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El Heraldo Hispano

POEMA XLV EDITORIAL Voy a intentar vivir sin ti. Voy a ignorar la soledad; intentar no sentir el frío de las noches sobre mí. Mirar la luna y no llorar y sin tu sonrisa, ser feliz.

Por: Oscar Argueta (coca43@ hotmail.com) Guatemalteco. Escribe desde Mount Pleasant, IA

Voy a mirar caer la lluvia y prometo no recordar aquellos tiempos felices, cuando te amaba tanto; cuando al ver llover, reía. Y, ¡ay! Tú reías también. Y voy a tratar de olvidar tu gesto, tu gracia, tu luz. Cerrar de prisa los ojos cuando acaricie mi cuello la brisa, y eso me recuerde la delicada seda de tu piel. Voy a navegar sin rumbo por un mar de recuerdos. Y al sentir nostalgia por ti, continuaré el largo viaje como si nunca hubo fuego; o tuviera muerto el corazón. Voy a pasar por el jardín en silencio y de puntillas, para evitar las preguntas de los geranios y el rosal de las aves, de la fuente, al mirarme caminar sin ti. Voy a intentar vivir sin ti. No abrir más la ventana para mirar o sentir el sol, pero eso sí, al faltar la luz o al faltarme tu frescura, poco a poco he de morir. Por: Oscar Argueta

ay Thompson apareció en mi vida como por arte de magia. Eso sucedió hace poco más de un mes, cuando empezaba los preparativos para el tercer viaje anual a mi natal y querido San Luis. La idea de viajar solo, me oprimía un poco el corazón. Con un compañero de viaje podría llevar, en vez de dos, cuatro maletas repletas con ropa para compartir, con mi gente de aquella región oriental de Guatemala de la Asunción. Para mi sorpresa y alegría, apareció en mi camino, Ray Thompson. Un caballero experimentado en el milenario arte de la magia y de la ilusión. “Voy acompañado de un mago”, avisé de inmediato por teléfono

R

y por Internet a mis paisanos de San Luis. La noticia corrió como pólvora. A los sanluiseños, el viento de la llegada de un ilusionista a aquellas tierras de cerros elevados y de sol, encumbró más alto el barrilete de su imaginación. Ray tiene todo el aspecto de un abuelo bonachón. Es muy atento y valiente también he de decir, pues sin hacer muchas preguntas aceptó el reto de viajar conmigo a una tierra lejana, donde jamás ha puesto un pie. A una tierra donde sus habitantes comen flores, los gallos, en vez de su usual kikiriki, anuncian la Segunda Venida de Cristo. De acuerdo con Doña Florita de Sanchinel, el mensaje de las aves de su vecindario va así: “¡Cristo Viene!, ¡Cristo Viene!” De otros vecindarios, la repuesta llega así: “¡En su Segunda Venida! ¡En su Segunda Venida!” Un kilometro al sur del pueblo, se alza un cerro partido por la mitad. Al caminar por entre sus entrañas oscuras el visitante puede divisar un trono de piedra, esculpido en lo alto de una masa de roca colosal. El guía aconseja no escalar, tocar o sentarse en ese trono del mal. Sentado allí, a eso de las doce de la noche, el diablo da órdenes a su legión de súbditos

07 de Noviembre de 2012

y los manda por toda la tierra a azuzar a todos los hijos de Dios. La lista de misterios de mi pueblo, San Luis, es larga y no es mi intención enumerarlas, por ahora, en este editorial. La intención es describir un tanto el lugar donde el mago Ray Thompson arribará el 22 de octubre, un poco antes de la hora del crepúsculo o de la oración. El Mago Ray Thompson es un alma cristiana con inmensos deseos de subir montañas o bajar a hondos precipicios para ofrecer a seres tristes, cansados o faltos de ilusión, asombro, alegría y solaz. Los actos de magia realizados por Ray Thompson no son para llevarnos por donde no queramos ir, son para entretener, para asombrarnos, para provocarnos a reír, en vez de llorar. Todo el asunto aparente misterioso puede explicarse en una sola palabra: Ilusión. Por lo anterior, mis amigos sanluiseños, pobres en dinero, saldrán de los shows de magia, con los bolsillos llenos de monedas, todas pintadas con el color de la imaginación. Hace más de setenta años arribó a San Luis una compañía de veinte húngaros o gitanos

procedentes de la Europa Oriental. Engañaron a medio mundo de esa franja oriental. Doña Florita de Sanchinel tiene vivo el recuerdo de cómo era aquella gente. “Eran altos de piel rosada y cabellos anaranjados. Los hombres lucían barbas oscuras y las mujeres tenían la cabeza envuelta con vaporosos pañuelos de popelina o de tul. Por la calle iban las gitanas todas enjoyadas, tocando con una mano sendas panderetas y en la otra un muy pintoresco chinchín.” El engaño más famoso, de acuerdo con doña Florita, lo sufrió don Salvador González. Don Salvador había deseado desde hacía tiempo comprar una mula, no blanca ni overa, sino negra. “Mañana se la traemos”, le dijo un gitano de sonrisa muy cordial. Dicho y hecho, los deseos de don Salvador fueron cumplidos. Al cruzar el río rumbo a su nueva casa, la mula perdió su falsa apariencia y recobró su color natural. Para entonces, los gitanos ya iban lejos cantando una muy alegre canción. El mago Ray Thompson no es un gitano engañador, es un cristiano valiente, y viaja conmigo a una tierra donde abundan las oportunidades para servir.

07 Nov 2013  

Primer periodico de noviembre

07 Nov 2013  

Primer periodico de noviembre

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