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ABRIL 2011

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LAS 10 DUDAS TÍPICAS

después de una cesárea

ABRIL 2011

AÑO 16 / NÚMERO 162 ARGENTINA $11

NUTRICIÓN:

Pautas para que acepte los nuevos sabores

LACTANCIA

Le están saliendo los dientes ¿cómo amamantarlo? CÓMO ENSEÑARLE EL ARTE DE COMPARTIR

TARTAMUDEZ: ¿se puede revertir?

AÑO 16 / NÚMERO 163

bebé

gourmet

Recetas fáciles para vos Ricas para él


NUTRICIÓN Con el asesoramiento de:

Dra. Mariana Moretti Médica pediatra, especialista en nutrición infantil

I

gual que la vista y la audición, el gusto es otro de los sentidos que ya está presente desde antes que el bebé llegue el mundo. Es asombroso, pero las primeras células gustativas especializadas aparecen alrededor de las 7 u 8 semanas de gestación, y son estructuralmente maduras a partir de las semanas 13 a 15. Y todavía más sorprendente es que mucho antes de tener un contacto directo con los alimentos propiamente dichos, el pequeño ya experimenta patrones gustativos culturales. ¿Cómo puede ser? Sucede que mientras está en el vientre materno, traga entre 200 y 760 ml de líquido amniótico, según la etapa de desarrollo que se encuentre atravesando. La composición del líquido amniótico, así como su sabor, no son siempre iguales, sino que se modifican conforme avanza el embarazo. Sobre todo su sabor, que cambia cuando el feto comienza a orinar, y también de acuerdo con los alimentos que la mamá come. Por lo tanto, a medida que traga líquido, el bebé se expone a un gran número de componentes de los sabores, incluidos varios azúcares (como glucosa y fructosa), ácidos grasos, aminoácidos, proteínas y sales.

Cuestión de gustos Primero líquido amniótico. Luego calostro. Después, el dulce sabor de la leche materna. Y a partir de los 6 meses, un alimento tras otro. Te contamos cómo evoluciona el sentido del gusto del bebé, y qué hacer para ayudarlo a aceptar sabores nuevos.

Su primer alimento Tan sabia es la naturaleza, que aun recién nacido el bebé conoce el gusto ligeramente salado del calostro, primera variedad de leche que “fabrica” el pecho materno. ¿Y por qué es salado? Debido a que no solo contiene una buena cantidad de proteínas, vitaminas liposolubles (E, A, K), carotenos y algunos minerales, como zinc, sino también sodio, que le confiere ese sabor. Pocos días más tarde, se produce la bajada de la leche propiamente dicha. A diferencia de la de vaca, la leche materna tiene un elevado contenido de lactosa, que le otorga un gusto más dulce. Pero ese no es el único factor que determina su sabor. También depende de lo que la mamá coma. ¿Sabías que los sabores naturales de algunos alimentos, como el ajo y la vainilla, pueden detectarse en la leche humana entre 1 y 2 horas después de haberlos comido? Así es. Y también la cebolla, la coliflor, los alcauciles, los pimientos, los espárragos, el apio, las especias picantes y los condimentos fuertes pueden modificar el gusto de la leche. En cuanto a la leche de fórmula, también es dulce. Pero por supuesto, resulta monótona comparada con la leche materna, cuyo sabor puede ser tan variado como las comidas de la mamá.

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Ya desde que nace, el bebĂŠ conoce el gusto ligeramente salado del calostro.

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NUTRICIÓN

Probando sabores nuevos El pediatra te dijo que ya podés empezar a darle sus primeras papillas. Pero lo cierto es que tu bebé solo conoce el gusto de la leche. Por lo tanto, vas a tener que “entrenarlo” para que acepte otros sabores. Aquí algunos consejos sobre cómo hacerlo. • Dale los alimentos nuevos de a uno por vez, y no más de dos o tres por semana. Así tendrá tiempo de identificar cada gusto y cada textura. • Evitá “disfrazar” los alimentos. Tu hijo debe saber qué está comiendo, y tener la tranquilidad de que –aunque sean “nuevos”– son saludables, ricos, y forman parte de la alimentación familiar.

El sabor de la seguridad La preferencia por lo dulce es innata, y eso tiene su explicación. Cuando el bebé es muy chiquito, la lengua no puede moverse dentro de la boca porque ocupa toda la cavidad oral. Por lo tanto, el pequeño solo puede percibir los sabores con la punta de su lengua. Y es precisamente allí donde se ubican los botones gustativos sensibles a los gustos dulces. Por otro lado, la inclinación por lo dulce tiene sentido desde el punto de vista evolutivo. Es el “sabor de la seguridad”, porque se asocia con los carbohidratos, una fuente de energía que no resulta perjudicial para el ser humano. Todo lo contrario sucede con lo amargo, que suele vincularse con las sustancias tóxicas. En esta línea de pensamiento, se supone que

A diferencia de la de vaca, la leche materna tiene un elevado contenido de lactosa, que le otorga un gusto más dulce. 24 |

• Al principio, permitile que toque la comida, que la huela, que chupe la cuchara y sus manitos. Que mire y que juegue con los alimentos. Es su manera de conocerlos y de familiarizarse con ellos. • Tratá de que los primeros alimentos tengan textura blanda, y que su olor y sabor sean suaves y agradables. • No intentes introducir alimentos nuevos cuando tu chiquito está enfermo. • Cuando le des un alimento nuevo, combináselo con otros ya conocidos. De esta manera, es más probable que lo acepte que si se lo das solo.


Cuestión de gustos

Hay experiencias que demuestran que pueden requerirse de 12 a 16 intentos antes de que los pequeños acepten un alimento como parte de su dieta habitual.

existe una “programación evolutiva” también para los demás sabores: el gusto ácido podría avisarnos que un alimento está en mal estado, y el salado podría relacionarse con los minerales. El sabor “umami” (sabroso), por su parte, indica una fuente rica en proteínas, ya que suele darse naturalmente en alimentos de origen animal.

Dulce o salado: ¿con qué empezar? Desde que nace y hasta los 6 meses, el bebé se alimenta exclusivamente con leche materna o de fórmula. Y ese es el único gusto que conoce. Por lo tanto, cuando empiece a comer los primeros semisólidos, vas a tener que “entrenarlo” para que acepte otros sabores (ver recuadro: “Probando sabores nuevos”). Dulce o salado, ¿con qué comenzar? No hay un orden preestablecido. Sin embargo, es aconsejable ir introduciendo alimentos nuevos que no sean dulces, para que los conozca y los admita. Pero atención: si le das algo y se rehúsa a comerlo, no lo fuerces. Volvé a probar unos días más tarde. Hay experiencias que demuestran que pueden requerirse de 12 a 16 intentos antes de que los pequeños acepten un alimento como parte de su dieta habitual.

Sobre gustos… Las preferencias y las aversiones hacia determinados gustos son muy personales. No obstante, suelen mostrar claras conexiones familiares y sociales. A tal punto, que está comprobado que el contexto en el que ocurren las comidas familiares repercute en el desarrollo de los hábitos alimenticios y en las inclinaciones gustativas de los niños. Por otro lado, las preferencias que se adquieren en la infancia son sumamente estables y pueden durar toda la vida. De ahí que los papás asumen un rol esencial desde el primer momento. Una de las cosas que deben evitar son las influencias negativas, como discusiones o peleas, a la hora de sentarse a la mesa. Por supuesto que cuanto más variado sea el menú que le ofrezcas, más probable es que en el futuro tu hijo coma de todo. Pero también es preciso que muestres una actitud relajada cuando rechaza ciertos alimentos. Por lo general, las aversiones suelen ser temporarias, así que no te preocupes ni te enojes. Darle cierta libertad a la hora de elegir lo que come puede contribuir –y mucho– al desarrollo de sus preferencias gustativas. © Copyright Ahora Mamá

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Cuestión de gustos

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