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Un día te veré El día trae pisadas, pisadas de ayer vistas, comunes de todos los días. El aburrimiento se sienta a mi lado, me abraza con confianza. Me envuelvo en su mirada, queriendo escapar, dejándome atrapar. Envuelto en esa caja negra, o es acaso solo mi mirada. El gorrión se acerca al agua estancada, se baña, agita sus alas.

El perro corre juguetón, escapando, mirando al niño, jugando. Una pareja pasea por el parque, se miran, sus manos se entrelazan. Tu sombra aparece en mi retina, es solo un recuerdo, solo un recuerdo. ¿Acaso el tiempo está en mi pensamiento? ¿Acaso el espacio lo creo en mi concepto? Y el aburrimiento es el mal concepto de lo hermoso. La oscuridad la falta de luz en el corazón. ¿Es la soledad la falta de perdón? ¿Y la tristeza vivir en el pasado? ¿Y esta lágrima, la fuente que me lleva a mi libertad? El hombre sin perdón, vive atrapado en una caja negra. El mañana lo pinto a mi antojo, si puedo perdonar. Y me escapo a universos de luz y color, donde habita Dios.

Si tan solo dejo entrar el perdón de Dios en mi corazón.

El gorrión voló, la pareja se besó, Y tu recuerdo dejé en mi corazón, tomándome de la mano de Dios, es hora de vivir, un día te veré, pero aún no, aún no. Henry Padilla Londoño

Un día te veré  

Poema, los colores de la vida diaria