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AÑO XLVII, Nº 159, MARZO 2009

Federación de La Inmaculada Monjas Dominicas Torrent-Valencia (ESPAÑA)


ÍNDICE

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2 – ¡Quédate, Señor…! 3 – Agenda Federal 4 – Reunión de las Comunidades de Levante 9 – Cursillo en Agua de las Piedras-Córdoba 18 – De nuestras Comunidades: - Sant Domènec - La Inmaculada -Torrent 23 – Crónica de una Profesión 25 – Ecos del libro: «Santas y Beatas de la Orden» 27 – Nuestros Difuntos

Edita: Federación de la Inmaculada Concepción Apartado 20 46900 –TORRENT (Valencia) ESPAÑA IMPRIME: Federación de la Inmaculada Concepción Depósito Legal, V.733/1989 Marzo, 2009 E-mail: secrefeinma@infonegocio.com Tel. 96-158 96 15 HT

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¡QUÉDATE, SEÑOR...! Quédate con nosotros, la tarde está cayendo. ¿Cómo te encontraremos al declinar el día, si tu camino no es nuestro camino? Detente con nosotros; la mesa está servida, caliente el pan y envejecido el vino. ¿Cómo sabremos que eres un hombre entre los hombres, si no compartes nuestra mesa humilde? Repártenos tu cuerpo, y el gozo irá alejando la oscuridad que pesa sobre el hombre. Vimos romper el día sobre tu hermoso rostro, y al sol abrirse paso por tu frente. Que el viento de la noche no apague el fuego vivo que nos dejó tu paso en la mañana. Arroja en nuestras manos, tendidas en tu busca, las ascuas encendidas del Espíritu; y limpia, en lo más hondo del corazón del hombre, tu imagen empañada por la culpa. Himno de Vísperas – Pascua

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AGENDA FEDERAL

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ACTIVIDADES DE LA PRIORA FEDERAL

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- El día 10 de enero, junto con la Priora de la Comunidad de Vila Real (Castellón), M. Mª Encarnación Monfort, se entrevista con el obispo de Segorbe-Castellón, Mons. Casimiro López. - El 16 y 17 de enero, visita la Comunidad de Vila Real. - El día 20 de enero, preside el 16º Consejo Federal, que se prolonga hasta el día 22. - El 22, preside la reunión de hermanas de la zona de Levante. - Del 11 al 18 de febrero, visita la Comunidad de Copiapó (Chile). - Del 19 al 23 de febrero, visita la Comunidad de Santiago (Chile). - Del 24 al 28 de febrero, visita la Comunidad de Yerbas Buenas (Chile). - Del 1 al 3 de marzo, visita el Monasterio de São Roque (Brasil).

PRIORATOS

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- Sor Enriqueta Porcar Garcés, fue postulada como Priora, en la Comunidad de Burriana (Castellón), el día 20 de enero. - Sor Mª Pilar Soler Lahoz, es elegida Priora en su Comunidad de Orihuela (Alicante), el día 21 de enero. - Sor Montserrat Salvador García, fue postulada como Priora, en su Comunidad de Esplugas de Llobregat (Barcelona), el día 22 de enero.

BODAS DE ORO

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- Sor Rosa Mª Saborit, de la Comunidad de Játiva (Valencia), el día 17 de febrero. - Sor Mª Lourdes Decoud, de la Comunidad de Torrent (Valencia), el día 28 de febrero.

MOVIMIENTO VOCACIONAL

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Postulantado

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- Anahí González, el día 6 de enero, en la Cdad. de San Justo-Buenos Aires (Argentina)

Toma de Hábito

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- Natalia Beltramino, el día 21 de enero, en la Cdad. de San Justo-Buenos Aires (Argentina) - Mª Rosa Pérez Pulido, el día 25 de marzo, en la Cdad. de Játiva (Valencia)

Profesión solemne

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- Sor Yezabel Guerrero Garrido, el día 25 de enero, en la Comunidad de Copiapó (Chile)

CELEBRACIONES

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- Del 6 al 14 de febrero, se ha celebrado en la Comunidad de Córdoba (Argentina), un Cursillo impartido por el P. Brian Pierce op, Promotor General de las monjas, sobre Lectio Divina y el Maestro Eckhart, al que han asistido hermanas de todas las comunidades argentinas. - Sor Lucía Caram op, de la Cdad. de Manresa (Barcelona), recibió el día 21 de marzo “El Memorial Juan XXIII para la paz”, galardón concedido por el Instituto Víctor Seix de Palemología de Sant Cugat del Vallès (Barcelona), por su labor a favor del dialogo interreligioso y la solidaridad con países de América Latina.

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REUNIŁN DE LAS COMUNIDADES DE LEVANTE U

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«Yo pongo hoy por testigos a los cielos y a la tierra de que os he propuesto la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge la vida para que vivas tú y tu descendencia». (Dt. 30, 19) Iniciamos esta crónica con un pasaje que nos evoca la invitación de Dios hacia un pueblo que caminaba errante, algo desconcertado, y que quiso realizar una historia de salvación desde su pobreza. Hoy también desde la precariedad de nuestras comunidades, deseamos escoger “la Vida” y con ese buen propósito nos reunimos un buen grupo de hermanas como representación de las distintas comunidades de la zona de Valencia. El encuentro tuvo lugar en la Casa Federal de la Inmaculada, el día 22 de enero, fiesta de San Vicente mártir. Después de los correspondientes saludos y abrazos, nos empezamos a acomodar para la sesión que ya iba marcando su hora de comienzo. Contamos también con la presencia de nuestro Padre Asistente, el P. Antonio García Lozano, OP., del Consejo Federal y de prácticamente toda la comunidad de la Inmaculada. A las diez se inició la sesión con la intervención de M. Federal, que fue una profunda reflexión. Comenzó agradeciendo la asistencia del P. Antonio, del Consejo Federal y de todas las presentes. Seguidamente nos animó a tomar en consideración nuestro carisma y a buscar juntas la verdad: «En primer lugar quiero agradeceros vuestra presencia en este encuentro, habéis dejado vuestras tareas cotidianas, que no son pocas, para hacer un alto en el camino y reflexionar juntas, algo tan necesario en nuestro ser federación y tan dominicano, pues buscar la luz juntos es un estilo muy marcado en nuestro carisma; es cosa de todos y responsabilidad de todos dar a los demás el fruto de lo contemplado en la LUZ. Es de agradecer también la presencia de las dos prioras federales anteriores, que durante tantos años nos han guiado, del consejo federal y sobre todo es de agradecer la presencia del Señor, que nos ha prometido estar en medio de los que se reúnen en su nombre. Bien hermanas, el momento que vivimos es desbordante y está lleno de posibilidades para construir el Reino. Aparentemente parece que hay una falta de futuro en la vida religiosa: no tenemos vocaciones, la sociedad parece que busca dar la espalda a todo lo cristiano… Pero en medio de esta sociedad, nosotras somos, por vocación, las que no podemos ni debemos cansarnos de alabar y suplicar al Señor, por la Iglesia, por la 4


humanidad, unas veces viendo algo de los frutos magníficos del Espíritu, y en la mayoría de ocasiones, saboreándolos en el empeño de seguir amando, de seguir esperando, de seguir viviendo en la fe, porque sabemos de QUIÉN nos hemos fiado. Estamos reunidas porque nos preocupa el futuro de nuestras comunidades, y nos preguntamos ¿qué podemos hacer?, sabiendo bien que las manos que nos sostienen están llenas de misericordia y posibilidades. Estamos reunidas también porque desde el Concilio Vaticano II, la Iglesia no cesa de urgirnos a tomar decisiones cfr.: Vida Consagrada, Verbi Sponsa, Caminar desde Cristo, el Maestro de la Orden, la Federación, la última Asamblea y la vida misma. Ni puedo ni quiero obligaros a nada, pero pesa ya mucho en mi la experiencia de lo que nos está pasando para deciros que es el momento, y no podemos esperar más para tomar decisiones. ¿Cuáles? No lo sé, pero para eso estamos reunidas». A continuación, el P. Antonio en su intervención nos habló de la necesidad de construir Iglesia y de servir al Reino desde nuestra consagración. «La Iglesia nos pide una respuesta de fe. Se trata de ayudarnos mutuamente. Asumir la realidad. Trabajar por hacer posible la causa del Evangelio. Tenemos que decirnos unos a otros que, frente a tanta propaganda de crisis, el Evangelio nos llama a la esperanza. Este año, además de ser paulino, estará dedicado a Sto. Domingo, predicador de la Gracia. La historia dominicana es un “don recibido”, que hay que actualizar, viviendo de la fe, y haciéndola visible en cada lugar. Analizando un poco la historia podemos ver que nuestra época no es peor que otras, recordemos la guerra civil, la guerra contra los franceses. Tenemos que vivir esta historia que nos toca. Nada de nostalgias. No lleva a nada una lectura derrotista. Hagamos una lectura hoy. Ser humildes, pero ser realistas sin ponernos una venda en los ojos. Pensemos en cada monasterio y en la Federación, en cómo serán dentro de 5 años. ¡Hay que preparar un futuro! Hagamos todo lo que podamos cada uno por preparar ese futuro. Estamos llamados a ser guiados por el Espíritu que no defrauda. No es la sociedad la que nos ha de guiar, sino el Espíritu. Ha de haber un discernimiento y toma de posiciones. Discernimiento que se hace desde Dios, desde la situación de cada comunidad, desde nuestra historia e historia de la Federación. Aceptar la voluntad de Dios. Llamada a la comunión. La comunión sólo se alcanza si estamos centrados en el Evangelio y no en nuestras ideas». U

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Citó a Mc.4, 26-29: 5


«El grano que germina sin que uno sepa cómo…» No todo está en nuestras manos. Lo nuestro es echar la semilla. El Espíritu hace el resto. Reflexionemos y oremos bajo la luz del Espíritu. comunidad Que cada “haga sus deberes”. La reunión de hoy es para compartir… La verdadera labor comienza ahora en cada monasterio». Seguidamente tuvo lugar un coloquio entre las monjas asistentes, en el que se fueron sucediendo participaciones muy diversas: ƒ Las paredes no son vida, somos vida las personas, las hermanas. Miremos incluso romper fronteras. Aquí hay demasiados monasterios y no hay vocaciones; en otros lugares no hay monasterios y sin embargo florecen las vocaciones. ¿Qué tal una fundación en zonas pobres o donde no hay presencia contemplativa? ƒ Estamos viviendo un tiempo de gracia, pero que como todo paso del Espíritu, exige un proceso de discernimiento para que se dé una respuesta comunitaria que nos acerque a la unanimidad. ƒ Soy una persona con esperanza. Mientras hay vida, hay que luchar por ella. Tenemos que descubrir nuevos modos, nuevas formas. Dios sigue llamando. No me creo que Dios no llame. Pero, esas vocaciones, ¿qué nos piden? Lo esencial no cambia, pero las cosas secundarias sí pueden cambiar. Tomemos conciencia de que, allí donde estamos, somos levadura. Que no apaguemos esa luz, seamos levadura. ƒ También se habló de poner nuestra pobreza a los pies de Jesús y que como el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, Él la transforme en frutos de solidaridad y disponibilidad. ƒ A la vez se compartió la experiencia de recibir nuevas hermanas en la comunidad, como ha ocurrido con las últimas fusiones. La experiencia es positiva por ambas partes, sin eludir el proceso de muerte y vida que antecede a toda etapa de discernimiento. ƒ También se consideró heroico el hecho de que nuestros monasterios con una media de edad bastante avanzada, estén acogiendo a otros más necesitados. ƒ Es sentir común, que estamos viviendo un tiempo de gracia muy singular, pero no podemos, ni debemos esperar más. Se nos impone una realidad que cada día se hace más apremiante. A las once treinta, tuvimos un pequeño descanso y pudimos recuperar fuerza con los dulces, café y bebida con que nos obsequiaron nuestras hermanas. Al reanudar la sesión, M. Federal nos alentó a ser valientes a la hora de discernir la voluntad de Dios: 6


«Nos hemos reunido para escuchar lo que nos quiere decir el Espíritu, con respecto a vivir mejor nuestra vida contemplativa. No hemos venido aquí a hablar de envejecimiento, falta de vocaciones, etc., todo esto ya lo sabemos. Se trata de vivir con fidelidad: Hacer lo que entendemos es voluntad de Dios. Por ejemplo: Hay unos elementos básicos de nuestra vida, que son la vida fraterna, la oración, los capítulos, ¿cómo vivimos en la comunidad, la liturgia, la alternancia en los oficios, el necesario relevo en el gobierno de la comunidad? Lo que se nos pide es ser valientes. No tener prejuicios. En mi opinión, algunos problemas comunitarios, lo son por la debilidad de la comunidad. Es importante tomar parte en las decisiones comunitarias sin miedo a pensar diferente. Busquemos, sin cansarnos, pistas de solución… ¿Vamos a esperar a estar en el límite? ¿No podemos hacer una nueva entrega al Señor, sin condiciones? Decir: ¡Aquí estoy! Estamos en un momento doloroso, pero fascinante: ¡Pasar la antorcha a las futuras generaciones! Pensemos: ¿Cómo fortalecer la comunidad, para vivir como verdaderas contemplativas? ¿De qué tiempo real disponemos, para la formación, para la lectio, para la oración…?» Reanudado de nuevo el coloquio: ƒ

Se apuntó la idea de que hemos de plantearnos honradamente para qué queremos las vocaciones.

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El contratar a personal externo es una alternativa mucha veces necesaria, pero hemos de estar alerta, para que no ocasione un detrimento en nuestro ambiente comunitario.

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Se expuso la necesidad en nuestros monasterios de Argentina y Chile, de recibir a monjas mayores, siendo que allí predomina la gente más joven; pudiendo así generarse un rico intercambio. ƒ

El problema es de todas. Hay que poner nuestras vidas a los pies de nuestros superiores federales. Al planificar conjuntamente, hay que equilibrar fuerzas. Todas necesitamos ser ayudadas para salir o para recibir.

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Las que hemos salido de nuestro monasterio, estamos contentas, y ojalá lo hubiéramos hecho antes. Yo sólo quiero decir: ¡No esperéis a haceros viejas para salir! Entonces os arrepentiréis, porque ya no podréis ayudar como querríais.

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Soy soñadora: Yo soñaba con que la Federación fuese una sola Comunidad, y desde ella irradiar las fuerzas para abrir caminos nuevos. Creo que es un sueño lógico.

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Se pidió a la Madre Inmaculada Franco que nos participara su testimonio como Priora del Monasterio de Santo Domingo de Guzmán, fruto del “Nuevo Proyecto” de la zona de Aragón. Madre Inmaculada comenzó diciendo: «Fuimos a ayudar a la comunidad, no sólo a las enfermas. Se pretendía mantener los pilares fundamentales de nuestra vida comunitaria. Es importante cultivar nuestra vocación y hacer que mis hermanas la cultiven, todas salimos beneficiadas. Ha sido una experiencia impresionante y debemos gratitud al testimonio ofrecido por nuestras hermanas mayores, que en medio del dolor han sido valientes y han mantenido ardiente la ilusión por renovar su primera entrega. Su testimonio nos conmovió y nos animó a estar atentas al querer de Dios». Y continuaba el diálogo: ƒ Doy fe de que los cambios son para bien: Nos revitalizan. ƒ Las decisiones se tienen que tomar, más pronto o más tarde. No nos vamos igual que hemos venido. Nuestra comunidad está viva, pero tenemos que prepararnos. Es un planteamiento que hay que hacer. M. Federal concluyó animándonos a imitar la disponibilidad de Abrahán, de quien, ya anciano, Dios sacó un pueblo muy numeroso. Debemos abrir nuestro corazón a la generosidad. Se marcó un período de tiempo, hasta Pentecostés, para que cada comunidad estudie estos temas y dé su propia respuesta. A las catorce horas aproximadamente, dando gracias a Dios porque siempre está grande con nosotras, se concluyó la reunión. Algunas hermanas tuvieron que marchar a sus comunidades, y el resto, después del rezo de Sexta, pasamos al refectorio donde nos esperaba la tradicional paella cocinada al estilo valenciano. También le acompañaban unos sabrosos entremeses. Todo ello sazonado de animada conversación por parte de las comensales. Tuvimos fruta y un rico postre de colofón. ¡Todo exquisito, mis queridas hermanas! En la sobremesa el P. Antonio que nos acompañaba nos informó de algunos proyectos que la Orden mantiene y sobre todo el resurgir vocacional de los países de Europa, Asia y América. Ello pone de manifiesto una vez más, la perpetuidad de la obra del Espíritu, que un día puso en manos de nuestro Padre Santo Domingo. Sobre las cuatro de la tarde nos despedimos, regresando a nuestros respectivos monasterios con el buen sabor de haber vivido estas horas de fraterna convivencia. Sor Teresa Mª Vilanova, op Sta. Catalina-Paterna – VALENCIA Sor Cristina Buendía, op Ntra. Sra. Consolación-Játiva – VALENCIA

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CURSILLO… en Agua de las Piedras,

Córdoba     «Ved qué paz y qué alegría convivir los hermanos unidos» 

  Un paisaje espléndido lleno de luz, de sierras y canto de pájaros. Un camino de ripio que  se  despliega  ante  nosotras  y  la  expectativa  que  brota  de  nuestros  corazones…  La  lluvia  acaricia  por  momentos  la  combi  que  nos  traslada,  como  queriendo  retardar  el  paso  de  tantas monjas juntas y grabar en nuestras pupilas esa hermosura salida de las manos del  Creador.  Sí,  las  viajeras  vamos  con  mucho  equipaje  pero  más  llenas  todavía  de  ilusión  y  gozo…  Estamos  ya muy próximas al monasterio de Agua de las Piedras, donde la comunidad de  Córdoba  nos  espera.  Por  fin,  a  lo  lejos  se  divisa,  como  asomando  tímidamente  entre  las  sierras, todo él recubierto de piedras (que hacen honor al nombre del lugar…). Invita a la  soledad y al encuentro; a la fraternidad que durante estos días los hijos de Santo Domingo  viviremos intensamente.  Después  de  los  gritos  de  alegría,  saludos  y  abrazos,  nos  reunimos  en  la  portería…  Fray  Brian Pierce, que había llegado el día anterior, vino hasta el grupo, con su habitual sonrisa  y  calidez  fraterna.  Mutuamente  nos  dimos  la  bienvenida:  creo  que  se  escuchaba,  en  silencio, aquello del salmista… “Ved qué paz y qué alegría convivir los hermanos unidos…” 

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Las  actividades  comenzaron  al  día  siguiente,  6  de  febrero.  Fray  Brian,  a  lo  largo  de  sus  pláticas, nos fue introduciendo en la Lectio Divina, de modo sereno, profundo, espiritual,  vivo.  Trabajamos  con  algunos  documentos  del  Sínodo  y  una  de  las  homilías  del  Santo  Padre Benedicto XVI. Mediante  la ayuda de Fray Brian, quien fue espigando las ideas más  bellas  y  principales,  recorrimos  estos  textos  detenidamente  y  luego,  en  grupos,  trabajamos  cada  uno  de  los  pasos  de  la  Lectura  Divina.  Fue  una  experiencia  sumamente  rica,  ya  que  en  un clima orante alrededor de la Palabra,  pudimos  “leer”,  “orar”,  “meditar”  y  “contemplar”  un  pasaje  paulino  que  habla  precisamente  de  la  predicación  del Evangelio. Los ecos y las resonancias  en el corazón de cada una eran distintos,  conforme  al  soplo  del  Espíritu,  Luz  Serena que alumbra en nuestras almas la sed del Agua Viva.  De  mis  apuntes,  les  regalo  algunas  ideas  que  subrayé  como  principales,  a  medida  que  Fray Brian  avanzaba en sus exposiciones:    → Santo Domingo,  con la Biblia entre sus manos, es nuestro icono. Su mirada no está fija  en  el  texto,  porque  ya  lo  ha  leído.  Está  a  un  costado:  ahora  contempla.  Es  preciso  detenernos en este detalle que ha plasmado el Angélico pictóricamente.    → Los miembros de una Orden de Predicadores debemos amar el arte del silencio. Es un  arte porque es un lugar de creación, lugar de fecundidad de la Palabra. Para ello debemos  recuperar las prácticas contemplativas. Una de ellas es entrar y permanecer en el terreno  del  silencio,  ya  que  como  dice  Eckhart,  Dios  no  hace  nada  en  el  alma  cuando  estamos  “negociando”.    → El silencio es la base de nuestra mendicancia dominicana. Sólo es posible predicar si  antes me acerco a la Palabra con el corazón y las manos abiertas y espero que caiga en mí  la semilla de la Palabra. Esta Palabra emerge del silencio y vuelve al silencio.    → La Lectio necesita tiempo oscuro, de espera, como la semilla en lo hondo de la tierra.    → Podemos descubrir tres elementos en nuestra lectura orante de la Palabra: el abismo  vacío,  el  soplo  de  Dios  y  la  Palabra  que  dice  y  hace;  que  se  encarna.  Elementos  muy  gráficos en el relato de la creación y en el de la Anunciación a María, por ejemplo.    →  Debemos  estar  atentos,  como  los  pastorcillos  de  Belén,  a  la  Voz  que  resuena  en  la  noche.  Las  monjas  dominicas,  a  imitación  de  María,  estamos  llamadas  a  “custodiar  el  pesebre”, ese espacio litúrgico y sagrado del Pan y de la Palabra.     →  Cada  monasterio,  cada  monja  dominica,  debemos  decirles  a  nuestros  hermanos  los  frailes:  “Ve  y  predica”.  Y  esto  es  posible  si  aprendemos  de  Dios  a  escuchar  y  ver,  a  contemplar, porque la vida contemplativa es “noche llena de Luz donde se oye la Palabra”.  Noche  que  es  luz  y  luz  que  parece  más  noche.  Misterio  de  oscuridad  y  luz.  Si  no  somos 

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fieles  en  esta  noche,  la  Palabra  no  nace.  Permanecer  en  el  vacío,  no  huir  del  vacío:  es  nuestra participación en la predicación de la Orden.    Queridas  hermanas:  habría  para  más.  Verdaderamente,  Fray  Brian  compartió  mucha  riqueza  con  nosotras,  riqueza  que  hemos  llevado  a  Casa  para  tratar  de  vivirla  intensamente a lo largo de la vida.  Además  de  las  charlas,  hubo  momentos de recreación, caminatas,  espacios  de  silencio,  encuentros  personales… Y no podemos dejar de  mencionar  los  inolvidables  partidos  de  vóley:  imagínense  a  nuestro  Promotor,  a  algunas    prioras  y  a  hermanas en estos atléticos eventos,  bajo  un  sol  cordobés  y  la  sierra  como  testigo…  Con  sombreros  de  paja  sobre  nuestras  cabezas  hacíamos  más  simpático  y  singular  el  paisaje.  Quizá  podríamos  concluir  que  la  contemplación  y  el  deporte  no  se  contraponen, cuando Cristo reina en todo lo que hacemos…  El jueves por la noche concluyó el encuentro… Y el viernes comenzaron las despedidas,  que  siempre  dejan  en  el  corazón  sabor  a  nostalgia.  Otra  vez  abrazos  y  un  “hasta  cada  Eucaristía”, porque es Jesús el Lugar predilecto que nos reúne…       Finalmente, queremos dar un “gracias” muy grande al Señor por habernos permitido vivir  estos días de fraternidad, con el fin de renovarnos en el Amor Inicial como hijas de Santo  Domingo.     Gracias al Padre Brian por su disponibilidad y su serena alegría.  Gracias  a  la  Comunidad  de  Córdoba  y  también  a  nuestras  hermanas  que  nos  acompañaron  con  su  oración  desde  las  comunidades.  Sepan  que  estuvieron  todas  muy  presentes en cada Eucaristía…    Que  esta  experiencia  federal  sea  bendecida  profusamente  por  el  Señor  y  que  su  Madre  Inmaculada encienda en nuestros corazones la llama silenciosa y perenne de la fidelidad.  Un eco resuena sin pronunciar palabras, sin hablar, como la lámpara junto al Sagrario que  luce y arde solitaria: «Ved qué paz y qué alegría convivir los hermanos unidos».      En Nuestro Padre Domingo, las saludo cariñosamente                                                                                                           Sor Paola Telles, op                                                                                       Monasterio Nuestra Señora del Rosario                                                                      Mendoza, Argentina  U

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Otras impresiones del Cursillo… CATAMARCA Desde Agua de las Piedras – Córdoba, damos gracias por esta hermosa oportunidad de participar en este encuentro con Monjas de los Monasterios de Argentina, con el Promotor de las Monjas. De una manera especial a nuestras Monjas de Córdoba, por su acogida, entrega, servicio y disponibilidad. Al P. Brian Pierce OP, por llevarnos a gustar de la presencia de la Santísima Trinidad en nuestras almas, por hacernos gustar del don de la Predicación desde nuestra Liturgia y todo lo que es la vida de las Monjas. Sabiendo que en nuestra Contemplación, no estamos solas. Llevamos el mundo dentro del corazón para presentarlo al Padre de la Misericordia. Deseamos que se sigan realizando estas convivencias de Prioras y Monjas para seguir afianzando nuestra fraternidad y espiritualidad dominicana. Sor Graciela María Cazalá Sor Mª Silvia Garay

CONCEPCIÓN

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¡Unos días de cielo! Queridas hermanas: Me asomo a las páginas de UNIDAS con el deseo de transmitir algo de los días de cielo que hemos compartido las monjas argentinas en “Agua de las Piedras”, provincia de Córdoba, aunque dudo que pueda llegar a expresar mínimamente esta experiencia inefable. En primer lugar debo recalcar que todas hemos quedado sumamente agradecidas a nuestras hermanas de la Comunidad de Santa Catalina de Siena de Córdoba, por habernos brindado tan exquisita hospitalidad, siendo como es el segundo año consecutivo que nos acogen. Hemos quedado edificadas por su entrega alegre y serena. También nuestro agradecimiento se dirige a M. Adriana Colombres, por haber sido el instrumento de enlace para que estas jornadas se llevaran a cabo.

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Ha sido maravilloso poder realizar este encuentro con nuestro Promotor, fr. Brian Pierce, en este monasterio de piedra edificado en medio de las sierras cordobesas. Todo era propicio para la contemplación: el paisaje, el predicador, los temas abordados, la espontánea fraternidad…, de modo que del corazón brotaba una incesante alabanza al Creador y dador de todos los bienes. El horario de estas jornadas (que transcurrieron entre el 5 y el 12 de febrero) era muy distendido, por lo cual contábamos con suficiente tiempo como para ahondar en los temas tratados en las pláticas del Padre como también para entablar un coloquio fraterno con las hermanas. Como alrededor del monasterio no hay edificaciones y el camino de acceso está a una distancia considerable, el silencio era absoluto. Sólo se oía a la naturaleza. Si el fresquito nos lo permitía, por la noche pasábamos los recreos bajo el resplandor de la luna y las estrellas. Fue muy interesante escuchar lo que el Padre nos compartía acerca de la vida de las monjas y de la Orden en general en otras partes del mundo que había tenido ocasión de visitar. No faltaron los espacios recreativos en los que fr. Brian tomó una participación muy activa: en dos ocasiones jugamos al vóley. Por supuesto que no todas las monjas se alistaron en los equipos; sin embargo alguna hizo el papel de árbitro y otras nos alentaban desde sus respectivos lugares de observación. Pasamos un hermoso rato. Aprovechando la temática y el sitio tan favorable, uno de los días lo destinamos para hacer retiro espiritual. El Padre basó sus pláticas en la Lectio Divina y en algunos puntos de la doctrina del Maestro Eckhart. Sus exposiciones eran dinámicas y profundas a la vez. Hizo mucho hincapié en la necesidad del silencio para permitir que la Palabra germine en nuestro interior. Recalcó el papel imprescindible que juega este silencio en nuestra vida contemplativa. Constantemente nos animaba en nuestra misión de monjas en el seno de la Orden de Predicadores. En una de sus homilías nos decía que esa mañana había estado rezando Laudes mientras caminaba por el campo. En eso se detuvo a escuchar a un pequeño pájaro que cantaba alegremente a todo pulmón, y se deleitaba oyendo esta melodía. Y pensaba que este pajarito seguiría cantando aun sin estar él allí para escucharlo; y así su canto estaría haciendo más bello el mundo sin que éste tal vez se diese cuenta de ello. Del mismo modo, nos decía, las monjas con nuestros cantos y

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alabanzas hacemos que el día de hoy sea más bello, aunque nadie esté ahí para escucharnos ni sepa de nuestra existencia. También nos señaló la importancia que tiene el vivir conscientemente el momento presente para favorecer el silencio, evitar la dispersión y permanecer así en la constante presencia de Dios, mediante una simple atención. Por supuesto que fueron más los puntos que el Padre nos expuso. Yo apenas les comparto este poquito con la esperanza de que las otras hermanas que escriban les transmitan otro tanto. Agradezco al Señor esta hermosa oportunidad que me ha brindado, lo mismo a mis hermanas de comunidad que me han permitido participar de estos días de gracia, haciéndose cargo ellas de las tareas que habitualmente desempeño en casa. Espero no haberlas cansado con este relato que salió demasiado extenso, desordenado y que lamentablemente no logra reflejar fielmente lo que mi corazón siente. Que el Señor las llene de su amor y les conceda la gracia de ser fieles hasta el final. Un cariñoso abrazo en Domingo, Predicador de la gracia. Sor Carmen de san José Palazzo, O.P.

CÓRDOBA Caminando juntas

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«Conocer a Jesucristo por la fe, es nuestro gozo; Seguirlo, es una gracia y transmitir este tesoro a los demás, es un encargo que el Señor, al llamarnos y elegirnos, nos ha confiado» Aparecida, n 18

Queridas hermanas: Queremos compartir, a través del boletín, lo que vivimos en la convivencia dirigida por el P. Brian, en Agua de las Piedras. El Padre llegó el día 4, por la tarde, en día radiante, lo recibimos en la entrada de la Capilla, luego compartimos un momento fraterno y más tarde nos celebró la Eucaristía. Nuestras hermanas llegaron al día siguiente todas juntas en un transporte previsto para ese momento, la lluvia era incesante, pero la alegría era mayor, el re-encuentro fue efusivo, todas al mismo tiempo encantadas por la belleza del lugar, quien fue el que dio las pinceladas armónicas de esta convivencia.

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El P. Brian dio comienzo en la tarde con la celebración Eucarística, allí, comenzó Dios a endulzar nuestros corazones con la riqueza y el misterio que encierra la Sagrada Eucaristía. Al día siguiente comenzamos con la primera plática, así se desarrolló todos los días del encuentro, nos encontrábamos por la mañana y en la tarde. Los primeros días tomamos un texto bíblico dado por el Padre, era proclamado en voz alta, luego cada una expresaba una palabra del texto, a lo que llamábamos eco, después de terminar era iluminado por el Padre, nos reuníamos en grupos para hacer Lectio, y meditar la Palabra. Mientras transcurrían los días, fuimos profundizando la Palabra de Dios, «Cuando todas las cosas reposaban en un profundo silencio, descenderá hacia mí desde lo alto, desde el trono real, una palabra secreta». Sab. 8, 14. Eckhart, fue nuestro Maestro en esos días, y la experiencia de Dios, que se expresaba en las palabras del Padre Brian, nos ayudó a poder hacer esta hermosa vivencia de Dios, estamos seguras que desde lo alto, desde el trono real, descendió esa Palabra Secreta para cada una, para cada comunidad. Por esa razón, nos pareció iniciar la crónica con el título del libro, “Caminando juntas”, cada una y cada comunidad está en camino, un camino espiritual, un camino en el que no estamos solos, Dios viene con nosotros. La geografía del lugar nos permitió plasmar en nuestro interior la mano de Dios en cada cosa, en todo… «Y vio Dios que era bueno…» Los momentos de silencio, las largas caminatas, la oración, los momentos fraternos tuvieron la impronta de nuestro carisma, la vida fraterna, la riqueza de la vida contemplativa, el para qué estamos y fuimos pensadas por Nuestro Padre Sto. Domingo. Somos discípulos, seguimos al Maestro. Deseamos que esa Palabra secreta dicha en este encuentro, dé muchos frutos en nuestras comunidades, para que esa Palabra no vuelva vacía. Los almuerzos y las cenas daban lugar para seguir compartiendo algunas inquietudes, para conocernos un poco más, para continuar diciendo lo que durante las pláticas nos había gustado o impactado, qué lindo el gesto del Padre, el querer compartir un día en cada mesa distinta, una forma más de cercanía fraterna. El última día dedicado a las Prioras, el resto lo tenía libre, así que aprovechaban gota a gota, cada instante, este regalo que Dios les hacía con tan bello lugar, ¿Cómo no dar las gracias si todo habla de Él? Esta jornada terminó con la celebración Eucarística y unos minutos antes sacándonos una foto de recuerdo. Y el Padre nos dio una tarjeta a cada una, un gesto más de fraternidad que se sumaba a tantos otros que se fueron dando a lo largo de la convivencia. Al día siguiente, cada comunidad debía partir, esto costó, pero en el recuerdo de ese día pudimos expresar cada una nuestras gracias, cómo se sentían, y habían sentido. Al fin la hora llegó y el transporte también, cuando todo estaba listo, acompañaban a nuestro adiós los pañuelos que salían de las ventanillas, la alegría con un poco de nostalgia, así hasta que, poco a poco, las vimos alejarse. Sí, así es, las vimos alejarse, pero sabiendo que en cada una de ellas hay un pedazo de Dios, ¡qué maravilla!

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Queridas hermanas, caminando juntas, descubrimos ese Misterio de Amor en cada una de nuestras comunidades, ese pedazo de Dios oculto en nuestras vidas. Sigamos caminando fieles al Amor inicial. Fraternalmente, Sor Mª Gracia De Marco, O.P.

SAN JUSTO – BUENOS AIRES Deseo que esta breve crónica sea ante todo una acción de gracias al Señor; porque a través de la hermosa comunidad de nuestras hermanas de Córdoba, hemos palpado una generosidad que desbordó en detalles y gestos fraternos con los que han logrado hacernos sentir en casa. Acción de gracias por todo lo que el Padre Brian nos ha dado mediante sus pláticas, homilías y su testimonio, compartiendo con nosotras el Amor a la Palabra de Dios, el valor incalculable del silencio, la riqueza inagotable de la contemplación, la gracia de vivir alimentados y sumergidos en la presencia trinitaria… Acción de gracias por Agua de las Piedras. Lugar donde, por esas curiosidades de la naturaleza, al salir la luna cuando ya ha oscurecido, está toda ella teñida de rojo y a medida que avanza la noche vuelve a retomar su color natural y así nos recuerda cómo la Sangre de Cristo también emerge de los abismos de nuestra pobreza para iluminarlo todo con la bondad de su Luz. La capilla toda de piedra abre sus ventanas para que el amanecer una su alabanza a nuestros Laudes y es tan sencilla y recogida que no necesita nada para realzar su belleza, al contrario, la simplicidad que da la piedra y la luz en consonancia con la liturgia serena y alegre de la comunidad son más que suficientes para ennoblecer y levantar nuestra oración a Dios. Hemos vivido días de especial fraternidad, que creo, es el fruto de todo el sacrificio sembrado por todas las comunidades desde los inicios de la Federación. Estoy convencida de que esta comunión no se puede improvisar y es para dar gracias con las manos en alto, sabiendo que aún queda mucho por hacer y que cualquier sacrificio bien vale la pena. Queridas hermanas, mi acción de gracias no termina aquí. Esto es una pequeña pincelada de cómo yo percibí lo que hemos vivido como verdadera familia en Cristo y en Santo Domingo. Mi conclusión es esta: Vivir clavadas en La Verdad, no distraernos ni apartar el corazón de la Caridad y ocupar las horas de nuestros días en orar por la salvación de todos los hombres y mujeres del mundo, adorando a Dios con alegría, para quien hemos sido creadas y soñadas por Él desde toda la eternidad. En definitiva, es volver a las fuentes, que siendo siempre las mismas, son siempre nuevas porque nacen del Espíritu Santo.

Sor Marilina de la Trinidad Mansilla, OP

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De nuestras Comunidades

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Sant Domènec

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«EXPERIENCIAS… » En el último número de UNIDAS se hicieron unas preguntas interesantes a las prioras de los conventos resultantes de refundaciones. Su papel es el más complicado y aun así era notoria su visión positiva de cómo iba resultando la experiencia. Hemos pensado que algunas de las que integramos las comunidades, es decir, desde la base, también puede interesaros lo que ha supuesto para nosotras este proyecto inédito, tanto comunitaria como sociológicamente. Fue mucho más difícil la ejecución que la decisión. Y nos hemos percatado de cuántas cosas nos sobran a la hora de tener que trasladarnos de lugar y de domicilio. También hemos visto que, con los años, se simplifican las ideas, pero se acumulan cientos de cosas porque “pueden hacer falta en alguna ocasión”. ¡Cuánto lastre nos acompaña! ¡Qué hermosas hogueras hicimos antes de partir! Ha sido una experiencia difícil, costosa de mantener y de no desalentarse en el intento, pero qué hermosura de aprendizaje religioso el que ha supuesto la vida después. Las nuevas comunidades son el resultante de anexiones de virtudes y defectos, como todo colectivo humano que se forma, aun con el hálito del Espíritu Santo que lo inspira. Pero algunas de nosotras nunca habíamos descubierto y comprobado tales niveles de entrega y amor fraterno, en la práctica —ya que en el papel y en las conversaciones, es más fácil— como los que estamos viviendo en el tú a tú diario. Empecemos por lo esencial. De las 5 comunidades del proyecto catalán y aragonés, dos de ellas no necesitaban dar ese paso costoso y en cambio hemos visto que lo han dado porque otras no habrían podido subsistir. Sobre todo ¿cómo dejar a la comunidad aragonesa donde nació la generosidad de dar y seguir dando monjas para que la idea federal naciera y se consolidara? No era posible dejarla con ese peso, a solas, de tantas enfermas y ancianas, en número equivalente a las abundantes entradas conjuntas que en épocas mejores tuvieron. Y ahí tenéis a dos comunidades que dejaron todo y allí se fueron, no como Abraham que iba a lo desconocido, que siempre tiene su atractivo, más después de oír hablar en directo a Dios, sino a lo tan conocido como difícil, por lo necesitado de total entrega y amor. E incluso, volver a dar de nuevo, cediendo al proyecto catalán a uno de los elementos más eficaces para el proyecto aragonés.

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Hemos meditado que los cincuenta años vividos “haciendo familia federal” ha dado ese fruto de entrega fraterna. El buen samaritano del Evangelio posiblemente no habría llegado a ser el “buen samaritano”, si no hubiera sido primero un buen hermano, o hijo, o padre, de los suyos. Llevamos muchos años de arengas federales para estar UNIDAS y eso ha hecho crecer el interés de las unas por las otras. Recordamos nuestros años de noviciado, recién estrenada la Federación, en que durante la Cuaresma la M. Maestra ya sorteaba entre las novicias los conventos federados para que entre todas felicitaran a todos por Pascua. Una de ellas, ingenua que era la chica, empezaba su carta diciendo: «Queridas hermanas: En esta Cuaresma me ha tocado el ´sacrificio´ de escribir a Vds… etc. etc.» (Lo ponemos entre comillas, claro). La escritura a desconocidos nunca ha sido muy apetecida, pero el intento de querernos, recordarnos y demostrarlo, por Navidad, Pascua, Ntro. Padre, acontecimientos especiales, etc., más los encuentros en la época de formación, en las Convivencias, en los Cursillos, en las Asambleas electivas, hizo percatarse más tarde a aquella novicia, que se ha construido una auténtica familia, y que si bien ya no existe la misma comunicación entre todos, porque el tiempo escasea, sí que ha brotado algo que se ha traducido en hechos impactantes. Hace poco murió una monja en uno de estos conventos, ya casi en estado vegetativo después de años de imposibilidad, y la enfermera, de un convento de origen distinto, lloraba a lágrima viva porque se le había ido su monja enferma… y le quedaban dos más inmóviles y aparentemente terminales desde hace unos 11 años. El personal sanitario que va a controles de las totalmente imposibilitadas se queda boquiabierto ante unos cuidados y atenciones a las enfermas, que no los presencian fuera. Y cuando vemos a las que ya no hablan ni parecen entender, que al decirles una frase piadosa, una oración o un requiebro, abren los ojos y sonríen, nos percatamos que esas vidas están teniendo una misión real todavía en la economía de la salvación. Entonces nos apetece llamar a Bernat Soria y decirle que lo que él propugna no es una “muerte digna”, pues lo es la que unas hermanas verdaderas proporcionan a otras, sin tregua, sin días laborables ni festivos en la atención, cuidado y cariño, de un convento, eso sí, organizado para que, ahora que son más número, nadie quede demasiado sobrecargado. Y también sería bueno que se dieran un paseo por todas las dependencias una Viviana Aído o una Almudena Grandes, con ideas feministas a lo Simone de Beauvoir para comprobar lo que es femineidad maternal en pura gratuidad. Lo que venimos reflexionando creemos que es revivir la frase evangélica que se repite con palabras casi textuales en los 4 evangelios: «Y Jesús, sintiendo lástima de ellos…». Jesús, que no conoció la vejez ni la enfermedad, se sentirá completado — según las palabras de su amigo Pablo— en lo que falta a su pasión…. Porque Jesús, que pasó haciendo el bien, no solamente lo hizo en sus años de vida pública, su misión redentora fue constante. Es más, si murió hacia los 37, es mucho más largo su período de vida no historiado, hasta que se lanzó a los caminos de Galilea y

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Judea. ¿Qué hacía antes? ¿Era pasividad casi inactiva? ¿O como dice en Jn. 5: «Mi Padre obra incesantemente, y yo de igual modo»? Fueron muchos los años que no son demasiado investigados por los exegetas, y en los que redimía y pasaba haciendo el bien. De lo primero que tenemos noticia es lo que hizo, recién concebido, con su pariente Juan el Bautista, irradiado y percibido por las dos madres. ¿Qué no haría a lo largo de tantos años oscuros en aquella tierra de «donde no podía salir nada bueno»? Creo que las monjas, debíamos hacer investigación a fondo en nuestra lectio compartida o individual, de estos años, que tanto parecido tienen con nuestra misión en la Iglesia, y que los exegetas no tocan sino en orden a la orografía, paleografía, sociología, arqueología, etc. convenientemente adobado en género literario. Y Jesús, ya redimía, y María, seguía diciendo sí en silencio, y preparando su papel materno y unitivo de la iglesia que iba a nacer y los siglos que la llamarían bendita dentro de estudios serios mariológicos. . ¿De qué murió San José? ¿Cuánto tiempo estuvo enfermo? ¿Qué hacía Jesús en esos momentos con él? Nos parece que le estamos viendo en unas enfermeras-monjas que son un Jesús viviente. Y nadie se entera. Solamente cuando hay una intervención quirúrgica, los sanitarios se admiran de la cuidadora e incluso la dejan pasar a la UCI para que supla a alguno —bien asepsiada de verde—, porque comprueban que la enferma mejora más deprisa y los monitores dan mejores constantes vitales, e incluso puede ser antes trasladada a la habitación de planta. Otro impacto que nos ha producido esta nueva vida comunitaria es la Liturgia, el coro. Hemos conversado entre nosotras, que nos parece oír a Jesús decir…«Por fin habéis convertido la casa de mi Padre en lugar que me place presidir…». Y no es por una superliturgia solemne —como en la vida diaria, son patentes nuestros defectos interpretativos— sino porque es más fácil sintonizar boca–corazón-mente-paz, y tenerle a Él como centro vital. A Jesús le gusta que le quieran, como nos gusta a nosotros —pues el Padre nos hizo a su semejanza—. Ya dijo «Dejadla… en verdad os digo que este gesto será por siempre divulgado y admirado», cuando la unción de Betania. Igualmente cuando María le escuchaba ávida mientras le estaba hablando, sin enterarse de nada más. Y a la samaritana en el pozo: «…Si tu supieras quien es el que te pide de beber…». Y a los discípulos «… ¿no habéis podido estar una hora conmigo…?». Cabodevilla tiene una frase aguda para definir esta postura: «Necesito que me necesites». Le gusta que le quieran esponsalmente, y eso supone un tú a Tú especial. Estamos en la era de las especializaciones, y hay que ir con cuidado en no encomendar a un empleado que arregla ascensores que se suba a un andamio y decore restaurando fachadas. Con la particularidad de que al primero nunca le felicitarán y en cambio el que tiene el segundo oficio recibirá más de un aplauso por el decorado. Las monjas lo somos, desde siempre, para ser especialistas en buscar a Jesús, quererle y darle a los demás a través de una entrega y amor a los próximos que irradie al mundo. En resumen, hermanas. Demos gracias a Dios porque el mandamiento nuevo, en sus dos vertientes, siempre se ha dado y siempre se dará. La historia de la Orden, con su péndulo oscilante entre crisis y esplendores, nos explica cómo van surgiendo remedios en cada época, que remontan el bache. Todos los tiempos tienen sus signos, aquéllos y éstos, y cada vocación nos la regala Jesús para sopesarlos bien, jerarquizar valores y llevarla a la plenitud, como un regalo que nos dio y que merece lo agradezcamos viviéndolo.

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En algo coincidíamos en esta conversación que os compartimos: nos movemos en el Misterio, y si lo es, qué difícil resulta hacer entender lo que encierra. Dos ilustres alemanes, despejada y profunda la mente y candente el corazón, han escrito: «Para mí mismo y para el mundo yo soy una pregunta infinita… me domina y perfora el Misterio eterno, al que yo llamo Dios… Sólo en un acto de amor mutuo podemos afirmar que Dios no sería capaz de vivir sin nosotros…» (Karl Rahner). «Apenas veinte años después de la muerte de Jesús encontramos el gran himno a Cristo de la Carta a los Filipenses (2,6-11) ¿Cómo se llegó a esa cristología? ¿Cómo colectividades desconocidas pudieron ser tan creativas, convincentes y, así, imponerse?... Es más lógico pensar, también desde el punto de vista histórico, que su grandeza resida en su origen, y que la figura de Jesús haya hecho saltar en la práctica todas las categorías disponibles y sólo se la haya podido entender a partir del misterio de Dios…» (Benedicto XVI). Esta Navidad última, hemos visto cómo han querido barrer a Jesús de una fiesta sólo SUYA. El grupo Aragón-Cataluña le hemos procurado, humildemente, abrir las puertas haciendo muchas tareas de amor irradiante al mundo entero, en más de una habitación de enferma o en tareas muy gratas a favor de otras, o menos gratas, da igual ¡es mi hermana!. Tomás de Aquino, hermano bastante sabio él, lo mismo caminaba ligero —con su voluminosa anatomía— porque le designaban para acompañar a un hermano apresurado y de grandes zancadas, como le decía a Jesús cuando le preguntó qué premio deseaba: «No otra cosa sino a Ti…». Sencillamente, amaba. Y un fuerte abrazo, querida familia. Vuestras hermanas re-unidas

«Si nada hay más grande sobre la tierra que la cruz de Cristo, nada hay más grande todavía sobre cielo y tierra que la cruz florecida, que la cruz transfigurada, que la cruz resucitada de la pascua siempre nueva. La historia de la humanidad y del hombre —escribió Bonhöeffer— es un grito unánime y muchas veces hasta desesperado de resurrección»

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La Inmaculada – Torrent

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Encuentro con la Familia Dominicana En nuestra Comunidad de La Inmaculada-Torrent (Valencia), vivimos un día muy hermoso a nivel dominicano. El día 28 de febrero, antes de comenzar la Cuaresma, la Fraternidad de Dominicos de Torrent, pidieron hacer un retiro de silencio y adoración al Santísimo, el día casi les obligó a llevar a cabo su deseo —saborear el silencio receptivo de la Palabra y la Presencia—, ya que llovió sin parar. Fue un día que les supo a poco por la experiencia contemplativa que vivieron. Madre Priora expuso solemnemente el Santísimo, y Él les atrajo hacia la paz inquieta que produce la Luz de la Verdad. Por la tarde, en el locutorio grande, nuestra hermana Sor Ana María Albarracín, les dio una charla sobre el «Sentido de la Cuaresma», y aunque era para ellos, fuimos toda la Comunidad, así nos sirvió también a nosotras. Un gozo grande sentiría Domingo ante tal espectáculo, está claro que también las monjas, si viene la ocasión, desplegamos el carisma de la predicación. Quedaron más que contentos, se entabló un diálogo de preguntas y respuestas muy interesante, daba gusto sentir que una misma SAVIA, corre por todas las ramas que forma el árbol de nuestra Familia Dominicana. Con alegría, tomamos unos dulces que trajeron, compartiendo el gozo del encuentro. Después pasamos al Coro a celebrar una Liturgia, muy hermosa y sentida. Los salmos eran rezados con mucha unción, y luego de cada salmo, una música muy adecuada para la meditación, daba espacio para que espontáneamente se pusiese en común el versículo que más había sonado en el espíritu, fue un rato de fuerte recogimiento y hondura. Terminada esta Liturgia, los que tenían que marchar, lo hicieron muy calladamente, pero un gran grupo siguió en oración junto a la Comunidad. Llegadas la siete de la tarde, hora de nuestras Vísperas, las cantamos juntos, el P. Gerardo Sánchez op, también nos acompañaba en la Liturgia, ya que es el Asesor de la Fraternidad. Marcharon entrada ya la noche, contentos de nuestra acogida fraterna y comunión en la búsqueda sincera de vivir en verdad y expandir la luz que hemos heredado del Padre Sto. Domingo. Sor Mª Teresa Rius, op Monasterio de La Inmaculada-Torrent

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CRÓNICA DE UNA  PROFESIÓN   

Mis queridas hermanas:      A  una  semana  ya  de  mi  Profesión  Solemne,  me  dispongo  a  escribir esta crónica, a través de la cual  quiero  compartir  todo  lo  vivido  aquel  dichoso día.      Previo a mi Profesión, tuve 7 días de Retiro que los guió M. Priora con cuatro pláticas, iluminadas  por el libro del Cantar de los Cantares, sobre la llamada fundamental al amor que todos llevamos  en  el  corazón,  y  cómo  esta  llamada  conlleva  la  necesidad  de  entregar  nuestra  vida  a  alguien.  Entrega  que  para  el  cristiano  se  hace  con  una  respuesta  de  Fe,  Esperanza  y  Caridad.  Es  una  respuesta libre que nos hace entrar en el misterio de DIOS TRINIDAD y que nos transforma, nos  transfigura y nos hace para los demás testimonio vivo del SUAVE OLOR DE CRISTO. Dios llega a  los demás a través nuestro. También me habló de cómo nuestra belleza interior procede del amor  que Dios nos tiene. Él nos elige y nos hace suyos, nos sostiene con su fidelidad y nos ama aun en  nuestra  fragilidad,  límite,  pecado…  Porque  Él  es  Dios.  Es  su  fidelidad  la  que  nos  ayuda  a  permanecer fieles a su llamada.    Fueron  siete  días  intensamente  vividos.  Mucho  silencio  y  apartamiento.  El  afecto  de  mis  hermanas, expresado en muchos detalles fraternos se hizo sentir mucho. También la oración de  mis padres, que para acompañarme en este momento, fueron juntos a Misa todos los días. Juntos  compraron la alianza y organizaron la fiesta, de la cual les hablaré más adelante.    La  comunidad  también  organizó  la  fiesta.  Se  las  veía  a  todas  entusiasmadas  y  contentas.  Le  hicieron  todo  el  ajuar  a  la  novia,  que  quedó  hermoso.  Prepararon  los  cantos  para  la  Misa  y  una  canción para despertarme, muy bonita. Y tantos otros detalles que no es posible contar ahora. Y,  por fin, llegó el día más esperado de mi vida: MI CONSAGRACIÓN DEFINITIVA AL SEÑOR.    Me despertaron con el cantito. Yo puse en el refectorio, que ya estaba adornado para la ocasión,  un  regalito  para  cada  una,  que  había  dejado  ya  preparado  antes  de  empezar  mi  Retiro.  Luego  fuimos a rezar Laudes, Oficio de Lectura, oración personal, rosario y Tercia, y a desayunar. Aquí es  cuando llegaron los primeros abrazos y saludos. Luego me fui a la celda y me quedé rezando. Fue  un momento muy lindo de encuentro con el Señor. Como si Él mismo viniera a buscarme para dar  juntos este  paso tan decisivo. ¿Imaginación  mía?  No lo sé, el hecho es que me  quedó  el corazón  tranquilo y confiado en el Señor. Luego, a las 10 h. sonó el primer llamado a Misa, así que me puse  la capa y me senté fuera del Coro a esperar que llegaran las monjas.    La capilla estaba ya con gente que había empezado a rezar el rosario por mí. Yo también rezaba  con ellos. Después del tercer llamado a Misa, llevando yo un cirio encendido en la mano, entramos  en procesión al Coro; lo hicimos por orden de profesión, M. Priora y yo al final de la fila. Al entrar,  lo  primero  que  hice  fue  buscar  con  la  mirada  a  mi  mamá.  Noté  que  estaba  emocionada,  así  que  decidí ya no mirar a nadie más y concentrarme en lo que estaba viviendo con el Señor.  

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La Eucaristía fue presidida por Mons. Luis Urbanc, obispo de Catamarca. Después del Evangelio,  hice la primera postración que duró varios minutos, y luego vino la primera pregunta: «Querida  Carolina, ¿qué pides?» Y yo respondí: «Lo que pido es la misericordia de Dios para consagrarme a  Él hasta la muerte, aquí, en la Orden de Predicadores». Después la homilía, en la que el Sr. Obispo  hizo una comparación de lo que es la vida religiosa con el amor conyugal, exaltó nuestra condición  de monjas contemplativas y en un momento dijo: « ¡Cuantos sentimientos encontrados habrá en  el  corazón  de  Carolina!».  Y  esto  me  hizo  caer  en  la  cuenta  de  que  todos  mis  sentimientos,  pensamientos,  etc.  tenían  una  única  y  misma  dirección:  ENTREGARME  A  DIOS  PARA  SIEMPRE.  Luego  Monseñor  me  puso  bajo  el  amparo  de  María,  nuestra  Madre  del  Valle,  para  que  guarde  siempre  mi  vocación,  y  dijo  que  Ella  me  enseñará  a  ser  esposa  del  Señor.  También  dijo  que  las  monjas  somos  las  mujeres  más  realizadas.  Fue  una  homilía  realmente hermosa, profunda, clara, y pienso que debe haber llegado  mucho a todos, porque hizo la relación con el amor conyugal que es  algo que se puede entender.    Después  de  la  homilía,  fue  el  otro  interrogatorio,  al  que  respondí  muy  conscientemente,  y  tal  como  decía  el  Ritual.  Lo  cual  es  mucho  decir, si consideramos que soy muy desmemoriada. Es que no cabía  perder la memoria de algo tan importante. Luego del interrogatorio  vino  la  segunda  postración  que  duró  veinte  minutos  (mi  mamá  los  contó).  Aquí  se  cantaron  las  Letanías  de  los  santos.  ¡Pedí  tantas  cosas…! Tuve muy presentes a mis hermanas formandas. Le  pedí al  Señor  que  les  conceda  la  gracia  de  la  Profesión  Solemne.  En  un  momento comenzó a llover tan fuerte, que sentía el peso de la lluvia  que  caía,  y  le  dije  al  Señor  que  «como  cae  la  lluvia,  caiga  tu  gracia  sobre  los  aquí  presentes,  sobre  los  que  me  pidieron  oraciones  y  aquellos  por  quienes  he  querido  rezar  especialmente  en  esta  ocasión».  Por fin, hice mi Consagración. Me puse de rodillas, y las manos de M.  Priora  sostenían  mis  manos.  Leí  la  fórmula  con  mucha  claridad,  pausadamente,  aunque  por  dentro estaba temblando. Seguidamente, M. Priora me abrazó y me puse de rodillas en el centro  del Coro, aquí se hizo la entrega de las insignias: el velo y la alianza. Y al canto de «Amo a Cristo»,  vino la tercera postración. Después, hice con mi familia, la procesión de ofrendas, y siguió la Misa.  El saludo de paz se lo di a mis padres y a M. Mª Jesús.    Al  irse,  Monseñor  se  acercó  y  me  regaló  una  cruz  muy  bonita  que  llevo  ahora  colgada  en  mi  rosario. Después del canto final, abracé a mis hermanas, y me salió un chaparrón de lágrimas. Me  arrimé a las rejas para saludar a la gente. Cuando terminé, salí del Coro para ir al locutorio y he  aquí que me topé con todos los que había estado saludando. Estaban en el claustro y había mesas  con comida y todo. Comencé a saludarlos de nuevo. Fue muy lindo poder atender a cada uno. Eran  parientes,  amigos  de  la  infancia,  gente  muy  cercana.  El  ambiente  era  muy  alegre  y  sereno.  También conversé un buen rato con los frailes de Tucumán y les presenté a mis familiares.    Después sonó la campana y… todo el mundo a su casa. Nosotras a rezar Sexta con los frailes y el P.  Adolfo,  hermano  de  M.  Mª  Jesús.  Y,  por  fin,  el  almuerzo,  que  fue  con  nuestros  hermanos  y  el  P.  Adolfo. Aquí supe que el obispo era quien le había dicho a M. Priora que abriera la clausura para  que pasara la gente, pues llovía demasiado. El almuerzo fue un momento de fraternidad tan lindo,  que  me  quedo  sin  palabras  para  expresarlo.  Conversamos,  compartimos  la  alegría  de  ser  hermanos. Fue un regalo hermoso que nos hizo a todas el Señor, el día de mi Profesión.    Sí, este día fue una experiencia de alegría serena, mi corazón con mucha paz y tranquilidad, pudo  acoger esta gracia, fue que Dios estaba presente en mí y entre nosotras. 

   

 

 

 

 

                              Sor Mª Carolina de Jesús Carrizo, op  24


Ecos del libro: «Santas y Beatas de la Orden de Predicadores» En el Diario italiano “il Giornale di Rieti” —diario independiente de información—, fue publicado el jueves, 13 de noviembre de 2008, este articulo de Ileana Tosí: «Caminaron fieles al amor inicial»   Una rassegna storica dedicata alle Religiose dell’Ordine dei Predicatori offre spazio alla figura di Colomba da Rieti, mistica della prima età moderna.   «Caminaron fieles al amor inicial»: l’eco dell’Apocalisse ben si presta a fare da chiave interpretativa ad un prezioso volume, elegante nella veste grafica, accurato nella minuziosa documentazione dei contenuti, curato da una religiosa, suor Irene Benavente Eyriey, in occasione del Giubileo Domenicano compiutosi nel 2007, ad ottocento anni dalla fondazione di Prouille ed a cinquanta dalla Federazione dell’Immacolata. Suor Irene, claustrale del monastero della Santissima Trinità di Orihuela, Alicante, è argentina di nascita e vanta una solida cultura di psicopedagogista, messa umilmente al servizio della ricerca storica per onorare la memoria delle religiose che, una generazione dopo l’altra, hanno condiviso il carisma domenicano meritando la gloria degli altari. «Santas y Beatas de la Orden de Predicadores» è il titolo del testo, prefato da padre Carlos A. Azpiros Costa, Maestro Generale dell’Ordine Domenicano. L’autrice fa sintesi dell’esperienza condotta da Domenico di Guzman, radicalmente innovatrice nel contesto dell’Europa medievale. Nel nome e nel segno della Vergine Maria, additando alla devozione delle convertite l’esempio della Maddalena, il dotto canonico di Osma infatti cambiò radicalmente il corso della propria esistenza proprio a partire dalla fondazione del monastero di Prouille. Da questo primo, determinante atto derivò la proliferazione delle comunità religiose domenicane, femminili e maschili, capaci di declinare in forme distinte un’unica dottrina, ispirata alla salvaguardia della vera fede. Così il bel volume di suor Irene fa sintesi delle vite mirabili delle domenicane del Secondo e del Terz’Ordine, beate, sante e martiri che dal XIII al XX secolo hanno vestito l’abito di grezza lana bianca, velato dal nero mantello. Si tratta di quarantotto donne, fra madri di famiglia, terziarie, suore e monache di clausura, dalla beata Giovanna de Aza, madre di San Domenico e del beato Mannes, fino alle dieci vittime innocenti della guerra civile spagnola, uccise nel 1936 fra Barcellona e Manresa. Una pagina particolarmente suggestiva è dedicata alle mistiche del Terz’Ordine della Penitenza fiorite sull’esempio cateriniano durante l’età che anticipa la riforma cattolica: tra queste, spicca la figura della beata Colomba da Rieti, vissuta fra il 1467 ed il 1501. La ricerca documentaria, sintetica e puntuale nella schematicità della schedatura, è corredata da belle immagini che riproducono pale d’altare, tele e oggetti di devozione ed aiutano a ricostruire i luoghi e gli ambienti dove fiorirono nel tempo tante vocazioni, dall’Europa alle Americhe all’Asia, a testimonianza dell’universalità della fede in Cristo. L’agile stesura nella sonora lingua castigliana non è un ostacolo insormontabile per comprendere ed apprezzare uno scritto che è un atto d’omaggio per la comunità cui l’autrice appartiene, un segno d’amore per tante donne che hanno scelto la sequela Christi nel segno di San Domenico.

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Traducción al castellano «Caminaron fieles al amor inicial» «Semblanza histórica dedicada a las religiosas de la Orden de Predicadores que trata la figura de Columba de Rieti, mística de los comienzos de la edad moderna» Los ecos del Apocalipsis ofrecen una magnífica clave interpretativa para este precioso volumen, elegante en su presentación gráfica y preciso en la minuciosa documentación de sus contenidos, que ha editado una religiosa, Sor Irene Benavente Eyriey, con ocasión del Jubileo Dominicano que tuvo lugar en 2007, a los ochocientos años de la fundación de Prulla y a los cincuenta de la creación de la Federación de la Inmaculada. Sor Irene, monja de clausura del Monasterio de la Santísima Trinidad de Orihuela —Alicante— es argentina de nacimiento y demuestra una sólida cultura psicopedagógica puesta humildemente al servicio de la investigación histórica para honrar la memoria de las religiosas que, generación tras generación, han compartido el carisma dominico hasta merecer la gloria de los altares. «Santas y Beatas de la Orden de Predicadores» es el título de este libro que prologa el P. Carlos A. Azpiroz Costa, Maestro General de la Orden de los Dominicos. La autora comienza sintetizando la experiencia de Domingo de Guzmán, radicalmente innovadora en el contexto de la Europa medieval y cómo el docto canónigo de Osma cambió radicalmente el curso de su propia experiencia a partir de la fundación del monasterio de Prulla, que construyó en el nombre y bajo el signo de la Virgen María, a cuya devoción añadió el de la Magdalena como ejemplo para las conversas. A partir de este primer y determinante acto proliferaron las comunidades religiosas dominicanas, tanto femeninas como masculinas, que demostraron de distintas formas una única doctrina inspirada en la salvaguardia de la verdadera fe. Así, el hermoso volumen de Sor Irene sintetiza las admirables vidas de las dominicas de las Órdenes Segunda y Tercera: beatas, santas y mártires que, desde el siglo XIII al XX, han vestido el hábito de áspera lana blanca que cubre una capa negra. Se trata de cuarenta y ocho mujeres en las que hay desde madres de familia y terciarias, hasta hermanas y monjas de clausura; aparecen desde la beata Juana de Aza, madre de Santo Domingo y del beato Manés, hasta las dieciocho víctimas inocentes de la guerra civil española que fueron asesinadas en 1936 en Barcelona y Manresa. Especialmente sugerentes son las páginas dedicadas en el libro a las místicas de la Tercera Orden de la Penitencia, que florecieron a partir del ejemplo cateriniano en una época que anticipó la reforma católica; y, entre ellas, destaca la figura de la beata Columba de Rieti, que vivió entre 1467 y 1501. La investigación documental, sintética y escrupulosa dentro de los márgenes del obligado esquematismo de este tipo de obras, se ve enriquecida con hermosas imágenes que reproducen retablos, telas y objetos de devoción y ayudan a reconstruir los lugares y los ambientes de aquellos tiempos en que florecieron tantas vocaciones, de América a Asia, como testimonio de la fe en Cristo. La habilidad de la hermana con la sonora lengua castellana no es un obstáculo insuperable para comprender y apreciar un texto que es un acto de homenaje para la comunidad a la que pertenece la autora, una muestra de amor por todas esas mujeres que han elegido seguir a Cristo bajo el signo de Santo Domingo.

 

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EN TU LUZ, VEREMOS

LA LUZ...

- Sor Mª Antonia Arellano León, de la Comunidad de Santo Domingo-Zaragoza, el día 6 de enero. Tenía 83 años y ha vivido consagrada al Señor por la Profesión religiosa, 62 años. - Sor Mª Natividad Aparicio Cerdá, de la Comunidad de Santa Catalina de Siena de Paterna (Valencia), el día 4 de febrero. Tenía 94 años de edad y ha vivido 50 años consagrada al Señor por la Profesión religiosa.

FAMILIARES

U

- Dña. Mercedes Fernández Corredor, hermana de Sor Concepción, de la Comunidad de Santa Mª del Pilar, el día 1 de enero. - Dña. Mª Carmen López Marco, hermana de Sor Encarnación, de la Comunidad de Santa Mª del Pilar-Zaragoza, el día 4 de enero. - D. Vicente Herrero Climent, hermano de Sor Mª Pilar, de la Comunidad de Santa Catalina – Paterna (Valencia), el día 10 de marzo.

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Unidas 159  

Edita: Federación de la Inmaculada Concepción Alter, 4-V. Apartado 20 46900 TORRENT (Valencia) ESPAÑA IMPRIME: Federación de la Inmaculada C...

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