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Sed libres Henry Padilla Londo単o


Te he estado esperando por muchos años, Acude a mi ayuda, extiende tu mano. Socórreme, Rey del cielo, Dios todopoderoso. Las fuerzas me faltan, yo estoy envuelto en penumbras. Todos los amigos de mi juventud me han dejado, La alegría se ha mudado, y la soledad me ha abrazado. Mi cuerpo se seca, la luz de mis ojos se apoca. Mi alma tiene recuerdos lejanos de la alegría, estoy lleno de soledad y amargura. Y la fe casi apagada, grita estas ultimas palabras: “Ven Señor, ayúdame” Desde el principio te extendí mi mano, antes de que hablaras ya había respondido. Tu enfermedad y tu soledad, ya las tome en la cruz. Tu ansiedad, tu dolor, y la consecuencia de todo tu pecado, Yo las lleve en mi cuerpo, y morí por ellas.


Solo tienes que recibir en tu corazón, lo que ya es. Levántate, recibe la sanidad que ya te di cuando morí por ti. Toma de la vida que emana de mi resurrección. Morí por ti, por tus pecados, te di vida otra vez en la resurrección.

La vida y la salud, se reciben en tu corazón. Deja que la vida llene tu corazón, recibe a Jesús como tu Salvador. De allí brotara como un poderoso manantial la vida, y se extenderá a tu alma y a tu cuerpo, Sed libres. Solo Jesús te puede hacer libre. Henry Padilla Londoño

Sed libres  

Como llegar a ser libres