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Buscando el reposo Es hermosa la creación, misteriosa, enigmática. Bella y poderosa, toda ella hasta el más pequeño átomo. El cielo canta de tu Gloria, sus notas viajan en el espacio, van llevando tus notas, de átomo en átomo, de cuerpo en cuerpo, de planeta en planeta, saltando entre las galaxias, formando un concierto universal. Toda ella habla de Tú sabiduría, de tu gran poder, de la eternidad que tú diste a nacer. Pero tus ojos escudriñaron, atentamente toda la creación, esa hermosa armonía, esa canción sin igual, buscando. Querías encontrar donde dejar reposar la paz, donde habría la habitación del amor, donde podrías dejar la misericordia y la verdad. Pero no había lugar en toda la maravillosa creación, no se encontró sitio que pudiera ser de su habitación. Las galaxias pararon su canción, y las estrellas se detuvieron en su lugar, los planetas quedaron en silencio: No está aquí, ¿Dónde está? Moviste tu mano y creaste las plantas, los peces, las aves, los reptiles, los mamíferos. Llenaron la tierra y la adornaron, elevaron sus voces a una, cantando de tu gran sabiduría, de la vida que les habías regalado, de la hermosura de poder sentir, de ser dos. Y empezaron a llenar la tierra, llevando el legado entre ellos, llevando tu legado de vida. Y volviste a escudriñar buscando donde dejar reposar la paz, el amor, la misericordia y la verdad. Las aves se esforzaron sin poder encontrar, los peces a una dijeron, no entre nosotros, ningún ser que se mueve pudo encontrar sitio para su habitación. Y tus manos lo formaron, del barro lo sacaste, a semejanza tuya lo formaste, y soplaste tu vida en él. Lo levantaste entre todos, por señor lo pusiste.

Henry Padilla Londoño


-Hermoso es todo lo que mi Padre ha creado, perfecto en gran manera. Miro al cielo y adoro, podía verte en cada estrella, el sol, en la luna. Miro al mar y grito de alegría, quiso callar el eco del viento que se sumó a su canto, es hermoso, grito, todo lo has creado hermoso en gran manera. Y miro cada animal, aprecio su fortaleza, su colorido, su propia perfección. Cada cual según su género, todos tenían pareja, todos se reproducían, y el hombre se sintió solo. Una nube oscura cubrió el universo, perdió su color: -Creo que olvidaste algo señor, grito Adam, olvidaste mi pareja. Y vio Dios que no era bueno que el hombre estuviera solo, y saco de Adam a Eva. Y busco Dios donde dejar reposar la paz, el amor, la misericordia y la verdad, y miro a Adam. -Quiero hallar reposo para la paz, el amor, la misericordia y la verdad. ¿Puedes abrir tu casa para que ellas encuentren reposo? -Señor déjame primero andar por Edén, mirar su hermosura, apreciar toda su belleza. -Recuerda en el centro del Jardín las puse, allí las puedes encontrar, pero no te acerques al bien y al mal, no comas su fruto o morirás. La hermosura de todo lo que viste te cegó, el Maligno te tentó, y sin pensarlo mucho comiste el fruto prohibido. Y un grito de muerte lleno la creación, la muerte entro por el hombre y se extendió a toda la creación. El universo se llenó de tiempo, que empezó a envejecer sus venas, la belleza se volvió pasajera, la vida era cuestión del momento. Y busco Dios donde dejar reposar la paz, el amor, la misericordia y la verdad, y miro a Adam. -Yo quiero hacerlo grito Adam, quítame este pecado que me corrompe, y esta vez lo haré bien.

Henry Padilla Londoño


La muerte sonrió, mientras tomo de la mano a Adam y a Eva, acaricio sus cabezas, ahora eran de ella. Y el hombre nunca conoció las maravillas de la paz, el amor, la misericordia y la verdad, porque nunca abrió su casa para su reposo. Y en medio de la oscuridad se vio un gran resplandor, uno con forma de hombre resplandecía en su esplendor. Vino suavemente, acercándose al hombre, mirándolo con dulzura. -¿Quién eres? ¿Qué quieres? -Yo soy Jesús, el Hijo de Dios, y vengo a tomar tu pecado. Extendió su mano y arranco el corazón oscuro y tenebroso que el hombre ahora llevaba y después tomo su propio corazón y lo arranco de su pecho, puso su corazón en el hombre y se puso en su pecho el corazón oscuro del hombre. -No, grito Adam, morirás. -Ya estoy muriendo, dijo Jesús en agonía, muero por ti, mi amado, porque te amo, para que tengas vida. -¿Te volveré a ver, Señor? -Espérame donde nace el amor, junto a la tumba vacía, en el corazón arrepentido, allí te encontrare. El hombre ahora vivía, pero toda la creación lloraba, el autor de la vida yacía muerto, había dado su vida por su hijo, por lo que se había perdido. Pero la vida siempre encuentra un camino, y el amor guío a la vida, y saco al que había muerto, lo saco de nuevo a la vida. Y busco Dios donde dejar reposar la paz, el amor, la misericordia y la verdad, y miro a Adán. Pero antes de que Dios hablara, Adán grito de alegría, y gozo.

Henry Padilla Londoño


-Heme aquí Rey del Cielo, pon en mi tu paz, tu amor, tu misericordia y tu verdad. Porque para eso he sido limpio y he vuelto a vivir, porque Jesús, el Hijo de Dios me dio su corazón, y ahora vivo por él. Yo quiero ser la casa de reposo de la paz, el amor, la misericordia y la verdad. Y sonrió Dios, y descanso de toda su obra, todo era ahora perfecto en gran manera.

Henry Padilla Londoño

Henry Padilla Londoño

Buscando el reposo  

Alabanza a la creación de Dios