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muy pronto serรก tarde

Helena Fernรกndez-Cavada


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Dibujar, tal vez sea, remediar las ausencias.

Unas palabras para el expectante Helena Braunštajn

¿Evadir los vacíos? ¿Trazar las líneas de conexión entre lo disgregado por los tiempos? ¿Hacer puentes sobre los abismos? Hay reglas y manuales o juegos de completar correctamente las formas, hay técnicas ancestrales y de vanguardia y hay marcos de contención, para que un dibujo (y todo lo demás que se te ocurre hacer) tenga una segura condición de acabamiento, de mensaje(s) y de representación de algo (importante para expresar); también existen los cubos blancos, las fechas que cumplir y costumbres inaugurales, que garantizan invariablemente el mismo lugar para el público (y por extensión, para el artista y la galería). Luego, se organizan los documentos y se fabrican las memorias mediante los catálogos que resumen las experiencias y los mejores

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momentos del evento. En pocas palabras, sin confusiones, ¡compórtate según las reglas!, y ya verás que el territorio del dibujo es una zona segura; de mucho tránsito, sí, pero los riesgos están identificados y controlados. ¿Y los titubeos de la mano? ¿La rugosidad del papel que desvía la línea? ¿La distancia entre el deseo por la imagen y tu habilidad para concretarlo? ¿Tu aportación, originalidad, novedad? ¿Tu arte?

Muy pronto será tarde de Helena FernándezCavada nos hace una cita en esta zona del riesgo que nuestro mundo (de industrias, políticas y marketing culturales) busca neutralizar. La cita es (sin exagerar) en el puente colgado sobre el abismo.

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Narrar las mareas. Me he sumergido (podría decir, abismado, para ser más insistente) entre los bocetos que proyectan una exposición sobre la no aprehensión del tiempo y sus apuros, la libertad del juego y sus instrucciones, las obligaciones del trabajo y sus paradojas. Me encontré con una variedad de apuntes sueltos (que, con el ejercicio de bastante orden y forma, podrían configurarse en un posicionamiento de la artista respecto al quehacer artístico actual), coyunturas espaciales y las pesquisas dibujadas de los elementos faltantes. Dirían las tendencias, me adentré al proceso. Evado la palabra de moda no por rebeldía sino por ignorancia: no sé cómo ordenar este proceso. ¿Marcha, fases de desarrollo, procedimiento, técnicas? Intento hilar los bocetos y apuntes, pasando por “lo que no fue no será”, “el tiempo del no-trabajo”, “jugar es hacer”; o las indicaciones stop y play relacionadas con una punta de flecha, o los mapas de la galería Desiré Saint Phalle re-dibujados muchas veces; sin embargo, la experiencia de la exploración subjetiva de la

artista esquiva mis propósitos narrativos. Podría intentar un relato, es decir “narrar el proceso”, citando lo que Helena Fernández-Cavada me ha contado en muchas ocasiones y utilizando las técnicas interpretativas y conocimientos teóricos. Aunque yo he estado ahí muchas veces, el tiempo se va de prisa, las experiencias personales se sobreponen y trastocan, y lo que ahora puedo vislumbrar mediante estos borradores, a parte de las indagaciones artísticas, es sobre todo, la existencia de una serie de sucesos internos, íntimos, asociativos, fluctuantes, que se me ocultan a través de sus restos materiales. Las mareas pasadas y sus vestigios, fósiles, arena. Lo que falta. Muy pronto será tarde es un evento de arte que se nutre de las ausencias. No está un trozo del árbol fotografiado, faltan unas letras significativas en el enlistado alfabético, se han arrancado unas hojas de la agenda. También, falta el público para completar las imágenes que se organizan y dispersan como una exploración de capas temporales, las configuraciones históricas, estratificaciones materiales, tiempos cotidianos economizados en agendas viejas y abandonadas, fechas y términos necesarios para engendrar formas dibujadas siguiendo los manuales de “aprende a dibujar en tu tiempo libre” o mediante las técnicas didácticas, lúdicas, artísticas; de construir significados a través de lecturas rápidas, de trazar imágenes coleccionadas por la memoria, o dibujos conjuros, pensados, deseados. Se trata de construir un juego con estas ausencias, entendiéndolas no como una frustración inminente, sino como un reto de la salida incierta del laberinto, o la aventura de bosquejar contextos perdidos de unas piedras prehistóricas, o el desafío de atribuirle un suceso a un tal “februari 1917” impreso en una hoja de alguna agenda extraviada y extranjera.


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Y lo más importante. En el espacio vacío queda un mueble que resguarda los dibujos y una que otra obra todavía colgada o recargada sobre la pared. Para el público, falta la exposición. Está el catálogo de la misma, están los dibujos, las fotografías, los collage, las serigrafías, y también el espacio expositivo con la dinámica de invitaciones, inauguración y brindis. Pero, lo que el espectador (expectante) encuentra, es la organización del lugar de una ya no exposición, de su tiempo pretérito que se intuye en este vacío parcial del cubo blanco. Algo sucedió, pero los tiempos vertiginosos –“el mundo cultural va demasiado de prisa”, apunta la artistaúnicamente permiten la percepción de unas huellas y relatos incompletos, su marca en los bocetos, en los textos sobre la exposición, en las obras guardadas, en los juegos efectuados: unos testimonios que remiten a algo que el

público solo podrá completar con su propia labor combinatoria de imaginar. En la escena, en el primer plano, está la huella de un hecho, y no el hecho mismo. Éste ya fue. Se ha ido. Entonces, Muy pronto será tarde se integra de dos elementos fundamentales: una exposición no vista y su pasado escenificado a los ojos del espectador. Es una inversión de reglas del juego en el cual se exhibe la ausencia, se reta al vacío a ser protagonista y se franquea el abismo del tiempo, que nos recuerda que el arte no sucede únicamente gracias a nuestros dispositivos reglamentados, por lo tanto, no puede ser una zona sin riesgo.

Ciudad de México, 20 de enero de 2013.


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A Few Words for the Longing Helena Braunštajn

ust maybe, drawing is to remedy the absences. Shunning the voids? Tracing lines between what has been sundered by time? Building bridges over abysses? There are rules and manuals or games for correctly completing the forms, there are ancient and cutting-edge techniques and there are also containment frames that ensure that a drawing (and every other thing one might care to do) enjoys the safe condition of conclusion, of message(s) and of representing something (important to express); there are also the white cubes, the deadlines and the inauguration protocols that invariably guarantee the same place for the audience (and by extension, for the artist and the gallery). Later on, the documents are organized and the memories fabricated through

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catalogues that summarize experiences and the event’s best moments. In just a few words, without any confusion, behave by the rules! and you will see that drawing’s territory is a safe one; a lot of transit, indeed, but the risks are identified and controlled. And the hand’s hesitation? The paper’s roughness which diverts the line? The distance between desire for the image and your ability to make it so? Your input, originality, novelty? Your art?

Muy pronto será tarde (Soon it will be late) by Helena Fernández-Cavada calls us into this danger zone that our world (of industries, policies and cultural marketing) seeks to neutralize. The meeting spot is (without ado) in the hanging bridge over the abyss.

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Narrating the tides. I have plunged myself (overwhelmed I could say to keep insisting) into sketches that project an exhibition about ungraspable time and its rushing, the game’s liberties and instructions, the duties and paradoxes of work. I found myself in front of a variety of loose scribbles (that, with a thorough exercise in order and form, could be configured as the artist’s position regarding current artistic endeavor), spatial junctures and probing for the missing elements. As trends would have it, I immersed myself in the process. I evade the term “fashion” not out of defiance but of ignorance: I do not know how to go about this process. Progression, development phases, procedures, techniques? I am trying to string together the sketches and scribbles, while on the way stopping on the “what hasn’t been shall not be”, “the no-labor time”, “playing is doing”; or the stop and play directions related to tip of an arrow, or on the maps of Desiré SaintPhalle redrawn many times; nevertheless, the

experience of the artist’s subjective exploration dodges my narrative purposes. I could try with a tale, that is to say, to “narrate the process”, quoting what Helena Fernández-Cavada has told me many times, employing interpretative techniques and theoretical knowledge. Even though I have been on several occasions, time runs out quickly, personal experiences overlap and disrupt, and what I can now fathom through these sketches, aside from artistic inquiries, is above all, the existence of a series of internal, intimate, associative and fluctuating events that hide themselves from me behind their material remains. Past tides and their traces, fossils, sand. What is missing. Soon it will be late is an art event that nourishes itself on the absences. A photographed tree chunk is not here, a couple of meaningful letters are missing from the listed alphabet, a few pages from the calendar have been torn away. Also, the audience is not here to complete the images that organize and disperse like an exploration of temporary layers, historical configurations, material stratifications, everyday time economized into old and abandoned calendars, dates and terms needed for spawning drawn shapes that follow the “learn to draw in your spare time” manuals, or the didactic, playful, artistic techniques; to build meanings through quick readings, spell, thought or desired drawings, through tracing images collected by memory. It is about constructing a game with these absences, understanding them not as an imminent frustration, but as the challenged posed by the uncertain exit of a labyrinth, or by the adventure of sketching the lost context of prehistoric stones, or by the challenge of attributing an event to the “februari 1917” printed on the sheet of some foreign and lost calendar.


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And the most important. In the empty space a piece of furniture guarding the drawings remains, along with other works hanging here and there or laying against the wall. As the audience would have it, the exhibition is missing. Its catalogue is present, as well as the drawings, pictures, collages, silk-screens, the gallery’s exhibition dynamics such as invitations, an opening and a toast are also present. But, what the spectator (longing) finds, is the organization of a not-any-moreexhibition, of a past time that is surmised amidst this partial emptying of the white cube. Something happened, but these unraveling times –“the cultural world is moving too fast,” the artist points out– only allows for the perception of traces and incomplete tales, its score in the sketches, in the texts about the exhibition, in the stored works, in the games carried out: testimonies that refer the audience back to

something that they will only be able to complete through the match-making work of imagining. On the stage, on the first plane, there lies the trace of a fact, yet not the fact itself. It has come to pass. It is gone. So, “Muy pronto será tarde” is compounded by two fundamental elements: an exhibition not seen and its past, staged for the eyes of the beholder. It is an inversion of the game’s rules in which absence is exhibited, the void is challenged to take the lead role and the abyss of time is eschewed, it reminds us that art does not happen merely thanks to our regulated devices, hence, it cannot be a risk free zone.

Mexico City, 20th January 2013.


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Lista de obra en exhibición

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pp. 2-7 y 49 Técnica de lectura rápida. Tinta china sobre papel cristal 60 x 90 cm c/u 2012

p. 46-47 Sin título Tinta china sobre papel 120 x 200 cm 2011

pp. 35-37 Lo que falta Serigrafía 100 x 70 cm c/u 2012

pp. 54- 56 Conversaciones en un tiempo aparte Grafito sobre papel 46 x 77 cm 2011

pp. 18, 38, 39 Despúes de vivvo Impresión digital 70 x 130 cm 2011

pp. 63-76 Cada vez que aprendo algo dejo de lado mucho más de lo que aprendo Grafito, tinta china, collage y acuarela sobre papel Medidas variables 2011-2012

pp. 40, 41 Obra del tiempo perdido Vitrina, negativo y polvo 40 x 51 x 22 cm 2011-2013 pp. 42-45 Flecha Vidrios, flechas de bronce, negativo, aluminio y espejo Dimensiones variables 2012

pp. 78, 79, 82-89 Aprende a dibujar en tu tiempo libre Collage, tinta china y grafito sobre libro impreso 54 x 85 cm 2012


Works in exhibition

pp. 2-7, 49 Speed reading technique Chinese ink on paper 60 x 90 cm c/u 2012

p. 46-47 Untitled Chinese ink on paper 120 x 200 cm 2011

pp. 35-37 What is missing Screen print 100 x 70 cm e/o 2012

pp. 54-56 Conversations in a time apart Graphite on paper 46 x 77 cm 2011

pp. 18, 38, 39 After their life Digital print 70 x 130 cm 2011

pp. 63-76 Every time I learn something new, I cast aside more than I am learning Graphite, chinese ink, collage and watercolour on paper Variable dimensions 2011-2012

pp. 40, 41 Work of bygone time Showcase, negative and dust 40 x 51 x 22 cm 2011-2013 pp. 42-45 Arrow Glass, bronze arrows, negative, aluminum and mirror Variable dimensions 2012

pp. 78, 79, 82-89 Learn to draw on your free time Collage, chinese ink and graphite on printed book 54 x 85 cm 2012

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Aprende sólo con reservas. Una vida entera no es suficiente para desaprender lo que, ingenuo, sumiso, te has dejado meter en la cabeza –¡inocente!– sin pensar en las consecuencias. Henri Michaux

Charada .15

Michel Blancsubé

Los medios puestos a la obra son

voluntariamente reducidos y el uso del color más bien parco. La elección del papel tampoco parece muy relevante, y a menudo se tiene la impresión de que la urgencia por realizar el grafo en mente hace que la hoja más al alcance de la mano venga bien. Más tarde, la hoja será eventualmente recortada o, al contrario, dejada tal cual, virgen en parte de todo trazo; el espacio que queda libre figura entonces la extensión de lo posible.


Uno de los dibujos representa una situación íntima: un individuo lee mientras que el otro duerme a su lado, arropado con sábanas y cobijas. El que duerme ignora a dónde lleva la lectura a aquel que lee; éste no sabe a dónde ha llevado el sueño al que duerme. A media cama, empero, el que duerme y el que lee se hallan reunidos. Momento compartido en el que la cosa en común se reduce al tiempo vivido y al lugar ocupado, mientras cada quien actúa por separado y saborea esa preciada facultad de hacer sólo lo que le viene en gana, incluso estando acompañado. También podríamos ver a alguien que vela el sueño del otro, o imaginarnos a ese alguien presa del insomnio y celoso del sueño del otro, matando el tiempo liberado por ese deseo insatisfecho de dormir mediante una ocupación particularmente estimada: leer.

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El dibujo de Helena Fernández-Cavada puede en ocasiones ser premonitorio y anunciar una toma fotográfica no premeditada por venir. FernándezCavada da de pronto con disposiciones de lo real que sus dibujos habían presentido. Les toma una foto. Esos avances al tanteo son los que, en su caso, poco a poco hacen mundo. Ahora bien, al dibujar ciertas escenas de vida ¿acaso no se pone en condiciones de reconocerlas en el mundo sensible? Ese fantasma de la premonición siempre me ha parecido muy seductor amén de un tanto dudoso. ¿No será que reconocemos aquello que nos hemos preparado para reconocer, aquello que nos dignamos reconocer, dejando de lado el resto, difuso? En un negativo fotográfico las intensidades luminosas aparecen invertidas. Las zonas más iluminadas son las más oscuras y las menos expuestas lucen por el contrario más claras en el fragmento de celuloide que servía en tiempos

de lo analógico para producir nuevos tirajes en papel. Cielo negro, blanca mar: ¡a zambullirse se ha dicho! Bajo el agua, una enorme forma circular, geométrica y regularmente dividida gracias a la acción de compás, espera al clavadista en bermudas y de larga y suelta cabellera. La súbita intrusión del cuerpo en el líquido elemento hace salpicar la espuma que, junto con algo que se asemeja a rocas fragmentadas, forma la línea de horizonte. Se suele comparar el tránsito de la vigilia al sueño con una zambullida. Esa misma concha de erizo de mar, de motivo regular y casi demasiado perfecta, rodea el ojo de un caballo, y más allá los ojos de una muchacha. Cuatro fragmentos de esa estructura recurrente aparecen esbozados en un dibujo en el que tres siluetas vistas de espaldas se alejan: un niño colgado del brazo derecho de una mujer que está a su izquierda y del brazo izquierdo de un hombre que camina a su derecha da un paso en el aire, buscando y hallando el placer que experimenta todo niño al dejar el suelo sostenido por los brazos de sus padres cuando avanzan en trío. Una frase atraviesa la parte superior de la página: “Cada vez que aprendo algo, dejo de lado mucho más de lo que aprendo.” A diferencia de los dos dibujos descritos anteriormente –que, fuera quizá de la estructura cristalina trazada con compás contra la cual está a punto de chocar el clavadista, representaban una escena única de coherencia plausible–, esta tercera composición funciona a la manera de un collage en cuyo significado prevalece la asociación entre el texto y, llamémosla así, la evocación de una emoción del tiempo de la infancia.


Mucho me temo que no es el caso pero me agrada imaginar que todos hemos sido ese niño que se ríe de la gravedad una vez que los grandes, cómplices y amistosos, lo alzan por los aires. Varios detalles pescados aquí y allá en las imágenes propuestas por la artista denotan las libertades tomadas respecto a las leyes de la atracción terrestre: ¿la parte de árbol muerto que permanece allí donde el árbol vivo solía erguirse no parece acaso sujeta a la ingravidez? Considerando esa tendencia, se antoja elegir a ese niño como espectador en la imagen*, según la acepción de Richard Wollheim, para internarse en el mundo de Helena FernándezCavada y peregrinar por él. No pretendo afirmar que Fernández-Cavada tiene una concepción infantil del mundo, sino que ha sabido preservar cierta ternura –teñida forzosamente de nostalgia al transcurrir del tiempo– en su mirada. Esa mirada conservada de la infancia se traduce

en una libertad de representar que da lugar a composiciones sorprendentes, como la de un océano agitado bajo un cielo forzosamente sombrío, realizada durante las cinco fechas indicadas en la parte derecha del dibujo. A favor de ese cronograma vertical, se tiene al principio la impresión de observar el corte geológico de un relieve heterogéneo y no un mar embravecido. Tras un momento liminar de confusión se impone la certeza de contemplar una marina. Mi primera es una mujer. Mi segunda es una hoja de papel. Mi tercera es una mina de plomo. Mi todo es…

Ciudad de México, enero de 2013.

* “Yo también le asigno un lugar a la imaginación en mi manera de concebir el significado representacional, pero se trata de un lugar ancilar para el ver-en y que sólo resulta relevante para ciertas pinturas. Son aquellas pinturas que brindan al espectador adecuado una vía de acceso privilegiada, gracias a la presencia dentro del espacio representado –aunque no en la parte del mismo que está representada– de un personaje al que llamaré el espectador en la imagen. El espectador en la imagen posee, entre otras cosas, un repertorio psicológico: un repertorio de creencias, deseos, actitudes, respuestas. Ocurre entonces que el espectador adecuado, el espectador externo adecuado por decirlo así, empieza a identificarse con el espectador interno: es decir, empieza a imaginar a ese espectador interno, centralmente o desde dentro, interactuando con la escena representada según se lo permite o impone el repertorio que le ha sido asignado. El resultado final será que el espectador externo terminará hallándose a sí mismo en un estado análogo al del espectador interno, y ese estado influirá a su vez en lo que ve en la pintura cuando pasa de la imaginación a la percepción.” Richard Arthur Wollheim (Londres, 5 de mayo de 1923 – Londres, 4 de noviembre de 2003), “On Pictorial Representation”, The Journal of Aesthetics and Art Criticism, vol. 56, n° 3, 1998 (217-226), 218. http://www.jstor. org/stable/432361

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Learn only with caution. A whole life is not enough to unlearn what you naively and submissively had planted in your head— innocent that you were!—with no thought for the consequences. Henri Michaux

Charades Michel Blancsubé

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The marked economy of means is deliberate and the use of color infrequent. Nor does the choice of paper seem very important: one often has the impression that such is the urgency of the mental graphic that the nearest sheet will do. Later it may be cut up or left as is, part of it unsullied and representing the ambit of the possible.


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One of the drawings shows a scene of intimacy: one person reading in bed while the other sleeps, wrapped in the sheets and blankets. The sleeper does not know where the book is taking the reader, who in turn does not know where a dream has taken the sleeper. And yet, in the otherworld of the bed, sleeper and reader are reunited: a shared moment when what they have in common is no more than the time spent and the place occupied, each acting separately and savoring this precious capacity to have his or her own way even while with the other. We can also see one watching over the other’s sleep or imagine the insomniac envying the other’s sleep and filling in the time freed up by an unsated urge to sleep with an especially valued pursuit: reading. Helena Fernández-Cavada’s drawing can sometimes be premonitory, heralding the coming of an unpremeditated photograph. The artist chances upon configurations of reality foreseen in her drawings. She photographs them. And in her oeuvre these hesitant advances gradually create a world of their own. In drawing certain scenes taken from life is she not preparing herself to recognize them in the tangible world? I must admit I’ve always found this premonition fantasy both very tempting and a little dubious. Don’t we recognize what we’ve readied ourselves to recognize, what we want to recognize, leaving the rest vaguely to one side? On a photographic negative light intensity is reversed. The lightest areas are in fact the darkest, while the least exposed appear as lighter on the bit of celluloid used, back in the days of film, for producing new prints on paper. Black sky, white sea: let’s take the plunge!

Underwater a enormous circular shape geometrically and uniformly divided up with a compass awaits our diver, with his bermuda shorts and long, flowing hair. Spray thrown up by the abrupt intrusion of a body into the deep, together with what looks like shattered rocks, form the line of the horizon. The transition from the waking state to sleep is often compared to diving. This same sea urchin’s shell, with its regular, almost too perfect pattern, rings successively the eye of a horse and the eyes of a young woman. Four fragments of this recurring, roughed-out structure appear in a drawing showing three figures seen from behind and moving away from the viewer: a child hanging from the right arm of a woman on its left and the left arm of a man on its right treads the air, seeking and finding the pleasure every child feels in leaving the ground, suspended by the arms of its parents as all three advance. A sentence strikes across the top of the page: Cada vez que aprendo algo, dejo de lado mucho más de lo que aprendo: “Every time I learn something new, I cast aside more than I am learning.” Unlike the two drawings already described above, which—discounting, maybe, the crystalline, compass-traced structure the diver almost collides with—portray a single, plausibly coherent scene, this third assemblage works like a collage in which the association between the text and what might be called the conjuring up of a moment of childhood emotion sweeps meaning away. I fear that this, unfortunately, may not be the case here, but I like to imagine that all of us have been this child, mocking gravity as he is borne into the air by big, affectionate accomplices. Different details picked up from the images offered by the artist signal a cutting-free from


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the earth’s attraction: do not the remains of this dead tree, on the same spot where it once stood so proudly, seem in a state of weightlessness? Given this inclination, it is tempting to see the child as a Spectator in the Picture* in Richard Wollheim’s sense, as a means for us of slipping into and roaming through the world of Helena Fernández-Cavada. This is not to say that Fernández-Cavada has a childish world-view, but I do believe that she has succeeded in retaining a tenderness—inevitably tinged with nostalgia by the passing of time—in her way of looking at things. Out of this gaze preserved since childhood springs a representational freedom that gives rise to such surprising assemblages as the one of a storm-chopped ocean under a necessarily lowering sky, created in the course of the five

dates indicated on the right-hand side of the drawing. Under the influence of this vertical timeline our initial impression is much more that of a geological cross-section of stratified high ground than a tempestuous sea. It is only after an initial moment of confusion that we submit to the unchallenged certainty of a seascape. My first is a woman. My second is a sheet of paper. My third is a pencil. And my whole?

Mexico City, January 2013.

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* “I too find a place for representation in my account of representational meaning, but it is a place that is ancillary to seeing-in, and is relevant only to certain paintings. These are paintings in which the suitable spectator is offered a distinctive form of access through the presence in the represented space—though not in that part of it which is represented—of a figure, whom I call the Spectator in the Picture. The Spectator in the Picture has, amongst other things, a psychological repertoire: a repertoire of beliefs, desires, attitudes, responses. What then happens is that the suitable spectator, the suitable external spectator we might say, starts to identify with the internal spectator: that is, to imagine him centrally, or from the inside, interacting with the represented scene as the repertoire assigned to him allows or constrains him to. The net result will be that the external spectator will find himself in a residual state analogous to that of the internal spectator, and this state will in turn influence what he sees in the picture when he reverts from imagination to perception.” Richard Wollheim (London, 5 May 1923 – London, 4 November 2003), “On Pictorial Representation”, in Rob van Gerwen (ed.), Richard Wollheim on the Art of Painting (Cambridge: Cambridge University Press, 2001), p. 25.


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Muy pronto será tarde Soon it will be late Helena Fernández-Cavada Unas palabras para el expectante A Few Words for the Longing Helena Braunštajn Traducción del español al inglés. Javier Rivero Spanish – English translation. Javier Rivero Charada Charades Michel Blancsubé

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Traducción del francés al español. Haydée Silva Ochoa Traducción del francés al inglés John Tittensor French - Spanish translation. Haydée Silva Ochoa French – English translation. John Tittensor Registro de obra Registrar Enrique Macias pp. 10-18, 26, 35-49, 54, 55, 63, 78, 79 Producido gracias a Desiré Saint Phalle Supported by Desiré Saint Phalle


Agradecimientos Quiero agradecer a Thierry Desiré la confianza brindada para realizar esta exposición que ha implicado asumir algunos riesgos, además de un ejercicio de autocrítica y experimentación que contempla en gran medida la posibilidad del error. También agradecer el diálogo en torno a las obras, y la reflexión sobre las obras en relación con el propio espacio (físisco, político, económico...) de la galería. A Helena Braunštajn agradecer su apoyo y complicidad en la elaboración de los procesos, agradecer los giros y juegos de palabras que han estimulado las ideas que se esbozaron en un princio, teniendo en cuenta siempre cual era el contexto de éste proyecto. A Michel Blancsubé agradecer las visitas al estudio, las referencias y sobre todo sus palabras que a menudo abren nuevas claves y conexiones que señalan veredas por donde seguir desaprendiendo. También agradecer por su invaluable ayuda, consejos, vivencias compartidas y confianza a Nuria Ibáñez, Eduardo Bernal, Ana Gilardi, Ruth Estévez, Phillipe Saint Phalle, Nirvana Paz, Mireilla Sallarés, Angélica Sanchez y Eugenio Echeverría. Por compartir viaje a pesar de las distancias a Jonas Jönsson, Agustín Valle, Julia Spínola, Alejandro Almanza y Ana Matey. A Carmen y Chema. También a aquellos amigos y personas que hacen la vida más hermosa.

.18 Acknowledgments I would like to thank Thierry Desiré for his trust when putting together this exhibition. It has entailed certain risks and exercises in self-criticism and experimentation with ample margin for error. I would also like to thank him for the dialogue around the works and for the thought given to them in relation to the gallery’s space (physical, political, economic…). To Helena Braunštajn for her support and complicity in the elaboration processes, for the twists and turns of language that since the beginning have stimulated all the drawn ideas, having always in mind what the context of the project was. To Michel Blancsubé for the studio visits, the references and all his words, which often opened new codes and connections that pointed to paths through which to keep unlearning. I would also like to thank Nuria Ibáñez, Eduardo Bernal, Ana Gilardi, Ruth Estévez, Phillipe Saint Phalle, Nirvana Paz, Mireilla Sallarés, Angélica Sanchez and Eugenio Echeverría for their invaluable help, advice, shared experiences and trust . For sharing trip despite the distances to Jonas Jönsson, Agustín Valle, Julia Spínola, Alejandro Almanza and Ana Matey. To Carmen and Chema. Finally, to those friends and people who make for a kinder life.


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Esta primera edici贸n se termin贸 de imprimir en febrero del 2013, consta de 20 ejemplares m谩s 5 no numerados. Impreso en los talleres de Lithokolor en el Estado de M茅xico


This first edition was printed in February 2013 and runs up to 20 copies plus 5 non-serial copies. Printed in Talleres Lithokolor in Estado de MĂŠxico.

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DesirĂŠ Saint Phalle

Profile for Helena Fernández-Cavada

Muy pronto será tarde  

Catálogo de exposición de dibujo que juega con las estrategias de exhibición. La exposición mostrada en el libro sólo pudo verse a traves de...

Muy pronto será tarde  

Catálogo de exposición de dibujo que juega con las estrategias de exhibición. La exposición mostrada en el libro sólo pudo verse a traves de...

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