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OCTUBRE 2011

OCTUBRE 2011

AÑO 16 / NÚMERO 169 ARGENTINA $12,50

EMBARAZO

El sexo, trimestre x trimestre Extrañezas del recién nacido Lo que tenés que saber para evitar sobresaltos

Mamá-bebé:

AÑO 16 / NÚMERO 169

ese amor tan especial Las molestias del embarazo

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DÍA DE LA MADRE Con el asesoramiento de:

Mariana Czapski Psicóloga - Especialista en Psicología Clínica

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Ese amor tan especial Habrás escuchado muchas veces que el amor por un hijo es el más grande e incondicional que existe. Pero seguramente recién ahora, con tu bebé en brazos, comprendés el alcance de esas palabras.

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a maternidad es, sin duda, una de las experiencias más intensas que puede brindar la vida. Milagro de amor que permanece sin desfallecer, aun frente al cansancio o las numerosas tareas que demanda. A diferencia de otros amores que vienen y van, el amor por un hijo es para toda la vida. Un amor profundo que va aumentando y transformándose a medida que los hijos crecen. Un amor que, a diferencia del que se puede sentir por otras personas, no pide condiciones. Por el contrario, se caracteriza por su incondicionalidad. Los amamos incluso cuando nos enojamos con ellos. Y ni que hablar de lo que seríamos capaces de hacer con tal de evitarles sufrimientos. Para las que aún no son mamás, bastará que piensen en alguna amiga que lo sea para recordar cómo –por lo menos por un tiempo– solo la escucharon hablar de su bebé y de cuánto lo amaban. ¡Sí! Parece que ser mamá te convierte en una verdadera adicta a tu bebé. Pero ¿cómo se explica un amor tan grande?

El milagro de dar vida Diferentes corrientes de pensamiento han tratado de explicar por qué las mamás se enamoran de sus hijos de esa forma tan fuerte como incondicional. Y eso dio lugar a muchas respuestas. Algunas plantean la existencia del instinto maternal. Otras hablan del papel que desempeñan algunas hormonas, de la educación que reciben las nenas desde pequeñas, y de los factores psicológicos que entran en juego al tener un hijo. Quienes postulan el instinto maternal sugieren que los seres humanos, en tanto pertenecientes al reino animal, comparten con el resto de las especies numerosas conductas de protección y cuidado de los hijos. A esta perspectiva se le opone otra, que introduce el valor de la cultura como factor preponderante, y ausente en otras especies. Desde este enfoque, la maternidad se convierte en una construcción social por la cual se les enseña a las niñas, desde pequeñas, su rol como generadoras de vida.

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DÍA DE LA MADRE

A diferencia de otros amores que vienen y van, el amor por un hijo es para toda la vida. Con respecto al papel que desempeñan algunas hormonas, es muy interesante conocer que la oxitocina –hormona que en el momento del parto contribuye a que el útero pueda contraerse y así facilitar la expulsión del bebé– tiene además otros efectos que influyen en la conducta de la flamante mamá. La ayuda a disminuir su ansiedad, la predispone a fortalecer sus actitudes maternales, y mejora el tacto, el olfato, la memoria y el aprendizaje, tan necesarios para la crianza de un hijo. Llegados a este punto, es difícil decidirse por alguna de estas posturas en forma excluyente. Tal vez se trate de que todas, en alguna medida, forman parte del milagro de dar vida. Pero para entender de dónde surge este amor, hace falta alguna explicación que también nos permita entender aquellos dolorosos casos donde las mamás no logran sostener emocionalmente su maternidad, y por diferentes razones se desvinculan de sus hijos. Por ejemplo, cuando el embarazo no fue deseado, o en situaciones de inmadurez o desequilibrio emocional.

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Desde el primer momento Para amar a un hijo, es importante que haya existido el deseo de tenerlo. No importa si el embarazo fue planificado o si te tomó por sorpresa. Si luego de sobreponerte a la noticia lográs esperarlo con deseo, entonces ese amor habrá comenzado a florecer. Los seres humanos somos capaces de sentimientos muy profundos y duraderos. Y el amor por los hijos es –tal vez– la mayor prueba de ello. Lo hermoso de este caso es que comenzamos a amarlos antes de conocerlos, desde el mismo instante en que van creciendo en nuestro vientre. La experiencia de saber y sentir que hay un corazón latiendo dentro del propio cuerpo es una de las primeras conexiones emocionales con tu hijo. Luego el deseo, las vivencias que hayamos tenido como hijos y el sentirlos una partecita nuestra son, indudablemente, el combustible de ese amor.

Un vínculo que se construye En verdad, la maternidad es un vínculo que se va construyendo sobre la base de nuestras primeras relaciones, y con los aportes y los cambios que podamos ir dándole a nuestras vidas.


mamá-bebé: Ese amor tan especial

Algunos consejitos para afianzar el amor materno • Preparate para el nacimiento de tu bebé. • Cuando nazca, abrazalo y mimalo mucho. • En lo posible, tratá de darle la teta. • Evitá las separaciones prolongadas cuando es muy chiquito. • Rodeate de un ambiente familiar estable y contenedor. Sobre todo, disfrutá de la tarea más importante que te ha dado la vida.

Ese vínculo asegura afectivamente el lazo de amor con un hijo, y la clave para lograrlo está muy relacionada con el primer contacto que tengas con tu bebé cuando ha nacido. Es importante que los médicos lo coloquen sobre tu pecho, para que tu nene pueda sentir los latidos de tu corazón y tu olor. Tan importante como para que vos puedas establecer contacto corporal con él, abrazarlo, mimarlo y besarlo. Algunos estudios han probado que el amor materno se consolida más fuertemente cuando: • El tiempo de separación entre la mamá y su bebé recién nacido ha sido breve. • El grado de satisfacción entre la madre y el padre en la experiencia del nacimiento ha sido alto. • Las actitudes y expectativas prenatales han sido positivas. Pero si como a muchísimas mujeres te ocurre que cuando tenés a tu bebé en brazos te parece que ese amor que sentías durante el embarazo se ha esfumado, no te asustes. El parto es una situación tan intensa que puede provocar este tipo de reacciones. A no angustiarse: el amor surgirá poco a poco, crecerá y crecerá, y jamás desaparecerá. © Copyright Ahora Mamá

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mamá-bebé: Ese amor tan especial