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Jo Arao - Pueblo de Agua


Red de Apoyo por la Justicia y la Paz

Acerca de UNICEF

La Red de Apoyo por la Justicia y la Paz es una organización no gubernamental, sin fines de lucro, que promueve y defiende los derechos humanos en Venezuela, desde 1985. Con una perspectiva inter y multidisciplinaria, la Red de Apoyo:

UNICEF trabaja sobre el terreno en más de 160 países

1. Denuncia jurídica y comunitariamente los casos de violación del derecho a la vida, integridad personal, libertad y seguridad personal e inviolabilidad del hogar. 2. Atiende médica, psicológica y sociopedagógicamente a las víctimas de tortura y familiares de víctimas de abusos policiales o militares. 3. Promueve políticas públicas en materia de derechos humanos. 4. Realiza actividades de promoción y difusión, y genera procesos de educación en derechos humanos.

y territorios para ayudar a los niños y niñas a sobrevivir y avanzar en la vida desde la primera infancia hasta la adolescencia. El mayor proveedor de vacunas a los países en desarrollo, UNICEF apoya la salud y la nutrición de la infancia, el abastecimiento de agua y saneamiento de calidad, la prestación de educación básica de calidad para todos los niños y niñas y la protección de los niños y niñas contra la violencia, la explotación y el SIDA. UNICEF está financiada en su totalidad por las contribuciones voluntarias de individuos, empresas, fundaciones y gobiernos. En Venezuela, UNICEF trabaja desde 1991 orientando sus esfuerzos hacia la protección de los derechos de la infancia; la promoción de la educación de los niños, las niñas y los adolescentes desde la más temprana edad; la prevención del VIH/SIDA y brindando apoyo humanitario durante y después de las emergencias.


Pueblo de Agua Caracas, 2008 ISBN: 978-980-6638-29-7 Depósito legal: IF91220088004507 Redacción de cuentos e ilustraciones: Ilde Arenas, Educador popular warao Noris Correa, Activista de DDHH Neida Tocore, Educadora popular warao Germán León, Educador popular warao Marcos Valenzuela, Educador popular warao Yermán León, Educadora popular warao Boris Ruiz, Activista de DDHH Eustaquio Beria, Educador popular warao Deyvis Medina, Educador popular warao Coordinador General: Pablo Fernández Blanco Producción General: Ileana Ruiz de Mujica Coordinación de edición: Liliana Cadena y Mercedes Piñero Logística y apoyo de campo: Héctor González (Alcaldía del Municipio Antonio Díaz) Intervención de ilustraciones: Adrián Bello y Marianela Ruiz Traducción al warao: Mariangela Torres Transcripción de textos: Bryan Barrios Revisión de textos warao: Esteban Emilio Mosonyi Diseño de Portada e ilustración: Felipe García Diseño y Diagramación: Impresión: Ignaka C.A. Red de Apoyo por la Justicia y la Paz Parque Central, Edificio Caroata, Nivel Oficina 2, Ofic. 220 Caracas D.C., República Bolivariana de Venezuela Apartado Postal 17.476, Parque Central, Caracas, 1015-A Telefax: +58.212-574.1949/574.8005 redapoyo@cantv.net secretaria@redapoyo.org.ve www.redapoyo.org.ve UNICEF Venezuela Av. Francisco de Miranda, Parque Cristal, Torre Oeste, Piso 4 Los Palos Grandes, Caracas, Venezuela Teléfono: +58.212-285.8362/287.0622/284.5648 Fax: +58.212-286.8514 www.unicef.org/venezuela

“Esta publicación forma parte de la cooperación entre la Red de Apoyo por la Justicia y Paz y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) para el fortalecimiento de la educación intercultural bilingüe del pueblo indígena warao, en el marco de la alianza estratégica del Comité Francés de UNICEF y la empresa TOTAL (Francia)”


Pueblo de agua Una invitación a conocer la riqueza de nuestra cultura Warao Queridos niños, niñas y adolescentes: Este libro que llega a sus manos ha sido realizado con mucho esmero por maestras y maestros que viven y trabajan en una de las regiones más bellas y ricas de nuestro país: Delta Amacuro. Son docentes que pertenecen a comunidades del pueblo indígena warao y que trabajan con mucho esfuerzo por educar y hacer un país mejor en aquellas tierras donde habitan, en medio de un ambiente natural donde reinan el agua y los caños. Estos cuentos tienen algo mágico y maravilloso: son cuentos que nos ayudarán a conocer mejor nuestros derechos humanos, es decir, todo aquello que necesitamos y debemos exigir para vivir dignamente y crecer sanos, fuertes y en armonía con las demás personas y la naturaleza. Son cuentos para disfrutar, compartir, comentar. Cuentos para hacer las clases más divertidas, para aprender juntos y juntas. Cuentos que nos ayudan a crear imágenes en nuestra mente, a soñar e imaginar… cuentos para conocernos mejor. Estos cuentos nos permiten valorar la importancia de la educación intercultural bilingüe, es decir, una educación que respeta la cultura y el idioma que cada pueblo utiliza, sin imposición de uno sobre el otro. Educación intercultural bilingüe significa respeto por lo diferente, reconocimiento de lo bueno que la cultura del otro o la otra puede aportarme para yo ser mejor persona. En este caso, los cuentos aquí presentados nos acercan a la realidad y la cultura del “pueblo de agua”, nuestros hermanos y hermanas del pueblo indígena warao, habitantes originarios del gran Delta del Orinoco venezolano. Ojalá disfruten tanto de ellos como lo disfrutaron quienes los crearon e ilustraron. Ojalá se sientan felices como nos sentimos en la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz y en UNICEF por haber ayudado a que esta publicación se lograra. Son relatos hechos con amor y respeto por y para el pueblo indígena warao.   

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Sugerencias pedagógicas para las y los docentes A continuación aportamos algunas sugerencias generales de actividades para trabajar con los cuentos:

Objetivos Promover el disfrute de la lectura en idioma warao y español, tomando en consideración experiencias propias de las comunidades warao. Favorecer el conocimiento de los derechos humanos, especialmente de la niñez y adolescencia indígena.

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Actividades propuestas Lectura del texto y dramatización de las historias relatadas. Aplicación de técnicas variadas de dibujo, reflejando situaciones diversas presentadas en los cuentos. Identificación de derechos afectados o vulnerados a los personajes de los cuentos y análisis de los mismos, valorando la importancia de cada derecho. Identificación de los elementos del cuento: personajes, ambientación, tiempo y espacio. Búsqueda en el diccionario del significado de palabras de dudosa comprensión. Elaboración de un final diferente para cada cuento, incorporando situaciones o personajes nuevos. Incorporación de nuevos personajes a cada cuento, creados por los propios niños, niñas y adolescentes. Identificación en la LOPNNA (Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente) los derechos que son reflejados en los cuentos y comentario de cada uno de ellos. Proposición de crear textos breves a partir de una historia que más les haya gustado del libro. Elaboración de canciones relacionadas con las historias y personajes de cada cuento. Organización de un círculo de lectura, donde los niños y niñas mayores lean y representen los cuentos del libro a niños y niñas más pequeños. Utilización de los cuentos para elaborar “con materiales de desecho, plastilina o arcilla” una representación del paisaje natural descrito en cada cuento. Construcción de muñecos en arcilla o títeres que representen los diversos personajes de los cuentos.


Amigos hasta el fin Warotu a waba yata

Ilde Arenas 5


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Érase una vez dos amigos extranjeros que se encontraban en una isla desierta donde había gran cantidad de animales salvajes. No tenían vivienda para dormir: se encaramaban en un árbol muy alto, frondoso y de buenas ramas para apoyarse. Desde lo alto del árbol podían ver la cantidad de animales que en la isla se encontraban. Cierto día a lo lejos del otro lado del río vieron una humareda y decidieron ir hasta allá. Uno le dijo al otro: – ¿Cómo llegaremos hasta allá sin que antes nos coma un tigre o un caimán? El otro le respondió: – Cierto, pero debemos intentarlo porque aquí las frutas se están terminando y nos moriremos de hambre.

Ebe yama warotu manamo, jobaji daisa yatamo burujo eku ja yama. Tatuka inaraotuma era ja, a janoko omi, ubakitane dautuma a kua yata naburune a kajamana arai ububuya. Kuaimo, nome inaraotuma kokotuka mija. Ya jisaka jejuku oboyaja otemo, naba araisa yatamo miae, tata yarokitane obonobuae, jisaka araisa saba dibunae. – Ama katukane tata oko yarote tobe ama nijarabaka tane ka nojoronaka? A raisa dibunae: – Nomewitu, tiarone tamatika dau a kuaja ekoraya, oko nojo wabate. 7


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Entonces tomaron la decisión de partir a la mañana siguiente. Se hizo de noche rápidamente y ellos esperaban impacientes el nuevo amanecer para ver si lograban llegar hasta la otra orilla del río, antes de que amaneciera nuevamente. Se hizo de día con un gran trinar de pájaros, los amigos se bajaron del árbol y emprendieron el viaje por un camino que iban haciendo ellos mismos. Al transcurrir el tiempo se encontraron con una gran serpiente a la cual mataron después de una larga lucha y prosiguieron sin parar. Ambos estaban alertas a cualquier movimiento. Obonobuae, jake tata yarote, tuatane ima nakae. Ya araisa wakane dubujida jokomiaroi, tatuma arubuju naukitane ja, jokoma ebe. Jokoyakore domutuma koitubuae, warotutuma, nanakane narubuae sisi nonakomo; kuarikau takore, juba iridaja miae, yorijabane nome nae, warotu deko nome yakera yoriyaoroya. 9


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Al atardecer, así como lo tenían previsto, llegaron a orillas del río, sin embargo no lo pudieron pasar esa misma tarde ya que era más grande de lo que se veía desde lo alto del árbol y se refugiaron en otro árbol y planificaron cómo atravesar dicho río. – Hagamos algo flotante – le dijo uno al otro. El amigo contestó: – Esperemos al amanecer. Y así fue. Amaneció con una fuerte lluvia y a los amigos no les importó. Con entusiasmo empezaron a recoger ramas hasta que armaron una balsa e hicieron su primer intento pero fracasaron. Siguieron haciendo muchos intentos más hasta que por fin lograron cruzar y se encontraron con un tipo de persona que no habían visto jamás. Aquellas personas los recibieron, les dieron de comer, beber y ellos se quedaron a vivir por el resto de su vida allí.

Anakuarika a naru tuaranae, naba a mukojo, tiarone imakakomoni tanae, naba irida kuare, tiakuare atae dau a kuaja yata yaburubuae. Tuatane obonubuae. Katukane naba imakate? Butana tane nonaki, jisaka dibunae, Araisa dibunae, – jokoma wakaki. Tuatane tanae. Jokonae naja isiko, tiarone warotu deko kuana yaotae enejeru nonayaja, awajabara asida tanae, yaotae, a kuaja tane, nome imakanae, tata warao mianare miae. Tatuma najoro, jo tane mobuae, tatukamo tatuma isiko bajinae warotu, arejese. 11


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Curiara y Balajú Wajibaka ama Balajú tane

Noris Correa 13


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En el río Orinoco hay un pueblo de agua que llaman Curiapo donde hermosas casas de madera flotan en la ribera, cada una con su muellecito donde encuentras aguas turbias que suben y bajan calmas en días de limpio sol, fuertes y embravecidas en días de tempestad. En el muellecito se encontraba alegre y bien sujeto, con su azul limpiecito que brillaba, Balajú, rápido, con mucha fortaleza. También esperaba su Maraisa, lal humilde, vieja y roída por el tiempo, Curiara quien hacía días llegaba cansada y lentamente al muellecito con el peso de la carga. Wirinoko a mukojo, janokosebe a wai Koriabo ja. Tatuka janokotuma siborori, daubasa aisia nonaeja. Joidubuya ama joyabakaya namuaraeja, orijasida dakate ajaka obokore. Jojisi sanuka a namuna taera – oriwakane tatuka ja Balajú arubuju nome tane. Nome siborori, araisa wajibaka nobo yaotatu, ure a konarutu uriabanerone. 15


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Al llegar Curiara al muellecito suspiró profundo diciendo: – ¡La verdad es que no puedo más! ¡Tantos viajes con carga y carga! Balaje, tendrás que estar en mi lugar dentro de poco. – ¡No, Maraisa! Yo no se hacer todo lo que haces, además todos te quieren mucho y te respetan. ¡Ese lugar no lo ocupo yo! – Te digo que asumes… yo te guío. Te voy diciendo cómo esquivar las tempestades, cómo hacer que tú dures tanto como yo. Pero ¡lo tienes que hacer! Entro el invierno y Curiara se abrió; su lomo gastado se astilló, hubo que recogerla y Balaje, emocionado, recibió toda la carga. Alegre siempre y festivo serpenteaba en el Orinoco alardeando de su juventud y fortaleza, el azul dejaba destellos burbujeantes en el río. Un buen día decidió: Invitaré a muchos Balajú o Curiaras que crucen alegres y entre todos traeremos la carga que será menos pesada porque somos muchos.

Wajibaka nabakane dibunae: – Dijana ine monida, eku jese uridaja konaruya ya kokotukaya. Sina kuare Balajú, ma isiko yaotanaja? Balajú dibunae: – Maraisa, ekida. Tai yaota naminanaja, iji wite nonakitane naminaya tanerakate warao kokotuka ji obonoya. – Tuatane dibunaka, ma yaota nonau, ine ji inaminate, ji saba warate katukane naba taeraja ekuya narukitane, iji dakate nonakitane ja. Joida a nabakana aisia, wajibaka asatae, dijana yaotakomoni. Ama Balajú yaotate. Arejese Balajú oriwakane Wirinoko ekuya maremarea a nojiba ja kuare, arai sabasaba bana nonaya. Ya jisaka obonobuae. 17


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Al llegar al muellecito se encontró a su vieja Maraisa remozada, la habían reparado. ¡Maraisa! Tienes razón la carga entre dos es menos pesada. Ahora sí vamos a estar juntos por más tiempo. Balajú y Curiara ordenaron los ocumos y bidones de agua clara en igual cantidad en cada uno y en más donde hubiese más fuerza. Sumando esfuerzos todos como equipos participan y logran lo que quieren.

Balajú ama wajibakatuma saba warate, kokotuka yaotakore unukamo uridaja kotai sanuka tane konane, tuatane yaota jirite. Nabata nabakakore, tatuka jatanae araisa, Maraisa kotai, wajibaka yakarataeja, dijana jido monuka. Maraisa, ji ribu nome jae. yaota kokotuka nonakore urida yana, ama sike deko yaotate. Balajú, wajibaka tane, yaota asibia, asibia tane nonabuae nojiba yoreku tane. Tiakuare, yaotatuma kokotukaya nojibane nonakore urida nakanaja. 19


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El aruco y el hombre blanco Kamuku ama jotarao tane

Neida Tocore 21


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Érase una vez un hombre blanco que venía de la ciudad a cazar animales por los lados de una comunidad indígena llamada Arature.

Ebe yama jotarao dukitane naruae, janokoida yatamo nabakane,

Éste cazaba y mataba todo tipo de animales para venderlos más adelante. A veces mandaba a los Waraos a cazar y no les pagaba lo justo.

Arature a janokosebe yata inarao nakitane. Tamaja inarao kokotukaya nayaja tanae wabikitane, ama waraotuma dakate tai saba jese dubuae, takore amoara asida abaya.

Hasta que un día se encontró con un aruco, un ave no muy bonita. Su color es negro y tiene un canto muy particular. Cuando lo vió se dijo: – Tú vas para abajo y hago un sancocho ahora mismo. Pero el aruco se dio cuenta de su intención y dijo: – ¡No me vas a comer así nada más! Se quedó tranquilo, paradito y, luego, le dijo: – Hombre blanco ¿cómo estás tu? El hombre le contestó: – Yo bien, pero el que va a estar mal eres tú que vas a ser mi almuerzo.

Ya jisaba kamuku miae, domu iridaja, anaeraja, a rokotu jisamatane. Mikore jotarao dibunae, –amawitu ji nate ine, ma najoro tane. Kamuku a obonobu naminane, dibunae: – iji tuatanewitu ma najoronaja. Inaré tane kanamane, atae dibunae: – Jotarao, ¿katukane monuka ja iji? Jotarao diboto dibunae: – Ine yakera, takore iji sike asidate, ma najoro tate, – kamuku aisia dibunae. – iji sike ji obonobu asida, ¿ma nakitane obonoya? – Akuatukamo dokotu warae – kamuku – kamuku – kamuku, tatuka jese kanamune. 23


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A lo que contestó el aruco: – ¿Tú vas a ser tan inconciente en quitarme la vida? Y se pudo a cantar: – Aruco, aruco, aruco, aruco y seguía allí parado. El hombre se dio cuenta que el aruco no le temía y a la vez le servía de compañía en esa solitaria zona. Siguieron conversando y se hicieron buenos amigos. El aruco que había visto cómo este hombre hizo desastres con los demás animales no podía quedarse callado ante tanta injusticia y le reclamó diciéndole: – Señor blanco, yo soy su amigo pero le voy a decir algo: ¿Por qué usted cazó, mató, y vendió todos esos animales que se llevó de aquí? ¿No ha oído usted hablar de los derechos humanos? ¿Del derecho que tenemos todos a vivir en paz y armonía? Desde allí el hombre se fue a la ciudad y no regresó más. El aruco sigue con su pesado volar y su particular cantar: – aruco, aruco, aruco.

Jotarao kamuku a obonobu miae, saba nojanaja, tiarone dekowitu ina eku emuaraisatanae. Dibubui, dibubui tane deko warotu nakae. Kamuku, jotarao a nona miae kuare, inarao eraja nae kuare, inaré tane jakomoni, tia kuare jotarao aisia dibunae: – Jotarao, ine ji warotu, tiarone ji saba warate, ¿sina kuare inaraotuma dune, nae, wabiae dakate, iji taisia nokonaja idamotuma a ribu, oko kokotuka namuarera tane jakitane ja yorisabasaba mine, a nona nome ekuya narukomo. Tatukamo jotarao naruae a janokoida yata, atae naonaka takitane. Tata mate kamuku ja, a naru uriabane. 25


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El criollo gago y el indĂ­gena gago Jotarao ama warao jonokeretuma

Marcos Valenzuela 27


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Érase una vez un doctor gago y un indígena gago. El indio llegó, pues, al ambulatorio preguntando: – ¿Qui-qui-quien tie-tiene gua-gua-guardia que-que que estoy enfermo? El enfermero le dice: – Espere un momento que ya le atienden.

Tamaja ibiji araotu ama warao jisaka jonokere jatanae yama. Warao ibiji a janoko ata nabakanae, denokoae. –Ta - ta - tama - tika sina yaotaya, ine wabaya. Ibiji a neburatu dibunae: –Sanuka wakau, dijana ji mite. Ibiji araotu nabakanae, a dujunoko arai dujune a yaota nonakitane. 29


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Seguido así, llega el doctor, se acomoda en el consultorio y empieza el oficio de consulta. Cuando llega y pasa el enfermo, el doctor le dice: – ¿Co-co como te-te llamas? – Jo-jo-oseíto Gon-gon-gonzález. – ¿Cuan-cuan-cuantos años tienes? – Tre-tre-treinta y dos. – ¿Que-que-qué te sientes? – Me-me-me duele la-la-la ca-ca-cabeza El doctor pensó que el enfermo le estaba diciendo burla y le dice: – Tu-tu-tú no no no res-res-respetas? – ¿Co-co-cómo? Si tú tú eres ga-ga-gago, yo ta-ta-también soy ga-ga-ga go. A lo que respondió el doctor: – Disculpe yo pensaba que en los indios no había gagos.

Warao wabaya kotai nabakakore, denokoae: – Ji - ji - ji wai ka - ka tuka - ne? – Jo - jo - Joseíto Gon - González. – Ji – ji jo – joida ka - ka - ta - mona? – Mo - mo mojo - re - ko di - dijanamo arai ma - mana - mo. – Sina ja? – Ma ma kua a- aje - ra. Ibiji arotu obonobuae, tamaja warao ma ekotubuya – I - i - iji - ma - ma - etomanaja – Ka - ka - katu - kane - iji jo - jo - jono kere arna ine - da - dakate. Ibiji arotu dibunae. – Nome jau, ine obonobuae waraotuma jonokere yana 31


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Es importante reconocer las etnias venezolanas ya que para nadie es un secreto que la mayoría de las personas de las ciudades no conocen el Delta, por decir algo. Entonces cuando un médico viene a Tucupita recién graduado piensa que tiene la misma condición conque ellos viven en el centro de la ciudad y, cuando ven esta realidad ellos se ponen a pensar: y… ¿Qué es esto? ¡Mucha agua para mi solo! Algunos sienten la necesidad de conocer cómo viven los indígenas y se vienen a convivir con ellos. Otros llegan y ven la situación y, en vez de terminar su contrato, se rascan la cabeza y en la misma tarde se regresan para su ciudad.

Yakera obonobukore ka jobaji eku jotaraotuma erawitu, tatuma wite yorisabasaba waraotuma a obonona naminamoana; daisatuma tamate naokore janokoida monuka tane abaya, tiarone nabakakore dibuya, tamaja ma kuarika, jo erawitu ma saba. Daisatuma, katukane oko ja waraotuma isia, naminakitane obonoya aisiko ubakitane a nojoro najorokitane, tiarone a nojiba kaurika, atae jese a janoko yata naruya. 33


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El loro peleón… pero con razón Toromu yori kubalu takore nome kuare

Germán León 35


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El comercio en la comunidad de Curiapo es, de todo Delta Amacuro, el más variado. La diversidad de culturas hace que todas las razas que habitan en él se nutran de diferentes formas de vida. Entre sus pobladores los más populares son los loros Waraos y los de Guyana. Estos eran dueños de los árboles y no logran entender el por qué de los otros humanos: parecidos físicamente pero con diferente color en las alas y distinto idioma, se dedican a realizar las mismas actividades económicas que él. Entonces el loro Warao comenzó a notar que ellos tenían colores negros y azules y él era verde y amarillo. Poco a poco se dio cuenta que sus ventas disminuyeron por causa de estos ya no tan bien vistos hermanos.

Tamaja ka jobaji Wirinoko a Kojo eku, Koriabo eku, wabinoko erawitu, tatuka waraotuma era kuare, jobaji daisa atamo naoaeja. Tiakuare sike, a wai kuai ja toromu warao ama toromu Kuyana arao. Tamatuma a kua eku nakanaja katukane araisatuma eku jeserone takore a juji a jaba emo, tatuma monuka yaotaya. Toromu warao yakera mikore, araisatuma a jaba anawitu jeburau isiko, tatuma a jaba ama jebura jene isiko, taisi kuare saba yakera minaja, tiakuare a wabi nakaya. 37


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Al pasar los días el loro Warao no pudo contener la rabia y empezó a discutir con sus hermanos loros de Guyana ¡Que se fueran de una vez del pueblo para ser el dueño de todos los árboles frutales! El loro Warao no podía comprender que todas las actividades de comercio son libres sin importar raza, edad o sexo. Tampoco entendía que su comportamiento para la comunidad de los loros Warao no era el más adecuado para mantener sus ventas altas. Siguieron pasando los días y el loro Warao cansado de discutir tomó otra estrategia: cortar árboles frutales, mango, pumalaca y naranja y así poder vender todo de su árbol.

Ya wayabane toromu warao araisatuma darijatae, tia kuare dibu tamae, dauna warine tatukamo narumiaroi obonoya, tai seke dautuma ama dau a kuajatuma kokotuka arotu tane nakakitane jisamuka. Toromu warao naminanaja kokotuka ekumoninaka wabia nibora, tida. Waraotuma daisatuma isia obonobunaka sina kuare a wabinoko jirinae. Tuatane ya era wayabae, arejese dibu yoritamane, ama toromu warao obonobuae dautuma kabatakitane, majako, merejida, naraja tane a kuaja wabi takitane tatuma saba, wite a dau kuajawitu. 39


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Pero olvidó que cortar árboles es un delito mal visto en la comunidad de los loros Waraos y como castigo los loros Waraos decidieron no comprar ningún fruto de su árbol frutal. Pero el loro comerciante comenzó a discutir nuevamente para lograr que él fuese el único con árboles frutales en Curiazo, cosa que no pudo lograr y sin duda fue expulsado de la comunidad logrando sin querer que sus hermanos loros de Guyana fuesen los únicos comerciantes de Curiapo. Todas las personas por naturaleza tiene derecho al comercio y a relacionarse con otras personas, la unidad y las ansias de ganar en cantidad no deja beneficios sólo te deja soledad y rechazo de las personas de tu comunidad.

Tiarone, daukababu monikata iridaja, tai tia kuare toromu warao araisatuma emonikataitane a yaota a kuaja nisanatanae. Atae toromu warao dibu tamae araisatuma isiko, Koriabo dau a kuaja kokotuka wite saba obonoyame, araisatuma janokosebe tatuka arao weba inatabae, ama toromu Kuyana arao a wabinokowitu bajinae. Warao kokotuka a wabinoko abaturu ja, araisatuma emoninaka yorikuare abane, asida oko jakore araisatuma ka darijataya, tiakuare yakeraja nonaki. 41


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Igual coraz贸n Kobe yoreku

Yerm谩n Le贸n 43


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Al sur de una hermosa tierra rica en amarilla agua, un indio se quedó dormido a la orilla de abundante verde. Mientras dormía se deleitaba de divina brisa que golpeaba su cara y a su olfato le llegaba una mezcla de exquisitos olores y despertó. Comentó para si: No estaba soñando, estoy en un paraíso. Sus ojos veían abrumados muchos árboles e imaginaba techo y abrigo para los días de lluvia, y seguía viendo y por el abundante verde correteaban animales y pensaba: – Para saciar mi hambre.

Tamaja ka jobaji siborori eku, jokoji auto sabasabamo, warao jisaka naba a mukojo mosori arai ubane nakae, ubayakore musibuae, ajaka eraja a mujoro simaranae. Tatukamo anaba yakeraja ajanae. A mu dokú takore obonobuae. Tuatane dibunae: – Musibunaja, nome ina yakera eku ja Awerea dauna miae a mu dokune, obonobuya a simara isia naja nakakore jaja, a mu dokune awerea inarao mokomoko jakubuya, tane obonobune: – Ama nome ma kayuka tane ine najorote, jajinakitane. 45


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De pronto miró lejos y quiso llegar a la otra orilla donde también había abundante verde, pero el trecho amarillo lo hacía ver imposible y miró una vez más los árboles y al pie de uno de ellos estaba un trozo de madera grande, y así fue, en la travesía de la cruzada vio muchos peces, tortugas y otros animales que también servirían para saciar su hambre. Culminada la cruzada, llegó a la otra orilla y vio con agradable sorpresa que habían niños y se preguntó: – ¿Tendrán padres? Pronto tuvo su respuesta: del abundante verde se acercaban un hombre y una mujer e hicieron amistad. Más tarde lo invadió una preocupación: – De toda la riqueza que tengo en mi paraíso tendré que compartir con ellos, se agotarán muy rápido ¿que haré? Se reunió con sus amigos y acordaron compartir las riquezas entre todos y así vivir en armonía.

Awerea mikore mosori jebura mutau tia, kayanuka mikore jo simo era imakakitane monida, dau nobo miae, tai arai imakanae naruyakore joni waku, jomakaba ama inarao daisatuma dakate miae, a nojoro tane yakeraja. Kayanuka, naba imakakore yiwarane nobotomotuma eraja miae, wite saba denokoae. – ¿Tamatuma nobotomo a rimatuma ja mojoro? – A mu ebika bebe ekumo nibora isaka ama tida tane ejobonae, yorikuare abanae. Musika sabuka obonobu kuakabaya. – Tamaja ina yakera a joka daotu kotai, ma raisatuma moakitane tane dubujida ekorate, ¿ama sina nonate? Araisatuma isiko yorikuare nakae, tatuma isiko a joka yorimoae. Tuatane oriwakane ja. 47


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Un día cualquiera salen los dos amigos a una tercera orilla de abundante verde y viendo a lo lejos observaron que algo grande se movía sobre el amarillo, y de pronto se acercó a una orilla y vieron a varias personas y de lejos observaron que eran diferentes a nosotros y escucharon que no suenan igual. De pronto la persona giró un poco a su izquierda y vio a los amigos indios y acercándose le conversaban: somos amigos de otras tierras de donde no abunda el amarillo y hemos venido a disfrutar de este paraíso y a cambio te enseñaremos a cuidarlo cada día a no agotar tu recurso natural, a no manchar tu amarillo; que el verde nunca pierda su color y a que el inmenso azul siempre cubra tu cabeza. -¡Qué bueno! Decían los waraos. Entonces muy contentos aceptaron compartir su hábitat con los amigos que aún siendo diferentes tenían buen corazón.

Ya jisaka waratu deko tai isia narubuae, kayanuka daisa miae, nome mosori jeburau era, weba mikore nome iridaja jo jene ekuya naoya, nabata sabasaba nakakore miae warao daisatuma, webamo mikore oko monuka yana, a jono daisa. Atae awerea mikore, warao daisatuma miae, tata nabakane, tatuma isiko dibubuae, oko warotu warao, jobaji daisa yatamo, tata jojene ekida ama bebe jebura dakate ekida, oko naoae yatu isiko ina yakera eku ubakitane, tatukamo yaorokitane yatu inaminate, ina a joka ekoronaka, jojene namoninaka, bebe jeburau yaorone, ama najamutu jebura ka kua simaramiaroi. ¡Nome yakera! waraotuma dokojotubuae, yorikuare abane tamatikamo ubaki, tatuma nome a kobe yakeratubuya. 49


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La hormiguita enferma Muja wabaya

Boris Ruiz 51


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En un extremo del mundo había un río inmenso que estaba lleno de miles de islas verdes. En cada isla había una comunidad de hormigas que vivían en hormigueros hechos de madera a la orilla del río. En una de estas islas vivía una hormiguita que se llamaba Maraisa, junto a sus padres y muchos hermanos y hermanas. Un día a Maraisa le comenzaron a salirle gotas de agua por sus antenas y fue corriendo a decírselo a su mamá. Su mamá se preocupó mucho porque sabía que eso era estar enferma y, además, era grave pero no sabía cómo se curaba. Comenzó a preguntarle a todas las hormigas de la gran casa de madera y nadie sabía qué hacer para curar las lágrimas que salían por las antenas de la pequeña Maraisa.

Ka ina eku, naba iridaja eku burujo jebura erawitu, burujo eku muja a janokosebe ja, dau isia nonaeja jo a mukojo. Burujo jisaka eku, muja a wai Maraisa tiaja ja, a warotuma isiko ubaya. Ya jisaka, maraisa a rokojiji ekumo jo nakae, jakane a rani saba dibunae, a rani kuakabanae, naminaya aukatida nome wabaya ama katukane ibajukate. Araisatuma muja denokoae taisia katukane aukatida ibajukate jo a ji ekumo ejoboyakotai. 53


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Finalmente, una hormiga muy anciana le contó a la mamá de Maraisa que subiendo por el río, había una isla donde vivían otros animales grandes en enormes casas de madera con ruidos y luces extrañas. Había arrendajos negros y amarillos, loros y guacamayas, había ranas, perros, monos y hasta unos tigres que sabían mirar muchas cosas. Como la familia de Maraisa no tenía embarcación para llegar hasta la isla, el padre consiguió unas hojas y con ellas construyó una curiara pequeñita en la que metió a su niña, fue remando poco a poco para llevarla a la isla de los tigres.

Ya jisaka muja tida idamo Maraisa a rani saba waranae. naba a jia burujo jisaka ja, tatuka inarao iradatabuyaja ja, janokoida dau isia nonaeja, abije mianare, ururu tanerakate ja. Tatuka era ja namutekojo ana, jene, toromu, abujene, abajeda dakate ja, beoro, naku, borabora, ama tobe ijibi arotu. Maraisa, a yoriwarao a wajibaka ekidane yoroko isia wajibaka sanuka nonae, aukatida ama a tida tane oane wa eku abane jajea naruae. 55


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Navegaron toda la noche en su pequeña embarcación y cuando llegaron a la isla, los tigres no quisieron recibirlos porque estaban descalzos y eran muy pequeñitos, entonces Maraisa, que hasta ahora había estado muy calladita les dijo a los tigres: – No importa que vivamos muy lejos y que seamos muy pequeñitos, mi maestra en la escuela me enseñó que todos los seres tenemos igual derecho a vivir sanos y a que nos curen cuando nos enfermemos. Inmediatamente un tigre joven le dio una corteza de árbol que masticó Maraisa y dejaron de salir las gotas de agua de sus antenas. Desde entonces los tigres que ahora sabían de la existencia de las hormigas en otras islas, siempre iban visitarlas y a curarlas de todas sus enfermedades. Las hormigas, por su parte, los recibían con deliciosas comidas y bebidas mágicas que los hacían cada vez más sabios.

Ima iridaja naruitane tata nabakanae, tobetuma nabakamiaroi obononaja, omunamu ekidame ama mokomokerame, tuatane Maraisa dibunae tobetuma saba. – Oko mokomokera rone ama webamo naoaerone, ma inaminatu ma saba dibunae, oko inarao kokotuka yoreku, nobarakore ka ibajukakitane ja, yakera jakitane. Tobe neburatu jisaka kanamane, dau a joro nisane, Maraisa moae kanumiaroi, musika sabukau tane dijana Maraisa a ji isimo jo nakanaja dijana. Tatukamo tobetuma, mujatuma a janoko naminae kuare, tata naruya ama wabayakore ibajukakitane, tatuma isiko najorokitane. Mujatuma nome tatuma wakaya najoro yakeraja isiko, a inamina idayaja. 57


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Palito, el hĂŠroe del amor Dau sanuka omonobita araomata

Deyvis Medina 59


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En los morichales hermosos de Bella Vista, habitaba un guaco huérfano llamado “Palito”, caracterizado por su valentía y galantería por las guacamayas. Palito al despertar un día de verano se miró al espejo preguntándose ¿está bien ser tan galán y estar solo? ¡No! Observando su físico musculoso y su bello color rojo, su pico bien formado, dijo en voz alta, nada hago con ser tan bello sin ayudar a los demás. Preocupado por su situación Palito, decidió estudiar para defender a las familias pobres y con problemas durantes sus estudios. Este galán conoció a una guacamaya hermosísima y radiante como el sol llamada Guacha.

Joemoroina a ojiduina eku,abajeda dawana sanuka ubaya a wai Dau Sanuka, nome taratu maremarea abajedatuma isiko. Ya jisaka a mu dokú takore, yorimiae, a tau irida, a jaba simo, a ji iridaja taera tane, nome siborori, saba dibunae: – Tamaja tuatane ana, araisatuma sanetanajakore asida. Kuakabane karata teribuae a warao sanetakitane, tuatakore abajeda tida siborori jaja miae a wai Wacha tiaja. 61


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Guacha y Palito estando almorzando un día, observaron llorar a un periquito que estaba al lado de su mesa. Guacha preocupada por el llanto del periquito le dijo: ¿Qué tendrá ese pequeño? Palito fue hacia el periquito y le dijo: – ¡Hola chico! ¿Qué tienes? ¿Por qué lloras? El periquito respondió con lágrimas: – Mis papás se pelearon. Palito sorprendido le dijo: – A ver, pequeño ¿Cuál es tu nombre y dónde vives? El periquito le respondió: – Me llamo Rafi y vivo en Jobure. Palito le dijo: – ¿En Jobure? Pero Rafi, estás lejos de tu casa. Rafi, pequeño, los papás a veces pelean, pero como familia hay que estar allí apoyándolos para salir adelante en busca de la felicidad.

Dau Sanuka ama Wacha tane najoroyakore awere disi sanuka onayaja tanae, Wacha a obonobu kuakabuya, tiakuare yoridenokoya tamaja diji sanuka sina ja Dau Sanuka kanamane sabasaba narune denokoae: – Domu sanuka sina ja? Sina kuare onaya? Disi Sanuka dibunae a mu joae tane. – Ma rimatuma yorikobubuae. Dau Sanuka kuana obonojobune disi sanuka aisia dibunae: – Anaka mi, ji wai katukane, kasaba ubaya iji? Disi Sanuka dibunae: – Ma wai Rrafi, ine jobure yata ubaya Dau Sanuka, saba dibunae, – Rrafi, nome iji, ji janoko webawitu ja. Rrafi, kabanuka, ka idamotuma yoridibutamaya, takore oko tatuka jakitane ja aisia dibubukitane, yakeraja jamiaroi. 63


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Rafi con otra cara de alegría le dijo a Palito: – ¿Señor, podría llevarme a mi casa? – Si, ¿Por qué no? Para eso están los amigos. Palito llama a la Guacha diciéndole: – Corazón llevemos a Rafi a su casa. Los tres con cara de alegría levantaron el vuelo a casa de Rafi. Al llegar a Jobure los papás de Rafi corren hasta él dándole un fuerte abrazo. Palito y Guacha viendo tanta alegría se dirigen a ellos diciéndoles: – Recuerden una cosa importante: la familia significa vida, por eso tenemos que protegernos y brindarnos todo el amor que se pueda.

Rrafi a mujoro oriwakae, dibunae. – Araomata, ma janoko yata ma konaru. – Dibu ekida, ji konarute oko warotu tiji. Dau Sanuka wacha yejebune dibunae, – ma turubitana, tamaja domu sanuka a janoko ata konaruki, Tatuma dijanamo oriwakane, Rrafi a janoko yata narubuae. Jobure yata nabakakore, Rrafi a rimatuma akuare jakanae yorimajane. Dau Sanuka ama Wacha tane oriwaka mijane tatuma isia dibunae: – Yakera obonobukotu, ka waraotuma a oriwaka ja oko yoriwarao yakera jakore, tiakuare yaorokitane ja. 65


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Vida en Janamana Janamana eku a ubamo

Eustaquio Beria 67


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En la era antigua para poder casarse los Waraos, el pretendiente hablaba con el papĂĄ de la muchacha pidiendo la mano de su hija. El papĂĄ le preguntaba si sabia hacer conuco, pescas, curiara y casa porque lo primero que tenĂ­a que hacer era una casa a sus suegros.

Ebewitu niboratuma, tida nisakitane, a wajabara iboma a rima aisiko dibukitane ja, a mojo ebukitane. Iboma a rima nibora denokoya a raukaba, wajibaka, ama janoko tane jara, ekidakore a rajituma saba janoko nonakitane ja. 69


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Si la muchacha le salía mal, era devuelta a sus padres y se le imponía un castigo. En la comunidad de Janamana había un Warao llamado Tobe. Con su familia tenía dos hijas señoritas, una llamada Toyo y la otra llamada Woniku.

Ama, tida asida ejobokore jaja, a rimatuma yata konaruya yeweremiaroi. Janamana a janokosebe eku warao jatanae, a wai Tobe, a tida isiko aukatida ibomamo manamo ja, a wai Toyo araisa Waniku. 71


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También vivían Wako. Wako tenía un hijo llamado Tokoji que estaba enamorado de Toyo pero para casarse tenía que saber hacer conuco, curiara, pescar, cazar y construir casa. Esto lo hacían los padres para asegurarse de que los nietos tuvieran casa, comida y dónde andar. Así ha ido transmitiéndose de generación en generación para que los niños tengan donde sostenerse.

Wako dakate tatuka ja yama, auka neburatu a wai Jokoji, tai kotai Toyo obonoya. Takore yorimojo oakitane awajabara daukaba, wajibaka, yabakitane, dukitane ama janoko dakate nonakitane ja. Tamaja tuatane idamatuma nonaya, a natoromo isia obonobane, dijawarakore a janoko, najoro ama a kujunoko jamiaroi. Tuatane arejese naruya nobotomo isia obonobane. 73


Índice Pueblo de agua (Presentación)....................................................................................................................... 3 Amigos hasta el fin........................................................................................................................................... 5 Warotu a waba yata......................................................................................................................................... 5 Curiara y Balajú............................................................................................................................................. 13 Wajibaka ama Balajú tane............................................................................................................................. 13 El aruco y el hombre blanco......................................................................................................................... 21 Kamuku ama jotarao tane............................................................................................................................. 21 El criollo gago y el indígena gago................................................................................................................. 27 Jotarao ama warao jonokeretuma............................................................................................................... 27 El loro peleón… pero con razón.................................................................................................................... 35 Toromu yori kubalu takore nome kuare..................................................................................................... 35 Igual corazón.................................................................................................................................................. 43 Kobe yoreku.................................................................................................................................................... 43 La hormiguita enferma.................................................................................................................................. 51 Muja wabaya................................................................................................................................................... 51 Palito, el héroe del amor............................................................................................................................... 59 Dau sanuka omonobita araomata................................................................................................................ 59 Vida en Janamana.......................................................................................................................................... 67 Janamana eku a ubamo................................................................................................................................. 67


Esta publicación se terminó de imprimir en el mes de noviembre en los talleres de Editorial Ignaka, c.a Caracas, Venezuela. Impreso en glassé. La tipografía utilizada fue American Typewriter para los textos, títulos y subtítulos. Son 2000 ejemplares.


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