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MÉRITOS

UN CAPITÁN DE LA INDUSTRIA

HORACIO ÁLVAREZ SAVIÑÓN: “A la fuerza

empresarial pido mantenerse unida como un solo hombre…” Don Horacio Álvarez Saviñón abrió en el barrio donde vivía una fábrica de refrescos carbonatados. Su capital inicial fue de RD$300.00. Desde las primeras horas de la mañana, según testimonio de José F. Penson, se les podía ver a él y a su esposa –los únicos empleados- preparando y embotellando refrescos. Don Horacio y doña Angélica Perdomo de Álvarez eran obreros, encargados de distribución, de ventas, de cobros, de la gerencia… en fin, don Horacio y doña Angélica eran la empresa. Así dio inició el agua mineral “Enriquillo” (todavía en el mercado) y los refrescos “La Toma”. En 1936 esa pequeña industria –pequeñísima- obtiene la franquicia para embotellar y distribuir en el país la Pepsi Cola. La razón social pasó de Alvarez & Compañía a Pepsi Cola Bottling Companñy of Santo Domingo y luego a Compañía Embotelladora, C. por A. “Su temperamento –describió alguien a don Horacio- le ha granjeado sobrada gratitud y una que otra antipatía, pero

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si algo explica a este portento es al decir de una persona amiga: Horacio tiene boca de diablo y corazón de ángel”. Fue de los fundadores de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), el 7 de abril de 1962, siendo su primer presidente. En diciembre del 1976 fue declarado Primer Socio de Honor de la Asociación de Industrias de la República Dominicana. Unos meses antes fue condecorado por el Dr. Joaquín Balaguer con la Orden de Duarte, Sánchez y Mella. En el discurso pronunciado en esa ocasión por el entonces presidente de la AIRD, don José Manuel Armenteros, señaló que Don Horacio era: • Un hombre de fe en las instituciones; • De confianza y solidaridad con su clase; • En su quehacer empresarial tenía siempre como base “la laboriosidad sin tregua, el esfuerzo tenaz y la confianza sin desmayo en el futuro de la nación”; • En ocasiones su entusiasmo y dedicación le granjearon dificultades, y aún amarguras, las que soportó sin titubeos ni desmayos, aun en los momentos más críticos; • No se permitía ni el menoscabo de su espíritu ni de su físico. “De asombrosa vitalidad y con profundos sentimientos humanos, da cabida en el grupo de sus amistades a personas de todos los estratos, profesiones y actividades…” • De explosiva y versátil conversación; • “Personalidad recia y definida”.

Hecho en RD 3ed  

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