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EL ONSTRUO E

l asesino, bautizado como el “Monstruo de Florencia”, actuaba noches de verano en las que jóvenes parejas buscaban intimidad dentro de un vehículo, lejos de miradas indiscretas. Cuando empezaban a quitarse la ropa, un hombre salía de la nada y en silencio les disparaba, apuñalaba y mutilaba los órganos sexuales de la mujer. Luego, se llevaba su vagina y su seno izquierdo como trofeos, sin dejar testigos o alguna pista que hicieran posible su captura. Fueron 16 crímenes a lo largo de 18 años. Todos sin móvil aparente, cometidos en noches sin luna, poco antes de medianoche. Aterrorizó no sólo esa provincia, sino a toda Italia, entre los años 1968 y 1985. Investigaciones de la policía deducían que el asesino es un narcisista obsesivo con delirio de grandeza, que guarda dentro de sí un odio extremo hacia el amor físico, pero su locura es en cierto modo lúcida. Tiene una inteligencia exDISEÑO

DE FLORENCIA

traordinaria, capaz de organizar y planear al detalle cada crimen; un conocimiento profundo de las zonas donde ataca, y una mano precisa para llevar a cabo el delito sin vacilaciones. Cuando dispara siempre lo hace con un tiro certero a uno de los puntos vitales del cuerpo de la víctima, mostrando su destreza en el uso de las armas de fuego, y cuando mutila los órganos sexuales al cadáver, lo hace con una precisión fuera de lo común. Creen que se trata de un varón de aproximadamente un metro ochenta, entre 35 y 40 años, con algún trastorno sexual. El asesino nunca actuó en el mismo lugar y siempre utilizaba la misma arma —una Beretta calibre 22, modelo Long Rifle—. En total ha disparado 66 proyectiles, todos de la marca Winchester, y ha asesinado a 16 personas, pero de él apenas se sabe poco o nada, a pesar de los numerosos perfiles psicológicos que han pretendido deducir su personalidad. La única certeza es que

El asesino tiene una inteligencia extraordinaria, capaz de organizar y planear a detalle cada crimen; un conocimiento profundo de las zonas donde ataca, y una mano precisa para llevar a cabo el delito sin vacilaciones

a pesar de los esfuerzos de la magistratura florentina, y tal vez a causa de varias pistas que durante varios años han sido ocultadas a la policía, el Monstruo de Florencia ha quedado impune. La investigación duró ocho años, durante los cuales fueron interrogados más de 100 mil sospechosos, con la esperanza de que alguno de ellos fuese el asesino. Durante 1990, la atención se enfocó en un granjero de 68 años llamado Pietro Pacciani, conocido en la localidad de Mercatale por su afición a la caza y a disecar las piezas capturadas, lo que provocó que se le considerara el principal sospechoso de los asesinatos. Sin embargo, pese a la vida turbulenta y crímenes de Pacciani, que pagó en la cárcel y luego su misteriosa muerte, lle-

garon a la determinación de que no había pruebas que le inculpasen directamente como autor de los terribles crímenes del Monstruo. En agosto de 2001, algunos investigadores retoman de nuevo el caso, sin querer dar demasiadas explicaciones. Sólo argumentaron que tienen nuevas pistas que les conducen a pensar que el Monstruo de Florencia puede tratarse de un grupo de unas diez o doce personas adineradas, miembros de una secta religiosa, quienes ordenaban y pagaban los “trabajos” a los tres campesinos. Mientras tanto, el caso sigue sin resolverse.

Monstruo de Florencia  

Monstruo de Florencia