porque Él ha sellado su alianza de amor con misericordia y fidelidad y, conscientes de nuestra fragilidad, deseamos corresponder a su mirada de predilección con amor, entregándole lo que él mismo un día nos ha dado: la vida. “El Señor, que lo comenzó, él mismo lo lleve a término”. Al finalizar la Eucaristía nos dirigimos al monasterio donde compartimos un sencillo ágape fraterno. Los locutorios parecían chicos para tanta gente, pero el corazón de la comunidad se había ensanchado para acogerlos a todos y así pasamos un momento muy agradable. ¡Cuánto hay que agradecer al Señor porque no deja de derramar su gracia y misericordia en sus hijos! Esto es lo que desde nuestra pobreza deseamos compartir con ustedes, sólo nos queda agradecerles el que nos hayan acompañado con la oración y el cariño de todas las comunidades. Nosotras las hemos tenido presentes y hemos rogado al Señor por ustedes. ¡Que el Señor bendiga a la Iglesia, a la Orden y a todos los hombres e ilumine y sostenga nuestros pasos hacia Él! ¡Que María, nuestra dulce Madre, sea amparo y refugio para sus hijos! ¡Y que nuestro Padre Santo Domingo vele por su familia de pobres en la búsqueda de la Verdad y nos ayude a permanecer en el amor del Señor! Las abrazan fraternalmente en el Señor: Sor Rosana de la Cruz, O.P. y Sor Silvana, O.P. Monasterio Inmaculada Concepción Concepción- Tucumán – ARGENTINA.

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VERÁN AL SEÑOR CARA A CARA… CARA…

Sor Mª Vicenta Crespo Royo, de la Comunidad de Santo Domingo de Guzmán, en Zaragoza, el día 21 de diciembre. Tenía 89 años de edad y ha vivido 67 años consagrada al Señor por la Profesión religiosa. Sor Mª Luisa Sorribes Aymerich, de la Comunidad de Corpus Christi de Vila-real (Castellón), que actualmente residía en la Comunidad de Santa Catalina de Siena de Paterna (Valencia), el día 22 de diciembre. Tenía 86 años de edad y ha vivido 62 años consagrada al Señor por la Profesión religiosa. M. Inmaculada Franco, de la Comunidad de Santo Domingo de Guzmán, en Zaragoza, el día 26 de febrero de 2010. Tenía 76 años de edad y ha vivido 54 años consagrada al Señor por la Profesión religiosa.

FAMILIARES - Dª Emma Castelló, hermana de Sor Natalia Mª, de la Comunidad de Santa Catalina de Siena, en Paterna-Valencia, el día 28 de noviembre de 2009. - Dª Concepción Bas, hermana de Sor Mª Amada, de la Comunidad de Santa Catalina de Siena, en Paterna-Valencia, el día 26 de diciembre de 2009. - Dª Juliana Calvo, hermana de Sor Concepción, de la Comunidad de Ntra. Sra. del Rosario, en Mendoza (Argentina), el día 31 de diciembre de 2009. - Dª Pilar Romance, hermana de Sor Natividad, de la Comunidad de Ntra. Sra. del Rosario, en Daroca (Zaragoza), el día 7 de enero de 2010. - Dª Balbina Díaz, madre de Sor Isabel Urrea, de la comunidad de Santa María del Pilar, en Zaragoza, el día 19 de enero de 2010. - D. Agustín Plumed, hermano de Sor Mª Lourdes, de la Comunidad de Ntra. Sra. del Rosario, en Daroca (Zaragoza), el día 25 de enero de 2010. - Dª Dolores Sanchis, madre de Sor Mercedes Calabuig, de la Comunidad de Ntra. Sra. de la Consolación, en Xàtiva (Valencia), el día 28 de febrero de 2010.

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Edita: Federación de la Inmaculada Concepción Alter, 4-V. Apartado 20 46900 TORRENT (Valencia) ESPAÑA IMPRIME: Federación de la Inmaculada C...

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