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El amanecer del amor Henry Padilla Londo単o


Camina en el frío de la mañana, buscando su mirada. No hace caso al canto del pájaro, no mira el sol del amanecer. Su alma grita ansiosa: ¿Dónde estas amada mía? Y es que ella ya se fue, esta lejos, donde no puede ser encontrada. Se aferra a su recuerdo, se aferra al pasado, allí, donde una vez conoció el amor. El amor, es más fuerte que la muerte, y habita solo con los vivos. Fui allí que lo vio, mientras él paseaba por la vida. Allí, él la miro, y no pudo más. Ella, su amor.


Desde entonces se llamó viajero, incompleto y hasta enfermo. Caminaba, pero no él, silbaba y caminaba, mientras en ella pensaba. Fue solo un preso, un enfermo de amor, que se perdió en el mar profundo de sus anhelos. Allí los encontró el Señor, el Rey soberano, el Señor del amor. Los unió por sus manos, mientras tejía sus corazones. Y cuando termino… ya eran solo uno, unidos por las puntadas de fe de Dios.


Crea en nosotros, Señor, un corazón que ame, que se entregue por el ser amado. Y a todos llama el Señor, no solo a unos, no digas yo estoy solo, porque para ti es que Dios trae este mensaje. Fue allí donde él encontró descanso, cuando volteó su mirada a Dios, entonces encontró su amada; allí, en medio de la Salvación, estaba su amor. Henry Padilla Londoño

El amanecer del amor  

Poesia, mensaje, alabanza, ¿Donde esta el amor?