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DIÁLOGO   |  Crucial, que el ingeniero sepa de política pública y de economía

DNM: Volviendo al Plan Nacional de Infraestructura, más específicamente en el área de las vías terrestres, parece haber una visión de las vías terrestres como exclusiva o predominantemente relacionadas con las carreteras, como si fuesen sinónimos. ¿Es realmente así?, ¿usted que opina? SAMC: Creo que el concepto de la Subsecretaría de Infraestructura está mal planteado; eso nos lleva a la necesidad de repensar el arreglo institucional de toda la infraestructura de México. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes se ha vuelto una entidad con dos grandes cabezas: la infraestructura carretera y las telecomunicaciones, que como sabemos son temas de la mayor prioridad y complejidad. Lo que se debe hacer es escindirlas; el sector de telecomunicaciones debe tener su propio espacio de discusión y toma de decisiones mediante el fortalecimiento de la Cofetel para hacerla una comisión realmente independiente. En cuanto al tema de la infraestructura, debe asignarse a una secretaría de Estado. La cuestión esencial no es si debemos crear otra Secretaría de Obras Públicas como la que hubo en el pasado, o bien aceptar la división que tenemos ahora y que la Conagua haga su infraestructura, la Secretaría de Energía por medio de Pemex construya su infraestructura o que la infraestructura sea desarrollada por la Secretaría de Comunicaciones –que en este caso sería de comunicaciones y transportes–. Cualquiera que sea el arreglo, lo que es muy claro es que la capacidad de ejecución del gobierno se ha visto enormemente disminuida, en parte por su propia restricción para contratar nuevos ingenieros y, sobre todo, para aceptar a jóvenes con los que no necesariamente tenga una relación laboral sino que puedan realizar su servicio social y prestar su tiempo en una obra para recibir un reconocimiento como parte de su trabajo académico. Esto es algo que resulta absolutamente impensable en las estructuras gubernamentales actuales; el aparato burocrático mexicano es tan rígido que no permite incorporar nuevos

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FOTO: fotohunter / shutterstock

principios robustos de economía que le permitan tomar decisiones basadas en estos temas, si es que quiere desempeñar un papel significativo.

No hay proyectos porque no hay ingenieros que tengan el estímulo para organizarlos.

talentos, y peor aun, con el servicio civil de carrera, para poder ser considerados de nuevo pesan más otros criterios que los meramente técnicos; entonces, el sistema parece estar diseñado para no mejorar, para no rejuvenecer. Urge incorporar nuevo talento, innovador, entrenado en trabajo en equipo, capaz de entender los conocimientos más avanzados y que se desempeñen con integridad y compromiso social. Debemos restaurar la ingeniería mexicana de la más alta calidad que antaño tuvimos. DNM: Ante esta problemática, y para concluir con el diálogo, ¿cuál debería ser el planteamiento de los ingenieros hacia el poder público, y tal vez hacia sí mismos? SAMC: El ingeniero debe verse a sí mismo como un factor de cambio y de modernidad en México; debe asumirse como un factor de innovación y debe actuar con criterios éticos de excelencia y con compromiso social; eso, que se dice fácil, no se practica. La ética en nuestra profesión no es precisamente un asunto que permee, no está ampliamente establecido; por el contrario, muchos ejemplos de colegas se han vuelto paradigmáticos, peor aun, por ni siquiera ser castigados. Creo que ahí tenemos “dolencias” importantes, y éstas no se resuelven con una asignatura en una escuela ni con un comité en un colegio o en una sociedad; es un problema educativo que no es privativo de los ingenieros

pero que a mí me preocupa particularmente en esta profesión. Por otro lado, los ingenieros tienen que presentarse hacia fuera como profesionistas solventes, no sólo en sentido técnico sino en la toma de decisiones, en el manejo y la conceptualización de proyectos, en el aspecto económico. Esto no significa que deban hacer política partidista –si lo hacen debe ser a título personal–, pero sí pueden hacer política pública y deben estar formados para hacerla; con este objetivo deben crearse cuadros como lo han hecho otros países, como China, cuyos dirigentes son instruidos en escuelas especializadas con una formación en ética y valores, pues suponen que la formación técnica ya está resuelta, pero les dan una capacitación en política pública que les permite tomar decisiones. Eso es algo que los ingenieros mexicanos hemos perdido; aunque nunca lo tuvimos de manera formal en las escuelas, lo íbamos desarrollando al trabajar en el gobierno, desde los niveles más bajos hasta llegar a ser secretarios de Estado. En esa carrera se iban desarrollando habilidades y conocimientos sobre política pública, lo cual ya no ocurre porque no existen carreras al interior del gobierno. Ante esta situación hay dos alternativas: o logramos que existan esas carreras, lo cual se ve “cuesta arriba” porque hay que modificar todo el aparato del gobierno, o empezamos a formar a los ingenieros desde las escuelas

Órgano oficial de la Asociación Mexicana de Ingeniería de Vías Terrestres A. C.  Número 18, Julio-Agosto 2012

Revista Vías Terrestres 18 julio-agosto  

Organo oficial de la Asociación Mexicana de Ingeniería de Vías Terrestres A.C.

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