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El hombre de la comunidad

Queremos

que el espíritu de familia

sea el sello distintivo

1m

de nuestras comunidades,

haciendo crecer en ellas los rasgos característicos

«Espíritu de familia»

de María,

en especial su fe, su humildad,

VIVIR en comunidad. vida de comunidad

Te invito a que, antes de charlar sobre la de los marianistas

en el párrafo 33. Al mismo tiempo

(Regla de Vida Marianista,

repases lo que hablamos

que vas recordando

las razo-

nes por las que los religiosos vivimos juntos, piensa que cada una de ellas incluye una serie de rasgos característicos tica vida de comunidad.

su sencillez, su hospitalidad.

de una autén-

Con eso ya avanzamos algo en nuestra

búsqueda. Pero queda bastante por conversar.

El tema da para

mucho ...

arts. 34

y

35)

«Una nueva familia ... », Tiene varios sentidos posibles esta expresión. Nueva familia porque es distinta de nuestra familia original en la que nacimos y fuimos creciendo.

Nueva familia en la Igle-

sia porque cada una de las Congregaciones

religiosas aspira a ser-

Io. Nueva familia por lo que tiene de novedoso,

casi de insólito,

que un grupo de personas distintas en tantas cosas puedan llegar a

Me parece que lo mejor

para centrar

nuestra charla es que

vivir algo tan íntimo y entrañable como es una familia. Y lo pode-

leamos juntos dos artículos de nuestra Regla de Vida en los que

mos hacer porque lo que nos une es una vocación similar compar-

se presenta una síntesis de cómo entendemos

tida, el mismo amor que el Espíritu derrama en nuestros corazo-

vida de comunidad.

los marianistas la

¿Los vamos leyendo con atención,

marianista quiere ser imagen

de la primera comunidad unidos a María

y

de los discípulos de Jesús

llenos del Espíritu Santo.

Vivimos en comunidad para dar testimonio

nos quedamos con las similitudes externas. En nuestras comunidades no hay «padres» ni «madres», «hijos» ni «suegras». No nos hemos elegido por ningún tipo de atractivo. humanos

estables; cambiamos

No somos grupos

con frecuencia

Pero sí nos fijamos en lo más profundo familia:

del amor de Dios,

bien. No

de comunidad ...

que debe distinguir a una

«el espíritu». Ese clima especial hecho de vida en común,

intimidad,

diálogo, amor prioritario,

respeto

y aceptación

mu-

llegar a la santidad

tua, responsabilidad

y

se sientan cómodos y felices porque son tenidos en cuenta, valo-

realizar nuestra misión apostólica.

Formamos

una nueva familia

rados, queridos.

asumida ... Eso que hace que los integrantes

Ese ambiente

fundada en el evangelio del Señor

que se respiran naturalmente

en la que compartimos

y recuerdan

oración, amistad, bienes,

trabajo, éxitos y dificultades.

88

nes, la vida de Cristo que nos hace sentirnos hermanos. Por eso, la imagen de «familia» hay que entenderla

nos en los matices? La comunidad

fijándo-

y ese tipo

de vida y relaciones

cuando uno los tiene y se extrañan

cuando uno se ausenta. Eso es

el «espíritu de fami-

lia». Fácil de expresar con palabras. Imposible de lograr si no 89


está claramente

impulsado por una opción de fe y por una inyec-

ción permanente

de amor cristiano.

En nuestras comunidades

diferentes

mos, jóvenes y ancianos, intelectuales introvertidos

zamos en construir

y prácticos, deportistas

todos los días una vida de comunidad

dad, animada por el «espíritu de familia» que convierta en

nuestra vida y trabajo, y a los proyectos comunidad

de la

una comunidad

a la co-

¿Cuáles son

los rasgos más típicos de la vida de una comunidad

entornos

hacerse presente

van creando un amplio espacio común para el diálogo y la convivencia serena.

• El esfuerzo por compartir las cosas simples, las pequeñas aventuras de la vida diaria, las preocupaciones,

problemas y esta-

Nos gusta buscar el lado ameno de la

en nuestras palabras, en nuestras reunio-

nes, en nuestras comidas?

y tratamos

personales de intimidad y libre elección, y

la alegría. No podemos entender

vida, reírnos, tomarnos el pelo, contar chistes, cantar ... Si la alegría está bien anclada en nuestro corazón, écómo no va a

de alegría y esperanza.

• La aceptación y el respeto mutuo, que suavizan las diferencias, permiten

de vida y acción de

marianista demasiado seria, demasiado calla-

da, demasiado formal.

Vida 3.7). Expresión feliz que nos habla de diálogo y compren-

marianista? ¿A qué actitudes damos más importancia de cultivar más?

acudimos

que elaboramos e intentamos cumplir cada año.

• Algo que no puede faltar:

«centro de amistad humana y evangélica» (Regla de

sión, de respeto y colaboración,

y espíritu evan-

comunitario

a las reuniones de comunidad en que planificamos y evaluamos

y

y felices. Una vida de comuni-

fraterna, hecha con sen-

cillez y humildad y recibida con agradecimiento gélico. Para lograr nuestro crecimiento

hay sanos y enfer-

y sociables. Y sin embargo nos esfor-

que todos se sientan orgullosos munidad

cuado y, si es preciso, de la corrección

de gustos persona-

en la vivencia de la mis-

ma vida religiosa. En nuestras comunidades sedentarios,

el estímulo del mutuo ejemplo, de la palabra y el consejo ade-

marianistas subsisten muchas dife-

rencias: de edad, de carácter, de formación, les, incluso de acentuaciones

• El esfuerzo continuo por lograr una maduración personal y colectiva. Para nuestra maduración personal intentamos ofrecernos

Te aseguro que todo esto no es fácil, pero tampoco siado difícil. Es importante el corazón el auténtico

es dema-

y hermoso sentir que va creciendo

cariño a tu comunidad

en

y a las demás co-

munidades marianistas. Tú que nos conoces bastante bien, ¿qué opinas? Todo lo anterior, este «Espíritu de familia», dad o la expresión

ées una reali-

de un deseo? ¿De qué estamos más cerca?

dos de ánimo más personales, los ratos de expansión, las noticias de nuestras familias y los proyectos ción y las dificultades

de trabajo,

la ora-

~

o éxitos en las tareas pastorales ...

• El interés, el sentido de colaboración y la participación activa de todos en las cosas de la comunidad. Intentamos evitar las evasiones fáciles, los gestos o actitudes de indiferencia,

la sensa-

ción de soledad en lo que uno vive o hace. Y promover preguntas, la ayuda sencilla, las tareas compartidas, en equipo ...

90

las

el trabajo

sí,

El servicio de I~ autoridad en nuestra Regla de Vida aparece con este mismo título.

es un juego de palabras ni una ironía. En las estructuras el concepto superioridad,

de autoridad acumulación

do del mismo).

No

humanas

va muy ligado al de honor, privilegio, de poder (ya veces uso indiscrimina-

En el Evangelio y en la vida religiosa no. Autori91


dad es servicio es preocupación de todos los hermanos

permanente

y el bien particular

por el bien común de cada uno. Fíjate

cómo lo expresa nuestra Regla de Vida:

pando) con responsabilidad

y madurez.

Pero la palabra del supe-

rior, del Provincial o de un Capítulo no es una mera opinión más, no es un voto más. A ellos se les pide que ejerzan el servicio de asumir la última responsabilidad,

Jesús vino a servir y no a ser servido:

dos, de cuidar el equilibrio,

en Él, todos somos hermanos,

comunidad

de estar atentos a todo y a to-

el crecimiento

y la maduración

de cada religioso. Servicio que deben cumplir

de la con su

El gobierno y las estructuras de la Compañía

ejemplo, con su estímulo,

tienen como fin ayudar a los religiosos

animación. Pero también, si es preciso, con sus decisiones, orien-

en su crecimiento

taciones precisas y delegación de responsabilidades. Y te aseguro que todo esto no es fácil. Si es difícil obedecer, más difícil es

espiritual

y en el cumplimiento

de su misión.

con sus evaluaciones y su permanente

Los que son llamados a ejercer

mandar bien. Ser «superior»,

una autoridad en la Compañía

diendo

se consideran, a ejemplo del Señor,

serenidad, madurez,

considerándose

de todos,

requiere

«igual» y pretenbuenas cuotas de

renuncia, paciencia y fe.

Hace rato que tienes una pregunta en la punta de la lengua:

servidores de sus hermanos. La autoridad

ser el «servidor»

personal de los superiores

y la autoridad colegial de los capítulos

¿Cómo se vive en concreto el voto de obediencia?

nos guían en la búsqueda de la voluntad de Dios

_

y del bien común,

SUPONGO

y nos ayudan a cultivar el espíritu marianista ...

(Regla de Vida Marianista,

arts. 44 y 45)

que no te imaginaras que en nuestras comunidades

hay superiores que se pasan todo el día dando órdenes raras, explicitando su capacidad de decisión e imponiendo

Piensa que la existencia de una estructura

de autoridad

vida religiosa no se basa en razones de efectividad zación funcional,

Pretende reproducir

la imagen de la Iglesia fun-

dada por Jesús, que tiene una constitución

Provincia,

la obediencia «exige el cumplimiento

y de una Provincia de-

Iglesia. Y discernir

92

de nuestro

sobre la

servicio

juntos, dialogar y opinar (apoyando

canónica. Y sin embargo la dimen-

Nuestra Regla de Vida nos explica (art. 2.22) que la obligación de

sobre toda la comunidad,

sobre el desenvolvimiento

definición y a una formulación

hoy día a una

y seguir la

bemos buscar de manera activa y responsable la voluntad de Dios sobre cada uno de nosotros,

Eso casi se ha reducido

sión de la obediencia abarca amplios espacios de nuestra jornada.

de Dios, objeto de nuestro voto de obediencia.

Todos los religiosos de una comunidad

puedo decir que raras veces se manda a un religioso «en nombre del voto de obediencia».

Y es para

jerárquica.

los religiosos una de las maneras de buscar, conocer voluntad

en la

ni de organi-

su voluntad. Te

en la

o discre-

normas generales y particulares

de la Regla de Vida y de las

adoptadas en conformidad

con

ella ... ; inspira a cada uno una iniciativa responsable en la consecución de los fines y objetivos comunes». Se supone que «cada religioso somete las actividades cuya responsabilidad tiene al consejo ya la evaluación de sus superiores y hermanos» (artículo 2.23).

93


¿Yeso de

los cambios de comunidad?

_

rradas. Está tan convencido gran camino de superación

HEMOS ACEPTADO

pertenecer

y servir a una Congregación

que trabaja con un sentido misionero,

que se va haciendo pre-

sente en lugares diversos, que brinda sus posibilidades a la Iglesia... En nuestras comunidades

se producen

tuaciones de cambio. Hermanos tudios, fundación o reorientación situaciones

personales

que inician un período

si-

de es-

de una obra, enfermedades,

o comunitarias

obliga a una reacomodación

con frecuencia

especiales ... Todo ello

de las personas buscando el bien

y esto no es fácil. Hay que tener en cuenta muchas

común.

de que vivir en comunidad y felicidad

personal y de servicio

la Iglesia que lo predica y lo intenta implantar Por eso nuestro trabajo

hay un religioso

hay una invitación a vivir diferentes

marianista siempre

formas de comunidad

vida, lo ofrecemos

como don y forma de vida para todos: jóve-

nes, matrimonios,

profesionales ... Vivir la vida cristiana

munidad:

comunidad

amor y participación,

de oración comunidad

y formación,

pedagogía paciente ambiciosa al mismo tiempo.

de la comunidad, otros,

el tipo de trabajo y perspectivas de la obra, la

problemas

observación

personales

previsible

o comunitarios

de unos y

que escapan a la

normal. .. Todo esto es lo que tienen que discernir

y sopesar los superiores cambio.

el futuro

antes de decidir la conveniencia

de un

Y aun así, todo cambio es precedido de una consulta al

individuo:

¿Acepta, está en condiciones,

tiene alguna dificultad

en co-

comunidad

de

de servicio y misión. Con una

adaptado, sencillo, progresivo.

de esa comunidad,

o de

Lo que Dios nos ha regalado como don y forma de

cosas (más de las que te imaginas): la situación de la persona y integración

a

en todas partes.

no se limita a la acción personal y di-

recta. Va más allá. Donde agrupación.

es el

Con un estilo

En nuestro trabajo diario frente a una clase, frente a un grupo de jóvenes, en una parroquia, docentes, de profesionales sables de una comunidad

con un grupo de catequistas o de

o de novios ... nos sentimos responnaciente, de una comunidad

que hay

que orientar, formar y animar. Con nuestra presencia, con nuestra palabra, con nuestro ejemplo, con nuestras sugerencias y nuestras evaluaciones. Siendo uno más, pero siendo distinto. Buscan-

especial? No sé si esto te aclara las cosas o te las complica. Lo que te puedo asegurar es que todo ello es tan complicado como la vida

do el crecimiento

de todos pero estando muy atentos al ritmo

de cada uno. Amigo y asesor.

misma, que se piensan mucho las cosas y que se pretende mane-

Por eso te parecerá normal que los religiosos marianistas pro-

jar este delicado asunto de la obediencia con prudencia, equili-

curen siempre la integración y la unión de sus amigos y colabora-

brio y fe.

dores laicos. Que fomenten trabajo compartido

el diálogo, la puesta en común, el

y en equipo, la participación,

la reunión y la

fiesta. Lo hemos recibido y vivido y lo tenemos que brindar. Nos

55 Animar comunidades cristianas

hace felices y estamos seguros que puede hacer felices a cualquier grupo de personas que quieran tomarse en serio la vida y

EL MARIANISTA cia adentro

pretende

y hacia afuera. No sería coherente

de su vivencia comunitaria

94

ser el hombre de la comunidad.

Ha-

el Evangelio.

con la riqueza

si se limitara a vivirla a puertas ce-

95

familia0001  

Queremos que el espíritu de familia sea el sello distintivo de nuestras comunidades, haciendo crecer en ellas los rasgos característicos de...

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