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Año: 14 Número 313

engo mucho para contarles de mi visita a Antojitos Carmen, ubicado en Columbus Junction, IA. Una hora después, salí de ese lugar sonriendo y con el corazón contento. Y cómo no iba a salir caminando feliz, si llevaba el estómago rellenito con un platillo de tortillas hechas a mano, barbacoa de borrego en salsa verde, exquisitas costillas de cerdo con nopalitos, frijoles y un arroz como para soñar. ¡Ah! y para beber, un delicioso refresco de pepino con zumo de limón. Esta comida -dije al levantarme de la mesa-, merece una calificación de cinco estrellas y… un poquito más. Para información de mis lectores, Antojitos Carmen ha recibido otras calificaciones similares como premio a su calidad y buen sabor, de medios de comunicación muy importantes; entre ellos, Los Angeles Times. A ver, dónde leí esa nota, podría ser la pregunta. Pues, esa y otras once notas de reconocimiento penden, en sendos cuadros, de las paredes del restaurante donde hoy fui a comer. Allí mismo, leí las notas y sentí admiración por la excelencia en el trabajo de los propietarios: Doña María del Carmen Ortega, originaria de Yurécuaro, Michoacán y de don Salvador Ortega Hernández, del Distrito Federal. Salvador fue de paseo a Yurécuaro y se hospedó en la casa de Carmen. En ese momento, ambos tenían once años de edad. Esa semana jugaron, gritaron y corrieron juntos. A esa edad, su principal preocupación era jugar. El futuro estaba lejos y, aunque hubieran querido, no lo podían ver. Luego de esa semana de diversión, cada uno siguió su camino y por ocho años no se volvieron a ver. El dichoso reencuentro tuvo lugar en una quinceañera en el Distrito Federal. Carmen en esa fiesta era una joven hermosa de 19

primaveras. A Salvador, aquella chamaca le pareció conocida. “Mira -le dijo a su sobrino, Aldo Alfredo, de 12 años de edad-, ve y pregúntale a aquella señorita si desea bailar conmigo.” “No, no quiero ir” -contestó la joven de ojos color café. Aquel joven mensajero regresó dos veces más y cada vez repitió la invitación. A la tercera, Carmen respondió. “Bueno, iré, solo si ese joven, viene aquí y él mismo me invita a bailar.” Once meses después, un 18 de febrero, salieron juntos de la iglesia, con el corazón llenito de amor. Carmen vino a este país a probar suerte. En ese momento, Salvador se desempeñaba, allá en México como profesor en el centro educativo, Cebtis #57. La separación no fue muy larga; no podía ser. El resto de la

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familia arribó a California unos meses después, todos traían un pasaporte en la mano y en el pecho mucha felicidad. A partir de aquí, solo les quedaba trabajar y ahorrar para un después. Al año de ahorrar, para sorpresa de muchos, compraron con cash su primera camioneta nueva Aerostar. Ahora si era muy importante para Carmen y Salvador pensar en el futuro de ellos y en el de sus hijos: María del Carmen, Abraham Salvador, Daniel Octavio, Esteban y Andrew David. Carmen trabajó primero en un restaurante francés, luego sintió el deseo de independizarse. Con esa meta en mente, compró un asador y salió a la calle a vender tacos. El primer día vendió poco, $75.00, el segundo, $300. Al contar la venta de ese segundo

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día, dijo: “¡No vuelvo a trabajar para nadie!”. Ayer, conversando conmigo la escuché decir: “Mi esposo y yo nunca nos hemos sentado por falta de quehacer. Para nosotros, ojalá la noche fuera día para trabajar, o como dice un dicho: nosotros descansamos haciendo adobes.” En mi vida había escuchado tal refrán. Al oírlo me dio por reír. Salvador y Carmen arribaron a Iowa siguiendo a su hija María del Carmen, a seis nietos y a un bisnieto. “Aquí vas a sentarte a jugar con tus nietos y a escuchar los pájaros”, les dijo su hija. A los días, Carmen dijo, eso de escuchar pájaros no es para mí. Y por eso ahora, Antojitos Carmen es toda una realidad. Por: Oscar Argueta


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EL Heraldo Hispano


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EDITORIAL

AMARTE A TI

Por: Oscar Argueta (coca43@ hotmail.com) Guatemalteco. Escribe desde Mount Pleasant, IA

Amarte a ti es una aventura: bella, sin igual y diversa. Es experimentar locura, siempre que beso tu piel tersa.

os cabellos rubios de Agosto pronto se volverán castaños. En una nueva página, el libro de los días mostrará al señor otoño sesteando bajo la sombra de un Amarte a ti es dulce noticia, portal florido, listo para hacer al despertar por la mañana; su entrada triunfal. Su majestad es un sonido que acaricia pasará por los arcos triunfales o un sol sonriendo en mi ventana. del tiempo seguido por un desfile multicolor. Para la ocasión, los Amarte a ti es simplificar árboles vestirán ropajes de colores mis dudas, cargas y congojas; anaranjados tirando al tinto. Los es sentir leve mi pesar; pájaros, al concluir la fiesta, verde el amor, verdes mis hojas. harán lo de siempre, doblarán por la esquina y seguirán por los Amarte a ti exalta mi vida caminos del cielo orientándose (tiemblo al escribir este verso); hacia el sur. Nada nuevo en su porque al amarte sin medida, rutina. Por allá, irán riéndose llora de gozo el universo. felices, porque aunque el viaje Por: Oscar Argueta es largo, un día no muy lejano

Amarte a ti es ir por el mundo, buscando el más perfecto modo de amarte: sencillo o profundo, con poco, con mucho…Con todo.

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volverán y la vida continuará. Ningún suspiro enamorado podrá retener el oro de los días veraniegos. Es hora de despedirse del alegre tropel del verde interminable. La despedida es temporal. La madre naturaleza es sabia y así como trabaja así descansa, así como ríe así llora, así como comparte su riqueza así también guarda para el futuro. Y, como buena madre, nunca abandona ni se olvida de sus hijos. Al contrario, su ausencia aquí es para ir a visitar otras latitudes lejanas, adormecidas, sedientas de luz y color. En sus aparatosos bártulos porta: diademas con el color del arco iris, lienzos bordados de celeste claro y lámparas de cristal. En cualquier lar, cercano o lejano, la alegre caravana, es recibida con aplausos, con vítores y con las puertas abiertas de la ciudad. A lo lejos, silba un tren, en el último vagón viaja el amor. Aquí pasó una buena temporada. Travieso e impredecible es ese señor, diríamos al verlo partir. A su paso, trastorna nuestros polos y hace temblar nuestro ecuador. A los rostros de los seres tristes y solitarios los acicala con polvos fabricados con el brillo de la luna y, si lo considera necesario, usa,

entre otros artilugios, dos o tres gotitas de limón. A su influjo, ayer nos sentíamos perdedores, hoy nos sentimos invencibles. Ayer, una horrenda cicatriz afeaba nuestra frente, hoy, como por arte de magia nuestra piel ha recobrado su tersura, su rubor natural. De ventana en ventana, de pared en pared va corriendo un rumor: “Un milagro ha ocurrido, vengan todos a ver.” Toda esta algarabía, todo este ruido se produce cada verano al pasar el amor por nuestro lugar. ¡Ah, este excéntrico señor de ojos negros y sonadores!, es, digamos un sastre para remendar roturas, un mago para desaparecer arrugas y un experimentado doctor para recetarnos una buena medicina contra la soledad. Y ¿desde cuándo andan ustedes tomados de la mano?, le preguntaron a una pareja de enamorados. Así va la respuesta: “Sucedió hace un mes bajo un intenso sol de verano. Yo la miré y ella me miró; y al cruzarse nuestras miradas, ya nada fue igual. En el suelo de nuestras pupilas nació una flor.” Están equivocados, les respondió el entrevistador. Sonriendo, prosiguió. El mes pasado, no fue, ni agosto caliente ni alumbraba el sol, era diciembre

Página 3 y cayó nieve durante todo ese mes. Los enamorados insistieron de esta manera. “Disculpe, pero era verano cuando nos visitó ese señor. Como prueba de su visita, a nuestro alrededor florecía un jardín.” Y, de la brisa de un día primaveral, habrá algún poeta escrito un verso o dos, nos podríamos preguntar. Afirmativo, responderíamos. Eso sí, en vez de cantarle a la alegría de una mañana sin gris, las rimas de los poetas le cantan a la brevedad de la dicha y a la nostalgia de un mar sin azul. La queja lastimera va más o menos así: ¿Cuándo tendrá lugar en mi vida una primavera sin fin? ¡Ah, mis desdichados poetas, seres sedientos de eternidad; sus endechas me parten el corazón! Pues, a pesar de sus quejas, septiembre vendrá y a los aires tibios de otoño le seguirá el azote de un helado invierno feroz, falto de luz y de piedad. Este es mi consejo para ellos. Cuando la nieve caiga y el paisaje inmóvil nos aterre, conviene salir a buscar a una pareja de seres enamorados. A su alrededor, aun cuando sea diciembre, habrá primavera y florecerá un inmenso y bien cuidado jardín.


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El Heraldo Hispano se encuentra en estos establecimientos comerciales:

Zamora Fresh Market, 4E. Main St. 641-753-8522

IOWA

MOUNT PLEASANT Heidelberg Motel 2005 E Washington St, (319)385-8968 Mi Pueblo Real Resturant 1106 E Baker St (319) 385-1112

AMES Hy-Vee 640 Lincoln Way / 515-232-1961 West Hy-Vee 3800 Lincoln Way / 515-292-5543 BETTENDORF Azteca III 2400 Spruce Hill Dr. 563-344-2121 BURLINGTON Casa Fiesta, 2570 Mt Pleasant St. 319-758-1111 Lindo México, 622 Jefferson St. 319-753-9952 Trailways, 906 Broadway St 319- 752-5453 SCC Burlington 1500 West Agency Rd Biblioteca Pública, 210 Court St. Burlington (319) 753-1647 Mi Pueblo Real, 3110 Division 3197528458 CEDAR RAPIDS La Guanajuato, 3915 Center Point Rd NE 319-743-0081 La Camelia, 475 Northland Ave 319-377-2755 El Mercadito, 700 1st Av. NW 319-365-9733 Panadería Lupita, 3300 Johnson Av. NW 319-366-1181 Tienda Don Miguel 2127 Wiley Blvd SW 319-396-2588 El Rancho Mexican Restaurant 2747 16th Av. SW 319-298-8844 Fiesta Del Sol Restaurant 4801 1st Avenue Southeast, Cedar Rapids, IA (319) 373-2477‎ Salsa del Río Resturant 209 3rd Street SE Cedar Rapids, IA 319-362-2627 Los Compadres 2825 6th Street Southwest 319-826-1870 COLUMBUS JUNCTION Dollar Store, 219 Main St. 319-728-8020 La Perla de México, 225 Main 319-728-8182 Santa Ana Bakery, 214 Main 319-728-5010 Taquería La Hacienda,120 North Main 319-728-8099 CORALVILLE Tienda Lupita, 108 2nd. Ave. Coralville 319-338-1282 El Centenario 895 22nd Ave. 319-631-4953 5th Avenue 899 -22nd Avenue 319-351-3850 Taquería El Paso, 2020 8th Street 319-358-8200 CLIVE La Preferida - Mexican Market, 1800 NW 86th St. (515) 278-5806 Elegante Salon, 1800 NW 86th St. (515) 727-6058 Lara’s Bakery, 1800 NW 86th St, Ste 19 (515) 276-5589 DAVENPORT Azteca I Restaurant (Walnut Center)4811 N. Brady St. 563-386-6689 Azteca 2, 2843 E. 53 RD St. Azteca 4, 3566 N. Brady 563-445-1315 Los Agaves Mexican Grill 328 N. Brady Stree 563-386-5949 Aborrotes Carrillo, 903 W. 3td. St. 563-323-5977 Tienda La Finca 916 W 2nd Street, 563-322-0041 DES MOINES La Tapatia 2, 4007 SE 13th St. 515- 256-3283 Pasteleria La Michoacana 1552 E. Grand Ave. Space B 515-265-0696 La Cruz Mexican Market, 3900 E 14th St. 515-264-9441 La Favorita, 1700 E. Grand Ave 515-262-5489 La Tapatía Market, 1440 Des Moines St 515-262-8097 Mundo Latino Insurance Agency 1541 East Grand Ave. 515-287-0055 Tienda La Mexicana 1524 E. Grand Ave 515-265-8614 La Preferida Mexican Market 1800 N 86th St Clive 515-278-5806 La Michoacana Mexican Groseries 433 5th St. West Des Moines 515-255-5329 El Salvador del Mundo Rest. Salvadoreño, 2901 6th Ave. 515-244-5224 Tienda El Palomino, 3116 E. 14th St. 515-265-4410 Pasteleria Raquel, 1521E. Grand Ave. 515-263-9233 515-771-1825. Foto Fiesta 1521 E. Grand Ave 515-264-1999 Paleteria La Michoacana 1552 Grand Ave. Suite B 515-265-0696 El Zapatito, 2102 E. 14th St. 515-745-8360 FAIRFIELD La Hacienda, 2803 W Burlington Ave, 641-472-1036 Tlaloc - Mexican Restaurant 116 N. Main Street 641-209-8999 Arandas Mexican Restaurant 203 W Broadway Ave 641-472-4328 IOWA CITY 4 Season, 1022 Gilbert Ct. Iowa City, IA 319-541-5228 Hair Desing, 1930 South Gilbert St. 319-358-5710 Tax Mex 1930 S Gilbert Street 319-339-4200 Los Portales, 1402 S. Gilbert St. y Hwy 6 319-358-1308 Tienda El Paso, 609 Hollywood Blvd. 319-338-3703 Acapulco 2, 1937 Keokuk 319-338-1122 319-358-8182 Potentially Yours 1705 S. 1st. Avenue, 319-512-7593 La Michoacana 438 Hwy 1 W, 319-358-2333 MARION Villa’s Patio Resturante 433 7th Ave Marion, IA (319) 447-1101 El Perico 835 7th Avenue, Marion, IA (319) 373-8144‎ MARSHALLTOWN Los Tucanes, 15 S. 7St. Marshalltown 641-753-0508 Pan. Arcoiris, 28N 1st. Av.641-752-0714 Abarrotes Villachuato, 31 N, 1st. Ave. 641-752-2240 Carnicería y tienda La Salud, 17 N. 1st. St. 641-752-1741 Angel’s Store, 20 E. Main St. 641-844-9900 Grocerys Tortillería Gaytán, 505 N. 3 Ave. 641-753-6150 Hy-Vee 802 S. Center St. 641-752-4525 Lara’s Bakery, 707 North 3rd Ave. 641-752-0152

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SUS DERECHOS AL TRATAR CON UN ABOGADO DE

INMIGRACIÓN El Derecho a que lo Traten con Respecto Nunca cesa de sorprenderme las historias que me han contado a través de los años varias personas que han ido a verme, después de consultar con cierto colega mío quién parece guardar gran desprecio y animosidad en contra de los inmigrantes que no saben hablar inglés bien. Es realmente increíble lo que me cuentan: el abogado gritando e increpando a aquellos que buscan su consejo legal, una vez que se da cuenta que el cliente en ciernes no habla inglés, a pesar de haber vivido en Estados Unidos muchos años. Tengo que creer estas historias, pues vienen de personas que no se conocen entre sí, todas mencionan al mismo abogado, su ira extrema, actitud desquiciada e increpaciones violentas sobre la falta del manejo del inglés, y el hecho que las personas vengan a Estados Unidos ilegalmente. No tiene ningún sentido ni lógica que alguien albergue prejuicios tan extremos en contra del grupo que precisamente pretende servir, pero eso sucede. Lo que me parece aún más extremo es que a cada una de las personas que me han contado este tipo de historias se sintieron tan intimidadas que pagaron por la consulta con este abogado después de haber sido vilipendiadas y humilladas por él. Señores y señoras: ustedes tienen derecho a esperar a que los traten con respeto, y más aún cuando están pagando a un profesional para que analice su caso. Por más que esté ilegalmente en Estados Unidos usted tiene el derecho, cuando ve a un abogado por primera vez, que le dé el saludo, lo trate de “usted” (si le habla en español), le pregunte calmadamente por los detalles de su caso, y le dé una respuesta cortés. Si se encuentra con un energúmeno

que le levanta la voz e increpa por motivos ajenos a su caso (no hablar inglés, haber entrado ilegalmente, tener muchos hijos, haber recibido ayuda del gobierno), usted tiene todo el derecho de decir: “¡PARE!”, Levantarse, llevarse su expediente e irse sin pagar un céntimo y hacer una queja ante la Comisión de Derechos Humanos, si siente que fue tratado de manera discriminatoria. Derecho a que le den recibos por su dinero. Hace unos meses salió en el Des Moines Register el caso de un abogado en Des Moines,

inmigración llevamos vidas muy ocupadas: además de servir a nuestros clientes tenemos que pensar en cómo cubrir nuestros gastos (recepcionista, secretarias, libros, renta, etc.) y atender a nuestras familias. Gracias a Dios, mis clientes mayormente me llaman cuando realmente necesitan hablar conmigo, y yo trato de devolverles la llamada dentro de las 24 horas. No siempre lo hago dentro de ese plazo, pero trato de hacerlo en la medida de lo posible. Si tiene un abogado que ignora sus llamadas, lo mejor es que se comunique por escrito (vía e-mail o por carta). Derecho a Entender su Caso y a Entender lo que Firma Nunca me canso de decir lo mismo: ¡no firme nada que no entiende! Más aún si involucra asuntos legales. Yo siempre tengo contratos en español para mis clientes que no hablan, ni leen inglés muy bien; todas las personas que trabajan conmigo hablan español, y cuando les explico detalles de sus casos a mis clientes Latinos, lo hago en español. No todos los abogados hablan nuestro rico idioma, y por su puesto que no es un requisito el hacerlo para ser un buen abogado de inmigración; pero si ese es el caso, tiene que contar con un buen intérprete, pues los asuntos legales pueden ser muy complicados y es importantísimo el entenderlos.

“Señores y señoras: ustedes tienen derecho a esperar a que los traten con respeto, y más aún cuando están pagando a un profesional para que analice su caso. Por más que esté ilegalmente en Estados Unidos usted tiene el derecho...” quién estafó a mucha gente: recibía dinero en cash (miles de dólares en muchas ocasiones) y no daba recibo. Luego no daba razón del caso a sus clientes, y terminó desapareciendo con todo el dinero que cobró. Cada vez que usted dé dinero a un abogado: por una consulta, o como parte de pago de su caso, pida un recibo firmado por la persona que lo expide, y que diga claramente, los servicios que el dinero está cubriendo. Derecho a que le devuelvan sus llamadas. La mayoría de abogados de

Pregúnteles a sus amigos Finalmente, cuando llegue el momento de entregar su futuro y el de su familia (eso es lo que son los casos de inmigración) a manos de un abogado, por favor no vaya a abrir la guía telefónica y decida por el aviso más grande o bonito: pregúnteles a sus amigos y conocidos. Esta columna no constituye consejo legal.

MUSCATINE Tienda El Olmito,502 Mulberry Av. Rest Izalco 825 Oregon Av. 563-263-0458 Dollar Store, 119 E. 2nd St. 563-264-8286 Guadalajara Resturante 203 East 2nd. St. 563-264-8192 Las Lomas Restaurant, 1519 Park Ave. (563) 264-0904 Hy-Vee 2400 2nd Ave. (563) 264-2420 Temp Asociation 104 Cleveland Street (563) 263-6589 Central Bank 301 Iowa Avenue, # 204 (563) 263-3131 El Sombrero, 801 Oregon St. Ste. 8 563-607-8019 NORTH LIBERTY Azul Tequila Restaurant, 720 Pacha Parkway 319-665-2656 OTTUMWA Excel Corporation, S Iowa Ave López Bakery, 223 N. Sheridan Ave. 641-684-6231 Pupusería Juanita’s Restaurant 537 Church St. 641-682-1530 Abarrotes Cerro Grande, 311 E. Main St. 641-682-9610 Tda. México Lindo, 606 W. 2nd. St. 641-683-4456 Tda. La Guadalupana, 301 Church St. 641-682-6937 Tienda Corazón Latino, 412 E. Main 641-682-8690 Taquería La Juquilita, 624 E. Main 641-684-6273 OSKALOOSA Chory’s Auto Sales y Abarrotes López 1505 A Av. East 641-673-0154 Mi Ranchito Mex. Rest, 112 East 1st Av. 641-672-9773 PERRY H. Hernández Mex. Bakery,1114 2nd St., 515-465-2994 Tienda Latina, 1104 2nd St., 515-465-7270 Casa de Oro, 1110 2nd St. 515-465-8808 TAMA El Gallito, 117 W. 3rd St. 641 – 484 – 3652 TOLEDO El Campesino Mexican Rest. 401 W. Hwy 30, 641-484-2860 URBANDALE Super Mercado Bella, 6808 Douglas Ave. 515-783-8310 WAPELLO El Oasis Rest, 201 HWY 61, 319-523-2837 WASHINGTON Hy-Vee 528 South Highway 1 319-653-5406 Tienda La Cruz, 112 West Second St. 319-863-8053 WATERLOO El Mercadito, 520 La Porte Rd. 319-232-2635 Chapala Restaurant, 900 La Porte Road 319 287-8005 La Guadalupana, 1010 Mitchell Ave., Suite 6 319-236-1374 Las Chikas Fashion, 1010 Mitchell Ave., Suite 7 319-236-1374 Rodeo, Moda y Más, 185 W 11th St. 319-232-1909 El Patrón Restaurant, 301 E. 4th Street 319-287-8110 YMCA Ayuda a Latinos 669 South Hackett Road 319-233-3531 La Michoacana, 1221 Frankland St. 319-236-9990 Queen of Peace Parish, 320 Mulberry St. 319-226-3655 Iglesia la Cosecha,715 E 4th st 319-287-4114 La Placita, 322 W 4th St, 319-232-4228 WEST LIBERTY Pan. Acapulco, 311 N. Calhoun St. 319-627-6745 West Liberty Foods 319-627-2126 Dollar Store, 320 N. Calhoun St. 319-627-2340 Tortillería El Norte, 110 N. Columbus 319-627-2617 La Rosa Market, 109 West Third St. 319-627-7266 ILLINOIS EAST MOLINE Supermercado El Monarca 755, 15th Av. Tel. 309-278-0267 La Primavera II 914 15th Avenue (309) 755-6315 GALESBURG Hy-Vee 2030 East Main Street 309-342-1615 Hacienda Jalisco 2105 E Main St 309-344-2957 El Jarochito 164 E. South Academy St, 309-342-6100 Acapulco Resturant1576 N. Henderson St. (309)345-0066 El Rancherito 1824 N Henderson St (309) 341-2233‎ MOLINE La Primavera Mexican Grocery & Restaurant, Inc., 1510 6th Av. 309-762-6007 Tie & Rest El Mexicano 448 Rail Road Ave. 309-764-3127 Tienda La Imperial, 134 4th Av. 309-797-5984 La Floraciente Market 385 5th 309-797-2487 MONMOUTH, ILLINOIS La Pequeñita, 117 S. 1st 309-734-7776 La Tapatia Mexican Resturant, 220 South Main St. 309-734-7280 Jalisco Supermarket 110 E Archer Avenue 309-734-4277 Los Ranchitos Resturante 801 N. Main 309-734-2233 Hollywood Cuts 88 Public Sq (309) 734-8535 ROCK ISLAND La Rancherita 4118 14th Avenue (309) 794-1648 SILVIS Tda. San Luis,818 1st Av. 309-755-4103 Lolita Resturant 422 1st Ave. 309-755-3352 Biblioteca Pública 105 8th Street (309) 755-3393


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EL Heraldo Hispano


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PINTA EN TU CARRO:

“REFORMA MIGRATORIA SI” Una singular iniciativa ha llegado a nuestra mesa de redacción a propósito del debate de la Reforma Migratoria, que se reanudará el lunes 9 de septiembre en la Cámara Alta del Congreso. La idea, aunque sencilla, puede convertirse en una herramienta eficaz para alcanzar el objetivo de persuadir a los congresistas a que den luz verde a la ansiada reforma migratoria, que sacará de la oscuridad a más de once millones de personas indocumentadas. Primero fue una llamada telefónica desde Seattle, Washington; y luego fue un mensaje a nuestra página de Facebook. A esta segunda comunicación le pusimos mucha atención porque provenía de nuestro buen amigo, Jesús Ríos, más conocido en el mundo del espectáculo como “Mr. Ilusión”, el mensaje decía textualmente: “A todos mis

conocidos, estamos a poco más de una semana para que regresen de sus vacaciones los representantes y necesitamos una reforma migratoria, todos tenemos amigos y familiares que son ciudadanos Americanos y de otras nacionalidades, para que se haga saber que apoyan la

lugar las demás personas vean el letrero. No importa de qué país eres originario: México, El Salvador, Argentina, Guatemala, Honduras etc. etc... Compremos cera líquida, color blanco, para pintar en una de las ventanas de tu carro y en los carros de tus conocidos… Pásala por favor, para que logremos que se apruebe la REFORMA MIGRATORIA. Reafirmamos nuestro compromiso con nuestra hispana y ratificamos nuestro apoyo a una reforma migratoria integral, por ello hemos decido unirnos a esta iniciativa. Invitamos a nuestros lectores, a sus familiares y amigos para que pinten en alguna ventana de sus automóviles la frase: REFORMA MIGRATORIA SI. Debemos demostrar nuestra presencia en Iowa y en todos los Estados Unidos, para que los congresistas escuchen nuestra voz.

“Una iniciativa ciudadana para conseguir la aprobacion de la Reforma Migratoria...” reforma migratoria. Pongamos en nuestros carros un letrero que diga REFORMA MIGRATORIA SI, para que cuando vayas a tu trabajo o a cualquier otro

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EL Heraldo Hispano


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MUSICA

Crecí escuchando a mi padre decir que con vivir cincuenta años le bastaba y le sobraba. Ahora que ya va por los ochenta y cuatro años y goza de buena salud, se dedica a ejercitar su memoria evocativa. Así que cuando nos comunicamos, usando los medios tecnológicos disponibles, siempre tengo a mano mi diario, un grabador y hojas sueltas donde voy anotando frases sueltas y preguntas que me van surgiendo de nuestra conversación. La necesidad de registrar su historia, sus relatos y su visión del mundo; primero surgió como algo que podría hacer por él y después me di cuenta que también lo estaba haciendo por mí misma. Después de todo su historia y la historia de los que vinieron antes que él, era la mía propia y mis raíces. Su tema recurrente es la niñez. En ese contexto lleno de travesuras y de juegos, un día surgió un tema que por supuesto yo desconocía. La música era parte de su día a día. Cuando todos habían terminado sus labores sus padres se sentaban a tocar sus instrumentos preferidos: la guitarra española y la guitarra portuguesa. Después de tocar por una hora les enseñaban a los que desearan algunos acordes. “Era un tiempo que apartaban cada día como algo sagrado. No importaba quien estuviera de visita, porque la casa de mis padres siempre estaba abierta para todos o que hubiera pasado ese día, a la tardecita lo íbamos a escuchar tocar”, me cuenta con nostalgia

mi padre y después se ríe cuando un recuerdo que le toca la puerta de la memoria. “Un día dos de mis hermanos mayores y yo, decidimos que sabíamos lo suficiente para ir a dar una serenata a nuestro vecino que tiene unas hijas muy lindas”, le pregunto qué edad tenían y se detiene a pensar y sacar la cuenta. “Yo tendría como ocho años y mis hermanos como doce y catorce”. Usa los dedos para

mucho. Y cuando empezamos a tocar y a cantar a todo pulmón se enojó mucho, porque estaba durmiendo. Y nosotros salimos corriendo y nos caímos y le quebramos el cuello de la guitarra de mamá”. Hace una pausa y se ríe y unos segundos después de lamenta: “Pobre, mamá”. No me habla del castigo que seguramente habrán recibido, pero me cuenta divertido lo que pasó con la guitarra de su madre. “Había un loco que vivía en la calle que quería mucho tener una guitarra y mamá no quiso saber nada más con ella; así que se la dimos a él. Le puso unos palos y alambres y se pasaba el día tocando y cantando. Y esa es la historia de la guitarra de mi madre”, dándome la pauta que ha terminado de hablar del tema. Después que repaso mis notas y vuelvo a escuchar la grabación agradezco por esa música que mis abuelos tocaron e hicieron posible que muchas veces, en mi niñez, nos reuniéramos junto al fuego y disfrutáramos de la música, sin conocer la tradición familiar en que se basaba. Mi padre nos regalaba algunas canciones en la armónica y mi hermana mayor tocaba la guitarra. De a pocos todos pudimos ir eligiendo nuestros propios instrumentos. Ahora estamos todos dispersados por esta vasta llanura global, pero todavía nos une la música y esa música nos une a nuestro antepasados y nuestras generaciones futuras.

“Un día dos de mis hermanos mayores y yo, decidimos que sabíamos lo suficiente para ir a dar una serenata a nuestro vecino que tiene unas hijas muy lindas...” contar, se detiene un momento, vuelve a pensar y después para reafirmar lo que ha dicho, agrega: “éramos unos niños, como los de antes, no como los de ahora”. Mis preguntas le distraen y casi le molestan porque le cuesta retomar el hilo, así que decido que después que termine de contarme le haré las preguntas necesarias. “¿Dónde me quedé? ¡Ah, sí! Que nuestro vecino era un pariente lejano y según mi padre, tenía que ser muy lejano porque no lo quería

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04 Septiembre de 2013

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THE LITTLE RED

WAGON

Todo empezó cuando para recibir fondos y materiales su corazón a algo que sintió: un niño de siete años estaba para sus proyectos. compasión. Después buscó la mirando la noticia acerca de la En el 2007, Zachary “Zach” forma de actuar basado en lo destrucción que dejó a su paso L. Bonner, decidió hacer algo que había sentido. el huracán Charley, en Florida, para llamar la atención del Nosotros no necesitamos en el 2004. público sobre el problema de cruzar el continente para dar Su ciudad estaba en la los niños sin casas. Caminó voz a una causa tan noble como trayectoria de la tormenta, pero desde su casa hasta la capital esta, pero sí podemos mirar en el último momento Charley de Florida, Tallahassee, una alrededor de nosotros, a nuestros cambió de dirección y se fue distancia de 280 millas. Al año semejantes, y sentir compasión. hacia otro lado. En el reporte siguiente caminó de Tallahassee Podemos elegir abrir nuestro hablaban de cuántas personas de a Atlanta, una distancia de 250 corazón y permitir que ese esta otra comunidad estaban sin millas. En 2009 camino 668 sentimiento nos impulse a actuar comida, agua y sin casas. millas de Atlanta a Washington acorde con lo que sentimos. Algo tocó el corazón de este D.C, en nombre de su causa. El hogar en un excelente niño, quien no pudo quedarse Finalmente, en 2010, hizo un lugar para experimentar los sentado mirando cómo asombrosos resultados sufrían esas personas. que podemos conseguir Decidió pedir ayuda aplicar un poco de “Algo tocó el corazón de alcompasión. de sus vecinos para juntar provisiones para Imagínate la siguiente este niño, quien no pudo donarlas quienes habían situación. Tu esposa llega quedarse sentado mirando del trabajo, corriendo perdido sus casas y ahora vivían en albergues hacer la cena. No cómo sufrían esas personas. para provisionales. Sus había planeado trabajar, vecinos reaccionaron pero la llamaron del Decidió pedir ayuda de generosamente y él trabajo para que cubriera fue recolectando las el turno de alguien más. sus vecinos para juntar bolsas y cajas donadas Ella decidió ir porque en su vagón rojo. Su provisiones para donarlas el dinero adicional madre le ayudó llevar siempre es bienvenido y quienes habían perdido sus especialmente cuando los todo al centro de donación donde él vio niños empiezan las clases casas y ahora vivían en los camiones llenos de en la escuela. Tenía materiales. El sabor del ir a hacer las albergues provisionales...” planeado servicio a su prójimo compras en la mañana, le motivó a seguir en pero como tuvo que ir sus esfuerzos en otros a trabajar, solo pudo vecindarios y al final logró viaje de 2.448 millas desde preparar una cena de arroz con recolectar suficiente donaciones Florida a California, para huevo frito. Los niños parecen para llenar veinte siete mostrar su compromiso a hacer tener energía extra y andan camiones. Durante su trabajo algo a favor de quienes no corriendo por la casa. Tú ves a de aliviar las necesidades de los tienen una voz. tu esposa apurada y agitada. En afectados por el huracán, este Cuando escuchamos ese escenario, ¿qué harías? Tú niño se dio cuenta de algo. historias así a veces nos puedes pensar que tú también No se requiere un desastre emociona y pensamos: “¡Qué estás cansado de trabajar todo el natural para encontrar niños bueno que hay personas así día y que esa no era la cena que sin casa y sin comida. Sus se en el mundo!” A veces nos esperabas; y hacer caso omiso ojos abrieron a una verdad: hay asombra y pensamos: “¿Cómo a los niños y ponerte a mirar más de un millón niños que por es que un niño tan joven puede la televisión. O puedes pensar diferentes razones no tienen una lograr algo así?” La mayoría de en el vagón rojo de un niño casa en este país. Su corazón de nosotros pensamos que lo que preocupado por personas que ni siete años no pudo recibir esta ha logrado es demasiado grande conoce, y ayudar con los niños o información sin que lo motive y su historia parece tan lejana tender la mesa y ser agradecido. a hacer algo. Así comenzó a la nuestra. Y a veces nos trae Las buenas obras comienzan por su jornada, la que ocho años un poco de culpa al pensar, “yo casa y ese es solo el comienzo después aún no ha terminado. nunca podría hacer algo así”. para que podamos cambiar la Actualmente tienen su propia Sin embargo, es muy trayectoria de una persona o de fundación sin fines de lucros sencillo lo que hizo. Él vio el una familia. (Little Red Wagon Foundation) sufrimiento de otros y abrió

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DIARIO DE UN INMIGRANTE

VACUNAS

Por: David Suárez Moreno

mi respuesta, me acariciaba la cabeza y me dejaba estar. Como ya sabía lo que me esperaba trataba de hacer todas mis tareas temprano y luego de cenar fingía cansancio y me iba directamente a la cama. Mi madre, en cambio, esperaba algún descuido mío, para poner a hervir la jeringa y las agujas; me dejaba ir a la cama; y a los pocos minutos se aparecía al lado mío con una sonrisa a flor de labios y la jeringa escondida atrás de su espalda. Me decía palabras dulces, me prometía que esa medicina me curaría pronto de la gripe; y que lo que ella hacía al aplicármela era un acto de amor… y ¡Zaz! Unas

era moderna, luce confortable y amigable para los pacientes. Con una resignación Finalmente el médico profunda arranqué el coche llega y me ausculta con y emprendí mi camino hacia detalle. Después de todo se el Community Health Center trata de una consulta médica de Burlington. Nunca me ha especial, exigida como uno de gustado visitar al médico; y los requisitos para trámites de mucho menos que me apliquen inmigración. Me hace muchas inyecciones o vacunas. No preguntas sobre mi salud y mis obstante, hoy voy resignado antecedentes de enfermedades. a mi cita médica, sabiendo de Por supuesto que no le cuento de antemano que recibiré al menos las inyecciones aceitosas que me tres o cuatro pinchazos. ponía mi madre para curarme Es lunes en la mañana y el de la gripe. Él, mientras tanto, tráfico es moderado y normal. se concentra en cumplir con Los jóvenes se apostan en toda la papelería legal, frente las esquinas a la espera del al monitor de su computadora bus escolar y los adultos se portátil. Al final me estrecha encaminan a sus trabajos, al la mano derecha y me indica mismo tiempo que comen que en pocos minutos más o beben alguna cosa que la enfermera para “Mi madre, en cambio, llegará les sirva como desayuno, aplicarme las vacunas. mientras llegan a su destino. esperaba algún descuido Esta vez, no hubo Prendo la radio para necesidad de hervir la escuchar las noticias hasta mío, para poner a hervir jeringuilla. La enfermera que llegue a mi destino. entró al consultorio la jeringa y las agujas; con una bandeja que El viaje es corto y tan solo dura entre diez y doce jeringas, me dejaba ir a la cama; contenía minutos. Veo el reloj del agujas descartables y las auto: 8:15am. Mi cita es a famosas vacunas. Me y a los pocos minutos las 8:30. pidió amablemente que -Estoy puntual- digo en voz le mostrara los brazos; y se aparecía al lado mío audible, a pesar de que estoy enseguida fue aplicándome solo en el carro. las vacunas: una, dos y con una sonrisa a flor Recojo los documentos tres… de labios y la jeringa que debo presentar en la -¿Eso es todo? –pregunte clínica y me encamino hacia aliviado. escondida atrás de su la recepción. -No. Todavía falta el No es que tenga examen de sangre –me espalda...” una fobia terrible a las respondió, al mismo tiempo inyecciones. Después que me indicaba el camino de todo soy el hijo de una cuantas lágrimas, un algodón hacia otra habitación donde me enfermera. Cuando era niño empapado de alcohol, para tomaría la muestra. pude vivir en carne propia las evitar que salga sangre de la Hora y media después de ventajas y desventajas de esa herida; y un sabor amargo a haber llegado al consultorio, condición. Por eso, cuando me aceite mezclado con menta en ahora nuevamente caminaba daba alguna gripe fuerte ya mi boca. hacia mi coche con dos banditas sabía lo que me esperaba. Una Hace cinco minutos que en mi brazo izquierdo; y en el de esas tardes, cuando mi madre anuncié mi llegada en la derecho una bandita en la parte llegaba de su trabajo en un asilo recepción y ahora trato de leer superior y una tira elástica con de ancianos (nursing home) una revista, mientras espero que un algodón en la coyuntura, a la comenzaba a llamarme, ni bien me llamen para entrar a mi cita altura del codo. cruzaba el umbral dela puerta. con el médico. Estaba adolorido, pero -David, hijo. ¿Dónde estás? Una enfermera sale a la al mismo tiempo aliviado –por el tono de su voz, podía puerta del pasillo, con un de haber salido de eso. Las adivinar lo que ella no decía con expediente en sus manos, y inyecciones no son para nada palabras. pronuncia mi nombre con un agradables, pero lo son menos -¡Ah! Ahí estás. ¿Cómo sigues marcado acento anglo. Le las enfermedades. de la gripe? –me preguntaba. respondo con una sonrisa y Esta vez no hubo lágrimas -¡Mucho mejor! –aseguraba la sigo hasta el lugar de la en mi rostro, tampoco palabras yo, tratando de fingir toda la consulta. dulces para consolarme de parte normalidad posible, porque El peso, la presión arterial, la de la enfermera. Para la Clínica sabía que mi madre traía en su temperatura corporal y ya estoy de Salud de Burlington, yo solo cartera una inyección espesa, listo para el médico. El galeno fui el paciente de las 8:30am; y aceitosa y muyyyy dolorosa, se toma su tiempo para llegar para mí, solo fue cumplir con para ponerle un punto final a mi a la consulta. El consultorio uno más de los tantos trámites enfermedad. Ella, al escuchar tiene todos los adelantos de la exigidos por inmigración.

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LOS HISPANOS NECESITAMOS UN

MARTIN LUTHER KING Hace poco, la gran nación americana celebró el aniversario número 50 del célebre discurso pronunciado por el doctor Martin Luther King Jr., el 28 de agosto de 1963, durante la famosa marcha de Washington por el trabjo y la libertad, en el que pronunció la célebre frase: “I have a dream…” (Yo tengo un sueño). Miles de personas negras y activistas de los derechos civiles de todas las razas y estados se congregaron en Washington para exigir que se otorgue un trato igualitario a la gente de color que vive en los Estados Unidos. “Hace más de cien años se firmó el Acta de Emancipación (de los esclavos) y aún no obtenemos nuestra libertad…”, se dijo en uno de los tantos discursos pronunciados en esa fecha. Pero, la gran multitud esperaba el discurso de fondo, que sería pronunciado por Martin Luther King. El abogado de King, Clarence B. Jones, recuerda que, la noche previa, él preparó un borrador del discurso que leería su cliente y amigo, al día siguiente. Así lo hizo, los primeros párrafos los leyó al pie de la letra, sin que le faltase una coma, pero de un momento a otro se detuvo, miró a la multitud que lo escuchaba y, de reojo vio también a la cantante de música góspel, Mahalia Jackson, quien le acababa de gritar: “¡Háblales del sueño, Martin!”. King hizo a un lado los papeles del discurso y pronunció su famosa frase: “I have a dream…” En la parte medular de su discurso, este célebre estadounidense, dice soñar que sus “cuatro hijos vivirán un día en una nación donde no sean juzgados por el color de su piel, sino por el contenido de su personas…” Sus orígenes fueron humildes. Nació el 15 de enero de 1929 en el hogar del pastor bautista Martin Luther King Sr. y su esposa la organista de la iglesia, Alberta Willians King. Desde niño demostró una inteligencia extraordinario, lo cual le permitió entrar al Morehouse College, una universidad reservada a los jóvenes negros, cuando tenía tan solo 15 años. En 1948 obtuvo un título en Sociología, luego entró a una escuela teológica de Pensivalnia, donde obtuvo una licenciatura en teología. Finalmente se inscribió en la Universidad de Boston donde

obtuvo su doctorado en filosofía. Durante toda su vida de adulto, Martin Luther King lucho a favor de los Derechos Civiles, enarbolando la bandera de la desobediencia civil y la no violencia. Gracias a sus esfuerzos, se logró la aprobación de la Civil Rights Act (Acta d elos Derechos Civiles) el 2 de julio de 1964. El 14 de octubre de 1964 se convirtió en la persona más joven en recibir el Premio Nobel de la Paz. A partir de 1965, Martin Luther King comenzó a expresar su desacuerdo con la guerra de Vietnam y decía que el país requería un gran cambio moral. El 4 de abril de 1968 a las 18 horas y un minuto, Martin Luther King fue asesinado por un segregacionista blanco en el balcón del Lorraine Motel en Memphis (Tennessee). Sus últimas palabras en ese balcón

“...no se concentró solo en defender el derecho de los negros, porque eran negros y punto; sino que amplió su visión y defendió a los negros porque ellos, al igual que los blancos, que los hispanos, que los asiáticos, que los indios son americanos y están arropados por la Constitución de los Estados Unidos de América...” fueron dirigidas al músico Ben Branch, quien iba a actuar esa noche durante una reunión pública a la que asistiría Martin Luther: “Ben, prepárate para tocar Precious Lord, Take My Hand (Señor, toma mi mano) en la reunión de esta noche. Tócala de la manera más hermosa.” La muerte de Martin Luther King provocó una oleada de motines raciales por todo el país, con un saldo de numerosos muertos y heridos, lo que obligó la intervención de la Guardia Nacional para restaurar el orden. Entre 1957 y 1968, King había recorrido más de 9,6 millones de kilómetros, hablado en público más de 2.500 veces, fue arrestado por la policía más de veinte veces y había sido agredido físicamente al menos en cuatro ocasiones. Más que merecido el homenaje a este ilustre personaje, no solo de los Estados Unidos, sino de la humanidad; de quienes

consideramos que todos los seres humanos deben ser tratados con dignidad y respeto, sin importar el color de su piel, su religión o sus ideas políticas. ¡Cuánta falta nos hace un Martin Luther King a los hispano-americanos! Hoy por hoy, nuestro colectivo se ha convertido en la mayoría más grande los Estados Unidos. En las más recientes elecciones presidenciales demostramos nuestro poder de influencia en el presente y en el futuro político de este país al que amamos y al que consideramos nuestra patria. Tenemos una gran población de jóvenes con mentes y manos dispuestas para el trabajo, para aportar bienestar a este país que los acoge; padres que se esmeran cada día por dar un buen ejemplo de vida a sus hijos; que trabajan sin cesar en Tyson, Excell, West Liberty Food, en la construcción, en las granjas de cerdos, que hacen todo lo posible porque sus hijos se eduquen y no tengan que vivir las amargas experiencias que ellos vivieron; madres que se entregan en cuerpo y alma a la tarea de educar a sus hijos, mantener unidas a sus familias, al mismo tiempo que trabajan largas jornadas laborales, recibiendo un salario de algo más de siete dólares por hora. Martin Luther King Jr. Comparó su lucha no violenta con la del mismo señor Jesús. Por ello, dejó instrucciones muy claras de que durante su funeral no se mencionara ninguno de los premios que había obtenido, sino más que se dijera que: “alimento al hambriento, vistió al desnudo, fue justo en el asunto de Vietnam y amó y sirvió a la humanidad”. Algo extraordinario de este personaje es el hecho de que no se concentró solo en defender el derecho de los negros, porque eran negros y punto; sino que amplió su visión y defendió a los negros porque ellos, al igual que los blancos, que los hispanos, que los asiáticos, que los indios son americanos y están arropados por la Constitución de los Estados Unidos de América, que señala que todo hombre es igual ante la ley y tiene el derecho de buscar la felicidad para sí mismo y para su familia. Los hispanos en Estados Unidos necesitamos un líder con estas características. ¡Necesitamos un Martin Luther King!

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PLUMITA ¿Te acordás de la aventura que vivimos hace años, cuando entramos a la Torre de Juan Cors, que está frente a la Ermita del Carmen, en donde hace poco fue la feria en honor a la Virgen del Carmen? Aún me acuerdo de la deliciosa comida que nos dio el padre, después de que nos sacó el Sacristán que nos había dejado encerrado en ella. Este año nos ocurrió una cosa muy distinta al Rochoy y a mí, porque el sábado, penúltimo día de la feria, casi sin darnos cuenta, del barrio de la parroquia en donde vivimos, llegamos a las faldas del cerrito del Carmen y empezamos a dar vueltas viéndolo todo, porque no teníamos ni un solo len (1). Creo que ya te dije que no es que el Rochoy tenga suerte, sino que como siempre anda viendo al suelo en esa ocasión estiró el pescuezo, hacia abajo y con la punta del zapato retiró la basura y ¿qué te parece? Encontró una moneda de a 5 y ya con ella, nos dirigimos a la venta de churros madrileños (2) en donde los venden a 3 por 5 len y nos comimos uno cada uno. Tuve que convencerlo para que me diera la mitad del que quedaba, aunque no fue del todo pues al partirlo, una parte quedó más grande que la otra y cuando me entregó la pequeña, le pasó la lengua para quitarle el azúcar, aunque de todas maneras estaba sabroso. Lo que te diré ocurrió cuando caminábamos paso a paso, sobre la calle “Juan Chapín”, que corre en las faldas del cerro saboreando las migajas de la mitad del churro. De pronto me pareció ver un bulto que destacaba en la oscuridad por su pálido color, y quedé congelado, pues era un perro que pensé era el Cadejo (3) pues según dicen, es un chucho (4) que tiene los ojos rojos como brazas, y que cuida a los bolos (5); lo que confirmó el Rochoy pues gritó: -¡Corramos, es el Cadejo! En ese momento de en la bocacalle se vio la luz de un automóvil que enfiló hacia donde estaba de pie, y claramente pude ver que sí, que era un perrito de pelaje muy claro y que en vez de correr se agazapó en el suelo, por lo que entendí que no era uno callejero, pues no estaba habituado a los automóviles y sin pensarlo corrí, lo cargué y me orillé a la calle, justo cuando el auto pasó veloz dejando

escapar las carcajadas de jóvenes, que sin duda estaban en la feria. Casi inmediatamente, aunque con cautela, se acercó el Rochoy y cuando se convenció de que no era el cadejo preguntó: -¿Qué vas a hacer ahora? Para ese momento ya acariciaba la cabeza del perrito y me dijo: -Está bonito el chucho, vos. Si querés lo cuido yo, porque en tu casa no quieren ninguno desde que se les murió el “Taco” porque los dejó bien tristes. -¡Es perra! Le respondí, porque al cargarlo me di cuenta, y empecé a caminar con paso rápido, mientras le decía: -Apurémonos porque a las 8 y media termina la radionovela de la TGW, y la abuelita podría darse cuenta de que no estoy. Cuando ya en la puerta de casa nos despedimos, el Rochoy

si supiera que debía guardar silencio, no ladró. Luego frente a la abuela me eché al suelo y puse mi cara en su regazo y me la quedé viendo: -Mnn, dejó oír. -¿Qué quieres pedirme Carlitos? Porque cada vez que haces eso, algo… Algo me vas a pedir. ¿De qué se trata m’ijito? -Es que tengo miedo abuelita, le respondí. -¿Miedo? Pero si la luz está encendida, dijo con esa sonrisa que me encanta. -Es que tengo miedo que usted no deje que me quede con la Plumita. -¿Plumita? ¡Ay pero queseso! Exclamó. Justo en ese momento entró la Chayo nuestra hermana, con ella cargada diciendo: -¡Ay mire abuelita, que chulada de animalito! La abuelita empezó a palparse sobre el vestido y como yo sabía que buscaba sus lentes para ver de cerca, vi que estaban sobre una silla y me apresuré a entregárselos y con ojos curiosos estiró los brazos y mi hermana la puso a los pies de ella. La tal “Plumita” es inteligente, vos, porque como si la hubiera aconsejado puso sus patitas delanteras en su regazo y moviendo la colita se la quedó viendo con el hocico abierto y la lengua de fuera. La abuelita se puso seria y preguntó: -¿De dónde sacaste esta animalita? Es muy fina y hasta trae un collar de calidad. Cuando le expliqué, muy sonriente le acarició la cabeza y exclamó: -¿Con que plumita eh? Después vino lo peor vos pero, como ya se me cansó la mano, te lo cuento en otra vez pero ahora, no te preocupés en mandarme mis lenes. Mi mamá dice que no te olvidés de mandarle el Money Order, y en la casa, todos te mandan saludes.

“...sin pensarlo corrí, lo cargué y me orillé a la calle, justo cuando el auto pasó veloz dejando escapar las carcajadas de jóvenes, que sin duda estaban en la feria. Casi inmediatamente, aunque con cautela, se acercó el Rochoy y cuando se convenció de que no era el cadejo preguntó: -¿Qué vas a hacer ahora?...” me dijo: -Ya sabés que si no te dan permiso para tenerlo, yo lo puedo cuidar. Comprenderás que el Rochoy lo que quería, era quitármelo, cuando fui yo quien lo salvó de ser atropellado; pero tenía razón, porque cuando murió el “Taco”, la abuelita fue quien más lloró y dijo que no más perros, porque no quería sufrir cuando murieran de viejos como ocurrió cuando yo mismo tuve que enterrarlo en una esquinita del patio de la casa. Fue por eso que como la abuelita le da la espalda a la puerta, me apresuré a llevar a la perrita a mi cuarto en donde la dejé encerrada y ella, como

El Carlos. 1)Moneda de más baja denominación, casi caída en desuso. 2)Esta golosina fue introducida a Guatemala por españoles en ferias cantonales, que no tardaron en ser adoptadas por los chapines. 3)Ente del mal representado por un perro negro con ojos fosfóricos que destacan en la oscuridad. De él se dice que cuida a los ebrios que duermen en calles solitarias. 4)Perro o can, en lenguaje coloquial chapín. 5) Ebrios en lenguaje coloquial chapín.

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JUAN RODRIGUEZ ES UN EMPRESARIO

EXITOSO

A continuación reproducimos algunos fragmentos de la entrevista realizada por el periodista Joe Gardyasz, de la publicación Business Record a Juan Rodríguez, presidente de un pequeño emporio de pequeños negocios en Des Moines, IA. Emigró hace 10 años desde su natal Colombia. Desde entonces a esta fecha Juan rodríguez aprendió a hablar inglés, obtuvo su licencia como agente de seguros independiente y lanzó tres pequeños negocios. En el camino, Rodríguez aprendió a administrar una agencia de seguros, una estación de radio y un restaurante mexicano. Pese a todas sus ocupaciones, él asegura que siempre encuentra tiempo para ayudar a los demás, lo cual lo ha ayudado a convertirse en un líder de la comunidad. Rodríguez es el propietario del restaurante mexicano 5 de Mayo y de la pequeña estación radial en Amplitud Modulada, La Reina 1260, que transmite una variedad de programas de servicio público como una fuente de información para la comunidad hispana. Además, dice que pasa mucho de su tiempo ayudando a otros inmigrantes que desean convertirse en ciudadanos o que desean abrir sus negocios propios. El ayudar a los demás sin esperar nada a cambio es un principio que aprendió de su madre, afirma este hombre de 40 años, quien creció, junto a sus 13 hermanos, en una pequeña granja de Colombia. “Mi idea es seguir trabajando con la comunidad; siempre tratando de ayudar a la comunidad”, dijo Rodríguez,

quien se convirtió en ciudadano americano en 2008. “Cuando los clientes saben acerca de usted y que usted está haciendo cosas buenas por la comunidad, lo van a apoyar.” Rodríguez es “una verdadera historia de éxito empresarial”, dijo Max Cárdenas, un consultor de pequeñas empresas que lo ha conocido por más de ocho años. “Él realmente representa a alguien que ha sobresalido por sus propios méritos. “

Juan Rodriguez, empresario exitoso en Des Moines, IA Rodríguez conoció el negocio de los seguros trabajando para la agencia de su hermana, como representante de servicio al cliente de habla hispana, en Chicago. Comenzó su nuevo trabajo un día después de que haberse bajado del avión, procedente de Colombia. “Yo no sabía lo que quería hacer en los Estados Unidos, pero yo sabía que quería venir “, dijo Rodríguez. Cuando finalmente fue notificado de que su visa había sido aprobada, en febrero de 2003 - 13 años después de haberla

solicitado – él estaba trabajando como un desarrollador de software en un banco gubernamental de Colombia. Le iba muy bien, durante su primer año en los Estados Unidos, hasta que su hermana lo despidió por un desacuerdo familiar. Los siguiente meses los pasó lavando autos para un concesionario de automóviles en Chicago. Entonces él y su novia se mudaron a Des Moines, donde un año más tarde se puso en marcha una agencia de seguros. Mientras el negocio se ponía en marcha, se empleó como conserje en la Universidad de Drake. Mientras limpiaba los baños escuchaba sus clases de inglés en un reproductor de música y acudía frecuentemente a la biblioteca para practicar su lectura en inglés. En el 2007 y luego de terminar su sociedad de negocios con su ex pareja, Rodríguez tuvo que re comenzar la empresa, casi desde cero. «Empecé a motivar a mis empleados», dijo, para ello usó los incentivos financieros ofrecidos por una de las compañías de seguros que representaba. «Les dije: ‹Yo puedo hacer los anuncios para que la gente venga a la oficina, pero ustedes tienen que ofrecer a los clientes un servicio realmente bueno para que ellos se queden con nosotros.›» Para leer la entrevista completa, en inglés, visite el link: http://www.businessrecord. com/Content/Entrepreneurs/Aspirited-look-at-Iowa-sbrightest-thinkers/Article/THEENTREPRENEURS_-Juan-Rodr iguez/169/967/59803#ixzz2dTI3 QqPx

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Doctor Corazón Estimado Doctor Corazón: Hace algunos años una lectora le pedía un consejo por esta sección. A la tienda de abarrotes donde ella trabajaba, allá en Centroamérica, llegaban clientes ricos, muy ricos; y también llegaban unos pobres, muy pobres. Los pobres compraban un cuarto de una barrita de mantequilla y tres huevos. Los ricos compraban dos o tres tarros de mantequilla de maní y otros productos importados. Pues, un día, su corazón ya no pudo más, lo sentía adolorido de ver tanta injusticia y miseria. Poco a poco, empezó a cobrarles un poco menos a los pobres y a los ricos un poco más. Usted le aconsejó dejar de regalar lo ajeno y de buscar un lugar en la comunidad donde ella pudiera servir a los pobres y sacar así de su corazón, en vez de dinero o algo material, toda su bondad. Bueno, pues yo trabajo en una tienda de abarrotes, pero aquí en los Estados Unidos. Déjeme decirle, aquí, sucede lo contrario. La mayoría de nuestros clientes son latinos; la mayoría son pobres, pero no compran poco ni con cash. Hace unos diez años sucedía lo contrario, la mayoría compraba poco y lo hacían con dinero contante y sonante. Pues, para no exagerar, en estos días unos pocos llegan con cash y compran dos o tres cosas: tarjetas telefónicas, frijoles en lata o pan. Estos clientes recién llegan a este país o aún no tienen papeles legales. Bueno, volviendo al primer grupo de clientes, todos compran con las famosas “estampillas del gobierno” y por eso compran mucho. Algunos gastan hasta ochocientos dólares en

productos. Al dueño le encantan esos clientes y, como no le van a gustar, si nos hacen la venta del día y más. Pues, así van las cosas por aquí. Para no andar mucho por las ramas, yo también siento ganas de cobrarles a los paisanos pobres menos o regalarles alguna cosita, no todas las veces, sino de vez en cuando. Mire, yo me fijo en los usuarios de las tarjetas de comida. Compran mucha comida chatarra como chips, sodas, dulces, helados, etc. Eso no es justo, ¿no le parece a usted? Ya me imagino a estas personas tirando la comida o desperdiciándola y todo porque la reciben gratis, sin trabajar por ella. Pero eso de tirar o malgastar no es asunto mío y por ahora dejémoslo hasta allí. ¿Usted piensa como yo? o ¿en vez de darme un consejo me va a regañar? Preocupada. Querida Preocupada: Robar dinero o alguna prenda a un prójimo es un asunto grave, pero robarse a sí mismo decencia e integridad supera toda altura o anchura de lo inmoral. En el peor de los casos, el dinero, prenda u objeto puede ser devuelto a su dueño, pero la integridad, robada a otros o a uno mismo, es difícil o casi imposible de restaurar. Y todo porque no se puede calcular, pesar o medir en términos matemáticos. Lo mejor es no arrancarse la integridad a pedacitos, porque de pedacito en pedacito el muro pierde su fuerza y colapsa. Y con el muro derribado solo nos queda llorar. Cuidado con incurrir en el error de robarte a ti un trozo de integridad, es la última palabra a decir. Tu doctor Corazón.

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SECCION NOSTALGIA

por: Oscar Argueta

LA MIRADA DEL CHINITO CHONG

L

os días pasaban y la cobija no aparecía. Esperando por su aparición, pasaron uno, dos, muchos meses. Al cabo del tiempo, a la abuela Virgilia solo le quedó decir: La cobija aparecerá cuando al diablo le dé su regalada gana de devolverla donde la encontró. Y mientras eso pasaba, el lazo de mi voluntad continuó atado a la cintura de la dueña de mi libertad. Bajo su estricta supervisión y control, yo mantuve siempre un ojo puesto en el Cristo, o en mi abuela Virgilia; y otro, en mi rutina normal. O dicho de otra manera, me mantuve ejerciendo mi iniciativa, afinando mis sentidos para actuar o dar un salto en la dirección correcta hasta quedar frente a frente a quien le debía absoluta lealtad. -Aquí estoy. ¿Se le ofrece algo abuela? -le preguntaba yo. Al día siguiente de haber desaparecido la cobija, nuestros pasos nos llevaron a un caserío enclavado en un cerro pelón. A falta de un nombre oficial, los lugareños lo habían bautizado como “el pueblo sin Dios. Un nombre muy apropiado para un lugar sin calles, sin árboles y los caminos en vez de lucir sus bordes con flores, estaban cundidos con espinas. Para agregarle más miseria al paisaje, la mayoría de los lugareños se dedicaba a la crianza de cerdos, a jugar naipe y a practicar brujería y otras artes oscuras. Aquel lugar tan desaseado nos provocaba nausea e incontrolables deseos de rascarnos codos, brazos cabeza y pies. Por eso, nuestra visita era esporádica y sólo para hacer negocios con el chinito Chong, la única persona aseada de esa región. El inmaculado interior de la pequeña sala donde nos sentábamos a cerrar el trato olía a té de limón y albahaca. Tal pulcritud era la antítesis de los alrededores inmundos de

aquel pueblo sin Dios. La visita duraba minutos, el tiempo necesario para negociar cuatro cerdos con el chinito Chong. Una vez cerrado el trato, en los ojos de mí la abuela Virgilia se podía leer: -¡Vámonos ya! Tanta amabilidad de este señor me pone nerviosa… Y siempre cada visita terminaba así, como si el chinito Chong hubiera tenido lepra y nos la fuera a contagiar si nos quedábamos en su casa un minuto más. En mi caso, yo hubiera deseado no haber ido nunca al pueblo sin Dios, pues la tarea de conducir cuatro cerdos de regreso a nuestra casa probaba la fuerza y la paciencia de un santo; y el nieto de doña Virgilia no contaba con ninguna de esas dos virtudes. Para entonces, la vida me había enseñado una verdad: Los cerdos eran los animales más tercos y caprichudos de la tierra. Flacos o gordos, esos cerdos comprados para engordar y vender, no tenían piedad de mis lágrimas ni conciencia del dolor al sentir las espinas herirme los pies. Por lo tanto, quisiera o no, allá iba yo en pos de la dueña de mi voluntad, sufriendo mi propia Vía Crucis, suprimiendo los deseos de llorar. Allá vamos, abuela y nieto apurados, cada uno arreando a dos cerdos comprados al chinito Chong. La vereda es un batidero de lodo y ya ha empezado a caer una lluvia fina pertinaz. Doña Virgilia marcha al frente, yo voy a retaguardia tratando de imitar sus movimientos, sin mucho éxito hasta ahora. Entre uno y otro ajetreo en los ejercicios de avanzar hundido en el lodo, un susurro me dice: “vuélvete.” Me vuelvo y allí está el chinito Chong ondeando su mano derecha y sonriendo con la mirada. La expresión dulce de esos ojitos rasgados contrasta con lo gris de aquel lugar tan desolado, olvidado y falto de

ilusión. La expresión tierna no va dirigida a mí. Es para una señora tan bonita como una flor, pero de corazón tan duro como el metal. Con su dedo índice señala y parece decirme. Este saludo es para ella. En ese momento, con los pies embarrados de lodo podrido y con ampollas en mis manos, una explosión de luz ilumina mi mente y ante el impacto del luminoso rayo, leo: “El chinito Chong está enamorado de doña Virgilia Castañeda.” A este punto deseo aplaudir y gritar, pero no puedo. Las manos las tengo ocupadas manipulando dos lazos y con ellos arreo nuestros animales comprados para engordar y vender. No obstante sentirme atado para expresar mi alegría, rompo todo protocolo y grito: -¡Abuela, vuélvase! El chinito le quiere decir adiós y algo más. El chinito Chong era viudo y había sido la primera alma en habitar la región del pueblo sin Dios. En esos años, aquel cerro pelón era un paraíso verde de vigor y alegría tropical. En un lugar tan hermoso encontraría en las mariposas, en los tucanes y en los atardeceres naranjas la belleza y el espíritu de su esposa. La ilusión no duro mucho. Primero invadieron aquel Edén, ladrones, luego, drogadictos, brujos, etc. En un par de años, el verde imperturbable del cerro, se había convertida en un infierno cundido de ceniza y oscuridad. El chinito Chong, en medio de todo ese desorden, era un alma de mucha gracia y estatura. Y con esa misma virtud nos recibía en su casa a la abuela Virgilia y a mí. Así me contestó la abuela Virgilia cuando le avisé de volverse para responder al saludo del chinito Chong. -¡Yo me entretengo trabajando, no saludando a la gente! La franca respuesta apagó la sonrisa de aquella alma enamorada. De aquí, lo vi dar media vuelta y cerrar la puerta tras de sí. Ya solo, buscó su hamaca y acostado en ella

cerró los ojos. Con la misma, un largo suspiro se ahogó en el fondo de su dulcísimo corazón. Así me queda por imaginar a mí. La abuela y su partida de cerdos avanza, yo parezco retroceder. Mis animales parecieran leer en el libro de mi vida mi inexperiencia o mi falta de carácter y por eso apuestan contra mí, su decidida terquedad. Allí están como si fueran estatuas. Yo tiro de los lazos y nada sucede. De no moverse, allí pasaré la noche, aterrado de lodo y aterido de frio. Impotente lloro y vuelvo a llorar. A lo lejos escucho un grito. -¡Arrastra a esos animales! ¡Arrástralos como lo haría un hombre, sin ningún miramiento y sin piedad! -Es la voz determinada y firme de mi abuela Virgilia. Vuelvo a tirar de los lazos y nada sucede. Esta vez, en vez de llorar se me cruza por la mente la mirada enamorada del chinito Chong. Entonces sucede un milagro, tiro de los lazos y los cerdos malos y tercos se dejan arrastrar. Allá van los dos animales chillando, todos golpeados, todos heridos por las espinas. Yo voy, además de sonriente, agradecido y feliz. El resto del camino trato de imaginar al chinito Chong y a la abuela Virgilia tratándose como grandes amigos. Dibujo puntos sobre un lienzo blanco. Los muevo de aquí para allá y de allá para acá y nada concuerda. La abuela Virgilia es un viento fuerte, el chinito Chong, una brisa apacible sobre un quieto jardín. La señora de ojos claros y vivos cuando siente dolor sale huyendo y debajo de un árbol de paternas saca su enojo a gritos. El señor bajito de ojos chiquitos cuando se siente triste, cierra la puerta y encerrado en su casa, con los ojos cerrados, suspira su dolor. Los cerdos parecen leer mis pensamientos y continúan sin detenerse. La abuela ya no me ha vuelto a gritar. La lluvia

cae recia y la vereda es un río de lodo. Yo sigo tratando de concordar los puntos sobre el lienzo blanco. El chinito Chong tiene en su mirada la serenidad del cielo, la abuela Castañeda, quema con el fuego de su mirada celeste. Entre más busco como concordar puntos tan desiguales, más me asombra cuan obedientes marcha mi partida de animales comprados para engordar y vender. Entre más dificultad tengo para concordar tantos puntos, más fuerte y decidido me siento para soportar los golpes de las piedras del camino, las heridas de las espinas y la molestia de una lluvia cayendo pertinaz. Por eso persisto y el extraño ejercicio de concordar voluntades tan desiguales me hace sentir feliz. El mismo contentamiento parece sentir la partida de animales porcinos a mi cargo, pues en vez de caminar van trotando sin quejar. Cuatro cuadras antes de arribar a nuestra vivienda, la lluvia cesa. Personas y cerdos parecemos cantar victoria. Además de los sentimientos de cantar un nuevo triunfo, la imagen sonriente del chinito Chong ondeando su mano derecha y sonriéndole a la abuela Virgilia pende, como un pañuelo, en mi memoria. Es increíble, pero entre nuestra ida y regreso al pueblo sin Dios han pasado cuatro horas y durante ese tiempo no hemos pensado en la cobija roja desaparecida o robada por satanás. En cambio, sigo pensando en la mirada del chinito Chong y en el efecto bienaventurado de su virtud. Más allá de pensar en el efecto curador de esa sonrisa, hago un último recuento de puntos y mi estimado amigo originario de la Gran China lleva todas las de perder tratando de ganar una sonrisa de la señora Castellanos; y mucho menos conquistar aquel corazón de duro pedernal.


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04 Septiembre de 2013

EL Heraldo Hispano


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