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Como anécdota de esta época la recogida en el libro “La España de posguerra: un testimonio” escrito por Luís de Llera Esteban y José Adrés Gallego en la cual se narra como el Gobernador de Valencia informó al Gabinete que los racionamientos realizados por sus servicios alcanza 953 calorías de media al día, lo que equivale a la mitad de lo que se considera necesario para vivir. El resto a de conseguirse mediante alimentos no racionados o en el mercado negro. Los sueldos no permiten vivir y el volumen del comercio exterior se ha reducido. Los daños ocasionados por la Guerra Civil, más la guerra mundial no ayudan al desordenado sistema de intervención estatal. La peseta estaba artificialmente por encima de monedas extranjeras, motivo que dificulta exportar productos españoles a otros países. También podemos añadir que el consumo de estas personas era algo funcional que guarda cierta semejanza con el que tenían los primeros capitalistas mercantilistas, aunque esta característica no venía marcada por valores sino porque la situación lo requería. Por lo tanto, estamos ante un individuo cuyo consumo es austero, funcional, priorizando las necesidades de la familia cuyo sustento dependía del mismo, limitado por las leyes y normas de la época y como última característica por nombrar, la subsistencia era el objetivo a seguir por el consumo en general de esta sociedad.

Como en nuestro ejemplo no especificamos en sexos, podemos realizar una especial mención al caso de las mujeres, marco desfavorable para todos, las mujeres estaban especialmente discriminadas, estando mal visto y criticado que a estas edades (de 18 a 25) no estuvieran ya casadas. Por supuesto el consumo de las mujeres no tenía apenas cabida si no era para su familia o marido. Los caprichos de las mujeres como los entendemos en la actualidad no se podían ni imaginar en la España de la posguerra. Además está el tema de la influencia de los valores religiosos que tenían un gran peso y que conllevaban que las personas llevaran un consumo no ostentoso debido a las imposiciones la iglesia católica, las cuales se llevaban a rajatabla y que eran del tipo austeridad, recatamiento, autocontrol, etc. Tras la posguerra serían notables y de agradecer los cambios sucedidos en España, cambios que nombraremos a modo de pinceladas para llegar a la actualidad y centrarnos en la juventud actual.

Haría falta una transición a la democracia para posteriormente formar parte de Europa para llegar a nuestros días. En esta evolución hacia el progreso y apertura, el Pág. 23

consumo y cambio social  

estudio sobre el consumo y el cambio social

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